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Recortes de Tristes trópicos de Levi Strauss

El conjunto de las costumbres de un pueblo es marcado siempre por un estilo; dichas costumbres
forman sistemas. Estoy persuadido de que esos sistemas no existen en número ilimitado y de que las
sociedades humanas, como los individuos en sus jue!os, sus sue"os o sus delirios jam#s crean
de manera absoluta sino que se limitan a ele!ir ciertas combinaciones en un repertorio ideal que
resultar$a posible reconstituir. Si se hiciera el inventario de todas las costumbres observadas, de
todas aquellas ima!inadas en los mitos as$ como de las evocadas en los jue!os de los ni"os y de los
adultos, de los sue"os de los individuos sanos o enfermos y de las conductas psicopatol%!icas,
se lle!ar$a a una especie de tabla peri%dica como la de los elementos qu$micos, donde todas las
costumbres reales o simplemente posibles aparecer$an a!rupadas en familias y donde nos bastar$a
reconocer aquellas que las sociedades han adoptado efectivamente.
El estudio de esos salvajes aporta al!o distinto de la revelaci%n de un estado de naturale&a ut%pico o
del descubrimiento de la sociedad perfecta en el cora&%n de las selvas; nos ayuda a construir un
modelo te%rico de la sociedad humana, que no corresponde a nin!una realidad observable pero con
cuya ayuda lle!aremos a desenmara"ar' lo que hay de ori!inario y de artificial en la naturale&a
actual del hombre, y a conocer bien un estado que ya no existe, que qui&# nunca haya existido, que
probablemente no existir# jam#s, y del cual, sin embar!o, hay que tener nociones justas para ju&!ar
bien nuestro estado presente'.
Si los hombres s%lo se han empe"ado en una tarea( la de hacer una sociedad buena para vivir, las
fuer&as que han animado a nuestros lejanos antepasados aún est#n presentes en nosotros. )ada ha
sido ju!ado; podemos retomarlo todo. Lo que se hi&o y se frustr% puede ser rehecho( *La edad
de oro que una cie!a superstici%n hab$a ubicado detr#s +o delante, de nosotros, est# en nosotros'. La
fraternidad humana adquiere un sentido concreto cuando en la tribu m#s pobre nos presenta nuestra
ima!en confirmada, y una experiencia cuyas lecciones podemos asimilar, junto a tantas otras. -
hasta encontraremos en ellas una frescura anti!ua. .ues, sabiendo que desde hace milenios el
hombre no ha lo!rado sino repetirse, tendremos acceso a esa noble&a del pensamiento que consiste,
m#s all# de todas las repeticiones, en dar por punto de partida a nuestras reflexiones la !rande&a
indefinible de los comien&os. .uesto que ser hombre si!nifica para todos nosotros
pertenecer a una clase, a una sociedad, a un pa$s, a un continente y a una civili&aci%n; puesto que
para nosotros, europeos y terr#queos, la aventura en el cora&%n del )uevo /undo si!nifica en
primer lu!ar que 0se no fue el nuestro y que llevamos en nosotros el crimen de su destrucci%n;
adem#s, que ya no habr# otro( vueltos hacia nosotros mismos por esta confrontaci%n, sepamos, por
lo menos, expresarla en sus t0rminos primeros, en un lu!ar y refiri0ndonos a un tiempo en que
nuestro mundo ha perdido ya la oportunidad de ele!ir entre sus misiones.
1omo etn%!rafo, dejo entonces de ser el único que sufre una contradicci%n que es la de la
humanidad entera y que lleva su ra&%n en s$. La contradicci%n permanece solamente cuando aislo
los extremos( 2para qu0 sirve actuar, si el pensamiento que !u$a la acci%n conduce al
descubrimiento de la ausencia de sentido3 .ero este descubrimiento no es inmediatamente
accesible( ten!o que pensarlo y no puedo pensarlo de !olpe. -a sean doce las etapas, como en la
4oddhi, ya sean m#s o sean menos, existen todas juntas, y para lle!ar hasta el fin estoy
perpetuamente llamado a vivir situaciones que exi!en todas al!o de m$( me debo a los hombres
como me debo al conocimiento. La historia, la pol$tica, el universo econ%mico y social, el mundo
f$sico y el cielo mismo, me rodean de c$rculos conc0ntricos de los cuales no puedo evadirme por el
pensamiento sin conceder a cada uno de ellos una parte de mi persona. 5s$ como el !uijarro, que
!olpea una onda y llena su superficie de c$rculos al atravesarla para alcan&ar el fondo debo antes
lan&arme al a!ua.
El mundo comen&% sin el hombre y terminar# sin 0l. Las instituciones, las costumbres y los usos,
que yo habr0 inventariado en el transcurso de mi vida, son la eflorescencia pasajera de una creaci%n
en relaci%n con la cual qui&# no posean otro sentido que el de permitir a la humanidad cumplir all$
su papel. Lejos de que ese papel le marque un lu!ar independiente, y de que el esfuer&o del hombre
aun condenado consista en oponerse vanamente a una decadencia universal, aparece 0l mismo
como una m#quina, qui&# m#s perfeccionada que las otras, que trabaja por la dis!re!aci%n de un
orden ori!inal y precipita una materia poderosamente or!ani&ada hacia una inercia siempre mayor,
que un d$a ser# definitiva. 6esde que comen&% a respirar y a alimentarse hasta la invenci%n de los
instrumentos termonucleares y at%micos, pasando por el descubrimiento del fue!oy salvo cuando
se reproduce a s$ mismo el hombre no ha hecho nada m#s que disociar ale!remente millares de
estructuras para reducirlas a un estado donde ya no son susceptibles de inte!raci%n.
Sin duda, ha construido ciudades y ha cultivado campos; pero, cuando se piensa en ello, esas
reali&aciones son m#quinas destinadas a producir inercia a un ritmo y en una proporci%n
infinitamente m#s elevados que la cantidad de or!ani&aci%n que implican. En cuanto
a las creaciones del esp$ritu humano, su sentido s%lo existe en relaci%n con 0ste y se confundir#n en
el desorden cuando haya desaparecido. 5s$, la civili&aci%n, tomada en su conjunto, puede ser
descrita como un mecanismo prodi!iosamente complejo donde nos !ustar$a ver la oportunidad que
nuestro universo tendr$a de sobrevivir si su funci%n no fuera la de fabricar lo que los f$sicos llaman
entrop$a, es decir, inercia. 1ada palabra intercambiada, cada l$nea impresa, establece una
comunicaci%n entre dos interlocutores equilibrando un nivel que se caracteri&aba antes por una
diferencia en la informaci%n, y por lo tanto una or!ani&aci%n mayor. 5ntes que *antropolo!$a'
habr$a que escribir *entropolo!$a' como nombre de una disciplina dedicada a estudiar ese proceso
de desinte!raci%n en sus manifestaciones m#s elevadas.
1uando el arco iris de las culturas humanas termine de abismarse en el vac$o perforado por nuestro
furor, en tanto que estemos all$ y que exista un mundo, ese arco tenue que nos une a lo inaccesible
permanecer#, mostrando el camino inverso al de nuestra esclavitud, cuya contemplaci%n a falta
de recorrerlo procura al hombre el único favor que sabe merecer( suspender la marcha, retener el
impulso que lo constri"e a obturar una tras otra las fisuras abiertas en el muro de la necesidad y
acabar su obra al mismo tiempo que cierra su prisi%n; ese favor que toda sociedad codicia
cualesquiera sean sus creencias, su r0!imen pol$tico y su nivel de civili&aci%n, donde ella ubica su
descanso, su placer, su reposo y su libertad, oportunidad esencial para la vida, de desprenderse y
que consiste 7adi%s salvajes8 7adi%s viajes8 durante los breves intervalos en que nuestra
especie soporta suspender su trabajo de colmena, en aprehender la esencia de lo que fue y continúa
siendo m#s ac# del pensamiento y m#s all# de la sociedad( en la contemplaci%n de un mineral m#s
bello que todas nuestras obras, en el perfume, m#s sabio que nuestros libros, respirado en el hueco
de un lirio, o en el !ui"o car!ado de paciencia, de serenidad y de perd%n rec$proco que un acuerdo
involuntario permite a veces intercambiar con un !ato.
5 - El estructuralismo de Lévi-Strauss
Es 1laude L0vi9Strauss
:;<
+:=>?,, fil%sofo franc0s de ori!en bel!a, quien, asumiendo las
aportaciones de la escuela sociol%!ica francesa, traslad% el an#lisis estructural al campo de la
antropolo!$a
:;@
. En este sentido, puede decirse que su obra supone, tanto una prolon!aci%n, como
un !iro y una nueva perspectiva en el campo de los estudios mitol%!icos; una prolon!aci%n, en
cuanto a su continuidad con las asunciones maussianas que conciben el mito como un peculiar
sistema de comunicaci%n, con un Ac%di!oA propio, cuyas cate!or$as y estructuras es preciso
descifrar; un !iro, respecto de que el modelo metodol%!ico no es ni biol%!ico ni psicol%!ico, sino
lin!B$stico, buscando conexiones internas en pos de las estructuras permanentes de la lengua
+diferenciando 0sta del habla,; y, por último, una apertura del hori&onte de estudio, en tanto que ha
compelido a la investi!aci%n mitol%!ica a plantearse en otros t0rminos los problemas anti!uos
+relativos, fundamentalmente, a la posibilidad del estudio cient$fico de los mitos pertenecientes a
culturas actualmente desaparecidas, como es el caso de, entre otros, los mitos !rie!os,.
:;C
ALo que L0vi9Strauss hi&o realmente fue tomar la noci%n de AestructuraA empleada por lin!Bistas,
folDloristas, al!unos psicoanalistas, matem#ticos e in!enieros de comunicaciones y aplicar ese
concepto anal$tico a las cate!or$as de la etno!raf$a ortodoxa. Este proceso perturb% a los
antrop%lo!os sociales in!leses s%lo porque ellos hab$an formulado una noci%n de estructura al!o
diferente, biol%!icamente fundada ...A
:;E
En efecto, tal y como el propio L0vi9Strauss ha sabido reconocer, el estructuralismo no es nada
nuevo en el #mbito de las humanidades; m#s aún, el enfoque estructuralista +que vendr$a a ser la
otra cara del proceder cient$fico reduccionista,, est# condicionado por el propio nivel de
complejidad del objeto de estudio, al tiempo que no es patrimonio exclusivo de nin!una disciplina
en particular.
ALo que denominamos estructuralismo en el campo de la lin!B$stica o de la antropolo!$a, o en el de
otras disciplinas, no es m#s que una p#lida imitaci%n de lo que las ciencias naturales han venido
reali&ando desde siempre. La ciencia tiene apenas dos maneras de proceder( es reduccionista o es
estructuralista. Es reduccionista cuando descubre que es posible reducir fen%menos que en un
determinado nivel son muy complejos a fen%menos m#s simples en otros niveles. .or ejemplo, hay
muchas cosas en la vida que pueden ser reducidas a procesos f$sico9qu$micos que las explican
parcialmente, aunque no en forma total. - cuando nos enfrentamos a fen%menos tan complejos que
no permiten su reducci%n a fen%menos de orden inferior, s%lo podemos abordarlos estudiando sus
relaciones internas, esto es, intentando comprender qu0 tipo de sistema ori!inal forman en conjunto.
- esto es, precisamente, lo que intentamos hacer en lin!B$stica, en antropolo!$a y en muchos otros
campos.A
:;F
6e lo antedicho puede desprenderse que, para L0vi9Strauss, AestructuraA no equivale a la estructura
emp$rica +se!ún nuestro autor, se trata de estructuras del orden de lo mental,, y tampoco refiere a
una suerte de arma&%n o arquitect%nica est#tica; esta estructura din#mica 9aunque estable9, no se da
en la realidad observable, sino que es siempre producto de tres elementos, siendo este car#cter
ternario el que le otor!a su dinamismo. El tercer elemento de esta estructura terciaria estar$a
siempre vac$o y preparado para asumir cualquier si!nificado, estando constituido por la historia y la
contin!encia, esto es, aquellos aspectos que justifican la perpetuaci%n de los fen%menos sociales y
culturales
:;?
. L0vi9Strauss, si!uiendo a Saussure, considera que este si!nificante flotante +que ser$a
el si!nificante de la si!nificaci%n,, es un ras!o estructural del len!uaje en !eneral, un elemento que
introduce en 0l una faceta asim0trica y !enerativa( la faceta de la contin!encia , el devenir, i.e., el
nivel del habla o parole, que hace referencia a la diacron$a o irrerversibilidad temporal
:;=
. .ero lo
que le interesa investi!ar a nuestro autor no es el flujo del habla, sino las estructuras estables de la
len!ua. El mito no es s%lo un relato que, discursivamente, transcurre en un eje temporal diacr%nico
+como el habla,, sino que tambi0n, como la len!ua, posee una disposici%n re!ulada de elementos
que conforman un sistema sincr%nico, i.e., un orden permanente +Ahaces de relacionesA
:<>
,, el cual
constituye el espacio sem#ntico, el ima!inario cultural del que el mito parte y se nutre a un tiempo.
Encontramos pues, un estudio del mito en dos niveles( el nivel narrativo 9habla9, y el nivel de la
estructura profunda 9lengua9, siendo el estudio de 0ste último el que puede mostrar ciertas
relaciones de oposici%n y de homolo!$a que son independientes del orden narrativo. .ara el autor
que nos ocupa, los elementos de los mitos adquieren su si!nificado por el modo en que 0stos
aparecen combinados entre s$, y no por su valor intr$nseco; los mitos, entonces, representan a la
mente que los crea, y no a una realidad externa.
ASi los mitos tienen un sentido, 0ste no puede depender de los elementos aislados que entran en su
composici%n, sino de la manera en que estos elementos se encuentran combinados.A
:<:
5 !randes ras!os, puede decirse que la metodolo!$a inicial del des!lose estructural de los mitos se
constituye en base a una sobreposici%n de filas +hori&ontales, y columnas +verticales,( en las
primeras se si!ue el orden temporal sucesivo de unas secuencias respecto de otras, mientras que las
se!undas muestran +a!rupadas en columnas,, las afinidades tem#ticas entre esas secuencias; estas
columnas, a su ve&, est#n relacionadas entre s$ mediante relaciones de oposici%n que, en última
instancia, obedecen a un esquema binario
:<;
. El mismo L0vi9Strauss ha analo!ado su metodolo!$a
de an#lisis estructural de los mitos con la lectura de las partituras musicales
:<<
( la Aarmon$a 9el
sentido9A sur!e cuando se contempla Ael todoA, i.e., la estructuraci%n +i.e., ordenaci%n, disposici%n e
interrelaci%n,, de los elementos que conforman tanto la música como el relato m$tico +Arelación
analógico-metodológica entre los mitos y las partiturasA
:<@
,; en el caso del mito, esos elementos o
mitemas
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est#n constituidos por frases cortas que enla&an las secuencias esenciales del relato.
A... Si intentamos leer un mito de la misma manera que leemos una novela o un art$culo del diario,
es decir, l$nea por l$nea, de i&quierda a derecha, no podremos lle!ar a entenderlo, porque debemos
aprehenderlo como una totalidad y descubrir que el si!nificado b#sico del mito no est# li!ado a la
secuencia de acontecimientos, sino m#s bien, si as$ puede decirse, a !rupos de acontecimientos,
aunque tales acontecimientos sucedan en distintos momentos de la historia. .or lo tanto, tendr$amos
que leer el mito aproximadamente como leer$amos una partitura musical, dejando de lado las frases
musicales e intentando leer la p#!ina entera +...,. - s%lo considerando al mito como si fuese una
partitura orquestal, escrita frase por frase, podremos entenderlo como una totalidad y extraer as$ su
si!nificado.A
:<E
AGabr#n descubierto entonces el principio de lo que llamamos armonía( una partitura orquestal
únicamente tiene sentido le$da diacr%nicamente se!ún un eje +p#!ina tras p#!ina, de i&quierda a
derecha,, pero, al mismo tiempo, sincr%nicamente se!ún el otro eje, de arriba a abajo. 6icho de otra
manera, todas las notas colocadas sobre la misma l$nea vertical forman una unidad constitutiva
mayor, un ha& de relaciones.A
:<F
A... .royecto que hemos formado, de tratar las sucesiones de cada mito y a los mitos mismos en sus
relaciones rec$procas, como las partes instrumentales de una obra musical, y de asimilar su estudio
al de una sinfon$a.A
:<?
.ara este autor, la música y el mito !uardan estrechas relaciones de similitud y conti!Bidad;
similitud en cuanto a expresi%n de una totalidad, y conti!Bidad respecto de que ambos son
manifestaciones de una misma estructura mental humana.
:<=
ALa estructura de soluci%n m$tica de conju!aci%n es muy semejante a los acordes que resuelven y
ponen fin a la pie&a musical, porque tambi0n ellos ofrecen una conju!aci%n de extremos que se
juntan por única y última ve& +...,. )o ha sido inventada por la música, sino que inconscientemente
se ha reco!ido de la estructura del mito.A
A... Lle!u0 a la conclusi%n de que la música y la mitolo!$a eran, si es que puede expresarse as$, dos
hermanas !eneradas por el len!uaje que si!uen caminos diferentes esco!iendo cada una su
direcci%n.A
:@>
5s$, L0vi9Strauss considera que, partiendo del len!uaje, podremos comprender la relaci%n existente
entre mito y música; si bien 0stas últimas poseen su ori!en en el len!uaje, ambas formas se
desarrollan por separado( la música destaca los aspectos sonoros ya presentes en el len!uaje,
mientras que la mitolo!$a apunta al si!nificado, aspecto 0ste que tambi0n se encuentra presente en
el len!uaje. "En música es el elemento sonoro el que predomina y en el mito es el significado".
:@:
6e esta manera, tomando al len!uaje como paradi!ma, es posible observar que 0ste est# constituido
por fonemas, palabras y frases; si aplicamos este modelo lin!B$stico a la música y al mito,
encontramos que en ambos queda abierto un v0rtice del tri#n!ulo o, dicho de otra manera, la
ausencia de un nivel +en la música, del nivel equivalente a las palabras y, en el mito, del equivalente
a los fonemas,. Representando lo antedicho de manera esquem#tica, obtenemos el si!uiente
!r#fico(
:@;
frases frases frases
fonemas palabras !sonemas! "palabras# "fonemas# palabras
Len!uaje /úsica /ito
Entonces, para L0vi9Strauss, "el mito es lengua$e pero lengua$e que opera en un ni%el muy
ele%adoA.
:@<
El mito constituye un tercer plano del len!uaje, en tanto que aúna la lengua 9el
elemento sincr%nico del len!uaje9 y el habla 9el elemento diacr%nico, hist%rico o contin!ente9.
ALa len!ua pertenece al dominio de un tiempo reversible, y el habla al de un tiempo irreversible. Si
ya es posible aislar estos dos niveles en el len!uaje, nada excluye la posibilidad de definir un
tercero.A
:@@
El mito es, entonces, la s$ntesis 9imposible9 entre las facetas diacr%nica y sincr%nica del len!uaje, es
decir, el intento perenne de reconciliar lo irreconciliable; el mito se convierte as$ en la tercera
dimensi%n del len!uaje, en la cual se da un intento continuo de sincreti&ar las otras dos dimensiones
+la len!ua 9el presente9 y el habla 9el pasado9,.
A5cabamos de distin!uir la lengua y el habla de acuerdo con los sistemas temporales a los cuales
una y otro se refieren. 5hora bien, el mito el mito se define tambi0n por un sistema temporal, que
combina las propiedades de los otros dos. Hn mito se refiere siempre a acontecimientos pasados(
Aantes de la creaci%n del mundoA o Adurante las primeras edadesA o en todo caso Ahace mucho
tiempoA. .ero el valor intr$nseco atribuido al mito proviene de que estos acontecimientos, que se
suponen ocurridos en un momento del tiempo, forman tambi0n una estructura permanente. Ella se
refiere simult#neamente al pasado, al presente y al futuro.A
AEsta doble estructura, a la ve& histórica y ahistórica, explica que el mito pueda pertenecer
simult#neamente al dominio del habla +y ser anali&ado en cuanto tal, y al de la lengua +en la cual se
lo formula,, ofreciendo al mismo tiempo, en un tercer nivel, el mismo car#cter de objeto absoluto.
Este tercer nivel posee tambi0n una naturale&a lin!B$stica, pero es, sin embar!o, distinto de los otros
dos.A
:@C
6ado que la reconciliaci%n total entre pasado, presente y futuro es imposible, Ael mito se
desarrollar& como en espiral hasta que se agote el impulso intelectual que le ha dado origenA
:@E
;
el mito crece porque la contradicci%n, esto es, la asimetr$a que le da vida, resulta irresoluble( "el
pensamiento mítico procede de la toma de conciencia de ciertas oposiciones y tiende a su
mediación progresi%a'"
1()
5s$, el mito es siempre el resultado de una contradicci%n insuperable o,
dicho de otra manera, que la contradicci%n, como aspecto inasimilable de las sociedades humanas,
produce mitos. 5hora bien, no olvidemos que la contradicci%n se da entre dos t0rminos opuestos
+i.e., es binaria,, y no se aprecia prima facie c%mo puede encajar en esa estructura terciaria y
din#mica que hemos se"alado anteriormente. Esta ambi!Bedad entre la estructura est#tica 9binaria9
y la estructura din#mica o terciaria +"ambi%alencia en relación con la base de su marco
teóricoA
:@?
,, cuesti%n que se le imputa a la metodolo!$a levistraussiana, ha provocado
malentendidos, probablemente por no tomar en consideraci%n que la estructura binaria dar$a cuenta
de la sincron$a y la ternaria de la diacron$a.
ALa relaci%n del mito con lo dado es cierta, pero no en la forma de una re-presentación. Es de
naturale&a dial0ctica, y las instituciones descritas en los mitos pueden ser opuestas a las
instituciones reales. En realidad, ocurrir# siempre as$ cuando el mito trate de expresar una verdad
ne!ativa +...,. En última instancia, Ilos mitosJ no quieren describir lo real, sino justificar las
omisiones de la realidad, ya que las posiciones extremas s%lo son ima!inadas para mostrar que son
insostenibles; este procedimiento, propio de la reflexi%n m$tica, implica la admisi%n +pero en el
len!uaje disimulado del mito, de que la pr#ctica social, cuando se la examina en profundidad, est#
contaminada por una contradicci%n insuperable +...,. )uestra concepci%n de la relaci%n entre el mito
y la realidad restrin!e sin duda la utili&aci%n del primero como fuente documental. .ero abre otras
posibilidades, ya que al renunciar a buscar en el mito un cuadro siempre fiel de la realidad
etno!r#fica, !anamos un medio de acceder a veces a las cate!or$as inconscientes.A
:@=
6e acuerdo con esto último, la existencia de diferentes versiones de un mismo mito no debe
entenderse como si hubiese una versi%n Aaut0ntica y verdaderaA de la cual las otras fueran una
suerte de AcopiasA, sino como un aspecto esencial de la estructura m$tica, la cual es din#mica +y ese
dinamismo, como ya dijimos, lo otor!a ese tercer elemento vac$o, el elemento de la diacron$a y la
contin!encia,. 5s$, es necesario tener en cuenta todas las versiones de un mismo mito 9aspecto
diacr%nico, i.e., hist%rico9, para que su estructura profunda sal!a a la superficie.
AKam#s se insistir# bastante sobre la necesidad absoluta de no omitir nin!una de las variantes que
han sido reco!idas +...,. )o existe versi%n AverdaderaA de la cual las otras ser$an solamente copias o
ecos deformados. Lodas las versiones pertenecen al mito +...,. Los comparativistas han querido
seleccionar versiones privile!iadas, en lu!ar de examinarlas todas.A
:C>