Juan Carlos Jiménez Labora Mateos 886273

Neocardenismo y el Partido de la Revolución Democrática
El Partido Revolucionario Institucional fue capaz durante muchas décadas de mantener su sistema cuidando que todos los actores nacionales estuvieran contentos. Uno de estos actores era la oposición. Durante años el PRI se dedicó a comprar y dividir a la oposición en base al fraude y a la corrupción. Sin embargo, el sistema político que tan bien le funcionaba al partido oficial iba de la mano de una política económica que era insostenible. Este sistema económico acabó por hundir al sistema político y la oposición en México tomó su fuerza después de muchos años. En este ensayo pretendo centrarme en la unificación de la izquierda en México, su alianza con los disidentes del PRI y su impacto en estos últimos años en la política nacional. En la década de los 80’s comenzaron a darse varios cambios en México. Terminaba el sexenio de José López Portillo y el país entraba en una de las crisis económicas sexenales. Esta crisis de 1982 fue tan grave que de 1979 a 1985 “el aumento acumulado del costo de la “canasta básica” del trabajador era del 1 305 por ciento.”(Carr, 1996). Esta crisis económica llevó a la redefinición de la política económica y Miguel de la Madrid al tomar la Presidencia en 1982 tuvo que aceptar que el modelo no había funcionado, sin decirlo explícitamente, y que se necesitaba un cambio de rumbo. La reagrupación de la izquierda mexicana se dio en este contexto. Uno de los partidos más antiguos de México, el Partido Comunista Mexicano, se desintegró para fusionarse en 1981 con otros partidos más pequeños y formar el Partido Socialista Unificado de México. Algunos de estos partidos pequeños eran el Partido del Pueblo Mexicano y el Movimiento de Acción Política, en donde había intelectuales importantes como José Woldenberg y Carlos Pereyra. Además, se incorporaron el Movimiento de Acción y Unidad Socialista y el Partido Socialista Revolucionario que se habían separado antes del PCM. Sin embargo, todavía había partidos que no eran parte de ese bloque de partidos de la izquierda mexicana como el Partido Mexicano de los Trabajadores, que tenía como representante a Heberto Castillo, y el Partido Revolucionario de los Trabajadores, quien tenía como líder a Rosario Ibarra de Piedra. Además de la creación del PSUM dentro del PRI comenzaron a haber divisiones porque hubo una “recomposición radical de la política mexicana a través de un parcial abandono de las tradiciones corporativistas de la Revolución Mexicana.” (Carr, 1996). Miguel de la Madrid, como parte de las acciones de su gobierno, comenzó la apertura de la economía mexicana y empezó a darse un giro hacia el “neoliberalismo”. Esto hizo que algunas personas que no estaban conformes como Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo se salieran del PRI con el argumento de que se traicionaban los objetivos de la Revolución Mexicana y se envolvían en la bandera del nacionalismo económico. Se les llamó la Corriente

Juan Carlos Jiménez Labora Mateos 886273 Democrática. En ese mismo año, el PSUM se uniría con una parte del PMT para formar el Partido Mexicano Socialista que tenía como candidato a la Presidencia en 1988 a Heberto Castillo. Otra parte se aglutinó en un nuevo partido llamado Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional. El PRT siguió sin unirse y tuvo a Rosario Ibarra de Piedra como candidata presidencial. Heberto Castillo se unió en los últimos momentos de la elección de 1988 a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, quien fue nominado por el PARM y que formó el Frente Democrático Nacional junto con otras organizaciones más pequeñas. Así, llegaron a las elecciones de 1988 una mezcla de disidentes del PRI y diversas organizaciones de izquierda. Cuauhtémoc Cárdenas ganó las elecciones del 6 de julio de 1988, pero fue Carlos Salinas de Gortari quien fue declarado Presidente de México después de un fraude electoral. Después de estas elecciones, Cárdenas junto con Porfirio Muñoz Ledo y otros como Ifigenia Martínez fundó el Partido de la Revolución Democrática en 1989. Después del fraude electoral, Salinas empezó su gobierno con muy poca legitimidad pero tomó la batuta cediendo algunos espacios de poder con la oposición y haciendo cambios en los códigos electorales. Esto lo hizo principalmente con el apoyo del PAN. Sin embargo, fue claro cómo el PRI aceptó como oposición al PAN pero cerró las puertas al PRD. Un ejemplo, es cómo reconoció la victoria del PAN en Baja California pero no la del PRD en Michoacán. El PRD se dedicó a dos cosas: descalificar al gobierno de Salinas y esperar su renuncia. Parte de los que apoyaban a Cárdenas se alejaron de él porque consideraron que fue tibio al no pelear contra el fraude. Cárdenas no quería una confrontación que pudiera ser sanguinaria y se fue por el camino de las instituciones. Al PRD le costó caro su falta de definición en sus primeros años y el PAN lo rebasó drásticamente en las elecciones de 1994 donde ganó otra vez el PRI con Zedillo. Además, al volver a lanzarse como candidato Cárdenas demostró la falta de renovación en el partido. Nació como un partido de caudillos y no de representación popular. Primero fue Cárdenas y ahora es López Obrador. Sin embargo, impulsó cambios importantes como oposición junto con el PAN que era más cercano al PRI. En 1997 el PRI no tuvo la mayoría en el Congreso y Cárdenas ganó el poder en el Distrito Federal. Se dio en México un cambio importante en donde el poder se dejó de concentrar en el Ejecutivo y pasó a manos del Legislativo. Esto se debe en gran medida al PRD. Después, vinieron las elecciones del 2000 donde volvieron a demostrar su falta de renovación y Cárdenas fue por tercera ocasión candidato presidencial. Muñoz Ledo, que también quería el poder se fue con el PARM y al final se decidió por apoyar a Fox. Ganó el PAN y se dio la alternancia política en México. El PRD después de ganar el DF ganó algunas gubernaturas como Zacatecas, Guerrero y Michoacán, entre otras. El DF se constituyó como su base y desde ahí empezó a ganar poder. Cárdenas se catapultó en el 2000 y López Obrador lo hizo en el 2006. Seguramente Marcelo Ebrard buscará hacerlo en 2012.

Juan Carlos Jiménez Labora Mateos 886273 Un parteaguas en la historia del partido son las elecciones del 2006. Estuvieron muy cerca de ganarlas y, en mi opinión, no hay certeza ni de que la hayan ganado ni de que la hayan perdido. Finalmente, Calderón quedó como Presidente y el PRD se constituyó como la segunda fuerza política desbancando al PRI. Después de las elecciones, López Obrador se auto designó “Presidente Legítimo” de México y empezó una gran polarización en el país. El país prácticamente se partió en dos. López Obrador cada vez se fue radicalizando más y, en opinión de muchos, el PRD desperdició una oportunidad histórica de constituirse como una oposición de peso. Una vez más, la izquierda mexicana se vio afectada porque se antepuso los intereses personales a los del partido. Todos se alinearon en un principio con López Obrador, pero al ver que su estrategia era la de desconocer a todos y romper las instituciones del país y tronar el gobierno de Felipe Calderón muchos de los integrantes del PRD empezaron a separarse de su líder. Entre otras fracciones del PRD está la de Nueva Izquierda que teniendo como líder a Jesús Ortega fue a las elecciones para presidencia del partido contra Izquierda Unida de Alejandro Encinas. Las elecciones fueron en marzo de 2008 y fueron un cochinero. Hubo urnas robadas, quemadas, boletas desaparecidas, baleados, enfrentamientos a golpes entre perredistas, acarreados, fraude por ambos lados, y muchas cosas lamentables para el partido. Finalmente, tuvieron que tener un presidente interino hasta que organismos externos al partido dictaminaron que Ortega había ganado. El PRD dejó ir una oportunidad muy grande. Tenía un gran apoyo por parte de diferentes sectores de la sociedad mexicana y por dejarse llevar por su líder se hundieron. Tuvieron la oportunidad de hacer transformaciones importantes y por radicalizarse y dividirse internamente han perdido popularidad en gran medida y han revivido al PRI. Manuel Aguilar Mora describió la situación del PRD en 1991 como lamentable a dos años de su fundación con “fracciones irreductibles luchando por la dirección del partido, completa desorganización interna y fracasos estrepitosos en el nivel electoral.” 18 años después, el PRD se encuentra en la misma situación. Está dividido, obedece intereses personales, no tiene rumbo, es contradictorio, está perdiendo elecciones que pudo haber ganado y no se vislumbra un buen futuro para el partido. Además, se ha separado de su coalición con el PT y Convergencia y todo indica que AMLO se va a ir con ellos. La razón por la que escribí este ensayo es porque creo, a pesar de tener mayor inclinación hacia la derecha, que tener un partido de izquierda como contrapeso es básico en una democracia desarrollada. Me da mucha tristeza ver que nuestra clase política sea tan gris. En este caso estudié a la izquierda, pero puedo agarrar al partido que sea y la historia es la misma. Además, creo que es interesante ver cómo hace relativamente poco tiempo existían tantos partidos políticos en México y como ese legado se puede ver en los partidos actuales de izquierda y principalmente en el PRD. Podemos ver a personas

Juan Carlos Jiménez Labora Mateos 886273 como Pablo Gómez o como Graco Ramírez que son los líderes de opinión de la izquierda en algunos momentos y que vienen del Partido Comunista, por ejemplo. Es interesante ver lo que hay atrás del PRD y que motiva muchas de sus acciones. Actualmente, ellos mismos dicen que conviven dos partidos dentro de uno solo con fines electorales. Uno es el que forma parte de la corriente de AMLO y el otro es el que forma parte de la corriente de la dirección del partido. Así nació el PRD. No es una casualidad. Es un partido en donde han convivido diferentes políticos con perspectivas muy distintas pero que se ven cobijados por una mayor fuerza electoral. Son presas del oportunismo con el que nacieron. Me da gusto que por lo menos se ha disminuido esa polarización en los últimos meses y que permite que por lo menos se pongan en la mesa de discusión algunos temas importantes para México. Sin embargo, creo que estamos muy lejos todavía de contar con una izquierda moderna que entienda que puede crear un cambio significativo en la sociedad a través de ser proactiva y respetar la legalidad y el cauce democrático que algunas pocas personas pretenden seguir en el país. Ojalá avancemos hacia allá porque, en la medida que lo logremos, podremos tener una democracia mucho más nutrida. Podremos centrar nuestras decisiones en base a propuestas y no en base al menos peor. Sobre la base del menos peor ganó Calderón en 2006 y parece que sobre esa misma base va a ganar el PRI en 2012. Cuando contemos con una base partidista en el país que sea apegada a ideologías y proponga a través de éstas tendremos un debate rico, plural y constructivo que pueda proyectar a México como un Estado moderno.

Bibliografía • • • Aguilar Mora, Manuel y Schoijet, Mauricio. (1991) La Revolución Mexicana contra el PRI. Editorial Fontamara. México. Carr, Barry. (1996) La izquierda mexicana a través del Siglo XX. Ediciones Era. México. Reyes Heroles, Federico (2008, marzo). Indignidad. Grupo Reforma. Obtenido el 08 de marzo de 2009 en: http://busquedas.gruporeforma.com/reforma/Documentos/DocumentoIm presa.aspx Sánchez Susarrey, Jaime (2008, abril). Pájaro de cuenta. Grupo Reforma. Obtenido el 08 de marzo de 2009 en: http://busquedas.gruporeforma.com/reforma/Documentos/DocumentoIm presa.aspx Sánchez Susarrey, Jaime (2008, abril). ¿No que no? Grupo Reforma. Obtenido el 08 de marzo de 2009 en: http://busquedas.gruporeforma.com/reforma/Documentos/DocumentoIm presa.aspx

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