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PREFACIO

Hablar en metáfora puede implicar no sólo imágenes y figuras, signos y
símbolos, sino también parábolas y alegorías. Son múltiples las posibilidades
abiertas al imaginario científico, filosófico y artístico.
La problemática de la globalización, en sus implicaciones empíricas y
metodológicas, oí históricas y teóricas, se puede plantear de modo innovador,
propiamente heurístico.

En la época de la globalización, el mundo comenzó a ser taquigrafiado como
“aldea global”, tierra patria”, “nave espacial”, “nueva Babel” y otras
expresiones. Son profusión de metáforas utilizada, para descubrir las
transformaciones de este final de siglo:

Estas metáforas revelan una realidad emergente aún huidiza en el
horizonte de las ciencias sociales., que son emblemáticas y están formuladas
precisamente en clima mental abierto por la globalización. Contemplan las
controversias sobre la modernidad y la postmodernidad.

La “aldea global” sugiere que, finalmente, se formó la comunidad mundial.
Sugiere que están en curso la armonización y la homogenización progresivas.

En poco tiempo, las provincias, naciones y regiones, así como las culturas y
civilizaciones, son perneadas y articuladas por los sistemas de información,
comunicación y fabulación agilizados por la electrónica.

Las informaciones, los entretenimientos y las ideas son producidos,
comercializados y consumidos como mercancías.
METAFORAS DE LA GLOBALIZACION
El mundo ya no es exclusivamente un conjunto de naciones, sociedades
nacionales, estados-naciones en sus relaciones de interdependencia,
dependencia, colonialismo, imperialismo, bilateralismo, multilateralismo, el
centro del mundo ya no es principalmente el individuo.
Aunque la nación y el individuo sigan siendo muy reales y estén
presentes todo el tiempo ya no son “Hegemónicos”. Han sido subsumidos
formal o realmente por la sociedad global por las configuraciones y los
movimientos de la globalización.
“El mundo se ha mundializado, de tal manera que el globo ha
dejado de ser una figura astronómica para adquirir más
plenamente su significación histórica. De ahí que se han roto
modos de ser, sentir, actuar, pensar y fabular.” (Lanni,
Octavio, 1996, p. 3)
Algo parecido a las drásticas rupturas epistemológicas representadas por
el descubrimiento de que la tierra ya no es el centro del universo según
Copérnico, el hombre ya no es el hijo de Dios según Darwin, el individuo es
un laberinto poblado de inconsciente, según Freud
1
.
Las metáforas parecen florecer cuando los modos de ser, actuar, pensar,
y fabular más o menos sedimentados se sienten conmovidos.

1
Sigmund Freud, Obras completas 3 t., Traducción de Luis López-Ballesteros y de Torres. Madrid, Biblioteca
Nueva, 1981.
“Está claro que hablar en metáfora puede implicar no solo
imágenes y figuras, símbolos y signos, sino también parábolas
y alegorías. Son múltiples las posibilidades abiertas al
imaginario científico. Filosófico y artístico, cuando se
descubren los horizontes de la globalización del mundo, y
estos envuelven cosas, agentes e ideas, interrogaciones y
respuestas, nostalgias y utopías” (Lanni, Octavio, 1996, p. 2)
La problemática de la globalización se puede plantear de modo
innovador, propiamente heurístico si aceptamos reflexionar sobre algunas
metáforas producidas precisamente por la reflexión e imaginación desafiadas
por la globalización.
“En la época de la globalización, el mundo comenzó a ser
taquigrafiado como “aldea global”, “fabrica global”, “tierra
patria”, “nave espacial”, 2 nueva Babel” y otras expresiones”
(Lanni, Octavio, 1996, p. 4)
¿Por qué a esta recurrencia al uso de las metáforas? Estas metáforas
revelan una realidad emergente a un huididiza en el horizonte de las ciencias
sociales.
2




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Renato Ortiz. Mundialización y cultura. Sao Paulo. Editora Brasiliense.
























































Las Economías-Mundo

La historia moderna y contemporánea es vista como una historia de sistemas coloniales,
sistemas imperialistas, geoeconomías y geopolíticas. Este es el escenario de la formación y
expansión de los mercados, de la industrialización, de la urbanización y de la occidentalización que
envuelve naciones y nacionalidades, culturas y civilizaciones. En cada época, algunas de las
naciones más poderosas articulan colonias, protectorado o territorios de acuerdo con sus
estrategias geoeconomías y geopolíticas.
La historia moderna y contemporánea ha sido vista como una historia de sociedades nacionales o
estado-naciones, los problemas que les preocupan, a los que dedican investigaciones,
interpretaciones y debates se relacionan principalmente con la formación , organización, ascensión
y ruptura o decadencia del Estado Nación en sus diversos aspectos.
Pero lo que interesa más es sobre las realidades internacionales emergentes o realidades
propiamente mundiales, pero sin dejar de contemplar la sociedad nacional, en sus más diversas
configuraciones; algunos autores quieren descubrir los nexos políticos, económicos,
geoeconómicos, geopolíticos, culturales, religiosos, lingüísticos, étnicos, raciales y otros que
articulan y tensionan las sociedades nacionales, en los ámbitos internacionales , regional,
multinacional, trasnacional o mundial.
La idea de economías-mundo surge en el horizonte, ante los desafíos de las actividades,
producciones y transiciones que ocurren, tanto entre las naciones como por encima de ellas y más
allá de ellas.
El concepto de economía-mundo está presente en dos autores como lo es Wallerstein que él
prefiere la noción de sistema-mundo, en tanto que Braudel la de Economía –Mundo, pero ambos
trazan la geografía y la historia se constituye en un conjunto, o sucesión de sistemas económicos
mundiales.
Mundiales en el sentido que se transciende la localidad y la provincia, el feudo y la ciudad, la
nación y la nacionalidad creando y recreando fronteras, así como fragmentándolas o disolviéndolas.
Describen los hechos, las actividades, los intercambios, los mercados, las producciones las
innovaciones, las tecnificaciones, las diversidades, las desigualdades, las tensiones y los conflictos.
El concepto de economía-mundo para Braudel, lo entiende como la economía del mundo global
considerado, el mercado de todo universo, un mundo en sí, para sí. Una economía mundo puede
definirse como una triple realidad: ocupa un determinado espacio geográfico; por lo tanto tiene
límites que la explica y que varía, aunque con bastante lentitud. Una economía-mundo se somete a
un polo, a un centro, representado por una ciudad dominante, otrora un Estado-ciudad, hoy una
gran capital, económica. Vg. Washington.
El concepto de sistema-mundo para Wallerstein es un sistema social, un sistema que pose limites ,
estructuras, grupos, miembros reglas de legitimación y coherencia. Su vida resulta de las fuerzas
conflictivas que lo mantienen unido por tensión y lo desagregan en la medida que cada uno de los
grupos busca eternamente merodearlo en su beneficio.
Tiene características de un organismo, en cuanto tiene un tiempo de vida en el cual sus
características cambian en algunos de sus aspectos y permanece estable en otros. Se puede definir
sus estructuras como fuertes o débiles en momentos diferentes en términos de la lógica interna de
su funcionamiento Vg. Imperios-mundo, en los que existe un solo sistema político sobre la mayor
parte del área.
La peculiaridad de un sistema mundo moderno es que una economía-mundo haya sobrevivido
quinientos años y que aun no haya llegado a transformarse en un imperio-mundo; esta peculiaridad
es el aspecto político de la forma de organización económica llamada capitalismo. El capitalismo ha
sido capaz de florecer precisamente porque la economía-mundo contienen dentro de sus límites, no
uno. Sino múltiples sistemas políticos.
Por lo tanto los pensamientos de Braudel y Wallerstein se diferencian en varios aspectos, tanto en el
universo empírico como en lo relativo del enfoque teórico. Braudel propone una serie de teoría
general geohistorica que implica las diversas configuraciones de economías-mundo que a su vez
esta influido por el funcionalismo original de Durkheim.
Mientras que Wallerstein se inclina hacia el capitalismo moderno, apoyándose en recursos
metodológicos muchas veces semejantes al estructuralismo marxista.
Los análisis de Braudel son principalmente historiográficos y geográficos. Contemplan los
acontecimientos macro y micro, locales, provisionales, nacionales, regionales e internacionales, y
tienen encueta las dinámicas y diversidades de espacio y tiempo. Se basa en dos claves la primera
es esta noción de larga duración es algo que se aprehende en las temporalidades y cartografías, la
historia tradicional, atenta al tiempo breve, al individuo, al evento. La segunda tiene que ver con la
estructura, los observadores de lo social entienden una organización, una coherencia, relaciones
bastantes fijas entre realidades y masas sociales. Para los historiadores una estructura es sin duda
articulada, arquitectura, pero más aun, una realidad que el tiempo utiliza mal y vehicula muy
largamente.
Wallerstein se centra prioritariamente en la anatomía y la dinámica de las realidades económicas y
políticas del capitalismo moderno, al que denomina capitalismo histórico. Son realidades vistas en
los ámbitos nacionales e internacionales, que comprenden colonialismo, imperialismo, dependencia,
interdependencia, hegemonías tensiones y conflictos.
Para Wallerstein la economía-mundo está organizada con base a lo que el ismo denomina
“capitalismo histórico” lo que Marx había denominado simplemente capitalismo o modo
capitalista de producción y Weber denominara Capitalismo Moderno. Su originalidad está en que el
capitalismo se expandió continuamente por las diversas y distintas partes del mundo.
Una economía-mundo está constituida por una red de procesos productivos intervinculados , que
podemos denominar “cadenas de mercancías” , de tal forma que para cualquier ´proceso de
producción en la cadena, hay cierto número de vínculos hacia adelante y hacia atrás , de los cuales
depende del proceso en cuestión y las personas en él involucradas.
La economía-mundo capitalista, ya sea de alcance regional, ya sea de alcance global, sigue
articulándose con base en el Estado-Nación. Wallerstein reafirma la importancia de Estado-Nación
soberano, aunque esa soberanía este limitada por la interdependencia de los estados nacionales y
por preeminencia de un estado más fuerte sobre otros. Menciona que la superestructura de la
economía-mundo capitalista es un sistema de estados interdependientes, sistema en el cual la
estructura política denominadas estado soberanos son legitimadas y delimitadas.
Ningún estado en el sistema, ni siquiera el más poderoso en un momento dado, es totalmente
autónomo, pero obviamente algunos disfrutan mayor autonomía que otros.
El estado-nación no es simplemente limitada, sino que esta socavada en su base, cuando se lleva a
sus últimas consecuencias “el principio de maximización de la acumulación del capital2 es decir el
desarrollo intensivo y extensivo de las fuerzas de productivas y de las relaciones de producción en
escala mundial. Se relacionan relaciones de procesos y estructuras de dominación política
apropiación económica en el ámbito global atravesando territorios, fronteras, naciones y
nacionalidades.
El capitalismo, en tanto modo de producción y proceso civilizatorio, crea y recrea el Estado-Nación,
así como el principio de soberanía que define su esencia.
Para Wallerstein, la economía-mundo es ahora universal, en el sentido que todos los estados nación
están en diferentes grados, integrados en su estructura central. Una característica importante del
sistema unificado es el patrón estratificación global, que divide la economía mundial en áreas
centrales (beneficiarias de la acumulación del capital) y áreas periferias (en constante desventaja
por el proceso de intercambio desigual).
El sistema de de estados nacionales, que institucionaliza y legitima la división centro-periferia,
también concreta, por medio de una intrincada red de relaciones legales, diplomáticas y militares, la
distribución de poder en el centro.