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Año XIX - Nº 122 - octubre de 2014 - Argentina $4

Ajuste clásico
de un gobierno desclasado
Cayó un 9,7% el producto bruto industrial en
agosto último en relación a agosto de 2013. Para
2014 la caída del PIB se estima en -4%. Los precios
aumentaron alrededor del 40% en general, pero
los alimentos superan el 50%. Cae a ese ritmo el
salario real. Pero además fueron despedidos no
menos de 500 mil trabajadores en ese período. El
dólar único que estaba a $4 un año atrás está hoy
a 8,40 el oficial –inaccesible, para particulares e
importaciones- a 16. En el ministerio de economía
no saben calcular el porcentaje de esta suba.
Tampoco el impacto que viene sobre precios.
Aumenta de manera rampante la pobreza, la
marginalidad y la obligada contraparte de esa
brutal violencia social: la denominada
El país que deja Cristina Fernández
«inseguridad» que no es otra cosa que la lucha
salvaje, sin sindicatos ni partidos, por el reparto
de la renta. En tanto se han pagado 200 mil
millones de dólares por una deuda externa ilegítima
e ilegal. Y se han fugado otros 200 mil millones.
Pese a lo cual debemos …200 mil millones: lo
mismo que en 2003. Así termina la farsa que ha
tomado diferentes identidades en 12 años:
kirchnerismo; frepasocristinismo; cristinismo puro.
Fascistas, imperialistas, burgueses desahuciados,
sindicalistas corruptos y patrullas perdidas de
supuestas izquierdas se aprontan para hacerse
cargo de la obvia tarea por delante: descargar
este cataclismo sobre las masas populares y
continuar sangrando al país.
¿Qué haremos ahora los
trabajadores argentinos, los
estudiantes, el activo militante, tras el
hundimiento sin remedio del supuesto
antídoto contra las perversidades
atribuidas al «neoliberalismo»?
Casi dos años de estancamiento y
recesión en ausencia de rumbo y
timonel muestran ya la suba en flecha
de la desocupación, caída de salarios
reales, descontrol inflacionario,
desbarajuste fiscal, vaciamiento de
reservas, cesación de pagos externos
con aumento del endeudamiento,
cierre de fábricas y suspensiones en
todas las áreas de la economía.
Por razones comprensibles, los
políticos burgueses y su socios
reformistas se esfuerzan por repetir
Desacatar
Cerrada esta edición se supo que el juez imperial declaró a Argentina
en "desacato". Otra vuelta de tuerca del gran capital a la carga.
Luego Cristina Fernández anunció un complot estadounidense para
"impedirnos pagar". Denunció también que yanquis y burgueses
quieren "voltear" su gobierno" y que Estados Unidos quiere asesinarla.
Toda una novedad: el imperialismo asesina y conspira para que el
gobierno no le pague al gran capital financiero. Griesa y Fernández son
tal para cual. Argentina en sus manos está indefensa.
Semejante denuncia, en tono festivo y sin ninguna consecuencia
práctica: nada de llamar a las masas a la calle, de proponer nuevas y
superiores formas de organización para la resistencia frente a golpistas
y asesinos. Por el contrario, en lugar de reunir a sus partidarios en la
Plaza de Mayo y lanzar un plan de resistencia, hizo cuatro discursos
sucesivos: uno para la cadena nacional y uno para cada uno de los
patios de la Casa Rosada, donde atendían sus adeptos. Es la máxima
expresión de la ausencia de política frente a una denuncia que sería
gravísima si no fuera, como es, una patética fantochada.
Eslabón
2 Año XIX - Nº 122
que «esto no es 2001», en referencia
al colapso que, con la consigna «que
se vayan todos», arrastró al gobierno
de la Alianza frepasista-radical y dio
lugar a la proliferación de Asambleas
en un fallido intento de hallar el
rumbo. Tienen algo de razón: lo que
viene es peor que aquello.
Con erráticos gestos de supuesto
antimperialismo y medidas
económicas en sentido inverso,
Cristina Fernández encabeza la
marcha del país hacia el abismo.
Otra vez los de abajo obligados a
pagar el costo atroz de la crisis. En
esta oportunidad con un elenco
«estatista», pseudo nacional y
enmascarado como popular, que en
estos mismos momentos prepara la
sanción de una ley de hidrocarburos
que viola la soberanía y resigna
cualquier perspectiva de desarrollo
económico independiente.
Final acorde con la naturaleza y
carácter de esa ficción que el
facilismo periodístico denominó
«kirchnerismo», cuando en realidad
fue el precario salvavidas de una
clase dominante que, en medio del
colapso, admitió que las palancas
formales del poder quedaran en
manos de un equipo con los
requerimientos necesarios para salir
de la encrucijada, frenar el ímpetu
de aquellas Asambleas sin dirección
y restaurar el sistema tomando
como modelo a… Alemania (eso
era en el apogeo; ahora la misma
Alemania y la misma Canciller son
tildados de buitres y el modelo pasa
a ser Arabia Saudita).
Hoy la disgregación del equipo y
los bandazos de la Presidente están
a la vista de todos y provocan cada
día reacciones de rechazo, de la ira
a la risa, sobre todo cuando
Fernández habla en público. Pero
no es reciente la caída. En 2009
Kirchner fue arrasado en las urnas
y el desastre liquidó al PJ y al FpV
(el derrotado llegó a renunciar a la
presidencia del PJ , aunque luego
nadie recordó eso). Con su titular,
fue sepultado el «kirchnerismo». El
lugar lo ocupó un engendro aún
menos consistente: el
«f r epasocr i st i ni smo»,
supuestamente más vital y poderoso,
dado que en las presidenciales
Fernández obtuvo el 54% de los
votos. El coro de opositores fue
más genuflexo que el de los
aduladores. Pero pronto llegó el
naufragio de las legislativas y el
edificio supuestamente
recompuesto, se derrumbó más
estrepitosamente. Entretanto hubo
grandes manifestaciones sindicales
y varias marchas masivas de las
clases medias. Fernández arrojó de
la Rosada a los remanentes
frepasistas y del
«frepasocristinismo» se pasó al
«cristinismo puro». Así, con prístina
pureza, el país entró en tirabuzón.
El elenco advenedizo de 2003, sin
base en ninguna clase de la
sociedad, vivió de prestado desde
entonces. Lo acreedores fueron la
UIA, la CGT y la CTA (completas
primero y fraccionadas después),
grupos llamados «piqueteros» y
restos de partidos políticos
corrompidos de la izquierda. No
queda nada de aquello. El invento
de «Unidos y Organizados» se
volatilizó. Quedó en su lugar un
engendro tan patético como
inconsistente, «La Cámpora».
Fernández ya no tiene dónde
sustentarse.
Esta agotado el recurso
desesperado del sistema, útil para
que el capital desviara primero y
postergara después la reiteración
aumentada del colapso en 2001.
Sus sucesivas denominaciones se
desvanecen. No tendrán historia;
quedará sólo prontuario. Ahora
viene otra etapa.
El cuadro local se completa con el
cambio de ciclo económico en el
conjunto de países subordinados y
dependientes. Y halla su verdadera
dimensión futura en la crisis
estructural y coyuntural sin salida
de los centros imperiales, lanzados
a la guerra en los cuatro puntos
cardinales.
Ni un ápice de exageración en
este diagnóstico resumido. El
capitalismo mundial afronta una
gravísima situación, sin precedentes
y sin contraparte consciente y
organizada. Argentina será
doblemente castigada por la crisis
mundial y el irreversible
agotamiento de su envilecida
república burguesa.
Hay un único camino, sin opciones,
para quienes pretendemos un país
dueño de su futuro, donde el trabajo
sea medio de realización individual
y colectiva, con igualdad, con
justicia, donde la vida cotidiana sea
racional y gratificante, opuesta al
salvajismo irracional que crece cada
día y asuela a nuestra sociedad. A
ese camino lo llamamos Revolución
y, al futuro, República Socialista de
Argentina.
No habrá un simple
recambio burgués
Resta un trecho difícil para llegar
allí. Pero antes incluso de
emprenderlo habrá que evitar que
el país sea arrastrado una vez más
hacia un falso atajo que lleve al
país al abismo de la completa
desagregación social, la
explosión económica y la victoria
del fascismo.
Ya el problema no es el actual
elenco oficialista. La suerte está
echada y la única duda es si llegan
a los tumbos a diciembre 2015 o
huyen antes.
El problema reside en otra parte:
la permanencia en franja
importantes del activo militante de
ideas reformistas pro sistema. Ante
la evidencia del final de fiesta, las
Unión de Militantes por el Socialismo
Octubre de 2014 3
mayorías están volcándose en una
primera instancia en favor de los
mismos que acompañaron al
gobierno desde 2003: como
funcionarios en los máximos cargos,
o como oposición acomodaticia y
cómplice. Con su apoyo o
protagonismo se hizo la llamada
«reestructuración» de la deuda,
entre tantas otras estafas políticas
y morales. Ahora mismo
acompañaron al oficialismo hasta
el tribunal neoyorkino para pedir
clemencia a los buitres y conseguir
la gracia de «seguir pagando». Es lo
que harán; desde ahora mismo y
sobre todo a partir del año próximo.
Para enfrentarlos ya no basta con
el discurso «antineoliberal». Una
de las estafas ahora insostenibles
es la que ocultó el capitalismo tras
el socorrido «neoliberalismo». El
daño provocado por tamaña
tergiversación se completó con la
identificación de la técnica
keynesiana (que no teoría) con el
marxismo. El periodismo venal
aprovechó el mar revuelto para
condenar desatinos de burgueses
sin burguesía acusándolos de
«marxistas». Pero no pocas fuerzas
revolucionarias cayeron en la
reivindicación de Keynes y pasaron
a defender «la intervención del
Estado en la economía» con
prescindencia del carácter de clase
del Estado en cuestión. Aún
perduran los efectos de este insólito
desvío conceptual. Pero la maniobra
de tramoyistas que reemplazó
«capitalismo» por «neoliberalismo»
tiene ahora una prolongación que
pretende camuflar el papel del
capital financiero con plumas de
«buitres».
«Patria o buitres», dicen
estafadores y estafados. Son buitres
«quienes no nos permiten pagar la
deuda externa». Semejante agresión
inaudita es contra este gobierno,
«pagador serial» según su titular,
quien se vanagloria porque en diez
años «hemos pagado 190 mil
millones de dólares» (en rigor, fueron
más de 200 mil, aparte el nuevo
endeudamiento). Los restantes
acreedores (el 93%), son
…patriotas. Y frente a estas
expresiones de supremo cinismo
embaucador, aplausos en la corte
de la baja nobleza. Sin excluir a
personas que se llaman a sí misma
comunistas. Para colmo de la
vergüenza, algunas de ellas
apuntalaron durante años un
periódico llamado Deuda
E(x)terna, que mes a mes explicaba
una realidad resumida por Fidel
Castro en pocas palabras: «Esta
deuda externa (latinoamericana,
pero especialmente argentina,
ilegítima y en muchos casos
ilegal), es incobrable e impagable».
Está a la vista que con migajas de
esos 190 mil millones de dólares se
puede comprar mucho. El problemas
es que no se puede satisfacer al
capital financiero, mientras crece
de manera descontrolada la deuda
con la nación y el conjunto del pueblo.
Estado del movimiento
obrero
Argentina no podrá pagar, por
supuesto. Por eso habrá nuevas
refinanciaciones y quitas. Nuevos
«Planes Brady», nuevos
«Blindajes», con otros nombres y
un mismo doble objetivo: mantener
el dogal al cuello de la nación y
sacar de ella el máximo posible de
renta, recursos naturales y
compromisos permanentes.
No está en manos de las fuerzas
revolucionarias frenar la dinámica
hacia el estallido económico (mucho
menos aconsejar medidas al
gobierno en retirada). Podemos en
cambio hacer una contribución para
detener la espiral de desagregación
social y, con ello, ponerle un muro al
fascismo.
Como primera exigencia este
objetivo impone luchar por la unidad
social y política, persistiendo en el
propósito de que los trabajadores
busquen la unidad sindical y electoral.
Mantener la división en supuestas
cinco centrales lleva a lo que tenemos
enfrente: que cada sector se sume a
una variante de la burguesía, sin
rechazar siquiera a candidatos que
directamente asumen posiciones
fascistas y forman parte de la
Internacional Parda.
Detrás de esto no está únicamente
la naturaleza procapitalista de los
sindicatos y sus direcciones en esta
etapa histórica. Pesa también, de
manera decisiva en la coyuntura, la
parálisis del movimiento obrero,
combinada con la ausencia de una
política adecuada por parte de las
vanguardias reales y potenciales. No
se registra un momento de parecida
desmovilización en la historia del
movimiento obrero argentino.
Cabe en este punto refrescar una
noción clave en la teoría
revolucionaria: el conjunto del pueblo
y, particularmente, la clase obrera,
son espontáneamente reformistas.
Si no fuera así, no habría
revoluciones, sino reformas
sucesivas que al cabo llevarían a la
transformación completa de la
sociedad. Al contrario, las
revoluciones se producen
precisamente porque las masas
soportan los costos de la crisis
capitalista hasta que les resulta
insoportable, punto en el que se
sublevan, sin que ni ellas mismas, ni
ninguna fuerza política o sindical,
determinen el momento de esa
explosión. Todo lo que podemos
hacer los revolucionarios frente a
este proceso social inexorable es
estar preparados conceptual y
orgánicamente para cumplir el papel
de vanguardia efectiva cuando las
masas se ponen en marcha.
Aquí, otra vez, es obligatorio bregar
Eslabón
4 Año XIX - Nº 122
Cierre de esta edición:
29 de septiembre de 2014
Correo electrónico:
ums-argentina@fibertel.com.ar
Pagina en internet:
www.uniondemilitantes.com.ar
Organo del Comité Central de la
Unión de Militantes por el Socialismo
para la recomposición
de las fuerzas marxistas E s l abón
por la unidad social y política –formas
de unidad de acción, herramientas
políticas plurales, búsqueda constante
del frente único- mientras se trabaja
sin desmayo por la formación de los
cuadros y su organización en partido
revolucionario.
Si, por el contrario, en una
coyuntura como ésta los equipos
militantes subordinan las posibles
formas de unidad de clase a
posibilidades de ganar espacios
institucionales propios, incluso si por
un momento tienen éxito, en
realidad anulan la perspectiva de
combate de la clase y en definitiva
cavan su propia sepultura como
pequeños aparatos. A la vez, la
intervención sin estos criterios en
los escasísimos conflictos obrero-
patronales, si bien pueden dar
notoriedad circunstancial a alguna
sigla, contribuye a debilitar a la
vanguardia obrera y, por lo mismo,
alienta las tendencias a la
disgregación, con lo cual afirman el
camino de las peores burocracias y
los sectores de la burguesía para los
cuales trabajan.
Frente al ajuste clásico
Empujada por la recesión y el
debilitamiento político extremo del
gobierno, Argentina ingresa así a
una fase en la que previsiblemente
aumentará la conflictividad social.
El choque de intereses entre
trabajadores y burgueses no es por
sí mismo lucha de clases. Para serlo,
requiere conciencia en la mayoría
explotada del lugar que ocupa en la
sociedad. Si huelgas y
movilizaciones conllevan la
perspectiva de votar por alguno de
los elegidos por el capital para 2015
(Scioli, Massa, Macri, Binner, Cobos,
Sanz), esas luchas están derrotadas
de antemano. Lo mismo vale si la
idea es que tales manifestaciones
de la lucha reivindicativa son
utilizadas por reformistas o
infantoizquierdistas para ocupar un
pequeño espacio en el derruido
edificio institucional del capital.
Quienes gustan hablar de traición
para explicar los fenómenos políticos,
deberían saber que en un momento
histórico como el actual no hay peor
traición al movimiento obrero y a la
revolución que permanecer pasivos
frente a esta operación estratégica
de encerrona a la clase obrera,
consistente en impedir que su
resistencia económica se transforme
en lucha de clases.
Nuestra tarea es precisamente lo
contrario: participar en cada
circunstancia con el objetivo de dar
Una propuesta para salir
de la división y el electoralismo
Llamado de la UMS en agosto último
Frente a las elecciones es posible terminar con las divisiones que
impone el electoralismo.
Nos dirigimos a organizaciones y personas con las que tenemos
conocidas diferencias: el Movimiento Socialista de los Trabajadores,
la Unidad Popular, el Partido Comunista Revolucionario, el Frente de
Izquierda y centenares de otros agrupamientos. Convocamos a todas
las organizaciones y personalidades sobre una base programática cuyo
punto inicial de referencia reproducimos aquí.
La clave para hacer posible esa unidad es desechar la idea de
presentar candidatos al Ejecutivo Nacional y aunarnos en un gran
proceso de elección primaria de precandidatos a concejales, legisladores,
diputados y senadores. Y apoyarlos sin fisura en octubre de 2015. En
lugar de un nombre para una candidatura presidencial imposible,
proponemos reunir a figuras del más amplio espectro, representantes
o no de partidos, que en un simbólico Poder Moral para el futuro de
Argentina, abrace a todos los precandidatos elegidos en primarias.
(Vea el texto completo en Eslabón Nº 121: http://
www.uniondemilitantes.com.ar/2014/08/25/eslabon-121/
un paso hacia la unidad social,
educar sobre la naturaleza del
sistema capitalista, la situación de
crisis internacional, el papel y lugar
de la revolución en marcha en
países como Venezuela, Bolivia y
los restantes miembros del Alba, y
las formas de organización de clases
necesarias para afrontar la realidad
inmediata y las perspectivas futuras.
Remitimos a la propuesta hecha en
agosto por la UMS para afrontar la
coyuntura.
Un ajuste brutal de la economía
capitalista se descarga sobre los
hombros del pueblo argentino desde
hace dos años, acelerado sin
miramientos desde febrero último.
Lo aplica un gobierno sin base social
propia, carente por completo de
moral y luces. Así termina un
engaño más en la historia de las
luchas sociales en nuestro país. En
manos del activo revolucionario está
la posibilidad de que sea el último.
29 de septiembre de 2014