You are on page 1of 77

P á g i n a | 1 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Hijos de un Dios real
Celim Jure


H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 2


Prólogo

A veces puedes decir que Dios no existe… que él no es real, pero te invito a que le des una oportunidad,
y descubrir quién es Dios. Yo también decía lo mismo… pero tomé una decisión…
decidí buscar una respuesta, ver si realmente lo que me contaban era verdad, quise ver a Dios con mis propios ojos.
¡Lo que descubrí fue increíble!

Dedicado a todas las personas que un día decidieron probar.







Celim Jure
75592939
Celim.jure.esquivel@spyt.cl
P á g i n a | 3 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Conociendo a Dios
“Me humillé y él se hizo presente en mi vida”.

na noche no tenía deseos de acostarme. Mis hermanos y toda mi
familia ya se habían ido a dormir, pero yo estaba agobiado por un
dolor muy intenso que se acumulaba hace ya varios días.
Sé que todos han pasado por momentos así: un padre que no puede dormir, se da
vueltas una y otra vez preocupado porque quedó sin trabajo o porque tuvo una discusión
muy fuerte con uno de sus hijos; Una madre que ya no sabe qué más hacer con su
esposo, pues él es borracho y viven una vida cruel, se gasta todo el dinero en sus vicios,
como si fueran pocas las necesidades que ella y sus hijos pasan en la casa; o un joven
que siente un vacío en su corazón y a tratado de llenarlo con los placeres de esta vida,
pero después de pasar un buen rato, solo vuelve a una condición peor a la que se
encontraba en un principio, más vacío y más solo.
Yo tenía una de esas noches. No recuerdo cuál era mi problema, pero si sé que lo
que me acongojaba era grande como para quitarme el sueño y pasar la noche en vela.
Me senté en el living de mi casa, miraba hacia afuera y estaba todo en silencio.
Comencé a orar de la siguiente manera: “Padre, padre, te pido que te quedes esta noche
U
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 4

conmigo, tan solo una noche, tu eres Dios, no hay nada imposible para ti, baja de donde
estas y siéntate a mi lado para que conversemos”. Repetí muchas veces esta oración. El
dolor que sentía era tan grande que anhelaba que Dios me acompañara en esos
momentos de angustia, y le pedía que por solo esa noche que pudiera estar con él
sentado a mi lado. De pronto sentí que algo sucedió, y fui lleno de una paz proveniente
del cielo que me dio confianza y tranquilidad. Quedé enmudecido por la pronta
respuesta divina a mi oración. Corrían lágrimas por mis mejillas y no pude decir nada
más, sino que me arrodillé y dije: “Gracias padre por la paz que me das, ahora podré
dormir tranquilo”.
Querido amigo, tal vez tú has escuchado muchas veces acerca de Dios, tal vez
asistes a una iglesia y has escuchado como algún hermano o incluso el pastor hablan
tanto acerca de él. Seguramente te has preguntado si él tiene tiempo para ti, si acaso él
se preocupa por tus necesidades, o tus problemas o si puede resolver aquellas cosas que
te quitan el sueño. Quiero decirte que Dios es un Dios real, un Dios vivo que se hace
presente en la vida de sus hijos, que es capaz de ayudarte en los momentos más difíciles
de tu vida. Quizás tu polola terminó contigo, quedaste sin trabajo, no tienes dinero para
el día de mañana, vives en una casa que no es tuya o tienes problemas familiares. Tal
vez tus problemas son el cigarro, las drogas o el alcohol. No puedes dejarlos y sabes que
no solo te destruyen a ti, sino a toda tu familia contigo, y que poco a poco estas llegando
a la miseria. Puede ser que no tengas ningún problema de esos, pero todo lo que tienes
no te satisface, ni llenan tu interior. No eres feliz y tratas de buscar tu propia felicidad,
pero ¡no la encuentras!
Esto sucede porque fuiste creado y diseñado por Dios, y mientras no cumplas
con el propósito que él quiere para ti no puedes ser feliz. Tú quieres serlo, lo necesitas,
lo buscas, pero no sabes cómo, por eso es que las personas se sumergen en sus trabajos
tratando de ignorar ese vacío que se encuentra en su interior. Buscan los vicios para que
por un momento desaparezca, pero luego se dan cuenta de que sigue allí, y son más
infelices que antes.
Te voy a decir un secreto que espero que entiendas, porque es la clave para que
tú puedas aprender a sentirte mejor.
Primero: la Biblia enseña que la felicidad es realizar trabajos desinteresados por
otras personas.
Segundo: La obediencia.
P á g i n a | 5 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Recuerdo una ocasión en que fui con un grupo llamado ADRA
1
a ayudar a los
damnificados del terremoto que ocurrió en concepción.
2
Cuando estuve en el lugar me
sorprendió ver que la ciudad fue devastada por el tsunami y barcos enteros estaban
sobre las calles y veredas del centro comercial. Además de eso muchas personas sufrían
porque las olas destruyeron sus hogares sin dejarles nada que pudieran utilizar.
Repartimos ropa, útiles de cocina, cepillos de dientes y alimentos, pero cuando las
personas nos contaban sus miserias y agradecían lo que estábamos haciendo por ellos,
sobrevenía un sentimiento de simpatía que nos hacía desear poder ayudarlos mucho más
de lo que ya estábamos haciendo. Sentíamos que lo que hacíamos era poco, pero
mientras realizábamos estos trabajos desinteresados por otras personas éramos felices.
La felicidad no se alcanza con logros, con dinero, fama o alguna otra cosa. Es
más simple que eso, se alcanza cuando dedicas tu vida a realizar trabajos para ayudar a
otros. Fuimos creados así, el servicio humilde y abnegado nos da la plenitud de la
felicidad en nuestras vidas. Puedo decir que comprendí esto hace poco. Me rendí a la
voluntad de Dios, quería ser músico, era lo que más me apasionaba y soñaba con dar
conciertos por todas partes, pero oí su voz, me decía: Celim, yo tengo otros planes para
tu vida. Luche mil veces con esa idea, sabía que él quería que estudiara teología y dejara
todo para trabajar en el avance de su obra. Finalmente me decidí. En el último momento
me matriculé en la carrera de teología de la universidad para ser pastor y dedicarme a
acercar a las personas a Dios. Cuando comenzaron las clases me di cuenta que todo lo
que se impartía en la facultad me apasionaba, y más aun, él privilegio de trabajar como
misionero ayudando a la gente a que conozca acerca de él me llenaba de felicidad. ¿Te
das cuenta? En mi vida puedo decir que soy feliz siempre y cuando me mantenga
ayudando a otros y obedeciendo a Dios.
Como ves esto también pasa con lo que Dios nos pide, y aunque no queramos
hacer lo que a él le agrada eso que no queremos hacer, pero igualmente lo hacemos, nos
hace feliz. Por ejemplo: Una persona que se sumerge en las drogas, ¿por qué está allí?
¿Acaso no es porque quiere ser feliz? Claro que sí, pero no sabe cómo serlo y busca las
drogas pensando que estas lo ayudarán a ser feliz, pero en vez de eso la destruyen,
pierde su trabajo, a su familia e incluso puede llegar a perder la vida. Pero si hacemos lo

1
ADRA Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales, es la rama humanitaria mundial de la
Iglesia Adventista del Séptimo Día.
2
El terremoto de Concepción ocurrió el 27 de febrero del año 2010 en Chile.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 6

que Dios nos pide llegamos a ser felices simplemente porque Dios nos creó y sabe lo
que nosotros necesitamos para llegar a serlo.
Muchos dicen que Dios es un Dios de no: “no has esto”, “no has esto otro”, etc.
Pero si te das cuenta estas cosas que Dios nos prohíbe nos ayudan a ser más felices, por
ejemplo: Dios dice: “Honra a tu padre y a tu madre”.
3
Pero date cuenta, que pasa si tú
comienzas a obedecer a tus padres y escuchas los consejos que ellos te dan. ¿Acaso no
te comienzas a llevar mejor con ellos? ¿Acaso no te evitas un montón de problemas?
Ahora quiero hablarte de algo que Dios quiere que hagas, pero recuerda, obedecer te
hace feliz, así que pon atención. Si lees la Biblia encontrarás muchos pasajes en que
Dios le pide al pueblo de Israel que le busque, por ejemplo Jeremías 29:13. Dice así: «y
me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón». Me
pregunto si es lo mismo que Dios quiere que nosotros hagamos. Por supuesto, no hay
duda alguna de que Dios así lo quiere, entonces, si hacemos esto seremos más felices,
porque Dios conoce qué es lo que nosotros necesitamos para serlo, pero eso sí, ten
presente lo que dice el versículo: «me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro
corazón».
Hubo un día en que busqué a Dios de todo mi corazón. Estaba muy triste y salí
de mi casa para despejarme. Luego de caminar un poco pensé en ir a hablar con Dios.
Me dirigí a un lugar más apartado en donde se veía el campo a un lado y al otro una
parte de la ciudad. Comencé a hablar con Dios de pie, sin arrodillarme, sin cerrar los
ojos, solamente hablando como quien habla con alguna otra persona. Comencé a abrirle
mi corazón y decirle lo que me pasaba. Meditaba en lo que hacíamos como seres
humanos en las ciudades sin dejar tiempo para buscarle, pero después de eso ocurrió
algo distinto, comencé a humillarme ante él. Le decía de la siguiente manera: “Padre,
reconozco que yo soy un pecador, y no tengo nada en mí que sea bueno, porque solo tú
posees toda la inteligencia, la sabiduría, y eres justo. Amas a los que te aborrecen, eres
misericordioso con los que se burlan de ti, y aún sigues amándoles. Buscas al ser
humano, le pides que te agrade, que siga tú voluntad, porque quieres sacarlos de esa
vida miserable que llevan para darles tú paz y tú perdón, y si ellos te lo permiten les
ayudarás en todos sus problemas y necesidades. En cambio yo, muchas veces no te
busco, todo lo que hago termina asiéndome daño, cuando lo que buscaba era ser feliz. Si
me propongo a realizar algo al final me causa dolor a mí y a las personas que amo. Tú

3
Es parte de los Diez mandamientos dados a Moisés en el Sinaí, Ex 20:12.
P á g i n a | 7 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Señor tienes todo lo bueno, por lo tanto, tú enséñame, dame de tú inteligencia, pues yo
no tengo nada. Tú sostienes los cielos, tú eres Dios, quien ha creado todas las cosas…”.
Mientras pasaba el tiempo más me humillaba ante él y le reconocía, pero cuando
terminé la oración y las estrellas ya habían salido, la luna resplandecía, entonces levante
mí vista al cielo de donde salió una bola de fuego muy grande que cruzaba el espacio.
4

Quedé maravillado por la señal que Dios me mostró, nunca había visto algo semejante.
Había leído en la biblia muchas veces acerca de personajes que Dios les hizo ver
señales, que por su mano hizo descender fuego del cielo, pero nunca lo había visto con
mis propios ojos. Sin duda fue una experiencia que nunca voy a olvidar.
Así es como aprendí una de las lecciones más grandes de mi vida. Cuando te
humillas ante Dios, él te muestra su gloria. Con esa señal en el cielo comprendí que
Dios me decía: “Celim, a pesar de lo que eres, a pesar de tus pecados, yo estoy contigo.
Debes continuar confiando en que yo me hago presente en tu vida”. Me devolvía a mi
casa con una experiencia renovada en Dios, sabiendo que él se había presentado ante mí
de una manera poderosa e indiscutible. Si buscas a Dios de una manera sencilla y
humilde te sorprenderás como él se hará presente en ese momento. Dios espera
relacionarse contigo constantemente, que tú puedas conversar con él y aprendas a
conocerle. En mi experiencia cristiana Dios me ha hablado directamente, me dice lo que
él quiere que yo haga y muchas veces he hecho como que Dios no me está hablando, y
no le obedezco, pero cuando he obedecido siempre ocurren cosas sorprendentes.
Cuando comiences a buscar a Dios, él hará cosas asombrosas en tu vida, pero solo si se
lo permites.

Mi oración por ti: “Padre, permite que esta persona que está leyendo este libro
te conozca, pero no como los demás te conocen, sino que él pueda ver en su vida que
actúas e interfieres poderosamente. Que pueda escuchar tu voz y comience a amarte con
intensidad, amén”.






4
Esto ocurrió en la ciudad de Quilpué, en Chile, cuando tenía aproximadamente 16 años de edad.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 8

Caminar con Dios
“Desde niño busqué a Dios”.


ubo un hombre llamado Enoc, del cual la Biblia dice lo siguiente: «Caminó,
pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios» (Gn 5:24). Este
hombre era igual que cualquiera de nosotros, pero al conocer a Dios
comenzó a caminar con él y Dios se lo llevó. Surgen varias interrogantes con respecto a
esto ¿Por qué Dios se lo llevó? ¿Por qué a él? ¿Cómo llegó a ser perfecto como para que
Dios se lo llevara al cielo sin conocer la muerte?
Dentro de las leyes de nuestra mente, hay una que se denomina la ley de la
contemplación,
i
esta dispone que una persona haga y sea lo que contemple.
5
Por
ejemplo, si un niño ve que toda su vida su padre le pega a él y a su hermano, es lógico
dar por hecho que él cuando sea padre haga lo mismo con sus hijos, pues contempló
toda su niñez esta acción. Así también cuando uno camina con algún amigo, es
inevitable que al pasar el tiempo, digan, hablen, e incluso sean parecidos el uno del otro.
Un ejemplo de una mayor dimensión podría ser el matrimonio, y si no estás casado

5
La escritora Elena G. White plantea este tema en su libro Mente carácter y personalidad.
H
P á g i n a | 9 H i j o s d e u n D i o s r e a l

pregúntale a una pareja que sí. Al pasar el tiempo tendrán cosas que han sacado del otro
y las han adoptado como suyas, sólo por la ley de la contemplación. En fin, Enoc
comenzó a relacionarse con Dios como un amigo. Cada día buscaba a Dios para hablar
con él y caminar juntos. Mira que sencillo, caminaban juntos. Existen algunos cristianos
que dicen que ser perfectos es imposible, porque Dios y su norma es tan elevada que
nunca podrá ser alcanzada por el ser humano natural, pero ¿Qué dice la Biblia? «Enoc
caminó con Dios y Dios se lo llevó».
Pero también existen personajes Bíblicos que fueron perfectos delante de Dios,
aunque para el hombre no llegaron a ser perfectos. Un ejemplo de ello es el rey David.
La Biblia dice que David tenía el corazón de Dios, es decir, que su mente era la mente
de Dios, porque el corazón no siente ni piensa, sino que es la mente a la que llamamos
corazón. Por lo tanto, era perfecto ante Dios aun cuando la Biblia habla de que en
muchas ocasiones pecó gravemente contra él. En cierta ocasión asesinó a una persona
para quedarse con su mujer, pero aunque se arrepintió, recibió severamente el castigo de
parte de Dios. El hijo que tuvo con ella murió y David estuvo muy agobiado por varios
días. Sin embargo para el hombre la perfección es distinta al concepto de Dios. Por
ejemplo, nosotros decimos que para ser perfectos una persona no debe equivocarse en
ningún momento y de esa manera llega a ser perfecto, pero para Dios ser perfecto es
simplemente el hecho de caminar con él, y si caminamos, vamos siendo transformados.
Recuerdo que desde niño busqué a Dios. A medida que aprendía y escuchaba
cosas de él me sentía más abrumado, porque sabía que habían muchas cosas que no
estaba haciendo bien. Siempre intentaba ser perfecto y no equivocarme, pero en algún
momento cuando menos lo esperaba le fallaba y volvía a pedir perdón una y otra vez.
Buscaba a Dios incansablemente, oraba, cantaba, estudiaba la Biblia, e incluso
periódicamente me iba al campo a orar y tener intimidad con él, ¿pero te digo algo? Con
todo lo que hacía aun no me sentía bien. Pensaba que lo que él me pedía que hiciera era
demasiado para mí y nunca lo iba alcanzar, pero cuando entendí que Dios solo quiere
que caminemos con él, y así seremos transformados poco a poco a medida que nos
relacionamos con su perfección, dejé de preocuparme por estas cosas y simplemente
comencé a disfrutar mi relación con él. Sentía una nueva libertad, y cuando caía y hacía
cosas que a él no le agradaban, sabía que él me ayudaba cada vez que lo necesitaba, me
levantaba y le entregaba mis luchas.
Entonces, si para ser perfectos debemos simplemente caminar con Dios, porque
al caminar con Dios vamos a comenzar a ser igual a él, ¿Qué es eso de caminar con
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 10

Dios? Es simple, la ley de la contemplación dice que tú haces y eres lo que contemplas.
Por ejemplo, una mujer que vea todos los días telenovelas en donde hay infidelidades,
problemas familiares, enredos, etc., ella estará inducida a realizar las mismas cosas que
ella está contemplando. Incluso ha habido noticias de personas que por un juego de
video pierden la noción de la realidad y comienzan a matar personas con un arma, o
personas que pensando que tienen poderes sobrenaturales al igual que dibujos
animados, y se tiran de un edificio porque creen que pueden volar. Pero es algo mucho
más cercano a nosotros de lo que te imaginas, por ejemplo un joven que escuche música
metálica pronto comenzará a colocar poster en su pieza de los grupos musicales, luego
comenzará a vestirse como los intérpretes de rock, para después inconscientemente
actuar y hacer lo mismo que ellos. Algunos terminan en la droga, matándose, o siendo
endemoniados, porque el enemigo de Dios procura destruir la vida de las personas a
toda costa.
Veamos algunos personajes Bíblicos que caminaron con Dios; Daniel
conversaba con Dios tres veces al día, David buscaba a Dios desde muy temprano en la
mañana y componía cantos para él, Jesús se retiraba en las noches a conversar con Dios,
y así mismo lo hacía Juan el bautista que vivía en el desierto para tener una intensa
relación con él, Elías se retiraba a lugares apartados para orar a y así a través de él
descendió fuego del cielo e hizo grandes señales, el apóstol Pablo se retiró por tres años
a un país extranjero para estudiar la Biblia en profundidad y sabemos que oraba
constantemente por los hermanos en diferentes lugares, Samuel cuando niño oraba a
Dios constantemente y una noche escuchó la voz de Dios que lo llamaba por su nombre,
y la mayoría de ellos cayeron pecando contra Dios, pero son considerados justos por
tener a Dios como un amigo y confiando sus debilidades a él. Qué interesante, ¿No te
parece?
Pon atención a lo que dice David en el Salmo 51: «Ten piedad de mí, oh Dios,
conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo
reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti
solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo
en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, Y en
pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto
me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y
seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que
P á g i n a | 11 H i j o s d e u n D i o s r e a l

has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Crea en mí,
oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de
delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, Y
espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los
pecadores se convertirán a ti. Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;
Cantará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu
alabanza. Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los
sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, oh Dios».
Yo también digo como él: «Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú,
oh Dios». ¿Te das cuenta? Caminar con Dios nos hace perfectos. No porque no
tengamos pecados, sino porque cada día vamos pareciéndonos a él quien es perfecto.
Esto es caminar con Dios, el simple hecho de conversar con él al orar, obedecerle, y
contemplarlo a través del estudio de su palabra. Pero ahora quisiera decirte algunas
cosas acerca de cómo conversa con Dios.
Primero: Dios sabe todas las cosas que te ocurren, pero le gusta que tú le cuentes
y hables con él. Esto no es por causa de Dios, sino que la oración realiza un cambio en
la persona que la practica.
Segundo: cuando hables con él, habla como a un amigo, de una manera sencilla
y natural, no seas como esos cristianos que oran y le dicen a Dios lo mismo que le han
dicho la noche anterior, y repiten la misma oración hace varios días, ¿O acaso le dices a
tus amigos lo mismo todos los días? Claro que no, pero ten en cuenta también que él es
Dios, por lo tanto le debes un profundo respeto al presentarte delante de él, por eso una
verdadera oración debe ser de rodillas y con humildad, reconociendo nuestra humanidad
transgresora de su ley.
Tercero: toma como ejemplo la oración de David en este salmo, porque al
momento de hablar con Dios se humilló, fue sincero, y manifestó un corazón contrito
ante él.
Cierto día que leía un libro, referente a la oración contó la siguiente historia: Un
niño que consideraba a Dios como su amigo, no le gustaban los vegetales, por esa razón
le llamaba plantas. Un día su mamá le sirvió de comer solo vegetales, y entonces triste,
oró de la siguiente manera: “Padre, me siento muy triste, porque hoy hay solo plantas
para comer de almuerzo, y tú sabes que no me gustan, amén”. Ciertamente un adulto
hubiera repetido la misma oración que repite siempre a la hora de comer, y suponiendo
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 12

que a él tampoco le gustaban los vegetales hubiera orado así: “Padre nuestro que estás
en los cielos, santificado sea tu nombre, Señor te damos gracias por estos alimentos, en
el nombre de Jesús amén”. Una oración repetida por muchos como costumbre a la hora
de comer, pero estoy seguro que a Dios le agradó más la oración del niño que fue una
oración sincera y demostraba una confianza en él para contarle lo que le sucedía,
mientras que el adulto hubiera repetido una y otra vez la misma oración. Él no tenía a
Dios como un amigo, sino que era alguien lejano al que se le debe agradecer a la hora
de comer. En vez de eso el niño estaba dispuesto a decirle a Dios sus problemas, sus
preocupaciones e inquietudes, porque sabía que él lo escuchaba y podía actuar en su
vida.
Nosotros a veces actuamos de esa manera, no somos como niños. Pedimos a
Dios las mismas cosas y incluso cada vez que hablamos con él decimos las mismas
palabras. Estoy seguro que a nadie le gustaría que le dijesen lo mismo una y otra vez,
así a Dios tampoco le agrada.
Otra niña había tenido un mal día, ella conversaba con Dios cada noche antes de
dormir, pero esa noche no quería hablar con Dios, asique le dice en oración: “Dios no
quiero hablar contigo ahora, porque tuve un mal día, hablemos mañana, amén”. Que
interesante oración, Dios que era el amigo de ella, estoy seguro que entendía lo que le
pasaba, y estaba dispuesto a esperar hasta mañana para que puedan volver a conversar,
¿No es así como actúan los amigos? Claro que sí. Hay muchas personas que no
entienden que Dios es un Dios vivo, un Dios real, y que no solo está en el cielo, sino
también puede y quiere relacionarse contigo como un amigo a quien puedas contarle
todas las cosas que te suceden, Dios puede hablar contigo si tú se lo permites. La Biblia
dice que si tú buscas a Dios, él te mostrará cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Hay personas que creen que no se puede tener esta relación con Dios, que él no
puede hablar contigo.
Hace poco yo hablaba con una amiga que comenzó a pololear con un chico
cristiano que hacía grandes cosas en la iglesia, incluso tenía un disco en donde
interpretaba canciones cristianas y constantemente lo llamaban para dar concierto en
diferentes lugares. Ella me preguntó ¿es bueno lo que estoy haciendo, pololear con él?
Y le dije: “Si él te acerca a Dios está bien, porque Dios te da su aprobación, él da la
libertad de amar a quienes elegimos, pero si no te acerca a él, sé que no le agrada esta
relación”.
P á g i n a | 13 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Ella no me escuchó al principio, pero después cuando Dios le comenzó a decir
más intensamente lo que ella debía hacer, yo sin saberlo fui a su casa y le manifesté mi
preocupación por ella, porque sabía que a Dios no le agradaba esa relación, es más, ella
reconocía que él no la acercaba, ni conocía a Dios a pesar de estar inmerso en las
actividades de la iglesia.
Cuando le dije esto, ella comenzó a llorar y decía que Dios le había dicho toda
esa semana de muchas maneras que ella debía terminar con él. De repente sonó el
teléfono, era él, y me preguntó ¿Qué hago?
Haz lo que Dios te pide, porque Dios siempre hace las cosas por algo, y si
obedecemos nos ahorramos mucho dolor.
Ella obedeció lo que Dios le pedía. Terminó con él, pero conversando con el
muchacho le dijo: ¿Cómo es eso que Dios te lo pide? ¿Tú cómo puedes hablar con Dios,
y cómo él puede decirte que hacer tan claramente?
Este fue el comienzo de un aprendizaje, y un conocer a Dios para él. Le dije a mi
amiga que ellos podrán estar juntos cuando él aprenda a conocer a Dios, y que ella debía
enseñarle cómo Dios se relaciona con las personas. Este muchacho era cristiano desde
niño, pero no conocía a Dios, ni sabía como Dios se hace presente en la vida de las
personas.
El mismo Job del cual dice la Biblia que era perfecto, temeroso de Dios, y
apartado del mal, no fue hasta que Dios se presento a través de un torbellino, y con una
voz potente, que él llegó a decir: «De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven.
Por tanto me arrepiento en polvo y cenizas» (Job 42:5y6).
Que impresionante, Job había escuchado acerca de Dios desde niño, pero nunca
le había conocido hasta ese día.

Mi oración por ti: “Padre, permite que esta persona que está leyendo este libro
te conozca, le hables así como a tantos personajes de la biblia le has hablado, y así como
hablas conmigo, y aquellas personas que te aman, ayúdale a encontrar momentos de
intimidad y comunión contigo, amén”.


H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 14

El Espíritu de Dios
“Comencé a sentir un fuego dentro de mí, que se sentía cada vez
más intenso”.



ay quienes dicen que están tan alejados de Dios que no pueden acercarse a
él, pero Dios es un experto en el alma humana, conoce todos sus misterios, y
su Espíritu es especialista en alcanzar a las personas que están destruidas y
en manos del enemigo.
Génesis 1:1y2 dice así: «En el principio creó los cielos y la tierra. Y la tierra
estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu
de Dios se movía sobre la faz de las aguas».
Nota que el Espíritu de Dios antes que las aguas y toda la creación fuera hecha,
él ya se movía en medio de la confusión y el desorden. Así también su Espíritu se
mueve en un mundo degradado como este, y es capaz de actuar sobre las almas
abrumadas y desesperanzadas.
Cierto día fui a dejar a una amiga al metro de la ciudad. Me despedí de ella, pero
cuando me estaba yendo un hombre se acercó y me dijo: “Estuve a punto de tirarme”.
Inmediatamente me acerqué abrazándolo y le dije, ¿Qué pasó? Cuéntame. Él estaba en
H
P á g i n a | 15 H i j o s d e u n D i o s r e a l

la punta tambaleándose para tirarse a los rieles en donde se había subido mi amiga, tenía
que decidir si matarse, acabar con su vida miserable o ir a su casa para continuar
viviendo como siempre lo había hecho, con un vacío en su corazón que lo hacía infeliz
y deseando nuevamente la muerte. Lo invité a caminar, quise conversar de este Dios
que podía solucionar sus problemas y darle una nueva razón para vivir, pero no escuchó
y buscó los vicios. Primero entró a un supermercado, tenía un poco de dinero que había
ganado ese día y con el, compró un poco de alimento para su casa, lo demás lo gasto en
alcohol y cigarros. Mientras él se sumergía en los vicios, más me daba cuenta del estilo
de vida que este hombre estaba viviendo. A veces pasando las noches en la calle, aun
cuando tenía donde dormir, y cuando el dolor era más agudo buscaba el alcohol, el
cigarro o el sexo para tratar de olvidarse, incluso noté que su mente estaba tan
corrompida por el pecado que manifestaba desviaciones sexuales. No pude más que
dejarlo en un colectivo rumbo a su casa.
Hay personas que nos parecen con una vida totalmente destruida, algunos no
pueden encontrar la salida y deciden matarse. Hay muchas personas en esta misma
situación, vez tras vez se sumergen en los vicios para intentar olvidarse de sus
problemas y del gran vacío que sienten en sus corazones. Están totalmente destruidos,
buscan los vicios como un intento de escapar, pero no es suficiente, porque estos
aumentan cada vez más su dolor y lo vuelven más, y más intenso.
¿Recuerdas lo que leímos en Génesis? El Espíritu Santo puede ayudar. Dios nos
dejó su Espíritu para que podamos ser consolados, por eso Cristo dijo: «He aquí, yo
enviaré la promesa de mi Padre […]» (S. Lucas 24:49); «Pero yo os digo la verdad: Os
conviene que me vaya; porque si no me fuera, el consolador no vendría a vosotros […]»
(S. Juan 16:7). En realidad cuando se habla de este pasaje la traducción más correcta
sería abogado, y no consolador. Pero cuando Jesús dice que «os conviene que me vaya»
es porque Dios mismo quiere estar presente dentro de nosotros para ayudarnos en las
dificultades de nuestra vida, y el Espíritu de Dios que es Dios Espíritu Santo, se mueve
en la creación, así también se puede mover en nosotros si se lo permitimos. No importa
la situación en que nos encontremos.
De hecho todos nosotros tenemos el Espíritu de Dios, porque cuando fuimos
creados era necesario el aliento de vida. Ese aliento de vida es la esencia de Dios, lo
más profundo de su ser, lo que nos dio la facultad de vivir (Génesis 2:7). Si no
tuviéramos su Espíritu ¿Cómo estaríamos vivos? Entonces ¿Por qué Jesús habla del
Espíritu, este consolador o poder o abogado que vendría? Porque el ser humano ha
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 16

limitado su obra, se ha revelado en contra de Dios, y no se da cuenta que esto le provoca
una falencia en su propia naturaleza, siente un vacío, se da cuenta que algo le falta, se
siente incompleto y este sentir le provoca dolor.
Mientras más se apaga el Espíritu que está dentro de ti, más y más te acercas a
la muerte, porque cuando se extingue este don de Dios, se extingue también nuestra
propia vida.
Cuando Jesús habla de la venida del Espíritu Santo, es simplemente el hecho de
que nazca con más fuerza dentro de nosotros.
Pero… ¿Cómo nos puede ayudar? ¿Será que Dios puede hacer algo por nosotros
realmente? Sí, así como lo ha hecho en mí vida lo puede hacer contigo y mientras más
nos acerquemos a él más obedeceremos a sus consejos que nos llevarán a vivir una vida
más feliz y saludable.
Una mujer que era cristiana y amaba a Dios, tenía un esposo alcohólico, y él,
estando tomando con sus amigos hasta emborracharse discutían quién tenía la mejor
esposa de todos, él insistía en que su esposa era la mejor esposa del mundo. Después de
un rato y con el fin de probárselos los llevó a altas horas de la madrugada a su casa.
Golpeó la puerta con fuerza hasta que ella con amabilidad les abrió atendiéndoles, pero
el esposo para probar que era la mejor esposa del mundo la trató severamente. Le tiró
los platos por la cabeza, la insultó, pero ella seguía atendiéndoles con amabilidad. Fue
tanto el maltrato que le dio, que sus amigos estando borrachos no soportaron más ver
como trataba con tanta crueldad a su esposa, no resistieron y se fueron. Estando solos
ella lo seguía atendiendo con amor, y entonces él le pregunta: ¿Por qué me sigues
tratando así, si yo te trato tan mal? Ella respondió: yo sé que tú no estarás en el cielo,
por eso, procuro darte todo el amor que pueda en esta tierra. Entonces se llenaron sus
ojos de lágrimas, pidió perdón y se bautizó.
Ahora ambos son miembros de la iglesia adventista, se aman, y él cambió su
vida completamente. Su vida llena de miserias las trataba de olvidar con sus amigos en
el alcohol. Por momentos sentía placer al estar imbuido de este vicio solo para que al
terminar su efecto se diera cuenta cada vez de la situación en que se encontraba, pero
ahora él se sentía pleno y feliz al no rehuir del Espíritu de Dios y entregar su vida a él.
Dios tiene el poder para cambiar a las personas.
Dios y su Espíritu conocen el alma humana y son
poderosos para convertir a aquellos que tienen sus
P á g i n a | 17 H i j o s d e u n D i o s r e a l

vidas destruidas, si tan solo balbucean una palabra de ayuda él está presto para
ayudarles.
La Biblia habla de lo que Dios hace con las personas que le piden ayuda, veamos
lo que dice el salmos 40: «Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi
clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies
sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a
nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová».
¡Qué maravilloso es todo lo que Dios hace por una persona que le pide ayuda!
Pero quiero decirte algo más. El poder que Dios nos dio de decidir, debemos aplicarlo a
nuestra vida de una manera práctica y definida.
Porque si tú dices yo sigo a Dios, pero en tu celular tienes música del mundo, en
realidad no sigues a Dios porque no lo estas contemplando. Y si dices yo sigo a Dios,
pero lo único que haces es ir un día a la iglesia para justificarte, estas perdidamente
equivocado. Y si dices que eres cristiano, pero no lo conoces porque no hablas cada día
con él como un amigo y no le cuentas tus preocupaciones, tus sueños, lo que has hecho
en el día, y dejas que él te guíe, no es verdad que eres cristiano. Tienes que hacer uso
del poder que Dios le ha entregado al ser humano de decidir.
Si sabes lo que Dios te pide que hagas debes hacerlo no importando si quieres o
no, debes realizarlo aun así. Debes realizar pequeñas decisiones que te ayudarán a estar
más cerca de Dios, porque eso es lo único que te va hacer feliz. Es lo que llenará ese
hueco que queda en tu corazón, porque aunque tú no lo sepas, cuando el ser humano
siente que su vida no tiene sentido, y siente ese vacío que quiere llenar, e intenta llenar
con vicios, con mujeres, con dinero, y cuantas cosas más, no es más que el lugar de
Dios, un lugar que ha tratado de llenar con otras cosas, pero como es el lugar de Dios
sigue sintiéndose desdichado y miserable.
Recuerdo una vez que me cambié de casa. Vivíamos en Antofagasta, y mientras,
nos quedábamos alojando en un departamento en la ciudad de Limache, en la V Región,
me levanté triste, porque hace días que no me levantaba temprano para hablar con Dios,
y sabía que era necesario hacerlo. Me fui a bañar y le dije desde mi corazón a Dios:
“quiero desde ahora hacer lo que me pides, y
levantarme cada día para hablar contigo”. Cuando me
bañaba también le decía a Dios: “Sé que esto es solo
agua, pero con esta agua límpiame completamente para
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 18

que yo sea digno de ti, y con ella borra mis imperfecciones y mis pecados, de manera
que pueda servirte como me lo pides”.
Cuando estaba saliendo de la ducha comencé a sentir un fuego dentro de mí,
que ardía cada vez más intensamente. Nunca había sentido el Espíritu Santo de una
manera física como lo sentí esa vez. Me llenaba de gozo y felicidad, pero mientras más
se intensificaba, más sentía la necesidad de salir de ese lugar y predicar a viva voz
acerca de Dios. Me empecé a vestir, pero era tan fuerte el Espíritu dentro de mí que me
movía desesperado de un lugar a otro, y mi mente estaba llena de la idea de salir del
departamento y predicar el evangelio. No podía resistir más, asique decidí hacer lo que
me pedía, pero cuando iba en dirección a la puerta, comencé a pensar: ¿Y dónde voy a
predicar? ¿A quién le voy a hablar? ¿Acaso voy a ir a la plaza de Limache? Cuando
llegué al living mis hermanos estaban viendo una película de Disney, y en vez de
obedecer a lo que Dios me pedía, me senté un momento, pero en el momento en que me
senté, el fuego del Espíritu Santo que me consumía por hacer la obra de Dios
desapareció, y con él el gozo que sentía.
Me sentí muy triste, y hasta ahora pienso en lo que hubiese sucedido si
obedientemente hubiera atendido su voz. Me pregunto qué milagros Dios hubiese hecho
ese día conmigo, y qué maravillas hubiera presenciado. Pero en vez de eso, sentí que el
Espíritu se retiró de mí, y el fuego que había se apagó.
La Biblia habla de hombres que sintieron el Espíritu de Dios como fuego que
ardía dentro de ellos, ahora sé de lo que la biblia hablaba, porque Dios en una
oportunidad encendió esa llama dentro de mí, y anhelo el día en que vuelva a hacerlo,
pero esta vez obedecer a lo que él me pida. Si decides hacer de Dios un amigo,
comprenderás todas estas cosas de las cuales hablo en este libro, y ya no entenderás por
mi experiencia, sino que él mismo se hará presente de una manera poderosa en tu vida.
Podrás aprender a escuchar la voz de Dios, porque tú mismo conocerás como Dios actúa
con cada uno de nosotros y la manera en que habla.
El Espíritu Santo es un Dios real, es una parte de Dios, pero para estar cerca
nuestro nos ha dado parte de sí mismo, su Espíritu. Es maravilloso pensar en esto,
aunque es un misterio que no logramos comprender. Lo cierto es que está presente en
nuestras vidas, lo he sentido, y te desafío a que tú puedas buscar a Dios de tal manera
que puedas sentirlo también. Pero recuerda que aunque no estamos separados de lo que
sentimos o nuestras emociones, que por cierto influyen demasiado sobre nosotros, Dios
actúa siempre de una manera racional. De allí que todas las cosas sean aprobadas por la
P á g i n a | 19 H i j o s d e u n D i o s r e a l

palabra de Dios. Si no está de acuerdo a esto es porque no les ha amanecido, como dice
en el siguiente versículo: «A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es
porque no les ha amanecido» (Isaías 8:20).
Mi oración por ti: “Padre, permite que tu Espíritu Santo pueda habitar en
nuestras vidas, y aunque hacemos cosas que nos alejan de ti, te pido que nos ayudes a
obedecerte, amén”.



H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 20

El cáliz de amargura
“Dios tiene para cada uno un cáliz de amargura que nos da a
beber por amor, pero si ese cáliz no es suficiente, por amor a
nosotros, nos da uno más amargo”.



l dolor es parte del ser humano, pero en un principio no fue así. Antes
de que Dios creara a la pareja humana, quiso que ellos tuvieran un
hermoso lugar para vivir y compartir con él. Así es como Dios creó el
huerto del Edén, con plantas y flores asombrosas, animales de todo tipo, aves que
cantaban con dulces melodías y árboles que les prestaran alimento. Cuando ellos
despertaron vieron todo lo que Dios había preparado, y de sábado en sábado Dios
mismo apartaba tiempo para conversar y compartir con la pareja humana. Adán y Eva
eran capaces de conversar directamente con Dios, incluso en los demás días de la
semana antes de que la luz del día acabara, siempre venía un ángel a acompañar a la
pareja humana, y le enseñaba cómo era Dios en el cielo, todas las maravillas que él
hacía, y le advertían constantemente de Satanás, quién en algún momento vendría a
E
P á g i n a | 21 H i j o s d e u n D i o s r e a l

tentarlos. Ellos fueron bien provistos de sabiduría para resistir la tentación de Satanás,
pero a pesar de ello, cayeron.
Eva desobedeciendo a Dios, tomó del fruto prohibido, luego Adán viendo que
Eva había pecado, por amor quiso correr su misma suerte. No había nada de malo en la
fruta en sí, pero el solo hecho de desobedecer era lo terrible, porque esta era la señal de
su obediencia y lealtad a Dios.
Tú te preguntarás ¿Por qué Dios puso en el huerto de Edén esta señal de
obediencia? Es simple, Dios espera que sus hijos le obedezcan por amor, y tengan
también la libertad de tomar sus propias decisiones. Adán y Eva, al ser creados debían
decidir si obedecer eternamente a Dios no comiendo jamás del fruto prohibido o seguir
otro camino. Esto lo hacía para que sus hijos comprendieran que él no era un dictador,
sino que lo que él les pedía era lo mejor para ellos.
Pero Adán y Eva fueron inducidos a desobedecer a Dios. Satanás se disfrazó de
serpiente, uno de los animales más hermosos que Dios había creado. Aunque en ese
momento era muy diferente a la que hoy conocemos como serpiente.
Desde allí ellos habían tomado su decisión, conocer el camino de vivir una vida
sin Dios, lo que se tradujo que esa vida llevara a la muerte, pues solo el estar al lado de
Dios garantizaba una vida feliz y eterna. Así fueron echados del huerto que Dios había
hecho para ellos con tanto amor, porque no podían estar en su presencia, ya que Dios es
tan Santo que su misma gloria podría darles muerte al instante. Comenzaron a conocer
una vida dolorosa. Ahora cuando Adán quería alimentarse sacando los frutos de la tierra
y los árboles, se lastimaba las manos, y poco a poco veía como las plantas iban
muriendo junto con los animales. Uno de sus mayores
dolores fue cuando uno de sus hijos mató al otro por
celos. Todo había cambiado, pero como ellos fueron
engañados para desobedecer y tomar el fruto prohibido,
Dios les prometió que podrían volver a su condición
original si vivían una vida conforme a sus planes y
aceptan a su hijo como su salvador, pues el hijo de Dios
pretendía morir en el lugar de ellos en un tiempo futuro
para que después de la muerte ellos volvieran a vivir
eternamente con él.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 22

Éste era un plan que Dios y su hijo habían planeado desde mucho antes de crear
a la raza caída, pero no pienses que a Dios y su hijo les fue fácil llevar a cabo el plan de
salvación, porque Dios derramó todo el cielo en un solo don.
Isaías 53 dice así: «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de
dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue
menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió
nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas
él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra
paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el
pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue
llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió
su boca».
Jesús, el hijo de Dios tuvo que venir un día a esta tierra y morir, pero yo sé que
todos conocemos esa historia, pero pasó algo más en el cielo cuando la raza caída pecó.
En el cielo, donde moran los ángeles, Dios el padre, su hijo Jesús, y su Espíritu, se
llenaron de angustia. Normalmente existe una atmósfera de alabanza y adoración a
Dios, pero en ese momento los ángeles que con sus voces cantaban hermosos himnos, y
otros acompañaban con maravillosos arreglos musicales al coro celestial, de un de
repente se entristecieron por la noticia, todo el cielo quedó en silencio. Los ángeles
inquietos se preguntaban con gran expectación qué haría Dios con este asunto, el
hombre que Dios había creado pecó desobedeciendo y
siendo engañado por Satanás.
Entonces fue cuando Jesús el general indiscutible
de los santos ángeles de Dios, que era uno con su padre,
siendo igualmente Dios, se levanta y se reúne con él en
comunión. Los ángeles no sabían que iba a acontecer,
nunca antes un ser creado le había desobedecido, a excepción de Satanás y los ángeles
que le habían seguido. Jesús entró una vez en comunión con su padre celestial, y él
comenzó diciéndole: “Padre, es hora de que yo muera por aquellos a quienes Satanás
engañó para que el peso de su desobediencia no les de muerte eterna, porque si yo
muero como su sustituto, podrán volver a la vida”. Dios el padre se quedó en silencio, y
Jesús salió de su presencia sin una respuesta. Cuando él salió sus ángeles le
preguntaban, si se había encontrado una solución.
P á g i n a | 23 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Por segunda vez Jesús intercede ante su padre por la caída ofreciéndose como
sustituto, pero nuevamente no había respuesta, y Jesús salía una vez más con el rostro
iluminado por su comunión con Dios, pero era tan grande el precio que debía pagarse
que Jesús entró una tercera vez. Dios el padre finalmente aceptó, y cuando salió dijo a
los ángeles del cielo que se había hallado una solución para salvar a los hombres. Ellos
se llenaron de alegría, y cantaban alabando a Dios con música arrobadora, pero cuando
Jesús les contó que él mismo debía vivir como un ser humano, y morir tan cruelmente
por aquellos que iba a salvar, cada uno de ellos se ofrecía a sí mismos mientras Cristo
no fuera el que padeciese. Pero el pecado era tan grande que ni todos los ángeles del
cielo bastarían como sustituto del pecador, y solo Dios mismo debía cargar con el peso
de la transgresión. Jesús siendo Dios era el único que podría pagar el terrible precio.
¡Oh, cuanto nos amó Dios que dio a su propio hijo para salvarnos!
Amigo, hace dos mil años atrás el hijo de Dios murió en una cruz por nosotros, y
resucitó al tercer día para demostrar que el tiene el poder para dar vida a quienes le
siguen. Tú y yo no podemos quedarnos de brazos cruzados sabiendo el inmenso precio
que Cristo pagó por nosotros. Es por esto que Dios hace todo lo posible para que cada
persona alcance la salvación, y no muera, sino que obtenga la vida eterna. Pero amigo,
Dios puede decirte con amor que comiences a vivir una vida en que le reconozcas y te
relaciones con él, para que él te enseñe a cómo conducirte en este mundo, pero si te dice
una y otra vez, de muchas formas, y a través de muchas personas y tú sigues sin
escuchar su voz, Dios te ama tanto, que derrama un cáliz de amargura sobre ti, para que
a través del dolor tú te acuerdes que existe, y lo busques para que seas salvo tú y tu
familia. Dios lo hace porque te ama, y como no atendiste con su voz suave y amorosa,
él derrama este cáliz de amargura. Es algo que para la naturaleza de Dios es difícil de
hacer, porque él es amor, pero lo hace porque así tú podrás ser salvo atendiendo a su
llamado.
Este cáliz es un cáliz de amargura. Para algunos es una enfermedad, para otros
problemas económicos, y para algunos la muerte de un ser querido.
Dios no causa todas estas cosas, pero si las permite por amor a ti. El problema
con nosotros es que a pesar de todo esto que Dios hace para que seamos salvos, aún así
nos rebelamos contra Dios, y no le escuchamos. Entonces Dios nos da a tomar otro
cáliz, uno más amargo que el anterior, y si aún así no es suficiente, él por amor a
nosotros nos da un tercer cáliz más amargo. Dios continúa y continúa llamándonos, pero
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 24

en algún momento la gracia y la misericordia de Dios se acaba, y nuestra decisión queda
sellada.
Si atendimos su voz seremos salvos, pero si no, nosotros con nuestros actos ya
hemos decidido la muerte, porque decidir alejarnos de Dios es decidir morir, ya que
solo él es fuente de vida.
Cuando Cristo estaba colgado en la cruz, había dos personas que fueron
colgados con él. Ellos vivieron una vida de fechorías, quizás el daño que hicieron a
otras personas fue horrible; Uno de ellos estando colgado en la cruz comienza a burlarse
de Jesús, pero el otro exclama y dice: «Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino».
Jesús le responde: «de cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso». ¿Por qué Jesús
le dice que él estará en el paraíso, si vivió toda una vida de pecado y en el último
momento de su vida reconoció a Jesús como su salvador? Porque la salvación es un
regalo de Dios. Al pecador no le cuesta nada más que hacer suyo ese regalo. El ladrón
dijo: «Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino». Primero él creyó en que Jesús era el
salvador, y el hijo de Dios. En segundo lugar hizo suya la salvación de Dios. Él vivió
una vida dolorosa, y en su momento de agonía
extrema, en el último cáliz de amargura y
sufrimiento que Dios le daba él entiende,
entonces clama a Dios, y Dios no pudiendo dejar
de dar vida a quienes se lo piden, le da la
seguridad de que él recibirá la vida eterna.
Pero hay aquellos que obstinadamente no
reconocen a Dios, y no aceptan la salvación, no
dejan las cosas que a Dios no le agradan, y de esa manera le dicen a Dios en la cara,
gracias, pero no.
Es interesante, porque salvarse es más fácil que perderse. Para salvarse hay que
recibir un regalo, pero para perderse hay que hacer cosas que nos destruyen a nosotros
mismo y a las personas que nos rodean, y pararse frente a Dios altivamente y decirle:
“yo no te necesito, no quiero conocerte ni comunicarme contigo, no quiero siquiera que
me hables, y menos acepto el regalo que tú me das”.
Tristemente la mayoría de las personas están en esta condición de rebeldía total
para aquel que los ama inestimablemente, que fue capaz de derramar todo el cielo y
sacrificarlo en esta tierra. La pregunta es: ¿Tú harás lo mismo?

P á g i n a | 25 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Mi oración por ti: “Padre, permite que esta persona pueda entender que tú
permites el dolor por amor a él, es difícil entender las cosas que nos suceden, pero te
pido que a pesar de todo pueda aceptar el maravilloso don que le has dado, tu Hijo Jesús
amén”.


H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 26

Amar a Dios ¿Qué
significa?
“Para amar, debes pagar el precio”.


ios en muchos pasajes de la Biblia pide que lo amemos, uno de los más
conocidos dice que debemos amar a Dios con todo nuestro corazón y con
todas nuestras fuerzas, Pero ¿qué significa amar?
El concepto Bíblico difiere notablemente de nuestro concepto de amor. Lo que
nosotros entendemos por amor muchas veces son vanas emociones que podemos sentir
por una persona, pero Dios nos muestra una profundidad acerca del amor que muy
pocos llegan siquiera a comprender.
En una investigación personal, me tomó más de tres años comprender todo lo
que Dios me enseñaba acerca del amor, y aún no logro comprenderlo como Dios
quisiera ¿Por qué? Porque el amor es eterno, como Dios es eterno.
El amor es vida, como Dios es vida. El amor todo lo puede, como Dios todo lo
puede. El amor todo lo soporta, así como Dios soporta al ser humano. El amor es
humilde y sencillo, así como Dios siendo Dios se humillo hasta lo sumo para morir por
nosotros, limitarse a la forma de un hombre, y vivir como un hombre.
D
P á g i n a | 27 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Espera un momento, ¿Qué significa todo esto? La Biblia puede responder esta
pregunta: «El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor». ¿Dios es
amor? Sí, por lo tanto si pensabas que era un sentimiento, o una emoción que uno puede
sentir, estabas un poco equivocado.
Todo comenzó cuando me empezó a gustar una chica que conocía desde niño, y
puse en mi corazón amarla verdaderamente. Pero era joven y no sabía nada acerca del
amor. Como Dios era mi amigo, comencé a contarle acerca de ella, le decía por qué me
gustaba, y cómo yo quería amarla con
un amor verdadero. Fue allí en que Dios
comenzó a enseñarme acerca de un amor
que no conocía.
Hagamos un paréntesis, Tú
seguramente te preguntarás, ¿cómo Dios
puede enseñarme y hablar conmigo?
Bueno, al menos en mi experiencia
personal con mi Padre, él nunca me ha
hablado en sueños o en visiones, pero sí he escuchado la voz del Espíritu Santo que me
dice lo que él quiere que haga en ciertos momento. A veces me pide que me acerque a
una persona para hablarle de él, o me pide que haga alguna otra cosa, pero hay dos
formas más por las cuales Dios me habla.
Una de ellas es a través de otras personas, que me aconsejan referente a algo que
he estado conversando con Dios, y hace ya un buen tiempo he aprendido a reconocer la
voz de mis padres como si Dios hablara por medio de ellos.
La otra forma en que Dios se comunica conmigo es la de su palabra, la Santa
Biblia. No ha sido más que por ella que yo he alcanzado a conocer a Dios, cómo él
trabaja, cómo actúa en las personas, y cómo es. Así también, Dios me enseñó acerca del
amor. Cuando yo empecé a preguntarle a Dios acerca de este tema, él me mostraba
pasajes de la Biblia que llamaron profundamente mi atención.
Lo primero que Dios me mostró fue lo siguiente: «El que no ama, no ha
conocido a Dios; porque Dios es amor» (1 Juan 4:8). Quedé realmente impactado por
esta verdad. Comprendí que el amor no era un sentimiento o una emoción, sino que
Dios mismo era el amor, y meditaba cómo amar a alguien, porque si Dios es amor,
entonces para amar a alguien debes tener a Dios, y el mismo versículo lo explica: «El
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 28

que no ama, no ha conocido a Dios» Entonces comprendí que si alguien te dice que te
ama, pero él no tiene una relación con Dios ni le conoce, realmente no puede amarte.
Después Dios me llevó a Gálatas 5:22, que dice así: «Mas el fruto del Espíritu es
amor […]» Entonces el amor no es algo que nosotros como seres humanos tengamos,
sino que es un fruto de su Espíritu.
Dios me enseñó muchas cosas más acerca del amor, por ejemplo en 1 Corintios
13: «Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como
metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los
misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los
montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a
los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me
sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es
jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no
guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo
lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se
acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en
parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se
acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como
niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo,
oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces
conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos
tres; pero el mayor de ellos es el amor».
Eso sí, recuerda que Dios es amor, por lo tanto cuando la Biblia dice amor,
también está diciendo Dios. Es cierto que estudiar esto es bastante sencillo, pero
comprenderlo como Dios quería que lo comprendiera me tomó más de tres años
estudiando constantemente.
Después de estos tres años comprendí que para amar a alguien, mi relación debía
estar centrada en Dios, por lo tanto, ya no me preocupaba en poder ir a visitar a esta
chica que tanto me gustaba, sino que comencé a orar, y pedirle a Dios por ella.
Cada día intercedía para que ella conociera a Dios y creciera acorde a lo que a
Dios le agradaba. Así mi amor fue creciendo y comencé a preocuparme de su vida
espiritual. Una de las lecciones más importante como joven fue la de cambiar la
infatuación por el verdadero amor que Dios me entregaba para amar a otras personas.
P á g i n a | 29 H i j o s d e u n D i o s r e a l

¿Qué es la infatuación? Es cuando los sentimientos e impulsos nublan tu juicio y
haces cosas que son motivados por las emociones, la razón queda de lado
completamente.
A mí me gustaba, cuando la veía o me acercaba a la ciudad donde ella vivía, mi
corazón latía más fuerte. Mi mente pensaba en ella constantemente, pero los
sentimientos y emociones que sentía por ella eran infatuación, pero como procuré
amarla, también alimenté esos sentimientos, y pronto me estaba enfermando. Sentía un
fuerte deseo de verla y estar con ella, pero muchas veces mi deseo era frustrado por la
distancia. Mi mente como estaba alimentada por un amor que no era el de Dios, sufría y
muchas veces lloré.
Con mucho dolor Dios me enseñaba que mi amor debía estar dirigido
primeramente a él, y solo por medio de él podría amarla realmente. A medida que
pasaba el tiempo, y comprendía con mayor claridad lo que Dios me iba enseñando, el
dolor que en un principio sentía, poco a poco fue desapareciendo, y Dios me daba un
amor muy profundo, lleno de paciencia y pensamientos elevados. De pronto dejé de
sufrir y comencé a amar con el amor que Dios me entregaba para amarla a ella, y
también a otras personas.

Otra de las grandes lecciones que Dios me enseñó; fue que el amor implica un
sacrificio. Para amar a alguien debes pagar el precio. Dios nos dice que nos ama, pero
ese amor conocemos que es verdadero, porque él pagó un precio muy alto por nosotros.
Él mismo, bajo del cielo, dejó su trono, los servicios de los ángeles, y tomó la forma de
un ser humano, fue escarnecido, humillado, y muerto en una cruz como un vil pecador.
El precio por amarnos fue la muerte de su hijo, y nos amó de tal manera que dio a su
propio hijo por nuestra salvación, tan solo porque nos amaba. El precio que Dios pagó
es inestimable, ese es el amor que él nos tiene a cada uno de nosotros, por lo tanto el
amor que uno tiene por otra persona será semejante al precio que estemos dispuestos a
pagar por él o por ella. 1 Juan dice así: «En esto consiste el amor: no en que nosotros
hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en
propiciación por nuestros pecados».
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 30

Un hombre quería hacerle un regalo a su esposa. Sabía que a ella le gustaba un
perfume que era carísimo, pero para mostrarle su amor trabajó mucho para juntar ese
dinero sin que ella supiera e ir a la tienda y comprarlo. Pero cuando iba de camino
encontró que un vendedor ambulante tenía el mismo
perfume, solo que más barato y accesible. Su embace era
idéntico, y su contenido era muy parecido al original,
pero por el precio sabía que era un perfume pirata, porque
ese perfume costaba mucho dinero. Ahora te pregunto ¿Si
él hubiera escogido comprarle a su esposa ese perfume
que era más barato, era que él la amaba mucho o la
amaba poco? Si lo hubiese comprado, su esposa nunca
habría sabido que le había costado poco dinero. Ella
estaría muy agradecida pensando que él se había
esforzado por comprarle un perfume tan caro, pero él
sabría que su amor era poco. Así que el perfume pirata no
le importó, y compró aquel perfume carísimo que tanto le gustaba a su esposa. ¿Lo ves?
Cuando amamos a alguien estamos dispuestos a pagar el precio de nuestro amor. Dios
pagó el precio por nosotros, pero para amar a Dios, también nosotros debemos pagar el
precio de amarle.
En la Biblia se habla de un hombre que le gustaba una chica. Él comenzó a
amarla, y quería estar con ella, así que habló con su padre. Él le dijo que si trabajaba
siete años para él, le daría a su hija como esposa. Entonces él, estuvo dispuesto a pagar
el precio que el padre le pedía. Pero cuando llegó el momento el padre lo engañó e hizo
que se casara con la mayor. Enojado pidió explicaciones y le dijo que no era la
costumbre que se casara primero con la menor, por lo tanto si quería a la otra debía
trabajar para él otros siete años. Él amaba mucho a esa chica, y en los años que había
trabajado para su padre el amor que él tenía creció, porque fue fundando su relación con
Dios. Al final esperó y trabajó catorce años por ella. Él estuvo dispuesto a pagar el
precio, porque su amor era genuino.
Pero hay personas que tienen un amor pirata, como el perfume que el hombre
encontró en la calle. Un amor que no está dispuesto a hacer grandes cosas por la otra
persona, y se deja de amar cuando aparecen las primeras dificultades. Muchas personas
tienen este amor, que en realidad no es amor, sino infatuación. No conocen a Dios,
P á g i n a | 31 H i j o s d e u n D i o s r e a l

porque Dios es el amor, por eso no aman. Tu esposo puede decirte que te ama, pero si
no conoce a Dios, él tristemente no te ama realmente.
Una vez una joven me pidió un consejo. Ella estaba pololeando con un joven de
su iglesia, pero ella sentía que no todo estaba bien. Le dije lo siguiente: “Yo te quiero
mucho, por eso voy a ser muy directo contigo. Él no te ama. Él solo siente infatuación
por ti. Tú le gustas y eso es lo que hace que esté contigo, pero en realidad él no te ama.
Y tanto tú como él, deben aprender que el verdadero amor para amarse es de Dios y
deben pedírselo. Solo cuando conozcan a Dios y le pidan el amor verdadero, y él se los
dé, solo allí comenzarán realmente a amarse, porque el amor es Dios, y en su relación
debe estar Dios”. Eso significa que en su relación, constantemente debían orar, y buscar
a Dios, solo así conocerán qué es el verdadero amor. Hay un precio que se debe pagar.
Dios lo pagó por ti, pero tú ¿Lo pagarás por él? Dios te ama y quiere hacerse presente
en tu vida, pero para eso también debes pagar el precio. Para algunos será el dejar a sus
amigos (como uno de mis jóvenes), o dejar los vicios, dejar la familia, dejar las cosas
que te gustan como jugar futbol o ver televisión. Para otros el precio será, levantarse de
madrugada para hablar con Dios, o retirarse a un lugar para estar a solas con él, o
incluso correr el peligro de terminar con su matrimonio y que te echen de tu propia casa.
Un pastor realizaba una semana evangelística. Ella se paró y tomó la decisión de
bautizarse, pero en su casa las cosas eran muy diferentes. Su esposo no quería que ella
asistiera a las conferencias y cuando ella le dijo que se bautizaría nuevamente comenzó
una pelea como muchas otras, solo que esta vez ella estaba convertida, y ya no le
devolvía golpes, ni le tiraba lo que estaba al alcance de su mano. Las peleas que tenían
ellos eran muy grandes. Ambos salían heridos, pero esta vez a pesar de los golpes y los
insultos ella no hacía nada. Cuando se iba su esposo le dijo: “Si vas a la iglesia y te
bautizas, no vuelvas a la casa, porque yo soy el que te mantiene, y se hace lo que yo
digo, si no eres capaz de obedecerme te vas y no te quiero ver nunca más”. Ella fue y se
bautizó, pero cuando volvió a su casa vio que en frente de la puerta estaban sus maletas
hechas. Su esposo apareció solo para insultarla y echarla afuera. Ella en su mente oraba
y decía: “Padre, ayúdame”. Entonces le tocó hablar a ella. La Biblia dice que ninguno
de los hijos de Dios estará solo cuando enfrenten algún problema. Dios estaría dispuesto
a enviar a todos sus ángeles si es necesario para ayudarles y protegerlos. Así Dios le dio
las palabras para contestarle a su esposo: “Antes los dos nos tirábamos las cosas cuando
peleábamos, tu y yo tenemos heridas que lo demuestran, antes también te insultaba y te
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 32

pegaba como tú lo hacías conmigo, ahora que he estado asistiendo a las conferencias y
me he vuelto una buena esposa para ti, ¿tú me hechas? Antes ni siquiera esperaba a que
llegaras para comer, ahora te he atendido en todas las cosas, por lo tanto, yo no soy la
que se va, porque el acercarme a Dios me ha hecho ser una mejor esposa para ti. Tú eres
el que se va, porque has sido un mal esposo, así que vete. Toma tus maletas y no quiero
verte nunca más”. Sus palabras, acompañadas por el Espíritu de Dios se clavaron como
cuchillas a su cuerpo. Se destrozó completamente. Entonces se arrepintió de todo lo que
había hecho en su vida, y prontamente comenzó a asistir a las conferencias y pronto se
bautizó.
El amor verdadero tiene un poder inimaginable de convertir a las personas, pero
para eso, debes ser capaz de pagar el precio de ese amor. Tú debes tomar decisiones por
amor a Dios. Él dijo: «si me amáis, guarda mis mandamientos». Cuando tú amas a
alguien, debes hacer y actuar conforme a ese amor, y si realmente amas a Dios
guardarás su palabra, y harás lo que a él le agrada que hagas. Dios quiere que le rindas
todo a él, pero las matemáticas de Dios son diferentes a las nuestras. Él sabe que si tú
rindes tu vida, tus estudios, tus sueños, tu familia, pero en un 99%, en ese 1% que tu no
rindes a Dios, ese 99% no te sirven de nada.
Un pastor iba viajando. Otro hombre se sentó a su lado, pero cuando
comenzaron a hablar él le dijo que era
un hechicero, y su trabajo consistía en
realizar embrujos para conquistar el
corazón de mujeres para que
comenzaran una relación con sus
clientes. Él tenía mucho poder y
podía hacer lo que quisiera con
cualquier persona, incluso con los
cristianos, y si la mujer estaba casada,
podía hacer que Satanás se metiera, y
llegara finalmente a estar con la persona que él quisiera. El pastor le dijo que podría
hacerlo con cualquiera pero con él no. Sí si puedo, le dijo. No conmigo no podrás. Pero
qué, ¿tú crees que porque eres cristiano no voy a poder hacer que tu esposa te deje y se
vaya con otro? No, no puedes. Haber, ¿tú ves novelas? No, ¿Tú escuchas música? No
P á g i n a | 33 H i j o s d e u n D i o s r e a l

¿Tú ves películas? Tampoco. Tienes razón, no puedo hacerte nada, pero la mayoría si lo
hace, por eso Satanás puede hacer lo que quiera con todos.
¿Te diste cuenta? Satanás tiene acciones con nosotros. Él puede influir en tu
vida, y puede destruirte cuando tú contemplas las cosas de este mundo que a él le
pertenecen; la música, las películas, las novelas, el internet, y cuantas cosas más que
desvían nuestra mente de los elevados principios de Dios. El Dios de los cielos quiere
que le entregues el 100% de las cosas que tú haces a él, porque él te ama y pagó el
precio por ti, y sabe cómo puedes ser feliz aún en este mundo tan doloroso.

Mi oración por ti: “Padre, ayuda a esta persona a amar con tu amor, a que
entienda que solo tú eres amor, y no es algo que nosotros tengamos, sino que es un fruto
del Espíritu Santo, y que este amor nos lleve a obedecerte, amén”.


H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 34

Mi Padre Celestial
“En las cosas más sencillas, él se ha preocupado de mí”.



uchas personas se afanan por el día a día. Algunos abrumados por la
incertidumbre del mañana viven con un estrés emocional muy
grande. Pero Dios ¿se preocupa por nosotros? Cierto día me tocaba
dar una clase de piano a uno de mis alumnos.
Él era mayor que yo, pero recuerdo que podíamos hablar por mucho tiempo
acerca de muchas cosas. Una de esas veces él me dijo: “Yo creo que Dios tiene tantas
cosas que hacer que él no tiene tiempo para preocuparse por mí”.
Pero en realidad, Dios, quien es poderoso para preocuparse de todos, aún de los
detalles que parecen insignificantes, dice en su palabra de la siguiente manera: «No os
afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis […] Considerad
los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo,
Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves! [...] Vosotros, pues, no os
preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en
M
P á g i n a | 35 H i j o s d e u n D i o s r e a l

ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las personas del mundo; pero vuestro
Padre sabe que tenéis necesidad de ellas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas
cosas os serán añadidas» (Lucas 12:22-31). También dice lo siguiente: «Y aun los
cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: porque de más estima
sois vosotros que muchos pajarillos» (Lucas 12:7).
Los pajaritos están todos al cuidado de nuestro Padre celestial, no cae ninguno
de ellos sin que él lo sepa, así Dios se preocupa aún más por cada uno de nosotros, pues
él nos ama con un amor eterno: «Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo,
diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia»
(Jeremías 31:3).
Dios cuida de sus hijos, pero cuidado, Dios primero debe ser tu padre. Hay
personas que no dejan que Dios sea su padre, incluso siendo cristianos no permiten que
él los corrija, ni le aconseje bondadosamente como él lo sabe hacer.
Si tú permites que él sea tu padre, ya no deberás preocuparte de que vas a comer
mañana, pues tu padre se preocupa de esas cosas, o de que te vas a poner, incluso no
deberás preocuparte de pagar tus estudios, la renta de tu casa, o aquella enfermedad que
te agobia, pues él es quien se hace cargo, es más, Dios se preocupa de las cosas más
sencillas de sus hijos.
Cierto día se me perdió mi
billetera. Lo más probable era que se
me haya caído cuando iba caminando
por la ciudad, entonces como no la
encontraba le dije a Dios: “Padre, no
encuentro mi billetera, y si no la
encuentro voy a tener que hacer los
tediosos trámites de bloquear las
tarjetas y sacar nuevamente la cédula
de identidad. No quiero hacerlo, y
además mis papás me van a retar.
Ayúdame a encontrarla, yo sé que tú puedes arreglar mi problema, por lo tanto te lo
dejo a ti”.
He aprendido que a Dios le gusta que nosotros le dejemos los problemas a él,
porque así aprendemos a depender y confiar más en él.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 36

En la tarde recibí una llamada telefónica mientras participaba de un estudio
Bíblico. Era una hermana de iglesia que me dijo: “Celim, encontré tu billetera, no vas a
creer en donde, estaba dentro de mi máquina de coser”. Es cierto que había estado en su
casa ese día, pero encontrarla dentro de la máquina de coser era bien extraño. Luego
simplemente agradecí a Dios y fui a buscar mi billetera.
Dios se preocupa incluso de nuestros problemas más sencillos, así como los
grandes. Se me encomendó realizar una obra de teatro para el término de una semana de
oración. Hice todo lo que estaba a mi alcance para llevar a cabo esta comisión, pero
todo salía mal, y al último día, en el último momento me dijeron que ninguno había
traído la vestimenta que les pedí. Yo había orado por ellos la noche anterior para que no
se olvidaran, pero como a pesar de todos esos problemas, al haber confiado tan
plenamente en él sobre este asunto, yo tan tranquilo lo dejé a Dios, pues confiaba en que
él lo solucionaría de alguna forma. Lo que yo no sabía es que él tenía algo preparado
para mí. Finalmente decidí cambiar la obra de teatro por una parte especial, que yo
recitaría. Se trataba de un poema que me había aprendido desde niño que era muy
hermoso y apropiado, pues habla de cómo en los momentos de más problemas Cristo
nos toma en sus brazos. Al terminar, todos quedaron inmensamente impactados, uno a
uno comenzaron a aplaudir de manera instantánea, al salir todos me felicitaban y los
profesores comentaban lo bien que lo había hecho.
En cosas así de sencillas he aprendido a confiar en Dios, y cuando en mi vida se
presenta un problema que no sé cómo solucionar, le digo a Dios: “Padre te dejó a ti este
problema, soluciónalo”, y me olvido, pues confío plenamente en que él es mi padre y lo
solucionará de alguna manera.
Nunca me ha sucedido nada malo, nunca me han asaltado, porque aquella vez él
me salvó. Nunca me ha faltado el alimento, ni que vestir, ni dinero para hacer alguna
cosa. Incluso cuando no tengo dinero para hacer algo que quiero le pido a él y le digo:
“Padre, quiero visitar a un amigo que está en otra ciudad, pero no tengo dinero para
hacerlo, dame dinero para poder ir”, y de alguna manera Dios me da ese dinero.
En todas estas cosas Dios me ha ayudado como un padre celestial que se hace
presente en mi vida en las cosas más sencillas. Pero Dios no solo hace cosas sencillas y
fáciles de hacer por sus hijos.
P á g i n a | 37 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Una hermana de iglesia se encontraba en la sima de un árbol. Los militares la
habían dejado allí para que muriera de frío, hambre, o un animal feroz se la comiera.
Ella como sabía que en ese lugar habían animales muy peligrosos se subió al árbol, pero
hacía tanto frío, pues nevaba, que tenía miedo de morir congelada. Entonces allí,
aferrada al árbol, clamó a Dios, pidiéndole ayuda. De pronto se encontró en una aldea
en donde vivía una de sus amigas,
Dios la había trasportado en un abrir
y cerrar de ojos. Ella no pudo más
que agradecer a Dios, y contar a
otros lo que Dios había hecho por
ella.
Cuando confiamos en Dios
aún Satanás actúa en la voluntad de
Dios para ayudarnos, pues aunque solo quiere hacernos daño, Dios hace las cosas de
maneras muy inesperadas.
Una anciana que vivía sola ya no tenía nada en su casa para comer. Ella confiaba
en Dios, así que se arrodilló para pedirle a Dios algo de comer. Pero un hombre que no
creía en Dios la escuchó y dijo: “Que tonta esta señora, le pide a Dios que le envíe algo
de comer. Dios nunca podría hacer eso, ni aún si existiera. Ya sé, voy hacerle creer que
Dios le envía algo de comer”. Entonces llamó a uno de sus amigos, y le preparo una
bolsa con alimentos, y le dijo que se lo llevara a la anciana de esa casa para que creyera
que Dios le entregaba el alimento. Él fue, golpeó la puerta, y la anciana le dice:
“Muchas gracias joven, había orado a Dios para que alguien me trajese alimentos, pues
no tenía nada para comer. Pero sé que incluso a Satanás mismo Dios podría usar para
que me trajera de comer”.
Imagínate la reacción de este hombre cuando supo que Dios lo había usado para
enviarle alimentos a su hija. Dios siempre usa medios inesperados para ayudar a sus
hijos, y está dispuesto a realizar grandes milagros.
Sucede algo muy interesante en mi relación con mi padre celestial, desde que
aprendí a confiar en él, y comprendí cómo entregarle mis problemas. Pero la razón por
la que tengo mucha confianza de pedirle cosas a Dios, es lo que dice la Biblia en 1Juan
5:14‒15: «Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa
conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que
pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho» Así es, y sabemos
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 38

que somos hijos de Dios, porque le conocemos y guardamos sus mandamientos: «Y en
esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos» (1Juan 2:3),
«Amados, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de Dios; y
todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y
hacemos las cosas que son agradables delante de Él» (1Juan3:21‒22).
¿Te das cuenta? Hacer las cosas que son agradables para él, además, pon mucha
atención a cómo ser hijos de Dios: «Y este es su mandamiento: que creamos en el
nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros como El nos ha mandado.
El que guarda sus mandamientos permanece en El y Dios en él. Y en esto sabemos que
El permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado» (Ver v23‒24). Entonces lo
que nos hace hijos de Dios es conocer a Dios y guardar sus mandamientos. Pero la
pregunta que surge es ¿Cuáles mandamientos? El texto dice: «Y este es su
mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos
a otros como El nos ha mandado». Pero esto es solo parte de los mandamientos de Dios.
¿Cuáles son los otros? La respuesta es bastante simple, ¿Cuáles son los
mandamientos de Dios, sino los tan conocidos diez mandamientos? Por supuesto que
los mandamientos son estos, pero hay algunos que dicen que se clavaron en la cruz. No
es cierto, de lo contrario muéstrame en qué parte de la Biblia lo dice. También hay un
texto que dice lo siguiente: «No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no
he venido a abolir, sino a cumplir, porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo
y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido. De
manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así
enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; pero
cualquiera que los cumpla y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los
cielos» (Mateo 5:17-19). Dice que ni una jota ni una tilde pasarán de la ley. Hay
personas que tratan de decir que no es la ley de los Diez Mandamientos, pero cómo no
va a ser esa ley si Dios mismo se tomó las molestias de escribirlas en tablas de piedras
con su propio dedo. Si en algún momento las iba a abolir por qué haría eso. Ponte a
pensar ¿Cuántas cosas Dios a escrito con su propio dedo en la historia humana? Yo
cuento solo tres cosas registradas en la Biblia: Los diez mandamientos: «Y él os
anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los
escribió en dos tablas de piedra» (Deuteronomio 4:13). En Daniel cuando un rey insultó
a Dios utilizando las copas que tenían un uso sagrado en su templo. Él escribió con su
P á g i n a | 39 H i j o s d e u n D i o s r e a l

dedo “MENE, TEKEL, UPARSIN. Se explica en Daniel 5:22-28. Y cuando escribió
con su propio dedo los pecados de aquellos que condenaban a la mujer adúltera (Juan
8:1‒11). Por lo tanto cómo se espera que Dios eche por tierra su Santa ley. Ahora, ¿Qué
pasaría si realmente se hiciera? Porque hay algunos que dicen que está abolida.
Supongamos que sí, entonces cuando dice: «No matarás».
Como ya está abolido Dios permite matar,
¿no es así? Y cuando dice: «Honra a tu padre y a
tu madre», Mira qué bueno, así que Dios permite
que desobedezcamos a nuestros padres y los
insultemos. Y cuando dice «seis días trabajarás,
más el séptimo descansarás». Qué bien, ahora
estaremos más estresados que ante porque no
vamos a descansar ningún día de la semana.
¿Entiendes? Es ridículo que los diez
mandamientos se hayan abolido. Date un tiempo y
medita en los mandamientos de Dios, y piensa por
qué Dios los escribió (Ver Éxodo 20). Dios
escribió los diez mandamientos para que seamos
felices, ¿lo recuerdas? Jesús, el maestro de los maestros los resumió en solo dos, ¿pero
sabes algo? Cristo era muy estudioso de la Biblia, por eso al resumir en dos todos los
mandamientos no hizo más que repetir lo que dice en Deuteronomio 6:5, dice así: «Y
amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas»
Si te das cuenta los primeros cuatro mandamientos hablan acerca de amar a Dios,
porque si amas a Dios cumplirás con estos mandamientos, mientras que los otros seis
que le siguen hablan de las relaciones que tenemos con otras personas, por eso Cristo
dijo «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» Porque si amamos a nuestro prójimo como
a nosotros mismos, no mataremos, no codiciaremos, ni robaremos sus pertenencias.
Todo esto es bastante lógico ¿Verdad? Unas de las grandes lecciones que Dios
me enseñó, fue que para ser su hijo, debo obedecerle. Jesús mismo, siendo Dios, dijo:
«Si me amáis, guardad mis mandamientos» (Juan 14:15). Si deseas que este Dios del
cual te hablo sea tu padre, también debes obedecerle. Él hará grandes cosas por ti. Se
manifestará de maneras impresionantes en tu vida, y reconocerás que él ayuda a sus
hijos. Es común ver dentro de las iglesias las religiones permisivas, aquellas que dicen
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 40

que hay un solo Dios que es Padre de todo, y lo que más nos debe importar es que nos
ama, no importa lo que hagas en tu vida, Dios te ama igual, aunque vallas a fiestas,
aunque te sumerjas en los vicios, y aunque no lo respetes, ni guardes sus mandamientos.
Es verdad, Dios ama, pero eso no significa que esté de acuerdo con lo que estás
haciendo, y eso no te da la libertad para hacer lo que se te antoje, tal cosa sería usar la
libertad que Dios te da más allá de lo que él permite bajo su ley.
Él nunca quiso que existieran los homicidios, las borracheras, los vicios, el odio,
los celos, las peleas y cuantas cosas que las personas hacen hoy en día, pero aquel que
es hijo de Dios usará su libertad bajo los parámetros que Dios estableció y dejó en su
Santa Palabra, yo ya no me preocupo ni me afano por ninguna cosa, pues tengo un
padre que es dueño de todo, y soluciona cualquier problema que tenga si se lo pido. Doy
gracias a Dios, por ser un padre amante conmigo, y está siempre a mi lado supliendo
mis necesidades y acompañándome en este mundo que es tan doloroso. Recuerda que
Dios dice que si pedimos cualquier cosa nos será hecha si esta está de acuerda con su
voluntad, así podrás decir como yo; Gracias Dios.

Mi oración por ti: “Padre, ayuda a esta persona a ser tu hijo, y así todo lo que él
pida le sea hecho, siempre y cuando lo que pida esté de acuerdo con tu voluntad, amén”.


P á g i n a | 41 H i j o s d e u n D i o s r e a l

¿Dónde están los
hijos de Dios?
“Hay muchos hijos de Dios sinceros en diferentes iglesias, pero
Dios quien es su padre, los llama ahora a salir y unirse con
aquellos que guardan sus mandamientos y tienen la fe de Jesús”.



os ángeles del cielo son hijos de Dios, incluso existen otros seres creados que
no cayeron en pecado y también Dios les llama hijos.
Veamos en el libro de Job 1:6, dice así: «Un día vinieron a presentarse
delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás». Esta es una
situación que se estaba viviendo en el cielo, y los seres creados por Dios de otros
planetas venían a una reunión especial con su creador. Pero Satanás fue y se presentó
como el representante de la tierra, pues todos le reconocían como su gobernante, ya que
él incitaba toda la maldad en el mundo. Satanás también era un hijo de Dios, pero dejó
de serlo cuando ya no quiso obedecer a su padre celestial y comenzó a seguir sus
propios caminos. Así es como Satanás destituyó a Dios como su padre.
L
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 42

Pero también en este mundo hay hijos de Dios. Personas que le consideran como
su padre celestial, y le dan la adoración que él se merece. Estos hijos de Dios son fieles
a su padre, y han aprendido a confiarle sus problemas. Es más, Dios mismo actúa en sus
vidas. Pero a pesar de todo esto se encuentran en una situación distinta a sus otros hijos
que están en los confines del universo.
Cristo expresó esto de la siguiente manera: «¿Qué hombre de vosotros, teniendo
cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la
que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre su hombro
gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo,
porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que de la misma manera,
habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve
justos que no necesitan arrepentimiento» (Lucas 15:4‒7).
Jesús se refería a todos los hijos de Dios en los cielos cuando dijo: «Cien
ovejas». Pero se perdió una oveja, y esta era la raza humana que había pecado contra
Dios engañados por Satanás. Entonces el pastor, que es Cristo Jesús, dejó a todos sus
hijos en los cielos y fue en busca de la que se había perdido.
Cuando la encontró la tomó en sus hombros, y al llegar al cielo reunió a todos
sus hijos para alegrarse y realizar una fiesta, porque lo que se había perdido fue
encontrado. Pero sabemos que el pastor hizo más que eso, pues murió por la oveja que
se había perdido. Así es como pasa en el cielo con un pecador que se arrepiente, porque
reconoce a su padre celestial. Sin embargo, Dios tiene hijos en muchos lugares del
mundo. Algunos todavía están perdidos en los afanes de esta vida, pero cuando
escuchen la voz de su padre, atenderán y se
reunirán con el resto de sus hijos. Otros están
esparcidos en muchas iglesias diferentes, y cuando
escuchen la voz de su padre celestial, atenderán y
se reunirán con los demás hijos de Dios.
¿Pero quiénes son los hijos de Dios? Me
imagino que a esta altura bien sabes que los hijos
de Dios son los que le obedecen y guardan sus
mandamientos. Es correcto.
Entonces ¿Cómo hay hijos de Dios en diferentes iglesias, y también dentro del
mundo? Esto se explica con un principio que vimos en los primeros capítulos,
¿Recuerdas? Caminar con Dios.
P á g i n a | 43 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Para Dios, tú eres su hijo en la medida en que te relacionas con él, y caminas a
su lado. Así por la ley de la contemplación te vas asemejando a él, haciendo lo que él te
pide que hagas, esto es guardando sus mandamientos. Es por eso que algunos aún se
encuentran en otras iglesias, e incluso en el mundo, porque siguen a Dios poco a poco, y
aún deben tomar las decisiones que los llevarán a obedecer a Dios en todo lo que él les
pide.
Por ejemplo: Hay personas que se encuentran en una iglesia, pero nunca se les
ha enseñado que el día sábado es el día en que ellos deben adorar a Dios. Pero cuando
escuchan la voz de su padre que les dice que deben guardar el sábado, ellos
inmediatamente, escuchan su voz y obedecen. Así poco a poco caminan con Dios. Son
sus hijos, pero a los hijos de Dios siempre les faltará algo que cambiar para ponerse en
armonía con la voluntad de su padre, y cuando obedecen Dios les presenta otra cosa en
lo que ellos están fallando para que obedezcan. Así, hay hijos de Dios que conocen más
a su padre que otros, pero todos son sus hijos.
Ahora, ¿qué dice la Biblia para aquellos que son hijos de Dios y se encuentran
en un lugar en el que no deben estar? «Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella,
pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas;
porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus
iniquidades» (Apocalipsis 18:4y5).
Dios llama a sus hijos a no participar de los pecados del mundo, porque el
mundo no obedece su ley y no conoce a Dios, incluso hay iglesias enteras que no
respetan sus mandamientos. Más los hijos de Dios buscarán un lugar en donde puedan
guardar sus mandamientos y no guardar mandamientos de hombres. Pero hay una
característica más para los verdaderos hijos de Dios.
Se encuentra en el libro de Apocalipsis 12:17 «Entonces el dragón se llenó de ira
contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los
que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo». Vamos
por pasos. ¿Quién es el dragón? Veamos el versículo 9 del mismo capítulo: «Y fue
lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual
engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él»
Entonces el dragón es Satanás. Bien y ¿Quién es la mujer? Si estudias la Biblia te darás
cuenta de que Dios se dirige a su iglesia utilizando a una mujer virgen como símbolo.
Por ejemplo: «Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un
solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo» (2Corintios 11:2). Date
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 44

cuenta, aún el apóstol cuando escribe una carta a la iglesia de corintio la llama como
una mujer virgen para Cristo.
Es interesante cómo Dios usa símbolos en la Biblia para hablarles a sus hijos.
Pero esto también tiene un motivo especial. Dios encubrió en el apocalipsis y el libro de
Daniel un mensaje especial para sus hijos, que no quería que las personas del mundo
supieran, porque ellos están en contra de Dios y si conocieran lo que dice en las
profecías Bíblicas, lo más seguro es que harían todo para destruirla.
Ahora sigamos para descubrir qué es lo que dice este versículo Bíblico. Luego
dice: «se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan
los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo» Nuevamente vallamos
por partes. ¿Quién se fue a hacer guerra? Satanás, ¿Pero al resto de la descendencia de
quién? De la iglesia de Dios, ¿no es así? Por supuesto.
Pero si dice que fue a hacer guerra contra el resto es que quedan unos pocos. Lo
que pasa es que hubo un momento de la historia en que la iglesia católica mandó a
matar a aquellos que guardaban los mandamientos de Dios, porque ellos no estaban de
acuerdo con las doctrinas que los hijos de Dios tenían en ese momento.
Muchos hijos verdaderos de Dios murieron como mártires, pero quedaron unos
pocos. Solo quedó un resto o un remanente que Dios guardó para proclamar la verdad al
mundo. Éste resto son los pocos hijos de Dios que se encuentran en este mundo, y
Satanás mismo hace guerra contra ellos. Su característica es que guardan los
mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.
Ya hemos hablado bastante acerca de los mandamientos de Dios, pero ¿Qué es
eso del testimonio de Jesucristo? Para eso debemos hacernos una pregunta ¿Qué es lo
que da testimonio de Jesús? Por ejemplo, ¿Cómo sabía el pueblo de Israel que nacería
Jesús para morir por los pecadores? A través de lo que la Biblia venía anunciando desde
mucho antes. Cuando la Biblia hace una predicción de algo que va a ocurrir en el futuro
se le da el nombre de profecía bíblica. Entonces la Biblia, a través de las profecías, da
testimonio de Jesucristo. ¿Cierto? Entonces los hijos de Dios entienden las profecías
bíblicas, porque ellas tienen un mensaje especial de parte de Dios, qué Dios quiere que
solo ellos entiendan, ¿no es así?
Ellos, los hijos de Dios poseen dos características que los diferencian de otras
personas. Guardan los mandamientos de Dios y entienden las profecías bíblicas. Y es
más claro aun, mira este pasaje: «Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo:
Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio
P á g i n a | 45 H i j o s d e u n D i o s r e a l

de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía»
(Apo19:10).
Ahora bien. Un hijo de Dios, que esté dispuesto a escuchar la voz de su padre
celestial, al entender esto, decidirá ponerse de parte de los que guardan sus
mandamientos y tienen el testimonio de Jesucristo, que son las profecías. ¿Habrá algún
grupo de personas con estas dos características especiales que menciona la Biblia?
Comencemos con la iglesia católica. Ella cambió los mandamientos de Dios al
sacar el número cuarto que habla acerca del sábado, y para mantener los diez
mandamientos dividió el último en dos. También aceptan al papa como Dios,
transgrediendo el primer mandamiento que dice que no tendrás dioses ajenos delante de
mí. No, ellos no son el pueblo de Dios.
Veamos las iglesias evangélicas. Algunas de ellas dicen que los diez
mandamientos fueron abolidos cuando Cristo murió, y no le dan el respeto o la
autoridad que la ley de Dios se merece, aunque no aparece en ninguna parte de la biblia
que se dé esa orden. No, tampoco son los del resto de la descendencia de que habla la
Biblia, porque aún no guardan el sábado que es el cuarto mandamiento, y tampoco
conocen acerca de las profecías bíblicas.
Veamos a los Judíos, ellos fueron el pueblo de Dios, por eso la Biblia habla tanto
de ellos, ¿serán ellos el remanente? Es posible, porque ellos guardan el sábado de puesta
de sol a puesta de sol, y no solo eso, guardan todos los mandamientos, aunque son muy
estrictos en guardarlos. Veamos si también tienen el testimonio de Jesucristo. Cuando
Jesús nació ellos no supieron. Vivió con ellos 27 años sin que se dieran cuenta de que él
era el mesías. Luego que se bautizó, comenzó un ministerio asombroso predicando y
realizando milagros, pero en vez de darse cuenta quién era, lo crucificaron, y hasta el
día de hoy esperan al salvador que ya nació. No, definitivamente no son aquellos del
cual habla la Biblia. ¿Qué difícil encontrar a los hijos de Dios, no te parece?
Espera un segundo. Hay una iglesia que también guarda el sábado como lo
hacen los judíos, por lo tanto veamos si guardan todos los mandamientos de Dios y
entienden las profecías bíblicas. No, para que perder nuestro tiempo. Yo he escuchado
muchas cosas horribles de ellos. Algunos dicen seguir a Dios, pero hacen lo mismo que
el mundo hace. Van a fiestas, hablan groserías. Incluso sé de algunos que han hecho
cosas que definitivamente a Dios no le agradarían. Pero recuerda que incluso en el
pueblo de Israel, cuando Dios se manifestaba poderosamente, había muchos que no
reconocían a Dios, y adoraban dioses ajenos. Los adventistas del séptimo día guardan
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 46

todos los mandamientos de Dios, y comprenden las profecías bíblicas, por lo tanto son
este remanente del cual dice la Biblia. Incluso hay otras profecías que habla de ellos
(Apo10), aunque no vamos a tocar ese tema ahora.
Es cierto, no todos los adventistas son hijos de Dios, porque en este último
tiempo he visitado muchas iglesias y me doy cuenta que casi nadie conoce a Dios. Pero
existe un pequeño resto, como dice la Biblia que realmente tiene estas dos
características, porque aunque muchos son adventistas, ni aún ellos guardan todos los
mandamientos, y conocen cabalmente las profecías bíblicas. ¿Cuál es la explicación?
Los hijos de Dios no se definen por una iglesia específica. Sí, la iglesia
adventista es la iglesia de Dios, pero no todos son hijos de Dios, y no por pertenecer a la
iglesia de Dios todos se van a salvar. Además hay hijos de Dios en otras iglesias. Hay
hijos de Dios en las iglesias católicas, en iglesias pentecostales, en iglesias evangélicas,
e incluso hay hijos de Dios que en este momento no tienen ninguna religión.
Pero cuando escuchen la voz de su padre celestial se unirán a la iglesia de Dios,
a pesar de los defectos que esta tiene, porque no siguen a una iglesia, o a un líder
religioso, sino que siguen a su padre, y están donde su padre les pide que estén. La
pregunta es ¿Tú eres hijo de Dios? ¿Guardas todos sus mandamientos y conoces las
profecías que dan testimonio de Jesucristo? ¿Te cuentas entre los adventistas que
realmente son hijos de Dios, porque tienes una relación en donde hablas con Dios como
a tú amigo, y permites que Dios se manifieste en ti en forma tan poderosa que así como
yo, Dios te habla, y te enseña libremente? Tal vez tú no eres adventista, pero has
entendido cómo conocer a Dios, y cómo él se manifiesta a las personas. Te digo lo
siguiente: Dios habla de muchas maneras, y este libro es una de ellas. Tengo solo 19
años. Podría estar haciendo cualquier otra cosa. Pero Dios me pidió que escribiera estas
líneas para ti. Si eres parte de los redimidos de Dios, que tendrán parte en el reino de los
cielos, pues quieres ser uno de sus hijos, sé que harás estas decisiones, para ubicarte en
el perfil de quienes son los verdaderos hijos de Dios.

Mi oración por ti: “Padre, Ayuda a esta persona que lee este libro a amarte
tanto que obedezca sinceramente tu ley y los principios y normas que has dejado en tu
palabra, pero también que tu Espíritu Santo le ayude a comprender las profecías bíblicas
que tienen un mensaje especial para él, amén”.

P á g i n a | 47 H i j o s d e u n D i o s r e a l

El comienzo de una
nueva vida
“Te caerás miles de veces, y pensarás que nunca lograrás alcanzar
la norma altísima de Dios para tu vida. Pero él es quién sostiene a
sus hijos, y él terminará la obra que empezó en ti”.



uchos cristianos miran al otro y dicen: “Yo no hago esto ni aquello, estoy
mejor que él” Otros se comparan con las personas del mundo y dicen: “Él
fuma, este otro toma, y él está perdido en los vicios, este va a fiestas.
También este otro roba, y está perdido en el mundo por sus amistades. En cambio yo no
hago nada de eso”. Así muchos se comparan y salen muy bien, porque se comparan con
otros que están en una situación peor, pero cuando tú te comparas con la perfección del
carácter de Dios y el de su Hijo, ves que tienes mucho que cambiar. Sucede algo muy
interesante cuando tú comienzas a justificarte creyendo que estas bien, porque en
comparación al otro estas mejor que él. Cuando uno se compara con otro poco a poco él
mismo se va degradando así como con el que se compara, pero no se da cuenta.
M
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 48

Mientras que cuando uno se compara a la perfección y santidad de Dios, uno va
descubriendo más y más defectos, pero eso hace que valla progresando y corrigiendo
muchos de ellos. Cuando comenzamos a conocer a Dios, también comenzamos a sentir
una pesada carga, porque nos damos cuenta de cuan mal estamos, y qué debemos
corregir en nuestras vidas. Cristo dijo: «Sed pues perfectos como vuestro padre que está
en los cielos es perfecto». He tenido que conversar con muchos amigos y hermanos de
iglesia, porque no están cumpliendo con la norma que Dios exige de sus hijos. Muchos
de ellos escuchan un poco, pero no atienden realmente, y tengo que hablar muchas
veces con ellos. Poco a poco deben pasar por sufrimientos antes de obedecer. Pero
cuánto más fácil hubiese sido si ellos simplemente obedecieran lo que Dios les pide.
Dios tiene una norma muy alta para sus hijos, la cual está escrita en la Biblia. Primero,
los hijos de Dios son muy distintos a los demás; cuando alguien le hace daño a un hijo
de Dios, ellos no se molestan, sino que envés de devolverte con la misma moneda, ellos
te tratan amablemente, sabiendo el daño que tú le hiciste. Un hijo de Dios ama a sus
enemigos, porque obedece al mandato de Cristo cuando ordenó que se debe amar y orar
por quienes te ofenden, incluso devolver el mal por bien. Son capaces de perdonar una y
otra vez a quienes han hecho mal contra ellos, y no rechazan a los que les piden ayuda.
Son los mejores en lo que hacen, pues Dios les da facultades mentales extraordinarias,
porque ellos estudian su Santa Palabra, y obedecen su voluntad, por tanto la sabiduría
del cielo está con ellos. En sus estudios van siempre adelante, en los trabajos son más
honestos y fieles, y Dios bendice todo aquello que se les pone a su cargo. Son bendición
para otros y ayudan a sus semejantes no solo con alimento, sino con sabios consejos
extraídos de la palabra de Dios que es capaz de sanar el alma abrumada e incluso las
enfermedades. Ellos se guardan perfectos en todas las cosas, así como su padre es
perfecto, y son diez veces mejores que
cualquier otro hombre, porque Dios está
con ellos.
El gran ejemplo que Cristo dejó en
la tierra es la norma más elevada de
carácter, la cual, los hijos de Dios estudian
y ponen por obra, y Dios los capacita para
que así reflejen un carácter abnegado,
humilde y sencillo, con pensamientos elevados y ennoblecedores. Por eso es que por
algunos años, sentí una carga pesada sobre mis hombros. Sabía lo que debía hacer, sabía
P á g i n a | 49 H i j o s d e u n D i o s r e a l

mi responsabilidad, y cómo debe ser un hijo de Dios, pero ¿Por qué no lo lograba? ¿Por
qué sentía que no tenía progresos? Avanzaba, pero cada vez me volvía a caer, y no
podía hacer la voluntad de Dios para mi vida. Intentaba obedecer, pero cuando estaba
seguro porque obedecía a Dios, en el momento en que sentía más confianza de repente
nuevamente caía. Así pasé varios años, sufriendo cada vez por no ser capaz de hacer lo
que quería hacer. Es notable como Cristo lo explico a sus discípulos: «A la verdad el
Espíritu está dispuesto, pero la carne es débil» (Mateo26:41). Yo estaba dispuesto a
hacer lo que Dios me pedía, pero mi carne era tan débil que me hacía caer una y otra
vez. Muchas veces lloré amargamente por mi situación tan miserable. Sabía que debía
hacer, pero no era capaz de hacerlo. Le preguntaba a Dios: ¿Padre, por qué me pasa
esto? ¿Por qué lucho y lucho pero sigo sin vencer? Y me di cuenta que todos mis
esfuerzos no daban resultados, pues solo es Dios que vive en ti, quien puede vencer
aquellas cosas que no puedes vencer.
Descubrí que debía dejar que Dios se hiciera cargo de mis debilidades, y yo
simplemente preocuparme de buscarle constantemente, pues así, contemplándole, él me
transformaría.
Otra de las cosas que aprendí, fue que debía tomar pequeñas decisiones en mi
vida que me fortalecería para luego tomar aquellas que eran más difíciles de vencer, así
mi voluntad se haría más fuerte y podría someter a mi cuerpo.
Dios pide que primero tomemos pequeñas decisiones, como cambiar poco a
poco nuestros hábitos alimenticios, nuestra manera de vestir, nuestros gustos, la música
que escuchamos, y un sin fin de otras cosas más, para que así nos pongamos en armonía
con él. Luego comencé a sentir una libertad en Dios, en donde ya no sentía esa carga,
pues Dios era quien se hacía cargo de ella. Solo cuando rendí las cosas a Dios y dejé
que él trabajara dentro de mí, me sentí libre y con confianza para dirigirme a él. Un
pastor hizo una semana de oración en una iglesia, pero de pronto uno de los hermanos
de iglesia se levanta y dice: “Yo tengo 65 años de edad, y me bauticé cuando era joven,
pero nunca había podido dejar el vicio del cigarro”. Entonces sacó una cajetilla de
cigarro de su bolsillo y dijo: “Esta cajetilla de cigarros me ha molestado toda mi vida
cristiana, porque sé que está mal, pero no puedo dejarla. Pero he entendido en esta
semana que Dios es poderoso para hacerme vencer todas mis debilidades, por eso ¡en el
nombre del Señor no voy a fumar más! Él botó la cajetilla al suelo y la comenzó a
pisotear. Después de unos días el pastor preguntó: ¿Dónde está ese hermano que había
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 50

dejado el cigarro? Se levantó, entonces el pastor preguntó: ¿has vuelto a fumar? No, no
he vuelto a fumar por la gracia de Dios".
Dios tiene el poder para que tú puedas vencer cualquier pecado, porque él
comenzó una obra en ti, que se encargará de terminar. Dios no deja las cosas a medias.
Dios no se equivoca, ni es hombre para que no tenga poder para ayudarte con tus
luchas. Su palabra dice que el débil estará firme para Dios, porque él es poderoso para
mantenerlo firme (Romanos 14:2-4). Así comencé a confiar en Dios, y a medida que
confiaba en Dios, él me hacía vencer aquellas cosas que no podía vencer por mis
propias fuerzas.
Recuerda que Satanás es el enemigo de Dios y también es poderoso. Tú no
puedes vencerle, porque él es un ángel que ha
estudiado más de seis mil años como hacer caer
al hombre. Su poder es grande. Si Dios lo
permitiera él podría hacer descender fuego del
cielo, controlar un torbellino, o influir a hombres
para hacer daño a sus hijos como sucedió con
Job
6
.
Si Dios no nos protegiera él estaría presto
a hacernos daños hasta matarnos, pero Dios es mucho más poderoso, y le restringe su
poder por amor a nosotros. Por eso es que no debemos tratar de vencer, sino que con la
ayuda de Dios, quien es nuestro único amigo. Él es poderoso, él es el único en quien
podemos confiar plenamente.
Una joven asistió a una semana evangelística en la iglesia. Ella había orado por
su madre más de nueve años, porque ella estaba sumergida en la droga, y se gastaba el
dinero de la casa en su vicio. Por esto vivían muy mal, y a veces ni siquiera tenían
comida en su casa. Después de tantos años ella asistió a esa semana evangelística, y se
bautizó junto con su hija, pero no solo tomando la decisión de bautizarse, sino que
también dejando completamente las drogas. Su hija era una de las más felices. Ella
había orado por más de nueve años pidiéndole a Dios que sacara a su mamá de las
drogas, y que entregara su vida a Cristo. La hija asistía a veces a la iglesia, pero en esa
semana se comprometió con Dios junto con su madre. Esta madre al igual que ella nacía

6 Job es uno de los libros de la Biblia, este relato se encuentra en el primer capítulo, en donde Job
pierde todo lo que tiene por obra de Satanás.
P á g i n a | 51 H i j o s d e u n D i o s r e a l

nuevamente. Comenzaron a tener una vida nueva, pero Dios tuvo el poder para alcanzar
sus corazones, y además solucionar este enorme problema.
Ella no necesitó asistir a un centro de salud para que después de muchos meses,
y quizás años dejar su vicio. Pero Dios hizo todo eso en tan solo una semana.
¿Entiendes? Dios es poderoso.
Una hermana de iglesia tenía cáncer, y estaba a punto de morir. Así un hermano
de iglesia que conocía a Dios fue a hablar con ella. Él se dio cuenta de que sentía que
Dios no la perdonaba por sus pecados cometidos en su vida pasada, entonces comenzó a
llevar la conversación para que entendiese que Dios está dispuesto a perdonar a
cualquier ser humano, y ella era salva, pero solo debía recibir la salvación que Dios le
entregaba y vivir conforme a lo que Dios hacía por ella. Así le presentaba fundamentos
Bíblicos que confirmaban lo que él le decía, muchos de ellos que hablaban del perdón
de Dios. Cuando ella comprendió que Dios la amaba y le perdonaba, se sanó de su
enfermedad.
Por si no lo sabías, una de las causas de cáncer es un sentimiento de culpa
reprimido por años, pero cuando ella dejó de sentir esa culpa que por años había
abrigado en su corazón, ella simplemente se sanó. Porque la palabra de Dios es vida.
Dios tiene un poder sorprendente. Él no quiere que sus hijos sufran enfermedades, y si
le obedecemos él nos dará salud y vida. Esta hermana teniendo la Biblia nunca había
comprendido la gracia de Dios que se presenta tan claramente en su palabra. Ella no
contemplaba a Dios, ni tenía una experiencia real con él, y Por causa de esto sintió que
nada de lo que hacía la podía salvar, y por eso su cuerpo reaccionó causándole un
cáncer terrible. Si obedeciéramos a Dios cuántas otras cosas más podríamos ahorrarnos.
Él ha provisto de una dieta especial para sus hijos. Algunos dicen: “No, dejar de comer
carne es ser extremista”. Pero así ¿Cuántas enfermedades nos ahorramos? Otra causa de
cáncer es la carne, y Dios a provisto para que sus hijos sigan buenos hábitos de
alimentación para que tengan una vida saludable y prolongada. En mi corta experiencia
he visto como los buenos hábitos de salud pueden ayudar a las personas que están
enfermas. Todas estas leyes que Dios ha provisto a sus hijos no es porque Dios sea un
Dios fome, que te dice no comas esto, no hagas aquello, sino que Dios te ama tanto que
te revela poco a poco las leyes que él ha establecido para que tengas salud, muchos de
los milagros que Cristo realizó tienen que ver con los cambios de hábitos que los
enfermos tomaron para sí, rigiéndose por las leyes que el mismo Jesús les explicaba.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 52


Mi oración por ti: “Padre, que Dios pueda dar una nueva vida a esta persona,
que experimente el milagro del bautismo y cambie sus hábitos por los que están en tu
Santa palabra, amén”.

P á g i n a | 53 H i j o s d e u n D i o s r e a l

El verdadero milagro
“Satanás intenta engañar al mundo imitando a Dios, pero él no
solo sana físicamente, sino que dice: Vete y no peques más”.



l enemigo de Dios desde el comienzo ha intentado engañar al ser humano.
Muchos pretendiendo revelarse contra Dios aceptan cualquier doctrina como
cierta, mientras sirva para negar la existencia de un Dios creador.
Algunos dicen que todo existe por medio de la casualidad y el azar, y esto es lo que ha
llevado a desarrollar plantas, animales y seres tan perfectos y complejos como los seres
humanos capaces de razonar y tomar decisiones. Pero parece bastante absurdo, por
ejemplo, ¿Podrías creer que un computador se cree producto de la casualidad? ¿O que al
tirar tres lápices al suelo se forme un triángulo perfecto? Claro que no, entonces cuanto
más difícil es que por casualidad se cree la vida. Simplemente es un esfuerzo del ser
humano para negar la existencia de Dios.
Otros para justificarse reconocen una mezcla de la teoría creacionista y
evolucionista. Por ejemplo, creen que Dios creó, pero su creación evolucionó hasta
alcanzar la complejidad del ser humano.
E
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 54

Pero en realidad, ¿Las cosas se degradan con el tiempo o se vuelven más
perfectas y complejas? ¿Si dejamos un auto a la intemperie, y dejamos que pasen
muchos años, el auto se mejorará, tendrá un mejor motor, su alineación será más
perfecta, y tendrá nuevos accesorios que antes? Claro que no, porque las cosas al pasar
el tiempo se descomponen y dejan de funcionar. Así mismo pasa con la naturaleza, la
idea de que el hombre ha evolucionado es bastante lejana a nuestra realidad, de hecho,
hoy los científicos han desechado la idea de la evolución, porque saben que no es cierta,
pero aún así son inconsecuentes porque siguen realizando hipótesis como si fuera cierta.
Hablemos un poco de Darwin, él fundó las bases para la teoría de la evolución,
pero hay cosas de su vida que los científicos no dicen acerca de él. Por ejemplo, cuando
él era niño le practicaron imnotismo, la Biblia habla de que cualquiera de esas cosas no
debemos practicarlas, porque Satanás
utiliza esos medios para apoderarse de
nuestra mente.
Así Satanás comenzó a trabajar
en la mente de Darwin, pero algo más, él
nunca fue un científico reconocido, sino
que se embarcó a América, por un
amigo que lo estaba invitando y le dijo
que lo podría llevar con la escusa de que él era un científico especialista en la
naturaleza. Bajo ese título se le permitió ir sin ser nada más que un simple hombre, ni
teniendo un gran conocimiento de aves, animales, o fauna silvestre.
Cuando Darwin recorría los hermosos parajes de América, Satanás lo usó para
introducir en el mundo una de las mentiras más grandes de la historia de la raza caída.
Procuró que a través del postulado de Darwin se echara por tierra a Dios, como el
creador de todas las cosas. Funcionó muy bien, porque la mente de Darwin estaba en
manos de Satanás, para que él hiciera lo que quisiese. Así es como Darwin escribe un
libro con la idea de la evolución, y es bien recibido por el mundo, porque Satanás
encaminó cada paso que se dio a esta idea.
Pero hay algo que Darwin escribió al final de su libro. Dijo que todo esto no
sería válido si se comprobaba que la naturaleza no evoluciona, sino que se deteriora.
Aún Darwin reconocía que su teoría no era más que una mentira agradable para que los
hombres no tuvieran más conciencia de Dios. Así Satanás a introducido al mundo que
hoy conocemos muchas mentiras para que el ser humano deje de pensar en Dios, y
P á g i n a | 55 H i j o s d e u n D i o s r e a l

piense en sí mismo, así su idea de hacer sufrir e incluso matar lo que Dios ha creado se
vería realizada. La Biblia se dirige a Satanás como el padre de la mentira: «Sois
de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un
homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en
él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre
de la mentira» (Juan 8:44).
Él ha procurado engañar a los hijos de Dios desde el principio, y ha traído dolor
y sufrimiento a todos los seres humanos. Recuerdo una ocasión en que mi mamá me
dijo: “¿Te acuerdas de la ciudad en que vivimos antes de venirnos a Valdivia? Allí llegó
un hombre que sana a las personas, y va a la ciudad solo por un día, entonces en el
gimnasio de la ciudad hacen filas para que las personas sean sanadas. Además los
carabineros cerraron las calles para que ese día la gente pueda asistirse donde este
hombre”. ¿Te imaginas? Una persona que tiene poder de hacer milagros y sanar.
Seguramente tú también has escuchado de personas así, ellos dicen: “Si
consultas las cartas de tarot, sabrás si tu esposo te está engañando, si te irá bien con el
negocio que estás emprendiendo, y si ganarás el corazón de quien estás enamorado o
enamorada. Si vas donde esta machi te vas a sanar, si vas donde esta persona, ella te va
a ayudar a salir de tu problema o tu enfermedad”. Pero Satanás está detrás de todas estas
personas.
Cierto día a un hermano de iglesia alguien le dijo: “Hay una persona que hace
milagros, él te va a sanar de tus piernas”. Él se convenció y fue donde este hombre. Él
hizo algunas cosas raras y le sanó. De pronto podía caminar, correr, y hacer todo lo que
antes no hacía. Cuando llegó a la iglesia daba glorias a Dios, porque él se había sanado
de su invalidez, pero cuando los hermanos supieron que fue un brujo quien lo había
sanado, comenzaron a preocuparse hasta que el asunto llegó ante el pastor, quien
resolvió ir a visitarlo. Él los recibió gustosamente, pero cuando el pastor le habló de que
lo que él hizo no era agradable a Dios, y que Satanás, también tiene poder de hacer
milagros y prodigios aún en el cielo para engañar a los hijos de Dios, su rostro cambió
completamente. Dios no era quien había realizado el milagro, y si Dios no fue,
seguramente Satanás era quien estaba atrás de todo esto. Hablando largamente con el
pastor y los hermanos que le estaban acompañando, resolvieron hacer una oración a
Dios, para pedirle que si era su voluntad que él se haya sanado, siguiera sano, pero si
no, que él volviera a quedar invalido como antes. Inmediatamente después de terminar
la oración el hermano volvió nuevamente a quedar inválido.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 56

¿Lo ves? Satanás también puede hacer milagros como Dios los hace, pero no
para salvarnos, sino con el propósito de que seamos engañados. En cambio, cuando
Dios hace un milagro, ya sea sanando una enfermedad física, o una enfermedad mental,
siempre el milagro solo será el acompañamiento del evangelio. Lo primero que debe
suceder para que Dios haga el milagro es que la persona comprenda y acepte el mensaje
que él le está entregando. Solo allí Dios obra un milagro como una garantía de su poder
para salvar y sostener a sus hijos.
Si analizamos los milagros de Jesús nos daremos cuenta de que siempre que él
realizaba un milagro, primero se aseguraba que la persona le haya aceptado, y
reconocido como el hijo de Dios que fue enviado para morir por ellos y salvarlos. Solo
después de esto Dios le daba poder a su Hijo para sanar. Por ejemplo, veamos el
siguiente milagro de Jesús, en Lucas 2:1‒12. «Entró Jesús otra vez en Capernaum
después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. E inmediatamente se juntaron
muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la
palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por
cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de
donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver
Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Estaban allí
sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla
éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? Y
conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí
mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir
al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y
anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para
perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu
casa. Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de
manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal
cosa»
Vamos por parte. Lo primero que se menciona en este relato para que ocurra un
milagro es la fe. La Biblia dice que sin fe es imposible agradar a Dios, y que la fe es la
convicción de algo que no se puede ver (Hebreos 11). Los amigos de este paralítico
tenían fe en Jesús. Habían escuchado de cómo él había sanado a otras personas, y sabían
que si traían a su amigo a Jesús, él podría sanarlo. Además estaban convencidos de que
Jesús era el Hijo de Dios quien en algún momento salvaría al ser humano. Al
P á g i n a | 57 H i j o s d e u n D i o s r e a l

comprender estas cosas y lo que la Biblia hablaba de Jesús ellos tenían una vívida fe en
Jesucristo, y su fe era tan grande que hicieron todo lo que estuvo a su alcance para que
su amigo sea sanado por él. Lo bajaron del techo de la casa de Pedro y lo acomodaron
en el suelo. Jesús viendo la fe de sus amigos dijo: «Tus pecados son perdonados»
¿Vas entendiendo? Lo primero es fe, pero ¿por qué Jesús dice tus pecados son
perdonados, si al parecer necesitaba ser sanado de sus piernas? La respuesta se
encuentra en la situación de este hombre. Él conocía y había escuchado acerca de Jesús,
era judío, pero él pensaba que sus pecados eran tan horribles que Dios no podría
perdonarlo jamás. ¿Te acuerdas de la persona que tenía cáncer? A él le sucedía lo
mismo, él no quería ir a Jesús, porque sus pecados eran tan grandes que era una pérdida
de tiempo ir al maestro, es por eso que sus amigos fueron los que tuvieron que llevarlo,
no solo era porque era paralítico. Jesús conocía su pecado, y sabía que él creía que Dios
no lo perdonaba, y por esta situación él llegó a quedar paralítico. Al saber esto
inmediatamente le dice: «Tus pecados son perdonados» Él pensaba que sus pecados no
podían ser perdonados, pero él, el Maestro, el Hijo de Dios, el Salvador de la
humanidad, le dijo que sus pecados habían sido perdonados.
Entonces hubo un cambio en su interior y obtuvo la libertad de haber sido
abrumado por tantos años por la idea de que no obtendría la salvación por sus pecados.
En ese momento ocurrió el milagro, no cuando Jesús dijo levántate y anda, sino que en
el mismo momento en que él supo que el cielo estaba dispuesto a perdonar su horrible
pecado.
Él se sanó. ¿Impresionante no te parece? La razón por la cual Dios nunca reveló
su pecado es que Él no buscaba herirlo y reprenderlo, sino porque él buscaba salvarlo.
La última condición de un milagro verdadero, es la reforma de quién es
bendecido por Dios. Si él hubiese continuado con sus prácticas ilícitas, hubiese caído en
una condición similar o peor a la que estaba en un principio, porque los milagros de
Dios causan una reforma completa en los hijos de Dios. ¿Te das cuenta de cómo, y por
qué Dios hace un milagro? Repasemos los pasos: Primero es la fe, esto implica
comprender que Dios puede hacer el milagro y es su voluntad, pero también reconocer
que él quiere hacerlo con el fin de salvarnos. Dios nunca va actuar en forma poderosa
por una persona si esto no le traerá más cerca de su propia salvación. Solo así podemos
confiar en que Dios está dispuesto a hacer su obra. También se debe identificar
claramente la razón de su condición, esto significa que él reconoce por qué llegó hasta
allí.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 58

Luego la persona debe confiar en que Dios hizo el milagro, porque si él no se
hubiera levantado cuando Cristo le dijo que se levantara, nunca se hubiese sanado.
Y por último la reforma total, muchas veces Cristo dijo: «vete y no peques más»,
la persona debe estar dispuesta a cambiar las cosas que no le agradan a Dios, y solo al
reunir estas condiciones el Dios del cielo entrega poder a sus hijos para actuar. Así Dios
también entregó poder a Jesucristo para sanar, y no solo a él, sino a sus discípulos y
todo aquél que entiende como Dios trabaja y es hijo del Dios del cielo.
Hay muchas personas enfermas, y Dios solo está esperando obrar por medio de
sus hijos para sanarlos. Obedecer a Dios es la clave para una buena salud, obedecerle en
los valiosos principios para guardar nuestra mente y mantenernos dispuestos
espiritualmente para escuchar su voz, hacen que todas nuestras enfermedades
desaparezcan, porque Dios quiere que sus hijos gocen de buena salud. Actualmente
sabemos que nueve de diez enfermedades en una persona es causada solo por la mente.
¿Y acaso Dios no es capaz de solucionar estos problemas?
Tan solo el estrés, puede ser el inicio de múltiples enfermedades psicológicas y
físicas, y no solo eso, primero se comienza con estrés, luego con ansiedad, después con
depresión, luego con locura y terminando muchas veces con la muerte. Pero por
supuesto Dios a provisto de principios elevados y ennoblecedores en su palabra para
que sus hijos no sufran de estas cosas, así también los buenos hábitos alimenticios.
Siempre un verdadero hijo de Dios estará realizando cada vez más reformas para
cambiar sus malos hábitos. Muchas veces Dios obra por medio de sus hijos cuando
presentan estas cosas ante otros, y Dios hace grandes milagros como regalos para
quienes hacen de ellos estas reformas.
Un sacerdote descubrió que tenía cáncer, pero como sabía que los Adventistas
tienen los principios de salud que Dios les entrega para tener una vida sin enfermedades,
buscó a un médico entre ellos, para que le enseñara lo que debía hacer para curarse.
Cuando encontró al médico adventista le dijo que le ayudaría, pero si él se curaba al
seguir los principios de Dios, él le daría un curso Bíblico.
Entonces comenzó a seguir rigurosamente una dieta vegetariana, y bien
balanceada, junto con un ejercicio apropiado. El sacerdote se curó del cáncer que tenía y
le tocó ahora dejar que el médico le diera cursos Bíblicos. Lo invitó a su casa, pero
antes del curso Bíblico le pidió que lo acompañara para mostrarle algo. Se dirigieron a
un salón en donde se encontraba una biblioteca con todos los libros de Elena de White,
quién fue una de las líderes de la iglesia Adventista en sus inicios, y a quién Dios le
P á g i n a | 59 H i j o s d e u n D i o s r e a l

confió su voluntad para dirigir a su pueblo, y también a través de ella conocen la
reforma pro-salud.
El médico quedó impresionado al ver que tenía todos sus libros, y el sacerdote le
dijo: “Yo soy jesuita, y nosotros estudiamos todos los libros de Elena de White para
cuidar que otros no la sigan, pero consideramos que ella realmente es la única profeta
que Dios ha levantado en este último tiempo”.
Como ves Dios obra milagros a través de sus hijos con los mismos principios
que él le ha confiado. Al ser humano le gustan las cosas sorprendentes, piensa que un
verdadero milagro es aquel que sorprende e impacta a las personas de improvisto, pero
Dios obra de manera silenciosa, porque su carácter es un carácter sencillo, y hace su
obra sin levantar su voz. Mucho tenemos que aprender acerca de cómo Dios trabaja,
porque el verdadero milagro no es que una persona se sane de alguna enfermedad
incurable, sino que transforme su vida y se someta a la voluntad de Dios por un amor
sincero, ese es el verdadero milagro. Dios no espera solucionar los problemas de esta
vida solamente, espera que estés junto a él en el cielo.

Mi oración por ti: “Padre, obra el verdadero milagro en esta persona, aquel que
le llevará a un conocimiento verdadero del evangelio que has revelado en tu palabra,
amén”.








H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 60

La verdadera
consagración
“El ser humano es como un triángulo; la base es la vida espiritual,
y sus lados la mente y el cuerpo”.



odas las reglas y normas que Dios estableció tienen un motivo.
Él es nuestro creador y las leyes de nuestro cuerpo él las conoce. ¿No seremos
sabios en obedecerle, si él sabe cómo seremos felices?
Cuando Satanás estaba en el cielo antes de su caída, su nombre era Lucifer, que
en latín significa portador de luz. Lucifer era el ángel más grandioso que Dios había
creado. Era un ángel especial, porque su principal trabajo era ser guardián de la ley de
Dios, pero además de eso él dirigía a los ángeles para que cumplieran diligentemente
con su voluntad divina, la voluntad de Dios.
Ezequiel 28:12-17 dice así: «Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría
y perfecto en hermosura. En el Edén estabas, en el huerto de Dios; toda piedra preciosa
era tu vestidura: el rubí, el topacio y el diamante, el berilo, el ónice y el jaspe, el zafiro,
la turquesa y la esmeralda; y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes, estaba
T
P á g i n a | 61 H i j o s d e u n D i o s r e a l

en ti. El día que fuiste creado fueron preparados. Tú, querubín protector de alas
desplegadas, yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las
piedras de fuego. Perfecto eras en tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que
la iniquidad se halló en ti. A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de
violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he
eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Se enalteció tu
corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor».
Lucifer era muy importante en el cielo, de hecho en jerarquía venía después del
Hijo de Dios, y era el director del coro celestial. Él era capaz de cantar cuatro voces al
mismo tiempo y con una hermosura inigualable.
Pero se enalteció su corazón a causa de su hermosura; corrompió su sabiduría a
causa de su esplendor como dice la Biblia. Lucifer conocía la ley de Dios, y conocía el
infinito amor del Padre, pero aunque sabía que todas las leyes de Dios daban alegría y
felicidad a todos los seres creados, y que se sometían gustosamente a obedecer a Dios
en todo, él pensó tomar otro camino.
Quería ser semejante a Dios y en vez de someterse a sus leyes, quiso hacer sus
propias normas de vida para servirse así mismo. Pensó que él era tan increíble que no
necesitaba a Dios, y que sus leyes serían mejores que las de su propio creador. De esto
Isaías 14:13-14 dice lo siguiente: «Pero tú dijiste en tu corazón: Subiré al cielo, por
encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la
asamblea, en el extremo norte. Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante
al Altísimo».
Dios amaba mucho a Lucifer, y sabía todo el dolor que traería al cielo y a los
seres creados por el camino que estaba por recorrer. Nunca nadie había conocido un
camino lejos de Dios, y solo el creador de los cielos conocía lo que provocaría el
rompimiento de sus leyes. Por eso Dios y su hijo con inmenso amor le mostraron todas
las cosas que sucederían si continuaba.
Por un tiempo Lucifer se volvió de su mal camino y seguía adorando a Dios,
pero nuevamente su hermosura y su perfección lo corrompieron hasta que engañando a
los ángeles hizo guerra contra el propio Hijo de Dios, y pensó en destituirlo de su trono.
En el cielo al Hijo de Dios se le llamaba Miguel, pero lee lo que dice apocalipsis
12:7-9 sobre este tema: «Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus
ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no
prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 62

dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo
entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él».
La tercera parte de los ángeles de Dios fueron inducidos a seguir a Satanás,
Seguir sus leyes, seguir sus normas, y darle completa adoración y servicios. Pero no
solo eso, hizo caer a la raza humana, aprovechándose que era la creación más nueva de
Dios, los que fueron creados a su imagen y semejanza.
El mundo en el que vivimos es una muestra del gobierno de Satanás. El dolor y
la miseria rodea a cada ser humano para luego de vivir una vida cruel morir.
El sabio salomón en toda su sabiduría escribió: «Vanidad de vanidades, todo es
vanidad» (Eclesiastés 1:2). Porque la paga de la desobediencia a Dios es muerte, no
porque de Dios provenga la muerte, sino que al desobedecer a Dios nosotros mismos
nos hacemos daño, y causamos nuestra propia muerte. Así la ausencia de Dios es
muerte, más la abundancia de Dios es vida eterna para todo aquel que la reciba.
Vamos a ejemplificar esto de la siguiente manera: El ser humano es un triángulo
formado por tres partes. La base que es la vida espiritual, el lado izquierdo que es su
cuerpo, y el lado derecho que es su mente. Vamos a suponer que dejamos de lado a
Dios, nos volvemos ateos, y creemos que Dios no existe. ¿Cuál es la parte de nuestro
triángulo que sacamos? La base, ¿cierto? La vida espiritual. Pero se desarma nuestro
triángulo, porque solo se puede formar un triángulo con tres lados.
Los estudios dicen que una persona atea se vuelve amargada, se perjudica el lado
izquierdo de nuestro triángulo, y una persona amargada perjudica a su cuerpo al
arrastrar depresión y otras enfermedades. ¿Lo ves? Nuestro triángulo se destruye, por lo
tanto el triángulo de nuestra vida muere.
Prueba este ejercicio con cada lado, si perjudicas tu mente, pero tienes las otras
dos, aún así el triangulo se desarma, y si pruebas dañando el cuerpo con alimentos
artificiales, también perjudica las otras dos partes del triángulo.
Recuerdo una de mis alumnas de piano, ella era atea. Al pasar el tiempo me di
cuenta que ocasionalmente le venía una depresión y se cortaba las venas. Ella se vestía
y contemplaba los dibujos de animé. Un día me mostraba la perfección que hay en el
espacio; las estrellas, los astros y todas las cosas maravillosas que Dios había creado,
pero aún así yo no entendía cómo no creía en Dios. Era muy inteligente, y se sacaba
siempre el segundo lugar en clases, un 6,8 de una escala de 7,0 pero su triángulo de vida
estaba destruido al ser atea, y ella misma muchas veces intentó suicidarse.
P á g i n a | 63 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Me entristece saber que hay muchas personas así, y procuro dedicar mi vida a
alcanzar y llevar personas a este Dios real, que quiere hacerse presente en la vida de
cada ser humano. Ciertamente Dios sabe lo que cada uno necesita, pero si decides
ponerte del lado de Dios, porque ya has conocido por ti mismo lo que sucede al seguir
las leyes y normas que Satanás tiene en este mundo, debes entender algunas cosas para
consagrarte a Dios.
Primero vamos a entender qué es consagración. La consagración como concepto,
es simplemente el hecho de tomar un objeto y dedicarlo solamente a un uso especial.
Por ejemplo: En haiti un niño tenía a su mamá sufriendo de un cáncer que la
estaba dejando tan flaquita que solo le quedaban los huesos, entonces este niño ora y le
dice a Dios: “Señor, yo estoy aprendiendo a tocar piano. Tú sabes que no soy muy
bueno, pero si tú sanas a mi mamá del cáncer que ella tiene, yo voy a dedicar mis manos
y mi mente a tocar solamente para ti, y voy a consagrar el don de la música solo para
uso tuyo”. De pronto tocaron a la puerta a altas horas de la noche, era una enfermera
que venía a darle una inyección a su mamá. Lo extraño es que nadie sabía quién era, ni
porque había llegado a esa hora, pero la dejaron pasar. Ella le dio la inyección y después
de eso nunca nadie supo de ella, y hasta el día de hoy él piensa que fue un ángel, porque
su mamá se sanó.
Pasó el tiempo y este niño llegó a ser el mejor pianista de su país solo tocando
himnos de adoración a Dios. Un día invitó a una mujer a uno de sus conciertos y ella le
dijo: “Voy a ir, pero no a tus conciertos, sino que un día voy a ir a la iglesia que tú
tocas, porque a tus conciertos no puedo entrar”. ¿Qué raro no?
Cierto día él estaba en su iglesia tocando como siempre, y le avisaron que la
mujer que él había invitado estaba allí. Al terminar ella se acercó a él y le dice: “Yo soy
una hechicera, ¿ves a ese de allí? –Apuntó con el dedo hacia atrás sin ver‒ Él es mío –e
inmediatamente se puso en cuatro patas y tiraba espuma por la boca‒ ¿Ves a ese otro? –
Apuntó al tesorero de la iglesia‒ Él también es mío –Y se puso también en cuatro patas
y tiraba espuma por la boca‒ Yo tengo muchos demonios a mi cargo, pero ellos no
pueden entrar a tus conciertos, porque tu música es una música que hace que Dios esté
presente en ese lugar, y en la iglesia si tienen libertad de entrar cuando quieran, pero
tienen que salir cuando tú te pones a tocar piano.
Si tú comienzas a incluir en la música que tocas para Dios algunos ritmos del
mundo, yo te voy a hacer el pianista más famoso, te voy a llenar de dinero, pero si tú no
lo haces, yo te voy a matar”. ¿Qué crees que habrá dicho el pianista?
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 64

Él le contestó: “Yo consagre mis manos a Dios, por eso voy a seguir tocando
como a él le agrada, y tú no tienes poder sobre mí para hacerme nada”.
¿Ahora entiendes que es consagración? Para consagrar algo no puedes permitir
que se use nada, absolutamente nada que esté fuera del uso para el cual lo has
consagrado.
Dios no permitió que esta hechicera pudiera tocar de ninguna forma la vida de
este pianista, porque había sido fiel a su pacto con Dios, así mismo la verdadera
consagración es que tú como persona te entregues totalmente a Dios, no como tú
piensas que sería bueno agradar a Dios, no como piensan los demás en cómo debería ser
un buen cristiano, sino en cómo Dios quiere que te consagres.
A este pianista le pidieron que en su música le agregara algunos ritmos del
mundo, pero si tú te consagras a Dios no puedes permitir que nada del mundo entre a tu
vida. Porque si permites una sola ventana por el cual Satanás pueda entrar, él tendrá
poder sobre ti.
La consagración está muy unida al caminar con Dios, no significa que debas ser
perfecto para consagrarte a Dios, pero sí que debes apartarte para un uso especial, y
caminar con Dios de manera que poco a poco vallas haciendo reformas en tu vida.
Ahora, la consagración que Dios espera de sus hijos es una consagración total,
¿recuerdas el triángulo del que hablábamos? Así mismo debemos consagrar nuestra vida
espiritual a Dios hablando con él como un amigo, estudiando la biblia y ayudando a
otros a conocerle.
Pero también hay dos lados más del triángulo que debemos consagrar a Dios.
Por un lado nuestra mente, debe contemplar y pensar cosas elevadas. Una película,
música del mundo, una revista, o el internet pueden hacer que la consagración de
nuestra mente no sea total, porque damos cabida a que Satanás entre por ese medio para
destruirnos, y puede romper nuestro triángulo de vida.
Y por otro lado si no cuidamos nuestro cuerpo con una buena
alimentación, buen descanso, ejercicio apropiado, y aire puro también será una manera
en que nuestro triángulo de vida se destruya y caigamos en las manos de Satanás. Pero
no te preocupes, si eres hijo de Dios, tendrás la confianza de pedirle a Dios ayuda para
consagrar y rendir todas las cosas a él, de manera que hagas lo que a él le agrada. Así
podrás disfrutar de una vida feliz, realizando y obedeciendo a Dios cada día.

P á g i n a | 65 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Mi oración por ti: “Padre, ayúdame a mí primeramente a obedecerte, pero
también ayuda a mi amigo(a) a obedecerte totalmente, y consagrar su vida a ti, como yo
también lo he hecho. Que tu Espíritu Santo transforme su vida y que al obedecerte
pueda encontrar la verdadera felicidad, amén.



H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 66

Una fe real
“Aún al enfrentar la muerte, la fe es lo único a lo que Jesús se
aferró para ser capaz de dar su vida por nosotros”.



a mayor muestra de fe la encontramos en Jesús.
Él es el ejemplo de una fe real, una fe sin miedo a arriesgarlo todo, y
una fe tan confiada en su Padre celestial que aún sin tener esperanzas sigue
confiando en su Padre, que le ama, y le salvará.
Si creíste que para Jesús fue fácil llevar a cabo el plan de salvación, estás muy
equivocado. Jesús siempre fue molestado por Satanás, él sabía que tendría solo una
oportunidad para derrotar a Cristo, el hijo de Dios, y sería cuando él tomara la forma de
un hombre, y limitara su poder como el Hijo de Dios. Por eso Satanás preparó
tentaciones y dolores constantes para la vida de Cristo, pero los momentos de más
agonía fueron los últimos momentos de su vida en el Getsemaní.
La Biblia dice que Jesús sabía que esa noche iba a ser entregado por uno de sus
discípulos, es por eso que tomó a tres de sus discípulos más cercanos para que lo
acompañaran en las horas de angustia que le sobrevendrían. Se encamino a Getsemaní,
L
P á g i n a | 67 H i j o s d e u n D i o s r e a l

un lugar que Jesús apartó para hablar con su Padre celestial en las noches, y allí iba a
buscar ayuda a Dios, pero mientras caminaba el peso del pecado se colocaba cada vez
más sobre sus hombros, su rostro comenzó a cambiar rotundamente, incluso hasta
desfigurarse.
Sus discípulos no eran capaces de dirigirle al Salvador ninguna palabra, porque
veían su rostro con una terrible angustia. Tres veces no fue capaz de sostenerse en pie,
por lo que sus discípulos tuvieron que sostenerlo.
La Biblia dice lo siguiente: «Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste,
hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró
sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero
no sea como yo quiero, sino como tú» (Mateo 26:38y39).
El salvador que había dado en toda su vida ayuda al más doliente pecador ahora
necesitaba de alguien que le diera aliento, pero nadie se compadeció de él, porque su
carga debía llevarla solo. Su agonía era tan cruel que los poros de su rostro se abrieron
para llorar lágrimas de sangre (Esto no es ajeno a nosotros, porque hay personas que
han experimentado un estrés tan grande que derraman sangre de sus poros), Cristo, el
Salvador, el Hijo de Dios, necesitaba ayuda, entonces se levanta para ir a ver a sus
discípulos que junto a él oraban. Verlos en oración hubiera consolado en alguna manera
a Jesús, pero tres veces los halló durmiendo. Rogaba a su padre porque la carga del
pecado era demasiada, y le rogaba si había otra forma de salvar a la raza caída, pero no
hubo respuesta. Jesús tres veces oró la misma oración, pero siempre se sometió a la
voluntad de su Padre.
Veamos cómo presenta la Biblia la oración de Jesús en ese momento de intensa
angustia: «Otra vez fue, por segunda vez, y oró diciendo. Padre mío, si no puede este
vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad» (Mateo 26:42).
Jesús representaba la carga de los pecados como un vaso amargo que debía
tomar, y solo así podría sobrellevar los pecados del ser humano, pagar el precio y dar
vida. Solo su muerte sería suficiente para que se restituyera al ser humano a su
condición original, como era el plan de Dios, pero el precio era demasiado alto, aún
para el Hijo de Dios.
En ese momento nuestra salvación pendía de un hilo, Jesús aún estaba a tiempo
de volver con su Padre en el cielo y no morir por el ser humano, pero fue tanto su amor
por nosotros que su decisión fue tomada para favor de la raza caída. Él estaba dispuesto
a pagar el precio de su inmenso amor. Cuando se levantó ya no había vuelta atrás, y
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 68

Satanás tenía todo preparado para hacer que la salvación del hombre no se llevara a
cabo, y si se lograba sea lo más dolorosa posible.
Primero uno de sus propios discípulos lo entregaría en manos de quienes lo
matarían. Judas llegó ante ese lugar con una guardia de soldados, y le besó en la mejilla.
Pero no creas que en el cielo todo esto pasaba desapercibido. El cielo cesó la música y
con gran expectación sufrían junto con Cristo su inmensa agonía, y esperaban que Dios
el padre hiciera algo en favor de su Hijo, pero Dios ya le había entregado a favor del ser
humano como sustituto. Entonces el ángel que ocupó el lugar de Satanás en el cielo
cuando este pecó, observaba atento esperando la orden de Dios para que le enviara
como ayuda, pero la orden nunca llegaba. No pudo resistir ver la angustia del Hijo de
Dios y osadamente bajó del cielo como un rayo, y se presentó delante del Salvador
como una luz que hizo que todos los guardias cayeran al suelo.
Jesús por su parte podría haber escapado sin ningún problema, pero se
presentaba ante su muerte silencioso como un cordero que sabe que va a morir.
Jesús tuvo que enfrentar la traición no solo de Judas, sino de todos sus discípulos
que escaparon dejándole solo. Aún Pedro quien hace algunas horas había declarado que
iría aun hasta la muerte lo dejó solo en ese momento, y más adelante lo negó tres veces.
El mismo pueblo que había escogido como suyo tantos años atrás, era el mismo
que lo condenaba a un juicio injusto para morir en una cruz. En ese momento solo
estaban como jueces los que odiaban a Cristo y no informaron a los demás líderes
religiosos. «Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y
a los ancianos que habían venido contra El: ¿Como contra un ladrón han salido con
espadas y palos? Habiendo estado con vosotros cada día en el Templo, no extendisteis
las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas» (Lucas
22:52y53).
El juicio de Cristo se realizó de noche cuando nadie pudo defenderle. Satanás
puso en el corazón de quienes le juzgaban un odio satánico, y cuando el pueblo estaba
gritando ante Pilato ¡Crucifícale, crucifícale! Incluso en medio del éxtasis del pueblo los
agentes satánicos se materializaron en carne y hueso para gritarle entre la multitud. En
ese momento Pilato presentaba a Jesús por un lado y a Barrabás, un homicida, cruel y
despiadado por el otro. Dios permitió que en el momento en que el pueblo tuviera que
elegir entre el homicida y el salvador, el rostro de Jesús cambió a su apariencia celestial
y una luz irradiaba de su semblante, pero aún así se llenaron de odio contra el salvador.
P á g i n a | 69 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Ciegos por el éxtasis del momento ellos condenaron al propio Dios del cielo,
todo el pueblo recibió evidencias claras de la divinidad de Cristo, pero no quisieron ver
lo que Dios mismo les mostraba por misericordia.
Para ellos se declaró la siguiente profecía: «He aquí que viene con las nubes, y
todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán
lamentación por él. Sí amén» (Apocalipsis 1:7).
Todos los que estuvieron involucrados en la muerte de Cristo, Dios los resucitará
de la tumba para que vean al Hijo de Dios en gloria y majestad viniendo a buscar a los
suyos, pero ellos después de ver al que crucificaron nuevamente volverán al polvo de la
tierra.
Cuando crucificaron a Jesús, también se cumplieron algunas profecías Bíblicas
que daban evidencias de que él era el Cristo, por ejemplo esta: «Entonces los soldados,
cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte
para cada soldado. Y tomaron también la túnica; y la túnica era sin costura, tejida en
una sola pieza. Por tanto, se dijeron unos a otros: No la rompamos; sino echemos
suertes sobre ella, para ver de quién será; para que se cumpliera la Escritura:
Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes» (Juan 19:23y24).
7

Imagínate, cuántos años atrás la Biblia ya había dicho que repartirían suertes
sobre los vestidos de Jesús, ¿Te das cuenta de la exactitud de las profecías Bíblicas? ¿Te
digo un secreto? En la Biblia hay una profecía que indicaba el año exacto en que Jesús
nacería, sería bautizado, sería crucificado, y confirmaría a la iglesia que dejaba formada
en la tierra, pero el pueblo de Dios y los grandes teólogos que se jactaban de su
conocimiento no fueron capaces de reconocer el cumplimiento de las profecías en Jesús,
y le crucificaron no entendiendo que daban muerte al Unigénito Hijo del Dios Todo
poderoso.
En sus últimas horas de agonía y sufrimiento la naturaleza misma se estremeció
al ver a su creador muriendo en la cruz del calvario. El sol quitó su mirada de la tierra y
cubrió todo el planeta en tinieblas, hubo un inmenso terremoto, y aún cuando Jesús
oraba con gotas de sangre en el Getsemaní, las plantas que estaban a su alrededor
lloraban con él. En el templo la larga cortina que dividía el lugar Santo del lugar
santísimo se rasgó por una mano divina desde arriba hacia abajo. La naturaleza no fue la

7
Esta profecía se encuentra en Salmos 22:18, ¿no te parece increíble que tanto tiempo atrás ya se había
declarado esta profecía? En el Antiguo Testamento se encuentran más de 50 pruebas que indican que
Jesús es el mesías prometido, y las últimas se encuentran en el libro de Malaquías, unos 400 años antes
de su nacimiento.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 70

única, allí en su agonía extrema Dios el Padre y todos sus ángeles no se resistieron al
contemplar la horrible escena en el cielo, sino que bajaron para acompañar a Jesús en la
cruz velados por la densa oscuridad.
La situación de Jesús era muy distinta, él sentía que su propio Padre lo
abandonaba, y así exclamó: «Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz,
diciendo: Eli, Eli, ¿Lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, por qué me has
desamparado?» (Mateo 27:46).
8

Aún en su extrema angustia Jesús recordaba pasajes de la Biblia, esto prueba su
intensa búsqueda del estudio que él realizaba de ella. Cristo sentía que Dios lo
abandonaba, él el Hijo de Dios, que había estado tan unido a su Padre celestial como
uno solo ahora se encontraban separados.
Jesús había hecho el cielo y la tierra junto a su Padre y el Espíritu Santo, pero
ahora experimentaba la carga de todos los pecados de la humanidad y sentía que Dios
mismo lo juzgaba para ayarlo culpable. Jesús fue arrebatado por Satanás, quién le
causaba dolor exacerbado y ponía en su mente la desaprobación de Dios. Él llegó a
temer que el alto precio que estaba pagando por los pecados de los hombres no eran
suficientes para aplacar la ira de Dios, y que su sacrificio se estimaría en nada para con
Dios. De repente aquel que había dado esperanza al más miserable de los pecadores se
hallaba envuelto en las tinieblas, y perdía la esperanza de salvar a la raza caída. Allí, sin
esperanza, no teniendo la seguridad del cielo, y enfrentando la terrible muerte y el juicio
de su propio Padre por los pecados que él no cometió, se da acto a la más increíble
demostración de fe de la historia del hombre y aún de todo el universo en su vasta
eternidad.
Nunca nadie podrá igualar la inmensa fe que tuvo ese día el Hijo de Dios. Su
mente estaba nublada por el propio Satanás, que no le permitía ver ni un rayo de luz y
esperanza, pero él sin saber si su sacrificio iba a ser suficiente, sin saber si Dios le
salvaría de los lasos de la muerte y lo resucitaría al tercer día, él el Hijo de Dios decide
morir por el ser humano y se entrega a sí mismo como ofrenda sustituta del hombre:
«Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi
espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró» (Lucas 23:46).
¿No te parece que es la historia de amor más conmovedora de todas? Dios el
Padre, creador de los cielos y la tierra, creador del mundo y el ser humano, entregó a su

8
Esto se encuentra escrito desde antes en el Salmos 22:1.
P á g i n a | 71 H i j o s d e u n D i o s r e a l

único hijo por ti y por mí. Y su Hijo aceptó la voluntad de su Padre celestial y se
entregó a sí mismo a una muerte cruel y una vida dolorosa sin los privilegios del cielo.
Cuánto amor tiene Dios por seres tan insignificantes como nosotros. El universo
de Dios es enorme, los seres que Dios ha creado no se pueden contar, pero cuando los
seres humanos pecaron él tuvo tanto amor por nosotros que estuvo dispuesto a morir
para salvarte a ti y a mí.
Ahora ese mismo Dios que te ama, y entregó todo por ti quiere que tú tengas una
fe real. Una fe tan grande y extrema como la tuvo su Hijo. Así como Jesús fue capaz de
confiar en su Padre celestial aún sin tener esperanzas y sin saber que él lo salvaría, tenía
fe en que su Padre lo amaba, y le daría la victoria sobre la muerte. Nosotros debemos
tener esa fe, la fe de Jesús, una fe tan firme y tan confiada en Dios que en los momentos
de nuestra vida en que todo parece derrumbarse, y no hayamos la salida, él nos podrá
ayudar y sacar de la situación en la que nos encontramos.
Muchos años antes de que Cristo muriera, se encontraban tres jóvenes que
amaban a Dios frente al rey Nabucodonosor, ellos fueron unos de los que podemos decir
que tuvieron una fe real, la misma fe que tuvo Jesús en la cruz, y la misma fe que
debemos tener nosotros.
Este rey había construido una estatua de oro puro, y mandó que todos en su reino
la adoraran. Allí se encontraban muchos del pueblo de Dios que sabían que si adoraban
a la estatua estarían pecando contra el Dios del cielo, porque uno de sus mandamientos
dice que no se inclinarán a ninguna imagen, ni de lo que está en los cielos, o en la tierra
y debajo de ella. Pero por miedo al edicto del rey todos adoraron la estatua menos estos
tres jóvenes temerosos de Dios.
Al saberlo el rey, ordenó buscar a aquellos jóvenes y traerlos ante él. Si ellos no
adoraban la estatua que había construido, serían echados a un horno de fuego.
Nuevamente se le dio la oportunidad de salvar sus vidas, pero pon atención a su
respuesta: «Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor:
No necesitamos darte una respuesta acerca de este asunto. Ciertamente nuestro Dios a
quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos
librará. Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni
adoraremos la estatua de oro que has levantado» (Daniel 3:16-18).
Nota lo que dicen: «Pero si no lo hace». Es decir que aunque Dios no los salvase
del horno de fuego estarían dispuestos a morir por cumplir el mandamiento de Dios.
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 72

Muchos cristianos son capaces de desobedecer a Dios, total es solo un poquito,
Dios nos ama y entiende por qué lo estamos haciendo, si lo hacemos tan solo una ves no
importará mucho, este podría ser tú pensamiento en algún momento, y sin duda yo
mismo he pensado esto muchas veces, pero no es así.
Dios quiere que tengamos fe y confianza en él, por eso nuestra fe es puesta a
prueba, para que en las cosas pequeñas seamos fieles a Dios, y después en las cosas más
grandes.
La decisión de estos jóvenes fue muy osada, solo debían arrodillarse un poquito
y salvarían su vida, era algo muy sencillo de hacer, pero ellos no lo hicieron. ¿Crees que
Dios recompensaría de alguna forma la fe que ellos tenían? Recuerda que esa misma fe
es capaz de que Dios obre milagros en las personas, pero ¿Dios estaría atento a ver lo
que sus hijos estaban haciendo por él, y los salvaría? Claro que sí. Dios siempre
recompensa a aquellos que son fieles. La Biblia dice que cuando fueron echados al
horno de fuego, ellos ni olor a humo tenían, y Jesús mismo había aparecido junto a ellos
en el horno de fuego.
Recuerdo siempre una vez que me contaron de una joven que iba saliendo de su
casa con sus amigos, su mamá le dijo que se acordara de Dios, pero ella le respondió:
«Somos muchos en el auto, no hay espacio para él, pero si quiere acompañarnos que se
valla en el porta maletas». Sus amigos solo se rieron por la respuesta y siguieron su
camino, pero resultó que más adelante chocaron, y lo único que se salvó fue el porta
maletas.
Siempre el lugar más seguro es donde Dios está. Estos jóvenes al estar dentro del
horno estaban en el lugar más seguro del mundo, solo porque Dios estaba con ellos. En
salmos la Biblia dice que si Dios está conmigo, ¿Quién podrá estar contra mí? Pero
leamos como relata la Biblia lo que sucedió: «Y estos tres varones, Sadrach, Mesach, y
Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. Entonces el rey
Nabucodonosor se espantó, y se levantó deprisa, y habló, y dijo a los de su consejo: ¿No
echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es
verdad, oh rey. Respondió él y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se
pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es
semejante a hijo de los dioses. Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno
de fuego ardiendo, y habló y dijo: Sadrach, Mesach, y Abed-nego, siervos del Dios
Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrach, Mesach, y Abed-nego, salieron de en medio
del fuego» (Daniel 3:23-26).
P á g i n a | 73 H i j o s d e u n D i o s r e a l

¿Te das cuenta que el Rey conocía a Dios? Daniel le había hablado de él, pero se
olvidó que solo se debía adorar a Dios y por su vanidad construyó una estatua para que
lo adoraran.
Qué increíble lo que Dios puede hacer por quienes son fieles, y tienen fe para
guardar sus mandamientos.
La verdadera fe de un Hijo de Dios nunca pasa desapercibida para él, y nunca
queda sin recompensa. A aquellos que son fieles a sus principios, a pesar que pareciera
que todo está en contra de ellos y la noche es más oscura, y no se ve una salida, es que
la ayuda del Dios amante está más cerca. En Dios aún la muerte es como ganancia para
un Hijo de Dios.
Mi tía sufría de cáncer, y la noche en que murió le dijo a mi mamá: “déjenme ir,
veo a Jesús con los brazos abiertos para recibirme”. Nos despertamos para ir al colegio,
pero enseguida supimos que algo había sucedido. Mi mamá nos dijo: “Tengo que
decirles algo, su tía Elisa murió anoche… ¿Van a ir al colegio o van a quedarse aquí?
Todos dijimos que iríamos al colegio y después iríamos a la iglesia en donde la velarían.
No porque su muerte no nos importara, porque ella estaba viviendo en nuestra casa
desde que supimos de su enfermedad, sino porque para nosotros su ida era solo una
etapa que ella debía pasar antes que nosotros.
La esperanza y la fe en que Dios nos daría una vida nueva incluso después de la
muerte era suficiente para dejarnos tranquilos. En su funeral ninguno de nosotros
derramó lágrimas, ni siquiera sus dos hijas que estaban muy pequeñas cuando ella
falleció, ellas le decían a mi mamá: “Tía mi mamá está durmiendo, y después la vamos
a volver a ver cuando Cristo vuelva”. Ellas, aunque eran muy pequeñas no sintieron
dolor cuando su mamá murió, porque ellas sabían que había un Dios que prometió
darnos vida después de la muerte para que estemos con él para siempre.
Un poco después murió la Paula, otra hermana de mi mamá, y muy amiga de
nosotros, porque era como nuestra hermana. También murió de cáncer, y estaba con ella
antes de morir. Mi mamá me pidió que orara para que Dios hiciera su voluntad, y si él
quería que ella muriera o no que así fuera.
Yo oré, nunca hubiera sabido que sería casi la última oración por ella. Le dije a
Dios que hiciera su voluntad, y a los pocos minutos después murió en los brazos de mi
mamá que terminó cantando himnos y realizando la última oración.
Por supuesto que enfrentar la muerte es doloroso, y que hubieron momentos en
que derramar lágrimas nos ayudó a sobrellevar el duelo, pero para un hijo de Dios la
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 74

muerte es muy distina, tenemos esperanza, tenemos consuelo, porque Dios está contigo,
él es quién se manifiesta.
Así tuvimos fe en que Dios les volvería a dar vida, esta fe debe ser
desarrollada y ejercitada en cada aspecto de nuestra vida, incluso en las cosas más
pequeñas, porque así es como Dios prepara nuestra fe para las grandes decisiones. Si
nos falta alimento, pidámosle a Dios, él hará cosas que nos sorprenderá para suplir
nuestras necesidades. Si necesitamos dinero para los estudios, o tenemos una deuda que
no podemos pagar, dejémosle a él nuestros problemas. Si le obedecemos, tenemos
confianza para pedirle al Dios del universo lo que sea, y él quién es nuestro Padre nos
dará lo que necesitemos.

Mi oración por ti: “Padre, obra el milagro de una fe sincera, una fe tan confiada
en ti que aun en medio de mis problemas, mis sufrimientos, mis decepciones, pueda
seguir fiel a ti, y tú me pruebes que soy tu hijo, y tú eres mi Dios, que me ama y me
salvará, amén”.



P á g i n a | 75 H i j o s d e u n D i o s r e a l

Conocer a Dios es
todo
“La voz de Dios se escucha, si tú aprendes a bajarle el volumen
a este mundo”.



n mi vida he aprendido a reconocer la voz de Dios. Él trabaja de formas
inusuales, que a nosotros nos parecen extrañas, por ejemplo, a Gedeón le pidió
pelear contra un ejército de más de 10.000 soldados con solo 300 hombres, y
sabes qué, Dios les dio la victoria sin que ellos tuvieran que sacar una espada.
A uno de sus apóstoles le dio una molestia en su cuerpo, él rogó a Dios para que
lo sanara, pero él le dijo: Bástate mi gracia, porque era un recordatorio para que él
aprendiera a depender siempre de Dios. ¿Qué extraño verdad?
A Elías le dijo anda a este monte y hablaré contigo. Pasó un terremoto, un
tornado, pero Dios no estaba allí, pero cuando hubo un silbido apacible Elías supo que
era Dios y se cubrió completamente con su manto y sumiso habló con Dios.
E
H i j o s d e u n D i o s r e a l P á g i n a | 76

¿Acaso Dios no quería enseñarle a Elías acerca de cómo él actuaba, no de forma
sorprendente para los hombres, sino de manera sencilla y calmada?
Dios actúa de maneras distintas a como nosotros actuaríamos, pero él es Dios y
es sabio para hacer las cosas más sorprendentes con cosas más pequeñas e
insignificantes para nuestros ojos.
Si quieres escuchar la voz de Dios apaga el televisor, saca esa música que
escuchas todos los días en tu celular, o en la radio, y aparta un tiempo para arrodillarte y
hablar con él.
Anda a un lugar desierto cerca de tu casa y conversa con él. Cuéntale de tus
problemas, dile como te sientes en ese momento, y coméntale lo que has hecho dentro
del día.
Si hay algo que necesitas que él solucione cuéntale, como si se lo contaras a un
amigo.
Si tu vida está destruida y no sabes cómo arreglarla dile, y pídele respuesta.
Dios quiere hacerse presente en tu vida de una manera poderosa, no sigas con tu
vida sin decirle a Dios que te ayude con el problema que tienes, él es poderoso para
solucionar cualquier cosa.
Dios es un Dios real, y sus hijos son los que hablan con él cada día, los que
mantienen una relación estrecha y se apartan a lugares alejados de las cosas de este
mundo para hablar con él. Así comenzarás a escuchar su voz. No puedes escuchar la
voz de Dios si constantemente estás viendo una película de acción o viendo la tele
novela, y no esperes escuchar su voz si estás pensando en una fiesta, o en el dinero o
estás sumergido en los vicios.
Primero debes buscar bajar lo que más puedas el volumen a este mundo, porque
la voz de Dios susurra con amor al oído de sus hijos, él nunca te va a obligar a hacer
algo, sino que te lo va a pedir de manera silenciosa y muy sencilla. Dios te va a hablar
de las maneras que tú menos esperarías, a través de alguna persona, a través de la
Biblia, a través de una canción cristiana, a través de una predicación, o te va hablar
directamente al oído, pero Dios siempre te va hablar en voz baja. Pero cuando él te diga
lo que debes hacer hazlo, confía en él, porque él siempre te va a traer bendición.
Muchas de las veces en que me he apartado al campo, a un bosque, o a algún
lugar solitario, Dios me ha dado paz para avanzar en mi vida, y he recibido respuestas
de la voluntad de Dios. Él me ha enseñado grandes cosas, me ha mostrado el camino
que debo seguir, y cómo seguirlo. Cuando he hecho lo que él me pide, siempre me
entrega razones de alegría para seguir obedeciendo, nunca me deja solo, y me ayuda en
mis problemas y en los momentos en que me he sentido triste y desorientado. Él es la
fuente de vida, de felicidad, y de amor. Él es el único en quién podemos confiar
ciegamente. Si nos dice: Busca primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las
P á g i n a | 77 H i j o s d e u n D i o s r e a l

cosas os serán añadidas, es que si lo haces, nunca te faltará el alimento en tu hogar,
nunca te faltará dinero para tus estudios o para tu familia, y nunca dejarás de darte
cuenta de cuantos regalos Dios hace por amor a ti cada día, porque él proveerá siempre
de lo necesario.
Déjale a él tus problemas. Si no tienes una casa en donde vivir, él te la dará si lo
buscas de corazón, si necesitas solucionar tus problemas con alguna persona él puede
ayudarte. Cuando Dios llegue a ser tu Padre y tu amigo, ya no tendrás que preocuparte
de quién pagará las deudas, porque eso lo hace tu Padre celestial, o que comerás
mañana, porque de eso se preocupa tu Padre celestial. Comenzarás a dormir bien en las
noches, porque él es quién te cuida, y tú vida cobrará sentido, estará llena cada día de
alegrías y bendiciones de parte de Dios.
No me malentiendas, hay muchas personas que se van al otro extremo y dicen:
“ok, si Dios va a solucionar todos mis problemas, no me voy a esforzar para
encontrarme en una mejor situación”. No estoy diciendo eso, porque primero debemos
hacer todo lo que esté de nuestra parte y cuando ya nuestra fe ha sido probada Dios
pueda obrar los milagros y bendecir nuestra fidelidad.
Permite que él tome el timón de tu vida, que él comience a tomar las decisiones
por ti. Que él elija la persona con la que te vas a casar, que él decida dónde vas a vivir,
qué vas a estudiar, en qué vas a trabajar, a qué iglesia te vas a ir, qué cosas harás en el
día, a quién le hablarás acerca de él. Permite que Dios haga las cosas por ti, ¿y sabes un
secreto? La Biblia dice que los ángeles que se dedican a hacer la voluntad de Dios en
los cielos tienen tres manos. Sus dos manos como las que tenemos nosotros, y una
tercera mano que es la mano del propio Dios, para que Dios haga las cosas por ellos
como él quiere, así también nosotros debemos tener una tercera mano, la mano del Dios
invisible, para que ella haga como quiere en nuestra vida.
Comienza ahora a tener una hermosa relación con Dios, recuerda que él es un
gran amigo, que te ayudará a tener una vida más feliz que nunca. Rinde al Dios de los
cielos tu voluntad y él hará grandes cosas contigo. Él es quién tiene el poder de
transformar vidas, él es quién pude cambiar cualquier corazón endurecido. Voy a estar
orando por ti, para que Dios pueda hacer de ti un verdadero hijo de Dios, que le
obedezcas y seas feliz haciendo su voluntad. Él es mi amigo, y mi amigo se interesa en
mis problemas y lo que le pido él me lo da. Ahora es tu amigo también y hallarás mucha
alegría en compartir a este gran amigo.


Celim Jure

i
ELENA G. WHITE, Mente carácter y personalidad, Vol1, cap. 35 la influencia de la percepción.