DOMINGO 9 DE MARZO DE 2008

GUIA DE LA ENSEÑANZA

CLARIN

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4.000 personas en tres turnos. En ese contexto, explica Gustavo Peltzer, del Instituto Nacional de Educación Técnica (INET), el gobierno peronista aprobó la Ley 16.450, “que desgravaba a estas empresas entre un 0,1 y un 0,2 % de la masa salarial a cambio de que abriesen escuelas para formar a los técnicos que necesitaba el país”. Esa fue la gran palanca que activó el desarrollo educativo técnico. Philips comenzó con su escuela en 1952. Cuatro años más tarde, Siemens empezó con la suya. Mercedes Benz y la futura Renault hacían en 1962 lo propio. Y Ford se sumaba a esta fiebre formativa en 1965. En general, estas escuelas impartían un ciclo básico de tres años con el que formaban mecánicos y eléctricos; luego, si algún alumno quería completar los estudios, cursaba un año más en una escuela industrial y se recibía de técnico en la especialidad que eligiese. Después las empresas incorporaban a los egresados a su plantel. Aquello era ideal, según Peltzer: “Los alumnos hacían prácticas en la cadena de producción; se formaban muy buenos técnicos: estudiaban donde trabajaban y accedían a la mejor tecnología de la época, algo que hoy no podemos ofrecer en la escuela”. Pero la alegría no duró mucho. Los gobiernos militares de las décadas del 60 y del 70 acuñaron el concepto “defensa nacional” y orientaron el desarrollo hacia la fabricación de armamento. Con ello, el tejido industrial comenzó a deshilacharse y la educación técnica empezó a

perder fuelle. Cuando Philips decidió prescindir de su escuela en 1971 y cederla al ámbito privado, empezó a verse que algo había dejado de funcionar. Y es que la coyuntura económica no acompañó. A la política de “defensa nacional” le siguió el gobierno de Alfonsín, que derogó

Técnicos agrónomos
El Instituto Agrotécnico Víctor Navajas Centeno existe desde 1968. Aunque privada, es una institución gratuita gestionada a través de la Fundación Victoria Jean Navajas, del Grupo Las Marías. Actualmente ofrece dos títulos terciarios: Técnico Forestal Superior y Técnico Superior en Producción Agropecuaria –que era un título secundario hasta 2008–, orientadas al desarrollo socioeconómico de la zona. Desde su fundación, egresaron 711 técnicos agrónomos, especializados en ganadería o en forestación. Informes www.fundacionvjnavajas.org.ar

la ley de exención fiscal. Luego vino la hiperinflación. Más tarde el neoliberalismo privatizador y desindustrializador de Menem, la Ley de Educación Federal –que golpeó duro a la educación técnica– y la decisión de algunas multinacionales de mudar sus plantas a Brasil para abaratar costos. Por último, llegó la crisis de

2002... Con tanto vaivén económico, las empresas vieron sus escuelas más como un gasto que como una inversión y se deshicieron de ellas. Por ejemplo, Renault la transfirió en 1991 a su fundación, que la gestiona desde entonces. Siemens cedió la suya en 2004 a la UTN Regional Haedo. Y Mercedes Benz cerró su escuela durante la última crisis y la reabrió en 2005, pero administrada ya por la Fundación Fangio. Aunque la filosofía ha cambiado sustancialmente –las empresas ya no pagan los sueldos de los docentes, las apoyan más bien desde la responsabilidad social corporativa y no existe relación vinculante para luego trabajar en la empresa–, de estas escuelas siguen egresando técnicos. Cada institución tiene su plan de estudios, pero casi todas ofrecen un secundario en Producción de Bienes y Servicios más un trayecto en Equipos e Instalaciones Electromecánicas. Ya no es como antes, sí; pero al menos las escuelas están abiertas. En los últimos 25 años muchas otras cerraron: “La escuela de SEGBA, la Escuela Técnica de Capacitación Ferroviaria o la de Entel, por ejemplo”, enumera Peltzer. Por suerte, algunas aguantaron el tirón y, aunque con cambios, sobreviven todavía al lado de sus respectivas empresas. Ese es el caso, para Peltzer, de “la Escuela Henry Ford, en General Pacheco; la de Ingenio Ledesma, en Jujuy, y el Agrotécnico Víctor Navajas del Grupo Las Marías, en Corrientes”. No parece mucho para soñar, pero es lo que hay ■

Experiencia de formación que nació en Jujuy en 1972
El Ingenio Ledesma fundó en 1972 la Escuela Técnica Ingeniero Herminio Arrieta (ETHA), en Libertador General San Martín (Jujuy). Desde su fundación la dirigen los Hermanos Maristas y, además de apoyo económico, la empresa le cede en comodato los inmuebles donde funciona. Ofrece los títulos técnicos en Salud y Ambiente, Industrias de Procesos, Electricidad y Electromecánica. Ledesma otorga pasantías no rentadas a los alumnos de la ETHA mientras cursan sus estudios. Y, cuando egresan, pueden acceder a un contrato de aprendizaje rentado a través del proyecto Escuelita Celulósica Papelera. Según este programa, los alumnos dividen su jornada en la planta en dos partes: 4 horas para Física, Química y Matemática, y 4 para trabajar en forma rotativa en diversas áreas de la fábrica de celulosa y papel. En 2007, 17 de los 18 egresados de la ETHA que participaron en este proyecto se incorporaron a la empresa. Además, Ledesma cede las instalaciones de la escuela para que la UTN, Facultad Regional Tucumán, dicte la Tecnicatura Superior en Mantenimiento Industrial. Sus alumnos realizan prácticas supervisadas. En los dos últimos años, 18 de los 20 alumnos de la primera promoción ingresaron en Ledesma. Más información: www.ledesma.com.ar