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portada
Un informe de la Unidad de Inteligencia Financiera revela que el
caso Comunicore, el mayor escándalo de corrupción de la gestión
del exalcalde de Lima Luis Castañeda, fue en realidad una gigantesca
operación de lavado de dinero que involucró a su entorno. La operación
fue fnanciada por uno de los principales exportadores de cocaína de
la última década: Álex Montoya, el cambista de dólares que operó
para una mafa colombiana, blanqueó los millones de soles que la
Municipalidad de Lima pagó a la compañía fantasma y terminó
procesado junto al fundador de Solidaridad Nacional.
INVESTIGACIÓN Y REDACCIÓN: OSCAR CASTILLA C.* / OJO PÚBLICO
INVESTIGACIÓN: CARLOS NEYRA
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La lavandería de
COMUNICORE
ra cambista de dólares, socio de empresarios con contactos
políticos y enviaba tanto dinero al extranjero que la Unidad de
Inteligencia Financiera (UIF) terminó rastreando los depósitos
que hacía en Lima y que iban a parar a cajeros electrónicos de
Colombia. Entre el 2004 y el 2006 vivió tiempos de bonanza.
Tres años después, cuando la Policía Antidrogas lo descubrió como operador
de una mafa formada por colombianos y españoles, manejaba compañías de
fachada, testaferros e innumerables cuentas bancarias. Entonces se refugió en
la clandestinidad. Su pasado fue olvidado y su nombre, Álex Montoya Agüero,
podría haberse convertido en uno más en la lista de los narcotrafcantes prófugos
si no fuera porque es sindicado como uno de los principales megaexportadores
de cocaína a Europa de la última década y porque durante casi un año estuvo
procesado junto al exalcalde de Lima Luis Castañeda por el caso Comunicore.
E
(*) Para esta investigación fue de suma importancia la colaboración del periodista Daniel Yovera, quien destapó el caso Comunicore en el año 2010 a través del diario Perú 21. Hoy Yovera trabaja en
Diario 16, donde ha publicado importantes investigaciones sobre el caso Ancash, el ex Fiscal de la Nación José Peláez y el actual Fiscal Carlos Ramos Heredia.
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El primer capítulo de esta investigación se escribió en el
2005, cuando Relima, la empresa privada concesionaria de la
limpieza pública de Lima, exigió el pago de S/. 35,9 millones
a la gestión de Castañeda por deudas atrasadas. Después de
las negociaciones, el municipio se comprometió a cancelar
la deuda en 10 años, pero el acuerdo fue modifcado por la
plana mayor del exalcalde. Entre otros funcionarios, el ge-
rente fnanciero Juan Blest García, el gerente administrativo
Carlos Chávez Málaga y el gerente municipal Ángel Pérez
Rodas, ejecutaron el pago. Sin embargo, el dinero ya no llegó
a Relima sino a una empresa fantasma llamada Comunicore.
¿Qué ocurrió? Esta última había “comprado” la acreencia de
S/.35,9 millones de Relima por un precio menor: S/.14,6
millones, casi la mitad del dinero que le debía el municipio.
Esta sospechosa triangulaciónfue muchomás evidente cuando
la Municipalidad de Lima efectuó el desembolso, pero ya
no en una década sino en pocos días. Estos hechos perma-
necieron en las sombras hasta que en el 2009 el periodista
Daniel Yovera, entonces en el diario Perú21, los descubrió.
Su investigación abrió paso a un juicio por corrupción contra
Castañeda, el gerente fnanciero de la compañía de limpieza
Miguel Garro Barrera, los funcionarios municipales, los
directivos de Comunicore y otros involucrados.
Hasta aquí la historia conocida.
En esta investigación contaremos cómo los principales
personajes del caso Comunicore terminaron investigados
como integrantes de una mafa de lavado de dinero del trá-
fco de drogas. Los hombres clave: el narcotrafcante Álex
Montoya, el ingeniero de Relima Miguel Garro, el abogado
Guillermo Palacios y los hermanos Arturo y Martín Belaunde
Lossio. Veremos también cómo dos hombres de confanza del
exalcalde Castañeda, que lo acompañaron desde la década
del ochenta en su paso por diferentes instituciones públicas,
fueron vinculados a esta organización. Ahora publicamos un
informe secreto de la UIF y las manifestaciones judiciales
sobre este caso de corrupción que revelan que Montoya,
sindicado como el “cajero” de una mafa de colombianos y
españoles, fue el cerebro detrás de la operación Comunicore.
Este personaje, juntoconsus hermanos Ginoy JohnMontoya,
y una red de cambistas del jirón Ocoña, blanquearon en la
última década hasta US$ 15 millones mediante transferencias
bancarias a Estados Unidos, Europa y Asia.
Una parte de esos US$ 15 millones fue lavada con un
procedimiento muy similar al que se usaría también en el
irregular pago realizado por la gestión de Castañeda. El in-
forme de la UIF, elaborado en julio del 2010 y enviado a las
fscalías de Crimen Organizado ese mismo año, advierte que
los operadores de Montoya, prófugo de la Policía Antidrogas
Ladrillos de cocaína. El dinero del narcotrafcante Álex Montoya Agüero, prófugo de la justicia por intentar enviar 3,9 toneladas de cocaína a Europa [1],
estuvo detrás de la creación de la empresa de fachada Comunicore, que recibió S/. 35,9 millones de la gestión municipal de Luis Castañeda en el 2006
[2]. Inteligencia Financiera concluyó que Montoya era socio de Miguel Garro [3], que entonces era gerente fnanciero en la compañía de limpieza pública
Relima. En el reporte además se mencionan a los gerentes municipales de Castañeda, Jorge Blest y Carlos Chávez Málaga, y al abogado Guillermo Palacios,
desde que enel 2009intentara sacar del país 3,9toneladas de
cocaína, alcanzaron al entorno del exalcalde y blanquearon
los millones de soles que su gestión entregó a Comunicore
enforma irregular. El reporte fnancieroincluye enla relación
de involucrados a los exgerentes Carlos Chávez Málaga y
Juan Blest García, hombres de confanza del fundador de
Solidaridad Nacional desde los años 80. Ellos trabajaron
juntos, al igual que el gerente municipal Ángel Pérez
(quien no es citado por la UIF), en la Empresa Municipal
Administradora de Peaje (Emape), la Caja de Benefcios y
Seguridad Social del Pescador y el desaparecido Instituto
Peruano de Seguridad Social (IPSS, hoy Essalud).
El informe de 32páginas, que permanecióenlas sombras
durantecuatroaños, secentraenlos primeros envíos dedinero,
ordenados por estos gerentes municipales, a Comunicore
(S/. 12,6 millones de los S/. 35,9 millones que le tocaba) y
desentraña el papel de Montoya, sus socios y operadores en
una bienmontada estructura para lavar los activos dela deuda.
El documento, que noespecifca que ocurrióconel restode
los S/. 35,9millones, deja entrever que la administraciónde
Castañeda no solo participó en un caso de corrupción sino
que además fue involucrada en una operación de blanqueo
de capitales del tráfco de drogas. “Comunicore —dice el
documento— recibió en sus cuentas del Banco de Crédito
Se busca. Álex
Montoya Agüero
fue identifcado
como lavador de
dinero sospechoso
desde el 2004, un
año antes del Caso
Comunicore.
[1] [2] [3]
[4]
FOTO: LA REPÚBLICA
FOTO: PERÚ21
FOTO: DIFUSIÓN FOTO: REUTERS/ENRIQUE CASTRO-MENDIVIL
socio de Garro y exasesor legal del municipio. [4] Informe
UIF. El documento concluye que Comunicore fue fnanciada
con dinero del narcotráfco al igual que otras empresas de
Miguel Garro.
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S/. 12,6 millones procedentes de la Municipalidad de Lima,
que fueron retirados por personas que no tienen actividades
económicas para justifcar dichas operaciones. La UIFidentifcó
actos de conversión, transferencia y ocultamiento de activos
que se ajustarían a la tipología de utilización de empresas de
fachada para el lavado de fondos del narcotráfco”.
Bajo esta sumilla, la UIF describe por primera vez el ori-
gen y el destino de la millonaria transferencia hecha por los
gerentes de Castañeda a la compañía de fachada. El reporte
tambiénseñala a Montoya comoel dueñoreal de Comunicore,
coordinador del lavado de dinero que ingresó a las cuentas
de esta empresa, y fnancista del gerente de Relima Miguel
Garro, su amigo desde que estudiaron en el colegio Santo
Toribio del Rímac en los años 80. Aunque ambos manejaron
Comunicore, ninguno aparece en los documentos registrales.
Para cubrir sus identidades, el narcotrafcante contrató como
directores a otros excompañeros de aula: los contadores
Rafael Ruiz Contreras y Jaime Reyes García (este último
cambista de dólares); su amigo Henry Brachowicz Vela,
economista y exfuncionario de Interbank investigado por
la UIF desde 2004; y el administrador José Pinillos Broggi,
pariente político de Castañeda. Todos ellos aparecen como
operadores del narcotráfco en el informe que elaboró la UIF.
Los detalles del reporte de la UIF no fueron incluidos
por el Ministerio Público en la resolución fscal de octubre
del 2012 en la que se solicita incorporar a Montoya como
parte del proceso que se le seguía al exalcalde del Lima. En
algunos documentos de la carpeta fscal del caso Comuni-
core, revisados para esta investigación, ni siquiera se hallaron
referencias al informe de la UIF, emitido el 16 de julio del
2010 y enviado al área de coordinación de las fscalías de
Crimen Organizado, que investigaban a Montoya por nar-
cotráfco y lavado. El fscal que entonces ocupaba el cargo
de coordinador era Mateo Castañeda Segovia, quien poco
tiempo después renunció al Ministerio Público para iniciar
una práctica privada como abogado. Coincidencia o no, uno
de sus clientes acabó siendo el exalcalde de Lima.
EL DINERO SUCIO DE COMUNICORE
La UIF dice, además, que la administración de Castañeda
envió los S/. 12,6 millones a una cuenta de Comunicore en
el Banco de Crédito a través de una transferencia bancaria
de S/. 3,8 millones y dos cheques de gerencia por S/. 8,7
millones girados entre enero y febrero del 2006. Hubo tanto
apuro en la Gerencia de Finanzas de la Municipalidad de
Lima, a cargo de Juan Blest, que el pago inicial se hizo el
primer día útil de aquel año. El documento confrma que la
cuenta fue cerrada ese mismo 2006 y que tuvo como “única
fnalidad recibir los millones del municipio, ya que después
no existió otro depósito”. Ahora se sabe, ofcialmente, que
casi la mitad de esos S/. 12,6 millones fueron cobrados por
25 personas de escasos recursos, familias enteras en ciertos
casos. Algunas de estas personas aparecen en otros reportes
fnancieros por recibir dinero del tráfco de drogas desde
México y España. Una de ellas, Sandra Vitela Bernilla, una
mujer sin capacidad económica, historial crediticio ni ins-
cripción en el registro de contribuyentes, retiró efectivo por
US$ 280.000 y S/. 110.000. El resto del dinero fue enviado a
una cuenta desconocida del Banco Continental y otra parte
acabó en las cuentas en Estados Unidos del gerente general
de Relima, el brasileño Odilón Gaspar (Ver infografía).
El documento de la UIF considera que desde el 2004, dos
años antes de revelarse el casode la compañía fantasma, Mon-
toya fnanció con dinero del narcotráfco al grupo empresarial
de Garro. Es desde ese añoque este últimoempezóa comprar
ofcinas, departamentos y cocheras en zonas residenciales de
Lima, y a crear una serie de empresas enrubros disímiles como
la venta y lavado de autos, actividades médicas y elaboración
de proyectos de vivienda. Montoya, pese a ser el hombre del
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dinero, fguraba en el papel como empleado de Garro, por en-
tonces funcionario de Relima. Para el 2006, el narcotrafcante
era gerente, directivo y apoderado de algunas de las empresas
que constituían el grupo empresarial de Garro. Este emporio
comercial llegó a estar integrado por Corporación MGB,
MGB Salud, MGB Inversiones Inmobiliarias, MGB Calidad
y Precisión Diagnóstica, Centros Capilares, Auto Ya y Pron-
toWash del Perú, y estuvo vinculado con CSI Perú Logística,
Importadora de Belleza y Salud (Ibesa) y Grupo Ecológico.
El reporte de la UIF recuerda que una de ellas, CSI Perú
Logística, tuvo como empleado al exgerente de Castañeda,
Chávez Málaga, quien recibió US$ 3.000 mensuales por
“asesorías administrativas” entre el 2007 y el 2009, es decir,
luego de que ocurriera el pago de la Municipalidad de Lima a
Comunicore. Chávez Málaga renunció a su contrato con CSI
Perú Logística recién en diciembre del 2009, tras destaparse
el irregular pago. Inteligencia Financiera también menciona
las reuniones previas al desembolso de dinero entre Garro
y Juan Blest, exgerente del municipio. Castañeda, Chávez
y Blest han sido inseparables desde los años ochenta. Esto
quedó probado en la declaración judicial del exalcalde de
Lima: “Yo los conozco desde hace 25 años”.
En otras dos empresas de Garro, Auto Ya y Pronto Wash
del Perú, aparecenmás nexos conCastañeda. Enambas fguran
como asociados y directores los hermanos Arturo y Martín
Belaunde Lossio, este último prófugo de la justicia por el
proceso contra el detenido expresidente regional de Áncash
César Álvarez. Ellos sonfamiliares de Castañeda y cuñados de
José Pinillos, directivo de Comunicore. Quizá por eso, el hoy
candidato a la alcaldía de Lima negó sus nexos con los herma-
nos apenas se reveló el caso de corrupción. Sin embargo, en el
juicio se vio obligado a reconocer el parentesco y la relación
conambos. “Sí los conozco, MartínBelaunde estuvoconmigo
en la campaña electoral de 1998 de Solidaridad Nacional. Y a
ArturoBelaunde[cercanoal narcotrafcanteMontoya] también
loconozco, peronoloveodesde el 2000”, dijoCastañeda enel
E
n el 2005, cuando el cambista de dólares y narcotra-
fcante Álex Montoya se hizo cargo de las fnanzas de
Corporación MGB, la empresa insignia de Miguel Garro
creada en el 2002, se confrmó su dominio sobre el grupo
empresarial del exgerente de Relima. En aquella época
ambos manejaban fuertes sumas dinero de presuntas
actividades ilícitas, pero solo Montoya estaba fchado
por dos reportes de la Unidad de Inteligencia Financiera
(UIF) desde el 2004.
EnlosdocumentosdeRegistrosPúblicosfguraqueGarro
nombró a Montoya gerente administrativo y apoderado
facultadopara “girar cheques, realizar transferencias banca-
rias y operar cajas de seguridad” a nombre de Corporación
MGB. Conel narcotrafcante a la cabeza de sus negocios, la
compañía salió de compras. En un solo día, el 23 de marzo
del 2005, Corporación MGB adquirió cuatro ofcinas del
edifcio ubicado en la avenida Paseo de la República 5812
y una tienda en la calle Shell 698 en Mirafores por US$
253.000. El monto se canceló íntegramente.
En este inmueble funcionó medio año después la
empresa de fachada Comunicore. En los reportes del
caso también aparece que Corporación MGB compró un
departamento en Surco por US$ 59.000. El reporte de la
UIF identifca, además, aumentos de capital sospechosos,
de hasta US$ 400.000, en Corporación MGB y en CSI
Perú Logística, otra de las empresas que dirigía Garro, y
detrás de ellas coloca a Montoya. El dinero sucio también
fue descubierto en la compañía Panamericana Servicios
Ambientales creada por Montoya enel 2004. Esta empresa
frmó un convenio con Relima para brindar el servicio de
transporte de residuos sólidos desde el mismo año de su
constitución hasta el 2007. El análisis de la UIF también
comprende a esta última en el lavado de dinero debido a
múltiples operaciones, por montos que superan los S/. 4
millones, y enlos que tambiénaparecenlos hermanos Álex
y Gino Montoya, así como algunos de los 25 testaferros
que recogieron los millones de soles entregados por la
Municipalidad de Lima a Comunicore.
La UIF incluso efectuó un ránking de los involucrados
que mayor cantidad de dinero lavaron del caso Comuni-
core. Allí aparecen Panamericana Servicios Ambientales
de Montoya, Corporación MGB de Garro, el abogado
Guillermo Palacios Dodero y su estudio (que llegó a fun-
cionar en la misma sede de Comunicore) con un monto
total de US$ 7,4 millones. Este último era el asesor legal
de Garro en todas sus empresas y también brindó asesoría
legal a la Municipalidad de Lima entre el 2007 y el 2010
por un total de S/. 916.000.
Estas no fueron las únicas inversiones vinculadas al
exfuncionario de Relima. En julio del 2006, Garro y José
Antonio Nava Mendiola, hijo de Luis Nava Guibert, por
entonces secretario de la Presidencia en el Gobierno de
AlanGarcía, adquirieron, segúnRegistros Públicos, una casa
en la urbanización El Rincón de la Planicie en La Molina
por más de US$ 200.000. Aquel año la empresa de carga
pesada Transportes DonReyna, creada por Luis Nava yJosé
OFICINAS DE COMUNICORE FUERON COMPRDAS
CON DINERO SOSPECHOSO
AntonioNava enlos años
noventa, funcionaba enel
mismoedifciodePaseode
la República que frecuen-
taba el hoy requisitoriado
por tráfcode drogas Álex
Montoya, que era sede
ofcial de Comunicore y
que fue investigado por
la UIF. Dos años después,
en diciembre del 2008,
Transportes Don Reyna
compró el 50% del in-
mueble de Garropor US$
100.000. Increíblemente,
tras revelarse el millonario
pago de la Municipalidad
de Lima y vincularse a
José Nava Mendiola con
Garro, el hijodel secretario
del expresidente García dijo en una entrevista radial del
2010: “Yo solo alquilaba una ofcina en ese edifcio. No
he tenido contratos de ningún tipo con el señor Garro, no
tengo negocios con él. Solo lo conocía de ‘Hola, ¿como
estás?’ al encontrarloenreuniones conel señor Luis Piccini
[Delgado] de Relima, con quien sí he trabajado”.
Entre el 2007y el 2009, el sociode Montoya siguióinvir-
tiendodinerode presunta procedencia ilícita. Ennoviembre
del 2007, Garro compró, a
través de CorporaciónMGB,
undepartamentode 400m2
enBarrancopor US$314.000,
además de cuatro cocheras
y un depósito en el mismo
inmueble. Al año siguiente,
Garro, fel concurrente a la
exposicióndecaballosdepaso
enla hacienda Mamacona en
Lurín, fguraba como dueño
de La Favorita, Mandarina y
Rabieta, tres costosas yeguas
que participaban en concur-
sos de la exclusiva asociación
que promueve la crianza
de este tipo de equinos en
Perú. Enabril de ese 2008, la
compañía CeibeContratistas
Generales, mencionada en
el reporte de la UIF como vinculada a Garro y Montoya,
adquirió por US$ 37.000 una ofcina más del edifcio de
Paseo de la República. Todo iba bien hasta septiembre del
2009, cuando reventó el caso Comunicore y el nombre del
exgerente de Relima comenzó a exponerse públicamente.
Pocos días después, la Policía Antidrogas incautó 3,9 tone-
ladas de cocaína y confrmó lo que la UIF sospechaba del
socio de Garro desde 2004: Montoya era narcotrafcante.
Inmueble clave. En este edifcio de Mirafores, al pie de la vía
Expresa, operó Comunicore. Todas las ofcinas fueron compradas
por Miguel Garro, socio del narcotrafcante Álex Montoya Agüero.
juzgado. Lo cierto es que Martín Belaunde llegó a ser “cajero”
de su partido en la elección presidencial del 2000.
El informe también involucra al estudio del abogado
Guillermo Palacios Dodero, quien recibió S/. 916,000 de la
Municipalidad de Lima por asesorías entre el 2007 y el 2010,
es decir, luego de que Comunicore recibiera el millonario
pago. Este abogado es considerado como uno de los hom-
bres principales en el lavado de dinero, ya que fgura como
directivo de casi todas las empresas de Garro. El letrado,
además, reconoció haber trabajado junto al narcotrafcante
Montoya: “Él manejaba la parte administrativa de las com-
pañías de Garro”, dijo Palacios en su manifestación judicial.
EL DATO LLEGÓ DEL MUNICIPIO
El reporte de la UIF, que identifca a los testaferros y empre-
sas vinculadas a Montoya, apunta en la misma dirección de
algunas declaraciones brindadas enel juiciopor corrupción: la
operación Comunicore se originó en el entorno del exalcalde
de Lima. Fuera de la presión propia de los meses previos al
escándalo del 2009, el gerente brasileño de Relima, Odilón
Gaspar, confesó que el millonario pago lo organizaron Garro
y él, pero fue ejecutado con la información de Juan Blest,
gerente fnanciero de Castañeda. “Garro me dijo que la Mu-
nicipalidad de Lima iba a cancelar la deuda pendiente con
nuestra empresa. Había una propuesta de pagoen10años que
yo presenté al directorio [de Relima], pero omití decir que
Garro también me había contado que el municipio tenía la
intenciónde pagar enuna sola partida. Segúnél, la información
vino por Juan Blest. Entonces vimos la oportunidad de hacer
un negocio personal”, admitió Odilón Gaspar en el juzgado.
Esta confesión, que hoy se hace pública por primera vez,
coincide con el hecho de que a mediados del 2005, es decir,
meses antes de que el municipio decidiera pagar la deuda a
Relima, Comunicore ya había otorgado poderes al contador
Rafael RuizContreras —operador, amigodecolegiodeMontoya
y directivo de la empresa de fachada— para que negociara el
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cobro de la comuna. Ahora,
gracias a la declaración
del ejecutivo brasileño,
sabemos que el dato clave
para el negociado salió del
entorno de Castañeda.
Odilón Gaspar también
dijo: “Garro y yo organi-
zamos un escenario en el
que una tercera compañía
pudiera ser involucrada [en
el desembolso de la gestión
de Castañeda]. Este me
indicó que Comunicore
tenía su confanza y que él
estaba detrás de ella y del
directorio”. El gerente gene-
ral brasileño de Relima, que
recibió una transferencia de
US$ 190,000 ordenada por
Montoya en calidad de “co-
misión de éxito”, también
aceptó conocer al narco-
trafcante y haberlo visto
en la sede de la compañía
de limpieza pública. Todos
conocían al hoy prófugo
de la Policía Antidrogas,
todos decían trabajar para
él. Pero el más contundente
fue Henry Brachowizc,
directivo en el papel de la compañía del escándalo. En su
manifestación judicial confesó: “Garro compraba empresas
en quiebra y las refotaba, pero Montoya, a quien conozco
desde que era cambista en 1999, era el jefe en Comunicore.
Él se encargaba de los depósitos de la Municipalidad de Lima
y me hizo frmar las cartas al Banco de Crédito para realizar
las transferencias al extranjero. Además, veía documentos,
cuentas bancarias, estados fnancieros, manejaba dinero y
tomaba decisiones en las compañías de Garro”.
Brachowicz es un personaje central en la historia de
Comunicore. En una conversación grabada en el 2009, antes
de que estallara el escándalo en la prensa, afrmó que Casta-
ñeda conocía todo el negociado, según reportó el periodista
Daniel Yovera en Perú21.
Cuando Comunicore empezó a tramitar el pago de la Mu-
nicipalidad de Lima a inicios del 2006, todos en esta empresa
fantasma, ubicada en un edifcio de la cuadra 58 de la avenida
Paseo de la República (Mirafores), sabían que Montoya era el
hombre del dinero. El mismo Garro reconoció en su manifesta-
ción judicial su cercanía con el narcotrafcante: “Soy empresario
desde 1994 y mi rubro es generar empresas. Montoya manejaba
la parte operativa y administrativa de mis compañías y nombró
al directorio de Comunicore. A Santiago Ruiz y a Henry Bra-
chowizc los conozco porque los
contrató Montoya. A Pinillos
Broggi me lo presentó Arturo
Belaunde (el pariente de Cas-
tañeda)”. El pequeño problema
es que, según los organigramas
elaborados por la UIF, las
empresas que generaba Garro
aparecen como fachada de las
grandes ligas del narcotráfco.
Esto se confrmó el 18 de
septiembre del 2009, cuando
la organización de Montoya
fue descubierta por la Policía
Antidrogas en el intento de
exportar 3,9 toneladas de
cocaína a España. A pesar de
la acción de la Dirandro, el
socio de Garro logró escapar.
La investigación, plasmada en
el atestado policial, concluyó
que solo una mafa muy pode-
rosa, en términos logísticos y
fnancieros, era capaz de acopiar
semejante cantidad de droga.
Uno de los detenidos dijo que
Montoya le decía “señor” a uno
de los capos colombianos. Las
pesquisas también arrojaron
que Montoya repitió los pasos
que siguió para organizar
Comunicore: creó una exportadora de fachada, Global Trade
Import & Export; reclutó a otro de sus compañeros del colegio,
el contador Édgar Guevara Bernal; consiguió un testaferro
para que apareciera como dueño de la empresa, José Gonzales
Sánchez; y abrió cuentas bancarias a nombre de este último.
La incautación de uno de los cargamentos más grandes
de cocaína de la última década fue noticia de días, pero luego
quedó olvidada, ya que pocos conocían qué papel cumplía
Montoya en el entorno de Garro. Hoy Montoya es un fantasma.
Su último rastro fue registrado por la cámara de vigilancia del
local de San Isidro donde operaba la exportadora, pocas horas
antes de que la Policía Antidrogas allanara el lugar. En el video
aparece llevándose la computadora que tenía en esa ofcina,
quizá para evitar que sus archivos y correos cayeran en manos
de la ley. Debieron pasar tres años para que la fscalía descu-
briera el verdadero papel del cambista en el pago millonario
de la Municipalidad de Lima. Con mucho menos evidencia
que la que aporta esta investigación, el Poder Judicial incluyó
al narcotrafcante junto con Castañeda en un mismo juicio por
corrupción. Sin embargo, en el 2013 los caminos de ambos se
separaron: gracias a un habeas corpus, el exalcalde fue excluido
del proceso, mientras que Montoya continúa buscado por las
autoridades como el capo de Comunicore.
Prófugo. Martín Belaunde, familiar y ex cajero de la campaña presidencial
de Luis Castañeda en el 2000, fue operador de algunas de las empresas
creadas por Miguel Garro. Hoy tiene orden de captura por sus nexos con
el detenido expresidente regional de Áncash, César Álvarez. Un grupo de
cambistas (abajo) del jirón Ocoña, encabezado por el narcotrafcante Álex
Montoya, lavó dinero de Comunicore.
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