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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI.

Recurso de Nulidad

CNDDHH: DOCUMENTO DE TRABAJO

ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA


ABOGADO DE LA PARTE CIVIL
EN EL PROCESO PENAL SEGUIDO
CONTRA ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI
POR LOS CASOS BARRIOS ALTOS
Y LA CANTUTA

(Recurso de Nulidad A. V. Nº 19-2001-09)

23.11.2009

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ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

CONTENIDO

I. El ser humano, ante todo; II. Defensa de la sentencia y del proceso 04


II. Defensa de la setencia y del proceso 06
III. Sobre la calificación de los hechos de Barrios Altos
y La Cantuta como crímenes de lesa humanidad 08
IV. Sobre la relación entre Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos 24
V. Palabras finales 25

3
ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

Señor Presidente y señores Jueces Supremos de la


Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema
de Justicia.

En representación de las víctimas y de los familiares


de las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta, que
durante 17 años han tenido el admirable coraje y
la perseverancia para convertir el más profundo
dolor en una lección de entereza y dignidad, en un
reclamo vigoroso e indeclinable de justicia, presento
el siguiente alegato.

I. El ser humano, ante todo

E
sta es una sesión de enorme trascendencia en la historia jurídica y cívica del Perú, pues toda la
opinión pública del país, y aun del extranjero, asiste a la culminación de una obra de justicia que
hasta el momento el consenso de los que defienden el imperio del Derecho en todas partes del
mundo califica como ejemplar.

Y es una sesión trascendental, sin duda, porque se está haciendo justicia en relación con crímenes de lesa
humanidad. No se trata de delitos corrientes, no estamos ante la criminalidad de bagatela de un ladronzuelo
callejero. Los hechos que nos reúnen hoy, señores Jueces Supremos, son tremendos por su naturaleza
especialmente detestable y repulsiva. No lo olvidemos nunca.

Aquí estamos porque nos convoca la memoria de casi treinta seres humanos asesinados o lesionados con la
fría y cómoda decisión que da el sentirse poderoso e impune porque se controlan los resortes más íntimos
y malolientes de un poder político y militar conquistado gracias a un artero golpe de Estado. Treinta seres
humanos —las víctimas de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta— que no son los únicos, pues apenas
son una mínima parte de las víctimas por las que el gobernante de entonces debería responder. Se trata de
los casos que, gracias a la inaudita y ejemplar valentía y perseverancia de unas humildes madres y familiares,
que no se resignaron al asesinato especialmente inhumano de sus seres queridos, pudieron superar las
innumerables barreras opuestas a la justicia por los violadores de derechos humanos y sus cómplices
solícitos, que en vano intentan enlodar la histórica y ejemplar sentencia emitida en abril.

Estas víctimas fueron asesinadas con frialdad inhumana, sin dárseles ninguna oportunidad, sin formularles
cargos, actuando conspirativamente, en secreto, disparándoles en masa, como en Barrios Altos; o con un
tiro en la nuca, como en La Cantuta. Sus cuerpos, ya sin vida, también fueron secuestrados y dispuestos
vilmente, incinerados, seccionados, repartidos, traficados; finalmente devueltos, en el colmo de una burla
sangrienta, en cajas de leche evaporada.

Y para ejecutar todo ello, para matar no solo a estas víctimas sino a muchas otras cuyos casos no han podido
judicializarse, se creó y alimentó desde la cima del poder un mecanismo criminal plasmado en la brutalidad
extrema y desalmada del destacamento militar Colina.

Estamos pues, repito, no ante casos de la delincuencia cotidiana que, siendo perniciosos, son en cierta forma
previsibles. Se trata, en este proceso, de crímenes especialmente violentos —crímenes atroces: asesinatos—
cometidos desde la seguridad del poder por quienes, en lugar de defender la ley en su condición de

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autoridades, se aprovecharon de tal condición y de las instituciones que dominaban para violar la legalidad
y matar con toda impunidad.

Se trata, pues, de crímenes de lesa humanidad que ofenden la conciencia ética de la comunidad civilizada y le
repugnan profundamente y, por eso, en el mundo entero, en la comunidad mundial de naciones democráticas,
el asesinato extrajudicial —precisamente el caso que aquí nos congrega— está tipificado como tal.

Señor Presidente, en el necesario análisis de la sentencia que ha condenado a Alberto Fujimori, ¡bienvenidos
los argumentos legales!, ¡adelante las elaboraciones intelectuales!, ¡paso libre a las referencias a la doctrina
y la jurisprudencia!

Pero que ni unos ni otras nos extravíen, los extravíen, al punto de perder de vista lo central: que los actos
atroces de Barrios Altos y La Cantuta se cometieron contra personas de carne y hueso, en cuyos pechos
palpitaban corazones ávidos de vida; personas que abrigaban afectos, amor e ilusiones por las cuales luchar
y esforzarse; personas que tenían madres, hijos y amigos que no cesan de llorarlos.

Que los crímenes se perpetraron contra seres humanos idénticos a cualquiera de nosotros y que, en distintas
circunstancias, hubiésemos podido ser cualquiera de nosotros mismos. Pero, sobre todo, seres únicos e
irrepetibles, destinados, como todos los seres humanos, a transcurrir una sola vez sobre la Tierra.

Esas son las vidas únicas e irrepetibles, y por eso mismo de valor incalculable, como son las vidas de todos
los seres humanos, las que una serie de crímenes brutales cometidos bajo el amparo del poder segaron con
una desafiante impunidad que no puede tolerarse más.

Que las elaboraciones intelectuales tampoco nos hagan perder de vista que, 17 años después de los crímenes,
cinco cuerpos de los estudiantes de La Cantuta no han sido hallados; que el acusado Alberto Fujimori elude
hasta el día de hoy señalar el lugar exacto en el que se encuentran los restos; y que esa contumaz negativa
impide a las familias de las víctimas —verdaderas antígonas en su desesperación— cumplir con el derecho a
sepultar a sus muertos, norma básica de respeto por el cuerpo humano y que ha sido parte del patrimonio
cultural de la humanidad desde que el hombre de Neanderthal fue enterrado en una cueva sobre un lecho
de ramas y cubierto con un manto de flores.

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ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

II. Defensa de la sentencia


y del proceso

S
eñor Presidente, venimos ante este honorable tribunal a defender la sentencia expedida por la
Sala Penal Especial de la Corte Suprema: en verdad, una decisión que se vale por sí misma1, que
se sostiene por sus propios argumentos —sólidamente razonados—, que trasciende nuestra época
y que es resultado de un proceso judicial auténtico, con plenas garantías, y no una vendetta; una
sentencia que contiene un sinnúmero de extremos dignos de ser resaltados y comentados2:

1) Como los que desarrollan afirmaciones probatorias de alcance general;

2) los que consolidan la tesis de la autoría mediata por dominio de la voluntad en aparatos de
poder organizados3;

3) los que ratifican la idoneidad del recurso a la prueba indiciaria en los casos de violación a los
derechos humanos;

4) los que destacan el valor del Informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación;

5) los que resaltan el valor de los documentos desclasificados;

6) los que califican los hechos de Barrios Altos y La Cantuta como crímenes de lesa humanidad;

7) los que rescatan la dignidad de las víctimas.

Y, por qué no decirlo, venimos ante este honorable tribunal a defender todo el proceso penal, que no
dudamos en calificar como uno de los acontecimientos mayores en la lucha incesante por el imperio del
Derecho contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad. El proceso, en su integridad, es un hito
trascendental para el Derecho y es un parteaguas para el desarrollo democrático de países en busca de su
destino, como el nuestro.

El proceso, iniciado el 10 de diciembre de 2007, sienta un precedente histórico que reivindica al Poder
Judicial peruano por la reserva moral que representan no pocos magistrados como los que conformaron la
Sala Especial.

Un proceso caracterizado4:

1) Por la independencia de los magistrados frente a cualquier poder constituido o fáctico; así como
su imparcialidad, objetividad y transparencia;

2) por la garantía de un justo y debido proceso, en el cual Alberto Fujimori gozó de la mayor
amplitud y garantías para ejercer su defensa; en el que se presentó, debatió y valoró la prueba

1. Raúl Pariona Arana sostiene que “Se trata de una sentencia sin precedentes en la historia de nuestra jurisprudencia y, con seguridad, de una de las más relevantes de
la jurisprudencia internacional” (El posicionamiento de la teoría de la autoría mediata en la jurisprudencia peruana. Análisis de la fundamentación efectuada en los casos
Barrios Altos y La Cantuta. En: Gaceta Penal &Procesal Penal, Tomo 1, Julio 2009, p. 63)
2. Ronald Gamarra Herrera. Lecciones del proceso al ex presidente Alberto Fujimori. En: Revista Doctrina & Práctica, Nº 5, 2009, pp. 3-32
3. Dice Raúl Pariona Arana que “Si se quisiera expresar en pocas palabras el significado de la sentencia de la Corte Suprema en el caso Fujimori, debería indicarse que
ella consolida la teoría de la autoría mediata por organización en la jurisprudencia nacional e internacional. Esta es la culminación de un desarrollo que empezó ya hace
muchos años en la doctrina. Este proceso confirma que la autoría mediata por organización es la estructura dogmática más adecuada para juzgar crímenes cometidos
desde y a través de aparatos organizados de poder” (El posicionamiento de la teoría de la autoría mediata en la jurisprudencia peruana. Análisis de la fundamentación
efectuada en los casos Barrios Altos y La Cantuta. En: Gaceta Penal &Procesal Penal, Tomo 1, Julio 2009, p. 72)
4. Ronald Gamarra Herrera. Lecciones del proceso al ex presidente Alberto Fujimori. En: Revista Doctrina & Práctica, Nº 5, 2009, pp. 3-32

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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

aportada conforme a las reglas que nos gobiernan; en el que la decisión final solo respondió a la
concurrencia de suficientes elementos de juicio que vinculan objetivamente a Alberto Fujimori
con los delitos instruidos; y en el que la determinación judicial de la pena ha sido efectuada en
estricta observancia del principio de proporcionalidad y racionalidad de la pena y la afectación
al bien jurídico protegido; y

3) porque en él no se juzgaron las opiniones ni los actos políticos del acusado, sino sus actos que
configuran delitos tipificados en el Código Penal.

El proceso iniciado el 10 de diciembre de 2007 también sienta un precedente histórico en cuanto el Poder
Judicial peruano le ha enseñado al mundo que5:

1) Es posible juzgar a un ex presidente por violaciones a derechos humanos en un tribunal penal


nacional;

2) que ese juzgamiento debe ser respetuoso de los estándares internacionales en materia de juicio
justo, particularmente de los derechos del procesado;

3) que ese proceso debe ser público y transparente;

4) que ese proceso debe permitir la desclasificación de la información pública sobre la materia;

5) que ese proceso debe garantizar los derechos de las víctimas y sus familiares, así como reconocer
una amplia participación en el juicio; y

6) que ese proceso debe garantizar la participación ciudadana más amplia a través de la presentación
de informes sobre cuestiones de hecho o de derecho por terceros.

Con la sentencia del 7 de abril de 2009, el Perú, ante los ojos del mundo, ha hecho justicia a las víctimas
que por más de 17 años clamaron por ella sin ser escuchadas: esto es, condenar al culpable y cumplir con
reivindicar la dignidad de las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta.

La condena al ex presidente sienta un precedente histórico frente a los crímenes de lesa humanidad
perpetrados desde las más altas esferas del poder, que suelen quedar impunes, y es un episodio que
representa un hito en la lucha por la justicia y el respeto a la dignidad de los seres humanos.

Con la ratificación de la sentencia condenatoria por parte de este supremo tribunal, el 2009 será
recordado:

- Como el año en que la justicia recayó sobre un ex presidente que simboliza mucho de lo peor de
lo que nuestra sociedad ha sido capaz de expresar en las últimas décadas;

- como el año en que el Poder Judicial resaltó los valores democráticos y ciudadanos, y reafirmó el
principio democrático de la igualdad de todos —gobernantes y gobernados, débiles y poderosos,
sin ninguna excepción— ante la ley democráticamente aprobada, común a todos.

5. Ibíd.

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ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

III. Sobre la calificación de los hechos


de Barrios Altos y La Cantuta como
crímenes de lesa humanidad

P
aso ahora a exponer con algún detalle los elementos centrales que, a nuestro juicio, apoyan la
decisión de la Sala Penal Especial de calificar las matanzas perpetradas en Barrios Altos y La Cantuta
como crímenes de lesa humanidad.

1. El 07 de abril de 2009, la Sala Penal Especial pronunció por unanimidad una sentencia histórica que condenó
a Alberto Fujimori como autor mediato de la comisión de los delitos de homicidio calificado-asesinato, bajo
la circunstancia agravante de alevosía, en agravio de Luis Antonio León Borja y otras 24 personas; y de
lesiones graves en agravio de Natividad Condorcahuana Chicaña y otras tres personas:

Fundamento 823°. CONDENANDO a ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI o KENYA FUJIMORI,


cuyas generales de ley han sido precisadas en el párrafo 4°, como autor mediato de la
comisión de los delitos de:

I. Homicidio calificado–asesinato, bajo la circunstancia agravante de alevosía, en agravio


de:

[Nombres de las víctimas]


nombre
nombre
nombre
nombre
nombre
nombre
nombre
nombre
II. Lesiones graves, en agravio de:

[Nombres de las víctimas]


nombre
nombre
nombre
nombre
nombre
nombre
Los mencionados delitos de homicidio calificado y lesiones graves constituyen crímenes
contra la humanidad según el Derecho Internacional Penal.

2. En el fundamento 717 de su sentencia, el tribunal también declaró que

los actos de asesinato y lesiones graves, objeto de juzgamiento, trascienden su ámbito


estrictamente individual o común al adecuarse, plenamente, a los presupuestos que
identifican a los delitos contra la humanidad. Los asesinatos y lesiones graves de Barrios Altos
y La Cantuta son también delitos contra la humanidad. Fundamentalmente, porque ellos se

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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

cometieron en el marco de una política estatal de eliminación selectiva pero sistemática de


presuntos integrantes de grupos subversivos [y porque] conforme a sus objetivos, afectó a
un número importante de personas indefensas de la población civil.

3. Conforme al estado de la evolución del Derecho Penal Internacional, existen determinadas conductas que,
por sus características de aberración, impactan la conciencia colectiva y generan obligaciones universales de
persecución y sanción penal.

A tenor de una invocadísima sentencia, los crímenes de lesa humanidad

son actos serios de violencia que dañan a los seres humanos privándolos de lo que es
más esencial para ellos: su vida, libertad, bienestar psíquico, salud y/o dignidad. Son actos
inhumanos que por su extensión y gravedad van más allá de los límites tolerables por la
comunidad internacional, que forzosamente debe exigir su castigo. Pero los crímenes contra
la humanidad también trascienden al individuo porque cuando el individuo es lesionado, la
humanidad es atacada y anulada (Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, caso Fiscalía
v. Erdemovic, sentencia del 29 de noviembre de 1996, párr. 27 y 28)

Como ha advertido la Corte Suprema, los crímenes de lesa humanidad

… lesiona[n] los derechos fundamentales del ser humano, la propia esencia de la dignidad
humana (Sala Penal Permanente, sentencia de 24 de septiembre de 2007, recaída en el
recurso de nulidad Nº 1598-2007, caso Chuschi)6.

La conciencia generalizada entre los pueblos de la Tierra y el estado de la evolución del Derecho Penal
Internacional, mucho antes de 1991 (año de la matanza de Barrios Altos), prohíben los crímenes de lesa
humanidad e imponen la obligación internacional de enjuiciar y sancionar a sus perpetradores.

Así, por ejemplo, el tribunal europeo de derechos humanos en el caso Kolk y Kislyiy v. Estonia7 (a los que, en
2003, una corte nacional había condenado por crímenes contra la humanidad por su participación, en 1949,
en la deportación de población civil desde la ocupada Estonia a la República Federativa Socialista Soviética
de Rusia), sostuvo que la proscripción de tales conductas aberrantes fue reconocida en 1945 en el Estatuto
del Tribunal de Nuremberg (Decisión de 17 de enero de 2006); y la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, en el caso Almonacid Arellano y otros v. Chile8, reitera este aserto y concluye específicamente que
en 1973 —año de la muerte de dicho profesor a manos de carabineros— el asesinato era un crimen de lesa
humanidad y, por ende, era violatorio de una norma imperativa del Derecho Internacional (Sentencia de 26
de septiembre de 2006, Excepciones Preliminares, fondo, reparaciones y costas, parr. 99).

4. Los crímenes de lesa humanidad, codificados desde el Estatuto de Nuremberg (artículo 6c), asumidos por
los Principios de Nuremberg y resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas (Resolución 3 (I) de
13 de febrero de 1946 y Resolución 95 (I) de 11 de diciembre de 1946), y ratificados por los estatutos de los
tribunales penales internacionales ad hoc, particularmente el de Yugoslavia (artículo 5) y Ruanda (artículo 3),
además de los llamados tribunales penales mixtos de Timor Oriental, Sierra Leona y Camboya, así como por el
Estatuto de la Corte Penal Internacional (artículo 7) son definidos, en términos generales, como cualesquiera
de una serie de actos inhumanos como el asesinato, el exterminio, la tortura, el sometimiento a la esclavitud,
la deportación, la persecución por motivos políticos, raciales o religiosos, el encarcelamiento arbitrario, la
desaparición forzada, el homicidio intencional, el encarcelamiento, la violencia sexual, cometidos como
parte de un ataque generalizado o sistemático contra cualquier población civil.

Por cierto, en los últimos años se advierte que la jurisprudencia ha “extendido” el concepto de crimen
de lesa humanidad mucho más allá de la definición aceptada en el ámbito internacional, hasta alcanzar

6. http://www.aprodeh.org.pe/casos2007/ayacucho/imagenes/sentenciachuschi.pdf
7. http://www.derechos.org/nizkor/impu/kolkesp.html
8. http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_154_esp.pdf

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ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

a comportamientos que objetivamente se encuadran en el Derecho Penal ordinario, pero que se hallan
en una posición de franca relación con la perpetración de tales crímenes contra el género humano: entre
otras, asociación ilícita, sustracción y ocultación de un menor, falsificación ideológica de documento público,
apropiación extorsiva de bienes, robo, encubrimiento y sustracción de documentos destinados a servir de
prueba9.

Pero ¿cuál es el elemento esencial, definidor de los crímenes contra la humanidad? La clave de interpretación
correcta es el denominado elemento de contexto, que se concreta en el ataque sistemático o generalizado
contra la población civil y que nos permite precisamente separar el delito doméstico del crimen de lesa
humanidad. En el caso seguido contra Momcilo Krajisnik, ex miembro de la dirigencia serbio bosnia,
condenado por la persecución, exterminio, asesinato, deportación y traslado forzoso de civiles no serbios
durante el conflicto en Bosnia Herzegovina, el tribunal ad hoc ha identificado el elemento de contexto de la
siguiente manera:

a) la existencia de un ataque;

b) el ataque se encuentra dirigido contra la población civil;

c) el carácter generalizado o sistemático del ataque;

d) la conducta del infractor forma parte del ataque; y

e) que el autor sepa que su conducta forma parte del ataque generalizado o sistemático contra la
población civil

(Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. Fiscalía v. Momcilo Krajisnik. Sentencia de fecha
27 de septiembre de 2006, párr. 705).

El señalamiento de los enunciados elementos precisa de nuestra parte, sin embargo, la siguiente y sucinta
delimitación:

a) La noción de “ataque” es diferente a la de “conflicto armado” y a la de ataque armado (jurisprudencia


del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia: entre otros, los casos Fiscalía v. Kunarac,
sentencia de 12 de junio 2002, párr. 86; Fiscalía v. Vasiljević, sentencia de 29 de noviembre de 2002,
párr. 29-30; y Fiscalía v. Limaj, sentencia de 30 de noviembre de 2005, párr. 182), y puede calificarse
de “comisión múltiple de actos”;

b) la noción de “generalizado” equivale “a gran escala” (Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia,


caso Fiscalía v. Tadic, sentencia de 7 de mayo de 1997, párr. 648; Tribunal Internacional para Ruanda,
caso Fiscalía v. Kayishema y Ruzindana, sentencia de 12 de mayo de 1999, párr. 122).

La de “sistemático” alude al “carácter organizado” (Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, caso


Fiscalía v. Tadic, sentencia de 7 de mayo de 1997, párr. 648; Tribunal Internacional de Ruanda, caso
Fiscalía v. Akayesu, sentencia de 2 de septiembre de 1998, párr. 580)

Ya la jurisprudencia (Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia: caso Fiscalía v. Tadic, sentencia de 7


de mayo de 1997, párr. 648; Tribunal Internacional de Ruanda: caso Fiscalía v. Rutaganda, sentencia
de 6 de diciembre de 1999, párr. 67 y 68) y la doctrina (entre muchísmos otros, Werle10, Pérez-
León Acevedo11, Meini12) han señalado que ello implica un enfoque alternativo —o generalizado o
sistemático—, descartando una mirada acumulativa;

9. Ezequiel Malarino. Jurisprudencia latinoamericana sobre derecho penal internacional. En: Lateinamerika Analysen 18, 3/2007, pp. 196-197. http://www.giga-hamburg.
de/content/publikationen/archiv/la_analysen/z_la_analysen_18_malarino.pdf
10. Gerhard Werle. Tratado de Derecho Penal Internacional. Tirant lo Blanch, Valencia, 2005, p. 362
11. Juan Pablo Pérez-León Acevedo. La Responsabilidad internacional del individuo por crímenes de guerra. Ara Editores, Perú, 2008, p. 156
12. Iván Meini Méndez. Los delitos contra la humanidad en el ordenamiento legal peruano. En: Francisco Macedo / Coordinador. Los caminos de la justicia penal y los
derechos humanos. Idehpucp, 2007, p. 113

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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

c) la noción de “civil” comprende a toda persona que no es miembro de las fuerzas armadas o que,
en todo caso, no sea un combatiente (Tribunal Internacional para la ex Yugoslavia, caso Fiscalía v.
Blaskic, sentencia de 3 de marzo de 2000; y caso Fiscalía v. Kunarac, Kovac y Vukovic, sentencia de
12 de junio de 2002, párr. 90)

d) se excluyen los “actos aislados”; y

e) no es necesario que el perpetrador tenga un conocimiento detallado del ataque.

5. En verdad, los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, en tanto expresión de una estrategia antisubversiva
clandestina, general y sistemática dirigida por el ex Presidente Alberto Fujimori en el marco de un aparato
organizado de poder, cuyo eje central fue la eliminación de personas, merecen el calificativo de crímenes
contra la humanidad.

Los textos de los tribunales internacionales antes citados, el Estatuto de la Corte Penal Internacional —de la
cual el Perú es Estado parte— y el texto complementario a éste de los Elementos de los Crímenes desarrollan
con detalle los elementos contextuales de los crímenes de lesa humanidad.

La sentencia condenatoria de Alberto Fujimori, en el párrafo 710, hace referencia a la calificación de las
masacres de Barrios Altos y La Cantuta, empezando con una síntesis del desarrollo que este concepto ha
tenido en el Derecho Internacional. La sentencia, en los párrafos 711-712 y párrafos 714-716, igualmente,
hace referencia a los elementos contextuales que toda conducta debe poseer para ser calificada bajo la
categoría de crímenes de lesa humanidad.

Elementos objetivos o materiales


Con base en doctrina autorizada y jurisprudencia penal internacional, la sentencia condenatoria desarrolla
con cierto detalle el carácter de sistematicidad pero, no así, el carácter de generalidad del ataque contra la
población civil

En todo caso, la caracterización que se efectuó en la sentencia sobre lo que debe entenderse por “sistemático”
coincide con lo que la propia Corte Penal Internacional, en la decisión sobre confirmación de cargos de 30 de
septiembre de 2008 en el caso Fiscal vs. Katanga y Ngudjolo Chui, ha entendido como sistemático:

394. […] el adjetivo “sistemático” refiere a la naturaleza organizada de los actos de violencia
y la improbabilidad de su ocurrencia esporádica. […]

397. El término “sistemático” ha sido entendido como ya sea un plan organizado en procura
de una política común, la cual sigue un patrón regular y resulta en una comisión de actos o
como “patrones de crímenes” tales como que los crímenes constituyen una “repetición no
accidental de conducta criminal común no en una base regular”.

Si aplicamos los conceptos anteriores a los hechos de los casos Barrios Altos y La Cantuta, tenemos que se
habría dado una práctica sistemática de serias violaciones de derechos humanos, en concreto asesinatos, en
contra de civiles por parte de miembros del grupo Colina, los cuales actuaron como autores inmediatos en
un aparato de poder estatal bajo el control de Alberto Fujimori.

La sistematicidad de los crímenes implementados por el aparato de poder estatal bajo control de Fujimori es
ejemplificada en el párrafo 717 de la sentencia.

Por lo tanto, el ataque perpetrado contra civiles en Barrios Altos y La Cantuta califica como sistemático.

En torno al carácter generalizado, aspecto no desarrollado en mayor detalle en la sentencia, resulta de valía
hacer referencia, como punto de partida, a

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ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

a) lo que la propia Corte Penal Internacional entendió en la confirmación de cargos de 30 de septiembre de


2008 en el caso Fiscal vs. Katanga y Ngudjolo Chui como generalizado:

[…] el adjetivo “generalizado” connota la naturaleza a gran escala del ataque y el número de
las personas atacadas,

[…] el término “generalizado” ha también sido explicado como que comprende un ataque
llevado a cabo sobre un área geográfica extensa o un ataque en un área geográfica pequeña,
pero dirigido contra un número extenso de civiles.

b) los comentarios de la Comisión de Derecho Internacional a su Proyecto de Código de Crímenes contra la


Paz y Seguridad de la Humanidad (versión de 1991), citados por el propio Tribunal Penal Internacional para
la ex Yugoslavia (caso Fiscalía v. Tadic, sentencia de 7 de mayo de 1997, párr. 648). En tales comentarios se
sostiene que

El término “a gran escala” en el presente texto […] es suficientemente amplio para cubrir
varias situaciones involucrando una multiplicidad de víctimas, por ejemplo, como resultado
del efecto acumulativo de una serie de actos inhumanos o el efecto singular de un acto
inhumano de magnitud extraordinaria.

Si aplicamos este sentido del término generalizado a los hechos concretos de Barrios Altos y La Cantuta,
podemos concluir que el ataque contra la respectiva población civil en el cual los asesinatos fueron cometidos,
tuvo un carácter generalizado toda vez que, como es claro, no estamos frente a un acto aislado o de un solo
individuo.

Por lo demás, debemos tener en cuenta que el ataque generalizado contra civiles no solo se tradujo en los
casos Barrios Altos y La Cantuta, sino que, como bien señala la sentencia condenatoria en los párrafos 576 y
siguientes, alcanzó a otros crímenes:

• Desaparición forzada y ejecución extrajudicial de seis personas en la localidad de Pativilca, en los


pueblos de Caraqueño y San José, el 28 de enero de 1992.

• Desaparición forzada y ejecución extrajudicial de nueve pobladores del distrito de El Santa en


Chimbote, en los Asentamientos Humanos “La Huaca”, “Javier Heraud” y “San Carlos”, el 2 de mayo
de 1992.

• Desaparición forzada y ejecución extrajudicial del periodista Pedro Herminio Yauri Bustamante en
Huacho, el 24 de junio de 1992.

• Desaparición forzada y ejecución extrajudicial de la familia Ventocilla —cinco personas— en


Huacho, el 24 de junio de 1992.

• Desaparición forzada y ejecución extrajudicial de Fortunato Gómez Palomino, denominado caso


“el Evangelista”, en el distrito limeño de Chorrillos, en el Asentamiento Humano “Pescadores”, en
mayo o junio de 1992.

• Desaparición forzada y ejecución extrajudicial de una o dos personas en Ate-Vitarte, inmediaciones


de la Carretera Central, en fecha no precisada del año 1992.

Es decir, el número total de víctimas fatales ascendió a 58 ó 59 y comprendió no solo la ciudad de Lima sino,
también, otras ciudades. Así, el área geográfica no es “limitada” o “reducida” si tomamos en cuenta la real
escala del ataque.

De hecho, la sentencia, en el párrafo 717, hace referencia a ello, aunque no de manera expresa, cuando
concluye que

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Esta política […] conforme a sus objetivos, afectó a un número importante de personas
indefensas de la población civil.

En cualquier supuesto, debido a los hechos concretos de Barrios Altos y La Cantuta se configuran crímenes
de lesa humanidad al estar presente, sin duda, el carácter sistemático y también, con razonable fundamento,
el carácter generalizado.

Elementos subjetivos o mentales


Sobre el particular, el artículo 7.1.g del Estatuto de la Corte Penal Internacional establece que

A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “crimen de lesa humanidad” cualquiera
de los actos siguientes [léanse asesinatos] cuando se cometa como parte de un ataque
generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.

El artículo 7.1.g del texto de los Elementos de los Crímenes del Estatuto de la Corte Penal Internacional
precisa lo anterior al establecer como elemento mental del crimen de lesa humanidad de asesinato —así
como de las otras conductas— lo siguiente:

Que el autor haya tenido conocimiento de que la conducta era parte de un ataque
generalizado o sistemático dirigido contra una población civil o haya tenido la intención de
que la conducta fuera parte de un ataque de ese tipo.

Como se desprende de lo anterior, así como a partir de la jurisprudencia de tribunales penales internacionales
(entre otros, los casos Fiscalía v. Tadic, sentencia de 15 de julio de 1999, párr. 248; Fiscalía v. Kordic, sentencia
de 17 de diciembre de 2004, párr. 99; Fiscalía v. Kayishema, sentencia de 29 de mayo de 1999, párr. 134; y
Fiscalía v. Bagilishema, sentencia de 7 de junio de 2001, párr. 94), el análisis debe realizarse sobre los que
son considerados como autores.

Ello no significa que los autores deban tener un conocimiento detallado de todas las características del
ataque, según lo desarrollado en la jurisprudencia internacional y en el propio texto de los Elementos de los
Crímenes del Estatuto de la Corte Penal Internacional, el cual, en su artículo 7, establece que

[…] No obstante, el último elemento no debe interpretarse en el sentido de que requiera


prueba de que el autor tuviera conocimiento de todas las características del ataque ni
de los detalles precisos del plan o la política del Estado o la organización. En el caso de
un ataque generalizado o sistemático contra una población civil que esté comenzando, la
cláusula de intencionalidad del último elemento indica que ese elemento existe si el autor
tenía la intención de cometer un ataque de esa índole.

Si aplicamos lo anterior a los hechos concretos del caso, podemos señalar que, respecto de las masacres de
Barrios Altos y La Cantuta, no era necesario que Alberto Fujimori hubiera conocido los detalles y pormenores
de esas acciones. Esta última afirmación, por lo tanto, confirma y refuerza la condena de Fujimori por los
crímenes de lesa humanidad de asesinato en Barrios Altos y La Cantuta, los cuales fueron materialmente
implementados por miembros del grupo Colina.

6. La defensa del condenado Alberto Fujimori pretende que la calificación de crímenes de lesa humanidad
viola el principio de legalidad penal. En realidad, de una lectura de la sentencia condenatoria se desprende
que el tribunal, en claro respeto a “las exigencias constitucionales del principio de legalidad penal”, examinó
el asunto y subsumió la conducta típica de Alberto Fujimori únicamente en las figuras penales incorporadas
a nuestro ordenamiento punitivo ordinario: asesinato y lesiones.

Por lo mismo, si algo se desprende de la decisión no es sino, al contrario, un evidente apego al principio de
legalidad.

13
ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

Distinto es que el tribunal haya declarado que tales delitos de asesinato y lesiones graves, en atención a sus
características, trascienden su ámbito estrictamente individual o común y se adecuan plenamente a lo que,
internacionalmente y en el momento de su persecución, se califica de crímenes de lesa humanidad. Y, por lo
mismo, hace suya dicha consideración al caso en concreto.

La consideración de los delitos de asesinato y lesiones graves como crímenes de lesa humanidad en modo
alguno contraría el principio de legalidad. El tribunal no cambia la subsunción típica de la conducta: Alberto
Fujimori es, a todas luces y para todo efecto, condenado por asesinato y lesiones (cumpliéndose así las
exigencias de ley previa, ley cierta, ley estricta y ley escrita).

El tribunal no inventa un nuevo tipo penal para calificar los mismos hechos de crímenes de lesa
humanidad.

El tribunal no invoca alguna de las descripciones legales presentes en los artículos 319 al 324 del Código
Penal para calificar los hechos de crímenes de lesa humanidad, pues es consciente de que, en atención al
principio de legalidad en su vertiente de prohibición de la retroactividad de la ley penal, núcleo duro de
la seguridad jurídica que contempla nuestra Constitución, los comportamientos penalmente relevantes de
Alberto Fujimori no pueden subsumirse en expresos tipos penales nacionales que no estaban vigentes a la
fecha de la comisión de los crímenes.

Sucede, simplemente, que el tribunal no se aparta un milímetro de los tipos penales comunes previstos en el
Código Penal, que, empero, mejor y ampliamente recogen, se aproximan o atrapan el núcleo de las conductas
internacionalmente prohibidas. El tribunal reconduce, articula inteligentemente los comportamientos
penalmente relevantes ejecutados por Alberto Fujimori a algunos tipos penales comunes, sin que por tal
razón pierdan su naturaleza de lesa humanidad.

En suma, el tribunal presidido por el juez supremo César San Martín vocal ha obrado con el tino necesario
para cumplir con la obligación estatal de perseguir los crímenes de lesa humanidad, en tanto conducta
prohibida por el Derecho Internacional, vía la ley penal interna.

Y es que, en definitiva, en los casos en los que la ley penal nacional capte las conductas que son delictivas
a la luz de la normativa internacional, a través de tipos penales específicos o comunes vigentes a la fecha
de la comisión de los crímenes, es posible aplicar estos y cumplir con las exigencias del derecho penal
internacional.

Existe una diferencia sustancial entre, por un lado, la aplicación del tipo internacional de crímenes de lesa
humanidad y de, por otro lado, la aplicación de los tipos penales nacionales vigentes al momento de la
comisión de los hechos simplemente acompañados de la calificación —más no de aplicación ni condena—
por crímenes de lesa humanidad.

7. De hecho, ya antes la falta de expresa tipificación penal nacional de crímenes internacionales —crímenes
de lesa humanidad en concreto— no ha sido óbice para que las cortes nacionales califiquen los hechos a
la luz de las categorías del Derecho Penal Internacional. Ello es complementario y a la vez diferente de la
aplicación de la respectiva sanción penal y condena de los acusados en aplicación de los delitos tipificados
en los códigos penales respectivos en estricto respeto del principio de legalidad.

En materia de jurisprudencia nacional podemos citar, a manera de ejemplo,

a) La sentencia condenatoria expedida por la Sala Penal Nacional de 13 de octubre de 200613, caso cúpula de
Sendero Luminoso/Lucanamarca, Exp. 560-03. En esta sentencia, Abimael Guzmán y otros líderes de Sendero
Luminoso fueron condenados en aplicación de delitos como terrorismo y homicidio calificado tipificados en
la legislación penal peruana, pero también los hechos materia de examen recibieron la calificación jurídica

13. http://www.icj.org/IMG/GuzmanDecision.pdf

14
PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

de ser constitutivos de serias violaciones del Derecho Internacional Humanitario. En efecto, en la página 120
de la sentencia aludida se señala claramente que

Como aparece de los hechos probados y de los argumentos que en detalle se formularán
más adelante, los integrantes, y en especial sus dirigentes, del Partido Comunista del Perú-
Sendero Luminoso llevaron a cabo u ordenaron la realización de atentados y acciones
armadas al margen del Derecho Internacional Humanitario e incurrieron en la violación
sistemática del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra.

Dicha sentencia fue confirmada por la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de la República el
26 de noviembre de 200714, Recurso de Nulidad Nº 5385-2006.

b) También merece citarse la sentencia de 23 de noviembre de 2007 expedida por la Sala Penal Nacional,
Exp. 39-06, seguida contra Oscar Valladares Olivares y otros por el delito de asesinato, que en referencia a
los delitos de lesa humanidad sostiene lo siguiente:

Bajo dicho concepto no solo se consideran a los delitos contra la humanidad cuya descripción
legal la encontramos en los artículos 319 al 324 del Código Penal, sino también a cualquier
delito que signifique un cuestionamiento del estándar mínimo de derecho de la humanidad
en su conjunto. Así una ejecución extrajudicial, como no tiene una previsión expresa en el
Código Penal, puede ser reconducida al tipo de asesinato o al de homicidio de los artículos
108 y 106 del Código Penal respectivamente

[…] por razones de observancia del principio de legalidad… hay comportamientos penalmente
relevantes que no pueden subsumirse en los tipos contra la humanidad que regula el Código
Penal vigente… [sin embargo]… ello no es óbice para reconducirlos a los llamados tipos
penales comunes, sin que por tal razón pierda su naturaleza de lesa humanidad…

Dicha sentencia fue confirmada por la Sala Penal Permanente mediante resolución de fecha 18 de junio de
2008, recaída en el recurso de nulidad 106-2008.

c) En el mismo sentido es de hacer expresa mención de la resolución de la Sala Penal Nacional de noviembre
de 2005, en el caso Accomarca, Exp. 36-05-F, en la que se concluye:

Por los patrones y modalidad en que se produjeron las muertes de los pobladores de
Llocllapampa… a manos del ejército peruano, nos encontramos frente a casos de ejecuciones
extrajudiciales, pues la finalidad de los oficiales y soldados conforme al Plan Huancayocc fue…
eliminar, destruir y arrasar a los delincuentes terroristas, agravándose su comportamiento
delictivo con el acto horrendo de arrojarles granadas y luego quemar a las víctimas, todo lo
que permite inferir que nos encontramos ante un supuesto de crimen de lesa humanidad.

El hecho de procesar los actos antes señalados como delito de asesinato previsto y penado
en el Código Penal de 1924, no implica en modo alguno negarle la condición de violaciones
a los derechos humanos, como tampoco impugnar las consecuencias que ello acarrea, esta
subsunción en tipos penales locales, de ningún modo contraría ni elimina el carácter de
crímenes de lesa humanidad de la conducta en análisis, ni impide aplicarle las reglas y las
consecuencias jurídicas que les cabe por tratarse de crímenes contra el derecho de gentes.

d) También es de invocar la resolución de la Sala Penal Nacional de 6 de junio de 2006, en el caso Cayara,
Incidente 46-05-U, en la que, a propósito de la confirmación de un auto que declara la imprescriptibilidad de
la acción por considerar que los hechos constituían delitos de lesa humanidad, precisa que

en el presente caso se imputa al procesado Augusto Luis Cano Polo ser presunto autor del

14. http://www.unifr.ch/ddp1/derechopenal/jurisprudencia/j_20080616_33.pdf

15
ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

delito contra la Humanidad, contra la Vida, el Cuerpo y la Salud, en la modalidad de Homicidio


Calificado–Ejecución Extrajudicial, previsto y penado a la fecha de la comisión de los hechos
por el artículo ciento cincuenta y dos del Código Penal de mil novecientos veinticuatro
en agravio de Esteban Asto Palomino y Otros, sancionado con pena de internamiento.
Que estando a los hechos antes glosados se aprecia que dicho ilícito constituye un grave
atentado contra los derechos humanos, y atendiendo a los patrones de conducta, modalidad
y circunstancias que rodearon la comisión del hecho delictivo encuadraría en la figura de
Ejecución Extrajudicial.

e) No podemos dejar de mencionar la resolución del Cuarto Juzgado Supraprovincial de 19 de agosto de


200915 en el caso Comando Rodrigo Franco, Exp. 2007-00935-62, en que se declara infundada la excepción
de prescripción de la acción penal, tras reconocer que

los delitos imputados al procesado MAXIMO AGUSTIN MANTILLA CAMPOS, esto es, Secuestro
y Homicidio Calificado, se adecuan a los presupuestos de los delitos de Lesa Humanidad, ya
que las circunstancias que rodearon los ataques que causaron la privación de su libertad
y posterior muerte de los agraviados…, se dieron en el marco de un patrón de violaciones
sistemáticas de los derechos humanos, lo cual violaba una norma imperativa del Derecho
Internacional, ya que la prohibición de cometer crímenes de lesa humanidad es una norma
ius cogens, es decir, de norma imperativa cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los
Estados, y la penalización de estos crímenes es obligatorio conforme al Derecho Internacional
general.

8. A nivel de jurisprudencia penal comparada, podemos señalar que se ha dado una práctica consolidada de,
por un lado, aplicar las ofensas domésticas disponibles en el código o legislación penal interna al momento de
la comisión de los respectivas conductas y, por otro lado, la calificación legal como crímenes internacionales
—especialmente crímenes de lesa humanidad— a la luz del Derecho Penal Internacional.

En materia de jurisprudencia comparada podemos citar, a manera de ejemplo,

España

El Pleno Jurisdiccional de la Sala Segunda del Tribunal Supremo acordó, mediante sentencia de 3 de julio de
200716, en el caso del represor argentino Adolfo Scilingo Manzorro, recurso Nº 10049/2006/P, lo siguiente:

Debemos condenar y condenamos al acusado Adolfo Francisco Scilingo Manzorro como


autor de treinta delitos de asesinato previstos y penados en el artículo 139.1; como autor
de un delito de detención ilegal previsto y penado en el artículo 163, y como cómplice de
255 delitos de detención ilegal previstos y penados en el artículo 163, todos ellos del Código
Penal vigente, los cuales constituyen crímenes contra la Humanidad según el Derecho
Internacional.

Argentina

a) El fallo dictado el 6 de marzo de 2001 (punto IV-B) por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional
Federal Nº 4 de Buenos Aires en el caso Simón. En esta decisión, los hechos fueron calificados, en primer
lugar, como crímenes contra la humanidad y, luego, se procedió a analizar el papel de la legislación nacional
en la persecución de tales crímenes. Así, se señaló que

Es cierto que los tipos penales vigentes en nuestro país tal vez no captan en toda su
dimensión la gravedad de los hechos dado que, en muchos casos, no valoran especialmente
aquellas circunstancias que hacen que se consideren crímenes contra el derecho de gentes

15. www.justiciaviva.org.pe/jurispru.html
16. www.derechos.org/nizkor/espana/juicioral/doc/anuncio.html

16
PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

(por ejemplo, el hecho de cometerse a gran escala y de modo sistemático, desde posiciones
oficiales, etcétera), aunque algunas de esas características pueden estar mencionadas como
circunstancias agravantes en nuestra legislación.

Sin embargo, esta falta de una referencia específica en los tipos penales existentes a esas
circunstancias que, según el derecho de gentes, elevan la gravedad de algunas conductas y
las convierten en crímenes contra la humanidad, no obsta que el núcleo de esas conductas
sí esté abarcado por diversos tipos penales de nuestra legislación y, en consecuencia, sean
aptos para juzgar los hechos y determinar la pena aplicable.

Posteriormente, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 5 de la Capìtal Federal, vía sentencia de 11 de


agosto de 200617, condenó a Julio Héctor Simón por los delitos de privación ilegal de la libertad, imposición
de tormentos y ocultación de una menor de edad. En el exordio de esa misma decisión se anota que

Los hechos por los que habrá de ser condenado Simón no se tratan de delitos aislados, sino
que constituyen crímenes de lesa humanidad inmersos en lo que se conoce como terrorismo
de Estado.

b) En decisión de 24 de agosto de 200418, en el proceso contra Enrique Arancibia Clavel, acusado de integrar
la asociación criminal chilena DINA, la Corte Suprema de Argentina, a pesar de subsumir los hechos en las
normas del Código Penal sobre asociación ilícita, concluyó que cuando una asociación tiene como finalidad
cometer crímenes de lesa humanidad, comparte el carácter de estos y el delito se convierte en un crimen
de lesa humanidad y, por ende, imprescriptible. La Corte Suprema, igualmente, afirmó que la calificación
del delito como crimen de lesa humanidad y la aplicación de la regla de imprescriptibilidad no lesionaban el
principio de legalidad, toda vez que el crimen y esa regla ya formaban parte de la costumbre internacional en
el momento de los hechos antes de que algunas convenciones internacionales —ratificadas por Argentina
con posterioridad a los hechos— los reconocieran. La Corte Suprema, igualmente, advirtió que la adopción
de una posición contraria podría comprometer la responsabilidad del Estado argentino con respecto del
ordenamiento jurídico interamericano.

c) La Corte Suprema, mediante resolución de 13 de julio de 200719, en el caso Mazzeo, declaró la


inconstitucionalidad del Decreto 1002/89 que había indultado a personas aún sometidas a proceso por
delitos cometidos durante la dictadura militar, entre otros a Santiago Omar Riveros por los hechos a él
imputados en la ex causa 85 de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martin; y calificó los hechos como
crímenes de lesa humanidad.

d) El Tribunal Oral en lo Criminal Federal No. 1 de la Plata, en el caso Miguel Osvaldo Etchecolaz, en decisión
de 19 de septiembre de 200620, calificó a los hechos de homicidios, privación ilegítima de la libertad y
tormentos durante la dictadura militar argentina como

delitos de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio que tuvo lugar en la República
Argentina entre lo años 1976 y 1983.

e) El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, mediante sentencia de 4 de septiembre de 200821,


condenó a Antonio Domingo Bussi y a Luciano Benjamín Menendez por los delitos de asociación ilícita,
privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos, homicidio agravado por alevosía, todo
en concurso real, “calificándolos como delitos de lesa humanidad”.

17. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/juliansent.html
18. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/arancibia.html
19. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/riveros5.html#senten
20. http://www.derechos.org/nizkor/arg/ley/veredicto.html
21. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/tucuman.html

17
ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

f) El Tribunal Oral en lo Criminal federal Nº 1 de San Martín, mediante sentencia de agosto de 200922, condenó
a Santiago Omar Riveros como coautor de los delitos de allanamiento ilegal, robo, privación ilegítima de la
libertad, tormentos y homicidio agravado por alevosía, “Declarando que los delitos por los que se le condena
son DELITOS DE LESA HUMANIDAD”.

g) El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes, a través de sentencia de 5 de agosto de 200823,


condenó a Cristino Nicolaides y otros por los delitos de asociación ilícita agravada en concurso real con los
delitos de privación ilegal de la libertad agravada, abuso funcional, aplicación de severidades, vejaciones,
apremios ilegales y de tormentos; ello, después de señalar que se trata de

hechos gravísimos, por su reiteración, por su modo de comisión y por el número de personas
que resultaron víctimas, son constitutivos de Delitos o Crímenes de Lesa Humanidad.

h) El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 4, en sentencia de 18 de diciembre de 200724,


condenó a Cristino Nicolaides y otros represores por los delitos de asociación ilícita, privación ilegal de la
libertad calificada y reducción a servidumbre, no sin señalar que

es indudable que los hechos descriptos en función de los bienes jurídicos comprometidos,
de los medios utilizados para su ejecución y las modalidades de su consumación, constituyen
crímenes contra la humanidad.

i) La Cámara Federal de La Plata, en decisión de 30 de agosto de 1989 en el proceso de extradición de


Scwammberger, calificó a los hechos como crímenes de lesa humanidad y los consideró imprescriptibles
recurriendo —debido a la ausencia de tales normas en la legislación interna— al Derecho Internacional.

j) La Corte Suprema, en decisión de 2 de noviembre de 1995 en el proceso de extradición de Priebke, calificó


los hechos, a los efectos del requisito de doble incriminación, como genocidio y crimen de guerra y afirmó
su imprescriptibilidad haciendo uso del ius cogens (o normas imperativas) del Derecho Internacional. Tal
calificación de los hechos, de conformidad con el Derecho Internacional, fue fundamentada por la Corte
Suprema al sostener que las descripciones típicas del Derecho Penal común comprendían la “sustancia de la
infracción” que se le atribuía a Priebke.

Bolivia

Entre otras decisiones, en el auto supremo No. 464 de 27 de septiembre de 2007, la Corte Suprema ha
calificado al narcotráfico como delito de lesa humanidad.

Chile

a) La Corte Suprema, en decisión de 17 de noviembre de 200425, en el caso Sandoval Rodríguez (Krassnoff y


otros) sostuvo que:

la soberanía interna del Estado de Chile reconoce su límite en los derechos que emanan de
la naturaleza humana; valores que son superiores a toda norma que puedan disponer las
autoridades del Estado, incluido el propio poder Constituyente.

En esta decisión, los hechos fueron calificados, además del delito de secuestro según el Código Penal,
también como crimen de desaparición forzada según el artículo II de la Convención Interamericana sobre
desaparición forzada de personas. La Corte Suprema negó que con ello se lesionara el principio de legalidad
(la objeción residía en que la Convención Interamericana sobre desaparición forzada de personas no fue
ratificada por Chile) porque, para condenar, se recurrió al Derecho Penal común.

22. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/riveros8.html
23. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/corrientes.html
24. http://www.derechos.org/nizkor/arg/doc/nicolaides.html
25. http://www.derechos.org/nizkor/chile/doc/krassnoff.html

18
PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

b) En decisión de 13 de diciembre de 2006, en el caso Vásquez Martínez y Superby Jelders, la Corte Suprema
calificó al asesinato por fuerzas estatales de opositores políticos como crimen de lesa humanidad y declaró
su imprescriptibilidad. La Corte Suprema descartó una afectación del principio de legalidad en tanto los
hechos ya eran punibles según el Derecho interno con base en el tipo de homicidio y, por el otro, la regla de
la imprescriptibilidad de tales crímenes ya formaba parte del Derecho consuetudinario con anterioridad a su
incorporación en la Convención sobre imprescriptibilidad de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

c) La Corte de Apelaciones de Santiago, en decisión de 30 de septiembre de 199426, en el caso Bárbara Uribe


Tambley y Edwin Van Jurik Altamirano (imputado Romero Mena), consideró que los delitos de secuestro y
tortura eran crímenes de guerra. También señaló que “frente a violaciones criminales de derechos humanos”
no rige el principio de irretroactividad de la ley penal.

Colombia

a) La Corte Constitucional, en la sentencia C-171/93, posteriormente ratificada vía la sentencia C-069/94


de 23 de febrero de 1994 (Expedientes acumulados Nº D-388 y D-401), consideró el delito de secuestro, así
como el de asesinato de personas y otros delitos como crímenes de lesa humanidad.

b) La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema, en sentencia de 6 de marzo de 200327, en el caso de la


Masacre de Ríofrío, recurrió a la categoría de crímenes de lesa humanidad a pesar de la subsunción típica de
los hechos en las normas del Derecho Penal común. En efecto, se señaló que los hechos, es decir asesinatos
y torturas, entre otros,

pueden ser inscritos dentro de aquellos que, por su inusitada gravedad, la comunidad
internacional estima imprescriptibles y perseguibles en cualquier lugar por constituir […]
crímenes de lesa humanidad

c) La Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, en resolución de 11 de julio de 200728, Segunda
instancia 26945. C/. Orlando Cesar Caballero Montalvo, ha dicho —haciendo suyo el razonamiento de la
jurisprudencia de la Corte Constitucional— que

Los hechos atroces en que incurre el narcotráfico, como son la colocación de carrobombas
en centros urbanos, las masacres, los secuestros, el sistemático asesinato de agentes del
orden, de jueces, de profesionales, de funcionarios gubernamentales, de ciudadanos
corrientes y hasta de niños indefensos, constituyen delito de lesa humanidad, que jamás
podrá encubrirse con el ropaje de delitos políticos.

Paraguay

En el caso del señor Napoleón Ortigoza, víctima de tortura cuando este crimen no se encontraba aún tipificado
en el Derecho Penal interno, la Corte Suprema de Paraguay, en sentencia 585 de 31 de diciembre de 1996,
afirmó que tales hechos configuraban el crimen de tortura sobre el siguiente fundamento:

Está claro, a la vista de los antecedentes arrimados a esta Corte que el inicio del proceso por
el que fue condenado Modesto Napoleón Ortigoza fue dado por supuestas declaraciones
arrancadas bajo la fuerza de la tortura […] El hecho ocurrió […] en una fecha en la que
regía plenamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos sancionada por las
Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948 y de la cual Paraguay es país adherente. Esta
declaración en su artículo 5 estatuye: Nadie será sometido a torturas ni penas o tratos
crueles, inhumanos o degradantes […] De acuerdo con el artículo 1 de la Convención de las

26. http://www.icrc.org/ihl-nat.nsf/46707c419d6bdfa24125673e00508145/5d04b4e7b87e75c2412565d1005 9572c!OpenDocument


27. http://www.derechos.org/nizkor/colombia/doc/riofrio.html
28. http://www.dhcolombia.info/spip.php?article405

19
ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

Naciones Unidas (resolución Nº 2391) sancionada el 26 de noviembre de 1968, los crímenes


de lesa humanidad son imprescriptibles. Esta Convención define entre estos crímenes las
infracciones graves enumeradas en los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949, cuyo
artículo 50 establece: Las infracciones graves a las que se refiere el artículo anterior son las
que implican uno cualquiera de los siguientes […]: el homicidio intencional, la tortura o trato
inhumano […] La prescripción […] no ampara a quienes pudieran resultar culpables de la
comisión de delitos de tortura que fueron denunciados y que son imprescriptibles.

Uruguay

a) En decisión del Juzgado Letrado en lo Penal No. 1 del 1 de diciembre de 200629, en el proceso de extradición
a Argentina de José Niño Gavazzo y otros militares uruguayos por su participación en operativos del Plan
Cóndor; además del recurso a los tipos comunes del Código Penal, el juez entendió que en sustancia los
hechos eran crímenes de lesa humanidad, al señalar que:

a los damnificados por los delitos de lesa humanidad no les corre el plazo para presentarse
ante los estrados y pedir justicia mientras leyes que muestran su incapacidad de castigar, se
impongan con su funcionalidad.

b) El 21 de octubre de 200930, el juez Penal de 19º Turno, Luis Charles, condenó al ex dictador Gregorio “Goyo”
Alvarez y al marino Juan Larcebeau Aguirregaray por reiterados delitos de “homicidio muy especialmente
agravados”, precisando en su fallo que

Mucho antes de la comisión de los hechos investigados, las conductas imputadas eran
consideradas crímenes contra la humanidad. Todo lo expuesto implica reconocer que esos
hechos son lesivos de normas que protegen valores fundamentales que la humanidad ha
reconocido a todo ser humano.

[…] La ocurrencia de delitos cada uno violando gran cantidad de derechos humanos
cometidos durante el gobierno de facto, en el marco del terrorismo de Estado y en forma
sistemática, masiva, planificada [...] comprenden las prácticas que el Derecho Internacional
considera ‘crímenes de lesa humanidad’, crímenes imprescriptibles y cuyo juzgamiento es
irrenunciable por todos los Estados.

Venezuela

a) La Sala de Casación Penal del Tribunal Superior de Justicia, en la decisión del 28 de marzo de 2000 en el
caso Zambrano Carrillo y, luego, la Sala Constitucional de ese tribunal, en la decisión de 12 de septiembre de
2001 en el caso Alcira Coy y otros, consideraron al narcotráfico como crimen de lesa humanidad recurriendo
en el segundo caso a la figura de “otros actos inhumanos de carácter similar” del artículo 7.1.k del Estatuto
de la Corte Penal Internacional.

b) El Tribunal Superior de Justicia calificó también al delito de terrorismo como crimen de lesa humanidad en
la decisión del 10 de diciembre de 2001, en el proceso de extradición de Ballestas Tirado.

9. La existencia de anterior jurisprudencia reviste la mayor importancia, ya que no se trata aquí de una
completa discrecionalidad o arbitrariedad de la Sala Penal Especial que expidió la sentencia condenatoria en
el caso seguido a Alberto Fujimori; sino, por el contrario, de ser coherentes con una técnica y razonamientos
jurídicos que, por lo menos en Latinoamérica, se ha consolidado.

29. http://www.espectador.com/principal/documentos/extradicion_gavazzo_silvera_arab.htm
30. http://espectador.com/documentos/sentencia_alvarez.pdf

20
PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

10. Por lo demás, es de rigor recordar que la doctrina ha recogido la tesis de la reconducción de los hechos
aberrantes —como los de Barrios Altos y La Cantuta— a los tipos penales comunes vigentes a la fecha de su
comisión y su calificación de crímenes de lesa humanidad.

Así, por ejemplo, Alicia Gil ha escrito que

Los crímenes de lesa humanidad no se encuentran expresamente tipificados como tales en


la legislación española… Por ello, hasta que se produzca la modificación del Código Penal que
incluya la tipificación y sanción expresa de los crímenes contra la humanidad como tales,
la única forma de castigar las conductas constitutivas de estos es acudir a las figuras de los
delitos comunes. Las modalidades previstas en la legislación internacional son adaptables
con diferente grado de dificultad a otros tipos comunes de la parte especial del Derecho
Penal español31.

Y, en el mismo sentido, María García ha añadido que

Antes de comenzar con el análisis de la regulación española introducida por LO 15/2003,


hay que advertir que estos crímenes de lesa humanidad no constituían conductas impunes
conforme a la antigua regulación, sino que se reconducía su punición a otros preceptos del
Código Penal (delitos comunes como homicidios, asesinatos, detenciones ilegales, genocidio,
terrorismo, etc.)32.

Otro autor, Pablo Parenti, ha adelantado que

la legislación penal argentina hasta enero de 2007 —cuando entró en vigor la ley de
implementación del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (ECPI)— no contaba
con tipos penales que coincidieran literalmente con las descripciones típicas de la mayor
parte de las figuras del DPI. Esto no implica que las conductas fueran atípicas, dado que
existían tipos penales que las prohibían aun cuando los elementos típicos fueran solo
parcialmente coincidentes con los de las figuras internacionales33.

También se ha anotado que los Estados se basan en su Derecho Penal ordinario para proceder a un castigo
adecuado de los crímenes de Derecho Penal Internacional, por ejemplo, acudiendo a los tipos clásicos de
asesinato, privación de libertad y otros, en lo que se ha dado en denominar la “solución cero”34 .

Y que, en tanto se respete el principio de legalidad, Carlos Caro indica que no es preciso que las estipulaciones
de los tratados o convenios internacionales

encuentren confirmación en una ley para su aplicación. Con ello, la mera interpretación de los
tipos actualmente en vigor, incluso los de Derecho Penal común, es compatible con la reserva
de ley penal, pues no se trata de la aplicación inmediata de cláusulas incriminatorias previstas
en el ordenamiento internacional, sino de fundamentar en términos de merecimiento de
pena una interpretación de la norma interna conforme al Derecho Internacional vigente35.

11. De otro lado, es de anotar que, en sus alegatos finales ante la Sala Penal Especial, presidida por el doctor
César San Martín, fue la parte civil la que señaló que los hechos constituían crímenes de lesa humanidad y

31. Alicia Gil Gil. Informes Nacionales. España, En: Persecución penal nacional de crímenes internacionales en América Latina y España. Kai Ambos/Ezequiel Malarino
(editores), Fundación Konrad Adenauer, 2003, Montevideo, pp. 345-346
32. María García Sánchez. Los crímenes contra la humanidad: regulación española ante la adopción del Estatuto de Roma de 1998. Http://www.letrasjuridicas.com/12/
garcia12.pdf
33. Pablo Parenti, La jurisprudencia argentina frente a los crímenes de derecho internacional. En: Lateinamerika Analysen 18, 3/2007, pp. 64-65. http://www.giga-
hamburg.de/content/publikationen/archiv/la_analysen/z_la-analysen_18_parenti.pdf
34. Gerhard Werle. Tratado de Derecho Penal Internacional. Tirant lo Blanch, Valencia, 2005, p. 152
35. Carlos Caro Coria, Informes Nacionales. Perú. En: Dificultades jurídicas y políticas para la ratificación o implementación del Estatuto de Roma de la Corte Penal Inter-
nacional. Kai Ambos/Ezequiel Malarino/Jan Woischnik, Fundación Honrad Adenauer, 2006, Montevideo, p. 384

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ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

que así debían ser declarados por el tribunal. Y que, frente a la expresa petición de la parte civil, el tribunal
estaba obligado a emitir un pronunciamiento sobre la materia, pues desde antiguo la jurisprudencia de la
Corte Suprema se ha decantado por considerar que

es una de las garantías del debido proceso que la sentencia se pronuncie sobre todas y
cada una de las alegaciones realizadas por las partes, desvirtuando o amparando, pero de
ninguna forma puede ignorarlas y dejarlas sin respuesta (por ejemplo, Ejecutoria Suprema
recaída en el Expediente Nº 556-87, de fecha 26 de diciembre de 1988).

12. Por cierto, los términos en los que la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema de Chile concedió la
extradición de Alberto Fujimori por los casos de Barrios Altos y La Cantuta, no impedían en modo alguno la
calificación de los hechos como crímenes contra la humanidad.

La sentencia de extradición vinculaba al tribunal presidido por el vocal César San Martín única y exclusivamente
en cuanto a los hechos objeto de juzgamiento; por el principio de especialidad que irradia el proceso
extradicional, el tribunal sólo podía juzgar a Alberto Fujimori por los hechos expresamente autorizados, no
por otros. Claro está, la Sala Penal Especial tenía amplia facultad para calificar los hechos conforme a los
tipos penales previstos en nuestro código sustantivo, manejar la teoría penal sobre autoría que —de ser el
caso— resultaba aplicable, imponer el título de imputación que calzaba con la acción imputada y, por cierto,
calificar los eventos como crímenes contra la humanidad.

13. La parte civil quiere dejar bien sentado que la Sala Penal especial se encontraba habilitada a no limitar
exclusivamente el análisis de los hechos al marco del Código Penal peruano, toda vez que ello importaría
dejar de lado el conjunto de normas aplicables al caso que fueron elaboradas por la comunidad internacional
para situaciones de extrema gravedad como la presente. Dicho en otras palabras: si el tribunal hubiera
juzgado los hechos de Barrios Altos y La Cantuta exclusivamente desde la perspectiva del Código Penal, ello
habría supuesto el desconocimiento o descarte de un conjunto de herramientas jurídicas diseñadas por el
consenso de las naciones especialmente para casos como los denunciados. El análisis hubiera sido válido
pero, sin duda, parcial e insuficiente.

14. Ahora bien, en tanto crímenes contra la humanidad, a los hechos de Barrios Altos y La Cantuta le son de
aplicación las consecuencias jurídicas establecidas en el Derecho Penal Internacional.

La calificación de conductas como crímenes de lesa humanidad, al ser esta una categoría de crímenes
internacionales —es decir, las más serias ofensas para no solo las víctimas directas, sino para la comunidad
internacional en su conjunto— tiene inmediatos efectos que comprenden, entre otros: la improcedencia
de amnistías, la improcedencia de indultos, la improcedencia de inmunidades, la imprescriptibilidad y la
posibilidad de ejercer jurisdicción universal por cualquier corte penal nacional sin necesidad de algún vínculo
con la nacionalidad de la víctima o la del perpetrador ni tampoco con el lugar de comisión de los crímenes.

Lo antes descrito ha sido sintetizado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, precisamente en
el seminal caso Barrios Altos, en su sentencia de 14 de marzo de 2001 (párr. 41); confirmado en posterior
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Myrna Mack contra Guatemala
(sentencia de 25 de noviembre de 2003, párr. 129) y en el caso Almonacid Arellano contra Chile (sentencia
de 26 de septiembre de 2006, párr. 112).

La jurisprudencia de tribunales penales internacionales, internacionalizados y nacionales también se ha


pronunciado al respecto. En lo referente a tribunales internacionales, el Tribunal Penal Internacional para la
ex Yugoslavia en el caso Fiscalía v. Furundzija, en sentencia de 10 de diciembre de 1998 (párr. 155); como
ejemplo de jurisprudencia de tribunales penales mixtos, tenemos la Corte Especial para Sierra Leona en el
caso Kallón y Kamara, en decisión de 13 de marzo de 2004 (párr. 71 y 88)36.

36. http://www.transcrim.org/07%20SCSL%20-%202004%20-%20Kallon%20Kamara

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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

En lo referente a jurisprudencia penal comparada y, en concreto, a nivel de casuística latinoamericana, existe


un amplio repertorio de decisiones que profundizan en los efectos antes señalados derivados de la calificación
de conductas como crímenes de lesa humanidad. Así tenemos, en lo concerniente a jurisprudencia peruana,
que la Sala Penal Nacional en el caso Accomarca, en sentencia de 25 de noviembre de 2005, concluyó que:

son inadmisibles las disposiciones de prescripción o cualquier otro obstáculo de Derecho


interno mediante el cual se pretenda impedir la investigación y sanción de los responsables
de las violaciones graves de los derechos humanos, tales como la tortura, las ejecuciones
sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por
contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional de los derechos
humanos.

A nivel del contexto latinoamericano se pueden mencionar, entre otras, las siguientes sentencias: i) Sentencia
de la Cámara Federal de La Plata en el caso Schwammberger, J. F. L. S. de 30 de agosto de 1989, Voto
del juez Leopoldo Schiffrin en el proceso de extradición de Schwammberger; ii) Corte Suprema de Justicia
de la Nación de Argentina en las sentencias en los casos Arancibia Clavel (24 de agosto de 2004) y Simón
(15 de junio de 2005); iii) Tribunal Constitucional de Bolivia, sentencia constitucional No. 1190/01-R de 12
de noviembre de 2001, quinto considerando, párrafos tercero y cuarto; iv) Corte Suprema de Justicia de
Paraguay, caso Napoleón Ortigoza, sentencia Nº 585 de 31 de diciembre de 1996; v) Corte Suprema de
Justicia del Uruguay, caso Pastor Coronel I, sentencia No. 810 de 25 de agosto de 1989; vi) Juzgado Letrado
en lo penal de 1er Turno del Uruguay, sentencia No. 114 de 1 de diciembre de 2006; y vii) Tribunal Supremo
de Justicia de Venezuela, Sala Constitucional, sentencia No. 1712 de 12 de septiembre de 2001 (ponente
Cabrera Romero).

15. También es de precisar que el tribunal que condenó a Alberto Fujimori ratificó, a partir del cúmulo
de pruebas analizadas, las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y del Tribunal
Constitucional peruano que, previamente, habían calificado los actos de Barrios Altos y La Cantuta como
crímenes contra la humanidad, de acuerdo con el Derecho Penal Internacional.

16. En suma, los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, por sus características, en atención a las decisiones
sobre la materia en los tribunales nacionales y en los órganos de protección regional, y considerando el
estado de la cuestión en el ámbito de la comunidad internacional, constituyen crímenes de lesa humanidad,
y así fueron declarados por un honorable tribunal.

23
ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

IV. Sobre la relación entre Alberto


Fujimori y Vladimiro Montesinos

A
l fundamentar oralmente sus agravios, la defensa del condenado Alberto Fujimori pretende
toda ausencia de vínculo entre su patrocinado y Vladimiro Montesinos Torres. Al respecto, es de
mencionar lo siguiente.
Uno de los modos más frecuentes de mitigar u ocultar las enormes responsabilidades de Alberto
Fujimori, consiste en alejarlo de la conducta, acción y delitos de Vladimiro Montesinos, como si este hubiese
actuado a sus espaldas, sorprendiendo su buena fe.
Esto es insostenible e inconsistente con los hechos, que demuestran la solidez, permanencia, intimidad,
inmoralidad y propósito de esta relación de mutua colaboración para dominar el poder y sus resortes, más
allá de la ley y en violación consciente de ella.
Fujimori y Montesinos forman un tándem, son las dos caras de una misma moneda. Su relación es tan fuerte
que se prolonga, con toda probabilidad, hasta hoy, como lo acredita el hecho de que en ningún momento de
este prolongado proceso Fujimori se haya atrevido a cuestionar a su cómplice ni a deslindar responsabilidades
con él.
Montesinos fue, tal vez, el único funcionario conspicuo que se mantuvo en el centro del poder durante toda
la década de Gobierno de Fujimori. Incluso estuvo allí desde antes, desde el momento en que Fujimori pasó
a la segunda vuelta en las elecciones de 1990. El testimonio de Máximo San Román, entre muchos otros,
acredita plenamente que, ya desde entonces, Montesinos se instaló en la intimidad de Fujimori.
Y fue apenas dos meses antes de su fuga a Japón, a fines de 1990, que Fujimori prescindió de Montesinos,
obligado por el escándalo del video que probaba claramente el soborno a Alberto Khouri y por la denuncia
de la fiscal suiza Cornelia Cova sobre las cuentas secretas de Montesinos por decenas de millones de dólares
en ese país.
Era tan importante e imprescindible Montesinos para sostener el tinglado de poder de aquel Gobierno, que
Fujimori no tuvo recursos personales ni políticos para sostenerse por sí mismo y, pocas semanas después,
terminó huyendo vergonzosamente del país y renunciando por fax a la presidencia de la república.
Fujimori no pudo gobernar ni siquiera un trimestre sin Montesinos: esta es la medida más objetiva de la
importancia de Montesinos para Fujimori.
No cabe dudar, en consecuencia, del rol que jugaba Montesinos en el seno del Gobierno de Fujimori. Él
era el gran factótum, el gran ejecutor, particularmente en las retorcidas y con frecuencia nauseabundas
operaciones de seguridad del Gobierno de Fujimori, y éste contaba plenamente con él para ello.
Por eso los ministros de Interior o Defensa se sucedían unos a otros, y los comandantes generales pasaban,
pero Montesinos siempre se quedó firme en su lugar, convenientemente abrigado por la media luz en que lo
situaba su ambigua condición funcional de supuesto asesor, a salvo de ser cuestionado por responsabilidad
política o administrativa.
Sólo Nicolás Hermoza Ríos tuvo una duración algo comparable, al punto de que abrigó la ilusión de haberse
convertido en un triunviro cuando, en realidad, nunca pasó de ser un advenedizo y cayó en desgracia después
de seis años de sociedad con la dupla Fujimori-Montesinos.
Que nadie lo dude: la relación que estos establecieron fue una relación privilegiada y excluyente, una
relación conspirativa, simbiótica, de mutua dependencia, de complicidad consciente y culpable para ejecutar
crímenes que van desde el asesinato hasta el narcotráfico, pasando por el fraude y el golpe de Estado; una
sociedad criminal para beneficiarse personalmente del poder al margen y en burla desvergonzada de la ley
que rige para todos los ciudadanos.

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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

V. Palabras finales

S
eñor Presidente, señores Jueces Supremos integrantes de esta Primera Sala Penal Transitoria de la
Corte Suprema:

Corresponde a esta Sala preservar y llevar a término este proceso, que es una obra de justicia
promovida contra viento y marea —contra todas las argucias y trampas puestas en el camino, durante
17 años, casi dos décadas, por los violadores de derechos humanos y sus poderosos cómplices de ayer y
hoy—. Una obra de justicia que prestigia enormemente al Poder Judicial y que hace abrigar la esperanza
de que, en medio de sus grandes problemas y carencias, este poder del Estado cuenta con un reducto de
magistrados comprometidos firmemente con el Derecho y que representan el germen de esa magistratura
que el país necesita urgentemente para que florezcan la democracia y los derechos humanos.

Alberto Fujimori no sólo violó sistemática y atrozmente derechos humanos fundamentales; simultáneamente
violó nuestra democracia y corrompió activamente nuestras instituciones. Por eso ha sido condenado ya, en
esta misma sede judicial, la Corte Suprema de la República, por no menos de otros tres delitos, que a su vez
solo son una parte representativa de los innumerables ilícitos cometidos por él y sus incondicionales en la
década infame de sultanismo gubernamental que encabezó.

Es necesario repasar y no olvidar este prontuario. Alberto Fujimori ha sido sentenciado por allanar ilegalmente
una vivienda de su cómplice de toda esa década, Vladimiro Montesinos, utilizando deliberadamente un falso
fiscal, para secuestrar materiales que evidentemente lo incriminaban37.

Fujimori ha sido sentenciado —luego de reconocerse culpable ante pruebas abrumadoras— por el tráfico
corrupto de dinero del erario, que es dinero de todos los peruanos, para pagar un descomunal soborno de
15 millones de dólares a su cómplice Vladimiro Montesinos y comprar así su silencio38.

Fujimori ha sido igualmente sentenciado —previo reconocimiento de su propia culpabilidad ante pruebas
abrumadoras, para evitar el mayor descrédito que le traería su escrutinio público— por organizar la compra
sistemática de parlamentarios venales que le permitieran lograr una mayoría hechiza, por comprar la línea
editorial de medios de prensa y organizar a gran escala el espionaje telefónico39.

Pero todos sabemos que no son los únicos delitos, sino apenas los pocos ilícitos que han podido ser
judicializados.

En estos días, el país anda conmovido por el descubrimiento de un grave caso de espionaje en perjuicio de
la seguridad nacional. ¿Hace falta recordar, acaso, el gravísimo daño que significó para la seguridad nacional
tener a un corrupto con antecedentes conocidos de traición a la patria como Vladimiro Montesinos en
el centro mismo del poder y en la condición factual de jefe de los servicios de Inteligencia y las Fuerzas
Armadas y Policiales? ¿Hemos olvidado quién puso al frente de las Fuerzas Armadas a Nicolás Hermoza
Ríos, enriquecido con dinero robado por decenas de millones de dólares a la seguridad nacional? Después
de estos antecedentes, que dieron al traste con la seguridad nacional y desmoralizaron profundamente a
nuestras Fuerzas Armadas, ¿puede extrañarnos que hoy pululen pequeños vladimiros que pretenden emular
a esos lamentables modelos?

37 Sentencia de 11 de diciembre de 2007, de la Vocalía de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia, en http://www.pj.gob.pe/CorteSuprema/spe/Documentos/Sen-


tencia_exp_0013-2003_111207.pdf; y sentencia de la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, en http://www.pj.gob.pe/CorteSuprema/spe/Documen-
tos/exp_AV-13-2003_2da_SPE_150408.pdf
38 Sentencia de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de justicia de 20 de julio de 2009, en http://blog.dhperu.org/?p=4323
39 Sentencia de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia, de 30 de septiembre de 2009, en http://blog.dhperu.org/?p=5066

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ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

La memoria de las treinta víctimas de Barrios Altos y La Cantuta, representada en esta audiencia por la
presencia dolida pero invariablemente digna de sus familiares, especialmente de sus madres y hermanas,
espera de esta Sala la ratificación rotunda de la reivindicación judicial a que tienen derecho y que persiguen
con indeclinable esperanza desde hace 18 años, venciendo la fatiga y las amenazas cobardes de los asesinos
y sus cómplices. Esta reivindicación es también la que esperamos todos los peruanos que no aceptamos ser
cómplices, ni siquiera pasivos, ni guardar silencio frente a las atrocidades, vengan de donde vengan.

Con la misma fuerza con que hemos exigido siempre la sanción drástica, pero dentro de la ley y la Constitución,
de los agentes del terrorismo senderista o emerretista, exigimos también la sanción severa, pero dentro de
la ley y la Constitución, de los agentes del terrorismo de Estado. Ni más, pero tampoco menos. La defensa
de la democracia tiene en el Derecho su baluarte esencial frente al crimen, cualquiera sea el signo con que
pretenda camuflarse, y es el imperio del Derecho, de la ley justa —la ley de una comunidad civilizada— lo
que defendemos en este honorable recinto.

Señor Presidente y señores Jueces Supremos integrantes de esta Primera Sala Penal Transitoria de la Corte
Suprema:

Termino este alegato recordando que los derechos humanos son derechos de todos los hombres y mujeres,
sin excepción; y que, por lo mismo, si una persona es violentada, todos somos agredidos. Si un hombre
es flagelado, todos somos torturados. Si una mujer es violada, todos somos ultrajados. Si una persona es
discriminada, todos somos humillados.

Reafirmando que los derechos humanos son el mínimo irrenunciable de la dignidad humana. Quienes atentan
contra ese mínimo, agreden a la humanidad entera; quienes lo defienden, hacen posible la civilización.

Y sosteniendo que el necesario compromiso en torno a principios de derechos humanos no es en base


a formulaciones abstractas. Al contrario: su contenido es concreto y significa, esencialmente, reconocer
un vínculo de solidaridad inquebrantable con personas, con seres humanos, con hermanos nuestros, con
mujeres, hombres y niños tan frecuentemente agredidos y violentados en sus cuerpos y su dignidad, con
esas miles de víctimas de violaciones impunes de derechos humanos en quienes esos principios se encarnan
dolorosamente con la intensidad, la perennidad y la esperanza del fuego.

Señores magistrados:

La Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema tiene la palabra. Abrigamos la esperanza de que estará
a la altura de su noble misión de justicia.

Lima, noviembre de 2009

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PROCESO PENAL CONTRA ALBERTO FUJIMORI. Recurso de Nulidad

27
ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA

ALEGATO DE RONALD GAMARRA HERRERA,


ABOGADO DE LA PARTE CIVIL EN EL PROCESO PENAL SEGUIDO CONTRA
ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI POR LOS CASOS BARRIOS ALTOS Y LA CANTUTA

(Recurso de Nulidad A. V. Nº 19-2001-09)

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