Danilo

De los Santos

M

E MO RI A DE
T U RA
NT
LA P I N
DOMINICANA
Raíces e Impulso Nacional

C O L E C C I O´ N

CENTENARIO

G

R

U

P

O

´
LEON
JIMENES

1

2000 a. C. 1924

1

VO L U M E N

2000 a. C. 1924

Danilo
De los Santos

M

E M O RI A DE
LA P I NT U RA
DOMINICANA
Raíces e Impulso Nacional

C O L E C C I O´ N

CENTENARIO

G

R

U

P

O

´
LEON
JIMENES

1

2000 a. C. 1924

C O L E C C I O´ N

CENTENARIO

Contenido
G

R

U

P

O

´
LEON
JIMENES

De los Santos, Danilo, 1944Memoria de la pintura dominicana / Danilo De los Santos.–
Santo Domingo : Grupo León Jimenes, 2003.
8v. : il.– (Colección Centenario Grupo León Jimenes)
Contenido: v.1 Raíces e impulso nacional 2000 a.C.-1924.– v. 2
1. Pintura dominicana – Historia 2. Pintores dominicanos
CEP / CC-GLJ
759.97293
S237m

1

©2003 Grupo León Jimenes
ISBN 99934-913-0-6

Presentación

7

Prólogo

9

LO DOMINICANO COMO
IDENTIDAD Y ACENTUACIÓN
DEL ARTE NACIONAL

1|1 Dominicano, dominicana y
dominicanidad

3

13

1|2 Expresión pictórica y pintura
dominicana: apreciaciones
30

Todos los Derechos Reservados.
Registro de Propiedad Intelectual.
Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida
en ninguna forma o medio sin el permiso escrito del autor,
excepto para la inclusión de citas en una reseña o revista.

1|3 El pintor dominicano:
protagonista sociocultural

37

1|4 La pintura dominicana: rasgos
particulares de una historia
nacional
51

COORDINACIÓN EDITORIAL

Félix Fernández
LOGÍSTICA

1|5 Una división cronológica

Myrna Guerrero

POSTULADO NACIONAL.
MANIFESTACIÓN DE LAS
ARTES EN EL DIECINUEVE

3|1 El asomo artístico
en el contradictorio
proceso de 1795-1865

133

3|2 El florecimiento
general en la República
Restaurada

150

3|3 La modernización
positivista y la generación
artística precursora

160

3|4 El arte precursor
y romántico

190

3|5 Cinco precursores significativos:
Bonilla, Desangles,
Navarro, Grullón
y Rodríguez Urdaneta
201

71

DIGITACIÓN

Josefina Soriano Tallaj
CORRECCIÓN DE PRUEBAS

Miguel Ángel Heredia Bonetti
Luis Córdova
Jeannette Canals
ÍNDICE BIBLIOGRÁFICO

Luis Córdova
ÍNDICE ONOMÁSTICO

Ida Hernández Caamaño
FOTOGRAFÍA

Mariano Hernández
Natalio Puras Penzo (Apeco)
Asistente fotografía / Luis Rolando Martínez
DISEÑO Y PRODUCCIÓN

Lourdes Saleme y Asociados
Directora de arte / Lourdes Saleme
Diseñadora asociada / Kirsis Santana
IMPRESIÓN

Vistacolor®
Santo Domingo,
República Dominicana
2003

CUBIERTA

Alejandro Bonilla. Puerto de Santo Domingo.
Luis Desangles. Juramentación Presidente Woss y Gil (detalle).

2

LAS RAÍCES ANTECESORAS:
ABORIGEN, HISPANA Y AFRICANA

2|1 El aborigen
y la pintura rupestre

75

2|2 El rastro del patrimonio
pictórico aborigen

84

2|3 Encuentros, desarraigos
y supervivencia durante
la colonización

87

2|4 La pintura colonial
en La Española

98

2|5 Dos pintores coloniales
sobrevivientes:
Hilaris y Velásquez

121

4

EL INICIO DEL SIGLO VEINTE:
CAOS POLÍTICO Y ESCALADA
YANQUI

4|1 Continuación artística
en una etapa de contienda
e injerencia

263

4|2 Otros cinco precursores
inevitables: García Obregón,
Ramírez Guerra, Billini,
Frade y Pou
284
4|3 El impulso de la caricatura y
la ilustración: Pérez, Frade,
Mella, Mendoza, Ferrúa,... 308
4|4 La Intervención yanqui:
censura, rebeldía y arte

328

4|5 Abelardianos, desolvidados
y el pionero Palau
342
Bibliografía

378

Índice onomástico

385

Índice de ilustraciones

397

|7|

Presentación

La creación artística constituye una de las más completas expresiones del ser humano, a la
que la riqueza de su infinita diversidad formal y de sus ilimitadas posibilidades comunicativas le confiere el derecho a ocupar un espacio distinguido en la memoria de un país.
Recoger en una obra la memoria de una manifestación artística de un país es una labor ingente que requiere de entusiasmo, ideas precisas, investigación acuciosa, apego a
la verdad, rigor, voluntad, constancia y, sobre todo, mucho trabajo.
Para el Grupo León Jimenes constituye un gran orgullo constatar cómo lo que nació
como una utopía se concretiza, después de un largo esfuerzo, en este recuento de la pintura que, entre otras cosas, ha de contribuir con la búsqueda y conformación de la propia identidad de la plástica en la República Dominicana.
Los artistas son hacedores: crean formas y significaciones inéditas, traducen sus vivencias
en líneas, espacios y colores. Sus obras se convierten en importantes documentos referenciales de la época, el lugar y la sociedad con que comparten su existencia.
En el Grupo León Jimenes ha sido una tradición acompañar a los artistas, apoyando sus proyectos y reconociendo sus aportes a la sociedad. En esta línea se inscribe nuestra decisión
de auspiciar una investigación que congregara su evolución y una publicación que mostrara los resultados de ese proceso con la dignidad que amerita un esfuerzo de tal envergadura. Presentamos con orgullo y gratitud el resultado del esfuerzo de tantas voluntades conjugadas en esta impresionante colección de ocho volúmenes, profusamente ilustrados y documentados, que constituye tanto un deleite visual y emocional como una oportunidad
para acercarse y conocer los avatares del fascinante mundo de la experiencia pictórica.
Hoy renovamos nuestro compromiso con el arte dominicano, uno de los pilares que
sostienen una mejor nación, y, con la satisfacción de un deber cumplido, entregamos esta Memoria de la Pintura Dominicana, historia artística que legamos con alegría a las
generaciones del futuro.

José A. León
Presidente Grupo León Jimenes

|9|

|8|

Prólogo

Toda publicación tiene su historia y la de esta Memoria de la Pintura Dominicana se
remonta al 1998, cuando Porfirio Herrera Franco, director de la Fundación de Arte
Contemporáneo Nouveau, sostuvo una entrevista con don José León Asensio a quien
solicitó auspicio para la reedición del libro La Pintura en la Sociedad Dominicana
(1977), escrito por Danilo De los Santos. La defensa entusiasta de la propuesta anidó en
la sensibilidad de un mecenas capaz de entender la importancia y la necesidad de materializar este proyecto, quien sin titubeos la incorporó a los programas de auspicio del
Grupo León Jimenes, estableciendo un nuevo eslabón en su compromiso con las artes
visuales nacionales. En esa ocasión celebramos con gran alegría, junto a Danilo y Porfirio, el primer paso de la cristalización de un sueño compartido desde hacía mucho
tiempo y lo que hasta ese momento parecía inalcanzable empezó a hacerse realidad.
Un año después de emprendida la revisión del antiguo texto sobre la pintura dominicana se iniciaron los trabajos del proyecto del Centro Cultural Eduardo León Jimenes,
bajo la dirección de Rafael Emilio Yunén, rápidamente contagiado con la ilusión de este libro que se convirtió en eje de discusiones, angustias, alegrías e intercambios entre
los integrantes del equipo diseñador del proyecto del Centro Cultural. Como ocurre
generalmente, la revisión de la obra escrita veinte años antes desveló insatisfacciones en
su autor, reafirmándole la necesidad de reformular la historia de la pintura dominicana
con una visión abierta y basada en la aproximación a la totalidad de la necesaria memoria que requiere nuestro país para fortalecer la identidad colectiva. Se inició entonces una investigación que cada día aportaba elementos desconocidos para un tramado
más completo de la historia de la pintura dominicana, en un desarrollo paralelo a otras
expresiones y movimientos artísticos. Consultas, entrevistas, lectura de textos, análisis de
diversas fuentes, descubrimiento de artistas desconocidos… la experiencia se fue enriqueciendo y el planteamiento original de la revisión de un texto fue dando paso a una
obra sin precedentes, de dimensiones enciclopédicas, donde el autor se propone una visión histórica de la manifestación de la pintura en el territorio nacional, en un proceso relacionado a las raíces formativas de la dominicanidad, a los cambios socio-econó-

|11|

Prólogo|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e Impulso Nacional 2000 a.C. | 1924 |10|

Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e Impulso Nacional 2000 a.C. | 1924|Prólogo

micos y socio-políticos del país y a la transformación de la vida espiritual de sus habi-

Gracias a la profunda investigación que sustenta el estudio, el libro presenta hallazgos,

tantes influida por los fenómenos generales del acontecer occidental.

publica datos desconocidos, revaloriza y hasta corrige nociones comúnmente aceptadas,

En el desarrollo de la obra, el autor traza la trayectoria evolutiva de la pintura nacional,

así como rescata valores olvidados.

establece interrelaciones entre la pintura y otras manifestaciones de las artes: escultura,

La presentación se enriquece con la ubicación del quehacer artístico en relación con la

gráfica, fotografía, arquitectura, literatura y música, mediante cuadros generales y cro-

evolución de las instituciones públicas y privadas encargadas de la educación artística,

nologías asociativas; recupera la casi totalidad de los nombres artísticos que, en mayor o

el análisis de los concursos, bienales, exposiciones y del mecenazgo privado.Tenemos en

menor grado, conforman la memoria pictórica del país; enfoca movimientos, genera-

nuestras manos, realmente, una historia de la evolución del arte dominicano y su con-

ciones, lenguajes y escuelas regionales del hacer pictórico; resalta las figuras señeras del

texto, sin duda una obra sin precedente en nuestro país. Con el decidido auspicio a su

arte dominicano, y aborda las contribuciones públicas y privadas de la animación artís-

investigación y publicación, en la conmemoración de su centenario, el Grupo León Ji-

tica. La amplia cobertura del estudio y su carácter integral permiten conocer y valorar,

menes realiza un aporte invaluable al fortalecimiento y valorización de la memoria na-

no solamente a los maestros y figuras reconocidas, sino también artistas de menor fama

cional a través de la pintura, en tanto que expresión artística, reafirmando el compro-

pero que, en su momento, han jugado un papel en el desarrollo colectivo, ya que no es

miso del grupo empresarial con las artes visuales dominicanas iniciado en 1964, con la

una historia de individualidades sino también de escuelas o corrientes artísticas, así co-

celebración del primer Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, piedra angular de ese

mo de la evolución de las concepciones estéticas reflejadas en una atención prioritaria

ejemplar proyecto que es el Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

a la crítica de arte en cada período, a la vez que en la identificación de las influencias
literarias o filosóficas sobre el quehacer de los creadores de arte.
Fiel a su formación de historiador, Danilo De los Santos se ciñe con fidelidad a la crítica histórica, constituyendo este libro un reporte de investigación rigurosa, en que cada narración descansa en fuentes sometidas a verificación o contrastación (documentos,
testimonios, entrevistas, examen de las piezas de arte, periódicos de la época, etc.). El
autor establece una periodización vinculada al transcurrir de la sociedad dominicana en
su conjunto (sociedad política, económica y cultural), de suerte que el proceso de creación artística es situado en un contexto nacional e internacional que ayuda a discernir
el sentido de los aportes de personalidades claves, escuelas estéticas, estilos, polémicas,
etc., logrando así destacar el valor específico de cada artista o corriente artística en términos de su contribución al desarrollo cultural del país.
Se enfoca la historia del arte en su sentido doble de búsqueda de antecedentes y constatación de secuelas y consecuencias. Así, por ejemplo, el estudio de los artistas y críticos de arte que actuaron como precursores de un arte nacional, es objeto de seguimiento en las diversas etapas de nuestro desarrollo, para mostrar la germinación y el fruto de
esas ideas primigenias. Así comprendemos lo que hay de continuidad e innovación en
los creadores actuales, con relación, por ejemplo, a Celeste Woss y Gil,Yoryi Morel, Jaime Colson, Darío Suro, Antonio Prats-Ventós, Paul Giudicelli y otros.Todo esto en una
estrategia narrativa que produce un relato ameno y didáctico, al combinar datos técnicos con detalles biográficos y análisis del contexto social.

Myrna Guerrero

|13|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

1|1 Dominicano, dominicana, dominicanidad

1

LO DOMINICANO COMO IDENTIDAD

y acentuación del arte nacional

Sin discutir el carácter genérico, dominicana o dominicano tienen la dimensión de un concepto trascendente que se relaciona simultáneamente a cuatro condiciones: a un específico territorio antillano; a una sociedad de etnias y nacionalidades que se amalgaman;
a una cultura afrohispánica o mulata; y a una memoria histórica que, aun marcada por
los grandes procesos de la colonización, del capitalismo y de las dependencias imperialistas, ofrece matices originales que se manifiestan en la identidad criolla, en los latidos
persistentes de la autodeterminación nacional y en manifestaciones antropológicas, espirituales o artísticas que representan la dominicanidad.
El específico territorio, la sociedad de colores raciales, la cultura mulata y una memoria
histórica particular expresan la condición dominicana/dominicano. Enfocando la terri-

M.B.|Carta de la isla de Santo Domingo|Grabado en cobre/papel pintado a mano|25.2 x 35.3 cms.|Sin fecha|
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|15|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|14|

|1|
Mir, Pedro.
Hay un País
en el Mundo.
Página 41.
Confert.

torialidad, el poeta Pedro Mir ofrece una convincente visión, con imágenes que plantean

Pedro Henríquez Ureña ofrece la siguiente descripción: «Geográficamente, el país no

al mismo tiempo ideas de la ubicación y de la naturaleza sociogeográfica: «Hay un país

pudiera estar mejor situado: hállase en la orla exterior de la región tropical de las Amé-

en el mundo colocado en el mismo trayecto del sol / oriundo de la noche / colocado

ricas, en la cadena de islas que circundan el Mar Caribe, en la ruta hacia otro océano,

en un inverosímil archipiélago de azúcar y de alcohol / sencillamente liviano / como un

hacia el Golfo de México, hacia los paraísos de la América Central, hacia Venezuela y Co-

ala de murciélago apoyado en la brisa / sencillamente frutal / fluvial y material / y sin

lombia. Otro paraíso es él también. Cálido, a veces en exceso, en las costas; más templa-

embargo sencillamente tórrido y pateado como una adolescente en las caderas…»|1|

do en porciones del interior, es inagotable en fertilidad, en variedad de plantas florales

Localizado en el Archipiélago Antillano, en medio de Cuba y Puerto Rico, el país do-

y frutales, y a la vez inofensivo y manso en su fauna: no hay allí, como dijo el poeta

minicano ocupa las dos terceras partes de la isla de Santo Domingo. La tercera porción

Gastón Deligne, Ni ofidiano ponzoñoso, ni felino feroz: tampoco hay buitres. Colón describe

la ocupa Haití, la vecina república con la que comparte distintos aspectos comunes y

la isla: La Española es maravilla: las sierras y montañas y las vegas y las campiñas y las

determina una de las fronteras, ya que el otro límite es definido por las aguas marinas

tierras tan hermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganado de toda suerte,

que circundan el país, casi a totalidad. Enfocando este espacio geográfico dominicano,

para edificios de villas y lugares».|2|
Espacio insular: el hecho de serlo, es una condición que marca la naturaleza del habitante nativo más común o colectivo. El ser isleño se lleva en la conciencia y los poetas,
como constatación, representan voces manifestantes de la insularidad que es cualidad
troqueladora, ineludible e idiosincrásica. Este concepto de proyectar la insularidad se
mantiene vigente en las generaciones de los poetas dominicanos; así lo demuestran las
siguientes citas: la primera de Franklin Mieses Burgos, uno de los poetas representativos de la generación de la Poesía Sorprendida (década 1940), y la segunda de Fernando Cabrera, un poeta joven de la generación 80: «Ahora, como siempre, en medio de
mi isla / profético, soltando / sobre un cielo sonámbulo mis pájaros mejores, / mis propias mariposas nacidas de las lámparas /despiertas del silencio: / mensajeras que llevan
en sus alas grabadas / las oscuras palabras que vienen de la noche, / de este mundo distante…»|3|
«Yo, el de la isla –y todo continente es isla–, / Después de fundar sobre duras piedras mi
casa / En esta frívola ciudad de nadie, / Hoy huyo de mi imagen como del abismo. (…)
Yo, el de la isla –y toda tristeza es isla–, / Tal vez deba morir para nacer de nuevo…»|4|
Si lo dominicano/dominicana es un concepto que identifica a un espacio geográfico,
territorio o país, tal concepto adquiere fuerza de tradición cuando es asimilado como
postulación denominativa y se convierte en idea perdurable al desarrollarse la comunidad que adquiere el rumbo de nación. Aparte de desarrollarse en un territorio específico, la nación es definida, además, por un conglomerado de personas de diferentes orígenes étnicos, que generalmente habla un mismo idioma y que posee caracteres tradicionales comunes.
La nación dominicana se impulsó a partir del encuentro desproporcionado de tres etnias:

P. Coronelli|Archipiélago de México donde están las islas (…) bajo el nombre de Antillas|Grabado en cobre/papel
pintado a mano|55 x 76 cms.|1688|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

la amerindia insular, la europea y la africana. De esta mezcla trisanguínea, surge una po-

|2|
Henríquez Ureña,
Pedro.
Obra Dominicana.
Páginas 406-7.
Confert. Sic.

|3|
Mieses Burgos,
Franklin.
Trópico Intímo.
Fragmento.
Confert.

|4|
Cabrera,
Fernando.
Angel de
Seducción.
Fragmento.
Confert.

|17|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|16|

|5|
De Saint-Méry,
Moreau.
Descripción
de la Parte
Española (…).
Página 83.
Confert.

|6|
Sánchez Valverde.
Ensayos.
Páginas 222 y 242.
Confert.

blación multicolor que sobrevive y adquiere el carácter de sociedad criolla. La misma es

cados como criollos españoles y españoles de Santo Domingo, los mismos eran reconoci-

integrada básicamente por la descendencia de los colonizadores españoles y de los escla-

dos además con el término asociativo dominicano. El cronista Antonio Sánchez Valverde,

vos negros nacidos en la isla, y socializados por el medio ambiente, por la mulatería, por

refiriéndose a la actividad del corso, usa esa identificación en el siguiente párrafo: «La

los hábitos laborales y las costumbres domésticas que se arraigan como nativas.

guerra que llamamos de ‘Italia’ por los años de 40, cogió a los dominicanos instruidos y

Varios cronistas ofrecen apreciaciones sobre la sociedad criolla que se perfila claramen-

cebado en este exercisio que les era tan lucroso»… (sic) |7|

te hacia mediados del siglo XVIII; período en el cual predominan los hatos y los conu-

Un segundo cronista isleño, Luis Joseph Peguero, reitera esta autoidentificación social

cos, modos socioeconómicos que moldean una población nativa de pocos blancos y de

en un manuscrito|8| redactado en 1776: «…y abrió camino a nuestros granaderos que

negros muy mezclados, a los que se añaden grupos de nuevos esclavos y unos pocos ca-

saltaron a su barco, y en menos de quinze minutos mataron 73, ingleses, y hisieron pri-

talanes que se dedican a los negocios. «Los nativos o criollos españoles son bastante se-

sionero el barco: Con que quedó enteramente conocido, y acreditado el valor de los

dentarios. Es raro que salgan de su isla, lo que además, el gobierno hace tan difícil co-

Dominicanos». (sic) «…Desimpresionar queremos el vulgo Dominicano de la acumu-

mo puede y hasta podría creerse que ellos temen al mar, si no se supiera que en tiem-

lada falsa calumnia…» (sic) …leyólo así el muestreo Dominicano, y así corrió y se di-

po de guerra se dedican al corso, que ofrece siempre un incentivo a hombres pobres
que persiguen buques ricamente cargados».|5|
En el aislamiento insular, y en la zona española de la isla de Santo Domingo, la población nativa desarrolla un estilo de vida criolla asociada al hato (la gran hacienda ganadera) y al conuco (la parcela ordinaria para sembrar víveres). A pesar de que estos modos de la propiedad socioeconómica distancian a hateros y conuqueros, varios hechos
provocan espontáneamente la igualdad convivencial. Estos hechos son la mulatería racial; la flexible o cristiana promoción de libertos; la casi inexistencia del prejuicio racial
y los hábitos que se hacen comunes en tierra adentro, donde la gente vive de los recursos naturales; de la crianza animal, de la siembra, de la montería; aferrada a los santos católicos y a la superstición; alojada en chozas o bohíos en donde asumen los mismos alimentos culinarios, la siesta del mediodía o danzan cuando celebran fiestas o ritos de
acentos vernaculares. Es gente constituida «por familias de Morenos, Pardos y Blancos
(…), los criollos a proporción que se alejan de su origen Europeo, se hacen más sanos,
más fuertes y viven más largo tiempo», señala el cronista Sánchez Valverde.|6|
En el seno de la sociedad criolla del siglo XVIII, también toma impulso el calificativo
DOMINICANO, la

autoidentificación que se asocia a la persona de Santo Domingo de

bulgó en toda la ciudad… (sic). …Tomando la verdad por firme baza /con que he de

Guzmán, fundador de la Orden de los Predicadores. Estos frailes, llamados también do-

hablar de paso a los ancianos /campestres y también Dominicanos, /y a quienes Carne,

minicos, son quienes, en la documentación colonial del siglo XVI, se autodenominan do-

Mundo, y demonio engaza …» (sic).

minicanos. Con el nombre del santo castellano fue bautizada la ciudad y puerto a orillas

Andando el tiempo, el calificativo dominicano tiene mayor alcance colectivo, ya que de

del Río Ozama, a donde llegan los primeros dominicos en misión evangelizadora, en

la simple identificación para el habitante, este concepto se generaliza para toda la po-

el 1509. El nombre Domingo es una traducción castellana del concepto latino domini-

blación. En la Declaratoria de Independencia del 1821, sus líderes proclaman que «el

cus, al que se asocian por extensión las calificaciones dominico y dominicano.
Aunque durante el siglo XVIII los habitantes de la zona oriental de la isla, son identifi-

Gilberto Fernández Diez|Guarionex Rey de Maguá|Óleo/tela|102 x 82 cms.|C.1970|Col. Museo Sacro Catedral
Inmaculada Concepción de La Vega.
Jorge Severino|Afiche para un boxeador retirado|Mixta/cartón|92 x 77 cms.|1975|Col. Centro Cultural Eduardo León
Jimenes.

|7|
Sánchez Valverde.
Ensayos.
Página 214.
Confert.

|8|
Peguero,
Luis Joseph.
Historia de la
Conquista de la
Isla Española (…).
Tomo 2º.
Páginas 244, 247,
248 y 283.
Confert.

|19|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|18|

|9|
Declaratoria
de 1821,
en Peguero/
De los Santos.
Visión General
de la Historia
Dominicana.
Página 404.

|10|

pueblo dominicano ni ahora, ni en adelante, ni nunca se someterá a las leyes y gobierno de España».|9|
Esta proclamación fue anulada por la invasión y el dominio de los haitianos (18221844), hecho que no impidió que la dominicanidad continuara arraigándose como definición que significaba lo mismo que nacionalidad para muchas conciencias. Entre
ellas, la de Juan Pablo Duarte, quien desde muy joven manifiesta inequívocamente la

Duarte,
Juan Pablo.
«El Criollo»,
fragmento.
Apuntes
de Rosa Duarte.
Página 291.
Confert. Sic.

identidad dominicana, no sólo cuando es cuestionado sobre su ciudadanía, sino cuando

|11|

/ Padrastro y no padre /del Dominicano».|10|

Duarte,
Juan Pablo.
«Proyecto de
Ley Fundamental»
en Apuntes
de Rosa Duarte.
Páginas 223-24.
Confert.

|12|
Rodríguez
Demorizi, Emilio.
La Constitución
de San Cristóbal.
1844-1855.
Páginas 161-65.
Confert.

habla de la patria y cuando funda la Sociedad Secreta La Trinitaria y promete la independencia del país al que llama República Dominicana. Forjador de la nacionalidad, en
sencillos versos él reitera esa conciencia: «Al arma, valientes, / Criollos constantes, /
Marchad diligentes, / Marchad arrogantes: / Librémonos todos / Del vil e inhumano
Es con Duarte con quien alcanza la dominicanidad su dimensión trascendente al justificarla como conceptualidad liberadora, como identificación definitiva de la ciudadanía
criolla y como denominación del Estado Nacional de orientación republicana. Maestro forjador en la decisiva etapa 1838-1844 en su Proyecto de Ley Fundamental|11| él
postula tres definiciones esenciales:
a|La Ley Suprema Dominicana, en la que establece que: «Siendo la Independencia Nacional la fuente y garantía de las libertades patrias, la Ley Suprema del Pueblo
Dominicano es y será siempre su existencia política como nación libre e independiente de toda dominación, protectorado, intervención e influencia extranjera, cual la concibieron los fundadores de nuestra asociación política al decir DIOS, PATRIA Y LIBERTAD, REPÚBLICA DOMINICANA»,

el 16 de julio de 1838.

b|El concepto de Nación Dominicana, que «es la reunión de todos los dominicanos».
c|La definición del ciudadano nacional: «Son dominicanos los que obtienen esa
cualidad o por nacimiento o por haber obtenido del Gobierno cédula de nacionalidad
con arreglo a la ley».
Conforme al separatismo radical que promueve Duarte, la independencia nacional se
proclama el 27 de febrero de 1844. Al reafirmarla con un manifiesto, en el cual se emplean los términos Pueblo Dominicano, españoles dominicanos, y DOMINICANOS.|12|
Amparada en su nacionalidad, en su independencia política y en la gestación de un Estado soberano, la sociedad dominicana se caracteriza por ser a mediados del siglo XIX,
un pueblo de maneras y costumbres «muy sencillas y no pretenciosas», afirma Porter, un
agente secreto que visitó el país en 1846, observando la casi inexistencia de la vieja aris-

Yoryi Morel|Negrita|Guache/papel|49 x 34 cms.|C.1965|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|21|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|20|

|13|
Porter,
David Dixon.
Diario de una
Misión Secreta
(…).
Páginas 29-31.
Confert.

|14|
Rosario, Amable.
Eme-Eme.
Estudios
Dominicanos.
No. 1.
Junio-Julio 1972.
Página 71.
Confert.

tocracia blanca en un pueblo, en el cual, «no hay distinción como pudiera suponerse en-

En cuanto a la hispanización cultural, los elementos impuestos son arrolladores y múl-

tre gente de tan distintos colores. En este particular es realmente una república y el ne-

tiples, sobresaliendo los que se imprimen en la conciencia, en la espiritualidad y en el

gro prieto, la muchacha parda oscura y el gracioso mulato ligero se ven paseando juntos

hacer de la vida común. El idioma castellano, el catolicismo, el modelo servil a la auto-

con frecuencia, o entreteniéndose con una caña de azúcar o con los dulces del país».|13|

ridad impuesto por las leyes y los modos productivos, así como los programas construc-

Este carácter de pueblo con una tipología racial multicolor, se amplía con la presencia

tivos y los hábitos de la vida cotidiana que resultan una extensión del estilo peninsular,

de otros grupos nacionales: árabes, judíos, chinos, negros metodistas, haitianos y coco-

explican el predominio de la filiación española. Pedro Henríquez Ureña se refiere a la

los.También cubanos y puertorriqueños, así como europeos diversos; sobre todo, espa-

impronta de España como cultura madre: «Santo Domingo es un fragmento de una

ñoles e italianos. Estos grupos introducen respectivos aportes socioculturales, y termi-

gran familia hispánica que ha vivido vida precaria, pero propia, durante más de cuatro

nan asimilados o integrados en el ser colectivo dominicano. Un ser nacional impulsado

siglos; que luchará por persistir mientras habite en la tierra nativa el último descendien-

con el trauma insular y la naturaleza trisanguínea, de filiación hispánica y de condición

te de los colonizadores. (…). En las costumbres privadas, Santo Domingo conserva las

afroantillana, manifestante de una cultura mulata y de una nacionalidad vulnerable que

tradiciones españolas. A los ojos de los hombres educados en la tradición anglosajona,

se vuelve vehemente cuando «se enfrentan sus valores y principios contra los principios

esas costumbres aparecerán como exóticas, y aun extrañas, sobre todo en lo que atañe

y valores de los haitianos».|14|

al amor y a la valentía personal. Pero, en muchos órdenes, esas costumbres son patriar-

La razón de esta oposición radica en el hecho de que la dominicanidad se hizo concien-

cales y excelentes».|15|

cia política cuando el país dominicano se convirtió en zona incorporada a Haití, cuyo

«Santo Domingo (…) se distingue por el sabor fuertemente castellano de su vocabula-

gobierno promovió la integración en todos los niveles, la cual era imposible que se pro-

rio, y de su sintaxis, en combinación con una fonética que se asemeja más a la andalu-

dujera a nivel de la identidad cultural, como bien observara Núñez de Cáceres.

za que a la castellana (…). Hay en Santo Domingo muchos rasgos arcaicos (…), fue el

José Gausachs|Morena|Carboncillo y tinta/papel|51.8 x 42.9 cms.|Sin fecha|Col. Privada.

Nidia Serra|Mujer|Óleo/tela|61 x 45.5 cms.|1958|Col. Familia De los Santos.

Federico Izquierdo|Retrato de Josefa Sánchez de González|Óleo/tela|70.5 x 64 cms.|1930|Col. Centro Cultural
Eduardo León Jimenes.

Clara Ledesma|Escena taína (detalle)|Acrílica/cartón-tabla |566 x 386 cms.|1958|Col. Museo de Historia y Geografía.

|15|
Henríquez Ureña,
Pedro.
Op. Cit.
Página 410.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|22|

|23|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

|16|

primer centro de americanización del español, tanto en la adaptación de palabras euro-

De la misma manera que los dominicanismos son una expresión de la cultura nacional

Idem. Páginas
31-32. Confert.

peas a cosas o hechos del Nuevo Mundo, como en la adopción de palabras indias, ac-

que se relaciona a la ruralidad, también en ese ámbito comienzan a definirse los ritmos

tividad importante en los siglos XV y XVI, pero detenida luego al desaparecer las len-

que se relacionan a la música y las danzas vernaculares. Un testigo, llamado William Wal-

Idem. Página 30.
Confert.

guas aborígenes de las Grandes Antillas: hoy, por eso, hasta los indigenismos tienen en

ton, escribe en 1810, «que presenciar las danzas (…) de los mulatos nativos de la His-

Santo Domingo carácter arcaico».|16|

paniola equivale a transportarse a un círculo de lascivos bacantes» (sic), debido a los vo-

|18|

Los arcaísmos lingüísticos castellanos e indígenas, son preservados en el habla rural, por

luptuosos movimientos que con ímpetu marca el compás. Él ofrece la siguiente estam-

Idem.
Página 128. Confert.

los campesinos del centro territorial o Cibao;|17| campesinos a quienes se puede atri-

pa descriptiva: «El pueblo negro español de clase baja acompaña sus vulgares danzas con

buir también tradición negra en el lenguaje, como «los hábitos que van con ella».|18|

alaridos y con música producida con palos y maderas altisonantes, o por un higüero con

Las formas culturales que inciden en el habla española, originan los dominicanismos: pa-

surcos, el cual rasgan con agilidad utilizando un hueso fino. El baujo, especie de mara-

labras y frases del vocabulario vernacular, «modo de hablar propio y peculiar de los do-

cas hechas llenando un higüero de piedrecitas y los dientes fijos a la quijada de un ca-

minicanos».|19|

ballo, rasgada con movimiento raudo y acompañado de tambor. Los pasos son extraños

Jaime Colson|Merengue|Óleo/cartón|52 x 68 cms.|1938|Col. Museo Bellapart.

Yoryi Morel|Fiesta Campesina|Óleo/madera|106 x 160 cms.|1959|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|17|

|19|
Diccionario de la
Lengua Española.
Edición 1970.
Página 493.
Confert.

|25|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|24|

y obscenos.Todo el acompañamiento y estilo parecen derivarse de una mezcla del congo africano y del din indígena, y es el ritual de la ceremonia a la muerte de un pariente, la cual convierten en ocasión solemne con danzas y música; como los gitanos en España. El mayor cumplido que el enamorado hace a su preferida por haberle concedido
el privilegio de bailar con él durante la fiesta, es quitarse el sombrero y ponérselo a ella
durante el resto de la velada; ésta lo devuelve, casi siempre junto con un cigarro encendido, que ella misma ha liado».|20|
De los ritmos y de la danza que adquieren rango criollo, se desprende la variedad de la
música folklórica dominicana, de la cual el Merengue y la Salve adquieren difusión colectiva, asociándose la última modalidad al canto de tradición oral que tiene que ver con
el convite de las labores del campo y con la cofradía, manifestación que permitió a la po-

blación negra continuar prácticas religiosas de origen africano encubiertas en la catolicidad. Además, a otros ritos que se asocian sobre todo al culto a la Virgen, a los Santos, a
la Cruz y a los misterios vuduistas. Tales expresiones, como otras tantas, son manifestaciones populares o típicas que sobreviven como actividad y memoria de la cultura dominicana, cuya otra ladera la definen las expresiones formales de las artes, de la literatura y de la historia nacional.
Darío Suro|Bañistas|Óleo/tela|162 x 112cms.|1946|Col. Familia Suro Franco.

Miguel De Moya|Gallero|Óleo/tela|76 x 51 cms.|1984|Col. Rafael del Monte.
Vela Zanetti|Miguel Díaz y la Cacica Catalina|Mural (detalle)|1944|Col. Antiguo Palacio Ayuntamiento Santo Domingo.

|20|
Walton, William.
Estado Actual
de las Colonias
Españolas.
Tomo I.
Páginas 135-36.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|26|

|21|
Jimenes Grullón,
Juan Isidro.
La Noticia. 20 de
febrero de 1977.
Confert.

|22|
Opinión de Hostos
citada por Pedro
Henríquez Ureña,
Op. Cit. Página 414.
Cita No. 1. Confert.

|23|
Prud’Homme,
Emilio.
Himno Nacional.
1883. Confert.

|27|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

De acuerdo a Jimenes Grullón: «La dominicanidad es un concepto abstracto que en-

El antropólogo Marcio Veloz Maggiolo afirma que ella «es un recipiente que lo tiene

cuentra su confirmación en lo concreto. No es, pues una falsa conciencia. Ofrece un con-

todo (…) y la memoria se reproduce (…), rescata una época, rescata la temperatura de

junto de representaciones, sentimientos e ideas que pertenecen al área de la culturolo-

un momento histórico y de un momento político. Rescata el temperamento de la gen-

gía, y por tanto, del quehacer global del hombre»|21| y de la mujer –agregamos–, que

te, rescata cómo era la gente, cómo eran los valores de esa época».|24| La conclusión

están asociados a una realidad identificada como nación dominicana, la cual de acuer-

del intelectual citado es que la memoria nos convierte en usuarios del pasado.

do a Hostos, debió llamarse «República Quisqueyana»,|22| aludiendo a la palabra indí-

La memoria es la capacidad que tiene el sujeto humano para almacenar, conservar y

gena Quisqueya, que quiere decir tierra grande a la que se refiere el himno patrio cuan-

reactualizar conocimientos y experiencias. La naturaleza comunitaria del ser humano,

do llama quisqueyanos a los nativos del país.|23|

determina que toda colectividad manifieste la función de la memoria, que no es otra

Si la dominicanidad concreta, a la que se refiere Jimenes Grullón, es resultado de las defi-

cosa que la historia nacional. En este sentido, la memoria histórica de la Nación Do-

niciones que entraña la nación dominicana como territorio, sociedad y cultura, esa condi-

minicana es la que expresa la conciencia específica de la dominicanidad en términos de

ción nacional es una conciencia procesada, creada y concebida al amparo de la memoria.

origen, evolución, autoconocimiento y reserva patrimonial. La sumatoria de estos as-

Celeste Woss y Gil|Mujer en reposo|Óleo/tela|65.5 x 84 cms.|1941|Col. Museo de Arte Moderno.

León Bosch|La (Santa) última cena|Óleo/cartón|128 x 158 cms.|1972 |Col. Banco Popular Dominicano.

|24|
Veloz Maggiolo,
Marcio, citado
por Ruth Herrera,
Listín Diario,
11 de febrero
de 1996.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|28|

|25|
Valldeperes,
Manuel.
El Caribe.
18 de mayo
de 1962.
Confert.

|26|
Idem.
Confert.

|29|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

pectos, ineludiblemente define un perfil general, pero inacabado, de la identidad, la cual,
a la vez puede apreciarse en el desglosamiento de sus partes, ya que la memoria colectiva nacional es múltiple en la unidad. La sociedad dominicana es UNA en su geografía
e historia, pero la memoria nacional es múltiple en las manifestaciones del acontecer
económico, político y artístico, entre otros.
Abordando la manifestación del arte dominicano, que es la materia a la que finalmente se llega, debe apreciarse bien claramente que lo que atañe al campo visual es un compuesto de muchas expresiones: arquitectura, artesanía, cerámica, escultura, fotografía,
gráfica en general y pintura. Aunque el desarrollo nacional de tales expresiones es desigual en términos de la estética, la utilidad y la demanda social, no carecen ellas de naturales interrelaciones. Pero aun esos vínculos que comienzan a partir del momento en
el cual se localizan los primeros recreadores nacionales, cada una de esas expresiones traza un derrotero que es la manera particular que se conoce cuando se aísla un desarrollo expresivo respecto de los restantes. La historia de la pintura nacional es un ejemplo
de esa particularidad en el Arte Dominicano, sobre el que reflexiona Manuel Valldeperes,|25| al sostener que «el arte es la manifestación más exacta de la cultura realizada.
Es por consiguiente, espíritu trascendido cuando está imbuido de los rasgos característicos de una sociedad. Estos rasgos son la aportación cultural a través de la cual lo local
se incorpora de manera inalienable a lo universal.Y en la República Dominicana son
precisos ya los rasgos de la dominicanidad».
Esta cualidad sociocultural y de la identidad la explica el citado autor cuando al preguntar: ¿qué es lo dominicano?, responde: «Lo dominicano es lo que está en la mente
y en el corazón de los dominicanos, lo que vibra a través de nuestro espíritu, que es la
manifestación máxima de nuestro ser. Por consiguiente, lo dominicano, es lo que nos es
esencial y que, por serlo, nos trasciende. Son dominicanos, en un sentido amplio, la tierra en que vivimos y el cielo que nos cubre, son dominicanas nuestras danzas y nuestras canciones.Y son dominicanos nuestro sistema de vida y nuestras esperanzas, e incluso la manera de contemplar la muerte, porque nada de esto es común a los demás
hombres.
Limitándonos a las artes plásticas, podemos afirmar que todo lo realizado por nuestros
artistas es dominicano, porque, en mayor o menor grado, refleja nuestro espíritu y, con
él, nuestra esencia y nuestra trascendencia.Y es así porque le es imposible a un artista
arrancar de sí lo que en su interior ha puesto la raza, la sangre, el ambiente y las singularidades, porque hasta en lo más simple –el ademán, la manera de andar– hay matices
que diferencian al hombre dominicano de los demás hombres».|26|

Radhamés Mejía|Desnudo|Acuarela|61 x 38 cms.|C.1950|Col. Rafael Del Monte.

|31|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|30|

1|2 Expresión pictórica y pintura dominicana: apreciaciones

sentido del tacto. Una cuarta característica atañe a los géneros pictóricos, más bien modos y temarios de las realizaciones.
La pintura es una expresión que se asocia a las Artes Plásticas: «especialidades artísticas
que manejan materiales, volúmenes y cuerpos tangibles», las cuales se diferencian de las
artes del sonido, de la palabra, de la representación, etc.|28| La pintura es considerada,
tradicionalmente, un bello arte (expresión de belleza), llamándosele también arte visual,
bien porque es una expresión que se dirige sobre todo a la mirada o porque ofrece visiones particulares de todo sujeto considerado un artista. Comparándola con «la concreción que supone la arquitectura: volumen aislado, la pintura no deja de parecer más
intangible, más fantástica, como una proyección de lo real, sino de lo imaginario.Ya que
puede evocar la materialidad o hacerse vaga o vaporosa», opina Damián Bayón, quien
agrega: «Además, si por una parte juega con la noción de materia –lo que constituye el
cuerpo del mismo cuadro–, por otro lado utiliza la abstracción que supone la línea y la
sensibilidad inherente al color».|29|
La pintura es considerada la especialidad artística más colectivamente estimada, contando
con una historia amplia, prolongada y variada. La amplitud permite caer en la cuenta de su
mundialidad como expresión cultural y la prolongación histórica ofrece un incesante registro expandido desde la remota pintura rupestre, hasta el milenio contemporáneo. En relación a la variedad, la producción pictórica tanto se refiere a las etapas generales del desarrollo de la historia (Antigua, Medieval, Moderna…), como a las localizaciones nacionales
en las que se manifiesta su desarrollo también histórico. De la misma manera que existen
registros de pintura china, francesa, mexicana, rusa, entre otras innumerables historias par-

|27|
Bayón, Damián.
Construcción
de lo Visual.
Páginas165-202.
Confert.

La pintura es una expresión artística que se basa en el manejo de medios cromáticos
(guache, óleo…) sobre un soporte o superficie dada (tabla, tela, cartón, vidrio…); expresión que tiene su origen en los muros de las cavernas en los cuales el hombre primitivo transcribió sus percepciones de la realidad.
Definida como una manifestación en la que se armonizan forma, color, composición y
materia, la pintura ofrece caracteres específicos.|27| En primer lugar es un arte bidimensional, ya que tiene dos dimensiones (largo y ancho), perdiendo la profundidad que
es sugerida en cuadros tradicionales por la perspectiva o rejuego de planos. Lo segundo es su definición de arte plano, ya que se adopta al muro como realización directa o
como cuadro de caballete. En tercer lugar es un arte que se dirige a la vista más que al

ticulares, se incluye también la del desarrollo de la PINTURA DOMINICANA. Más de una
mirada a esta manifestación artística, arroja interesantes apreciaciones, de las cuales se transcribe la que ofrece José Sanz y Díaz, en una obra sobre pintores hispanoamericanos: «Pese
a ser la antigua Santo Domingo (…), la primera población que levantaron los españoles en
América, la Perla del Mar Caribe carece por completo de antecedentes históricos en Pintura.A pesar de todo, es arma del arte hispanoamericano, ya que sus monumentos religiosos,
civiles y militares empezaron a construirse en 1503. Puede decirse que la Pintura Dominicana propiamente dicha no hace su aparición hasta el comienzo del presente siglo».|30|
El período inicial al que alude Sanz Díaz, es el siglo XX; apreciación errada que desconoce el antecedente histórico de la pintura prehispánica e igualmente ignora los nombres de los pintores que se desenvuelven en el siglo XIX. Posiblemente ese desconocimiento se basa en las fuentes bibliográficas dominicanas que, en lo relativo a la materia

Gilberto Hernández Ortega|Autorretrato (detalle)|Lápiz/papel|30.5 x 20 cms.|1969|Col. Museo Bellapart.

del arte, ofrecen informaciones breves y en algunos casos observando carencia de con-

|28|
Diccionario
Monográfico
de Bellas Artes.
Páginas 34-35.
Confert.

|29|
Bayón, Damián.
Op. Cit.
Página 165.
Confert.

|30|
Sanz Díaz, José.
Pintores
Hispanoamericanos
Contemporáneos.
Páginas 26-27.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|32|

|31|
Henríquez Ureña,
Pedro.
Op. Cit.
Página 411.
Confert.

|33|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

ciencia artística para los pintores que anteceden la modernidad nacional. Reconociendo

«no había una conciencia nacional (del) artista». Esta rotunda afirmación, sostenida en la

que más que las artes, son otras las tradiciones culturales de la sociedad dominicana, Pe-

década 1950, añade el siguiente argumento explicativo: «Aparentemente el hacer pictóri-

dro Henríquez Ureña ofrece en 1917, una brevísima referencia del arte y de los artistas.

co era una simple recreación.Abundaban los paisajes, las naturalezas muertas, los bodego-

El señala: «Seguramente los mayores títulos que puede ostentar Santo Domingo son sus

nes. En muchos casos la enseñanza era la copia de la estampa, sin modelos tomados de la

esfuerzos en pro de la cultura. No encontraremos allí grandes florecimientos de las artes

naturaleza (…) Este seguimiento escolástico no podía producir verdaderos artistas. Sólo de

plásticas o de la música; los dos campos en que se han concentrado los esfuerzos de cul-

tarde en tarde, y por fuerza del vigoroso temperamento, uno que otro descollaba».|32|

tura son la educación y las letras. Las mejores obras de arquitectura, que posee la Repú-

La citada apreciación se vincula al interés de la propaganda bienhechora que promovió

blica son las de la época colonial, especialmente las iglesias y las casas señoriales de la ciu-

la dictadura de Trujillo, y fue argumento para establecer que la verdadera conciencia ar-

dad de Santo Domingo.Allí pueden encontrarse las mejores muestras de escultura (la es-

tística nacional era un producto de la programática trujillista. Por consiguiente, el desa-

tatuaria coloreada de iglesia) y de pintura, especialmente los apóstoles de Mateo Veláz-

rrollo del arte dominicano debía su existencia «a la formación de núcleos bajo la sabia

quez (siglo XVIII) (…) En tiempos modernos, sólo la pintura ha florecido un tanto (De-

inspiración del Gobierno»,|33| es decir, la auténtica pintura dominicana y los auténticos

sangles, Grullón, García Obregón, Adriana Billini, a la que se suma hoy el dibujante

creadores de la misma, habían surgido con la protección de Trujillo a las Bellas Artes, has-

Mendoza), y junto a ella la música ha ensayado sus tanteos, que suelen ascender hasta la

ta entonces poco desarrolladas y con una tradición pobre y escasísima: «Se ha afirmado

ópera (con Pablo Claudio) y la obra eclesiástica de aliento, (con José Reyes y otros)».|31|

repetidas veces que la tradición artística de la República Dominicana es más bien esca-

Regularmente nuestro gran humanista se refirió a una cultura de élite social, a la que se

sa. Ello constituye una verdad a medias. Recordaremos a continuación algunos prece-

asocia, en cierta manera el quehacer pictórico dominicano de unos protagonistas que ori-

dentes que tienden a probar lo contrario. El lector debe tomar en cuenta que ninguna

ginan movimientos y esfuerzos que se dispersan –se opina posteriormente– debido a que

otra nación de menos de 50,000 kilómetros cuadrados (exactamente 48,426) y de tan

Danicel|Autorretrato|Plumilla/papel impreso|21 x 15 cms.|1971|Col. Familia De Los Santos.

Gina Rodríguez|Con los ojos abiertos (autorretrato)|Mixta/tela|158 x 51 cms.|1998|Col. de la autora.

Pery Jiménez|Santo Tropical (autorretrato)|Acrílica/tela|61 x 46 cms.|1952|Col. Rafael Del Monte.

Tony Delosantos|Yo auto montaña|Mixta/tela|61 x 51 cms.|1995|Col. Familia De los Santos.

|32|
La República
Dominicana.
Página 220.
Confert.

|33|
Idem.
Página 222.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|34|

|34|
Areán, Carlos.
El Caribe.
13 de enero
de 1979.
Confert.

|35|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

solo cinco millones de habitantes en 1976, y que hubiese padecido, por añadidura, las terribles vicisitudes que asolaron, expoliaron y martirizaron en multitud de ocasiones a sus
sufridos pobladores, hubiera podido enorgullecerse de haber sido la cuna de un lote de
medio centenar de artistas de calidad digna (…). La República Dominicana constituye
un ejemplo admirable de heroísmo, dignidad y fidelidad a su propio ser y merece, por
tanto, toda nuestra admiración y nuestro respeto. Debemos asimismo situar dentro de este contexto las evoluciones de su pintura y no asombrarnos de que no sea más rica o
brillante, sino que sus artistas hayan conseguido con su tesón y patriotismo llevarla, en
una nación tantas veces esquilmada, hasta su encomiable situación actual».|34|
El párrafo anterior, es parte del enfoque que ofrece el crítico español Carlos Areán en
su historia La Pintura en las Naciones Iberoamericanas. Al rechazar la opinión de quienes

Enrique Morel (Quico)|Autorretrato fumando|Óleo/tela|61.5 x 50 cms.|1950|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Daniel Henríquez|Yo de frente (fragmento)|Mixta/tela|243 x 203 cms.|1971|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|36|

|35|
Idem.
El Caribe.
29 de enero
de 1979,
Confert.

|36|
Squirru, Rafael,
citado por María
Ugarte. El Caribe.
7 de octubre
de 1968.
Confert.

|37|
Squirru, Rafael.
¡Ahora!
Revista No. 331.
16 de marzo
de 1970.
Página 16.
Confert.

|38|
Squirru, Rafael.
Entrevista
Listín Diario.
27 de diciembre
de 1992.
Confert.

|39|
Manuel,
Valldeperes.
El Caribe.
16 de julio
de 1966.
Confert.

|40|
Idem.
Confert.

afirman la carencia de tradición en el desarrollo pictórico dominicano, él también se

|37|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

1|3 El pintor dominicano: protagonista sociocultural

pregunta: «¿Qué otro país con menos de 50,000 kilómetros de extensión y víctima de
tanta ocupación extranjera y de tanta guerra sin cuartel, puede enorgullecerse de haber
creado un arte y una cultura de la calidad de las que, sean las que sean las limitaciones,
logró mantener incólume Santo Domingo sin que pudiesen destruirlas ni la cautividad
ni la expoliación?»… Refiriendo a un buen número de los artistas que protagonizan el
quehacer de la pintura, Areán señala que la actualidad más reciente prueba que el país
tiene abierto su futuro pictórico, lo cual resulta «doblemente importante si tenemos en
cuenta que es poco habitual en la evolución de la historia, que una mejoría se produzca en un solo orden».|35|
Un segundo autor, Rafael Squirru, gran conocedor del arte latinoamericano, opina que
«existe una verdadera pintura dominicana con una constante que se registra en los artistas de talento. En la misma se ven ciertas vacilaciones y desvíos, pero que es fácil de
reconocer por encima de éstos, la presencia de un arte con raíz de su pueblo. En esa
pintura hay formas, colores, atmósfera que están siempre presentes»,|36| incluso en pintores abstractos. Squirru escribió el texto: Arte Dominicano, Árbol que Crece, en el cual,
reconoce las raíces que conforman socialmente a los dominicanos.Tomando en cuenta las mismas, señala que la «simbiosis de estas culturas con marcado acento de España
y de África es lo que se está gestando en la República Dominicana, con fuerza de originalidad que literalmente quiere decir con fuerza de origen (…). Esta tónica, deduzco, intransferible para los dominicanos en la medida de su autenticidad, es transferible
en sus resultados a medida que lo folklórico alcanza validez universal cuando se lo tamiza a través del espíritu de los artistas. Porque en esto y no en otra cosa reside el secreto de todo arte: la sensibilidad y la inteligencia necesarias para transmutar la savia espiritual del alma de los pueblos en fruto maduro».|37| En adición a tales apreciaciones
pondera el crítico argentino que «el Arte Dominicano es mucho más fuerte que lo que
la gente que no ha visitado este país se imagina».|38|
En términos comparativos, la pintura dominicana es la expresión visual de mayor preferencia frente a otras manifestaciones bidimensionales y frente a la escultura. En un
sentido general se le reconoce alcance de «estilo y metamorfosis».|39| Es estilo porque
transfiere valores y matices espirituales del SER dominicano trascendido mediante las
recreaciones, las reinterpretaciones y la síntesis. La metamorfosis la definen «las formas
naturales de las que se sirve como punto de partida, como elemento de comunica-

Es una sustentación generalizada la que señala que el sujeto humano dibujó antes de escribir, aunque esa primera expresión dibujística realmente es un síntoma de su innata capacidad comunicativa. Es el habla o lenguaje visual lo que además inaugura el arte como memoria viva de la humanidad; como tesoro intangible que determina a su vez a un
protagonista aparentemente indistinto como dibujante, escultor, pintor… Este protagonista es el artista, identificación que resulta más cabal, categórica, precisa y relevante.
El arte es un aspecto de la cultura, pero, a pesar de que se encuentra en todas partes y
se aplica al dominio de toda ejecución humana, no todo lo que produce el hombre y
la mujer se debe a una condición artística, sino más bien a la práctica común aprendida en sociedad. No significa que el arte carezca del entronque social, sino que al con-

ción»|40| y como experiencia trazando su linealidad sociocultural mediante los actos
de asimilación y desasimilación que realizan los testimoniales pintores.

Paul Giudicelli|Autorretrato (detalle)|Óleo/tela|86 x 56 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

|39|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|38|

|41|
Maritain, Jacques.
La Responsabilidad
del Artista.
Página 94.
Confert.

vertirse en una manifestación cualitativa del género humano, determina que el artista

Juan Pintor se esfumó como las imágenes policromadas de los santos eclesiásticos traí-

sea un hacedor, un recreador, un imaginativo y un purificador incesante de los medios

dos en baúles por frailes y segundones, para los que hubo necesidad de pedir licencia

expresivos de los que se vale, incluida su identidad espiritual. Es un protagonista fuera

para otros tantos pintores que se mencionan desde el siglo XVI hasta el XVIII. Un solo

de la norma más ordinaria, arriesgándose permanentemente a que el arte, como el

nombre de pintor criollo, de iconos ingenuos y religiosos, vislumbra desde la colonia

amor, le duela en carne propia; o como dice Maritain: «Alguien que abandona volun-

dieciochesca un nebuloso camino de pintores dominicanos que se pronuncian entre los

tariamente fértiles lugares, por estériles regiones llenas de inseguridad».|41| El pintor

saltos de una nación, para la cual concibe un Duarte dibujando la enseña tricolor. Des-

que es artista neto y a conciencia, hace de lo estéril una emoción con la que concibe

de antes de la medianía del siglo XIX pintores criollos, pintores de la trashumancia pro-

su mundo discursivo, utópico, desasimilado espiritualmente en las formas cromáticas.

motora y pintores nacionales precursores, instituyen las cuentas dispersas de un rosario

Uno de los nombres formales que en el lejano pasado insular o tiempo insospechado

artístico del que se salva muy poco en condición anónima; pero comienza a sobrevivir

de una gestación dominicana se relaciona a la expresión pictórica curiosamente se lla-

el artista dominicano como prototipo diferenciado en la muchedumbre poblacional y

mó Juan Pintor. Es un personaje que se menciona como un desdibujado colono de pro-

como protagonista sociocultural. Recreador visual y mancomunado con el literato, a
ambos se refiere el siguiente comentario de Enrique Deschamps: «Los literatos y los artistas dominicanos son flores no sólo de una misma estación, sino del mismo suelo, del
mismo ambiente, de coloración y fragancia tan semejantes, que en puridad, puede juzgárselas flores homogéneas (…). El alma delicada del poeta, del escritor, del artista, es
arpa que vibra al suave influjo de las impresiones que no brotan de ella misma, sino que
en parte, crea el ambiente en que esa alma se produce y vive (…). En nuestra patria, y
ante el espectáculo sombrío de la historia política, son casi inconcebibles las inspiraciones (…). La poesía y las artes no han florecido ni fueron cultivadas con esmero, sino
cuando a fuerza de sufrimientos y calamidades sin cuento, se aprendió a reposar un poco de las discordias civiles».|42|
A la luz de las condiciones que rodean la aparición del pintor dominicano, éste se define de manera excepcional y proteica, porque si bien establece un modus vivendi a expensas del arte; además tiene que asumir paralelamente otra profesión para sobrevivir.
Por tal razón, el pintor dominicano más embrionario, cuando no desvía la vocación artística hacia la carrera de médico, abogado o ingeniero, tiene que ocupar algún cargo
burocrático o docente. Él se desenvuelve como aparición en una época en la cual el ha-

ducción anónima y cuyo oficio de colorista que da lugar a un supuesto apellido, se aso-

cer pictórico era apreciado como un entretenimiento temperamental y además carecía

cia a la manera medieval de relacionar nombre con oficio. Juan Pintor es un protago-

de mercado. En casos muy particulares el pintor asume el arte de la fotografía, de gran

nista de la errancia colonizadora y quien, como un fantasma del arte de pintar, flota en-

demanda hacia el 1900. Connotadas individualidades eran reconocidas más como fotó-

tre el universo rupestre de pintores magos y de esos otros de la negritud que tuvieron

grafos que como artistas del pincel.

que apoyarse en el cimarronaje conceptual del que sobreviven ideogramas en vasijas de

Un perfil que ofrecen los pintores precursores y aun protomodernos, es su pertenencia

jícara y en fachadas de bohíos vernaculares.

al elitismo social, razón por la cual alcanzaron formación artística en el exterior, o pudieron asumir la pintura con cierto desahogo y muy a pesar de la resistencia familiar,

Luis Desangles|Autorretrato|Óleo/tela|55 x 50 cms.|1900|Col. Museo Bellapart.
Rafael Arzeno|Autorretrato con familia (fragmento)|Óleo/tela|C.1955|Col. Ceballos Estrella.

que entendía que la carrera artística era excéntrica e inútil. Una actividad que sólo ser-

|42|
Deschamps,
Enrique.
La República
Dominicana.
Páginas 251-53.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|40|

|43|
Diario La Nación.
Editorial.
25 de junio
de 1940.
Página 12.
Confert.

|41|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

vía para que niños, jóvenes y mujeres alcanzaran disciplina, cultivaran el espíritu y, sobre todo, llenaran entretenidamente un horario fuera de los hogares.Tal situación no ha
variado mucho en el presente.
En un medio social limitado, pero con promotores que emulaban las artes, emergió el
primer núcleo de pintores dominicanos, de los cuales una minoría logró trascender.
Con actitudes disidentes, alguno que otro asume la bohemia localista o se autoreconocen artísticamente, resultando paradigmática, además, la presencia de algunas mujeres
que demuestran ser a conciencia hacedoras del arte. Ellas determinan que se hable por
igual de pintores y pintoras nacionales.
Aislados de diversas maneras, disidentes frente a las convenciones sociales dominantes; purificadores de la soledad y visionarios de la identidad en el lúcido estrado de la conciencia,
los primeros pintores y pintoras de mayor incidencia definen la base de una expresión nacional de permanente ebullición y alcances. Son, más que precursores, los misioneros de la
pintura dominicana porque aparte de buscar la originalidad, asumen la multiplicación artística estableciendo academias, compartiendo sus talleres y provocando el interés por el arte, en el seno de la colectividad. La prensa se hace eco de la proyección de los conspicuos
pintores, como en el caso del Diario La Nación: «Es evidente que hay en el país un vivísimo interés por el desarrollo de las manifestaciones elevadas del espíritu traducidas en primorosas obras que reflejan el gusto, la originalidad, la gracia y el atrevimiento de las facultades creadoras. Las artes plásticas salen del limitado ejercicio en que se las tenía para moverse dentro de una más amplia esfera de emoción. Las últimas exposiciones de obras pictóricas así lo demuestran. Juntamente con pintores extranjeros de tránsito en este país y de
otros residentes en él, los pintores nuestros han expuesto sus obras, llenas, muchas de ellas,
del vigor del trópico en la reproducción de un conjunto artístico de la naturaleza».|43|
Hacia el 1940, año en el que se publica el texto anterior, es cierta y elocuente la conciencia pictórica de un reducido número de individualidades nativas que se arriesgan, que son
constantes, sinceros y relevos decisivos de una pintura de breve tradición.Tal conciencia
se plantea también en el filo de la modernidad que le da impulso al arte visual dominicano. La conexión de estos pintores nacionales con los pintores europeos que se exilian
para entonces en Santo Domingo, definen la base de un crecimiento cuantitativo y cualitativo de la individualidad pictórica. Es a partir de estas interacciones que se puede ofrecer, aunque de manera inacabada, un perfil prototípico del pintor dominicano.
De condición antillana y caribeña en las relaciones circundantes de un submundo continental que es cuenca, región y geografía de errancia afroamericana, el primer carácter
del pintor dominicano, o del artista en general, es su definición dentro de circunstan-

Celeste Woss y Gil|Autorretrato fumando|Óleo/tela|48 x 38 cms.|C.1930|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|43|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|42|

|44|
Valldeperes.
Obra Crítica (…).
Tomo I.
Páginas 55 y 424.
Confert.

|45|
Valldeperes,
Esencia y
Trascendencia
de las Artes.
Texto
mecanografiado.
Confert.

cias políticas y materiales adversas, a lo que se añade la carencia de tradición pre-repu-

tas jóvenes se han apartado por completo del concepto de la mimesis…»|46| «Uno

blicana en materia de artes plásticas. En consecuencia, puede decirse que geográfica-

constantemente puede ver la riqueza de los artistas dominicanos y apreciar que son

mente aislado y partiendo desde cero, en medio de una secuela de varias dictaduras, el

gente que no están sometidos aún, a los parámetros que fijan los modelos internacio-

pintor dominicano, no obstante, asume un desenvolvimiento libre en y desde sí mismo.

nales y esperemos que nunca lo estén. Si es por aislamiento, enhorabuena. Lo impor-

Este es el sentido de apreciación del crítico Valldeperes: «El Arte Dominicano es arte li-

tante es que hay aspectos cuando uno mira la obra de los artistas dominicanos que son

bre. Los artistas trabajan a su antojo y con absoluta libertad (…) libertad en cuanto a te-

propios».|47|

mas y procedimientos».|44| «Resultado de esta libertad, y conocedores los jóvenes ar-

El intimismo en el cual se han formado y desarrollado gran parte de los pintores y las

tistas, con Degas, de que el arte es muy fácil para los que no saben, pero muy difícil pa-

pintoras nacionales, ha sido casi absoluto, prestándose a discusión su impacto negativo

ra los que saben, eso es, para los que tienen conciencia de lo que hacen, los pintores y

más que el positivo, puesto que ese encierro determina que cada artista trabajara con la

escultores trabajan con ahínco, en busca de su propia expresión».|45|

doble interioridad: la territorial y la íntima. Sin embargo, el aislamiento no significó en

El albedrío del pintor dominicano no significa que se desarrolle ajeno a vínculos orien-

la etapa más crítica, años 1930-1960, total desconocimiento de los ismos y de los maes-

tadores.Asume como punto de partida dos tradiciones: la academia y la del maestro em-

tros del arte moderno. Datos de las exposiciones de Granell (1943) y de Colson (1938

pático, respecto del cual se convierte en un epígono. Después busca la originalidad con-

y 1950), así como los testimonios que se ofrecen sobre las condiciones sociopolíticas,

jugando y experimentando dentro de su presente, con la conciencia de que el arte co-

explican claramente la situación: «Eran los años cuarenta y cincuenta, la dictadura de

mienza donde termina la imitación: «Una cosa común a nuestros pintores jóvenes es la

Rafael Trujillo reducía las posibilidades del dominicano medio a escoger entre: formar

inquietud (…) que se suma a la de los maestros más categóricos en su medio de expre-

parte de una pléyade de alabanciosos del régimen, actitud que le aseguraba una posi-

sión. En general se acentúan los caracteres de sus obras (…) Muchos de nuestros artis-

ción en la cosa social y política; o a enfrentarlo, so riesgo de perder la vida; o por últi-

Yoryi Morel|Autorretato|Óleo/plywood|51 x 41 cms.|1955|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Dario Suro|Autorretrato|Óleo/tela|94 x 68.5 cms.|1945|Col. Federico Suro.

Jaime Colson|Autorretrato|Óleo/madera|48.5 x 40.5 cms.|1925|Col. Museo Bellapart.

Fernando Peña Defilló|Autorretrato del rayo|Óleo/tela|69 x 54 cms.|1997|Col. Privada.

|46|
Valldeperes,
Obra Crítica.
Vol. I.
Páginas 430-31.
Confert.

|47|
Squirru.
Entrevista
Listín Diario.
Op. Cit.
Confert.

|45|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|44|

mo huir de un medio ambiente asfixiante, por lo reducido en oportunidades de crecimiento a todos los niveles. Pero no todo el que quería podía abandonar el país; es más,
podía considerarse un ser privilegiado a quien lo conseguía».|48|
Peña Defilló ofrece su opinión acerca del aislamiento al que el sistema le somete: «En
las décadas del cuarenta y del cincuenta, Santo Domingo conservaba todas las características de la pequeña ciudad provinciana e isleña, donde apenas llegaban noticias de los
acontecimientos artísticos universales. Casi todos sabíamos quién era Picasso sin pasar
de ahí».|49| Sin embargo, otros datos permiten apreciar una contradicción entre el Peña
Defilló estudiante de la ENBA y hechos que se registraban a la par: «La exposición pic-

|48|
Miller, Jeannette.
Fernando Peña
Defilló desde el
Origen (…)
Página 16.
Confert.

|49|
Fernando Peña
Defilló, referido
por J. Miller,
Op. Cit.
Página 16.
Confert.

tórica de Eugenio Fernández Granell celebrada en las primeras semanas de septiembre
en el Círculo de Bellas Artes de Ciudad Trujillo; los diversos ensayos aparecidos en La

Nación y La Opinión; la conferencia de Jesús Poveda, Alberto Baeza Flores y Manuel
Valldeperes (…) y por último la brillante conferencia del propio Fernández Granell (…)
titulada El Surrealismo y la Pintura, están indicando a las claras, las apetencias de formas
más de acuerdo al mundo del hombre sin otra limitación que la búsqueda siempre profunda, anhelante e insatisfecha de su mundo».|50| En la siguiente declaración del 1950,
Jaime Colson autodefine la temporalidad de su arte: «He hecho siempre pintura al día,
Ramón Oviedo|Autorretato en blanco|Acrílica/tela|102 x 76 cms.|1998|Col. Antonio Ocaña.

Guillo Pérez|Autorretato|Acrílico/papel|1981|Col. del autor.
García Cordero|Autorretato como «neuro perro»|Acrílica/tela|150 x 150 cms.|1992-1998|Col. Centro Cultural
Eduardo León Jimenes.

|50|
La Poesía
Sorprendida.
Revista No. 1,
Octubre 1943.
Confert.

|47|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|46|

|51|
Jaime Colson,
citado por
Jaime Lockward,
La Nación,
27 de junio
de 1950.
Confert.

|52|
Dato reproducido.
Listín Diario.
25 de septiembre
de 1988.
Confert.

como quien dice. Expondré en Ciudad Trujillo mis cuadros que expresan las diversas

En el libro Arte Dominicano, Darío Suro reconoce que muchos artistas nuestros han be-

tendencias pictóricas, desde el dadaísmo, el futurismo, el cubismo y el boidoinismo hasta el neo-

bido en las fuentes artísticas de París, New York, Roma, Madrid y México. Sin embar-

humanismo, incluso sobre el influjo de Picasso, maestro indiscutible de la primera mitad

go, explica que ese arte «ha sido elaborado con pedazos de tradiciones y con sus pro-

del siglo».|51| Muchos años antes, el 6 de septiembre de 1938, anunciaba el Listín Dia-

pios ingredientes humanos y ambientales (raza, clima, cultura y religión), mezclados con

rio en su edición del lunes que Jaime Colson (1901-1975) «el más notable de los pin-

lo que tradicionalmente y por reflejo han dejado los movimientos artísticos europeos

tores dominicanos se había embarcado en el Vapor Saint Domingue hacia Francia. Sólo

en su mayoría de procedencia francesa (neoclasicismo, romanticismo, naturalismo e im-

fueron a despedirlo a los muelles un grupo de jóvenes intelectuales. Muy evoluciona-

presionismo), los otros ismos en boga en los últimos 60 años del siglo XX (fauvismo, cu-

do como artista y como hombre, Colson había llegado a su país cargado de ilusiones,

bismo, dadaísmo, surrealismo, expresionismo) y en los movimientos llamados interna-

cuatro meses atrás durante los cuales hizo una sorprendente exposición en el Ateneo

cionales: el expresionismo abstracto, Pop Art y Op Art…»|53|

Dominicano (…). La llegada de Jaime Colson fue un reto entre lo viejo y las nuevas

Todos esos lenguajes referidos por Suro, y otros más, han sido asimilados por el pintor

proyecciones del artista dominicano formado en el mundo europeo…»|52|

dominicano de manera indirecta: vía los reflejos que ofrecen revistas ilustradas, así como
directamente: viajando a las naciones con fuertes tradiciones artísticas o encontrando la

|53|
Suro, Darío.
Arte Dominicano.
Página 15.
Confert.

|54|
Valldeperes,
Catálogo Novena
Exposición Bienal.
1958.
Páginas 26-27.
Confert.

|55|
De los Santos,
Danilo.
La Pintura
en la Sociedad
Dominicana.
Páginas 527-28.
Confert.

oportunidad que ofrece el puñado de artistas emigrantes y criollos que reimpulsan la
modernidad al fundarse la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1942. Con estas experiencias, los pedazos de tradición y los ingredientes humanos y ambientales, establece el
pintor dominicano su peculiar manera temperamental y expresiva: asimila en su cerebro
los inevitables datos llamados influyentes y tiende a hacer un discurso desbordado desde
la conciencia y traspasado por su corazón.Tratándose del hacedor más neto, moderno y
polivalente, él conjuga las referencias externas y locales, ofreciendo una obra sellada por
la originalidad, por la marca dominicana. En relación a este asunto, varias opiniones: «En
general, se observa, en el panorama actual de la política dominicana, el decidido propósito de los pintores y escultores jóvenes de incorporarse, sin abandono de la realidad local, al espíritu de la época. Para ello parten de supuestos espirituales y estéticos de significación amplísima que alcanzan hasta aquellos artistas que, como Jaime Colson y Darío
Suro, han llegado ya a la cumbre de su expresión plástica espiritual».|54|
El que de repente encontrara el arte de este país diversidad de corrientes y escuelas, repite a nivel de pintura otra simbiosis ya encontrada en el orden racial (…). Lo morfoestilístico o picto-plurimórfico es en la pintura dominicana un carácter bien pronunciado. Cuando él no se da en una o varias obras de un artista en particular, hay variados estilos respecto a diferentes momentos o épocas de su pintura».|55|
«Nuestra pintura actual es una afirmación de la autenticidad. No vemos en ella ni esquematismo paradojal con ausencia de vida, ni abstraccionismo intelectualista, con ausencia de sueños. Es una pintura (…) concebida y realizada desde la esencia misma de
nuestra realidad integradora, eso es, un arte con espíritu, sin anécdotas y sin folklor, aunRaquel Paiewonsky|Autorretato|Mixta/papel|40 x 33 cms.|1994|Col. Silvia Di Franco.

que sí con testimonio».|56|

|56|
Valldeperes.
Obra Crítica.
Vol. I.
Página 191.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|48|

|57|
Sullivan, Edward J.
Modern and
Contemporary
Art (…),
Páginas 135-36.
Confert.

|58|

«…es especialmente relevante en el contexto de un análisis de la evolución del modernismo (…) destacar la posición de la República Dominicana como centro para la adaptación de opciones y estrategias derivadas de prácticas artísticas extranjeras y como el
lugar en donde se crearon estilos artísticos novedosos y específicamente dominicanos
en los años treinta y cuarenta».|57|

Varios autores.
100 Años
de Pintura
Dominicana,
texto de
D. De los Santos.
Página 97.
Confert.

«El salto hacia la más acusada modernidad de los lenguajes pictóricos, define el período

|59|

quematizaciones, visiones mágicas, abstracciones y expresionismos dramáticos, que resul-

Squirru,
¡Ahora! Revista.
Op. Cit.
Confert.

|60|
Valldeperes.
Obra Crítica.
Vol. I.,
Página 40.
Confert.

|61|

en el que influyen decisivamente Gausachs, Colson y Suro. Si por un lado el realismo social es encarnado con un vigor inusitado, por otro lado se tiende hacia la conceptualización de la insularidad caribeña en sus aspectos mágicos, negroides, telúricos, sensuales y
populares. Lo decisivo es el contenido interno, espiritual y ritualista, transcrito con estan respuestas frente a los mecanismos férreos de una dictadura agobiante. Durante tres
décadas desarrolladas alrededor de la Escuela Nacional de Bellas Artes, se aglutinan las
más decisivas personalidades del quehacer artístico dominicano».|58|
«…es imposible que un dominicano sea artista desprovisto de su condición nacional, no
para quedarse en ella, sino para trascenderla; esto es ir más allá. (…) No se puede ir más
allá sin atravesar el más acá, y en ese más acá se imponen las circunstancias de tiempo y
lugar, es lo que vibra en todos y cada una de las manifestaciones artísticas de los artis-

Sánchez Camargo,
referido por
Valldeperes,
Idem.
Página 169.
Confert.

tas dominicanos».|59|

|62|

ce que el artista más dominicano es siempre el más sincero, «o sea aquel que sin ajenas

Valldeperes,
Op. Cit.
Páginas 39-40.
Confert.

|49|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

La condición nacional del pintor dominicano se reconfirma en su obra que es además
proyección de su autonomía, de su conciencia y de la sinceridad que expresa como ser
íntimo o en posesión de la identidad. Haciendo referencia a esta condición se reconoinfluencias en lo intrínseco, ya que es imposible evitarles en lo externo (…) se da a sí
mismo en su obra».|60| Este darse en el arte lo percibe el observador agudo, como en
el caso del crítico español quien se refiere a un pintor nuestro que expone en Madrid:
«Peña Defilló es dominicano –reconoce–, y aquí, como siempre en el arte, es importante el lugar geográfico de origen para comprender mejor una pintura abierta de par en
par».|61|
Es inevitable que el creador nato revele en su obra la condición de origen, de sangre o
de raza, porque todo ello es esencia de su interior. En esta relación se cita el caso de
Darío Suro, que durante su permanencia en México interpretó asuntos de ese país con
sensibilidad dominicana. Igualmente el caso de José Gausachs, un pintor español que interpretó con hondura lo dominicano, pero con la sensibilidad mediterránea del origen.|62|

Julio Valdez|Autorretato de fin de siglo III|Mixta/papel|130 x 109 cms.|1998|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|51|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|50|

|63|
Colson,
referido por
Valldeperes,
Idem.
Página 39.
Confert.

|64|

La identidad, la sensibilidad del origen y de la pertenencia geográfica, también es tema
que los propios artistas definen con claridad y con orgullo. Jaime Colson explica que
«antes que pintor es hombre: alguien que pertenece a una especial raza humana y a una
determinada latitud geográfica, y que contiene en el trasfondo de su ser vivencias ancestrales e insoslayables atavismos. Por eso no puedo ni deseo inhibirme en el acto de

Giudicelli, citado
por J. Miller.
Paul Guidicelli,
Sobreviviente (…).
Página 76.
Confert.

creación artística»,|63| termina declarando enfáticamente.

|65|

(…), trato de expresar sin rodeos, con formas y colores de mi propia experiencia, para

Liz, Domingo.
Revista ¡Ahora!,
junio 1968 (?).
Confert.

|66|
Balcácer, Ada.
Citada por Clara
Leyla Alfonso.
Hoy.
18 de septiembre
de 1986.
Confert.

1|4 La pintura dominicana:
rasgos particulares de una historia nacional

También al definir al acto creativo, otro pintor dominicano, Paul Giudicelli, se refiere a
la pertenencia. El dice que «su pintura es formalmente abstracta y viaja por los linderos
metafísicos del subconciente, bifurcándose para convertirse en síntesis anímico-material
personalizar y lograr así una realidad ontológica-universal que nace de lo étnico-socialpsicológico de nuestro pueblo y raza».|64|
Un tercer creador, Domingo Liz, habla de los factores que rodean la condición artística. Establece que «todo verdadero artista tiene que echar raíces en su medio. Cuando el
artista es sincero aun las más altas expresiones del arte abstracto se producen por una
conjunción de la personalidad interna (su manera peculiar de percibir y concebir) y lo
que queda es una percepción aguda y analítica de la naturaleza y la vida que lo rodea».|65|
Ada Balcácer es quien más se ha referido a la condición del artista dominicano en más
de un aspecto. Con autodeterminación, ella expresa que siempre ha querido hacer un
arte en justicia a su identidad cultural y de la República Dominicana: «Siempre he considerado, que mí función es vitalizar, fundamentar y expresar el documento nacional.
Para mi el arte tiene deberes, y la pintura como expresión artística también los tiene.
Los deberes son funcionales a las necesidades sociales. No creo que un ser humano social pueda funcionar como si el país fuera una ventana, mirando siempre de dentro hacia fuera.Y si bien es cierto que para muchos dominicanos, lo dominicano es un problema, para los que somos dominicanos, no lo es (…). Los que nos sentimos dominicanos, los que creemos que esta buena tierra existe, no tenemos dudas y nuestro trabajo está dedicado a expresar ese sentimiento y esa convicción».|66|

El arte es un elemento de la vida humana. Es una manifestación cuyas expresiones representan la elevación trascendente de la memoria cultural. Es una experiencia que todo ser social puede y debe compartir, bien como espectador, como explorador o estudioso, bien como hacedor individual y colectivo. No es necesario ahondar en esta última diferencia, sino más bien reconocer que el arte, inventiva espiritual, recreadora y estética, se proyecta, es alimentado y es fortalecido con la conciencia del artista, multiplicado en la música, en la poesía y en las llamadas artes visuales, entre otras muchas expresiones artísticas.
Son los recreadores quienes revelan el arte como conciencia, resultando protagonistas
significativos del tiempo que representan y de la sociedad determinada en la que viven
Leopoldo Pérez (Lepe)|Jauría devorando un toro|Mixta/tela|130 x 97 cms.|1966|Col. Centro Cultural Eduardo León
Jimenes.

|53|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|52|

y de la cual viven como alimentadores/alimentados que validan el principio de que la

|67|

historia no hace el arte, sino que por el contrario toda obra de creación espiritual y utó-

Hervé, Carrier.
Páginas 46-48.
Confert.

pica sí hace la historia.Y ésta, la historia, que es un relato de los acontecimientos de la
vida humana y de los hechos dignos de recordarse, es sobre todo: ¡Memoria!

|68|

Afirma Hervé Carrier que «el Arte sigue siendo la memoria viva de la humanidad» y

Idem.
Página 46.
Confert.

también reconoce que «el arte revela el alma colectiva».|67| Ese sentido de memoria
viva significa perdurabilidad del arte como trascendencia en el tiempo y por encima del
creador, que es pasajero de la vida como todo mortal; no obstante, de los protagonistas
humanos, el artista, al igual que todo forjador histórico, asegura una posición en la escala de los nombres inmortales. Es decir, los inolvidables de la historia.
En cuanto al sentido del arte como revelación colectiva, significa de acuerdo a Carrier
«que toda sociedad humana se conoce por el arte de vivir, lo cual reúne diversas formas creadoras. Entre ellas la religiosidad, los mitos, las tradiciones y las celebraciones comunitarias. Además, todo patrimonio tangible (tesoros monumentales) y otras producciones que pertenecen a la riqueza intangible: las letras, la música, la danza, el teatro, las
artes visuales, …»|68| en fin, todas las manifestaciones que definen la cultura histórica
producida en una colectividad, país o nación, sobre la cual habla Benedetto Crocce: «La
cultura histórica tiene por fin conservar viva la conciencia que la sociedad humana tiene del propio pasado, es decir de su presente, es decir de sí misma; de suministrarle lo
que necesite para el camino que ha de escoger; de tener dispuesto cuanto, por esta parte, pueda servirle en el porvenir. En este valor moral y político de la cultura histórica
se funda el celo de promoverla y acrecentarla, el cuidado de preservarla libre de contaminación, y juntamente, el vituperio que se inflige con severidad a quien la deprime,
desvía o corrompe».|69|
Las relaciones vivenciales entre arte como memoria e historia como conciencia de una
cultura nacional que sobrevive, conducen directamente al quehacer de la Pintura Dominicana que es creación en permanencia. Por consiguiente, cultura histórica con pasadopresente muy vivo, y conciencia que, si bien sigue enfrentando situaciones adversas –internas y externas–, es una expresión que revela el alma colectiva desde los artistas y sus
discursos visuales.Además, este quehacer traza un recorrido del que pueden anotarse rasgos particulares. A seguidas la explicación enumerada de los mismos:
|A|La historia de la Pintura Dominicana atañe a un país antillano. Por consiguiente, se
desarrolla en una isla, más bien en media ínsula, ya que comparte el territorio con Haití. Esta excepcional relación no ha sido decisiva para las definiciones artísticas de ambas
Ada Balcácer|Intención gráfica|Mixta/tela|70 x 55 cms.|1966|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

naciones, lo cual no significa que la ineludible hermandad no haya originado intercam-

|69|
Crocce,
Benedetto.
La Historia
como Hazaña
de la Libertad.
Páginas 183-84.
Confert.

|55|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|54|

bios y nexos a partir del espíritu identificador de una parecida mirada al hábitat, a la et-

cer pictórico en el territorio que se identificó como país dominicano, pero el arte do-

nia, a las fuerzas atávicas y telúricas. A pesar de los nexos, los estilos de las pinturas que

minicano definido con propiedad histórica es otra cosa: es nuevo y nacional.

desarrollan los artistas de las dos naciones son marcadamente diferenciados.

|C|La Pintura Dominicana plantea una variada definición de su desarrollo:

|B|La Pintura Dominicana, apreciada como la expresión pictórica desarrollada en el

territorio desde el lejano período prehispánico hasta el presente, ofrece una historici-

ser criollos, ofrecen una visión nativa en los temas.

dad a intervalos. Es decir, un registro de distantes períodos: el prehispánico o del abo-

rigen antillano, el hispánico o colonial y el período nacional o dominicano. Si aparen-

ra aborigen y pintura colonial), a los cuales se suma el modo de la pintura nacional y

temente los tres momentos sincronizan, no se da un desarrollo lineal de la actividad pic-

moderna; y

tórica que permita apreciar la fusión de los elementos estilísticos que dan lugar al mes-

tizaje artístico (mezcla hispano-amerindia) y a una pintura mulata (mezcla afrohispáni-

plantea como categoría expresiva desde 1844, alcanzando definiciones de estilo nacio-

ca). Sometida a la ruptura diacrónica, puede hablarse de tres grandes etapas del queha-

nal en la medida en que sus hacedores más auténticos ofrecen interpretaciones de con-

Es la historia que adquiere categoría a partir de los primeros pintores que, aparte de
Es la historia que conforman los modos patrimoniales heredados del pasado (pintu-

Es la historia que se impulsa sin raíces precedentes (ni aborigen, ni hispánica) y se

tenido que de una u otra manera responden a la realidad perteneciente. Esta última definición es la más lógica y convincente.
|CH| Siendo de naturaleza nacional, los primeros vestigios de la historia de la pintura dominicana son embrionarios, distantes e imprecisos en las referencias. Las fuentes
documentales ofrecen los nombres de pocos pintores criollos hacia el inicio del siglo
XIX

Domingo Liz|Figuras con sombrilla|Tinta/papel|49 x 68 cms.|1964|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

y los iconos que han sobrevivido son poquísimos.

Thimo Pimentel|Plegaria|Tinta/papel|38 x 24 cms.|1967|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.
Vicente Pimentel|Lamento|Carboncillo/aceite/papel|63.3 x 78.8 cms.|1970|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|57|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|56|

|D| El impulso del arte nacional se plantea más claramente a partir de las décadas fi-

establecimiento de la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), la principal cantera de

nales del siglo XIX. En relación a ese impulso la historia de la pintura local asocia tres

los artistas dominicanos, a la que luego se suman academias provinciales y otros centros

tipos de productores: el trashumante, el aficionado o dilectante y el precursor. En la ba-

importantes que aparecen en las últimas décadas del siglo.

se de ese impulso hay que tomar en cuenta la aparición de las academias de enseñanza

y la promoción que emprenden las sociedades culturales a favor de las artes.

la relación arte, artistas y público.

|E|La historia de la Pintura Dominicana ofrece un desarrollo lineal y sostenido a lo

largo del siglo XX, en el que se producen los siguientes fenómenos:

reseñas del quehacer artístico.

dos los órdenes, durante la primera mitad del siglo.


Flujo de corrientes estéticas más bien literarias que estimulan el paulatino desarrollo

|F|La historia de la Pintura Dominicana plantea una conjugación de los lenguajes que

de la conciencia artística; flujo que resulta incidente en las perceptibles etapas de la his-

se universalizan como occidentales o internacionales y que tienen sus matrices en las

toria pictórica.Tales etapas no se definen como delimitaciones fijas, ni procesos cerra-

grandes capitales del arte. Esa conjugación ofrece, sin embargo, la adecuación lingüísti-

dos en los planteos visuales o lingüísticos.

ca vía los temas y cuando no es la mulatería estética la que le da otro sentido a los ist-

Aparición de artistas docentes formados en el exterior (nacionales y extranjeros), los

mos, entonces los lenguajes resultan sometidos a la multiformidad expresiva o «polisín-

cuales introducen métodos de enseñanza y lenguajes modernos, provocando la distin-

tesis»,|70| concepto que alude a los hallazgos formales del arte moderno y que el pin-

ción entre pintores de viejo y nuevo cuño.

tor dominicano asimila y transmuta, regularmente, con su conjugación reductora y to-

talizante.

Condiciones socioculturales favorables, a pesar del estado de pobreza del país, en to-

La paulatina intervención del Estado en la enseñanza artística; política que permite el

Tony Capellán|Dos|Pastel/cera/papel|142 x 80 cms.|1987|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.
Gilberto Hernández Ortega|Ser astral|Mixta/cartón|64 x 49 cms.|1964|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Los auspicios de bienales, concursos y exposiciones en número creciente, estimulan
El coadyuvante papel que asumen forjadores, mecenas y oficiantes de la crítica, vía las
Definición de polos, movimientos y escuelas pictóricas en diversas regiones del país.
Paulatino desarrollo del mercado y del coleccionismo artístico nacional.

José Aguasvivas (Sejo)|Rastros rituales del pasado ignoto|Mixta/tela|149 x 119 cms.|1992|Col. Centro Cultural
Eduardo León Jimenes.
Elsa Núñez|Vendedoras de peces|Óleo/tela|131 x 98 cms.|1967|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|70|
López Meléndez,
Amable.
Mariano Sánchez,
La Pintura
de un Visionario.
Página 96.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|58|

|59|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

El término polisíntesis lo emplea el psicólogo social E. Antonio Moya, quien lo explica: «En mis exploraciones de diversos estudios de antropología sociocultural y psicolingüística topé casualmente un día con un concepto que comenzó a cambiar mi autopercepción como dominicano. Este concepto fue POLISINTEISMO AGLUTINANTE, que designa una de las principales características de las lenguas americanas precolombinas, en
contraste con otras lenguas menos incluyentes, llamadas sintéticas y analíticas… En
esencia, el término plantea que las diferentes lenguas americanas mantenían un proceso constante de préstamo intercultural y que uno de sus rasgos era la construcción de
conceptos en la aglutinación de morfemas contraídos que no perdían su significado original (por ejemplo, en la expresión taína mayaní macana, popularizada por Juan Luis
Guerra en Areíto, y que quiere decir no me mate, cada sílaba es una palabra comple-

Guillo Pérez|Homenaje al Greco|Óleo/tela|130 x 97 cms.|1966|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

José Perdomo|Mundo mágico de Job|Óleo/papel|122 x 89 cms.|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|60|

|61|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

ta».|71| Moya admite su incursión en una nueva aventura del pensamiento al aplicar el
concepto de polisíntesis a la cultura dominicana como un todo.
|G|La historia de la Pintura Dominicana es la memoria patrimonial y viva de todos
los hacedores que en mayor o menor grado la forjan y definen: pintores nacionales localizados en el terruño y pintores que han integrado distintas etapas de la diáspora criolla. También pintores extranjeros que, bajo la condición de exiliados, nacionalizados, o
transeúntes, han producido en el país una obra de hechura dominicana. Además, pintores
de mucha o mínima trascendencia productiva formando un conglomerado en el que se
perciben los maestros forjadores y con ellos otros artistas profesionales; además, los pintores de ocasión temporal, los hogareños, los pueblerinos y los populares. Ninguna de
esas últimas condiciones los excluye de la mirada, de la nominación o del recuerdo.To-

da historia nacional no está hecha de grandes impulsos humanos, sino también de los
pequeños sucesos que se multiplican como ráfagas en la vida cotidiana y colectiva.
Con todos los rasgos que definen el fenómeno general de la Pintura Dominicana como historia en permanencia, es necesario discutir su carácter de producción isleña, gestada en el aislamiento y merced al trato aislante que se le dispensa desde las regiones
con las que tiene nexo territorial y parentesco: la Antillas, el Caribe y Latinoamérica.
Paul Giudicelli|Brujo disfrazado de pájaro|Mixta/tela|130 x 97.5 cms.|1964|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Celeste Woss y Gil|Joven mulata con vestido rosa|Óleo/tela|106.5 x 36.3 cms.|1944|Col. Centro Cultural Eduardo
León Jimenes.
Soucy de Pellerano|Familia triste|Mixta/papel|144 x 108 cms.|1971|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|71|
Moya, E. Antonio.
Referencia en
López Meléndez.
Op. Cit.
Confert.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|62|

|63|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

El hecho de ser una expresión artística que tiene que ver con una isla cuyas vicisitudes
han provocado el bienhechor o traumático sentimiento de la pequeñez solitaria. La insularidad determina que tal expresión, aparte de ser desestimada precisamente por la
geografía, sea juzgada además como un hecho tardío. A esa tardanza sociocultural se le
añade el factor del atraso en el alcance procesal de la contemporaneidad, sin comprenderse que todo arte nacional se origina y crece conforme a las condiciones estructurales del país. Es decir, en base al desarrollo de la economía y de los sistemas en los cuales descansan: la estructura social, la del Estado, el sistema educativo y el nivel de los medios de comunicación. Un artista tan notable como Jaime Colson establece lo atrasado
del arte dominicano, autocomparándose en 1938, con otros artistas nacionales. Él escribe: «Puede afirmarse, sin pecar de presuntuoso, que por aquellos tiempos el único pin-

Mario Grullón|Lavanderas|Óleo/tela|76 x 62 cms.|1982|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Cándido Bidó|Las lavanderas|Mixta/tela|127 x 90 cms.|1967|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|64|

|72|
Colson, Jaime.
Memoria
de un Pintor (…)
Páginas 60-61.

|65|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

tor dominicano era el que esta línea escribe –sin que esto pueda molestar al veterano
Yoryi ni a nadie–. (…) Abelardo Rodríguez Urdaneta y Sisito Desangles, a pesar de sus
buenos deseos, no fueron al fin de cuentas más que dos lamentables nati-muertos, porque los grandes artistas no se improvisan y en un medio inculto no puede fraguarse en
ninguna forma un gran arte».|72|
La opinión del atraso del arte dominicano no es tema exclusivo de algunos artistas, sino
también de críticos muy reflexivos que se han arriesgado a indicar –implícitamente– el
aspecto retardado de la modernidad cuando señalan que fueron los pintores que se exilian en el país, en el 1939, los que introducen los lenguajes modernos; o con extrema ligereza le atribuyen a cualquier pintor de la generación del 1950 la primacía de establecer la ruptura moderna, cuando desde la década del 1920 ese síntoma estaba planteado.

Carlos Hinojosa|Que me sepa comprender|Mixta/tela|183 x 198 cms.|1999|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Fernando Peña Defilló|Ángeles músicos|Acrílico/tela|56 x 40 cms.|1995|Col. Privada.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|66|

|73|
Traba, Marta.
Dos Décadas
Vulnerables (…)
Página 36.

|67|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Si las distorsiones y las negaciones históricas se sustentan dentro del país con cierto apre-

un tercer y discreto, moderno también, emigra hacia Haití (Amiama), en donde se le re-

suramiento, junto a todas ellas se agrega el rampante desconocimiento de una latinoa-

conoce y salva del olvido. Como puede apreciarse, la historia pictórica dominicana, si

mericana importante como Marta Traba, quien en su ensayo más difundido alude indi-

bien isleña, es producto de conductas aisladas y surge más o menos sola, suelta e indivi-

rectamente a la isla del pueblo dominicano. Explicando la resistencia artística ella escri-

dualizada con las fuentes exteriores que asimilan los protagonistas fundamentales.

be: «El clima, las condiciones peculiares de existencia, el arrasador e intemperante poder

A la naturaleza isleña y aislada que comporta la Pintura Dominicana, se añade el silen-

del trópico alinea también en el área cerrada, o en sus márgenes, las islas del Caribe, Hai-

cio aislante. Es el alto grado de desconocimiento de su historia expresiva y la marginali-

tí y Cuba, excluyendo las demás por su escasa o nula producción artística. Puerto Rico,

dad que rodea a sus principales gestores, los artistas. Es la negación que persiste a muchos

finalmente, queda unido a este sector por la desventura de ser colonia…»|73|

niveles sobre el arte dominicano. Aislamiento, desamparo, falta de trato y separación in-

Con algunos reflejos que proceden del exterior, básicamente de Europa y con una mi-

congruente en la que se confabulan la mayoría de los historiadores locales que sólo pre-

noría artística, se gestó el arte dominicano aisladamente. Dos o tres individualidades, for-

ferencian y tratan sobre todo el devenir político, desconociendo otros aspectos funda-

zadas a salir del país por diversas situaciones, se desarrollan como pintores solitarios, en

mentales del desarrollo nacional.A este atraso de la visión historiográfica se añade la po-

tanto otros quedan dentro de la ínsula, también aisladamente. Los artistas precursores

lítica del Estado que en materia educativa apenas difunde la cultura patrimonial, igno-

concentrados en la capital de la república conformaron una isla grupal. Con posteriori-

rando consecuentemente las artes visuales, cuyos gestores viven y mueren desprotegidos.

dad a ellos, las primeras dos mujeres artistas de valía (la Ibarra y la Woss y Gil) fueron lle-

Otro factor nacional es el de la mayoría de los críticos con desenvolvimiento a partir del

vadas a asumir la errancia por diversos países, entre ellos Francia. A esa nación llegó un

1970. Desconocedores de la historia del arte que tratan, asumen una misión comunica-

trashumante modernista (Colson), quien se desarrolló como un desconocido nacional y

tiva ambivalente, trepadora, al servicio de la marchantería. Críticos neocolonizados casi

a mucha distancia de otros dos modernos, aislados en el Cibao (Morel y Suro), en tanto

todos, se aparcelan en cosmovisiones que van desde el afrancesamiento y la hispanofilia,

Amable Sterling|Icaro|Óleo/lienzo|92 x 100 cms.|1983|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Myrna Guerrero|Nuestra Señora de la noche|Acrílica/tela|102 x 76 cms.|1992|Col. Familia De los Santos.
Tony Delosantos|Fauce woman III|acrílica/tela|150 x 121 cms.|1996|Col. Familia De los Santos.

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|68|

|74|
Sullivan, Edward.
Op. Cit.
Página 135.
Confert.

|69|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

pasando por el caribeñismo ultrapolado y la parcialidad negrista, hasta desembocar en la
búsqueda del exteriorismo a expensas del cual se discute quién es el artista criollo más
internacional y cuál es el arte dominicano moderno, contemporáneo o más actualizado;
es decir, más afín con las directrices del internacionalismo. De cara al siglo XXI, posiblemente algunos de esos críticos promuevan un arte dominicano globalizado, el que debe
ajustarse como producto cultural a la economía de servicio y a la estética de la sociedad
light: artificiosa, descomprometida y desechable.
Abordando la negación desde la perspectiva externa, es casi absoluto el desconocimiento
que se tiene del Arte Dominicano per se, o en una justa y ponderada mirada contextualizada de la pertenencia latinoamericana. Pero Latinoamérica ha terminado siendo México,
Colombia,Venezuela, Brasil,Argentina y Cuba. El caso cubano se debe a que la revolución
castrista y sus partidarios se encargaron de colocar ese país en el mundo. Ante esta preferencia queda marginado más o menos el resto de los países y sobre todo el grueso de las
islas connotadas como Paraísos Turísticos, pero excluidas como productoras de la cultura visual por «su escasa o nula producción artística», como aseguró olímpicamente Marta Traba.
A esta percepción se asocian historiadores y críticos del arte latinoamericano.Al celebrarse
una muestra que ofreció una visión en extremo parcializada y que organizaron la Americas
Society y el Spanish Institute (Nueva York 1996), uno de los curadores, Edward Sullivan, alude el desconocimiento sobre el arte dominicano: «La contribución de la República Dominicana es uno de los capítulos menos conocidos de la historia del arte latinoamericano. El
arte de este país merece solo una breve mención en algunos de los pocos libros que existen sobre el tema y en otros el arte dominicano no aparece en absoluto. Pocas de las exposiciones de gran alcance sobre la pintura y la escultura latinoamericana organizadas desde
mediados de los años ochenta se han acercado al tópico del arte dominicano. Por ejemplo,
la importante exposición organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, con
etapas en Sevilla, Colonia, París y Nueva York, no incluyó a ningún artista dominicano ni
mencionó las tradiciones de las artes plásticas en la República Dominicana en su importante catálogo. En los últimos años han sido organizadas en Europa y Norteamérica varias
exposiciones significativas sobre el arte antillano, que han incluido a diversos artistas dominicanos contemporáneos y que han contribuido a forjar un perfil de la pintura, escultura e
instalaciones dominicanas para una vasta audiencia. Sin embargo, el componente histórico
del arte moderno dominicano es a menudo ignorado».|74|
Sullivan, al establecer que «por regla general se ignora con harta frecuencia la historia del
arte moderno» en casi todas las islas antillanas, establece que un factor que dificulta «un
más extenso conocimiento y una mayor comprensión de las contribuciones del arte an-

Ramón Oviedo|Espantajo|Óleo/tela|100 x 81 cms.|1969|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|71|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|70|

|75|

tillano» es la visión que ofrecen los autores de la historia de ese arte, quienes se concen-

Idem.
Página 136.
Confert.

tran «en una isla en particular, en vez de intentar establecer más amplios vínculos entre las

1|5 Una división cronológica

naciones, en un esfuerzo para definir los parámetros de lo que pudiera ser un arte antillano, si es que puede decirse que tal cosa existe».|75| Esta observación es válida, pero ignora Sullivan que, aparte de que tales historias bibliográficas y particulares son recientísimas,
las Antillas más que territorios en relación geográfica, son islas en donde los sistemas colonialistas aún permanentes, han trastornado los vínculos en complicidad con los grupos
dirigenciales isleños. Por otra parte, las filiaciones nacionales, sin importar el estatus político de cada una de las islas –realmente todas son colonias–, han levantado bloques diferenciados que en cierta manera han sido llevados a la práctica del mutuo aislamiento. Las
filiaciones coloniales: española, francesa, holandesa, inglesa y norteamericana, han profundizado aspectos que tienen que ver con el fenómeno aislante en el mundo antillano.
En relación a la incomunicación antillana, que debiera ser más dinámica e interactuante, se
señalan tres condicionantes, más bien escollos: la solitaria existencia de los isleños, debido
a las permanentes trabas de circulación e intercambio.También las restricciones raciales, pero sobre todo los inconvenientes diplomáticos y políticos para una sociedad que, si bien sus
islas no resultan distantes entre sí, poseen la unidad del elemento afro. Un tercer condicionante es la latente xenofobia en sociedades nacionales dominadas por la condición marítima y la errancia histórica permanentes. Esta hostilidad de isleños contra isleños, por razones raciales y políticas, pocas veces se expresa en contra del inmigrante blanco europeo y
norteamericano. En las artes se toma en cuenta la citada presencia a nivel del registro histórico, pero cuando tal relación la establece un artista oriundo de una isla antillana en otro
territorio similar, el olvido, más bien el silencio de la historia, suele ser rampante. Son las
historias de las artes nacionales, como en el caso de la dominicana, las que registran el fenómeno de la diáspora de sus artistas, aunque sucede también que gran parte de los criollos que emigran enfrentan la tragedia de ser excluidos doblemente: en el país nativo cuando no ofrecen reflejos del desenvolvimiento productivo; y en el país a donde llegan como
emigrantes, formando parte de una minoría latina marginada, a la que se le aplica un descalificativo en base a la procedencia. ¿Cuántos artistas antillanos o dominicanos han entrado en la historia oficial del devenir de las artes de Francia? ¿Cuántos pintores de la diáspora hacia los Estados Unidos han alcanzado un reconocimiento sostenido en este país? La
internacionalidad que, en el caso dominicano, asumen muchos pintores es una fábula de
sobrevivientes en las grandes capitales de las artes. En otros casos es estrategia de mercado
cuando la obra pictórica, por ejemplo, sin perder la representación cultural se convierte en
un bien utilitario, en un valor que seduce como espejo de la condición humana.

La seducción del arte como espejo cultural asociado a un destino histórico patentizado
nacionalmente, es lo que permite, tras las disquisiciones precedentes, entrar de lleno en
la Memoria de la Pintura Dominicana. El desprejuicio para asumir una visión abarcadora, en lo posible, de nombres y hechos, se acomodará a un trazado más o menos lineal del proceso pictórico en relación al acontecer sociopolítico del país y al acontecer
externo de gran incidencia.
Tomando en cuenta que la historiografía en general ha consolidado el método cronológico, éste pauta un enfoque que se pretende, además de lineal, que sea claro, fácil y ordenado. En este sentido, sosteniendo que el desarrollo del Arte Dominicano, y con él la
expresión pictórica, toma cuerpo a partir de los indicadores de la dominicanidad como
Pictografías en Cuevas José María|Parque Nacional del Este|Pintura parietal|Período Prehispánico.
Anónimo|Imagen Nuestra Señora de la Altagracia (detalle)|Óleo/tela|Siglo XVI|Tesoro Basílica de Higüey.

|73|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|Capítulo 1

Capítulo 1|Lo dominicano como identidad y acentuación del arte nacional|72|

conciencia, los ejes centrales de la narrativa histórica son los siglos diecinueve y veinte;
especialmente este último, en el cual se producen los movimientos sostenidos por sus
protagonistas, los pintores y los artistas. Es decir, por quienes ejercitan el arte de pintar

HISTORIA DEL ARTE
TERRITORIAL DOMINICANO
2000 a . C . | 2000 d . C

de manera doméstica y poco trascendida y por esos otros que rebosan la simple definición de hacedores: los inspirados que serenos o intranquilos juegan con la imaginación,
conforman la utopía, establecen rupturas visuales, coincidiendo además con el misterio
de la vida humana y con sus raíces ontológicas. A todo ello responde el artista neto.

Etapas

Fenómenos Artísticos

Ciclos

Período de
la primera raíz nacional

1|Arte aborigen y taíno

Arte amerindio antillano

Período de
las segundas raíces nacionales

2|Arte durante la Colonia
1492-1821

Arte hispanizante

Período de
los florecimientos artísticos
y de las definiciones dominicanas

3|Arte nacional-dominicano
1822-2003

Arte de la nacionalidad

Aún siendo los siglos diecinueve y veinte los ejes de la historia pictórica dominicana, no
se descuentan o niegan los antecedentes que son: el de la población aborigen prehispánica y el de la sociedad colonial. Aunque elementos e imágenes de las pinturas correspondientes se convierten en fuentes temáticas de arte dominicano (la pictografía taína y en

• El impulso proto-dominicano








especial el icono altagraciano), se insiste en afirmar que los mismos no potencializaron
tradición alguna en la historia del arte dominicano, quedando como reliquias frías o patrimonios monumentales. Pero tomando en cuenta que son registros isleños, ellos funcionan como parte de la periodización cronológica en que se puede dividir la historia del
arte en el territorio nacional. La división más simple establece tres grandes períodos:Amerindio, Arte hispanizante y Arte de la nacionalidad (ver cuadro).
Marianela Jiménez|Calle El Conde|Óleo/madera|41 x 49 cms.|1941|Col. Servicios Profesionales de Museo S.A.

1795-1865
El primer florecimiento
de las artes. 1870-1900
La ruptura proto-moderna
del 1920
El nacionalismo
y la generación 1930
Las Bellas Artes en dos
momentos decisivos: 1940-1950
El enlace y desenlace
de las generaciones con
los lenguajes modernos
El arte de los nuevos
militantes del decenio 1960
Las rupturas y las novedades
expresivas del decenio 1970
El boom artístico de los 1980
El arte y las generaciones
de entremilenios: 1900-2003

|75|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

2|1 El aborigen y la pintura rupestre

2

LAS RAÍCES ANTECESORAS
abor igen, hispana y afr icana

Durante los milenios que preceden la Era Cristiana, se forman numerosos núcleos poblacionales en el vasto continente americano. De acuerdo a su nivel de desarrollo esos
núcleos aborígenes ofrecían dos condiciones generales: varios grupos de amerindios habían alcanzado ser sociedades altamente civilizadas, debido a la posesión de técnicas
avanzadas de desenvolvimiento y a la organización socioeconómica y política. En cambio otras poblaciones de amerindios se desenvolvían en unas condiciones de menor desarrollo. En este segundo nivel se encontraban los grupos de selva tropical que se relacionaban con los arawacos, los cuales definieron distintos y sucesivos asentamientos en
el territorio insular llamado Iti o Aití, en ese entonces. Las investigaciones atestiguan
que la isla fue ocupada por grupos pre-agrícolas desde casi mil años antes de Cristo y
Anónimo|Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María Parque Nacional del Este.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|76|

|76|
Veloz Maggiolo,
Marcio
corrigió
amablemente
este tópico.

|77|
Veloz Maggiolo,
Prehistoria de
Santo Domingo.
Página 277.
Confert.

|77|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

que mucho después se asentaron tribus de agricultores, probablemente a partir del si-

boraciones en diversos materiales: madera, hueso, piedra y concha. Arte profundamen-

glo V antes de Cristo.|76|

te doméstico y ejecutado por el sector femenino, otra vertiente, sin embargo, tiene una

Igneris, ciboneyes, taínos, caribes y guanahatabeyes (nominaciones étnicas), son los prin-

función ceremonial o ritualista que se asocia a la ejecución masculina. El investigador

cipales grupos que tradicionalmente se asocian al período que indistintamente es llama-

Veloz Maggiolo hace constar esa diferenciación productiva: «...En lo relativo a la cerá-

do prehistórico, primitivo, precolombino o prehispánico; sin embargo, desconocemos

mica estamos convencidos de que existían dos líneas de factura: la primera simple y de

los nombres de dos grupos más tempranos, los cuales son clasificados según sus tecno-

uso muy doméstico, sin mucha decoración (...); la segunda complicada y firmemente

logías y posibles lugares de procedencia. De todos esos núcleos son los taínos quienes

ceremoniosa, figurativa y realista, a veces votiva. De modo que si bien no tenemos una

protagonizan el asentamiento mayoritario y difundido en el territorio insular; asenta-

clara relación de quién fabricaba la cerámica antillana, podemos suponer que en el ca-

miento que desarrolla además un modo estético y una cultura que «debe ser analizada

so de la vasijas simples el ceramista como en casi todas las culturas neolíticas, era la mu-

desde sus propias creaciones y organizaciones y no partiendo totalmente del fenómeno

jer (...). Lo que ponemos ciertamente, en dudas, es que la cerámica ceremonial también

continental», opina Veloz Maggiolo, ya que si bien el asentamiento taíno «responde a los

fuese hecha por la mujer dentro del oficio cotidiano. La firme y continua forma geo-

patrones iniciales orinoco-amazónicos muestra líneas culturales similares de procedencia y variantes son enormes en los rasgos culturales (...). La organización religiosa taína era más completa que la de los arawacos continentales, y por tanto su arte fue mucho más expresivo».|77|
Este conjunto de amerindios antillanos llamados taínos conformaron una sociedad de
agricultura con una abundante producción de cerámica a la que se añadían otras elaAnónimo|Pictografías|Figura antropomorfa|Período Prehispánico|Cueva de las Maravillas.
Anónimo|Pictografías|Figura zoomorfa|Período Prehispánico|Cueva de las Maravillas.

Anónimo|Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

|79|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|78|

|78|
Idem.
Páginas
226-27.
Confert.

metrizante que desemboca en el decorado que he denominado laberíntico, responde a

los dos lenguajes universales que establece esta sociedad. Es decir, ejecuta una figuración

|79|

nuestro juicio, a una especialización y antes que nada al conocimiento de un oficio muy

de planteo realista, naturalista, al tratar de interpretar el medio circundante; y después,

perfeccionado. Estando la religión en poder de los hombres, y siendo el cacique jefe re-

Idem,
Página 228.
Confert.

por evolución, se expresa de manera abstracta mediante esquemas, símbolos y estiliza-

ligioso y guerrero, es posible pensar que el fenómeno religioso –incluida toda forma de

ciones. El imperativo mágico explica la manifestación de ambos lenguajes. «En todos sus

expresión artística y en ella la cerámica– fuese manejado por grupos especializados en

aspectos el arte taíno es altamente religioso, cargado de animismo, porque la sociedad

una labor discriminatoria».|78|

creía en seres ultraterrenos, en antepasados y dioses».|79|

La cerámica, al igual que otros objetos que rebasan la simpleza artesanal, mobiliaria o

El arte rupestre aborigen manifiesta un rastro en el que se percibe, en algunos casos, la

de objeto ritual, ofrece en sus propuestas formales y decorativas innumerables motivos

ejecución de grupos diferenciados históricamente. Se dan señales pictóricas asociadas a

básicos, sencillos y secuenciales. Tales propuestas, incluso, ofrecen conceptualizaciones

ejecutantes pre-agrícolas o pretaínos que se diferencian de una producción neoindia,

más complicadas como son los esquemas laberínticos. Se trata de diseños de abundante

por lo regular taína. Esta doble ejecución la ratifica Dato Pagán Perdomo cuando seña-

y concéntrica linealidad geometrizante, a veces de efecto cinético, los cuales también se

la: «Las evidencias arqueológicas hasta ahora estudiadas y las comparaciones etnohistó-

asocian al modo pictórico que desarrollaron los arawacos, aunque realmente la pintura

ricas sólo permiten asociar las diferentes formas de arte rupestre de la isla a los grupos

reconocida de toda sociedad primitiva es la rupestre, realizada sobre masas rocosas en

precerámicos y agro-alfareros (...). En nuestra isla, el arte rupestre aborigen, no es la

cavernas y descampados.

obra de un solo grupo de poblamiento, sino la expresión de distintos grupos en dife-

En los procesos de difusión y evolución de los arawacos, ellos desarrollan el arte rupes-

rentes movimientos de evolución. Ello explica, posiblemente que a veces encontremos

tre: pintura, grabados y relieves que, aparte de su elementalidad, se asocia a la cosmovi-

en un mismo yacimiento o en sitios distintos, temas y técnicas iguales o diferentes, o al

sión de toda sociedad en situación más o menos primitiva. Además, la estilística sigue

lado de otros, o superpuestos, asociados en uno u otros casos a materiales precerámicos

Anónimo|Pictografías|Figuras antropomorfas y zoomorfas|Período Prehispánico|Cueva de las Maravillas.

Anónimo|Pictografías|Figura zoomorfa (forma de ave)|Período Prehispánico|Cueva de las Maravillas.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|80|

|81|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

o cerámicos, o simplemente transicionales».|80| El citado autor distingue cuatro mani-

mación de su medio. Dentro de la visión realista, los animales representados son espe-

|84|

festaciones en el arte rupestre de la sociedad isleña prehispánica:

cialmente la lechuza y el murciélago, a los que se les daba significación en la creencia

|Los petroglifos| Grabados incisos en las rocas, generalmente localizados en las en-

religiosa. Aves, peces, perros, serpientes e insectos, entre otros, completan el temario en

Idem.
Página 13.
Confert.

tradas de las cuevas y cuyas representaciones son antropomorfas o zoomorfas: figuras

el cual también el enfoque humano, en la mayoría de los casos representan escenas de

que representan seres humanos o animales, expresan una mirada hacia el exterior.Tra-

cacería y de danza, ceremonias religiosas y ritos mágicos. «La sexualidad está represen-

|81|

bajados con buriles, cinceles y martillos de piedra e igualmente terminados con otros

tada por los órganos genitales masculino y femenino y en los dibujos de mujeres los se-

Idem,
Página 5.
Confert.

materiales abrasivos y friccionados (arena, coral, fibras, vegetales ...), suponen un dibujo

nos nunca aparecen. Las figuras humanas son planas y frontales y (únicamente) en las

previo o diseño a la ejecución definitiva. De acuerdo a Pagán Perdomo, los petroglifos

representaciones zoomorfas se captan los perfiles casi siempre estáticos».|84|

|82|

representan la manifestación más abundante de las expresiones rupestres.

La pictografía abstracta, concebida con simbolismo gráfico-geometrizante, fue ejecuta-

|Las pictografías| Pinturas realizadas con pigmentos de origen vegetal, animal y mi-

da con gran representatividad. Observa Morbán Laucer que las representaciones las hi-

neral, directos o mezclados sobre superficies rocosas, generalmente en cuevas. Se cons-

zo en sus formas más puras y por medio de líneas curvas o rectas logró una estilización

|80|
Pagán Perdomo,
Dato.
Suplemento Listín
Diario, 3 de marzo
de 1984.
Página 4.
Confert.

Caba Fuente,
Angel.
Suplemento
Listín Diario,
20 de septiembre
de 1980.
Página 12,
Confert.

|83|
Morbán Laucer,
Fernando.
Pintura ruprestre
y petroglifos.
Página 15.
Confert.

tituyen propiamente en la clásica pintura rupestre, evidenciándose una ejecución realizada con los dedos, «aunque no se descarta la utilización de instrumentos, tales como
pinceles hechos con materiales vegetales, como pequeños manojos de paja, tallos de
planta deshilachados en un extremo, espátulas, etc.» Menos abundante que los petrogíficos, las pictografías ofrecen tres modos tipológicos claramente definidos: figuras naturalistas (no completamente realistas), representaciones esquemáticas y expresiones abstractas.|81|
|Los pictoglifos| Manifestaciones del arte rupestre que mezclan técnicas de incisión
relacionadas al grabado petroglífico con soluciones pictográficas o uso de pinturas para
elaborar un diseño, un motivo, un tema.
|Los geoglifos| Representan realizaciones grabadas en la superficie del suelo. Es decir, en rocas planas que yacen sobre la tierra.
El carbón vegetal, el jugo de la bija y la jagua, el extracto del mangle, de savia, de hojas
y resinas de árboles, las calizas molidas, el ocre óxido de hierro, forman la base de los
colores pictográficos, al igual que residuos de animales y elementos minerales. Con tales medios se obtenían el blanco, el negro y el rojo, con los cuales expresa el ejecutante o pintor isleño la cosmovisión de la realidad tanto física como espiritual. Si en los petroglifos el temario representa figuras antropomorfas simplistas, usualmente de líneas
circulares continuas,|82| definiendo astros, rostros, chamanes y símbolos mágicos, una
parecida simplicidad caracteriza las pictografías. Sin embargo, en este modo expresivo
de la pintura rupestre el temario es más amplio y por consiguiente más apreciables los
lenguajes. El realismo pictográfico refiere la naturaleza que rodea al aborigen: «representaciones de frutas, árboles y animales que consumían en su dieta porque consideraban
que con esto podían influir mágicamente en una más fácil recolección»|83| y transfor-

Anónimo|Pictografías|Figura antropomorfa|Período Prehispánico|Cueva de las Maravillas.

|83|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|82|

|85|
Vega, Bernardo.
Arte Taíno.
Página 7.
Confert.

|86|
Pagán Perdomo,
Dato.
Op. Cit.
Confert.

abstracta no sólo en pintura, sino también en cerámica. Los motivos abstractos se carac-

Se estima que el arte rupestre es una de las expresiones más importantes de la cultura

terizan por la gran simetría|85| y la cualidad dibujística patentizada mediante el dise-

aborigen insular, «ya que alcanzó expresiones excepcionales tanto por la calidad artísti-

ño. Las abstracciones son formas sin relación evidente con una realidad física concreta,

ca y la diversidad de motivos, que por las técnicas utilizadas y la riqueza temática. Se

observa Pagán Perdomo,|86| quien atendiendo a los motivos o diseños, clasifica el te-

considera que de toda el área antillana, Santo Domingo parece ser el territorio más ri-

mario del arte rupestre en varios grupos:

co en pictografías, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo».|88| Esta ri-

a|Antropomorfos: dibujos de figuras humanas.

queza expresiva rupestre constituye un acontecimiento para la prehistoria y la arqueo-

b|Zoomorfos: temario de animales.

logía del Caribe tan importante como fueron los descubrimientos de las pinturas ru-

c|Antropozoomorfos: figuración que combina humanos y animales.

pestres de Altamira y Lascaux, de España y Francia, respectivamente. «No hay dudas»

d|Fitomorfos: figuras de plantas, flores, frutos, etc.

–escribió Caro Álvarez–, «de que los artistas prehistóricos dominicanos se dan las ma-

e|Mitomorfos: representaciones de mitos, leyenda, otros.

nos con sus compañeros de Europa en cuanto a su producción artística».|89| Sin em-

f|Asteromorfos: figuraciones de astros celestes.

bargo, la comparación es exagerada, si se toma en cuenta que «nuestro arte rupestre no
llegó a lograr los planos sombreados profundos que caracterizan las pinturas europeas
de bisontes, caballos y otros animales (...) porque el artista no logró trabajar en diversos planos ni usó la policromía necesaria».|90|
Al enfocar los yacimientos pictográficos y petroglíficos, los especialistas ofrecen las siguientes conclusiones:
a|el repertorio tiene mucho que ver con la temática subtaína y taína, resultando casi
seguro que la mayoría procede del grupo de expresión agrícola;
b|la constante alusión al mundo vegetal, animal y ecológico que rodeaba al artista podrían ser el producto de grupos culturalmente más avanzados que el Ciboney, respondiendo por tanto al período de tainización de la isla;|91|
c|se aprecia «gran diferencia entre arte rupestre y arte mobiliar. Las líneas y signos trazados o incisos sobre las paredes no parecían tener mucho en común con los artefactos y manufacturas»;
ch|«las representaciones en las paredes parecen el reflejo de una visión interior manifestada como rápido registro»;
d|esta velocidad productiva se impone por encima de la calidad cromática y «expresa

|87|
Morbán Laucer,
Fernando.
El Caribe.
Suplemento
Cultural.
2 de marzo
de 1996.
Página 15.
Confert.

Aparte de las manifestaciones principales del arte rupestre (petroglifo, pictografía, pic-

sobre la pared un pensamiento, una visión o una escena de la vida cotidiana»;

toglifo y geoglifo), otra expresión pictórica a tomar en cuenta es la de los «Sellos o pin-

e|con mano espontánea, acelerada y tumbada el artista rupestre realiza una pintura que

taderas de barro», los cuales han dado lugar a que se piense en la ejecución de pinturas

«tiene un carácter menos sólido que la escultura»;

faciales, sobre el cuerpo humano, sobre tela y vasijas y maderas. Fabricados de barro, es-

f| es pintura que carece, en su espacio, de fantasía y narración;|92|

tos sellos ofrecen diferentes tipologías que permitían estampaciones variadas y tatuajes

g|«lo característico de las formas precolombinas en el Caribe, por ejemplo, fue la ri-

corporales, como se ha observado en grupos de indios amazónicos.|87|

queza en el proceso creativo de cánones, reglas que de por sí destacaban el delirio de la
línea y la decoración misma», asegura Veloz Maggiolo.|93|

Anónimo|Pictografía|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

|88|
Pagán Perdomo,
Dato.
Listín Diario,
3 de marzo
de 1984.
Confert.

|89|
Caro A.,
José Antonio.
El Caribe,
11 de diciembre
de 1976.
Página 3.
Confert.

|90|
Morbán Laucer.
Op. Cit.
Página 13.
Confert.

|91|
Veloz Maggiolo,
Marcio.
Arqueología
Prehistórica (...)
1972.
Páginas 152-53.
Confert.

|92|
Veloz Maggiolo,
Marcio; Zanín
Daniela. Historia,
Arte y Cultura (...).
Páginas 210-14.
Confert.

|93|
Veloz Maggiolo,
Marcio. El Caribe
Arqueológico,
anuario 3/1999.
Página 24.
Confert.

|85|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|84|

2|2 El rastro del patrimonio pictórico aborigen

Lo que puede considerarse un patrimonio aborigen del arte parietal o arte rupestre sobrevive en más de cincuenta cuevas localizadas en casi toda la geografía nacional. Aunque Fray Ramón Pané y Pedro Mártir de Anglería, antes del siglo XVI, son los primeros en ofrecer noticias del arte cavernario, es el Cónsul inglés Sir Robert Schomburgk
(1804-1865), tal vez el pionero de la investigación y del estudio de las formas pictóricas indígenas del territorio dominicano. Él publica en 1854 un texto etnológico en el
cual dice: «Yo examiné con muy vivo interés cierto número de pinturas simbólicas que
los indios habían trazado con carbón vegetal en los muros blancos y pulimentados de
una de las cavernas más pequeñas, que ahora lleva el nombre de sala pintada. [En esta
caverna se exhiben numerosas figuras crudamente dibujadas sobre las paredes blancas,
de una apariencia tan fresca que uno se inclina a pensar que fueron hechas ayer]. Pedro
Mártir de Anglería, contemporáneo de Colón y uno de los primeros historiadores de
sus descubrimientos, refiere en su primera Década Oceánica, que los aborígenes de Santo Domingo tenían una gran veneración por las cavernas, pues de ellas, según creían,
salían el sol y la luna para iluminar el mundo; y el género humano había igualmente salido de dos cavernas de diferente altura; según la estatura. (La sala pintada, fue probablemente usada para cultos religiosos)».|96|
La caverna a la que se refiere Sir Robert Schomburgk es una de las tres cuevas del conjunto de Borbón, nombre de la sección situada a varios kilómetros de la ciudad de San
Cristóbal. Este sistema cavernario llamado Pommier hasta 1943, es uno de los más importantes legados que permite apreciar la ejecución y el abundante temario del arte rupestre. De acuerdo a Gabriel Atiles, las cuevas de Borbón «ofrecen una visión casi com-

|94|
Veloz Maggiolo;
Zanín, Daniela.
Op. Cit.
Página 214.
Confert.

|95|
Veloz Maggiolo.
El Caribe
Arqueológico.
Op. Cit.
Página 24.
Confert.

La difusión del arte de los taínos no fue exclusiva al territorio que ellos llamaban Iti, Aiti. En
las restantes islas de las Antillas Mayores, sus formas artísticas se reiterarán como parte de una
cultura predominante que se entrecruza o mezcla con estilos de tribus anteriores. «En el ámbito de algunas cavernas de La Hispaniola se pueden establecer superposiciones culturales,
lo que permite pensar en realizaciones de hombres pertenecientes a culturas diversas».|94|
Ahora bien, de acuerdo a Veloz Maggiolo, «ningún grupo precolombino ni preclasista hizo
arte por el arte»,|95| ya que la estética más que especializar las formas artísticas hizo que éstas respondieran a las necesidades de la supervivencia. En esta relación debe entenderse el
arte rupestre concentrado mayormente en las cavernas, realmente templos primitivos para el
rito mágico, que representan los petroglifos, pictografías y otras manifestaciones afines.

pleta de la vida cotidiana y de las preocupaciones estéticas y religiosas de los pueblos
que plasmaron estas imágenes. Representaciones simples de la fauna y la flora hasta las
más complicadas representaciones laberínticas y geométricas, el instrumental del trabajo y escenas de la vida cotidiana, mitos y leyendas, escenas de caza y pesca, escaramuzas
de combate, empleo y manejo de las armas, vida y muerte, aire, tierra y mar, representados en color negro de trazos seguros y certeros, impresos en los más encumbrados e
inaccesibles sitios de las cuevas, otros, al alcance de la mano».|97|
Un segundo muestrario de importancia se localiza en la Cueva de la Cidra, ubicada en
una de las lomas del Parque Nacional Nalga de Maco, de la Provincia Elías Piña. Esta
cueva contiene más de 30 pictografías ejecutadas con color blanco y en la zona de entrada los motivos naturalistas y los diseños geométricos alcanzan más de un metro de
diámetro. La representación de aves ejecutadas con cromatismo negro llegan a un gra-

Anónimo|Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

do de realismo tal, que se puede identificar la especie representada sin mucha dificul-

|96|
Schomburgk,
Robert H.
Texto con
Notas Críticas
por Dato Pagán
Perdomo.
Páginas 23-24.
Confert.

|97|
Atiles, Gabriel.
Arte Rupestre.
Apuntes inéditos.
Página 1.
Confert.

|87|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|86|

|98|

tad. Sin embargo, las representaciones pictogríficas con empleo del blanco, del anaran-

Idem.
Página 22.
Confert.

jado y del verde, caracterizan excepcionalmente el arte parietal de estas cuevas.|98|

|99|

pondencia con los sitios en donde hubo un poblamiento intensivo. Las áreas principa-

Pagán Perdomo,
citado por María
Luisa Valdez,
Suplemento
Listín Diario,
6 de marzo
de 1982.
Página 6.
Confert.

|100|
Suplemento
Listín Diario.
8 de abril de 1978.
Página 16.
Confert.

|101|
Pagán Perdomo,
Dato.
Suplemento
Listín Diario.
29 de marzo
de 1980.
Página 12.
Confert.

|102|
Veloz Maggiolo,
Marcio.
Listín Diario.
16 de enero
de 1994.
Confert.

2|3 Encuentros, desarraigos y supervivencia
durante la colonización

La distribución geográfica de los lugares que muestran pinturas rupestres tienen corresles que concentran el patrimonio de petroglifos y pictografías son la costa Este, la costa Suroeste y las montañas centrales del país.|99| Aparte de las representaciones de las
cuevas de Borbón (San Cristóbal) y de la Cueva de la Cidra (Elías Piña), se refieren otras
grutas:
|Cuevas de las Guácaras| Localizadas en Sierra Prieta, Provincia Sánchez Ramírez
(Cotuí). Sistema constituido por cuatro cuevas, que reúnen un total de 60 petroglifos y
más de 190 pictografías que «incluyen algunas escenas formadas por diversos tipos de
aves y otras clases de animales además de rostros y figuras humanas junto a otros diseños muy esquematizados de difícil interpretación». Estas cuevas fueron referidas por
Narciso Alberti Bosch en 1912 en su obra Apuntes para la Historia de Quisqueya».|100|
|Cueva de Hoyo de Sanabe| Localizada en la provincia Sánchez Ramírez (Cotuí),
la cual resulta excepcional por incluir las representaciones pictográficas de un «cibucan,
instrumento confeccionado con fibras entrelazadas utilizado por los taínos para extraer
el zumo de la yuca rallada en el proceso de elaboración del cazabe». Entre otras pictografías se destaca también la representación de una canoa y máscaras rituales de extraordinaria factura.|101|
|Cueva Narciso Alberti Bosch| Situada en el Parque Nacional del Este, región
oriental del país, en el Llano Costero del Caribe. Cueva en donde abundan bellísimas
estalactitas e impresionantes bóvedas, las pictografías más predominantes representan figuras antropomorfas y astrales (estrellas, soles, etc), diseñadas con trazos gruesos de color negro. El nombre de esta cueva es un homenaje al «ilustre, incansable y solitario investigador de nuestra prehistoria, quien dedicó gran parte de su vida a la investigación
arqueológica y espeleológica de la República Dominicana».|102|
Otras referencias sobre el arte parietal o rupestre de los aborígenes prehispánicos se encuentran en la Cueva Trinicolá, en Oviedo (Provincia Pedernales), en la Cueva del Agua
en Boca de Yuma (Provincia La Altagracia); en la Cueva de las Maravillas, en la carretera
San Pedro de Macorís-La Romana; y en la Cueva del Ferrocarril, en el parque Los Haitises, entre otras muchas cavernas que al conformar un sistema en todo el territorio isleño, incluye a la zona haitiana.

En relación a la producción artística del aborigen isleño, se pregunta Veloz Maggiolo
«desde cuándo el arte precolombino de las Antillas pudo haber sido considerado como
un aporte estético a la historia del arte en general».|103|
En el momento en el cual el europeo entra en contacto con el mundo cultural de los
indígenas antillanos, su estimación hacia las artes se basaba en valores humanísticos y
en una erudición estética renacentista, que desdeña todo aquello que no representaba
los valores humanos, que conforman la cultura del Renacimiento. Como bárbara se
consideraba cualquier realización escultórica y pictórica que no representara el ideal
humano de la belleza, del equilibrio, de la perfección. Por consiguiente, las obras de
arte en general, que preceden a los descubrimientos territoriales del 1492, fueron ca-

Anónimo |Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

|103|
Veloz Maggiolo,
Marcio.
Idem.
Confert

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|88|

|104|
Vega, Bernardo.
Boletín
del Museo
del Hombre
Dominicano,
octubre de 1973.
Página 208.
Confert.

|105|
Idem.
Página 211.
Confert.

|89|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

lificados muchas veces de raras, extrañas y definidas con cierto dejo de burla. En el pe-

sulares, fue el Almirante Cristóbal Colón el primero en apreciar el mismo, al ser el pro-

ríodo del renacimiento europeo (siglos XV-XVIII) no se consideraban ni entendían las

tagonista principal del descubrimiento y de la conquista de los nuevos territorios. El

expresiones del arte primitivo como auténticos resultados de una visión estética que

refiere haber recibido del cacique Guacanagarix el lindo artificio de un «cinto que en

se vincula a una cosmovisión esencialmente animista, mágica, ritual y simbólica, cen-

lugar de bolsa traía una carátula que tenía dos orejas grandes de oro de martillo y la

trada en la naturaleza. Aún así los registros califican como un «ídolo de Santo Domin-

lengua, y la nariz».Tiempo después, al ser invitado a ocupar un asiento llamado duho,

go», a una figura con careta de madera, llevada a un museo romano;|104| y Alejandro

se le colocan pectorales, produciéndose relaciones de intercambio. De acuerdo a Veloz

Geraldini, primer obispo de Santo Domingo, envía al Pontífice León X, imágenes de

Maggiolo: «Otro elemento artístico que aparece en la primera crónica es la corona de

«dioses crueles de aquellas gentes, que daban respuestas públicas a todo el pueblo, y que

oro. El día 30 de diciembre de 1492, vuelve el cacique Guacanagarix a hacer contac-

puesto el sacramento de nuestro Santísimo Redentor en esta parte del mundo, han en-

to con el Almirante, esta vez con cinco de sus súbditos. El regalo consistió en una co-

mudecido por completo».|105|

rona de oro puesto que todos los reyes traían este tipo de objeto. De nuevo el cacique

Aunque numerosos cronistas ofrecen informaciones sobre el arte de los aborígenes in-

ofrendó un regalo a Colón al colocarle su propia corona sobre la cabeza al Almirante.

Anónimo|Petroglífico|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cueva de Yuboa.

Anónimo|Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|90|

|91|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

|106|

Entonces «El Almirante se quitó del pescuezo un collar de buenos alaqueques y cuen-

legada, el Almirante es un agente occidental, de Europa, de España y de la monarquía

Veloz Maggiolo,
Op. Cit.
Confert.

tas muy hermosas, de muy lindos colores, que parecieran en toda parte muy bien, y se

de los Reyes Católicos, auspiciadora de los programas que se impulsan con el mutuo

lo puso a él, y se desnudó en capuz de fina lana, que aquel día se había vestido, y se lo

descubrimiento entre europeos e indios, registrado a partir del 12 de octubre de 1492.

vistió, y envió por unos borgeuíes que le hizo calzar». Guacanagarix quedó vestido de

El crecimiento y los niveles de perfeccionamiento que pudo haber alcanzado el arte ara-

europeo, capa de lana, zapatillas y collar medieval. Entregaba ritualmente oro. Como

wako o de los taínos, por evolución y hallazgos de técnicas sofisticadas, quedaron estan-

hemos señalado antes, las plastas o placas de oro no eran fundidas, y vale la pena citar

cados como parte de la suspensión histórica del proceso de la tainización. Era el proceso

a Las Casas: «Estas plastas de oro no eran fundidas ni hechas de muchos gramos, por-

de unificación por el que atravesaba la sociedad aborigen insular|107| como resultado

que los indios de esta isla no tenían industria de fundir, sino los granos de oro que ha-

de la maduración y transformación geopolítica (nexos en tres cacicazgos) y de la cohe-

llaban, majándolos entre dos piedras, y así se ensanchaban, por manera que siendo

sión cultural en términos de lingüística, religiosidad y prácticas socioculturales. El fenó-

grandes las plastas, eran extendidas de grandes granos o piezas que en los ríos halla-

meno tainizante se interrumpe cuando el individualismo capitalista, la militancia gue-

ban». Cuando Colón regresaba a España, tuvo noticias de que los indios estaban fabri-

rrera y el fanatismo conquistador de la evangelización católica, decididamente enfrentan

cando una especie de estatua de oro puro del tamaño del propio Almirante. Oferta, sin
dudas, política. Antes de salir hacia España, Colón tocó la península de Samaná en la
isla Española, en donde recibió como regalo cuentas «de cierta especie de piedras que
ellos apreciaban». Era día 14 de enero de 1493.
Prosigue señalando el antropólogo Veloz Maggiolo «Las informaciones sobre arte indígena a partir del Segundo Viaje son menores. Sin dudas la sociedad cacical de la isla de
Santo Domingo y las Antillas consideraba el arte ligado a los caciques como un arte ritualizado, cuyo contenido el español en un principio no pudo captar (...). El arte, la obra
de arte, volvió a ser lenguaje de intercambio entre Guacanagarix y Colón. Señala Las
Casas que, pasada la plática, ‘hizo un presente al Almirante de ochocientas cuentas menudas de piedra, que ellos apreciaban mucho y las llamaban cibas, y ciento de oro, y una
corona de oro y tres calabacillas, que llaman hibueras (higüeras) llenas de granos de oro’
a su vez el Almirante retribuyó con cuentas de vidrio, tijeras, cascabeles, alfileres, agujas, espejitos y otras menudencias. El intercambio de objetos se producía en un lenguaje estético totalmente desconocido para el indio. Los códigos europeos no consideraban arte los objetos de oro hasta el momento hallados, sin embargo para los aborígenes
los espejos, tijeras, calzas y otros elementos de uso cotidiano, tenían un mágico sentido

y someten a una población con normas de solidaridad comunitaria, también con recur-

que los parangonaba con el arte que ellos practicaban, siempre ligado a simbólicas ideo-

sos bélicos primitivos enraizada en creencias alejadas de acciones violentas de conversión.

logías. De ahí que algunos metales fuesen considerados como metales de los dio-

En una interpretación descarnada, el poeta Pablo Neruda ofrece en ocho versos la vi-

ses».|106|

sión del saldo histórico que dejó el encuentro diferenciado entre españoles y taínos:

Los intercambios que se producen entre el Almirante de los mares y el cacique taíno

«...Unos conquistadores españoles / que llegaron de España con lo puesto, / buscaron

expresan la interacción recíproca y momentánea que plantea el encuentro de dos mun-

oro y lo buscaron tanto / como si le sirviese de alimento. / Enarbolando a Cristo con

dos: el de los aborígenes antillanos pertenecientes a una geografía más amplia de amerindios y el mundo que representa Cristóbal Colón. Es una escala de la autoridad de-

Anónimo|Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

|107|
Henríquez V.,
Francisco.
Lecciones
de Fundamentos
de Historia Social
Dominicana.
Confert.

|93|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|92|

su Cruz / los garrotazos fueron argumentos / tan poderosos que los indios vivos / se
convirtieron en cristianos muertos».|108|
La obsesiva búsqueda de oro como soporte del monetarismo comercial capitalista y de la
sustentación del Estado monárquico moderno como el de España, provocó la violenta
descontinuidad de la sociedad aborigen. El nombre La Española como nueva identificación insular representa, más que un simbólico rebautizo, el carácter imperativo de los programas de conquistas y de colonización que se formalizaron en las primeras décadas del
siglo XVI. Si bien la conquista significó el sometimiento violento de la población indígena en nombre de un nuevo control territorial desarraigante de todos los valores autóctonos, la colonización caló más profundamente. El reparto esclavista de los indios y la obligación al trabajo forzado resultó decisivo para que lo español se impusiera al mismo tiem-

po que aplicaba otras acciones colonizadoras. Entre ellas, las fundaciones de fortines y villas, el repoblamiento con colonos inmigrantes, los establecimientos institucionales (audiencia, cabildos, gobernación, órdenes religiosas, escuelas...); la importación de modos
productivos (agrícolas, ganaderos...) En medio de este proceso culturizante o de hispanización de la realidad social, se levantan pasajeros focos de resistencias más reconocidas y
recordadas que las huellas del mestizaje que levemente se produce en el nivel artístico.
Anónimo|Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

Anónimo|Pictografías|Pintura parietal|Período Prehispánico|Cuevas José María. Parque Nacional del Este.

|108|
Neruda, Pablo.
Versoinograma
a Santo Domingo
(fragmento).
Confert.

|95|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|94|

|109|
Pagan Perdomo,
Dato.
Suplemento
Listín Diario,
3 de agosto
de 1983.
Confert.

|110|
Cassá, Roberto.
Historia Social
y Económica.
Tomo 1.
Página 103.
Confert.

El rápido y trágico aniquilamiento de la población aborigen no pudo dejar más que aso-

Los diferentes núcleos étnicos (Biáfara, Mandinga, Zapes, Carabalí...) transportados

mos de la mezcla hispano-taína, observable en algunas obras sobrevivientes. En este ca-

desde tierra africana al territorio La Española, definen en el siglo XVI, entre 1520-

so, un par de piezas precolombinas, a las cuales les fueron agregados algunos materiales

1576 una población obligada a asumir la esclavitud. Desarraigado de la geografía de

de factura europea (espejos y otros adornos) que denotan transculturación. Se trata de

origen, esa condición violentó, distorsionó y minimizó toda manifestación social, ex-

una Figura con máscara de madera (Museo Luigi Pigorini, de Roma) y de un cinturón (mu-

ceptuando la del trabajo forzado en beneficio de sus dueños.Violencia y muerte pro-

seo Fuor Colker Kunde, de Viena), ambas piezas confeccionadas con posterioridad al des-

vocaron que el régimen colonial buscara constantemente más esclavos, como bien ex-

cubrimiento de la isla (5 de diciembre de 1492), ya que aplican uso de espejos. Esta apli-

plica Roberto Cassá: «No se debe creer que la población negra fuera totalmente es-

cación determina que sean ejecuciones del siglo XVI, deduciendo Bernardo Vega que

table. Los esclavos morían en apreciables cantidades debido al bestial régimen de tra-

fueron producidas o reelaboradas entre 1519 y 1558; más alrededor de la primera fecha

bajo; continuamente entraban nuevos negros con licencia o de contrabando a susti-

ya que para los años mil quinientos cincuenta, «la situación material, moral y anímica de

tuir a los muertos. Se calcula que en toda la época de la cuarta a la séptima década,

nuestra población indígena, difícilmente podría haber producido piezas de gran calidad».

entraban anualmente 2,000 negros, o quizás algo menos, debiendo morir una canti-

En pintura, se ha localizado alguna referencia de fusión temática. En una pictografía de
la Cueva de Borbón «aparece un hombre montado a caballo (...).Todo el conjunto, animal y jinete, representa un conquistador o un colonizador español, lo que indica que
esta pintura corresponde al período final y de exterminio de la sociedad taína, bajo el
brutal dominio hispánico». La asociación conquistador-caballo que aparece en pictografía y petroglifos indohispánicos en diferentes áreas de América, resultan evidencia del
pánico, el asombro, el desconcierto y, «talvez el efecto mágico (...) que produjo en el
indio la presencia y la acción arrolladora de un animal poderoso, imponente como el
caballo, que nunca antes había visto».|109|
No puede hablarse por ilocalizable de una pintura mestiza indohispánica, de mediano
alcance o de aislada y notable representatividad en correspondencia con el proceso colonizador de La Española; proceso que se expande desde el momento en que trazan las
directrices políticas de un régimen administrativo que se afianza con el simultáneo hecho de convertir la isla en un solar de experimentación institucional y de tránsito para
la conquista del nuevo mundo americano. Aspectos y hechos definen ese afianzamiento. Entre ellos, el pujante desarrollo de la villa y puerto de Santo Domingo, sede de la
administración oficial, asiento de la universidad fundada por Bula Papal en el convento

dad aproximada, pues los vecinos españoles siempre se quejaban de que morían de

|111|

de los dominicos (1538), y sede del comercio de la isla y del Caribe, en donde vivían

hambre por falta de negros. El régimen de trabajo de los negros en los ingenios era

artesanos, burócratas, entre otros, la mayoría de la población libre, blanca y mestiza, e

extremadamente duro».|111|

Idem.
Página 97,
Confert.

igualmente «casi todos los propietarios de exportaciones agrarias de importancia, como

El desarraigo violento de los negros africanos y el aumento de esa violencia median-

ingenios, estancias y hatos».|110| Son tales propietarios los que se benefician de la tra-

te el sistema de labores en el que se definían como energía, fuerza y maquinaria de la

ta negrera, autorizada como paliativo que pretende compensar el exterminio indígena.

producción provocó un etnocidio inevitable.Al mismo tiempo que criminalidad racial

A esta trágica explotación se suman los nuevos esclavos convertidos en otro sector desnaturalizado socioculturalmente.

Elpidio Ortega|Vivienda de Tejamaní|Reproducción digital.

|97|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|96|

|112|
Jahn, Janheinz.
Muntú: La Cultura
de la Negritud.
Páginas 196-205.
Confert.

lo fue también en el orden cultural, espiritual y, por consiguiente, en las manifestacio-

un accionar de configuración artística. Entendida como neoafricanidad porque es

nes artísticas. El arte, de acuerdo a Janheinz Jahn, «no es en el África nunca un objeto;

adaptación y supervivencia en nuevas condiciones, es inevitable el contagio con ele-

es un comportamiento, algo que se hace», y que se vive en la acción: el poema cuan-

mentos taínos e igualmente con patrones impositivos de la transculturación hispáni-

do se declama; la obra plástica en su función de estimulante durante la donación de un

ca. Materia étnica más viva que la de los indígenas o taínos, por ser más permanente

orisha, la máscara en el movimiento de la danza.|112| Este sentido esencial de la ac-

y remozada, no significa, sin embargo, que estos últimos no dejaran una influencia he-

ción o de la vivencia artística es aniquilada cuando se reduce y limita la movilidad del

reditaria.

negro, negándosele la libertad como derecho natural. No obstante sometido a una

Se puede pensar que el pueblo amerindio-antillano, al desaparecer bajo la violencia co-

nueva realidad en lo que tiene que adaptarse y obligados a asimilar nueva lengua, nue-

lonizadora, no dejó herencia porque se convirtió en cultura perdida. Ocurrió lo con-

va religión y nuevas costumbres socioculturales, ese negro retiene valores ancestrales al

trario: fue muerta pero dejó gran dosis viva de su espiritualidad. Pero mucho más fue

asumir el cimarronaje, el cual se expresa en la huida física, el escamoteo y las formas

la del negro africano minimizado, sofrenado, pero rehabilitado por los continuos reem-

del sincretismo.

plazos que mantuvieron las palmas del atabal en alto.

Mediante el cimarronaje preserva la contingencia negra sus valores, en ocasiones debilitados por el trabajo forzado y la muerte, y más de las veces fortalecidos por la suma de nuevos grupos durante el período colonial que se extiende hasta principios del
siglo XIX. El cimarronaje ofrece con el tiempo una herencia de signos que popularmente se expresan como pintura exterior y gráfica merced a un simbolismo de creencia mágica sostenida permanentemente en ideogramas y otras señales que representan
Campesinos anónimos|Higüeritos|Artesanal|Sin fecha|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

Campesinos anónimos|Higüerito|Artesanal|Sin fecha|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|99|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|98|

2|4 La pintura colonial en La Española

cismo medieval-renacentista. Ella se expresa sobre todo en la arquitectura civil y religiosa que se concentra en el plan urbanístico del puerto de Santo Domingo. En materia de las otras expresiones y en el caso específico de la pintura, ésta fue evidentemente
un arte importado. De las crónicas de La Española en el siglo XVI, período de gestación
y apogeo colonial, se citan a continuación una serie de registros|113| relacionados con
la expresión pictórica:

|114|

las víctimas que murieron en el fortín La Navidad, destruido por los aborígenes que

Idem.
Páginas 30 y 40.
Confert.

ción.
|B| Se designa al Almirante Cristóbal Colón como el primer europeo que ejecuta una
obra artística en el territorio insular en base al hecho de que era cartógrafo y realizó a
la pluma, un dibujo de la parte septentrional de la Isla, en 1492.
|C| La primera colección de obras de arte es traída a Santo Domingo en la flota que
también transporta al Virrey Diego Colón y a su esposa María de Toledo.
|CH| En Santo Domingo «inicióse la pintura de historia» con el lienzo que recogiera la visión de la batalla en el Santo Cerro.
|D| En los albores de la colonia, los primeros artistas fueron traídos por eclesiásticos
para la ornamentación de los templos, sostiene Rodríguez Demorizi que «sus nombres son dignos de ser salvados del olvido porque fueron los primeros en ennoblecer
con sus artes el ambiente conventual (...) en primer término el de Santo Domingo,
por entonces Capital del Nuevo Mundo». El referido historiador ofrece una lista en la

pánico, indoafricano o afrohispano debido principalmente a la violencia desarraigante
y trágica que impulsó el régimen de explotación español. Las señales de mixturas que
pudiesen referirse en algunos temas y ejecuciones no ofrecen el carácter de una elocuente integración y, si bien ocurrió lo contrario, las calamidades isleñas, la degeneración que produce el clima del trópico o la amnesia colectiva y del tiempo se encargaron de la desaparición de todo rastro. Igualmente puede argumentarse sobre una producción pictórica realizada por criollos, acogida a una estética hispánica que indudablemente se impuso como parte de las acciones transculturadoras.
La estética hispánica, católica y señorial, se refleja en los estilos que incluyen el eclecti-

que figuran, entre otros, Juan Pintor, Alonzo de Arjona, Pedro Vélez, Alvaro González
y Juan de Mendoza. «A estos pintores procedentes de España se unían nativos de la isla».|114|
A pesar de los nombres de pintores criollos o nativos que puedan citarse, la pintura predominante en la colonia fue importada; además, fue sacra y básicamente anónima. Estos caracteres se reiteran en los siglos dieciséis, diecisiete y dieciocho, en los que al parecer ni se plantean las condiciones de un estilo vernáculo conformado por más de un
pintor local o alrededor de un culto que, como el altagraciano, arraiga en la devoción
popular de la colonia. Una mirada desveladora de lo que se denomina «pintura colonial en La Española», permite apreciar los iconos católicos registrándose siglo tras siglo.
En cantidad limitada, esas imágenes pictóricas sobreviven a situaciones adversas del
acontecer histórico.

Anónimo|Virgen de la Altagracia (detalle)|Óleo/madera|46 x 39 cms.|Siglo XVII|Tesoro de la Catedral Primada de
América.

Rodríguez
Demorizi, Emilio.
España
y los Comienzos
de la Pintura
y la Escultura
en América.
Páginas 12-40.
Confert.

|A| El primer pintor español que llegó a la isla se llamaba Diego Pérez, y fue una de
reaccionaron violentamente ante los desmanes cometidos por integrantes de la guarni-

No se produjo durante el proceso colonial de La Española mestizaje artístico indohis-

|113|

Enfocando el siglo XVI, el Marqués de Lozoya establece que tres son las obras capita-

|101|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|100|

|115|
Marqués
de Lozoya.
referido por
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 9.
Confert.

|116|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
del 1º de julio
de 1989.
Página 10.
Confert.

|117|
Idem.
El Caribe.
Suplemento
22 de octubre
de 1988.
Página 20.
Confert.

|118|
Iñiguez,
Diego Angulo.
citado por
Vicente Rubio.
El Caribe,
Suplemento
9 de julio de 1983.
Página 24.
Confert.

|119|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
del 1 de julio
de 1989.
Página 10.
Confert.

les del período colonial. «Estas son la pintura mural que representa una Santa Mártir,

el primer puerto del Ozama. Por eso la tabla quedó en poder del obispo Geraldini, y

descubierta en la Sala del Tesoro de la Catedral Primada; la magnífica copia, con donan-

de sus manos pasó a las del canónigo fabriquero (...) donde Rodrigo de Bastidas (hijo)

tes, de la Virgen de la Antigua, en una capilla de la misma Catedral y que es probable-

y este fue quien lo colocó en altar provisional (...)|120| Por consiguiente la tabla de

mente (...) la más vieja de las muchas que en las Indias evocaron la gran devoción se-

Nuestra Señora de la Antigua, quizás la pintura más vetusta que se conserva en Améri-

villana. La tercera, aún cuando, seguramente, fue pintada en Santo Domingo, no está

ca y que, gracias a Dios aún es venerada en nuestro templo catedralicio, fue la primera

ahora en la Isla, sino que permanece expuesta entre las magníficas colecciones del Mu-

imagen de la Madre de Jesús que recibió culto en la catedral primada del orbe colom-

|121|

seo Lázaro Galdiano. Figura, ante una imagen de Nuestra Señora, al Almirante de hi-

bino».

Idem. Página 11.
Confert.

nojos, amparado por su patrón, San Cristóbal. Al fondo, sobre una vista de la Catedral

Después de esta pintura caracterizada por «su primitivismo y el hierático rostro de la

de Santo Domingo, aún inacabada, el escudo dominicano sostenido por ángeles. Es una

bendita entre todas las mujeres»,|121| otra obra pictórica colonial, sacra, asociada al te-

obra de interés excepcional, que acaso adornó algún día el palacio-castillo de los Co-

ma mariano y con historia de veneración isleña, es la de la imagen de «La Altagracia,

lón, a orillas del Ozama, y que quizás trajo a España algunos de los descendientes del

también considerada muy antigua, pues el cuadro en sí se remonta a los inicios del si-

gran linaje».|115| De las tres obras citadas la más importante es la Tabla de la Virgen de

|120|
Rubio, Vicente.
El Caribe.
Suplemento
del 25 de agosto
de 1990.
Página 10.
Confert.

|122|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
del 21 de enero
de 1984. Página 13.
Confert.

Antigua, que debió ser pintada en Sevilla entre 1520-1523 teniendo como modelo un
fresco de fines del siglo XIV, localizado en la catedral sevillana. La Tabla de la Antigua
fue salvada de un naufragio en la cercanía de las Islas Vírgenes, cuando era traída en nao
a Santo Domingo. Debido a una anónima donación privada, esta pintura pasó a ser propiedad de la catolicidad colonial, desde 1523. Considerada la pintura más antigua de la
colonia y el primer cuadro de gran formato que llega a América (mide 2.85 metros de
alto por 1.75 de ancho)|116|se conjetura sobre la autoría pictórica, al ofrecerse apreciaciones sobre el estilo y el tema: «La hermosa pintura religiosa (...) representa a la Virgen con el Niño Jesús en su brazo izquierdo y una rosa en su mano derecha. De acuerdo con la opinión del historiador Fray Vicente Rubio, la pintura salió del Taller de Alejo Fernández, en Sevilla, y es una copia de la Virgen de Antigua que se venera en la catedral de dicha ciudad andaluza. Por su estilo, y por la indumentaria y peinado de los
personajes que representan a dos donantes...|117| Esta de Santo Domingo es, tal vez, la
más antigua. Lo interesante en ella son los retratos de los donantes, que por otra parte
nos ofrecen los elementos más seguros para poder precisar su fecha (...) Quienes pue|123|

den ser esos personajes lo ignoro. El estilo de la pintura parece sevillano, lo que es na-

glo XVI, cuando la devoción a esta advocación de la Madre de Dios fue introducida

tural tanto por el tema como por razones de orden histórico innecesarios de ser recor-

en la isla por unos hidalgos extremeños de apellidos Trejo».|122| Hacia 1514 estos

dados».|118|

personajes eran encomenderos en Higüey|123| y habían traído consigo la imagen cu-

En relación a esta imagen religiosa dice María Ugarte|119| «que es apasionante y mo-

ya veneración se asociaba al pueblo de Garrovillas|124| en España. El crononista na-

vida su historia ya que cruzó cinco veces el océano, escapó a un naufragio y sobrevivió

tivo, Luis Jerónimo de Alcocer (1598-16..?), documenta la relación de la virgen con

a invasión». Con una historia de adversidades a las que sobrevive después de ser recu-

los Trejo y la villa higüeyana: «La imagen miraculosa de Nuestra Señora de Altagracia

|124|

Anónimo|Personaje religioso (¿Retrato Papa?)|Óleo/tela|Sin fecha|Col. Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
21 enero de 1989.
Página 20.
Confert.

perada del naufragio de 1523, llegó a la isla en el referido año, en el cual se iniciaba la
construcción de la Catedral. «Personas piadosas determinaron entonces que se dejara en

Anónimo|Fraile|Óleo/madera|183 x 115 cms.|Sin fecha|Col. Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Arnaiz,
Francisco José.
Suplemento
Listín Diario,
21 enero de 1978.
Página 8.
Confert.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|102|

|125|
Luís Gerónimo
de Alcocer,
Citado por
Francisco
José Arnaiz,
Op. Cit. (Sic.)
Confert.

está en la Villa de Higüey, como treinta leguas desta ciudad de Santo Domingo; son
innumerables las misericordias que dios Nro. Señor a obrado y cada día obra con los
que encomiendan a esta imagen; consta que la trayeron a esta isla dos hidalgos naturales de placencia en extremadura, nombrados Alonso y Antonio Trexo que fueron de
los primeros pobladores desta ysla, personas nobles como consta de una cedula del

|126|

Rey, en que recomienda al Gobernador desta ysla que los acomode y aproveche en

Ugarte, María,
Op. Cit.,
Confert.

ella y aviendo experimentado algunos milagros que avía hecho con ellos la pusieron

|127|

nían haciendas.

Arnaiz,
Francisco José.
Suplemento
Listín Diario.
16 de enero
de 1988,
Página 2,
Confert.

|103|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

para mayor veneración en la yglesia parroquial de Higüey adonde eran vecinos y teParece que no quiere Dios Nro Señor que salga de aquella villa, porque a los principios enviaron por ella el Arzobispo y cabildo de la Catedral y se desapareció a una arca a donde la traían cerrada con veneración y cuidado y el mismo tiempo se apareció
en su iglesia de Higüey adonde solía estar; está pintada en un lienzo muy delgado de
media vara de largo y la pintura es el nacimiento y esta nuestra Señora con el niño jesús delante y San Joseph a sus espaldas y con aver tanto tiempo tienen muy vivos los
colores y la pintura como fresca; van en romería a esta santa ymagen de Nuestra Señora de Alta Gracia de toda esta ysla y de las partes de las yndias que están más sercas y
cada día se ven muchos milagros que por ser tantos no se averiguan ni escriben, algunos en señal de agradecimiento los hacen pintar en las paredes y otras partes de la Iglesia y con ser los menos ya no hay lugar para más».|125|
Cuadro anónimo, el de La Altagracia, del siglo XVI, es un óleo sobre tela en el cual
predominan el rojo, el blanco y el azul. «La Virgen tiene rostro redondo y rasgos tan
juveniles que casi parece una niña; las manos se juntan en el extremo de los dedos en
actitud de orar; un manto cubre su cabeza y sobre esta se sostiene una corona (...). Una
estrella, la de Belén, aparece en el ángulo superior derecha. El San José, personaje secundario de la escena, es un tanto arcaico».|126| El cuadro original de la Virgen, realizado entre fines del siglo XV o principios del XVI, se fue deteriorando por distintos
efectos ambientales. Sobre los restos que permanecieron, se realizó una segunda pintura o más bien se renovó la imagen, como escribe y firma Juan Rodríguez de la Fe,
maestro pintor de la Colonia.|127| Esta restauración pictórica le quitó al cuadro altagraciano la primacía histórica frente a la Tabla de la Antigua, no excluyéndola de seguir siendo la imagen mariana más trascendente y venerada desde el albor de la Colonia en adelante.
Las edificaciones eclesiásticas y la presencia de religiosos de distintas órdenes en La Española, durante el siglo XVI, originaron una constante importación de obras pictóri-

Anónimo|Imagen Nuestra Señora de la Altagracia|Óleo/tela|Siglo XVI|Tesoro Basílica de Higüey.

|105|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|104|

|128|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 31.
Confert.

cas. Como ejemplo el año 1516, en el cual tres frailes dominicos traen consigo a la is-

El siglo XVII de La Española ofrece la visión de un período de aislamiento y pobreza

la «10 imágenes de lienzo para 6 altares, de Francisco de Villegas, pintor, e de Justo Ale-

general, en el cual, sin embargo, comienza a definirse una mentalidad criolla albergada

mán. Entre esas imágenes se contaban una de Nuestra Señora y otra de San Jeróni-

en la soledad, en la democracia racial y en los cultos religiosos que como el altagracia-

mo».|128| Estos iconos eran parte de un flujo de arte religioso variado que engalanan

no asocia ofrendas, milagros, veneración y multiplicidad iconográfica de su imagen ma-

las capillas, ermitas, monasterios y otros recintos en poder de eclesiásticos diseminados

terna. Precisamente asociado a ese culto y curiosamente en un período de franca deca-

en las principales villas edificadas para entonces.Tales pinturas en su mayoría se ubica-

dencia, se registra el cuadro Virgen de la Altagracia de la Catedral, como se le denomi-

ban en Santo Domingo, al ser esta la villa colonial más importante, al mismo tiempo

na, para diferenciarlo de su predecesor, el de Higüey, así como de otros de igual tema.

que puerto de este comercio lineal que representaban el monopolio español al que se

María Ugarte ofrece los aspectos descriptivos e históricos de esta otra pintura mariana:

asociaba una élite de grandes propietarios. Esta importancia convirtió a la Ciudad Pri-

«El segundo cuadro en antigüedad de la Virgen de la Altagracia es el que se conserva en

mada en la víctima del saqueo de la piratería que auspiciaron prontamente las nacio-

la catedral de Santo Domingo (...) es del siglo XVII; está pintado al óleo sobre tabla y se

nes europeas que rivalizan con España por la posesión de las riquezas de las tierras

encuentra montado en un marco de plata trabajado en filigrana, que se cree obra de

americanas. En 1568, Santo Domingo fue invadida y saqueada por Sir Francis Drake,
corsario al servicio de la monarquía inglesa. La Catedral fue convertida en cuartel de
los piratas ingleses, recinto que fue despojado de muchos de sus mejores ornamentos,
cuadros, muebles e incendiado el archivo catedralicio. La invasión de Francis Drake
igualmente produjo destrucciones en otros recintos de la villa, salvándose algunos tesoros artísticos. La Tabla de la Antigua sobrevivió a estos funestos hechos de saqueo y
vandalismo de los piratas.
La presencia de Drake y de otros corsarios en las aguas del Caribe produce incontables
destrucciones y pillaje en las villas costeras como en el caso del puerto de Santo Domingo. Esta presencia obstaculizó el tránsito de las naves peninsulares muchas veces
apropiadas y hundidas, afectando por consiguiente el comercio entre la metrópolis y sus
colonias. Esta situación estimuló las relaciones de contrabando que en La Española se
concentró en el litoral norte y noroeste, zona en donde crece el comercio ilegal entre
nativos y traficantes vinculados a las iglesias protestantes que se habían difundido en Europa a partir de la revolución religiosa de Martín Lutero. Para el fervor católico de España esta vinculación era una ofensa que se añadía a la merma del monopolio económico, razón por la cual se dictó la política de despoblar a principio del siglo XVII la lla-

plateros dominicanos. La pintura de la Catedral es algo mayor que la de Higüey. En ella

mada Banda del Norte. En esta zona se concentraban núcleos de colonos, mucho gana-

aparece la Virgen con la cabeza descubierta y su cabello oscuro cae sobre la espalda. No

do entre otros productos de intercambio, y florecían los poblados de Bayahíbe, Monte-

lleva la corona, sino un halo de destellos dorados de desigual longitud trabajados en pan

cristi, Puerto Plata y Yaguana.Acciones devastadoras y de despoblación emprendidas en

de oro. El rostro de María es ovalado, con los ojos entreabiertos dirigiendo su mirada

1606, por orden monárquica, marcaron un período de reducciones en todos los órde-

hacia el Niño».

nes: poblacional, comercial, de los recursos y hasta de la territorialidad, ya que los habi-

Observa la historiadora y crítica Ugarte que la Virgen «es una figura de mujer joven,

tantes estaban obligados a desenvolverse dentro de delimitaciones, con abandono de una
zona insular que quedó más o menos deshabitada.

Anónimo Escuela Tenebrista|Jesús Nazareno |Óleo/tela|Siglo XVII|Tesoros de la Catedral Primada de América.
Anónimo|San Francisco de Asís |Óleo/tela|170 x 125 cms.|Siglo XVIII|Tesoros de la Catedral Primada de América.

|107|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|106|

aunque no tanto como la de Higüey. Presenta las manos juntas, pero éstas están tan mal
dibujadas que parecen obra de un artista diferente. La imagen del Niño es muy pequeña, sin guardar proporción con la de su madre. La riqueza en el tratamiento de las telas
de este cuadro de la Catedral es mayor que la de los otros del mismo tema, habiendo
hecho el pintor uso abundante del pan de oro».|129|
La virgen de la Altagracia catedralicia, no es el único cuadro relacionado al siglo XVII,
aunque es el más significativo dada su belleza, su posible hechura nativa y lo que representa localmente en su tema mariano. Otras pinturas relacionadas al referido siglo son,
entre otras, las que se refieren a continuación:
|San Francisco de Asís| Pintura de gran formato que, en opinión de los expertos, se
vincula al siglo XVII, relacionada probablemente al antiguo monasterio de San Francisco. Representa al Santo de Asís, de rodillas, en actitud de oración, sosteniendo en la mano izquierda una cruz de madera y apoyando la derecha en una calavera. En esta mano
un estigma. Situado ante un libro, el santo viste de marrón, color que se confunde con
la roca cavernaria fragmentada por una luminosa visión paisajística con un pequeño
fraile. A esa apertura se asocia la luz particular que ilumina zonas y detalles de un cuadro de tendencia tenebrista.|130|
|La Inmaculada Concepción| Cuadro que perteneció al convento de San Francisco y
se considera de los años finales de siglo XVII. Con influencia de Murillo y de Mateo
Cerezo, pintores españoles, una mujer joven de expresión ingenua y mirada lejana re-

Ugarte, María.
El Caribe
Suplemento
21 de enero de
1984.
Página 13.
Confert.

|130|
Idem.
El Caribe.
Suplemento
6 de octubre
de 1984.
Página 20.
Confert.

|131|
Idem.
El Caribe.
Suplemento
23 de junio
de 1984.
Página 20.
Confert.

|132|
Rubio, Vicente.
El Caribe.
Suplemento
24 de octubre
de 1987.
Página 8.
Confert.

presenta a la virgen rodeada de ángeles. Mucho menos logrados que la virgen, los refe-

|133|

ridos seres celestiales asumen posiciones forzadas y tratamientos mediocres, lo que ha-

Idem.
Confert.

ce pensar en una ejecución de artista diferente y de desigual calidad. Los colores básicos del cuadro son el azul y el blanco azuloso.|131|
|El Nazareno de Busto| Un lienzo de carácter tenebrista con escasa luz en el rostro
divino, parece un retrato de la celebérrima escultura El señor de la pasión de Martínez
Montañez. «El retrato hecho en lienzo de tal imagen, en la postrimería del siglo XVII,
presenta a la citada escultura vestida con una túnica de tela morada, bordada en
oro».|132|
|La Asunción de la Virgen| Pintura atribuida a Bartolomé Esteban Murillo o a su taller, «es un cuadro de suma calidad» que representa a la virgen sentada sobre nubes con
sus finas manos juntas en actitud de orar y cerca de ella varios ángeles. «De hecho, el
pequeño y apaisado lienzo, encantador por demás viene registrado en el minucioso e
histórico-crítico Catálogo de obras de Murillo, confeccionado por Angulo Iñiguez (...)
Taller de Bartolomé Esteban Murillo|La Asunción|Óleo/tela|170 x 110 cms.|Siglo XVII|Tesoros de la Catedral Primada
de América.

|129|

donde aparece como concepción, es decir con esta titulación».|133|

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|108|

|134|
Rodríguez
Demorizi, Emilio.
Cronología
de la Real
y Pontificia
Universidad.
Páginas 33-35.
Confert.

|109|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

En relación al siglo XVII puede hablarse de La Española como un calificativo vigente
para toda la isla en posesión de España. En el XVIII ese dominio se reduce a la zona
oriental ya que las regiones abandonadas a raíz de la despoblación de 1606, fueron paulatinamente ocupadas por invasores foráneos quienes formaban parte de diferentes grupos de europeos (franceses, ingleses, holandeses) que en nombre de sus respectivas naciones buscaban apropiarse de las islas inútiles (pequeñas antillas) y otras zonas deshabitadas. Desde el islote adyacente conocido como La Tortuga se desplazaron varios núcleos
(bucaneros y habitantes agrícolas) que terminaron bajo el control de Francia, potencia
que terminó definiendo en la región occidental de La Española o Isla Grande, una próspera colonia identificada con el nombre Saint Domingue, en referencia a la principal ciudad y puerto del Ozama. La prosperidad de esa colonia francesa, basada sobre el régimen de la esclavitud y de la plantación agrícola diversificada, permitió en parte la recuperación socioeconómica de la zona española; en parte, porque el sistema de la administración metropolitana fue reorientado al ser influido por el racionalismo ilustrado. La reorientación significó el cambio del monopolio lineal de Sevilla, como único
puerto de comercio con América al permitirse que negociaran otros puertos peninsulares de España, como Barcelona, con todos los puertos de las colonias ultramarinas en
donde inclusive se fundan nuevas villas portuarias. De esta manera Santo Domingo dejó de ser el único puerto de La Española, en donde se emprendieron programas de rehabilitación productiva o de fomento agrícola y minero; programas a los que se añaden
iniciativas de reanimación sociocultural. En el siglo XVIII se emprenden edificaciones,
se promueven la inmigración y el repoblamiento, erigiéndose nuevas villas. Igualmente
se impulsa la institución educativa al disponer «el Rey la erección de una academia de
matemáticas donde se enseñe la arquitectura militar», en tanto que otro decreto real
permite que funcionen en Santo Domingo «dos Universidades, una de dominicos y
otra de jesuitas».|134| A estas condiciones de recuperación, rehabilitamiento y reorientación colonial, se añade la expresión artística que aunque sigue preservando los rasgos
distintivos (arte sacro, anónimo y de importación) ofrece cierta variación estilística, manifestando también más abundancia de obras y de registros pictóricos en comparación
con el siglo precedente.
Las relaciones documentales del siglo XVIII refieren las pinturas existentes en la iglesia
del Santo Cerro: «pinturas muy antiguas y en muy mal estado que representan diversos motivos que se refieren todos a la época de la conquista (...) un cuadro de cinco
pies de largo y dos de ancho representando la aparición del milagro de Nuestra Señora a favor de las armas de Colón al óleo. Se trata de un cuadro alusivo a la legendaria

Anónimo|Virgen Nuestra Señora de la Antigua|Pintura/tabla|275 x 174 cms.|Siglo XVI|Tesoros de la Catedral Primada de América.

|111|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|110|

Batalla del Santo Cerro que recoge el milagro de la Virgen de la Merced. Ese milagro

|135|

está representado también en la puerta de la iglesia y encima del altar mayor. Existían

Idem.
Confert.

todavía en el 1876 en este primer sitio de devoción de nuestra América, anterior al
santuario de Higüey».|135| Este devoto sitio de Las Mercedes que provocó la fundación de La Vega, en cuya iglesia principal se conserva un buen conjunto de imágenes,
entre ellas el cuadro de La Piedad, de estilo relacionado a la escuela de Avignon y «que
muestra el cuerpo de Jesús flácido y lacerado en las piernas de su madre»,|136| en un

|136|
Rodríguez
Demorizi, Emilio.
España y los
Comienzos (...)
Páginas 66-67.
Confert.

ambiente que incluye otros dos personajes femeninos en posiciones de simetría, los
cuales aumentan la proyección del dolor materno. Un segundo cuadro es una réplica
de la Virgen de La Antigua que ha sido objeto de diversos comentarios y relaciones:
«Siglo XVIII. Pintura al óleo sobre tela; Ms. 1.62 x 1.00, México. Pintura sobre fondo

negro. Interesante variante de la famosa imagen sevillana. El manto de la Virgen, de un
gris verdoso forrado de rojo, está cubierto de lises. El niño lleva una paloma a la mano izquierda.|137|
Una de las obras que merecería capítulo aparte y mayores consideraciones es Nuestra
Señora de la Antigua, Iglesia Mayor de La Vega. Nos ofrece en primer lugar la mezcla de
lo primitivo italiano con lo flamenco –véase el rostro. Esta obra está realizada al óleo y
Anónimo|La Antigua (Copia de La Antigua de Sevilla)|Óleo/tela|169 x 104 cms.|Siglo XVI|Museo Sacro de la Catedral
Inmaculada Concepción, La Vega.

Anónimo|Cristo Crucificado |Óleo/tela|Siglo XVII|Tesoros de la Catedral Primada de América.
Escuela Tenebrista|Jesús Crucificado y María Magdalena|Óleo/tela|170 x 111 cms.|Siglo XVIII|Tesoros de la Catedral
Primada de América.

|137|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
13 de octubre
de 1979.
Página 16.
Confert.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|112|

|138|
Suro, Darío.
citado por
Rodríguez
Demorizi. Op. Cit.
Página 72. Confert.

|139|
Castellano, Glauco.
Citado por
María Ugarte.
Op. Cit. Confert.

|140|

en segundo término es visible una seguridad del dibujo y una austera armonía, comparables a las mejores obras de cualquier museo europeo de segunda clase. Lo mismo
acontece con la Santa Ana, Iglesia de Las Mercedes, Santo Domingo, y la Santa Isabel
Reyna, de esa misma iglesia, de distintos estilos y de diferentes épocas.|138| (...) No es
una obra de la escuela española. Sus ángeles son indirectos, lo que hace pensar que fue
pintada en México, pero la cronografía (...) es bizantina. El niño que es la figura más
importante de la composición es adulto y la realización de la cara es bizantina.La imagen se halla transformada con agregados de pan de oro y con detalles propios del fol-

Iconografía
Altagraciana,
Exposición Casas
Reales 1977,
referencia No. 38.
Página 14. Confert.

klore americano».|139|

|141|

de origen mexicano;|140| otra fechada en 1721, copia en óleo-madera de la imagen hi-

Idem,
referencia No. 43.
Página 15.
Confert.

|142|
Idem,
referencia No. 42.
Página 15.
Confert.

|113|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Es numerosa la iconografía del siglo XVIII con el tema de la Virgen. Aparte de la Altagracia de Rostro maduro y expresión severa que se ha citado anteriormente, se conoce una

güeyana;|141| y una tercera que es óleo sobre lienzo de finales de siglo.|142| Como estas obras marianas, se conservan otras del mismo tema o bien de asuntos cristológicos,
de apostolado y de santoral. A continuación la referencia de distintas pinturas:
|Santa Casilda| Pintura en óleo sobre tela. Se cree fue ejecutada a finales del siglo XVII
o comienzo del XVIII. Casilda fue la hija de un rey moro de Toledo, la cual murió coEscuela Religiosa de Pintura Peruana|San Jerónimo|Óleo/tela|153.6 x 102.3 cms.|Siglo XVII|Tesoros de la Catedral
Primada de América.
Anónimo|Virgen de la Soledad|Óleo/tela|217 x 147 cms.|Siglo XVIII|Tesoros de la Catedral Primada de América.

Anónimo|Virgen Nuestra Señora de la Luz|Óleo/tela|140 x 105 cms.|Siglo XVIII|Tesoros de la Catedral Primada de América.

|115|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|114|

mo mártir en el 1050. La representación de la Santa tiene aspecto juvenil, vestida con
rica indumentaria, teniendo una Cruz en la mano izquierda levantada y en la derecha
la palma del martirio. El cuadro santoral tiene un metro de altura y se conserva en la
iglesia del convento dominico.|143|
|Cristo con la Virgen| Valiosa pintura tenebrista del siglo XVIII, que define la crucifixión del Señor dominando el espacio compositivo y al pie la presencia de la Virgen.
Hermoso cuadro que además incluye una calavera, pertenece al fondo de la Catedral
Primada.|144|
|La Soledad de la Virgen| Otro cuadro catedralicio que María Ugarte califica de Soberbio ejemplar, el cual probablemente pertenezca al Taller de Domingo Martínez o de
Juan de Espinal, suegro y yerno respectivamente, que en la Sevilla de su tiempo (siglo
XVIII)

contaron con una amplia demanda de sus cuadros. El tema muestra a la afligida

Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
10 de abril
de 1976.
Confert.

|144|
Idem.
Confert.

|145|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento del
30 de diciembre
de 1989.
Página 18.
Confert.

Virgen sentada ante la cruz, rodeada de ángeles de paz que llevan en sus manos distintos

|146|

instrumentos de la pasión. El preciosismo de las formas domina tanto como el fondo

Idem.
Confert.

oscuro de la escena.|145|
|La Virgen de la Antigua del siglo XVIII| Segunda imagen catedralicia que refiere el
modelo sevillano que data del siglo XIV. De colores vivos y trabajados sobre tabla, el tema responde a una composición muy simétrica: la figura de la Virgen sosteniendo al niño en su brazo izquierdo, en tanto que dos ángeles la coronan y un tercero sostiene una
cartela con la leyenda Ave María. En la parte inferior y a ambos lados de la Virgen, los
reyes católicos con sendas inscripciones, representan a los donantes.|146|Este cuadro es
más bello y más ornamentado que el de la Virgen de la Antigua del siglo XVI.
|Coronación de San José|Cuadro en donde este patriarca ocupa el centro de la composición «acompañado por su esposa y el Niño Jesús sobre el que reposa el Espíritu
Santo en forma de paloma». Diversos ángeles empujados por la representación de Padre Celestia pretenden coronar a San José, junto al cual aparecen también un Arcángel
de notable tamaño y Santa Teresa de Jesús, ofreciendo su propio corazón al humilde patriarca de Nazaret. «El tema de la pintura es típico de una Serie que hoy perdida, representara toda la vida del santo carpintero y que posiblemente procede de un convento
carmelitano del siglo XVII o tal vez comienzo del XVIII».|147|
|La Inmaculada Concepción|Cuadro con influencia de la escuela de Murillo, realizado al óleo sobre tres tablas. Representa a la Virgen María con las manos cruzadas sobre
el pecho en actitud de recogimiento y humildad. Con manto azul y túnica blanca, su
cabeza de largo cabello suelto es rodeada de rayos pequeños. La Virgen dirige su miraEscuela Barroca (Anónimo)|La Coronación de San José|Óleo/tela|135 x 105 cms.|Siglo XVIII|Tesoros de la Catedral
Primada de América.

|143|

da a las alturas, expresando todo el rostro un gesto encantador. La imagen carece de la

|147|
Ugarte, María.
El Caribe
24 de octubre
de 1987.
Op. Cit.
Confert.

|117|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|116|

|148|
Idem,
El Caribe.
Suplemento
6 de abril
de 1985.
Página 20.
Confert.

|149|
Rubio, Vicente.
El Caribe.
Suplemento
7 de noviembre
de 1987.
Página 8.
Confert.

representación del globo terráqueo como parte de las mutilaciones de que fue objeto

llana.Teniendo como modelo el cuadro de Higüey, es de ornamentación sencilla. «El ros-

también en otras zonas del soporte. «En la parte inferior se ven la serpiente y la man-

tro de la Virgen es el de una mujer madura, de expresión severa. Sus manos están bien

zana, además de la media luna sobre la cual se apoya la Madre Inmaculada (...). En opi-

dibujadas y el Niño Jesús guarda proporción con la figura de la madre». Otra caracterís-

nión del padre Vicente Rubio es un trabajo del siglo XVIII».|148|

tica de esta virgen dieciochesca es el extraño tocado o turbante que cubre al personaje

|Las dos Estaciones del Víacrucis| Conservadas en la Catedral de Santo Domingo y a

que representa a San José.|150|

las que se añade una tercera estación de un fondo privado. Los tres cuadros son inte-

Existen en los recintos religiosos, principalmente en la Basílica de Higüey y en la Ca-

resantes, por relacionarse al tema de la crucifixión de Jesús, que son telas pintadas en

tedral de Santo Domingo, e igualmente en colecciones privadas, un gran número de

el siglo XVIII, y porque son atribuidas a un pintor conocido, quien firma uno de ellos.

pinturas sacras vinculadas al período colonial. Diversos estilos y producciones más fo-

Se trata de «un pintor mexicano, de cierta fama en su tierra nativa», quien luego se

ráneas que nativas determinan que se aprecie la totalidad en correlación histórica con

trasladó a Venezuela en donde establece taller y trabaja con ahínco. Su nombre es José

la colonia, se identifique o no el período exacto de determinadas pinturas. Es lo que

Páez, quien firmó la quinta estación del víacrucis, intulada El Cirineo ayuda a Jesús a

sucede con los medallones que representan a los 12 apóstoles y 2 evangelistas, los cua-

llevar la Cruz. Las otras dos estaciones, la octava (Jesús consolando a las mujeres de Je-

les se cuelgan en la capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral Primada; meda-

rusalén) y la trece (Jesús muerto y puesto en los brazos de su madre) son atribuidas a

llones ampliamente citados en crónicas, opúsculos y otras historias, también atribuidos

Páez, aunque la carencia de firma hace sospechar que sean producto de discípulos de

al gran pintor español Diego Velázquez; atribución que finalmente desmiente María

su taller. Frente a estas dos últimas estaciones catedralicias, la privada es de mayor ca-

Ugarte al escribir que «los trabajos de restauración de estos cuadros (...) permiten ase-

lidad en la ejecución.|149|

gurar que ninguna de estas pinturas debió haber salido de las manos de grandes artis-

|La Altagracia Catedralicia| Producida en el siglo XVIII y relacionada a la escuela sevi-

tas, porque su escasa calidad no corresponde con la técnica empleada por figuras de ta-

Anónimo|San Antonio de Padua|Óleo/tela|127.5 x 86 cms.|Siglo XVII|Tesoros de la Catedral Primada de América.

R. Martínez (atribuído)|Beato Diego de Cádiz|Óleo/tela|161 x 106 cms.|Siglo XIX (?)|Tesoros de la Catedral Primada
de América.

Anónimo|La Piedad de La Vega|Óleo/tela|194.5 x 134.5 cms.|Siglo XVII|Col. Museo Sacro Catedral Inmaculada
Concepción de La Vega.

Anónimo|Santa Isabel de Hungría|Óleo/tela|100 x 90 cms.|C.1800|Tesoros de la Catedral Primada de América.

|150|
Urgate, María.
El Caribe.
Suplemento
21 de enero 1984.
Página 13.
Confert.

|119|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|118|

|151|
Urgate, María.
El Caribe.
Suplemento
7 de abril
de 1990.
Páginas 10-11.
Confert.

|152|
Rodríguez
Demorizi, Emilio.
Pintura y
Escultura en
Santo Domingo.
Página 23.
Confert.

|153|
Walton, William.
Estado Actual
de las Colonias
Españolas.
Tomo I.
Página 122.
Confert.

lla de un Velásquez o un Murillo». La citada historiadora ofrece los aspectos distinti-

Walton estuvo en el territorio que llama Hispañola, formando parte de las escuadras

|154|

vos|151| de este conjunto de medallones; aspectos que se desglosan para una mejor

militares que su país natal, Inglaterra, movilizó hacia el Caribe cuando se suscitaron los

comprensión:

conflictos relacionados a la revolución de Saint Domingue, conocida también como

Idem,
Página 124.
Confert.

A| Son cuadros trabajados directamente sobre tablas de cedro, sin técnica intermedia

Revolución Haitiana (1789-1804). Este hecho armado involucró de muchas maneras

en el soporte.

a la zona de los criollos españoles o dominicanos, originando resultados tales como el

B| Este pobre procedimiento «hace incluso conjeturar que los medallones fueron pin-

Tratado de Basilea (1795) mediante el cual esa zona es traspasada a Francia. Asociadas

tados aquí, en Santo Domingo».

a ese hecho se producen las ocupaciones militares, entre ellas la del ejército de Napo-

C| Estas pinturas fueron hechas para la capilla del Santísimo Sacramento, «porque do-

león Bonaparte, cuya política imperialista afecta los intereses comerciales de los ingle-

ce de ellos ajustan su tamaño a los muros laterales y los otros dos que completan el to-

ses quienes reaccionan con bloqueos de la marina armada en el viejo continente al

tal de catorce tienen las medidas que requiere el muro del fondo, donde está el valioso

mismo tiempo que envían expediciones militares a la región antillana.William Walton

retablo destinado al Sagrario».

forma parte de esa movilización inglesa, cuando es capturado por los franceses de San-

CH| Los medallones representan a los apóstoles Andrés, Mateo, Pedro, Simón, Felipe,

to Domingo. Este personaje inglés reunió materiales sobre las colonias españolas, con

Juan, Santiago el Mayor, Santiago el Menor, Matías (sustituto de Judas Iscariote), Judas,

los cuales escribe el ensayo en el que cita al pintor Francisco Velásquez, autor de pin-

Tadeo,Tomás y Bartolomé. Los evangelistas son dos apóstoles: San Juan y San Mateo.

turas de los doce apóstoles, localizadas en una de las capillas de la catedral.

D| «En general, la expresión de las figuras es serena, con excepción de la de Santiago

Debido al hecho de que regularmente los artistas nativos de las colonias no firmaban

el Mayor, cuyo rostro denota alegría. Este apóstol lleva el típico sombrero de peregri-

sus obras, se fue definiendo el carácter anónimo del arte americano cuyos datos –de

no».

obras y ejecutantes–, tal vez anotados en documentos, se perdieron por diferentes des-

E| Con fondos de paisajes y de otros motivos espaciales (nubes, vegetación, edificios...),

trucciones como ocurrió con los archivos de la Catedral de Santo Domingo, incendia-

cada uno de los personajes representados ofrece atributos distintivos. «Así, por ejemplo

dos por Drake, en el siglo XVI, o desaparecidos en otros períodos por diversas circuns-

San Andrés aparece con la Cruz en forma de aspa, San Pedro con las llaves, San Pablo

tancias.Walton escribe que al producirse el traspaso a Francia (1795) «varios conventos

con la espada y San Lucas con un libro». Pero, además, cada medallón incluye el nom-

fueron abandonados por sus moradores con el cambio de bandera, permaneciendo en

bre muy visible del personaje representado.

estado de abandono durante varios años. Los franceses convirtieron muchos recintos en

Los catorce medallones erróneamente atribuidos al gran pintor del barroco español

cuarteles, hospitales, almacenes y una iglesia en teatro. Después fueron habitados por

Diego Velázquez (1599-1660), tienen más relación con un pintor criollo nativo de San-

gente pobre, cuyas viviendas de madera fueron quemadas y destruidas durante el ase-

to Domingo, con desenvolvimiento entre fines de siglo XVIII y principios del XIX,

dio. Sus amplios patios y húmedos corredores, una vez recorridos por vestales, están hoy

«considerado el de mayor renombre»|152| para la época, y el cual tiene el mismo ape-

repletos de basura y enmohecidos, más por descuido que por la acción devastadora del

llido que el célebre autor de Las Meninas llamado Francisco Velásquez. El cronista Wi-

tiempo».|154|

lliam Walton cita su nombre y sus obras en un libro publicado en 1810. Una segunda

Son pocas las informaciones sobre nombres de pintores foráneos o nativos cuyas obras

coincidencia es que Walton se refiere a los cuadros de los apóstoles que localizó en la

están claramente identificadas como suyas. Aparte del pintor mexicano José Páez, aso-

capilla, para la cual –se aseguró– fueron hechas esas pinturas. A continuación el texto

ciado a tres Víacrucis del siglo XVIII, como autores de este período también se citan a

referenciador: «La capilla del Sacramento tiene un pequeño techo o cúpula pintado en

Gervacio Rodríguez de la Fe, José Velazco y Báez, Antonio Brito, Diego José Hilaris

secciones y está ornamentado con grandes pinturas de los doce apóstoles copiados por

y Francisco Velásquez. «Sabemos que el Maestro pintor Gervacio Rodríguez de la Fe,

Velásquez, un pintor nativo residente aquí, cuyo talento, sin ayuda de escuela alguna, es

estando de visita en Higüey, restauró el cuadro de la Virgen, corriendo el año de

especialmente notable en las copias de parecidos, los cuales logra con la mayor preci-

1708», informa Polanco Brito.|155| En relación a Velazco Báez, la documentación le

sión que imaginarse pueda, aunque su mezcla de colores es burda».|153|

identifica como maestro pintor y dorador,|156| autor de una nómina de obras presen-

|155|
Polanco Brito,
Hugo.
Texto en
Iconografía
Altagraciana.
Página 4.
Confert.

|156|
Rodríguez
Demorizi, Emilio.
España y
los Comienzos
de la Pintura.
Página 44.
Confert.

|121|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|120|

|157|

tadas por él, en 1776, los cuales se localizaban en el Convento de San Francisco. En

Idem,
Página 99.
Confert.

esa nómina figuran más de una docena de cuadros, entre ellos el retrato de Papa.|157|

|158|

XVIII. Ofreciendo

Idem.
Ver nota 18.
Páginas 44-45.
Confert.

2|5 Dos pintores coloniales sobrevivientes:
Hilaris y Velásquez

Sobre Antonio Brito y Gutiérrez, él se desenvolvía como pintor hacia el final del siglo
testimonio de limpieza de sangre «legítima, blanca y libre de la ma-

la raza natural y vecino de Santo Domingo», solicita al Rey de España le concediese
pensión mensual y título de pintor de su Majestad, nombramiento que fue asumido
por el cabildo eclesiástico en 1813, para que ejerciera como Maestro de pintura de la
Catedral.|158| En cuanto a Francisco Velásquez y Diego José Hilaris, ninguno de los
pintores de la colonia o del siglo XVIII sobrevive como ellos.Velásquez aparece citado
en más de un documento pudiéndose contar con datos de su labor pictórica. En relación a Hilaris, se conserva un conjunto de obras suyas asociadas a la tradición altagraciana.

Aunque la ciudad de Santo Domingo tuvo la primacía de albergar el mayor porcentaje
de obras artísticas: arquitectural, escultórica, orfebre y pictórica –dada su condición de sede de la administración colonial y puerto único–, en otras villas se atesoraron obras de arte, en parte relacionadas con el culto mariano. En La Vega y en Higüey, villas que se nuclearon poblacionalmente bajo la advocación de la Virgen Madre de Jesús, las iglesias locales reunieron un patrimonio artístico, en parte sobreviviente, distribuido en tres iglesias
Diego José Hilaris|Nuestra Señora resucitó niña envenenada|Óleo/madera|102 x 71 cms.|Siglo VXIII|Tesoros Basílica
de Higüey.
Diego José Hilaris|Santuario con vecindario de Higüey|Óleo/madera|102 x 71 cms.|Siglo VXIII|Tesoros Basílica de
Higüey.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|122|

|159|
Santiago,
Pedro J.
Texto en Catálogo
Iconografía
Altagraciana.
Página 34.
Confert.

|123|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

que son la vegana, la del Santo Cerro y la higüeyana. Pedro Santiago explica el crecimien-

episodios históricos.Advocaciones, milagros y testimonios fueron originando las expre-

to y la consagración del culto en la iglesia de Higüey: «El lugar donde originalmente se

siones plásticas de las que da cuenta Jerónimo Alcocer, quien escribe en el siglo XVII

veneraba la Virgen de la Altagracia en Higüey era una ermita de tablas techada de paja. Su

que en agradecimiento al suceso divino asociado a la Altagracia, los fieles lo hacían pin-

culto creció tanto, fomentado por el tráfico de Santo Domingo a Puerto Rico a través de

tar en los muros del Santuario, así como en otras partes. Esa pintura que comenzó a acu-

la tierras higüeyanas y sus ríos, que contaba con fieles no solo en toda la isla sino también

mularse con otros objetos en diferentes metales, joyas y ornamentos de hechura popu-

en las aledañas y hasta en el continente. Por eso, desde los primeros tiempos se empeñan

lar, conforman los exvotos o piezas de milagros. Estos objetos, al igual que las distintas

los devotos en edificar una iglesia digna, convertida en realidad a partir de 1569, gracias a

obras pictóricas, entre las que se cuenta el cuadro original de Nuestra Señora, «integran

los esfuerzos de Simón Bolívar, Mayordomo de la Virgen, vecino de Higüey y ascendien-

un tesoro artístico de gran valor espiritual para nuestro pueblo».|160| Parte de este te-

te del Libertador del mismo nombre, quien se dedica a la tarea de levantar fondos para la

soro altagraciano, católico e higüeyano, «son las pinturas que con el tema de milagros

edificación. Hacia 1572 –con el concurso final de Alonso de Peña– el antiguo Santuario

hechos por la virgen pintó DIEGO JOSÉ HILARIS (...) las cuales integran la única

de la Altagracia está terminado». Agrega el citado historiador «el culto a la Altagracia se

colección de pintura colonial dominicana que se conserva hoy día».|161|

mantiene constante a lo largo de toda la época colonial, como lo prueba (...) la identifi-

Posiblemente higüeyano, pero con seguridad creador criollo e ingenuista del siglo XVIII,

cación Altagraciana con el triunfo de la batalla de la Sabana Real o de la Limonada, el 21

Diego José Hilaris se dedicaba al oficio de pintar los milagros que por encargo le ha-

de enero de 1691, contra los franceses. En tal ocasión la aplastante victoria en la que par-

cían fieles beneficiados por el milagro altagraciano. Este pintor seguía la tradición de

ticiparon masivamente los hombres del este, determinó que a partir de ese momento se

muchos otros ejecutantes menos relevantes que él. Tanto por ser anónimos y aún co-

celebrará la festividad de la Altagracia los 21 de enero».|159|

nocidos algunos nombres, ellos no se asocian a la cantidad de obras que se conocen de

A Higüey se asocia uno de los dos grandes cultos isleños a la Virgen, fortalecido por

Hilaris o Hilario, lo cual demuestra que fue un pintor estimado, merced a la demanda

Diego José Hilaris|El milagro de Nuestra Señora a la nao perdida|Óleo/madera|104 x 71 cms.|Siglo VXIII|Tesoros Basílica
de Higüey.

Diego José Hilaris|Hombre hidrópico salvado por Nuestra Señora|Óleo/madera|104 x 71 cms.|Siglo VXIII|Tesoros Basílica
de Higüey.

Diego José Hilaris|Autorretrato con santuario y montañas de Higüey|Óleo/madera|102 x 71 cms.|Siglo VXIII|Tesoros
Basílica de Higüey.

Diego José Hilaris|Nuestra Señora sana hombre tullido|Óleo/madera|104 x 71 cms.|Siglo VXIII|Tesoros Basílica de
Higüey.

|160|
Polanco Brito,
Hugo,
Op. Cit.
Página 4.
Confert.

|161|
Ugarte, María.
El Caribe,
Suplemento
21 de enero
de 1995.
Página 12.
Confert.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|124|

|125|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

de la feligresía agradecida del favor de la Virgen, por consiguiente artista importante. A
pesar de esta relevancia, no se conocen sus datos biográficos, excepto que vivía y pintaba en Higüey, lo que permite suponer que era habitante isleño.
Vinculado a la comunidad higüeyana, Hilaris realizó mucha pintura de narrativa milagrosa, conociéndose la existencia de 27 cuadros que produjo durante la segunda mitad
del XVIII de los cuales desaparecen diez. Las restantes pinturas que sobreviven, por su
interés histórico, religioso y también artístico han originado diversas apreciaciones entre ellas las de Pérez Montás, Polanco Brito y María Ugarte:
El primero de esos autores, Pérez Montás explica: «La serie de medallones barrocos de
la colección del Santuario de Higüey, conservados casi en su totalidad, probablemente
por su interés ornamental, se destacan como piezas de suprema importancia, constitu-

yendo un eslabón fundamental para la historia del período colonial. Estas pinturas sobre
madera, enmarcadas en medallones y elaboradas por el maestro Diego José Hilaris, aproximadamente entre los años 1760 y el 1778, de acuerdo con las descripciones literarias»
que complementan las pintorescas composiciones, cuentan los milagros de la Virgen, ya
en Higüey, en su propia casa, ya en lugares apartados. Pintura historiada, de indudable interés tanto artístico como antropológico, brilla dentro de la actual pobreza de nuestra traDiego José Hilaris|Medallón de los señores del cabildo de Santo Domingo|Óleo/madera|106 x 125 cms.|Siglo
VXIII|Tesoros Basílica de Higüey.

Francisco Velásquez|San Lucas|Óleo/madera|180 x 130 cms.|Final siglo VXIII|Tesoros de la Catedral Primada América.

|127|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|126|

dición pictórica colonial, como un tesoro para el conocimiento de las costumbres y como una revelación imponderable para complementar la historia escrita.|162|
Hugo Polanco Brito escribe: «Por la descripción de los medallones que constituyen en
parte principal (...) sabemos también que el Maestro Diego José Hilaris, Maestro de los
retratos de la Iglesia de Nuestra Señora de la Altagracia, supo copiar el ambiente de la
naturaleza de las montañas del Este, como se puede apreciar. El mismo se pinta en uno
de ellos, como un recuerdo milagroso de Nuestra Señora.
En la mitad del siglo XVIII podríamos poner la fecha de estos medallones, que constituyen la única colección de pintura colonial que se conserva, y de la cual no hay nin-

|162|
Pérez Montás,
Eugenio.
Texto en
Iconografía
Altagraciana.
Páginas 24-25.
Confert.

|163|
Polanco Brito,
Hugo,
Op. Cit.
Páginas 4-5.
Confert.

guna duda de que fue realizada en el país, por un artista criollo, cuyo arte estaba impregnado de primitivismo, magníficamente».|163|

María Ugarte, a su vez, considera: «No sólo poseen estas pinturas en forma de medallones
valor artístico y religioso, sino también antropológico. Su carácter anecdótico y el reflejo
en ellas de costumbres, indumentarias, paisajes y elementos arquitectónicos, las convierten
en rica fuente de estudio para los interesados en la historia del arte y la religión».|164|
En la obra pictórica del singular pintor dieciochesco Hilaris, el medio ambiente higüeyano, paisajístico, pueblerino y santuario es planteado «en unas escenas de color
Francisco Velásquez|San Andrés|Óleo/madera|180 x 130 cms.|Final siglo VXIII|Tesoros de la Catedral Primada América.

Diego José Hilaris|Ermitaño delante de la imagen de la Virgen|Óleo/madera|98 x 70 cms.|Siglo VXIII|Tesoros Basílica
de Higüey.
Diego José Hilaris|El niño asfixiado por el vicario y salvado por Nuestra Señora|Óleo/madera|98 x 70 cms.|Siglo
VXIII|Tesoros Basílica de Higüey.

|164|
Ugarte, María,
El Caribe,
Suplemento
16 de enero
de 1993.
Página 15.
Confert.

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|128|

|165|
Pérez Montás,
Op. Cit.
Página 25.
Confert.

|129|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

costumbrista. En los mismos la tipología completa de personajes populares: la criada
o el esclavo; el amo hatero y el cura de aldea; la dama de pueblo con mantilla y traje de faldón plisado. El ciego o el hidrópico que buscan sanamiento en la Virgen milagrosa, se confunden con la hamaca y la carreta de bueyes o el tema del interior basilical frente al retablo con el cuadro de la Virgen en lo alto de una atmósfera penumbrosa».|165|
De los 16 medallones pictóricos de Hilaris, sobresale el que podría titularse: La Traída a
Santo Domingo de la Imagen de la Altagracia que no apareció; medallón cuya cartela dice lo
siguiente: «Determinaron los Sres. Del Cabildo de la Ciudad de Santo Domingo embiar
un Prebendado por N. S. de Altagracia y haviendo llegado a la Barca dieron parte para
llevarla en proseción y haviendo venido se hallaron sin ella, y admirado de este prodigio,

dispusieron que viniera un prebendado a hacer esta iglesia y dieron gracias a Dios (sic)».
Este texto, al igual que el tema del medallón, tiene que ver con el misterioso suceso ocurrido a los principios de la colonización, escribió Alcocer, cronista del siglo XVIII. Empero el pintor, aunque narra en el cuadro el milagro que había ocurrido 250 años atrás,
lo hace con la visión de su época ya que «la escena describe la indumentaria y las características de la segunda mitad del siglo XVIII». Recurso muy lógico en un pintor que igFrancisco Velásquez|Jacobo el menor|Óleo/madera|180 x 130 cms.|Final siglo VXIII|Tesoros de la Catedral Primada
América.
Francisco Velásquez|Apóstol Judas Tadeo|Óleo/madera|180 x 130 cms.|Final siglo VXIII|Tesoros de la Catedral
Primada América.

Francisco Velásquez|Apóstol Felipe|Óleo/madera|180 x 130 cms.|Final siglo VXIII|Tesoros de la Catedral Primada
América.

|131|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|Capítulo 2

Capítulo 2|Las raíces antecesoras: aborigen, hispana y africana|130|

noraba cómo vestían los habitantes de Santo Domingo en aquel inicio de la colo-

en que se dividió el vecino país, entre 1806-1820. Cristóbal, miembros de su familia y

nia.|166| Eugenio Pérez Montás resalta el excepcional interés de este medallón, cuando

magnates de la corte real que fue establecida por el caudillo haitiano, fueron modelos

señala que: «La riqueza costumbrista de este cuadro no tiene paralelos en la pintura his-

de los numerosos retratos que realizó el pintor de Santo Domingo, quien además de-

tórica dominicana. En un bloque homogéneo se confunden las jerarquías eclesiásticas

coró los espacios palaciegos con el tema de los dioses mitológicos, reinterpretados «con

presididas por el Arzobispo de Santo Domingo (...) El Capitán General en uniforme

el color y las facciones etiópicas». La decoración que fue recompensada con una esplén-

|167|

borbónico de casaca roja preside conjuntamente (...) a la izquierda, los pro-hombres de

dida remuneración entregada por Cristóbal, quien además le dijo al pintor, «que así de-

Pérez Montás.
Op. Cit.
Confert.

la sociedad colonial y las damas. Encima de la Puerta de San Diego, tres niños observan

bieron de haber sido los dioses».|171|

jugueteando la escena que se desarrolla en la ribera del río Ozama, donde los barcazos

Tomando en cuenta que Francisco Velásquez se desenvolvió en las últimas décadas del

|168|

llegaban trayendo el cuadro milagroso. En el alcázar, arriba, hombres del pueblo obser-

cambiante régimen colonial de Santo Domingo (1795-1821), probablemente muchos

van. La notable capacidad artística del pintor (...) captó el momento magistralmente des-

de los retratos que se conservan de este período como pinturas anónimas, sean de la au-

de un punto de vista imaginario, solo comparable en la pintura dominicana, con el lien-

toría de un fisonomista que tampoco firmaba sus obras.

|166|
Ugarte, María,
El Caribe,
Suplemento
29 de enero
de 1983,
Página 24.
Confert.

Ugarte, María.
El Caribe,
Suplemento
Cultural,
22 de abril
del 2000.
Página 14.
Confert.

|169|
Morillas,
José María.
Anotaciones
en Rodríguez
Demorizi, Pintura
y Escultura en
Santo Domingo.
Página 24.
Confert.

|170|
Rodríguez
Demorizi,
Op. Cit.
Página 25.
Confert.

zo de Desangles sobre el desfile de la toma de posesión del Presidente Woss y Gil».|167|
El medallón de Hilaris centrado en un suceso ocurrido en Santo Domingo, permite hacer relación entre esta ciudad amurallada en el siglo XVIII y otro pintor nativo de la misma: FRANCISCO VELÁSQUEZ, señalado como el autor de las pinturas de los doce apóstoles que ornamentan la capilla del sacramento de la vetusta Catedral. Esta vinculación la reconfirma la historiadora y especialista en arte colonial María Ugarte, siglos después: «Fue un artista criollo quien pintó los medallones de los apóstoles.Vivió
en los últimos años del siglo XVIII y en los inicios del XIX, llamado Francisco Velásquez
(...) Autodidacta, que utilizaba mezclas burdas de colores y que tenía como especial habilidad realizar copias. Sin duda, para hacer esos medallones tuvo como modelos reproducciones de cuadros procedentes de España u otro país europeo».|168|
Francisco Velásquez nació en el último tercio del siglo XVIII y murió entre 1822-1830.
Sobresaliendo como pintor de retratos «que trazaba sin necesidad de tener la persona a
la vista al tiempo de retratarla, como lo acostumbran los buenos fisonomistas para trasladar sus facciones al lienzo con perfección, bastando observarla por cierto espacio de
tiempo». Esta apreciación es del biógrafo José María Morillas quien, resaltando el talento fisonomista de Velásquez, explica que para poder realizar un retrato del Arzobispo Valera, quien rehusaba dejarse pintar, los familiares del prelado «le proporcionaron la ocasión de que lo viese un rato mientras rezaba las horas canónicas, no siendo necesario
más para hacerle su retrato sumamente parecido. Desenvolviéndose en un medio limitado, regalaba o se conformaba con la gratificación que le daban, al ejecutar retratos de
personas acomodadas y empleados de categoría.|169|
Velásquez realizaba sus cuadros con medios pictóricos que fabricaba aprovechando materiales de la tierra.|170| Su fama de retratista le llevaron a Haití, en donde fue requerido por Henri Chistophe o Cristóbal, entonces gobernante de uno de los dos Estados

Francisco Velásquez|Jacobo el mayor|Óleo/madera|180 x 130 cms.|Final siglo VXIII|Tesoros de la Catedral Primada
América.

|171|
Morillas,
en Rodríguez
Demorizi,
Idem.
Páginas 24-25.
Confert.

|133|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

3|1 El asomo artístico
en el contradictorio proceso de 1795-1865

3

P O S T U L A D O NAC I O NA L
manifestación de las artes
e n e l d i e c i nu eve

La figura del criollo Francisco Velásquez, el pintor de los medallones catedralicios, representa un singular protagonismo de la memoria cultural de una sociedad cuyo devenir histórico es francamente contradictorio en el decisivo proceso que se extiende desde 1795 hasta 1865. Pero esta dialéctica que se reitera permanentemente en cortas, largas y distintas etapas, tiene el positivo alcance de provocar estremecimientos sociales.
Esas sacudidas comienzan a despejar bloqueos mentales y, en definitiva, también perfilan sentimientos nacionales en los sectores sociales que, aun siendo antagónicos, también tienen el sentido de expresar un estado de conciencia diríase que dominicana, para emplear un término de identificación, con usos desde el siglo XVIII.
Dos cronistas nativos, Joseph Peguero y Antonio Sánchez Valverde, refieren el término
Margot|Toussaint L’ouverture (detalle)|Carboncillo/papel|18.8 x 9 cms.|1957|Reproducción «La República Dominicana»
de Marrero Aristy.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|134|

|172|
Quintilla,
incompleta
del Padre Juan
Vásquez,
en Rodríguez
Demorizi.
Lengua y Folklore
(...). Confert.

|173|
Henríquez Ureña,
Pedro.
Obra Dominicana.
Página 425.
Confert.

|135|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

dominicano en el referido siglo que culmina con el Tratado de Basilea, 1795. Este acuer-

te, el nuevo gobernante de Francia, quien planeaba restaurar el régimen esclavista en la is-

do franco-hispano es un resultado de los conflictos armados que se producen entre los

la, razón por la cual dispuso que una escuadra de miles de soldados, al mando de Víctor

estados borbónicos de Europa, tratado que tiene directa implicación para la Colonia es-

Manuel Leclerc, asumiera el control colonial. El ejército napoleónico fue dividido para

pañola de Santo Domingo, porque tal acuerdo significó que la misma fuera traspasada

ocupar la colonia vía tres principales zonas insulares: Cabo Haitiano, Puerto Príncipe y

legalmente a Francia. Este hecho produjo un fuerte impacto dramático y traumático en

Santo Domingo. La presencia militar francesa provocó un nuevo proceso armado que, si

la sociedad criolla, porque repentinamente, al entregar la Monarquía española a su co-

bien protagonizan militares napoleónicos e insurgentes haitianos, éstos últimos son favo-

lonia, tácitamente estaban negando los vínculos históricos arraigados desde hacía varios

recidos por los ingleses que menciona la quintilla del Padre Vásquez, cuya presencia tam-

siglos. En este mismo sentido, el traspaso significaba enajenación hispánica, por consi-

bién militar, responde a intereses capitalistas y a la búsqueda de predominio geopolítico

guiente, planteó un nuevo destino político reorientado en una nacionalidad distinta con

que pretende desplazar la competencia en el Caribe, no importa si francesa o hispánica.

la unificación del territorio insular. La famosa quintilla del cura Vásquez, |172| expre-

La zona española de Santo Domingo quedó bajo control de Francia. Cuando los haitianos

sa, en la brevedad compositiva, el carácter de un trauma de proyección indescifrable que

proclamaron la independencia del territorio en el cual se desenvolvían (1804), esta procla-

sobre todo es síntoma del drama de la élite colonial. Los versos de la Quintilla ofrecen
un sentimiento conmocionado: «Ayer español nací, /a la tarde fui francés, /a la noche
etíope fui /hoy soy inglés: /no sé qué será de mí!»
La emigración de grupos de familias, de funcionarios, de religiosos, y con ella la clausura de las distintas instituciones coloniales e igualmente el embarque de archivos y de
otros bienes que seguramente incluyó obras de arte, fueron hechos inevitables. Igualmente la inminencia de que los conflictos del vecino Saint Domingue se extendieran
con las violentas características que sobre todo imprimieron los esclavos como esenciales protagonistas de una revolución emancipadora. Historias de degollamientos de propietarios franceses, muchos de los que sobrevivieron buscaron refugio en la zona española, en donde vivía una élite que se cuidaba de preservar limpieza de sangre, fueron
factores que influyeron en el éxodo de núcleos de familias criollas hacia otras colonias
hispánicas (Cuba, Puerto Rico,Venezuela, ...). Enfocando los resultados del Tratado de
Basilea, comenta Henríquez Ureña: «La Cesión de Francia, las invasiones que la parte
española sufrió poco después, como consecuencia de los trastornos de Haití y las espantosas matanzas y depredaciones de que nos hicieron víctimas los insurgentes haitianos,
consumaron la ruina, al parecer de Santo Domingo. En medio de su pobreza, la isla con-

mación es de importancia ya que origina la Primera República de negros ex-esclavos y al

servaba un nutrido núcleo de familias distinguidas y de hombres cultos. Ahora la emi-

mismo tiempo da lugar a la segunda independencia proclamada en América. Concentra-

gración lo redujo lastimosamente. Con todo, más que el número de los que huyeron,

dos en la organización del nuevo régimen, los líderes de Haití encabezados por Dessalines

asombra el de los que permanecieron en aquel lugar sometido al terror».|173|

se preocuparon por el peligro político que representaba la presencia francesa en el lado es-

Aunque la unificación en términos reales tardó algunos años, su vigencia comienza con

pañol de la isla. En consecuencia, movilizaron un numeroso ejército que sitió la ciudad del

la toma de posesión territorial que emprende Toussaint Louverture, en 1801, comandan-

Ozama. Al resultar imposible apoderarse de la misma, las tropas haitianas tuvieron que re-

do un ejército de 20,000 hombres. Las medidas promulgadas por el gran caudillo haitiano, entre ellas la abolición de la esclavitud, no tenían el respaldo de Napoleón Bonapar-

Hilario Rodríguez|Juan Sánchez Ramírez|Carboncillo/papel|14 x 8.7 cms.|1957|Reproducción «La República Dominicana»
de Marrero Aristy.
Clara Ledesma|Ferrand|Tinta/papel|16.5 x 19 cms.|1957|Reproducción «La República Dominicana» de Marrero Aristy.

|137|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|136|

|174|
Dessalines.
Diario de la
Campaña de
Santo Domingo,
cita en Carlos
Nouel. Historia
Eclesiástica.
Tomo II.
Página 89.
Confert.

tornar a su país, no sin antes producir represalias y saqueos de acuerdo al Diario de Cam-

co), puesto que se trata de una reconquista pro-hispánica que coincidía con la guerra

paña de Dessalines, quien, al referirse a la expedición, escribe: «... La devastación que he

de liberación antinapoleónica que se producía en España (1808-1814).

propagado en toda la extensión de la parte española, no podrá servir más, durante mucho

El movimiento de la reconquista que emprenden los hateros coincide históricamente

tiempo, de albergue a nuestros enemigos, ni de instrumento a sus proyectos (...) el fin que

también con los movimientos de emancipación hispanoamericanos. Pero los reconquis-

se había propuesto en esta expedición lo ha alcanzado casi por completo, faltando tan só-

tadores de Santo Domingo, de mentalidad conservadora, acaudillados por Juan Sánchez

lo el saqueo de la ciudad de Santo Domingo para que se cumplieran todos sus proyectos

Ramírez, en vez de afiliarse a la búsqueda emancipadora, asumieron la bobería de res-

(...) talados los campos han quedado reducidas a cenizas las poblaciones, las villas, los hatos

taurar el coloniaje español, volviendo hacia una metrópolis cuya monarquía, al firmar

y las ciudades, y a todas partes las espadas y la tea han llevado la devastación».|174|

el Tratado de Basilea, señaló que ceder la parte española de Santo Domingo no podía

El gobernante Dessalines muere en una conspiración en 1806 que, al originar una gue-

«llamarse sacrificio, puesto que era tierra ya de maldición para blancos y verdadero cán-

rra civil, provoca la división política de Haití en dos Estados: un reino en el norte al

cer agarrado a las entrañas de cualquiera que sería su dueño en adelante (...) su pose-

mando de Cristóbal y una república en el sur, encabezada por Petión. Las contiendas

sión era una carga y un peligro continuo».|175|
El retorno colonial a una metrópolis sacudida por grandes problemas nacionales, originó la etapa denominada de la España Boba (1809-1821) que, si bien permitió que algunos grupos familiares que habían emigrado al producirse el Tratado de Basilea regresaran a Santo Domingo –la familia Duarte Diez, como ejemplo–, ese factor social y otros
de orden institucional no impidieron las inevitables condiciones de vacío, deficiencia y
contradicción general. Esas condiciones generaron disgusto hacia España y simpatías
pro-separatistas de vínculos bolivarianos y con Haití. En el hermano país, las condiciones políticas habían variado con la unificación estatal lograda por Charles Boyer, quien
retomando el concepto de la indivisibilidad de la isla por razones sociopolíticas, respaldaba las adhesiones que manifestaban pobladores del norte. El gobernante haitiano estaba a la espera del momento propicio para ocupar militarmente la zona bajo el inútil coloniaje español. Ese momento llegó con las proclamaciones separatistas que encabezan
Andrés Amarante en la región norteña y José Núñez de Cáceres en el sur, específicamente en Santo Domingo. Esta última proclamación registrada en Diciembre de 1821,
declara que el pueblo Dominicano «rompe ya para siempre (...) los gastados eslabones
que lo encadenaban al pesado y opresivo carromato de la Antigua Metrópolis (...) lec-

haitianas, permitieron que Jean Louis Ferrand, al mando de la arruinada ciudad de San-

ción demasiado larga y costosa, que a todos desengaña por sí sola y sin mayor esfuerzo

to Domingo, buscara definir una administración francesa de muchas perspectivas hacia

del ningún fruto que se ha sacado de la fanática lealtad a los Reyes de España».|176|

el 1808. En este año se produce una rebelión conocida como La Reconquista. Se trata

La proclamación separatista que encabezó José Núñez de Cáceres (1772-1846), el intelec-

de una guerra anti-francesa que protagonizan los grandes propietarios latifundistas (ha-

tual dominicano más connotado de la época, ha sido considerada una manifestación de in-

teros), asociados al soporte del Estado haitiano de Petión, a los intereses de Inglaterra y

dependencia moral.|177| Producida sin derramamiento de sangre, tuvo una duración efí-

a un apoyo logístico a las gobernaciones españolas de Las Antillas (Cuba y Puerto Ri-

mera ya que su circunstancia fue aprovechada por el Presidente haitiano, Jean Pierre Boyer,
para ocupar un país sin fuerzas militares y en donde tal ocupación contaba con adhesiones

Sava Botzaris|Juan Pablo Duarte de acuerdo a fotografía del siglo XIX|Óleo/tela|1926|Col. Palacio Nacional, R.D.
Hilario Rodríguez|General Pedro Santana|Carboncillo/papel|12.7 x 9 cms.|1957|Reproducción «La República
Dominicana» de Marrero Aristy.

de núcleos poblacionales de Dajabón, Montecristi, Santiago, Puerto Plata, La Vega, Azua y

|175|
Párrafo de las
Memorias de
Manuel Godoy.
Ministro de Carlos
IV. referencia en
Peguero/De los
Santos. Visión
General de la
Historia (...).
Página 132.
Confert.

|176|
Fragmento de
Declaratoria de
Independencia de
1821, referencia
en Peguero/De los
Santos.
Op. Cit.
Página 399.
Confert.

|177|
Henríquez Ureña,
Pedro.
Op. Cit.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|138|

|178|
Rodríguez
Demorizi.
Pintura y
Escultura en
Santo Domingo.
Página 11.
Confert.

|139|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Samaná. En 1822 se instauró un nuevo dominio que no implicaba coloniaje, sino incorporación a un sistema republicano y búsqueda de una integración general e igualmente sojuzgamiento, ya que se estableció una dictadura militarizada. Hasta el inicio del dominio
haitiano, los datos en relación a las artes resultan asomos, sustentaciones discutibles o referencias nominales.Tales caracteres imperan desde 1822 en adelante, ofreciendo el siglo XIX
–de acuerdo al lamento de los historiógrafos– la impresión de que la sociedad dominicana
desciende al más bajo nivel de desenvolvimiento espiritual o de la cultura. El sentimiento
tradicional y reaccionario es que los haitianos atrasan y ennegrecen el destino nacional.
Algunos historiógrafos que sustentan que las emigraciones provocadas por los hechos
comprendidos desde 1795 en adelante, se caracterizan por el ausentismo del abolengo
familiar, incluyen a pintores y literatos. En relación a los primeros, se refieren algunos

|179|

nombres de trascendencia muy vaga; entre ellos a Juan de Mata Tejada (1790-1835), na-

Idem.
Página 12.
Confert.

tivo de Santiago de los Caballeros, quien, al emigrar a Cuba, introduce en este país el
arte litográfico, aparte de sobresalir en el dibujo y la pintura.|178| Otro nombre es Simón de Portes, pintor miniaturista, quien en 1823 «emigró de su patria aventado por
el huracán haitiano», terminando su postrer asilo en México.|179|
Al ofrecer informaciones sobre los referidos personajes, Rodríguez Demorizi explica que
Enrique García Godoy|Retrato de José Núñez de Cáceres|Pastel/papel|59.5 x 47 cms.|C.1930|Col. Ateneo Amantes
de la Luz.
José Alloza|Toussaint y Dominga Núñez|Dibujo|22 x 16 cms.|1943.

Anónimo|Dr. José Núñez de Cáceres|Óleo|Siglo XIX|Col. Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|140|

|141|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

|180|

«las agotadoras emigraciones, en las que van artistas y letrados a brillar a otras playas fue a

gran artista de renombre universal, (...), nacido allí (...) hijo de Benito Chasseriau y de la

Idem.
Página 11.
Confert.

veces resarcida por el arribo de algún notable artista extranjero, como Garnerey, o por el na-

samanesa María Magdalena Couret de la Blagniere, hija del rico propietario francés Cou-

cimiento, en nuestro suelo, de un genio de la pintura como Teodoro Chasseriau».|180| Am-

ret de la Blagniere, nacida en Samaná en 1791». En relación a esta vanagloria también se

|181|

bos pintores son franceses y la relación con la sociedad dominicana es circunstancial. HIP-

ha escrito que Chasseriau, «por haber nacido en Samaná, de madre dominicana, ponía en

POLYTE JEAN BAPTISTE GARNEREY (París 1787-1858) era náufrago de una ba-

sus cuadros reminiscencias tropicales en ciertos adornos frutales, por ejemplo».|183|

talla naval ocurrida en la Bahía de Palenque, en 1805. Al ser rescatado, se asimila en Santo

Hijo de francés e isleña, el vínculo pintor-tierra de nacimiento no pasa de ser una relación

Domingo, en donde él y otros compañeros solicitan al General Ferrand un espacio para re-

registrada casualmente y dentro de un grupo familiar de nacionalidad francesa. El eminen-

presentar teatro. En una crónica histórica, su autor Lemonnier-Delafosse cuenta que «olvi-

te artista que fue Chasseriau en la Francia romántica nada hizo en el suelo donde nació, ni

dando, pues sus infortunios, aquellos jóvenes representaron. Se les dio una iglesia que perte-

nada refirió sobre ese terruño y su medio ambiente, aunque se quiera justificar en su obra

necía a un antiguo convento de mujeres, Santa Regina, la que desde hacía mucho tiempo

una disposición natural hacia lo exótico y lo antillano: «adquirida en su propia casa, en la

servía de almacén de artillería (para los carros y cureñas). La santa en el nicho que estaba so-

que había una ostensible gradación de matices, su padre blanco; la madre criolla de Santo

bre el frontispicio, fue reemplazada por la palabra Teatro. Garnerey, que (...) es pintor de

Domingo, las hermanas medianamente mestizas».|184| Chasseriau fue trasladado desde ni-

aquellas acuarelas inimitables firmadas H.G., y fue el pintor de todas las decoraciones».|181|

ño a Francia (1822), formándose en el taller de Ingres, por lo que su pintura reúne la in-

A la presencia de Garnerey, artista y militar residente en el país entre 1805-1809, se le ha

fluencia clásica del maestro con el contagio romántico de Delacroix, el cual aumenta con

dado relevancia artística, pero sin la dimensión de que ha sido objeto TEODORO

sus repetidos viajes a Argelia. Con tales contactos su tratamiento se concentra en el tema-

CHASSERIAU (1819-1856). En relación a éste último|182| se escribe: «Tuvo la isla de

rio árabe. Chasseriau fue también dibujante y realizó grabados para Otelo, la obra de Sha-

Santo Domingo, Samaná, su aledaño villorio de El Limón, la gloria de ser la cuna de un

kespeare. De origen antillano como este pintor nacido en la zona de Samaná, lo era tam-

Anónimo|Retrato de Aurelia Lesso de Guerrero|Óleo/tela|Siglo XIX|Col. Privada.

Fritz Melbye|Entrada a la ciudad de Santo Domingo|Óleo/tela|1864|Col. Olana.

LemonnierDelafosse, J. B.
Segunda
Campaña de
Santo Domingo.
Página 146.
Confert.

|182|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 14.
Confert.

Anónimo|Supuesto retrato de Rosa Duarte|Óleo/tela|70 x 57 cms.|Siglo XIX|Col. Museo Casa de Duarte.

|183|
«Bellas Artes»,
capítulo en
La República
Dominicana.
Página 219.
Confert.

|184|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 19.
Confert.

|143|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|142|

bién CAMILLE PISSARRO (1830-1903), nacido en la pequeña isla de St.Thomas, en-

primeros años de la República, tal vez tan importante como los dibujos de Samuel Ha-

|188|

tonces colonia holandesa. «El célebre padre de la escuela impresionista francesa visitó San-

zard y James Taylor, de veintiún años después, más por tratarse de quien se trata, del fa-

to Domingo en 1850. De esa estancia (...) han quedado (...) obras que reproducen el pai-

moso padre del impresionismo francés».|188|

Idem.
Página 38.
Confert.

saje y la vida cotidiana dominicana en la época».|185| Pissarro se había formado en el país

Frente al pintor Chasseriau, de origen criollo, pero en definitiva reconocido como francés,

|186|

paterno, Francia, en donde decide ser pintor, actividad que le asocia a FRITZ MELBYE,

el desenvolvimiento pictórico retiene los nombres nativos de Domingo Echavarría, Epifa-

Idem.
Páginas 10-11.
Confert.

quien «pertenecía a una familia de artistas holandeses que se especializaba en reproducir, pa-

nio Billini y León Cordero, tres individualidades nacidas entre 1805-1820, año éste último

ra el mercado europeo, paisajes exóticos».|186| Tres años después de haber retornado a la

en el cual posiblemente seguía pintando Francisco Velásquez, cuya muerte se fecha entre

isla natal, Pisarro decide recorrer el Caribe, en compañía de Melbye, realizando ambos pin-

1822-1830. Sobre las tres individualidades señaladas se tienen escasísimas informaciones

tores un conjunto de obras de temario dominicano. Refiere Bernardo Vega que del pintor

biográficas e igualmente sobre sus obras juzgadas como de escasos méritos.Tanto ellos co-

francés «han quedado al menos siete obras (...). Su acompañante Fritz Melbye, pintó un pai-

mo otros pintores que se citan, se desenvuelven en limitadas circunstancias sociales.

saje a óleo que consideramos el más antiguo elaborado en el país de carácter no religioso

DOMINGO ECHAVARRÍA (1805-1849) vivió pobremente en la ciudad nativa del

|187|

(...) titulado Entrada a la ciudad de Santo Domingo. La Torre de Colón, que constituye, a nues-

Ozama durante el período de la dominación haitiana, recordándosele como pintor de

Idem.
Páginas 35-36.
Confert

tro entender, el más antiguo óleo sobre un paisaje dominicano, pues Chasseriau nunca pin-

imágenes religiosas, caricaturista y grabador. Como suya se conoce la imagen cariactures-

tó en Santo Domingo y, en cuanto a los pintores dominicanos, Domingo Echavarría repro-

ca de un soldado haitiano arrastrando un perro (Grabado 1845). Resaltándose que ejer-

dujo la Villa de Santo Domingo en 1842, pero en un grabado».|187|

cía la profesión de pintor, se ofrecen a continuación datos sobre su desenvolvimiento:

El historiador Vega, considera que «Los siete dibujos de Pizarro (así como el óleo de

«Domingo Echavarría, natural de esta ciudad, mayor de treinta años y de profesión pin-

Melbye) representan un nuevo e importante aporte a la iconografía dominicana de los

tor, hijo legítimo de Julián Echavarría, difunto y de Margarita Núñez, naturales de esta

Camille Pizarro|Mujer vista desde las ruinas de la Iglesia de San Francisco|Mixta/papel|1850|Col. Olana.

Camille Pizarro|El desembarcadero del Ozama|Mixta/papel|1850|Col. Olana.

|185|
Vega, Bernardo.
Camille Pissarro
en Santo Domingo
1850.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|144|

|145|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

ciudad. Casó en Santo Domingo, el 7 de diciembre de 1835 con Petrona Nolasco Marcelo...|189| Pintó una imagen de Santa Lucía, para la Catedral, de escaso mérito. Antes
existía allí una imagen antigua que el tiempo y el abandono deterioraron, hecha quizás
por algún maestro. Se colocó la de Echavarría. Sobre la imagen hay un cuadro maltratado. Sin escuela, con pinturas ordinarias, sin elementos, era Echavarría un pobre pintor. Sin
embargo, buen fisonomista, había tal vez igualado a los maestros del arte.|190| Otro mérito tuvo Echavarría: fue nuestro primer grabador y caricaturista, en 1845. Debe ser obra
suya un modesto grabado en madera que representa a la Villa de Santo Domingo en los
días del terremoto de 1842, en curiosa relación impresa, de la misma época...»|191|

Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit. Cita No. 1.
Página 32. Confert.

|190|
Carlos Nouel,
citado por
Rodríguez
Demorizi. Idem.
Páginas 31-32.
Confert.

|191|

muestra nacional de 1900, obras que son identificadas «Del señor Echavarría, antiguo

Rodríguez
Demorizi.
Idem. Página 32.
Confert.

pintor». Aunque generacionalmente se asocia a Epifanio Billini y León Cordero, más

|192|

coetáneos suyos fueron Juan Moscoso, citado como pintor por un descendiente, sin que

Idem.
Página 33.
Confert.

De este celebrado caricaturista se exhiben dos retratos de Señoras Ancianas, en una

se conozca obra suya;|192| Baltazar Morcelo, recordado como artista del pincel y de
brocha gorda, relacionado a labores de la Iglesia de Higüey; Luis Pérez, referido en la

|193|

crónica histórica de la ciudad natal, Baní; Isaías Arredondo, pintor puertoplateño malo-

Idem.
Páginas 33-34.
Confert.

grado por tropa anexionista española; y Alex De Brye,|193| retratista extranjero, resiAlex de Brye|Retrato Señora Tomasa Saínz|Óleo/tela|46.5 x 33.5 cms.|1836|Col. Clara Rodríguez Demorizi.

|189|

Domingo Echavarría|General haitiano en marcha|Xilografía|1845|Col. bibliográfica E. Rodríguez Demorizi.
Domingo Echavarría (atribuido)|Terremoto de la isla|Xilografía|1842|Colección bibliográfica J.R Marquez

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|146|

|194|
Manuel Aybar,
es el nombre
del maestro.
Referido por
Rodríguez
Demorizi.
Idem.
Página 52.
Confert.

|195|
Larrazábal Blanco,
Carlos.
Los Negros
y la Esclavitud en
Santo Domingo.
Página 67.
Confert.

|147|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

dente en Santo Domingo en 1837, año en que pintó un conocido retrato de Tomasa

de la clase media, de repente situada frente al sector dominante de los hateros quienes con-

Sainz, la esposa de uno de los maestros de Juan Pablo Duarte.|194|

taban a su vez con un peonaje adscrito de grandes masas campesinas. Aunque conserva-

Juan Pablo Duarte (1813-1876) permite apreciar el proceso histórico que tiene corres-

dora, la clase terrateniente, manifestaba una ambigua conciencia nacional que asumía ade-

pondencia con su infancia y juventud; proceso en el cual comienza a desarrollarse la con-

más posición antihaitiana porque, como caso excepcional, la independencia dominicana

ciencia política dominicana, estimulada por varios factores causales, al contradecir viejos

no fue un acto asumido frente a una potencia europea, sino contra un país hermano y ve-

esquemas coloniales. La revolución haitiana se coloca a la cabeza de esa sacudida que

cino, que había ejercido dominio por más de veinte años (1822-1844).

conmociona con sus secuelas a quienes comienzan a autodefinirse nacionalmente más

La etapa de la Primera República nació con la propuesta de un Estado Moderno con-

que criollos, como dominicanos que se expresan claramente en el manifiesto de Indepen-

cebido por Juan Pablo Duarte, además formulador definitivo de la dominicanidad en los

dencia del 1821. Si bien factores externos como las luchas emancipadoras de América

alcances de ciudadanía, cultura, institucionalidad e implicaciones jurídicas. En el orden

son influyentes, más impacto tienen los factores isleños que siguieron asociándose a los

cultural no se tienen grandes noticias, exceptuando la existencia de algunos letrados y

haitianos como dominadores que asumen acciones descolonizadoras. Ellos plantaron la

el nacionalismo titubeante que tiene que probarse aguerridamente frente a los haitia-

palma de los libertos en la plaza de arma de Santo Domingo,|195| para conmemorar la
abolición de la esclavitud que subsistía legalmente y destruyeron antiguos escudos que
representaban la hispanidad. Pero si tales acciones entrañaron un simbolismo descolonizador, otras medidas como la liberación de los esclavos, el aparcelamiento de tierra y la
departamentalización del territorio dominicano significaron un orden nuevo, conforme
al pensamiento liberal. En otro sentido, la nueva ciudadanía que adquiere el criollo y la
marcada identidad, que lo diferenciaba respecto al haitiano, de hecho fue un ingrediente para la concientización política, nacionalmente dominicana. Duarte es quien más claramente representa esa toma de conciencia en el 1838, año en el cual funda con varios
compañeros La Trinitaria, una sociedad conspirativa, secreta, en donde se jura liberar al
país del dominio haitiano, bajo el lema Dios, Patria y Libertad, República Dominicana.
El proyecto duartiano permitió concebir una imagen de connotación gráfica, pictórica y
de gran simbolismo. Se trata de la bandera tricolor inspirada, coincidencialmente, en las
gamas que identifican la imagen altagraciana, el azul, el blanco y el rojo. Es la única imagen visual que emerge como propuesta nueva, al proclamarse el nacimiento republicano
en 1844. Para entonces la sociedad dominicana había variado poblacionalmente.También
en lo social, productivo, institucional e ideológico, preservando el carácter de nación extremadamente aislada y rural. Con una tasa de 100,000 a 125,000 habitantes en la década 1810, el país alcanzó una población aproximada de 200,000 habitantes hacia 1844. En
esta nueva tasa se incluyen inmigrantes canarios, judíos, árabes y libertos metodistas y haitianos. La producción autosuficiente –hatera y conuquera–, con una industria artesanal y
un comercio basado en el corte de madera (exportación) y en importaciones manejadas
por comerciantes españoles, cambia con el crecimiento de la producción del tabaco. Hacia el 1844, la estructura social había variado con ese campesinado y con el crecimiento

Luis Desangles|Duarte contemplando el nacimiento de la República|Óleo/madera|54 x 67 cms.|1890|Col. Museo
Casa Duarte.

|149|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|148|

|196|
Arte Club.
Catálogo
2da. Expo.
En Busca de las
Raíces del Arte
(...)
Página 9.
Confert.

|197|
Idem.
Página 10.
Confert.

|198|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 36.
Confert.

|199|
Idem.
Páginas 45-46.
Confert.

|200|
Idem.
Página 34.
Confert.

|201|

nos que no se conformaron con haber perdido el predominio tan largo tiempo ejerci-

Con el predominio conservador, representado por el hatero Pedro Santana (1801-

do. En el campo del desenvolvimiento pictórico, a los nombres de Velásquez, Echava-

1864), se inició la vida constitucional de la República, merced a los ensayos organizati-

rría, Arredondo, Morcelo y Pérez, se añade el de Leda Amanda, curioso nombre sacado

vos de las instituciones y en estado de alerta frente a la constante amenaza de los hai-

del olvido; mujer de la que únicamente se sabía «que era dominicana y fue una pinto-

tianos. Básicamente el poder político descansó en Santana y su rival Buenaventura Báez

ra afamada de la época de Epifanio Billini, en el siglo XIX», y de la cual se conoce pú-

(1812-1884), quienes dieron lugar a la alternabilidad caudillista muy propensa al ane-

blicamente una de sus obras que las firmaba con el referido nombre.|196|

xionismo europeo. Las grandes naciones europeas, España, Francia e Inglaterra tenían

Se asegura que EPIFANIO BILLINI (1820-1891), uno de los patriotas asimilados en

diplomáticos acreditados, los cuales asumen una descarada injerencia en los asuntos es-

la Sociedad La Trinitaria,|197| fue el artista de mayor renombre en Santo Domin-

tatales de la joven república incomunicada interiormente y dividida en dos bloques re-

go,|198| durante el primer período republicano. Miembro de una familia de abolengo

gionales, el sur y el norte. En esta última región se había conformado el sector más re-

social, se educó en Filadelfia, regresando al país, posiblemente en la década de 1850, ya

presentativo de los liberales dominicanos, asociados a la producción del tabaco y las re-

que para entonces tenía en la capital nativa (1857) un «establecimiento de daguerroti-

laciones provocadas entre cosecheros, comerciantes intermediarios y agentes exporta-

po, del cual se conservan algunos retratos»,|199| por lo cual se le puede considerar el

dores que representaban, en Puerto Plata, a casas extranjeras. Los liberales norteños pro-

padre de la fotografía dominicana.|200| Simultáneamente, enseñaba idiomas y aritmé-

tagonizaron la revolución armada de 1857 cuando el gobierno de Báez afectó sus inte-

tica, era reconocido como pendolista, dedicándose también a la pintura. Hizo retratos

reses y ellos fueron el sector fundamental de otro movimiento de independencia que

al óleo y entre otros cuadros se cuenta una Virgen de las Mercedes (óleo 1860).|201|

provocó la anexión del país a España en 1861.

El retrato pictórico y el daguerrotipo son géneros que comienzan a desarrollarse a par-

Al establecer la administración española medidas colonialistas limitadoras que, sobre todo,

tir de los primeros años republicanos, en el que se hacen iconos de figuras importantes

negaban el libre desenvolvimiento comercial, se fueron produciendo rebeliones naciona-

como Pedro Santana; retrato éste que fue costeado por el erario público para ser «colocado

les que, al alcanzar niveles populares, definieron la lucha armada de la restauración repu-

en el salón del Palacio Nacional en medio del inmortal Colón y el heróico General

blicana. La guerra contra la presencia española y contra los anexionistas dominicanos, pro-

Idem.
Nota 6.
Página 35.
Confert.

Juan Sánchez Ramírez».|202| Pero, a pesar de este interés retratista, la atención siguió

clamada en la Loma de Capotillo en 1863, de la zona noroeste, se convirtió en una revo-

preservándola la pintura religiosa, manifestándose como ofrenda en la añeja iglesia de

lución colectiva, con grandes líderes civiles y militares (Ulises Espaillat, Filomeno de Ro-

Higüey, o como arte al cuidado de algún pintor de la época. Es el caso de LEÓN

jas, Gaspar Polanco, Gregorio Luperón...). Con un gobierno restaurador con sede en San-

|202|

CORDERO (1809-1874), quien se dedicaba al arreglo y retoque de imágenes reli-

tiago de los Caballeros, la independencia dominicana fue restablecida en 1865.

giosas, siendo un recordado maestro de dibujo y pintura, sobre todo porque a él se aso-

Simultánea a la lucha armada entre dominicanos y españoles, el movimiento restaura-

cia un nombre destacado con el cual el arte dominicano toma un connotado impulso.

dor definió un conflicto interno que puso de manifiesto los personalismos y el debate

Ese alumno que asistió a su taller en edad muy juvenil fue Luis Desangles.

de las ideologías, conservadora y liberal. Este conflicto aumentó durante el nuevo pe-

El callado, desapercibido y casi olvidado ejercicio pictórico de León Cordero, carente ade-

ríodo republicano (1865-1916), en cuya primera fase se manifiestan varios bandos po-

más de obras que permitan sacarlo de la intrascendencia como a otros tantos nombres, fue

líticos.También el predominio caudillista de Báez y la notable injerencia diplomática de

un desenvolvimiento en parte asociado al período 1844-1861. Es el período político de la

los Estados Unidos de Norteamérica enfrentada por la resistencia anti-imperialista de

Primera República que, al proclamarse en Febrero 27, sacó a flote la abismal diferencia

Gregorio Luperón (1839-1897), quien se convirtió en un árbitro nacional decisivo, du-

ideológica entre el grupo social que más la impulsó: los jóvenes trinitarios, idealistas y na-

rante la década de 1870. A partir de esta etapa, se acentúan una serie de transformacio-

cionalistas, con Duarte a la cabeza, y el grupo que la capitalizó: gente madura, pragmática,

nes estructurales en la sociedad nacional. De acuerdo a Harry Hoetink, esos cambios se

conservadora y de mentalidad anexionista. Como este último grupo tenía más fuerza po-

expresan en la distribución agrícola, demográfica, poblacional, comunicativa, del poder

lítica y militar, fue normal que retuvieran el poder, desplazando, excluyendo y expatrian-

económico, en los mecanismos de sanción, en las ideas, en la política, en los órganos de

do a los liberales junto a sus familiares. El más patético caso fue el de la familia Duarte.

la transmisión cultural y en la estructura social.|203|

Idem.
Nota 7.
Página 36.
Confert.

|203|
Hoetink, Harry.
El Pueblo
Dominicano.
Páginas 13-271.
Confert.

|151|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|150|

3|2 El florecimiento general en la República Restaurada

FLORECIMIENTO
GENERAL
Desde 1866|Hasta 1899

Año 1866
El gobierno funda escuelas elementales, impulsa la enseñanza secundaria,
e igualmente se organiza el Seminario
Conciliar bajo la dirección de Fernando Arturo de Meriño (1833-1906).
También se establece el Instituto Profesional, centro este último que mediante exámenes expedía el título de
Bachiller.

|204|
Henríquez Ureña,
Op. Cit.
Página 469.
Confert.

|205|
Idem.
Páginas 469-70.
Confert.

|206|
Incháustegui
Cabral; Contín
Aybar.
«Tabla
Cronológica».
Eme-Eme.
No. 52, 1981.
Páginas 90-96.
Confert.

Escribe Pedro Henríquez Ureña que «en 1873 comienza para la República Dominicana un inesperado florecimiento. Se cierra el período de los seis años del gobierno de
Buenaventura Báez, desaparece la amenaza de anexión a los Estados Unidos, rechaza-

Francisco Xavier Billini (1837-1890)
funda el Colegio San Luis Gonzaga,
con biblioteca pública y órgano
periodístico: El Amigo de los Niños.

Año 1866 |cont.|
Aparece en la ciudad capital
El Tiempo, órgano periodístico,
dirigido por Javier Angulo Guridi.
Labora en el medio capitalino
el pintor Cordero.
Epifanio Billini, fotógrafo y pintor, se
encuentra ubicado en Cuba a donde
se traslada obligado por su militancia
anexionista pro-española.

do el proyecto en el Senado de la gran nación y repudiado por el pueblo de la pequeña; se convoca a una Asamblea Constituyente que reforma la Carta fundamental del país

Surge La Republicana, sociedad
patriótica y cultural.

(la de septiembre de 1866) a principios de 1874». Esta reforma y otras que se producen posteriormente, todas de corte liberal, «establecen el sufragio universal, con voto
directo».|204| Sin comentar que el alcance de esa votación era exclusivo a todos los
hombres, excluyéndose a las mujeres, el citado autor señala el desarrollo del comercio
y «la aparición de las industrias de tipo moderno, si bien pequeñas», como parte de ese
florecimiento. «En 1876 se establece la primera industria: el ingenio de azúcar con máquinas de vapor, a imitación de Cuba. Se dan pasos para establecer bancos (el primero

Año 1867
En Santo Domingo se localizan los
fotógrafos trashumantes Benjamín
Toucey, Claudio Morales y
los señores Piqué y Zafrané.

es de la época de Báez), telégrafos, cables submarinos».|205|
En ese florecimiento hay, sobre todo, movimiento de cultura. Este movimiento se define con la fundación de diversos centros de enseñanza y de educadores significativos,

Año 1868
La llegada de fotógrafos trashumantes, procedentes de Cuba, provoca
que se sustituya el nombre
Establecimiento de Daguerrotipo por
el de Galería Fotográfica.

Se funda el Colegio Dominicano, para
niñas, dirigido por Nicolasa Billini.
(1838-1903).

Aparece en Santo Domingo
la sociedad cultural La Juventud.

José Gabriel García (1834-1910),
publica la primera edición
de su Historia de Santo Domingo.

Fernando Arturo de Meriño publica
Elementos de Geografía de
la República Dominicana.

Surge en Santiago La Voz del Cibao,
órgano de prensa dirigido por
Manuel Rodríguez Objío.

Javier Angulo Guridi, funda la
Sociedad El Paraíso, el órgano
periodístico El Sol y publica la obra La
Ciguapa, basada en leyenda indígena.

algunos de los cuales se vinculan al establecimiento de sociedades de animación cívica
y cultural. También se editan muchas obras literarias y periódicos, no faltando en este
brote las artes visuales y auditivas. Por primera vez aparece una generación de individualidades cuya existencia y obras resultan más identificables en las expresiones de la
pintura, la fotografía y la música, principalmente. Un enfoque de poco alcance, pero en
general de los distintos aspectos culturales, permiten una apreciación de ese florecimiento. Este enfoque panorámico|206| abarca el período que se extiende desde 1866
hasta al penúltimo año del siglo (1899).

|153|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|152|

Año 1869
Nace el pintor Arturo Grullón,
en Santiago de los Caballeros.

Año 1870
Nace Abelardo Rodríguez Urdaneta
(23 de julio), sobresaliente artista
precursor con desenvolvimiento en
la escultura, la fotografía y la pintura.
Juan Bautista Gómez, pintor,
nace en Santiago de los Caballeros.
Se publica El Laborante, órgano
de propaganda de la independencia
de Cuba.
Manuel de Jesús Rodríguez,
(1847-1915), presenta con buen éxito
la zarzuela La Promesa Cumplida.
Se estrena la zarzuela indigenista
Ozema o La Virgen Indiana,
de Félix María Del Monte (1819-1899)

Año 1874
Alejandro Bonilla (1820-1901)
precursor del arte nacional, regresa
a su patria después de seis años de
ostracismo, e instaló su taller en su
casa de la calle del Arquillo (Arzobispo Nouel), donde se dedica a dar
clase de pintura.
Aparece Lira de Quisqueya,
primera antología nacional de poetas
dominicanos, preparada por José
Castellanos.
Idelfonso Brea Mella se desenvuelve en
Puerto Plata como retratista al creyón.
José Peña y Reynoso funda en
Santiago, la Sociedad Cultural
Amantes de la Luz, la cual edita
el órgano El Eco del Yaque.

Año 1874 |cont.|
La Sociedad La Juventud edita
su órgano La Opinión, dirigido por
Federico Henríquez y Carvajal
(1848-1951).
Muere el pintor León Cordero, quien
orienta a Luis Desangles, artista
precursor del arte nacional.
El músico José María Arredondo
(1840-1924), Director de la Banda
Militar de Santo Domingo, interpreta,
en la Plaza de la Catedral, composiciones populares de su autoría:
La Ametralladora y El Cocotazo.

Año 1871
Es fundada la sociedad cultural
Amigos del País, promovida por
José Pantaleón Castillo, en cuyo
hogar fue celebrada la instalación.
El objetivo principal es el desenvolvimiento cultural de sus miembros.
(Revista El Lápiz, No. 8,
Mayo 18 de 1891)
Es presentada la comedia de
costumbre El que Menos Corre Vuela,
de José Fco. Pellerano (1844-1879).
José María Arredondo (1840-1924)
estrena El Cambalache (zarzuela) en
el Teatro de la Sociedad Amantes de
las Letras, de Santo Domingo.

Año 1872
Javier Angulo Guridi publica Escenas
Aborígenes.
Francisco Xavier Amiama
(1849-1914), publica la obra Adela
o el Angel del Consuelo (novela),
uno de los primeros libros ilustrados
del país.
Fundación del órgano periodístico
El Porvenir, en Puerto Plata.

Año 1872 |cont.|

Año 1873

En Puerto Plata aparecen los órganos
periodísticos El Porvenir y La Chicharra.

Es fundado en Santiago el medio
de prensa El Dominicano, dirigido
por Manuel de Js. Peña y Reynoso.

La Sociedad Cultural La Juventud,
establece biblioteca pública.

Samuel Hazard recorre la isla
reproduciendo al dibujo escenas
criollas de la fauna, flora, gente,
poblados y regiones.

Funciona en Santiago el Colegio
de la Paz, de Manuel de Js. Peña
y Reynoso.

Aparecen en Santo Domingo
El Universal y El Dominicano, medios
periodísticos de propaganda a favor
de la independencia cubana.

J.E. Taylor, dibujante norteamericano
visita el pais reproduciendo estampas
escénicas criollas.

Año 1875
Al insigne puertorriqueño Román
Baldorioty de Castro se le encomienda la dirección de la Escuela Náutica.
El educador Eugenio María de Hostos
llega al país ejerciendo gran influencia
educativa, intelectual y moral.
En Puerto Plata es fundada El Fénix,
sociedad literaria.
Aparece El Correo del Ozama,
periódico de Santo Domingo.
También La Idea, órgano de la sociedad Los Amigos del Adelanto.
José Gabriel García, publica Rasgos
Biográficos de Dominicanos Célebres.

Año 1875 |cont.|
John Calm, fotógrafo trashumante,
establece galería fotográfica en
Santiago, y el cubano Francisco
Correa en Puerto Plata.
Juan Bautista Alfonseca (1810-1875),
músico prominente del siglo XIX,
muere en Santo Domingo. Escribió el
Himno de la Independencia, con
letras de Félix María del Monte, en los
momentos iniciales de la República.
José María Arredondo (1840-1924),
músico capitaleño y compositor,
estrena la pieza religiosa, Misa
Quotidiana en la Iglesia de Regina.

Año 1876
Muere el fundador de la República,
Juan Pablo Duarte, en Venezuela
(15 de julio).
Narciso Arteya, fotógrafo trashumante
llega a Puerto Plata y establece Galería
Fotográfica en Santo Domingo, después
de residir durante un año en Santiago.
Hostos funda en Puerto Plata
el centro escolar La Educación.
Aparece el Periódico El Observador.
José Gabriel García publica Memorias
para la Historia de Quisqueya.
Apertura de la Biblioteca Pública instalada por la Sociedad Amigos del País.

Año 1877
Alejandro Bonilla pinta de memoria el
Retrato de Duarte.
Se localizan en Santo Domingo los
fotógrafos Lyon y Lyon.
En el Colegio Colón, de Federico
Girandi, se enseña Dibujo Lineal
y Dibujo al Natural.
Francisco Aybar establece
Taller de litografía y grabado en Santo
Domingo.
Al localizarse en la Catedral de Santo
Domingo los restos de Colón, el historiador Emiliano Tejera (1841-1923),
pronuncia conferencias con ese tema,
en la Sociedad Amigos del País.

|155|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|154|

Año 1877 |cont.|

Año 1878

La sociedad cultural La Juventud,
comienza a organizar actos líricos
y musicales.

José Pantaleón Castillo funda la
Escuela Preparatoria, la cual antecede
la escuela normal hostosiana.

El poeta José Joaquín Pérez
(1845-1900) publica Fantasías
Indígenas.

Aparecen los órganos periodísticos
El Sufragio (1878-79) y El Pueblo.

El Purgatorio de un Músico, zarzuela
de José María Arredondo, se estrena
en el Teatro La Republicana, de la
ciudad Capital.

Son establecidas las sociedades
Amantes del País, en Puerto Plata, y
La Progresista, en La Vega. Esta
última fundó la primera escuela
nocturna de aquella ciudad y años
después su primer teatro.

Año 1878 |cont.|
Se establece en el local de la
Sociedad Amigos del País, clases de
Ciencias Naturales a cargo del educador Román Baldorioty de
Castro. Otras actividades de la
sociedad son las siguientes:
| Inicio de las gestiones para repatriar
los restos del egregio Juan Pablo
Duarte.
| Conferencia y otorgamiento
de medalla de oro a Salomé Ureña.
| Se resuelve la publicación del
periódico literario El Amigo del País.

Aparece la revista El Estudio con el
auspicio de la Sociedad La Juventud.

Año 1880 |cont.|
Se publican las Poesías de Salomé
Ureña de Henríquez (1850-1897).
Francisco Henríquez y Carvajal
(1859-1935) y José Pantaleón
Castillo (1852-1916) reorientan la Escuela Preparatoria ajustada al plan
pedagógico hostosiano y con el objetivo de formar un alumnado capacitado para seguir los cursos de la
Escuela Normal.
La Sociedad Amigos del País
acuerda que en su local se instale y
funcione temporalmente el Instituto
Profesional.

Año 1881
Angel Perdomo Rojas (1818-1881),
pintor, tallista y prócer independentista, muere en explosión ocurrida
en Santo Domingo.
Salomé Ureña funda el Instituto de
Señoritas (1881-93), con subvención
del Estado, adoptando el plan de
estudios de Hostos.
Javier Angulo Guridi (1816-1884)
publica Iguaniona drama que
introduce el tema de los indios.
Aparecen el Semanario El Mensajero
(1881-1890), fundado por Federico
Henríquez y Carvajal, y el periódico
Aura del Ozama, fundado por Pablo
Pumarol.

Año 1879

Año 1879 |cont.|

El fotógrafo Bobrie, establece galería
con anuncio de precios de los
retratos que realiza, pintados también
al óleo.

La sociedad Amigos del País toma la
decisión de publicar las poesías del
malogrado vate Manuel Rodríguez
Objío y las de Salomé Ureña.

Nace Francisco Arturo Palau, pionero
de la cinematografía dominicana.

El Congreso Nacional, por decreto
del 8 de mayo, dispone recursos
para las sociedades Amigos del País
(Santo Domingo), Amantes de la Luz
(Santiago) y La Esperanza
(Montecristi).

Circulan en Santo Domingo los
siguientes periódicos: El Estudio
(1879-81), La Actualidad y El Eco
de la Opinión, semanario este último
fundado por Francisco Gregorio
Billini.

José Reyes (1835-1905) lleva al
pentagrama el Himno Nacional, luego
de solicitarle a varios poetas que
escribieran estrofas que se adaptaran
a la partitura.
Aparece El Telegrama, primer vocero
diario dominicano, dirigido por César
Nicolás Penson (1855-1901) y cuya
circulación fue de pocos meses.
Manuel de Jesús Galván
(1834-1910), publica la novela
indigenista Enriquillo.
Circulan los órganos de difusión
El Maestro y El Volteriano (1882-83).

Año 1883
Luis Desangles establece Casa-Taller
de pintor en la ciudad capital.
Juan Fernández Corredor, pintor
español trashumante llega a la capital
del país, ocupándose de una clase de
dibujo y pintura, auspiciada por la
Sociedad Amigos de la Enseñanza.
Tiene lugar a guisa de ensayo la
primera exposición de los alumnos
de los cursos de Fernández Corredor.
Fue celebrada el 29 de septiembre, a
los pocos meses de emprendida la
enseñanza, exponiéndose más de
30 obras, entre ellas retratos de
próceres. Fue auspiciada por la
Sociedad Amigos del País.

El fotógrafo dominicano Manuel
S. García, instala Salón Fotográfico,
en Puerto Plata y Santiago.
Salomón D. Levy, pintor y fotógrafo,
instala galería en Santo Domingo,
usando la llamada Cámara Solar.
Angel Perdomo ejecuta San Cristóbal,
(escultura) en colaboración con
Francisco Góngora, para la
comunidad del mismo nombre.
Nace el pintor Adolfo García Obregón.

Después de ausentarse del país
durante un año, Eugenio María de
Hostos, retorna, fijando su residencia
en Santo Domingo.

Año 1882

Año 1880

A iniciativa de Luperón, el maestro
Hostos funda la Escuela Normal en
Santo Domingo, para varones
estableciéndose la enseñanza de las
ciencias positivas y los métodos
pedagógicos modernos.

Año 1883 |cont.|
Alejandro Bonilla pinta el cuadro
El Ingenio Esperanza, inspirado en el
poema La Industria Agrícola de José
Joaquín Pérez.
Rafael Justino Castillo (1861-1933)
se inicia en el periodismo al fundar
El Repúblico.
Comienza a circular el Diario del
Ozama, en Santo Domingo, dirigido
por César Nicolás Penson.
Federico Henríquez y Carvajal, publica
La Hija del Hebreo, drama de corte
romántico.
Se estrenan los himnos nacionales de
José Reyes-Emilio Prud’Homme y
José María Arredondo/ María Josefa
Perdomo.

Año 1883 |cont.|
Salomón Levy usa el nuevo procedimiento de placas de cristal fotográfico
y en cromo-fotografía.
Comienza a circular la Revista
Científica y de Conocimientos Utiles,
primera revista dominicana ilustrada,
fundada por G. de la Fuente y José
Joaquín Pérez.
Francisco Henríquez y Carvajal, funda
la revista pedagógica El Maestro,
que subsistió algo menos de un año.
Eugenio Deschamps (1861-1919)
dirige el periódico de combate
La Alborada, en Santiago.

|157|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|156|

Año 1884
El fotógrafo-pintor trashumante
Cordiglia abre un curso de dibujo en
Santo Domingo.
El Inspector de Instrucción Pública,
rinde un informe de evaluación de la
Escuela que dirige Corredor, considerando sobresaliente a Arturo Grullón
y José María Cabral, y como alumnos Muy Buenos a Abelardo Rodríguez Urdaneta, Manuel María Sanabia y Barón Coiscou, entre otros.
Exposición de pinturas y objetos de
arte celebrada en el local de Amigos
del País con motivo de celebrar la
Sociedad el 13 aniversario.

Año 1888 |cont.|
En Santiago, comienza a circular la
revista El Santiagués, dirigida por
Ulises Franco Bidó.
Hostos publica en Santo Domingo
la primera edición de Moral Social.
En este año emigra a Chile.

Año 1884 |cont.|

Año 1886

Eugenio Deschamps funda en Santiago la Sociedad Alianza Cibaeña.

Se ausenta de Santo Domingo
el pintor Fernández Corredor.

Bajo el Gobierno de Billini (1884)
se creó la admirable institución del
maestro ambulante, utilísima en el
país, esencialmente rural como
Santo Domingo.

Arturo Grullón viaja a París a
continuar estudios artísticos.

Apoteosis de Juan Pablo Duarte, al
traerse sus restos desde Venezuela.
Nace Pedro Henríquez Ureña, el más
importante humanista dominicano.

El pintor Felipe de los Santos,
sustituye a Corredor en la dirección
de la Escuela Municipal de Dibujo.
Nacen el caricaturista petromacorisano Copito Mendoza y el pintor vegano
Enrique García-Godoy.

Graduación de los primeros maestros
que egresan de la Escuela Normal
que dirige Hostos.

Año 1889
Comienza a circular el Listín Diario
(1889-1942), fundado por Arturo
Pellerano Alfau.

Año 1887
Julio Pou se establece como
fotógrafo profesional en Santo
Domingo.
Graduación de las primeras maestras
formadas en el Instituto de
Señoritas que dirige Salomé Ureña
de Henríquez.

Año 1887 |cont.|
Hostos publica en Santo Domingo
el texto de Derecho Constitucional,
extractado de las lecciones que
dictaba de viva voz y apuntadas por
sus alumnos.

Gastón F. Deligne (1861-1913),
publica el poema Soledad.

Federico García Godoy (1857-1924),
publica Recuerdos y Opiniones.

Se publican los Apuntes para la
Historia de los Trinitarios,
de José María Serra (1819-1888).

Primera Gran Exposición Nacional
del 27 de Febrero, celebrada en la Sociedad Literaria Amigos del País, en
Santo Domingo, y en la que se reúnen obras de diferente índole, entre
ellas pinturas, dibujos, esculturas, litografías, manualidades y antigüedades indígenas. La nómina de los expositores permite apreciar artistas de
proyección junto a aficionados: Domingo Echavarría, Dolores Fernández
de Castro, Ernesto Rodríguez, Alejandro Bonilla, Salomón Levy, Manuel
Guerrero, Felipe de los Santos, Ramón Fiallo, Enrique Galván, Fernández
Corredor, Manuel M. Sanabia, J. D.
Cerón, Luis Desangles, José Carlos
Pérez, Vicente Portuondo, Angel Perdomo, Frank Adrover, Nieves Perdomo, Arturo Grullón, Miguel Joaquín
Ramírez, Josefita Polanco, Abelardo
Rodríguez Urdaneta, Louis Mordacq,

Año 1890 |cont.|
Miguel A. Calero, Julio Pou, Herman
Rodeck, Tomás Sanlley, Abelardo Piñeyro, Casimiro De Moya, Elisa M.
Cestero, Srtas. Viguié, Billini y Rodeck.
Arturo Grullón expone el cuadro
Mademoiselle Fatet (pastel) en el
Salón de París.
Luis Desangles es nombrado Director
de la Escuela Municipal de Dibujo.
Nacen Celeste Woss y Gil, Bienvenido
Gimbernard y Alfredo Senior de la Paz.
Demetria Betances, educadora
puertorriqueña, comienza a formar un
grupo meritorio de discípulos, entre
los cuales sobresale Antera Mota de
Reyes.

El venezolano Miguel Eduardo Pardo,
anuncia en Santo Domingo clases a
domicilio de distintas materias, entre
ellas de Dibujo.
José Ramón Abad (1850-1912)
escribe y publica por encargo del
Gobierno, La República Dominicana,
Reseña Geográfica-Estadística.

Se publican las Poesías de Manuel
Rodríguez Objío.

Emilio Prud’homme (1856-1932),
funda en Azua la Escuela Perseverancia para la formación de maestros
normales.

Año 1890

Año 1888

Arturo Pellerano Castro (1865-1916)
da a conocer La Última Cruzada.

Año 1890 |cont.|
Francisco Soñé (1860-1949), funda
academia de música en La Vega.
José de Js. Ravelo (1876-1951),
dirige la Banda Militar Pacificador,
de Santo Domingo. (1890-1900).
Se edita la Historia de Santo
Domingo, de Antonio del Monte
y Tejada (1783-1861).
Sanabia, Navarro, Desangles y José
Carlos Pérez, son parte del personal
docente del Colegio San Luis Gonzaga, fundado por el Padre Billini, quien
fallece en este año (1890), ocupando
el ex presidente Fco. Gregorio
Billini, la dirección del plantel.

Año 1891
Se ubica en La Vega estatua de
Gregorio Rivas (1833-1889), ejecutada en N. Y. con fondos reunidos por
la Sociedad Justicia al Mérito.
Aparecen dibujos de personajes
populares firmados por Desangles,
Frade y José C. Pérez en la Revista
El Lápiz.
José Gabriel García publica
Coincidencias Históricas.
Tema histórico dominicano origina
controversia entre José Gabriel García
y Manuel de Js. Galván, en los periódicos El Eco de la Opinión y El Teléfono.
Aparecen las revistas: El Lápiz, fundada
por José C. Pérez (dibujante) y Letras
y Ciencias, establecida por Federico
Henríquez y Carvajal y asociando en la
dirección a su hermano Francisco.

|159|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|158|

Año 1891 |cont.|

Año 1892

Año 1892 |cont.|

Año 1893

Año 1894

César Nicolás Penson publica Cosas
Añejas, relatos del pasado colonial.

Julio Pou publica anuncio de su Taller
Fotográfico.

Francisco Gregorio Billini (1844-1898)
publica la obra Baní, Engracia y Antoñita.

Llega la estatua del Padre Billini, obra
de Guilbert.

Rafael A. Deligne (1863-1902)
publica La Justicia y Azar.

El Día, aparece como el primer
periódico de Santiago, fundado por
Augusto y Ulises Franco Bidó.

Abelardo Rodríguez Urdaneta inicia
labor de fotógrafo.

Se edita Reseña Histórico-Crítica de
la Poesía en Santo Domingo redactada por César Nicolás Penson y José
Pantaleón Castillo.

Amelia Francasci (1850-1941)
publica Madre Culpable.

R. Abreu Licairac (1850-1915)
publica sus Consideraciones Acerca
de Nuestra Independencia.

Fundación de la Sociedad Amantes
del Estudio, (1891-1909)
en San Pedro de Macorís.
Publicación del II volumen de la
Historia de Santo Domingo de Antonio Del Monte y Tejada, con el patrocinio de la Sociedad Amigos del País.

Epifanio Billini, fotógrafo y pintor
fallece en La Habana.
Luis Desangles es invitado a participar en la Exposición Internacional de
Bellas Artes a celebrarse en Madrid,
con motivo del centenario del
Descubrimiento de América.
Antonio Alfau Baralt realiza copia
del cuadro San Francisco de Murillo.
Alejandro Bonilla hace luego otras
dos copias.

Comienzan a circular las revistas Letras y Ciencias (1892-99) y El Album.
Se fundan los órganos: El Cable, en San
Pedro de Macorís, establecido por Luis
Arturo Bermúdez, y La Prensa, dirigido
por Pedro María Archambault durante
cinco años (1892-97) en Santiago.
José Martí visita el taller de Desangles.

Félix Fco. Rodríguez (1870-1914)
poeta puertoplateño, publica los
poemas Anacaona y Desvelos.
Luis Desangles se exilia en Puerto
Rico, en donde participa en la muestra del Cuarto Centenario del Descubrimiento de la Isla. Obtiene el primer
premio con Caonabo.
Leopoldo Navarro ocupa la Dirección
de la Escuela Normal de Santo
Domingo.

Nace el escultor Ismael López Glass.

Año 1896
Julio Pou obtiene mención por su
cuadro fotográfico Críticos Incipientes, en concurso fotográfico organizado por la revista Luz y Sombra de
Nueva York.
Por resolución del Presidente
Heureaux, se le concede salvoconducto a Desangles para que pueda
regresar a Santo Domingo. El pintor
recibe su casa-taller y reasume la
docencia dominicana.
Rafael A. Deligne da a conocer el
texto Milagro.
César Nicolás Penson publica
La Víspera del Combate.

Año 1896 |cont.|
Gregorio Luperón publica sus Notas
Autobiográficas y Apuntes Históricos.
Aparece la revista Ciencias, Artes y
Letras, bajo la dirección de Rafael
Justino Castillo, Luis Weber y Andrés
Julio Montolío.
Luis Desangles ejecuta El Nacimiento
de Venus (óleo), copia ad libitum del
Cuadro de Cabanel, del Museo de
Luxemburgo, París. (Francia).
Leopoldo Navarro viaja a Europa
en donde permanecerá por 9 años
(1896-1905), ejecutando allí el
grueso de sus obras en acuarelas.

Año 1897
Rifa del cuadro La Carga de Antonio
Maceo en Pozo Real (óleo), obsequiado por Luis Desangles, como aporte
a la revolución de independencia
cubana. Para esta rifa se imprimen
boletos numerados con precio de
50 centavos c/u.
Nace en Puerto Plata Rafael Díaz
Niese, futuro animador del arte
moderno en el siglo XX.
José Ramón López (1866-1922)
publica el ensayo La Alimentación y
las Razas.

Año 1898
Luis Desangles pinta la reconocida
obra Caonabo Visitado en Prisión por
Colón y Ojeda. Restaura también un
cuadro de la Catedral atribuido a
Juanes y Murillo.
Llega al país José María Pueyo, quien
se vincula como pintor y pianista docente a las comunidades de Sánchez,
San Francisco de Macorís y La Vega.
Tulio Manuel Cestero (1879-1955)
publica Notas y Escorzos.
Aparece en Santo Domingo la
Revista Ilustrada (1898-1900),
establecida por Miguel Angel Garrido
(1867-1908).
José Ramón López publica Nisia,
sobre asuntos criollos del norte.

Fabio Fiallo funda la revista literaria
El Hogar.
Luis Arturo Bermúdez y Rafael
Deligne, dirigen en San Pedro de
Macorís, la revista Prosa y Verso,
entre los años 1892-1895.
José María Rodríguez Arreson
(1875-1947), músico y educador,
nativo de Puerto Rico y radicado en
Puerto Plata, dirige la banda militar
en esta comunidad (1894-1900).

Año 1898 |cont.|
Nace el escultor vegano Pío Espínola.
Jaime Colson Tradul funda El
Pregonero, periódico de Puerto Plata.
Pedro Carbonell, artista español,
autor del monumento funerario del
Almirante localizado en la Catedral,
labora obras escultóricas durante
su estadía en el país.

Año 1895
El Impresionismo en la pintura y en
las letras es el tema del artículo
Los Decadentes, del inglés Arthur
Simons, traducido por F. Rodríguez
García, y publicado en la Revista
Letras y Ciencias.
Nacen Abigaíl Mejía (pintora,
feminista y animadora), Genoveva
Báez (pintora) y Tuto Báez (fotógrafo
y pintor).
Fundación del Colegio Central para la
formación de bachilleres.
Las maestras Luiza Ozema y
Eva María Pellerano restablecen el
Instituto de Señoritas (1895-1935)
el cual fue temporalmente cerrado al
ocurrir la muerte de Salomé Ureña.

Año 1899
Luis Desangles pinta uno de los cuadros de la serie El Sueño de Duarte
e igualmente el cuadro La Virgen de
La Altagracia (óleo-madera).
Fabio Fiallo funda en Santo Domingo
el periódico de combate político La
Bandera Libre.
Federico García-Godoy publica
Impresiones.
Nace el pintor santiaguense Enrique
–Quico– Morel.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|160|

|161|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

3|3 La modernización positivista
y la generación artística precursora

Desde los años de 1870, muchas mentalidades expresan la aspiración de una sociedad
nacional moderna, que manifestara las transformaciones que regían en otras naciones,
especialmente europeas. Esa aspiración de modernizar de acuerdo a la sustitución de
viejos lastres por nuevos parámetros o tendencias, contaba con el antecedente de la modernidad del Estado concebida por Duarte, el forjador de la independencia dominicana.Y es esta última experiencia, asimilada colectivamente desde 1844, la que se levanta
como una barrera opositora, nacionalmente, frente al regresionismo colonial de 1861
que derrotado permite que se retome el modelo republicano.
Entre adversidades y tumbos, la vuelta al Estado Nacional plantea el ideal transformador desde las políticas gubernativas, por un lado, y desde las iniciativas privadas por otra

Rafael Arzeno|El general Gregorio Luperón (detalle)|Óleo/tela|91 x 27 cms.|1964|Col. Sociedad Alianza Cibaeña.

Luis Desangles|Retrato de Eugenio María de Hostos|Óleo/tela|60 x 49 cms.|Col. Archivo General de la Nación.

|163|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|162|

parte. Entre unas y otras, los elementos coincidentes que contribuyen a las búsquedas y
definiciones modernas. Estas contribuciones las representan en parte los inmigrantes antillanos de todas las condiciones sociales, que por razones políticas (exilio) y laborales
(braceros de la caña) dinamizan en cierta manera la modernización e inciden en las variables culturales del país.

Henríquez Ureña,
Max.
Panorama
Histórico de la
Literatura (...).
Páginas 296-97.
Confert.

El arbitraje político del liberal Gregorio Luperón y la presencia de Eugenio María de Hos-

|208|

tos, asociada a un buen número de educadores (los Billini, Peña y Reynoso, Baldorioty, Bo-

Idem.
Página 300.
Confert.

nilla, Salomé Ureña, los Henríquez, Betances ...), así como los medios de difusión periodísticos y las sociedades culturales que se multiplican en las principales ciudades del país
(Puerto Plata, Santiago, La Vega, Santo Domingo y San Pedro de Macorís), definen las vértebras de una columna en la que comienza a sostenerse el primer florecimiento constatable y variado de la cultura dominicana. Es una cultura más secular que religiosa, más laica
que católica, mucho más civil y apenas oficialista, un tanto descolonizada o descolonizante porque postula lo nacional, bien expresándose en el ámbito de la élite intelectual urbana, bien manifestándose en las zonas donde lo popular reina como reserva, con carácter
arraigado y criollo. Sobre este último tópico explica Max Henríquez Ureña el vínculo entre poética y música vernácula:|207|«La musa popular, que desde los primeros tiempos de
la colonia se encargó de hacer el comentario rimado de sucesos locales o la sátira contra
encumbrados personajes, encontró al ser proclamada la independencia nuevos y frecuentes
motivos de inspiración en la guerra ininterrumpida contra los haitianos y en las alternativas de la vida política dominicana (...). Esos versos populares, escritos en la memoria se han
perdido en buena parte, pero aún podría recogerse lo que queda de ellos (...), sea poco o
mucho su mérito artístico, esa es la poesía natural y espontánea del pueblo dominicano».
Max Henríquez relaciona la música vernácula con esa poesía popular, señalando que ella
fue «constante estímulo y acicate», ya que numerosos «acontecimientos quedaron resumidos en un breve comentario, rimado al cual inmediatamente se le ponía música».|208| Con
esa alianza se fueron definiendo la música típica y las danzas autóctonas, obra del pueblo
localizado aisladamente en los campos que describe Hostos, como testigo de la época.

HOSTOS: MIRADA Y CONCIENCIA DE UN MAESTRO VITAL. En su recorrido por el territorio, Hostos escribe: «Cuando uno viaja por los caminos públicos de
la República (...) y de uno a otro extremo de la isla, se maravilla de la soledad que le rodea. Solo, de vez en cuando, descubre algún campo desarbolado para dar lugar a algún
conuco, que es como allí, tomada de antiguos esclavos africanos la palabra, se llama el
cultivo en pequeño (...). La mayor parte de las veces transita el viajero largas leguas por
Abelardo Rodríguez Urdaneta|Retrato Eugenio María de Hostos|Óleo/tela|193 x 133 cms.|1908|Col. Museo Arte Moderno.

|207|

entre monumentales alamedas naturales (...), sin encontrar más que de paso algún hom-

|165|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|164|

bre desnudo de medio cuerpo para arriba que de un seno de la selva pasa y desaparece

los concurrentes e interrumpido con frecuencia con gritos, aclamaciones y verdaderos ala-

|211|

en otro seno de la selva. Del fondo de ellas suelen, como si salieran de un abismo, oírse

ridos que conmueven a la soledad de los bosques y los suburbios de las poblaciones, por-

voces de conversaciones que el oído no percibe claramente y que efectivamente son

que es seguro que en la noche del sábado, se baila fandango en todas partes».|211|

Idem.
Página 116.
Confert.

conversaciones de los habitantes de la comarca. ¿Por qué huyen de la vista de los hom-

Junto a estas danzas de cuerpos, de plenas, de Tumba Dominicana, «voluptuosas, de prác-

bres y fabrican sus bohíos (ranchos) en el fondo del bosque? Porque las turbulencias con-

tica transitoria y censurada»|212| por el sector elitista, la otra diversión popular era la

tinuas en que viven los jefezuelos del país, serían imposibles, si los habitantes del campo

gallera, celebrada los domingos por el día, a la que asisten «los más humildes y más ba-

proveyeran la (...) carne de remington (...). Para huir de esa contribución de sangre (...), los

jos, los más soberbios y más altos». Para Hostos la pelea de gallos «es un vicio que de-

campesinos se sumergen en el fondo del bosque, de donde siempre los arrean, como car-

genera en diversión (...). Es la pasión del juego con todos sus neurotismos, con todos

neros, a la lucha, pero de donde cada vez se hace más difícil sacarlos».|209|

sus extravíos, con todos sus furores».|213|

La soledad del campo en ocasiones era estremecida por las tonadas de trabajo, de las sal-

En las poblaciones de importancia, el centro de las actividades culturales y de fomento co-

ves religiosas o el ritmo sincopado del merengue. En contraste en las poblaciones cons-

munitario eran las sociedades que la iniciativa privada fundaba como foco de irradiación

|210|

truidas en tiempo de la colonia –ya que la República aún no contaba con verdaderas ciu-

con fines benéficos o filantrópicos, educacionales, de fomento local, recreativos y de mera

|214|

Idem.
Páginas 117-118.
Confert.

dades–.|210| En las poblaciones, las dos diversiones nacionales y populares eran el fan-

sociabilidad. Desde las masónicas, con escuelas nocturnas y gratuitas en sus centros,|214|

dango y la gallera; celebrado los sábados por la noche, «el fandango es un baile en el que

hasta las que auspiciaban presentaciones de teatro y de zarzuelas, todas las sociedades cul-

Idem.
Página 120.
Confert.

se han mezclado del modo más extravagante el antiguo baile español que le da nombre,

turales incidieron en un cambio de mentalidad cívica comparable con la reforma educa-

y el tamborileo de los negros africanos, que en otras antillas llaman el baile de la bomba».

tiva de la que fue Eugenio María de Hostos (1839-1903), el decisivo orientador de una

El acordeón, el atabal, la voz del tamborero, «coreada en ciertos pasajes por el unísono de

renovación que abolió el aprendizaje memorístico apoyándose en el método racional (ob-

Tiosis|Portada Revista El Lápiz Núm. 25|Febrero 1892.

Ramón Frade|Portada Revista El Lápiz Núm. 14|Agosto 1891.

José C. Pérez|Portada Revista El Lápiz Núm. 1|Enero 1891.

José C. Pérez|Portada Revista El Lápiz Núm. 2|Febrero 1891.

|209|
Hostos,
Eugenio María de.
Obra Dominicana.
Páginas 131-32.
Confert.

|212|
Bonnelly, Aída.
Revista Ibero
América No. 71.
Página 55.
Confert.

|213|
Hostos,
Op. Cit.
Páginas 116-117.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|166|

|167|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

jetivo y explicativo) y en el pensamiento positivista que al demandar reformas esenciales

una sociedad juvenil, para no alborozarse con ella y no presagiar bien de suelo y entendi-

en la sociedad, se ceñía a los principios de evolución y progreso. Para impulsar la nueva

miento nacional, en donde tan corto tiempo de trabajo bastaba para tan pingües resultados

enseñanza, Hostos recorrió poblaciones cibaeñas, para conseguir discípulos, enfrentando

(...). Haciéndose lo mismo en la esfera de la cultura intelectual, se aplicó a la educación de

además la acusación de que buscaba establecer, con el normalismo, la escuela sin Dios. Par-

la mujer la misma reforma que había fecundado el entendimiento de la juventud masculi-

tidario de los iguales derechos educativos para hombres y mujeres, el método de enseñan-

na, y dos establecimientos de educación femenina, uno de los cuales, el Instituto de Seño-

za debía atender tres aspectos de la vida para ser completa: la educación física, la intelec-

ritas, entró de lleno en las reformas; dieron al progreso el empuje que le falta cuando el pri-

tual y la moral. Contando con amigos y colaboradores que hicieron posible que la reno-

mer iniciado en sus ventajas no es la mujer. Este vivo sentimiento de civilización no se cen-

vación educativa partiera de la formación de maestros y de la adaptación del nuevo mé-

traliza en la capital, Santo Domingo, sino que se manifestaba en casi todas las capitales de

todo de enseñanza, él pudo pregonar el resultado de su esfuerzo constructivo:

provincia y, para inspirar más confianza, aparecía acalorado por las municipalidades».|215|

En sus memorables discursos, el maestro Hostos señala: «El ensayo de organización de la ins-

Hostos es enfático cuando reconoce que «todas las revoluciones se habían intentado en la

trucción pública que empezó en 1880, dio ya en 1884 los primeros frutos: la enseñanza se-

República, menos la única que podía devolverle la salud. Estaba muriéndose de falta de ra-

cundaria y la profesional, produjeron maestros normalistas, bachilleres y abogados que inmediatamente se pusieron al servicio de las ideas en que acababan de educarse, y que contribuyeron a la formación de nuevos auxiliares de la verdad, la libertad y la civilización. Durante diez años los esfuerzos de la escuela normal del Instituto Profesional, de la Escuela
Preparatoria, del Colegio en que el Presbítero Billini acogió y secundó la reforma, dieron
por resultado tan satisfactorios que era necesario ser indiferentes a la vida y progresos de
Anónimo|Viñeta con retrato de Emilio Prud’homme|1907|Directório (...) de E. Deschamps.

Anónimo|Viñeta Himno Nacional letra y música Emilio Prud’homme/José Reyes|1907|Directório (...) de E. Deschamps.

|215|
Hostos,
Op. Cit.
Páginas 109-10.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|168|

|169|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

|216|

zón en sus propósitos, de falta de conciencia en su conducta, y no se le había ocurrido res-

jos, ni foráneos. En su discurso de graduación de los primeros maestros normales, él re-

|217|

Idem.
Páginas 195-96.
Confert.

tablecer su conciencia y su razón. Los patriotas por excelencia que habían querido com-

chaza seguir el modelo del Renacimiento, al afirmar: «Estamos para ser hombres propios,

pletar con la restauración de los estudios, la restauración de los derechos de la patria, en va-

dueños de nosotros mismos, y no hombres prestados; hombres útiles en todas las activi-

Idem.
Página 198.
Confert.

no habían dictado reglamentos, establecido cátedras, favorecido el desarrollo intelectual de

dades de nuestro ser, y no hombres pendientes siempre de la forma...»|217|

|218|

la juventud (...) se anulaban en la confusión de las pasiones anárquicas (...). La anarquía, que

De la razón hostosiana del Nosotros mismos se desprende el ideal civilizador que debía al-

no es un hecho político, sino un hecho social, estaba en todo (...). Para que la República

canzar la sociedad dominicana e igualmente el deber que tienen los pueblos de consagrar

Idem.
Página 183.
Confert.

convaleciera, era absolutamente necesario un orden racional en los estudios, un método ra-

sus grandes días.|218| «La conmemoración de los hechos trascendentales concuerda tan ló-

|219|

zonado en la enseñanza (...). Era indispensable formar un ejército de maestros que, en toda

gicamente con el desarrollo histórico de un pueblo, que el olvidarlo equivaldría positiva-

la República, militara contra la ignorancia, contra el cretinismo, contra la barbarie».|216|

mente a pérdida de fuerza social».|219| De tal apreciación se desprende que al faltar la ini-

Idem.
Página 188.
Confert.

Al referirse a la anarquía social, el maestro Hostos hacía referencia a la turbulencia políti-

ciativa del gobierno dominicano de «saber sacar partido de la existencia consuetudinaria de

ca que no sólo había engendrado muchos gobiernos (más de 20 entre 1865-1879) de va-

las fiestas patrias (...), para educar, guiar y hacer fructífero el sentimiento de la autonomía

riada composición (dictadura, triunvirato, consejo de estado, gobiernos de facto...), sino
que alude el espíritu de sublevación que asumían los caciques regionales y los bandos políticos que se definieron con la restauración de la República. Esa anarquía que fortalecía
la situación de barbarie (inhumanidad espiritual, ferocidad partidarista, atraso cultural...),
solamente podía ser superada mediante el progreso civilizador que tiene su base en la educación e igualmente en la cultura moral o intelectual no fundamentada en modelos añeJames E. Taylor|Entrada a la residencia de Damián Báez|Dibujo|1871|Col. Biblioteca del Congreso, U.S.A.

Angel Pons|Valentín-Caricatura|Dibujo|1891|Reproducción Revista El Lápiz.

James E. Taylor|Una escena doméstica en Samaná|Dibujo|1871|Col. Biblioteca del Congreso, U.S.A.

Angel Pons|Serafinito-Caricatura|Dibujo|1891|Reproducción Revista El Lápiz.

|171|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|170|

|220|

nacional», tal iniciativa fuera asumida por la Escuela Normal u otras asociaciones, y que el

Idem.
Página 127.
Confert.

• El trabajo manual en los programas de enseñanzas, ya que la sociedad moderna nece-

Ayuntamiento la aplaudiera y secundara.|220| Hostos, sus seguidores y seguidoras, con la

sita de la industria y debe ejercitarse la habilidad que después se aplicaría en el trabajo

valoración de la gesta histórica y de sus protagonistas nacionales, promueven ideales y sen-

técnico.|225|

timientos de esencia romántica, aunque el fin supremo de la doctrina hostosiana «era con-

ducir a la moral más alta y al patriotismo verdadero (...) y moralizar era formar hombres de

la solidaridad; para dar formas estéticas a los grandes sentimientos y estimular con can-

su deber», a partir del reconocimiento de esa virtud por parte de la razón.|221|

tos a la patria, a la libertad y a la civilización». El canto como apoyo a la educación cí-

Entendiendo la moral como conciencia positiva del ser humano, asociaba ética y estéti-

vica y moral.|226|

ca. El entiende que el arte es fundamental para el crecimiento espiritual, ya que «es mo-

Americanista, pero sobre todo antillanófilo, Hostos creía que los fines morales y sociales

ralizador, porque es educador de muchas fuerzas subjetivas, la sensación, la atención, la

debían difundir tales condiciones, pero partiendo de la patria que en el caso de la domi-

imaginación».A este planteamiento añade: «Del culto silencioso de lo bello, el artista pa-

nicana, era razón de sus razones como pedagogo y patriota de lo nacional. Un patriarca

sa también en silencio al amor reflexivo y aún más poderosas en el desenvolvimiento de

espiritual que se convirtió en modelo y motivo de la iconografía pictórica y fotográfica,

|221|
Henríquez Ureña,
Camila.
Op. Cit.
Página 81.
Confert.

|222|
Hostos,
Eugenio María.
Moral Social.
Páginas 197-98.
Confert.

|223|
Henríquez, Camila.
Op. Cit.
Páginas 61-62.
Confert.

|224|
Idem.
Página 78.
Confert.

La enseñanza de la música vocal para la «formación en los discípulos del espíritu de

la vida práctica; la sensibilidad física, la íntima y la estética, forma privativa de sensibilidad en que a la par se dan el gusto y la originalidad que tanto vale como decir comunidad e individualidad. Todo lo que en este sentido hace el arte es también favorable a
la moral, por ser favorable a la cultura de actividades y actitudes que pueden concurrir
con el bien social».|222| En relación al tema arte y ética, Camila Henríquez|223|ofrece
una síntesis de las ideas hostosianas que se desglosa a continuación:

• «La educación estética, si bien no debe ser descuidada ni separada de la científica, no
debe prevalecer sobre ella».

• Después de haberse fortalecido el entendimiento, vía una fuerte disciplina, «entonces
tiene explicación y aplicación el culto a las bellas artes».

• El gusto debe orientarse en las escuelas mediante la admiración de la naturaleza y la
enseñanza de las artes.

El buen gusto debe reinar en el aula, en el edificio escolar, en los modelos artísticos

que se seleccionen para la enseñanza y en las labores.

• «El arte puede ser educador de muchas fuerzas subjetivas (...), de la sensibilidad en general; pero no debe ser el elemento fundamental ni predominante en la educación».

• «Es necesario no olvidar que como el culto de lo bello por lo bello no es moralizador de por sí, el arte puede estar divorciado de la moral y tener en ese caso efectos maléficos sobre la educación».

• El arte debe estar al servicio del humano, por lo cual los artistas deben ser un elemento activo de civilización, de moralización.

• «El Dibujo, como instrumento omnímodo de educación intelectual, y como base de
la enseñanza técnica, debe impartirse desde los primeros grados. Sobre todo el dibujo
al natural y el geométrico por sus aplicaciones a la ciencia, a la industria».|224|

Anónimo|Taller-Escuela de Luis Desangles|Fotografía|1893.

|225|
Idem.
Confert.

|226|
Idem.
Confert.

|173|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|172|

|227|
Rodríguez
Demorizi.
Pintura y
Escultura (...)
Op. Cit.
Página 43.
Confert.

parte de las manifestaciones artísticas que tienen que ver con el florecimiento de la cul-

capital, abierto además como lugar de enseñanza artística, sin que se conozca exactamen-

tura modernizante. Un brote que en cuanto a arte, se revuelve entre el pasado y las raí-

te la fecha de su inicio, nombre alguno del alumnado y los años durante los cuales ofre-

ces de la patria, ofreciendo un producto distinto del colonial. Distinto en cuanto criollo,

ció servicio formativo. Entre 1875-1880, quinquenio en el que se ubica el ejercicio pic-

republicano, romántico y positivo como manifestación en términos de ideales.

tórico-docente de Bonilla, también comienzan a aparecer individualidades trashuman-

LOS NOMBRES DE LA GENERACIÓN PRECURSORA. De igual mane-

tes, en su mayoría fotógrafos, aunque alguno que otro imparte cursos de Dibujo, como

ra que la educación y las letras, las artes plásticas ofrecen señales más identificables y lu-

en el caso de Federico Girandi,|228| quien poseía un colegio capitalino en el 1877.

minosas durante las décadas 1870-1890. Son señales concentradas en el sureño ámbito

La presencia de ejecutantes de las artes, foráneos o trashumantes, con incidencia docen-

de Santo Domingo, capital del país, en donde para los años del mil ochocientos seten-

te y manejos técnicos en medios visuales como la fotografía, es un fenómeno general del

ta aún labora León Cordero, como solitario maestro de dibujo. Coincidencialmente,

área antillana a donde vienen como trotamundos o como agentes de intereses diplomá-

Cordero fallece en la fecha (1874) en que otro pintor dominicano, ALEJANDRO

ticos, que tienen que redactar informes en los cuales se incluyen estampas dibujísticas de

BONILLA (n. 1820), regresa al país después de haberse exiliado en edad adulta. El ha-

la realidad. En relación a la República Dominicana, los nombres más citados son Samuel

bía emigrado «a Caracas en 1868, donde ingresó en el taller de un pintor italiano, es-

Hazard y James S.Taylor, los cuales visitaron el país entre 1870-1873 y cuyas ilustracio-

pecializándose en la pintura de retratos, con el producto de los cuales pudo vivir en sus

nes no pasan de tener carácter documental sobre las costumbres, el paisajes y la realidad

días de exilio (...). Más tarde estableció una escuela de pintura con la protección del

social. En este oleaje de visitantes foráneos, varios dibujantes y grabadistas españoles es-

Presidente Venezolano Falcón, quien le tuvo gran estima.Allí dejó muchos cuadros pin-

tuvieron en Santo Domingo durante el período de la anexión (1861-65). Eran corres-

tados por él y el recuerdo de una vida ejemplar».|227|

ponsales de ilustradores de la prensa madrileña. Después de ellos y de otros extranjeros,

Primer pintor nacional de importancia, Bonilla establece taller en su casa de la ciudad

un caso excepcional lo representa Juan Fernández Corredor, a quien la tradición histo-

Samuel Hazard|Santiago|Dibujo|1871.

Samuel Hazard|Bahía de Montecristi|Dibujo|1871.

|228|
Idem.
Nota No. 1.
Página 50.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|174|

|175|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

riográfica considera el primer docente de importancia en relación a las artes. En este sen-

|229|

tido se afirma lo siguiente: «El movimiento artístico dominicano en que descollarían De-

Idem.
Página 49.
Confert.

sangles y Abelardo, se inicia propiamente con el pintor JUAN FERNÁNDEZ CO-

RREDOR, de la Escuela de Madrid (...) a principios de 1883 (...) llegó de Europa (...)
de paso para Colombia. Pero ¡Qué ciudad tan española!, dijo, y se quedó aquí.. Así nos lo
refería uno de sus discípulos, el pintor don Arquímedes de la Concha».|229|
La presencia de Fernández Corredor coincide con la acción educativa emprendida por
Hostos, con la reaparición de Desangles, quien establece taller, y con las tareas de animación cultural que asumen diversas agrupaciones entre ellas la Sociedad Amigos de la Enseñanza o Amigos de las Letras. Fue esta asociación la que, aprovechando la presencia del pintor
español, fundó una clase de dibujo y pintura. Simultáneamente, Corredor también estable-

ció otro curso de tres lecciones semanales en su residencia. A una y otra clase se relaciona
un grupo de jóvenes entre los cuales figuran Barón Coiscou,Abelardo Rodríguez Urdaneta,Arturo Grullón, José María Cabral, Lucas Gibbes,Antonio Rodríguez, Manuel María Sanabia,Américo Lugo, Máximo Grullón,Arquímedes de la Concha, Idelfonso Sánchez,Arismendi Robiu, Josefina Polanco y otros.Algunos de estos jóvenes cursaban al mismo tiempo el profesorado en la escuela normal hostosiana, entre ellos Grullón, Lugo y Robiu.
Pedro M. Escoboza|Santa Lucía|Óleo/tela|34.5 x 25.5 cms.|C.1900|Col. Archivo Histórico de Santiago

José F. García|Retrato de señor desconocido|Carboncillo/papel|60 x 45.5 cms.|1912|Col. Familia De los Santos.
José F. García (atribuido)| El venerable maestro José Manuel Glass|Lápiz/papel|40 x 30 cms.|Sin fecha|Col. Logia
Nuevo Mundo.

|177|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|176|

|230|
Morillo,
Manuel M.
Horizontes,
revista.
Página 3.
Confert.

No fue Fernández Corredor el único docente de dibujo y pintura, con desenvolvi-

docente del nuevo director. Es probable también que De los Santos se ausentara del país,

miento en una etapa de cambios caracterizados por la impronta moderna. Alejandro

abandonando la labor docente.

Bonilla, uno de los dos pintores dominicanos más activos del decenio 1880, tenía Ta-

Un nuevo espacio artístico ya asentado en Santo Domingo era el taller de Luis Desan-

ller-Escuela al igual que Luis Desangles, el otro activista, quien había establecido taller

gles, un joven artista formado además en deporte y en música, prontamente transfor-

en 1883, asociándose de paso a tareas educativas. En el mismo período aparecen dos

mado en anfitrión de tertulias intelectuales y en joven profesor, que atrajo a otras indi-

personajes que procedían de Venezuela, el pintor Cordiglia y Miguel Eduardo Pardó,

vidualidades interesadas en el quehacer artístico. Entre ellas, ex discípulos de Corredor:

quienes ofertaban enseñanza artística. De todas maneras, con el patrocinio de los Ami-

Rodríguez Urdaneta, Arturo Grullón, Manuel María Sanabia, Arquímedes de la Con-

gos de la Enseñanza, Fernández Corredor inaugura un programa sostenido de enseñan-

cha..., a los cuales se suman nuevos nombres: Leopoldo Navarro, Carlos Ramírez Gue-

za artística que es mantenido cuando él decide marcharse del país al cabo de tres años

rra, Adolfo García Obregón, Manuel Buñols Medina, Francisco González Lamarche...

de labor docente (1883-1886). El referido profesor madrileño abandona Santo Domin-

En 1890, ocupa Desangles la Dirección de la Escuela Municipal de Dibujo. Para enton-

go en el momento en que la academia que dirigía fue llamada Escuela Pública Municipal

ces Ulises Heureaux (1845-1899), conocido como Lilís, había consolidado su arbitraje,

de Dibujo, al ser sostenida por el Ayuntamiento local. Los candidatos a dirigirla fueron
José María Cabral y Felipe De los Santos. Este último, relacionado a una formación pictórica obtenida en Caracas,Venezuela,|230| obtuvo la Dirección de la escuela la que al
parecer decae debido a que muchos de los alumnos, jóvenes en su mayoría y algunos
egresados de la Escuela Normal, se desplazan hacia otros espacios y lugares. Es probable un debilitamiento del soporte auspiciador de la escuela o una carencia de mística
James E. Taylor|Buscando agua en el río vía, Azua|Dibujo|1871|Col. Biblioteca del Congreso, U.S.A.

Angel Perdomo|Pastores siguiendo la estrella de Belén|Óleo/metal|30 x 20 cms.|Siglo XIX|Col. Centro Cultural Eduardo
León Jimenes

|179|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|178|

tras vencer en las elecciones de 1886 a Casimiro de Moya (1849-1915), representante
de los ideales democráticos y nacionalistas del bando azul. Este proceso electoral, plagado de procedimientos fraudulentos auspiciados por el dictador, provocó en el Cibao el
levantamiento armado conocido como la Revolución de Moya, «que fue incapaz de
ofrecer una sólida resistencia y cuyas fuerzas, principalmente los jefes subalternos, fueron vencidas –al decir de Heureaux–, más que con balas con dinero».|231|
Las elecciones y la situación conflictiva que se produce había involucrado a los jóvenes
normalistas de filiación liberal, como también a muchos intelectuales y a algunos estudiantes de pintura. El dictador percibió todo un movimiento conspirativo en su contra que
sobre todo involucraba a Hostos. Esta sospecha y la derrota liberal determinaron que el
maestro abandonara el país, truncándose el proyecto educativo positivista que tan buenos

frutos comenzaba a producir en el sistema educativo y en la vida cultural de la nación.
Artículos de prensa combatiendo a la dictadura, líbelos y algunos iconos anti-Lilís, aparecieron sobre todo en la ciudad capital durante la última década del siglo diecinueve. Precisamente en 1893, algunos alumnos de Luis Desangles, opositores de Heureaux, concibieron el proyecto de realizar varias pinturas, en las cuales aparecía la imagen del dictador en
situación de ahorcado. Realizados los cuadros, estos aparecieron en distintos lugares públiM. Schiffino|Retrato de mujer (serenidad)|Pastel/papel|50 x 40 cms.|1896|Col. Museo de Arte Moderno.

Frank Adróver|Pescador|Óleo/tela|69 x 53.5 cms.|1952|Col. Privada.
José Francisco García|Retrato de Virginia Elena Ortea|Lápiz/papel|50 x 40 cms.|Sin Fecha|Col. Familia De Mena.

|231|
Cassá, Roberto.
Historia Social y
Económica (...)
Tomo 2.
Página 183.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|180|

|232|
Henríquez Ureña,
Max.
Texto de 1964,
referido por
Nereida Lahit
Bignott.
Monografía Luis
Desangles (...).
Páginas 257-59.
Confert.

|233|
Idem.
Página 254.
Confert.

|181|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

cos de acuerdo al testimonio que a continuación se cita: «Una mañana de los primeros días
de febrero de 1893, amaneció en el Parque Colón y al pie de la estatua del descubridor, un
cuadro pintado al óleo con colores fuertes y llamativos, dentro del cual se destaca la figura
del Presidente Heureaux, colgando de un árbol, con una soga puesta en el cuello y la lengua de fuera (sic). El parecido era insuperable y gran afluencia de curiosos se aglomeró para contemplarla (...) y se alejaba con presteza (...).Ya entrada la mañana algunos agentes de
policía se llevaron el cuadro al Palacio del Gobierno (...) y corrió la voz de que otra pintura semejante había sido retirada de la cruz situada en la explanada de la Misericordia. El
Presidente Heureaux (...) ordenó que hicieran comparecer a su presencia a todos los que
se dedicaban al arte pictórico. Nadie, sin embargo, podía facilitar informe alguno sobre los
probables autores del desacato.Algo se había filtrado, sin embargo en el público, pues se hablaba de que el cuadro había sido puesto allí esa madrugada por un cura y que era obra de
estudiante de pintura. Hubo, pues, alguna persona que a esa hora tempranera había visto
colocar el cuadro en ese lugar. La investigación se prolongó durante varios días. Heureaux
no tenía una pista segura, pero empezaba a esclarecer algunos puntos dudosos, y adquirió
la fundada sospecha de que ese cuadro provenía del taller del profesor Luis Desangles, a
quien increpó exigiéndole que abandonara todo disimulo, pues o bien él era el autor o lo
era uno de sus discípulos (...), le observó que como maestro, tenía que saber cuáles eran los
discípulos más hábiles que él tenía en su estudio, y así salió a relucir el nombre del joven
estudiante Arquímedes de la Concha (...).Arquímedes, frente a frente con Heureaux (...) se
confesó único autor del hecho, y fue reducido a prisión (...). Quedaba por averiguar si otros
estudiantes estaban complicados en el asunto, pero Heureaux prefirió no ir más lejos en la
investigación, aunque estaba empeñado en saber quién era el supuesto cura que había ayudado a colocar el cuadro, pues sobre este punto, al igual que sobre otros extremos de la
cuestión Arquímedes se mantuvo hermético y nada pudo Heureaux obtener de él».|232|
El juvenil y combatiente activismo artístico, que encierra el hecho referido, es el primer
conato de la relación entre arte y compromiso político. La sugerencia visual que propone el ajusticiamiento para el protagonista de la Dictadura impuesta en el país, produjo
inmediatas consecuencias. La primera fue la expatriación de Luis Desangles, a quien se
le dio el plazo de 24 horas para abandonar la República. La segunda consecuencia fue el
cierre del estudio-escuela del pintor, del espacio hogareño como lugar de tertulias culturales y la clausura de la Escuela Municipal que dirigía. Un tercer resultado fue la huida de Medardo Font Bernard, el cura que había colocado el cuadro en la plaza pública,
y que recibió la protección del Consulado Español para abandonar Santo Domingo, al
temer por su seguridad.|233| El último resultado era el posible fusilamiento de Arquí-

José Audilio Santana|Rafael Geler sobre quien cae una enorme descarga eléctrica|Pintura/madera|1902|Tesoros Basílica
de Higüey.

|183|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|182|

|234|
Cassá, Roberto.
Op. Cit.
Página 179.
Confert.

|235|
Contín Aybar,
Néstor.
Historia de la
Literatura (...).
Tomo II.
Página 278.
Confert.

|236|
Cartagena P.,
Aída.
Galería de Bellas
Artes. Página 35.
Confert.

medes de la Concha, hecho que no ocurrió al interceder por su vida el literato Manuel

de Murillo localizado en El Prado,|237| y de un Retrato de Colón (1892), de fondo

de Jesús Galván, pariente suyo y Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno.

oscuro, copiado del que existe en la Biblioteca Nacional de la capital española.|238|

Ascendiendo políticamente como hombre de confianza de Gregorio Luperón en su tem-

Francisco Aybar. Grabador y litógrafo con establecimiento en 1877 en la ciudad Ca-

prana carrera política, Ulises Heureaux estableció la primera dictadura moderna del país,

pital. Pionero de la litografía en el país,|239| su nombre se asocia al de un pintor que

además como un hecho nuevo que encarnaba los ideales de Paz, Orden y Progreso, sustenta-

actúa como jurado|240| de concursos del 1885 y 1901.

dos por liberales y nacionalistas. La paz era una condición de fuerza para orientar el destino

Adriana Billini (1863-1946). Nativa de Baní e hija de Epifanio Billini, primer fotó-

de la patria sin revueltas políticas anárquicas; condición además para emprender los ordena-

grafo dominicano con quien posiblemente inició formación pictórica (su padre era

mientos institucionales que permitieran el progreso previsto como desarrollo civilizador y

además pintor). Se formó en Cuba, en donde residió y ejerció magisterio artístico.

modernizante. Utilizando la fuerza coercitiva de organismos militares y de espionaje que se

Alejandro Bonilla (1820-1901). Nacido en la ciudad capital en donde probablemente ini-

definen en el marco de la Dictadura, la voluntad personalista, corruptora y represiva de Heu-

ció formación pictórica y la cual completa en Venezuela en donde se exilia cuando tenía 48

reaux responde políticamente al desarrollo capitalista, de un sector criollo agroexportador,

años de edad. De acuerdo a la cronología es el primer pintor del grupo de los precursores.

en armonía con la penetración de intereses comerciales y financieros de consorcios impe-

Rodolfo Domingo Cambiaso y Sosa (1852-1916). Nativo de Santo Domingo e hijo

rialistas. Señala Cassá que «esta actitud explica todos los actos que a través de las concesio-

del fundador de la Marina Dominicana, posiblemente fue alumno de León Cordero, aun-

nes, de las facilidades a la inversión extranjera y la dependencia financiera, estableció la dic-

que al parecer tiene formación europea ya que algunas de sus obras fueron realizadas en

|240|

tadura desde sus inicios».|234| Los empréstitos que se asumen para asegurar la estabilidad

Génova, Londres y otras ciudades del Viejo Continente. Otras pinturas se asocian al país na-

del gobierno e implementar el desarrollo, constituyen el estímulo de esa dependencia.

tivo. De acuerdo a una relación anotada personalmente, cultivó el retrato y el paisaje.|241|

Idem.
Páginas 52 y 111.
Confert.

Coincide con la Dictadura una transformación general que afecta a las principales po-

Arquímedes de la Concha (1870– 1952). Comenzó a formarse con Fernández Co-

blaciones del país, en las cuales aumenta el número de habitantes, de establecimientos

rredor, sobresaliendo después como alumno de Desangles. Se hizo notable al pintar la

comerciales y de las iniciativas municipales en cuanto a modernizar los servicios públi-

famosa imagen de Lilís Ahorcado, que le pudo quitar la vida y de la que se conocen dos

cos. La industria azucarera en el sur; el establecimiento de vías ferroviarias conectando

versiones. Retratista y cultivador de vistas urbanas, aquitectónicas. En 1940, forma par-

los polos productivos; las diversas inmigraciones y la multiplicación de instituciones so-

te de un jurado calificador de la Academia Nacional de Dibujo y Pintura.|242|

cioculturales, manifiestan esa transformación que además permite apreciar un mayor

Luis Desangles Sibilly (1861-1940). Hijo de padres franceses, manifestó desde tem-

número de protagonistas culturales relacionados a la educación, a las letras, al periodis-

prana edad preferencia por el arte, razón por la cual la familia decidió que León Cor-

mo, al activismo difusor y recreativo, a las artes en general. Si a partir del decenio 1870

dero le orientara posiblemente entre 1870-1874, año este último en que fallece el cita-

comienza a vislumbrarse un florecimiento dominicano que se amplía en las siguientes

do profesor. Se afirma que después fue enviado a Italia a continuar estudios artísti-

décadas, puede hablarse de generaciones de intelectuales y artísticas, coincidiendo en

cos,|243| desarrollándose en los campos del dibujo, la escultura y la pintura. En 1883

ideales y temarios expresivos en la última etapa del siglo XIX, en la que domina el per-

instala su taller de pintor en Santo Domingo, hecho coincidente con la llegada y la do-

sonalismo gubernativo de Heureaux. Una nómina anotada de las individualidades na-

cencia de Fernández Corredor.

cionales que se relacionan de manera situacional o trascendente al quehacer artístico,

Pedro M. Escoboza. Individualidad localizada en Santiago de los Caballeros –finales

permite una visión generacional de una etapa precursora. A continuación la nómina:

del XIX–, se dedicaba al dibujo y al grabado. Fue orientador de Amado Escoboza, hijo

Antonio Alfau Baralt (1847-1919). Nació en Mayagüez, Puerto Rico. Era abogado

suyo.|244| El archivo de Historia de Santiago posee el óleo Santa Lucía.

y se distinguió como publicista, orador académico|235| y autor de artículos sobre te-

Dolores Fernández de Castro. Nativa de San Francisco de Macorís, figura en la Ex-

mas artísticos. Uno de los fundadores del primer Ateneo Dominicano,|236| fue tam-

posición Nacional de 1890. En su pueblo natal ejerce docencia artística (siglo XX) con

bién pintor con quien se orienta Jesusa Alfau Galván, su hija pintora. Se refieren como

escasos alumnos y en ratos libres que le dejaba la vida doméstica.

suyas dos obras pictóricas realizadas en Madrid: Un San Francisco, copiado del original

Juan Ramón Fiallo. Alumno de Luis Desangles, fue pintor que cultivó el retrato y el pai-

|237|
Rodríguez
Demorizi,
Op. Cit. Nota No. 3.
Página 51.
Confert.

|238|
Mejía Solieri,
Abigaíl.
Revista de
Educación,
No. 50, 1939.
Página 4.
Confert.

|239|
Rodríguez
Demorizi.
Idem. Nota No. 3.
Página 51.
Confert.

|241|
Idem.
Nota No. 4.
Páginas 62-63.
Confert.

|242|
Secretaría de
Educación.
Memoria del año
1940.
Página 220.
Confert.

|243|
Henríquez Ureña,
Max.
Op. Cit.
Página 252.
Confert.

|244|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Páginas 114-15.
Confert.

|185|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|184|

saje citadino. En la exposición celebrada en la Sociedad Amigos del País, del 1890, expone

Francisco González Lamarche. Nació hacia el 1870, en Santo Domingo. Conoci-

retratos al óleo de Hostos y Luis Cambiaso. Se dedicó con preferencia a la fotografía.

do como Panchito González, logra formación en la Escuela Municipal de Dibujo, cul-

Ramón Frade (1875-1954). Nativo de Cayey, Puerto Rico e hijo de boricuas, fue traí-

tivando tanto la pintura como la escultura, arte este último en el que más se le recono-

do al país desde pequeño, asistiendo a los cursos de Fernández Corredor.Tuvo que ver

ce ya que su nombre se asocia al de Abelardo y Angel Perdomo. En la exposición con-

con la revista El Lápiz, para la que hizo varias ilustraciones.Asistió al Taller de Desangles.

curso de 1901, presenta un Busto de Desangles, por el que fue galardonado.

Manuel de Jesús Frías. Escultor de la zona cibaeña, se desconocen sus datos biográ-

Arturo Grullón (1869-1942). Nativo de Santiago, figura entre los primeros alumnos de

ficos. La Logia Nuevo Mundo Nº 5, de Santiago de los Caballeros, conserva cuatro ta-

Hostos al tiempo que asiste a los cursos de Fernández Corredor y al taller-escuela de De-

llas tamaño natural de Duarte, Sánchez, Mella y Fernando Valerio.

sangles.Viajó a Europa a continuar carrera artística; empero, decidió estudiar medicina. Par-

José Francisco García. Sobresaliente retratista al dibujo, con desenvolvimiento hacia las

ticipó en varios certámenes nacionales y en 1900 le fue concedido un premio en París.

últimas décadas del siglo XIX, vinculado a Santiago y a casi todo el Cibao. Su producción

Manuel Guerrero Peña (1825-1892). Vinculado a familia catalana, nació en Santo

iconográfica enfoca notables personajes, entre ellos el de la escritora Virginia Elena Or-

Domingo en donde estudió medicina, marchando a Puerto Rico en donde establece

tea. En 1907 participa en el Certamen celebrado en Santo Domingo, presentando la co-

residencia sin desvincularse del país natal. Músico y pintor, presenta en la primera Gran

pia al lápiz del cuadro Psiquis y Amor, que le permite obtener mención honorífica.

Exposición Nacional del Arte (1890) el cuadro San Francisco de Paula (copia). Pintó

Adolfo García Obregón (1865-1931). Hijo de una pareja domínico-española, nace en

otras imágenes religiosas, retratos y vistas monumentales.

Cuba y establece muy joven residencia en Santo Domingo, en donde estudia pintura con

Ramón Mella Lithgow (18...?–1922). Pintor, fotógrafo y caricaturista, al parecer for-

Desangles y luego viaja a Europa en donde completa su formación. Escribió artículos

mado artísticamente en La Habana, Cuba, donde labora en 1892 para publicaciones

sobre artistas coetáneos y fue docente de dibujo y pintura en las décadas iniciales del XX.

ilustradas. Autor de retratos, se le reconoce sobre todo como caricaturista de combate

José Audilio Santana|Las ánimas (copia de Desangles)|Óleo/tela|C. 1895|Tesoros de la Basílica de Higüey.

Anónimo|Exvotos de la Sra. viuda Rafael|Pintura|1901|Tesoros de la Basílica de Higüey.

Anónimo|Un niño corneado por un toro|Óleo/tela.|Siglo XIX|Tesoros de la Basílica de Higüey.

|187|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|186|

político, actividad que proyecta desde la nativa Puerto Plata, en donde fue profesor de

Corredor, continuando después con Luis Desangles. Personalidad polifacética de las ar-

Dibujo en la Escuela Normal.

tes nacionales, fue escultor, fotógrafo, pintor y educador representativo de toda una épo-

Leopoldo Navarro (1862-1908). Formado en el Colegio del Padre Billini, estudia en

ca en la que domina su nombre.

el Instituto Profesional, destacándose como matemático e ingeniero. Estudia arte con

José Altagracia Reyes. Artista imaginero, posiblemente nacido alrededor de 1840, ya

Luis Desangles, siendo uno de sus alumnos sobresalientes. Es pionero de la acuarela.

que figuró en las tropas restauradoras (1863-1865). En 1891, en la zona nativa de San

|246|

Angel Perdomo Rojas (1818-1881).Armero y pirotécnico, se relaciona al movimien-

Francisco de Macorís, realiza imágenes religiosas de tamaño casi natural: entre sus esta-

Idem.
Página 22.
Confert.

to separatista de Duarte. Fue pintor y tallista imaginero, autor de El San Luis Gonzaga

tuas se cuentan una Virgen de las Mercedes, un San Miguel, un Cristo Crucificado.|247|

del Padre Billini (talla policromada), conservándose una pintura suya.

Manuel María Sanabia (1868-1938). Estudió con Fernández Corredor, Felipe de los

Angel Perdomo (1859-1935). Hijo del anterior prócer artillero de la Puerta del Conde del

Santos y Luis Desangles, durante el período 1883-1893, figurando en la muestra de

mismo nombre. Aficionado a las artes mecánicas, piroctécnicas y a las Bellas Artes, se des-

alumnos de 1885 y en la nutrida exposición nacional de 1890. Localizado en Moca, en

taca en la escultura.Autor de varias cabezas de estudio en yeso, merece diversos premios en

1901, ofrece servicio de retratista al creyón, óleo y pastel,|248| aunque principalmente

certámenes nacionales. Su nombre figura entre los expositores de la muestra del 1890.

se dedica a la profesión farmacéutica de la que estaba graduado. Entre sus cuadros se re-

José del Carmen Pérez (18...?-1894). Farmacéutico con ejercicio en Azua, su pue-

fieren el Retrato de Gregorio Rivas y Paisaje del Yaque (óleo 1895).

blo natal. Escribió artículos sobre arte con el seudónimo César de Ozama, usando ade-

José Audilio Santana (1882-1915). Nativo de Higüey, fue poeta y pintor de mucha

más Raúl Delmonte y el anagrana Zerep para distintas colaboraciones en periódicos de

actividad en la región nativa. Realizó paisajes, retratos y copias de pinturas conocidas.

Santo Domingo. En 1891 funda la revista ilustrada El Lápiz. Dibujante más que pintor,

Usaba diferentes seudónimos para firmar sus escritos. Murió de lepra.

participa en la exposición de 1890, con dos paisajes copiados de tomas fotográfi-

Felipe De los Santos. Desconocido biográficamente, formó parte de las individuali-

cas.|245| Sus retratos (dibujos o grabados) de diferentes personajes destacados sobrevi-

dades artísticas poco destacadas. Se sabe de él que procedía de Caracas|249| en donde

ven como gráfica en la revista que fundó.

consiguió formación pictórica, asociándose a Fernández Corredor entre 1885-1886, año

Eliseo Roques Pérez (1887-19...?). Hijo de Ricardo Roques y Marta Pérez, se men-

éste último en el cual le sustituye como Director de los cursos municipales de dibujo y

ciona con frecuencia junto a los principales artistas del final del XIX y principios del XX.

pintura. En la primera gran muestra nacional de arte (Febrero 27-1890), expone ocho

Deschamps lo cita en su Directorio de 1907. Casó a los 28 años con María Román. Se

obras, de técnica y temáticas variadas: un cuadro histórico sobre la Captura de Caonabo

desconoce su desenvolvimiento artístico y otros datos de su vida. La pinacoteca nacional

(óleo), uno de costumbres populares que enfoca una fiesta en el barrio de San Miguel

recibió varias acuarelas suyas en la década 1930, de la Sucesión Arredondo Miura.|246|

(pastel) y retratos de Heureaux (óleo), Hostos (creyón), así como diversos estudios.|250|

Julio Pou (1862-1940). Oriundo de Santo Domingo, es un sobresaliente fotógrafo con

M. Schiffino. Individualidad artística sobre la que no se tiene una esclarecida definición

actividad entre final del XIX y décadas del XX. Pintor, realizó retratos al pastel y al óleo

biográfica. Es definida como Pintor del siglo XIX y principios del XX.También como fo-

tamaño natural.

tógrafo.|251| A propósito de obras suyas fechadas en 1896 y adquiridas para la pinacoteca

Angel Pons dibujante con preferencia hacia las caricaturas de personajes y situaciones

nacional, se refiere que fueron comprados dos óleos y un pastel de la Srta. Schiffino.|252|

populares. Se da a conocer en la revista El Lápiz.

Se trata de las obras Ensueño (óleo), Cabeza de Mujer (óleo) y Serenidad (pastel, 1896).

Paul Ponzio. Pintor desconocido, de él se conserva un óleo/madera de 1898: Ruinas

A la lista de individualidades referidas en breves anotaciones biográficas, pueden añadir-

Alcázar Colón.

se otros nombres que figuran asociados a las academias artísticas en edades juveniles (Jo-

Carlos Ramírez Guerra (1881-1951). Se formó con Desangles, marchándose a San-

sé María Cabral,Américo Lugo, Máximo Grullón...) y aunque sobresalieron como estu-

tiago de Cuba (1905), en donde obtiene reconocimiento como acuarelista. En 1927

diantes o mostraron interés hacia las artes (Cabral compitió con De los Santos por la di-

realiza exposición individual en esa ciudad.

rección de los cursos de Corredor), finalmente reorientaron la vocación hacia otros cam-

Abelardo Rodríguez Urdaneta (1870-1933). Comienza formación con Fernández

pos profesionales como sucedió también con la mayoría generacional. Frente a muchos

|245|
Mejía Soliere,
Abigaíl.
Revista de
Educación.
No. 52, 1939.
Página 24.
Confert.

|247|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Nota No. 1.
Página 129.
Confert.

|248|
Idem.
Nota No. 2.
Página 105.
Confert.

|249|
Morillo.
Op. Cit.
Página 3.
Confert.

|250|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Páginas 56-59.
Confert.

|251|
Arteclub.
Catálogo Segunda
Exposición.
Página 17.
Confert.

|252|
Secretaría de
Educación.
Memoria
del Año 1939.
Página 174.
Confert

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|188|

|253|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Páginas 108-9.
Confert.

|254|
Arteclub.
Op. Cit.
Página 9.
Confert.

|255|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 154.
Confert.

|256|
Adróver, Belkis.
Abelardo
Rodríguez
Urdaneta, su vida.
(...) Página 10.
Confert.

|189|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

de ellos resultan más relevantes los personajes extranjeros que desempeñaron una labor
significativa para el impulso del arte nacional, bien de manera temporal y confluyente,
bien de forma más participativa y orientadora. En la confluencia del activismo educativo de la década 1880, en la que tienen desempeño Bonilla, Desangles, Hostos y Fernández Corredor, se reconoce el papel docente de éste último debido a que a él se asocian
jóvenes que sobresalen mucho tiempo después de su localización en Santo Domingo.
Junto al nombre de ese profesor madrileño de dibujo y pintura, debe citarse a MA-

NUEL PUEYO, docente catalán localizado en el país en la década 1890, ubicándose
luego en el Cibao, en donde se dedica a la enseñanza. El historiador Rodríguez Demorizi al respecto escribe que «entre los artistas extranjeros que (...) hicieron de Santo Domingo su segunda patria, merece especial mención el español Manuel Pueyo (...) –pianista, maestro de pintura y música–, a quien La Vega, principalmente, le debió una decisiva aportación a su cultura artística en las primeras décadas del siglo. En 1894 hizo una
alegoría conmemorativa de las fiestas de recepción en San Pedro de Macorís al Presidente Heureaux. Dos años después, en 1896, realizó un gran óleo del incendio de la Iglesia
de San Pedro de Macorís; en 1897 dibujó al creyón una mesa revuelta –que mereció muchos elogios– dedicada al potentado José A. Puente, cuyo excelente retrato, también al
creyón, aparecía en el centro de la mesa. Pueyo se trasladó luego al Cibao, donde se conservaron algunas de sus obras, incluso decoraciones interiores (...) algunos murales. En la
Exposición del 1907, exhibió una reproducción en miniatura del Mercado de La Vega,
que entonces construía allí el ingeniero Alfredo Scaroina Montuori».|253|
Otro español que asumió docencia dominicana fue FRANK ADROVER (1861-1924)
natural de Islas Baleares, quien residió en el país desde 1887, movilizándose por varias comunidades del sur, entre ellas Baní, en donde casó y tuvo familia. Fotógrafo, pintor y modelador, mezclaba medios técnicos: «Fotos iluminadas, coloreadas con acuarela, sobre vidrio coloreadas con óleo, daguerrotipos y platinotipias (...). Enseñó su arte a varios fotógrafos de la época».|254| Además de Adrover y Pueyo, otras individualidades se relacionan también al quehacer artístico durante el período. Especialmente al arte de la fotografía: Cordiglia, el holandés Naar, Salomón Levy y Pedro Pablo Catenchi (italiano), «el fotógrafo más popular de los extranjeros que deambularon por el país».|255| Todos ellos influyeron no sólo en la preferencia social de que es objeto el arte de la lente sino que formaron a muchos fotógrafos dominicanos. A todos ellos debe sumarse el nombre de Manuel Guerrero Peña, de ascendencia española, médico, aficionado del violín y pintor del
cual poseía Belkis Adróver dos cuadros, y quien al parecer contagia la vocación artística
de su hijo Abelardo Rodríguez Urdaneta, quien usa los apellidos de la madre.|256|

Manuel Guerrero|Retrato de Aurelia Guerrero Lesso|Óleo/madera|35 x 28 cms.|1952|Col. Familia Fiallo Billini.

|191|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|190|

3|4 El arte precursor y romántico

tria, de la nacionalidad dominicana y de la separación del dominio haitiano que consagró la independencia como acto soberano del porvenir. Sin perder de vista el tiempo
futuro que significa progreso civilizador, la nueva actitud romántica del 1870 en adelante es más cultural que política; acude al pasado en donde encuentra al lejano aborigen, en primer lugar, desarrollándose la tendencia indigenista, sobre todo en el campo
literario. Una explicación de esa tendencia, ofrecida por Max Henríquez Ureña,|257|
permite apreciar las características generales:
|A| La literatura indigenista se desarrolla en la América hispánica durante el siglo XIX,
inspirándose principalmente en la desventura de los aborígenes al enfrentarse a los conquistadores europeos: «el cultivo de los temas indigenistas conlleva una intención política al generalizarse en los años que subsiguen a la proclamación de la independencia,
hasta culminar en la segunda mitad del siglo XIX, en un movimiento uniforme que tuvo carácter continental».
|B| La producción indigenista dominicana se impulsa después de 1861, alcanzando
pleno desarrollo entre 1870-1890, sin extinguirse ni desaparecer totalmente.
|C| «Es la guerra de la Restauración librada contra España, la que mueve a los dominicanos a recordar a los desaparecidos aborígenes y a llorar sus desventuras. Puede ser
que no hubiera en ello un propósito deliberado de antiespañolismo, pero sí cabe afirmar que estaba latente un móvil político detrás del motivo sentimental».
|CH| El indigenismo como tendencia sentimental y patriótica hacia el amerindio antillano, se manifestaba en un país donde la población aborigen había desaparecido casi
totalmente. En este sentido se aborda el tema indígena no como descripción sino co-

El florecimiento de las artes durante las últimas décadas del siglo XIX, aparte de impulsarse con la aparición de maestros, cursos y establecimientos artísticos (atelier o estudios), se correlaciona con los criterios y sentimientos que promueven civilistas, políticos liberales, educadores y escritores, sobre todo poetas. De manera simultánea, los criterios y los sentimientos sustentan ideales civiles y de bien patrio que, internalizados,
originan un fuerte movimiento romántico. Si la primera muestra significativa del romanticismo nacional había sido expresión luminosa de Duarte como forjador político
solitario, precisamente esa forjación reforzada con la guerra de independencia a favor
de la restauración de la República origina actitudes más generales, diversas y colectivas.
El romanticismo duartiano había sido doctrinario y militante en la postulación de la pa-

mo reconstrucción. Especialmente los poetas cantan los sufrimientos y los heroísmos de
la raza desaparecida, porque en el país donde no había indios, éstos seguían viviendo para la poesía, «como un símbolo del patriotismo y del amor a la tierra y a la libertad».
|D| Los hermanos Alejandro y Javier Angulo Guridi fueron los primeros dominicanos
en escribir, en base al recuerdo de los indios, obras literarias publicadas en la década del
1840. Sin embargo, es Javier, autor de La Ciguapa (1876) y del drama Iguaniona, escrito en 1867 e impreso en 1881, el autor de una dramaturgia indigenista que se asocia al
hecho de que el escritor luchó como soldado contra el anexionismo español. A pesar
de que Javier Angulo Guridi también publicó Escenas Aborígenes (1872), se considera
que las Fantasías Indígenas (1877) de José Joaquín Pérez son las que hacen arraigar en
Santo Domingo el sentimiento hacia el indigenismo.
|F| Con la tendencia indigenista, que arraiga con la restauración republicana, «se hace

José Fernández Corredor (atribuido)|Plaza de Armas|Grabado|C.1880.

popular el nombre de Quisqueya, que se supone indígena y fue desentrañado de la cró-

|257|
Henríquez Ureña,
Max.
Op. Cit.
Páginas 277-295.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|192|

|258|

nica de Pedro Mártir y aplicado, en oposición al de Haití».Al poeta Manuel Rodríguez

Idem.
Página 291.
Confert.

Objío (1838-1871) se le atribuye el empleo de vocablo que cobra vigencia a partir de

|259|

da recibe / Del sol de la libertad. / Extensa como ninguna / Eleva altiva la frente. / I se-

Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 56.
Confert.

|260|
Hoektin, Harry.
El Pueblo
Dominicano.
Páginas 58-59.
Confert.

|193|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

su poema Patria: «Oid pues: hai una antilla / En medio del Mar Caribe, / Que luz i vimeja un continente /Su vasta localidad.
Sus antiguos moradores / En patriótica querella / Ya la llamaban Quisquella, / Ya la llamaban Haití. / Madre de tierra los unos, / Los otros tierra elevada, / De flores mil coronada /cual delicioso pensil». (Sic)
Quisqueya es un concepto de identificación patriótica, usado por numerosos poetas, y del
cual fue partidario Hostos como uso nominal para la República. El nombre se consagra
en las estrofas del Himno Nacional de Emilio Prud’Homme: «Quisqueyanos valientes, alcemos /nuestro canto con viva emoción (...) Mas Quisqueya, la indómita y brava, / siempre altiva la frente alzará; / que si fuere mil veces esclava / otras tantas ser libre sabrá».
Al igual que el término Quisqueya, el indigenismo evocó mediante la obra literaria muchos otros nombres aborígenes entre ellos:Anacaona, Caonabo, Guarocuya, Marién,Vaganiona, Guarionex, Mairení y Cotubanamá, nombre este último de indio rebelde que
pone al pie de una serie de artículos políticos Francisco Henríquez y Carvajal (18591935).|258| El tema del indio igualmente fue materia de inspiración para algunos artistas que se asimilaron en el indigenismo de manera situacional y con algunas producciones. En la exposición nacional de 1890, Felipe de los Santos expone el cuadro histórico Captura de Caonabo (óleo),|259| aunque los principales exponentes son Luis
Desangles, autor de varias pinturas sobre el tema del citado cacique hecho prisionero
por Ojeda. Esas pinturas anteceden la escultura que con el mismo nombre modelara
Abelardo Rodríguez Urdaneta.
El aborigen antillano o taíno se convirtió en un símbolo sentimental para escritores,
pintores y ciudadanos que comenzaron a coleccionar piezas relacionadas con ese habitante prehispánico. Sin embargo, junto a la reconstrucción romántica que conllevó la
estimación indígena, se produce también el inevitable enfoque del asunto hispánico,
muy a pesar de que el anexionismo provocó una repulsa contra España, latente en el rechazo de que eran objeto los ciudadanos españoles que permanecieron al restablecerse
la República. Ante esta xenofobia política, desatada sobre todo en Santiago y La Vega,
tuvo que intervenir Luperón, cuya actitud liberal apreciaba como útil para el país la presencia de comerciantes peninsulares, porque ellos traían dinero, crédito y podían provocar movimiento y progreso.|260|
La valorización hispánica en el romanticismo dominicano era ineludible como comple-

Luis Desangles|A mi adorada hija|Mixta/papel|29.21 x 35.56|1898|Col. Museo Bellapart.

|195|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|194|

|261|
Henríquez Ureña,
Max.
Op. Cit.
Página 288.
Confert.

mentaria al tratamiento indigenista. La novela Enriquillo de Manuel de Jesús Galván,

Dos años antes de la publicación de la obra narrativa Enriquillo, habían sido descubiertos

publicada en 1879, pese a centrarse en el indio Guarocuya, ofreció «una reacción favo-

los restos de Cristóbal Colón, en la Catedral de Santo Domingo, lo que provocó gozo y

rable respecto a apreciar el papel histórico de España en América. Galván, sin atenuar

fiesta en la apática ciudad de las ruinas, cuyos moradores locales y de los campos circun-

las responsabilidades que pesan sobre algunos conquistadores y colonizadores cuya fiso-

vecinos se agolparon junto a la Catedral «desahogando en vivas al muerto, (...) o aplau-

nomía reconstruye, evitó incurrir en injustas generalizaciones que convierten los erro-

diendo los pasacalles de la banda de música que llegaba, o el pelotón de tropa que pasaba

res y faltas individuales en culpas colectivas. Describió pues con gran mesura y no sin

o la insólita aparición de la batería que indicaban algún suceso extraordinario como com-

cierto estudiado alarde de imparcialidad el choque de la raza conquistadora con la raza

plemento del acontecimiento de aquel día»|262| (10 de septiembre de 1877). Aconteci-

aborigen. Logró cabalmente su objeto sin apartarse de la verdad histórica, pues el tema

miento que dio lugar a que éste fuera cantado por Josefa Perdomo como un Triunfo de

que eligió para su novela favorecía su punto de vista conciliador».|261| Precisamente el

la Patria (poema del 1878) e igualmente por Salomé Ureña, (poema de 1879), una voz

héroe de la novela, Guarocuya, descendiente y heredero de los caciques, había sido edu-

poética de altura nacional quien en Ruinas (poema de 1877), rememora el pasado: «Me-

cado en la fe cristiana por frailes católicos y bautizado con el nombre de Enrique.

morias venerandas de otros días / soberbios monumentos, / del pasado esplendor reliquias

frías, / donde el arte vertió sus fantasías, / donde el alma expresó sus pensamientos: / Al
veros, ay! Con rapidez que pasma / por la angustiada mente / que suena con la gloria y
se entusiasma, / discurre como alígero fantasma / la bella historia de otra edad luciente».
La mirada de la referida poeta, educadora y feminista, se relaciona a la de los pintores y
fotógrafos que captan la monumentalidad colonial, bien como parte de un acontecimiento nacional, bien como tema arquitectónico de una vista solitaria y citadina que
José del Carmen Pérez|José Joaquín Pérez|Dibujo|1891|Revista El Lápiz 1891.

Anónimo|Plaza de Armas y estatua de Colón|Grabado|1892.

|262|
Deschamps,
Enrique.
La República
Dominicana.
Páginas 223-24.
Confert.

|197|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|196|

llevan al desarrollo de un género de obra visual de valoración romántica. Desde la dé-

César Nicolás Penson, origina el cuadro pictórico de Alejandro Bonilla, que tiene igual

cada 1870, en la cual Alejandro Bonilla pinta la escena de la Llegada de los Restos de

título.|263| Este precursor abordó otros temas más en relación con su tiempo: «Los

Sánchez (óleo 1875), en la que predominan muros y torres de la ciudad del Ozama, el

Desterrados de Guaiguasa (óleo 1868); Llegada de los Restos de Sánchez (óleo 1875) e

asunto monumental que tiene lejano antecedente en el pintor dieciochesco Diego Hi-

Incendio de la Calle Palo Hincado (óleo 1890)», tres crónicas visuales asociadas a he-

laris, es cultivado por otros artistas precursores. A continuación algunos títulos de obras

chos ocurridos en Santo Domingo.Además de Bonilla, otros artistas ofrecen alegorías e

con los respectivos pintores: La Fortaleza Ozama (óleo 1890) Luis Desangles; Estatua de

interpretaciones de la historia, siendo Luis Desangles el autor más relevante. Aparte de

Colón y Plaza de la Catedral (óleo 1890) Manuel M. Sanabia;Vista: Torre del Home-

pintar un significativo Colón Engrillado, realiza cuadros que tienen que ver con hechos

naje (óleo 1890) Frank Adrover; Ruinas Alcázar Colón (óleo 1898) Paul Ponzio;Vista

dominicanos y de Cuba. El óleo Juramentación del Presidente Alejandro Woss y Gil

de la Ciudad Colonial (óleo, 1893) Ramón Frade León/Julio Pou; Callejón de los Cu-

(1903) y el Juramento de la Bandera (mural de 1918) son dos espléndidos ejemplos de

ras (óleo, ...?) Abelardo Piñeyro; Convento Dominico (fotografía 1890) Julio Pou; Pla-

un maestro que también cultivó la historia bíblica.

za de la Catedral (óleo 1890) Abelardo Rodríguez Urdaneta.

Otro aspecto significativo que asumen los autores románticos es la estimación tanto de

La historia como soporte de la poesía y de la narrativa de los escultores románticos o
estrictamente como lucidación del acontecer dominicano, al que se dedican los primeros historiógrafos nacionales (Del Monte y Tejada, José Gabriel García, Emiliano Tejera...), provoca la interpretación visual de varios artistas también románticos. Por ejemplo, Las Vírgenes de Galindo que cantó Félix María Del Monte (1819-1899), recordando el episodio ocurrido durante el dominio haitiano y que narra también el prosista
A. Bassan|Plaza del mercado viejo|Grabado|C.1890.

Juan Fernández Corredor|Sin título|Óleo/tela|89 x 107 cms.|1884|Col. José A. Rodríguez Valdéz

|263|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 47.
Confert.

|199|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|198|

|264|
Luperón,
Gregorio.
Notas
Autobiográficas (...).
Tomo II.
Página 19.
Confert.

|265|
Hostos.
Páginas
Dominicanas.
Página 182.
Confert.

la efemérides patriótica como de los personajes que la protagonizan. En relación a ese

ferentes cuadros por Desangles y en muchas efigies escultóricas por Abelardo Rodrí-

reconocimiento, Luperón sostiene que «una Nación no puede ser honrada y verse res-

guez Urdaneta.

petada, sin honrar y respetar a sus héroes;|264| igualmente Hostos escribe que los pue-

El retrato es el género más cultivado por los artistas, dominando la imagen de Duarte y

blos deben consagrar sus grandes días a lo que deben los individuos consagrar sus na-

de otros trinitarios relevantes al igual que Hostos, preferenciado por los pintores como

talicios».|265| Tales enfoques coinciden con los poetas cantores de la patria; cantores

el gran protagonista cultural de la época, y cuyos numerosos retratos constatan la pecu-

también de sus símbolos y de los grandes personajes que a partir de los febreristas Duar-

liar manera de los románticos de documentar, por un lado, el tiempo menos reciente y,

te, Sánchez y Mella, comienzan a ser sujetos inconográficos del dibujo, la escultura y so-

por el otro, la época protagónica. Numerosas personalidades con desenvolvimiento im-

bre todo de la pintura. En relación a Duarte, los pintores conciben distintas imágenes

portante dentro del florecimiento cultural son acogidas en el retrato pictórico, de ma-

basándose en el recuerdo directo de su personalidad o recreándole conforme a referen-

yor preferencia frente al fotográfico que, al parecer, alcanza todavía el gran formato ha-

cias fisonómicas de viejos ciudadanos que le conocieron. La tradición señala que Ale-

cia el final del siglo XIX.

jandro Bonilla fue el primero en realizar un retrato de Duarte, también asumido en di-

La tendencia dominicana del arte romántico es sobre todo antillano y nacional en su temario localista. Pese a este ingrediente, no excluye el exotismo como fuga hacia referencias foráneas, que ofrecen modelos y temas europeos asumidos de manera indirecta o mediante experiencias directas. En el primer caso y como muestran las obras: El amor que
Llega, de Rodríguez Urdaneta; Retrato de una Niña, de Adriana Billini; María Magdalena
y el Nacimiento de Venus (copia de Cabanel), de Luis Desangles, todas las cuales se producen a inicios del XX como copias o recreaciones acogidas a cierta ambigüedad académica
o neoclásica en su mayoría. Es casi lo que sucede en el repertorio muy españolizado de las
acuarelas de Leopoldo Navarro y en los cuadros de asuntos orientales de Arturo Grullón,
ejemplos exóticos que se relacionan a personales vivencias en regiones fuera de la patria.
Otros asuntos del temario romántico tienen que ver con la naturaleza circundante.Aparece con los precursores dominicanos el paisaje, la naturaleza muerta y la escena costumbrista. Pero se trata de un paisaje urbano y marítimo únicamente relacionado con
la ciudad capital. En este paisaje dominan la monotonía, una atmósfera melancólica y
de soledad ambiental, que no es expresión del sentimiento del artista, sino una condición de la realidad ciertamente desolada y pobre. Rememorativo, Eduardo Matos Díaz,
escribe: «En el primer cuarto de siglo presentaba la ciudad capital un aspecto de apacible aldea, habitada en su mayor parte por gente de costumbres sencillas y honestas.Apenas la poblaban 25 ó 30 mil almas (...). La ciudad tenía en esos tiempos un área reducida (...). Las calles eran de tierra y tenían la particularidad no muy agradable por cierto, de que en tiempos de sequía, cuando soplaba la brisa marina con alguna intensidad,
se levantaban torbellinos y nubes de polvo que invadían las casas (...). Cuando eran largas y abundantes las lluvias, formábanse ríos que corrían las calles, desde la parte alta de
la ciudad hasta el mar, en competencia con el río Ozama.Y no era de extrañar que en

Adolfo García Obregón|Palacio de Engombe|Dibujo|1918.

ocasiones aparecieran en esas turbias aguas alguno que otro infante».|266|

|266|
Matos Díaz,
Eduardo.
Santo Domingo
de Ayer (...).
Páginas 9-17.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|200|

|267|
El título es
invención de
quien subscribe,
de un paisaje de
1884, referido por
J. Miller y
F. Gatón Arce.
El Paisaje
Dominicano (...).
Página 7.
Confert.

|268|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 45.
Confert.

|269|
Diccionario
Monográfico
de Bellas Artes.
Página 99.
Confert.

|270|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 59.
Confert.

El romanticismo dominicano manifiesta pasión por la patria, admiración por los grandes hombres, amor por la tierra y por los símbolos nacionales apreciados positivamen-

|201|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

3|5 Cinco precursores significativos: Bonilla,
Desangles, Navarro, Grullón y Rodríguez Urdaneta

te. Muy distante del romanticismo europeo, así como ajeno a sus condiciones y caracteres, el romanticismo dominicano guarda semejanza con aquel tan sólo en el enraízamiento con el pasado; pero no con la lejanía, amplia e inspiradora que estiman los pintores europeos, realmente limitado y próximo para nuestros artistas insulares. En relación al paisaje, es posible que su cultivo fuera resultado de los poetas que le cantan a la
naturaleza pero sobre todo de un género relacionado con la docencia de Fernández Corredor, de quien se conservaron algunos cuadros paisajísticos:Vista de Calle de Venecia
(óleo) y Paisaje del Campesino Cruzando el Puente|267| de la misma época. Sobre el
nexo entre pintura y poesía, es frecuente la referencia entre la Oda a la Industria Agrícola que José Joaquín Pérez escribiera hacia 1883 y el cuadro El Ingenio Esperanza
(óleo 1883) que pintó Bonilla en base a esa composición literaria.|268| De acuerdo al
examen de los listados de obras que se conocen sobre los pintores precursores, el tema
preferencial fue el paisaje marítimo, reiterativo en Adriana Billini y además tratado por
Adrover, Rodríguez Urdaneta, García Obregón, Bonilla, Arturo Grullón y Desangles,
entre otros autores.
Varios de los pintores que se citan, asumen también el bodegón y el tema de costumbre. De Arturo Grullón se conocen Naturaleza Muerta (óleo 1900) y Pollo Desplumado, (óleo 1900), pero mucho antes Desangles ejecutó ese género: Rosas y Crisantemos
(óleo 188.?), Bodegón (óleo 188.?) y Flores en Jarrón Verde (óleo 1894), al igual que
Leopoldo Navarro con el Estudio de Plantas de Flores (acuarela 189.?).
En relación a la faceta folklórica y populista, surgida de los planteamientos románticos
y denominada costumbrismo,|269| se sustenta que ella aparece en Santo Domingo con
Desangles, resultado de su profundo criollismo y de su relación directa con el medio
campestre en donde vivió durante varios años. Cuadros suyos que reflejan costumbre
de la realidad son Tratando el Carbón (óleo 1896), La Pilastra de Arroz (óleo 1915) y
Las Mendigas (óleo ¿...?). Dibujos de indigentes de Ramón Frade, también de Luis Desangles, reproducidos en El Lápiz (1891-1892), constatan miradas hacia el asunto popular que enfocó Felipe de los Santos en Una Fiesta en el Barrio de San Miguel (pastel),
definido en el listado de la exposición de 1890, como un cuadro de costumbres populares.|270|

Aunque no puede afirmarse con rigor que se produce, con el primer florecimiento cultural dominicano, un arte romántico lleno de pureza, el sentimiento hacia lo nacional es una
fuerza de identificación convertida en una toma de conciencia histórica y territorial. En este sentido el romanticismo dominicano se constituye en una internalización aislada o localista, en correspondencia con el desarrollo del nacionalismo social que expresan sobre todo
los integrantes de la élite, más que criolla antillana, ya que su interacción está definida por
el flujo diferenciado de integrantes de las tres islas afrohispánicas. Las errancias inter-isleñas
que sobre todo asocian a cubanos, dominicanos y puertorriqueños, al entremezclar los sentimientos hermanados en un patriotismo similar, permiten igualmente que sean comunes
otros ideales. La confraternidad antillana postulada por Hostos se registraba en este enton-

Alejandro Bonilla|Los Náufragos de Guaiguasa (detalle)|Óleo/tela|52 x 68 cms.|1895|Col. Clara Rodríguez
Demorizi.

|203|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|202|

|271|
Hostos.
Páginas
Dominicanas.
Página 206.
Confert.

ces como conciencia, razón, deber, verdad y entendimiento de pueblos.|271| Era una con-

nuel Bonilla, con quien comienza el apellido familiar al contraer matrimonio con Ma-

fraternidad en estado de pureza que definían idealistas antillanos, pero al mismo tiempo

ría Idelfonsa Correa-Cruzado, de Santo Domingo. De esta unión matrimonial nacieron

gente de acción, emprendedora y desprejuiciada, salvo en los casos de quienes se definían

siete hijos, de los cuales Alejandro fue el penúltimo. Siendo un joven de 29 años casó

como partidarios del imperialismo y del despotismo político, incluso del anti-haitianismo.

con Luisa Marcano (1840), procreando seis vástagos: 3 hembras y 3 varones, enviudan-

Además de antillano, localista y nacional, el romanticismo dominicano al nutrirse de la

do en 1864.

historia es evocativo, reconstructor, episódico y, por consiguiente, narrativo en muchas

Bonilla Correa-Cruzado (1820-1901) representa el punto de partida más perceptible y

obras. La lírica en pintura acude a la alegoría para enfocar a determinados patriotas va-

formal del arte dominicano, al poder establecerse una clara relación entre su ejercicio

liéndose de la técnica del claroscuro cuando se trata del retrato. Un nostálgico natura-

artístico, la obra y su tiempo. Ese vínculo permite considerarle la primera figura rele-

lismo se expresa en el paisaje, por lo regular arquitectónico, marítimo y escénico cuan-

vante del hacer pictórico republicano.A esa producción suya se asocian muchos hechos

do complementa la narración, la costumbre y otros asuntos. Presente también el tema

y personas de la vida nacional, siendo un pintor documental sobre todo de Santo Do-

exótico, resulta de vivencias directas, así como de copias y recreaciones de obras artísti-

mingo, en donde nació. El realiza «el primer retrato al óleo del Padre de la Patria, Juan

cas de otras culturas.Todos estos caracteres se expresan indistintamente entre los artistas que alcanzan una posición relevante en el grupo de la generación de precursores nacionales y románticos. Ellos son Alejandro Bonilla, Luis Desangles,Arturo Grullón, Leopoldo Navarro y Abelardo Rodríguez Urdaneta.

ALEJANDRO BONILLA CORREA-CRUZADO es del grupo el de mayor
edad, al nacer en la segunda década del siglo XIX. Era hijo del puertorriqueño Juan MaAlejandro Bonilla|Retrato de Fernando Arturo de Meriño (detalle)|Óleo/tela|41 x 51 cms.|C.XIX|Col. Privada.
Alejandro Bonilla|Retrato de Rafael de Marchena y de Solá|68.3 x 61 cms.|Óleo/tela|1890|Col. Privada.

Alejandro Bonilla|Fúnebre entierro de Sánchez|66 x 91 cms.|Óleo/tela|1875|Col. Clara Rodríguez Demorizi.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|204|

|272|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 37.

|273|
Idem.
Páginas 46-47.
Confert.

|205|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Pablo Duarte, ejecutado de memoria estando el patriota en el exilio»,|272| refugiado

Venezuela, en donde entra en contacto con un profesor italiano, de quien recibe orienta-

|274|

en Venezuela, país donde residió Bonilla, víctima también del ostracismo que las cir-

ción complementaria. En Caracas puede vivir de los retratos que realiza por encargo y de

cunstancias políticas habían producido con el retorno del conservador Buenaventura

la enseñanza que imparte en una escuela particular de pintura, la cual establece con apo-

Idem.
Página 43.
Confert.

Báez, en 1868.

yo del Presidente Falcón, al parecer cliente y protector. Se desconoce si el pintor vivió con

Bonilla era pintor para el año en que se ubicó en Caracas, ya que se refieren pinturas de

sus hijos en la capital venezolana, la cual abandona para retornar a la tierra nativa. En 1874

su autoría con anterioridad al 1868: Virgen de los Dolores (óleo 1842) y Retrato de Pe-

tiene instalada su casa-taller en donde se dedica a dar clases de pintura.|274|

dro Valverde y Lara (óleo 1848).|273| Coetáneo de Duarte, a quien conoció, es probable

Pintor que representa una visión criolla más en consonancia con el nacionalismo emo-

que recibiera orientación artística de algún pintor criollo (Echavarría, Cordero o Epifanio

cional que encarna a partir de la restauración republicana de 1865, ese criollismo se ma-

Billini), o del extranjero De Brye, residente en Santo Domingo en el 1837, fecha en la

nifiesta en tipos y episodios históricos. De la misma manera que realiza retratos de pa-

que Bonilla era un joven de diecisiete años, soltero, residiendo en el hogar familiar.Tenía

triotas (Duarte, Sánchez, Mella, Rodríguez Objío...) y de otros personajes de la socie-

conocimiento y ejercicio pictórico cuando la circunstancia política le obliga a emigrar a

dad capitaleña, ofrece una visión del paisaje campestre, así como del entorno de la vie-

Alejandro Bonilla|El Puerto sobre el Río Ozama|Óleo/tela|63 x 88 cms.|1868|Col. Clara Rodríguez Demorizi.

Alejandro Bonilla|Puerto de Santo Domingo|Óleo/tela|66 x 91 cms.|1875|Col. Clara Rodríguez Demorizi.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|206|

|207|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

|275|

ja ciudad. En relación a este espacio urbano, resultan representativos los óleos Desem-

encuentros literarios. Allí se reunían con frecuencia artistas e intelectuales, recordando el

Idem.
Páginas 46-47.
Confert.

bocadura del Ozama (1884), Puerto de Santo Domingo (18..?) y Llegada de los Res-

maestro Hostos «que aquello era tertulia amena de cultura artística, física y moral».|277|

tos de Sánchez (1875), en los cuales se transcribe la presencia del tiempo asumido con

Los que trataban familiarmente a Luis Desangles le llamaban Sisito. Era hijo de Juan Pe-

|276|

sentimentalidad. Como son pinturas realizadas en el taller, es significativa la tranquilidad

dro Desangles, nativo de los Pirineos (Francia), quien residía en el país en la década

compositiva de los ambientes, de los sujetos humanos y otros elementos entre los que

1830, viudo con dos hijos y vuelto a casar con Teresa Sibilly, natural de Curazao, con

resalta la emblemática bandera tricolor, representación del patriotismo romántico del

quien procreó cuatro hijos: Epifanio (n.1858), Luis (n. 1861), Pedro Nicolás (n. 1863) y

cual Bonilla es un afiliado. En 1883 pintó un Escudo Nacional, también al óleo.

María Ana (n. 1865). Sisito nació en Santo Domingo, precisamente en el año en el cual

Se resalta del pintor Bonilla su vínculo con la producción literaria de su época. Su pin-

los conservadores dominicanos anexaron el país a España. Desde niño mostró «afición

cel interpretó visualmente la crónica Las Vírgenes de Galindo (óleo 1884), cantada por

por la pintura y solía llenar las paredes de figuras grotescas y extravagantes. El padre no

Félix María del Monte (poesía) y narrada por César Nicolás Penson. Pero más que a es-

contrarió su afición, sino que la estimuló, y así el muchacho pudo cultivar a sus anchas

ta obra, se le da mérito a la interpretación que realiza en base a la oda La Industria Agrí-

esa espontánea inclinación, bajo la dirección de algunos de los maestros, o más que

Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento.
27 de febrero
de 1999.
Confert.

|277|
Hostos,
citado por
M.M. Morillo.
Horizonte. No. 3.
Op. Cit.
Página 7.

|278|
Henríquez Ureña,
Max. Apéndice I.
Página 252,
en Nereida
Lahit-Bignott.
Confert.

cola de José Joaquín Pérez, ejecutando el cuadro «El Ingenio Esperanza (1883) ya que
en el óleo y en el poema aparecen las mismas imágenes, el mismo fausto suceso, la caña erecta, el monstruo de hierro humanizador en sus contornos por las efigies de sus
fundadores». Así como el poeta le canta al acontecimiento del progreso industrial, el
pintor hace visualmente lo mismo.|275|
Otro cuadro sobresaliente de Bonilla es el que enfoca el Incendio de la Calle Palo Hincado (óleo 1890). Es una obra de un valor documental único, por las variadas ilustraciones tipológicas, por la visión narrativa y porque resulta un texto visual que ofrece los
caracteres estilísticos del pintor. Se trata de un estilo descriptivo, de cromatizaciones frías
e iluminación amarillenta. Ciertamente primitivista, en los cuadros escénicos las figuras
y los objetos se reducen a esquemas ingenuos. En su Retrato de Duarte (óleo 1887),
ese carácter ingenuo o primitivo se constata en las formas, volumetrías y las restantes
soluciones de un patriota realmente vislumbrado desde el recuerdo.

LUIS DESANGLES (1861-1940) es el segundo precursor nacional de importancia y
el más significativo pintor relacionado con el florecimiento cultural del siglo XIX, con el
que emerge alcanzando una proyección que sobrepasa el reconocimiento en el país nativo. Sin embargo, en su tierra tiene que ver con el decisivo impulso del arte dominicano

maestros aficionados, que había en ese momento en la Ciudad Primada de Améri-

ya que se desempeña como docente de varias disciplinas artísticas, vinculándose a los es-

ca».|278| La única relación que se recuerda sobre la inicial formación es testimonio de

fuerzos que emprendió Hostos a favor de la enseñanza, de la multiplicación del magiste-

Américo Lugo (1870-1952), contemporáneo del artista. El señala: «Fue su maestro León

rio y del desarrollo espiritual. «También se ocupó con entusiasmo en desarrollar el depor-

Cordero, acaso la única persona que en la época de los Seis Años* entre nosotros, se

te hasta el punto que llegó a fundar un gimnasio».|276| Además de deportista fue músi-

ocupaba en dibujo, pintura, arreglo y retoque de santos. Estas breves lecciones no fue-

co con dominio de varios instrumentos, y uno de los primeros coleccionistas de objetos

ron sino un bautizo de arte. Trocando por el campo la ciudad, consagróse Desangles.

prehispánicos, antigüedades coloniales y de obras de arte de su tiempo. Su casa-taller de
la ciudad capital se convirtió en un recinto cultural de aprendizaje, de bohemia lírica, de

Luis Desangles|Las Mendigas|Óleo/lienzo|58.5 x 49.5 cms.|Col. Museo Bellapart.
Luis Desangles|Retrato de Señor|Óleo/tela|94.5 x 74.5 cms.|1930|Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes.

|*|

La época de los
Seis Años (18681874), se relaciona a la dictadura
del conservador
Buenaventura
Báez. En 1874
murió León
Cordero.

|209|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|208|

Por tan rudo culto, ésta le galardonó con tres de sus más altos dones: una férrea musculatura, espartana sobriedad y costumbres puras y sencillas.Tornó de nuevo (...) a la vida
urbana y a su vocación. Estudió entonces y se ejercitó sin maestros».|279|
Desangles era un adolescente cuando se entregó a la vida del campo y a la cultura física,|280| posiblemente durante una década en la cual pudo haber viajado al exterior
(Max Henríquez afirma que estudió en Italia)|281| o consiguió en el aislamiento rural
una formación humanística y en el deporte; formación asociada tal vez a la familia, a un
desconocido preceptor, o como un autodidacta. Cuando él retorna a la ciudad capital
contrae matrimonio, en 1882, con Altagracia Vallejo (n.1867), modelo de varias de las
obras artísticas que comienza a producir cuando decide establecer casa-taller en 1883.
Al mismo tiempo que pinta, abre escuela anexa al Colegio San Luis Gonzaga. En su pequeño estudio «recibieron nociones de arte todos los aficionados de la época: Sanabia,
Abelardo, Obregón, Ramírez Guerra, Navarro, González, Frade, Barinas, etc.»|282|

Lugo, Américo.
Artículo de 1915,
reproducido
por Nereida
Lahit-Bignott.
Página 223.
Confert.

|280|
Mejía, Abigaíl.
Revista de
Educación.
No. 50, 1939.
Confert.

|281|
Henríquez U.,
Max. Texto en
N. Lahit-Bignott.
Página 252.
Confert.

El abandono del campo y del anonimato sustituido por el activismo cultural en el me-

|282|

dio capitalino, determinan el primer ciclo artístico de Desangles, comprendido entre

Lugo.
Op. Cit.
Confert.

1883-1893. Su primera participación pública como pintor se registra en la Exposición
Nacional del 27 de Febrero de 1890, en la que exhibe tres cuadros: Cabeza de Estudio:
Anciano (óleo), La Antigua Casa de la Moneda (óleo) y Vista:Torre del Homenaje, desde el Pajarito (óleo). Es el período en el que ocupa la dirección de la Escuela Municipal de Dibujo, función que alterna con otras tareas, entre ellas, la de su taller a donde
asisten jóvenes que serán notables artistas. Es probable que a este momento corresponda la naturaleza muerta Rosas y Crisantemos, óleo de tratamiento o tema pomposo. Fechadas en este período son las telas Retrato de Mujer (óleo 1890) y María Magdalena
(óleo 1890), también llamada La Estudiante, obra bien compuesta, de calidad poética y
técnica. Anterior a todos estos cuadros es el titulado El Padre del Pintor y su nieto Ramón Álvarez Desangles, ya que el progenitor del artista había fallecido en 1882, año en
que contrae matrimonio con Altagracia Vallejo.
La expatriación de Desangles, vinculado al hecho que provocó su alumno Arquímedes
de la Concha, relacionado además a la actividad conspirativa de su hermano Epifanio
Desangles, también expatriado, marca un segundo momento artístico comprendido entre 1893-1915. Es una etapa inestable de exilio en Puerto Rico, de retorno a Santo Domingo, de reubicación en Santiago de Cuba, de estadía en Nueva York y de vuelta al país
natal cuando se produce la muerte de la madre. Es el período en el cual el artista Desangles asume una gran producción, copiando notablemente obras de autores europeos, peLuis Desangles|Retrato de Amelia Francasci|Óleo/tela|106 x 86 cms.|1903|Col. Biblioteca Nacional.

|279|

ro sobre todo ejecutando pinturas originales de una significación nacional hasta enton-

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|210|

|283|

ces desconocida. Un listado de las principales obras que ejecuta revela este vital momen-

Mejía, Abigaíl.
Op. Cit.
Confert.

to marcado por la errancia que amplía y agudiza la sentimentalidad del artista:

|284|

nista. El cacique aparece engrillado dentro de un calabozo dominado por la penumbra. Fue

Lahit-Bignott.
Op. Cit.
Página 117.
Confert.

|211|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

|Caonabo| Óleo/tela, uno de los cuadros en los cuales el pintor aborda el tema indigepremio del Concurso Centenario del Descubrimiento de Puerto Rico celebrado en 1893.
|El nacimiento de Venus| Óleo/tela, «copia ad-libitum, del cuadro de Cabanel existente en el Museo de Luxemburgo, París, (Francia), hecha en 1896.Venus Afrodita acostada sobre las olas al surgir de la espuma del mar, rodeada de amorcillos que tocan, dos
de ellos, caracolas rosadas, un poco más arriba del plano que ocupa la diosa tendida sobre el mar de tono azul verdoso, como todo el cuadro. Cielo ligeramente gris».|283| Se
afirma que para la ejecución del tema, Desangles tomó como modelo a su esposa.|284|

Luis Desangles|Juramentación Presidente Woss y Gil|Óleo/tela|71 x 96.5 cms.|1903|Col. Museo Bellapart.

Luis Desangles|Virgen de la Altagracia|Óleo/madera|79 x 71 cms.|1899|Col. Museo Bellapart.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|212|

|213|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

|La carga de Antonio Maceo| Óleo/tela de 1897, representativo de la identificación del
pintor con la revolución independentista de Cuba. Representa al General Maceo dando una carga de caballería, rodeado de seguidores mambises. Es la primera obra de arte que se rifa en el país a beneficio de una causa solidaria.
|Caonabo en prisión cuando es visitado por Colón y Ojeda| Óleo/tela, realizado en
1898, es una escena en la que el cacique sentado en el piso y con cadenas mira abrumado o iracundo al Almirante y al Capitán Ojeda, cuyo ardid fue causa de su prisión.
|El sueño de Duarte| Serie de tres pinturas. El primero, ejecutado en 1898, es un cuadro en el cual el patriota figura sentado y ensimismado, en tanto la representación femenina de la libertad le ofrece la glorificación al tiempo que señala el escudo nacional.

Este cuadro forma parte de un trío de pinturas alegóricas. En una segunda versión el
forjador dominicano sentado frente al mar vislumbra el baluarte de Santo Domingo, en
tanto es coronado por una doncella cubierta con la bandera tricolor. En el tercer cuadro, la presencia del Duarte soñador en una composición en la que se destacan también
la imagen femenina de la libertad, el escudo dominicano y una escalinata en cuyos peldaños aparecen los nombres de muchos trinitarios.
Luis Desangles|El sueño de Duarte|Óleo/madera|61 x 51 cms.|1889|Col. Museo Bellapart.
Luis Desangles|Duarte|Óleo/tela|156 x 105 cms.|1913|Col. Casa Museo Duarte.

Luis Desangles|Cabeza de negro|Óleo/tela|62 x 51 cms.|1915|Col. Museo Bacardí, Cuba.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|214|

|215|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

|285|

|Virgen de la Altagracia| Óleo/madera del 1899, la versión más original del tema ma-

correspondientes y ramas de hojas resolviendo los vacíos espaciales. Esta obra alcanzó difu-

Idem.
Página 86.
Confert.

riano asumido por Desangles en más de una ocasión. En tanto en su Altagracia de 1904

sión nacional al ser concebida para la múltiple impresión litográfica. Fue la obra más cono-

se da una correspondencia con el icono tradicional de Higüey, caracterizado además por

cida de Desangles y da la sensación de una obra mixta, ejecutada a partir de foto collage.

|286|

soluciones un tanto primitivas, en la imagen de 1899, el pintor se aparta del modelo tra-

|La pilastra de arroz| Cuadro al óleo sobre tela, realizado en 1915, representativo del

dicional, ofreciendo un tratamiento académico, apreciable en la volumetría del Niño

costumbrismo pictórico dominicano del cual Desangles es precursor único;|287| al que

Dios en pose juguetona y en la Virgen Madre con sus devotas manos casi ocupando un

se asocian otras obras suyas fechadas alrededor de 1896 y con posterioridad. Realizado

primer plano.

al óleo, La Pilastra es «particularmente interesante por su efecto de instantaneidad, re-

|Autorretrato de 1900| Óleo/tela, en el que el pintor se muestra a los 39 años de edad,

fleja una escena cotidiana de un campo dominicano; en un primer plano a la izquierda

con brote de encanecimiento y semblante irradiando felicidad. Artista de una notable

una campesina pila el arroz, mientras un hombre prepara el fogón para cocinar sus ali-

conciencia protagónica, Desangles no sólo realizó el autorretrato individualizado, sino

mentos». El bohío de yagua, las aves, el distante personaje en burro y un hermoso pai-

que se incluyó como espectador en el notable mural que realizara para la Iglesia de Ba-

saje completan una excelente imagen costumbrista de suave colorido.

Henríquez Ureña,
Pedro.
Obra Dominicana.
Página 474.
Confert.

yona, Cuba.
|Juramentación del Presidente Alejandro Woss y Gil| Óleo/tela 1903, una de las grandes
obras del arte dominicano por su valor documental y plástico.Woss y Gil se juramentó como gobernante dominicano en 1903, hecho del cual fue testigo el pintor Desangles, quien
consigue una opulenta visión compositiva, lineal, dominada por la sobriedad cromática, el
paisaje urbano, el emblema patriótico, el detallismo descriptivo y los tipos representados,
entre los cuales figuran niños espectadores, un hijo y un sobrino del autor.|285|
|Retrato de Amelia Francasci| Tela al óleo de 1903, de la novelista cuyo auténtico nombre era Amelia Francisca Marchena (1850-1941). Retrato de majestuosa elegancia de
mujer madura y victoriana, del cual existe una segunda copia. «Es uno de los mejores
cuadros impresionistas en América», escribió Pedro Henríquez Ureña.|286|
|Retrato de Juan Pablo Duarte| Tela al óleo, fechado y firmado en septiembre de 1913,
época en la cual el artista reside en Nueva York (1912-1915). Es un retrato del fundador de la República, más realista en comparación con los otros enfoques del patriota
realizados por Desangles, pero reiterativo de la misma fisonomía. En un ambiente de
penumbra casi absoluta, Duarte es enfocado de pie, junto a escritorio y asiento, con su
mano derecha sobre pliegos en blanco, color que, centrado en el vestuario, crea un auténtico foco de luz al igual que la rosácea carne.
|Los Primeros Magistrados| Obra más gráfica que pictórica, realizada por Desangles al retornar a Santo Domingo desde Nueva York, en 1915. A partir de la trilogía que integran
Duarte, Sánchez y Mella, cuyas imágenes están situadas entre el escudo nacional y la banda con el nombre República Dominicana, se distribuyen otros 26 retratos de los presidentes nacionales que gobiernan entre 1844-1916. Los iconos fotográficos y ovalados se superponen como un serial rítmico de enmarcados en dorado y blanco, con las identificaciones

Luis Desangles|Colón engrillado (detalle)|Óleo/tela|89 x 135 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

|287|
Rodríguez
Demorizi,
Op. Cit.
Página 73.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|216|

|217|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

|Cabeza de negro| Óleo sobre tela de 1915, realmente extraordinario ya que el pintor

rre en 1915, año de producciones pictóricas relevantes en la trayectoria de Desangles.

llena a capacidad la cualidad de retratista virtuoso, en este caso realista. Es un retrato asu-

Con una ubicación en la patria de Céspedes, de Maceo y de Martí, la etapa cubana de

mido con penetración emocional y al mismo tiempo penetrante en su contemplación.

Desangles transcurre de manera ininterrumpida entre 1915-1940. Es una etapa abona-

Además de revelar frontalmente la negritud, la ancianidad y la condición guajira, es un

da por muchas obras precedentes: La Invasión de Maceo a Occidente (óleo 1905); La

hermoso retrato con sus soluciones en azules que recuerdan un tanto a Francisco Oller

Esclava (óleo 1907); San Ignacio de Loyola (1911) y, entre otros cuadros, los retratos de

(1833-1917), pintor puertorriqueño vinculado al impresionismo, y de quien se exhi-

muchos patriotas cubanos, de amigos y de particulares, todos los cuales permiten apre-

bieran 44 obras en el Palacio de Santurce en 1893, año en el cual Desangles se encon-

ciar que siguió aferrado a los asuntos preferenciales. Es decir, la pintura histórica, el ico-

traba exiliado en Puerto Rico.

no religioso y el retratismo. En relación a los dos primeros temas realiza el pintor no-

Este último cuadro se asocia a la etapa de la producción cubana, cuyo punto de parti-

tables trabajos como son el Mural de la Catedral de San Salvador, de la Provincia de Ba-

da se fija en 1904, año en el cual Desangles asume el consulado de Santiago de Cuba.

yamo, y diez cuadros de asuntos bíblicos, localizados en el mismo recinto eclesiástico.

A partir de entonces él establece nuevas relaciones como artista y como docente, al en-

El mural catedralicio se titula El Juramento de la Bandera, con medidas 850 x 450 centí-

contrar en la comunidad santiaguera las oportunidades para seguir reconfirmándose,

metros. Fue encargado en 1918 por el Arzobispo de Santiago de Cuba, Monseñor Félix

junto a su familia, en el arte, la más vital opción de su existencia. Sin olvidar Santo Do-

Ambrosio Guerra y Guerra, para colocarlo en el interior de la parroquia principal de Ba-

mingo al que regresa en 1910 (fecha de la ejecución del retrato póstumo de Espaillat),

yamo. En vinculación a tres sucesos que se interrelacionan, como fueron la libertad de los

viaja a Nueva York, en donde permanece varios años, retornando a la patria natal en

esclavos, el inicio de la gesta independizadora y la bendición de la bandera de Carlos Ma-

donde reina la inestabilidad política y es inminente el intervencionismo yanqui, cuyas

nuel de Céspedes, el tema del mural pictórico es una recreación general centrada en la

tropas de infantería marina han invadido a la vecina nación haitiana.Tal invasión ocu-

bendición del Pabellón Cubano. Nereida Lahit-Bignott explica el fundamento y los dis-

Luis Desangles|Retrato de Rosalinda Álvarez de Watt|Óleo/tela|55 x 39 cms.|Sin fecha|Col. Nerea Álvarez de Valdez.

Luis Desangles|Retrato de María Luisa Desangles Vallejo|Óleo/tela|147.5 x 101.5 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

Luis Desangles|Retrato de Mariana Desangles de Álvarez|Óleo/tela|61 x 39 cms.|1924|Col. Museo Bellapart.

Luis Desangles|Bodegón|Óleo/tela|43 x 70 pulg.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|218|

|219|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

(...).Asimismo se observa a la hija de Figueredo con flores en las manos y entre el grupo

|288|

antecedentes de este histórico suceso. Los patriotas le solicitan al sacerdote español don

a la derecha sobresale la figura del artista con elegante gesto, mientras que en la parte su-

Isidro Serrano su plegaria de gracia por la bandera, pero este se negó. Acudieron enton-

perior del mural, como alegoría, se destaca la Aparición de la Virgen de la Caridad del

Idem.
Páginas 174-183.
Confert.

ces al octogenario presbítero bayamés Diego Batista, quien aún conociendo lo riesgoso

Cobre –patrona de los cubanos–, y debajo el escudo y en una cinta las palabras Dios, Pa-

de su actitud, aceptó prestar la primera asistencia religiosa de carácter público a la causa

tria y Libertad: la parte central es una gran multitud de soldados (...) y otros elementos

de la libertad cubana. Se conserva sobre la antigua Capilla la pintura mural realizada por

de la composición como son los vecinos que desde sus viviendas contemplan el aconte-

Desangles que toma la forma de techo, una copia del medio cañón del arte romano. En

cimiento. La arquitectura urbanística que aparece como fondo responde a un estudio cui-

esta imagen el artista une dos trascendentales acontecimientos ocurridos el mismo día: la

dadoso de la época. Es rica en detalles y realizada con verdadero virtuosismo y es la pin-

bendición de la bandera y la interpretación del Himno Nacional por primera vez de for-

tura de mayor trascendencia de la obra artística de Luis Desangles».|288|

ma oficial, pues en realidad la ceremonia de bendición se realiza en presbiterio (junto al

Al importante mural, que indudablemente representa un momento culminativo de es-

altar) y se canta el himno en el atrio. En esta pintura se representa al Padre Batista acom-

te pintor dominicano, se añade la nueva serie de pinturas religiosas, cuyo conjunto más

pañado con sus monaguillos con cruz, cirios e incienso, bendiciendo la bandera en el atrio

unitario y luminoso se relaciona también a la catedral bayamesa. Realizadas a partir de

de la iglesia. Actúa de abanderado el oficial Felipe Sánchez, aparece además Carlos Ma-

1922 es un conjunto de obras inspiradas en narraciones bíblicas y en tradiciones de la

nuel Céspedes, a su izquierda Tomás Estrada Palma y también están presentes Francisco

catolicidad. En formatos triangulares, ovalados o de medallones, tales pinturas transpi-

Vicente Aguilera, Donato Mármol, el dominicano Luis Marcano –quien tuvo a su cargo

ran sensibilidad mítica, originalidad interpretativa y refinamiento técnico. Estos carac-

el adiestramiento del recién formado ejército mambí–, a su lado el autor del himno na-

teres se aprecian en La Anunciación; El Nacimiento; La Presentación; así como en otras

cional cubano, Perucho Figueredo; el general Vicente García y otras figuras patrióticas

obras de Museos: El Niño Tobías en Compañía de San Rafael (del Museo Bellapart) y

Luis Desangles|Retrato de Ulises Francisco Espaillat|Óleo/tela|35.5 x 28 cms.|1910|Col. Museo Bellapart.

Luis Desangles|María Magdalena|Óleo/madera|35.5 x 56 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

tintos elementos del mural, así como el alcance artístico: «Es interesante detenerse en los

Luis Desangles|Retrato de Federico Henríquez y Carvajal|Óleo/tela|91 x 71 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

|221|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|220|

|289|
Desangles,
Fragmento
de carta a Eliseo
Grullón, del 10
de abril 1907,
referida por
N. Lahit-Bignott.
Página 234.
Confert.

|290|
Op. Cit.
Página 148.
Confert.

|291|
Idem.
Página 135.
Confert.

sobre todo en el deslumbrante Cristo Descendiendo (del Museo Bacardí). Aparte de

|La Naturaleza Muerta| Generalmente domina el tema floral en los pocos cuadros

que tales pinturas reconfirman un temario religioso con otros ejemplos excelentes (La

que se conocen, resultando el Bodegón de la mesa con envases, pipa, caja de cigarros y

Virgen de la Altagracia, 1899; San Francisco, 1922; San Jerónimo) ellas responden a la

cartas, un cuadro único en la materia.

profunda espiritualidad del discurso en general del artista. Discurso, además estimulado

|La Escena Costumbrista| Con obras que expresan más cabalmente la cotidianidad.

por el amor y la autenticidad que revelan incluso sus palabras: «Yo desde aquí, desde es-

En dibujos y en pinturas se recogen escenas y tipos dominicanos de condición popu-

te país que me acoge y protege y al cual deseo servir con gratitud infinita, espero con

lar, como en sus enfoques de la mendicidad. «Pintor de tipos nacionales por afición,

paz mejores tiempos. Sabe Ud. de mi entrega total, lucho con bondad contra aquellos

compuso multitud de cuadritos estimados de los turistas. Martí elogió su buena dispo-

que quieren oscurecer mi presencia, solo la tenacidad podrá edificar obras duraderas, lo

sición para el género».|292|

que no está inspirado en el amor yacerá en el camino».|289|

|La Copia Pictórica| A la que se dedica ocasionalmente como manera de alcanzar

Con una producción artística cubierta durante décadas de labor incesante, se reconoce a

un mayor dominio técnico o atraído por los temas. Casi todas las reproducciones se en-

Desangles sobre todo como pintor. Pero fue dibujante con obras denotativas e igualmen-

cuentran extraviadas o destruidas, conservándose El Nacimiento de Venus, copia del

te trató la escultura, un campo poco conocido y minoritario, cuando el mismo se com-

original de Alejandro Cabanel (1823-1889).

para con el pictórico. Al parecer asumió la escultura más íntimamente en Cuba a partir

|El Tema Histórico| Asumido a instancia de su sensibilidad antillana y nacional, ofre-

del momento en que ejerce docencia en diferentes centros, entre ellos la Academia Ingle-

ce visiones alegóricas, indigenistas y recreativas en cuadros que enfocan hechos y per-

sa, en donde enseña dibujo, modelado y pintura. Sin embargo, hacia el 1904, ejecutó una

sonajes vinculados a Cuba y República Dominicana. Desde los temas de Caonabo, pa-

escultura «con la técnica del yeso al vaciado del Dr. Antonio Alayo Martí».|290|

sando por las alegorías duartianas hasta los distintos enfoques iconográficos de las luchas

En las numerosas exposiciones en las que participa desde 1890, e igualmente en las re-

nacionales cubanas. La Jura de la Bandera es la obra más connotada de todos los temas

señas que le enfocan, no hay referencias de su hacer escultórico, el cual básicamente se

y con ella se convierte Desangles en el primer muralista nacional.

ciñe al busto-retrato, resultando los mejores ejemplos aquellos de la propia familia. Es-

|La Iconografía Religiosa| Producción que de acuerdo a Américo Lugo se relacio-

pecialmente el busto de la esposa cuya imagen es modelada con la candorosa ternura

na a la pobreza del medio dominicano, «la cual le indujo, en ocasiones a pintar imáge-

que ella exhala como prototípico personaje romántico. Esta pieza fue exhibida y pre-

nes, santos y cuadros religiosos», convirtiéndose en pintor de Meriño, lo cual equivale

miada en 1908, de acuerdo a datos de Lahit-Bignott.|291|

a decir pintor de iglesia. Por una razón u otra, Desangles realizó una abundante icono-

Con un alto sentido de la pertenencia nacional, social y familiar, Luis Desangles es el

grafía de tema sacro, en las dos islas en donde compartió su existencia.

artista dominicano que mejor representa su época, agregando a tales condiciones su an-

|La Ilustración| Una vertiente en la que se expresa Desangles como realizador de

tillanidad sin fronteras, testimoniadas con acciones y obras. Una clasificación temática

portadas de revistas y de obras gráficas, entre ellas el cuadro colectivo Los Primeros Ma-

de esas producciones arrojan las siguientes representaciones:

gistrados (fotomontaje de 1915), las ilustraciones para el libro Cuba Pintoresca y Sen-

|El paisajismo| Enfoca el espacio citadino de la capital nativa, bien arquitecturalmen-

timental de Roberto Meteizan, y la imagen titulada A mi Adorada Hija (mixta 1898),

te, como apuntes de ruinas coloniales (dibujos) y como vistas con representación marí-

de franca vinculación con el art nouveau.

tima. La Vista de la Ciudad desde el Pajarito (pastel) es una obra admirable por la visión

|El Retrato| El género tal vez más asumido en conformidad con la demanda social

horizontal y panorámica captada del Santo Domingo costero, con sus añejas edificacio-

y la identificación solidaria del pintor, respecto a quienes fueron sus ansiados y admira-

nes, almacenes portuarios y el río Ozama en primer plano.

dos coetáneos.Tres series de retratos caracterizan este género: las serie de damas, ciuda-

|El espacio-ambiente| Vinculado al tratamiento arquitectónico, se conoce el Inte-

danos y gente común, y en tercer lugar los iconos de la familia, los cuales definen una

rior de Habitación en New York, óleo tela pintado entre los años 1912-1915, el cual es

abundante galería fisonómica que incluye sus autorretratos en diferentes edades, de ma-

excepcional por ser la primera pintura en ese género que se conoce en relación a un

nera solitaria o acompañado, tanto en escultura como en pintura.

artista dominicano.

Desangles es el artista más sobresaliente de los precursores nacionales ya que con él las

|292|
Lugo, Américo.
Revista
Renacimiento.
1 de octubre 1915,
referencia en
N. Lahit-Bignott.
Página 223.

|223|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|222|

artes visuales, en especial la pintura, alcanzan un buen nivel numérico y cualitativo.

ción del dibujo, condenando allá una mancha de rojo demasiado vivo, alabando algún

Aparte de una labor docente que aporta un alumnado en los que hay figuras artísticas

acierto de composición ... ¡Cuánto sabía aquel hombre de pintura!»|293| Tres años des-

descollantes, puede afirmarse que él establece lineamientos visuales, lingüísticos y temá-

pués del último encuentro del joven cubano Rapilado y el maestro Desangles, fallecía és-

ticos, que se constituyen en vías pronunciativas del Arte Nacional, aparte del valor do-

te a consecuencia de la diabetes que minó su fuerte contextura a los 79 años.

cumental que tales lineamientos representan. Dibujante, escultor, ilustrador gráfico y

LEOPOLDO NAVARRO fue alumno de Sisito Desangles, muchos años después de

pintor, asumió la historia, la costumbre, el paisaje, la religiosidad, el retratismo, la copia

haber sido acogido por el Presbítero Francisco Xavier Billini, quien fue su tutor al que-

artística y la naturaleza muerta. Fue un artista dominicano y antillano por igual, com-

dar huérfano. Hijo de padre español y madre dominicana, había nacido en la capital del

prometido con su tiempo y aunque fue sobre todo un artista asociado al romanticismo

país en 1861; contando siete años de edad es cuando ingresa como alumno interno del

criollo e isleño, exploró el rigor clasicista, asumió soluciones propias del realismo deci-

colegio fundado por el citado filántropo religioso. Su llegada a este centro, en 1863, es

monono y especialmente ofreció la versión personal del impresionismo, insinuado o

recordada por uno de sus compañeros, Juan Elías Moscoso, quien ofrece el siguiente tes-

rampante en determinadas obras pictóricas. El tenebrismo barroco, el ingenuismo y al-

timonio: «Yo le conocí en el San Luis Gonzaga (...) cuando se presentó en los salones

|293|
Rapilado, Ricardo.
Prefacio en
Nereida
Lahit-Bignott.
Op. Cit.
Páginas 18-21.
Confert.

guna versión art nouveau o simbolista se insinúan en específicos trabajos.
Sisito Desangles se ubicó de manera definitiva en el seno de la sociedad cubana, a donde
llevó a la amada compañera Altagracia Vallejo e igualmente a los siete hijos procreados con
ella: Constancia Mercedes (n. 1883), María Luisa (n. 1885), Juan Pedro (n. 1886), María Altagracia (n.1888), Ana Teresa (n. 1889), Luis Rafael (n. 1890) y Julio Alfredo (n. 1893),
quienes se integraron a la sociedad santiaguera, emigrando algunos de los varones a Estados Unidos, en tanto que una de las hembras, al contraer nupcias con un compatriota, regresó a la República nativa, siempre presente en la vida emocional del maestro pintor, a la
vez recordado por el afable trato, por su irradiante personalidad y otros atributos que anota Ricardo Rapilado en impresiones de 1926 y 1937, respectivamente: «Desangles daba la
impresión de ser un hombre muy fuerte. Caminaba con el paso elástico y rápido de un
joven, y al hacerlo miraba con frecuencia hacia atrás.Vestía con gran pulcritud y sus ropas,
casi siempre de color claro, eran muy holgadas. Siempre usaba un sombrero de fieltro color gris. Sonreía con facilidad, y sus relaciones con sus alumnos parecían en extremo cordiales. Sin embargo, todo cuanto supe de él indica que como profesor era muy exigente.
Aunque yo no era su alumno, me le acercaba de vez en cuando y él, condescendiente, me
dedicaba algunas palabras bondadosas.Ya yo conocía muchas obras suyas, pues además de

de aquel instituto, tenía una extraña fisonomía que despertó la atención de todos los

los notables trabajos de la catedral y otros más que vi muchas veces en el Museo Emilio

colegiales que le miraban con vivo interés. No buscaba la amistad de nadie; no se co-

Bacardí, en el salón de entrada del Colegio había un retrato de San Ignacio de Loyola, pin-

municaba con nadie; apenas hablaba; apenas reía».|294|

tado por él, magnífica obra de gran formato y cierta tendencia impresionista (...).Vi por

Contaba 16 años cuando se graduó con altas calificaciones, de Bachiller en Ciencias y

última vez al maestro Desangles en 1937, en una gran exposición colectiva de pintura y

Letras, en 1877. En este año ya había realizado una copia pictórica a la que le dedicaba

escultura donde habían varias obras suyas. Me le acerqué y él me recordó. Hablamos de

El Eco de la Opinión algunos comentarios, resaltando «la firmeza en la mano y tanta vi-

las respectivas familias y tuvo el gusto de que recorriera toda la exposición conmigo, explicando, haciendo comentarios, manifestando sus preferencias, elogiando aquí la correc-

Leopoldo Navarro|Personaje|Acuarela/papel|34 x 24 cms.|Sin fecha|Col. Museo Casa de la Familia.
Leopoldo Navarro|Cazador|Acuarela/papel|43 x 28 cms.|1900|Col. Museo Bellapart.

|294|
Moscoso,
Juan Elías.
Texto referido por
Julio Jaime Julia.
Revista Ateneo,
Páginas 9-12,
sin fecha.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|224|

|225|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

veza en la imaginación para ofrecer un cuadro similar al imitado». Esta habilidad adquirida bien como autodidacta o con algún docente pintor, que es lo probable, determinó
que el Padre Billini buscara la manera de enviarlo al exterior a fin de que se perfeccione en el arte de su vocación.|295| La imposibilidad de viajar fuera del país no impidió
que encontrara la oportunidad de asistir al taller de Desangles, establecido en Santo Domingo en 1883. Es el período en que forma parte del personal docente del Colegio en
el cual se educa, labor que le permite contraer matrimonio con Altagracia González, en
1884, con quien procrea dos hijas: Mercedes Artémida (n. 1885) y Clorinda Altagracia
(n. 1888), muriendo la joven esposa en el año del nacimiento de esta última. Navarro
volvió a casarse a los pocos años con América González, ya que en 1891 nacía una tercera hija llamada Julieta e igualmente un varón de nombre Raúl Navarro González.

Leopoldo Navarro|Espadachín|Acuarela/papel|43 x 30.5 cms.|1900|Col. Museo Bellapart.

Leopoldo Navarro|Flautista|Acuarela/papel|35.5 x 28 cms.|1900|Col. Museo Bellapart.

|295|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Nota No. 2.
Páginas 77-78.
Confert.

|227|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|226|

|296|
Idem.
Nota No. 25.
Página 58.
Confert.

|297|
García Mella,
Arístides,
en Julio Jaime
Julia.
Op. Cit.
Página 11.
Confert.

|298|
Idem.
Página 12.
Confert.

|299|
García Obregón,
Adolfo,
referido por
Julio Jaime Julia.
Op. Cit.
Página 12.
Confert.

El joven Navarro participa en el primer Salón Artístico que organiza la Sociedad Amigos

de Vallecas, algunos apuntes de los célebres frescos de San Antonio de la Florida y otros

del País, en 1890, exponiendo un paisaje, copia al óleo de acuerdo al listado general de la

trabajos. Además Navarro amplió su bagaje pictórico asistiendo a la Sociedad de Acuare-

muestra.|296| A partir de ese año que marca el último decenio del XIX, asume Leopoldo

listas, centro en donde se dedica a estudiar el modelo vivo. Esta experiencia le permite

Navarro un activismo multiplicado, con desenvolvimientos en la docencia, en el arte y en

realizar pinturas al natural e interesantes apuntes de las campiñas castellanas. Agrega Gar-

agrupaciones de animación cultural. Al ocurrir la muerte de su mentor, el Padre Billini

cía Obregón: «Sus constantes estudios en Madrid, sus viajes artísticos a distintas provincias

(1896), se sumerge de lleno en el Colegio San Luis Gonzaga del cual es profesor titular de

españolas tan ricas en obras arquitectónicas como en pinturas y escultura, y sus constan-

diversas asignaturas prácticas y teóricas, participando además en el cuerpo de redactores de

tes roces con personas versadas en la materia con quienes estaba en íntimo y continuo

periódico del plantel, El Colegial (1895).Ya había ingresado a la Sociedad Amigos del País

contacto, dieron (...) tal caudal de conocimientos que la Sociedad de Escritores y Artistas

(1894) y tenía establecida su Academia de Dibujo y Pintura (1893), asumiendo cátedras en

le otorgó el envidiable diploma de socio Honorable y el Círculo de Bellas Artes admitió

el Instituto Profesional y, simultáneamente, la Dirección de la Escuela Normal, como lo

en distintas ocasiones trabajos del artista dominicano».

recuerda Arístides García Mella: «Navarro estaba allí; y está allí con sus vastos conocimien-

La crisis tanto económica como política que sacude la República nativa a inicios del si-

tos de ciencias matemáticas y físicas, y naturales, de historia, de geografía, y de astronomía
y de la literatura, y con un dominio pleno del habla castellana, y con sus conocimientos
de pintura y de dibujo, y de inglés y de francés y de griego y de latín y de italiano; en fin,
con inteligencia suficientemente nutrida para recompensar con creces aquella teórica
orientación pedagógica (...). Pero hay más: viene Hostos al país y establece la enseñanza
racional; pero la enseñanza racional no es planta que florece al abrigo del buen deseo; el
método educativo ha de preceder el dominio de la materia que se ha de enseñar; el normalismo necesitaba engrosar sus filas con los elementos intelectuales del país, y fue Navarro uno de los más poderosos con que contó (...). Se descubrió ante el método, no ante
el hombre; y salvando el sectarismo, Navarro se unió a Hostos en estrecho abrazo.Y fue
director de las labores educativas de la Normal (...) hasta el día en que ese centro de luz
dejaba de ser, para convertirse en Colegio Central de Santo Domingo».|297|
Leopoldo Navarro era uno de los jóvenes más cultos de su tiempo. Su formación humanística, su entrega a la labor pedagógica y su atributo moral le convertían en un modelo de ciudadano, con apenas 35 años de edad, cuando acepta irse al extranjero, «después de repetidas instancias del entonces ministro de Justicia e Instrucción Pública, ciudadano Sebastián E.Valverde».|298| El destino de ese viaje fue España, en donde residió durante diez años, los cuales aprovechó para concentrarse en la actividad pictórica.
En 1896 llegó Navarro a Madrid, en donde pacientemente se dedicó al dibujo, copiando
numerosas obras del Museo de reproducciones artísticas e igualmente estudiando «con ardor entusiasta los cuadros del gran Velázquez y el genial Goya quedando prendado (...) del
sorprendente realismo del primero y de la magia del color del segundo». Esta opinión es
del también pintor Adolfo García Obregón|299| quien describe además la fascinación
que le producen los citados maestros españoles: Los Borrachos, Las Hilanderas, El Niño

Leopoldo Navarro|Española|Acuarela/papel|30 x 20 cms.|Sin fecha|Col. Casa de la Familia.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|228|

|300|
Julia, Julio Jaime.
Idem.
Página 10.
Confert.

|301|
Navarro,
Perdomo y Pou,
texto en
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Páginas 80-81.
Confert.

|229|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

glo XX, provoca que la asignación gubernativa que recibía Navarro, fuera retirada. Este
hecho le obligó a suspender los estudios científicos que realizaba, subsistiendo a base del
trabajo personal. En el medio español laboró como docente, asumió la traducción literaria y se dedicó más de lleno a la pintura en el estudio artístico que había abierto en
Madrid. Reconocido en los círculos culturales tuvo «la elevada honra de ser condecorado por la Reina Regente con el grado de Caballero de la Real y Distinguida Orden
de Carlos Tercero».|300|
Al retornar a Santo Domingo en 1905, trae consigo una producción de obras ejecutadas durante sus años de residencia en Europa: acuarelas, dibujos y óleos que se sumaban
a una reducida producción dominicana precedente. De todas maneras la obra artística de
Navarro constituía en general una pequeña cosecha que se relacionaba a la multiplicada
función docente que desempeñaba, la cual conllevaba largas horas de lecturas, de estudios y de traducciones; además, la limitada producción pictórica tenía correspondencia
también con la rigurosidad de su temperamento artístico comedido y riguroso. Subscribiente del veredicto de un concurso de arte celebrado en 1907, sus ideas sobre la materia artística dominicana resultan aclaratorias hasta para entender su personal posición de
pintor. A continuación las opiniones que subscribe con Julio Pou y Angel Perdomo:
«Hasta hoy tres son los elementos que han llevado al arte patrio a su estado actual de desarrollo. La copia de obras artísticas, en primer lugar, medio el más asequible, pero cuya
utilidad queda reducida a las obras de simple contorno o la de claro-oscuro, y no se extiende a las obras de coloridos, a causa de la grande escasez, por no decir a la falta absoluta de modelos (...). El segundo representado por los medios mecánicos, como la fotografía, es absolutamente reprobable, y debe ser mirado como enemigo del arte, sobre todo de un arte naciente. La fotografía como tal, es un arte utilísimo y susceptible de gran
belleza; pero la fotografía no es la pintura, ni en ningún caso debe confundirse con tan
grandiosa modalidad del arte. El tercero de los medios (...), el único legítimo, el único
eficaz en la conquista de la belleza artística, es el estudio constante y sinceramente apasionado del natural. Pero tan fecundo elemento no ha contribuido cuanto sería de desear, a la creación de las obras artísticas conocidas hasta hoy en nuestro suelo...»|301|
En base a la experiencia de pintor, que había adquirido en los centros madrileños de
formación, Navarro era partidario del modelo natural, bien fueran obras originales para el aprendizaje mediante la copia, bien los temas asumidos directamente desde la realidad. Pero aún en el caso de estos modelos directos y naturales, sostiene que estando el
arte dominicano en los comienzos, los artistas y aficionados debían ejecutar estudios u
obras elementales con estilo sencillo y claro dominando la figura aislada o un fragmen-

Leopoldo Navarro|Canastera|Acuarela/papel|43 x 30.5 cms.|1900|Col. Museo Bellapart.

|231|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|230|

|304|

|302|

to cualquiera, «antes de emprender obras de grande aliento y de composición compli-

difícil instrumento del lenguaje; y el quid divinum del arte pictórico dejó el beso de la

Idem.
Página 82.
Confert.

cada». En este sentido su conclusión era la necesidad de ejecutar «obras discretas antes

emoción estética, en ocasiones sobre el pincel harto modesto de ese admirador de Ve-

de aspirar a producir obras sublimes».|302|

lázquez y de Goya».|304|

|303|

Concuerdan las opiniones o planteamientos que subscribe Navarro con las obras que eje-

La producción pictórica de Navarro no es amplia numéricamente, pero valiosa, aun con

cuta: por lo regular estudios de modelos son captados aisladamente y resueltos cada uno

ese arraigo tan inconfundiblemente hispanofílico que le distingue, siendo una indivi-

de ellos con gran claridad académica, tanto en el dibujo que definen con exactitud las fi-

dualidad nacida y formada en un medio antillano. Pero ese nexo con la realidad espa-

|305|

sonomías y complementos, como a través del color que no hacen otra cosa que reconfir-

ñola y con los pintores de su predilección fue inevitable en términos de encuentro for-

mar lo que llama arte útil, refiriéndose a la cualidad dibujística que no «debe perder de

mativo por parte de un temperamento riguroso hasta para pintar en las ocasiones que

Valldeperes.
Op. Cit.
Confert.

vista la utilidad, la grande utilidad, de las aplicaciones científicas de ese arte». Esos estudios

encontraba. Empero esta circunstancia, él acomoda a su temperamento y a la personal

de modelos arrojan una colección de obras en la que pueden apreciarse las características

experiencia formativa, los selectos círculos artísticos a los que se vincula. También el

que a continuación se enumeran en base a la opinión crítica de Valldeperes.|303|

método que concuerda con sus aspiraciones y además la manera pictórica que, como

|A| Es una colección de iconos realizada por un pintor «de afirmaciones clásicas, ma-

la acuarela, terminan situándole como maestro y precursor nacional.Antes que Leopol-

temático, uno de los diestros cultivadores del retrato».

do Navarro, ningún acuarelista dominicano se había destacado. Después de él son muy

|B| En la mayoría de esos retratos, cada uno de ellos se plantea realmente como una

pocos los sobresalientes en ese medio de colores disueltos en agua y además con una

obra distinta, porque el pintor escapa de las limitaciones del facilismo.

ejecución más que técnica, espiritualizada.

|C| Cada obra «posee vibración interna que proviene no del retratado, sino de la fuer-

Con el procedimiento de la acuarela, realizó Leopoldo Navarro un conjunto de obras

za recibida del pintor por el retrato».

que podrían ser juzgadas por los temas, como pinturas exóticas, pero que se ajustaron

|CH| Los retratos poseen «fuerza anímica, delicadeza, elegancia, sabor clásico y senti-

a la influencia de su tiempo y al medio en donde fueron producidas. Temas españoles

do humano».

en su gran mayoría, planteando «una especie de diálogo de humanidad a humani-

|D| En el conjunto de la obra se puede encontrar «poesía de la cotidianidad –de una

dad»,|305| para interpretar los prototipos de mujeres iberas e igualmente a antiguos ca-

cotidianidad ya lejana– que parece traducir».

balleros con espada, con flauta y armados para la cacería. A un selecto conjunto de re-

Leopoldo Navarro no se consagró por entero al arte porque sus preocupaciones huma-

tratos a la acuarela, en formatos pequeños se suman bocetos y dibujos al carboncillo, a

nas respondieron sobre todo al saber intelectual, científico y a un probado servicio ma-

la tinta, reproduciendo imágenes arquitectónicas y otros asuntos heterogéneos e incon-

gisterial y de hombre público. Cuando regresó al país reasumió la cátedra y aceptó ser

clusos, pero que son testimonios de un temperamento dividido en muchas tareas, en-

Director de la Oficina de Estadísticas, cargo en el que se sumergió a partir de 1906, pla-

tre ellas la del arte, respecto del cual, indudablemente reserva, una posición destacada.

neando los procedimientos que debían seguirse para la realización de un Censo Nacio-

Algunos óleos de factura correcta forman parte de la herencia pictórica producida y

nal. En estos menesteres se encontraba cuando murió sorpresivamente en 1908, a los

entre ellos se incluye un autorretrato. Enfermo e inevitablemente en lecho de muerte,

cuarentisiete años de edad. Conmovida, la intelectualidad nacional escribió profusa-

escribió Navarro un texto que se constituye en una despedida existencial. Sus palabras

mente sobre su vida, temperamento y virtudes ciudadanas. Como ejemplo, algunos pá-

señalan: «En este instante cruel en que por última vez, se contempla la belleza de una

rrafos de un texto de Federico Henríquez y Carvajal: «Sencilla y honorable fue la vida

ilusión que se pierde: la patria libre, grande en su desarrollo espontáneo, ha sido el ideal

de ese dominicano que jamás fió al azar, ni menos a la audacia, su ingreso ni su ascen-

que todos hemos llevado en el alma y para los que llegamos hoy a la edad madura,

so como servidor en cualquiera de las actividades sociales.Y era, sin embargo, uno de

aquella ilusión aparece en la lejanía del horizonte que ya nos abandona llena de esa her-

los seis intelectuales de mayor prestancia y robustez mental, salido del viejo Colegio San

mosura indefinible con que se mira al través del tiempo cuanto adoramos en la prime-

Luis Gonzaga; y fue uno de los más idóneos profesores en la enseñanza de las ciencias

ra juventud. (...) Nuestro concepto de la Patria fue siempre menos civil que poético,

físicas y matemáticas, y señoreó el campo de la Literatura, y manejó gallardamente el

menos positivo que artístico».|306|

Valldeperes,
Manuel.
El Caribe.
Suplemento
Cultural.
30 de noviembre
de 1968.
Confert.

Henríquez y
Carvajal, Federico,
referencia en
Julio Jaime Julia.
Op. Cit.
Página 11.
Confert.

|306|
Navarro,
Leopoldo.
La Cuna de
América.
14 de mayo
de 1911.
Página 1.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|232|

|233|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

ARTURO GRULLÓN (1869-1942), nativo de Santiago de los Caballeros e hijo del

uno de los primeros en egresar de ese centro (septiembre 1884). Otro de sus maestros

comerciante independentista y activista político Máximo Grullón (1826-1877) y de

fue Luis Desangles, con quien fortaleció la sensibilidad artística, antes de ser enviado al

Eleonora Julia, pareja que se preocupó de darle a sus siete vástagos una esmerada edu-

viejo continente europeo. Sobre los años juveniles de Grullón, escribe Juan José Jime-

cación que permitió que algunos de ellos sobresalieran desde la temprana juventud.

nes: «Su despierta inteligencia, su tibia y rica afectividad, su temprana iniciación en el

Uno de esa prole, Eliseo Grullón (1852-1915) fue enviado a Nanter (Francia), en don-

culto del humanismo positivista bajo la guía personal de Hostos, sus fundamentales y

de consiguió una formación humanística y profesional que le permitió desde su regre-

enraizadas preocupaciones éticas constituían, junto a la notable vocación artística, otros

so al país (1874) ubicarse en la esfera del Estado, siendo además un literato deslumbra-

tantos factores de una misma e indivisible unidad. Pese a su juventud, su personalidad,

do y un ciudadano de iniciativas culturales, que tuvo que ver además con la estadía en

aún no formada, es cierto, apuntaba ya hacia la dirección definitiva cuando en 1885 se

Santo Domingo del pintor español Fernández Corredor.|307|

echa a la mar, con mal disimulado alborozo, rumbo a las costas europeas.Tiene 17 años

Con el citado docente y pintor trashumante inició Julio Arturo –hermano menor de

y sale del país a estudiar pintura a Roma. Nunca llegó a esa ciudad: París, poderoso imán

Máximo Grullón–, la formación artística, resultando ser un discípulo excepcional ya

para tantos y tantos intelectuales latino-americanos de la época, le sedujo con su hechi-

|308|

que desde el primer momento encabeza el listado de los alumnos más aprovechados de

zo irresistible (...). Allí terminó el viaje (...). Conoció un maestro español, Domingo,

Idem.
Página 52.

los cursos y, cuando se organiza la primera exposición del alumnado en la que se en-

quien le enseñó algo más que los rudimentos elementales de la técnica pictórica y co-

tregan galardones, él recibe una de esas distinciones, «por su dibujo El Hijo de Niobe, tra-

noció el París de la Belle Epoque, el París finisecular...»|309|

bajo de superior dificultad y de notabilísima ejecución».|308| Esta exposición es cele-

Arturo Grullón es la segunda individualidad dominicana que busca formación en el

brada en 1885. Para entonces, Arturo Grullón, muy joven, se relaciona con destacados

Viejo Continente. Antes que él, posiblemente Desangles, pero es el primero en asimi-

maestros nacionales, entre ellos Hostos, ya que fue estudiante de la Escuela Normal, y

larse en el ambiente parisino en donde las escuelas académicas, la neoclásica y la román-

Arturo Grullón|Retrato de Madame Fatet, París|Carboncillo/papel|15 x 13 cms.|1886|Col. Aída Bonnelly.

Arturo Grullón|Retrato de Monsieur X, París|Mixta/cartón|18 x 13 cms.|1890|Col. Aída Bonnelly.

Arturo Grullón|Estudio de un Brazo, París|Pastel/lápiz/papel|19.5 x 14.5 cms.|1886|Col. Aída Bonnelly.

Arturo Grullón|Dentiste-Paisaje Urbano|Aguada/acuarela/papel|25 x 16.5 cms.|1891|Col. Aída Bonnelly.

|307|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 49.
Confert.

|309|
Jiménez,
Juan José.
Revista iAhora!
No. 345. 22 de
junio de 1970.
Página 34.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|234|

|310|
Mejía, Abigaíl.
Revista de
Educación No. 52.
Parte III.
Página 10.
Confert.

|311|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 104.
Confert.

|312|
Martí, referencia
en Rodríguez
Demorizi. Martí en
Santo Domingo.
Página 64.
Confert.

|235|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

tica, representan el debate oficial frente a las tendencias revolucionarias que se enuncian
sobre todo a partir del Impresionismo, definido como el último naturalismo europeo
del XIX, pero escuela liberadora por su énfasis en la sensación expresiva más que en la
objetividad realista. En medio de este debate se encuentra el joven dominicano, quien
ejecuta un gran número de obras de temas variados, en ocasiones simples asuntos, otras
veces pinturas de excelente hechura técnica, todas las cuales permiten apreciar un temperamento fluctuando entre el verisno realista y las soluciones impresionistas. En base a
los temas, se ofrece a continuación una visión de conjunto de las principales obras que
produjo sobre todo residiendo en el extranjero.
En primer lugar |los retratos| algunos realizados rápidamente a lápiz y con creyón.
Otros ejecutados al óleo y a pastel, entre ellos: Mademoiselle Fatet (pastel 64 x 52
cms.) representa una fina cabeza de una mujer ya entrada en años. Es la patrona de la
casa de huéspedes de algunos estudiantes dominicanos del Barrio Latino en la Ciudad-Luz. Es una obra de mérito apreciable por los conocedores del arte, fue expuesta en el Salón de París de 1890, de colorido muy realista.|310| Es una obra alabada
por José Martí, quien la alaba en visita a Santo Domingo,|311| en 1892. El colorido
–dijo– es admirable, un alma de artista le ha dado vida.|312| Esta obra se conoce también con el título Madame Fatet y fue obsequiada por ella, la modelo en París, a Francisco Henríquez y Carvajal. Un segundo icono de la serie es Rostro de Anciano, retrato también vinculado a la pensión parisina de Madame Fatet, pues se trata de un
huésped del establecimiento, de semblante encanecido y un tanto perplejo. El rostro
iluminado mayormente y centralizado en un ambiente semioscuro. De toda la serie,
el más destacado es El Moro (pastel 1896), retrato conocido también con el título El
Árabe; pertenece a la serie de las obras pictóricas de temario oriental, vinculado a la
estadía del pintor en Argelia. Ejecutado con precisión de los medios y de enfoque realista, llama la atención la captación emocional del personaje, resuelto casi triangularmente y con una dignidad que aumenta el singular atuendo en tonos amarillentos. Este cuadro de formato 27 x 22 pulgadas fue Primer Premio de la Exposición de París
de 1900. Otros retratos, entre ellos el de Monsieur X (creyón), el del Joven Batlle
(óleo/tela), y el titulado Descendiente de Luperón (óleo/tela), son ejecuciones realizadas en Francia.
Otro tema es |el bodegón| género que trató con mucho más rigor académico en
comparación con el retrato. Los temas que se enfocan en un par de cuadros conocidos:
Naturaleza Muerta (óleo 19 x 23 pulgadas.) y El Pollo Desollado (óleo 1900) ofrecen
una facturación espléndida, meticulosa, racionalizada y realista. En el último cuadro ci-

Arturo Grullón|Tomando agua de la fuente|Óleo/tela|87 x 56 cms.|Sin fecha|Col. Banco Central de la República
Dominicana.

|237|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|236|

|313|

tado, impresiona el ave muerta en primer plano, sobre una mesa metálica en la que se

Madame Fatet, ya que realizó retratos de un buen número de personajes relacionados a

Mejía, Abigail.
Op. Cit.
Confert.

refleja con verismo una de las extremidades extendidas en una composición dominada

esa casa de huéspedes y reprodujo vistas de la Ventana de su Habitación, al igual que otra

por la linealidad.

vista circundante titulada Desde la Ventana de la Pensión, un par de acuarelas de com-

Un tercer tema es la |escena costumbrista| sobre este tema el cuadro más conoci-

posiciones sencillas como los temas, además ejecutados como rápidas impresiones de

do es Tomando Agua de la Fuente, un óleo sobre cardboard, sin fecha. Enfoca un buen

formas compositivas conjugándose con la luz.

número de aguateros, mujeres y niños, en un ambiente de referencia argelina, rico en

Una de las primeras obras que seguramente ejecutó Arturo Grullón, viviendo fuera del

matizaciones dominadas por la luz y las sombras que no privan a la escena de una in-

país, es fechada entre 1885-86. Se trata de un soldado árabe, posando en un tranquilo

dudable frialdad hasta para recrear el paisaje contextual.

caballo y empuñando larga arma de fuego. El cuadro forma parte del temario de un jo-

|El paisaje| tema este donde más abundan variables dibujísticas, después de haberse

ven pintor en contacto con la geografía oriental y que inevitablemente asumió asuntos

centrado en un temario de vistas argelinas, en donde la arquitectura, el rincón urbano,

exóticos, por fuerza mayor o por la placentera necesidad de pintar, de levantar el docu-

|316|

el fragmento de fachada y el paisaje costero, se conciben con variadas interpretaciones

mento visual de una estadía en Argelia.A este país viajó buscando el clima más seco que

Mejía, Abigaíl.
Op. Cit.
Confert.

aliviara quebrantos de salud. De la misma manera que su colega Leopoldo Navarro caló emocionalmente la España vivencial, Arturo Grullón preferenció como autor y testigo los asuntos orientales que llenaron su mirada dividida entre la realidad argelina y el
mundo parisino. El primero, descubierto con el asombro de un romántico, y el segundo con un sentido del debate mundano ante el cual no se empeña en ser original, sino
más bien cotidiano. Pedro Henríquez Ureña es de los primeros autores en reconocer el
nombre artístico de Arturo Grullón.Al referirse al florecimiento dominicano de la pintura cita su nombre junto a los de Desangles, García Obregón, Navarro, Adriana Billini y el dibujante Mendoza.|314| Pero con anterioridad a esa simple cita nominal, es el
juicio de Enrique Deschamps, publicado en la voluminosa guía dominicana de 1907,
quien lo nombra, asocia y pondera: «Arturo Grullón, Adriana Billini y Luis Desangles,
pintores dominicanos han sido laureados respectivamente en exposiciones de París, Habana y Puerto Rico.Adriana Billini es actualmente profesora de la Escuela de Bellas Artes de La Habana, y Luis Desangles Director de la Academia de Pintura de Santiago de
Cuba. Aunque Grullón evoca en ocasiones los felices días que en su tiempo consagraba a la amable tarea de transportar de la naturaleza al lienzo exterioridades iluminadas
|*|

Cuadro sin título
(óleo/tela
34 x 26),
Colección Carlos
Barreras Grullón.

técnicas y lingüísticas. Se ha resaltado mucho el cuadro titulado El Mar, una de sus más

por la gracia, cuyo glorioso influjo vive en los pinceles, el laureado artista consagra aho-

celebradas pinturas.|313| Tal vez el fechado en 1897, un óleo sobre tela que ofrece la

ra sus facultades al auge de la ciencia médica...»|315|

panorámica de un recodo urbano amurallado, de amarillento color unitario y que rom-

La explicación que se da sobre la decisión de Grullón de apartarse de la pintura y asu-

pe en dos los azules de cielo y brazo marítimo, zona ésta última en donde se mueve un

mir la profesión del griego Hipócrates, es la siguiente: «Amante de la pintura, fue a Pa-

bote de pescadores.*

rís a estudiar su técnica; pero modestamente desanimado ante la percepción de los gran-

La circunstancia parisina de Arturo Grullón testimonió preferentemente la pensión de

des maestros del arte, no conforme con quedarse en una medianía más, trocó los pinceles y estudió medicina, en la que es un eminente galeno, especialista en enfermeda-

Arturo Grullón|Huésped Pensión Madame Fatet, París|Mixta/papel|19 x 16 cms.|1890|Col. Aída Bonnelly.
Arturo Grullón|Descendiente Gral. Gregorio Luperón|Lápiz/papel|23 x 15 cms.|1890|Col. Aída Bonnelly.

des de los ojos».|316| Sin embargo, se explica también que este cambio de vocación,

|314|
Henríquez Ureña.
Pedro.
Op. Cit.
Página 411.
Confert.

|315|
Deschamps,
Enrique.
La República
Dominicana.
Guía (...).
Páginas 262-263.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|238|

|317|
Cantizano, Rafael.
Opinión citada por
Antonio Zaglul.
Galería de
Médicos.
Página 86.
Confert.

|239|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

«se debió a sus estudios de anatomía artística, materia obligatoria en todas las escuelas
de pintura».|317| La decisión del cambio de carrera fue tardía, ya que ocurrió después
de varios años de residencia en Europa. Hacia el 1894 él regresa al país a solicitar permiso de sus familiares para estudiar Medicina. Retorna a Francia y se inscribe en la Sorbona. «Tiene 25 años de edad y quiere quemar las etapas del tiempo. El exceso de es-

|318|

tudio y trabajo lo enferma y le recomiendan un clima tropical. Se niega venir a su tie-

Zaglul, Antonio.
Idem.
Página 86.

rra en plan de fracasado y marcha a Argel, donde a pesar de las recomendaciones de los
médicos se inscribe en la Universidad y continua sus estudios. Cuando se siente mejor
vuelve a la ciudad del Sena que en 1900 luce sus mejores galas con su feria internacional. Su recuerdo del África es un pastel: El Moro, que lleva a concurso y gana su primer premio».|318|

Graduado de médico en 1902, regresa a Santiago de los Caballeros, con especialidades
en Cirugía, Obstetricia y Oftalmología, adquiriendo fama a nivel nacional. El precio del
reconocimiento es la incursión política, ya que acepta una Secretaría de Estado durante el gobierno de Monseñor Adolfo Alejandro Nouel, de duración efímera, entre 19121913. «El desencanto lo hace emigrar y marcha a La Habana, donde con notas de sobresaliente, aprueba la reválida. Ejerce durante unos meses y su cordón umbilical lo haArturo Grullón|Ventana de su habitación de la Pensión Madame Fatet, París|Aguada/acuarela/papel|22 x 25.5 cms.|1890|
Col. Aída Bonnelly.
Arturo Grullón|Huésped dormido Pensión Madame Fatet, París|Lápiz/papel|1889|Col. Ayuntamiento de Santiago.

Arturo Grullón|El Moro|Pastel/cartón piedra|59 x 47 cms.|1900|Col. Banco Popular.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|240|

|319|

la de nuevo al Santiago de sus amores, de donde saldría sólo en raras ocasiones».|319|

Idem.
Página 86-87.
Confert.

En la Villa del Yaque, contrae matrimonio con su sobrina Filomena Amelia, en 1909,

|320|

partió su tiempo entre el hogar sin prole y la permanente dedicación que le exige la

Idem.
Página 83.
Confert.

medicina, actualizándose y ejerciéndola. «Su tiempo, totalmente copado, le impide pin-

|241|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

con quien procreó dos hijos, los cuales murieron en estado párvulo.Arturo Grullón re-

tar de nuevo y, algo peor, nunca puede escribir nada de sus experiencias». Hombre de
gran saber, si hubiese escrito, su nombre figuraría al lado de los primeros escritores nacionales. «Su magistral trabajo En el centenario de Berthelot y su discurso en el homenaje a Hostos, son pruebas de su gran capacidad y talento para el manejo del idioma y
el conocimiento psicológico de la naturaleza humana».|320|
El más discursivo enfoque de Arturo Grullón como humanidad formada bajo la orien-

Arturo Grullón|Naturaleza muerta con ave|Óleo/tela|42 x 53.5 cms.|1898|Col. Aída Bonnelly.

Arturo Grullón|Paisaje argelino|Óleo/tela|34 x 26 cms.|1897|Col. Carlos Barreras Grullón.

|243|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|242|

|321|
Jiménez,
Juan José.
Op. Cit.
Páginas 33-39.
Confert.

tación hostosiana y como pintor ajustado a sus personales condiciones, lo ofrece Juan

|D| «De Arturo Grullón se conservan unos cuantos paisajes, escasos bodegones, algu-

|322|

José Jimenes (León David)|321| al encontrarse sumergido en el ambiente de los cua-

nos retratos. Se mezclan estudios más o menos detallados, esbozos rápidos y diestros,

dros que preservó Filomena Grullón Rodríguez Objío, hasta el último momento de

cuadros totalmente concluidos aunque no siempre en el estado de conservación que

Idem.
Página 39.
Confert.

su existencia. El escritor Jiménez, estableciendo que la actitud de Grullón ante la vi-

deseáramos. Lo suficiente, sin embargo, para advertir la variedad de su perspectiva te-

da, «es fundamentalmente intelectual, lúcida, racionalista», pero sin agresividad, exclu-

mática, la riqueza de matices, la fecundidad unitaria de su talento con la pluralidad de

siones e intolerancia dogmática, le define como un ser que se apoya en esas cualida-

sus motivos».

des, aceptando incluso sus limitaciones. Temperamento armónico, afable, bondadoso,

|E| Arturo Grullón, «no se esforzó nunca en ser original. Le bastó para serlo siempre,

concentrado y «sin el más leve amago de tortura íntima ni desgarramiento moral»,

ser como era». Estas palabras suyas fueron un principio existencial conductor. «El logró

obró consecuentemente cuando tuvo acceso directo en la cultura de Europa, en don-

en pocos años de labor ininterrumpida, realizar una obra de significación y calidad muy

de «la corriente positivista, con su optimismo progresista y su fe utópica en el futuro,

superior a lo que por aquellos tiempos solía realizarse en el campo artístico en la Re-

era aún tendencia de fuerza considerable entre ciertos medios ilustrados». En la Fran-

pública».|322|

cia, reconfirmó Grullón lo que había aprendido de Hostos, por lo que actúa conse-

El desenvolvimiento pictórico corto e intenso de Arturo Grullón se extendió desde el

cuentemente con su propio bagaje y sin dejarse afectar por los bruscos cambios que

año 1883, con Corredor y Desangles, después en Francia hasta 1894, cuando decide

sacudían al medio parisino, en términos de ideologías y estética. En estas relaciones

estudiar medicina. Desde el referido año hasta 1900, a pesar de concentrarse en la nue-

puntualiza León David el comportamiento artístico de Arturo Grullón, conducta de la

va profesión, todavía produce algunas pinturas. Después de regresar al país natal, al asu-

que se ofrece una síntesis desglosada:

mir responsabilidades familiares y médicas ya es definitivo el abandono de «la cálida vi-

|A| El joven dominicano se dedica a pintar con la tenacidad, disciplina y método que

da despreocupada y libre del taller y del lienzo». Esta renuncia de los pinceles es tan

en él constituía un aspecto, –y no el menos esencial– de su personalidad.A sí mismo ha-

radical que en la breve autobiografía de científico de la salud no menciona su incur-

bía de aplicarse el lema cotidiano que en cierta ocasión utilizó para calificar la labor de

sión en el arte de los colores. Sus líneas trazan exclusivamente el vínculo con la me-

su maestro, Hostos: El amor por principio, el orden por base, el progreso por objetivo.

dicina dominicana, con el ejercicio en Santiago de los Caballeros y en el Cibao, ofre-

|B| Grullón no asume en París el acopio de la desintegración estética que enfrenta-

ciendo datos y alguna anécdota. En esa autobiografía nos dice: «Llegué al país a fines

ba la academia artística. En correspondencia con el principio del orden natural asumi-

de 1902 (...) A mi llegada a Santiago, en el mismo año, dos distinguidos profesionales

do como dominicano, no se dan saltos bruscos en su producción: «la pintura del san-

cubanos se compartían, sobre todo la clientela. El Dr. Raúl Font Sterling (...) y el Dr.

tiaguero será conservadora, tradicional, académica; lo que de ninguna manera le hace

Pedro P. Dobal (...). Pero la cirugía de aquellos tiempos se limitaba a algunos casos de

ultraje».

urgencia y a la cirugía de guerra, es decir, intervención inmediata de algunas heridas,

|C| Fuera de todo seguimiento a la innovación, a la subjetividad, «el suyo es un arte

por hemorragia, a la limpieza de focos de traumatismos óseos (extracción de secues-

donde el elemento artesanal, con todas sus implicaciones, juega un papel nada despre-

tros) y a las amputaciones (...). En esta época operaba ojo, nariz y garganta. Recuerdo

ciable. Esto lo acerca a la fecunda corriente clásica (...). Su originalidad no es invento-

que realicé una extracción de catarata en Puerto Plata, en un señor de avanzada edad,

ra. No hay que buscar la validez de su arte en un espíritu de vanguardia que nunca po-

procedente de una localidad vecina, que había permanecido ciego muchos años y an-

seyó. No lo necesita».

tes de que regresara a su campo, lo llevé a la puerta de la casa (la cirugía se hacía siem-

|CH| «El valor de su pintura, su fuerza y su singularidad proceden, esencialmente del

pre a domicilio) y le puse delante del ojo el lente que llevaba en mi oftalmoscopio pa-

feliz maridaje de una inteligencia lúcida y una afectividad ordenada, de alianza homo-

ra que viera el cielo, las calles y las casas. Cuanto más absorto estaba en esta contem-

génea de lo cerebral y lo sensible, de la combinación de una educación estética forjada

plación, acertó a pasar, próximo a nosotros un muchacho en una bicicleta, y mi hom-

en la familiaridad de los clásicos y la posesión absoluta de las habilidades y recursos téc-

bre, sorprendido y asustado, se echó rápidamente hacia él, exclamando: Misericordia,

nicos».

Doctor, ¿qué pájaro es ese?»|323|

|323|
Grullón, Arturo.
Autobiografía.
31 de mayo
de 1940.
Documento en
Julio Campillo P.,
La Familia de
Máximo Grullón.
1977.
Páginas 300-301.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|244|

|324|
Fiallo, Antinoe.
Artículo de 1933,
reproducido
en El Caribe.
Suplemento
Cultural, 30 de
julio de 1988.
Página 20.
Confert.

|245|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

ABELARDO RODRÍGUEZ URDANETA (1870-1935). Es el quinto y el más reconocido precursor del arte nacional que florece desde las últimas décadas del siglo XIX en
adelante, así como el más polifacético de todos, ya que fue personalidad sobresaliente del
dibujo, de la escultura, de la fotografía y de la pintura, aparte de concertista, profesor reconocido de las Bellas Artes y gran patriota de acuerdo a quienes le exaltaban, como en el caso de Antinoe Fiallo: «...Abelardo nuestra más sobresaliente personalidad artística...Un enamorado de nuestra tierra y de su libertad (...). Hizo más por la libertad que muchos revolucionarios con sus derramamientos de sangre y sus movimientos trastornadores (...). Desde muy pequeño tuvo afición profunda por las bellas artes.Apenas entrado en la adolescencia ejecutó varios conciertos como violinista excepcional. Pero su verdadera vocación eran
las artes plásticas, artista, sí pintor, en nuestra patria nadie ha podido igualarlo...»|324|

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Autorretrato|Pastel y lápiz/foto|101.5 x 68.5 cms.|1905|Col. Elena Rodríguez Núñez.

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Retrato de española|Óleo/tela|54 x 45 cms.|Col. Museo Arte Moderno.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|246|

|247|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Oriundo de Santo Domingo, único hijo varón de Isabel Rodríguez Urdaneta, de origen

República (óleo 1890), e igualmente un Retrato de Mella (óleo 1890) y una pintura

|327|

venezolano y quien además procreó dos hembras: Eloísa y Rosalía con el médico Manuel

de género titulada Una Buena Botella (óleo 1890). También muy joven estudia foto-

Guerrero Peña, quien era aficionado del violín y la pintura, dos campos artísticos que pre-

grafía. Se señala que recibió orientación en este campo de Cordiglia y del holandés

Idem.
Página 143.
Confert.

ferencia Abelardo, quien abandona la instrucción formal.A los 13 años de edad fue inscri-

Naar,|327| afirmándose además que fue otro el primer maestro fotógrafo de Abelardo:

|326|

to en el curso de dibujo y pintura de Fernández Corredor.

En 1894 comenzó a trabajar como fotógrafo profesional independiente. Aprendió los

Idem.
Páginas 57-58.
Confert.

Cuando la Inspectoría de Instrucción Pública ofrece informe sobre la evaluación de ese

fundamentos de la fotografía artística con el español Francisco Adrover.|328|

curso,|325| se le otorga Mención Especial por el hecho de distinguirse con apenas cien

La fotografía, un medio visual y reproductor de la realidad, introducido en el país des-

días de curso, en 1894. Después fue alumno de Luis Desangles, participando en la Pri-

de su forma primitiva como lo era el daguerrotipo, fue asumida por Abelardo Rodrí-

mera Muestra de Arte Nacional (1890), en la que expone junto a sus profesores y con-

guez Urdaneta, en las variadas formas que se fueron sustituyendo con las innovaciones

discípulos: Grullón, Navarro, Sanabia y Ramírez, entre otros. En dicha exposición pre-

técnicas. El interés del artista dominicano hacia la fotografía como soporte de las otras

sentó|326| un cuadro alegórico: Los próceres Duarte, Sánchez y Mella Proclamando la

artes que cultiva y como oficio con el cual tiene que sobrevivir, obteniendo el pan co-

|325|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 52.
Confert.

tidiano, se constituye en una experiencia que le permite alcanzar una estética personalísima, convirtiéndole en corto tiempo en el fotógrafo nacional más demandado socialmente. Su más cercano competidor –también artista afamado de la lente– era Julio Pou,
quien era el fotógrafo presidencialista, poseyendo un estudio capitaleño que se acreditó además por una sistemática promoción de anuncios en los medios periodísticos del
país. Precisamente su colega Rodríguez Urdaneta, quien también aprovecha la prensa
Abelardo Rodríguez Urdaneta|El amor que llega|Óleo/playwood|161 x 195 cms.|Col. Museo Arte Moderno.

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Retrato de mujer|Pastel/carboncillo|75 x 60 cms.|1895|Col. Servicios Profesionales
de Museo S.A
Abelardo Rodríguez Urdaneta|Retrato Ovalado de anciana|Pastel/carboncillo|C.1895|Col. Servicios Profesionales de
Museo S.A.

|328|
Ornes, Clara.
El Caribe.
Suplemento
Cultural.
4 de abril de 1991.
Página 21.
Confert.

|249|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|248|

para publicitarse como fotógrafo, redacta una serie de recomendaciones que, si bien ata-

renunciar a su perenne posición de artista. Había en él (...) ese sentimiento lírico que

ñen a los modelos de ambos sexos que desean un buen retrato, definen el canon esté-

convierte su fotografía en obra de arte. Pero el caso de Abelardo-fotógrafo no fue úni-

tico de una sensibilidad educada en las artes y partidaria de la exploración de la belle-

co en los comienzos de la pintura dominicana propiamente dicha (...) Julio Pou, fotó-

za como un culto que debía buscarse y obtenerse. A continuación las sugerencias que

grafo, fue también pintor. Era una tradición creada en el país por los fotógrafos-pinto-

redacta y publica para los posibles modelos de su cámara: damas a quienes llama las be-

res que nos visitaban en los comienzos del arte fotográfico (...). La fotografía de Abe-

llas y caballeros que conforme a la época representan el sexo feo:

lardo de La Altagracia, más que fotografía, es, por sus retoques, interpretación artística.

|A| Preceptos invariables de buen gusto para las bellas: no lavarse el pelo para retratar-

Puso en ella lo que vio que le faltaba; enmendó los detalles defectuosos de la sacra ima-

|330|

se para no perder las artísticas ondulaciones o rizos. Ser moderadas en el maquillaje, ya

gen y creó su propia realidad. Una Altagracia en que el arte le rendía su tributo».|331|

Idem.
Páginas 94-95.
Confert.

que muy llenas de polvo, perjudica la toma. No recomendable el vestuario negro ni las

Aparte del carboncillo y del lápiz, es probable que Rodríguez Urdaneta utilizara el pas-

«telas de pintas extravagantes que son de muy mal gusto para retratos». En cambio, cual-

tel, además del óleo, para conseguir el efecto pictórico de sus retratos fotográficos. La

quier traje de confección sencilla, con el que se obtiene un retrato artístico.|329|

ampliación de la foto que le hiciera a Julio V. Abreu Licairac, «revela la importancia y

|B| Preceptos invariables para los del sexo feo: evitar la excesiva cantidad de grasa en el

esmero de la obra, labor de óleo».|332| Fueron muchas las foto-pinturas realizadas por

|334|

pelo porque «da a éste un golpe de luz muy fuerte.Venir bien afeitado y el bigote que

el artista, con una hermosa e inconfundible calidad que tiene mucho que ver con un

trate de mirar al suelo. En cuanto a la ropa es detestable el grano de pólvora: esta tela es

afán obsesionado de perfeccionamiento. Este afán se expresa de modo ejemplar en el

Idem.
Páginas 8-9.
Confert.

muy brillante y produce muchas arrugas (...) Para los retratos de Frac, que requieren ma-

Retrato en Azul (70 x 55 cms. Colección Flía. Matos Rodríguez), al igual que en la Au-

yor cuidado», es imprescindible plancharlo convenientemente y usar corbata blanca, «ya

tofotografía que el artista realizara en 1905, en la que supo explorar su gallardía con in-

que ella produce siempre buen efecto». Retocar demasiado es perjudicial porque le qui-

timismo que aumenta el ropaje de blanco y la pose romántica.

ta al retrato la belleza de las medias tintas. «No hay necesidad de esperar un día de sol

Son notables los retratos fotográficos que Abelardo ejecutó de notables personajes de la

fuerte, como dicen, para retratarse. Aunque esté nublado, se obtendrá una excelente fo-

alta sociedad dominicana, sus naturales demandantes; iconos numerosos frente a esos

tografía (...). No se retrate usted al día siguiente de una parranda: porque...»|330|

otros retratos realizados al óleo sobre cartón y tela, resultando ampliamente conocidos

«Primero:Venir como es sabido; –y 2. Pagar como es debido», era el lema que resumía

el de un americano, el de una española, los del maestro Hostos y el Presbítero Billini, e

las recomendaciones o mandamientos del fotógrafo Abelardo para hacer un buen retra-

igualmente el autorretrato pictórico, entre otras pinturas pertenecientes a la pinacoteca

to; tarea que le tomaba mucho tiempo ya que avisaba también que toda obra fotográ-

estatal. A continuación las descripciones de los mismos, ofrecidas por Abigaíl Mejía:

fica no podía entregarse hasta los 15 días de realizada la toma. Esta tardanza podía pro-

|Retrato de un Americano| Óleo sobre cartón, 0.78 cms. x 0.67 cms. Es un retrato de

longarse cuando era muy grande la ampliación. Además, cuando el revelado fotográfi-

busto, con un bello rostro de tipo sajón, algo ladeado, la frente blanca, despejada, algo cal-

co requería del minucioso retoque para conseguir la belleza del sujeto retratado; y so-

vo, las mejillas rasuradas, traje claro y corbata blanca. Obra jugosa, llena de vida, de agra-

bre todo, cuando la fotografía debía someterse al repintado. Es decir, darle al retrato fo-

dable colorido, es celebrada como una de las mejores del artista. De forma ovalada.|333|

tográfico tratamiento de dibujo o pictórico mediante procedimientos de desenfoque,

|Autorretrato| óleo sobre cartón 0.78 cms. x 0.67 cms. Forma un óvalo igual que el

creándole al sujeto, al tema, un clima ilusorio utilizando recursos cromáticos. Esta téc-

anterior, de igual tamaño, hecho como para formar pendant con el mismo (...) La cabe-

nica se emplea con novedad en una época en la cual no existe ni la película ni los me-

za del pintor aparece inclinada, el busto ladeado, casi de espalda, todo en un bello claro

dios del revelado a color. Abelardo fue, si no el pionero de la pictofotografía en Santo

oscuro, deliberadamente a estilo Rembrandt, y con alborotada melena romántica, casi

Domingo, uno de los pocos que alcanzó un dominio refinado debido a los conocimien-

confundida con el fondo oscuro. Cara trigueña, luce bigote el modelo y parece llevar

tos simultáneos en las artes de la lente, del dibujo y de la pintura.

blusa de trabajo.|334|

El historiador Rodríguez Demorizi argumenta: «Abelardo no fue menos artista como

|Eugenio María de Hostos| óleo, 2.28 cms. x 1.70 cms. Cuadro pintado en 1918, a en-

fotógrafo que como pintor y escultor. De la fotografía hizo un medio de vida, pero sin

cargo de algunos profesores de la Escuela Normal de esta ciudad (...) Retrato de gran

|329|
Rodríguez
Urdaneta,
Abelardo.
Anuncio en Listín
Diario, febrero 20
de 1902, citado
por Rodríguez
Demorizi.
Nota No. 9.
Página 94.
Confert.

|331|
Rodríguez
Demorizi.
Idem.
Página 151.
Confert.

|332|
Idem.
Páginas 94-95.
Confert.

|333|
Mejía, Abigaíl.
Revista de
Educación
No. 50.
Anexo. Página 8.
Confert.

|251|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|250|

parecido, notable la cabeza, especialmente. El educador insigne, de cuerpo entero, sen-

|335|

tado en un sillón junto a una mesa en la cual apoya el brazo izquierdo. Colores algo fo-

Idem.
Página 9.
Confert.

tográficos en el rostro y la mano: mucho sepia y gris.|335|
|Retrato de una Española| óleo sobre cartón, 0.69 x 0.62 cms. Representa una bella
mujer de veinte y ocho a treinta años de edad, casi de medio cuerpo, tamaño natural,
con cierta dejadez, los brazos apoyados en una silla y sobre una mano el rostro, que encuadran cabellos castaños.|336| La modelo es Esther Laclaustro Dorse, a quien conoció

|336|
Idem.
Revista de
Educación
No. 52, Anexo.
Página 10.
Confert.

como tiple cómica de una compañía de teatro y a quien convierte en concubina.
|Retrato del Padre Billini| óleo, 1 m x 1.30 cms. El apostólico varón figura de cuerpo
entero, sentado, las manos juntas y el delgado cuerpo envuelto en los hábitos de sacerdote, con largo manto que le alcanza el suelo. La cara ascética, de hombre blanco, con

tintes rosa, muy animada y de expresión ligeramente sonreída. Sobre la mesa, al lado, un
crucifijo y unos libros. Fondo verdoso oscuro (...). De este retrato hizo una réplica con
alguna variante.|337|
|Retrato de Juan Pablo Duarte| óleo 1890, el cual fue parte de la controversia legal con
el veterano Alejandro Bonilla, quien tenía el derecho exclusivo por el término de 10
años para reproducir por todos los medios posibles un retrato que había realizado del
Abelardo Rodríguez Urdaneta|Duarte|Óleo/tela|81 x 61 cms.|1890|Col. Casa Museo Duarte.

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Mujer fallecida|Lápiz/papel|36 x 51 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

|337|
Idem.
Revista No. 50.
Página 7-8.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|252|

|338|
Adróver, Belkis.
Abelardo
Rodríguez
Urdaneta (...)
Páginas 76-78.
Confert.

|339|
Idem.
Página 92.
Confert.

|253|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

prócer independizador. Una fuerte polémica periodística se produce, pero el artista si-

riesgo y sin almas sus hábiles manos de sátrapas, hasta el bolsillo del incauto (...). Merecen

guió realizando retratos, óleos, bustos del insigne trinitario.|338|

los mejores elogios la composición y el dibujo del lienzo. Doce figuras forman el con-

Además de los retratos citados y que resultan los más conocidos, realizó Abelardo otros

junto. De estas, las seis del primer término son admirables por su expresiva factura. La ca-

muchos. Para el Ayuntamiento de Santiago pintó las imágenes de Duarte, de Sánchez y de

beza tempestuosa del extraviado, protagonista de la escena, muy bien entendida y mode-

Mella; pero aparte de producir iconos de civilistas y patriotas o repintar fotografías de ca-

lada, muy llena de alma, muy caliente, si no con el color con que pintó Goya las suyas, sí

balleros y damas, excepcionales resultan los óleos Mujer de Perfil (pintura 41 x 33 cms.) y

con un soplo ardoroso que recuerda mucho las ardientes cabezas de Raimundo de Me-

Mujer de Espalda, (pintura 50 x 40 1.2 cms.), pertenecientes a la pinacoteca Bellapart. Son

draso. El padre, anciano, sombrío y doliente. El hermano, airado con santa ira. La cara bien

retratos desiguales en sus enfoques, realizados en dos situaciones o tiempos diferentes con

tratada del viejo lípero, amo del cotarro, zorrón, desalmado (...). La figura escorzada del

soluciones de toque impresionista sobre un mismo modelo femenino, de cabello rubio y

fumador y por último la nota personal del genial artista, la nota de poesía y de frescura

piel blanca; modelo cuyos rasgos coinciden con los de Rosa Arriaga, una actriz de nacio-

que ofrece (...) el muchacho que duerme como un bendito en su molesta silla (...). El

nalidad mexicana, esbelta y rubia, que estuvo en Santo Domingo con una compañía tea-

cuadro, a pesar de todos sus defectos tiene el ambiente de los lienzos del gran arte. -Aquí,

tral. Si en estas dos pinturas de una misma mujer modelo, impera una ejecución más espontánea e igualmente un enfoque escueto cuando se les relaciona a otros retratos, no dejan de ser significativos también frente a cuadros de mayor formato y alarde compositivo.
Uno de ellos es el titulado indistintamente El Amor que Llega; Sueño de Amor; Desnudo y Psiquis y El Amor. Se trata de un tema en el que impera el conocimiento del académico y elegante desnudo femenino tratado desde el renacimiento hasta el neoclasicismo,
estableciendo nexos además con el romanticismo. Narrativo y simbólico, enfoca a una hermosa mujer yaciente dentro de una cueva, al pie de la cual revolotea un ave. En una entrada lateral que ilumina parcialmente el ambiente exterior, se mueve un querubín con
rostro ladeado hacia el paisaje de aspecto irreal o quimérico como el tema general de la
obra que mide 72 x 76 pulgadas. Belkis Adróver señala que el artista no llegó a terminar
los pies, razón por la cual no estaba fechado. Dicen que el tema se lo inspiró una mujer a
quien amó locamente el artista, la española Esther Laclaustro Dorse.|339|
Diferente del cuadro El Amor que Llega por su carencia de idealismo y ensoñador, es |El
Extraviado| Óleo 1907, una pintura más pretenciosa en cuanto a la composición, a su
contenido narrativo, así como al lenguaje ceñido al realismo social. Real o ficticio, el tema da lugar a la breve narración publicada por Manuel F. Cestero quien, inspirándose en

donde nos encontramos ni con un museo, ni con un maestro, ni con un cuadro siquiera

el cuadro, ofrece nombres y apellidos del grupo familiar (una pareja de esposos y sus dos

que pueda servir de pauta a los que empiezan y quieren pintar de verdad, merece un

hijos varones), al que pertenece el extraviado. Se trata de un joven dado al juego y a los

aplauso unánime el esfuerzo que significa ese cuadro de Abelardo Rodríguez».|340|

placeres, focalizados en el primer plano de la pintura sobre la que se transcriben los si-

Los fragmentos citados forman parte de un largo texto descriptivo y crítico, firmado por

guientes comentarios publicados en 1907: «El cuadro es una escena de chirlata, una dolo-

Rafael O. Galván, quien no fue el único autor en referirse a ese significativo cuadro, espe-

rosa escena del fatídico juego.Al amanecer un anciano de venerable continente, sorpren-

cialmente por el asunto temático.Además del tema social que enfoca la obra, «El Extravia-

de a su hijo jugando a lo prohibido, entre un grupo de vivos, filósofos de el pego que las cartas, instrumentos del azar, han hecho puñales con veneno infalibles ganzúas, llevando sin

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Retrato de hombre joven|Pastel/papel/foto|69 x 56 cms.|Sin fecha|Col. Ceballos Estrella.
Abelardo Rodríguez Urdaneta|Perfil de Mujer|Óleo/tela|43 x 35.5 cms.|Col. Museo Bellapart.

|340|
Galván,
Rafael O.
La Cuna de
América No. 34.
Idem.
Páginas 4-3.
Confert.

|255|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|254|

do, considerada su obra maestra en materia»,|341| así como del desnudo y del retrato, cul-

ros, era un pintor clásico y a la vez romántico: había pasado junto a él, sin desviarle de

tivó el pintor entre otros asuntos el paisaje y la iconografía sacra. La marina resulta predo-

su impasibilidad artística, el impresionismo, el expresionismo, y podría decirse que el cu-

minante en el tratamiento paisajístico al igual que la imagen altagraciana en el temario re-

bismo, que a él le causaría horror, porque él era como un hidalgo de la pintura: indem-

ligioso, de la cual se conocen cuatro cuadros realizados en diferentes técnicas: un óleo de

ne a toda mutación interior y exterior; ahincado en la propia conciencia de su perso-

1894, localizado en el Palacio Nacional; un pastel del 1922, del Arzobispado de Santo Do-

nalidad y de su profunda fe artística».|347|

mingo; una imagen hecha a lápiz del 1923, perteneciente a la Familia Jackson; y una cuar-

Veterano en el arte, a Abelardo le preguntan en cierta ocasión cuáles eran sus simpatías es-

ta imagen que antecede a las anteriores, menos moderna de acuerdo a María Ugarte, quien

téticas. Él respondió: «No tengo ningunas, porque como Wilde entiendo que una simpa-

ofrece datos generales sobre este último cuadro altagraciano. «La pintura que sigue el mo-

tía estética en un artista es un imperdonable amaneramiento del estilo». Esta referencia la

delo de la Virgen de Higüey, pertenece a la iglesia parroquial de Neiba.Tiene al dorso la fir-

ofrece Antinoe Fiallo, quien agrega: «Con efecto, sus cuadros traducen una emoción dis-

ma del autor escrita así: Por Abelardo R. Urdaneta, 1893. Junto a la figura de la Altagracia,

tinta. Ninguno se parece a otro: ni los sujetos ni los motivos.Y esta era precisamente, una

al lado derecho del lienzo, hay la siguiente dedicatoria:A la Sta. Iglesia Parroquial de Ney-

de sus más apreciables virtudes. El amor que llega; cuyo única figura es una mujer desnu-

ba le dedico este recuerdo Jaime Mota, 1893. Mide el cuadro 79 centímetros y medio por

da, es de un realismo deslumbrante (...). El cuadro La Cruz Roja, que ofreció a la institu-

62. (...) Actualmente la imagen religiosa se ve encantadora. El rostro de la Virgen es un óva-

ción del mismo nombre para que recolectara fondos en beneficio de la víctima de la Gran

lo perfecto, la expresión muy dulce y serena, los ojos entornados y las facciones finas y de-

Guerra, es el grito de su corazón generoso, pero valiente, contra la lucha de hermanos

licadas. Las manos se unen en actitud piadosa, destacándose los finos sobre la parte blanca

contra hermanos.Y también Recuerdos del Sur (...), En Alta Mar, numerosos marinos,

del ropaje que cubre el cuerpo de la figura. El manto es azul con pequeñas estrellas doradas

paisajes, retratos (...) y el más notable de todos, de la Sra. Evangelina Michelena de Sch-

y un ribete perlado remata sus bordes.También el óleo blanco tiene un ribete semejante.

nabel, cuyo marco es también bella obra de escultura ornamental».|348|

Una hermosa corona de color oro adorna la cabeza de la Virgen y un halo surcado por ra-

La escritora Abigaíl Mejía valora que el pintor «nunca salió del país ni tuvo más escuela que

yos de luz rodea la parte superior de la imagen. El niño Jesús de rollizo cuerpo, presenta en

las nociones de arte que obtuvo con Luis Desangles. Fotógrafo, pintor, escultor intuitivo

la cabeza las tres potencias del Señor. Parte de la figura está cubierta por un paño».|342|

–esto último acaso sin haber visto más estatuas que las de Colón, el Padre Billini y las de

|345|

Llamado por antonomasia El Artista,|343| la labor pictórica de Abelardo Rodríguez Ur-

sus propias manos sólidas–, dirigió una Academia de Dibujo y Pintura.|349| El crítico e his-

Idem.
Página 86.
Confert.

daneta provoca entusiasmadas opiniones, entre ellas la de César Nicolás Penson, quien en

toriador español Carlos Areán, basándose en informaciones bibliográficas también escribe:

1897 escribe sobre él: «Pinta así como idealiza casi sin preparación necesaria, con lo que

Abelardo Rodríguez Urdaneta (...) realizó sus estudios de pintura en la academia-taller que

|346|

el maestro Corredor le indicó el breve tiempo, y después por su cuenta. Manejó el lápiz

Desangles había fundado en Santo Domingo antes de su emigración. No puede, por tanto,

y el carbón hábilmente produciendo retratos que todos querían ver y adquirir; y luego el

tal como a menudo se ha dicho, ser considerado un pintor autodidacta, pero lo que fue en

pincel y por último la cámara prosaica. No ha visto nada, su gusto está aún en embrión,

cambio, en su actitud paralela y más importante, escultor: Cultivaba con entusiasmo didác-

virgen de las sacudidas del pasmo de las maravillas del arte occidental, sin que por dicha,

tico la pintura de historia, pero no logró liberarse de su factura académica».|350|

Academia alguna le haya echado encima el cartabón. Se formó solo; y trabaja alegre, pi-

Asegura Suro: «En la Galería Nacional de Bellas Artes se encuentran algunas de sus me-

sando con la voluptuosidad de la adolescencia sus hermosos veintisiete años...»|344| Ca-

jores pinturas. Pero es con la escultura que Rodríguez Urdaneta expresó, a juicio abier-

lificado igualmente de pintor romántico, soñador y apasionado,|345| se citan otros co-

to, su mensaje de procedencia académica y, autodidáctica al mismo tiempo. Nos basta la

mentarios, entre ellos de Belkis Adróver, Antinoe Fiallo, Abigaíl Mejía,...

técnica depurada y precisa y la fuerza expresiva de sus obras Caonabo y Uno de Tan-

En la misma monografía que escribe sobre el artista, la Adróver señala: «Su visión de la

tos, que se encuentran en el Museo Nacional, para comprobar esto último».|351|

realidad era sincera, su imaginación habla de concesiones limitadas que rozan con el im-

Rodríguez Urdaneta es el pionero del arte tridimensional en la República Dominicana, por

presionismo matizado de idealismo».|346| A su vez, Rodríguez Demorizi establece: «Es

lo cual, justamente, puede considerársele el precursor nacional de la escultura, manifestación

Abelardo, la figura más alta y dominante en su época, todavía (...) en sus años postre-

a la que se dedica después de la iniciación pictórica y de su conocimiento en fotografía.A

|341|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 94.
Confert.

|342|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
Cultural, 20 de
febrero de 1982.
Página 24.
Confert.

|343|
Despradel,
Lorenzo.
Citado por
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 36.
Confert.

|344|
Penson, César
Nicolás.
Texto de 1897,
en Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 87.
Confert.

Adrover, Belkis.
referida por
Clara Ornes.
Op. Cit.
Confert.

|347|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Páginas 90-91.
Confert.

|348|
Fiallo, Antinoe.
El Caribe.
Suplemento
Cultural, 30 de
Julio de 1988.
Página 20.
Confert.

|349|
Mejía, Abigail.
Revista de
Educación No. 50.
Anexo.
Página 8.
Confert.

|350|
Areán, Carlos.
El Caribe.
Suplemento
Cultural, 13 de
Enero de 1979.
Confert.

|351|
Suro, Darío.
Arte Dominicano.
Op. Cit.
Página 21.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|256|

|257|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

pesar de que se le atribuye una formación escultórica autodidáctica, varias fuentes contri-

Góngora (español) y Angel Perdomo,|352| con el tiempo reconocido escultor dominica-

buyeron a su desarrollo en este campo artístico: una de ella es la presencia de la estatuaria

no. De Frank Adrover, el cual ofrecía servicio de modelado y fotografía artística en Santo

que representa a personajes nacionales, la cual se ubica en lugares públicos.Vale citar las es-

Domingo, y quien fue orientador fotográfico de Abelardo. Este se interesa por la escultura

culturas del Almirante Colón, la del filántropo Billini e igualmente el monumento conce-

después de la llegada al país de ese profesor peninsular.|353| Otra posible relación a tomar-

bido por los españoles Fernando Romen y Pedro Carbonell, para sepulcro del descubridor

se en cuenta es la presencia en el país de Pedro Carbonell, el autor del Mausoleo de Co-

de América. Se trata de un mausoleo con variantes escultóricas de bulto, en relieve, aparte

lón, a quien seguramente vio trabajar nuestro escultor criollo: «Carbonell fue autor de di-

de las múltiples representaciones temáticas. Una segunda fuente formativa es su relación

versas obras destinadas a Santo Domingo: busto en mármol, de la fenecida esposa de Ml.

con algún maestro de yesería y modelado, tal vez criollo y foráneo. Las inmigraciones que

De Js. Galván y la estatua (...) ecuestre de Lilis, obras alabadas por don Federico Henríquez

se registran durante el siglo XIX incluyen la presencia de españoles e italianos que se dedi-

y Carvajal, en artículo de 1898 (...). Carbonell realizó aquí dos bustos: uno de Duarte ba-

can al modelado, a la ornamentación arquitectónica, al vaciado en yeso de imágenes reli-

sado en el retrato de Bonilla, y otro del prócer Angel Perdomo.También modeló, en yeso,

giosas. A esta última técnica se vincula el San Cristóbal que ejecutan en 1880 Francisco

en 1898, el Cristo de la Iglesia de Sánchez. El célebre escultor dejó aquí otras obras...»|354|
A pesar de que Abelardo afirmaba que no había aprendido nada de nadie, puede asegurarse que él recibió inicial orientación, aunque después prosiguiera por sí sólo autoformándose, incluso a expensas de las revistas ilustradas europeas que reproducían obras de
quienes fueron sus admirados escultores: el francés Augusto Rodin y, sobre todo, el valenciano Mariano Benlliure.|355| Con este último establece una conexión expresiva en un
arte en el que sobresale hasta el extremo de ser más reconocido como escultor que como pintor. Esta estimación radica en el hecho de que ningún otro artista criollo de la escultura, anterior a él y en su época, alcanzó los manejos expresivos de un arte al que le
dedica energía, pasión y tiempo. Belkiss Adrover, estudiosa de la vida y la obra del artista,
explica su dedicación a la escultura al referirse al Caonabo, una de las piezas sobresalientes: «¿Cómo nació el Caonabo de Abelardo? Fue en el 1915. Dentro de su estudio-taller,
sobre una plataforma baja, de un cuarto, de un metro aproximadamente. Para poder ser
observada la altura de la vista. De pie o sentado Abelardo acostumbraba a observarlo detenidamente, cada músculo, la miraba, cambiaba y cambiaba hasta lograr su objetivo. Para
sus concepciones artísticas no tenía prisa. Estudiaba atentamente a su modelo, que era un
estibador de muelle llamado Esteban Díaz, cuya musculatura era más afín con el trabajo
rudo del indio en el campo. Leía mucha historia, documentos, hasta saciarse. Buscaba el
prototipo del indio dominicano, y lo logró. Estas explicaciones (...) me las relataron sus
alumnos ayudantes, que humedecían a diario las esculturas del artista: Manuel Fernández
Peix (...) y Sergio Vicioso (...). El Caonabo fue vaciado a molde perdido».|356|
Además de la escultura del famoso indígena, de tamaño natural, otra obra reconocida
es Uno de Tantos, realizada en 1903. Representa a «un soldado herido (...) abandonado sobre la tierra que defendiera con amor y valentía».|357| Fue modelada en barro y

Abelardo Rodríguez Urdaneta|El extraviado|Óleo/tela|193 x 220 cms.|1907|Col. Museo Arte Moderno.

vaciada en yeso, y es considerada obra precursora de los «Monumentos al Soldado Des-

|352|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Nota No. 2.
Página 130.
Confert.

|353|
Adróver, Belkis.
Abelardo
Rodríguez
Urdaneta,
Su Vida (...).
Páginas 223-35.
Confert.

|354|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Nota No. 9.
Página 134.
Confert.

|355|
Adróver, Belkis.
Op. Cit.
Ver entrevista
página 239.
Confert.

|356|
Adróver, Belkis.
Isla Abierta.
Suplemento
de Hoy.
12 de agosto
de 1989.
Confert.

|357|
Adróver, Belkis,
citada por María
Ugarte. El Caribe.
Suplemento
Cultural.
21 de junio
de 1986.
Confert.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|258|

|358|
Ugarte, María.
Idem.
Páginas 2-3.
Confert.

|359|
Ornes, Clara.
Op. Cit.
Confert.

|360|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
Cultural.
12 de enero
de 1980.
Páginas 16-17.
Confert.

|361|
Declaración de
Abelardo, referida
por Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 88.
Confert.

|362|
Listín Diario.
9 de agosto de
1901, referencia
en Belkis Adrover,
Op. Cit.
Páginas 260-262.
Confert.

|363|
Testimonio de
Elena Rodríguez
(hija del artista)
referida por
María Ugarte.
El Caribe.
12 de enero
de 1980.
Confert.

|259|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

conocido, surgidos mucho después de haber modelado Abelardo su obra».|358| Cultivador además del busto retrato: de Duarte, de Monseñor Meriño, de Luis Conrado Castillo, de Luisa Ozema Pellerano, de Celeste Woss y Gil, de Tulio Cestero y de otros personajes, también realizó proyectos para monumentos y parques.
Escribe Clara Ornes: «En el 1914 Rodríguez Urdaneta se encontraba en pleno apogeo
de su carrera. De él dicen los historiadores que fue el precursor de la moda de adornar
parques y lugares públicos con conjuntos escultóricos, costumbre que se manifestaría con
todo su vigor una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. Realizó proyectos, como
un ambicioso conjunto para un monumento en honor a Abraham Lincoln y otro a Juan
Pablo Duarte.|359| Este último... proyecto de monumento a Duarte, preparado por Abelardo en el año 1915, a solicitud del Ayuntamiento de San Pedro de Macorís. En tamaño heroico fue modelado en barro, pero por razones económicas la obra nunca llegó a
ser vaciada. Representa al Padre de la Patria de pie, llevando en la mano izquierda los documentos de la proclamación de la independencia. La mano derecha aparece en actitud
de juramentación.A su pie está la estatua de la Libertad, con la cadena de la opresión rota en su mano derecha y levantando con la izquierda el velo que le cubre el rostro».|360|
Rodríguez Urdaneta era una personalidad dominante en el grupo de la generación artística a la que pertenece. Personalidad polifacética, con su cámara en mano obtuvo las
primeras monedas y notoriedad cuando fotografió los instantes del huracán de 1895.
Individualidad inquieta, aún confesando que «la pintura no le dejaba cultivar la música». |361| –Arte de su preferencia también–, asumió la escultura modelando con barro
a un hijo suyo que dormía. Cultivador en muchos campos artísticos, ellos provocaron
la interrogante social sobre lo que se entendía como grandeza de su arte: ¿Era Abelardo mejor pintor que escultor? ¿Mejor hacedor de escultura que fotógrafo?... A propósito, se afirmaba que el artista, «sin medios, sin recursos (...) se ha hecho astro donde no
hay materia cósmica y la fama no tan sólo se ha complacido en repetir su nombre, sino que ha roto los límites de nuestra nacionalidad».|362| La trascendencia de Abelardo
permitió que se pensara muchas veces en enviarlo a realizar estudios en Europa, presentándose oferta concreta cuando Enrique Deschamps, siendo diplomático dominicano
en Francia, le gestionó una beca: «En un viaje que Deschamps hizo a Santo Domingo
le comunicó a Abelardo que tenía todo arreglado para que él se fuera a París, por cuenta del Gobierno francés, para allí desarrollar sus aptitudes en un medio de horizontes
más amplios para el arte (...) ...Tranquilamente en su silla, se echó para atrás y contestó a Deschamps:Te agradezco infinitamente lo que has hecho por mí, pero (...) Abelardo Rodríguez solamente trabaja para su país».|363|

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Mujer de espaldas|Óleo/tela|55 x 44.5 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

Capítulo 3|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|260|

|364|

|261|Postulado nacional y manifestación de las artes en el diecinueve|Capítulo 3

La fama nacional de Rodríguez Urdaneta lo convirtió en un personaje demandado co-

vida amorosa extramatrimonial fue un intenso capítulo de Abelardo Rodríguez Urda-

mo artista, como patriota y como hombre por el que suspiraban muchas mujeres, dada

neta con algunas concubinas fijas y amantes fortuitas que multiplicaron su paternidad.

su «buenamozura» masculina y la reputación de seductor que adquirió desde la más tem-

Era un caballero demasiado apuesto, diríase que hermoso hombre, además afamado ar-

prana juventud. A esta faceta existencial se refieren los escritores que le trataron o le re-

tista cuya alegre bragueta no hacía más que responder al instinto del macho dominica-

conocen como artista excepcional. Entre ellos el célebre autor nacional de Cosas Añejas,

no más común de entonces y de siempre. Al morir, agobiado por la enfermedad, o po-

César Nicolás Penson, quien en una semblanza escrita en 1897 comienza asociándole a

siblemente por la depresión que produjo en su ánimo las pérdidas artísticas que arras-

Cabral, José
Manuel.
Carta Abierta.
El Imparcial.
No. 26.
5 de octubre
de 1907.
Confert.

«la raza de los bohemios, artistas y aventureros», comparándole con el renacentista Ra-

tró el Ciclón San Zenón (1930), a su lado, junto al lecho de muerte le acompañaba su

fael Sanzio. De acuerdo a tal comparación Abelardo es: «Temperamento hecho para la

última amante, la bella y culta aragonesa: Esther Laclaustro Dorse, quien vivió con él

indecible emoción del arte olímpico y nuevo, oculta bajo su democrática paleta más im-

durante 25 años (1908-1933). Realmente los familiares de Abelardo en Santo Domin-

pulso de salvaje libertad y expansión artística que Rafael cuando lo asaltaron los bandi-

go eran pocos.|367| Casi todos sus hijos vivían en el exterior. También Graciela Nú-

dos en la campiña romana.Y es como Rafael (...) romántico y soñador (...) siente pero

ñez, la viuda oficial, quien falleció en Nueva York, en 1939.

|366|

sueña más este vástago de artista apasionado que en el medio en que vivimos se malo-

Penson, César
Nicolás.
Texto referido
por Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Páginas 86-87.
Confert.

|365|

Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 83.
Confert.

gra como los otros de potente invención original, pintores, escritores y poetas y críticos,
Desangles, los hermanos Deligne, Fabio Fiallo, José Ramón López, Godoy,Virginia Ortea... qué se yo. Su idiosincrasia de artista natural hace que refluya de él una simpatía extraordinaria (...).Vuela con vuelo tendido por sobre todas las emociones posibles, en mariposeo delicioso, como si el esprit de su bohemia artística y estudiantil fuera al fin dejarle caer (...).Abelardo se asoma al pentagrama y despierta con su arco las almas blancas
de los suspiros, de los sueños que en las noches cruzaron silenciosos y se refugiaron en
lo que vibra, en lo que sueña, en lo que se queja, en lo que grita, en lo que susurra y
arrulla (...). Alegre, llano, amable y generoso, Abelardo se presta siempre al trato condescendiente de los demás y labra cariño y cultiva amores. El galantuomo completa al artista (...) con su cortesanía y su bohemia (...) y todo lo sensual..».|364|
Hombre de amoríos fugaces y de amantes temporales, de la misma manera que amado
y amador, provocaba envidia solapada en algunos colegas que no le perdonaban sus logros. Ante el celo evidenciado, eran sus partidarios los que le defendían a veces con sobrada pasión. Especialmente las defensas salieron a flote cuando el artista fue acusado de
plagiar obras escultóricas y cuando su cuadro El Extraviado, no mereció el primer premio de pintura de la Exposición-Concurso del 1907. El jurado del certamen prefirió
galardonar otro cuadro pictórico, «el cual no estaba dentro de los términos del reglamento».|365| En el referido concurso se le otorgó a Abelardo el segundo galardón por
un «Paisaje de Costa, o estudios de Aguas y Rocas, al óleo».|366|
Ser humano que levantó pasión como artista y como hombre galante, esta última condición le era irresistible aun casado con Graciela Núñez, con quien procreó a Elena y
otros cuatro varones: Rafael, Abelardito, José Angel; el cuarto hijo murió muy niño. La

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Marina (detalle)|Óleo/tela|25.5 x 51 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

|367|
Adróver, Belkis.
Suplemento
Isla Abierta.
Op. Cit.
Confert.

|263|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

4|1 Continuación artística
en una etapa de contienda e injerencia

4

EL INICIO DEL SIGLO XX
caos político y escalada yanqui

En julio de 1899, el tiranicidio perpetrado en el poblado de Moca acabó con la existencia de Ulises Heureaux, quien había establecido la más típica dictadura decimonona, excluyendo con sagacidad o violencia a sus adversarios; comprando conciencias; estableciendo un sistema territorial de espionaje; convirtiendo el militarismo en una fuerza poderosa e incondicional al régimen; promoviendo programas de orden, paz, progreso, pero sin libertades públicas; y centralizando todas las funciones administrativas al
controlar personalmente la maquinaria gubernamental, para la cual, en parte, necesitó
los recursos financieros que le llevaron a una serie de empréstitos y renegociaciones con
casas financieras foráneas. Pero tales recursos no fueron suficientes para complacer a partidarios de la oligarquía que se beneficiaban de la política del gobernante, ni suficien-

Ramón Mella Lithgow|Monseñor Nouel, el Tío Sam y el Gabinete|Caricatura|1912.

|265|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|264|

tes para sostener la quiebra de la estructura gubernativa de un dictador que se había
curtido como militar desde mozuelo y quien en sus años de árbitro absoluto de la república gustaba posar para fotógrafos, pintores y escultores cuyas obras, en gran parte,
fueron destruidas cuando los jóvenes tiranicidas Ramón Cáceres y Jacobito de Lara provocaron la caída del régimen.
Sobre los incidentes que se suceden en 1899, la siguiente narración: «Al morir Ulises
Heureaux asumió la Presidencia el Vicepresidente General Wenceslao Figuereo. El gobierno de un mes de Manolao, como se le apodaba, fue la agonía del Lilisismo (…). El
31 de agosto se organizó en el Casino de la Juventud una manifestación encabezada por
Miguel Angel Garrido, irreductible periodista y escritor, Félix E. Mejía, Abraham Santamaría, José Dolores Alfonseca, hijo, y otros más, la cual se dirigió a la gobernación pa-

ra pronunciar la ciudad. Allí arrojaron por el balcón un retrato de Lilís en traje militar
que despedazó la multitud enfurecida. Después recorrieron las calles, lanzando vivas y
mueras (…). En la Plaza Heureaux el joven José Dolores Alfonseca, subido en un barril, invitó a los manifestantes a aplicar sanciones y darle más radical matiz al movimiento. Los faroles con el nombre del tirano fueron rotos.|368| ¡Abajo el Ministerio! Grita
una voz, y a su impulso el grupo se dirige por la calle del Conde a la Gobernación de
Luis Desangles|Los primeros magistrados|Litografía|C.1914|Col. Salvador Alfau.

Arquímides de la Concha|Lilís decapitado|Dibujo|1893.
Arquímides de la Concha|Lilís ahorcado|Dibujo|1893|Col. Archivo General de la Nación.

|368|
Mejía, Luis F.
De Lilís a Trujillo.
Páginas 15-16.
Confert.

|267|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|266|

|369|
Cestero, Tulio M.
La Sangre.
Página 126. (Sic.)
Confert.

|370|
Martínez, Rufino.
Diccionario
Biográfico
Histórico (...).
Página 231.
Confert.

|371|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 56.
Confert.

la Provincia, y sin que la policía, cuyo cuartel está en la planta baja, les moleste, escale-

vanagloria de un tirano que no la disfrutó en vida. La contraparte de todos los retratos

ras arriba gana el despacho del gobernador. ¡Viva la revolución! ¡Muera el Tirano!... Un

citados eran las versiones del Lilís ahorcado que pintó Arquímedes de la Concha varios

bastón de ébano fracasa el cristal del retrato ecuestre de Lilís. Descolgando y manos y

años antes, las cuales plantearon la necesidad del tiranicidio de un caudillo que, aparte

pies le hacen trizas».|369|

de criminalizar el ejercicio gubernativo, buscó anexar la república a los Estados Unidos

Siendo el retrato fotográfico, pintado o escultórico, un género en boga, cautivante para

de Norteamérica. Precisamente su ajusticiamiento se produce en 1899, año en el cual

los sectores pudientes de la sociedad dominicana, resulta comprensible la relación entre

la nación imperialista mueve decididamente sus injerencias en la estratégica zona cari-

arte y política, aunque ésta la encarna absolutamente el dictador Heureaux, a quien sus

beña como protagonista de la guerra hispanoamericana (1898) e interventora directa e

adversarios llamaban El Mañé, en alusión a su negritud|370| y a los vínculos de haitia-

indirecta en varios países, entre Cuba, Panamá y Puerto Rico.

nidad que el prejuicio social le enrostraba. Pero amo en una sociedad en la que se im-

Para el devenir histórico dominicano, el año del tiranicidio se constituye, en cierta ma-

pone con terror y auspicio público, que muchos celebraban como síntoma del progre-

nera, en la frontera entre dos períodos que sincronizan, concluyendo uno y empezan-

so, el dictador buscó la consagración a partir de la autocomplacencia narcisista.

do el otro. El que finaliza es el siglo XIX, durante el cual se definió un nacionalismo en-

El servilismo partidarista le había otorgado el nombre de Heureaux a una plaza públi|372|
Lahit-Bignott,
Nereida.
Op. Cit.
Página 104.
Confert.

ca capitalina y era frecuente que éste obsequiara mobiliarios a los ayuntamientos y centros recreativos con la dedicatoria de su nombre. Reconociendo la importancia documental y promocional del retrato, posó para pintores y colocó su efigie en su oficina,
así como en otras áreas de la sede presidencial. En esta relación se cita un: «Retrato de

|373|
Referencia en
Osiris Delgado M.
Ramón Frade
León. Pintor (...).
Página 56.

Cuerpo entero, de Felipe De los Santos|371|; e igualmente otros dos realizados por Luis
Desangles, entre ellos el titulado Lilís a Caballo, una pintura ecuestre, realizado en base
a un cuadro del francés Henry Gegnault (1843-1871),|372| del cual copia el caballo y
la figura del jinete, añadiendo la fisonomía del gobernante criollo. Ramón Frade tam-

|374|
Anuncio
de Julio Pou,
El Lápiz No. 1,
18 de Enero
de 1891.
Copio facsímil
en Rodríguez
Demorizi.
Caricatura y
Dibujo en Santo
Domingo.
Página 29.
Confert.

|375|
Rodríguez
Demorizi.
España y los
Comienzos de la
Pintura (...).
Página 150.
Confert.

bién realiza un retrato similar que describe el Heraldo Español, periódico de Puerto Rico, en los siguientes términos: «Fue una de las más acabadas y de más grandes dimensiones pintadas por el señor Frade en Santo Domingo (…). Representa a Lilís, Caballero, en uno de aquellos hermosos caballos que poseía y que tanto gustaba de montar para electrizar al pueblo con sus hábiles y atrevidos movimientos de jinete árabe, en actitud fiera como si dirigiera un combate, armado y vestido de gran uniforme con insignias».|373|
Frade pintó en 1896 el Retrato Ecuestre del Presidente Ulises Heureaux, quien fue mu-

raizado en la identidad criollista, y que repunta como doctrina alimentada y sostenida

chas veces retratado también, solo y acompañado de sus funcionarios, por Julio Pou,

por patriotas de una sola hechura, en medio de los tambaleos políticos de una realidad

quien desde 1891 es oficialmente el Fotógrafo de S. E. el Presidente de la República.

social con atrasos evolutivos que comienzan a ser sacudidos con las reorientaciones es-

|374|A

los iconos del estadista se sumaba la estatua ecuestre que fue encargada a un es-

tructurales de las últimas décadas. Estos ordenamientos continúan en el nuevo siglo XX,

cultor de Barcelona, para adornar un lugar público de Santo Domingo, en este caso qui-

fluctuando entre el subdesarrollo y la búsqueda desarrollista, bajo el debate de los nue-

zás la plaza consagrada con su nombre. Pero la desdichada estatua de Lilís quedó en el

vos personalismos autoritarios que representan sujetos y partidos sometidos, además, a

referido puerto español y finalmente fundida y convertida en balas y granadas durante
la gran guerra civil española.|375| Era una obra decidida por la voluntad servil para la

Ramón Mella Lithgow|Adios Puerto Plata|Caricatura|1918.

|269|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|268|

la presencia de un poder imperialista más directo, interventor y acondicionante. En la

sa comunicación entre sí, razón por la cual era limitado el control nacional de la auto-

encrucijada de las nuevas situaciones la conciencia nacional alcanza caracteres desde la

ridad gubernativa.

esencia a la amplitud de sus campos, enrareciéndose inevitablemente en la ambigüedad

La definición de los bandos políticos era uno de los hechos generales de una etapa defini-

y pérdida de esenciales valores patrimoniales.

da por los años 1898-1916. Carentes de doctrinas e ideales, y dominados por el fanatismo

El tiranicidio de Heureaux significó la recuperación de las libertades ciudadanas, así co-

militante, esos bandos provocaron constantes insurrecciones, siendo la guerra civil otro he-

mo la esperanza de los hostosianos de conducir el país hacia una reforma democrática

cho general que a su vez determina el registro de 19 gobiernos durante 19 años. La anar-

que había pervertido el Dictador. Sin embargo, por encima de la aspiración reformado-

quía facilitó la paulatina acción interventora estadounidense cuya diplomacia política res-

ra se impuso la anarquía encabezada por los nuevos líderes nacionales de proyección gu-

pondía a los intereses de la economía del Dollar. Esta marcada injerencia, visible desde Heu-

bernativa. La contienda partidarista basada en el personalismo se debatió como el más

reaux, es también un hecho general que colapsa la soberanía restauradora desde 1865; faci-

tradicional deporte dominicano: la pelea de gallos. El animal gallináceo de cresta y es-

litada además por lo que se entiende como el maridaje entre los intereses del imperialismo

puela representa, en distintas tipologías, a caciques, caudillos o líderes de nuevo cuño, e

yanqui y el entreguismo dominicano que asumen varios gobernantes: Horacio Vásquez,

igualmente a las facciones políticas (especie de partidos) e incluso a los sectores socia-

Carlos Morales Languasco y Ramón Cáceres, quienes indistintamente legalizan acciones

les urbanos y rurales. Estas facciones fueron: el bando jimenista o de los bolos (gallos sin

interventoras en la vida doméstica del país: al reconocer ciegamente el primero (Vásquez)

cola); el bando de los coludos y horacistas (gallos con cola) y el bando de los colituertos o

el traspaso de la vieja deuda Hartmont (1869) a una compañía estadounidense, al autorizar

lilisianos (gallos ciegos). De estos banderíos políticos derivó alguna que otra división

el segundo (Morales) que agentes gringos asumieran el control aduanero y al firmar el ter-

partidarista (bandos pata blanca y pata prieta) y los usuales cambios de militancias emo-

cero (Cáceres) un acuerdo que le otorgaba el derecho a la nación del Norte de enviar fuer-

cionales u oportunistas en un país dividido, además, por dos grandes regiones con esca-

zas ocupacionistas cuando fueran riesgosos los intereses financieros de sus inversionistas.

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Asesinato de Ramón Cáceres I|Lápiz/papel|Col. Privada.

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Asesinato de Ramón Cáceres II|Lápiz/papel|Col. Privada.

|271|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|270|

|376|
Delgado M,
Osiris.
Op. Cit.
Página 95.
Confert.

En una carta de 1914, en la cual el artista Julio Pou invita a su colega Ramón Frade a

rrecciones. Inclusive la Ciudad Corazón fue proclamada capital del país como ocurrió

visitar Santo Domingo, le explica entusiasmado el auge de la arquitectura dominicana

varias veces en el pasado. La inestabilidad política que creaban las contiendas armadas y

que está abandonando el uso de madera porque ya no se fabrica más que de concreto.

los repentinos cambios de gobierno incluyó el violento asesinato del Presidente Ramón

Haciéndole saber que en los bancos de Nueva York se han depositado 4 millones que

Cáceres, quien había conseguido dictatorialmente pacificar el país durante los años

hay que invertirlos en obras públicas en este país y los trabajos se hacen a Concur-

1906-1911. La muerte de este mandatario, que estableció alianza entreguista con los Es-

so,|376| Pou anima al amigo puertorriqueño a realizar el viaje sin dejar de recordarle

tados Unidos, provocó la vuelta de las luchas partidaristas. Este dominante fenómeno

la situación sociopolítica del país, como puede apreciarse en el párrafo que se cita a con-

que caracteriza el proceso del 1889-1916 no evitó que el desenvolvimiento cultural si-

tinuación: «Como dices, piensas venir por aquí.Y aún cuando tú sabes que nuestro es-

guiera floreciendo y, como parte integrante de ese desarrollo, la continuidad de las ar-

tado normal es la guerra, eso no debes tomarlo en cuenta y me parece que si vienes

tes ofreciendo la consolidación de las individualidades indiscutiblemente artísticas; am-

puedes hacer algo. Se fabrican algunas casas estilo moderno en las afueras de la ciudad

pliándose con la aparición de nuevos nombres y manifestaciones visuales que comien-

y yo creo indiscutiblemente que tú debes abandonar a P. Rico por 15 días o un mes y

zan a desarrollarse, específicamente, la caricatura, el arte escultórico y el diseño gráfico.
A tales alcances debe añadirse la consagración de la fotografía en poder de hacedores
criollos localizados en casi todo el territorio nacional.
Exceptuando a Bonilla, que fallece en 1901, y a Grullón y Navarro, que asumen otras
profesiones en desmedro de la producción artística, los dos restantes precursores significativos, Luis Desangles y Abelardo Rodríguez Urdaneta, mantienen una trayectoria
arriesgada o inequívoca como artistas de conciencia. Ellos no se desvían del camino del
arte del que viven, con el que se mantienen y en nombre del cual enfrentan limitaciones en el marco de una realidad social que les ofrece el aplauso, la severa crítica o la incomprensión póstuma; Desangles y Abelardo ejecutan, además, sus mejores obras en las
primeras décadas del XX; sobre todo el segundo, quien llegó a convertirse en el artista
señero de Santo Domingo, porque su profesor y colega había decidido radicarse en Santiago de Cuba, en donde crea vinculaciones y fallece casi a mediados de siglo.
La demanda artística de Abelardo, en especial la fotográfica, era tan pública que en su estudio se daban cita ciudadanos de toda índole, incluso los gobernantes, entre ellos el Presidente Ramón Cáceres, amigo y protector que le respaldó cuando decidió fundar su
Academia de Dibujo, Pintura y Fotografía, en 1908; e incluso le iba a nombrar ministro

|377|

de este modo podrás apreciarlo todo. Macorís también adelanta mucho y se fabrica mu-

de Bellas Artes,|378| propósito incumplido al ocurrir el violento asesinato del estadista.

Idem.
Páginas 94-95.
Confert.

cho (...). El ayuntamiento de la ciudad pagó por el plano del Palacio que se está hacien-

Este hecho movió a Abelardo a realizar una secuencia de tres grandes cuadros que resul-

do $3000 (tres mil) al arquitecto Nechodonia».|377|

tan una extraordinaria versión imaginativa sobre la muerte del Presidente Cáceres.|379|

Al afirmar Julio Pou que nuestro estado normal es la guerra, estaba reconociendo un

Pese a su carácter documental, son recreaciones memorables por la secuencialidad y por-

síntoma de la cotidianidad tan típico que durante esta turbulenta etapa se registran en

que esos cuadros narrativos expresan acción o movimiento, un aspecto desconocido has-

la provincia santiaguense más de 10 hechos armados, entre conjuras, combates e insu-

ta entonces en el arte pictórico dominicano. Además, «el artista utilizó técnicas propias,
habiendo reducido a pequeño tamaño una fotografía del Presidente asesinado para pe-

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Asesinato de Ramón Cáceres III|Lápiz/papel|Col. Privada.

garla a la pintura. Es decir, practicó en la obra una forma de collage».|380|

|378|
Rodríguez
Urdaneta,
Abelardo;
Rodríguez, Elena.
Citados por
María Ugarte.
El Caribe.
Suplemento
Cultural,
12 de enero
de 1980.
Página 17.
Confert.

|379|
Enciclopedia
Dominicana.
Tomo II–BU-D.
Página 45.
Confert.

|380|
Rodríguez
Urdaneta,
Abelardo;
Rodríguez, Elena.
Idem.
Confert.

|273|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|272|

La inestabilidad política no evitó que las sociedades culturales que sobrevivían desde el

lardo como retratista de la lente y en modelado. El celo competitivo y profesional pro-

siglo anterior, siguieran dedicadas a sus programas de difusión y que a ellas se sumara el

vocó inclusive que el autor de El Extraviado fuera acusado de plagiar a escultores ex-

establecimiento de otras. En 1907 fue fundado el Ateneo Dominicano, cuyo objetivo «era

tranjeros en especial a Mariano Benlliure. Es sospecha que la situación adversa que vic-

el estudio y cultura de varias ramas del conocimiento (...), la observación del suelo y las

timaba a Rodríguez Urdaneta, en parte tuvo que ver con su amistad con el Presidente

costumbres patrias y el cultivo del sentimiento de las bellezas naturales del mundo ame-

Cáceres, al cual acompañaba al Malecón, en donde los dos, «formidables tiradores», dis-

ricano», mediante la celebración de conferencias, veladas y concursos, «con el fin de pro-

paraban «a las patas de las aves en vuelo y nunca fallaban».|385| El referido estadista no

Mejía, Luis F.
Op. Cit.
Página 20.
Confert.

mover el progreso de las ciencias, las letras y las artes».|381| La fundación del ateneo se

gozaba de simpatía en un sector de la juventud capitaleña, debido a las pasiones de los

le atribuye intelectualmente al pintor Antonio Alfau y Baralt, quien protagonizó «las apa-

partidismos que reinaban en toda la república.

sionadas polémicas entre libre pensadores y católicos alrededor de Hostos y sus enseñan-

Al partidismo político se asocia el despegue del arte caricaturesco que tiene como im-

|383|

zas, algunas de las cuales culminaron en lances personales». Estas disputas ocurrieron

portante exponente a Ramón Mella, cuya obra se asocia al debate entre los militantes

cuando el maestro puertorriqueño retorna y se establece en el país entre 1900-1903, año

horacistas y el gobierno de José Bordas Valdez. Esta pugna provoca una revolución en la

|381|
Moscoso,
Juan Elías.
La Cuna de
América.
27 de diciembre
de 1907.
Páginas 1-2.
Confert.

|382|

Navarro/Perdomo
y Pou.
Veredicto en
Rodríguez
Demorizi.
Pintura y
Escultura (...).
Página 82.
Confert.

|384|
Cabral,
José Manuel.
Carta Abierta.
El Imparcial
No. 26, 5 de
Octubre de 1907.
Confert.

este último de su fallecimiento en Santo Domingo. La educación laica que promovió el
maestro encontró fuerte oposición en Alfau y Baralt, «defensor de la enseñanza religiosa y del pasado, a quien respaldaban Manuel de Jesús Galván y Francisco Javier Amiama»,
enfrentados a su vez por los alumnos hostosianos, encabezados por Américo Lugo.|382|
Las polémicas, asumidas desde los medios periodísticos, fueron también políticas, alcanzando en una ocasión el tema artístico cuando se conoció el veredicto de uno de los certámenes o juegos florales que se celebraban, especialmente en la ciudad capital. La discusión tuvo que ver con la Exposición-concurso de 1907 y específicamente alrededor de una obra
de Abelardo: El Extraviado, la cual no fue tomada en cuenta para la primera distinción en
pintura, bajo el alegato de que los artistas sólo estaban en condiciones de producir Estudios,
Obras elementales, en vez de aquellas de tema rebuscado y composición complicada|383|,
en clara alusión del citado cuadro. Este hecho produjo reacciones que cuestionaban el veredicto de acuerdo a una carta publicada en El Imparcial, de la cual se cita a continuación un
párrafo: «La indignación es aquí general, unos dicen que es obra de la pasión. Otros dicen
que los miembros que forman el jurado son enemigos personales suyos. Otros afirman con
el Reglamento del Certamen en la mano, y éstos afirman una verdad indiscutible, que el
cuadro al cual le han concedido el primer premio no estaba dentro de los términos del Re-

mayor parte del país en 1914, concentrándose la lucha armada en Puerto Plata, ciudad

glamento que exige a las obras del concurso el pseudónimo de rigor. Cosa cierta, porque

sitiada por tropas gubernativas que dirigió personalmente el Presidente. Aunque arte

nosotros vimos, con nuestros propios ojos, al pie del cuadro aludido, el nombre de su auto-

político a partir de Mella, el impulso de la caricatura nacional añade otros cultivadores.

ra: la señorita Adriana Billini. Quiere decir que este cuadro estaba fuera de concurso».|384|

Son integrantes de la segunda generación artística que se asocia o sigue a los llamados

Los enemigos personales de Abelardo que se aluden en la carta eran Leopoldo Nava-

precursores. Los nuevos nombres se ofrecen en el siguiente cuadro, en el que también

rro,Angel Perdomo y Julio Pou, integrantes del Jurado, resultando probable que los dos

se anotan los campos artísticos en los que se desenvuelven.

últimos fueran decididos rivales suyos por razones de clientela y mercado. Perdomo era
escultor y Pou un reconocido fotógrafo, frente a los cuales se imponía la fama de Abe-

José C. Pérez|Retrato de Monseñor Meriño|Dibujo|1891|Revista El Lápiz.
José C. Pérez|Retrato de César Nicolás Penson|Dibujo|1891|Revista El Lápiz.

|385|
Rodríguez
Urdaneta,
Abelardo;
Elena, Rodríguez.
Op. Cit.
Confert.

|275|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|274|

SEGUNDA
GENERACIÓN ARTÍSTICA

Jesusa Alfau (N.1892)
Pintura y letras
1909-1938 (?)

Agustín Jiménez (N.18..?)
Pintura
1933-19..?

Celeste Woos y Gil (N.1891)
Dibujo, pintura y escultura
1911-1970

Tuto Báez (N.1895)
Fotografía y pintura
1909-1960 (?)

Alejandro Joubert (N.1888)
Pintura
1924-1974

Luis Mañón (N.18..?)
Fotografía
1910-1950 (?)

Osvaldo Báez M. (N.1857)
Arquitectura e ingeniería
1900-1930 (?)

Ismael López Glass (N.1890)
Escultura
1920-1950

Vitelio Morillo B. (N.?)
Fotografía
19(..)-1965 (?)

José Buñols M. (N.1879)
Pintura
1905-1952

Oscar Marín Bonetti (N.188.?)
Caricatura y pintura
1916-1932

José Turul V. (N.1865)
Arquitectura (inmigrante español)
1906-19..?

Pedro Pablo Catenchi (N.?)
Fotografía (inmigrante italiano)
1890-1948

Copito Mendoza (N.1886)
Caricatura
1913-1930 (?)

Zoilo Hermógenes García (N.18..?)
Arquitectura y pintura
1881-1916

José A. Espínola (N.1898)
Escultura
1916-1942

Francisco Palau (N.1879)
Fotografía, litografía y cine
1908-1930

Guillermo González (N.1900)
Dibujo y arquitectura
1917-19..?

Juan Ramón Fiallo (N.18?)
Dibujo, pintura y fotografía
1890-19..?

Abelardo Piñeyro (N.1862)
Pintura
1890-1957

María Lora (N.1900)
Pintura
1918-1970

Genoveva Báez (N.1895)
Pintura
1920-19(?)

Rosario Puente J. (N.1890)
Pintura y letras
1920-1970 (?)

Máximo Pacheco (N.?)
Pintura
1926-19..?

Enrique García-Godoy (N.1886)
Dibujo y pintura
1907-1947

Atilano Sánchez (N.18..?)
Fotografía
1910-1972 (?)

Amado León Bello (N.?)
Pintura (Se desenvuelve en Cuba)
1921-19..?

Bienvenido Gimbernard (N.1890)
Dibujo, caricatura, diseño y letras
1919-1971

Alfredo Senior (N.1890)
Fotografía y Pintura
1907-1948

Abelardito Rodríguez (N.?)
Fotógrafo
1920-19..?

Juan Bautista Gómez (N.1874)
Dibujo, pintura, escultura y fotografía
1920-1947

Enrique Tarazona P. (N.188.?)
Pintura (inmigrante español)
1919-1926

Fco. González Lamarche (N.1870?)
Escultura y pintura
1901-19..?

Angel Villalba (N.18..?)
Fotografía
1907-19..?

|277|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|276|

El referido cuadro de la segunda generación artística es una proyección aproximada e

volvimiento de sus integrantes se mueve alrededor de 1920-1930, exceptuando a los

incompleta de individualidades que se desenvuelven a partir de las primeras décadas del

longevos del activismo artístico y a los que producen una obra en etapas de plenitud y

siglo XX, aunque algunos de ellos tienen registros expositivos o laborales en el período

franca modernidad.

anterior. Un caso vinculado con esto último lo representa Abelardo Piñeyro, activista

La circunstancia del desenvolvimiento de la generación es muy variada y a veces im-

con registro artístico en 1890 y quien se asocia directa o indirectamente con genera-

perceptible desde las referencias informativas muy escasas. Sus miembros resultan dis-

ciones futuras que aparecen después del 1920. Algunos caracteres generales, apreciables

persos, viviendo en el exterior o atrincherados en el país aparentemente distantes unos

muy ligeramente, identifican el grupo generacional al cual pertenece el pintor y farma-

de los otros, ejerciendo el arte o compartiéndolo con otras labores prioritarias.Además,

céutico citado:

esta generación resulta arropada por el predominante Abelardo, a quien los escritores le

A| Es una generación cuyos integrantes nacen en la etapa decimonona, con la excep-

dedican sus cuartillas con olvido hasta de otros precursores –salvo Desangles–, quienes

ción de Guillermo González, nacido en la frontera que representa el 1900.

llenan, a veces, los registros correspondientes a 1900-1919 que a continuación se pre-

B| Aparece una discreta pero significativa representación numérica de artistas muje-

sentan con datos generales e incompletos.

res, algunas de las cuales tienen una proyección modernista a partir de Celeste Woss y
Gil.
C| El campo de la pintura registra 21 representantes, un número no absoluto ya que
mientras unos asumen el hacer pictórico con preferencia, otros lo cultivan alternado
con otras artes, u ocasionalmente.
CH| En el grupo hay una presencia notable en la manifestación fotográfica, arte de demanda del que se puede vivir y respecto del cual no todos responden a la categoría de
artista-fotógrafo.
D| El cuadro generacional incluye a individualidades que se convierten en pioneros de
la arquitectura dominicana, pudiéndose añadir otros muchos nombres de criollos y de
extranjeros que realizan obras meritorias en el país.
E| Representación minoritaria en la generación es la de los escultores, básicamente dos
nombres asociados casi completamente al arte tridimensional.
F| Al grupo se asocian, desde el punto de vista de la natividad comprendida hasta 1900,
algunos artistas que pueden calificarse de independientes. En especial tres precursores
de la modernidad:Woss y Gil, Bautista Gómez y García Godoy, cuya docencia y estilística no corresponde, como pintores, a los modos que impusieron los maestros precursores: Desangles y Abelardo.
G| Sobrevive en la mayoría de los pintores, escultores y fotógrafos un aire romántico,
de estimación temática y tratamiento acorde a la época.
H| Con varios integrantes de la generación es definida la gráfica en general: la caricatura, el comic, el diseño, la ilustración publicitaria, asociada al desarrollo de medios impresos (periódicos y revistas).
I| Aunque puede enmarcarse la generación con fechas relativas y discutibles, el desen-

Ramón Mella Lithgow|San José Bordas en camino de Puerto Plata|Dibujo Caricatura|1914.

|279|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|278|

FLORECIMIENTO
GENERAL
Desde 1900 | Hasta 1919
Año 1900
El Cinematógrafo Lumiere, traído al
país desde Nueva York por Francisco
Greco, es instalado en el local de la
Sociedad La Republicana (Casa de
los Jesuitas), celebrándose la primera
función el 3 de noviembre, consistente en vistas o cuadros que son proyectados con música de fonógrafo.
Regresa al país el maestro Eugenio
María de Hostos, quien es designado
Director General de Enseñanza.
Nace Delia Weber, quien será mujer
sobresaliente como pintora, escritora
y maestra de escuela en su ciudad
natal, Santo Domingo.

Año 1903
Desangles ejecuta Retrato de una
Escritora (Amelia Francasci), pintura
impresionista, de las escasas obras
que en esta tendencia ejecutara el autor.
El Liceo del Yaque de Santiago
celebra certamen. Su extenso
catálogo (…) recoge una larga lista
de pintura, escultura, dibujo y
grabados exhibidos.
El Presidente Carlos Morales
Languasco proyecta un museo antropológico dominicano, para el cual
Desangles dona obras de su colección.
Muere en Santo Domingo el educador
Eugenio María de Hostos y en Puerto
Plata, Virginia Elena Ortea.

Año 1901
Exposición-Concurso de arte
celebrado en el Ateneo Amigos del
País (Marzo), con motivo de Juegos
Florales. El jurado integrado por
Alfau Baralt, Francisco Aybar y García
Obregón galardona a Luis Desangles
y Julio Pou en pintura; a Angel
Perdomo, Abelardo Rodríguez
Urdaneta y Francisco González
Lamarche, en escultura.
Carlos E. Stam tiene estudio fotográfico en Santiago, en donde realiza retratos al crayón, fotografías sobre
platos, entre otros trabajos.

Año 1903 |cont.|
Aparece La Cuna de América,
revista ilustrada.
Aparece Heliótropo, libro de Américo
Lugo.
Nace en Sánchez, Emile Boyrie
De Moya quien va a sobresalir
como arqueólogo, dedicándose
también al dibujo y a la pintura.

Año 1901 |cont.|
Muere el precursor de la pintura,
Alejandro Bonilla.
Adolfo García Obregón establece
Academia de Dibujo y Pintura en
Santo Domingo.
La Compañía Galván y Artistas
Fotógrafos tiene establecimiento en
Santo Domingo, en donde se realizan
retratos al pastel, crayón, bromuro,
platino, etc.

Año 1901 |cont.|
Desangles participa en exposición de
arte panamericano en la ciudad de
Buffalo, Estados Unidos. Exhibe tres
obras, entre ellas Caonabo en Prisión,
con la que obtiene mención de honor.
Para este año (1901) imparte la cátedra de Dibujo en la Escuela Normal.
Se publican las obras Risas
y Lágrimas de Virginia Elena Ortea:
Vidas Tristes de Rafael Deligne y
A Punto Largo, de Américo Lugo.

Año 1902
Exposición individual de Luis
Desangles, en Santo Domingo,
en la que exhibe más de 15 obras.
Se publican las obras: En Prosa y en
Verso, de Rafael Deligne; Ecos
Mundanos, de Valentín Giró; Siluetas,
de Víctor Garrido; y Cierzo
en Primavera, de Amelia Francasci.
Comienza a circular El Diario,
en Santiago de los Caballeros.

Nace en Puerto Plata Jaime Colson,
quien se convertirá en un maestro
de la pintura nacional.

Año 1904
Nace en Monción, comunidad de
Montecristi, el pintor tipicista
Federico Izquierdo, y en Tamboril el
poeta Tomás Hernández.
Desangles es nombrado cónsul en
Santiago de Cuba. En este mismo año
participa en una exposición organizada por las Damas de la Sociedad
Santiaguera, obteniendo primer
premio de pintura con su cuadro San
Francisco. Un segundo premio lo
obtuvo el acuarelista Ramírez Guerra,
con su obra El Mendigo.
Aparecen las obras Cuentos Puertoplateños, de José Ramón López; Estela (novela), de Miguel Billini; y El Jardín de los Sueños, de Tulio M. Cestero.

Año 1905
El pintor Leopaldo Navarro retorna
de Europa después de 9 años
residiendo, especialmente, en España.
Concurso para la portada de la revista
Cuba Literaria, de Santiago de Cuba,
en la que participan Luis Desangles,
María Desangles Vallejo (pintora) y
Carlos Ramírez Guerra, entre otros.
El jurado le otorga al pintor Desangles por voto unánime el accésit.
Nace el pintor vegano Bolívar Berrido.
Muere José Reyes, autor de
la música del Himno Nacional.
Pedro Henríquez Ureña publica
Ensayos Críticos.

Año 1906
Nace Yoryi Morel en Santiago de los
Caballeros. Se convertirá a partir de
1932 en un célebre pintor con
proyección de maestro nacional del
arte moderno dominicano.
Desangles es ratificado como
profesor de Dibujo en la Academia de
Bellas Artes, de Santiago de Cuba.
Los munícipes santiaguenses: Eliseo
Grullón, Amado Franco Bidó y Carlos
Bonilla, entre otros, constituyen una
junta pro Museo Nacional.
El pintor Desangles dona piezas de
su colección prehispánica y el retrato
de José Joaquín Pérez.
Mueren los notables Fernando Arturo
de Meriño y Alejandro Angulo Guridi.

|281|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|280|

Año 1907
Abelardo Rodríguez Urdaneta pinta
su cuadro más famoso: El Extraviado
(óleo).
Luis Desangles realiza uno de sus
cuadros de temática indigenista más
reconocido: Caonabo en la Prisión
Visitado por Colón y por Ojeda (óleo).
Fallece Onofre de Lora, arquitecto y
constructor empírico quien construyó
en Santiago numerosas obras:
la Catedral, el edificio Tavares,
el local de la Logia Nuevo Mundo
No. 5 y la Iglesia de las Mercedes,
en Santo Cerro, La Vega.

Año 1908 |cont.|
Nacen en Santo Domingo la pintora
América Valdez, y en Puerto Plata,
Emilio Rodríguez Demorizi.
El poeta Fabio Fiallo da a conocer sus
Cuentos Frágiles.
Julio M. Cestero (N. 1877) publica su
relato de análisis psicológico: Sangre
de Primavera.
Se edita Galaripsos, poesías de
Gastón F. Deligne.
Federico García Godoy (1857-1924)
publica la novela Rufinito, de carácter
histórico.

Año 1907 |cont.|
Enrique Deschamps publica la
obra La República Dominicana,
Guía y Directorio General, en el cual
se abordan los aspectos del país,
incluido el de las artes.
Angel Villalba tiene Galería
Fotográfica en Santo Domingo.
Exposición Nacional auspiciada por
el Casino de la Juventud, con carácter
de Concurso de las artes que se
desarrollan en el país. El veredicto
del jurado que integraron Leopoldo
Navarro, Angel Perdomo y Julio Pou,
provocó polémica alrededor de una
obra no premiada de Abelardo:
El Extraviado (Pintura).
Los premios fueron los siguientes:

Año 1909
Francisco A. Palau funda Blanco y
Negro, revista ilustrada en la que
publican fotografías artísticas
y estudios acerca de estas manifestaciones de la lente.
Se anuncia la Segunda Celebración
de los Juegos Florales Provenzales
del Club Unión, certamen de diversas
materias literarias y científicas,
incluyendo la fotografía y la pintura,
con otorgamiento de Paleta de Oro.
Se establece para la pintura un tema
único: Boceto al óleo representando
una escena patriótica sucedida en la
República, con dimensiones 75 x 50
centímetros.

Año 1907 |cont.|
FOTOGRAFÍA:

Retrato de Novia
(primer premio), de Abelardo;
y Retrato de una Joven en Actitud
de Tocar un Instrumento (segundo
premio) de Angel Villalba.
DIBUJO:

Gran Carta de la Provincia
de Santo Domingo (primer premio),
de Aníbal de Moya; Psiquis y el Amor
(mención honorífica), copia a lápiz de
Juan Francisco García; y Fra Giovanni
(mención honorífica) copia, de Alfredo Senior.
PINTURA:

Retrato de una Niña
(primer premio), óleo de Adriana
Billini; y Paisaje de Costa (segundo
premio), óleo de Abelardo.

Año 1909 |cont.|

Busto de Hombre
ejecutada a barro, obra sin firma;
y Busto de E. M. Hostos (en yeso),
obra sin firma, que compartió con la
anterior el primer premio.

Nace Ninón Lapeiretta en Santo
Domingo. Ella se desarrollará como
músico, compositora, pintora
y animadora de importancia a partir
de 1930.

TALLA EN MADERA:

Nacen Pedro René Contín Aybar
(escritor y crítico literario) y Franklin
Mieses Burgos (notable poeta).

Escudo de la
República (mención honorífica),
de J. Brito.
Se establece el primer Ateneo
Dominicano.

La sociedad Amantes de la Luz
publica los Escritos de Ulises Fco.
Espaillat.

Mueren los escritores José Gabriel
García (historiógrafo) y Manuel de
Jesús Galván (novelista).

Xavier Amiama, quien será estimado
como pintor dominicano y haitiano al
mismo tiempo, nace en Guantánamo,
Cuba.

El Dr. Narciso Alberty, pionero en la
investigación arqueológica, reúne una
valiosa colección con miras a crear el
Museo Nacional.

Margarita Billini, quien asumirá la
pintura de manera solitaria, nace en
la ciudad de Santo Domingo.

Aparecen las siguientes obras literarias: Cantaba el Ruiseñor, de Fabio
Fiallo; Horas de Estudios, de Pedro
Henríquez Ureña; Lirios del Trópico,
de Ramón Emilio Jiménez; y La Hora
que Pasa, de Federico García Godoy.

Abelardo Rodríguez Urdaneta
establece la Academia de Dibujo,
Pintura y Escultura, con la protección
del Presidente Ramón Cáceres.
Carlos Ramírez Guerra y Luis
Desangles obtienen premios en
Exposición de Santiago de Cuba.
Desangles recibe el galardón por su
escultura Busto de Altagracia Vallejo
(esposa).

Se inician los Juegos Florales
Provenzales patrocinados por
el Club Unión y Proyectados como
convocatoria anual.

Abigaíl Mejía viaja a España en compañía de su madre Carlota Soliere,
continuando la formación en ese país.

Año 1910

Año 1908

Muere el pintor Leopoldo Navarro en
la ciudad nativa, Santo Domingo.

Federico García Godoy publica el libro
de crítica Perfiles y Relieve.

El Club Unión que preside Francisco
J. Peynado, anuncia el Tercer Concurso Científico Literario y Artístico, bajo
la forma de Juegos Provenzales.

R. Pérez Alfonseca publica Mármoles
y Lirios; Mariano Soler: Flores
Tropicales; y Juan José Sánchez:
Florescencia.

Año 1907 |cont.|

ESCULTURA:

La Academia de Abelardo celebra
acto de calificación con entrega de
diplomas, brindis de Champagne (...)
elocuentes frases de su director.

El futurismo, texto sobre la
escuela literaria de Marinetti que proclama que se debe cantar al hombre
que maneja el Volante, es publicado
en la revista La Cuna de América,
traducido por E. Gómez.

Año 1907 |cont.|

Año 1911
Celeste Woss y Gil expone óleo en la
Vitrina Muestrario del establecimiento
comercial El Palo Gordo. Es incluida
igualmente en una muestra colectiva
que es celebrada en la Academia de
Arte de Santiago de Cuba, en donde
es estudiante.
Nace Aida Ibarra, en Santo Domingo.
Será una de las primeras artistas
mujeres de orientación moderna.
Publicación de Ciudad Romántica,
libro en el cual Tulio M. Cestero
(n. 1877) relata la vida dominicana.
Aparece Alma Dominicana,
la segunda novela histórica de
Federico García Godoy (1857-1924).

Año 1912
Luis Desangles viaja a Nueva York, en
visita a uno de sus hijos. Aprovecha
la ocasión para conocer las colecciones de los museos de la ciudad.
Aparece el vedrinismo, tendencia
poética que define Vigil Díaz, la cual
representa una posición ultra modernista, una actitud innovadora y de
vanguardismo anticipado.
Nacen los escritores Héctor Incháustegui Cabral, Gladio Hidalgo, Manuel
del Cabral y Pedro María Cruz.
Son publicadas las siguientes obras:
Góndola, de Vigil Díaz; Los Débiles,
de Jesusa Alfau; Compendio de
Historia Patria, de Arturo Logroño.

|283|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|282|

Año 1912 |cont.|
Comienzan a circular las caricaturas
políticas de Ramón Mella Lithgow,
editadas como postales en Puerto
Plata.
El ingeniero Catalán Nicolás Cortina
concluye la construcción del Teatro
Colón, un símbolo de la bonanza económica de San Pedro de Macorís y el
más importante centro de espectáculos escenificados por artistas y compañías extranjeras. Se construyó a
iniciativa de los hermanos genoveses
Tito y Rupo Cánepa, y la decoración
estuvo a cargo de Enrique Tarazona,
que fue auxiliado por los hermanos
Rey, de Puerto Rico (...) De Tarazona
había dos imborrables detalles en los
muros del Teatro Colón: un par de
murales, uno de los cuales representaba escenas de una ópera de Bellini .

Año 1916 |cont.|

Año 1913
Copito Mendoza publica sus
caricaturas en La Cuna de América
y Renacimiento, revistas nacionales.
Xavier Amiama arriba a San Pedro
de Macoris en compañía de su
familia.

Año 1913 |cont.|
Muere el poeta petromacorisano
Gastón F. Deligne.

Nace en Puerto Plata el músico
y pintor Rafael Arzeno Tavares.

Aparece La Sangre, la famosa novela
de Tulio Manuel Cestero.

Bajo el Gobierno de Ramón Báez,
el Instituto Profesional se convierte
en Universidad Central, donde se cursan carreras de derecho, ingeniería,
medicina, odontología y farmacia.

Jacinto Gimbernard dirige la revista
Sport.

Publicación de la tercera novela
histórica de Federico García Godoy
(1857-1924), titulada Guanuma.

Surge la Compañía Cinematográfica
(distribuidora de películas) del Cibao,
formada por Carlos Ginebra,
José Ginebra y el español Santiago
Roques.

Año 1917

Muere el poeta Arturo Pellerano
Castro.

Se edita La Primada de América,
revista.

Intervención USA. Prohibiciones
medios de comunicación, censuras
periodísticas.

Muere el poeta popular Juan Antonio
Alix.
Ramón Emilio Jiménez da a conocer
su obra Espumas en la Roca.

Año 1914

Otras obras literarias que aparecen:
Monólogo de la locura, de Rafael
Damirón; Ánforas, de Max Henriquez
Ureña; y Mi Libro de Cuentos, de
Gustavo Adolfo Mejía.

Año 1918
Desangles ejecuta la obra mural La
Bendición de la Bandera, por encargo
del Arzobispo de Santiago de Cuba,
realizada para la parroquia mayor de
Bayamo. Pintura-mural (óleo-tela
850 x 450 cm.), esta obra consagra al
pintor como primer muralista
nacional.
Nace Darío Suro en La Vega.
Será uno de los grandes pintores
dominicanos, con una notable labor
durante el siglo XX.
Rodríguez Urdaneta realiza Retrato de
Hostos (óleo) por encargo de algunos
profesores de la Escuela Normal de
Santo Domingo.

Año 1918 |cont.|
Delia Weber viaja a París, Francia.
Se conocen los textos: La Sonrisa de
Concho, de Rafael Damirón; Rodo
y Rubén Darío, de Max Henríquez
Ureña.
Nacen en Santiago de los Caballeros:
Mario Grullón (pintor) y Joaquín
Priego (dibujante y escultor).

Año 1915
Luis Desangles retorna a Santo
Domingo desde New York y se dedica
a realizar la obra que más le dio a
conocer nacionalmente al reproducirse en calendario litográfico. Se trata
de cuadro colectivo de los Presidentes de la República (1844-191--) el
cual incluye también a Duarte,
Sánchez y Mella.
Se publican las siguientes obras:
El Canto del Cisne, de Manuel F. Cestero; Parnaso Dominicano, de Osvaldo Bazil; Hombres y Piedras, de Tulio
Manuel Cestero; y Tres Poetas de la
Música, de Max Henriquez Ureña.
Aparece la revista ilustrada
Renacimiento.

Año 1919
Mueren Apolinar Perdomo (poeta),
Eugenio Deschamps (orador y escritor de combate) y Juan Isidro
Jimenes (ex-presidente de la Nación).
Celeste Woss y Gil (n.1890) pinta el
Desnudo, cuadro que representa una
ruptura pictórica como tema y como
obra de una mujer-artista nacional.
Jaime Colson (n. 1901) viaja a
España e ingresa en la Escuela de La
Lonja en Barcelona.
Aparece la revista Pensativa
(1919-1920), en San Pedro de
Macorís, dirigida por Virgilio Díaz
Ordóñez y Enrique Cambier.

Año 1916
Nace Tito Cánepa, en San Pedro de
Macorís. Hacia la década final de
1930 se convierte en uno de los
artistas de la modernidad dominicana
con asidero en Nueva York.
Rubén Suro, notable poeta, nace en
La Vega.
Aparecen las siguientes
obras literarias: Los Humildes,
de Federico Bermúdez. Parnaso
Antillano, de Osvaldo Bazil.
Promesa, Vuelos y Duelo,
de Domingo Moreno Jiménez.
De Aquí y de Allá,
de Federico García Godoy.
El Nacimiento de Dionisio,
de Pedro Henríquez Ureña.
Canto a la Independencia,
de Ricardo Pérez Alfonseca.

Año 1919 |cont.|
El poeta español Francisco
Villaespesa visita Santo Domingo.
Bienvenido Gimbernard, artista
gráfico y periodista, funda
Cosmopolita, revista mensual literaria
de arte y critica y otros temas de interés general. En la misma fecha realiza
su reconocida obra Concho Primo
(Dibujo 1919).

|285|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|284|

4|2 Otros cinco precursores inevitables: García Obregón,
Ramírez Guerra, Billini, Frade y Pou

muy activo lo fue Luis Desangles, quien asumió a Cuba como su segundo país, evadiendo
la inestabilidad política de la sociedad dominicana al igual que otros compatriotas que formaron, sobre todo en Santiago de Cuba, una notable comunidad de quisqueyanos. Desangles y Abelardo, sumados a Bonilla, Navarro y Grullón Julia, integraron un notable quinteto de sobresalientes, lo cual no significa que otros precursores inmerezcan una estimación
similar. Sin embargo, algunas razones como las siguientes explican cierta desigualdad.
A| Se da en un gran porcentaje de la generación precursora carencia de una producción compacta en número, estilo o elocuencia cuando se le compara con los cinco artistas que se han citado como sobresalientes.
B| Ausencia del país de algunos precursores cuya producción es casi desconocida o se
tiene como extranjera, cuando se trata de alguna individualidad foránea que participa
del florecimiento artístico.
C| La arbitraria posición de críticos, historiadores, educadores y funcionarios nacionales que, bajo el efecto de la fiebre moderna, han desconocido, excluido y olvidado a un
gran número de individualidades pioneras.
Otras diversas circunstancias, como es la adversidad de los fenómenos del tiempo, han destruido muchas obras de nuestros nombres artísticos; esto ha sido tan negativo como las
opiniones que, careciendo de rigor histórico y comprensión sociológica, ofrecen enjuiciamientos categóricos. En consecuencia, lo acaecido en materia artística desde el 1870
en adelante, no fue apreciado como una importante floración del arte dominicano, sobre
todo de la pintura. La carencia de una conciencia nacional en el artista, el poco desarrollo de personalidades y el arte asumido de manera aficionada bajo un patrón escolástico

La gran mayoría de las individualidades que se han citado en el cuadro de la Segunda
Generación Artística, se desenvuelven simultáneamente con casi todos los artistas llamados precursores. Se trata de una relación coetánea, aunque muchos sobrevivan al período que marcó la trayectoria de Abelardo (años 1883-1932), quien además de artista dominante en el escenario dominicano fue orientador de muchas de las jóvenes individualidades de la nueva fecundación artística. Alumnos del notable maestro precursor fueron
Tuto Báez, Margarita Billini, Angel Villalba, Guillermo González, Luis Mañón y Celeste
Woss y Gil, entre otros que asistieron a la academia capitalina entre 1908-1932.
Abelardo Rodríguez Urdaneta fue una de las personalidades artísticas más activas andando
el siglo XX. En tanto él laboraba en el país natal, del que nunca salió, otro artista también

han sido opiniones difundidas y reasumidas por autores papagayos.Tres opiniones que se
transcriben de un libro oficial sobre la República Dominicana (la primera), del autor de
una historia de la pintura hispanoamericana (la segunda) y de un maestro nacional (la tercera), resultan ejemplos de la negatividad apreciativa a la que se hace referencia.
En un capítulo del libro oficial, dedicado a las Bellas Artes, se escribe que la estacionaria vida artística dominicana «no había desarrollado grandes talentos y la afición a la
pintura era un poco deportiva, sin que en realidad se intensificaran los estudios; alguno
salía al extranjero, donde permanecía largo tiempo sin regresar al país», por consiguiente su obra no se reflejaba en el ambiente cultural dominicano. Se argumenta que el desarrollo del arte nacional estaba amenazado de muerte. «Estaba enfermo de incuria, de
estacionamiento (…) los pintores nacionales se quedaban en el paisajito de postal, en la
reproducción más o menos fotográfica de los frutos del país. Otros, se dedicaban, co-

Julio Pou y Ramón Frade|El Crucero Presidencial|Óleo/tela|79 x 135 cms.|1893|Col. Clara Rodríguez Demorizi.

mercialmente, al foto-óleo, como hizo durante mucho tiempo Abelardo: ampliando una

|287|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|286|

|386|
La República
Dominicana,
1954.
Página 24.
Confert.

|387|
Sanz y Díaz, José.
Pintores
Hispanoamericanos
Contemporáneos.
Páginas 26-28.
Confert.

fotografía tomada por el mismo, la difuminaba y sobre esta imagen borrosa aplicaba el

guna forma un gran arte».|389| Colson juzgaba que sin «lugar a discusión alguna, la pri-

óleo. Se trataba en cierto modo de fotografías coloreadas».|386|

mera exposición de auténtica pintura que se efectuó en Santo Domingo», fue la suya,

Posiblemente el autor extranjero José Sanz y Díaz|387| manejó esa opinión u otra pareci-

la celebrada en 1938, «pues no podían ser consideradas como arte las lamentables cosas

da ya que al reseñar el devenir del arte dominicano, el «cual carece por completo de ante-

que antes habían sido exhibidas en aquella ciudad».|390|

cedentes históricos en pintura», establece con grave error que la misma aparece en el siglo

Con la arrogancia y desestimación que domina en sus palabras, Jaime Colson tiende a bo-

|390|

XX con Abelardo Rodríguez Urdaneta. Pero más desafortunada es la apreciación que ofre-

rrar la historia artística nacional que le precede, sumándose al concierto de quienes des-

ce sobre el artista cuando lo define como «pintor naturalista muy al gusto de la época, in-

conocen que, aún embrionario, modesto y marginal, el arte dominicano no sólo trazaba

Idem.
Página 60.
Confert.

fluido por el academicismo europeo en boga, lleno de cuadros de historia y de escenas pue-

su historia dentro de específicas circunstancias sociopolíticas, económicas, y espirituales,

riles a las que servían de fondo paisajes relamidos». A juicio del autor, después de Abelar-

sino enmarcada en la evolución natural y positivista que inculcaría Hostos: el paso de lo

do, «vieron la luz en Santo Domingo otros dos artistas que empezaron a caminar por los

homogéneo a lo heterogéneo, conociendo y sistematizando, aprendiendo lo que es útil en

senderos de un naturalismo más lozano y bello». Son Desangles y Enrique García Godoy,

términos formativos y para el progreso social. El método positivista propugnaba por la for-

|388|

quienes «más identificados con la naturaleza que la rodeaba constituyen los tres algo así co-

Idem.
Página 26.
Confert.

mo la prehistoria de la Pintura dominicana aunque pertenecen al ayer más cercano».|388|
El tercer juicio se relaciona al gran pintor Jaime Colson quien afirma que por aquellos
tiempos él solamente era el «único pintor dominicano», alegando que Abelardo y Sisito Desangles, «no fueron a fin de cuentas más que dos lamentables nati-muertos, porque
los grandes artistas no se improvisan y en un medio inculto no puede fraguarse en ninEolo|Mujer del Arco|Litografía|1926|Portada Revista Ilustrada Blanco y Negro núm. 322.
Adolfo García Obregón|Lectora|Litografía|1909|Portada Revista Ilustrada Blanco y Negro.

Eolo|Delia Weber de Coiscou|Dibujo|1925|Revista Ilustrada La Opinión, núm.100.

|389|
Colson, Jaime.
Memorias
de un Pintor (...).
Páginas 60-61.
Confert.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|288|

|289|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

mación de la cabeza mediante la instrucción y la intuición, a lo que tienden muchos de
los artistas precursores, quienes como generación definen esa parte inicial del cuerpo histórico del arte nacional: «Arte que las manos de nuestros abuelos, e incluso de los abuelos de nuestros abuelos, crearon para el disfrute de todos (...) porque forma parte del Patrimonio Cultural de la República Dominicana».|391| Esta referencia a la manifestación
intangible del acerbo artístico, en la relación hacedor-obra producida, da lugar para que
sea abordado un segundo grupo de inevitables precursores. Son ellos:Adolfo García Obregón, Ramón Frade, Julio Pou,Adriana Billini, Carlos Ramírez Guerra,Abelardo Piñeyro.

ADOLFO GARCÍA OBREGÓN (1865-1931), nacido en Cuba, era hijo de un
oficial del ejército español y de madre dominicana, recibiendo la educación fundamental en España, antes de trasladarse a Santo Domingo, en compañía de la progenitora y

Adolfo García Obregón|Marina|Óleo/tela|51 x 38 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

Adolfo García Obregón|Goleta Separación (Batalla Naval El Tortuguero 1844)|Óleo/tela|61 x 51 cms.|Sin fecha|Col.
Museo Bellapart.

|391|
León A., Eduardo.
Presentación.
Catálogo Segunda
Exposición de
Arte Club, 1993.
Página 1.
Confert.

|291|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|290|

|392|
Mejía, Abigaíl.
Datos Biográficos
del Pintor
y del Cuadro.
En Revista de
educación No. 52.
Op. Cit.
Página 12.
Confert.

de su hermano Joaquín, al ocurrir el fallecimiento del padre. El arribo con la familia al

de artista reconocido entre los precursores, un docente de prestigio que laboró en la Es-

país dominicano ocurre en 1887, asociándose a Luis Desangles, de quien se afirma fue

cuela Normal Superior, estableciendo además en 1901, su academia particular de ense-

alumno. Entonces tenía 22 años de edad, marchándose tiempo después a Europa, con

ñanza artística, asociándose luego al plantel que dirigía Abelardo Rodríguez Urdaneta.

el objetivo de completar su formación. Especialmente en Madrid, en donde establece

Artista docente, hizo crítica de arte en una etapa en la que ese campo de la escritura cul-

residencia estudiantil, asiste a la Escuela de Acuarelistas y realiza algunas obras, entre ellas

tural era embrionario. Para entonces escribió El Dibujo en La Escuela Dominicana, tex-

El Jardín del Amor (óleo 1.75 x 1.25 cms.), sobre el cual ofrece Abigaíl Mejía los si-

to metodológico de enseñanza por largo tiempo utilizado en los programas formativos.

guientes datos: «Es copia de un cuadro al óleo, hecha en la Corte, 1893, del inmortal

Docto en la normativa académica y en el conocimiento de la pintura europea, sobre

pintor de la escuela flamenca Pedro Pablo Rubens (1577-1640) que se lucía en el Mu-

todo la española de los grandes maestros, su obra se mueve entre la producción de co-

seo del Prado de Madrid (España). Figuran en la tela varios grupos de damas con sus

pias y los originales, muchas de las cuales están en poder particular, señala Abigaíl Me-

galanes, y en primer término, a la izquierda del espectador el propio Rubens, abrazado

jía quien comenta otro cuadro suyo: «Río Ozama Arriba, óleo sobre madera 0.65 x 0.88

a su amiga a quien empuja un amorcillo.Al otro extremo Juan de Juanes (...),Van Dick,

cms., pequeña tabla alargada. El paisaje tomado del natural es una interpretación clási-

sentado (...) al parecer escucha las confidencias que le hace la suya. Otras cuatro her-

ca de la naturaleza tropical, una orilla del río bordeada de vegetación, con algunas gar-

|393|

mosas y rollizas (...) al centro, con lujosos trajes, rodeadas de galanes y amorcillos. Ca-

zas y otras aves volando o posadas sobre ramas, color verde esmeralda la aguas y amari-

riátides de faunos, las tres gracias, la vía láctea que brota de Venus Anfitrede, sobre un

llo pajizo las altas palmas y follajes».|393| Del repertorio de García Obregón se cono-

Idem.
Página 12-13.
Confert.

delfín encaramada, y el templo del amor al fondo completan el abundante conjunto. La

cen, entre otras obras, las que se citan a continuación:

|394|

esposa de Juan de Juanes, lleva en la mano la antorcha de Himeneo».|392|

|Retrato del Padre Billini| Realizado para la Escuela Normal de Varones de la ciudad

Conocedor de la técnica dibujística, así como de la pintura, García Obregón era además

capital. Calificada de obra original suya,|394| se localizaba en ese plantel en 1939.

Idem.
Página 12.
Confert.

Adolfo García Obregón|En espera|1925|Revista Blanco y Negro núm. 280.

Adolfo García Obregón|Paisaje marino|Óleo/tela|25 x 18 cms.|C.1920|Col. Ceballos Estrella.

Adolfo García Obregón|Tronco de Mango|1927|Revista Blanco y Negro núm. 273.

Adolfo García Obregón|Río Ozama arriba|Óleo/madera|47 x 19.5 cms.|Sin fecha|Col. Ceballos Estrella.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|292|

|395|
Arte Club.
Catálogo 1993,
registro 286.
Página 14.
Confert.

|293|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

|Goleta separación| Óleo original, reproducido en un sello de correo (abril 1976).|395|
|Paisaje marino| Óleo sobre tela de la Colección Bellapart. En su tema costero, delimitado por montañas y rocas domina la imagen de un bote de vela y el clima sereno
de un atardecer cuya luz se refleja en el agua.
|Jarrón| Dibujo al lápiz sobre papel, perteneciente a la Colección Nacional de la Galería de Arte Moderno.
|Estudio| Dibujo al lápiz sobre papel, de la pinacoteca nacional localizada en el MAM.
|Cabeza de fraile| Óleo sobre lienzo 12 x 19 pulgadas, es la obra más conocida debido a la difusión bibliográfica. Pertenece al Museo Bellapart.
|Almuerzo en las cercanías del lago Maggioro| Cuadro al óleo que corresponde a la estadía europea del pintor, alrededor de 1893, y al cual el autor anota y firma la leyenda

Adolfo García Obregón|Retrato de anciano|Óleo/tela|Sin fecha|Col. Juan José Bellapart.

Adolfo García Obregón|Comida Campestre|Óleo/madera|50 x 38 cms.|C.1938|Col. Museo Casa de Tostado.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|294|

|295|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

o título. De acuerdo a María Cristina de Carías se trata de una pintura realizada en Ita-

jos Carlos, Berta y Carlos Alberto. La ciudad oriental en donde es adoptado se convierte

lia, dentro del género romántico. «Se trata de una escena campestre. El paisaje se corres-

en foco de los temas que mediante apuntes directos y empleo de la acuarela y la plumilla

ponde con los alrededores del Lago Maggioro entre el Piomonte y la Lombardía. Dos

recrean calles, ermitas, recodos, muros, porterías y viviendas de un hábitat de aspecto ro-

jovencitas ataviadas, la una con ligero vestido para un día de campo y sombrero de pa-

mántico. Dos influencias, la del dominicano Desangles y la del pintor español Sánchez de

ja (…) atiende sentada a la otra joven con el traje campesina de la región (…) cerca (…)

Fuente, se resumían en su estilo que en ocasiones entrecruzaba las visuales de la arquitec-

ve su sombrilla y el mantel de las viandas para el almuerzo campestre».|396|

tura colonial de la ciudad nativa y rememoraba con los visuales de la arquitectura y del pai-

Idem.
Confert.

Adolfo García Obregón era un romántico que asumía de acuerdo al método de ade-

saje de la comunidad que le había adoptado.Además de dibujos a la acuarela y a la tinta, el

cuación pictórica de la época, las obras de autores foráneos como los copiados en el

artista dominico-cubano –como se le puede definir– hizo cuadros al óleo: retratos y vistas,

|398|

Museo de Prado; pero ese romanticismo suyo también anotado en la escena del almuer-

como La Sombra del Rabí, un paisaje vial con árbol frondoso, y La Casa Azul, su obra más

zo, se refleja en la patentización de la atmósfera cromática, de iluminación a medio to-

famosa y emblemática, por ser el reconocido asiento de los revolucionarios mambises.

no o sosegada, de la naturaleza. De Carías le considera «uno de aquellos pintores domi-

En relación al pintor explica el investigador cubano Jorge Montoya Rivera: «La prensa

nicanos que en el último tercio del siglo XIX sentaron las raíces de lo que era la escue-

de la época reflejó siempre el quehacer artístico de Carlos Ramírez Guerra, a partir de

la de pintura dominicana. Obregón fue un pintor que si no descolló como grande, si

las exposiciones personales y colectivas en que participa, así como su labor en activida-

contribuyó al avance de la pintura en su isla antillana».|397|

des relacionadas con el arte. El fue numerosas veces jurado de certámenes pictóricos, de

Descendiente de español y nacido en Cuba, García Obregón hizo filiación dominicana.

concursos de Carnaval y del diseño de carrozas. Su labor en la instrucción artística era

En contraste, el colega CARLOS RAMÍREZ GUERRA (1881-1951) nació en el

reconocida aunque no fuera docente de la academia de Bellas Artes».|399| Durante la

país dominicano e hizo nexo definitivo con Cuba, adonde se traslada muy joven, des-

década del 40, el pintor celebró varias individuales, una de ellas en la ciudad nativa de

pués de una formación pictórica que consiguió como discípulo de Desangles en la ciu-

Santo Domingo (1946), la cual se convirtió en muestra de reencuentro entre el precur-

dad de Ozama, en donde vino al mundo. Con el maestro coincide en el exilio volunta-

sor ausente y los amigos y parientes que le recordaban. Fue encuentro además para los

rio y en la ciudad de la nación cubana, en la cual se radica y en donde se proyecta de

anales culturales. El también registró en el Museo Bacardí Moreu una muestra tempo-

acuerdo a anotaciones sobre su desenvolvimiento artístico. Una de ellas dice: «Carlos Ra-

ral de pintura de tema histórico local|400|, celebrada en el Santiago de su residencia,

mírez Guerra, gran acuarelista y dibujante, retratista admirable, notable por sus trabajos a

en 1948. Otra muestra fue la retrospectiva organizada por la Sociedad Femenina Liceum,

la pluma, según el Dr. Max Henríquez Ureña. Casi toda su vida de artista discurrió en

al ocurrir la muerte del pintor, afectado por un derrame cerebral.|401| La prensa refi-

Santiago de Cuba, pero aún allí volvía los ojos hacia su patria, jamás olvidada en su pin-

rió el fallecimiento acaecido en 1951: «…Sabíamos que desde hacía mucho tiempo (…)

tura. Hizo alabados retratos de dominicanos, como el del viejo Maestro Federico Hen-

se encontraba en estado de muy delicada salud (…) Era el doctor Ramírez Guerra un

ríquez y Carvajal (…), sus triunfos tenían siempre grata repercusión en su patria...»|398|

espíritu selecto y exquisitamente refinado en el trato y en su arte bien reputado. Le vi-

Concentrado en la comunidad santiaguera de Cuba, Ramírez Guerra se integró a la so-

mos trabajar muchas veces en obras de sumo interés histórico. Poseemos pinturas suyas

ciedad artística y cultural de la misma, exponiendo en las muestras colectivas, en algu-

que por siempre nos harán recordarlo (…) como amigo, como artista».|402|

na de las cuales se le distingue. Al participar en 1904, en la exposición que organizan la

En un catálogo general sobre artistas cubanos, editado en 1971, se consigna la ficha artística

Damas de Sociedad, obtiene el segundo premio por su obra El Mendigo, reseñado como

de esta individualidad nativa de Santo Domingo: «Carlos Ramírez Guerra (1881-1951) pin-

«un boceto juzgado ventajosamente por entendidos en el arte», de acuerdo al periódi-

tor-odontólogo/Estilo: acuarelista, paisajista de motivos típicos de Santiago de Cuba».|403|

co dominicano Oiga que dirige Enrique Deschamps, en el año del concurso.

Mucho antes de la llegada de Carlos Ramírez a Cuba, e incluso de Luis Desangles, se lo-

Ramírez Guerra había cursado la carrera de dentista en el Instituto Profesional de Santo

calizaba en esa nación la mujer más celebrada de la generación precursora: ADRIANA

Domingo cuando emigró a Santiago de Cuba, en donde abre consultorio; continuó pin-

BILLINI (1863-1946), pintora loada en una breve composición por José Joaquín Pérez,

tando y contrae matrimonio en 1911 con la cubana Aida Puyal con quien procrea tres hi-

quien en verso la llama Artista Soñadora.|404| Pero el citado poeta no fue el único can-

|396|
de Carías,
María Cristina.
El Caribe.
Suplemento
Cultural, 12 de
Mayo de 1990.
Página 15.
Confert.

|397|

Rodríguez
Demorizi.
Pintura y
Escultura (...).
Página 113-114.
Confert.

|399|
Montoya Rivera,
Jorge.
Opinión copiada
directamente en
consulta,
Santiago de Cuba,
julio del 2000.

|400|
Catálogo.
Museo Emilio
Bacardi Moreau,
noviembre 17-22
de 1948.
Confert.

|401|
Acción Ciudadana,
revista No. 140,
año XI.
Página 14.
Confert.

|402|
Idem, revista
No. 13, año XI.
Página 14.
Confert.

|403|
Catálogo de
Autoridades de
Artistas Cubanos,
1971. Página 87.
Confert.

|404|
Pérez, José Joaquín.
Referencia en
Rodríguez Demorizi.
Nota No. 5.
Páginas 64-65.
Confert.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|296|

|297|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

tor de esta individualidad femenina, nacida en la ciudad de Santo Domingo e hija de Ana
Teresa Gautreaux y del febrerista Epifanio Billini, además pionero de la fotografía nacional, «y quien abrazó el régimen de la anexión con tal apasionamiento, que se embarcó
con las últimas Tropas españolas que abandonaron el territorio, y se fue a vivir a Cuba
definitivamente como español».|405| Tal emigración ocurrió en 1865 y probablemente
se hizo acompañar de la familia, o ésta se reunió más tarde con él, que llegó a ocupar el
cargo de Cónsul dominicano en La Habana hacia el principio del decenio 1890.
Adriana Billini llegó a la tierra de Martí siendo muy niña. En la capital cubana realizó sus

|405|
Martínez, Rufino.
Diccionario
Biográfico (...).
Página 66.
Confert.

|406|
Billini, Adriana.
Datos Bibliográficos,
por Abigail Mejía.
Revista de Educación
No. 52.
Confert.

estudios de pintura, dirigiendo luego, por muchos años, una academia de formación pictórica. Simultáneamente se dedica a escribir artículos publicados en el Diario de la Marina y en la prensa del país nativo.|406| Razones familiares y emocionales la mantenían en-

lazada a Santo Domingo, en donde era conocido su activismo pictórico habanero resaltado por diversos escritores en los medios periodísticos. De esta manera se tuvo noticia,
por ejemplo, sobre la obra En la Manigua, pintada alrededor de 1896, que «representa a
un escucha mambí detrás de unos matorrales. Para este cuadro sirvió de modelo su hermano Francisco (Panchito), quien murió en la manigua luchando al lado de Máximo
Gómez». Es su cuadro más renombrado, siendo además denominado El Mambí.|407|
Adriana Billini|Retrato de una infanta|Óleo/tela|19??|Col. Museo de Arte Moderno.

Adriana Billini|La Cocinera|Óleo/tela|77 x 101 cms.|1885|Col. Museo Nacional de Bellas Artes. La Habana, Cuba.
Augusto G. Menocal|Retrato de Adriana Billini|Plumilla|Reproducción Revista Cubana.

|407|
Billini de Fiallo,
Margarita.
El Caribe.
Suplemento
Cultural, 12 de
agosto de 1989.
Página 13.
Confert.

|299|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|298|

|408|

Considerada «una Embajadora de las Bellas Artes»|408|, su nombre es incluido reitera-

te que podríamos llamar de bodegón: los productos tropicales en abundante lozanía.

das veces en el listado de los artistas destacados a principio del siglo XX. Para entonces

De factura muy diversa es el cuadro (…) representando a su madre (...) de las obras

cuenta la pintora con una abundante producción de temas diversos: naturaleza muerta,

más suyas por ser hechas con mayor cariño (...) Mi Madre. Las manos entretenidas un

paisajes marinos, iconografía religiosa, escenas costumbristas y retratos, entre otros asun-

día en peinar ajenas canas amadísimas, hoy, se deleitan trazándolas, entretejiéndolas con

tos. En 1907, ella remite a los Juegos Florales o Certamen de las Artes que organiza el

el pincel sobre el lienzo alrededor del rostro tan querido, surcado ya por las arru-

|409|

Casino de la Juventud, la pintura identificada indistintamente con los títulos Primavera

gas».|410|

Mejía, Abigaíl.
Op. Cit.
Confert.

y Retrato de una Infanta. En base al primer nombre, fue redactada la siguiente ficha

Autora de una Virgen de la Altagracia, domina en la ejecución de Adriana Billini la be-

descriptiva: «Primavera (Reina Guillermina de Holanda a los 12 años) óleo 1.58 cms.

lleza en el colorido y la perfección técnica correcta, clásica, alejada de las violaciones de

x 0.87 cms. Representa una rubia niña trajeada de claro cuyos cabellos le bajan hasta la

los pintores modernistas, opina la crítico Mejía, quien la considera «entre los ases de

cintura, una diadema de flores sobre su frente y muchas otras en el regazo mal sosteni-

nuestra pintura, junto a Abelardo, a Sisito Desangles», y agrega que esta pintora domí-

das, las que le caen al suelo. De cuerpo entero y primaveral, un lazo azul en el hombro,

nico-cubana, «de haber permanecido en el frívolo ambiente nativo, hubiera tenido que

Morillo, Manuel M.,
referencia en
Rodríguez
Demorizi.Op. Cit.
Nota No. 5.
Página 64.
Confert.

|410|
Mejía, Abigaíl.
Revista Blanco
y Negro. No. 8,
4 de junio
de 1927,
referencia en
Obras Escogidas
(I), 1995.
Página 504-5.
Confert.

su actitud es reposada, aunque con un pie en la escalinata, de la que se ven cuatro peldaños. Rosas a sus pies y en el fondo, en matas florecidas».|409|
La Billini obtuvo medalla de oro (primer premio de pintura) por la referida obra que,
aparte de provocar cuestionamiento porque se violentaron las reglas, es a toda luz una
imagen reproducida, más recreada a partir de un original (cuadro, foto o postal) que reproducía a la futura reina holandesa. Aparte de convertirse en «miembro distinguido de
la Academia de Bellas Artes de La Habana», ella mereció reconocimiento cuando retorna al país, en 1927, como integrante de una delegación cubana que asiste a la Feria Inter-Antillana que se celebra en Santiago. Entonces era una dama «cuya cabeza comienza a encanecer», comenta Abigaíl Mejía en una reseña llena de datos: «Ha venido a la tierra suya, de su familia y de su estirpe –tierra casi desconocida para ella–, tras muchísimos
años pasados (…) en el suelo cubano, en donde dirige una Academia de Pintura. Sus pinturas al óleo se hallan a la vista del público en el pabellón cubano de nuestra exposición,
pues la artista vino al país con la misión cubana.Tres obras recordamos con su firma, una
es Idilio Estival, magnífica de color dentro de la más severa técnica académica. Representa un pescador en su barca recostada sobre la arena de la playa y que ve venir hacia él
una aparición luminosa, una figura de mujer. Todo el cuadro respira claridad veraniega

evolucionar de retratista a fotógrafo, como hicieron esos artistas del lente, meritísimos

|411|

sobre todo en el paisaje marino y la figura de mujer es de una gran idealidad».

amigos y luchadores que son Palau y Senior».|411|

La escritora Abigaíl Mejía agrega: «Otra bellísima obra suya es Cocinera Cubana, co-

Frente a Billini el caso de Ramón Frade es distinto o inverso, empero con cierta simi-

Idem.
Página 505.
Confert.

piada sin duda por completo del natural, y en la cual se destaca, con medio cuerpo so-

litud. Ella se marcha del país nativo acompañando a su familia sanguínea y se forma en

bre la mesa, una negra de reluciente piel, con un brillo tan real que a cualquiera desa-

Cuba desde muy niña. Frade, natural de la isla borinqueña, es traído a Santo Domingo

nima por su dificultad para hacer una imitación. Nos muestra, vaciándola sobre la me-

como hijo adoptado. Aquí reside, se forma y comienza a proyectarse como joven nom-

sa, la repleta cesta que trae de la compra: verduras, un pescado, frutos.Y admira uno,
junto a la difícil interpretación de la figura principal la no menos importante en la par-

Ramón Frade|La Catedral|Dibujo|1891|Revista El Lápiz.
Ramón Frade|Francisco Henríquez y Carvajal|Dibujo|1891|Revista El Lápiz.

|301|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|300|

bre artístico y a la larga se convierte en un sobresaliente maestro de su país, al mismo

la Normal que fundara Hostos, también al Taller de Desangles; colabora como dibujante

|413|

tiempo estimado entre los dominicanos. La Billini solamente es reconocida en Repú-

del periódico quincenal El Lápiz y se matricula en la «escuela de telégrafos que tiene es-

blica Dominicana, ya que los historiadores cubanos del arte la excluyen en nombre de

tablecida una compañía francesa encargada bajo contrato del servicio telegráfico y cable-

Idem.
Página 39.
Confert.

un usual chauvinismo nacional o cubanidad.

gráfico de la República».|413| Al dedicarse con ahínco al estudio del francés, logra la po-

|414|

RAMÓN FRADE (1875-1954), nació en Cayey, Puerto Rico, hijo del fotógrafo Ra-

sición de telegrafista, conociendo de paso a quien será su decisivo profesor de pintura.

món Frade Fernández y de Joaquina de León Guzmán, quienes habían procreado otros

«En ocasión de uno de los pocos días libres de su trabajo durante su primer año como te-

Idem.
Páginas 41-42.
Confert.

tres vástagos. El benjamín de la familia es quien lleva el nombre del padre. Este fallece

legrafista, cuando dibuja en la calle, es que conoce al pintor y diplomático Monsieur

cuando el niño Monche, como le llama cariñosamente, tiene tres años y medio de edad.

Adolphe Laglande (…).Al ver al muchacho entregado con tanta disposición a la faena de

Sola y con escasos recursos para sostener la prole, la madre accede a que el menor de

dibujar con trazos rápidos un lechero junto a una carreta llena de garrafones, el diplomá-

los hijos sea adoptado por Nemesio Lafoga (…), comerciante español casado con do-

tico no puede sustraerse a la tentación de acercársele e interrogarle. Para sorpresa suya, el

minicana y que son sus vecinos. Estos no tendrán descendencia y nunca tendrán otro

chico le responde en francés (…) y un nexo de simpatía mutua se establece rápidamente.
El interés del pintor galo por el futuro artístico de Monche Frade pronto repercutirá en
las oficinas administrativas del Cable Francés y estos se ven constreñidos a liberarlo parcialmente de su horario para posibilitar sus lecciones diurnas de pintura. Durante su estancia

Idem.
Página 40.
Confert.

años (1884-1897), durante los cuales también hace teatro, se gradúa en la normal hostosiana. Fueron años de residencia interrumpida por breves viajes a la tierra natal, Puerto Rico,
y estadías en el vecino Haití desde donde se traslada a Cuba, Jamaica y repetidas veces a la
isla borinqueña. En este país nativo formaliza relaciones amorosas con Reparada Ortiz y comienza a realizar el esbozo de El Pan Nuestro (lienzo óleo 1905), obra mayor del arte puertorriqueño; realmente un clásico en la historia de la pintura antillana. Con ésta y otras pinturas, deja atrás su ciclo productivo dominicano que refiere el historiador Osiris Delgado
Mercado, en una Catalogación general de un maestro cuyo discurso, en gran parte, lo jusheredero que Monche Frade, con quien se trasladan a España en donde residen casi diez

tificaba asumiendo que «como todo lo puertorriqueño se lo está llevando el viento... en su

años, viajando luego a Santo Domingo|412| entre 1884-1885.

deseo de perpetuarlo lo pinta».|415| Del aludido catálogo general, clasificado por géneros

En el país dominicano, Ramón Frade asiste a la escuela preparatoria, siendo alumno, en

diferentes (dibujo, acuarela, pintura..) se citan los trabajos producidos en Santo Domingo:

1887, de la Escuela Municipal de Dibujo y Pintura que dirige entonces Felipe de los San-

|Mi padre enfermo| Cartón óleo del 1890, reproduce a Ramón Frade Fernández, pa-

tos.Teniendo como modelo una fotografía de su pater sanguíneo, realiza su primera pin-

tentizado por el autor como su primera obra de pintura, de retrato.|416|

tura: Mi Padre enfermo (óleo 1890, tamaño postal). Es la época en que asiste a la Escue-

|Efecto de luna en Venecia| Pintura de 1892 que realiza improvisadamente como ensayo durante cinco minutos, siendo premiado con una flor por Luisa Ozema Pellerano,

Ramón Frade|Portada Revista El Lápiz|Grabado|1891.

Idem.
Página 244.
Ficha No. 1.
Confert.

tes, y le descubre racionalmente el mundo del color y la técnica. Será inolvidable para Fra-

Ramón Frade reside en el país que dividió su humanidad de antillano durante casi quince

Ramón Frade|Portada Revista El Lápiz|Grabado|1891.

|416|

|417|

verdadero maestro en el arte pictórico.Tiene sólo diecisiete años y la vida le sonríe».|414|

Delgado M.,
Osiris.
Op. Cit.
Páginas 24-25.
Confert.

Frade.
Citado por
Osiris Delgado.
Idem.
Página 17.
Confert.

de solo unos pocos meses, Laglande hace trabajar a Monche como este nunca lo hizo ande el momento del año 1892 en que conoce a quien desde entonces recordará como su

|412|

|415|

a quien le regala el cuadro.|417|

|303|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|302|

|Serie de dibujos| Grabados, plumillas... que se asocian a su labor en el periódico Al Lá-

|418|

piz durante los años 1891-1892, con los que aborda vistas de Santo Domingo, retratos ale-

Idem.
Página 34.
Confert.

góricos, ilustraciones de costumbres y caricaturas: «Hace una xilografía que titula Un buen...mozo... de la orden de abanico (…) y los retratos a plumilla de Francisco Ortea, Miguel A.

|419|

Caro, Emilia Pardo Bazán, Emiliano Tejera, Monseñor Rocco Cocchía (…) Federico

Idem.
Página 33.
Confert.

Henríquez y Carvajal (…), Manuel de Js. Peña y Reynoso, Francisco Gregorio Billini, José Reyes, y Alejandro Llenas. Hace dibujos de tipos pintorescos como Vendedor; Presidiario, Soldado Rústico; una alegoría a Félix María Ruiz, una caricatura de su amigo Julio
Pou (...) y 12 dibujos de vistas y detalles urbanos de la ciudad de Santo Domingo.|418|
Anteriormente (…) una caricatura titulada Para Güibia (Parodia) y una estampa típica
grabada en madera: El Vendedor de Leche (…), el retrato del Doctor Carlos Arvelo y (…)
un dibujo titulado Estudio de grabado en Madera que representa a un bebedor».|419|
|Tres paisajes urbanos: Vista de Santo Domingo desde Villa Duarte| (Lienzo-óleo,
1893) cuadro realizado en colaboración con Julio Pou; otra vista similar realizada por
Frade en 1935 y un tercer lienzo, réplica de este,|420|fechado en 1940.
|Retrato ecuestre del Presidente Ulises Heureaux| (lienzo-óleo 1896) realizado en un
momento en que retorna a su amada segunda patria con el honor del ofrecimiento de
la ciudadanía así como por la tentadora pensión, con la que puede cubrir su interés de
viajar y estudiar en Europa.|421| Sin embargo, debido a su puertorriqueñidad, no la
acepta, optando por laborar en proyectos escenográficos y pintando cuadros que son adquiridos por diferentes ciudadanos.
Otras obras que datan de diferentes fechas conservadas en colecciones en Santo Domingo, entre otras:|422| Estudio Boca y Nariz, dibujo a lápiz de 1887, relacionado con
su aprendizaje en la Escuela Municipal de Dibujo; Mulos con Montura, dibujo a lápiz
de 1898, relacionado con el anterior; y Caracolillo o Una Jibarita recogiendo café en
las alturas de Cayey (óleo-madera 1948), réplica de uno anterior realizado en 1940.
Ramón Frade encontró en Santo Domingo, durante sus vitales años juveniles, los elementos formativos –artísticos y humanísticos– que le permiten asumir con coherencia el camino profesional de pintor imbuido del racionalismo hostosiano, metódico y ordenado, así
como del eclecticismo de la paleta europea que aprende con Laglande, el maestro francés
que le asocia a la tendencia hacia el detalle y a la virtuosidad técnica en función de lo anecdótico, el colorido, la pincelada chispeante y la jugosidad pictórica predominante en las
obras más representativas del pintor boricua-dominicano; obras en formatos para gabinete, luminosas, menudas y transparentes, selladas de la atmósfera antillana. Son sus cuadros de
Ramón Frade|Caricatura de Julio Pou-fotógrafo|Grabado|1891|Revista El Lápiz.

género y paisaje que patentizan el lugar y el tiempo en que vive el artista|423| cuando cre-

|420|
Idem.
Página 235-36.
Fichas 1-2 y 3.
Confert.

|421|
Idem.
Confert.

|422|
Arte Club.
Catálogo,
18 de marzo/
10 de abril 1992.
Confert.

|423|
Delgado M.,
Osiris.
Op. Cit.
Páginas 29-30.
Confert.

|305|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|304|

|424|

ce su discurso. Es decir, el de Puerto Rico, en especial la zona de Cayey en donde se su-

María de la Caridad, la esposa con quien procreó tres hembras y tres varones: María Ju-

Idem.
Página 92-93.
Confert.

merge después de su experiencia en Europa, por donde deambula entre 1907-1908.

lia, Caridad, Edelmira, Carlos, Francisco y Rogelio.

A propósito de esa sumersión, escribe su biógrafo Osiris Delgado Mercado: «Desde no-

JULIO POU PRIMET (1862-1940), nacido en la capital de la república, se convier-

|425|

viembre de 1907 en que Frade regresa a Cayey, su vida cobra un matiz de angustia que

te en una de las figuras artísticas más reconocidas en el período del florecimiento cul-

Idem.
Páginas 47-48.
Confert.

durará hasta la hora de su muerte. Desde entonces ocurre un esencial anquilosamiento,

tural dominicano y durante las primeras décadas del siglo XX. Esa fama suya le permi-

se le embotan las astas (si bien el trapío bulle en la sangre) y su gemido silencioso se

tió un desenvolvimiento familiar y social bastante holgado, realizar constantes viajes al

|426|

confunde con el lamento jíbaro de la montaña. Empieza a vivir del recuerdo, se entre-

exterior, contando entre sus clientes a miembros del sector oficial al poco tiempo de

Idem.
Página 49.
Confert.

tejen leyendas respecto a su persona, algunos le tachan de misántropo, otros le veneran.

instalar su estudio artístico. Este nexo gubernativo le permitió, incluso, ocupar el cargo

Pinta, seguirá pintando a lo largo de su vida, pero pinta recuerdos. Hace docenas de ré-

de Cónsul en La Habana, en 1890. Cuando deja esa misión diplomática y retorna a San-

|427|

plicas pequeñas de El Pan Nuestro al óleo, a la acuarela; repite el panorama de Santo

to Domingo, utiliza los medios periodísticos para promocionarse: «Julio Pou, Fotógra-

Idem.
Página 49.
Confert.

Domingo, pinta a Florencia, a Venecia y hasta claudica al sentimiento pro del vecinda-

fo y Pintor. 14 años de establecido. / Calle Santo Tomás No. 4.»|428|

|428|
Listín Diario,
20 de julio de
1891,
referencia en
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Nota No. 11.
Página 152.
Confert.

rio: angelitos negros. Pero es Ramón Frade». Agrega el biógrafo que Frade «estudia,
aprende nuevas profesiones, trabaja, cumple fielmente con los suyos; pero se lo traga Cayey y el Puerto Rico desorientado y pauperizado de la primera mitad del siglo XX. De
todas maneras a los treinta y tres años ya ha cumplido su misión: ha lanzado el grito de
El Pan Nuestro. Desde entonces el tiempo se le llena de añoranza y a veces ocurren pequeñas incidencias que le aúpan el ánimo. Una de estas ocurre en 1908, cuando recibe
un telegrama de su entrañable amigo dominicano Julio Pou que le dice: Paso por esa
automóvil quiero verte darte un abrazo».|424|
En sus años dominicanos, durante los cuales asistió como estudiante libre al taller-escuela de Desangles y fue integrante de la generación en la que figuran Abelardo, José
Buñols, García Obregón, Ramírez Guerra, Sanabia y otros que son reconocidos artísticamente, se relaciona especialmente con Julio Pou. Con éste realiza un cuadro en conjunto que provoca rivalidad juvenil entre ellos y Rodríguez Urdaneta, en 1893, azuzada por insidiosos que descubrieron que los tres utilizaron una obra original que le sirvió de modelo.|425| En el referido año, Frade colabora en el taller de Pou, retocando
negativos con gran entendimiento y habilidad.|426| Cuando el artista boricua-dominicano decide abandonar Santo Domingo, en 1894, deja con su amigo «cuarenta cua-

«Fotografía Julio Pou / Vía S.Tomas. Specialita in ritratti diretti e bambini. / Unica re-

dros terminados, infinidad de bocetos al lápiz y a la pluma, estudios, apuntes, obras em-

producione delle urna di Cristoforo Columbus e Collezione completa de Architectu-

pezadas y varios álbumes con preciosísimas anotaciones».|427| Este conjunto de obras,

ra de ornamento de tutti la amada di Santo Domingo. / Paco anticipato».|429|

al tiempo que confirma una producción vinculada al país de adopción sentimental, su

«Julio Pou. Taller fotográfico a la moda. / Expendio de vistas, ruinas históricas; edificios

custodia encargada a Pou ratifica la entrañable amistad que se hace perdurable entre

públicos, lugares extramuros de Santo Domingo. Regina y Santo Tomás No. 28».|430|

ellos. Frade, pintor de importancia para Puerto Rico, cuya única prole fueron sus cua-

Siendo uno de los pioneros relevantes de la fotografía nacional, se afirma que alcanzó

dros, porque de su enlace matrimonial con Reparada Ortíz, no nacieron retoños; en
cambio el entrañable amigo Julio Pou, que fue fotógrafo-pintor, se llenó de hijos con

Julio Pou|Yoyó de Valverde|Pastel/papel|1895|Col. Margarita Guzmán Vda. Torres.
Julio Pou|Paisaje|Óleo/madera|25 x 14 cms.|Sin fecha|Col. Ceballos Estrella.

|429|
Caricatura de
Frade. El Lápiz,
diciembre 1891.
Confert.

|430|
Letras y Ciencias,
1892, referencia
en Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit. Confert.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|306|

|431|
Rodríguez
Demorizi.
Idem.
Página 149.
Confert.

|432|
Las tres obras
citadas por
Rodríguez
Demorizi.
Idem.
Nota No. 11.
Página 153.
Confert.

|433|
Idem.
Página 112.
Confert.

|434|

formación en este arte con Naar,|431| un fotógrafo holandés trashumante, probablemente a inicios de los 1880, decenio en el cual recibe también orientación pictórica
con un profesor de nombre desconocido, criollo o extranjero. Calificado por la prensa
como artista distinguido y fotógrafo Super-Chic, se dedicaba con preferencia al manejo
del carboncillo para realizar paisajes. De acuerdo a las referencias fue autor de muchos
cuadros pictóricos, entre ellos:
|Retrato del Presidente Heureaux| Postal 1892, considerado obra magnífica, colocado
en la oficina del mandatario.
|Retrato de José Martí| Óleo de 1895 realizado en tamaño natural.
|Retrato de Máximo Gómez| Óleo de 1895, tamaño natural.|432|
|Un buen hallazgo| Óleo, premio de pintura de los Juegos Florales que organiza el
Ateneo Amigos del País, en marzo de 1901.|433|
Aunque pintor, Julio Pou fue sobre todo fotógrafo que aprovechó los conocimientos pic-

Delmonte, Raúl.
Misceláneas.
El Lápiz No. 16,
septiembre
de 1891.
Confert.

tóricos para tratar el retrato a la manera que también lo hacía Abelardo, difuminando el

|435|

en 1891: «Julio Pou nos presenta novedades sorprendentes. Foto-creyones; fotografía im-

El Lápiz,
4 de noviembre
de 1891,
reproducido
por Rodríguez
Demorizi.
Caricatura y
Dibujo (...)
Página 174.
Confert.

|436|
Rodríguez
Demorizi.
Pintura y
Escultura (...)
Nota 11.
Páginas 152-153.
Confert.

|307|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

revelado y aplicando capas de color con óleo o con pastel, obteniendo resultados pictofotográficos. Pou se inició primero que Rodríguez Urdaneta en el arte de la Cámara e
incluso en lo relativo a novedosas técnicas, de acuerdo a un comentario que se publica
presa en papel bromuro, comparables a foto-tipias i sobre porcelana que es la moda fin
de siglo, como ahora se dice». El autor de este comentario es Raúl Delmonte (José del
Carmen Pérez), quien también hace alusión a los temas del inquieto fotógrafo-pintor:
«vistas de esta ciudad y sus cercanías, i sobre todo, tantos retratos de beldades cubanas i
dominicanas, que al verlas el bachelor más recalcitrante, en seguida piensa en bodas».|434|
Expositor de muestras celebradas a partir de 1890, el nombre de Julio Pou se asocia al
impulso de las artes del país. Las referencias de la época lo califican como pintor y fotógrafo, igualmente.A este último protagonismo –el más relevante– se asocia una de las
primeras tomas de paisaje de medio ambiente no arquitectónico o urbano, fechado en
1891. Esta imagen fue reproducida como fotograbado en un medio periodístico.|435|
Pou obtuvo dos distinciones fotográficas en 1896, otorgadas en respectivos concursos
que auspició la revista ilustrada Luz y Sombra editada en la ciudad de Nueva York.|436|
Pou, Frade, Billini, Ramírez Guerra y García Obregón se han enfocado como un grupo de precursores inevitable, grupo en el que pueden incluirse otros nombres que se
destacaron como integrantes de la misma generación, pero cuyas obras resultan desconocidas o limitadas; igualmente, las referencias documentales de esa producción son tan
escasas como los respectivos datos biográficos.

Julio Pou|General Sebastián Emilio Valverde|Pastel/papel|1895|Col. Margarita Guzmán Vda. Torres.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|308|

4|3 El impulso de la caricatura y la ilustración:
Pérez, Frade, Mella, Mendoza, Ferrúa,...

|309|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Domingo Echavarría realiza la representación del General Haitiano en Marcha (1845),
visión de un soldado fumando una pipa, cargando sobre uno de los hombros una barra
balanceada por frutos y peces, arrastrando a un famélico perro: «uno de los invasores en
son de marcha (…), un recuerdo histórico que ha de verse con interés y complacencia»,|438| ya que se conservan la imagen y el nombre de su autor, quien fue uno de los
iniciales pintores dominicanos. Esta caricatura es reproducida en 1883 por la Revista
Científica, Literaria y de Conocimientos Útiles como una muestra de que los grabados en
los medios periodísticos no eran una novedad. En 1845, el periódico El Dominicano, al

Idem.
Página 8.
Confert.

rría, el cual sirvió de ilustración a un artículo que se titulaba Los Haitianos, publicado en

|441|

el citado periódico, en 1845. Diez años después, en El Oasis (7 de enero de 1855) «apa-

Idem.
Páginas 8-9.
Confert.

esas historietas aparecen «trabajos esporádicos de Félix Báez (El Eco del Ozama, 1852), Gabriel Moreno del Christo y José Gabriel García (El Oasis, 17 de diciembre 1854)».|439|
El historiógrafo Rodríguez Demorizi también ofrece datos de las caricaturas que circularon esporádicamente después de 1845 y cuyos originales o imágenes se desconocen, están
perdidos. El citado autor sostiene que el periódico del siglo XIX «más rico en caricaturas y
dibujos de diversos géneros fue El Lápiz.»|440| Impreso entre el 18 de enero de 1891 y el
14 de febrero de 1892, «en El Lápiz se publicaron no pocas caricaturas y retratos a pluma

las representaciones teatrales, el periodismo y las artes visuales, entre estas últimas comienza a manifestarse la caricatura: arte dibujístico o pictórico de intención satírica, grotesca,
humorística y psicológica; arte que en su variedad temática aborda un personaje real y costumbrista e igualmente la escena cotidiana doméstica comercial y política. «La palabra caricatura se deriva del verbo italiano Caricare (cargar, sobrecargar, exagerar)». De acuerdo a
José Luis Sáez, el vocablo lo usa por primera vez Mosini, en el período del renacimiento,
siendo pionero del género el pintor Annibale Carracci, quien reproducía tipos callejeros de
Bolonia, e igualmente el escultor y arquitecto Bernini era hábil caricaturista.|437|
El surgimiento de la caricatura nacional se remonta a la etapa del 1840, durante la cual

de Pérez y de Frade (...), de vivo interés para el conocimiento gráfico de aquella época, no
le faltaron, entonces, opositores. Le censuraban publicar caricaturas en una edición dedicada a un patricio.Tras el eclipse de El Lápiz, apareció en octubre de 1893, La caricatura (...)
Era obsequio dominical del Listín Diario, de Pellerano. En el Listín, se inició luego, en junio de 1897, una sección crítico-humorística, con caricaturas».|441|
El azuano José del Carmen Pérez y el puertorriqueño Ramón Frade fueron los principales artistas nacionales que se vinculan al impulso de la caricatura. Un arte dominicano nuevo cultivado por dos jóvenes que se hicieron notables, finalizando el siglo XIX. Pérez caricaturizó a notables personalidades (Galván, Delmonte, Mesomónica, Heredia...), siendo
posiblemente el autor de algunas de las estampas caricaturescas que se reproducen en distintos números de El Lápiz, fundado por él. Ramón Frade, autor de una excelente caricatura de promoción de su gran amigo Julio Pou, caricaturiza con preferencia personajes

Ramón Mella Lithgow|Yo soy quien mando|Caricatura|1912.

Sáez,
José Luis.
Op. Cit.
Página 74.
Confert.

traciones que tomaban vigencia durante el período del florecimiento cultural.

los versos están firmados por El Portero y se titulan Un Día de Sesión». Pero antes que

Sáez, José Luis.
Apuntes de
periodismo
iconográfico.
Páginas 63-64.
Confert.

|439|

|440|

rece una serie de Aleluyas o historietas en verso, criticando a los diputados. Los dibujos y

Con el florecimiento cultural que impulsan la educación, los géneros literarios, la música,

Rodríguez
Demorizi.
Caricatura
y Dibujo (...)
Página 7-8.

grabar la caricatura de Echavarría, había establecido un precedente en cuanto a las ilusViñeta Humorística Crítica es el calificativo que emplea Sáez para el grabado de Echava-

|437|

|438|

anónimos y populares que realiza en xilografía durante la etapa en que se convierte en el

|311|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|310|

|442|
Delgado M.,
Osisris.
Op. Cit.
Páginas 33-35.
Confert.

|443|
Matos Díaz,
Eduardo.
La Fisonomía,
la Caricatura (...).
Página 42.
Confert.

dibujante de El Lápiz. Son estampas típicas grabadas en madera: El Vendedor de Leche, la

obra gráfica abiertamente política. Puerto Plata, como principal centro emisor; el periódi-

Parodia para Guibia y, entre otras, la caricatura «Solicito Redacciones de Periódicos», que

co El Látigo, como vía propagandista, y el artista que firma con el seudónimo de Walter, re-

firma con el nombre Recaredo, uno de los numerosos seudónimos de José del Carmen Pé-

presentan un bloque asociativo de la caricatura politizada. Se sospecha que, además del ci-

rez, con el doble propósito de gastarle una broma al citado dibujante, «a la vez que lanzar

tado nombre, otros autores gráficos que no firmaban sus obras tuvieron que ver con las emi-

una diatriba caricaturesca contra el de El Gorro de Dormir», dirigido por el puertorrique-

siones de caricaturas políticas, editadas, además, como tarjetas. La destacada periodista Ange-

ño Jesús María Jiménez, «por este haber arremetido muy agresivamente» contra el perió-

la Peña señala en una clarísima reseña que: «A principio de este siglo, circularon en el país y

dico|442| del cual era Frade el ilustrador gráfico. En el periódico bimensual El Gorro, de

en el extranjero unas originales tarjetas postales que no representaban ni playas ni paisajes,

vida efímera, «se publican algunos dibujos desprovistos de gracia de Silvio Pellerano».|443|

ni monumentos, ni mujeres. Tampoco eran fotografías. Eran unas postales políticas que

También de Angel Pons, quien además realiza caricaturas para El Lápiz.

traían hechos y personajes caricaturizados de acuerdo a la situación del momento. Como

José del Carmen Pérez fallecido muy joven (1894), y Ramón Frade, de larga actividad ar-

las tarjetas actuales, tenían un espacio para place stamp here, otro para name address here y un

tística, cultivan los géneros de la caricatura típica y la retratista, algunas con insinuadas seña-

último para la Correspondence here.Venían con un trébol que parece era la insignia de la ca-

les de crítica social y enfoque psicológico, excluyéndose de la sátira de intención política.

sa distribuidora, cuya sede principal era Puerto Plata. La tienda era de C. M. Puyans (…). La

En relación a este último aspecto, se considera que la obra de protesta y denuncia, Lilís

labor del o de los caricaturistas parece haber sido muy delicada. Los personajes son fácil-

Ahorcado (dibujo 1893), de Arquímedes de la Concha, es una caricatura política; sin em-

mente reconocibles y las ideas interpretadas al instante. Sus autores debieron ser expertos

bargo, este enfoque temático aparece claramente en el período posterior a la dictadura de

políticos, porque no sólo en el dibujo estuvo la astucia (…). Emilio Rodríguez Demorizi

Lilís, durante el cual las facciones partidarias y la injerencia de los Estados Unidos marcan

menciona entre los autores de esas postales al caricaturista Ramón Mella (…), el más cele-

la inestabilidad extendida entre 1899-1916. En este proceso la caricatura se convierte en una

brado caricaturista de la época revolucionaria abierta en 1911 con la caída de Cáceres».|444|

Ramón Mella Lithgow|Los políticos en música clásica|Caricatura|1914.

A. S. Noboa|Don Pedro E. de Marchena|Caricatura|1925|Revista Ilustrada La Opinión, núm.121.
Ferrúa (Nino)|Mercurio|Litografía|1925|Portada Revista Ilustrada La Opinión.

|444|
Peña, Angela.
Ultima Hora,
6 de septiembre
de 1974,
referencia en
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 10.
Confert.

|313|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|312|

Walter, nombre de un novelista inglés (Walter Scott) y de algunos autores alemanes, fue el

complicidad de líderes y miembros de la élite criolla. Un conjunto de trece caricaturas

asumido como seudónimo por RAMÓN MELLA LITHGOW, relacionado al país cu-

reconocidas se constituye en una documentación visual, escénica, paródica, satírica y

bano en donde se formó probablemente y adquirió experiencia profesional en medios co-

con elementos simbólicos como la hicotea, reptil acuático que de acuerdo a la época

municativos, antes de ubicarse en Puerto Plata. A esta comunidad se asocia una segunda

representa la presidencia de la República.|446| Los títulos y los nombres de los perso-

etapa de su hoja profesional ejerciendo docencia de dibujo en la Escuela Normal, pintan-

najes representados permiten constatar el sentido político de las caricaturas de las cua-

do retratos, realizando tomas fotográficas y sobre todo cultivando una obra gráfica nove-

les se anotan varias con descripciones correspondientes:

dosa en tres aspectos distintivos: primero, por la mezcla técnica entre el dibujo, fotografía y

|Así subió Quiquí| Con fecha de 1912 y con la citada leyenda que le da título, repre-

leyenda (textos); en segundo lugar, por el carácter múltiple de la impresión más o menos

senta al General Alfredo Victoria, empuñando el sable de la fuerza, mientras que sostie-

masiva, en tarjetas postales que indudablemente proyectan su mensaje crítico, humorístico

ne elevado a su tío Eladio Victoria. En el fondo la Fortaleza Ozama con su Torre del

o satírico de situaciones sociopolíticas que acontecen; y lo tercero, por plantearse por pri-

Homenaje con la hicotea amarrada al calzado mientras con el otro pisa la constitución.

mera vez en el país una obra visual, discursivamente política. Esta triple novedad permite

La escena refiere la presión que ejerció el militar sobre el congreso para que eligiera
presidente a su tío, quien gobernó del 5 de diciembre de 1911 al 30 de mayo de 1912.
|Yo soy quien mando| Caricatura de 1912, con representación del General Alfredo Victoria y su tío el Presidente Victoria, enfrentados por la autoridad de Monseñor Nouel, de pie
junto a la silla de obispo, detrás de la cual está la figura del Tío Sam, vigilante del orden.
|Parodia de la crucifixión| Puede ser el título de esta caricatura de 1912, que presenta a Monseñor Nouel cargando la pesada Cruz del calvario identificado con las U.S.A.,
en medio de dos cruces. Los miembros del gabinete de gobierno Elías Brache, A. J.
Montolío, J. R. Castro, F. Leonte Vásquez, José Manuel Jimenes y el General Samuel
Moya, portan lanzas y están vestidos de romanos.
|Los Políticos en música clásica| Fechada en 1914, representa un escenario teatral con
una orquesta de Cámara ubicada en el proscenio, integrada por Francisco Henríquez y
Carvajal, Federico Velásquez, Francisco J. Peynado, Juan Isidro Jiménez, Carlos F. Morales Languasco, Elías Brache y Enrique Henríquez, dirigida la orquesta por Horacio Vásquez. En el escenario danza la república ataviada con la bandera tricolor, en tanto el Tío
Sam anuncia la velada para el escenario con decoración urbana en donde aparece el Baluarte del Conde, se asoma tras la cabina del apuntador la cabeza de Eugenio Deschamps.

|445|
Peguero/De los
Santos.
Visión General
de la Historia
Dominicana.
Página 285
Confert.

apreciar a Mella como un artista de importancia o autor de una caricatura inconfundible,

|El que baile mejor| (1914) define visualmente la injerencia estadounidense en la po-

en la cual se identifican los personajes con pelos y señales al usar rostros de fotografías.

lítica doméstica del país. El Tío Sam en proporción de gigante sostiene elevadamente el

El discurso gráfico y político de Ramón Mella, producido de acuerdo a los registros en

asiento presidencial, ubicado detrás de una mesa de candidatos representados como tí-

el segundo decenio del siglo XX, se relacionan a los últimos años del llamado epílogo

teres: Enrique Henríquez, Francisco J. Peynado, Federico Velásquez y Juan Isidro Jime-

de la segunda república|445|, con sus protagonistas gubernativos que provocan el fraca-

nes, en tanto Horacio Vásquez señala la caja electoral colocada en una pequeña mesa

so del Estado Nacional frente a la asechanza del imperialismo, y en el que es notable la

que tiene amarrada la hicotea en una de las patas.
|Mi compay Concho| Es el título de esta caricatura que asocia al Tío Sam y a Concho

Ramón Mella Lithgow|El General Valdez en el sitio de Puerto Plata|Caricatura|1914.

Primo. El primero representa la injerencia gringa cual equilibrista con los brazos abier-

|446|
Matos Díaz,
Eduardo.
Op. Cit.
Página 43.
Confert.

|315|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|314|

tos y elevados, sosteniendo un gallo en cada mano. El otro, representación nominal y simbólica del pueblo, contempla, pequeño y pensativo, al gigante personaje interventor.
|La serie del general Bordas Valdez| Constituida por seis notables caricaturas que se
asocian al protagonismo de este singular gobernante del 1914 –fecha de las obras– que
enfrentó personalmente una revolución en su contra, con un ejército que sitió a Puerto Plata durante varios meses. Paródicas o satíricas, representan al Presidente como San
José y como Napoleón Bonaparte: nervioso; camino a la venganza; ubicado en el campamento militar; como un fracasado de Waterloo; reconociendo que vio y no venció; y
embarcado, después del inútil sitiamiento, con un botín de guerra constituido por gallinas, chivos, vacas, muebles y otros recursos.
Mella Lithgow fue un singular formulador de la caricatura política dominicana, real-

|447|

mente un pionero solitario a inicios del siglo XX. Otro caricaturista, enjuiciando la obra

Idem.
Página 42-43.
Confert.

del colega puertoplateño, opina que las postales de Mella, «son mas bien retratos o arreglos caricaturescos, pues, como puede apreciarse (…) los personajes son representados
por fotografías». El autor de esta opinión, Eduardo Matos Díaz, señala que «para encontrar verdadera caricatura en nuestro medio, es preciso llegar hasta Procopio Mendoza,
conocido generalmente por Copito».|447|
Copito Mendoza|Caricatura de Juan Tomás Mejía|1915|Revista La Cuna de América, núm. 19.
Copito Mendoza|Matrimonio Confederación Antillana|Litografía|1915|Portada Revista La Cuna de América, núm 20.

Copito Mendoza|Los Bombos, autocaricatura|1918.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|316|

|448|
Santana, Miguel.
El Nuevo Diario,
12 de diciembre
de 1986.
Confert.

|317|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

BENITO PROCOPIO MENDOZA, (1886-1940), nació en San Pedro de Maco-

Cuna de América y Renacimiento, se reprodujeron caricaturas correspondientes a los años

rís, cuando esta comunidad era ya puerto de cabotaje y había sido convertido en Dis-

1913-1918. Crítico de los males que afectaban sobre todo a la ciudad nativa, las alabanzas

trito Marítimo. Él creció con el sobrenombre Copito, convirtiéndose a principios del

o bombos que provocaron sus dibujos le permitieron concebir la autocaricatura. Los Bom-

siglo XX en notable figura de círculos intelectuales y periodísticos. Hijo de Inés Gil y

bos, realizada en 1918, se considera una de sus más sobresalientes producciones. Mendoza

Benito Mendoza, próspero hacendado cuyo bienestar permitió que el futuro artista es-

se autodibuja cual bufón del humor y del halago, vistiendo un frac repleto de bombines o

tudiara Ciencias Comerciales y Dibujo, igualmente que viajara hacia Estados Unidos y

sombreros que deja caer al igual que el chorro de tinta de la plumilla ceñida a su oreja.

por países del Viejo Continente. Después de estudiar en el exterior, regresó al país, des-

El entusiasmo que provocan las caricaturas de Copito Mendoza alcanzó el tono de la de-

pliega sus actividades profesionales, se incorpora a la vida bohemia, juega el béisbol afi-

voción y el clamor. En cartas que firman reconocidos intelectuales de la época, se le in-

cionado, atribuyéndosele ser el primero que realizara caricatura deportiva.|448|

vita a que retorne a la ciudad capital para que reciba «muchos testimonios de distinción

Copito Mendoza sobresale con rapidez en el dibujo caricaturesco, arte que inició al cola-

para tu arte gracioso y triunfador». Entre los firmantes figuran el poeta Vigil Díaz; el es-

borar en el Boletín Mercantil editado en la ciudad petromacorisana. En otras revistas, La

critor y periodista Pellerano Sardá; Juan Bautista Lamarche; Apolinar Perdomo, Horacio

Copito Mendoza|Caricatura de Julio de Windt Lavandier|1924|Col. José Luis Báez.

Copito Mendoza|Caricatura del Poeta Ramón Emilio Jiménez|1917|Revista Renacimiento, núm. 85.

Copito Mendoza|Caricatura del Dr. H. de Marchena|Revista Renacimiento|1916.

Copito Mendoza|Caricatura de Tick-Nay|1916|Portada en Revista Renacimiento, núm. 112.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|318|

|319|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Blanco Fambona, el novelista Rafael Damirón y otros notables ciudadanos capitaleños
que buscan excitar al caricaturista con argumentos persuasivos, diciéndole: «Esta ciudad
intensa te invita a que abandones por este invierno tu palacio de cristal y vengas a ella
con tu bagaje de humorismo raro a hacer fiesta de ingenio con el mohín de tu lápiz prodigioso.Aquí hay para tu arte único, tipos nuevos que afectan poses artificiales en afanoso empeño a atenuar el ridículo; rostros austeros cuyos músculos no se mueven nunca;
otros que parecen que lloran o que se entretienen en hacer muecas a un fantasma imaginario. Mujeres que miran hacia el cielo con ojos románticos implorando compasión a
la luna; bellezas masculinas restauradas de afeites y perfumes; suegras engreídas dentro de
su armazón (…) poetas de largas melenas empolvadas que leen sus manuscritos fastidiosos (…) gacetilleros baratos que se bautizan de periodistas (…) viejos curvados y mu-

grientos; estudiantes de provincias tímidos e ingenuos todavía; Narcisos presumidos con
caras de cómicos y con cuellos colgantes sobre los hombros…»|449|
Copito Mendoza poseía un agudo poder de captación fisonómico y una gracia inconfundible para traducir gestos y poses temperamentales de los sujetos que traducía su dibujo ágil y preciso. Eduardo Matos Díaz –caricaturista también– no vacila en atribuirle genialidad, considerando que «fue un mago de la expresión (...) Conoció los secreCopito Mendoza|Homenaje a Fabio Fiallo|Litografía|1918|Portada Revista Renacimiento, núm. 114.

Copito Mendoza|Los Humildes del poeta Federico Bermúdez|1916|Revista Renacimiento, núm. 27.
Copito Mendoza|Alegoría de San Valentín|1917|Portada Revista Renacimiento, núm. 113.

|449|
Varios autores,
carta reproducida
por el diario Hoy,
23 de julio
de 1988.
Confert.

|321|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|320|

|450|
Matos Díaz,
Eduardo.
Op. Cit.
Página 43-44.
Confert.

tos íntimos de la fisonomía, lenguaje vivo de nuestros instintos; sentimientos y pasiones;

guno alcanzó la perfección y profesionalismo de Copito, cuyas obras se pueden paran-

penas y alegrías; y de todo el misterioso cuadro secreto de nuestro espíritu. Por eso su-

gonar con la de Audrey Beardsley.|451|

po expresar extrayendo y transformando todo ese sedimento trágico y angustioso del

Copito Mendoza estaba en la plenitud de la producción y del reconocimiento cuando se

momento que vive cada personaje, acentuando sus rasgos y poniendo en ellos esa gra-

produjo la desventura de perder la razón. «Dicen que sufrió esquizofrenia debido a una

cia imponderable que nos hace sonreír alegremente (...) Si acaso en este arte ha incu-

sífilis aguda que le afectó el cerebro, por lo cual, hubo que internarlo en el Centro Padre

rrido en pecado, abusando a veces de la línea, ha sido por su afán de expresar con la

Billini (Manicomio).|452| Allí, en breves momentos de lucidez, tomaba el lápiz como

mayor fidelidad el parecido, moviendo sus figuras con la inquietud que le es caracterís-

empeñado en trazar la imagen de su propio infortunio»|453| y pintaba sobre los fríos mu-

tica a cada personaje. Esa fue su obsesión. Lo vi frente a sus dibujos, inquieto, inconfor-

ros. En la celda gritó con vigor una mañana: «Artista, el arte por encima de todo».|454|

me, ansioso de poner en ellos algún detalle más, para acentuar el parecido o el gesto.

Cuando el humanista Pedro Henríquez Ureña escribe sobre el florecimiento cultural do-

Sus figuras se agitan, se mueven, viven sobre el inexpresivo y blanco escenario de sus

minicano y nomina los principales artistas, incluye al dibujante Mendoza, quizás atraído

cartones».|450| Comparándole con los caricaturistas nacionales, Sáez escribe que nin-

por su fama y porque conoció sus caricaturas a través de los medios periodísticos que las

reproducían en el país y en el extranjero, desde 1913 hasta los años del 1930. Una nota
de este último período señala: «el arte caricaturista en macoris./La caricatura, ese arte
difícil de la línea que por magia del lápiz retoza y saca a la pública contemplación aquello ante lo cual la frecuente mirada es anodina, tiene aquí sus devotos./Aparte de los que
con éxito han hecho acto de presencia como el joven Raúl Carbuccia, hay muchos que
cultivan en secreto y que reservan sus obras para su exclusivo gozo. Pero hay uno que ha
Copito Mendoza|Caricatura de Armando Oscar Pacheco|Litografía|1925|Portada Revista Blanco y Negro, núm. 268.

Eolo|Dr. Pedro E. Marchena|Caricatura|1925|Revista La Opinión.
Pedro M. Peralta|Dr. Alcides García|Caricatura|1925|Revista La Opinión.

|451|
Sáez, José Luis.
Op. Cit.
Página 75.
Confert.

|452|
Santana, Miguel.
Op. Cit.
Confert.

|453|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 9.
Confert.

|454|
Matos Díaz.
Op. Cit.
Página 44.
Confert.

|323|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|322|

|455|
Varios autores.
Album del
Cincuentenario
de San Pedro de
Macorís, 1933.
Confert.

llegado a la altura de Cuasi Artífice soberano: es nuestro Copito (Benito Procopio Mendoza) cuyos triunfos han traspuesto ya las lindes de la patria».|455|
Hacia los años del 1920, durante los cuales es incuestionable la fama de Mendoza, han
aparecido otros dibujantes y caricaturistas que alcanzaron la notoriedad nacional. Los
más sobresalientes y con una producción que se extiende hacia los años 1930, son Bienvenido Gimbernard y Eduardo Matos Díaz, a los que se suma MANUEL CATA-

LÁN, un autor posiblemente español con desenvolvimiento también entre 1920-1940.
Usando el pseudónimo Eolo, hacía viñetas, anuncios publicitarios y caricaturas para la
revista semanal Blanco y Negro, de la que fue administrador y subdirector. El también diseña portadas e ilustra para otras publicaciones en las cuales registra otros creadores gráficos que pueden ser asociados al estilo Art Nouveau e incluso al Art Deco. Giácomo Ferrúa es nombre relevante en la primera dirección estilística.

GIÁCOMO FERRÚA (NINO), de nacionalidad italiana, llega al país a invitación de
su primo Jerólamo quien había fundado una impresora litográfica en Santo Domingo. En
1925, Giácomo figura entre los artistas gráficos del semanario La Opinión, siendo autor de
hermosas portadas que se imprimen a color con espléndidos resultados comunicativos y
visuales. Giácomo Ferrúa es un significativo autor de ilustraciones, desconocido y olvidado como resultan también otros autores que realizaron labor similar a la suya en las diversas revistas que aparecen desde el inicio del siglo XX.Ya se han referido los nombres de Copito Mendoza, Manuel Catalán (Eolo), Bienvenido Gimbernard, agregándose los de Manuel Pelegrín, Enrique Tarazona Pérez, Hugo Díaz, Enrique Godoy (García Godoy), García Obregón, J. M. Roques, Pedro María Peralta e incluso una mujer. Se trata de POUPÉ

SOLER, celebrada damita capitaleña, autora de finas ilustraciones, fantasiosas y femeninas,
más bien concebidas para cuentos de hadas y princesas. Inspiración de artistas y poetas,
Poupé Soler se convirtió en un eje social como anfitriona y relacionada a la alta costura.
De los nombres citados vale enfocar a PEDRO MARÍA PERALTA, nacido en la
comunidad fronteriza de El Cercado, en 1903, trasladándose luego a Santo Domingo,
en donde asiste a la Academia de Abelardo Rodríguez Urdaneta durante el período
1920-1923.Años después comienza a proyectarse como dibujante cuyas obras se publican en semanarios, especialmente en La Opinión, en donde se reproducen sus caricaturas y retratos de algunos próceres, entre ellos de Mella. Después su nombre se asocia
a ilustraciones de la Revista Bahoruco, editada en el primer lustro de 1930.
Peralta sigue una línea anecdótica y moderna en su producción artística de la que se
aparta, aunque no del todo, ya que ocasionalmente toma lápices y pinceles para reproducir visiones reales como la Bahía de Samaná, que pinta al óleo en 1958.

Eolo|Portada Guía Postal Telegráfica|1923.

|325|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|324|

LA CARICATURA Y LA ILUSTRACIÓN
EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Domingo Echavarría (¿-1849)
Tema: Personaje militar
1845
Periódico El Dominicano

Ramón Mella (¿-1922)
Tema: Políticos
1912
Cartas postales

Eduardo Matos Díaz (¿-1998)
Tema: Tipos populares y grandes personajes
1927
Publicó libro de caricaturas personales, 1929

Francisco Rivero Gil (?)
Tema: Cartel y estampa
1940
Exposición de 1940

Félix Báez (?)
Tema: Desconocidos
1852
Periódico El Eco del Ozama

Copito Mendoza (1886-1940)
Tema: Personajes de su tiempo y autorretrato
1913
Revista La Cuna de América

Tuto Báez (1895-1960)
Tema: Personajes de la época
1927
Referido por E.R.D. Libro de Caricatura 1977

José Alloza (?)
Tema: Ilustración de libros
1940
Historia gráfica de la Rep. Dominicana 1944

Miguel Moreno del Christo (?)
Tema: Desconocidos
1854
Periódico El Oasis

Bienvenido Gimbernard (?)
Tema: Populares, personajes, comic, anuncios
1919
Revistas Cosmopolita y Letras

Yoryi Morel (1906-1978)
Tema: Tipos populares y ciudadanos
1929
Referido en catálogo Retrospectiva, Stgo. 1980

E. Sánchez Moscoso (?)
Tema: Tipos negroides
1940
Diario La Nación

José Gabriel García (?)
Tema: Desconocidos
1874
Periódico El Oasis

Enrique Tarazona Pérez (?)
Tema: Anuncios y portadas
1919
Revista La Opinión

Raúl Carbuccia (?)
Tema: Desconocidos
1932
Citado en álbum San Pedro de Macorís 1882

Alfonso Vila (Shum) (?)
Tema: Caricaturas e ilustración
1941
Exposición Nacional 1941 (Catálogo)

Juan Fco. Pellerano (?)
Tema: Desconocidos
1874
Periódico El Nacional

Oscar Marín (?)
Tema: Político
1921
Un Coche de la Capital

Enrique Tarazona Hijo (1917-?)
Tema: Personajes, anuncios tipo populares
1932
Periódico La Opinión

Ligio Vizardi (Virgilio Díaz Ordóñez) (?)
Tema: Personajes de la época
1941
Exposición Nacional 1941 (Catálogo)

José C. Pérez (¿-1894)
Tema: Personajes y estampas
1891
Revista El Lápiz

Nino Ferrua (?)
Tema: Ilustración de portadas
1922
Revista La Opinión

Blas (?)
Tema: Caricatura política y estampas populares
1939
Diario La Nación 1940

Rafael Augusto Fernández Alvarez (?)
Personaje popular
Circunstancial, 1941
Exposición Nacional de 1941 (Catálogo)

Ramón Frade (1875-1954)
Tema: Desconocidos
1891
Revista El Lápiz

Manuel Catalán (Eolo) (?)
Tema: Ilustraciones y anuncios
1922
Revista La Opinión

Antonio Malagón Montesano (?)
Tema: Dibujo Humorístico
1940
Catálogo Bienal 1944

Luis García Ximpa (?)
Tema: Funcionarios políticos
1941
Álbum Homenaje a Trujillo 1943

Silvio Pellerano (?)
Tema: Desconocidos
1891
Revista El Gorro de Dormir

P. Villanueva (?)
Tema: Personajes prominentes
1924
Referido por E.R.D. Libro de Caricatura 1927

Pedro A. Redondo (?)
Tema: Ilustración
1939
Cosmopolita 1939

Julio Amiama (?)
Tema: Publicitario
1943
Revista Cosmopolita

Angel Pons (?)
Tema: Desconocidos
1891
El Gorro de Dormir

P. Noboa (?)
Tema: Ciudadanos
1925
Revista La Opinión

Antonio Bernard (Tony) (?)
Tema: Caricatura y cartel
1940
Diario La Nación

Alberto Perdomo (?)
Tema: Desconocidos
¿...?
¿...?

|327|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|326|

LA CARICATURA Y LA ILUSTRACIÓN
EN LA REPÚBLICA DOMINICANA |Cont.|

Ernesto Scott (?)
Tema: Artística
1940
Celebra individual 1944

Miguel Sosa Rodríguez (?)
Tema: Político
1975
Revista Cachafú

Cristian Hernández (?)
Tema: Político y tira cómica
1984
Mundo Loco

Teté Marella (?)
Tema: Artística
1975
Sala Exposición

José María Peralta (?)
Tema: Ciudadanos
1925
Revista La Opinión

Daddy Romero (?)
Tema: Político
1978
Diario El Sol

Augusto Valdivia T. (?)
Tema: Político
1994
Listín Diario

Osiris Gómez (Ranfis) (?)
Tema: Variada
1985
El Nacional y otros

Príamo Morel (?)
Tema: Humorísticos y personajes
1951
Diario El Caribe

Víctor Nolasco (?)
Tema: Tira Cómica
1978
Revista Encuentro

Cristián Hernández (?)
Tema: Político
1994
El Nacional

Joaquín de Alba (Kim) (?)
Tema: Política extranjera (anticomunista)
1958
Diario El Caribe

Nelson Gómez (?)
Tema: Político
1980
El Nuevo Diario

Fernely Lebrón (?)
Tema: Político
1994
Listín Diario

Roger Estévez (?)
Tema: Político
1966
Diario El Nacional

Harold Priego (?)
Tema: Político
1981
El Nuevo Diario

José V. Almonte (?)
Tema: Político
1994
Renovación

Juan Felix Soto (?)
Tema: Tira Cómica
1972
La Voz del Pueblo

José Mercader (?)
Tema: Diversos
1981
El Nuevo Diario y La Noticia (1982)

Juan Ant. López R. (?)
Tema: Político
1994
Última Hora

David Morales (?)
Tema: Político
1973
Última Hora

Luis José Pimentel Reynoso (?)
Tema: Político y tira cómica
1981
Hablan los Comunistas

Rubinsky Abreu (?)
Tema: Político
1994
Revista Listín 2000

Huchi Lora (?)
Tema: Político
1973
Diario La Noticia

Cheque Cordez (?)
Tema: Político y tira cómica
1981
Vanguardia del Pueblo

Ruddy Nieves (?)
Tema: Político
1994
Revista Tobogán

Teté Marella
Tema: Artística
1975
Sala Exposición

Campillo (?)
Tema: Político
1982
El Nuevo Diario

Luis Alba (Calvo) (?)
Tema: Publicidad
1994
Revista Rumbo

|329|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|328|

4|4 La Intervención yanqui: censura, rebeldía y arte

El proceso electoral había sido organizado por Ramón Báez (1858-1929), reputado
médico que ocupa la presidencia durante tres meses, (1914) en un medio social cuya
población era «mitad campesino y mitad pueblerino», asegura Luis F. Mejía, testigo de
la época. Para este historiador, «las elecciones constituyeron una decepción más para
quienes esperaban un torneo educador, o soñaban con un régimen democrático y civilista salido de las urnas como la mitológica afrodita de las espumas del mar».|456|
El narra que en la ciudad capital, el horacismo ocupó, desde la víspera en la noche, los
alrededores del recinto donde funcionaría la mesa electoral. Cuando llegaron los opositores que constituían el jimenismo y sus aliados (La Conjunción) se produjo una pelea campal, a trompadas y empujones, por la posesión de la puerta de entrada del local.
«Muchos votantes llegaban a las urnas con las ropas destrozadas y algunos chichones en

De la serie de caricaturas que realiza Ramón Mella, dos de ellas ofrecen visión documental de la intromisión yanqui en el país, a la altura de 1914; entrometimiento que se
relaciona a la circunstancia de la competencia imperialista mundial y de la primera gran
guerra que estalla en ese año, hechos que aceleran decididamente la ocupación militarizada. Una de las caricaturas del artista de Puerto Plata representa al gigante Tío Sam
sosteniendo la silla presidencial y moviendo como títeres a un grupo de políticos nacionales. En la otra obra gráfica, el mismo personaje sostiene complacido y de manera
elevada a los dos gallos, uno coludo y el otro sin cola, que representan los bandos horacista y jimenista, los cuales concurren a las elecciones que preceden y aceleran la definitiva ocupación militar de 1916.

Ramón Mella Lithgow|El que baile mejor|Caricatura|1914.

Ramón Mella Lithgow|El Tío Sam y Concho Primo|Caricatura|1914.

|456|
Mejía, Luis F.
De Lilís a Trujillo.
Página 110.
Confert.

|331|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|330|

|457|

la cara, producidos por un derechazo de Venancio el loquero, Broncíneo Gigantón ho-

gó de nuevo a Santo Domingo el señor William W. Russell (…) Ministro Plenipotencia-

|458|

Idem.
Páginas 110-111.
Confert.

racista, o por otro de igual temple del velasquismo. Los generales de los partidos riva-

rio de los Estados Unidos.Al mes siguiente (…) pasó a nuestra Cancillería su nota Núm.

les, en sus caballos, conducían sus huestes a las urnas, mejor dicho, a la lucha callejera,

14 (…). Se nos demandaba: a| La aceptación de un Consejero Financiero que fiscaliza-

Idem.
Página 117-118.
Confert.

espectáculo pintoresco del que tomó una cinta cinematográfica un corresponsal ame-

ría las recaudaciones de los ingresos y estricto cumplimiento del Presupuesto Nacional,

ricano exhibida después en los cines de su país con el título graciosísimo: Elections in

sin cuya aprobación no se podría hacer erogación alguna. b| La disolución del Ejército

The Dominican Republic. Pero ya en la tarde los ánimos andaban demasiado excitados y

y la creación de una Policía o Gendarmería bajo el mando de oficiales americanos. Se

empezaron a tirar piedras los contendientes (…) seguido de un tiroteo. Hubo alrede-

tomaba como pretexto la violación de parte del gobierno dominicano, a partir de la

dor de treinta bajas entre muertos y heridos, no siendo mayor el número de víctimas

muerte de Cáceres, de la cláusula. c| De la Convención Domínico-Americana, que le

por haberse arrojado al suelo la mayoría de los presentes y haberse amparado los com-

prohibía contraer nuevas deudas sin la autorización del Gobierno Americano».|458|

batientes tras los árboles de la plaza. Al día siguiente se establecieron dos mesas en dis-

Las citadas demandas respondían claramente a la llamada diplomacia del dollar que asociaba al

tintos sitios, una para los horacistas y otra para La Conjunción…»|457|

Departamento de Estado con sede en Washington, con el expansionismo capitalista; alianza

Con señales de algún fraude e impugnaciones pertinentes, la victoria electoral fue obtenida por los grupos aliados de la Conjunción, juramentándose como presidente de la nación el caudillo noroestano Juan Isidro Jimenes (Diciembre 5, 1914), quien nombró un
gabinete en el cual se suscitaron conflictos internos al mismo tiempo que los brotes
montoneros, los cuales prosiguieron como factores de un clima general de agitación,
inestabilidad, descontrol gubernativo y exigencia imperialista: «En octubre de 1915, lleRamón Mella Lithgow|¡Horrible fracaso! Este es mi Warterloo|Caricatura|1914.

Bienvenido Gimbernard|Caricatura|1925|Revista Cosmopolita.

|333|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|332|

|459|
Diccionario de la
Lengua Española.
Página 656.
Confert.

que esgrimía la política del garrote cuya aplicación práctica era hablarle severamente a las

el siguiente aviso amenazante:Tengo a bien notificar a todos los ciudadanos esta adver-

naciones débiles y pequeñas, antes de infligirle un garrotazo: «golpe con que se manifiesta el

tencia: Si llegare a ser necesario el desembarco de fuerzas se previene por la presente

propósito de proceder con la máxima decisión frente a cualquier resistencia».|459|

que cualquier acto de hostilidad contra las tropas americanas dará por resultado una ac-

En el caso dominicano, esa resistencia a los intereses del imperialismo yanqui era defi-

ción seria (…). Bastaría un solo disparo de fusil contra ellas para que se determine una

nida por el caos o la inestabilidad sociopolítica que aumentó con la desobediencia ar-

severa represalia…»|460|

mada que contra el Presidente Jimenes asumió el General Desiderio Arias. Este cacique

La diplomacia y los desembarcos de la infantería marina terminaron imponiendo su po-

fungía como Ministro de Guerra y Marina, convirtiéndose en protagonista decisivo de

der ocupacionista en el país dominicano, con las estratégicas prerrogativas e impedi-

las luchas opositoras que se registran en los primeros meses de 1916; oposición que asu-

mentos que bloquearon la soberanía del Estado Nacional deseada y defendida por al-

me también la Cámara Congresional, la cual acusa al gobernante Jimenes de varios car-

gún sector político de la élite criolla. En consecuencia, la marcada injerencia interven-

gos. En medio de este conflicto, la diplomacia estadounidense, acreditada en Santo Do-

cionista fortalecida desde el inicio del siglo culmina con la invasión de un ejército ma-

mingo, aprovechaba la situación para mover las fichas: «El Ministro americano Russell

rino que se convierte en el sustento de un gobierno militarizado con leyes militaristas.

movíase activamente, aconsejando a unos, conferenciando con los otros, contribuyendo

Desde noviembre de 1916, la sociedad dominicana quedó sometida a una nueva dicta-

deliberadamente a complicar la situación, en espera de los buques de guerra de su país.

dura militar extranjera, esta vez neocolonial y con acciones de corto y largo alcance.

Llegó primeramente el transporte Prairie con fuerzas de infantería de marina. Su co-

Las primeras emanan de los decretos que prohíben la posesión de armas y pertrechos a

mandante Crosley, visitó al Presidente Jimenes para participarle la disposición de su go-

toda persona sin vínculo con el ejército. Estableciendo además la censura para la pren-

bierno de sostenerlo. Enseguida desembarcó tropas por San Jerónimo y envió algunos

sa, para las comunicaciones telegráficas y por cable, así como para todo medio impreso

destacamentos a Gazcue con el pretexto de garantizar su legación. Previamente lanzó

y difusor que realizara propagandas contra la ocupación. También se fijaron drásticas

Tuto Báez|Caricatura de Emilio A. Morel|Tinta/papel|1924.

Anónimo|Fabio Fiallo, poeta presidiario|1920|Portada Revista Bahoruco, núm. 101.

J.M. Roques|Silueta estatua Colón|Litografía|1923|Revista la Cuna de América, núm.40.

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Invocación|Relieve para cartel|1919.

|460|
Mejía, Luis F.
Op. Cit.
Página 147.
Confert.

|335|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|334|

medidas y métodos para cobrar los impuestos. Invadido, censurado, desarmado, aunque

|461|

no del todo, e intimidado por espías policiales, el país resultaba tierra pacificada en la

Idem.
Página 167.
Confert.

cual se emprendieron programas de obras públicas, de instrucción pública, de producción agrícola y medidas sanitarias que respondían a una «intensa labor de progreso» que
se equilibra con la gran prosperidad económica, ya que «la guerra mundial hizo subir
los precios de nuestros productos de exportación. Los recursos del erario público experimentaron un notable aumento, debido también, hay que declararlo imparcialmente, a
una mejor recaudación de las rentas internas».|461|
Las medidas progresistas que se han delineado se basan en las apreciaciones de Mejía,
quien, sin embargo, «presenta el lado reverso, con sus tintes sombríos (…). Aunque la
cancillería americana empeñóse en presentar a las fuerzas de ocupación como media-

doras en nuestras contiendas civiles, en misión benéfica de hermano mayor, no llegaron
los hijos de Tío Sam a nuestras playas como mensajeros de paz, portadores de libros de
enseñanza, ampolletas de vacunas y arados, sino con los mismos arreos, la misma insolencia, el mismo orgullo de dominador y el mismo desprecio para los dominados de todos los conquistadores (…). Para el oficial subalterno, para el sargento, para el simple
marino y también para algunos altos jefes, era Santo Domingo una tierra conquistada
Bienvenido Gimbernard|Concho Primo|Dibujo|1919.

León Cano|Viñeta novela «Eusebio Sapote» de Antonio Aguiar|1938.
León Cano|Portada novela «Eusebio Sapote» de Antonio Aguiar|1938.

|337|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|336|

|462|

y los dominicanos un pueblo de algunos blancos latinos y una inmensa mayoría de mes-

timas de encarcelamiento y multas, entre ellos Américo Lugo, Rafael Damirón, Luis C.

Idem.
Páginas 156-57.
Confert.

tizos y negros, racialmente inferiores a ellos».

del Castillo y Fabio Fiallo, poeta este último condenado a prisión en 1920. El escribió

Observa Mejía que «con ese criterio procedieron con altivez y dureza, aún en los casos en

en la cárcel varias composiciones, entre ellas Canto a la Bandera.|465| En las estrofas

|463|

que se quería hacer cumplir una disposición beneficiosa. Cuando se empeñaron en repri-

que corresponden a la IV parte, el citado vate ofrece un canto del infortunio dominica-

Idem.
Páginas 157-58.
Confert.

mir las esporádicas manifestaciones de rebelión y establecer un estado de paz, no vacilaron

no: «Tal, oh patria querida, / rodaste de la erguida / montaña de virtud / que fue siem-

en emplear el terror, externándolo hasta límites no conocidos ni en los tiempos de nuestras

pre tu vida, / al abismo insondable / de la más miserable / y cruel esclavitud.Y tal ro-

|464|

peores tiranías, inclusive en los seis años de Báez o durante el largo mando de Lilís».|462|

dó contigo la bandera / que en otro tiempo fuera / la altanera / insignia del honor /

Idem.
Página 173.

La represión, el terror y la tortura que se ejecutan sobre todo en el Seibo, Salcedo, Hato

para trocarse en mísero guiñapo, / o en irónico trapo / que de máscara sirve al invasor».

Mayor y San Francisco de Macorís, no lograron la absoluta pacificación del país, después

Fabio Fiallo se convirtió en el poeta patriota que se apartó con regularidad de los ver-

de las aisladas resistencias armadas, que al inicio de la ocupación protagonizaron algunos

sos para asumir sin miedos el combate anti-imperialista arreciado desde el primer de-

pequeños núcleos de nacionalistas como el de La Barranquita. La resistencia se mantuvo

sembarco de la ocupación: «cuando la luctuosa mañana del 15 de mayo de 1916, los

de manera individual o grupal, cívica o armada, y no fueron los reconocidos líderes políticos: Arias,Vásquez,Velásquez y otros los que asumieron la oposición más enconada,
guerrillera y valiente. Esta se asociaba a gente que en cinco años de revoluciones (19111916) habían quedado armados en los campos del Este y quienes integraron grupos no
dispuestos a someterse a las fuerzas de ocupación. «Sus componentes conocían palmo a
palmo la región y recorríanla de un extremo a otro, viviendo de los recursos obtenidos,
casi siempre buenamente, de numerosas colonias de Caña, y las bodegas muy prósperas
entonces».|463| Los jefes de esos grupos de resistencia fueron llamados gavilleros por los
interventores, quienes desplegaron una persecución tan ensañada y feroz que con el argumento acusatorio de la complicidad ejecutaron hombres y mujeres del campo, mientras a otros les machacaban los testículos o les quemaban el pecho y el vientre como en
el caso de Cayo Báez.Torturado con saña, a este sobreviviente campesino le fue tomada
una fotografía cuya publicación desató el apresamiento de varios redactores de la prensa:
«A los periodistas venezolanos exiliados Manuel Flores Cabrera y Horacio Blanco Fombona, juzgados militarmente y condenados a pagar fuertes multas, por haber atacado a la
intervención, se les expulsó como extranjeros perniciosos. Había publicado Blanco Fombona varios artículos a favor de la causa dominicana y por último, en la portada de su re-

yanquis entraron agazapados y llenos de miedo por nuestras calles sin encontrar resis-

vista Letras con el título de Ecce Homo, un retrato de Cayo Báez, el campesino cibaeño

tencia; pero con todas las casas cerradas como señal de protesta de una ciudad en due-

torturado por los esbirros de Buckalow, (…) torturas soportadas estoicamente por aquel

lo, la ocupación encontró a Fabio Fiallo en su sitial de combatiente desde las columnas

mártir, sin proferir una queja ni nombrar a nadie. Esa fotografía con las gloriosas cicatri-

de su periódico La Bandera Libre (…) y tanto en aquella hora viril como en las distin-

ces (…) la tomó a instancia mía el doctor Pieter. En Santiago le di una copia a César To-

tas hojas sueltas de protesta que circularon entonces, se encontraba en primera línea la

lentino, de la cual se sacaron varias más; una llegó a manos de Blanco Fombona».|464|

firma responsable de Fabio Fiallo enrostrando al invasor su infame proceder (…). Des-

El periodismo se convirtió en otro foco de resistencia nacional frente a los interventores yanquis. Muchos periodistas que clamaron por los derechos dominicanos fueron víc-

Bienvenido Gimbernard|Concho Primo con la linterna de Diógenes|Revista ilustrada La Opinión.
Bienvenido Gimbernard|Concho Primo y la canción de moda|Caricatura|1921.

|465|
Fiallo, Fabio.
Obras Completas.
Tomo I.
Página 210.
Confert.

|339|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|338|

|466|
Hoepelman,
Antonio.
Revista Bahoruco
Junio 1932,
en Fabio Fiallo
Obras Completas.
Tomo IV.
Página 61-62.
Confert.

pués, establecido el gobierno militar la Censura que impuso silencio a la prensa domi-

opinión»|467| frente a la situación imperante, el Congreso resolvió: «Art. 1| Conside-

|467|

nicana, pretendió también poner dique al pensamiento y sofrenar la lengua viril de los

rar traidor a la Patria a cualquier individuo dominicano que acepte en la presente cir-

patriotas. Pero Fabio Fiallo (…) que no tenía un solo minuto mental consagrado a otra

cunstancia, misión, empleo o cargo alguno (…) que tienda a retardar la inmediata rein-

Idem.
Página 67-68.
Confert.

empresa que no fuera la de nuestra liberación, que había cambiado la dulce lira del poe-

tegración de la república a su antigua condición (…). Art. 2| Para el mayor efecto de

|468|

ta por el escudo de patriota, demostró bien pronto al intruso que eran ineficaces sus

esa Resolución (…) recomienda al pueblo dominicano el boicot del saludo, del trato y

medidas coercitivas e inútiles sus actos de terror...»|466|

de la palabra para cualquier nacional que coopere de manera alguna a retardar (...) la

Idem.
Página 70.
Confert.

Fiallo, quien postulaba verbalmente y por escrito que la Resistencia sigue siendo la consig-

soberanía de la nación dominicana».|468|

na frente a la ocupación, promovió La Unión Nacional Dominicana, Congregación de patrio-

En la movilidad opositora que tuvo en el periodismo su principal bandera, no faltaron

tas que bajo juramento hicieron suyo «el famoso Credo, inspiración del Licdo. Enrique

las voces de religiosos, de educadores, de feministas, e igualmente de alguno que otro

Henríquez», que comenzó a demandar «la inmediata reintegración de la República Domi-

cultor de imágenes visuales que representan oposición y protesta frente a los usurpado-

nicana a su antigua condición de Estado absolutamente libre, absolutamente independien-

res de la soberanía dominicana. La Foto de Cayo Báez, tomada por el aficionado de la
cámara, Heriberto Pieter (n. 1884), y puesta a circular nacionalmente vía la prensa, fue
un documento visual de firme denuncia de la saña militar. Igualmente la fotografía del
poeta Fiallo, vestido de presidiario, la cual tuvo una amplia difusión de acuerdo a Melvin Knight el cual señala: «La fotografía que lo presenta vestido con el listado de la prisión y que circuló por toda América Latina y Europa, hizo más para despertar la impresión que los dominicanos deseaban señalar acerca del gobierno militar americano,
que lo que hubieran podido hacer o deshacer un millón de palabras escogidas».|469|
Tres individualidades sobresalen también por asumir desde las artes visuales actitudes
personales de resistencia nacional, produciendo obras en consonancia con esa posición.
Uno de ellos, BIENVENIDO GIMBERNARD (n. 1890), quien comienza a sobresalir como dibujante y especialista en medios impresos. El ofrece la imagen de Concho
Primo (dibujo 1919): «Personaje que simboliza o representa al pueblo dominicano desde la independencia hasta la intervención yanki».|470| En cierto sentido, este personaje visual-imaginario responde al sujeto de la montonera, airado y bravío con sus rasgos
típicos de mulato de largo bigote, pipa, sombrero, pañoleta, acordeón y armas al cinto,
incluido el machete. Gimbernard asume este personaje con mejor conceptualidad y co-

te y absolutamente soberano». Convertido en consigna el Credo fue asumido en la jorna-

mo versión dominicana contrapuesta a la imagen del Tío Sam. Producida en los años

da del Primer Congreso de la Prensa Nacional, celebrado (20 de Noviembre 1920) a ini-

de la ocupación, es considerada «una gráfica de combate y oposición».|471|

ciativa del periódico El Baluarte de La Romana y diligenciado por Antonio Hoepelman.

En relación a la imagen realizada por Gimbernard y otros dibujantes, ella es igualmente asu-

El gobierno militar intentó impedir la celebración del Congreso en la Sala del Ayunta-

mida por Oscar Marín Bonetti, un joven pintor capitaleño que realizó en 1921, en la obra

miento, al que asistieron delegados de más de 30 órganos informativos del país. Buscan-

comparativa El Tío Sam y Concho Primo, realmente gráfica de combate por la que fue

do «encausar la norma de conducta que deberían seguir los más naturales voceros de la

apresado y conducido a la Cárcel Pública. El Listín Diario reseña el apresamiento: «…el joven artista Profesor Oscar Marín, maestro de dibujo y pintura (…) acusado de haber pinta-

Bienvenido Gimbernard|Bañistas|1925|Revista Cosmopolita.
Bienvenido Gimbernard|Quinqué y la bombilla|1925|Revista Cosmopolita.

do el cuadro caricaturesco El Tío Sam y Concho Primo, que exhibió el cochero Mayía en

|469|
Knight, Melvin M.
Los Americanos
en Santo
Domingo.
Página 116.
Confert.

|470|
Maceo, Patín.
Obras
Lexicográficas.
Página 67.
Confert.

|471|
Arte Club.
Catálogo 1993.
Página 13.
Confert.

|341|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|340|

|472|
Listín Diario.
Suelto de 12
de marzo de 1921,
referido por
Rodríguez
Demorizi. Pintura
y Escultura (...).
Nota 7.
Página 143.
Confert.

|473|
Ugarte, María.
El Caribe.
Suplemento
Cultural,
12 de enero
de 1980.
Página 16.
Confert.

su coche de línea (…), con su propósito de entrar en el concurso de vehículos adornados

denadas por su crítica, oposición y sospechas. En relación al recelo, otra víctima fue el pa-

(…). El señor Marín fue citado por el preboste quien le tomó declaraciones sobre el caso, y

triarcal escritor Federico García Godoy, radicado en La Vega. Después de la reconocida tri-

(…) sin previo aviso fue reducido a prisión, comunicándosele al llegar a la oficina preboste

logía narrativa «(Rufinito, Alma Dominicana y Guanuma), escribió otro libro histórico, para

que sería juzgado, por una Corte Marcial, según ordenes del Gobernador Militar».|472|

sumar datos y describir un período inquietante y sombrío que el mismo había vivido: el

Marín Bonetti formaba parte del cuerpo docente de la Academia de Abelardo Rodrí-

eclipse de la nacionalidad en 1916», ocasionada por el decreto del Presidente Woodrow

guez Urdaneta, un tercer artista que produce la obra titulada Invocación, en el 1919. Se

Wilson. El prestigioso escritor redactaba el libro a mediados de 1917. Sabiendo el gobier-

trata de un relieve concebido para un afiche. En primer plano, la representación de la

no militar que iba a circular por toda América, incautó la edición íntegra y la condenó al

República con su hijo lloroso, encadenada en una roca en cuya altura aletea un águila

fuego. Del libro titulado El Derrumbe, «solo se conocieron algunos fragmentos que vieron

imperial. En el segundo plano la justicia abriendo el sarcófago de Lincoln resucitado y

la luz en la revista Cuba Contemporánea», considerándose una obra perdida, aunque fue sal-

meditativo, en tanto un coro encabezado por la libertad marcha hacia el frente.

vado un ejemplar que llegó a manos de los descendientes del escritor|474| fallecido en

Alusiva a la ocupación del 1916-1924, Invocación fue modelada en barro utilizándose

1924, año en que termina el dominio directo de los gringos en República Dominicana.

la imagen fotográfica para la tirada de un cartel que detectó el servicio secreto del gobierno militar, quien incautó la obra gráfica y la destruyó. Igual medida se aplicó al relieve y «Abelardo Rodríguez Urdaneta fue detenido por las autoridades yanquis».|473|
El ejercicio de la intolerancia durante el período de la intervención ocupacionista respondía a la censura más inquisidora y arbitraria que se registraba en la nación con cuatro siglos de historia. La opinión verbal, la periodística, la imagen visual o la literaria eran conBienvenido Gimbernard|Concho Primo con la República|1924|Revista Cosmopolita.
Bienvenido Gimbernard|Uncle Sam y Concho Primo|1924|Revista Cosmopolita.

Bienvenido Gimbernard|La Vieja Belén|1939|Revista Cosmopolita.

|474|
Henríquez Ureña,
Max.
Literatura
Dominicana.
Páginas 338-39.
Confert.

|343|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|342|

4|5 Abelardianos, desolvidados y el pionero Palau

El fenómeno migratorio y errante, diverso en la causalidad, se asocia a la República Dominicana en donde se ha iniciado un incipiente desarrollo industrial, basado sobretodo
en el tabaco y el azúcar, los dos principales renglones de la economía. La industrialización de esos productos incluye el empleo de maquinarias, la construcción de fábricas
modernas y la concentración de manos laborales, técnicas y obreras. A esa concentración se asocian dos núcleos de extranjeros que, en el caso específico de la factoría azucarera conllevó la presencia de inmigrantes que son contratados en diversas islas antillanas y con los que se forma el conglomerado de los Cocolos en San Pedro de Macorís.
Esta comunidad se transforma acorde con su desarrollo económico que provoca la inversión extranjera en la plantación de la Caña. En el 1920 era conocida como la ciudad de las danzas de los millones, al concentrar beneficiosos ingenios azucareros. El auge influye en la manifestación de la cultura y en el desenvolvimiento recreativo que
atrae compañías y espectáculos artísticos que llegan desde el exterior, al igual que muchas hetairas atraídas por el circulante monetario. En el caso de las que son putas extranjeras, el gobierno interventor prohíbe el arribo de ellas al país.
Multiplicada y variada en su composición de activistas artísticas (pintores, escultores, fotógrafos, arquitectos y gráficos), la segunda generación ofrece un perfil de doble ángulo. En una zona mayor predomina el canon de una cierta, comprensible e inevitable estética decimonona; en tanto que la zona menor se abre discretamente a las referencias
que fluyen desde polos comunicantes de la Vieja Europa, en donde se desarrollan lenguajes vanguardistas, e igualmente de los reactualizados ambientes de América que aún
nuevos poseen la resaca del rancio academicismo. Esta perspectiva permite comprender

La segunda generación artística marca sus pasos entrecogida dentro de la desestabilidad sociopolítica de la nación y la férula de los yanquis; o bien esos pasos deambulan en otras tierras, a donde el exilio y la errancia han empujado a varios de sus integrantes. Pero de la misma manera que los criollos emigran por una u otras razones, también la migración foránea
incorpora individualidades que proceden de países antillanos y de Europa, los cuales se deben tomar en cuenta, descartando el nefasto complejo de Guacanagarix que comienza a doblegar sobretodo a la élite del país, y sobretodo porque la justicia y la verdad cultural, aunque busquen el perfume de la floración más criolla, no por ello deben asumir la ceguera
chauvinista. Además, la migración y la errancia son un fenómeno predominante en el hemisferio occidental, estimuladas por diversas causas que se expresan en América y el Caribe.

mejor a una generación desigual cuyos integrantes merecen ser evaluados en términos
de las personales condiciones sociales, del tiempo que les toca vivir, e igualmente del
nivel del desarrollo cultural de la sociedad a la que pertenecen.
A pesar del primer florecimiento de la cultura dominicana en la cual se conjugan las letras, la educación y las artes, esa floración siguió germinando en un país rural, mayoritariamente analfabeto, montonero e intervenido por la fuerza militar imperialista.A pesar de las transformaciones que continuaron modificando las estructuras fundamentales
(economía, comunicación...), la que tiene que ver con la instrucción poblacional es deficiente. Como parte de esa deficiencia la educación artística asumida como tarea particular en el caso de la música, en los estudios relativos a la fotografía y en Academias
cuando se trata del aprendizaje del dibujo, la escultura y la pintura. Pero de las academias, apenas existe la que estableció Abelardo en la ciudad capital en 1908, sobrevivien-

Tuto Báez|Bosque|Óleo/tela|51 x 86 cms.|1918|Col. Museo Bellapart.

do como un reducto aislado, romántico y tradicionalista.

|345|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|344|

A pesar de que otros artistas establecieron academias particulares como en el caso de

existente, de (pintor nativo) se acudía al recurso de la toma fotográfica para realizar

García Obregón y posteriormente aparecen planteles similares en algunas provincias (la

obras pictóricas, especialmente retratos que eran el género favorito de la enseñanza. A

academia de Gómez, en Santiago, 1920), la fundada por Rodríguez Urdaneta cubre una

pesar de que se planteaban el estudio del natural, considerado eficaz para la conquista

labor de más de veinte años (1908-1933), con docentes asociados (Obregón, Oscar Ma-

de la belleza artística, era un recurso metodológico poco utilizado, excepto por maes-

rín y Manuel Fernández Peix) y una metodología de enseñanza-aprendizaje. El méto-

tros como Abelardo, quien se apoyó en modelos vivos para hacer sus esculturas y gran

do era puramente objetivo, práctico, sin teoría, sin historia del arte, aunque esta se plan-

parte de sus cuadros.

teaba con los comentarios de la docencia y sobretodo en los modelos que servían de

A la academia de Rodríguez Urdaneta se asocia un numeroso alumnado, en especial

referencias. La copia de obras artísticas, de originales o de láminas era el primer recur-

muchachas y jóvenes de la élite social. En su mayoría resultan aficionados porque no

so metodológico para dominar el dibujo que el profesor corregía, sometía al método

asumen el arte por diversas razones, entre ellas la evasión hacia roles domésticos y otros

de la cuadrícula y desvelaba, para obtener volúmenes mediante el sombreado del lápiz.

campos profesionales. Pero también algunos integrantes del alumnado se sumergen en

De la misma manera que se usaba una reproducción de revista o un cuadro original

la intimidad, permaneciendo en el olvido social como aquellos pintores del interior del
país que resultan casi desconocidos, más bien desestimados. Abelardianos pueden calificarse a todos los que se asociaron al plantel del celebrado autor de las obras: Caonabo
(escultura), El Extraviado (Pintura), y Uno de Tantos (escultura).También parte de núcleo minoritario se dedica a la docencia, en escuelas de la ciudad capital y en otras comunidades del país en donde algunos representantes son objetos de la estimación social
al igual que los solitarios que pulsan el pincel, la cámara, o el barro y los cuales a veces
recupera la memoria. En base a esta recuperación resultan nombres desolvidados.Varios
de ellos son Abelardianos, en tanto otros reciben orientación de algún artista de caminos y de provincia. Individualidades autodidactas completan el núcleo.
Algunos de los artistas que se asocian a la segunda generación registran larga vida, por
consiguiente un desenvolvimiento permanente o asumido ocasionalmente cuando otras
obligaciones ofrecen el tiempo para retomar el arte aprendido en un tratamiento que
preferencia la pintura. Esta individualidades envejecientes de la piel, no del espíritu, trazan sus respectivas existencias conviviendo con la evolución de los tiempos y sus rupturas. Protagonistas y testigos, ellos se convierten en personalidades longevas del Arte
Nacional. Son ellos:Tuto Báez, Alfredo Senior, José Buñols Medina, Oscar Marín, Alejandro Joubert, Abelardo Piñeyro,…

FERNANDO ARTURO BÁEZ (1895-1960) es uno de los integrantes sobresalientes de la generación al desenvolverse como pintor, autor gráfico de caricaturas y carteles, fotógrafo y aficionado a la cinematografía. Nativo de Montecristi, residió en Santiago de los Caballeros en donde recibió –se afirma–, inicial y breve orientación de Arturo Grullón, trasladándose después a la capital del país en donde se vincula a la Academia de Rodríguez Urdaneta.
Tuto Báez|Paisaje|Óleo/tela|Sin fecha|Col. Elba y Popi Bermúdez.

La vocación artística de Tuto Báez, nombre con el cual se le reconoce, se manifiesta

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Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|346|

tempranamente. Siendo un adolescente ofrece muestra de su disposición dibujística, realizando entre los trabajos de entonces, una Yunta de Bueyes (Crayon 1913), e igualmente copias de retratos|475| y de imágenes que reproducen medios impresos e ilustrados.
En su juventud produce caricaturas y obras pictóricas, siendo distintiva la producción
de paisajes de corte naturalista, realizada entre 1915-1930. Aunque no dejó de cultivar
el paisajismo de arboleda solitaria, con cimas y lagunas, se dedica al retrato para espacios oficiales en las que enfoca personajes relevantes de la vida nacional.También pinta
escenas sociales, desnudos y bodegones.
Báez gozó de la admiración del crítico Díaz Niese, quien lamentaba que la necesidad
de ganarse la vida como fotógrafo le apartara de la pintura. El referido animador de las
bellas artes le organizó una muestra individual en la Galería Nacional, celebrada en el
año del centenario de la República (1944). A propósito de esta muestra, comenta una
breve reseña periodística: «Ofrece éste pintor un notable conjunto de obras (…) 25 cuadros sobre diversos temas-paisajes, retratos, escenas populares, etc. dan buena muestra del
privilegiado temperamento y de la correcta técnica de Tuto Báez (…). En total, constituyen la exposición 19 óleos excelentes y 6 delicadas acuarelas. Entre aquellas sobresalen dos valiosos autorretratos».|476|
Reinterpretador y con gran habilidad,Tuto Báez realizó una copia de una pequeña postal el cuadro Bailarina Sudanesa (óleo 1938). Fue un encargo de un viajero que trajo al
país la referida lámina a su regreso de El Cairo.|477| Esta obra se salvó del autoexamen
crítico al que sometía el pintor cada obra que realizaba en los diversos campos en que
se manejaba como artista polifacético. Por lo regular cuando dudaba o no se sentía satisfecho completamente firma el trabajo con el anagrama Uzo Betta. En los últimos años
de vida, contagiado por el vanguardismo dominicano de la década 1950, produce algunos trabajo afiliados al cubismo colonial.
El dibujo, la fotografía y la pintura fueron artes cultivadas por ALFREDO SENIOR

LA PAZ (1890-1948), quien de acuerdo a datos biográficos reside en Santo Domingo
desde los 3 años de edad, |478| hecho que le permite después asistir a la Escuela-Taller
de Sisito Desangles.|479| Esta vinculación probablemente ocurre antes de que el maestro precursor se radicara en Cuba en 1903, ya que posteriormente el discípulo obtiene
la única mención honorífica que otorga el jurado del Concurso Nacional de 1907, organizado por el Casino de la Juventud. La obra galardonada es una copia dibujada del
cuadro Fra Giovanni que Senior remite desde La Vega de acuerdo a la documentación
pertinente.|480|
Alfredo Senior|Campesino de Samaná montado|Óleo/tela|208.5 x 165 cms.|1944|Col. Frank Marino Hernández.

Oriundo de la Provincia Espaillat (Moca), Senior La Paz, se desenvuelve en Santiago de

|475|
Rodríguez
Demorizi.
Pintura y
Escultura(...)
Páginas 56.
Confert.

|476|
Diario La Nación,
9 de enero
de 1944.
Confert.

|477|
Peña, Angela.
Ultima Hora,
17 de octubre
de 1978.
Confert.

|478|
Arte Club.
Catálogo de 1993.
Página 17.
Confert.

|479|
Atiles García,
Guillermo,
referencia en
Lahit-Bignott.
Op. Cit.
Página 70.
Confert.

|480|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 83.
Confert.

|349|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|348|

los Caballeros en donde posee Estudio Fotográfico en 1920, desconociéndose dónde y

mado estudio artístico-fotográfico, sito frente al Parque Colón, ha abierto el artista Al-

con quién aprendió el arte originado por Daguerre. Finalmente se radica en la ciudad

fredo Senior, un nuevo salón de exhibiciones, ornado con más de veinte y cinco gran-

capital donde creció, se formó y termina consagrándose como fotógrafo social, autor

des cuadros fotográficos, todos de valor singular, exponentes indiscutibles del dominio

de hermosas tomas de mujeres en poses románticas, las cuales se reproducen en las prin-

completo alcanzado por el artista Senior en la consagración que le ha dado merecido

cipales revistas nacionales. Como artista fotográfico, fue galardonado con medalla de oro

renombre. La mayor parte de los cuadros exhibidos en la nueva anexidad del Estudio

en un concurso celebrado en Washington D. C., en 1937.

Senior pertenecen a la famosa colección que fue expuesta y recibió tantas alabanzas en

Dibujante y pintor hacia el inicio del siglo XX, su estilo responde a un naturalismo ra-

los salones de la Casa España, con motivo de la celebración de su último concurso des-

cional, un tanto frío, meticuloso y romántico en la transcripción atmosférica. Es un es-

tacándose entre ellos admirables trabajos al pastel, foto-óleos, ampliaciones al bromuro,

tilo expresado sobretodo en los paisajes Golfo de las Flechas (óleo/tela 1912) y Puerto

entre estas algunas de tamaño natural.Allí pueden apreciarse un grande y espléndido re-

de Santo Domingo (óleo/tela 1915), constatable también en una obra posterior, reali-

trato del Presidente Vásquez, al pastel, una foto óleo, hermoso trabajo de la Señorita

zada en gran formato: La Fiesta del Centenario (óleo/tela 1944), en la que el autor

Poupé Soler, simulando una cabeza de muñeca, un retrato tamaño natural de la gentil

transcribe una fiesta con perico ripiao celebrada en un patio. Los caracteres raciales y

señorita Gisela Velásquez, que es obra digna de admirarse; un retrato caprichoso de la

los vestuarios de los personajes en una escena de aspectos congelados, hacen de este

niña Hernández Llorente, preciosísimo; una foto-óleo magistral de la señorita Consue-

cuadro un documento de época.

lo Martínez Boog y otros cuadros hermosos, nítidos, de verdadero arte dignos del ar-

Una reseña del 1924 titulada Hermosa Exhibición Artística enfoca al fotógrafo-pintor,

tista triunfador». |481|

ofreciendo comentario de sus obras y aludiendo los espacios expositivos en donde se

En la producción que más le distinguía, Alfredo Senior La Paz se asociaba a aquellos

localiza esta última. En relación a todo ello los comentarios: «…Anexo a su bien afa-

productores nacionales y extranjero que propendieron a la mixtura de los medios artís-

Alfredo Senior|Puerto Santo Domingo|Óleo/tela|64 x 107 cms.|1915|Col. Banco Central de la República Dominicana.

Alfredo Senior|Fiesta centenaria con Perico Ripiao|Óleo/tela|194.5 x 172 cms.|1944|Col. Frank Marino Hernández.

|481|
Listín Diario,
13 de diciembre
de 1924.
Confert.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|350|

|351|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

ticos, en este caso la fotografía con la pintura. Era una práctica nacida en Europa, en
donde los fotógrafos buscaron darle un carácter pictórico a un arte surgido de la relación artefacto y técnica cuyo impacto influye en los pintores que aprovechan el uso de
la luz, de sus reflejos y descomposición para conjugar las impresiones de la realidad desde la cámara oculta del sentimiento. Entre los artistas dominicanos ésta no será la experiencia, sino la de mezclar medios de manera objetiva y práctica, buscando hacer de la
fotografía una obra pictórica, por lo cual se usan los términos foto-dibujo, foto-postal
y foto-óleos. Senior fue uno de los tres principales cultores de tales procedimientos. Los
otros son Julio Pou y Abelardo Rodríguez Urdaneta.
Con desenvolvimiento en la ciudad capital, en la cual nació, JOSÉ BUÑOLS ME-

DINA (1879-1954) es otra individualidad de la generación que asistió a la Escuela de

|482|
Arte Club.
Catálogo de 1993.
Página 10.
Confert.

Dibujo y Pintura dirigida por Desangles; por consiguiente, es un pintor asociado al
alumnado del período decimonono, integrado entre otros por Rodríguez Urdaneta,
García Obregón, Ramírez Guerra y Senior de la Paz. Al igual que éste último, Buñols
exhibe sus obras al inicio del siglo veinte, ya que «concurrió con un paisaje a la Exposición Nacional de Pintura Celebrada en el Casino de la Juventud en 1905, siendo premiado con la Medalla de Oro».|482|
José Buñols Medina|Vista de Santo Domingo desde la margen izquierda del río Ozama (detalle)|Óleo/tela|80 x 11.4 cms.|
C.1944|Col. Museo de las Casas Reales.

Oscar Marín Bonetti|Retrato de Salomé Ureña|Óleo/tela|60 x 46 cms.|1922|Col. Marcelle Pérez Brown.

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Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|352|

|483|
Catálogo
Exposición
Nacional de 1941.
Confert.

Por los títulos que las referencias ofrecen de sus obras, Buñols Medina se dedica espe-

María Antonia Bonetti, habían contraído matrimonio en 1884, teniendo un primer vásta-

cialmente al paisaje, con atención hacia el espacio urbano de Santo Domingo, sobreto-

go antes que naciera él, quien andando el tiempo iba a ser pintor de atención o de noticias

do sus rincones o zonas periféricas. Esta predilección la reconfirman los títulos de mu-

circunstanciales. Posiblemente también fue orientado por Desangles, como casi todos los jó-

chos de sus cuadros: «Playa de Matadero; El Puerto de Ciudad Trujillo; un Rincón del

venes pintores de su generación.

Ozama; Costa de Güibia; Caserío a Orilla del Ozama; El antiguo Puerto de Santo Do-

A Oscar Marín se le conoce en el género del retrato en el que asume el personaje de

mingo», pinturas que fueron exhibidas en la gran muestra colectiva celebrada en el Ate-

la época suya o lo recrea a partir de una imagen documental. En la primera serie los re-

neo Dominicano en 1941, la cual reunió veintiocho expositores.|483|

tratos: El Señor Hostos (óleo/madera 1900) y El Padre Billini (óleo/tela 1924), y como

Integrante de un grupo de cinco hermanos que procrearon el catalán José Buñols y la crio-

retratos basados en viejos iconos, el de Nicolás de Ovando (óleo/tela 1932), el de Pe-

lla Ana María Medina, de ellos sobresalen uno como escritor: José, el hijo mayor (n. 1877 y

dro Santana (óleo) y el de Tirso de Molina, realizado este último en base a un cuadro

Esteban José, el pintor, quien fue docente de la Academia Nacional de Dibujo y Pintura que

antiguo y cuya facturación técnica confundió a más de un especialista en la creencia de

funciona en su ciudad natal entre los decenios del 1930-1940. De estilo correcto y apega-

que se trataba de un retrato realizado en el período del celebrado escritor que vivió en
Santo Domingo durante el siglo XVI. El retrato conservado en la Iglesia Las Mercedes|485| provocó a más de una historia: «A propósito de este pintor hay una anécdota
curiosa: pintó el retrato de una figura eclesiástica española del siglo pasado, de la cual,
por cierto, no existían retratos. Un diplomático lo vio en un convento de monjas y dio
la noticia a un historiador, quien, a seguidas, con el ahínco y el entusiasmo propio de
los historiadores cuando realizan un descubrimiento, escribió una monografía contando el feliz suceso. Hasta imaginó quién podía ser el ignorado autor del retrato, firmado
sólo con dos iniciales: O. M., y allá va el hallazgo a convertirse en algo sensacional. Leído el trabajo por los dominicanos todo se compuso y el descubrimiento se convirtió
en sal y agua, como dice el adagio».|486|
Marín se hizo notable también como autor de una de las pocas obras de resistencia artística: El Tío Sam y Concho Primo (Caricatura 1921), puesta a circular en un torneo
de coches y por la cual fue llevado a prisión por el gobierno militar ocupacionista.|487| Asociado a la docencia en la Academia de Abelardo, abandonó la ciudad nativa, ubicándose en La Romana, en donde el silencio existencial y la lejanía hicieron que
se perdiera de la mirada pública, del seguimiento que su personalidad provocaba con

|484|
Arte Club.
Catálogo Segunda
Exposición.
Página 11.
Confert.

do al canon pictórico de su generación, cultivó además del paisajismo el bodegón y otros

frecuencia.

asuntos. Su nombre, sin embargo, siempre se asocia a «la vista de Santo Domingo desde el

Juzgado de pintor modesto, a quien se deben no pocos óleos, el juicio apresurado, frí-

Río Ozama, en donde se destacan todos los edificios coloniales (...), tal como estaban en el

volo y pro-moderno de Contín Aybar lo considera sin gran valor artístico.|488| No

año 1900. Muchos años después en 1944, repite nuevamente este tema pictórico».|484|

obstante, Oscar Marín Bonetti resulta imborrable de la historia nacional del arte, a par-

De la capital del país y coetáneo de Buñols era también OSCAR MARÍN BONETTI,

tir del momento en que fue un joven y notable protagonista.También autor de asuntos

nacido entre 1886-1890, ya que sus padres, el maquinista cubano Felipe Santiago Marín y

marítimos, se cita entre sus principales cuadros el titulado «Los Tres Cruceros: Presidente, Independencia y Restauración en Puerto Plata».|489|

Oscar Marín Bonetti|Retrato de Duarte|Pastel|49 x 38 cms.|1917|Col. Museo de Duarte.
Oscar Marín Bonetti|Bosquejo del Capitán R.A Comme Fernández|Dibujo|1926|Revista La Opinión.

Otra figura oriunda del Distrito Nacional es JESUSA ALFAU (1895-1943), integran-

|485|
Arte Club.
Op. Cit.
Página 15.
Confert.

|486|
La República
Dominicana.
Op. Cit.
Página 220.
Confert.

|487|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Confert.

|488|
Contín Aybar,
Pedro René.
Citado por
Rodríguez
Demorizi.
Idem.
Confert.

|489|
Arte Club.
Op. Cit.
Página 15.
Confert.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|354|

|355|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

te de la prestigiosa familia que encabeza Manuel de Jesús Galván, su abuelo político y

Escribe Abigaíl Mejía que Jesusa Alfau «se ganó siempre la vida con sus pinceles y su

autor de la celebrada novela Enriquillo. Ella fue orientada en materia artística por su pa-

pluma», reconociendo generalmente que el Retrato de Tórtola Valencia, es una de sus

dre Antonio Alfau Durán, intelectual, maestro de pintura y fundador del primer Ateneo

pinturas notables. Se trata de un óleo de esa bailarina española retratada en la época en

Dominicano.

el cual la pintora residió en Barcelona; cuadro adquirido por el Hotel Ritz y luego ven-

Jesusa Alfau era pintora a los 17 años de edad e igualmente autora de una novela juve-

dido al Hotel Majestic de Nueva York, en donde se exhibía en el año 1939. Cuando el

nil titulada Los Débiles (1909). Su paterno nexo español le permitió viajar a la Penín-

Estado Dominicano inicia la formación de la pinacoteca nacional adquirió el cuadro

sula Ibérica en donde amplía su formación, llegando a exponer en Barcelona. Al regre-

más conocido de esta pintora dominicana: La Dama de la Mantilla, cuyo modelo es su

sar a América se ubica en los Estados Unidos en donde trabaja, pinta y contrae matri-

señora madre Eugenia Galván de Alfau. Es una bellísima tela ejecutada al óleo y «una

monio en 1924 con Antonio Salalinde, catedrático de la Universidad de Wisconsin, Ma-

de las obras originales mejores que posee nuestra pequeña pinacoteca: luce el retrato ca-

dison City.Al enviudar, la referida institución le solicitó que ocupara la cátedra del con-

si de cuerpo entero, de una airosa criolla, toda trajeada de negro y con mantilla espa-

sorte fallecido, otorgándole un año de gracia para que preparara el programa docente.

ñola. El colorido y detalle del rostro y brazos de un realismo discreto y muy elegante.

María Lora de Dalmasí|Maternidad|Óleo/tela|40 x 51 cms.|1920|Col. Lucía Dalmasí de Dujarric.

María Lora de Dalmasí|El Beso|Óleo/tela|25 x 34 cms.|1920|Col. Lucía Dalmasí de Dujarric.

|357|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|356|

|490|

El brazo caído con pasmosa naturalidad sostiene un abanico, del cual se ve brillar el ná-

grantes negros de Estados Unidos. Además, codiciada Bahía del imperialismo yanqui, la

Idem.
Confert.

car. Hay detalles magníficos en los encajes de la mantilla».|490| Jesusa Alfau Galván mu-

cual buscó negociar el dictador Heureaux en el período de crecimiento del hijo de Juan

rió en México a los 48 años de edad.

Alejandro Joubert y Hortensia Demorizi, dos nativos de Santa Bárbara de Samaná, en-

MARÍA LORA DE DALMASÍ (1900-1973) es otra artista-mujer cuya formación

tonces cabecera del Distrito Marítimo con varios miles de habitantes, entre ellos un par

y desenvolvimiento se circunscriben al medio provinciano, en particular a la comuni-

de músicos: Horacio Plavers y Félix Puig S. |494|

dad vegana en donde nació, precisamente en un momento en el cual la Sociedad Cultu-

Alejandro Joubert Demorizi fue a temprana edad un autodidacta cuya vocación se for-

ral Amor al Estudio seguía emprendiendo proyectos de animación, entre ellos la funda-

talece al trasladarse a Sánchez, próspera comunidad y estación terminal para el comer-

ción de diversas escuelas, la biblioteca y «un pequeño teatro, en 1906, que fue muy útil

cio que asocia a las principales provincias cibaeñas. En este pueblo-almacén, trabajan-

a La Vega, hasta que comenzó a funcionar el magnífico teatro La Progresista en 1910,

do para la compañía británica que construye el ferrocarril, conoce a la Sra. Crosby, in-

pues en él se ponían en escena obras de Teatro y Zarzuela, con los alumnos que allí se

glesa, con quien estudia dibujo y pintura; recibiendo luego orientación complementa-

formaban bajo la rectoría de su director el Sr. Manuel A. Pueyo, músico y pintor espa-

ria de José Manuel Pueyo. Este último nexo ocurre al casarse en La Vega, en 1915, con

|491|
Sánchez, Natacha.
Texto en Este
Lado del País
Llamado el Norte.
Página 334-35.
Confert.

|492|
Saldaña, José.
Pintores Veganos
(...). Diario Hoy,
8 de enero
del 2000.
Página 3D.
Confert.

|493|
Vega Battle,
Julio.
Anadel, 1976.

|494|
Deschamps,
Enrique.
La República
Dominicana (...).
Páginas 314-17.
Confert.

ñol, quien en su escuela formó músicos y pintores que luego habrían de destacarse».|491|
María Lora|492| formaba parte del alumnado del profesor Pueyo, con quien estudia
música y pintura cuando tenía 14 años de edad. Resultado de esa temprana formación
fue el galardón obtenido en la actividad artística que organiza la Sociedad Amor al Estudio en 1918: Un primer premio por la obra titulada Abril, ejecutada en acuarela, técnica con la cual realiza otros diversos temas. Casada en 1924 con José Dalmasí, con
quien procrea cinco hijos, la condición de esposa y madre no impidió que prosiguiera
en el activismo artístico ya que asume docencia de pintura en centros escolares de la
ciudad natal.También se dedica a restaurar imágenes religiosas de varias iglesias y, además de ejecutar sus cuadros personales, complementa la formación con el maestro vegano Enrique García Godoy.
Profesora voluntaria en la comunidad de Cotuí, un cuadro inspirado en la arruinada
iglesia de esa comunidad permite que obtenga una mención honorífica en la Exposición de Bellas Artes correspondiente al 1948, afirma José Saldaña en una breve reseña
biográfica que la salva del olvido social. Por los temas, los vínculos formativos y el ambiente familiar-provinciano, María Lora de Dalmasí resulta una pintora intimista, ade-

Filomena Moya con quien procreó tres hijos.|495| En 1924 se radica en la comuni-

|495|

cuada a una narrativa de sensación romántica dentro de una cotidianidad representati-

dad vegana.

va y muy apreciable en el delicioso cuadro La Maternidad (óleo-tela 1919).

Joubert Demorizi alternó su labor de pintor hogareño con el oficio de contable que

Saldaña, José.
Op. Cit.
Confert.

Otro protagonista que se relaciona a La Vega es ALEJANDRO JOUBERT DEMO-

ejerció en Sánchez y en el Royal Bank of Canada de Santiago de los Caballeros. Un lis-

RIZI (1888-1961), quien nació en Anadel, el paraje que da nombre a una conocida

tado de obras suyas permite reconocer temario y derrotero trazado en un ejercicio pic-

novela de gastrosofía dominicana|493| y el cual se localiza a cinco kilómetros de Sama-

tórico que llega casi hasta el final de la vida: Cumpleaños de la Niña, (óleo/madera

ná, principal comunidad de la gran bahía en donde fueron asentados núcleos de canarios, en donde encontraron refugio innumerables familias francesas y se ubicaron inmi-

Abelardo Piñeyro|Las tejedoras|Óleo/tela|33 x 25 cms.|Col. Familia De Castro Morel.
Abelardo Piñeyro|Retrato de José Gabriel García|Óleo/tela|66 x 43 cms.|Col. Museo Bellapart.

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Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|358|

|496|
Cartagena
Portalatín, Aida.
Galería de
Bellas Artes.
Página 7.
Confert.

1912); Mesa Revuelta, (óleo/tela 1929); La Finquita de La Vega, (óleo/tela 1934); El Ca-

linaza; parecida mezcla realizaba ABELARDO PIÑEYRO GARCÍA (1862-1957),

mú, (óleo/tela 1936); Calle de Samaná, (óleo/tela 1946); El médico en Labor, (óleo/te-

con la diferencia de que éste, al ser farmacéutico, tenía conocimientos más científicos

la 1948); Paisaje, (óleo/tela 1948); Niña Bañándose, (óleo/madera 1948); Charro a Ca-

para obtener de pigmentos y aceites una química cromática más versátil, o menos rús-

ballo, (óleo/madera 1948); El Médico, (óleo/tela 1951); Carretera Duarte, (óleo 1957);

tica.

Convicción de la Vida, (óleo/cartón 1957) y Puerto de Sánchez, (óleo/madera 19..?)

Oriundo de Santo Domingo e integrante de una familia acomodada, sus padres el Dr.

Aparte de constatar que Joubert era a los 24 años de edad un pintor que explora el te-

Pedro Piñeyro y Gabina García, se empeñaron en darle al vástago Abelardo una buena

ma humano; imita tiempo después con Mesa Revuelta la propuesta compositiva del

educación.Aprendió música con dominio del violín e igualmente realizó la carrera pro-

maestro Pueyo, en cuanto a mezclar «barajas, fotografías, paisajes y otros asuntos pin-

fesional de Farmacia, la que ejerció permanentemente, pero compartiéndola con su

tados con gran naturalidad».|496| Sin embargo, después de tal asunto impersonal y

marcado interés hacia las artes plásticas. En 1890, expone en la primera muestra nacio-

frente a la variedad temática, el listado ofrece la evidencia de que el pintor prefería el

nal de importancia que organiza la Sociedad Amigos del País. Entonces era Abelardo Pi-

paisaje extraído de los lugares con los que convivió más emocionalmente, como son

ñeyro un joven de 28 años de edad, graduado profesionalmente, casado con América

los temas de la oriunda Samaná, de Sánchez, en donde fortaleció su vocación pictóri-

Isabel Lluberes e incursionador de la escultura, ya que exhibe un medio busto, retrato

ca y de la zona de La Vega a la que se asoció por amor y localización. Un aspecto dis-

del padre.|497| Al parecer, ésta fue la única pieza tridimensional que realizó, o que mos-

tintivo de muchas de las obras es su tratamiento monocromado, al utilizar básicamen-

tró públicamente, a partir de la cual le convierte en una reconocida personalidad capi-

te el sepia.

taleña. Las opiniones que se ofrecen entre 1941-1950, ofrecen un buen perfil de quien

Siendo un muchacho autodidacta, el samanense o vegano Alejandro Joubert Demorizi

era farmacéutico conocido y también pintor: «Ha cultivado la pintura y el Dibujo des-

fabricaba sus materiales pictóricos, mezclando tierras de diferentes colores con aceite de

de su infancia, con gran acierto. No ha tenido maestros.|498| El caso de Abelardo Pi-

Abelardo Piñeyro|Bodegón|Óleo/cartón|33 x 51 cms.|C.1940|Col. Familia Brown Peralta.

Abelardo Piñeyro|Escuela normal|Óleo/lienzo|23 x 30 cms.|C.1930|Col. Margarita Guzmán Vda. Torres.

|497|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 61.
Confert.

|498|
Catálogo
Exposición
Nacional de 1941.
Página 40.
Confert.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|360|

|499|
La República
Dominicana.
Op. Cit.
Página 220.
Confert.

|500|
Mejía Abigaíl.
Op. Cit.
Ficha 34, anexo.
Página 19.
Confert.

|361|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

ñeyro, pintor autodidacto toda sus vida. Ha sido una figura familiar a los capitalinos. Un

pendencia, óleo sobre tabla que además describe: «Paisaje que representa un aspecto del

señor ya de edad que montaba de repente un pequeño caballete en una calle y se po-

Parque (...) hacia 1929, con el kiosko al fondo, una verde reata a la izquierda y al otro

nía a pintarla o a pintar una ruina existente en ella. Ha ejercido la pintura todos los días

lado un sendero amarillento. Un árbol, un banco en que hay alguien sentado y algunas

de su vida (…) reproduciendo cuanto sus ojos ven: frutas, principalmente.|499| Abelar-

matas completan el conjunto de la manera clásica. Cielo muy claro».

do Piñeyro y García nació en Santo Domingo, hoy ciudad Trujillo (…). Es Licenciado

La longevidad existencial de Piñeyro, expresada en la permanente actividad pictórica

en Farmacia y, en sus ratos de ocio, se ha dedicado a la pintura, sin escuela ni maestro,

realizada en el tiempo libre, permitieron que llegara a ser el decano de los pintores do-

como mero aficionado, mereció una Medalla y Mención Honorífica en la Exposición

minicanos.Así lo considera Díaz Niese|501| en la década 1940, en la cual el pintor tie-

de la Sociedad Amantes de la Luz, de Santiago de los Caballeros, concurso de Bellas Ar-

ne una participación destacada principalmente en cuatro eventos. La primera es la ex-

tes».

hibición de 7 obras en la Exposición Nacional del Ateneo Dominicano (Diciembre

Esta última anotación la redacta Abigaíl Mejía|500| en el Catálogo del Museo Nacio-

1941), en la que figura un autorretrato en el que se muestra de cuerpo entero ante un

nal como parte de la ficha que redacta a propósito del cuadro Kiosko del Parque Inde-

caballete, pintando una vista del Parque Independencia. En mayo de 1943, celebra en la

Abelardo Piñeyro|Santa cena|Óleo/tela|132 x 178.5 cms.|Tesoros Catedral Primada de América.

Abelardo Piñeyro|Hombres y caballo|Óleo/cartón|34 x 57 cms.|Sin fecha|Col. Museo Bellapart.

|501|
Díaz Niese,
Rafael.
Un Lustro de
Esfuerzo Artístico.
Página 79.
Confert.

|363|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|362|

|502|
Catálogo Segunda
Exposición
Nacional.
Página 1944.
Página 39.
Confert.

Galería de Bellas Artes la muestra personal de carácter retrospectivo ya que el conjun-

Hervas Rubio y de Enrique, el hijo, quien en edad juvenil se convierte en aficionado

to de sus obras reúne 103 óleos, entre bodegones, paisajes y retratos.También «envió a

del dibujo.

la Exposición de Autorretratos un óleo notable»,|502|participando en 1944 con dos

Tarazona Pérez nació en Valencia (España) en 1884, emigrando a Nueva York en donde re-

cuadros, en la muestra de Bellas Artes conmemorativa del Centenario de la República.

side hasta que viaja a República Dominicana como integrante de la compañía de espectácu-

Pintor de orientación naturalista, la paleta de Abelardo Piñeyro se transformó desde so-

losVelasco. El se dedica a la decoración del Teatro Colón de San Pedro de Macorís, en don-

luciones académicas con claroscuro a un paulatino y abierto uso de tonalidades suaves

de ejecuta murales. Con posterioridad se dedica a labores de ilustración e igualmente rea-

e iluminadas. Tratadista de la realidad paisajística: Carretera de Jarabacoa (óleo), Paisaje

liza pintura, mural y caballete. Casi toda la obra pictórica que realizó fue encargada por el

Campesino (óleo), Un Paisaje Dominicano (óleo 1944)…, sus obras más representati-

Arzobispado que encabezaba Monseñor Adolfo Alejandro Nouel (1862-1937), el prelado

vas en este género, reproducen tranquilos espacios de la nativa ciudad. Ellos retienen una

historiador y expresidente de la república. Esta relación eclesiástica determina que sus cua-

transpiración sentimental como ámbito temporal de un observador que también enfo-

dros se encuentren en varios recintos religiosos: en la Catedral Primada y en la Iglesia de la

có la escena social y la naturaleza muerta, entre otros asuntos. En el bodegón, consigue

Altagracia de la ciudad Capital; en la Iglesia del Santísimo Rosario, de Moca, entre otras.

una superioridad pictórica compositiva, cromática y refrescante de los elementos fruta-

Enrique Tarazona Pérez, llamado también Tarrazona por algunos autores, propende en

les criollos, además contagiado el enfoque por un tratamiento realmente moderno. Pi-

el temario religioso a la vinculación con la pintura del Renacimiento, en especial con

ñeyro llegó a ser un longevo que contemporiza con diferentes grupos generacionales.

Tiziano, el maestro de Venecia, y con el tenebrismo de muchos pintores de España. El

Un pintor inmigrante asociado a la generación es ENRIQUE TARAZONA PÉ-

contraste iluminación-oscuridad acentúa el dramatismo de esa pintura sacra, grandilo-

REZ, con reducida vida en el país, pero con una obra que se aprecia fructífera y no-

cuente en la escena de Traslado del Cuerpo de Jesús (óleo 1917), pintura mural locali-

table. El se radica en Santo Domingo desde 1919, en compañía de la esposa Josefina

zada en el vetusto recinto catedrático de Santo Domingo. Seis figuras con María Santí-

Enrique Tarazona|Colón|Dibujo|1923|Revista La Cuna de América, núm. 16.

Enrique Tarazona|Descendimiento de Cristo|Pintura Mural|375 x 288 cms.|1917|Tesoros Catedral Primada de América.

Enrique Tarazona|Retrato Fco. J. Peynado|Dibujo|1923|Revista La Cuna de América, núm. 4.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|364|

|503|
Mejía Abigaíl.
Op. Cit.
Página 13.
Confert.

|365|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

sima en primer plano definen una composición horizontal en la que el cuerpo alarga-

Marin Bonetti, Buñols Medina, Senior La Paz yTuto Báez no son los artistas que defi-

do es llevado en una blanca sábana dominando un ambiente oscuro y tétrico. En otro

nen globalmente la generación a la que pertenecen, pero la representan con una trayec-

cuadro conocido del pintor: La orilla del olvido (óleo-cartón 1922), el tono dramático

toria que trasciende socialmente con varios de ellos (Báez, Piñeyro, Senior). También

es asunto de variedad temática y cromática de acuerdo a la opinión de Abigaíl Mejía:

porque otros, menos reconocidos ofrecen prueba del quehacer artístico (Buñols, Jou-

«En el pequeño cuadrito (obra de quien precisamente, tan grandes frescos al óleo pin-

bert y Lora), en tanto el resto alcanza prestigio en base a obra y producción (Alfau, Ma-

tó en nuestras iglesias), todo el gris, sombrío. Aguas turbias, nieve en la playa, y, contra

rín y Tarazona). Aparte de que todos se enfocan con una representación del quehacer

un cielo oscuro, se destaca una montaña sobre la que se va retirando la cruz del

pictórico, frente a ellos las fuentes documentales que se tienen de restantes compañeros

Sol».|503|

de generación son escasísimas.Y tan escasas como los datos biográficos, resultan la lo-

La referida obra fue adquirida para la pinacoteca oficial que comenzó a formarse en la

calización de las obras que produjeron y fueron expuestas en muestras comunitarias.

década del 1930. Para entonces Enrique Tarazona Pérez había fallecido en tierra domi-

Durante las tres primeras décadas, las instituciones culturales continuaron auspiciando

nicana, seis o siete años después de vivir en ella con la familia (1926). El también se re-

los concursos, llamados Juego Florales, y cuyos balances son lacónicos aunque laudato-

laciona a una obra de ilustración y de gráfica comercial (anuncios) que produjo en La
Opinión y en Blanco y Negro, revistas de la que fue asiduo colaborador. Dos años antes
de morir, él obtuvo un primer premio en la Exposición-Concurso que organizó la Casa de España en 1924. También se había relacionado a la ejecución de decorados para
los cortometrajes firmados por Francisco Palau, de quien fue amigo colaborador.
Tarazona (padre), Abelardo Piñeyro, Joubert Demorizi, Lora de Dalmasí, Jesusa Alfau,
Enrique Tarazona|Mujer con niño|Litografía|1925|Revista Blanco y Negro, núm. 279.
Enrique Tarazona|Manto de la Resurrección de Cristo|Pintura Mural|560 x 370 cms.|C.1920|Tesoros Catedral Primada
de América.

Abelardo Rodríguez Urdaneta|Portada del libro Bajo El Último Crepúsculo de Luis A. Hungría Lovelace|1920 |Revista
La Cuna de América Núm. 9.

|367|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|366|

|504|
Listín Diario
12/9/1921 y
21/3/1926,
referencia en
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Nota No. 4.
Página 122.
Confert.

|505|
Mejía, Abigaíl.
Op. Cit.
Confert.

|506|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Idem.
Confert.

|507|
Mejía, Abigaíl.
Op. Cit.
Idem.
Confert.

|508|
Cruz Almánzar,
Eugenio.
San Francisco
de Macorís
Intimo.
Página 144.
Confert.

rios o de pompa verbal. Esta locución es grandilocuente cuando se enfoca en algún ar-

En el período durante el cual se impulsa la segunda generación artística dominicana, mu-

tista notable en los medios periodísticos, los cuales reseñan con brevedad también las

chas individualidades como Agustín Jiménez, se localizan en el exterior como emigran-

celebraciones de los concursos y de las exposiciones personales aparte de ofrecer algu-

tes movidos por diferentes circunstancias, pero orientándose decididamente en el cami-

na noticia|504| relacionada con cualquier desenvolvimiento de un artista dominicano

no de las artes. Individualidades maduras e individualidades muy jóvenes representan más

en el exterior. En esta relación se conoce que en Cuba, además de la Billini, Desangles

que a grupos generacionales, las condiciones existentes del arte dominicano; condicio-

y Ramírez Guerra, se desenvuelve en 1921 otro dominicano. Se trata del pintor Ama-

nes de base ya creadas durante el florecimiento del final del siglo XIX, revertidas en tra-

do León Bello. Además, en 1926 la prensa informa la celebración de la muestra indivi-

dición remozada en los inicios del XX y abiertas a las inevitables renovaciones del pro-

dual de otro nacional: Máximo Pacheco, registrada en Santo Domingo. En el citado

ceso histórico. Es necesario entender los aspectos de la tradición y de la renovación en

año, el gobierno del país que encabeza Horacio Vásquez favoreció al joven cibaeño

la historia para no perder de vista la dinámica de la cultura. Este dinamismo que se da

AGUSTÍN JIMÉNEZ, con una beca para realizar estudios en Europa. El prejuicio

en el terruño local tiene su representación en el mundo exterior, en donde se localizan

racial vertido sutilmente en la reseña biográfica, así como la adversidad y luego la tra-

dispersamente un puñado de hombres y mujeres comprometiéndose con el arte.

gedia, marcaron la vida de este joven pintor. Una primera anotación señala: «Agustín Ji-

Excluyendo los nombres de los artistas con residencia definitiva en el exterior (Desan-

ménez nació en San Francisco de Macorís. Permaneció algún tiempo en Italia y en Es-

gles, Ramírez, Billini, Jiménez, Alfau…), otros que también se localizan en diversas na-

paña, en donde casó con una española. Es de raza de color».|505| Otra información es-

ciones o ciudades extranjeras –ocasionalmente– realizarán en el terruño nativo una obra

tablece: «Entre los pintores dominicanos formados en Italia (…) el francomacorisano

de valía e incidirán en él ya como orientadores.

Agustín Jiménez. En 1933 pidió al gobierno dominicano lo repatriara o que le asigna-

Así, Juan Bautista Gómez, quien se desplaza posiblemente en el 1900 hacia Puerto Ri-

ra subvención para continuar sus estudios en Roma.Vino al país por el 1934. Entonces

co y Francia, a su regreso (1914) se convierte en el orientador moderno de la Escue-

pintó la casa de Diego Colón, óleo que conservamos en nuestra casa».|506|

la de Santiago. Con una errancia más larga, Celeste Woss y Gil (quien parte cerca del

Pudo Jiménez retornar a Santo Domingo con la ayuda que se recolectó entre compue-

1903) visitará Francia, Cuba y Nueva York, siendo a su regreso, en 1924, una auténti-

blanos de la comunidad nativa. Durante la estadía realizó algunas pinturas. Además del

ca precursora de la modernidad y una incidente maestra.A su vez Enrique García Go-

cuadro del Alcázar de Colón, el Estado adquirió el titulado Mar Caribe, comprado a un

doy, quien era conocido más bien como ilustrador de revistas y pintor de temas reli-

coleccionista particular. Se trata de un óleo sobre tabla que enfoca «una roca del Cari-

giosos (firmaba sus obras E. Godoy), viaja a Italia en 1924 y cuando regresa a La Vega

be rompiendo de encrespadas olas de un mar tempestuoso, alborotado; olas espumosas,

(1930), asume una labor de orientador local y alcanza una gran proyección como pin-

de color verde esmeralda y azul oscuro, bajo un cielo encapotado y grisáceo, de tono

tor nacional.

plomo y rojizo».|507|

Otras individualidades que se asocian a la condición de los ya citados son Guillermo

Con el fin de reunir recursos para retornar a Europa y continuar su formación, Agus-

González, Aída Ibarra, Rosario Puente y Jaime Colson. El primero, González, formado

tín Jiménez colocó algunas de sus obras en varias casas comerciales de la ciudad capi-

en la escuela abelardiana, viaja a Estados Unidos (década del 1920) y retorna al país con-

tal, la cual se recuperaba aún del terrible ciclón que la dejó semidestruida al inicio de

virtiéndose en maestro pionero de la arquitectura moderna, desde 1930. Aída Ibarra,

la década 1930; período en el cual el Estado Dominicano realizaba una austera política

quien permanece en Francia desde 1926 al 1932, ofrece en este último año una mues-

de emergencia económica frente a la crisis que ocasionó la gran depresión capitalista.

tra distinta por sus caracteres modernos. Posteriormente viajará al exterior desde 1935

Con los recursos reunidos, el joven pintor macorisano retornó al Viejo Continente, ra-

al 1960, ausencia que no le privará del reconocimiento en la plástica nacional. La no-

dicándose en Barcelona, en donde intentó vivir de los pinceles. Sobrevivía en el 1939

table expositora Rosario Puente parte en 1899 hacia Europa, Cuba y Nueva York, re-

hasta que las calamidades le afectaron, «muriendo como un anónimo, tuberculoso en

gresando con vasta formación en 1947, fecha desde la cual se convierte en una activa

España».|508| Es la etapa en la cual la guerra civil estremecía el territorio español, con

expositora de la acuarela.

el pésimo balance económico, político y social.

Jaime Colson, figura señera del arte nacional, viaja a Europa en 1920, luego de una for-

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|368|

|369|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

mación sobre todo parisina, presenta en el país uno de los pasos de avance a un arte

aportación a la cultura dominicana, es una lástima que toda la fecunda energía de Abe-

moderno que se registra en la década del 1930, convirtiéndose a partir de 1950 en un

lardo se consagrara, en sus últimos treinta años, a la enseñanza de su arte, sin que junto

influyente y polémico maestro nacional, con muchos adeptos. Colson residió en Espa-

a él se formara ningún artista de su rango y sin renovar en ese largo lapso sus triunfos

ña, Francia y México (1920-1950).

de Uno de Tantos, de 1903 y de El Extraviado de 1907 (…). ¡Qué jubilosa fragua de

Otras figuras con estudios en Europa y Norteamérica pueden incluirse en el cuadro

espíritu era la Academia de Abelardo! Toda una legión juvenil, llenaba sus salas, hom-

presentado; sobre todo los nombres de varios arquitectos que forman parte de la gene-

bres y mujeres, por las que él pasaba, sin petulancia de dómine, con toda su bondad que

ración que encabeza Guillermo González, quien formó parte del alumnado de la Aca-

emanaba de su sereno magisterio (…). Si no se formaron a su lado artistas de su cali-

demia de Abelardo Rodríguez Urdaneta. Este reconocido establecimiento capitalino

dad, en cambio realizó una gran obra cultural: orientar el movimiento pictórico domi-

era, al mismo tiempo, estudio fotográfico, escuela de enseñanza y atelier en donde eje-

nicano; crear, en un apreciable núcleo de la juventud dominicana de la pintura, el afi-

cutaba sus obras el artista maestro. El historiador Rodríguez Demorizi define en breves

namiento del espíritu, de los que le rodearon devotamente, como un mago de la espi-

párrafos los alcances del espacio abelardiano: «Aunque constituyó una extraordinaria

ritualidad, del amor, del bien y del arte. Al margen de su Academia, el Estudio Abelar-

Antinoe Fiallo Rodríguez|Paisaje campestre (detalle)|Óleo/tela|52 x 83 cms.|1930|Col. Familia Fiallo Billini.

Antinoe Fiallo Rodríguez|Rostro de Caonabo engrillado|Dibujo/papel|56 x 44 cms.|1928|Col. Familia Fiallo Billini.

|371|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|370|

|509|
Rodríguez
Demorizi.
Op. Cit.
Página 97-98.
Confert.

|510|
Mañón Arredondo,
Manuel de Jesús.
Listín Diario.
enero 9 de 1994.
Página 8.
Confert.

do del que hay tan bellos recuerdos, era la Meca del Arte en su tiempo, y a ella acudían

Hijo de Andrés López Cabeza de Toro (español) y de Guadalupe Glass (dominicana),

siempre los intelectuales y los artistas, los que iban a embeberse en la contemplación de

nació en Santiago de los Caballeros,|511| en 1890, ingresando en la carrera militar en

su obra y en la profunda sugestividad del propio artista, del atrayente hombre de amor

1923, entonces llamada Policía Nacional Dominicana, institución establecida por la

cuya fama ya estaba cuajada de anécdotas».|509|

fuerza intervencionista de los Estados Unidos. En los cuarteles alternó sus deberes mi-

Esta legión juvenil que asistió a la Academia del polifacético artista es un oleaje que va-

litares con su vocación artística. A los 37 años, siendo cadete, modela un busto del Co-

le la pena tomar en cuenta como parte de la memoria de un proceso de impulso artís-

ronel Trujillo, obra que origina una breve reseña del Listín Diario: «El joven Ismael Ló-

tico; como generación moviéndose cual corriente subterránea de manera paralela y en

pez Glass (…), de esta ciudad, quien en más de una ocasión ha hecho exhibiciones ar-

proyección hacia el futuro, durante el cual si bien no todos alcanzan la notoriedad, no

tísticas que han merecido el elogio de la observación y acaba de modelar un busto que,

significa, como apunta Rodríguez Demorizi: que «no se formaron artistas de su cali-

a nuestro juicio le deja consagrada su vocación artística. Es un busto del Coronel Co-

dad». Esta importancia, calificación o excelencia la consiguen algunos de sus alumnos

mandante Rafael L.Trujillo, P.N.D., ya vaciado en yeso de exacto parecido fisonómico

en específicas manifestaciones del arte y del campo artístico docente. Los notables ejem-

y de proporciones anatómicas impecables. El joven López guarda su obra amorosamen-

plos pueden descubrirse, ponderarse e inducirse del cuadro en el cual se registra un lis-

te porque se propone hacer la exhibición de ella junto con otras de igual valor que ya

tado de alumnos orientados en la Academia Abelardiana. Sobre todo la nómina refiere

tiene preparadas (…) para exhibirla en los próximos días en la Exposición Nacional del

al alumnado de los últimos años, los que van del 1925 al 1933.

30 de Marzo de 1927. Hemos visto y observado el busto en sus más mínimos detalles

Del alumnado que se cita, el más abelardiano es ANTINOE FIALLO RODRÍ-

y repetimos que consagra definitivamente la vocación del joven López».|512|

GUEZ, oriundo de Santo Domingo (1903) e integrante de una notable familia de la

Además de la decidida sumersión en el arte tridimensional, bien como tallista modela-

que fluyen escritores, artistas visuales, entre ellos este personaje que contrae enlace ma-

dor, fundidor del bronce y experto en vaciado de mascarillas de yeso, López Glass fue

trimonial con Margarita Billini, notable pintora, también alumna de Rodríguez Urda-

dibujante, pintor y decorador asociado al montaje de pabellones gubernativos.|513| Al

neta. El carácter abelardiano de Fiallo Rodríguez tiene que ver con su adhesión a la

morir el maestro Abelardo (1933) él le sustituyó como realizador de obras de ornato y

obra, a la persona y a la memoria del célebre maestro cuya escultura: Caonabo, le sirve

del retrato escultórico modelado en barro, esculpido en mármol o vaciado al yeso y al

de modelo para dibujar una cabeza de correctas líneas y expresividad personalizada. Pe-

bronce, ya que conoció el manejo de la fundición posiblemente al entrar en contacto

ro sobre todo produjo retratos y paisajes en los cuales la calidad y la belleza se aprecian

con inmigrantes expertos en la materia durante los años 1940. Precisamente en este pe-

tanto como la suavidad de una paleta rigurosa.Abogado además de pintor, la carrera ju-

ríodo, su obra Muchacho de Barrio, también llamada El Peloterito y Muchacho Des-

rídica fue priorizada en su desenvolvimiento, ya que se convierte en notable profesio-

calzo Jugando en la Calle, le permite obtener un galardón en el concurso de Bellas Ar-

nal y ciudadano por cuyos principios fue en más de una ocasión encarcelado durante

tes celebrado en ocasión de los V Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe,

la dictadura que domina el país desde 1930.Antinoe Fiallo Rodríguez muere en la ciu-

montados en Medellín, Colombia, en 1946.

dad natal en 1991.

En entrevista, López Glass confiesa que había sido zapatero en 1903, pero dejó el oficio

Por tener un desenvolvimiento excepcional y reconocido entre los seguidores directos o

cuando descubrió que «era explotado por patronos sin conciencia. Entonces ocurrió lo

indirectos de Rodríguez Urdaneta, vale la pena destacar a ISMAEL LÓPEZ GLASS,

hermoso. En el taller del escultor Panchito González Lamarche, me decidí a trabajar es-

el único notable escultor que sigue los pasos de ese maestro y es considerado un gran ar-

cultura. Preparaba González Lamarche la tarja que llevaría la tumba del prócer Alejan-

tista en las filas del ejército, en una crónica que le escribiera el historiador Mañón Arre-

drino Pina, cuando, al golpe del cincel, se rompió la letra J.Tomé el cincel, grabé la letra

dondo en la que señala: «Desde 1918 (...) ya era conocido por sus inquietudes escultó-

rota y de ahí en adelante me dediqué a tallista en mármol. Ese fue el principio. Después

ricas y había recibido estímulos del público y la prensa. (...) Fue uno de los últimos alum-

en 1920, tallé en marfil un busto de Lincoln que fue llevado a Estados Unidos. En 1918

nos del genial maestro Abelardo Rodríguez Urdaneta. Siguió los pasos de su mentor, asi-

había trabajado en las obras de reparación de la Catedral, y ahí clavé el cincel y pasé mis

milando sus magistrales técnicas escultóricas».|510|

manos sobre caoba cuatro veces centenaria. Aunque mi primer premio lo gané con au-

|511|
Cartagena
Portalatín, Aida.
Galería de
Bellas Artes.
Catálogo General.
Página 57.
Confert.

|512|
Listín Diario.
Enero 24 de 1927,
referido por
Mañón Arredondo
Op. Cit.
Confert.

|513|
Mañón Arredondo.
Op. Cit.
Confert.

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|372|

|514|
Ismael López
Glass,
referido por A. P.
Reyes Vargas.
El Caribe.
Agosto 5 de 1948.
Confert.

|515|
Mañón Arredondo.
Idem.
Op. Cit.
Confert.

|373|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

tobusto, recuerdo siempre mi Cabeza de Caonabo, que también fue premiada en un concurso de la Asociación Nacional de Estudiantes que funcionaba por entonces. He sido
rebelde a toda escuela. Mis materiales de trabajo los busco en las entrañas del pueblo. La
vida de los barrios, el ambiente de la calle, todo eso me suministra elemento de arte.
Quiero que mi obra tenga algo de lo que canta, vibra o sueña con el pueblo».|514|
Jubilado de la milicia en 1944, Ismael López Glass se sumerge más de lleno en el ejercicio artístico efectuado en el taller hogareño. Produce alto relieve y alegorías para edificios públicos e innumerables bustos para parques de todo el país. Como artista vivía
orgulloso de lo que hacía; vivía modestamente «de la siempre empobrecida pensión militar.Y muchos de sus trabajos no le fueron pagados. Otros quedaron bajo promesas y
fueron olvidados y hasta inconclusos». Al morir en 1968, su hijo Vinicio López Pérez
preserva gran parte de una obra de la que solo recibió olvidos e ingratitudes humanas,
afirma su principal biógrafo.|515|

FRANCISCO ARTURO PALAU es otra figura merecedora del desolvido de su
nombre, dada la dimensión que personalmente alcanza en el quehacer nacional de las
artes visuales. Es el pionero solitario de la cinematografía nacional concebida como una
empresa de sueños acorde al tiempo de incipiencia del arte fílmico y de la realidad social de un gestor que pertenece a una república antillana, nacido de inmigrante y nativa. Sobre la raíz familiar, el ingenio y las distintas actividades laborales de este personaje escribe René Fortunato: «A mediados del siglo pasado emigró a Santo Domingo, un
español catalán de nombre Buenaventura Palau; a pocos años de establecerse en esta
ciudad se unió en matrimonio con la dominicana Manuela Pichardo. De esta unión nacerá el 15 de agosto de 1879 Francisco Arturo Palau Pichardo (erróneamente en los últimos años lo han citado como Francisco Antonio Palau; este error se debe a que él en
vida firmaba Francisco A. Palau)».
Continuando con los datos de Palau, el biógrafo Fortunato agrega: «Francisco Arturo
fue desde pequeño inquieto e ingenioso.Ya en su adultez se dedicó a varios trabajos,
entre estos destaca una fábrica de colchonetas, para la cual se ingenió una máquina procesadora de Guata, la materia prima con la cual se fabrica esta variedad de colchones.(...) Tiempo después se dedicó a la fotografía. Siendo fotógrafo contrajo nupcias con
Pilar de la Fuente (...). El matrimonio se instaló en la hoy Arzobispo Meriño No. 154
frente a la Plazoleta Padre Billini; en este lugar pasarían el resto de sus vidas. En esta casa funcionó el estudio fotográfico Palau, donde realizó la mayoría de sus trabajos.(...)
Palau fue batallador y trabajador entusiasta. A la vez que se desempeñaba como fotógrafo (prestigiosa profesión para aquella época) fungía como director-editor de la revis-

Antinoe Fiallo Rodríguez|Retrato de su madre Ramona Rodríguez|Óleo/tela|79 x 60 cms.|1925|Col. Familia Fiallo Billini.

|375|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|374|

|516|

ta Blanco y negro. Esta revista comenzó a circular en septiembre de 1908 y dejó de ha-

boscada de Cupido (...), la historia de un noviazgo entre dos jóvenes durante el cual

|522|

cerlo alrededor de 1930 (…). Palau no tuvo hijos. Adoptó un hijo de su hermano Joa-

surge un conflicto entre ambos, tomando como pretexto el impasse surgido el novio

quín Palau (…) El hijastro (…) llevaba su mismo nombre, no tuvo hijos».|516|

pretende romper el compromiso contraído con los padres de la novia y separarse de ella.

Idem.
Páginas 5-6.
Confert.

Francisco Arturo Palau se desenvolvió como artista de la lente durante las tres primeras

Es en medio de esta situación que el padre de la novia contrata los servicios de los ma-

|523|

décadas del siglo XX, convirtiéndose en una figura de mucha relevancia en los círculos

leantes para que le den un susto a su futuro yerno y obligarlo a cumplir con su com-

culturales y literarios del país. Conocedor práctico y teórico del arte de la Luz, escribió

promiso. Los maleantes le preparan al novio una emboscada en las afueras de la ciudad

Idem.
Página 6.
Confert.

Rodríguez
Demorizi.
Pintura y
Escultura en
Santo Domingo.
Op. Cit.
Página 15.
Confert.

sobre diversos temas fotográficos,|517| asumiendo la promoción de la fotografía, en la

y cumplen con su cometido. El novio vuelve con su novia y días más tarde celebran

importante revista que había fundado. El fue «el primero en utilizar la tricomia en el

una pomposa boda. Así termina la película».|522|

país (…) trabajos de fotos coloreados bajo este procedimiento (…). Generalmente en la

Para firmar La Emboscada de Cupido se utilizaron escenarios reales, siendo sus prota-

contraportada de la revista Blanco y Negro aparecía un anuncio con la inscripción si-

gonistas: Delia Weber, Pedro Troncoso Sánchez, Paíno Pichardo, Angelina Landestoy y

guiente: «Talleres de Fotograbados de Francisco Palau, el único que puede hacer la tri-

los mellizos Hernández. El pintor español Enrique Tarazona realizó los decorados que

|518|

comia en el país»; el anuncio lo firmaba el pintor Enrique Tarazona colaborador y ami-

se usaron en escenas interiores y Palau procesó manualmente su segunda película fir-

Fortunato, René.
Op. Cit.
Confert.

go de Don Pancho Palau, como le llamaban sus amigos».|518|

mada en 1922, en 35 mm. negativo. «Con el paso del ciclón San Zenón en 1930, las co-

El conocimiento de los manejos de la fotografía y la llegada al país de la cinematogra-

pias, los negativos, el aparato filmador-proyector y otros materiales relacionados con las

|519|

fía proyectada en los teatros de espectáculos, estimularon a Palau a asumir el llamado

películas se perdieron, sólo quedaron fragmentos».|523| Francisco Arturo Palau, fotó-

Séptimo Arte que sobre todo «introduce un factor completamente nuevo en la historia

grafo destacado, editor de la más prestigiosa revista dominicana de principio del siglo

de la representación visual: el tiempo»,|519| llamado Cuarta dimensión, elemento de la

XX

Fortunato, René.
Aquí. Suplemento
Cultural de
La Noticia.
Febrero 7
de 1982.
Página 4.
Confert.

|517|

De Azcarate
Ristori,
José María.
Historia del Arte.
Página 949.

conversión de imágenes estáticas y secuenciales en imágenes dinámicas reconstruidas

|520|

por el movimiento de una máquina de proyección, o Aparato de los hermanos Louis y Au-

Idem.
Páginas 951-52.
Confert.

gusto Lumiére, que han pasado a la historia por ser los promotores de las primeras exhi-

|521|
Fortunato, René.
Op. Cit.
Página 5.
Confert.

biciones públicas cinematográficas. Esta tuvo lugar en un café parisino el 28 de diciembre de 1895. Su éxito fue fulminante...|520|
Veintiséis años después de la inventiva de los hermanos Lumiere, el dominicano Francisco Palau, a finales del año 1921 «realiza su primer trabajo en el cine: La Peregrinación de la Virgen de la Altagracia, un cortometraje de aproximadamente 25 minutos de
duración». De acuerdo a Fortunato: «Este film-corto relata la historia de la peregrinación de una niña a la iglesia de la Virgen de La Altagracia en Higuey, para agradecerle
un milagro que la Virgen había realizado en su favor». En este cortometraje de ficción
actuaron Alma Solecci (Venezolana), en el papel de la niña; José Bienvenido Peynado
hijo, en el papel de sacerdote y Pedro Troncoso Sánchez en el rol de seminarista. Hasta la fecha solo se conocen estas actuaciones, pero el cortometraje visto por Juan Bautista Alfonseca –arrendatario de teatros– le plantean a Palau la realización de una película más ambiciosa.|521|
Explica René Fortunato sobre el nuevo proyecto cinematográfico: «Es de las conversaciones Palau-Alfonseca que surge la idea del primer largometraje dominicano: La Em-

y pionero nacional de la cinematografía, fallece en 1937.

|377|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|Capítulo 4

Capítulo 4|El inicio del siglo XX: Caos político y escalada yanqui|376|

ALUMNOS DE LA ACADEMIA DE ABELARDO
1908|1933

Eloisa Arias
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Justina de Castro
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Carmencita Hernández
Especialidad: Pintura
Reconocida docente en Pintura en New York

Gilberto Sánchez
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Rafael Arzeno T.
Especialidad: Pintura y música
Importante orientador artístico en Puerto Plata

Carmita Peña de Ortega Frier
Especialidad: Pintura
Posteriormente estudió con la Woss y Gil,
realizando obras de moderado academicismo

Aida Ibarra
Especialidad: Pintura
Una de las primeras artistas modernas

Lustrino (1902-1946)
Especialidad: Desconocida
Abogado, periodista y funcionario público

Luis Mañón
Especialidad: Fotografía
Muy amigo de Abelardo Rodríguez Urdaneta,
por los años de 1910

Margot Serra
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Adelaida Báez
Especialidad: Desconocida
No se proyectó
Genoveva Báez
Especialidad: Pintura
Desarrolla en la intimidad permanente
desenvolvimiento pictórico
José R. Báez
Especialidad: Pintura (?)
Aparece entre los expositores de la ENBA
en 1951-52
Margarita Billini
Especialidad: Pintura
Con labor pictórica reconocida realizada
Matilde Billini
Especialidad: Pintura
Hermana de Margarita Billini con poco
desarrollo pictórico
Luz María Castillo
Especialidad: Escultura y pintura
Sobresale entre las primeras egresadas
de la ENBA en la década 1940

Virginia Dubreil
Especialidad: Pintura
Se dedicó a la enseñanza artística y expuso
en colectivas en la década 1940
Esperanza Dujarric
Especialidad: Pintura
Se marchó a México donde murió
Dulce María Echavarría
Especialidad: Desconocida
No se proyectó
Manuel Fernández Peix
Especialidad: Escultura (?)
La única referencia es su vínculo docente
en la Academia
Antinoe Fiallo (1903-1991)
Especialidad: Pintura
Egresó de la Academia en 1927,
dedicándose a la abogacía
Josefa Frómeta
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Isabel Castro
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Félix Goico
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Abigail Coiscou
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Manuel de Js. Goico
Especialidad: Desconocida
Se dedica al periodismo, la historia
y la diplomacia

Monina Cámpora
Especialidad: Desconocida
No se proyectó
Pedro R. Contín Aybar
Especialidad: Literato, animador y crítico
cultural.
Escribió en El Caribe y El Listín

Guillermo González
Especialidad: Arquitectura
Obtuvo premio en la Academia de Bellas
Artes de Nueva York y se graduó de
arquitecto en Yale

María Martí
Especialidad: Desconocida
No se proyectó
María Martínez Alba
Especialidad: Desconocida
Esposa del Gobernante y Dictador Rafael
Leonidas Trujillo

Víctor Teunissen
Especialidad: Dibujo y pintura
Fue docente de arte en Santo Domingo,
marchándose a Cuba, luego a Europa
Pedro Troncoso Sánchez
Especialidad: Desconocida
Abogado e historiógrafo

Rafael Montás Cohén
Especialidad: Pintura
Se dedica a la escenografía

América Valdez
Especialidad: Pintura
Se concentra en La Romana en donde
expone en muestras nacionales

María Patín Pichardo
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Dolores Vasallo
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Pedro M. Peralta (n.1903)
Especialidad: Desconocida
Hace caricatura en La Opinión (1926) y
reconoce pintura suya de 1956

Sergio Vicioso
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Carmen de Ricart
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Juan Antonio Vicioso Hijo
Especialidad: Dibujos
Expone en Muestra Nacional del 1941

Silverio Rodríguez
Especialidad: Desconocida
No se proyectó

Angel Villalba
Especialidad: Fotografía
Considerado uno de los mejores fotógrafos
junto a Abelardo, Pou y Palau

Abelardito Rodríguez Núñez
Especialidad: Fotografía
Hijo de Abelardo: Estudió en París (1925-31)
obtuvo premio en Bellas Artes de N. Y.

Rosalidia Ureña
Especialidad: Pintura
Sobresaliente orientadora de pintores petromacorisanos. Expositora hasta decenio 1950

Angélico Rodríguez B.
Especialidad: Fotografía
Hijo de Abelardo, compra Estudio fotográfico de M. Polomba, en Santo Domingo

Delia Weber
Especialidad: Pintura y Letras
Mantiene activismo pictórico y sobresale
como artista-mujer

|379|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Bibliografía

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–– Notas sobre el Arte Precolombino Antillano.
Santo Domingo: Listín Diario, 16 de enero
1984.

DOCUMENTOS:
CATÁLOGOS Y ARTÍCULOS
DE REVISTAS Y PERIÓDICOS
Álbum del Cincuentenario de San Pedro de Macorís, R. D., 1933.
Arte Club. En Busca de las Raíces del Arte Dominicano. Catálogo 2da. Exposición. Santo
Domingo, R. D., marzo 1992.
Catálogo de Autoridades de Artistas Cubanos.
Cuba. 1971.
Diario La Nación. Editorial. Santo Domingo,
junio 25 de 1940.
Diario El Caribe. Descubren Yacimiento de Arte
Rupestre Indígena que Podría Ser Caverna Citada por Fray Ramón Pané, Santo Domingo, 28
de julio 1979.
Diario La Nación. Reseña sobre Tuto Báez.
Santo Domingo, enero 9 de 1944.
Dirección General de Bellas Artes. Novena Exposición Bienal de Artes Plásticas, Catálogo. Texto de Manuel Valdeperes. Santo Domingo,
R. D., 1958.
La Poesía Sorprendida. Revista No. 1 Eugenio Fernández Granell, Santo Domingo, octubre 1943.
Listín Diario. Hermosa Exhibición Artística.
Santo Domingo. Diciembre 13 de 1924.
Museo del Hombre Estudia Numerosas Pictografías Aborígenes. Santo Domingo: Suplemento,
Listín Diario. 8 de abril 1978.
Nuevas Pictografías en la Isla de Santo Domingo: Las Cuevas de Borbón, Santo Domingo,
Suplemento, Listín Diario, 30 de noviembre
de 1978.
La Gran Amistad de Marrero Aristy y lo que dijo del Pintor Colson. Santo Domingo. 25 de
septiembre de 1988.
Casas Reales. Iconografía Altagraciana. La Virgen
de la Altagracia en el Arte y en el Tiempo. Con
textos de Hugo Eduardo Polanco Brito, Eugenio Pérez Montás. Santo Domingo: Catálogo Exposición Casas Reales. 27 de enero
de 1977.
Museo Emilio Bacardí Moreau. Catálogo General. Santiago de Cuba, noviembre de 1948.
Revista Acción Ciudadana. Nos. 131 y 140.
Santiago de Cuba, Año XI.
Revista ¡Ahora! Domingo Liz. Santo Domingo, Rep. Dom. Documento no fechado.
Secretaría de Educación Pública y Bellas Artes.
Exposición Nacional. Catálogo. Santo Domingo. Diciembre de 1941.
Secretaría de Estado de Educación y Bellas Artes.
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Plásticas. Santo Domingo, R. D. febrero de
1944.

REFERENCIAS GRÁFICAS
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gotá. Colombia, 1938.
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1974.
Bahoruco, Revista Ilustrada. Años: 1932-1935.
Blanco y Negro. Revista Ilustrada. Años: 1909,
1925, 1926 y 1927.
Cosmopolita, Revista Ilustrada. Años: 1921,
1924, 1925 y 1939.
El Lápiz, Revista 1891-1892.
La Cuna de América, Revista 1915, 1920 y
1923.
La Opinión, Revista 1925-1926.
Renacimiento, Revista 1916, 1917 y 1918.

A
Abad, José Ramón 157
Abreu Licairac, Julio V. 249
Abreu Licairac, R. 159
Abreu, Rubinsky 327
Adrover, Belkiss 188, 252, 254, 257, 258, 261
Adrover, Francisco (Frank) 156, 179, 188, 196,
200, 247, 257
Aguasvivas, José (Sejo) 57
Aguilar, Antonio 335
Aguilera, Francisco Vicente 218
Alba, Luis (Calvo) 327
Alberti Bosch, Narciso 86, 281
Alemán, Justo 104
Alfau Baralt, Antonio 158,182, 272, 278
Alfau Durán, Antonio 354
Alfau Galván, Jesusa 182, 274, 281, 353,
354, 355, 356, 364, 365, 367
Alfau, Salvador 264
Alfonseca, José Dolores 265,
Alfonseca, Juan Bautista 153, 374
Alfonso, Clara Leyla 50
Alix, Juan Antonio 282
Alloza, José 138, 325
Almonte, José V. 327
Álvarez de Valdez, Nerea 216
Álvarez de Watt, Rosalinda 216
Álvarez Desangles, Ramón 209
Amarante, Andrés 137
Amelia Francasci (Amelia Francisca Marchena) 159, 208, 214, 278, 279
Amiama, Francisco Javier (Xavier) 67, 153,
272, 280, 282
Amiama, Julio 325
Anacaona 192
Angulo Guridi, Alejandro 191, 279
Angulo Guridi, Javier 151, 153, 154, 191
Angulo Iñiguez, Diego 100, 107
Archambaud, Pedro María 158
Areán, Carlos 34, 36, 255
Arias, Desiderio 332, 336
Arias, Eloísa 376
Arjona, Alonzo 99
Arnaiz, Francisco José 101, 102
Arredondo, Isaías 145, 148
Arredondo, José María 152, 153, 154, 155
Arriaga, Rosa 252
Arteya, Narciso 153
Arvelo, Carlos 303
Arzeno Tavares, Rafael 38, 160, 283, 376
Atiles García, Guillermo 347
Atiles, Gabriel 85
Aybar, Francisco 153, 183, 278
Aybar, Manuel 146

B
Báez M., Osvaldo 274
Báez, José R. 376
Báez, Adelaida 376

Báez, Buenaventura 149, 150, 204, 207, 336
Báez, Cayo 336, 339
Báez, Damián 168
Báez, Félix 309, 324
Baez, Genoveva 159, 274, 376
Báez, José Luis 316
Báez, Ramón 283, 328
Báez,Tuto (Fernando Arturo) 159, 274,
284, 325, 332, 342, 344, 345, 347, 365
Baeza Flores, Alberto 45
Balcácer, Ada 50, 52
Baldorioty de Castro, Román 152, 154, 163
Barinas 209
Barreras Grullón, Carlos 236, 241
Bassan, A. 196
Batista, Diego (Padre Batista) 218
Batlle (el joven) 234
Bayón, Damián 30, 31
Bazil, Osvaldo 283
Beardsley, Audrey 320
Bellapart, Juan José 291
Bermúdez, Elba 344
Bermúdez, Federico 283, 319
Bermúdez, Luis Arturo 158, 159
Bermúdez, Poppy 344
Bernard, Antonio (Tony) 325
Bernini 308
Berrido, Bolívar 279
Betances, 163
Betances, Demetria 157
Benlliure, Mariano 257, 273
Bidó, Cándido 63
Billini de Fiallo, Margarita 280, 284, 297,
370, 376
Billini, (los) 163
Billini, Adriana 32, 183, 199, 200, 237, 272,
280, 282, 284, 289, 295, 296, 297, 298, 299,
300, 306, 366, 367
Billini, Epifanio 143, 145, 148,151, 157,
158 172,183,204, 297
Billini, Francisco Gregorio 155, 156, 158, 303
Billini, Francisco (Panchito) 297
Billini, Francisco Javier o Xavier (Padre Billini o prebístero Billini) 151, 155, 157, 159,
166, 186, 223, 225, 249, 251, 255, 256, 291,
353
Billini, Matilde 376
Billini, Miguel 279
Billini, Nicolasa 151
Blanco Fombona, Horacio 317, 319, 336
Blas 325
Bobrie 155
Bolívar, Simón 122
Bonaparte, Napoleón 134, 314
Bonetti, María Antonia 353
Bonilla, Alejandro 152,153,155, 156, 158,
163, 172, 173,176,183, 188,196, 197, 198,
200, 201, 202, 203, 204, 205, 206,251, 257,
271, 279, 285
Bonilla, Carlos 279
Bonilla, Juan Manuel 202, 203
Bonnelly, Aída 165, 232, 233, 236, 238, 240

Bordas Valdez, José (General Valdez) 273,
277, 312, 314
Bosch, León 27
Botzaris, Sava 136
Boyer, Jean Pierre 137
Boyer, Charles 137
Brache, Elías 313
Brea Mella, Idelfonso 152
Brito y Gutiérrez,Antonio 119, 120
Brito, J. 281
Brown Peralta (familia) 356
Buchalow 336
Buñols M., José 274, 304,
Buñols Medina, Esteban José 352
Buñols Medina, José 274, 304, 345, 350,
352, 365
Buñols Medina, Manuel 177
Buñols, José 304, 352

C
Caba Fuentes, Angel 80
Cabanel, Alejandro 199, 210, 221
Cabral, José Manuel 260, 272
Cabral, José María 156, 175, 176, 187, 260
Cabrera, Fernando 15
Cáceres, Ramón 265, 268, 269, 270, 271,
273, 281, 311, 331
Cacica Catalina 25
Calero, Miguel A. 157
Calm, John 153
Cambiaso y Sosa, Rodolfo Domingo 183
Cambiaso, Luis 184
Cambier, Enrique 283
Campillo 326
Campillo Pérez, Julio G. 243
Cámpora, Marina 376
Canepa, Rupo 282
Canepa,Tito 282, 283
Cano León 335
Cantizano, Rafael 238
Caonabo 159, 187, 192, 210, 212, 221, 255,
257, 280, 345, 370, 372
Capellán,Tony 56
Caracci, Annibale 308
Carbonell, Pedro 159, 256, 257
Carbuccia, Raúl 321, 325
Carías, María Cristina de 294
Carlos IV 137
Caro Alvarez, José Antonio 83
Caro, Miguel A. 303
Carrier, Hervé 53
Cartagena Portalatín,Aída 182, 358, 371
Casilda 112
Cassá, Roberto 94, 95, 179, 182
Castellanos, Glauco 112
Castellanos, José 152
Castillo, Luis Conrado 258
Castillo, Luz María 376
Castillo, Rafael Justino 155,158
Castro, Isabel 376
Castro, J.R. 313

|387|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice onomástico

Índice onomástico|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|386|

Catalán, Manuel (ver Eolo) 321, 322, 323,
324
Catenchi, Pedro Pablo 188, 274
Ceballos Estrella 29, 38, 253, 291, 305
Cerezo, Mateo 107
Cerón, José Dolores 156
Céspedes, Carlos Manuel 216, 217, 218
Cestero, Elisa M. 157
Cestero, Manuel F. 253, 283
Cestero,Tulio M. 159, 258, 266, 279, 280,
281, 282, 283
Chasseriau, Benito 141
Chasseriau,Teodoro 140, 141, 142, 143
Christophe, Henri (Cristóbal) 130, 131,
136
Coiscou, Abigaíl 376
Coiscou, Barón 156,175
Colón, Cristóbal (El Almirante) 15, 85, 89,
90, 91, 99, 100, 108, 148, 159, 183, 195, 197,
212, 215, 255, 256, 280, 332, 362
Colón, Diego 99, 366
Comme Fernández, R.A. 352
Concho Primo 313, 329, 334, 337, 339,
340, 353
Contín Aybar, Néstor 182
Contín Aybar, Pedro René 150, 281, 353, 376
Cordero (el pintor) 151, 204
Cordez Cheque 326
Cordiglia (fotógrafo/pintor) 156, 176, 188,
247
Coronelli, P. 14
Correa Cruzado, María Idelfonsa 203
Correa, Francisco 153
Cortina, Nicolás 282
Cotubanamá 192
Couret de la Blagniere, (familia) 141
Couret de la Blagniere, María Magdalena
141
Crocce, Benedetto 53
Crosbey (señorita) 357
Crosley 332
Cruz Almánzar, Eugenio 366
Cruz, Pedro Ma. 281

D
Dalmasí de Dujarric, Lucía 354, 355
Dalmasí, José 356
Damirón, Rafael 283, 319, 337
Danicel 32
De Alba, Joaquín (Kim) 326
De Alcocer, Luis Jerónimo 101, 102, 123, 128
De Asís, Francisco 105, 107
De Azcárate, Ristori, José María 374
De Bastidas, Rodrigo 101
De Brye, Alex 144, 145, 204
De Cádez, Diego 117
De Castro , Justina 376
De Castro Morel (familia) 357
De Hungría, Isabel 117
De la Concha, Arquímedes 175, 177,180,
182, 183, 209, 265, 267, 310, 311
De la Florida, San Antonio 227
De la Fuente, G. 155
De la Fuente, Pilar 372

De Juanes, Juan 159, 290
De Lara, Jacobito 265
De León Guzmán, Joaquina 300
De Lora, Onofre 280
De los Santos (familia) 21, 32, 33, 67, 175
De los Santos Danilo (Ver Danicel) 9, 10,
18, 47, 48, 67, 137, 312
De los Santos, Felipe 156, 176, 177, 187,
192, 200, 266, 300
De los Santos,Tony 33
De Marchena y de Sola, Rafael 202
De Marchena, Dr. H. 316
De Marchena, Pedro E. 311, 321
De Mata Tejada, Juan 138
De Medraso, Raimundo 253
De Mena (familia) 179
De Mendoza, Juan 99
De Molina,Tirso 353
De Moya, Casimiro 157, 179
De Moya, Emile Boyrie 278
De Moya, Miguel 25
De Peña, Alonso 122
De Portes, Simón 138
De Rojas, Benigno Filomeno 149
De Saint Mery, Moreau 16
De Villegas, Francisco 104
De Windt Lavandier, Julio 316
Del Cabral, Manuel 281
Del Castillo, Luis C. 337
Del Monte y Tejada, Antonio 157, 158, 196
Del Monte, Félix María 152,153, 196, 206
Del Monte, Rafael 25, 29, 32
Del Monte, Raúl (véase José
del Carmen Pérez) 306
Delacroix 141
Delgado Mercado, Osiris 266, 270, 300, 301,
303, 304, 310
Deligne, Gastón Fernando 15, 157, 280, 282
Deligne, Hermanos 260
Deligne, Rafael 158, 159, 279
Delmonte 309
Delmonte y Tejada, José 196
Delmonte, Raúl (José del Carmen Pérez)
306
Demorizi, Hortensia 357
Desangles de Alvarez, Mariana 216
Desangles Sibilly, Luis (Sisito) 32, 38, 64,
147, 148, 152, 155, 156, 157, 158, 159, 161,
171, 175, 176, 177, 179, 180, 183, 184, 185,
186, 187, 188, 192, 193, 196,197, 199, 200,
201, 202, 206, 207, 208, 209, 210, 211, 212,
213, 214, 215, 216, 217, 218, 219, 220, 221,
222, 223, 225, 233, 237, 243, 246, 255, 260,
264, 266, 271, 276, 277, 285, 286, 290, 294,
295, 299, 301, 304,347, 350, 353, 366, 367
Desangles Vallejo, Constancia Mercedes 222
Desangles Vallejo, Ana Teresa 222
Desangles Vallejo, Juan Pedro 222
Desangles Vallejo, Julio Alfredo 222
Desangles Vallejo, Luis Rafael 222
Desangles Vallejo, María Altagracia 222, 279
Desangles Vallejo, María Luisa 217, 222
Desangles, Juan Pedro 207

Desangles, Epifanio 207, 209
Desangles, María Ana 207
Desangles, Pedro Nicolás 207
Deschamps, Enrique 39, 195, 237, 258, 280,
294, 357
Deschamps, Eugenio 155,156, 186, 283,
313
Despradel, Lorenzo 254
Dessalines, Jean Jacques 135, 136
Di Franco, Silvia 46
Díaz Niese, Rafael 158, 347, 361
Díaz Ordóñez,Virgilio 283, 325
Díaz, Esteban 257
Díaz, Hugo 322
Díaz, Miguel, 25
Díaz,Vigil 317
Dobal, Pedro P. 243
Drake, Sir Francis 104, 119
Duarte Diez (familia) 137, 148
Duarte, Juan Pablo 18, 136, 146, 147, 148,
153, 154, 156, 160, 184,
186, 190, 198, 199, 203, 204, 205, 206, 212,
214, 246, 250, 251, 252, 257, 258, 283, 352
Duarte, Rosa 18, 140
Dubreil,Virginia 376
Dujarric, Esperanza 376

E
Echavarria, Domingo 142, 143, 145,
148,156, 204, 308, 309, 324
Echavarría, Dulce María 376
Echavarría, Julián 143
Eolo (Manuel Catalán) 286, 287, 321, 322,
323, 324
Escoboza, Amado 183
Escoboza, Pedro M. 174, 183
Espaillat, Ulises Francisco 149, 216, 218,
280
Espínola, José A. 274
Espínola, Pío 159
Estévez, Roger 326
Estrada Palma,Tomás 218

F
Falcón, 172, 205
Fatet, Madame 232, 234, 236, 237, 238
Fernández de Castro, Dolores 156,183
Fernández Alvarez, Rafael Augusto 325
Fernandez Corredor, Juan (Corredor) 155,
156, 173, 175, 176, 177,183, 184, 185, 186,
187, 188, 190, 197, 200, 232, 243, 246, 254
Fernández Diez, Gilberto 17
Fernández Granell, Eugenio (Granell) 43, 45
Fernández Peix, Manuel 257, 344, 376
Fernández, Alejo 100
Ferrand, Jean Louis 135, 136, 140
Ferrúa Giacomo (Nino) 308, 311, 322, 324
Ferrúa, Jerólamo 322
Fiallo Billini (familia) 189, 368, 369, 373

Fiallo Rodríguez, Antinoe 368, 369, 370,
373
Fiallo, Antinoe 244, 254, 255, 376
Fiallo, Fabio 159, 260, 280, 281, 318, 333,
337, 338, 339
Fiallo, Juan Ramón 183, 274
Fiallo, Ramón 156
Figueredo, Perucho 218, 219
Figuereo,Wenceslao 265
Flores Cabrera, Manuel 336
Font Bernard, Medardo 180
Font Sterling, Raúl 243
Fortunato, René 372, 374
Frade Fernández, Ramón 300, 301
Frade León, Ramón (Monche) 157, 165,
184, 196, 200, 209, 266, 270, 284, 289, 299,
300, 301, 302, 303, 304, 305, 306, 308, 309,
310, 324
Franco Bidó, Amado 279
Franco Bidó, Augusto 158
Franco Bidó, Ulises 156, 158
Frías, Manuel de Jesús 184
Frómeta, Josefa 376

G
Galván de Alfau, Eugenia 355
Galván, 309
Galván, Enrique 156
Galván, Manuel de Jesús 154, 157, 182,
194, 257, 272, 281, 354
Galván, Rafael O. 253
García Cordero, José 45
García Godoy, Enrique (Godoy, Enrique)
138, 156, 260, 274, 276, 286, 322, 356, 367
García Godoy, Federico 157, 159, 280, 281,
283, 341
García Mella, Arístides 226
García Obregón, Adolfo 32, 155, 177, 184,
198, 200, 209, 226, 227, 237, 255, 278, 279,
284, 286, 288, 289, 290, 291, 292, 294, 304,
306, 322, 344, 350
García Obregón, Joaquín 290
García, Alcides 321
García, Enrique A. 323
García, Francisco 184
García, Gabina 359
García, José Francisco 175, 179
García, José Gabriel 151, 152, 153, 157,
196, 281, 309, 324, 357
García, Juan Francisco 280
García, Manuel S. 155
García,Vicente 218
García, Zoilo Hermógenes 275
Garnerey, Hippolyte Jean Baptiste 140
Garrido, Miguel Angel 159, 265
Garrido,Víctor 279
Gatón Arce, Freddy 200
Gausachs, José 20, 48
Gautreaux, Ana Teresa 297
Gegnault, Henry 266,
Geler, Rafael 181
Geraldini (Obispo) 101
Geraldini, Alejandro 88, 101
Gibbes, Lucas 175

Gil, Inés 316
Gimbernard, Bienvenido 33, 157, 274, 282,
283, 322, 324, 334, 337, 338, 339, 340, 341
Ginebra, Carlos 282
Ginebra, José 282
Girandi, Federico 153, 173
Giró,Valentín 279
Giudicelli, Paul 11, 37, 50, 60
Glass, Guadalupe 371
Glass, José Manuel 175
Godoy 260
Godoy, Manuel 137
Goico, Félix 376
Goico, Manuel de Jesús 376
Gómez 344
Gómez Bautista, Juan 152
Gómez, E. 280
Gómez, Juan Bautista 152, 274, 276, 367
Gómez, Máximo 297, 306
Gómez, Nelson 326
Gómez, Osiris (Ranfis) 327
Góngora, Francisco 155, 256, 257
González 209
González Guillermo 275, 276, 284, 367, 368,
377
González Lamarche, Francisco (Panchito)
177, 185, 274, 278, 371
González, Altagracia 225
González, Alvaro 99
González, América 225
Goya 226, 231, 253
Greco, Francisco 58, 278
Grullón Julia 285
Grullón Julia, Arturo 32, 151, 152, 156,
157, 175, 177, 185, 199, 200, 201, 202, 232,
233, 235, 236, 237, 238, 239, 240, 241, 242,
243, 246, 271, 285, 345
Grullón Rodríguez Objío, Filomena Amelia
240, 242
Grullón, Eliseo 220, 232, 279
Grullón, Julio Arturo 232
Grullón, Mario 62, 283
Grullón, Máximo 17, 175, 187, 232, 243
Guacanagarix 89, 90, 342
Guarionex 17, 192
Guarocuya (Enrique) 192, 194
Guerra 209
Guerra y Guerra, Félix Ambrosio 217
Guerra, Juan Luis 58
Guerrero Lesso, Aurelia 189
Guerrero Peña, Manuel 156, 185, 188, 189,
246
Guerrero Rodríguez, Eloísa 246
Guerrero Rodríguez, Rosalía 246
Guerrero, Myrna 11, 67
Guilbert 159
Guillermina de Holanda (Reina) 298
Guzmán Vda.Torres, Margarita 305, 307,
359

H
Hazard, Samuel 143, 153, 172, 173
Henríquez Ureña, Camila 170
Henríquez Ureña, Max 163, 180, 183, 191,

194, 207, 209, 283, 294, 341
Henríquez Ureña, Pedro 15, 21, 26, 32,
134, 137 150,156, 163, 214, 237, 279, 281,
283, 321
Henríquez V., Francisco 91
Henríquez y Carvajal, Federico 152, 154,
155, 157, 218, 230, 231, 257, 294, 303
Henríquez y Carvajal, Francisco 154, 155,
157, 192, 234, 299, 313
Henríquez, (los) 163
Henríquez, Daniel 35
Henríquez, Enrique 313, 338
Heredia 309
Hernández (los mellizos) 375
Hernández , Carmencita 377
Hernández, Cristian 327
Hernández Franco,Tomás 279
Hernández Llorente (niña), 349
Hernández Ortega, Gilberto 30, 56
Hernández, Frank Marino 346, 349
Herrera Franco, Porfirio 9
Herrera, Ruth 27
Hervas Rubio, Josefina 362, 363
Heureaux, Ulises (Lilís) 158, 177, 179, 180,
182, 183,187, 188, 257, 263, 265, 266, 267,
268, 269, 303, 306, 310, 329, 336, 357
Hidalgo, Gladio 281
Hilaris, Diego José 7, 119, 120, 121, 122,
123, 124, 127, 128, 130, 135, 196
Hinojosa, Carlos 64
Hipócrates 237
Hoepelman, Antonio 338
Hoetink, Harry 149, 192
Hostos, Eugenio María 26, 152, 155, 156,
157, 161, 162, 163, 164, 165, 166, 167, 168,
170, 171, 175, 179, 184, 185, 187,188, 192,
198, 199, 201, 202, 206, 207, 226, 232, 240,
242, 249, 272, 278, 287, 301, 353
Hungría Lovelace, Luis A. 365
Ibarra, Aída 66, 281, 367, 377
Incháustegui Cabral, Héctor 150, 281
Ingres 141
Izquierdo, Federico 20, 279
Jackson (familia) 254
Janheinz, Janh 96
Jimenes Grullón, Juan Isidro 26
Jimenes, Juan Isidro 283, 313, 330, 332
Jimenes, Juan José (León David) 233, 242
Jiménez, Jesús María 310
Jiménez, Agustín 275, 366, 367
Jiménez, José Manuel 313
Jiménez, Marianela 72
Jimenez, Pery 32
Jiménez, Ramón Emilio 281, 282, 316
Joubert Demorizi, Alejandro 275, 345, 357,
364, 365
Joubert, Juan Alejandro 357
Juan Pintor 38, 39, 99
Julia, Eleonora 232
Julia, Julio Jaime 223, 226, 228, 231

K
Knight, Melvin M. 339

|389|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice onomástico

Índice onomástico|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|388|

L
Laclaustro Dorse, Esther 251, 252, 261
Lafoga, Nemesio 300
Laglande, Adolphe 301, 303
Lahit Bignott, Nereida 180, 207, 209,
210,217, 220, 221, 223, 266, 347
Lamarche, Juan Bautista 317
Landestoy, Angelina 375
Lapeiretta, Ninón 281
Larrazábal Blanco, Carlos 146
Las Casas, Padre 90
Lebrón, Fernely 327
Leclerc,Victor Manuel 135
Leda Amanda 148
Ledesma, Clara 21, 135
Lemonnier de la Fosse, J.B. 140
León A., Eduardo 289
León Asensio, José 8, 9
León Bello, Amado 275, 366
León Cordero, 143, 145, 148, 152, 172,
183, 207
Lesso de Guerrero, Aurelia 140
Levy, Salomón D. 155, 156, 188
Ligio Vizardi 325
Lincoln, Abraham 258, 340, 371
Liz, Domingo 50, 54
Llenas, Alejandro 303
Lluberes, América Isabel 359
Lockward, Jaime 46
Logroño, Arturo 281
López Cabeza de Toro, Andrés 371
López Glass, Ismael 158, 275, 370, 371, 372
López Meléndez, Amable 57, 61
López Pérez,Vinicio 372
López R., Juan Antonio 327
López, José Ramón 158,159, 260, 279
Lora de Dalmasí, María 354, 355, 356, 364,
365
Lora, Huchi 326
Lora, María 275
Louverture,Toussaint 133, 134, 138
Loyola, Ignacio 217, 222
Lugo, Américo 175, 187, 207, 209, 221,
272, 278, 279, 337
Lumiére, Augusto 374
Lumiére, Louis 374
Luperón, Gregorio 149, 155,158,160, 163,
182, 192, 198, 234, 236
Lustrino 377
Lutero, Martín 104
Lyon y Lyon 153

M
Maceo, Antonio 158, 212, 217
Mairení 192
Malagón Montesano, Antonio 325
Manolao 265
Mañón Arredondo, Manuel de
Jesús 370, 371, 372
Mañón, Luis 275, 284, 377
Marcano, Luis 218
Marcano, Luisa 203
Marella,Teté 326, 327

Margot 133
Marién 192
Marín Bonetti, Oscar 275, 324, 339, 340,
344, 345, 351, 352, 353, 365
Marín, Felipe Santiago 352
Marinetti 280
Maritain, Jacques 38
Mármol, Donato 218
Marqués de Lozoya 99, 100
Márquez, J.R. 145
Marrero Aristy, Ramón 133, 135, 136
Martí, Antonio Alayo 220, 221
Martí, José 158, 217, 234, 297, 306
Martí, María 377
Martínez Alba, María 377
Martínez Borg, Consuelo 349
Martínez Montañez 107
Martínez, Domingo 115
Martínez, R. 117
Martínez, Rufino 266, 297
Mártir de Anglería, Pedro 85, 192
Mártir, Pedro 192
Mateo Cerezo 107
Matos Díaz, Eduardo 199, 200, 310, 313,
314, 319, 320, 321, 322, 325
Matos Rodríguez (familia) 249
Mayía, el cochero 339
Medina, Ana María 352
Mejía Solieri, Abigail 159,183, 186, 209,
210, 234, 236, 237, 249, 254, 255, 281, 290,
291, 297, 298, 299, 355, 360, 364, 366
Mejía, Félix E. 265
Mejía, Gustavo Adolfo 283
Mejía, Juan Tomás 314,
Mejía, Luis F. 265, 272, 329, 333, 335, 336
Mejía, Radhamés 29
Melbye, Fritz 141, 142
Mella Lithgow, Ramón (Walter) 185, 263,
267, 273, 277, 282, 308, 310, 311, 312, 314,
324, 328, 329, 330
Mella, Matías Ramón 184, 198, 205, 214,
246, 247, 252, 322
Mendoza, (dibujante) 32, 237
Mendoza, Benito 316
Mendoza, Benito Procopio
(Copito) 156, 275, 282,308, 314, 315, 316,
317, 318, 319, 320, 321, 322, 324
Menocal, G. Augusto 297
Mercader, José 326
Meriño, Fernando Arturo 151, 202, 221,
258, 273, 279
Mesomónica 309
Meteizan, Roberto 221
Michelena de Schnabel, Evangelina 255
Mieses Burgos, Franklin, 15, 281
Miller, Jeannette 45, 50, 200
Mir, Pedro 14
Montás Cohén, Rafael 377
Montolío, Andrés Julio 158, 313
Montoya Rivera, Jorge 295
Morales Languasco, Carlos 269, 278, 313
Morales, Claudio 151
Morales, David 326
Morbán Laucer, Fernando 80, 81, 82, 83
Morcelo, Baltazar 145, 148

Mordacq, Louis 156
Morel, Emilio A. 332
Morel, Enrique (Quico) 34, 159
Morel, Príamo 326
Morel,Yoryi 10, 19, 23, 42, 64, 66, 279, 325
Moreno del Christo, Gabriel 309, 324
Moreno Jiménez, Domingo 283
Morillas, José María 130, 131
Morillo B., Vitelio 275
Morillo, Manuel María 176, 187, 207, 298
Moscoso, Juan Elías 145, 223, 272
Mosini, 308
Mota de Reyes, Antera 157
Mota Tejada, Juan de 138
Mota, Jaime 254
Moya, E. Antonio 58, 61
Moya, Filomena 357
Moya, Samuel 313
Murillo, Bartolomé Esteban 106, 107, 115,
118, 158, 159, 183

N
Naar (el holandés) 188, 247, 306
Navarro González, Clorinda
Altagracia 225
Navarro González, Julieta 225
Navarro González, Mercedes
Artémida 225
Navarro González, Raúl 225
Navarro, Leopoldo 157, 158,159, 177, 186,
199, 200, 201, 202, 209, 223, 224, 225, 226,
227, 228, 229, 230, 231, 237, 246, 271, 272,
279, 281, 285
Neruda, Pablo 91, 93
Nieves, Ruddy 327
Noboa, A.S. 311
Noboa, P. 324
Nolasco Marcelo, Petrona 145
Nolasco,Víctor 326
Nouel, Adolfo Alejandro
(Monseñor) 238, 263, 313, 363
Nouel, Carlos 136, 145
Núñez de Cáceres, José 20, 137, 138, 139
Núñez, Dominga 138
Núñez, Elsa 57
Núñez, Graciela 260, 261
Núñez, Margarita 143

O
Obregón, Julio 293
Ocaña, Antonio 44
Ojeda, Alonso de 159, 192, 212, 280
Olana 141, 142, 143
Oller, Francisco 216
Ornes, Clara 247, 254, 258
Ortea, Francisco 303
Ortea,Virginia Elena 179, 184, 260, 278,
279
Ortega, Elpidio 95
Ortíz, Reparada 301, 304
Ovando, Nicolás 353
Oviedo, Ramón 44, 69

P
Pablo, Claudio 32
Pacheco, Armando Oscar 320
Pacheco, Máximo 275, 366
Páez, José 116, 119
Pagán Perdomo, Dato 79, 80, 82, 83, 85, 86,
94
Paiewonsky, Raquel 46
Palau, Buenaventura 372
Palau, Francisco Arturo (Pancho) 7, 155,
275, 280, 299, 342, 364, 372, 374, 375, 377
Palau, Joaquín 374
Pané, Fray Ramón 85
Pantaleón Castillo, José 152,154, 158
Pardo Bazán, Emilia 303
Pardó, Miguel Eduardo 157,176
Patín Maceo, Manuel A. 339
Patín Pichardo, María 377
Peguero, Luis Joseph 17, 133
Peguero,Valentina 18, 137, 312
Pelegrín, Manuel 322
Pellerano Alfau, Arturo 156, 309
Pellerano Castro, Arturo 157, 282
Pellerano Sardá 317
Pellerano, Eva María 159
Pellerano, José Francisco 152
Pellerano, Juan Francisco 324
Pellerano, Luisa Ozema 159, 258, 301
Pellerano, Silvio 310, 324
Pellerano, Soucy de 61
Peña de Ortega Frier, Carmita 376
Peña Defilló, Fernando 43, 45, 48, 65
Peña y Reynoso, José 152, 163, 303
Peña y Reynoso, Manuel de Jesús 153, 303
Peña, Angela 311, 347
Penson, César Nicolás 154, 155, 158, 197,
206, 254, 260, 273
Peralta, José María 326
Peralta, Pedro María 321, 322, 377
Perdomo Rojas, Angel 154, 177, 186
Perdomo, Abelardo 185
Perdomo, Alberto 325
Perdomo, Angel 155, 156, 177,185, 186,
228, 257, 272, 278, 280
Perdomo, Apolinar 283, 317
Perdomo, José 59
Perdomo, María Josefa 155, 195
Perdomo, Nieves 156
Pérez, José Carlos 156, 157, 164, 165, 273,
324
Pérez Alfonseca, Ricardo 280, 283
Pérez, José Joaquín 154,155, 191, 194, 200,
206, 279, 295
Pérez Montás, Eugenio 124, 127, 128, 130
Pérez, Brown, Marcelle 351
Pérez, Diego 99
Pérez, Guillo 45, 58
Pérez, José del Carmen (César de Ozama,
Raúl Delmonte o Zerep) 186, 194, 306,
308, 309, 310
Pérez, Leopoldo (Lepe) 51
Pérez, Luis 145, 148
Pérez, Marta 186
Petion 136

Peynado, Francisco J. 281, 313, 362
Picasso, Pablo 45, 46
Pichardo, Paíno 375
Pieter, Heriberto 336, 339
Pimentel Reynoso, Luis José 326
Pimentel,Thimo 55
Pimentel,Vicente 55
Pina, Alejandrino 371
Piñeyro, Abelardo 157, 196, 275, 276, 289,
345, 357, 358, 359, 360, 361, 362, 364, 365
Piñeyro, Pedro 359
Piqué 151
Pisarro, Camille 142, 143
Plavers, Horacio 357
Polanco Brito, Hugo Eduardo 119, 123,
124, 127
Polanco, Gaspar 149
Polanco, Josefina (Josefita) 156, 175
Polomba, M 377
Pons, Angel 169, 186, 310, 324
Pontífice León X 88
Ponzio, Paul 186, 196
Porter, David Dixon 18, 20
Portuondo,Vicente 156,
Pou Primet, Julio 157, 158 186, 196, 228,
247, 246, 266, 270, 272, 280, 284, 289, 302,
303, 304, 305, 306, 307, 309, 350, 377
Pou, Caridad 305
Pou, Carlos 305
Pou, Edelmira 305
Pou, Francisco 305
Pou, María de la Caridad de 305
Pou, María Julia 305
Pou, Rogelio 305
Poveda, Jesús 45
Prats Ventós, Antonio 11
Priego, Harold 326
Priego, Joaquín 283
Prud´Homme, Emilio 26, 155,157, 166,
167, 192
Puente J. Rosario 275, 367
Puente, José A. 188
Pueyo, José Manuel 357, 358
Pueyo, José María 159
Pueyo, Manuel A. 188, 356
Puig S. Félix 357
Pumarol, Pablo 154
Puyal, Aida 294
Puyans, C.M. 311

R
Ramírez 209, 246
Ramírez Guerra, Carlos 177, 186, 209, 246,
279, 281, 284, 289, 294, 295, 304, 306, 350,
366, 367
Ramírez Puyal, Berta 295
Ramírez Puyal, Carlos 295
Ramírez Puyal, Carlos Alberto 295
Ramírez, Miguel Joaquín, 156
Rapilado, Ricardo 222, 223
Ravelo, José de Jesús 157
Redondo, Pedro A. 325
Rembrandt 249
Rey (Hnos) 282

Reyes Católicos, 91
Reyes Vargas, A. P. 372
Reyes, José 32, 154, 155, 167, 279, 303
Reyes, José Altagracia 187
Ricart, Carmen de 377
Rivas, Gregorio 157, 187
Rivero Gil, Francisco 325
Robiou, Arismendi 175
Rocco Cocchía, Monseñor 303
Rodeck, Hernán 157
Rodin, Augusto 257
Rodó, José Enrique 283
Rodríguez Núñez, Elena 244, 258, 260,
271, 273
Rodríguez Arreson, José María 159
Rodríguez B., Angélico 377
Rodríguez de la Fe, Gervacio 119
Rodríguez de la Fe, Juan 102
Rodríguez Demorizi, Clara 144, 201, 203,
204, 205, 284
Rodríguez Demorizi, Emilio 18, 99, 100,
104, 108, 111, 112, 118, 119, 130, 131, 134,
138, 140, 141, 145, 146, 148, 172,183,187,
188, 192, 197, 200, 204, 215, 225, 228, 232,
234, 246, 248, 249, 254, 255, 257, 258,
260,266, 272, 280, 294, 295, 298, 305, 306,
309, 311, 321, 340, 347, 353, 359,366,
368,370, 374
Rodríguez García, F. 159
Rodríguez Núñez, Abelardito 260, 275, 377
Rodríguez Núñez, José Angel 260
Rodríguez Núñez, Rafael 260
Rodríguez Objío, Manuel
151,155,157,192, 205
Rodríguez, Silverio 377
Rodríguez Urdaneta, Abelardo 64, 152,
156, 158, 162, 175, 177, 185, 186, 188, 192,
196, 199, 200, 201, 202, 209, 244, 245, 246,
247, 248, 249, 250, 251, 252, 253, 254, 255,
256, 257, 258, 259, 260, 261, 268, 269, 270,
271, 272, 273, 276, 277, 278, 280, 281,
282, 284, 285, 286, 291, 294, 299, 304, 306,
322, 333, 340, 343, 344, 345, 350, 353, 368,
369, 370, 371, 376, 377
Rodríguez Urdaneta, Isabel 246
Rodríguez Valdez, José A. 197
Rodríguez, Antonio 175
Rodríguez, Ernesto 156
Rodríguez, Félix Francisco 159
Rodríguez, Gina 33
Rodríguez, Hilario 135, 136
Rodríguez, Manuel de Jesús 152, 299
Rodríguez, Ramona 373
Román, María 186
Romen, Fernando 256
Romero, Daddy 326
Roques Pérez, Eliseo 186
Roques, J. M. 322, 332
Roques, Ricardo 186
Roques, Santiago 282
Rosario, Amable 20
Rubén Darío 283
Rubens, Pedro Pablo 290
Rubio, Fray Vicente 100, 101, 107, 116
Ruiz, Félix María 303
Russel,William W., 331, 332, 374

|391|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice de ilustraciones

Índice onomástico|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|390|

Índice de ilustraciones
S

T

Sáez, José Luis 308, 309, 320, 321
Sainz,Tomasa 144, 146
Salalinde, Antonio 354
Saldaña, José 356, 357
Salecci, Alma 374
Sanabia, Manuel María 156,157,175,
177,187, 196, 209, 246, 304
Sánchez Camargo, 48
Sánchez de Fuente 295
Sánchez de González, Josefa 20
Sánchez Moscoso, E. 325
Sánchez Ramírez, Juan 135, 137, 148
Sánchez Valverde, Antonio 16, 17, 133
Sánchez, Atilano 275
Sánchez, Francisco del Rosario 184, 196,
197, 198, 203, 205, 206, 214, 246, 252, 283
Sánchez, Gilberto 377
Sánchez, Idelfonso 175
Sánchez, Juan José 280
Sánchez, Mariano 57
Sánchez, Natacha 356
Sanlley,Tomás 157
Santa Isabel de Hugría 117
Santa Teresa de Jesús 115
Santamaría, Abraham 265
Santana, José Audilio 181,184, 187
Santana, Miguel 316, 321
Santana, Pedro 136, 148, 149, 353
Santiago, Pedro J. 122
Sanz Díaz, José 31, 286
Sanzio, Rafael 260
Scaroina Montuori, Alfredo 188
Schiffino, M. 178, 187
Schomburgk, Robert, H. 85
Scott, Ernesto 325
Scott,Walter 312
Senior de la Paz, Alfredo 157, 275, 280,
299, 345, 346, 347, 348, 349, 350, 365
Serra, José María 157
Serra, Margot 377
Serra, Nidia 21
Serrano, Isidro 218
Severino, Jorge 17
Shakespeare,William 141
Sibilly,Teresa 207
Simons, Arthur 159
Soler de Molinari, Poupé 322, 349
Soler, Mariano 280
Soliere, Carlota 281
Soñé, Francisco 157
Sosa Rodríguez, Miguel 326
Soto, Juan Félix 326
Squirru, Rafael 36, 43, 48,
Stam, Carlos E. , 278
Sterling, Amable 66
Sullivan, Edward J. 48, 68
Suro Franco, (familia) 24
Suro, Darío 11, 24, 43, 47, 48, 66, 112, 255,
282
Suro, Federico 43

Tarazona hijo, Enrique 325, 363
Tarazona Pérez, Enrique
(Tarrazona) 275, 282, 322, 324, 362, 363,
364, 365, 374, 375
Taylor, James E. 143,152, 168, 173, 176
Tejera, Emiliano 153, 196, 303
Teunissen,Víctor 377
Tick Nay 316
Tio Sam 263, 313, 328, 335, 339, 340, 353
Tiosis 164
Tiziano 363
Toledo, María de 99
Tolentino, César 336
Toucey, Benjamín 151
Traba, Martha 66, 68
Trejo 101
Trejo (Trexo), Alonso 102
Trejo (Trexo) Antonio 102
Troncoso Sánchez, Pedro 374, 375, 377
Trujillo, Rafael Leonidas 33,43, 265, 329,
371, 377
Turul V., José 275

Veloz Maggiolo, Marcio 27, 76, 77, 83, 84,
86, 87, 89, 90
Venancio, el loquero 330
Vicioso hijo, Juan Antonio 377
Vicioso, Sergio 257, 377
Victoria, Alfredo 313
Victoria, Eladio 313
Vigil, Díaz 281
Viguié, Señoritas 157
Vila, Alfonso (Shum) 325
Villaespesa, Francisco 283
Villalba, Angel 275, 280, 284, 377
Villanueva, P. 324

W
Walton,William 23, 25, 118, 119
Weber de Coiscou, Delia 278, 283, 287,
375
Weber, Luis 158
Wilde, Oscar 255
Wilson,Woodwrow 341
Woss y Gil , Celeste 10, 26, 41, 61, 66, 157,
258, 275, 276, 281, 283, 284, 367, 376
Woss y Gil, Alejandro 130, 197, 210, 214

U
Ugarte, María 36, 100, 101, 102, 105, 107,
111, 112, 115, 117, 118, 123, 124, 127, 130,
206, 254, 257 258, 271, 340
Ureña de Henríquez, Salomé 154, 155,
157, 163, 195, 351

V
Vaganiona 192
Valdez, América 280, 377
Valdez, Julio 49
Valdez, María Luisa 86
Valdivia T., Augusto 327
Valera, Arzobispo 130
Valerio, Fernando 184
Valldeperes, Manuel 28, 36, 42, 43, 45, 47,
48, 50, 230, 231
Vallejo, Altagracia 209, 222
Valverde y Lara, Pedro 204
Valverde, Sebastián Emilio 226, 307
Valverde,Yoyó de 305
Van Dick 290
Vasallo, Dolores 377
Vásquez, F. Leonte 313
Vásquez, Juan (Padre) 134, 135
Vásquez, Horacio 269, 313, 336, 349, 366
Vega Batlle, Julio 356
Vega, Bernardo 82, 88, 94, 142
Vela Zanetti 25
Velásquez, Federico 313, 336
Velásquez, Gisela 349
Velásquez, Francisco 7, 118, 119, 120, 121,
125, 126, 128, 129, 130, 131, 133, 143, 148
Velazco y Báez, José 119
Velázquez, Diego 117, 118, 226, 231
Velázquez, Mateo 32
Vélez, Pedro 99

Y
Yunén, Rafael Emilio 9

Z
Zafrané 151
Zaglul, Antonio 238
Zanín, Daniela 83, 84

A
Frank Adrover
Pescador
Óleo/tela. 69 x 53.5 cms. 1952
Col. Privada
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 179
José Aguasvivas (Sejo)
Rastros rituales del pasado ignoto
Mixta/tela. 149 x 119 cms. 1992
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 57
José Alloza
Toussaint y Dominga Núñez
Dibujo. 22 x 16 cms. 1943
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 138
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 71
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 75
Anónimo
Pictografías
Figura zoomorfa (forma de ave)
Período Prehispánico
Cueva de las Maravillas
Fotografía: Adolfo López.
Página 76
Anónimo
Pictografías
Figura antropomorfa
Período Prehispánico
Cueva de las Maravillas
Fotografía: Adolfo López.
Página 76
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 77

Anónimo
Pictografías
Figuras antropomorfas y zoomorfas
Período Prehispánico
Cueva de las Maravillas
Fotografía: Adolfo López.
Página 78
Anónimo
Pictografías
Figura zoomorfa (forma de ave)
Período Prehispánico
Cueva de las Maravillas
Fotografía: Adolfo López.
Página 79
Anónimo
Pictografías
Figura antropomorfa
Período Prehispánico
Cueva de las Maravillas
Fotografía: Adolfo López.
Página 81
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 82
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 84
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 87
Anónimo
Petroglífico
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cueva de Yuboa
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 88
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 89
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 91

Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 92
Anónimo
Pictografías
Pintura parietal. Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.
Página 93
Anónimo
Virgen de la Altagracia (detalle)
Óleo/madera. 46 x 39 cms. Siglo XVII
Tesoro de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 98
Anónimo
Personaje religioso (Retrato Papa)
Óleo/tela. Sin fecha
Col. Universidad Autónoma de Santo Domingo
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 101
Anónimo
Fraile
Óleo/madera. 183 x 115 cms. Sin fecha
Col. Universidad Autónoma de Santo Domingo
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 101
Anónimo
Imagen Nuestra Señora de la Altagracia
Óleo/tela. Siglo XVI
Tesoro Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 103
Anónimo Escuela Tenebrista
Jesús Nazareno
Óleo/tela. Siglo XVII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 105
Anónimo
San Francisco de Asís
Óleo/tela. 170 x 125 cms. Siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 105
Anónimo
Virgen Nuestra Señora de la Antigua
Pintura/tabla. 275 x 174 cms. Siglo XVI
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 109

|393|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice de ilustraciones

Índice de ilustraciones|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|392|

Tuto Báez
Paisaje
Óleo/tela. Sin fecha
Col. Elba y Popi Bermúdez
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 344

Alejandro Bonilla
Fúnebre entierro de Sánchez
66 x 91 cms. Óleo/tela. 1875
Col. Clara Rodríguez Demorizi
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 203

Campesinos anónimos
Higüeritos
Artesanal. Sin fecha
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 97

Anónimo
Fabio Fiallo, poeta presidiario
Portada Revista Bahoruco N.101. 1920
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 333

Ada Balcácer
Intención gráfica
Mixta/tela. 70 x 55 cms. 1966
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 52

Alejandro Bonilla
El Puerto sobre el Río Ozama
Óleo/tela. 63 x 88 cms. 1868
Col. Clara Rodríguez Demorizi
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 204

Tony Capellán
Dos
Pastel-cera/papel. 142 x 80 cms. 1987
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 56

Anónimo
Viñeta Himno Nacional letra y música
Emilio Prud’homme/José Reyes. 1907
Directorio (...) de E. Deschamps.
Página 167

A. Bassan
Plaza del mercado viejo
Grabado. C.1890
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 196

León Cano
Viñeta novela «Eusebio Sapote»
de Antonio Aguiar. 1838
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 335

Anónimo (Escuela Barroca)
La Coronación de San José
Óleo/tela. 135 x 105 cms. Siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 114

Cándido Bidó
Las lavanderas
Mixta/tela. 127 x 90 cms. 1967
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 63

Alejandro Bonilla
Puerto de Santo Domingo
Óleo/tela. 66 x 91 cms. 1875
Col. Clara Rodríguez Demorizi
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 205

Anónimo
Taller-Escuela de Luis Desangles
Fotografía. 1893
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 171

Anónimo (Escuela Tenebrista)
Jesús Crucificado y María Magdalena
Óleo/tela. 170 x 111 cms. siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 111

Adriana Billini
Retrato de una infanta.
Óleo/tela. Sin fecha
Col. Museo de Arte Moderno
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 296

Anónimo
Un niño corneado por un toro
Óleo/tela. Siglo XIX
Tesoros de la Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez
Página 184

Rafael Arzeno
Autorretrato con familia (fragmento)
Óleo/tela. C.1955
Col. Ceballos Estrella
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 38

Anónimo
Exvotos de la Sra. viuda Rafael
Pintura. 1901
Tesoros de la Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 185

Rafael Arzeno
El general Gregorio Luperón (detalle)
Óleo/tela. 91 x 27 cms. 1964
Col. Sociedad Alianza Cibaeña
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 160

Adriana Billini
La Cocinera
Óleo/tela. 77 x 101 cms. 1885.
Col. Museo Nacional de Bellas Artes
La Habana, Cuba
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 297

Anónimo
La Antigua (Copia de La Antigua de Sevilla)
Óleo/tela. 169 x 104 cms. Siglo XVI
Museo Sacro de la Catedral Inmaculada
Concepción, La Vega
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 110

Anónimo
Dr. José Núñez de Cáceres
Óleo. Siglo XIX
Col. Universidad Autónoma de Santo Domingo
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 139

Anónimo
Imagen Nuestra Señora
de la Altagracia (detalle)
Óleo/tela. Siglo XVI
Tesoro Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez
Página 71

Anónimo
Escuela Religiosa de Pintura Peruana
San Jerónimo
Óleo/tela. 153.6 x 102.3 cms. Siglo XVII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 112

Anónimo
Retrato de Aurelia Lesso de Guerrero
Óleo/tela. Siglo XIX
Col. Privada
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 140

Anónimo
Cristo Crucificado
Óleo/tela. Siglo XVII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 111
Anónimo
Virgen de la Soledad
Óleo/tela. 217 x 147 cms. Siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 112
Anónimo
Virgen Nuestra Señora de la Luz
Óleo/tela. 140 x 105 cms. Siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 113
Anónimo
San Antonio de Padua
Óleo/tela. 127.5 x 86 cms. Siglo XVII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 116
Anónimo
La Piedad de La Vega
Óleo/tela. 194.5 x 134.5 cms. Siglo XVII.
Col Museo Sacro Catedral Inmaculada
Concepción de La Vega
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 116
Anónimo
Santa Isabel de Hungría
Óleo/tela. 100 x 90 cms. C.1800
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 117

Anónimo
Supuesto retrato de Rosa Duarte
Óleo/tela. 70 x 57 cms. Siglo XIX
Col. Museo Casa de Duarte
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 140
Anónimo
Viñeta con retrato de Emilo Prud’ Homme
Directorio (...) de E. Deschamp, 1907
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 166

Anónimo
Plaza de Armas y Estatua de Colón
Grabado. 1892
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 195
Anónimo
Pictografías. Pintura parietal
Período Prehispánico
Cuevas José María Parque Nacional del Este
Fotografía: Marcio Veloz Maggiolo.

B
Tuto Báez
Caricatura de Emilio A. Morel
Tinta/papel. 1924
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 332
Tuto Báez
Bosque
Óleo/tela. 51 x 86 cms. 1918
Col.Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 342

Alejandro Bonilla
Los Náufragos de Guaiguasa
Óleo/tela. 52 x 68 cms. 1895
Col. Clara Rodríguez Demorizi
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 201
Alejandro Bonilla
Retrato de Fernando Arturo de Meriño
(fragmento)
Óleo/tela. 41 x 51 cms. C. XIX
Col. Privada
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 202
Alejandro Bonilla
Retrato de Rafael de Marchena y de Solá
68.3 x 61 cms. Óleo/tela. 1890
Col. Privada
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 202

León Bosch
La (Santa) Última Cena
Óleo/cartón. 128 x 158 cms. 1972
Col. Banco Popular Dominicano
Fotografía: Julio González.
Página 27
Sava Botzaris
Juan Pablo Duarte
de acuerdo a fotografía del siglo XIX
Óleo/tela. 1926
Col. Palacio Nacional, R.D
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 136
Alex de Brye
Retrato Señora Tomasa Sainz
Óleo/tela. 46.5 x 33.5 cms. 1836
Col. Clara Rodríguez Demorizi
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 144
José Buñols Medina
Vista de Santo Domingo desde
la margen izquierda del río Ozama (detalle)
Óleo/tela. 80 x 11.4 cms. C.1944
Col. Museo de las Casas Reales
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 350

C
Campesinos anónimos
Higüeritos
Artesanal. Sin fecha
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 96

León Cano
Portada novela «Eusebio Sapote»
de Antonio Aguilar. 1838
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 335
Jaime Colson
Merengue
Óleo/cartón. 52 x 68 cms. 1938
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 22
Jaime Colson
Autorretrato
Óleo/madera. 48.5 x 40.5 cms. 1925
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 42
P. Coronelli
Archipiélago de México donde están las islas
(…) bajo el nombre de Antillas
Grabado en cobre/papel pintado a mano
55 x 76 cms. 1688.
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).

D
Danicel
Autorretrato
Plumilla/papel impreso. 21 x 15 cms. 1971
Col. Familia De Los Santos
Fotografía:Tony De los Santos.
Página 32
Arquímedes de la Concha
Lilís decapitado
Dibujo. 1893
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 265

|395|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice de ilustraciones

Índice de ilustraciones|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|394|

Arquímedes de la Concha
Lilís ahorcado
Dibujo. 1893
Col. Archivo General de la Nación
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 265

Luis Desangles
Retrato de señor
Óleo/tela. 94.5 x 74.5 cms. 1930
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 207

Luis Desangles
Retrato de Mariana Desangles de Álvarez
Óleo/tela. 61 x 39 cms. 1924
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 216

Eolo
Mujer del arco
Portada. Blanco y Negro. Revista ilustrada
N.322. Litografía. 1926
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 286

Tony Delosantos
Fauce woman III
Acrílica/tela. 150 x 121 cms. 1996
Col. Familia De los Santos
Fotografía:Tony De los Santos.
Página 67

Luis Desangles
Retrato de Amelia Francasci
Óleo/tela. 106 x 86 cms. 1903
Col. Biblioteca Nacional
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 208

Luis Desangles
Retrato de María Luisa Desangles Vallejo
Óleo/tela. 147.5 x 101.5 cms.
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 217

Eolo
Delia Weber de Coiscou
Dibujo. La Opinión,
Revista ilustrada N.100. 1925
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 287

Tony Delosantos
Yo auto montaña
Mixta/tela. 61 x 51 cms. 1995
Col. Familia De los Santos
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 33

Luis Desangles.
Juramentación Presidente Woss y Gil
Óleo/tela. 71 x 96.5 cms. 1903
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 210

Luis Desangles
Bodegón
Óleo/tela. 43 x 70 pulg.
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 217

Eolo
Dr. Pedro E. Marchena
Caricatura. Revista ilustrada La Opinión.
1925
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 321

Miguel De Moya
Gallero
Óleo/tela. 76 x 51 cms. 1984
Col. Rafael del Monte
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 25

Luis Desangles
Virgen de la Altagracia
Óleo/madera. 79 x 71 cms. 1899
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 211

Luis Desangles
Retrato de Ulises Francisco Espaillat
Óleo/tela. 35.5 x 28 cms. 1910
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 218

Eolo
Portada Guía Postal Telegráfica. 1923
Fotografía: Julio González
Página 323

Luis Desangles
Autorretrato
Óleo/tela. 55 x 50 cms. 1900
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 38

Luis Desangles
El sueño de Duarte
Óleo/madera. 61 x 51 cms. 1889
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 212

Luis Desangles
Retrato de Federico Henríquez y Carvajal
Óleo/tela. 91 x 71 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 218

Luis Desangles
Duarte contemplando el nacimiento
de la República
Óleo/madera. 54 x 67 cms. 1890
Col. Museo Casa Duarte
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 147

Luis Desangles
Duarte.
Óleo/tela. 156 x 105 cms. 1913
Col. Casa Museo Duarte
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 212

Luis Desangles
María Magdalena
Óleo/madera. 35.5 x 56 cms.
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 219

Luis Desangles
Cabeza de negro
Óleo/tela. 62 x 51 cms. 1915
Col. Museo Bacardí, Cuba
Fotografía: Ricardo Thorman/Ángel Vargas.
Página 213

Luis Desangles
Los primeros magistrados
Litografía. C.1914
Col. Salvador Alfau
Fotografía: Ricardo Thorman/Ángel Vargas.
Página 264

Luis Desangles
Retrato de Eugenio María de Hostos
Óleo/tela. 60 x 49 cms.
Col. Archivo General de la Nación
Fotografía: Ricardo Thorman/Ángel Vargas.
Página 161
Luis Desangles
A mi adorada hija
Mixta/papel. 29.21 x 35.56. 1898
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 193
Luis Desangles
Las mendigas
Óleo/lienzo. 58.5 x 49.5 cms.
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 207

Luis Desangles
Colón Engrillado (detalle)
Óleo/tela. 89 x 135 cms
Col. Mueso Bellapart
Fotografía: Ricardo Thorman/Ángel Vargas.
Página 215
Luis Desangles
Retrato de Rosalinda Álvarez de Watt
Óleo/tela. 55 x 39 cms.
Col. Nerea Álvarez de Valdez
Fotografía: Ricardo Thorman/Ángel Vargas.
Página 216

E
Domingo Echavarría
General haitiano en marcha
Xilografía. 1845
Col. Bibliográfica E. Rodríguez Demorizi
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 145
Domingo Echavarría (atribuido)
Terremoto de la isla
Xilografía. 1842
Colección Bibliográfica J.R Márquez
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 145

Pedro M. Escoboza
Santa Lucía
Óleo/tela. 34.5 x 25.5 cms. C.1900
Col. Archivo Histórico de Santiago
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 174

F
José Fernández Corredor (atribuido)
Plaza de Armas
Grabado. C.1880
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 190
Juan Fernández Corredor
Sin título
Óleo/tela. 89 x 107 cms. 1884
Col. José A. Rodríguez Valdéz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 197

Antinoe Fiallo Rodríguez
Rostro de Caonabo engrillado
Dibujo/papel. 56 x 44 cms. 1928
Col. Familia Fiallo Billini
Fotografía: Mariano Hernández.
Antinoe Fiallo Rodríguez
Retrato de su madre Ramona Rodríguez
Óleo/tela. 79 x 60 cms. 1925
Col. Familia Fiallo Billini
Fotografía: Mariano Hernández.
Ferrúa (Nino)
Mercurio
Litografía
Portada. Revista ilustrada La Opinión. 1925
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 311
Ramón Frade
Portada Revista «El Lápiz»
Núm 14. Agosto 1891
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 165
Ramón Frade
La Catedral
Dibujo. 1891. Revista El Lápiz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 299
Ramón Frade
Francisco Henríquez y Carvajal
Dibujo. 1891. Revista El Lápiz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 299
Ramón Frade
Portada Revista El Lápiz
Grabado. 1891
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 300
Ramón Frade
Portada Revista El Lápiz.
Grabado. 1891
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 300

Gilberto Fernández Diez
Guarionex Rey de Maguá
Óleo/tela. 102 x 82 cms. Década 70
Col. Museo Sacro Catedral Inmaculada
Concepción de La Vega
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 17

Ramón Frade.
Caricatura de Julio Pou-fotógrafo
Grabado. 1891. Revista El Lápiz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 302

Antinoe Fiallo Rodríguez
Paisaje campestre (detalle)
Óleo/tela. 52 x 83 cms. 1930
Col. Familia Fiallo Billini
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 368

José Francisco García
Retrato de Virginia Elena Ortea
Lápiz/papel. 50 x 40 cms. Sin fecha
Col. Familia De Mena
Fotografía:Tony Núñez.
Página 179

G

José F. García
Retrato de señor desconocido
Carboncillo/papel. 60 x 45.5 cms. 1912
Col. Familia De los Santos
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 175
José F. García (atribuido)
El venerable maestro José Manuel Glass
Lápiz/papel. 40 x 30 cms. Sin fecha
Col. Logia Nuevo Mundo
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 175
García Cordero
Autorretato como «neuro perro»
Acrílica/tela. 150 x 150 cms. 1992-1998
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Richard Dauthuile.
Página 45
Enrique García Godoy
Retrato de José Nuñez de Cáceres
Pastel/papel. 59.5 x 47 cms. C.1930
Col. Ateneo Amantes de la Luz
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 138
Adolfo García Obregón
Lectora
Portada. Revista ilustrada Blanco y Negro
Litografía. 1909
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 286
Adolfo García Obregón
Marina. Óleo/tela. 51 x 38 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 288
Adolfo García Obregón
Goleta Separación (Batalla Naval
El Tortuguero 1844)
Óleo/tela. 61 x 51 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 289
Adolfo García Obregón
En espera. Revista ilustrada Blanco y Negro,
N.280. 1925
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 290
Adolfo García Obregón
Tronco de Mango. Revista ilustrada Blanco
y Negro, N.273. 1927
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 290

|397|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice de ilustraciones

Índice de ilustraciones|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|396|

Adolfo García Obregón
Paisaje marino
Óleo/tela. 25 x 18 cms. C.1920
Col. Ceballos Estrella
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 291
Adolfo García Obregón
Río Ozama arriba
Óleo/madera. 47 x 19.5 cms. Sin fecha
Col. Ceballos Estrella
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
291
Adolfo García Obregón
Retrato de anciano
Óleo/tela. Sin fecha
Col. Juan José Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 292
Adolfo García Obregón
Comida Campestre
Óleo/madera. 50 x 38 cms. C.1938
Col. Museo Casa de Tostado
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 293
Adolfo García Obregón
Palacio de Engombe. Dibujo. 1918
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 198
José Gausachs
Morena
Carboncillo/tinta/papel. 51.8 x 42.9 cms.
Sin fecha. Col. particular
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 20
Bienvenido Gimbernard
Concho Primo. Dibujo. 1919
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 334
Bienvenido Gimbernard
Concho Primo con la linterna de Diógenes
Revista ilustrada La Opinión
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 337
Bienvenido Gimbernard
Concho Primo y la canción de moda
Caricatura. 1921
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 337
Bienvenido Gimbernard
Bañistas
Revista Cosmopolita. 1925
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 338

Bienvenido Gimbernard
Quinqué y la bombilla
Revista Cosmopolita. 1925
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 338
Bienvenido Gimbernard
Concho Primo con la República
Revista Cosmopolita. 1924
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 340
Bienvenido Gimbernard
Uncle Sam y Concho Primo
Revista Cosmopolita. 1924
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 340
Bienvenido Gimbernard
La Vieja Belén
Revista Cosmopolita. 1939
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 341

Arturo Grullón
Estudio de un Brazo, París
Pastel/lápiz/papel. 19.5 x 14.5 cms. 1886
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 232

Arturo Grullón
Naturaleza muerta con ave
Óleo/tela. 42 x 53.5 cms. 1898
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 240

Diego José Hilaris
Santuario con vecindario de Higüey
Óleo/madera. 102 x 71 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez
Página 121

Arturo Grullón
Retrato de Monsieur X, París
Mixta/cartón. 18 x 13 cms. 1890
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 233

Arturo Grullón
Paisaje argelino
Óleo/tela. 34 x 26 cms. 1897
Col. Carlos Barreras Grullón
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 241

Diego José Hilaris
El milagro de Ntra. Señora a la nao pardida
Óleo/madera. 104 x 71 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 122

Arturo Grullón
Dentiste-Paisaje urbano
Aguada/acuarela/papel. 25 x 16.5 cms. 1891
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 233

Mario Grullón
Lavanderas
Óleo/tela. 76 x 62 cms. 1982
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 62

Diego José Hilaris
Autorretrato con santuario y
montañas de Higüey
Óleo/madera. 102 x 71 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 122

H

Diego José Hilaris
Hombre hidrópico salvado por Ntra. Señora
Óleo/madera. 104 x 71 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 123

Bienvenido Gimbernard
Caricatura
Revista Cosmopolita. 1925
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 331

Arturo Grullón
Tomando agua de la fuente
Óleo/tela. 87 x 56 cms. Sin fecha
Col. Banco Central de la
República Dominicana
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 235

Paul Giudicelli
Brujo disfrazado de pájaro
Mixta/tela. 130 x 97.5 cms. 1964
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 60

Arturo Grullón
Huésped Pensión Madame Fatet, París
Mixta/papel. 19 x 16 cms. 1890
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 236

Paul Giudicelli.
Autorretrato (detalle)
Óleo/tela. 86 x 56 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 37

Arturo Grullón
Descendiente Gral. Gregorio Luperón
Lápiz/papel. 23 x 15 cms. 1890
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 236

Manuel Guerrero
Retrato de Aurelia Guerrero Lesso
Óleo/madera. 35 x 28 cms. 1952
Col. Familia Fiallo Billini
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 189

Arturo Grullón
Ventana de su habitación de la
Pensión Madame Fatet, París
Aguada/acuarela/papel. 22 x 25.5 cms. 1890
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 238

Myrna Guerrero
Nuestra Señora de la Noche
Acrílica/tela. 102 x 76 cms. 1992
Col. Familia De los Santos
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 67
Arturo Grullón
Retrato de Madame Fatet, París
Carboncillo/papel. 15 x 13 cms. 1886
Col. Aída Bonnelly
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 232

Arturo Grullón
Huésped dormido Pensión Madame Fatet,
París. Lápiz/papel. 1889
Col. Ayuntamiento de Santiago
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 238
Arturo Grullón
El Moro
Pastel/cartón piedra. 59 x 47 cms. 1900
Col. Banco Popular.
Fotografía: Marc Van Troostenberhe.
Página 239

Samuel Hazard
Vista de Santiago
Dibujo. 1871
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 172
Samuel Hazard
Bahía de Montecristi
Dibujo. 1871
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 173
Gilberto Hernández Ortega
Ser astral
Mixta/cartón. 64 x 49 cms. 1964
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 56
Gilberto Hernández Ortega
Autorretrato (detalle)
Lápiz/papel. 30.5 x 20 cms. 1969
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 30
Daniel Henríquez
Yo de frente (fragmento)
Mixta/tela. 243 x 203 cms. 1971
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 35
Diego José Hilaris
Ntra. Señora resucitó niña envenenada
Óleo/madera. 102 x 71 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 121

Diego José Hilaris
Ntra. Señora sana hombre tullido
Óleo/madera. 104 x 71 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 123
Diego José Hilaris
Medallón de los señores del cabildo
de Santo Domingo
Óleo/madera. 106 x 125 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 124
Diego José Hilaris
Ermitaño delante de la imagen de la Virgen
Óleo/madera. 98 x 70 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 127
Diego José Hilaris
El niño asfixiado por el vicario
y salvado por ntra. Señora
Óleo/madera. 98 x 70 cms. Siglo XVIII
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 127
Carlos Hinojosa
Que me sepa comprender
Mixta/tela. 183 x 198 cms. 1999
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 64

I
Federico Izquierdo
Retrato de Josefa Sánchez de González
Óleo/tela. 70.5 x 64 cms. 1930
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 20

J
Pery Jiménez
Santo Tropical (autorretrato)
Acrílica/tela. 61 x 46 cms. 1952
Col. Rafael Del Monte
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 32
Marianela Jiménez
Calle El Conde
Óleo/madera. 41 x 49 cms. 1941
Col. Servicios Profesionales de Museo S. A.
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 72

L
Clara Ledesma
Escena taína (detalle)
Acrílica/cartón-tabla. 5.66 x 3.86 m. 1958
Col. Museo de Historia y Geografía
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 21
Clara Ledesma
Ferrand
Tinta/papel. 16.5 x 19 cms. 1957
Reproducción «La República Dominicana»
de Marrero Aristy
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 135
Domingo Liz
Figuras con sombrilla
Dibujo. 49 x 68 cms. 1964
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 54
María Lora Dalmasí
El beso
Óleo/tela. 25 x 34 cms. (aprox.). 1920
Col. Lucía Dalmasí de Dujarric
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 355
María Lora Dalmasí
Maternidad
Óleo/tela. 40 x 51 cms. 1920
Col. Lucía Dalmasí de Dujarric
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 354

|399|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice de ilustraciones

Índice de ilustraciones|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|398|

M
Margot
Toussaint L’ouverture (detalle)
Carboncillo/papel. 18.8 x 9 cms. 1957
Reproducción «La República Dominicana»
de Marrero Aristy
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 133
M.B.
Carta de la isla de Santo Domingo
Grabado en cobre/papel pintado a mano
25.2 x 35.3 cms. Sin fecha
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
R. Martínez.
Beato Diego de Cádiz
Óleo/tela. 161 x 106 cms. Siglo XIX
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 117
Oscar Marín Bonetti
Retrato de Salomé Ureña
Óleo/tela. 60 x 46 cms. 1922
Col. Marcelle Pérez Brown
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 351
Oscar Marín Bonetti
Retrato de Duarte
Pastel. 49 x 38 cms. 1917
Col. Museo de Duarte
Fotografía: Mariano Hernández
Página 352
Oscar Marín Bonetti
Bosquejo del Capitán R. A Comme Fernández
Dibujo. Revista La Opinión. 1926
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco)
Página 352
Radhames Mejía
Desnudo
Acuarela. 20 x 15 pulg. Década 1950
Col. Rafael Del Monte
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco)
Página 29
Fritz Melbye
Entrada a la ciudad de Santo Domingo
Óleo/tela. 1864
Col. Olana
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 141
Ramón Mella Lithgow
Monseñor Nouel, el Tío Sam y el Gabinete
Caricatura. 1912
Página 263

Ramón Mella Lithgow
Adiós Puerto Plata
Caricatura. 1918
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 267
Ramón Mella Lithgow
San José Bordas en camino de Puerto Plata
Dibujo Caricatura. 1914
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 277
Ramón Mella Lithgow
Yo soy quien mando
Caricatura. 1912
Página 308
Ramón Mella Lithgow
Los políticos en música clásica
Caricatura. 1914
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 310
Ramón Mella Lithgow
El General Valdez en el sitio de Puerto Plata
Caricatura. 1914
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 312
Ramón Mella Lithgow
El que baile mejor
Caricatura. 1914
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 328
Ramón Mella Lithgow
El Tío Sam y Concho Primo
Caricatura. 1914
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 329

Copito Mendoza
Caricatura de Julio de Windt Lavandier.
1924
Col. José Luis Báez
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 316

Enrique Morel (Quico)
Autorretrato fumando
Óleo/tela. 61.5 x 50 cms. 1950
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 34

Leopoldo Navarro
Canastera
Acuarela/papel. 43 x 30.5 cms. 1900
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 229

Soucy de Pellerano
Familia triste
Mixta/papel. 144 x 108 cms. 1971
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 61

Copito Mendoza
Caricatura del Dr. H. de Marchena
Revista Renacimiento. 1916
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 316

Yoryi Morel
Negrita
Guache/papel. 49 x 34 cms. C.1965
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 19

A. S. Noboa
Don Pedro E. de Marchena
Caricatura. 1925
Revista Ilustrada La Opinión, Núm.121.
Página 311

Fernando Peña Defilló
Autorretrato del rayo
Óleo/tela. 69 x 54 cms. 1997
Col. Privada
Fotografía: Luis Nova.
Página 43

Copito Mendoza
Caricatura del Poeta Ramón Emilio Jiménez Revista Renacimiento N. 85. 1917
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 317
Copito Mendoza
Caricatura de Tick-Nay
Portada en Revista Renacimiento N. 112.
1916
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 317
Copito Mendoza
Homenaje a Fabio Fiallo
Litografía. Portada Revista Renacimiento
N. 114. 1918
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 318
Copito Mendoza
Los humildes, del poeta Federico Bermúdez
Revista Renacimiento N. 27. 1916
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 319

Ramón Mella Lithgow
¡Horrible fracaso! Este es mi Warterloo
Caricatura. 1914
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 330

Copito Mendoza
Alegoría de San Valentín
Portada Revista Renacimiento N. 113. 1917
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 319

Copito Mendoza
Caricatura de Juan Tomás Mejía
Revista ilustrada
La Cuna de América N.19. 1915
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 314

Copito Mendoza
Caricatura de Armando Oscar Pacheco
Litografía. Portada Revista Blanco y Negro
N. 268. 1925
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 320

Copito Mendoza
Matrimonio Confederación Antillana
Litografía. Portada revista ilustrada La Cuna
de América N. 20. 1915
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 314

Augusto G. Menocal
Retrato de Adriana Billini
Plumilla
Reproducción Revista Cubana
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 297

Copito Mendoza
Los Bombos, autocaricatura. 1918
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 315

Yoryi Morel
Autorretato
Óleo/plywood. 51 x 41 cms. 1955
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 42
Yoryi Morel
Fiesta Campesina
Óleo/madera. 106 x 160 cms. 1959
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 23

N
Leopoldo Navarro
Personaje
Acuarela sobre papel. 34 x 24 cms.
Col. Museo Casa de la Familia
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 223
Leopoldo Navarro
Cazador
Acuarela sobre papel. 43 x 28 cms. 1900
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 223
Leopoldo Navarro
Espadachín
Acuarela/papel. 43 x 30.5 cms. 1900
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 224
Leopoldo Navarro
Flautista
Acuarela/papel. 35.5 x 28 cms. 1900
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 225
Leopoldo Navarro
Española
Acuarela/papel. 30 x 20 cms.
Col. Casa de la Familia
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 227

Elsa Núñez
Vendedoras de peces
Óleo/tela. 131 x 98 cms. 1967
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 57

O
Ramón Oviedo
Autorretrato en blanco
Acrílica/tela. 30 x 40 pulg. 1998
Col. Antonio Ocaña
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 44
Ramón Oviedo
Espantajo
Óleo/tela. 100 x 81 cms. 1969
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 69
Adolfo García Obregón
Comida Campestre
Óleo/madera. 50 x 38 cms. C.1938
Col. Museo Casa de Tostado
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 293
Elpidio Ortega
Vivienda de Tejamaní
Reproducción digital
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 95

P
Raquel Paiewonsky
Autorretato
Mixta/papel. 40 x 33 cms. 1994
Col. Silvia Di Franco
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 46

Fernando Peña Defilló
Ángeles músicos
Acrílico/tela. 56 x 40 cms. 1995
Col. Privada
Fotografía: Luis Nova.
Página 65
Pedro M. Peralta
Dr. Alcides García
Caricatura. Revista ilustrada La Opinión.
1925
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 321
José del Carmen Pérez
José Joaquín Pérez. Dibujo. 1891
Revista El Lápiz 1891
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 194
José C. Pérez
Portada Revista El Lápiz Núm. 1
Enero 1891
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 164
José C. Pérez
Portada Revista El Lápiz Núm. 2
Febrero 1891
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 165
José C. Pérez
Retrato de Monseñor Meriño. Dibujo. 1891
Revista El Lápiz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 273
José C. Pérez
Retrato de César Nicolás Penson
Dibujo. 1891. Revista El Lápiz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 273
Guillo Pérez
Autorretato. Acrílico/papel. 1981
Col. del autor
Página 45

|401|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|Índice de ilustraciones

Índice de ilustraciones|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|400|

Guillo Pérez
Homenaje al Greco
Óleo/tela. 130 x 97 cms. 1966
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 58

Abelardo Piñeyro
Escuela normal
Óleo/lienzo. 23 x 30 cms.(aprox.). C.1930
Col. Margarita Guzmán Vda.Torres
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 359

Julio Pou
Paisaje
Óleo/madera. 25 x 14 cms. Sin fecha
Col. Ceballos Estrella
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 305

Abelardo Rodríguez Urdaneta
Duarte
Óleo/tela. 81 x 61 cms. 1890
Col. Casa Museo Duarte.
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 250

Abelardo Rodríguez Urdaneta
Asesinato de Ramón Cáceres III
Lápiz/papel
Col. Privada
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 270

M. Schiffino
Retrato de mujer (serenidad)
Pastel/papel. 50 x 40 cms. 1896
Col. Museo de Arte Moderno
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 178

Leopoldo Pérez (Lepe)
Jauría devorando un toro
Mixta/tela. 130 x 97 cms. 1966
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 51

Abelardo Piñeyro
Santa cena
Óleo/tela. 132 x 178.5 cms.
Tesoros Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 360

Julio Pou
General Sebastián Emilio Valverde
Pastel/papel. 1895
Col. Margarita Guzmán Vda.Torres
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 307

Aberlardo Rodríguez Urdaneta
Mujer fallecida
Lápiz/papel. 36 x 51 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 251

Abelardo Rodríguez Urdaneta
Invocación
Relieve para cartel. 1919.
Col. bibliográfica E. Rodríguez Demorizi.
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 333

Alfredo Senior
Campesino de Samaná montado
Óleo/tela. 208.5 x 165 cms. 1944
Col. Frank Marino Hernández
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 346

José Perdomo
Mundo mágico de Job
Óleo/papel. 122 x 89 cms.
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 59

Abelardo Piñeyro
Hombres y caballo
Óleo/cartón. 34 x 57 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 361

Abelardo Rodríguez Urdaneta
Portada del libro Bajo El Último
Crepúsculo de Luis A. Hungría Lovelace.
Revista La Cuna de América N.9. 1920.
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 333

Angel Perdomo
Pastores siguiendo la estrella de Belén
Óleo/metal. 30 x 20 cms. Siglo XIX
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 177

Camille Pizarro
Mujer vista desde las ruinas de la Iglesia de
San Francisco
Mixta/papel. 1850
Col. Olana. Nueva York
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 142

Abelardo Rodríguez Urdaneta
Retrato de hombre joven
Foto revestida de pastel/papel
69 x 56 cms. Sin fecha
Col. Ceballos Estrella
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 253

Alfredo Senior
Puerto Santo Domingo
Óleo/tela. 64 x 107 cms. 1915
Col. Banco Central de la República Dominicana
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 348

Thimo Pimentel
Plegaria
Tinta/papel. 38 x 24 cms. 1967
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 55
Vicente Pimentel
Lamento
Carboncillo/aceite/papel. 63.3 x 78.8 cms
1970
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 55

Camille Pizarro
El desembarcadero del Ozama
Mixta/papel. 1850.
Col. Olana
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 143
Angel Pons
Valentín-Caricatura
Dibujo. 1891
Reproducción Revista El Lápiz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 169

Abelardo Piñeyro
Las tejedoras
Óleo/tela. 33 x 25 cms.
Col. Familia De Castro Morel
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 357

Angel Pons
Serafinito-Caricatura
Dibujo. 1891
Reproducción Revista El Lápiz
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 169

Abelardo Piñeyro
Retrato de José Gabriel García
Óleo/tela. 66 x 43 cms.
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 357

Julio Pou y Ramón Frade
El Crucero Presidencial
Óleo/tela. 79 x 135 cms. 1893
Col. Clara Rodríguez Demorizi
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 284

Abelardo Piñeyro
Bodegón
Óleo/cartón. 33 x 51 cms. C.1940
Col. Familia Brown Peralta
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 358

Julio Pou
Yoyó de Valverde
Pastel/papel. 1895
Col. Margarita Guzmán Vda.Torres
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 305

R
Gina Rodríguez
Con los ojos abiertos (autorretrato)
Mixta/tela. 158 x 51 cms. 1998
Col. de la autora
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 33
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Retrato Eugenio María de Hostos
Óleo/tela. 193 x 133 cms. 1908
Col. Museo Arte Moderno
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 162
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Autorretrato
Pastel y lápiz/foto. 101.5 x 68.5 cms. 1905
Col. Elena Rodríguez Núñez
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 244
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Retrato de española
Óleo/tela. 54 x 45 cms.
Col. Museo Arte Moderno
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 245
Abelardo Rodríguez Urdaneta
El amor que llega
Óleo/playwood. 161 x 195 cms.
Col. Museo Arte Moderno
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 246
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Retrato de mujer
Pastel/Carboncillo. 75 x 60 cms. 1895
Col. Servicios Profesionales de Museo S.A.
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 247
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Retrato Ovalado de anciana
Pastel/Carboncillo. C. 1895
Col. Servicios Profesionales de Museo S.A.
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 247

Abelardo Rodríguez Urdaneta
Perfil de mujer
Óleo/tela. 43 x 35.5 cms.
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 253
Abelardo Rodríguez Urdaneta
El extraviado
Óleo/tela. 193 x 220 cms. 1907
Col. Museo Arte Moderno
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 256
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Mujer de espaldas
Óleo/tela. 55 x 44.5 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 259
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Marina (detalle)
Óleo/tela. 25.5 x 51 cms. Sin fecha
Col. Museo Bellapart
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 261
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Asesinato de Ramón Cáceres I.
Lápiz/papel
Col. Privada
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 268
Abelardo Rodríguez Urdaneta
Asesinato de Ramón Cáceres II
Lápiz/papel
Col. Privada
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 269

Hilario Rodríguez
Juan Sánchez Ramírez
Carboncillo/papel. 14 x 8.7 cms. 1957
Reproducción «La República Dominicana»,
de Marrero Aristy
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 135
Hilario Rodríguez
General Pedro Santana
Carboncillo/papel. 12.7 x 9 cms. 1957
Reproducción «La República Dominicana»,
de Marrero Aristy
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 136
J. M. Roques
Silueta estatua Colón
Revista la Cuna de América N. 40
Litografía. 1923
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 332

S
José Audilio Santana
Rafael Geler sobre quien cae una enorme
descarga eléctrica
Pintura/madera. 1902
Tesoros Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 181
José Audilio Santana
Las ánimas (copia de Desangles)
Óleo/tela. C. 1895
Tesoros de la Basílica de Higüey
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 184

Alfredo Senior
Fiesta centenaria con Perico Ripiao
Óleo/tela. 194.5 x 172 cms. 1944
Col. Frank Marino Hernández
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 349
Nidia Serra
Mujer
Óleo/tela. 61 x 45.5 cms. 1958
Col. Familia De los Santos
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 21
Amable Sterling
Icaro
Óleo/lienzo. 92 x 100 cms. 1983
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 66
Jorge Severino
Afiche para un boxeador retirado
Mixta/cartón. 92 x 77 cms. 1975
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 17
Darío Suro
Bañistas
Óleo/tela. 162 x 112 cms. 1946
Col. Familia Suro Franco
Fotografía:
Página 24
Dario Suro
Autorretrato
Óleo/tela. 94 x 68.5 cms. 1945
Col. Federico Suro
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 43

|403|

Índice de ilustraciones|Memoria de la Pintura Dominicana. Raíces e impulso nacional | 2000 a.C. | 1924|402|

Sobre el autor
T
Taller de Bartolomé Esteban Murillo
La Asunción
Óleo/tela. 170 x 110 cms. Siglo XVII
Tesoros de la Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 106
Enrique Tarazona
Colón
Dibujo. Revista La Cuna de América N.16
1923
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 362
Enrique Tarazona.
Retrato Fco. J. Peynado. Dibujo.
Revista La Cuna de América N. 4 1923
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 362
Enrique Tarazona
Descendimiento de Cristo
Pintura Mural. 375 x 288 cms. 1917
Tesoros Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 363
Enrique Tarazona
Mujer con niño. Litografía. Blanco y Negro,
Revista ilustrada N. 279. 1925
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 364
Enrique Tarazona
Manto de la Resurrección de Cristo
Pintura Mural. 560 x 370 cms. C. 1920
Tesoros Catedral Primada de América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 364
James E. Taylor
Entrada a la residencia de Damián Báez
Dibujo. 1871
Col. Biblioteca del Congreso, U.S.A.
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 168
James E. Taylor
Una escena doméstica en Samaná
Dibujo. 1871
Col. Biblioteca del Congreso, U.S.A.
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 168
James E. Taylor.
Buscando agua en el río vía Azua
Dibujo. 1871
Col. Biblioteca del Congreso, U.S.A.
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 176

Tiosis
Portada Revista El Lápiz Núm 25.
Febrero 1892
Fotodigitación: José Enrique Tavárez.
Página 164

Francisco Velásquez
Jacobo el mayor
Óleo/madera. 180 x 130 cms.
Final siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 131

Un servidor y subscribiente, Danilo De los Santos, llegó a la luz de la vida a inicios de

Julio Valdez
Autorretato de fin de siglo III
Mixta/papel. 130 x 109 cms. 1998
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 49

Celeste Woss y Gil
Autorretrato fumando
Óleo/tela. 48 x 38 cms. C.1930
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 41

ciable atadura con Dios.

José Vela Zanetti
Miguel Díaz y la Cacica Catalina
Mural/detalle. 1944
Col. Antiguo Palacio Ayuntamiento
Santo Domingo
Fotografía: Julio González.
Página 25

Celeste Woss y Gil
Joven mulata con vestido rosa
Óleo/tela. 106.5 x 36.3 cms. 1944
Col. Centro Cultural Eduardo León Jimenes
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 61

V

Francisco Velásquez
San Lucas. Óleo/madera. 180 x 130 cms.
Finales siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 125

la década 1940. Producto del amor matrimonial y tercero de quince hermanos, nací frágil de salud en Puerto Plata; empero, en Santiago propiciaron mi sanación, el crecimiento, los aprendizajes educativos, la vocación por el arte y, sobre todo, la fuerza e indisoMi hoja de servicios me ata a la docencia, a la militancia cultural, a la escritura sobre la
materia artística (creativa y periodística), así como a la investigación histórica estimulada por más de un orientador de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.
Desde este centro se impulsó mi proyección. La carrera universitaria, el grupo Friorda-

Celeste Woss y Gil
Mujer en reposo
Óleo/tela. 65.5 x 84 cms. 1941
Col. Museo de Arte Moderno
Fotografía: Natalio Puras Penzo (Apeco).
Página 26

Francisco Velásquez
San Andrés
Óleo/madera. 180 x 130 cms.
Finales siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 126
Francisco Velásquez
Jacobo el menor
Óleo/madera. 180 x 130 cms.
Final siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 128
Francisco Velásquez
Apostol Judas Tadeo
Óleo/madera. 180 x 130 cms.
Final siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 128
Francisco Velásquez
Apostol Felipe
Óleo/madera. 180 x 130 cms.
Final siglo XVIII
Tesoros de la Catedral Primada América
Fotografía: Mariano Hernández.
Página 129

no, la cátedra, las funciones administrativas, las publicaciones personales y en equipo,
forman parte de una experiencia inacabada que de algún modo se vincula a este proyecto filial que llamo Memoria de la Pintura Dominicana. Este proyecto en ocho volúmenes, también vástago del Grupo León Jimenes, es, además, hijo de de muchas y muchos,
incluso de los coleccionistas de arte, tutelares de las obras que lo iluminan.
Como líneas finales dejo constancia de mi gratitud por la oportunidad de compartir mi
voz, datos y creencia de que la memoria espiritual de la identidad y el patrimonio, tangible o intangible, constituyen el mejor tributo al fortalecimiento nacional.

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