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Artículo

E. Sánchez Guerrero
E. Díaz Mohedo. Socio AEF n.° 4644
C. Pineda Galán. Socio AEF n.° 7003
N. Moreno Morales. Socio AEF n.° 6864
F. Guillén Romero. Socio AEF n.° 2345
M. T. Labajos Manzanares
Niveles de acción de las
técnicas de tratamiento
fisioterápico en las
afecciones psicosomáticas
Physical therapy effects
in the psicosomatic
disorders
Correspondencia:
Ester DíasMohedo
Área deFisioterapia
EscuelaUniversitariadeCiencias
dela Salud
Universidad deMálaga
Paseo deMartiricos, s/n
29009 Málaga
ÁreadeFisioterapia.
EscuelaUniversitaria
deCienciasdelaSalud.
Universidad deMálaga.
RESUMEN
En este trabajo se proponen los objetivos siguientes:
analizar las bases neuroendocrinoinmunológicas,
psicológicas y psicosociales de la enfermedad
psicosomática, las clasificaciones actuales generales
y específicas, los criterios diagnósticos y las
modalidades de tratamiento de estas afecciones.
En segundo lugar, destacar los datos recogidos
en aquellas publicaciones sobre los efectos
de los distintos tratamientos fisioterápicos sobre
los sustratos neuroendocrinoinmunológicos,
psicológico y psicosocial relacionados con la
enfermedad psicosomática, cuya actuación
se desarrolla en diferentes niveles, apuntando
incluso a sistemas moleculares y subcelulares.
PALABRAS CLAVE
Fisioterapia; Tratamiento; Psicosomática.
ABSTRACT
In thisessay someaspectsof psychosomatic disorders
areanalized: thepsychoneuroendocrinology,
psychoneuroinmunology and psychosocial files, specific
and general clasification systems, diagnosiscriteria and
thetypeof treatments. After that, theeffectsof physical
therapy about psychoneuroendocrinoloy,
psychoneuroinmunology and psychosocial sustratum
of psychosomatic disordersarestundend out.
It isshowed, with theresults, how thephysical therapy
havean effect on different levels, even molecular
and subcellular level.
KEY WORDS
Physiotherapy; Treatment; Psychosomatic.
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Fisioterapia 2000;22(3):143-151
G. Rodríguez Fuentes
A. González Represas
J. M. PazosRosales
L. González Dopazo
INTRODUCCIÓN
En las últimas décadas observamos diversos fenó-
menos de máximo interés en el campo de estudio y
de investigación de la Fisioterapia que a su vez servi-
rán para consolidar los fundamentos científicos del
tratamiento a través de los agentes físicos. En este
sentido se propugna la investigación, cada vez más
numerosa, en disciplinas básicas, así como del propio
método de investigación científica. También se ha
despertado el interés por el conocimiento de diferen-
tes modelos y teorías de acuerdo a la consideración
actual de distintos órdenes de realidad en los cuales se
manifiesta el proceso de enfermar del ser humano.
Todo esto ha llevado a desarrollar modalidades de in-
tervención y tratamiento complementarios, con los
cuales se obtendrá un abordaje más integral del pa-
ciente y de su enfermedad. Estas propuestas son de
especial relevancia en el abordaje de las denominadas
enfermedades psicosomáticas y serán enriquecedoras
para la Fisioterapia en general.
Por todo ello nos planteamos un doble objetivo:
conocer diversos aspectos relacionados con el desor-
den psicosomático y las posibilidades terapéuticas del
fisioterapeuta.
Actualmente, el término psicosomática posee distin-
tas acepciones, desde aquellas que lo consideran un
tipo de trastorno más como pueden ser los de orden
físico o psíquico, hasta otras de mayor alcance que se-
ñalan un acercamiento a la persona en su proceso de
enfermar e incluso el intento de constituirla en una
ciencia que busca sus fundamentos epistemológicos.
Esto hace que su conocimiento sea de especial impor-
tancia para todo profesional, particularmente para el
fisioterapeuta, cuya actividad profesional se desarrolla
en la clínica y dirigida por la investigación científica
con la persona que sufre la enfermedad.
MÉTODO
Se trata de un artículo cuyos objetivos están dirigi-
dos a la actualización de un tema que consideramos
de máximo interés como es el de las afecciones psico-
somáticas y los efectos que sobre los sustratos relacio-
nados con éstas tienen las técnicas de tratamiento fi-
sioterápico.
Puesto que para ello hemos realizado la revisión de
publicaciones científicas, y dada la naturaleza inter-
disciplinar de las cuestiones planteadas, hemos creído
i mpresci ndi ble uti li zar bases de datos di versas de
acuerdo a estas condi ci ones, tales han si do I ME,
MEDLINE y PSYCLIT.
Por otro lado, si bien hemos consultado en las
fuentes mencionadas durante un período de tiempo
no inferior a las dos últimas décadas, no hemos duda-
do en realizar una exhaustiva búsqueda de aquellos
textos que contenían referencias sobre determinadas
temáticas, objeto de nuestro estudio, a partir de la se-
gunda mitad del siglo XX y que por su relevancia han
continuado reeditándose o, en su caso, reimprimién-
dose, y también de otros que recogen parcialmente
dichos contenidos.
Los descriptores utilizados nos han permitido dis-
poner de una abundante información, en ocasiones
incluso revisiones sobre los efectos de técnicas especí-
ficas de tratamiento fisioterápico sobre otras tantas
enfermedades psicosomáticas, aunque en otros casos
hemos tenido que recurrir a estudiar los datos sobre la
actuación del tratamiento en el contexto de afeccio-
nes concretas.
De todo ello hemos seleccionado los resultados
más actualizados y obtenidos mediante procedimien-
tos científicos.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
DE LA REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
Desórdenes psicosomáticos
Delimitar el término psicosomático a un grupo de
afecciones conlleva asumir que existen cuadros clíni-
cos sin relación con los fenómenos psicológicos y so-
ciales, lo cual no es real, y es por ello que la mayoría
de las clasificaciones y autores contemplan la existen-
cia de fenómenos psicológicos y sociales asociados a
cualquier trastorno. Otra cuestión relacionada es que
en otro extremo la distinción de estos trastornos con
otros conceptuados como puramente psicológicos
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también está fuera de la realidad, aunque ello tenga
ventajas prácticas y teóricas y cumpla con objetivos e
intereses no siempre científicos. Es, por consiguiente,
que un nutrido grupo de textos recojan clasificados y
descritos unos aparatos y trastornos concretos, pues
de éstos existe una mayor evidencia que de otros en
cuanto a las implicaciones psíquicas y psicosociales.
Basesbiopsicosociales
Si bien las primeras aproximaciones surgen en el
ámbito clínico, de naturaleza biológica, pronto fue-
ron seguidas por otras psicológicas, cuyas herramien-
tas resultaron necesarias e imprescindibles para un
abordaje más ajustado a la realidad. De esta manera
los enfoques psicológicos, psicoanalíticos y experi-
mentales contemplan una disposición en estos pa-
cientes al padecimiento de la enfermedad psicosomá-
tica, caracterizado, según Marty (1), por un déficit en
el aparato psíquico (preconsciente), o Sifneos (2), por
una dificultad para la expresión de afectos y senti-
mientos que se correlaciona con unas conexiones cor-
ticolímbicas disminuidas. La orientación psicoanalíti-
ca también ha descrito determinados perfiles de per-
sonal i dad, dependi entes y ambi val entes en estos
pacientes. La psicología conductual y cognitiva pone
su acento en las conductas y cogniciones de riesgo
que adopta el paciente y lo conducen al desencadena-
miento y mantenimiento de estos trastornos, además
de los datos obtenidos a través de la investigación con
técnicas psicométricas que aportan datos sobre la pre-
sencia de ansiedad, depresión y otras características
inespecíficas de personalidad. Estas modalidades per-
sonales, psíquicas y conductuales hacen vulnerable al
paciente que desarrolla unas estrategias de afronta-
miento inadecuadas frente a situaciones de estrés psi-
cosocial (tanto a conflictosgeneradoresde un exceso de
tensión como a otros de pérdidas reales y fantaseadas).
El enfoque biológico, cada vez más complejo, con-
templa las interacciones entre diversos sistemas neu-
roendocrinoinmunológicos, mediadores de la res-
puesta del sujeto al estrés. Algunos hechos confirman
la existencia de receptores en la superficie de la mem-
brana de los linfocitos, sensibles a la serotonina, do-
pamina y catecolaminas. Por otra parte, el sistema in-
mune genera neurotransmisores como sustancia P, so-
matoestatina, endorfinas y encefalinas. Con el sistema
neuroendocrino, a través de la vía hipotálamo-hipofi-
so-córtico-suprarrenal, el aumento de secreción de
hormonas ACTH, cortisol y cortisona producen la
supresión de macrófagos y de células inmunocompe-
tentes (3).
Los modelos familiares demuestran cómo en nu-
merosas ocasiones la enfermedad psicosomática es un
síntoma que refleja las interacciones inadecuadas del
sistema familiar que repercuten en uno de sus miem-
bros, especialmente en el más débil física y psicológi-
camente. Luigi Onnis es uno de los autores que ha
desarrollado su actividad investigadora en psicosomá-
tica, como los autores mencionados con anterioridad,
contemplando este fenómeno en el ámbito de las re-
laciones familiares. Éste, en uno de sus más recientes
trabajos de 1997, define al sistema familiar como un
complejo sistema de intersección de múltiples niveles,
donde se cruzan planos sincrónicos con otros diacró-
nicos históricos, individuales y colectivos, de valores y
significados compartidos, de mitos y fantasmas. El
síntoma corpóreo adquiere un significado simbólico
que va más allá del símbolo individual para convertir-
se en metáfora familiar. Este síntoma somático puede
ser sustraido del significado biológico, recuperando el
sentido histórico que desvelado muestra los sufri-
mientos interpersonales. La enfermedad psicosomáti-
ca —continúa— es indicador de un malestar, no sólo
del individuo que la padece, sino también del contexto
al cual pertenece y necesita procesos de transforma-
ción y de cambio, pudiendo representar un momento
favorable para iniciar movimientos de crecimiento
hacia nuevos órdenes de complejidad y equilibrio (4).
Por último, haciendo una reflexión sobre la cultura
asumida por estos pacientes, Castellano (5) señala
que éstos reflejan la estructura de una sociedad que
ha perdido las conexiones con sus raíces más profun-
das y se ve sometida a los valores culturales predomi-
nantes, caracterizados por unos contenidos preelabo-
rados y generalizados. La madre ejerce un papel deter-
minante en la transmisión de estos contenidos. Ésta
se ha visto sometida a una mezcla de culturas y civili-
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zaciones, desligada de su contexto de origen tiene di-
ficultad para transmitir su propio capital cultural.
(Un esquema de las interconexiones que se dan entre
los diversos sistemas de los órdenes mencionados que-
da reflejado en la figura 1.)
Diagnóstico y clasificación
Esto nos lleva, en primer lugar, al ámbito de la re-
lación clínica con el paciente psicosomático (desde la
cual será posible una aproximación diagnóstica, pos-
terior categorización y clasificación del trastorno) que
trasciende la esfera biológica, donde se deben estimar
los elementos psicológicos, familiares y culturales y la
repercusión que ello tiene en la semiología, nosografía
y abordaje del paciente psicosomático. La enfermedad
psicosomática es objeto de inclusión en clasificaciones
psicopatológicas de carácter general. En este sentido
encontramos una categoría diagnóstica propuesta por
la Asociación Americana de Psiquiatría en su Manual
Diagnóstico y Estadístico delosTrastornosMentales
(DSM) en su cuarta edición bajo la denominación de
«Factores psicológicos que afectan a la enfermedad
física» (6), y otra similar en la Clasificación Interna-
cional de la Enfermedad (CIE) propuesta por la Orga-
nización Mundial de la Salud (OMS) en su décima
edición (7) en el apartado de trastornos psicopatoló-
gicos.
También existen otros sistemas nosográficos más
específicos. Entre éstos destaca uno de orientación
psicoanalítica propuesto por el Instituto de Psicoso-
mática de París (8). Esta clasificación incorpora crite-
rios evolutivos de enorme interés para la conceptuali-
zación de la patología psicosomática en los diferentes
momentos de desarrollo del ser humano. También
existen otras clasificaciones donde se incluyen los
trastornos en función de los datos clínicos y de inves-
tigación (tabla 1).
Tratamiento
En funcion de la naturaleza biopsicosocial de estas
afecciones el tratamiento es variado. Desde el enfoque
preventivo se deberá actuar en cada uno de los niveles
asignados; particularmente resulta interesante la ac-
tuación en lo referente a la creación de programas pa-
ra detectar y modificar los valores y actitudes de la
población relacionados con la enfermedad psicosomá-
tica que determinan su curso, así como otros encami-
nados a modificar hábitos comportamentales no salu-
dables para así evitar no sólo problemas biológicos, si-
no también patrones estructurados culturalmente y
asumidos por los integrantes de la sociedad. Incluso
el propio modelo de asistencia sanitaria deberá ajus-
tarse a los principios de este abordaje biopsicosocial y
multidisciplinar del enfermo y de su enfermedad.
Las intervenciones psicológicas se centran funda-
mentalmente, de acuerdo al objeto y método propios
de cada una de ellas, en la actuación con técnicas para
la consecución de objetivos concretos. La perspectiva
conductual y cognitiva tiene como objetivo la identi-
ficación, eliminación, sustitución y modificación de
conductas y cogniciones patógenas del paciente o de
su ambiente que conducen a la persona a los distintos
trastornos psicosomáticos. Estas técnicas fundamen-
tadas, generalmente, en los principios del aprendizaje,
así como en otros basados en los esquemas actuales
que contemplan variables intermediarias y fenómenos
psíquicos internos, pensamientos y sentimientos y en
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Fig. 1. Interaccionesdelosdiversossistemasrelacionados
con el trastorno psicosomático.
Estrés
psicosocial
Sistema
endocrino
Sistema
inmune
Ritmos
endógenos
Personalidad
alexitímica
Sistema
nervioso
central
Sistema
nervioso
autónomo
Interleucinas
Retroalimentación
Retroalimentación
el procesamiento de la información, configuran un
largo listado de procedimientos eficaces que trabajan
con los datos proporcionados por la evaluación con-
ductual y ceñidos al análisis funcional de la conducta,
considerada esta última en sus diversas manifestacio-
nes. La escuela psicoanalítica utiliza la interpretación
como instrumento para referir el síntoma manifiesto
en el contexto donde se hallan las claves de los con-
flictos latentes, inconscientes, responsables de los
contenidos conscientes. En el caso del paciente psico-
somático, las manifestaciones conscientes y transfe-
renciales están determinadas por la dificultad para
permitir la infiltración fantasmática inconsciente y,
consecuentemente, afectiva de las funciones orgánicas
y de la vida en general de la persona. De esta manera
el terapeuta tendrá que «prestar» su propio aparato
psíquico, acompañando al paciente para potenciar el
funcionamiento reflexivo (proceso secundario) ade-
cuado y propio del adulto. La perspectiva fenomeno-
lógica permite acceder a la persona mediante la com-
prensión empática y contextualizar el proceso de en-
fermar en la biografía de ésta, relacionándolo con las
experiencias que han supuesto la ruptura de su pro-
yecto vital original y el sentido del enfermar. Los en-
foques familiares tratarán de incorporar y desplegar
las interacciones adecuadas entre todos los compo-
nentes del sistema familiar para deshacer la estructura
de relaciones patológicas que han conducido a la pa-
tología psicosomática de uno de sus miembros.
El tratamiento farmacológico incluye compuestos
dirigidos al tratamiento de las manifestaciones bioló-
gicas de la enfermedad, fármacos específicos para ca-
da afección psicosomática y psicofármacos para redu-
cir las manifestaciones de carácter psicopatológico
(ansiedad, depresión, etc.). Se cuenta con un amplio
arsenal compuesto por benzodiacepinas, antidepresi-
vos (particularmente inhibidores de la recaptación de
la serotonina) y antipsicóticos (benzamidas).
Tratamiento fisioterápico
El conocimiento de todos estos modos de relación,
instrumentos diagnósticos, intervención y tratamien-
to es de especial relevancia para el fisioterapeuta, pues
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Tabla 1. Clasificación delostrastornospsicosomáticos
Sistema cardiovascular
— Hipertensión arterial.
— Insuficiencia coronaria.
— Arritmias.
— Fenómeno de Raynaud.
Sistema respiratorio
— Asma bronquial.
— Síndrome de hiperventilación.
— Fiebre del heno.
— Tuberculosis.
— HIV.
Sistema gastrointestinal
— Úlcera péptica.
— Enfermedad inflamatoria intestinal.
— Síndrome del intestino irritable.
Sistema musculoesquelético
— Lumbalgias.
— Artritisreumatoide.
— Fibromialgia.
Sistema endocrino
— Hipertiroidismo.
— Diabetesmellitus.
— Trastornoshormonalesde la mujer.
Sistema inmune
— Enfermedadesinfecciosas.
— Trastornosalérgicos.
— Trasplante de órganos.
— Enfermedadesautoinmunes.
— Trastornosmentales.
Sistema nervioso
— Cefaleas.
— Dolor.
Dermatología
— Prurito.
— Hiperhidrosis.
— Eccema.
— Liquen plano.
— Alopecia.
— Acné vulgar.
— Psoriasis.
— Dermatosisatópica.
Oncología
están determinando directa e indirectamente su ac-
tuación terapéutica, ya que éste inevitablemente se re-
laciona a lo largo del proceso fisioterápico con una
persona que se encuentra inmersa en una familia y so-
ciedad con una cultura determinadas y en un sistema
de asistencia multiprofesional. Además, entre las téc-
nicas psicológicas existen unas a caballo entre la psi-
cología y la Fisioterapia como la sofrología y los mé-
todos de relajación. Por otro lado, el fisioterapeuta
debe ser consciente de las interacciones de su trata-
miento con otros como el farmacológico.
Ciccone (9) recoge en su artículo algunos de los
datos sobre las interacciones de la aplicación de di-
versas técnicas fisioterápicas en pacientes que reciben
tratamiento farmacológico. Entre las aportaciones de
este autor sobre algunos trastornos psicosomáticos,
destaca cómo la intensidad, duración y tipo de ejerci-
cio determina la vía de administración utilizada y pa-
rámetros farmacocinéticos (biodisponibilidad, absor-
ción, distribución, aclaración hepática y renal) de
fármacos benzodiacepínicos (midazolan), broncodi-
latadores (efedrina), antibióticos (tetraciclina, doxici-
clina), antiarrítmicos (quinidina), antiaginosos (ni-
troglicerina, digoxina y salicilatos), antidiabéticos
(insulina), inhibidores de los canales de calcio (vera-
pamilo) y betabloqueantes (propanolol), entre otros.
Los agentes térmicos, calor o frío, producen fenóme-
nos sobre la circulación sanguínea que determinarían
los niveles de concentración de los fármacos, la vía
de administración y parámetros farmacocinéticos co-
mo la distribución. También ocurre otro tanto con la
electroterapia, no estudiada suficientemente como la
técnica anterior a este respecto; salvo aquellas moda-
lidades terapéuticas que poseen, entre otros efectos,
los derivados de la energía calórica. La masoterapia
aumenta la absorción de administraciones subcutá-
neas de insulina debido a fenómenos de vasodilata-
ción. Este autor concluye que el ejercicio, los agentes
térmicos y la masoterapia producen cambios en los
parámetros farmacocinéticos (biodisponibilidad, ab-
sorción, distribución, metabolismo) de los fármacos
en función de la vía de administración utilizada y las
características (intensidad y duración) y modalidad
de tratamiento fisioterápico.
En cuanto a las técnicas propiamente fisioterápicas
señalamos aquellos datos sobre los niveles de actua-
ción y efectos de éstas en los distintos sistemas de or-
den biológico, psicológico y social de afecciones con-
sideradas psicosomáticas. Es evidente que todas estas
técnicas son eficaces y beneficiosas en los trastomos
psicosomáticos por sí mismas o formando parte de
protocolos de tratamiento. No obstante, en función
de los factores, sistemas y órdenes mencionados en la
etiopatogenia de la enfermedad psicosomática hemos
hallado una mayor implicación de unas técnicas sobre
otras (tabla 2).
Una de las indicaciones psicosomáticas más fre-
cuentes de las técnicas fisioterápicas es el dolor, donde
todas ellas actúan eficazmente, si bien su acción se de-
sarrolla en diferentes localizaciones (10). En este sen-
tido, en un texto de Knight (11), muy conocido so-
bre la crioterapia se definen los tipos de efectos que
esta modalidad de tratamiento ejerce en el dolor. So-
bre la circulación, mediante una vasodilatación por la
disminución de la sensibilidad de los vasos a las cate-
colaminas e inhibiendo la liberación de sustancias va-
soactivas. También actúa directamente en los recepto-
res y fibras sensibles al dolor a través de un mecanis-
mo similar al propuesto por la teoría de la puerta.
Otros mecanismos son indirectos y mecánicos, como
la descompresión por reducción del edema, al dismi-
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Tabla 2. Nivelesdeactuación delastécnicasdetratamiento
fisioterápico en lossistemasrelacionadoscon el desorden
psicosomático
Nivelesdeactuación
Tratamientos
Psicológico Psicosocial
S. N. central S. S.
Otros*
y/oautónomo hormonal inmune
Crioterapia ......... NC NC C NC NC C
Termoterapia ...... NC NC C NC NC C
Hidroterapia....... C NC C NC NC C
Electroterapia ..... NC NC C C NC C
Ejercicio ............. C C C C C C
Masoterapia ........ C C C C C C
* Mecánicosy hemodinámicos. C: efecto comprobrado. NC: efecto no
comprobado.
nuir el infiltrado seroso y la reducción del espasmo al
disminuir las descargas aferentes de las fibras muscu-
lares. Por último, produciendo una hipotermia que
incrementa el umbral al dolor, elevando los niveles de
endorfinas y más inciertamente mediante contraesti-
mulación.
Por otro lado son conocidos los efectos sobre el
dolor del tratamiento a través del calor. Entre ellos se
postulan los referidos a su actuación sobre circuitos
medulares y órgano de Golgi. Reducción de la libera-
ción de sustancias vasoactivas, vasodilatación y conse-
cuente aflujo de nutrientes y eliminación de sustan-
cias que contribuyen al dolor. Este efecto lo compar-
ten diversas técnicas electroterápicascuya acción se
produce, entre otras, a través de la energia calórica co-
mo ocurre en el caso de las microondas, corriente gal-
vánica e infrarrojos. En este sentido se atribuye una
acción beneficiosa al reducir la tensión arterial en pa-
cientes hipertensos. Una técnica electroterápica espe-
cífica para el tratamiento del dolor es el TENS. Los
mecanismos de acción atribuidos a éste también son
diversos. El más conocido está basado en la teoría de
la puerta-control de Melzack y Wall, común a otras
técnicas electroterápicas. Además se propugna una in-
tervención a nivel de ciertos sistemas propuestos en la
enfermedad psicosomática como la mediación sobre
neurotransmisores, endorfinas, encefalinasy serotonina,
así como de hormonas, ACTH y cortisol. No obstan-
te, estos últimos efectos pueden representar la res-
puesta del individuo al estrés producido por la admi-
nistración de la propia técnica. El láser en sus distin-
tas modalidades disminuye el dolor por reabsorción
de sustancias que contribuyen a la sensación dolorosa
e interfiere los estímulos dolorosos. En pacientes con
artritis reumatoide se cuestiona la posibilidad de una
respuesta reguladora sobre el sistema inmune, postu-
lada con anterioridad en estudios in vitro(12). Sin
embargo, existen datos suficientes de la regulación
ejercida sobre iones, neurotransmisores como las en-
dorfinas (13), y en un estudio de 1999, realizado con
sujetos animales, Labajos Manzanares et al (14) plan-
tean expectativas de una posible actuación sobre los
mecanismos mediadores hormonales en el estrés, con-
cretamente sobre los niveles de cortisol.
También la electromiografía biofeedback junto con
técnicas de relajación se utilizan para detectar y redu-
cir la tensión y estrés, expresados en los músculos fa-
ciales y está específicamente indicada en las lumbal-
gias y cefaleas (15).
En el capítulo de «Hydrokinésithérapie», de la Ency-
clopédieMédico-Chirurgicale, publicado en 1998, los
autores Kemoun et al (16) describen cómo la hidrote-
rapia produce una mejora funcional sistémica y efec-
tos miorrelajantes y antiálgicos relacionados con vaso-
dilatación, disminución del tono muscular y aumento
del umbral al dolor. En el asma contribuye terapéuti-
camente con una estimulación vagal y en todos los
trastornos dermatológicos propiamente psicosomáti-
cos. Además contribuye al incremento de la informa-
ción propioceptiva que repercute en la concienciación
del sujeto sobre su esquema corporal y la reconstruc-
ción de la unidad somatopsíquica del paciente, inclu-
so en su dimensión simbólica, produciendo un bie-
nestar psicológico por la sensación de vuelta al útero
materno.
Martín Pastor (17) recoge algunos datos sobre los
efectos beneficiosos del tratamiento de algunas enfer-
medades psicosomáticas a través del ejercicio dinámi-
co, especificando modalidades de ejercicio, duración,
frecuencia y medidas de las sesiones sobre la hiperten-
sión, reduciendo el gasto cardíaco o la resistencia vas-
cular periférica. Esto se consigue por una reducción
del nivel de la actividad simpática y una disminución
del nivel de catecolaminas plasmáticas en reposo (par-
ticularmente de noradrenalina) y una menor estimu-
lación de la médula suprarrenal. En el paciente coro-
nario se producen una serie de cambioshemodinámicos
que contribuyen a la mejora de esta dolencia. Entre
éstos se consigue un menor gasto cardíaco, aumento
de las diferencias arteriovenosas, mejora de la circula-
ción del músculo esquelético y de la capacidad meta-
bólica celular (aumento en el número y tamaño de las
mitocondrias y enzimas, incremento en la producción
de ATP) y modificaciones de las lipoproteínas (aumen-
to del colesterol HDL, disminución de triglicéridos y
de colesterol LDL, entre otros). En el paciente diabé-
tico disminuye el peso, incrementa la acción de la in-
sulina y produce una mayor tolerancia a la glucosa,
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aumenta la sensación de bienestar psicológico y favo-
rece la interacción social. En la fibromialgia, Adams y
Sim (18) describen efectos sobre hormonas, ACTH y
prolactina, entre otras, y neurotransmisores como las
endorfinas. En las enfermedades reumáticas aumenta
la potencia muscular. Por último se han comprobado
ciertos cambios de la respuesta inmune en algunas en-
fermedades infecciosas.
Una de las revisiones más interesantes es la realiza-
da por Field en 1998, en la cual recoge los datos de la
investigación propia y de otros autores, desarrollada a
lo largo de los últimos años, sobre los efectos de la
masoterapia en diversos trastornos psicosomáticos. No
obstante, la autora es consciente de los problemas
metodológicos de las investigaciones revisadas y selec-
ciona, aquellas que cumplen, aun incompletamente,
con los criterios del método científico, describiendo
el efecto general de las variadas técnicas de masotera-
pia empleadas en dichas investigaciones (actuación
sobre receptores de presión), duración y número de
sesiones, tanto en niños como en adultos, que pasa-
mos a describir a continuación. Sobre enfermedades
reumatológicas como la fibromialgia, una disminu-
ción de cortisol, de la ansiedad, depresión y dolor, y
en la artritis reumatoide juvenil disminución del cor-
tisol, de la ansiedad y el dolor. En las lumbalgias, rela-
jación muscular, reducción del dolor, de la ansiedad y
depresión al aumentar los niveles de serotonina y do-
pamina. En las cefaleas migrañosas, analgesia, reduc-
ción de los trastornos del sueño, menor distrés y ele-
vación de la serotonina. En los trastornos alimentarios
un menor nivel de estrés hormonal, menor ansiedad y
una mejora de la imagen corporal. En niños asmáti-
cos, disminución de los niveles de cortisol, de la an-
siedad de los pacientes y de sus familiares. En niños
diabéticos, regulación en la actuación de la insulina y
reducción de los niveles de glucosa y menores niveles
de ansiedad del paciente y de sus familiares. En la ar-
tritis reumatoide juvenil, disminución de cortisol, do-
lor y ansiedad. Estimando los efectos adversos que la
aplicación de algunas variedades de masoterapia tie-
nen sobre las infecciones y procesos tumorales, la auto-
ra recoge en su trabajo cómo otras poseen una indi-
cación y efectos específicos en infecciones como el
HIV, reducción de cortisol y de catecolaminasy aumen-
to de las células inmunocompetentes natural-killer.
En el cáncer, aumento de linfocitos y de células natu-
ral-killer. Por último, tiene un efecto beneficioso so-
bre la tensión arterial en patologías cardiovasculares,
aunque los mecanismos de acción no son bien cono-
cidos (19). En estos estudios se comprueba cómo esta
técnica disminuye la ansiedad, depresión y cortisol, lo
cual conlleva aparejado un incremento de la inmuni-
dad, confirmado en infecciones y cáncer. Todo ello
tiene una enorrne relevancia en cuanto a los sistemas y
órdenes vinculados con los desórdenes psicosomáticos.
CONCLUSIONES Y PERSPECTIVAS
DE FUTURO
En la bibliografía revisada hemos encontrado que
en las últimas décadas la investigación ha pasado de
centrarse en conocer los efectos generales de las dis-
tintas técnicas de tratamiento en el contexto de pato-
logías concretas hacia protocolos de tratamiento don-
de se incluyen distintas modalidades de tratamiento
fisioterápico. Aunque en estas publicaciones no se
prodigan las referencias sobre la psicosomática, sí
existe un renovado interés por una aproximación
biopsicosocial de la salud y la enfermedad que se con-
creta en diversas afecciones, particularmente en aque-
llas que cursan con dolor. Por otro lado hemos podi-
do observar que todas las técnicas de tratamiento fi-
sioterápico poseen indicaciones precisas en múltiples
afecciones psicosomáticas y sus efectos oscilan desde
acciones en sistemas sociales hasta otras sobre micro-
sistemas subcelulares. En este sentido, los efectos se
ejercen sobre diversos sistemas y órdenes relacionados
con el trastorno psicosomático, y algunas como el
ejercicio y el masaje actúan prácticamente en todos
los niveles implicados en estos desórdenes. Esto no
significa necesariamente que el resto no posea un
efecto sobre ellos, tal vez no han sido investigadas. Es
por ello que propugnamos una investigación que cu-
bra todas las dimensiones en las cuales se manifiesta
el proceso de salud y enfermar del ser humano y así
continuar en la consecución de una fundamentación
científica de los tratamientos fisioterápicos.
E. Sánchez Guerrero
E. Díaz Mohedo
C. Pineda Galán
N. Moreno Morales
F. Guillén Romero
M. T. LabajosManzanares
Nivelesde acción de lastécnicasde tratamiento fisioterápico
en lasafeccionespsicosomáticas
150
Fisioterapia 2000;22(3):143-151
E. Sánchez Guerrero
E. Díaz Mohedo
C. Pineda Galán
N. Moreno Morales
F. Guillén Romero
M. T. LabajosManzanares
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