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El radicalismo argentino,

1890-1930

David Rock

Amorrortu editores
Buenos Aires

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Indice general
Politics in Argentina, 1890-1930: The rise andfall of Radicalism,
David Rock
© Cambridge University Press, 1975
Primera edición en castellano, 1977; primera reimpresión, 1992
Traducción, Leandro Wolfson (revisada por el autor)

Unica edición en castellano autorizada por Cambridge Univer-


sity Press, Londres, y debidamente protegida en todos los paí-: 9 Prólogo
ses. Queda hecho el depósito que previene la ley n? 11.723.
© Todos los derechos de la edición castellana reservados por 13 1. Elementos componentes de la sociedad argentina
Amorrortu editores S.A., Paraguay 1225, 7° piso, Buenos 1890-1914 '
Aires. . 36 2. La oligarquía y la reforma institucional 1880-
1916 '
La reproducción total o parcial de este libro en forma idéntica 53 3. El ascenso del radicalismo, 1891-1916
o modificada por cualquier medio mecánico o electrónico, in- 81 4. Actividad política de los obreros en Buenos Aires
cluyendo fotocopia, grabación o cualquier sistema de almace- 1890-1916 '
namiento y recuperación de información, no autorizada por 108 5. El primer gobierno radical 1916-1922
los editores, viola derechos reservados. Cualquier utilización 138 6. Las huelgas, 1916-1918 '
debe ser previamente solicitada.
167 7. La Semana Trágica
187 8. 1919
205 9. Epilogo de la primera presidencia 1920-1922
Industria argentina. Made in Argentina
222 10. El interludio de Alvear, 1922-1928
243 11. S~g?;,da presidencia de Yrigoyen, 1928-1930
ISBN 950-518-704-1 264 12. VIslon en perspectiva

274 Apéndice.,1. Estru~tura ocupacional y de clases de


la población masculina de la ciudad de Buenos Aires
según nacionalidad 1914 .
278 A!,éndice 2. Nota; historiográficas sobre el surgí-
mrento del radicalismo
287 Apéndice 3. El primer gobierno radical y la Sociedad
Rural
298 A:péndice 4. Votos obreros en favor del Partido Ra-
dical y d:, los yrigoyenistas en zonas escogidas de
Buenos Aires, .1912-1930
300 Notas
348 Bibliografía escogida
Impreso en los Talleres Gráficos Color Efe, Paso 192, Avella-
neda, provincia de Buenos Aires, en noviembre de 1992.

de esta edición: 1.500 ejemplares.

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res, quien, al igual que ~ueyrredó?, había per~enecido ~asta
radical, poco tiempo atrás a partidos opositores al radical ~ ~ecu era
el «protegido» político de Estanislao Zeballos, rnínístro de
Reladones Exteriores de Roca en su segunda presidencia,
en tanto que Pueyrredón había integrado el partido de Mi-
tre la Unión Cívica, hasta después de 1912). De orígenes
má~ humildes eran los tres ministros restantes: Ramón G~­
mez (Interior), Elpidio González (Guerra) y José P. Sali-
nas (Educación), todos los cuales debían el ~argo a su con-
El curso general seguido por los acontecrmientos politicos trol del aparato partidario radical en provincias claves (San-
posteriores a 1916 estuvo signado por la relación entre los tiago del Estero, Córdoba y Jujuy, respectivamente).lH El
sucesivos gobiernos radicales y los grupos conservadores de vicepresidente, Pelagio Luna, quien murió en 1919, también
la élite a los que aquellos remplazaron. En un principio, la fue nombrado gracias a las conexiones que tenía en la pro-
victoria electoral de los radicales en 1916 pareció reflejar la vincia .de Salta.
capacidad de repliegue y autoconscrvación de la clase gober- En tales circunstancias, los grupos influyentes de la élite,
nante tradicional. Aunque fracasó el objetivo primitivo de que finalmente se habían resignado al c,ambio de ~obierno,
crear un partido conservador mayoritario acorde con los li- se vieron alentados a pensar que no hablan hecho SlOO dele-
neamientos fijados por Pellegrini y Sáenz Peña, y el control gar en la nueva administración el poder directo que antes
directo del gobierno pasó a nuevas manos, no había motivos tenían. Los radicales parecían estar guiados, en muchos sen-
para creer que el poder real de la élite hubiera desaparecido tidos, por los mismos objetivos generales ~ue. ello~ .Y. ser
o disminuido en grado significativo. El ejército y la marina merecedores de continuar el proceso que habla Sido iniciado
tenían los mismos comandantes que antes de 1916; los prin- por Sáenz Peña.
cipales grupos de presión, como la Sociedad Rural, seguían El radicalismo aún mantenía sus rasgos más conservadores.
intactos, y miembros poderosos de la élite conservaban aún Por ejemplo, gran parte de los nuevos gobernantes, y en l?ar-
posiciones estrechamente vinculadas a las empresas foráneas. ticular el propio Y rigoyen, eran más marcadamente clerica-
les que la mayoría de sus predecesores, muchos de. los cual~s
hablan sido francmasones. En 1918, La Vanguardza declaro:

El gobierno radical en 1916 «Nunca como en este momento ha sido mayor la influencia
de la Iglesia. [ ... ] El propósito del gobierno [es] realiz.ar
En muchos aspectos, se diría que la oligarquía implemente una política inspirada en los principios de la democracia cns-
había cambiado de ropaje. En el primer gabinete de Yrige- tiana: de paternal protección para los obreros, SIempre que
estos permanezcan sumISOS . . d 175
y resigna os».
yen, cinco de los ocho ministros eran ganaderos de la provin-
cia de Buenos Aires o estaban íntimamente conectados con el
sector exportador. El ministro de Hacienda era Domingo E. Por lo demás, Yrigoyen no se había apode.rado del gobier~o
Salaberry, quien se dedicaba a las exportaciones y a los asun- por la fuerza: si ocupaba la primera magistratura, lo debla
tos bancarios e Inrnobiliarios.F" El ministro de Agricultura, a la cortesía de Sáenz Peña y de su sucesor, De la Plaza, tanto
designado posteriormente ministro de Relaciones Exteriores, o más que a su propio empeño. En 1916 los ,radicales apenas
Honorio Pueyrredón, era un gran terrateniente patricio de si obtuvieron algo más que el cargo de presidente de la R~­
la provincia de Buenos Aires. El ministro de Marina Fede- pública. En casi todas las provincias seguían siendo OpOS1~
rico Alvarez de Toledo, poseía también grandes extensiones ción y también estaban en minoría en el Congreso: en la
en Buenos Aires y Mendoza. El de Obras Públicas, Pablo Cám'ara de Diputados no consiguieron la mayoría hast~ las
Torello, era un destacado hacendado, e iguales antecedentes elecciones de 1918, mientras que en el Senado, cuyos rmern-
tenía Carlos Becú, el primer ministro de Relaciones Exterio- bros duraban nueve años en el cargo y eran normalmente

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elegidos por las legislaturas provinciales, los conservadores época con cambios más sustanciales derivaba de que, por ser
la retuvieron hasta 1922 y aun después. Por consiguiente, una coalición de terratenientes y de grupos de clase media
amén de las otras prerrogativas de que todavía gozaban, los no vinculados a la industria, ellos mismos eran beneficiarios
conservadores seguían manteniendo su predominio en ma- inmediatos de la economía primario-exportadora como pro-
teria legislativa. ductores y consumidores. Apuntaban a fines redistributivos
En 1916 la posición de Yrigoyen era, pues, bastante débil, más que estructurales, siendo su objetivo primordial demo-
y sus medidas de gobierno estaban fuertemente condiciona- cratizar la sociedad de los estancieros racionalizando y me-
das por su relación con la élite. Tenía como mandato lograr jorando el sistema de relaciones políticas y sociales que ha-
dos objetivos generales: en primer lugar, debla apuntalar bía surgido de ella. Lo máximo que se atrevieron a hacer fue
los intereses económicos de los grupos terratenientes; en se- introducir cambios secundarios en la pauta de distribución
gundo lugar, debía establecer una nueva relación con los sec- del ingreso y una nueva relación entre el Estado y los sec-
tores urbanos, que habían sido la mayor fuente de inestabi- tares urbanos, finalidades que se desprenden claramente de
lidad política desde comienzos de siglo. La razón principal las siguientes declaraciones del año 1920:
de que los conservadores hubieran fracasado en organizar un
partido de masas era que habían sido incapaces de adaptar su «{La constitución social del país] no se alcanzará mientras
posición como productores al imperativo de ofrecer algo con- los gobiernos no se compenetren de su esencial deber de pro-
creto a los grupos urbanos. En apariencia, solo los radicales pulsar los medios para que la justicia discierna sus beneficios
eran capaces de superar esta dificultad: ellos se hablan con- a todos los rangos sociales. [ . .. ] La democracia no consiste
vertido en un partido «inorgánico», eludiendo trazar un proM solo en la garantía de la libertad política: entraña a la vez
grama concreto, envolviendo sus objetivos con un velo de re- la posibilidad de todos para poder alcanzar un mínimum de
tórica moralista y cubriendo sus compromisos reales con eflu- bienestar siquiera».':"
vios de un paternalismo engañosamente generoso. A esto se
había añadido la insinuación continua de que los grupos de «En contacto asiduo y directo con el pueblo, con las activi-
clase media tendrían en su gobierno un acceso más amplio dades positivas de la nación, el presidente Yrigoyen, demó-
a los cargos oficiales. crata de verdad, logra lo que nunca pudieron obtener los
Este principio, que llevaba a los radicales a mediar entre los presidentes de clase; la confianza y el amor de los ciuda-
intereses de la élite y los de las capas medias urhanas, fue el danos».'?"
que confirió su carácter a la lucha política luego de 1916.
No es que el nuevo gobierno se lanzara deliberadamente a Este doble énfasis en el «bienestar» y el «contacto con el
atacar los intereses económicos de la élite en forma directa: pueblo» nos está diciendo que los radicales apuntaban a lo-
como sus predecesores, el gobierno radical evaluó sus pro- grar una integración política y una situación de armonía de
pios éxitos en términos de su capacidad para expandir y con- clases, manteniendo ja estructura socioeconórnica existente
solidar, más bien que para modificar, la economía primario- peto promoviendo la participación política institucionalizada
exportadora. Es dificil señalar algún cambio sustancial en la fuera de los marcos de la clase gohernante tradicional. Estos
trama profunda de la sociedad argentina cuando Yrigoyen objetivos comprometieron al gobierno con dos grupos claves:
dejó el gobierno en 1922: el sector exportador seguía do- la clase media de profesionales «dependientes», que ya antes
minando la economía del país, los sistemas financiero, tribu. de 1916 se habla convertido en un elemento importante den-
tario, aduanero y el régimen de la tierra habían permanecido tro del radicalismo, y la clase obrera urbana. Los contactos
incólumes, y las conexiones con los ingleses continuaban que tuvo el gobierno con estos grupos modelaron su relación
siendo tan sólidas como en el pasado. Las realizaciones netas con la élite y con el capital extranjero. La cuádruple relación
del gobierno radical fueron en verdad muy pocas, y si las a que esto dio lugar en definitiva pasó a ocupar el proscenio
hubo, o bien complementaron 10 hecho anteriormente o bien político argentino hasta 1930.
fueron meras maniobras que fácilmente podían revertirse. El problema central derivó de la tendencia del gobierno ra-
La ineptitud de los radicales para comprometerse en esta dical a alinearse en demasía con los grupos urbanos; cuando

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esto comenzó a poner en peligro la relación de la élite con el Al mismo tiempo, la personalidad de Yrigoyen siempre cau-
capital extranjero y los mercados de ultramar, desencadenó só gran fascinación. A pesar del desagrado que les producían
ominosas expresiones de conflicto político. Las dos crisis fun- sus métodos y de la envidia que tenían a su sagacidad polí-
damentales que sufrió el gobierno radical, en 1919 y 1930, tica, muchos opositores dejaban traslucir una actitud que no
se vinculan directamente a un proceso de esta índole. Al pro- era de mera incredulidad por la manera en que el nuevo pre-
pio tiempo, dicha inclinación de los radicales hacia los secto- sidente se defendía y manejaba. Un líder de la oposición
res urbanos motivó la supervivencia del conservadorismo en conservadora, Rodolfo Moreno, declaró en 1918:
estos años y fue la causa de que el intento de la élite para
delegar en aquellos la supervisión de sus intereses terminara «Un hombre que no podía salir al debate público como con-
finalmente en el fracaso. secuencia de su incapacidad y que necesitaba, para acrecentar
su prestigio, rodearse de misterio y esconderse rehuyendo el
análisis. He ehí que la fantasía popular hizo un estadista de
quien jamás pronunciara un discurso, escribiera un Iibro,
Las técnicas del liderazgo popular trazara un programa, tuviera un título universitario, hiciera
vida social [ ... ] poseyera, en fin, alguna de las cualidades
que destacan en la vida democrática, que es de discusión y de
Hay, sin embargo, un aspecto en el cual el advenimiento del libre examen».':"
gobierno radical marcó un cambio revolucionario en el estilo
político argentino. La atmósfera cerrada y formal de la oli- y rigoyen era, en verdad, un elemento extraño y no~edoso en
garquía fue muy pronto barrida por una oleada de euforia la política argentina. Aun después de ocupar la. pnrnera ma-
popular. Cuando Yrigoyen prestó su juramento, el carruaje gistratura se negó a pronunciar discursos púbhcos; d':lrante
que lo conducía fue tirado a lo largo de las calles por adictos su mandato se abandonó la costumbre de que el presidente
suyos provenientes de los comités de la capital.'?" Por su de la República dirigiera personalmente su mensaje al Con-
empleo de métodos novedosos de conducción y su dominio greso al iniciarse el período de sesiones legislativas, para gran
sobre una masa partidaria con ramificaciones en todo el país, disgusto de los elementos formalistas de la oposición conser-
Yrigoyen se halló en una situación muy diferente que sus vadora. En lugar de ello, Yrigoyen redactaba un preámbulo
antecesores. Ya con Roca, Juárez Celman y Figueroa Alcorta al mensaje, lleno de divagaciones en su mayoría ~ninte~jgibles
~y en el pasado con Rosas~ se había esbozado una ten- para los políticos corrientes (esto era a menudo intencional},
dencia a la personalización de las cuestiones políticas, pero y que el vicepresidente o al~ún otro delegado suyo leería an-
el estilo de Yrigoyen confirió a este elemento una posición te el Congreso. Parecía dedicar la mayor parte d~ su tiempo
central. Se convirtió en convencionalismo aceptado que los a confabulaciones con sus colaboradores del partido, las cua-
radicales preludiaran todas sus declaraciones y acciones con les no tenían lugar en el palacio de gobierno (la «Casa Ro-
extensos panegíricos a su líder. Asimismo, los ataques más sads» ) sino en su vieja y modesta casa cerca de Plaza Cons-
mordaces de la oposición estaban reservados al presidente. titucíón. Sus presentaciones en público seguían siendo muy
En Buenos Aires había un periódico, La Mañana (conocido a limitadas' casi las únicas oportunidades en que se podía ver-
partir de 1919 como La Fronda) que se dedicaba exclusiva- lo era cuando concurría al funeral de algún personaje parti-
mente a comentar los errores y defectos de «El Peludo», co- dnrio en apariencia secundario. Los partidos opositores lla-
mo todo el mundo llamaba ya a Yrigoyen: maban a esto su necrofilia, aunque puede explicárselo por el
alto valor que asignaba Y rígoven a la lealtad para con' s.us.
«El señor lrigoyen 179 es un simple boss, hábil y sagaz en las amistades políticas y por el énfasis que ponía en las relacio-
maniobras del comité. ¡Orador, escritor y pensador! [No es nes personales en su conduccíón del partido.
más que] una leyenda de mistificación que después de 30 También era rnuv conocida su intensa vida sexual. Aunque
años de misterio estalla en eJ gobierno como exponente de nunca contrajo matrimonio, dejó por lo menos una docena
ignorancia, de regresión y de caudillajes.P" de hijos, que tuvo con sucesivas «señoras». Durante su se-

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r-nnda presidencia, a fi~es de la década del veinte, los mi. alma muy querida: la de mi hermano Santiago, y esa voz,
nistros se quejarían de que los hacía esperar días enteros en la forma etérea del magnetismo, me dijo: (El presidente
para recibirlos, mientras se ocupaba de una cohorte de jó- lrigoyen no es Hipólito Irigoyen. Nuestro .naestro, nuestro
venes viudas que venían a reclamar pensiones del gobierno. amigo, nuestro apóstol, se encuentra actualmente en el par-
Era rarísimo encontrar una fotografía suya anterior a 1916. tido de Guaminí, cuidando una majada de ovejas. El 12 de
En ocasión de la muerte de su hermano en abril de ese año octubre de 1916 terminó su misión partidaria y patriótica.
la prensa pudo tomarle algunas fotos que revelaban incon. En ese mismo día llegó de la India para reencarnarse en su
fundiblemente su gran estatura, aunque el rostro estaba de envoltura humana Joaquín Chrisnamurty, alias Alcione, un
propósito casi totalmente cubierto por el sombrero; se dice joven de 28 años, un verdadero pozo de ciencia, que en la
que se cponia a que se le tomaran fotografías a causa de sus Universidad de Oxford, a los 14 años de edad, escribió en 8
principios kraussíanos, que vedaban reproducir su «alma», días un maravilloso libro científico, en cuya redacción cual-
pero lo más probable es que se tratara de una pequeña tra- quier otro hubiera necesitado 3.000 años: este Chrisnamurty
ma urdida para explotar la curiosidad del pueblo. Cuando es el segundo Dios'. Puede usted creerme", agregó el doctor
descubrió-la importancia electoral de los medios masivos de Lencinas; "cualquier cosa que haga desde la presidencia será
comunicación, estas pequeñas peculiaridades prontamente para felicidad de todos nosotros. El podrá destruir al país,
desaparecieron: en 1919 su retrato apareció en carteles pe- pero seguramente lo reconstruirá mejor. Es posible que las
gados de uno a otro extremo del país. Un militante sindícal generaciones actuales no le comprendan, pero cuando dentro
de esa época recordaba que durante un viaje que había reali- de 2.000 años la humanidad estudie historia argentina, ten-
zado a las plantaciones de yerba mate, en el norte de las pro. drá noción verdadera de este milagroso mandatario"».18:-l
vincias de Chaco y Misiones, con el fin de afiliar gente, sus
esfuerzos tuvieron eSCaSO éxito debido a que los trabajadores Estas extravagancias eran poco frecuentes, pero hasta en
indígenas afirmaron que su corazón estaba únicamente con Buenos Aires aparecían con cierta asiduidad, en las reunio·
«el Padre de los Pobres», Hipólito Yrigoyen, cuya efigie nes públicas, fanáticos que gritaban frenéticamente: «jYri-
conservaban como un tesoro en medallones de quincalla que goyen es un dios!». Esta apelación puramente simbólica tal
les habían regalado los agentes radicales.V" vez cumplió algún papel en la movilización de apoyo a los
Algunas anécdotas y habladurías populares servirán para radicales en las zonas más atrasadas del país, pero en las ciu-
ilustrar mejor el misterio y la adulación que rodeaban a Yri- dades el proselitismo se basaba por lo general en cosas más
gcyen. El siguiente relato, proveniente" de la provincia de concretas y materiales, como lo indica el siguiente ejemplo,
Mendoza, fue puesto en circulación por un opositor en 1919 i también dado a conocer por una persona hostil a los radicales
se refiere a la relación del Presidente con el líder radical de (aunque no debe tomárselo al pie de la letra):
esa provincia, José Néstor Lencinas. Parecería que solían
propalarse versiones como esta, que fomentaban en zonas «Era el señor Irigoyen un asiduo concurrente a la casa de
de población sernihispánica, como -Mendoza, la visión de su baños de la calle Suipacha El Palacio Arabe. [ ... ] Todo
líder nacional y de su caprichosa política en estos términos el personal subalterno de la casa tenía una especie de adora-
anárquicamente apocalípticos: ción por ese cliente, que lo trataba con gran amabilidad, fi-
neza y cortesía, no olvidándose nunca de interesarse por sus
«Hace más o menos tres años, cuando se iniciaba una disi- familias, sus cosas y necesidades. Es unánime la opinión, entre
dencia con el señor lrigoyen, el doctor José Néstor Lencinas, quienes alguna vez hablaron con él, de que sabía usar de su
actual gobernador de Mendoza, cuya amistad fraternal con el don innato de simpatía en las conversaciones, así como de la
presidente de la República es bien conocida y apreciada por sugestión a la que pocos escapaban.
t~do el país, ante mis protestas contra el mal gobernante me »Cuando fue presidente la primera vez, dejó de concurrir,
hizo una revelación; me dijo textualmente: "Yo también seguramente absorbido por la atención de sus tareas. [ ... ]
protestaba contra Irígoyen, pero hace cuatro noches, cuando Varios de sus amigos continuaban concurriendo en su calidad
me estaba quedando dormido, me habló al oído la voz de un de clientes del establecimiento. Entre ellos se contaba el se-

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ñor Crovetto, que fue gobernador de la provincia de Buenos le entregará el nombramiento de directora de la escuela
Aires y presidente del Banco Hipotecario Nacional. NI,' ... para su señorita hermana, fulana de tal".
»!rabajaba ~omo pedicuro en la casa un hombre joven ape. »La cabeza le daba vueltas al protagonista. Se creía soñando
Il~dado ~uarmo, quien no era el menos expresivo en sus ma- con un cuento de Las mil y una noches. Y más cuando al
nifestaciones de adhesión al personaje. En circunstancias en despedirlo, su poderoso amigo agregó: "Mándeme con Cro-
que at~~día al. Sr. Crovetto, se lamentó de su inasisten, vetto una lista de parientes que necesitan empleo, y los datos
CIa... ~ preC1same~te ahora 9ue lo necesito", agregó, "y que les correspondan".
con seguridad me hubiera atendido en el pedido que deseaba »No fue lerdo el susodicho en el envío que se le había en-
hacerle". "Si es algo que yo pueda trasmitirle ...", se ofreció comendado, y desde entonces él y su beneficiada parentela
cortésmente el cliente. Guarino, animado con eso, se atrevió individual y colectivamente, aumentaron el número de los
a explayarse. Una hermana suya se había recibido de maes- que, como decía antes, gustosos se harían matar en defensa
tra ~ormal, y hacía meses que ambulaba inútilmente en sus de su ídolo».184 .
gestiones para conseguir una suplencia que le diera títulos
para pO,der después aspirar a un cargo de estabilidad ... Este nuevo estilo de política popular iba acompañado de
~>~os días después de esto, llegó con apuro a la casa de baños una participaci.ón mucho mayor de los grupos urbanos, que
el Influyentepersonaje y dirigiéndose a Guarino le dijo: "Sá- antes habían "do relegados a un papel indirecto o sólo oca-
quese mn:edIatamente. el"delantal,'póngase el saco y el som- sional. Los radicales veían en ello el síntoma de un nuevo
brero y ve~gase conmigo .... Un instante después, Guarino, espíritu democrático; la oposición, en cambio, incluidos los
q,:e no sabía )0que pasaba, iba repantigado en el asiento del socialistas, solían describirlo como «el gobierno de la plebe»,
lujoso automóvil ocupando la diestra de su protector rumbo y aludían a los adeptos de los comités radicales como «la
a la Casa de Gobierno. ' chusma», afirmando que sus rasgos distintivos eran una ve-
»L1egados a ella, .se dirigieron a la presidencia y entraron nalidad totalmente fuera de lo común y un insaciable afán
por una puerta especial sin tener que pasar por'la "amansa- de corrupción.
dora", b~I1en:e en ese. momento, como siempre, de postulan- Sea como fuere, la presencia de estos grupos contribuyó a
tes, funcionarios y 1.e~Isladores que.a veces tenían que esperar acelerar la lenta trasformación que venía produciéndose en
meses para ser re:lbl??S., ~l presidente .los aguardaba y al los partidos políticos desde la década del noventa. En todos
ve:los entrar se dIrIgIO rápidamente hacia Guarino y estre- Jos planos de la política, introdujo nuevas pautas y estilos de
chandolo e? u(~ a?razo,.le dab? palmaditas al mismo tiempo contacto entre los políticos y el electorado. Si se exceptúan
que le decía, MI querido arrugo, no sabe cuánto gusto me algunas zonas remotas del interior del país, que vivían en
d~ verlo por acá. Y sobre todo sabiendo por lo que me ha una economía de subsistencia, en todo el resto la actividad
dicho Crovetto que me necesita y que puedo atenderlo en electoral dejó de ser cuestión de simple soborno y evolucío-
el pedido que viene a formularme". nó hasta convertirse en un problema de .organización de ma-
)o>M~~ntras tant?el.otro, embargado por la emoción que le sas; una revolución paralela tuvo lugar en el arte de la pro-
causaba tal recibimiento nada menos que del excelentísimo paganda política, y surgió un nuevo estilo de periodismo P'>
señor presidente de la República, lloraba como una Magda- pular. Por último, como reflejo de la gama mucho más am-
lena y no atinaba a pronunciar palabra alguna. Cuando logró plia de demandas articuladas dentro del sistema político, el
calm~rse algo y balbuciente aún, pudo dar detalles de lo que proceso de toma de decisiones y la amplitud de las activida-
quena. Al llamado del primer magistrado acudió un secreta- d~s ofi~iales comenzaron a adquirir nuevas y más complejas
tia de Educación. Fue sacado este de la "amansadora" en la dimensiones.
que ha~Ía recibido la indicación de permanecer hasta que se El radicalismo siguió siendo un conglomerado híbrido' las
le necesrtara, Una vez en presencia de su jefe este le presentó disparidades regionales y de clase que llevaba en su seno y
a su "gran amigo Guarino" en términos encomiásticos ala- que no había logrado eliminar le impidieron cobrar la forma
~ando su fidelidad y sus condiciones. En seguida le ordenó, «orgánica» a que habían aspirado los reformadores de 1912.
Vuelva a su despacho y acompáñese con este señor, a quien En muchos aspectos continuó siendo el heredero de los par-

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tidos «personalisras» del pasado y compartiendo muchas de ción bélica. Solo después de 1917 pudo recuperar la Argenti-
las características autoritarias de los gobiernos oligárquicos. na su comercio de exportación, al aumentar la demanda de;'
El medio heterogéneo en que le tocó actuar y las deman- alimentos por parte de las tropas aliadas.
das conflictivas a que estaba sometido dejaban una perdu- De manera que, en el plano económico, la época de la guerra
rable impresión de improvisación y confusión. En 1919 uno y la posguerra se dividió en dos etapas principales: la prime.
de los principales periódicos conservadores de oposición, ra, que se extiende de 1913 a 1917, fue ~¡n periodo de de-
La Nación, declaraba: presión; la segunda, entre 1918 y e! comienzo de la depre-
sión de posguerra en 1921, un período de auge, originado
«El Partido Radical carece de representaciones concretas en fundamentalmente en la creciente demanda externa de ex-
materia de gobierno; no podría definir sus objetivos en un portaciones argentinas. En el primer período hubo conside-
plan de acción preciso e integrado en sus distintos aspectos; rable desempleo, e! cual afectó sobre todo a la clase obrera
sus ideales constituyen una nebulosa, sus aspiraciones se re- urbana en las esferas vinculadas al sector exportador. Esto
velan según la vaguedad' de virtudes ilimitadas. Su forma- se reflejó en el abandono del país, entre 1914 y 1916, de
ción, por fin, es un impulso torrentoso de recuerdos oposito- más de 170.000 ex inmigrantes.
res y empeños revolucionarios, esencialmente negativos por El efecto principal de la guerra, más marcado en el segun-
su propio enunciado. La única cosa existente que tiene di- do periodo, fue la rápida inflación. El aumento de precios
mensiones [ ... ] es la persona de su jefe; el señor Irigoyen, incidió tanto en los artículos importados como en los na-
exclusivo punto de referencia pasado y presentes.P" cionales. A medida que la guerra elevaba velozmente los cos-
tos de producción en Europa y se producía un súbito incre-
mento de los fletes internacionales, sé elevó también el pre-
cio de las importaciones; en 1918 el volumen de importa-
La economía argentina durante ciones había disminuido a la mitad del que se alcanzó en
la Primera Guerra Mundial 1910, en tanto que los precios se incrementaron un 300 %
en ese lapso.v" Los precios de los bienes internos se vieron
Antes de comenzar a analizar con más detalle la relación del afectados por los de las materias primas importadas; entre
gobierno con los grupos urbanos, es importante pasar breve los artículos primarios importados el que más sufrió este
revista a los acontecimientos económicos de la época de la aumento fue el carbón. En 1913 se importaron más de 4 mi-
guerra y de la posguerra inmediata. llones de toneladas, cifra que se habla reducido en 1916 a
Cuando Yrigoyen subió a la presidencia en 1916, el país esta- poco más de 700.000 toneladas. Luego de 1917 se genera-
ba viviendo las agonías de una seria depresión económica, ron nuevas presiones inflacionarias a causa del aumento de
iniciada en 1913 con la súbita interrupción de las inversiones la demanda externa de productos agropecuarios; como la
extranjeras, la cual se vinculaba, a su vez, a la crisis finan- oferta permanecía relativamente inelástica, dicha demanda
ciera que atravesaba Europa, desencadenada por la guerra en tuvo creciente gravitación en los precios a los consumidores
los Balcanes.I'" Ese mismo año la cosecha fracasó y disminu- locales, que en 1918 hablan subido un 75 % con respecto a
yó el volumen de! comercio exterior. El estallido de la guerra los de 1910. 18 8
en agosto de 1914 profundizó la depresión; las inversiones En el cuadro 2 se sintetiza esta evolución empleando núme-
'\ extranjeras cesaron por completo, bajó el valor de las tierras ros índices y tornando como base el año 1914. Se puede
apreciar e! aumento de las exportaciones luego de 1914 (sal-
¡
i y se produjo una seria escasez de capacidad de embarque. La
balanza de pagos solo pudo mantenerse equilibrada merced a
. una cuantiosa reducción de las importaciones. Esta falta de
va en 1917, cuando fracasó la cosecha) y la paralela dismi-
nución de las importaciones, hasta el auge de posguerra en
1920. También se pone de manifiesto la forma en que se
bienes importados persistió durante toda la conflagración y
el período de posguerra, en tanto y en cuanto Gran Bretaña elevaron los precios, sobre todo los de los bienes importados:
y otros países europeos dedicaban sus recursos a la produc al par que el volumen de importaciones se redujo, su valor
total aumentó considerablemente.

118 119
La inflación fue uno de los factores preponderantes entre los riesgo de perder los vínculos que habla establecido con los
que rigieron la relación entre la élite terrateniente y los seo, grupOS urbanos, lo cual dejaría la vía libre a competidores,
tores urbanos durante el primer gobierno radical. Su efecto como el PS, más expresamente ligados a dichos grupos. Era
fue redistribuir el ingreso de los sectores urbanos hacia los menester, pues, encontrar algún modo de apaclguar a los gru-
grupos rurales y exportadores. Mientras que los terratenien. pos urbanos sin enajenarse a la vez las simpatías de la élite.
tes y los exportadores se beneficiaban con la inflación, a cau. En lo atinente a los grupos urbanos, Se descubrió que la
sa de los mayores precios que percibían por sus productos, única forma factible de lograrlo era aumentar la cantidad de
entre 1914 y 1918 el costo de vida urbano aumentó alrede- cargos burocráticos y profesionales. La readopción de los
dor de un 65 %: el costo de los alimentos aumentó en pro- mecanismos tradicionales de patronazgo político y sus con-
medio un 40 %, e! de los alquileres, un 15 %, Y e! de cier- secuencias de largo plazo sobre las pautas de! gasto público
tos rubros específicos de consumo (como las confecciones, pasaron a ser, a la postre, el rasgo primordial de las relacio-
que eran importadas o cuya producción dependía de materias nes entre la clase media urbana y la élite conservadora, así
primas europeas) casi un 300 %.189 como la condición básica para que los radicales pudieran con-
servar el apoyo de la clase media. Por supuesto, el uso de ta-
Cuadro 2. Indices del comercio exterior} 1914-1922. les expedientes no significa que todos los votantes nativos
de clase media obtuvieran un cargo público; los cargos eran
Volumen Volumen
de las de las Valor de las Valor de las utilizados fundamentalmente para establecer o mantener el
exportaciones importaciones exportaciones importaciones nexo entre el gobierno y los comités del partido, y, a su vez,
estos últimos operaban como principal dispositivo para la
1914 100 100 100 100 movilizadón del electorado, recurriendo a menudo a técnicas
1915 127 84 116 114
1916 112 81 129 142 más convencionales.P?
1917 79 70 171 176 Sin embargo, este sistema de patronazgo no surgió de la no-
1918 113 62 174 256 che a la mañana. El principal problema inmediato en 1916
1919 135 86 190 244 era que cualquier aumento de! gasto público para expandir
1920 133 111 200 276
1921 116 103 138 228 la burocracia hubiera exigido un aumento de los impuestos,
1922 153 112 109 188 y como el sistema impositivo no había sido modificado en
lo más mínimo, dicho aumento repercutiría en los propios
Fuente: Basado en Guido Di Tella y Manuel Zymelman, Las etapas
del desarrollo económico argentino, Buenos Aires, 1967, págs. 320, 352. sectores urbanos. El grueso de las recaudaciones del Estado
provenían de los aranceles aduaneros de los artículos impor-
tados, y por lo tanto se cargaban al consumidor. La única
forma concebible de modificar esta situación habría sido un
impuesto a la tierra; pero fijar dicbo impuesto no era fácil
La estrategia política del gobierno para e! radicalismo: habría constituido un ataque directo a
la élite terrateniente, y, aparte de otras consideraciones, ha-
En 1916 los efectos de la inflación sobre los consumidores bría puesto en peligro su propia naturaleza de coalición. Aba-
urbanos llevaron al gobierno radical a una posición bastante ra bien: tampoco resultaba muy fácil incrementar los arance-
difícil. Su propósito era poner fin a las tensiones políticas les aduaneros siendo ya tan altos los precios de los bienes
entre la élite y los sectores urbanos y consolidar su posición importados.t'"
en el electorado, en un momento en que, a causa de la infla- Antes de 1919, cuando las importaciones y las recaudaciones
ción, los intereses de ambos grupos eran agudamente diver- fiscales comenzaron a mejorar, el gobierno se mostró poco
gentes. El gobierno no podía evitar que los terratenientes dispuesto a incrementar el gasto público en un monto signiíi-
sacaran provecbo del auge generado por la guerra en lo to- estivo, y hasta cierto punto podía justificarlo invocando al-
cante a los productos primarios. Por otro lado, si no inten- gunos de los principios que había defendido cuando estaba
taba al menos mitigar los efectos de la inflación, corría el en la oposición. Cnn anterioridad a 1916 los radicales ha'

120 121
blan .afirmado -aunque pocos les creyeron, y menos aún por e! Poder Ejecutivo, sin que la ley estableciera si-
las clases medias urbanas- que una vez en el poder acabarían por medio de quién y en qué condiciones se harían los
con el sistema de favoritismos oficiales, como parte del pro- pré:stamos, dejando todo al arbitrio de! gobierno».'93
grama de «regeneración moral» que habían emprendido. En
consecuencia, el sistema de patronazgo tardó en desarrollar. grupos opositores del Congreso rechazaron las modifica-
se. La mayoría de las personas nombradas por administracio. impositivas debido a su temor de que e! dinero que
nes anteriores, al menos en el plano nacional, fueron deja. fuera quitado se empleara con fines francamente partidis-
das en sus puestos.P" Pensar que podían estar en lo cierto no es ser injustos
En lugar de ello, en sus dos primeros años de gobierno los con e! gobierno. En 1916, los radicales se hallaban en una
radicales trataron de promover en el Congreso una serie de posición débil en el Congreso y en muchas de las provincias,
reformas moderadas tendientes sobre todo a favorecer a los y procuraban encontrar algún medio de fortalecerla.
arrendatarios rurales. Se propuso la creación de un banco Otra de las propuestas del gobierno consistió en pedir que
agra~io ))ara c~ntribuir a los planes de colonización, y se in- se lo autorizara a negociar con ciertos bancos neoyorquinos
tento ~lJar un lm~ueBto temporario a las exportaciones agro- un préstamo tendiente a consolidar la deuda pública. Esto
pecuarias con el fin de llevar alivio a los granjeros que atra- vuelve a ilustrar su ortodoxia financiera en esa época, su fal-
vesaban momentos de penuria, así como desarrollar un plan ta de disposición para incrementar e! gasto público y su bús-
de obras públicas que permitiera hacer frente al problema de queda inicial de alguna alternativa frente a un sistema de
la desocupación urbana. Otro proyecto legislativo tendia a patronazgo basado simplemente en tal aumento del gasto.
la compra de barcos mercantes que pudieran reducir los cos- Leyes similares a estas se habían intentado imponer en el
tos de flete en las travesías trasatlánticas. pasado. La única auténtíca novedad fue un proyecto de im-
Estas medidas deben interpretarse como una tentativa de puesto a los réditos personales introducido en 1918. Pero
consolidar el control sobre los sectores rurales de la región ninguno de estos proyectos prosperó, a excepción del im-
pampeana y adquirirlo en las provincias de Buenos Aires puesto temporario a las exportaciones agrícolas, que tuvo vi-
Córdoba y Entre Ríos. Este fue también, a todas luces eí geneia años más tarde, durante el auge exportador.l'" Este
~otivo ~or el cual. la oposición conservadora se negó a ~on~ tributo fue finalmente aprobado por e! Congreso e! 18 de
siderar dichas medidas. Uno de los rivales más prominentes enero de 1918, luego de negociar con los aliados un impor-
de Yrigoyen en años venideros Federico Pineda las des- tante acuerdo de compra de cereales a precios garantizados.
cribió en estos términos:' , El hecho de que e! Parlamento aceptase e! impuesto fue fruto
de la opinión prevaleciente en cuanto a que el gravamen afee-
«Llegado Yrigoyen al gobierno como Mesías, cuando se espe- taría, o bien a los aliados, o bien a los exportadores, pero no
raban sus proyectos redentores se produjo, como fruto de a los productores. El mencionado plan de impuesto a los ré-
una gestación de veinte años, el más grotesco parto de los ditos fue sumamente moderado, y puede describírselo como
montes, concretado en la aparición de cuatro proyectos [ ... ] una medida apenas aparente para revertir los efectos de la
~e un infantilismo risible. En uno de los mensajes se anun- inflación sobre la distribución del ingreso. Para los ingresos
Ciaba el proyecto de modificar e! régimen agrario de! país de los obreros y de los integrantes de la clase media que se
por medio de la colonización agrícola-ganadera, bajo el con- encontraban entre los 2.500 y 10.000 pesos anuales se esta-
trol del Estado, que se declaraba necesaria para evitar los hleció un impuesto del 0,75 % anual, tasa que subía pro-
males que -según. se decía-e- había producido la acción pri- gresivamente hasta llegar al 7 % para los ingresos superio-
vada; pero en realidad el proyecto de ley remitido consistía res a 150.000 pesos. Se estimó que mediante este tributo se
er> }a simple autorizaciór> al Poder Ejecutivo p'ara emplear l. recaudarían 30 millones de pesos, suma que no habría re-
ridícula suma de 30 millones de pesos en prestamos a agri- suelto el problema de los recursos fiscales, aunque de todos
cultores para cosas tan distintas como comprar tierra pública modos esta medida superó todo lo intentado por los conser-
o pri,:ada y la construcción de casas-habitación o adquisición vadores.'?"
de animales, todo como lo decidieran los funcionarios desig-

122 123
Desarrollo del sistema de patronazgo ser ganados, puesto que carecían del derecho al su-
fiaglO- , ni tampoco a -Ia clase obrera o a los empresarios,
Pese a los nada injustificados temores de los conservadores por distintas causas ambos grupos estaban más allá
en cuanto a que cualquier cambio en el sistema tributario posibles atractivos de un cargo público. No debe sor-
sería empleado por los radicales para subsidiar sus campañas pre:nder, pues, que el PS se opusiera enérgicamente al siste-
electorales, la imposibilidad de sancionar estas leyes ilustra el cual ofrecía muy poco a sus principales adeptos.
la extrema renuencia de la mayoría conservadora en el Con. consecuencia más notoria del desarrollo del sistema de
greso a respaldar con concesiones tangibles las reformas que pa1trona:,go fue que extendió los vínculos entre el propio Yri-
habían hecho en 1912. En tales circunstancias de impase po- y caudillos de barrio de clase media. A medida
lítico, en 1918 y 1919 se hizo notoria la apelación del gobier. e! sistema se fue afianzando, estos empezaron a figurar
no a técnicas más burdas de patronazgo. En este último año) los puestos más altos de la burocracia y a competir para
al retomar poco a poco las importaciones su ritmo anterior los cargos electivos con los líderes tradicionales del partido.
a la guerra, mejoró también la recaudación fiscal; por otra Vemos, pues, que otro de los rasgos peculiar~s ~el gobierno
parte, como se verá después, había signos de que el apoyo de Yrigoyen fue la lucha por el control partidario entre los
dado por la clase media al gobierno en la ciudad capital co- grupos de c!ase media y los gru~os de la élite que habían a~·
menzaba a desmoronarse. yado al radicalismo desde la decada del noventa. Esta divi-
Entre 1919 y 1922 el uso de los cargos públicos con fines sión ya se había perfilado en las disputas en torno de la can-
políticos se convirtió en el nexo principal entre el gobierno didarura de Yrigoyen en 1916, y más tarde, dado el carácter
y la clase media. Yrigoyen puso los cargos oficiales a dispo- policlasista del partido, lo cargó de crecientes tensiones. La
sición de los caudillos de los comités locales del partido, oposición a Yrigoyen del ala aristocrática cristalizó en la for-
quienes los utilizaron como medio para establecer firmes ca- ma de un ataque a su «personalismo» y la exigencia de que
bezas de puente con el electorado nativo. En ese lapso la no se confundiera al Estado con el partido; el propósito de
posición personal de Yrigoyen como jefe del gobierno y del esta ofensiva era frenar el poder de Yrigoyen quebrando el
partido pasó a depender casi exclusivamente de su habilidad vínculo directo que lo unía con la clase media. A fines de
para manejar el patronazgo estatal. El siguiente comentario 1918, ese sector, que aún era mayoría en órganos partidarios
de La Vanguardia en 1922, que trasunta amargura pero es como el Comité Nacional y el Comité de la Capital Federal
exacto en 10 esencial, muestra la importancia que había ad- (órganos que cada vez tenían menos influencia), emitió un
quirido dicho sistema: importante manifiesto, que constituye una buena síntesis de
los objetivos que perseguían los disidentes y ejemplifica su
«La inscripción en los registros del partido viene a ser [ ...] decepción respecto de Yrigoyen:
una especie de pasaporte o salvoconducto para llegar a cual.
quier puesto, sistema que, generalizado con el fin de dar ubi- «La opinión pública no tiene ningún motivo para ver en
cación en las oficinas públicas a las hordas famélicas de la nuestro partido otra cosa que lo que resulta ser hoy, a saber:
'(causa", ha convertido a todas las reparticiones nacionales y una fuerza sin más programa que apoyar al gobierno. [ ... )
municipales ·en otros tantos asilos de incapacese.l'" Proclamamos, pues, la necesidad inmediata de provocar una
reacción contra la falta de carácter, el incondicionalismo, el
Los principales beneficiarios eran los hijos de inmigrantes personalismo; la ausencia de ideas, el predominio de la me-
pertenecientes a la clase media «dependiente» de Buenos Ai- diocridad y la servil tolerancia que amenazan causar la dis-
res y (en menor medida) de las demás ciudades importantes gregación de la más vigorosa y bien inspirada fuerza cívica
del litara] atlántico. Estos eran los núcleos primordiales de que ha actuado en nuestra historia política contemporánea.
la organización en comités de la VCR, habiéndose sumado al [ ... ] El radicalismo debe seguir siendo una corporación in-
partido en número creciente luego de 1900. El sistema no dependiente de ciudadanos resueltos a dirigir su actuación eX-
beneficiaba, en cambio, a los inmigrantes -cuyos votos no clusivamente por sus propias deliberaciones y determinacio-
nes. Toda intromisión o influencia extraña, visible u oculta,

124 125
especialmente si es de carácter personalista, es contradictoria del partido no era nada raro que en cada barrio sur-
con la definición de la democracia. La separación entre e! ~o~ f~cci?~es bastante parejas, y, como el control de
partido militante y e! gobierno debe ser absoluta. l ... ] El comIt~s slgll1f~caba ta~to en términos de riqueza y de po-
partido debe definirse muy claramente frente a los más ur- sOCIa], se libraban Intensas batallas con total ausencia
gentes e importantes problemas políticos, económicos y so- escrúpulos. No era infrecuente que los bandos rivales
ciales. Al indicar la necesidad de un programa, repudiamos la pusieran bombas o se tirotearan. Asimismo el crimen
y la política local eran hasta cierto'punto con-
tentativa de dotar al partido de una frondosa y enciclopédica
colección de principios abstractos. l ... ] El ideal radical el comitantes.199
que más interesa al electorado [ ... ] es asegurar una buena En ciertos casos el caudillo de barrio se conectaba con los gru-
administración pública. Este ideal depende, en su realización, pos de intereses urbanos.é'" pero la característica más saliente
de la calidad individual, competencia conocida, capacidad in- de! sistema de los caudillos era el establecimiento de estrechos
telectual y decoro de los funcionarios o gobernantes, El radi- lazos personales con un vecindario en particular. En 1918
calismo cumplirá, pues, su misión al criticar o atacar a quie- en ~na d~ .s;-ts impugnaciones al sistema, La Vanguardia de~
nes no llenan esas condiciones. l ... ] Es menester una justa claro, refiriéndose a los candidatos de los radicales para las
apreciación de los valores individuales, que ponga la dírec- elecciones municipales:
ción de! partido en manos de los más calificados y autori-
zados».191 «Se propician candidaturas de personas estrechamente vincu-
ladas a los barrios a los cuales pertenecen y conocedoras de
En 1918 Y 1919 el partido estuvo a punto de dividirse por es- las verdaderas necesi~ades de los mismos, de manera que
ta cuestión; pero a pesar de las presiones del «Grupo Azul», pued~n ~e: una gar~nt1~ de que desde su puesto en el concejo
<:onttIbu~ran con eficacia a su progreso. [Pero esto convierte]
como se dio en llamarlo, las tentativas de controlar o inver-
tir la tendencia de Yrigoyen a comprometerse cada vez más ~I concejo en un campo de pequeños pleitos. donde los in-
con la clase media y los caudillos de barrio fueron infructuo- teres~s generales y permanentes de la población se perderían
sas. El grupo de la élite no consiguió dominar el partido por- qe v~sta por ~ompleto, para dar preferencia a una puja de
que estaba fuera del acceso a las fuentes del patronazgo, y, rivalidades e intereses loealistas y estrechos».201
e? c~nsecuencia, a los medios para hacerse de una masa par-
tidaria, La propia carrera política de sus miembros dependía En 1922 la DCR, con los comités locales que la componían
de Yrigoyen; en última instancia, estaban obligados a acep- se eonvirt~ó en la mayor asociación civil del país; solamente
tar su liderazgo o a aislarse irremediablemente. Cuando en en la Capital Federal sus afiliados no bajaban de 50.000. 202
1919 el movimiento opositor terminó en el fracaso la rela- La cuestión del control de los comités siguió siendo funda-
y
ción entre Yrigoyen, como fuente de patronazgo, los co- mental durante t~1a la década de 1920 y a la postre pasó a
dominar la relación entre la clase media profesional y los
mités del partido, ~omo fuente de apoyo electoral, pasó a
ser el rasgo predominante, grupos de la élite hasta 1930.
Es preciso no subestimar, entonces, la importancia que te-
nían los comités. Eran el nexo entre el gobierno y el electo-
rado, y el más vital de los factores que permitieron a y rigo-
yen consolidar su popularidad. No era menor la importancia Problemas regionales
de los presidentes de comité o caudillos de barrio que au-
mentó notablemente luego de 1916, cuando fueron' nombra. conflicto de Yrigoyen Con el ala derecha cobró significa-
dos representantes en el Concejo Municlpal.l'" lo cual puso asimismo, en té~minos de la distribución regional del
en sus manos nuevas y decisivas fuentes de patronazgo. Uno dentro del partido y del vínculo del gobierno con dis-
de los rasgos permanentes de la política porteña de esos años grupos regionales. Luego de 1916, la Capital y las pro-
f,;e la enorme rivalidad entre los distintos aspirantes a cau- de Buenos Aires y Córdoba fueron los baluartes de
dillos por lograr el control de los comités. En las elecciones
y rigoyen. La provincia de Buenos Aires era la que hechas a los primeros. Entre muchos otros
mayor electorado, y en ella se concentraban también los ejerup-ve. pueden mencionarse las expropiaciones de azúcar
tares más poderosos de la élíte. Las demás provincias ocupa- flagrante tentativa de establecer una discriminación
ban un triste segundo lugar en cuanto a las respuestas que productores del interior y en favor de los consu-
obtenían de! gobierno y a su influencia en el partido en el midores urbanos. sin tomar medida alguna contra los intere-
plano nacional. la región pampeana. Como respuesta a estos procedi-
Consecuentemente, si ya antes de 1916 se babían hecho pa- mientos Y a las intervenciones federales que imponían regí-
tentes las tensiones interregionales, en particular con San, menes clientelfsticos corruptos, surgió. antes de 1922, en
ta Fe y Entre IDos, después de esa fecha se intensificaron. alglmas provincias (San Juan, Mendoza, Tucumán), una
Varios líderes de la facción disidente de la élite que surgió fuerte tradición «antiyrigoyenista». Otros conflictos regiona-
como adversaria de! «personalismo» en 1918 y 1919 habían les de esta índole cumplirían un pape! decisivo en los acon-
tenido ligazón directa con esas dos provinclas.é'" Con poste- tecimientos posteriores.
rioridad a 1919 el conflicto se profundizó, a medida que la Cinco fueron, pues, las expresiones principales del nexo cre-
clase media dependiente porteña cerraba el cerco en torno ciente entre e! gobierno radical y los grupos de clase media
de! gasto público nacional, privilegio que generó antagonis- urbanos: 1) la creación de un sistema de patronazgo para el
mos en algunos de los grupos de clase media de otras provin- control del partido; 2) e! aumento de! gasto público después
cias, donde también había una cuantiosa población urbana de- de 1919;. 3) la tendencia a perjudicar a los sectores urbanos
pendiente. que no estaban en condiciones de beneficiarse con el creci-
Una situación análoga privó en la mayoría de las provincias miento de la burocracia; 4) los signos de tensión dentro del
mediterráneas no pertenecientes a la región 'pampeana: su sector de la élite que pertenecía a la UCR, y 5) e! incremento
tradicional subordinación económica y política no menguó de los tributos correspondientes a las provincias del interior
con el advenimiento al poder de los radicales. Sobre todo con respecto a los de la provincia de Buenos Aires.
después de 1919, se recurrió con creciente asiduidad a la
antigua práctica de la intervención federal, mediante la cual
el gobierno central asumía el control directo de una provincia
para corregir los abusos locales de poder, pero con e! propó- La Reforma Universitaria de 1918
sito inmediato de establecer regímenes serviles, regidos por
politicastros, que estuvieran en condiciones de asegurar el La Reforma Universitaria de 1918 es el hecho que más aso-
triunfo en las eleccíones de senadores nacionales.s'" El efecto ciado ha quedado a los logros del gobierno radical en favor
a largo plazo de este sistema de control unitario indirecto de la clase media.s'" Más tarde dicha Reforma repercutiría
por parte de! gobierno nacional fue la aceleración de! proce- enormemente en los movimientos universitarios de toda La-
so de centralización del poder y la riqueza en la ciudad de tinoamérica; sus orígenes, empero, fueron los prosaicos con-
Buenos Aires, proceso que era consecuencia, hasta cierto flictos que tuvieron lugar a comienzos de siglo entre la élite
punto, de la ampliación de! derecho al sufragio en 1912. Las criolla y los nuevos grupos de clase media en torno al acceso
reformas alentaron al gobierno a orientar su política hacia a las universidades, y, más allá de estas, a las profesiones
las zonas más populosas. Pero el problema tenía otras face- liberales urbanas. De manera que la Reforma Universitaria
tas más complejas. Reflejaba la dificultad de conciliar los estuvo íntimamente vinculada al fenómeno general de la
intereses de los consumidores urbanos con los de los expor- tensión social entre los grupos de clase- media, producto de
tadores, y ponía de relieve la distribución regional de la in- la restricción al crecimiento industrial en la economía pri-
fluencia política dentro de la élirc terrateniente. mario-exportadora.
Para contemplar la situación de los consumidores urbanos En 1918, primero en la Universidad de Córdoba y luego en
durante ese período inflacionario sin afectar a los ganaderos otras casas de altos estudios, hubo una sucesión de huelgas
y cerealeros bonaerenses, Yrigoycn procuró que las zonas po- estudiantiles, algunas de las cuales alcanzaron violentas pro-
líticamenre más débiles del interior cargaran con e! peso de porciones. Su objeto era que se modificaran los planes de es-

[28 129
tudio y s~.. pusiera fín a la influencia escolástica y clerical en media, sino de establecer una nueva relación entre el
la ed?Ca~lOn superior, ~os r:formadores presentaron sus ideas y la clase obrera urbana. Su experiencia en esta esfera
en termmos de ;tr:a filosofía de la educación y la sociedad brinda el más claro ejemplo del carácter y resultados ge-
marcadamente distinta de la del pasado, popularizando por de los cambios políticos introducidos en 1912; a la
vez p~lmera la democ~acla educativa y la participación de los de manifiesto algunas de las características cardina-
estudiantes en el gobierno de las universidades, les populísmo radical y la índole precisa de los vínculos
Aun9-ue el gobi:rno radícal se encontró en un estado de irte. entre la élite y los sectores urbanos.
medIa?~e confusión cuan,do intentó satisfacer los objetivos más Antes de 1916 los radicales prestaron escasa atención al pro,
metatfsjcos de los estudiantes, lo cierto es que tomó medidas blema obrero. Sus pocas referencias a él adoptaban un estilo
postttvas en respu,est,a a sus demandas más concretas, Tras pro forma, simplemente como medio de exacerbar sus quejas
prolongadas negociaciones entre los funcionarios y los líderes contra la oligarquía. Por lo demás, cuando aludían a la ele
urnversrtanos, ~e simplificaron los criterios de ingreso, y los se obrera 10 hacían parafraseando en buena medida las con
planes de e~tudlOs sufrieron Importantes modificaciones; pero cepeiones liberales ortodoxas; no había en su posición muchos
e,l . paso mas trascendente que dio el gobierno fue la crea- elementos que permitieran hablar de una orientación refor-
CIOn de nuevas universidades, que ampliaron las posibili- mista. Verbigracia, uno de sus cargos contra la oligarquía era
dades de los grupos de clase media de recibir educación que el autoritarismo de esta última había llevado a la aparición
superior. de sentimientos clasistas ... con la implicación de que dichos
Así.~~es, er; 1922 estos grupos babían llegado a ocupar una sentimientos debían evitarse a toda costa:
p~sl;lOn. política muy diferente de la que tenían en el período
oligárquico: ahora estaban plena y directamente envueltos en «Se han trasplantado los vicios y complicaciones de las socie-
las act.IvIdades del Estado y se habían trasformado en uno de dades viejas; la clase obrera, desatendida hasta en las más jus-
sus principales beneficiarios. Si se exceptúan episodios espec- tas peticiones, forma con sus reclamos un elemento de per-
taculares como el de la Reforma Universitaria, este cambio turbación económica y genera graves problemas, que el go-
tuvo lt;gar en forro,a. gradual, sin serios choques que pusieran bierno ha debido prever y resolver oportunamentesP'"
en peligro la estabilidad del nuevo sistema político. En gran
medIda,. l~ ..que estaba ocurriendo era un efecto previsible de La antipatía por la idea de clase fue uno de los rasgos salientes
la am~lraclOndel sufragio en 1912; al conceder esto, la élite de la doctrina e ideología de la DCR, que perduró luego de
se ~~bIa declarad" dIspu 7staa aceptaruna.extensión del papel 1916. En 1919, Francisco Beiró, uno de los más íntimos co-
político de la clase medIa.: como :atti,lugio para conquistarla. laboradores de Yrigoyen en la Cámara de Diputados nacio
Lo~ prob~em?sque planteó el nuevo sistema sólo salieron a re- nal, declaró:
lUCIr al termm? del penado de Yrigoyen, en la depresión de
posguerra101cIadaen 1921; hasta .entonces los terratenientes «Tampoco admitimos nosotros diferencias de clases; no acep-
aprovecharon el auge de las exportaciones, y sus concesiones tamos que las haya en la República Argentína. [ ... ] No des-
materiales a los grupos de clase media por Jo general se hicie- conocemos que hay conflictos entre el capital y el trabajo, pero
ron a expensas de otros sectores sociales. no aceptamos que haya una clase proletaria y una clase capita-
lista. ¡Si el 95 % de los argentinos descendemos de lo que en
Europa se llama clase proletaria! No conviene, tampoco, in-
troducir en la nueva América, aquí donde se alzan ideales de
El radicalismo y la clase obrera solidaridad humana, estos sentimientos de odio por diferen-
cias de raza, religión o clase».207
La principal fuente de fricciones entre la élite y el gobierno
radIc~1 ~ntes de. ~922 tuvos~ origen en otro ámbito, La más Análogamente, antes de 1916 los radicales condenaron las
?oto~la innovación de los radicales fue su intento, no solo de leyes represivas utilizadas por la oligarquía contra los anar-
incluir en su proyecto de integradón política a los grupos de quistas, no porque fueran un instrumento de opresión, sino

130 131
simplemente porque violaban las nociones liberales acerca del toralistas y la lucha que emprendió a partir de 1916 para
debido proceso legal: lograr la supremacía en el Congreso. Aun cuando los obreros
nativos representaban una pequeña proporción de la clase
«La vida obrera ha dejado oír sus reclamaciones y las ha visto obrera en su totalidad, su voto, que les fuera concedido por
contestadas o con la violencia armada o con leyes de excep- la Ley Sáenz Peña, era una de las llaves maestras para el
ción que invisten a la policía con la facultad extraordinaria de control político de la dudad de Buenos Aires.
desterrar como peligroso, sin forma de proceso ni expresión y rigoyen no fue el único ni el primero en procurarse este
de causa, al extranjero que protestasP'" dominio sobre la clase obrera. Hay en otros países una can-
ndad de interesantes paralelos; un precedente importante
Otro de los rasgos prominentes del radicalismo en esta época fueron las medidas del presidente uruguayo Batlle y Ordó.
fue su actitud reaccionaria, casi paranoica, contra todo 10 que ñez, que tal vez sirvieron como modelo a Yrigoyen. Sería
tuviera apariencia de «socialismo». Su antipatía por el PS de fructífero poder comparar con mayor detalle a Batlle y a
Juan B. Justo era en muchos aspectos más marcada que la de Yrigoyen y demostrar por qué en Uruguay el reformismo
la oligarquía: tuvo tanto más éxito que en la Argentina. Luego de ser de-
rrotado por el Partido Nacional, conservador, en 1904, Bat-
«¿Cómo puede aceptarse ni el programa máximo ni el mínimo He estuvo siempre en una posición mucho más sólida que
[del PS] y mantener incólume, al mismo tiempo, el principio la de Yrigoyen. El fracaso de la rebelión dirigida por este
de la propiedad privada o pública? [ ... ] La doctrina socialista último en 1905 hizo que cuando llegó al poder Se encono
implica esencialmente el desconocimiento de una o muchas trase con la posición de los conservadores en gran parte in-
facultades inheren tes en la propiedad [ ... ] ; desde que tacta. Tal vez las medidas adoptadas por Batlle en materia
Proudhon, su generador, lanzó la célebre frase "La propiedad de leyes sociales (mucho más avanzadas que todo lo que los
es un robo", cada una de las reivindicaciones que ese partido radicales llegaron alguna vez a proponer) fueran un reflejo
suscribe en sus programas es una amenaza a los fundamentos de la competencia de Uruguay con la Argentina respecto de
mismos de la propiedads.t'" los inmigrantes. A comienzos de siglo, los terratenientes de
las cercanías de Montevideo, representados por el Partido
Esto iba acompañado de una afirmación exagerada y dogma- Colorado de Batlle, estaban intentando diversificar la pro-
rica de las posibilidades de movilidad social que ofrecía la so- ducción agraria pasando de la actividad ganadera a la agrio
ciedad argentina. La siguiente cita corresponde al año 1920: cultura, pero tenían dificultades a causa de la escasez de mano
de obra. Es posible que las reformas de Batlle estuvieran en
«Aquí sólo se requiere salud y fuerza de voluntad para vencer: narte inspiradas en la necesidad de atraer a los inmigrantes.
para pasar de peón 'a patrón y de patrón a potentado [ ... ] También en otros aspectos había estrechos paralelos entre
porque el aire que se respira aquí es el de la democracia; Batlle e Yrigoyen. Ambos querían eliminar la amenaza del
porque aquí nunca han existido títulos de nobleza ni pri- anarquismo y ambos procuraban estrechar lazos con la clase
vilegios de clase, ni aristocracia ninguna, ni resabios de feu- obrera a través de los sindicatos.
dalismo. l . , .] Lo único que ha existido es: nobleza de senti- La política seguida por Yrigoyen tuvo, asimismo, antecedentes
mientas, generosidad, libertad de ideas sanas y confraternidad en la provincia de Santa Fe. En las primeras elecciones allí
humanamente razonada. Esto es lo que significa la verdadera celebradas conforme a la Ley Sáenz Peña triunfó la lista radio
demacrada, superior a lo que se ha dado en llamar hoy "so- cal presidida por Manuel Menchaca, iniciándose entonces un
cíalismo"».210 resuelto intento de explotar el control del gobierno para ga-
narse el apoyo de los obreros. El ejemplo más notorio fue la
A juzgar por todo esto, y pese al carácter pluriclasista y coali- huelga de tranviarios que se efectuó en Rosario en 1913, y
cional del Partido Radical, no había motivos para que el go- en la cual las autoridades provinciales intervinieron en favor
bierno se preocupara por la clase obrera de la forma en que de los huelguistas, hecho que originó más tarde acusaciones
lo hizo. El móvil primordial fueron sus consideraciones elec- de que los radicales habían sobornado a los dirigentes sindi-

132
cales de la ciudad para que los apoyaran."" En Santa Fe, como terna el propósito de donar su sueldo con fines de bene-
luego en Buenos Aires, las consideraciones electoralistas te. [ícencia en caso de resultar electo, La Vanguardia declaró:
nían suprema preponderancia en todo intento por establecer
esta relación. «No crea el señor Irlgoyen que va a conquistar la voluntad
En Buenos Aires, la búsqueda de apoyo obrero era asimismo de los electores mostrándose alma cristiana y caritativa, ofre-
un medio de poner coto al crecimiento del PS e impedir que ciendo protección a asilos y hospitales, para engañar después
se expandiera, más allá de la Capital Federal, a las otras gran- al pueblo, como engañaban los emperadores romanos al pue-
des ciudades de la región pampeana. En las elecciones legisla- hlo-rey dándole panem et circenses-sF"
tivas de 1912, 1913 y 1914 los socialistas obtuvieron en la
Capital una sucesión de victorias. Todo hacía pensar que cons- Estas acusaciones mutuas prefiguran la aguda rivalidad que
tituirían una grave amenaza; estaban unidos y, obviamente, se se crearía entre ambos partidos en años venideros. En 1916
estaban ganando el apoyo de la clase media porteña. La purga los radicales ganaron por primera vez las elecciones en la
de anarquistas emprendida por Figueroa Alcorta en 1910 los ciudad de Buenos Aires pasando del 33 % de los votos que
benefició, removiendo el principal obstáculo que se oponía habían tenido en 1914 a más del 40 %. Pero seguían estan-
a su expansión. do en minoría y pese a todos sus esfuerzos no consiguieron
Sin embargo, en 1915 los socialistas perdieron a uno de sus abrir un camino decisivo para captar los votos obreros. Si
líderes más influyentes, Alfredo L. Palacios, quien se separó bien aumentaron su caudal electoral en los- distritos obreros,
del PS y durante algunos años se presentó a elecciones con un aún estaban muy a la zaga de los socialistas. Lo que les dio
nuevo partido creado por él, el Partido Socialista Argentino.t'" la victoria en 1916 fue la desaparición de sus rivales conser-
En las elecciones presidenciales de 1916 los radicales se fijaron vadores de años anteriores. En 1914 habían tomado parte en
por primera vez como uno de sus objetivos principales ob- la elección dos partidos conservadores: la DC (los vestigios
tener el apoyo de los obreros. Para ello organizaron su cam- de los seguidores del general Mitre en 1890) y el Partido
paña siguiendo las líneas tradicionales del paternalismo de los Constitucional de inclinaciones clericales; entre ambos ha-
caudillos de barrio y la beneficencia de los comités. Esos bían sacado una tercera parte de los votos, otro tercio fue
«servicios» prestados a la comunidad eran comparados con para los radicales, y el último tercio, levemente superior, para
las «falsas promesas» de sus oponentes. La siguiente síntesis los socialistas. En 1916 la DC dej6 sitio al Partido Demó-
periodística de un discurso callejero pronunciado durante la crata Progresista (PDP), que se había extendido a Buenos
campaña refleja en toda su gracia las técnicas propagandís- Aires a partir de la provincia de Santa Fe. El partido clerical
ticas a que apelaban: se sumó a los radicales. Los demócratas progresistas obtuvie-
ron un 8 % del total, en tanto que los dos partidos socialis-
« .. . sólo en la sección 7~ [ .. . ] se vendió a precios reduci- tas (conducidos por Justo y Palacios, respectivamente) SUM
dos, término medio, lo siguiente por día: 855 kilos de pan, maron un 50 %, porcentaje notablemente superior al de
298 litros de leche y 3.200 kilos de carne, lo que ha sig- 1914. De modo que había claros indicios de que los radicales
nificado en volumen una economía diaria de $ 900,40 que, solo habían conseguido el triunfo a expensas de los conser-
multiplicando las veinte secciones del municipio, dan un pro- vadores, y gracias a la división de los soeialistas.21 5
medio de $ 18.000 por día o $ 6.588.000 por año, equiva- Las elecciones de 1916 sugirieron que el electorado de clase
lente en quince años a $ 98.820.000. [ ... ] En quince años obrera era impermeable al estilo de la beneficencia de comité
la accíón socialista, en contraposición con la radical, ha gas- adoptado por los radicales, v que dicho estilo se amoldaba
tado, con relación también a las más rigurosas estadísticas, mejor a los grupos de clase media) entre los cuale-s había un
117.992.000 palabras, de las que la clase trabajadora no ha grado más alto de atomización social, un grado relativamente
obtenido el más mínimo beneficio»."!" bajo de identificación de clase y el predominio de aspiracio-
nes individuales a la movilidad social.210 Si los radicales que-
Los socialistas les pagaban con la misma moneda. Cuando, rían lograr éxito en sus esfuerzos por agenciarse el voto de
justo antes de las elecciones de marzo, se anunció que Yrígo- los obreros, debían enfocar el problema de otro modo. En

134 D5
un período de aguda inflación, que afectaba a la clase obrera cidieran con las de la central obrera más destacada. El ob-
más que a otras, era menester ofrecer ventajas más duraderas jetivo era difundir la propaganda radical entre el mayor nú-
y sustanciales que las que otorgaba la beneficencia. mero posible de desprevenidos afiliados sindicales.v'" Se in-
P.or todo ello, el gobierno Se embarcó en un proyecto ten- ventaron otras pequeñas argucias como esta.
diente a establecer estrechos vínculos con el movimiento sin- Pero si bien los radicales contaban ahora con una estrategia
dical. En 1916 los sindicatos constituyeron un blanco evi- para enfrentar el problema obrero, aún debían resolver la
dente de su acción. En primer lugar, eran el único baluarte cuestión de la magnitud de los beneficios que habrían de
que quedaba contra el influjo del PS entre los obreros. En acordar. A los «sindicalistas» les interesaban los buenos sa-
segu~do lugar, como. institución de clase gozaban ante los larios y no se iban a dejar engañar por meros gestos simbó-
propios obreros de cierta jerarquía y legitimidad, que bada licos. Por lo demás, los radicales eran, en principio, fuerte-
que los beneficios procedentes de él tuvieran muchas más mente partidarios de la economía del laissez-jaire. Y sin em-
probabilidades de ser aceptados que los procedentes de los bargo, también en esto había una cierta coincidencia. Ni los
comités; eran, en principio, un nexo sustitutivo ideal para radicales ni los «sindicalistas» tenían especial interés en la
entablar,co?-tacto con los obreros. En tercer término, y esto sanción de leyes, y ambos estaban comprometidos con la pre-
es lo mas Importan~e, e~ movimiento sindical estaba experi- servación del libre mercado de trabajo. Los «sindicalistas»
mentando grandes cambios; los radicales habrían tenido po- veían en las leyes un intento de institucionalizar la subordi-
cas espe.ranzas de conqutstar el apoyo obrero si los anarquis- nación de los trabajadores -como se había puesto en evi-
tas hubiesen conservado su antigua primada. Poco después dencia con la abortada Ley Nacional de Trabajo propuesta
de asumir el gobierno Yrigoyen, La Protesta se preguntaba: años atrás por Joaquín V. González-, o bien pensaban que
aquellas solo les darían, al igual que las medidas socialistas,
«¿Puede un gobierno, un presidente, por más democrático beneficios secundarías, eludiendo la cuestión básica de los
q~e sea o pretenda ser, estar en un momento franca y deci- salarios. Casi podría decirse que en virtud de su adhesión al
didamenre de parte de los obreros? [. .. ] El democratismo laissez-jaire los radicales presentaban para los «sindicalistas»
de los modernos re~!dores de pueblos, ese democratismo que una postura más cómoda que los socialistas, a quienes cabía
se mamfIes.ta en el altruismo", la "sencillez" y la "bondad" describir como individuos interesados en convencer a los tra-
de un presidente, que se encarna en la patética figura de un bajadores para que aceptaran medidas en las que estos no
[ ... ] misántropo a lo Hipólito Yrigoyen, es sólo una forma estaban particularmente interesados.
de gobernar, de acuerdo con el actual momento histórico. El problema capital que planteaban los beneficios a distribuir
[ ... ] La lucha, compañeros, debe ser franca y decididamen- entre los sindicatos y los obreros derivaba de sus efectos po-
t~ revolucionaria, sin admitir la intromisión de nadie ni pe- tenciales sobre la situación de la élite conservadora. Las re-
dir favores a los gobernantesa.v'? formas de 1912 habían sido realizadas en parte para incor-
porar a los obreros al sistema político en grado suficiente
Pero ~o~ anarquistas estaban en decadencia y su ascendiente como para minar la posición de los sindicatos y de los «agi-
era rápidamente remplazado por el de los «sindicalistas»: tadores foráneos». Sin embargo, la huelga ferroviaria de 1912
con estos, poco a poco fue desapareciendo la postura anties- había demostrado que la élite seguía siendo firmemente ad-
tatal extrema de los sindicatos, que quedaron bajo el control versa a teda tentativa de robustecer la participación política
de una corriente moderada, interesada menos en enfrentar de la clase obrera mediante importantes concesiones. No po-
al Estado' que en mejorar la situación económica de los tra- día hacerlas a causa de su interés en mantener una oferta de
hajadores, mano de obra barata y de sus vínculos con el capital extran-
Ya .en la campaña electoral de 1916 buba signos de que los jero. Por consiguiente, en sus intentos de cambio los radica-
radicales comenzaban a apreciar el valor de los sindicatos. En les enfrentaban la oposición de la élite. Más que cualquier
agosto de 1915 los comités organizaron un grupo de propa- otro factor, este complicado conflicto de intereses y objetivos
ganda obrera al que denominaron Federación Obrera Radical entre el gobierno V la élite fijó el carácter y el destino del
«Alberdl», con el objeto de que sus iniciales (FORAj coin- primer gobierno radical.

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llevado en el pasado a
creacion de los Círculos de Obreros. Guardaba pnmera presidencia,
con los intentos de la Liga Patriótica tendientes a en
el sistema educativo y a hacer «clientes» entre los sindicatos.
Todas estas iniciativas, además de su obsesión con los apo-
calípticos «agitadores», se caracterizaban por reducir el pro-
blema a ]0 meramente educativo, negándose, como en el pa-
soda, a reconocer la base económica de las huelgas. Sin em-
bargo, los dirigentes más realistas de la Colecta percibían es-
to, aunque no 10 hiciesen público. En sus declaraciones a la La Gran Colecta fue la señal definitiva del resurgimiento de
prensa, junto a sus más piadosos anhelos aparecían groseras los grupos conservadores en 1919; ya a mediados de ese año
y mezquinas apelaciones al egoísmo de clase: habían estrechado férreamente el cerco en torno del gobier-
no radical. El resto del período presidencial careció de los
«Dime: ¿qué menos podrías hacer si te vieras acosado o aco- acontecimientos espectaculares del comienzo, y en general el
sada por una manada de fieras hambrienras que echarles pe- gobierno. se vio eximido de recurrir a las decisiones tortuosas
dazos de carne para aplacar su furor y taparles la boca? Los que en diversas ocasiones lo habían hecho peligrar en tan
bárbaros ya están a las puertas de Roma».'·' alta medida. En sus relaciones con el capital extranjero con-
tinuó obrando con extremo cuidado, y sólo adoptó una línea
A una semana de su iniciación, la Colecta había reunido más crítica cuando estuvo absolutamente seguro de contar con
de 10 millones de pesos; la empresa Mibanovich había apor- apoyo 10caJ.'·o Hubo gran cantidad de pequeños diferendos
tado más de medio millón.'·' En diciembre se volvió a juntar con las empresas ferroviarias y tranviarias acerca de los pre-
la misma suma en un lapso semejante.t'" cios de los pasajes y tarifas, pero no originaron ningún con-
flicto básico. En varios. casos, las empresas obtuvieron con.
cesiones por las que habían venido luchando desde hacía va-
rios años; entre ellas, la cuestión de sus obligaciones en ma-
teria de impuestos municipales de barrido y limpieza: el
Congreso sancionó finalmente, en agosto de 1919, una nor-
ma por la cual se las exceptuaba de su pago.
En estos años el gobierno radical se convirtió, en gran parte,
en lo que los conservadores buscaban desde 1912: un instru-
mento dócil y estático, cuyo único atributo positivo residía
en su capacidad para gozar de cierto prestigio popular. En
1920 y 1921 se dedicó a recuperar votos entre los grupos de
clase media de la Capital mediante el patronazgo, y en las
provincias mediante las intervenciones federales. A partir de
1919 las provincias que hasta ese momento habían escapado
al control oficial fueron cayendo una tras otra en rápida
sucesión.
En 1920 Yrigoyen inició la etapa de su mayor predominio
personal en la política argentina; pero era un predominio ca-
rente de poder real, ya que en definitiva este se hallaba en
manos de la coalición conservadora controlada por las gran-
des empresas y el ejército. Constantemente el gobierno tenía
que mirar a los costados y calcular con precisión cómo estaba

204 205
con respecto a Patriótica; asurusrno, vida, con lo cual procuró revertir la política del pasado:
prevenir la influencia de esta debla afanarse en vez de ayudar a los obreros para que percibieran mayores
roa permanente por autopresentarse como la encarnación saianos procuró reducir los precios. Por otra parte) esto mis-
patriotismo: originó conflictos potenciales con nuevos grupos. En el
pasado lo hablan enfrentado los hombres de negocios; ahora
«El radicalismo es un sinónimo de patriotismo. [ ... ] Sólo la oposición provino de los productores rurales. La forma en
el radicalismo se ha identificado con los anhelos, los desig- que procuró resolver este problema constituye un interesante
nios y las aspiraciones de la patria. Por eso) en sus asambleas comentario sobre su posición respecto de - consumidores y
se corea el Himno Nacional y sus manifestaciones son prece- productores, así como sus compromisos con diversos grupos
didas por los colores de la insignia azul y blancaes'" regionales de productores.
El segundo rasgo importante del perlado es el destino que
Al terminar las huelgas en la Capital Federal el gobierno tu- corrió la relación entre el gobierno y los sindicatos, que echa
vo un respiro para recobrarse de los sucesos de 1919_ Los nueva luz sohre la mecánica de la oposición empresarial al
principales grupos de la Asociaci6n del Trabajo estaban muy gobierno en términos de una variable nueva y decisiva: el
ocupados en sacar beneficio del boom de posguerra, y la Liga ciclo económico. Además, esto ilustra el efecto de las cam-
Patriótica desplazó su actividad hacia ciertas zonas rurales, biantes condiciones económicas objetivas en determinadas
descargando sus energías en la persecución de las actividades estructuras políticas claves, principalmente los sindicatos y
anarquistas (en buena medida imaginarias) de los arrenda- los comités populares del Partido Radical.
tarias y peones.v" Entretanto, el ejército comenzó a centrar
cada vez más su atención en la Patagonia, donde luego del
colapso del mercado exterior de lanas se produjo, en 1920,
un levantamiento de los peones de estancia) el cual dio lugar El problema del costo de vida en 1920
a una campaña militar represiva que se prolongó durante
dos años. Hasta 1920, la politica seguida por el gobierno en materia
Este episodio es, de todos los acontecidos en el gobierno ra- de costo de vida fue caprichosa y estuvo regida por su interés
dical, el que mereció la mayor reprobación moral. De hecho, en no enajenarse el apoyo de los productores de zonas fun-
el gobierno, sin preocuparse demasiado, dio rienda suelta al damentales, como la provincia de Buenos Aires. Esto era un
ejército para que actuara a voluntad y exterminara implaca- reflejo de la estructura del electorado y de la necesidad de
blemente a los huelguistas, aprovechando que la lejanía de la mediar en forma efectiva entre los intereses urbanos y rurales.
región y las malas comunicaciones impedirían que el asunto Así, cada vez que durante la guerra se producía un brusco
se conociese en Buenos Aires hasta mucho después. Esa zona aumento en los precios de los artículos de consumo, La Epo-
del sur del país no tenia para el gobierno atractivo electoral, ca, a fin de resistir las presiones del PS para que el gobierno
y-a que estaba integrada por territorios nacíonales en los que interviniera, atribuía el alza a la incontrolable situación mun-
la población no tenia derecho al sufragio y careelan de repre- dial o bien a la acción de «especuladores» no identificados.
sentaci6n legislativa. En vista de los sucesos de 1919, parece Un ejemplo del tipo de medidas oue a veces se adoptaron es
licito concluir que los peones (principalmente chilenos) de lo sucedido en abril de 1918. Para combatir una repentina
Chubut y Santa Cruz se convirtieron en las víctimas que per- escasez de leña utilizada como combustible, el gobierno re-
mitieron al gobierno reparar su deterioro en los drculos mi- dujo los fletes en el ferrocarril estatal que iba a los hosques
litares, adquiriendo cierta libertad de maniobra en la Capital de la zona norte del país, y más tarde concedió contratos de
Fcdcral.s'" concesión para la explotación de la madera, pero a firmas
Resta examinar otros dos puntos acerca del primer período ligadas al ministro de Hacienda, Salaherry. Estas firmas uti-
presidencial de Yrigoyen, útiles para obtener cierta perspec- lizaron los contratos para lograr la mayor ganancia posible
tiva final sobre él. En primer lugar, su intento de ganarse el eludiendo deliberadamente todo intento de bajar el precio
apoyo obrero tomando medidas tendientes a reducir el costo de la madcra.t'" Entre 1917 y 1919, el gohierno eliminó en

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diversas oportunidades los derechos aduaneros al azúcar im- cas tortuosas e insinceras lo beneficiaron en el plano elec-
portado, pero solamente cuando, a causa del alto nivel alcan- toral. En 1920 los conservadores de la Capital abandonaron
zado por los precios, era improbable que las importaciones su apoy? l;'revio al PDP de Lisandro de la Torre y crearon
tuvieran' un efecto tangible en el lucro de los productores na- un m~vImlento propio, ,Concentración Nacional, con el cual
cíonales.t!' Antes de 1920, e! gobierno radical se mostró más obtuvieron en las elecciones de ese año 25.000 votos (un
s<;nsible, si cabe, ante los grupos de productores que e! go- 20 % del total); los radicales consiguieron triunfar sin em-
bierno conservador que lo habla precedido. El siguiente pa- bargo, gracias a ,q~e obtuvieron una importante proporción
saje del diario La Nación es un buen comentario al respecto: de los votos socialistas del año anterior: alcanzaron 68.000
votos (37. %) contra 55.000(33 %) de los socialistas. Pa-
«El gobierno actual ha manifestado un pertinaz desacierto ra los radicales, esto constituía un apreciable avance respecto
en cuanta medida tomara para prevenir o remediar la cares- de 1919. .
tía. [ ... ] El gobierno ha carecido de comprensión al tratar A mediados de 1920 el aumento en espiral del boom de pos-
e! asu~to, pr,?bableme~t<; porque lo encaraba bajo un concep- g~erra y la fuerte demanda europea de alimentos argentinos
to de Jactancia demagógica, al que no era extraño por cierto dio como resultado precios mayores que nunca sobre todo en
el sincronismo electoral, ya que sus iniciativas niás ruidosas los dos artículos de mayor consumo popular: el trigo y la
coincidieron siempre con los períodos de eleccioness.v'' carne vacuna. En mayo el tri~o se vendía a 28 pesos los 100
kilos, tres veces y media e! nivel promedio de 1913 y cuatro
10 ~~smo se aplica a la Municipalidad de Buenos Aires, que veces el de mayo de 1916. Entre junio y noviembre fluctuó
tradicionalmente cumplió algún pape! en la provisión de ali- entre 30 y 32 pesos. También la carne aumentó de precio
mentos baratos para los consumidores urbanos. En novíem- velozmente, aunque no en igual medida. A mediados de año
br~ de 1919 Yrigoyen designó a un nuevo intendente, José se la cotizaba a 64 centavos el kilo, aproximadamente e! do-
LUlS Cantílo, cuyo nombramiento coincidió con el comienzo
ble del precio vigente durante la guerra.P"
de la campaña para las elecciones municipales, que los radi- Alentado por la exitosa maniobra de Cantilo en cuanto al
cales estaban resueltos a ganar para compensar la derrota su- proble~~ de! costo de vida, a comienzos de junio e! gobierno
frida en noviembre de 1918. Con gran persistencia y máxi- ~espondlO. ~a la cnsI~ enviando al Congreso un proyecto de
n:'a publicidad,. ~antilo ~nieió una serie de recorridas por la implantación de un Impuesto suplementario a las exportacio-
clUda~ y anuncio un conjunto de medidas espectaculares para nes de tr~go, con cuya recaudación compraría trigo para el
la mejora de los lugares públicos. 413 Al mismo tiempo co- ~onsum? llltern~ a .menor ,pr~cio, Por el momento en que se
menzó a hacer hincapié en e! problema de! costo de vida. introdujo, e! pnnclpal. objetIvo del proyecto era evitar que
adelantando planes para la creación de cooperativas de con- los productores se perjudicasen. Era un hecho conocido que
sumo con subsidio municipal, tendientes a controlar los mer- en. e.sa época del año la cosecha de cereales ya habla sido ad-
c.~dos de distribución de alimentos, y un sistema de precios
quirida por los exportadores, que eran quienes deberían abo-
flJ?s para la carne con el fin de frenar las maniobras especu- n~r el !7ue.vo arancel.P" En el Congreso la medida fue des-
lativas en la oferta. 414 Pero tan pronto pasaron las eleccio- crita, asunismo, como un medio de favorecer a la clase obrera:
n~s la campaña se diluyó rápidamente y en definitiva no se
hizo nada. Cantilo pasó a ser un típico caudillo ciudadano «~~ es posible que un obrero que gana cuatro o cinco pesos
radical, que manejaba los puestos de la administración mu- dIarlos,gaste 70 u 80 centavos en un kilo de pan; no es posible
nicipal y ocasionalmente organizaba campañas rimbombantes ~~e ~eJemos que se forme una sociedad de ladrones en la Re-
pero fútiles contra hipotéticos especuladores y adulteradores pública Argentina: [ ... ] Debemos dictar una legislación que
de alimentos. re~onozca al trabajo lo que le corresponde, porque sin los tra-
Las patrañas y las falsas promesas de Cantilo fueron una ma- bajadores haremos una república de vagos»,"!"
nifestación típica de l.a creciente apelación del gobierno, para
apu':'ta1ar su popularidad, a una mezcla de demagogia y de La ventaja de esta medida consistía en que no solo beneficiaba
manipulación de puestos públicos. Sin embargo, estas técni- a los obreros sino también a la clase media, y fue esto más bien

208 209
nerrnittó que el Congreso la sancionara rápidamente, altas ganancias para fomentar las inversiones y conferirle

~
~er~0)~n~1~'i~!~!I:~ con este
instrumento pudo el gobierno lograr autonomía; de lo contrario, habría desempleo crónico y una
una reducción de los precios internos. La dificultad despoblaci6n masiva de la zona:
estribaba en que la mayor parte del trigo estaba en
poder agentes de diversos gobiernos europeos, quienes se «, , . puede decirse que [la azucarera] es la única industria
nostraron muy renuentes a permitir al gobierno sortear los que tiene el norte, y los dueños de .los ingenios dicen que si
contratos que ya había negociado con ellos. Por último, en la ley de requisa [ ... ] se lleva a efecto tendrán que cerrar
agosto, cuando las exportaciones llegaron a un volumen tal que sus ingenios. Quiere decir que desaparecería el único medio
comenzaron a poner en peligro la existencia de semilla para de vida que tienen aquellas provincias. [ ... ] Pasará allí lo
la pr6xima cosecha, el gobierno prohibió la exportación. No que los diarios han publicado sobre La Rioja, donde el 48 %
obstante, ni siquiera entonces pudo adquirir una buena canti- de los conscriptos fueran dados de baja por tuberculosissv"
dad de trigo. Otro problema fue el creado por los molineros,
que no tenían ninguna gana de recibir el trigo oficial a una En este párrafo la situación de los obreros azucareros se pin-
menor tarifa, siendo que estaban trabajando a plena capacidad ta mejor de lo que en realidad era, ya que su nivel de vida
con los productores privados. Así las cosas, los precios del pan no superaba mucho (si es que superaba) al de los trabajado-
recién empezaron a bajar en enero de 1921, cuando se contó res de la mísera provincia de La Rioja. Sin embargo, hay un
con la nueva cosecha.v" En esta esfera la acción del gobierno argumento válido e importante en la crítica al gobierno: ¿por
fue un rotundo fracaso. qué -se sostenía- se había decidido actuar de manera tan
También procuró, más o menos por la misma época, abaratar drástica con el azúcar y en cambio se había hecho caso omiso
el azúcar, que, al igual que el trigo, se vio beneficiado por el de otros productos alimenticios, como la carné>:
auge exportador de mediados de 1920. 41' Pero en este caso
actuó con mucho más tino; en vez de comprar simplemente «¿Y las otras industrias? ¿No constituyen acaso una nece-
el producto, pidió autorización al Congreso para expropiar sidad dentro del cuadro de la subsistencia del pueblo? La
200.000 toneladas que, según sostuvo, estaban en poder de carne, por ejemplo, ha llegado, en estos últimos días, a tener
especuladores. El respectivo proyecto era justificado en térmi- un alza de 34 y 35 centavos la libra por el animal en pie,
nos mucho más enérgicos que en el caso del trigo: es decir, un 200 % sobre los precios de 1916. Y el pan,
¿no ha tenido un aumento mayor que la carne? Pero estas
«Ha llegado el momento de adoptar una medida tan eficaz industrias poderosas del litoral son industrias privilegíadas;
y que concluye de una vez con lo que no vacilo en calificar de sobre ellas el Poder Ejecutivo no proyecta nada, y sólo se
una expoliación sobre el sudor de todos los trabajadores, ha- le ocurre intervenir aquellas industrias que son más pobres
ciendo aún más precaria la vida de sus hogares. Está perfecta- y más necesitadas, que están lejos. No importa que de ellas
mente comprobado que este brusco encarecimiento no es de- dependa la vida y la subsistencía de cinco provinciasv.t'"
bido [ ... ] a la falta de azúcar, a la elevaci6n del costo de
producción ni aun siquiera a los daños de los últimos acciden- Dejando de lado su visión exagerada de las penurias de los
tes climáticos. [ ... ] Es exclusivamente la obra malsana de productores de azúcar, esta observación era justa. El pan y
una especulación incontenida que quiere multiplicar sus ri- la carne constituían alrededor del 60 % de los gastos en
quezas a expensas de las fuentes de producdón».42o alimentos de la clase obrera, mientras que el azúcar apenas
representaba un 3 %. Si el gobierno hubiera podido contro-
La medida fue prontamente aprobada por la Cámara de Di- lar el precio del azúcar, difícilmente habría conseguido re-
putados, donde a la sazón los radicales tenían amplia ma- ducir en más de un 1 % el costo de vida.
yoría, pero encontr6 férrea oposici6n en el Senado por parte La conclusión ineludible es esta: el azúcar era a la vez un
de los representantes de las provincias azucareras del noroes- símbolo y un chivo expiatorio del afán del gobierno por apa-
te, que alegaron que la medida afectaba a los productores. . rentar que hacía algo en favor de los consumidores urbanos,
Era preciso .2-dijeron- permitir que esa industria obtuviera pero evitando al mismo tiempo tomar cualquier medida que

210 211
pudiera interpretarse corno un ataque contra los grandes pro- los prod.uctores en el caso del azúcar, y este gesto, aun
ductores. Entre estos no se contaban los señores del azúcar hubiera logrado éxito, carecía de significación. En
por motivos de los cuales ellos mismos eran bastante cons- del'initiva, el go~ierno reveló en este momento mayor sensi-
dentes: por l?s intereses de los productores de la provincia
Buenos Altes que por los de los consumidores urbanos.
«Lo inexplicable es la saña contra la industria azucarera que
demuestra el Partido Radical desde que ha asumido el go-
bierno del país, haciéndola pasar del rango de industria pro-
tegida al de industria oprimida por los poderes públicos. La crisis de mayo-junio de 1921
[ ... ] y esta hostilidad no solo se ha hecho sentir contra e!
azúcar, sino también contra las otras industrias del interior, A partir de 1919 el único contacto genuino con los sindica-
[. .. ] prohibiendo la exportaci6n de! azúcar, de la semilla del tos que e! gobierno rescató del naufragio de su política labo-
tártago, del aceite, de los porotos, del alcohol, todos articulas fue el que mantuvo con la FOM. Durante el auge expor-
de producci6n del interior, particularmente del norte. [ ... ] tador de 1920 esta conservó "una posición sólida: podía con-
Se quería con estas medidas abaratar los consumos, pero al trolar la selecci6n de tripulantes de los barcos de cabotaje
mismo tiempo se fomentaba la exportación más útil para el anclados en el RIachuelo, y, a través de los marineros de re-
pueblo, como son la carne y e! trigo, productos de las pro- molcadores y lanchones, paralizar las operaciones de ultra-
vincias del litoral con mayor poblaci6n. ¿Por qué? ¿Será tal mar; también podía ~mponer boicots a voluntad, y en diciem-
vez por un error de concepto o porque los habitantes del bre de .19~9 ,el .Revzew .al tbe River Plate se quejaba acerca
litoral son muchos y pocos los del interior?».423 de la «indisciplina crónica» en la zona portuaria.'" Por úl-
timo, gracias al convenio firmado al término dellockaul de
Al1f estaba, en buena medida, la respuesta. El interior del 1919, el sindicato gozaba en el puerto de la protecei6n de las
país era el único ámbito en e! cual los radicales podían ac- autoridades aduaneras.
tuar sin correr grandes riesgos políticos, Aunque la medida Sie';llpre persi~tieron grandes fricciones entre la FOM y su
no prosperó a causa de la oposición en el Senado, es sinto- antigua enemiga, la empresa Mihanovich en torno de las
mática de la tendencia general que priv6 en el gobierno ra- cuestiones de los boicots y la selección de'tripulantes. Cuan-
dical, de intensificar la subordinación política y económica do en enero de 1920 aquella declaró un boicot total a la
de! interior. mencionada empresa, esta replicó desarmando sus embarca-
El único aspecto del problema de! costo de vida en que e! .
ciones. "'El cese d e activr
ividades
a es duré
uro trece meses hasta que
gobierno tuvo éxito en 1920 fue su apoyo al control de los se alcanzó un acuerdo. Pese a sus esfuerzos la empresa no con-
alquileres en la Capital Federal, provocado, según sus pala- siguió el apoyo de las compañías trasatlánticas ni en general
bras,en e! deseo de ayudar «a las clases medias, a todos los de los representantes del capital foráneo, todo~ las cuale~
que viven de un ingreso fijo, a los trabajadores y a los hu- estaban muy interesados en que no disminuyera durante el
mildes».'24 El Congreso adoptó una serie de medidas tempo- boom la capacidad de embarque. La FOM tuvo, como en el
rarias que impusieron la congelación de los alquileres, res- p~sado" ~l a~oyo, táci:o del gobierno. El nuevo representante
tringieron los desalojos y liberaron de aranceles los materia- dll'l,omatlco mllles, Sír Ronald Maeleay, describía as! la po-
les de construcción importados.t'" srcron del gobierno respecto de los trabajadores hacia fines
Este triunfo respecto de los propietarios urbanos -muchos de 1920: «neutralidad benevolente [ ... ] mezclada con insi-
de los cuales eran extranjeros, y por lo tanto les resultaba nu~ci~nes contrarias a la empresa naviera, junto con el man-
dificil organizarse en un grupo de presión eficaz- no puede t~mm~:nto de las prome~as hechas en cuanto a mejorar la
ocultar que la campaña general contra el alza de precios fue situación de las clases mas pobres y trabajadoras y de abara-
un fracaso. El gobierno no intentó en ningún momento en- tar el costo de vida».428
frentar el problema de la carne, y sus esfuerzos por controlar No obstante, la situación general sufrió un cambio dramático
e! precio de! trigo fueron infructuosos. Solo pudo actuar con- y repentino cuando, a comienzos de 1921, al boom le suce-

212 213
de la actividad económica, como consecuen. Gobierno vería con agrado llevar un control en las
--~;1~;;~i,6~ de medidas antiinflacionarias en rsuropa. ¿r¡:aniza,dones de portuarios y de carreros para que de esa
En mayo de el precio f.o.b. del trigo argentino era no se infiltraran otros elementos más que los que
27,60 pesos los 100 kilos; siete meses después había bajado peJI'te,ne,:en a organismos reconocidos, como obreros organi-
a 17,65 pesos, y siguió en d~s~enso. Similarmente, el :precio y auténtícoss.v"
de la carue cayó de un promedio de 65 centavos el kilo en

~
1920 a 45 centavos en 1921. El volumen de las exportacio-
nes brutas sufrió una declinación aún más pronunciada. En ::~:~f;:~~.~~f.apoyadas
s~e~h~ubo este
comoplan, las empresas
antaño in-
marítimas del
por la Asociación
1920 se exportaron más de 5 millones de toneladas de trigo; Trabajo, su antigua amenaza de imponer un boi-
en 1921, menos de 2 millones. Las exportaciones de carne cot mundial de embarques:
disminuyeron en igual período de 618.000 a 502.000 to-
neladas.v" «Si desgraciadamente hubiésemos de convencernos de que la
Aún no había pasado el boom y ya el complejo estado de la autoridad del Gobierno no ha de ponerse aliado de los que,
situación en la zona portuaria comenzó a afectar a los estiba- dentro de las instituciones y con arreglo a las leyes del país,
dores. En años previos no habían participado mucho en las cooperamos a su engrandecimiento, habremos necesariarnen-
disputas, pero en 1920 surgieron dos sindicatos de estibado- te de pensar que ha llegado el caso desgraciado de considerar
res, uno «sindicalista», ligado a la FOM, y otro anarquista, si hemos de aconsejar a las compañías que representamos
vinculado con uno de los pocos grupos anarquistas que toda- que dejen de enviar sus buques a los puertos argentinos,
vía tenían alguna influencia, los acarreadores portuarios. Al mientras no obtengan aquí la protección y los medios de tra-
entrar en la depresión el conflicto entre ambos sindicatos bajo normales que le son indispensabless.?"
agravó; cada facción trataba de obtener supremacía para im-
pedir que se suspendiera a sus afiliados. En mayo de 1921 En el pasado esta amenaza siempre había zozobrado a causa
la pugna acabó con la victoria de los anarquistas, quienes de la fuerte demanda de productos alimenticios argentinos
procuraron entonces sacar provecho de su ventaja organizan- en Europa; pero esa demanda ya no era la misma de antes,
do boicots contra las empresas que daban trabajo a personal yen 1921 el boicot podía materializarse. Pronto se advirtió
no agrerniado.P" que el gobierno no era ajeno a esto. El 23 de mayo se emitió
En este punto volvió a entrar en escena la Asociación Nacio- un decreto -c-que técnicamente .carecia de validez, porque no
nal del Trabajo, con el claro propósito de forzar una reduc- llevaba la firma de Yrigoyen-c- anunciando la reapertura del
ción de los salarios de los estibadores. Se pusieron en marcha puerto; también se sostuvo que las autoridades aduaneras
planes tendientes a desafiar a los sindicatos remplazando a aceptarían tanto trabajadores agremiados como «libres». Al
los obreros agremiados por inmigrantes sin empleo traídos día siguiente se produjeron serios enfrentamientos entre dis-
desde Rosario. El 9 de mayo el gobierno replicó cerrando el tintos grupos de estibadores (anarquistas, «sindicalistas» y
puerto,''' con el fin de proteger a los obreros del ataque de los reclutados por la Asociación del Trabajo), cada uno de
la Asociación. SeRÓn registran las Actas de la FOM, el jefe los cuales quería imponer su primacla.P"
de policía, Elpidio González, se expidió en estos términos A este estallído de violencia le siguieron otros, que llevaron
ante una delegación de la entidad que lo entrevistó el 15 de inmediato a una aguda crisis política, similar a la de 1919.
de mayo: En respuesta a los sucesos del puerto, un grupo de taxistas
emitió un manifiesto atacando a la Liga Patriótica, que había
«... tenía las mejores intenciones [. .. ] de que se soluclo- declarado su apoyo a la Asociación del Trabajo. Miembros
nara este conflicto, siempre con el exclusivo interés de que de la Liga atacaron entonces el local del gremio, sometieron
no trabajen los de la Liga Patriótica v de la Asociación del a diversas humillaciones a los delegados que allí encontraron
Trabajo, puesto que ni a él ni alP. E. les convenía, porque y, encañonándolos con sus pistolas, les hicieron jurar lealtad
de hecho entonces [ ... ] en lugar de solucionarse el co-Hic- a la bandera argentína.v" Esto hizo que los taxistas declara-
to, como deseaban, se agravaría más; y también manifestó ran una huelga, tras lo cual se informó que se habían ofre-

214 215
cido cerca de 16.000 automóviles privados para bIedan condiciones más estrictas para ingresar al país (se
como taxis en forma temporaria. Al mismo tiempo se suscitó. imponía la obligatoriedad de presentar certificados de buena
una oleada de apoyo a la Liga por parte de la élite y de la conducta expedidos en el pais de origen)!41
clase media: Hubo, empero, una diferencia fundamental con los aconteci-
mientos de 1919: en esta oportunidad los «sindicalistas» no
«Los improvisados cbauliers COD taxímetros -que sirvieron se salvaron. Cuando el 30 de mayo la FORA se reunió para
ayer al público metropolitano-e- llevan apellidos de los más discutir las medidas a adoptar, sus deliberaciones fueron in-
distinguidos de nuestra sociedad; su aparición en las calles terrumpidas por la policía, conducida por Elpidio González
provocó aplausos en todas partes y vivas demostraciones de en persona; los delegados fueron arrestados y muchos de
simpatía. [.,.] Como en días anteriores, ayer fue extraer, ellos trasladados especialmente a la isla de Martín Garcfa,
dinario el movimiento en la secretaría de la junta central situada en el estuario del Río de la Plata.'" Un grupo
la Liga Patriótica, en cuyos registros se continuaron reci- de retaguardia, que de algún modo se las ingenió para esca-
biendo las adhesiones de millares de ciudadanos de todas par, replicó declarando una huelga general.
categorías sociales, que [ ... ] han querido señalar c'l>ccm,· Era la primera vez que los «sindicalistas» daban este paso,
mente su protesta contra el manifiesto de los chauffers, aten- pero en medio de la depresión económica de 1921 el movi-
tatorio a los sentimientos nacionaless.v" miento de fuerza abortó; de los sindicatos importantes, solo
la FOM se sumó a la huelga, el 3 o 4 de junio probablemen-
Un ominoso toque final fue puesto por la noticia de que el te, y en todo caso por un breve lapso, hasta que la policía
ministro de Guerra estaba recibiendo frecuentes visitas del montó también contra ella!" Tan pronto finalizó la huelga
general Uriburu.437 Se repetía exactamente la situación de y cesaron las actividades de la Liga Patriótica, el gobierno
1919. La huelga generó una aguda polarización de clases, quiso hacer las paces. Se puso fin a la caza policial de diri-
que a causa de la actitud de la Liga Patriótica y el ejército gentes, y ya el 5 de junio se permitió a la FOM reabrir su
se convirtió de inmediato en una gran crisis política. El go- local sindical. 444 Poco después se dejaba en libertad a los
bierno enfrentaba el mismo dilema que dos años atrás. Co, miembros de la FORA que habian sido detenidos. Pero el
mo medio de impedir los desmanes de la Liga Patriótica y, daño ya habia sido hecho: el gobierno ya no podía fingir más
por ende, de proteger su posición, replicó tomando medidas que seguía protegiendo a los sindicatos:
análogas a las adoptadas a comienzos de mayo de 1919.
emitió una orden judicial para que la policía capturase a los <Y llegamos al fin de la jornada. El señor lrigoyen con-
«agitadores», lo cual se puso en práctica en breve plazo. templa su obra, siente que la opinión da signos de haber pero
Cuando los taxistas se declararon en huelga; el intendente dido la paciencia, que el comercio y la industria gritan que
municipal, Cantilo, privó del registro de conductor a corremos el riesgo de no ver más barcos en el puerto, observa
aquellos que, según la Liga, eran dirigentes del gremio.'" el ejército que murmura, y se asusta, da marcha atrás, y pre-
Una vez más, el apaciguamiento de la Liga iba acompañado tende en una semana apagar el incendio que provocaron sus
de movimientos conciliatorios en otras direcciones. Al igual cinco años de traición a los más altos intereses de la na-
que en 1919, La Epoca comenzó a atacar a la Asociación del ción».':"
Trabajo alegando que el gobierno protegía la «libertad de
trabajo» contra la tentativa de los patrones de eliminarla.v" En 1921, ya le era imposible abstenerse de tomar medidas
Análogamen te, se enviaron leyes sobre reforma social al contra la columna vertebral del movimiento obrero. Hasta
greso con el fin de apartar la atención de la gente de la po- entonces sus acciones se habían limitado a grupos periféricos
Iicía. En 1919, fue la Ley de Condliación y Arbitraje Obli- y a chivos emisarios. Sir Ronald Macleay veía asi uno de los
gatorios; en 1921, el Código General de Trabajo.v'? Por ángulos de esta situación:
. timo, se quiso culpar de la crisis a los chivos emisarios
siempre, los inmigrantes; esto se puso de manifiesto en un "Parece más que probable que el Presidente deba haber lle-
sugerente decreto. aparecido el 9 de junio en el cual se esta- gado al convencimiento, a partir de ciertos signos de insa-

216 217
tisfacción de sus adherentes, que a menos que modifique su bovcott que, de accederse a ellos, sería declarar la huelga
política habrá de perder el seguro apoyo de los radicales mo- del gremio».448
derados, no solo en la Capital sino en todo el país, a cambio ~i;;=¡;;;e~;;~, los despidos afectaron a la propia FüM, y en
de la problemática adhesión de los sindicarosa.v'" brevísimo lapso se vino a pique la gran unidad interna
había logrado mantener desde 1916. El resultado, como
La habilidad que habia mostrado el gobierno en el pasado ocurrió con los estibadores, fue un cúmulo de disputas inter-
para escoger los chivos emisarios que cargaran con el fardo que, si bien eran nominalmente ideológicas o de carácter
de sus medidas policiales reflejaba el hecho de que en 1919 táctico, no reflejaban sino las consecuencias de la depresión:
también la Liga Patriótica se había concentrado en esos gru-
pos periféricos -los judíos, los anarquistas y los «rnaxima- «Es doloroso lo que ocurre en el gremio. El secreto de nues-
listas»-; no obstante, en 1921 la Liga ya se había vuelto tros triunfos hoy está quebrantado: la disciplina sindical,
más marcada y explícitamente antiobrera. Es difícil docu- [ ... ] La autoridad moral de nuestro organismo va perdien-
mentar cómo se produjo exactamente esta transición, pero do terreno. [ ... ] Se plantean conflictos aislados y después
la explicación más plausible radica en los efectos de la depre- [ ... ] recurren los afectados para que las comisiones o el
sión económica sobre los objetivos específicos de los grupos consejo tomen cartas en el asuntosv'"
patronales. En 1919 muchos empleadores estaban más in-
quietos, también, con el «terror rojos que con el problema en 1921 el movimiento «sindicalista», que había
salarial; ahora esta última preocupación había pasado a pri- desempeñado un papel tan relevante en los últimos cinco
mer plano. El hecho de que lo mismo sucediera con la Liga comenzaba a declinar. Un nuevo signo de ello fue que
Patriótica es un claro indicio del grado en que los patrones reinició su campaña para apoderarse de los sindica-
podían manipular entre bambalinas un movimiento aparen- 450 La Vanguardia acusó a los dirigentes de la FüRA de
temente basado en grupos (como el ejército) que no estaban en connivencia activa con Yrigoyen para tratar de so-
involucrados en forma directa en las luchas entre el capital las posibilidades electorales del PS entre los obreros;
y el trabajo. ejemplo de ello era que luego de la huelga general los diri-
habían sido rápidamente removidos de sus puestos.
Denunció también los acuerdos portuarios de los dos últimos
alegando que entre los dirigentes de la FüM y los fun-
Decadencia de los sindicatos cionarios oficiales habían habido manejos corruptos.
bien es cierto que en ocasiones los «sindicalistas» se pres-
Mucho antes de que se realizara la huelga general, los efectos a algunas maniobras desdorosas del gobierno, los acon-
de la depresión ya se dejaban sentir claramente sobre las or- tecrmtentos de 1921 vinieron a demostrar que la presunta
ganizaciones gremiales. Durante 1921 la FüRA cambió de nunca alcanzó el nivel de institucionalización alegado
nombre, pasando a denominarse Unión Sindical Argentina los socialistas. Los «sindicalistas» se sintieron atraídos
(USA); en 1920, el promedio mensual de afiliados a la por la posibilidad de realizar manejos corruptos, sino de
FüRA que pagaban sus cuotas era de 70.000 personas; un cxjnot.ar todo el apoyo posible que les diera el gobierno pa-
año más tarde, la USA no registraba ni la tercera parte, y en consolidar su posición. Dentro del marco de 'Su estrategia
años subsiguientes el número de afiliados siguió decrecien- una posición pragmática, sin contraer otros
do. 44 7 El proceso de desintegración se acentuó tan que los derivados de su finalidad de agremia-
comenzó la depresión, Al término del lockout de trece meses masiva y mejoramiento económico. Aunque durante mu-
declarado por la compañia Mihanovich, la FüM se vio ase- tiempo fue evidente que el gobierno deseaba entablar
diada por gremios que, sintiendo ya los efectos de la crecien- ellos una relación más estrecha, aún había en el «sindí-
te cantidad de despidos, solicitaban su solidaridad. En abril C~~~:~~:',~una fuerte corriente subterránea que rechazaba, por
de 1921 la Unión del Marino informó que «, .. existen ya el de principio. todo lazo formal con el Estado o
a estudio del Consejo Federal y Plenario más de 30 pedidos los partidos políticos:

218
«Desde que clase obrera se apartó de todos los partidos y las
sectas para organizarse como clase y luchar directamente con- consecuencia, dejaron de 'ser el centro más poderoso de
tra e! capitalismo, han surgido infinidad de detractores que lealtades de la clase obrera. Estas lealtades, antes congre-
han tratado de negar las virtudes de! sindicato, tratando así por las instituciones de clase, se volvieron ahora fIuc-
de alejar a los trabajadores de su verdadero campo de acció~. relativamente carentes de vínculos firmes. En la
[ ... ] Pero lo cierto es que mientras la clase obrera ha segur- de posguerra desapareció la inflación, que antes.
do a este o aquel caudillo, mientras formó parte del par:ldo servido para que las inquietudes se centraran en el pro-
A o B mientras se ha acastillado en esta o la otra doctrina, blema salarial y había contribuido al crecimiento de los sin-
dicatos.
su situación no había mejorado en lo más mínimo, y todo
se ha reducido a promesas más o menos vanas, cuya realiza- Las nuevas condiciones de fragmentación social eliminaron
., qued
clan ab '
a SIempre . opa!t unídad
para mejor a ».461 las barreras, evidentes durante la guerra, que se
a la expansión de! aparato de los comités radicales
En junio de 1921 e! intento ?e. Yrigoyen de .utilizar a l~s e! seno de la clase obrera. La preponderancia de! proble-
sindicatos para alcanzar los objetivos que él mismo se habla salarial y la presencia de los sindicatos hablan impedido
fijado en 1916 recibió e! golpe fatal. En los doc; meses, hasta entonces a la VCR dicha penetración; abara, la oleada
aproximadamente, que pasaron hasta que a~andono e! c.ar- desempleo otorgaba nuevos atractivos a las pequeñas dá-
go, en octubre de 1922, se vio forzado a confiar en pequenos y caridades representadas por la estructura de los comi-
gestos y en ocasionales actos de caridad, agrandados por La A partir de la campaña presidencial de 1922 comenzó a
Epoca con fines propagandísticos. El si?u~ente fragment? ~e flD.tec'" un nuevo tipo de comité radical destinado a captar
un petitorio elevado por obreros ferroviarios de la prOVIDCla votos obreros; algunos, como el siguiente ejemplo de un
de Buenos Aires tiene el tono típico de este último período: de la Boca, adoptaron características antes
privativas de la FOM:
«El obrero del riel e! pobre trabajador, cuyo bienestar de-
pende de las almas 'nobles de los hombres que rig;:n los des' subcomité La Marina pretende reunir en su seno a todos
tinos de la nación sin más fuerza que el mayor numero y su marinos y gremios afines, cualquiera sea su categoría, con
mísera condición que conmueve el corazón de los que tienen fin de conocer sus necesidades [. .. ] y enderezar su acción
el deber de velar por e! engrandecimiento común [ ...] ha el sentido de trasmitir y obtener de sus representantes en
reconocido unánimemente al magnánimo presidente único Congreso, así como del Gobierno Nacional, todas aquellas
que ha tomado bajo su amparo al pueblo que sufre las con- mejoras y reglamentaciones que sean justas y necesarias para
secuencias de su condición humilde». 452 e! bienestar se difunda y el derecho de vivir modesta
decentemente sea una conquista definitiva».453
Hay otro rasgo que merece mencionarse porque preparó el
terreno para las principales formas de contact~ ent~e <:1 Par- 1922 había indicios, por consiguiente, de que el proyecto
tido Radical y la clase obrera,en los ocho anos sl?,:"entes. integración de clases -se llevaría a cabo con técnicas distin-
Como resultado de la depresion, la cantidad de afiliados a de las privaron entre 1917 y 1921. De aUI en más la

r
los sindicatos disminuyó hasta hacerse inferior al 5 % de la ~;~~~~¡i ~ en comités de la VeR, sutilmente estructurada,
fuerza de trabajo masculina total. Además, ni los_ distint?s lo que antes habla hecho Yrigoyen merced a sus
grupos socialistas, ni los anarquistas, m una pequena fac.clOn personales con los sindicatos, y pasó a ser el ci-
comunista que apareció a comienzos de la década del veinte, fundamental de la supremacía política de que la VCR
C011tirlUÓ disfrutando durante la década del veinte.
pudieron recuperar la posición predominante. q?e hab~an. te-
nido los «sindicalistas» hasta 1921. El movrmrento sindical
retornó así a un estado similar al que 10 caracterizó entre
1910 y 1915. Era extremadamente reducido,'y s~ un,idad era
impedida de continuo por las disputas doctrinarías internas.

220
La presencia de los norteamericanos se vinculaba también al
10. El interludio de Alvear, crecimiento industrial. Tomando como base 100 el año 1950
1922-1928 la producción industrial pasó de 27,9 en 1922 a 36 6 en
1926.'" Resultado de ello fue un incremento en las impor-
taciones de bienes de capital (entre 1923 y 1926 aumentaron
alrededor del 30 % );" en las que también cumplieron un
papel relevante los norteamericanos. Si se comparan las ex-
portaciones norteamericanas a la Argentina de 1921-1930 v
1914-1920, comprobamos que se duplicaron." .
La veloz inflación que privó durante la guerra y el perlado Así pues, el lapso que estamos examinando coincidió con un
de posguerra -el factor que más condicionó la vida política cambio importante en la posición internacional de la Argen-
en la primera presidencia de Yrigoyen- llegó a su fin con tina. Aunque el dominio británico todavía era notorio en
la depresión de 1921. Esta depresión sirvió de telón de fon- cuanto a la magnitud de la inversión bruta y del comercio,
do al siguiente perlado presidencial, y se continuó en una no se extendía en las áreas de mayor crecimiento económico
prolongada fase de recuperación que llegó hasta 1,929. Aun- (el petróleo, los bienes de capital y los bienes duraderos de
que en 1925 hubo recesión, en promedio el comercio exterior consumo). El síntoma principal de una rivalidad anglo-ame-
y las exportaciones alcanzaron en este período niveles supe- ricana cada vez más evidente era la creciente competencia
riores al que tenían inmediatamente antes de la guerra. En entre lo~ aut0';'1?viles imporrados de Estados Unidos y los
la década del veinte la producción agropecuaria no se expan- ferrocamles briténicos. El resultado general de taies cambios
dió al mismo ritmo que venía haciéndolo antes del conflicto; fue qu~ la simple relación bilateral entre Gran Bretaña y la
no era mucha la tierra productiva restante ni había tampoco Argentina que había prevalecido en el siglo XIX sufrió una
grandes programas de inversión. En parte esta inversión fue erosión aún mayor. La Argentina siguió vendiendo a Gran
desalentada por señales que indicahan un cambio en las cur- Bretaña sus artículos primarios, pero en materia de importa-
vas de demanda mundial de productos agropecuarios. Antes ciones tendía a encaminarse hacia Estados Unidos.
de 1914 el boom habían sido los cereales; la opulenta déca- A fit:es de la década del veinte, esto ya comenzó a originar
da del veinte trajo consigo un desplazamiento hacia la carne, divisiones entre los grupos terratenientes acerca del proble-
10 cual implicó el remplazo gradual de la producción cerealera ~a. del comercio internacional.t'" En principio, no habla 01:>-
por la cría de ganado y la concomitante preponderancia de la jeciones a que los norteamericanos aprovecharan el aumento
explotación pecuaria extensiva. Aunque en su momento pasó del mercado consumidor argentino, en tanto y en cuanto la
en gran medida desapercibido, surgió en dicha década un in- balanza de pagos siguiera firme y los mercados de ultramar
cipiente estancamiento en la economía exportadora, y ello para las exportaciones permanecieran seguros. Pero los in-
alentó las iniciativas de diversificación económica. gleses mostraban creciente inquietud en lo atinente a su dé-
Las importaciones argentinas superaron a las exportaciones, ficit :t: la balanza comercial con la Argentina, y empezaron
como aconteció antes de 1914, y el déficit se cubrió con nue- a solicitar a esta que concediera condiciones de compra más
vas inyecciones de capital extranjero; pero cada vez fue ma- favorables para sus productos. Poco a poco se desató el
yor la proporción de este último proveniente de Estados Uni- temor de que se desquitaran suprimiendo las importaciones
dos. Entre 1923 y 1927 el total de la inversión externa en de carne argentina. El problema es que si esto acontecía no
la Argentina aumentó de 3.200 a 3.600 millones de pesos se encontraría en Estados Unidos un mercado alternativa' pa-
oro, y las inversiones norteamericanas aumentaron de 200 ra las exportaciones.
millones de pesos oro en 1923 a 505 millones en 1927.'" Pero este problema no se agudizó hasta fines de la década,
Un cierto número de empresas norteamericanas se establecie- En e! ínterin, la Argentina gozó un nuevo auge exportador
ron por primera vez en el país, orientando sus actividades ha- sus sectores urba~os di~frutar0.n de una renovada prosperi-
cia el campo de la energía y de los bienes duraderos de con- Pese al crecinuento industrial, el sector primario siguió
sumo. 455 el elemenro rector de! desarrollo social, lo cual im-

222
las condiciones anteriores cUl"lguió el triunfo fueron aquellas en que había fuertes par-
~~~2;;~~~i:~:;:
~ así i n~como
;versiones
populistas antirradicales, como Mendoza y San Juan;
extranjeras, de
la consolidación la pero ganó en las provincias desarrolladas del litoral así como
la estructura social urbana A lo largo de esta dé- en las más atrasadas de todas, en las que no existía una trae
cada la política aún siguió dominada en gran medida por las dición de sufragio independiente. Obtuvo aproximadamente
relaciones entre los terratenientes y las clases medias. Luego 420.000 votos, el 48 % del total del país.
de 1922 el problema obrero pasó a segundo plano. Entre el y rigoyen eligió para sucederlo en el cargo a Marcelo T.
punto más bajo alcanzado por la depresión en 1922 y el co- de Alvear, que se había desempeñado anteriormente como
mienzo del auge exportador en 1926, los salarios reales au- cónsul en París. Alvear pertenecía al grupo del patriciado que
mentaron alrededor de un 10 %,'"0 y hubo grandes fluctua- fundara el Partido Radical en la década del noventa; evi-
ciones en el costo de vida. Como consecuencia de todo ello, dentemente, esto indicaba que Yrigoyen deseaba conservar el
fue abandonada la politica de los grupos de presión propia apoyo de los principales grupos de la élite, apoyo que se ha-
de la época de Yrigoyen, con los sindicatos de un lado y los bía visto amenazado por las huelgas y el auge de la Liga Pa-
empresarios del otro. triótica. A causa de su larga ausencia del país, el nuevo pre-
Salvo raras excepciones, los gremios se hallaban debilitados sidente carecía de influencia dentro del partido y aparente-
y divididos. La USA continuaba en decadencia; en 1923 el mente no mantenía contactos con los grupos disidentes. Yr.i
promedio mensual de afiliados fue de solo 26.000 en com- goyen supuso que Alvear iba a necesitar de él, y que podría
paración con los 100.000 que la FORA alegó tener en 1920; controlarlo entre bambalinas. Para asegurarse de esto, gestio-
para 1926 aquella cifra se había reducido a 15.000 y en nó la vicepresidencia para su ex jefe de policía, Elpidio Gon-
abril de 1927 a apenas 100400. Entre 1923 y 1927 se sepa- zález, quien se había convertido en su hombre de confianza
raron de ella 117 gremios.v" y en su principal aliado político.
El sindicato más importante en esta época fue el sucesor de Alvear constituía, entonces, un símbolo del repliegue y re"
la FOF, la Unión Ferroviaria (UF), fundada en 1922 y que agrupamiento de fuerzas del radicalismo, a la vez que con él
en 1926 decia contar con el apoyo de 70.000 trabajadores se pretendía apaciguar a los grupos de la aristocracia que
del rie!.'62 Hubo pocas huelgas de envergadura, y el nuevo tantos problemas habían creado durante las huelgas. Alvear
gobierno no se preocupó por fomentar la influencia de los abogaba por un programa del tipo del que defendió Sáenz
sindicatos. Un signo de los nuevos tiempos fue la designación Peña en 1912: poner fin a las sucias elecciones fraguadas e
como ministro de Marina, con control sobre la zona portua- iniciar una nueva era de democracia «orgánica»; como Sáenz
ria en la que Yrigoyen había intervenido tantas veces, nada Peña, buscaba la forma de promover una alianza eficaz entre
más ni nada menos que del contralmirante Domecq Garda, la aristocracia y el pueblo, pero parecía rechazar los aspectos
jefe de los comités de defensa durante la Semana Trágica. más aventurados y progresistas que presentaba la política
de Y rigoyen, 463
No obstante, el nuevo gobierno enfrentó de entrada agudos
problemas, derivados directamente de sn dificnltad para lo-
La sucesión presidencial de 192 2 grar un equilibrio entre los grupos de la élite y de la clase
media dentro del partido. Hacia 1922 había indicios de que
En 1922 los radicales ganaron las elecciones sin mayores di- los divisiones entre ellos, prefiguradas en las lnchas de fac-
ficultades. El partido conservador Concentración Nacional ciones de 1918 y 1919, habían ido ya demasiado lejos.
no logró, como no 10 habían logrado sus antecesores, superar Como condición para cooperar con Alvear los grupos aris-
en grado suficiente los conflictos regionales o captar el apo- tocrátícos exigieron que se retornarse a lo que ellos denomi-
yo popular. En muchas de las provincias más turbulentas o naban la legalidad constitucional: debían cesar las interven-
rebeldes, donde la oposición era mayoría o los radicales esta- ciones federales en las provincias por simple decreto del Eje-
ban divididos, Yrigoyen allanó el camino al sufragio median- cutivo; sólo el Congreso estaría autorizado a resolver .la ne-
te intervenciones federales. Las únicas provincias en que no cesidad de una intervención. La segunda condición era que

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el gasto público estuviera también bajo el control estricto se el mayor aumento (que da cuenta de las dos terceras par-
del Congreso, poniendo fin a la práctica yrigoyenista de 1919 tes del total) luego de 1919, cuando Yrigoyen se embarcó
en adelante de aprobar dicbo gasto por decreto o incluso en su intento de reconquistar el apoyo popular que las huel-
por métodos más subrepticios, como las resoluciones ministe- gas le restaron. La situación se complicó por el hecho de que
riales. las recaudaciones fiscales provenían en su mayoría de. los im-
Estas dos condiciones no apuntaban meramente a mejorar los puestos a la importación, y con la interrupción de las impor-
procedimientos y las normas constitucíonales; a la sazón, las taciones durante la guerra tales recaudaciones habían mer-
intervenciones federales y el creciente gasto público se ha- mado en grado significativo. Durante el conflicto, el déficit
bían convertido en los dos pilares básicos del sistema de pa- presupuestario rondó en los 150 millones de pesos, alrededor
tronazgo mediante el cual Yrigoyen manejaba al partido. El del doble del nivel de preguerra. En 1.919 y 1920, tanto las
control por parte del Congreso implicaba una severa limi- importaciones como las correspondientes recaudaciones tu-
tación en tal sentido, y por ende una amenaza directa con- vieron un repunte temporario, pero que no bastó para po-
tra los grupos de profesionales y funcionarios de clase media nerse a tono con la rápida expansión que a la sazón experi-
en los que había venido a basarse el Partido Radical. Cuan- mentaba el gasto público. La cuestión se tornó grave desde
do se puso en evidencia que Alvear apoyaba estas medidas, la depresión de 1921 en adelante. La declinación de la activi-
no pasó mucho tiempo sin que comenzara a rumorearse que dad económica y el desempleo hicieron que los grupos de
habían surgido en el partido dos facciones, los «alvearistass clase media presionaran al gobierno para que intensificara di-
y los «yrigoyenistas»; los primeros eran principalmente los cho gasto. Un jerarca del Partido Radical comentaba en 1922,
antiguos opositores de Yrigoyen en la élite partidaria, los
segundos, sus adictos de los comités, pertenecientes a la cla- «... ha surgido en nuestros correligionarios una verdadera
se media. preocupación, que es contagiosa, de ocupar puestos públicos.
Tan pronto asumió el nuevo gobierno, los grupos de clase en la administración nacional, provincial y municipal. La ca-
media comenzaron a quejarse por las designaciones ministe- restía de la vida, la restricción del crédito, la paralización de
riales.4:64 José Nicolás Matienzo, célebre por su oposición a ciertas industrias y la disminución de la labor de otras, la
las intervenciones y a la política oficial de gastos, fue nom- crisis general, en una palabra, han dejado sin trabajo o con
brado ministro del Interior; en Hacienda se designó a Rafael trabajo poco remunerado a muchas personass-.t?"
Herrera Vegas, -de similar reputacíón. Solo un acólito de Yri-
goyen obtuvo un ministerio: Eufrasia Loza, en Obras PÚ- Este es un claro ejemplo de la gravitación que había comen-
blicas. Desde el -cornienzo sus relaciones con el resto del ga- zado a tener el sistema de patronazgo hacia 1922. Yrígoyen,
binete fueron tensas, ya que Loza deseaba incrementar el pensando en las elecciones presidenciales, se vio forzado a
nivel de obras públicas para ampliar la disponibilidad de car- llevar el gasto público a alturas aún mayores y a expandir
gos políticos, mientras que los demás ministros, y particular- la burocracia durante la depresión. Se decía desembozada-
mente Herrera Vegas, se oponían a ello. En diciembre de mente que en 1921 y 1922 el número de nuevos cargos crea-
1922 se leía -en el Review 01 tbe River Plate: "Parece haber dos en el gobierno nacional oscilaba, para la Capital Fe-
cierta discrepancia entre el ministro de Hacienda y su colega deral solamente, entre 10.000 y 20.000:1<17 Para cubrir su
de Obras Públicas con respecto a la asignación de los fondos déficit, que crecía con rapidez, el gobierno debió recurrir a
que este considera necesarios para la construcción de nuevas gran cantidad de préstamos de corto plazo de bancos nacio-
obras en 1923»'" nales y extranjeros.t'"
En 1922 los miembros más conservadores del gobierno de Como resultado de esto se creó una enorme y muy onerosa
Alvear promovieron reducciones del gasto público, ya que a deuda flotante. Excluyendo a entes semiautérquicos como
su juicio este ponía en grave peligro la capacidad del Estado Ferrocarriles del Estado, dicha deuda era en 1913 de 94 mi-
para hacer frente a los servicios de su deuda. Desde 1916 el llones de pesos papel; a fines de 1922 había llegado a 900
gasto público total pasó de una cifra de alrededor de 375 mi- millones, y superaba los 1.000 millones si se incluian a tales
llones de pesos a cerca de 600 millones en 1922, registrándo- entes. Cuando el asunto se debatió en el Congreso en 1923,

226 227
- - - - - - - - - - -.. ,

los servicios anuales de la deuda tlotante ni de los 604 millones de gastos prc-
pesos, alrededor del 30 % significaría la ruina nacional. ¿Conviene
cuadro 8 resume la situación: muestra. deuda, que socava las finanzas y retarda
en primer término, la estrecha correlación entre las importa- el progreso del país? No, no es posibles.!"
ciones y las recaudacion~s fiscales; en segundo lugar, el gran
aumento del gasto público luego de 1919, Y por último el A principios de 1922 parecía que el nuevo gobierno estuvie-
incremento de la deuda flotante. ra a punto de echar a todos los empleados públicos como
medio de hacer economía. Hubo una ráfaga de despidos y
Cuadro 8. Situación financiera del gobierno nacional, 1913- de acusaciones de corrupción conducidas por Matienzo; pero
1923 (en millones de pesos papel). poco después, en febrero de 1923, se comenzó a obrar con
más cuidado. En lugar de reducir bruscamente el gasto pú-
Importa- Recaudaciones Gasto Deuda blico, aislándose de su principal fuente de apoyo partidario,
ciones fiscales público flotante el gobierno adoptó la vía alternativa de tratar de incrementar
1913 1130 350 403 94 sus ingresos fiscales, dando los primeros pasos a fines de ese
1914 730 250 419 256 año, cuando el Congreso aumentó en un 60 % los aforos
1915 690 230 400 422 aduaneros de los bienes importados.
1916 830 233 375 515
1917 860 228 390 627 Esta medida merece algunas aclaraciones. El incremento de
1918 1.140 298 421 711 las tasaciones arancelarias implicaba la rcintroducción de una
1919 1.490 368 428 795 política proteccionista, que aparentemente era contraria a la
1920 2.120 481 503 682 tradicional inclinación de los terratenientes por el Libre Cam-
1921 1.700 495 559 745
1922 1570 461 614 893 bio y por el principio de la ventaja comparativa, Además,
1923 1.970 549 632 875 podía interpretarse que la medida favorecería a los norteame-
ricanos en desmedro de los ingleses, a causa de sus implicacio-
Fuentes: Alejandro E. Bunge, Una nueva Argentina, Buenos Aires nes para la producción industrial del país y el creciente domi-
1940, pág 188; Tornquist, informes trimestrales; Harold E. Peters:
The toreign debt 01 tbe Argentíne Republic, Baltimore, The ]ohns nio de los yanquis en el campo de los bienes de capital. No
Hopkins Press, 1934, págs, 73·74. obstante, el propósito de la medida era ampliar, en un grado
limitado, la industrialización nacional, Esta necesidad se ha-
Herrera Vegas, Matienzo y el propio Alvear estaban decidi- bía hecho sentir en la depresión de posguerra, cuando sur-
dos a tratar de reducir la deuda. En su mensaje inaugural an- gieron graves problemas en la balanza de pagos, cuyo déficit
te el Congreso en mayo de 1923, Alvear declaró: entre 1920 y 1923 osciló entre 50 y 200 millones de pe-
sos oro.''' Estos déficit reflejaban la acelerada decadencia
«Una de las resueltas intenciones de mi gobierno es incluir de las exportaciones y la merma mucho menor, en cambio, de
todos los gastos de la nación en las leyes presupuestarias las importaciones a falta de la adopción por parte del Estado
anuales. No es posible tener finanzas sólidas con presupues- de políticas deflacionarias.'" Se pensaba que un mayor gra-
tos que no cierran. Hay que evitar los gastos autorizados por do de industrialización permitiría superar este problema, par-
leyes especiales o por decretos oficiales. [ ... ] La deuda pú- ticularmente en sectores como los de elaboración de alimen-
blica de la nación aumenta año tras año con déficit que de- tos, en los que se disponía fácilmente de materias primas y
rivan de gastos de índole improductivae.s"? de plantas industriales como los frigoríficos. Al defender esta
política en el Congreso, Herrera Vegas anunció que no esta-
En
, el. curso de los debates, Herrera Vegas dijo ' refiriéndose a ba dispuesto a ir más allá de ese esquema en caso de que se
SImismo: tomaran represalias en el exterior contra las exportaciones
agropecuarias argentínas.!"
«El ministro sabe que en este momento la capacidad finan- Con todo, la motivación principal de Alvear al aplicar esta
ciera de la República no permite el pago de los 1.000 millo- política arancelaria era que el fisco obtuviera ingresos inme-

2~8 229
diatos amén de su objetivo de salvaguardar la unidad de la división del partido en 1924
UCR. 'En su mensaje de 1923, al proponer los cambios en los
aforos aduaneros, Alvear dijo que estos constituían una «fla- a su posición negociadora y a que en definitiva no res-
grante injusticia» y eran los responsables de «, .. una d~s~ el gasto público, el gobierno de Alvear comenz6 a
minución indebida, bajo todo concepto, de la renta nacio- tener cada vez peores relaciones con el Partido Radical. El
nah,.'" En 1923 los aforos ya tenían 18 años de antigüedad pet'!oelo critico fue el año 1923, dnrante el cual rein6 la in-
y guardaban escasa relación con los precios de los artículos certidumbre en cuanto al extremo a que llegarían las autori-
.
importa d os, y coni ' en genera.1 47•
os precios dades en su afán de hacer economías. Ya en enero de ese año
Otro de los aspectos que ofreci6 el repliegue financiero ofi- Alvear se vio asediado por los caudillos de barrio, quienes
cial en 1923 afect6 la situaci6n de la clase obrera durante la le reprochaban no concederles suficientes cargos como para
presidencia de Alvear. En 1923 el Congreso autoriz6 al Po- apuntalar sus respectivas posiciones."! En febrero tuvo lugar
der Ejecutivo a procurar los medios para consolidar la deuda un altercado de dominio público entre el Presidente v Elpi-
flotante. El plan inicial era convertir la mitad en deuda fija dio Gonzálee.?" y el resto del año transcurrió en una franca
mediante titulas del Tesoro al 3 %, otra quinta parte me- pelea entre Loza, y el único yrigoyenista del gabinete, con su
diante un empréstito interno de! 6 % Y el resto mediante un demanda de un amplio plan de obras públicas, y los otros mi-
préstamo externo. Aunque al cabo logró consolidarse una nistros, decididos a mantener la ortodoxia financiera. Por
pequeña parte de la deuda, las tentativas de obtener présta- otra parte, las concesiones de Alvear le enajenaron veloz-
mos externos fracasaron, lo cual a fin de año llevó al gobier- mente las simpatías de los ministros conservadores. El pri-
no a adoptar un nuevo plan: propuso un sistema jubilatorio mero en renunciar fue Herrera Vegas;4R3 al poco tiempo 10
para la clase obrera, que se aplicaría a los obreros industria- hizo Matienzo, quejándose de que los yrigoyenistas lo esta-
les, los empleados de comercio y bancarios, los portuarios y ban presionando para que lanzara una nueva ojeada de ínter-
los tip6grafos. La idea era utilizar los fondos para la conso- venciones Fcderalcs.s'" Pero estas renuncias no consiguieron
lidaci6n de la deuda!" frenar la creciente oposición de los yrigoyenistas. A la postre
Pero e! carácter forzado de la medida era inocultable, y los el propio Alvear comenzó a ser atacado desde las páginas de
esfuerzos tendientes a llevarla a la práctica originaron la úni- La Epoca, y los comités del partido se dividieron: por un
ca acción política de envergadura que efectuaron los obreros lado quedaron los que apoyaban al Presidente, por el otro
durante el período de Alvear. En mayo de 1924, cuando e! los que estaban con Y rigoyen.
plan iba a ponerse en práctica, se declararon una serie de A fines de 1923 el gobierno había perdido el control de la
huelgas como las de 1921, que no pudieron consumarse; en- mayoría de los comités v de los legisladores radicales. En ese
tre los sindicatos participantes estuvo la FOM. Sin embargo, momento La Vanguardia declaró:
Domecq Garda replicó ordenando a la policía del puerto
que protegiera la libertad de trabajo contra los sindicalistas. «No hay gobierno. No solo porque existen en estos momen-
A partir de entonces y hasta 1928 las empresas navieras de tos dos gobiernos distintos, uno dirigido desde la calle Bra-
cabotaje V de ultramar impusieron su dominio inexpugnable, sil [la casa de Yrigoven ]. cuya única aptitud, ya harto pro-
con el re-spaldo del ministro de Marina.V" bada, es la de no dejar hacer. y el otro, que quisiera hacer,
Finalmente el plan de jubilaciones fue abandonado en 1925, pero no sabe qué y carece de brújula y de mana. No hay go-
sobre todo porque los empleadores se opusieron a él, inc1uso bierno, sobre todo porque no hay partido de gobiernos.t'"
los grupos antes activos en la Asociación Nacional del Tra-
bajo.'" Además de revelar cuál era la posici6n del gobierno La ruptura final, en 1924, sobrevino luego del intento de
en cuanto a la clase obrera, fue un ejemplo más de su intento Alvear de consolidar su posición estableciendo lazos más flr-
de resolver la cuestión fiscal sin recortar el gasto público. mes con la élite partidaria que en 1918 y 1919 puso en tela
fuente de patronazgo. 480 de juicio el liderazgo de Yrigoyen. Tras la renuncia de Ma-
tienzo, fue designado ministro del Interior Vicente C. Gallo.
quien mantenía estrecha vinculación política con Leopoldo

230 231
Melo. La diferencia entre Maticnzo y Gallo es que este tenía que su objetivo de arrancar a Y rigoyen el control
menos inhibiciones en cuanto al uso del presupuesto para do había fracasado por completo.t'"
crear un imperio partidario; además, tampoco tenia reparos El surgimiento del antípersonalismo fue el fruto final
en decretar intervenciones a las provincias para establecer validades partidarias que ya eran evidentes incluso antes de
así un nuevo sistema «personalísta» de control. La Epoca, 1916. Los Iídcres de esa fracción, Gallo y Mela, habían pcr-
cuyos directores eran expertos en estas cuestiones, describía tenecido al Grupo Azul cuya presencia puede registrarse in-
en los siguientes términos apócrifos las actividades de Gallo: termitentemente a 10 largo de todo el gobierno de Yrige-
yen.'91 El fracaso del antípersonalismo en 1924 y 1925 debe
«La escena pasa en el ministerio del Interior y se repite a atribuirse fundamentalmente a que Gallo fue incapaz de lo-
diario.. Las galerías que dan acceso al despacho ministerial grar la adhesión de los ministros de tendencia conservadora
están atestadas por una abigarrada concurrencia de postu- respecto de sus métodos tendientes a erradicar el ascendiente
lantes de diversas categorías. Esperan la llegada del ministro de Yrigcyen. El nuevo partido tampoco obtuvo en lo suce-
[ ... ] 100, 200 o 300 individuos que desean verlo. [ ... ] sivo una influencia apreciable a nivel nacional. Su falta de
El ministro quiere recibirlos a todos, estrecharles la mano. acceso a los cargos públicos lo privó del medio para crear un
[ ... ] Si son empleados, se informa del sueldo que gozan, de sistema de comités con apoyo de masas y para conquistar las
sus necesidades y de sus aspiraciones de mejoramiento. Si no provincias. Su único baluarte era la provincia de Santa Fe.
son empleados y aspiran a serlo, les da la seguridad de con- Allí fue donde se anunció la candidatura presidencial de
seguirlo».48-6 Mela y Gallo en 1928, y solo allí gozaron de un respaldo
popular mayoritario.t'"
En vista de la oposición extrema a Gallo que ofrecían los yri- Esto sugiere una vez más el vínculo entre los grupos disiden-
gcyenistas, resultó imposible mantener unido al partido. En tes del Partido Radical y las tradicionales rivalidades entre
las elecciones internas de 1924, en muchas partes del país las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. Este factor im-
compitieron dos listas rivales. Por último Gallo anunció la pedía, por añadidura, que Alvear apoyara al nuevo partido;
creación de un nuevo partido, la Unión Cívica Radical Anti- estrechamente ligado por lazos familiares a la provincia de
personalista.t'" Con el término «antipersonalismo» se quiso Buenos Aires, es improbable que hubiera visto con buenos
significar el desdén por las técnicas de patronazgo empleadas ojos una trasferencia significativa del poder en dirección de
por Yrigoyen, pero era un rótulo engañoso, ya que el propio Santa Fe. A la postre el personalismo acabó siendo una aso-
Gallo demostró tener el mismo apego de Yrigcyen a los ciación principalmente regional con escaso predicamento fue-
métodos tradicionales de obtención del apoyo popular. ra de su zona nuclear, como había acontecido con otros
No obstante, Gallo enfrentó el mismo problema que los yri- antecesores conservadores, por ejemplo el PDP.493
goyenistas en 1923: persuadir a Alvear y al resto del gabine- De manera pues que el propio Alvear tuvo un papel decisivo
te de que aceptasen un presupuesto inflacionario y el resta- en- el fracaso del anripersonalismc.?" Nunca pudo superar
blecimiento del sistema de patronazgo. En agosto y setiem- las contradicciones iniciales de su posición; anhelaba impo-
bre de 1924 volvieron a suscítarse largas polémicas entre ner su voluntad en el partido y gozar del apoyo de los comi-
distintos ministros con respecto al presupuesto para el año tés populares, "aunque su ortodoxia en materia financiera le
siguiente.v'" impidió alcanzar jamás los medios para ello. Su fracaso como
De esto derivó otra inestable transacción, por la cual se per- presidente de la República señala una de las realidades bá-
mitió el aumento del gasto pero no a la tasa que exigía Ga- sicas de la política argentina: la única vía posible de estable-
llo. Tampoco tuvo éxito este último en convencer a Alvear cer o mantener la alianza entre el patriciado y las clases' me-
de que los yrigoyenístas de las provincias debian ser despla- dias era adoptar una postura flexible en cuanto al gasto pú-
zados mediante intervenciones federales. Tras muchas vaci- blico y manipular con fines partidarios la expansión buro-
laciones, Alvear desechó este curso de acción, confiando lo- crática. En la depresión de posguerra la élite comenzó a ver
grar con su indulgencia la reunificación parridaria.v" En ju- con disgusto el incremento del gasto público, y fue sumamen-
lio de 1925 el propio Gallo fue obligado a renunciar, dado te difícil preservar dicha alianza. Las raíces del consenso entre

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los grupos terratenientes y las clases medias u:banas alcan- ofrecer la perspectiva de un retorno a la época de bonanza
zado por el radicalismo antes de 1916 eran minadas veloz- del favoritismo oficial, la del año 1922. La propaganda del
mente 10 cual determinó en gran medida el curso seguido por partido se basó, en buena parte, en insinuaciones de tal ca.
la política argentina en la década del veinte. rácter, junto con el esfuerzo por restablecer el carisma popu-
Luego de la renuncia de Gallo, Alvear trató de formar su lar de Yrigoyen.í'" La campaña tuvo enorme éxito; inmedia-
tercer gabinete en tres años; esta vez procuró ser más neu- tamente después del cisma de 1924, el yrigoyenismo comen-
tral y designó como ministro del Interior a José Tamborini. zó a expandirse, sobre la base de los comités locales. Ya al año
Inicialmente los yrigoyenistas lo apoyaron para impedir que siguiente las elecciones internas en la Capital Federal arre-
los antipersonalistas reconquistaran influencia; pero tan pron- jaron un total de 40.000 votantes, cifra que en 1928 había
to vieron fortalecida su situación en el Congreso, después de crecido a 60.000.
las elecciones de 1926, volvieron a combatir al gobierno. I~­ Como antes de 1916, Yrigoyen procuró constantemente iden-
pusieron a Alvear un ultimátum: debía n0r.nb:ar a determ~­ tificarse con los intereses de la clase media dependiente. A
nados yrigoyenistas en puestos c1ave~, .supnmlt. a los Op~SI~ partir de 1925 los discursos de sus adeptos en el Congreso es-
tares de Y rigoyen en el gabinete y eliminar mediante una m- tuvieron dominados por la demanda de mayores sueldos pa-
tervención el gobierno demócrata progresista de Córdoba.'" ra el personal del Estado, la ampliación de los beneficios so-
Que la fisura entre el gobierno y el ~artido habi~ vuel:o a ciales, y, sobre todo, el aumento del gasto público.!" Nue-
abrirse se hizo evidente cuando los diputados yrigoyenrst as. vamente comenzaron a florecer las actividades de los comités,
rehusaron aprobar el presupuesto de 1926. 496 . organizando como otrora centros médicos y de ascsoramicn-
En 1927 y 1928 Alvear quiso intimidar a los yrigoyenistas to jurídico, y suministrando fondos para actividades locales.
para que le devolvieran su apoyo, y a tal fin se apro~imó a Este es un ejemplo de las apelaciones a que apuntaban;
los antipersonalistas: pero en este fragmento de un discurso
pronunciado en los comienzos de la campaña electoral de «[El orador] se refirió luego a cómo entienden la caridad
1928 se pone de manifiesto que en definitiva no tenia mu- nuestros millonarios, que prefieren regalar hospitales a Fran-
chas intenciones de dar pasos concretos en tal sentido: cia cuando en nuestro país tanta falta hacen; destacó la Ior-
rna como hacen las donaciones las personas adineradas de
«Esta fórmula [Mela-Gallo] llena todos mis anhelos patrió- Norteamérica, quienes no solo donan una suma de dinero
ticos de argentino y de hombre de partido, porque la inte- para la construcción ya sea de una universidad, hospital o tan
gran dos ciudadanos de una gran p~eparación para las funcio- solo una sala, sino que agregan el suficiente dinero para su
nes de gobierno. [ ... ] [Son] radicales de la primera hora, mantenimiento, lo contrario que sucede con nuestros ricos,
con titulas y antecedentes de indiscutible probidad partida- que donan una suma de dinero para la construcción y se ol-
ria. Si el hecho de ser presidente de la Nación no me inhibe vidan [de las otras cosas] [. .. ] demostrando así que solo
para sentir, pensar y hablar así, me impide, en cambio, ir persiguen el salir en la nota social de los diarios. [ ... ] Este
más lejos. Esto es todo lo que puedo decir» .'97 festival [demuestra] que la UCR no solo se ocupa de hacer
proselitismo político sino que también ayuda a las familias
Este pronunciamiento volvió a dejar el camino expedito para pobres aliviándoles su situación»."?"
Yrigoyen.
También se realizó un sostenido esfuerzo para ganarse la
adhesión de la clase obrera con vistas a las elecciones presi-
denciales. En la propaganda callejera de Buenos Aires se
Resurgimiento de Yrigoyen sacó el mayor partido posible de las relaciones que Y rigoyen
mantuvo con los sindicatos antes de 1922. En 1927, por
Pese a su avanzada edad, entre 1922 y 1928 Yrigoyen con- La Epoca inició una campaña para la revitalización
servó su preeminencia y popularidad gracias al estricto con- sugiriendo los futuros privilegios de que goza-
trol que ejerció sobre los comités partidarios y al hecho de que Yrigoyen resultara reelecto.?"

234
Sin embargo, la práctica más corriente, que reflejó tanto la Este importante cambio. coincidió con la creciente debilidad
debilidad de los gremios como la incapacidad de Yrigoyen del PS. e,;, la segu~da mitad de la década. En 1923 y 1924
para adoptar otra línea de acción fuera del gobierno, consis- los socialistas hablan mostrado signos de recuperación 1ue
tió en la creación dentro del partido de comités gremiales del cisma radical? y habían logrado una serie de notables vfc~
destinados a distintos grupos de trabajadores; habitualmente tonas en la Capital; pero al recobrarse los yrigoyenistas en
dirigidos por empleados administrativos u oficinistas, eran 19,26, aquellos volvieron a escindirse, por quinta vez en
- una continuación de las técnicas surgidas antes de las elec- vel~te años. Un grupo continuó apoyando el reformismo le-
ciones de 1922. Esta acción alcanzó sobre todo a los obreros gahsta de Juan B. Justo, en tanto que el otro pasó a deno-
ferroviarios; entre 1926 y 1928 apareció un número consi- minarse Partido Socialista Independiente (PSI). Los ante-
derable de comités ferroviarios en diferentes lugares del país, cedentes de esta división deben buscarse en el hecho de que
fomentados por una propaganda que pintaba con tintes ro- por entonces varios. d~ los dirigentes del PS habían pasado
mánticos el papel personal que le incumbió a Yrigoyen du- a.ocupar cargos semivinculados con el orden establecido, por
rante las huelgas ferroviarias de 1917 y 1918. En ocasiones eJempJo como abogados de empresas extranjeras; su identi-
se insinuaban fricciones con los sindicatos, en especial con la ficación cada vez mayor con la élite conservadora los llevó
Unión Ferroviaria, que no tenía el mismo temperamento co- poco a poco a un~ postura más flexible y oportunista, que
laboracionista de su predecesora, la FOF: chocaba con la rígIda oposición a la «política criolla» de los
elementos más tradicionalistas del partidoP'" Uno de los as-
«[ Los obreros deben meditar] un instante acerca de lo que pec~os en que se manifestó esta discrepancia fueron las dispu-
realmente interesa al gremio en el orden politico y social ... tas Internas en cuanto al tipo de organización que el partido
[Los gremios están divididos] en tantas fracciones [que] debía adoptar; los socialistas independientes comenzaron a
jamás se ocuparían del obrero o empleado ferroviario. [ ... ] estrechar.10s.lazos co.u la clase media urbana creando un apa-
Todas las leyes benefactoras [ ... ] fueron sancionadas bajo rato partidario semejante al de los radicales, basado funda-
los auspicios del gobernante más honrado y justo de los últi- mentalmente en el reparto de beneficios personales. Pero su
mos tiempos. Para la consecución de estas notables mejoras presencia se hizo sentir recién después de 1928.
[. .. ] fue menester que ocupara la presidencia de la Repú-
blica un hombre bueno en toda la extensión de la palabra;
enérgico y justiciero en todos los casos; un hombre ínrelígen-
La nacionalización del petróleo
re, sencillo y trabajador, con una visión clara y profunda de
las cosas. [ ... ] Y nosotros, todos los ferroviarios, [ ... ]
debemos formar un solo frente para que, unidas nuestras La aparici6n. del PSI fue simultánea con cambios importan-
fuerzas, podamos hacer flamear nuestra bandera de paz junto tes en el yrrgoyernsmo, A despecho del tono oportunista y
al doctor Hipólito Yrigoyen».'o2 de.mag6g.ico al extremo que adoptaron luego de 1925, los
yrigoyerustas mostraron creciente preocupación por justificar
y rigoyen obtuvo también el apoyo de grupos menores, como su demanda de un mayor gasto público sobre bases más cons-
los tranviarios y taxistas de Buenos Aires y Rosario. El éxito tru~tivas y pos!tivas. que el mero peculado. Ya en 1924 se
logrado por los comités entre los obreros a mediados de la p~sl.eron en evidencia las orientaciones iniciales de sus mo-
década ilustra hasta qué punto habían declinado las lealtades vimrentos. Pablo TorelIo, el ex ministro de Obras Públicas
de clase desde la guerra con el fin de la inflación y el retorno comenzó a apoyar la expansión del sector industrial y una
de la prosperidad. Los sindicatos, instituciones clasistas que actitud menos liberal que en el pasado en cuanto a los re-
en el pasado habían actuado como barrera frente a la expan- cursos naturales del país. Aconsejaba adoptar
si6n del radicalismo en 'la clase obrera, cedian lugar ahora a
entidades multicIasistas. Todo ello reflejaba el crecimiento de ~< .. • una polí~ca. completamente defensiva de los grandes
una sociedad más abierta y las mayores oportunidades de mo- 1ntereses e~onomicos [del país], comenzando por proteger
vilidad social en comparación con el período de la guerra. la producción de todas sus materias primas susceptibles de

236 237
ser industrializadas en el país. [ ... ] Somos los primeros de! país y, e! ,:,onopolio estatal de su destilación y distribu-
consumidores de Sudamérica por el monto de las importa- clan. El énfasis en el monopolio estatal obedecía en parte
ciones de grandes cantidades de productos alimenticios euro- a motivos económicos, porque solo el Estado era capaz de
peas, que bien podríamos producir en calidad igual y acaso orga~i~ar y fina~nci~r una emp~e:a de est~ envergadura; pero
mejor que la .de los que recibimos del extranjerm>.fi04 tambIen traducía CIertas condiciones sociales y políticas bé-
sicas. Gracias a él, la burocracia y los grupos directa o indi-
Lo que provocó este gradual apartamiento de los principios rectamente vinculados a ella podrían canalizarse hacía una
tradicionales de! Libre Cambio por los yrigoyenistas fue la nueva gama de actividades. Si bien seguirían dependiendo del
admisión a medias consciente de la verdadera naturaleza de Estado, este contaría con nuevos rubros que ofrecerles para
la «dependencia» de los grupos de clase media. Comenzaron responder a sus requerimien tos.
a aceptar de manera tácita que era objetivamente imposible La claridad con que se desarrolló y enunció este programa
continuar incrementando en forma indefinida el gasto públi- marca un notable contraste con el carácter amorfo e indefi-
ca y la burocracia oficial. Alguna solución debía encontrarse nido de las doctrinas radicales anteriores a 1922. Por prime-
para el problema básico del crecimiento de los sectores ter- ra vez los yrigoyenistas tenían algo práctico y concreto sobre
ciaríos improductivos. 10 cual basar su campaña, más allá de sus declaraciones abs-
Su posición en 1924 recordaba, hasta cierto punto, la adop- tractas sobre la «democracia» y la «defensa de la Constitu-
tada el año anterior por el gobierno de Alvear para justificar ción». Asimismo, su posición en materia petrolera contras-
la elevación de las tasaciones arancelarias. En ese momento taba con la que habían tenido los radicales antes de 1922.
los yrigoyenistas se habían opuesto, en general, a la medida, Como acont~ció con mu~has otras cues~iones semejantes, du-
por su previsible efecto sobre el costo de vida urbano; pero rante el gobierno de Yrigoyen los radicales estuvieron divi-
a medida que se fueron ampliando sus vínculos con la clase didos en torno del problema del petróleo. Algunos propug-
media luego de! cisma de 1924, se vieron forzados a superar nab~an su explotación por parte. del capital extranjero; otros
tales objetivos. Por ejemplo, cuando en 1927 propusieron en urgían a crear una entidad semiestatal apoyada con inversio-
el Congreso la fijación de un nuevo salario mínimo para dos nes del capital nacional; y un número mayor aún deseaban
grupos claves de trabajadores (los ferroviarios y los estata- que se estableciera una suerte de asociación entre el Estado
les), exigieron que el aumento se financiase con un incre- y los inversores extranjeros, por la cual aquel se hiciera cargo
mento de los derechos de importación, sin tomar en cuenta el de .la exploTación y organizara luego la adjudicación de con-
efecto que esto podía tener sobre los consumidores. 505 cestones privadas. El gobierno se había inclinado por esta úl-
Esto vaticinaba un cambio fundamental en el carácter del tima .opción. En los mensajes al Congreso, Yrigoyen nunca
radicalismo argentino y el inicio de un abandono de su ideo- mencionó la nacionalización o el monopolio estatalP'"
logía tradicional de defensa de los consumidores y del Libre Otra expresión del cambio era el marcado antinortearnerica-
Cambio, para encaminarse hacia un nacionalismo económico; n~smo que fue difundiéndose entre los yrigoyenistas. A me-
pero este viraje nunca se completó ni se tornó definitivo. En diados de la década la Standard üil habia establecido una
vez de cristalizar en la exigencia de cambios estructurales to- importante base de operaciones en el país. En 1926 La Epoca
tales en la economía, el nuevo nacionalismo tendió a coexis- ImcIO una prolongada campaña contra el otorgamiento de
tir con el liberalismo de viejo cuño antes sostenido por la d::rechos de perforación por parte de las autoridades provin-
DCR. Lo que se hizo fue poner nuevo énfasis en un desarro- ciales de Salta y Jujuy.r.o7 A partir de entonces atacar a los
llo industrial limitado, con el fin de beneficiar a los grupos «trusts petroleros norteamericanos» se convirtió en un lugar
dependientes dentro de las clases medias, y aprestarse en común. En el curso de! debate sobre este tema llevado a
mayor medida a dejar de lado los moldes estrictos de la eco- cabo en el Congreso en setiembre de 1927 fueron habituales
nomía primaría-exportadora, aunque sin constituirse en, una comentarios como este:
amenaza directa para ella.
Esta transición cristalizó en el fuerte respaldo dado por los «, '." se sabe [ ... ] e! enorme peligro que entraña para las
yrígoyenistas a la nacionalización de los recursos petroleros naciones que poseen grandes fuentes petrolíferas, tener me-

238 239
tido dentro de sus fronteras el poder tentacular de una gran con el petróleo no sucedía I? mismo. A las empresas petro-
compañía -sin nombrarla, todos los señores diputados sa- leras les era muy arduo movilizar a grupos de presión locales
ben que me refiero al poderoso trust del Norte-, que ha y obtener apoyo popular como lo hablan hecho las campa.
traído a todas las repúblicas latinoamericanas, no solo duras ñías de ferrocarriles en las huelgas de 1917 y 1918. Una
complicaciones de carácter económico y financiero, [. .. ] huelga ferroviaria constituía una amenaza inmediata para
sino hasta lesiones irreparables a su soberanía y a su dignidad los principales grupos exportadores. Como demostraron los
internacionaleP'" sucesos ~e 191~, e! gobierno ~abía sido incapaz de resistir
a las presiones eiercídas contra el allí donde estaban en juego
Otro diputado yrigoyenista declaró: los intereses de los exportadores. En contraste con ello las
compañías petroleras tenían en la década de 1920 poca ca.·
«Que se salve Ia segunda riqueza pública. [. .. ] No demos pacidad de negociaci.ón política. Recibían apoyo, no tanto de
el espectáculo [que dimos en el caso] de la tierra pública. los grupos de la élite residentes en la zona metropolitana
Salvemos esto que es la sangre misma del país, Un morar como de l~s provincias periféricas y políticamenre más ino:
no roncará en el territorio inmenso del país sin que en sus cuas del lejano norte del país, donde aquellas se hablan ins-
entrañas arda este nuevo espíritu, que es el espíritu que tras.. talado.
forma industrialmente, socialmente y económicamente la nue- Los yrigoyenistas eran muy conscientes de todas las facetas
va Argentina que soñamossP'" que presentaba este problema. Su experiencia de 1917 a
1919 les ha~la dejado grandes enseñanzas, y estaban decidi-
Varias eran las razones por las cuales el monopolio estatal dos a .ImpedI~ que la Standard Oíl adquiriese la misma in.
del petróleo se convirtió en un slogan tan popular entre los fluencía política de las empresas ferroviarias británicas. Uno
yrigoyenistas, Ofrecía una solución de largo plazo al proble- de los diputados radicales declaró en 1927:
ma cada vez más crítico de las clases medias dependientes
urbanas, núcleo del respaldo popular de Yrigoyen. Era un «Sabemos bien que el capital es el más temido de los elemen-
medio de justificar el retorno a las políticas de gasto público tos sociales y políticos. La capacidad económica o financiera
elevado mantenidas en el pasado. Prometía abrir todo un de ~a~ empresas se va !rasfor~ando poco a poco en capacidad
nuevo ámbito de puestos gerenciales para las clases medias política y se va. aduenan?~ msensiblemente de un pais; do-
al par que se evitaba el derroche de los fondos públicos que mina a los gobiernos débiles, extiende sus tentáculos a la
la creación de una burocracia parasitaria 'hubiera entrañado. administración y va despojando paulatinamente al pueblo de
A la vez, representaba una oportunidad para trasladar a nue- su libre soberanía, desempeñando un rol decisivo en los ca.
vos campos el proceso de crecimiento económico interno, micios y apoderándose por ello de este último baluarte de
ofreciendo así una nueva gama de ocupaciones a empresarios democracia, el CongresosP'?
y obreros del sector industrial. Por último, estaba concebido
como una manera de allanar el camino hacia un proceso de Fin.almente, la campaña mostró a los yrigoyenistas con su
gran desarrollo industrial, lo cual significarla eludir los di. antiguo atuendo de protectores de los intereses terratenien-,
versos problemas que originaban los perlados de depresión tes de las pampas. El movimiento antitrusts de 1927 estuvo
económica y de contracción de los mercados para los artículos dirigid~ exclusivamente contra los norteamericanos y la Stan-
de exportación. dard 011: C?SI no se levantaron voces de protesta contra los
Si este programa era políticamente factible, ello se debla a Ingleses, quienes también se movían activamente en este cam-
que las empresas petroleras aún se hallaban en una posición p? Esto tenia la ventaja de que podía presentarse, ante los
comparativemente débil en términos de su influencia econó- °l°.s de los .exporta~?res,. como un promisorio retorno a la
mica y política. En el pasado, las inclinaciones nacionalistas VIeja y sencilla relación bilateral con Gran Bretaña gracias a
de Yrigoyen y el uso más efectivo del poder estatal se ha. la cual hablan medrado hasta 1914. Eliminar a los norteame-
bían visto limitados por la estrecha interrelación entre los rIca~os del campo de la energía podía significar un nuevo
sectores del ernpresariado nacional y el capital extranjero; medio de proteger los mercados de exportación tradicionales

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del país; lo que perderían los ingleses en exportaciones de
carbón lo ganarían en exportaciones de equipos técnicos para 11. Segunda presidencia de
la industria petrolera. Se confiaba en que con esto se apaci- Yrigoyen, 1928-1930
guaría su inquietud frente al creciente déficit comercial con
la Argentina, apuntalando así la tradicional estructura pri-
mario-exportadora.v'!
Así pues, hacia 1927 los yrigoyenistas habían descubierto un
estandarte popular ideal: una manera de abogar por el cam-
bio, con su antigua meta de la armonía de clases) sin que ello
implicara sacrificios de ninguna índole para los arraigados Las elecciones presidenciales de 1928 fueron el mayor triun-
intereses de los exportadores de articulos primarios. Si los fo personal de Yrigoyen, no obstante 10 cual menos de dos
obreros, verbigracia, ganaran mayores salarios, las concesio- años después, el 6 de setiembre de 1930 fue derrocado sin
nes provendrían cada vez más de la economía nacional, sin gran dificultad por un golpe de Estado militar, Las muche-
que fuera necesario agitar el manido espectro de la «confian- dumbres de Buenos Aires que tan ferviente apoyo le habían
za que nos tienen en el exterior». Podía ahora montarse a dado en 192~ luego tomaron su casa por asalto y, al menos
horcajadas de una posición dual: en un frente, el nacionalis- dur.ante un nempo, ~c1am.a. r. on al nuevo gobierno revolucio-
mo e~onómieo,. en el otro, el internacionalismo liberal tradi- narlo. Asi pues, la situacron creada e~ 1930 se asemejaba,
cional, permitiendo así el restablecimiento de cierta compa- en. algunos aspectos, a la de 1919. Subitamente, el pueblo
tibilidad entre los intereses respectivos de exportadores y de retiro su apoyo al gobierno y lo canalizó hacia nuevas orga-
los sectores urbanos. El petróleo fue en gran medida puesto nizaciones de masas que, también como en 1919 eran condu-
aparte de la economía primario-exportadora y de las diversas ci?as por el ejército, mientras la élite conservadora las seguía
configuraciones de poder e influencia politíca por ella gene- bien de cerca. Otro rasgo común de ambos períodos fue el
radas. carácter temporario del cambio. Para 1920 los radicales ya
Entre 1926 y 1928 esto tuvo como efecto producir un vuel- se h~bian recuperado de la amenaza de la Liga Patriótica 10
co triunfal en favor de Yrígoyen. Logró neutralizar la opo- suf~Cle~te como para sacar fuerte mayoría en las elecciones
sición de los terratenientes y exportadores conservadores, y legislativas de ~se año; en 1931 sucedió 10 mismo cuando ga-
ganarse el apoyo de los votantes de clase media y de clase naron !as elecciones para gobernador de la provincia de Bue-
obrera. En las elecciones presidenciales no hubo fuerza ca- nos A~res. ~.a ·diferencia ~stribó en que en 1919 Yrigoyen
paz de hacerle frente. Alvear seguía resistiéndose a brindar se las mgemo para prevenir el coup d'Etat mientras que en
ayuda concreta a los antipersonalistas, y se limitaba a presi- 1930 fracasó totalmente. '
dir 10 que era poco más Que un gobierno interíno. Los parti-
dos conservadores, incluido el PDP'" seguían contando con
influencia puramente regional. Los socialistas estaban díví-
didos, Movimientos locales como ellencinismo en Mendoza Composición y políticas del nuevo gobierno
y el cantonismo en San Juan eran poderosos en sus respecti-
vas provincias pero carecían de todo predicamento fuera de 1928, como consecuencia del cisma partidario de 1924 y
ellas. Los caudillos dé las provincias norteñas se habían vuel- la imposibilidad de llegar a un acuerdo con Alvear el ra-
to impopulares a causa de su apoyo a la Standard Oil. El re- dicalismo yrigoyenista giraba más que nunca en torno'de los
sulrado fue una víctoria aplastante de Yrigoyen. Salió gana- de clase media urbanos. Aún habia gran número de
dor en la Capital y todas las provincias, salvo San Juan. Ob- ~stan"ie:tos fieles a Yrigoyen, sobre todo en la provincia de
tuvo más del 57 % del total de sufragios (un 10 % más pero el centro de autoridad del partido .se ha-
que en las elecciones de 1922): más de 840.000 votos. El desplazado marcadamente hacia los profesionales de clase
12 de octubre de 1928, doce años después de iniciar su pri-
mer gobierno, Yrigoyenreasumía la presidencia de la Nación. desplazamiento se puso de manifiesto en la composición

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del gabinete en 1928, así como también en los antecedentes alguna conexión con la trata de blancas, que merced al
sociales de muchos de los congresales yrigoyenistas. Dos de "~~~:~~~,~d~~e la inmigración luego de la guerra fue cobrando
, los ministerios claves, el del Interior yel de Relaciones Ex- in a lo largo de la década del veinte. No obstante
teriores, estaban en manos de hombres salidos de los comités acusaciones de su participación en estas actividades se hi~
y de la clase media: Elpidío González y Horacio B. Oyha- mucho más aisladas luego de 1928. Aunque la hipó.
narre, respectivamente, quienes controlaban el aparato par- exigiría un examen e investigación más profundos, es
tidario en las provincias de Córdoba y Buenos Aires. Oyha. que el juego y la prostitución se tornaran, en la épo-
narte, en particular, simbolizaba a los elementos nouoeau ri- ca de Alvear, una especie de actividad sustitutiva para los
che que fueron adquiriendo predominio en el radicalismo caudillos de barrio, que reflejaba su falta de acceso a grati
luego de 1924. 5 12 ficadones políticas más normales.
En el Congreso, los hijos de inmigrantes eran entre los yri- En 1929 todo el sistema de «gobierno de los comités» in-
goyenisras una proporción apreciable. Muchos de ellos, en Itoducido por Yrigoyen en 1919 y mantenido por un pronto
especial los representantes de la Capital, provenían de los aumento del gasto público alcanzó su apogeo. Lo posibilitó
comités. Eran principalmente profesionales universitarios, la prosperidad existente, fruto de un boom de las exporta-
aunque en su mayoría debían el cargo meramente a su con- dones agropecuarias. Como señalaba el Review 01 tbe River
trol del aparato partidario en el distrito correspondiente. Es- PIafe en agosto de 1929, «la República Argentina ocupa una
to marcaba un agudo contraste con 10 que acontecía en 1916, posición ventajosas.F'" Como ocurriera entre 1919 y 1922,
en que una abrumadora mayoría de legisladores radicales eran el control sobre las finanzas públicas rápidamente quedó fue-
eerrateníentes.P'" de las manos del Congreso. Cada vez que los partidos de
Esto se reflejó en las medidas del nuevo gobierno en 1928 oposición trataban de que se discutiera el asunto, los yrigo-
y 1929. Yrigoyen abandonó de inmediato la prudencia con yenistas apelaban al simple expediente de dejar a la asamblea
que había actuado al principio en 1916 respecto de los gas- sin quórum.
tos públicos y muy pronto reimplantó su manejo del patro- Pero aunque este era, en mucho mayor medida que el prece-
nazgo oficial. En muchos casos repuso en el cargo a personas un gobierno de clase media, paralelamente a la ins-
a quienes había designado antes de dejar la presidencia, en tauración del patronazgo Yrigoyen procuró consolidar su po-
1921 y 1922. Hubo una purga implacable de los adictos a sición con respecto a la élíte y a dos grupos de presión que
Alvear;514 por ejemplo, el 22 de febrero de 1929 La Van· tantos trastornos hablan originado en 1919: el ejército y el
guardia informaba acerca del despido de 3.000 maestros cu- capital extranjero.
yos sueldos corrían a cargo del gobierno naciona!. En general, las relaciones entre el ejército y los yrigoyenistas
Como medio de saldar cuentas con ciertos acólitos que ha- 1922 y 1930 fueron más complejas de 10 que suele ad-
bían prestado decisiva ayuda en la campaña, se permitió que m;:~:i~~6~Durante el mandato de Alvear, por ejemplo, hubo
los presidentes de los comités capitalinos mantuvieran estré- OJ en el ejército y la marina al programa conservador
cho contacto con los ministros y directores de entes oficiales. restricción del gasto público, arguyendo que era urgente
Al poco tiempo se había creado gran abuso y corrupción, in- remplazar el equipo militar. Esta fue una de las razones por
tentándose llevar el sistema de patronazgo hasta sus últimos las cuales el primer ministro de Obras Públicas de Alvear
límites. En junio de 1929 se dijo que los cargos se estaban el yrigoyenista Eufrasia Loza, Se mantuvo durante tanto tiem-
vendiendo al mejor postor."!" Evidentemente, los caudillos en el cargo. En los debates presupuestarios de 1923 y
de barrio estaban ansiosos por recobrar con la mayor celeri- la intención de Loza de aumentar el gasto contó con el
dad posible las gruesas sumas que habían invertido para el del general Agustín P. Justo, ministro de Guerra, y
éxito de Yrigoyen y los gastos en que habían incurrido duo contralmirante Domecq Garda, ministro de Marina. 517
rante los años de escasez, en el gobierno de Alvear, época en trolerns . teman cierto apoyo en el ejército las propuestas pe-
la cual algunos de ellos, en la Capital y en la provincia de u de los yrigoyenistas, ya que por motivos militares J
Buenos Aires, se habían visto envueltos en actividades de estratégicos le convenía promover la autonomía en el campo
juego clandestino del tipo de las de la Mafia. También tuvie- los combustibles y de la energía.

244 245
Hacia 1927, empero, ciertos grupos conducidos por Justo y el jefe de este último, contestó con la misma moneda dicien-
alentados por sectores de la élite conservadora comenzaron d,? quela FOM co~stituía un «soviet».521 Sin embargo, diez
a mostrar disgusto ante el resurgimiento de Yrigoyen. Se anos mas tarde teman muy buenas relaciones. Selén, por en-
habló de impedir que reasumiera la presidencia mediante un tonces diputado nacional, había llegado a considerar a la
golpe de Estado; pero eh 1928 los antiyrigoyenistas extre- FOM su principal aliado. En octubre de 1928 hubo una cor-
mos tenían escaso respaldo ".Pese a que su antipatía por Yri- ta h?elga .portuaria contra las empresas de cabotaje; Selén
goyen era ampliamente compartida} existía renuencia a ini- tomo partido de inmediato por los obreros y acusó a las em-
ciar cualquier acción mientras contaba con un apoyo de ma- pres~s de haber financiado la campaña antipersonalista en las
sas tan sólido. Justo se vio obligado a negar públicamente elecciones. En 1928 volvió a quejarse de las «simpatías forá-
que estuviera preparando un golpe en favor de los antiper- neas» de las empresas navieras y su negativa a tomar en cuen-
sonalístas.s-" ta «al trabajador argentinü».522 Criticas expresadas en estos
Una vez en el poder Yrigoyen hizo cuanto pudo para reducir términos habían sido raras antes de 1922; ilustraban los
al mínimo ese peligro. Elpidio González comenzó sus intrigas m~evos ~lementos nacionalistas que habían impregnado al
para remover de puestos claves a los opositores militares ha- yngoyenismo en e! período de Alvear. Este apoyo permitió a
ciendo juegos malabares con las listas de promoción. 51' Tam- la ~OM restablecer su antiguo ascendiente en la zona por-
bién se agotaron las instancias para impedir que el antago- ruana. Aunque su viejo secretario, Francisco García murió
nismo del ejército cristalizara a causa del tema del antico- en marzo de 1930, el sindicato siguió apoyando fir~emente
munismo, como en 1919. Entre diciembre de 1928 y enero al gobierno. 523
de 1929 se produjo un levantamiento de los colonos y peones Lo mismo cabe decir del otr? grupo importante de trabaja-
agrícolas de la provincia de Santa Fe, y empezaron a circular dores de la primera presidencia de Yrígoyen, los ferroviarios.
rumores de una conspiración anarquista y comunista; el go- En este caso mostró su importancia la estructura de los co-
bierno denunció que la huelga era obra de «agitadores» y mités ct<;ada durante la campaña presidencial. Lo más que
despachó de inmediato tropas al lugar de los hechos; los co- se mostró dispuesto a hacer Yngoyen fue a mantener reunio-
mentarios aparecidos en La Epoca revelan que dio este paso ne~ ?casionales c~~ La Fraternidad y la Unión Ferroviaria.
para apaciguar al ejército. Puede verse en este episodio una Evito toda tentación de verse complicado en las numerosas
analogía en menor escala de los sucesos de la Patagonia de pequeñas huelgas que Se sucedieron, descansando feliz a este
1921-22: un problema laboral periférico, de escasa impor- respecto! .en sus intervenciones del pasado. Las ventajas que
tancia en el centra del poder político, fue explotado como tenía utilizar la estructura de los comités son muy claras: el
medio de distraer la atención del ejército y robustecer su gobierno eludía así el estigma de ser identificado con los
confianza en el gobiemo.F" «agitadores», y J por lo demás, los comités constituían un
Tampoco intentó la nueva administración revivir la antigua instrumento demasiado débil como para forzar un aumento
política laboral de Yrigoyen en Buenos Aires; es ohvio que de salarios. Así, el gobierno evitaba también comprometerse
los hechos de 1919 le habían dejado algunas enseñanzas. En de palabra o de hecho a conseguír para los trabajadores el
lugar de ofrecer franco apoyo a los sindicatos, confió a los tipo de beneficios a los que probablemente se opondría el
comités la tarea de mantener el control sobre los votos de los capital extranjero.s'"
obreros. Junto a ~sto debe n;e?c!onarse e! activo y efectivo apoyo da-
Esto puede apreciarse con claridad en el caso de la FOM, el do a los Intereses británicos. Aunque hubo aún algunas dispu-
sindicato al cual estuvo más directamente ligado Yrigoyen tas en torno de las viejas cuestiones de las tarifas de trenes
antes de 1922. Durante la primera parte de la anterior presi- y de tranvías, las relaciones con los ingleses fueron en gene-
dencia, las relaciones entre la FOM y el comité radical de la ral mucho mejores que antes. En 1929 era común que La
Boca habían sido muy malas. Rivalizaban entre sí para ga- Epoca los alabara en sus páginas, y los ingleses solían retri-
narse la adhesión del vecindario. Luego de la Semana Trá- buir la atención.
gica, verbigracia, los dirigentes de laFOM acusaron a los de! Daban sólido sustento a la nueva relación las disposiciones
comité de haber tomado parte en la represión. Nicolás Selén, emanadas de las misiones D'Abernon, delegaciones comer-

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ciales enviadas por Gran Bretaña para ver los J;Iledios ..d~ ;om· entre e! Ejecutivo y el Senado formaban parte de una cues-
batir la competencia norteamericana y reducir el déficit de tión más amplia: la de las relaciones entre Buenos Aires y
la balanza comercial con la Argentina.52 5 El gobierno argen- las demás provincias; eran episodios en una larga tradición
tino hizo ciertas importantes concesiones. Se estableció la históríca de pendencias para apoderarse de los recursos natu-
libre importación de gran cantidad de material rodante para rales de! país. Amén de constituir e! primer signo de nacio-
los ferrocarriles del Estado, y se dieron prerrogativas en e! nalismo económico en la Argentina, el problema del petróleo
campo textil la más importante de las cuales fue la reduc- fue también importante en cuanto a las disputas regionales
ción de los derechos aduaneros sobre la seda. 52• Más adelan- y de clase. El petróleo podía ser usado para robustecer la
te otro aliciente hrindado a los ingleses fue la importación posición de la oligarquía terrateniente de! interior o bien en
de'equipos
. . ' de petro'1eo. 527
para la ref macion beneficio de las clases medias dependientes porteñas. Las pro-
De este modo, en 1929 la posición de Yrigoyen se había vincias mediterráneas sabían que si no ponían freno a las in-
vuelto muy conservadora en aquellas esferas en que antes de tervenciones, los yrigoyenistas de clase media del litoral con-
1916 había sido más progresista. Su estrategia general con- trolarían e! Senado y merced a ello tratarian de apropiarse de
sistía ahora en aumentar o conservar su masa partidaria en lo que consideraban sus recursos privados.
la mayor medida posible mediante el patronazgo, y neutrali- El asunto se puso candente a mediados de 1929. En 1928 San
zar a los grupos de presión promoviendo otras políticas que Juan y Mendoza habían elegido senadores de partidos antiyri-
concordaran, en líneas generales, con sus intereses. El pro- goyenistas; en el primer caso, el líder del «cantonismo» pro-
pósito era impedir que emergiera una situación corno la de vincial, el propio Federico Cantoni, junto con su colega Carlos
1919, y allanar e! camíno para e! principal objetivo del go- Porto; en Mendoza, Carlos Wáshington Lenciuas, caudillo de
bierno, que era la legislación en materia petrole.ra. .. una fracción populista dominada por su familia.
La debilidad de los radicales en e! Senado nacional frustro El cantonismo y ellencinismo habían adquirido cierta impor-
la concreción inmediata de sus esperanzas en tal sentido. Aun- tancia a fines de la década del veinte. Ambos encarnaban en
que en 1928 los yrigoyenistas habían obtenido una gran vic- sus respectivas regiones el tipo de alianza populista que ori-
toria en las urnas aún se hallaban en minoría en e! Senado. ginalmente personificó el propio radicalismo. Eran conducidos
Las provincias del interior habían elegido con frecuencia a por grandes terratenientes que contaban con el apoyo de arren-
candidatos no yrigoyenistas en la época de Alvear, y los sena- datarios de pequeñas propiedades y de los comerciantes y
dores radicales del primer gobierno de Yrigoyen se unieron, artesanos pueblerinos. Al principio habían integrado la coa-
en general, a los antipersonalistas. Como consecuenc~a, cuando lición radical, separándose de esta alrededor de 1918, cuando
las leyes sobre e! petróleo llegaron al Senado, en setiembre de y rigoyen, mediante su control de las finanzas públicas y las
1929, este simplemente se negó, por voto mayoritario, a con- intervenciones federales creó en las provincias del interior
siderarlas.P" regímenes adictos a él, explotados a su vez en provecho de
Esto significa que la necesidad más apremiante era en 1929 los consumidores urbanos porteños. Los más afectados por
controlar el Senado vale decir, controlar las provincias, y el estas medidas fueron los viñateros de Mendoza y San Juan
único medio para ~l1o era dislocar a los partidos opositores y los productores de azúcar de las provincias del norte (Salta,
mediante intervenciones federales. A partir de ellas se podría Jujuy y Tucumán). Sin embargo, en estas últimas, a diferen-
crear gobiernos de clientela que, en aquellas regiones en que cia de las dos primeras, no 'se pudo crear partidos políticos
hubiera elecciones senatoriales inminentes, enviaran dóciles re- que gozaran del favor popular, a causa de que los pequeños
presentantes al Senado nacional. En 1928 y 1929 el gobierno propietarios no ocupaban un lugar relevante en la economía
se hizo cargo por decreto de las provincias de San Juan, Men. de las grandes plantaciones azucareras.v"
daza, Corrientes y Santa Fe. La importancia de los movimientos populistas de San Juan y
Esto provocó una inmediata intensificación de las antiguas Mendoza en 1929 derivaba de que los yrigoyenistas necesita-
disputas regionales que habían reflorecido en distintas co- ban controlar esas dos provincias para tener en sus manos el
yunturas durante e! primer gobierno de Yrigoyen. El \,ro- Senado nacional. Por ello, resolvieron impedir que Cantoni
blema de! petróleo, las intervenciones federales y e! conílicto y los demás ocuparan sus bancas, impugnando la legalidad

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de su elección; el asunto fue discutido formalmente en el el que se ponía en evidencia su oposición a la teoría y prác-
Senado en un largo debate que tuvo lugar en julio de 1929.03 • tica del gobierno representativo:
En apariencia el motivo del debate eran los procedimientos
electorales, pero la verdadera cuestión era la suprernacía po- «La Liga Republicana proclama que ningún plebiscito acci-
lítica en términos regionales y de clase) y, en última instancia, dental tiene derechos contra la nación, y que las mayorías
el control de! petróleo por las clases medias de Buenos Aires solo son respetables cuando eligen bien. Hay un derecho su-
o los terratenientes del interior. perior al de los ciudadanos y los partidos, y es e! derecho de
Cantoni, principal vocero de estos últimos, tenia importan- la República a ser bien gobernada»."2
tes aliados en otros grupos antiyrigoyenistas de diversa es-
pecie; lo apoyaban la mayoría de los partidos conservadores pese a la intensidad cada vez mayor de esta lucha, a fines de
provinciales y las facciones antipersonalistas con base en San- 1929 había pocas dudas de! triunfo de los yrigoyenistas, En
ta Fe y otros estados pampeanos; en la Capital, el PSI, cuya agosto consiguieron vencer en los debates del Senado, y Can-
influencia crecía, estaba con él. Por último, también consi- toni y sus secuaces no fueron autorizados a ocupar sus ban-
guió e! apoyo de algunos pequeños grupos de extrema dere- cas. En las escaramuzas callejeras de Buenos Aires e! Klan
cha que hablan aparecido durante la época de Alvear como por lo general resultaba vencedor, y parecía probable que así
restos de la Liga Patriótica y movimientos similares no tan habría de continuar en el futuro.
notoríos."" A despecho de la violencia y de! clima de aguda tensión que
Los debates generaron un creciente clima de violencia en originó esta lucha, en 1929 faltaban palpablemente las con-
Buenos Aires en la segunda mitad de 1929. En julio surgió diciones que hablan hecho de 1919 un año tan critico para
una fuerza de choque paramilitar de los yrigoyenistas llama- e! gobierno radical. En e! ejército, los grupos que abogaban
da e! Klan radical, expresión de lo que había de más oscuro por un coup d'Etat estaban aún prácticamente aislados, sin
en e! radicalismo. No era la primera en su tipo: en las luchas apoyo de la élirc ni de! pueblo.'" Los propios grupos de la
contra los disidentes partidarios de 1918 y 1919 la prensa élite estaban enfrentándose entre sí a causa de la misión
había mencionado muchas veces una «guardia pretoriana del D'Abernon y de los anuncios de nuevos convenios con los
Presidente», compuesta, según se decía, de empleados públi- ingleses. Así pues, la extrema derecha no consiguió la adhe-
cos reclutados en los comités y de delincuentes de segunda sión que había logrado en 1919. A diferencia de la Liga Pa-
categoría a quienes e! primer mandatario les habla perdona- triótica, la Liga Republicana no tuvo apoyo popular; tampo-
do su sentencia de cárcel. En el pasado, en circunstancias co la prensa hacía referencia, al menos en este momento, a
normales, esta fuerza de choque había servido meramente los «dos gobiernos», como había ocurrido en 1919 cuando
para desbandar los mitínes de los opositores al gobierno en a y rigcyen se le escapaba la autoridad de las manos. Aunque
época de elecciones, pero cuando se vivían momentos de ten- e! Review of the River Plate veía señales de desilusión em r,
sión, como en el período del armisticio, no tardaban en salir «el vasto ejército de buscadores de puestos, cuya admiraci:Sr
a relucir las armas. y adulación del Primer Magistrado no está de! todo exente
El Klan de 1929 fue un vástago de esos primeros grupos, de amor interesado», en 1929 no hubo entre los adictos ~
organizado al parecer por una serie de congresales yrigoyenis- y rigoyen defecciones en masa.nac Aunque a veces el patro-
tas que mantenían contacto directo con los comités partida- nazgo oficial no se estiraba tanto cuanto ellos hubieran que-
rios de la dudad. Entre sus hazañas se contaron diversos ata- rido, su hábil instrumentación aún mantenía unidos a los
ques callejeros, cerca del Congreso, a opositores al gobierno yrigoyenistas.
y, en diciembre, el asesinato de Carlos W. Lencinas. La gran diferencia entre 1919 y 1929 era que e! surgimiento
Los grupos de derecha replicaron fundando en e! mes de de una grave crisis política no privaba al gobierno de las
octubre su propia organización, la Liga Republicana. Las es- simpatías de la clase media ni desencadenaba contra él la
caramuzas a tiros entre ambos bandos se tornaron frecuentes. acción concertada de los grupos económicos de presión. Esto
La Liga Republicana era una organización francamente auto- es bien notorio en los comentarios publicados por el Reoieu:
ritaria. El 14 de octubre de 1929 publicó un manifiesto en 01 the River Plate en octubre de 1929; luego de describir 10$

250 251
sucesos diciendo que «no significaban nada más grave que de origen norteamericano, que en los últimos años habían
una inquietud política superficial», defendía a Yrigoyen de sostenido la balanza de pagos, gradualmente retornaron a
la acusación de que era un «dictador», diciendo: Estados Unidos como respuesta a las posibilidades especula-
tivas. Así pues, la disminución de las exportaciones argenti-
«No se ve claramente en qué problema nacional verdadera- nas fue acompañada de una evaporación de los fondos de
mente trascendente el Presidente ha actuado como un dicta- inversión que habían fluido hacia el país.
dor, y, comparada con el papel de ciertos jefes de gobierno La primera situación realmente crítica se produjo hacia fines
europeos y latinoarnericanos, [ ... ] su conducción de los de año, cuando a causa de un conjunto de condiciones clima-
asuntos de la nación no ha originado cambios revolucionarios ticas adversas y de la lóbrega perspectiva prevaleciente en la
en el orden institucional o político de los acontecimientos comunidad agrícola la cosecha fracasó. Las consecuencias de
que afecten notablemente el orden social, económico y jurí- esto se hicieron discernibles en primer lugar en el mercado
dico de la vida nacional o la relación de la República con el urbano de trabajo vinculado al sector comercial externo. En
resto de! mundo. [ ... ] Cualquiera sea e! fundamento de los noviembre La Epoca todavía informaba con satisfacción que
cargos que se han hecho al Presidente de extralimitación en los dirigentes ferroviarios realizaban visitas simbólicas a Yri-
sus facultades, queda en pie e! hecho de que las consecuen- goyen para tenerlo al tanto de la forma en que progresaban
cias prácticas no han sido tales que pudieran dañar al ciuda- las negociaciones con las empresas en materia de salarios;536
dano u hombre de negocios corrientes. El orden social no ha un mes más tarde, estas negociaciones habían cesado por como
sufrido perturbaciones, y la vida económica de! país continúa pleto, y los sindicalistas comenzaron a asediar a los funciona-
por sus canales naturales. Los ejecutivos de importantes or- rios con quejas sobre despidos y aumento del desempleo.
ganizaciones comerciales e industriales que han tenido oca- La depr~sión tuvo un impacto instantáneo en el gobierno; su
sión de departir con el Presidente en cuestiones vinculadas autoconfianza fue prontamente desplazada por muestras cada
al comercio y el trasporte han hecho público su elogio de la vez más notorias de desesperación. En un intento -típica-
evidente ambición de Su Excelencia de alentar todo tipo de mente infructuoso- por dar la impresión de que hada algo
empresa conducente al bienestar económico y prosperidad para proteger a los obreros ferroviarios, el gobierno promul-
de la República».53' gó en diciembre un decreto por el cual se establecían siete
días de vacaciones pagas en las líneas estatales; tenía la vana
En los tres últimos meses de 1929 e! gobierno había iniciado esperanza de que las empresas privadas siguieran su ejemplo,
con gran determinación su segunda etapa: la organización y de que conseguiría el crédito correspondiente.t'"
de elecciones en las provincias intervenidas por decreto. A Como en 1921, la depresión tuvo asimismo repercusión in-
la sazón parecía haber capeado el temporal y estar en condi- mediata en el sindicato de los portuarios. Al poco tiempo, en
ciones de introducir con éxito las leyes sobre el petróleo en los comienzos de 1930, cuando los embarques de la cosecha
las sesiones legislativas de 1930. debían estar en su apogeo, Se tuvo noticia de que se estaban
produciendo altercados entre los trabajadores con el fin de
controlar las oportunidades de trabajo en el puerto, que dis-
minuían velozmente.s'" Otro reflejo de la crisis fue que José
Depresión y revolución Luis Cantilo, que en 1928 había sido reelecto intendente de
Buenos Aires, empezó a organizar la provisión de alimentos
En ese preciso momento, como secuela inmediata de la quie- y bienes de consumo baratos,539 medida semejante a la
bra de Wall Street en octubre de 1929, la Gran Depresión adoptada en 1920 para tratar de contrarrestar el aumento
comenzó a hacer sentir sus efectos en la Argentina, luego de en el costo de vida.
haber sido presagiada durante todo e! año por e! aumento de! Las actividades de Cantílo al frente de la municipalidad eran
déficit en la balanza de pagos. Este último traducía la caída un índice de que la depresión no solo incrementaba el desem-
de los precios agropecuarios en e! mercado mundial y la mer- pleo sino que en breve lapso originó un perceptible aumento
ma de las exportaciones, así como el hecho de que los fondos de los precios, combinación de efectos derivada fundamental-

252 253
mente de la principal medida tnmada por el gobierno como bién una marcada declinación de las importaciones, de 1.135
respuesta a la crisis: en diciembre de 1929 cerró.l~ .Caja de a 735 millones de pesos oro en igual lapso, pero esta decli-
Conversión, con lo .cual se abandonaba la convertibilidad del nación no bastó para impedir que e! déficit de la balanza de
peso vigente desde el auge exportador en 1927. La medida pagos se incrementara en 276 millones de pesos oro.""
tenia por objeto poner fin a la salida de oro resultante de Uno de los aspectos .más críticos de todo esto, empero, era
una balanza de pagos desfavorable a! par que se mantenía que la merma en las Importaciones, sumada a la inflación lo-
el patrón oro. Asimismo, permitía que el peso argentino se cal, socavaba la situación financiera del fisco. Como resulta-
cotizara de acuerdo con las variaciones en las divisas inter- do de la disminución de los ingresos por impuestos a las im-
nacionales. Durante todo el año 11;130 el peso se depreció, portaciones las recaudaciones fiscales tuvieron una brusca caí-
con respecto al dólar estadounidense y a las principales mo- da, pese a 10 cual e! nivel del gasto público siguió durante un
nedas europeas, alrededor de un 20 % en promedio -uno tiempo en aumento: en comparación con 1929, aquellas dis-
de los motivos principales de la tendencia inflacionaria que minuyeron en 1930 alrededor de un 9 %, y el gasto aumentó
apareció ese añ~. Aunque los precios agropecuarios dismi- . a! proporcion.'
en 19u ., '42 E sto traducí
ucra 1os esf uerzos d esespe-
nuyeron en general, en consonancia con la contracción de los radas de! gobierno por mantener su flujo de patronazgo y,
mercados externos, los precios de las importaciones fueron por ende, su apoyo popular. Pero el hecho de que no se re-
forzados al alza por la veloz depreciación del peso. dujera el gasto público provocó un marcado incremento ·del
Esta súbita ola inflacionaria se vinculó con el cierre de la Caja déficit en los ingresos fiscales ordinarios, y por consiguiente
de Conversión en otro importante aspecto. El sistema de de la deuda flotante. El déficit presupuestario de 1930 al-
convertibilidad de la moneda argentina habla sido ideado co- canzó los 350 millones de pesos moneda nacional, y la deuda
mo- un mecanismo de regulación monetaria y crediticia. Toda flotante, la astronómica suma de 1.200 milloncs.v'"
vez que una situación desfavorable de la balanza de pagos Si bien este nivel del gasto contribuyó a aliviar los efectos
originaba un egreso de oro, se suponía que el volumen de de la depresión al mantener el nivel de demanda, la inflación
circulante se habría de contraer en una cantidad correspon- y el deterioro de la balanza de pagos eran sus facetas clara-
diente; al reducir las reservas bancarias, esto impondría un mente negativas. También perjudicaba a los exportadores
freno automático- al crédito y obligaría a aumentar las tasas agropecuarios, La imposibilidad del Poder Ejecutivo y otras
de interés. Así, una reducción en las existencias de oro ponía entidades oficiales de detener el gasto, y su búsqueda frené-
en marcha un proceso deflacionario automático hasta que la tica de financiamiento interno para salvar la brecha de las
balanza de pagos alcanzaba e! equilibrio.540 Por otro lado, e! recaudaciones fiscales, implicaron que las tasas de interés y
abandono de la convertibilidad de la moneda implicó que las las condiciones del crédito fueran extremadamente riguro-
condiciones monetarias y crediticias internas quedaran des- sas. Hacia 1930 el valor de los bonos de Tesorería desconta-
vinculadas del sector externo y de la balanza de pagos. Uno dos que se comenzó a emitir a ritmo crecíente para enfren-
de los objetivos principales de! gobierno en diciembre de tar la merma en las recaudaciones totalizaba un tercío del
1929 fue evitar una deflación drástica y mantener en lo po- crédito bancario pendiente total."!' Con esto, los beneficia-
sible la actividad económica y las condiciones del crédito en rios tradicionales del crédito barato -los terratenientes liga-
los niveles previos a la depresión. Este intento de amortiguar dos al mercado externo-- se vieron privados de él, en un mo-
los efectos de la depresión fue en buena medida un fracaso. mento en que tenían ante si la catastrófica perspectiva del
El colapso del sector exportador desencadenó una desocupa- colapso de sus precios y mercados. Esto mismo había sucedi-
ción creciente; además, al contribuir a mantener el nivel de do ya en la posguerra, sentando las bases de la creciente opo-
demanda, la eliminación de la convertibilidad no hizo más sición de los hacendados a las políticas populistas de Ytigo-
que acelerar la presión inflacionaria, con la única consecuen- yen, pero en 1930 la crisis era mucho más general y profun-
cia de desequilibrar aún más. la balanza de pagos, En el año da de lo que había sido en 1921 y 1922.
fiscal 1929-30 el valor de las exportaciones declinó casi un El gobierno no ignoraba estos peligros. Poco después del
40 %; de 1.000 millones de pesos oro que hablan sumado de la Caja de Conversión procuró aliviar la presión so-
el año anterior, se redujeron a solo 600 millones. Hubo tam- el crédito interno tratando de obtener préstamos externos

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y así trasferir su deuda al exterior. /1. fines de! año 1929 aco'.'teda en 19~9, e! último año próspero, en 1930 e! yrigo.
logró un préstamo de 5 'millones de libras en la casa Baring yemsmo se habla convertido en una amenaza para los hacen,
Brothers de Londres, y en abril de 1930, 50 millones de dó. ~ados y com~rciante~. El gobierno no actuaba en cuanto a!
lares de bancos neoyorquinos.é'" Pero no pudo conseguir na- npo ~e cambl?,. habla pasado a ser un gran competidor en
da más, y estas sumas eran insuficientes, con el añadido de materia de crédito y estaba llevando e! endeudamiento del
que al depreciarse e! peso implicaban un correspondiente au- país a. lit;- punto U:sostenible. Estas condiciones hicieron que
mento del endeudamiento neto del país, incrementando en las ptl~clpales entlda~es de los terratenientes y exportadores
última instancia la necesidad de nuevos préstamos cuando las "e coaligaran contra el. En un memorando conjunto del 25
fuentes de la oferta ya Se estaban agotando. Por ende, e! au- de agosto, la Sociedad Rural, la Unión Industrial y la Bolsa
mento del endeudamiento externo era un curso de acción pe. Je Cereales demandaron que se adoptaran enérgicas medidas
ligroso, y a medida que trascurría el tiempo parecía más cer- para reducir el gasto público y se pusiera fin a la depreciación
cana la posibilidad de que, a menos que se tomaran medidas de! peso reabriendo la Caja de Conversión. De allí en más
para reducir drásticamente el gasto público, al gobierno le re- apenas había que dar un breve paso para e! golpe. militar.
sultaría imposible cumplir con sus compromisos externos.F'" Una vez que los grupos descontentos dentro del ejército con.
No es necesario aclarar qué significaba esto para los hacenda.. taron con el apoyo de los principales intereses económicos
dos: desde e! punto de vista de sus mercados y de sus rela- tuvieron vía libre para actuar.548 . ,

ciones de inversión, no podían ver en ello otra cosa que la


catástrofe definitiva.
Amén de su creciente inquietud acerca de la política finan-
ciera oficial, los comerciantes y exportadores de Buenos Aires El derrumbe del apoyo de la clase media
comenzaron a quejarse por la imposibilidad de las autorida-
des de controlar la depreciación del peso. Se dijo que las Al mismo tiempo, su oportunidad para hacerlo se vio facili-
compras de productos del país en el extranjero se habían freo tada por otro factor vital: e! efecto de la depresión en las
nado por razones especulativas, a la espera de una mayor clases medias urbanas, que aniquiló e! apoyo popular de que
depredación y el consecuente abaratamiento de los artículos gozaba Yrigoyen. En 1929 todo e! sistema de control de! go·
argentinos. Luego de que fracasara e! intento de estabilizar bierno dependia de su capacidad de seguir apelando al gasto
la situación de! país en materia de divisas merced al présta- público y al patronazgo; pero ya a comienzos de 1930, alerta
mo de los bancos neoyorquinos, se exigió la reapertura de la ante la amenaza de los terratenientes y en uná tentativa
Caja de Conversión y de los envíos de oro al exterior. desesperada por reducir la deuda flotante, comenzó a dismi-
Uno tras otro, los grupos que habían apoyado al gobierno en nuir poco a poco, no el gasto en cifras absolutas (este con-
1929 se volvieron rápidamente contra él. Por ejemplo, tinuó incrementándose, en verdad) pero sí su ritmo, hasta
27 de junio el Review 01 tbe River Plate declaró, en un deba- llegar un momento en que resultó insuficiente para sostener
te sobre la cuestión de! tipo de cambio y la convertibilidad: la estructura de patronazgo creada. Incapaz de acoger bajo
su paraguas protector a todos los que ahora, con la depresión
"La teoría de que una caída en e! valor de! peso en dólares, y el desempleo, súbitamente exigían esa protección, la estruc-
al limitar las importaciones y fomentar las exportaciones, tura comenzó a resquebrajarse; lo más notorio fue la repen-
contrarrestada hasta cierto punto el nivel desfavorable de la t~na ~rosión de los lazos entre el gobierno y los comités par-
balanza comercial prueba ser falsa dia a día. [ ...] y 10 tidarios. Y e! descalabro de! aparato partidario trajo consigo
lamentable es que, por sus amplias reservas en oro, la un esfuerzo concertado de la oposición para atacar al gobier-
tina ha tenido todo este tiempo un arma suficientemente no y usurpar el apoyo popular.
te y flexible como para reducir al mínimo el trastorno».647 Los primeros signos se evidenciaron á principios de 1930,
cuando desde e! Congreso y desde los principales órganos de
En estas cuestiones económicas y financieras se halla una prensa partidarios los yrigoyenistas elevaron sus voces de
las claves de la revolución de 1930. A diferencia de 10 protesta contra la falta de puntualidad en e! pago de los suel-

256 257
dos a la administración pública y la lentitud para llenar las todo el trascurso de la campaña se sucedieron pendencias po-
vacantes pese a que el partido Se afanaba por aliviar la de" co dignas entre los caudillos de un mismo o de distintos ba-
presión.P'" Meses más tarde el gobierno; en vez de aumentar rrios. Dentro de los comités había facciones que se culpaban
el nivel del gasto, lo redujo, e intentó despedir a algunos mutuamente de haber «arreglado» de antemano las candida-
agentes públicos. De inmediato los yrigoyenistas presentaron turas, y se acusó a los comités de haberse trasformado en «te-
mociones en el Congreso para que se adoptasen garantías le- rritorios feudales sujetos al monopolio de un único grupo o
gislativas, con el fin de que su clientela no perdiera sus pues- persona».552 Todo esto trasparentaba las mayores exigencias
t05. 550 Para la época de las elecciones legislativas de marzo, impuestas a la estructura de los comités barriales como con-
los yrigoyenistas ya estaban totalmente desmoralizados. En el secuencia del deterioro provocado por la depresión, y los es-
Review 01 tbe Rioer Plate se leía: fuerzos desesperados por no perder los contactos en el go-
bierno. Pero al profundizarse la depresión, la inflación erosio-
«El rasgo saliente de la campaña electoral han sido las discre- nó los ingresos y creció la desocupación, multiplicándose el
pancias que exhibieron en todo el país los representantes del número de descontentos en el partido.
partido oficial (adictos al presidente Yrigoyen), y a juzgar En la Capital Federal las elecciones representaron una derro-
por las manifestaciones actuales en muy pocas provindas exis- ta aplastante para los yrigoyenistas y un triunfo del PSI. En
te un frente unido contra la oposición. En la Capital Federal, comparación con 1928, aquellos disminuyeron 'u caudal de
los yrigoyenistas son sin duda muy fuertes, aunque su pres- 152.000 a 83.000 votos. En 1928 sus rivales más próxi-
tigio se ha debilitado recientemente por el abandono de la mos en la Capital habían sido los antipersonalistas, con
proverbial política yrigoyenista contenida en la frase «Del 60.000 votos; en 1930 los socialistas independientes obtu-
gobierno a casa». Tanto los diputados salientes de la Capi- vieron 109.000. Además, los yrigoyenistas perdieron el apo-
tal Federal como de la provincia de Buenos Aires han vuelto yo obrero. En los barrios obreros el PS tuvo bastante éxito;
a presentar sus candidaturas casi en bloque, lo cual ha provo- sus votos aumentaron respecto de 1928 de 14.000 a 36.000,
cado gran insatisfacción en el electorado, ya que en el caso de en tanto que los de los yrigoyenistas disminuyeron de 51.000
muchos destacados dirigentes de los "Comités" locales su a 29.000. 553 En la provincia de Buenos Aires los resultados
lealtad fue pagada durante años con promesas de un cargo fueron bastante parecidos: Yrigoyen había obtenido 217.000
de diputado nacional ... y ahora esas promesas han demos- votos en 1928 y sólo logró 171.000 en 1930, en tanto que
trado ser vanas; como consecuencia, muchos adherentes a el Partido Conservador pasó de 73.000 a 154.000 votos.
Yrigoyen se sienten molestos, y en la mayoría de los distri- Hubo oscilaciones similares en Córdoba y Santa Fe.
tos han surgido dos facciones dentro del partido, llamadas Peto lo interesante es que los yrigcyenistas perdieron mu~.
respectivamente los "reeleccionistas" y los "anti-reeleccionis- chos menos votos en las provincias del interior, donde había
tas": y ha cobrado difusión que estas últimos evidenciarían menos vínculos con el gran sector exportador y, por lo tanto,
su malestar votando en blanco».551 los efectos de la depresión no eran tan marcados. En Mendo-
za, por ejemplo, donde se había librado una gran batalla po-
Aunque las divisiones de esta índole habían sido corrientes lítica con los lencinistas en 1929, los yrigoyenistas obtuvie-
en el pasado, al disputarse diversas facciones el acceso pre- ron 27.000 votos en 1928 y 24.000 en 1930; para Salta las
ferencial a las fuentes de patronazgo, los yrigoyenistas siem- cifras respectivas fueron de 20.000 y 17.000, y para Santia-
pre se habían ingeniado para resolver sus discrepanc~as en go del Estero, de 27.000 Y 23.000. En general, cuanto mayor
medida suficiente como para organizar campañas eficaces. era la distancia a la Capital menos votos perdieron los yrigo-
Por lo general había bastante maniobrabilidad como para re- yenistas en 1930. En parte esto puede atribuirse a prácticas
partir los cargos en forma equitativa, o al menos se podían electorales fraudulentas, más comunes en las zonas remotas y
hacer suficientes promesas creíbles como para crear un frente atrasadas; pero aun así estas netas diferencias regionales SU~
unido. Pero en 1930 se prepararon para las elecciones sin gieren bien a las claras que la pérdida de apoyo de los yrigo-
mucha fuerza ni entusiasmo. Los comités de la Capital yenistas se debió en mayor medida a la depresión que a las
movilizaron en modo alguno su acostumbrada energía. En luchas políticas de 1929.

258 259
Esta eieccron cambió totalmente el panorama respecto de los ternas en el gabinete no eran nada nuevo. En cambio, la de.
sucesos de 1929. Tan pronto se conocieron los resultados hu- presión económica explica muy bien por qué la «senilidad»
bo nuevas explosiones de disgusto entre los yrigoyenistas de de Yrigoyen, la «corrupción» y la falta de espíritu partidario
base y los dirigentes medios. Por primera vez en su carrera cobraron importancia cuando lo hicieron.
política el propio Yrigoyen fue blanco de los ataques de los por consiguiente, 10 que sucedió en 1930 fue que la depre-
grupos de clase media de los comités, que 10 acusaron de sión acabó en muy breve tiempo con el partido yrigoyenista,
«no haber ayudado» al partido en las elecciones, de favorecer sacando a relucir hasta qué delicados extremos había deposi-
a «elementos ajenos» y de rodearse de una «nueva camarilla». tado su confianza en el patronazgo oficial. Desaparecido este
Esto expresa, nuevamente, la importancia que habían adqui. último, el gran movimiento triunfalista del periodo de auge
rido los lazos de patronazgo en cuanto al apoyo popular del de las exportaciones (1926 a 1929) en gran parte se desinte-
gobierno.P'" grQ, siendo imposible revivido en medio de una crisis econó-
También por primera vez los adictos a Yrigoyen comenzaron mica de tal magnitud. La depresión destruyó también el pres-
a manifestar inquietud por su estado de salud, tornándose tigio personal de Yrigoyen y la imagen de Mesías que ha-
común atribuir los problemas del partido a su imposibilidad bía cultivado a 10 largo de toda la década. Para la población
de manejar los diferendos dentro del gabinete. González, en general, su venerada personalidad dejó paso a la de un
Oyhanarte y el vicepresidente Enrique Martfnez, que antes anciano decrépito.
babían tenido sus propios imperios de patronazgo subsidia- En los meses de invierno la desintegración política se aceleró.
rios, se veían ahora obligados, para proteger su situación, a Crecieron las dificultades financieras, las precios continua-
competir entre sí por una porción' mayor del cada vez más ton en alza y una vez completados los embarques de las co-
exiguo presupuesto oficia1. 55 f) Situaciones análogas se presen, sechas e! desempleo aumentó a un ritmo aún más rápido. Al
taban en lasprovincias. En mayo de 1930, el gobernador sa- ahondarse la crisis, el gobierno respondió con una estridente
liente de la provincia de Buenos Aires, Valentín Vergara, fue propaganda, organizando manifestaciones de empleados pú-
asimismo atacado por los hombres del partido a causa de su blicos y tratando de ampliar el Klan radical para convertirlo
displicente actitud en la distribución de cargos públicos.''" en fuerza de choque contra los partidos opositores. Poco
Es preciso hacer cierto hincapié en este punto, pues muchos antes de! golpe, trató de ganarse las simpatías de prominen-
relatos sobre la revolución de 1930 han aducido como princi- tes conservadores ubicándolos en puestos claves. El día ante-
pal motivo del colapso del gobierno la presunta senilidad de rior al que se produjo aquel, por ejemplo, el ex presidente
Yrigoyen. Una visión equilibrada de los hechos no permite Figueroa Alcorta fue designado presidente de la Corte Su-
sostener tal cosa. En ese período crítico Yrigoyen apareció en prema de Justicia.55 8
público probablemente con más frecuencia que en ningún Tal vez el ejemplo más interesante de los esfuerzos realizados
otro de su carrera. Una circunstancia especial fue el 9 de ju- por e! gobierno para ponerse a cubierto de cualquier ataque
lio, fecha en la cual, quebrando por completo sus hábitos, fue la revitalización, en agosto de 1930, de sus antiguos con-
ofreció un banquete en la Casa de Gobierno para más de tactos con los sindicatos. La Epoca publicó una serie de ma-
4QO altos militares; luego envió un telegrama personal de fe- nifiestos, la mayoría de los ferroviarios, en apoyo de las auto-
licitación al ejército por el empeño que había demostrado ridades electas. Se intentaba atemorizar a los grupos de opa-
en la preparación del desfile de ese día.'57 Esto ilustra hasta sici6n levantando el viejo espectro de 1919: una alianza entre
qué punto era consciente Yrigoyen del peligroso grado de e! gobierno y los obreros. Pero en 1930 ya no estaban en con.
hostilidad hacia él en los círculos militares. diciones de iniciar una rebelión ni en favor de! gobierno ni
Las interpretaciones que toman a Yrigoyen como eje de los por ninguna otra causa. Cuando sobrevino el golpe militar
acontecimientos tienen la dificultad de que trasforman con no hubo prácticamente reacciones en la clase obrera.559 Ni
notable rapidez y muy pocas pruebas concretas al «líder ex- los sindicatos ni los obreros por su cuenta apoyaban tanto al
perto» de 1928 en el «anciano senil» de 1930; por lo demás, gobierno como para alzarse en su defensa; por lo demás, tam-
no permiten comprender por qué se quebró la moral parti- poco tenían los medios para hacerlo, ya que la depresión ha-
daria en esta última fecha. La corrupción y las disputas in- bía impreso en ellos sus efectos deteriorantes.

260 261
En las críticas semanas anteriores al 6 de setiembre volvió a La diferencia entre la depresión de posguerra y los aconteci-
ponerse en evidencia hasta qué punto la depresión había mientos de 1930 radica, obviamente, en el grado de severi-
cristalizado la hostilidad hacia el gobierno. Bandas de estu- dad de ambas crisis. En 1930 el gobierno había fomentado
diantes comenzaron a organizar violentas manifestaciones en tantas expectativas que le fue imposible encontrar el modo
las calles de Buenos Aires. Como grnpo vitalmente interesa- de repartir los sacrificios a que obligaba la contracción eco-
do en las oportunidades de expansión que les abría el patro- nómica; sus intentos en tal sentido no hicieron más que le-
nazgo oficial, se habían contado en el pasado entre los prin- vantar por doquier oposición contra él. Por último. como
cipales adictos de Yrigoyen. Los partidos opositores también antes le había ocurrido a Alvear, el control del partido se le
aprovecharon la situación cuanto pudieron, como lo demues- escapó de las manos a Yrigoyen. Así, se repitió una situa-
tra el siguiente extracto del preámbulo a un manifiesto que ción que ya se había presentado esporádicamente en 1919
dieron a conocer los derechistas y los socialistas independien- pero de modo. mucho más acentuado, y los conservadores;
tes el dia 15 de agosto: las .c~ases medias urbanas pudieron unirse durante un lapso
sufICIente como para derrocar al gobierno.
«[ Considerando] que los dineros públicos se despilfarran sin De este modo paradójico llegó a un abrupto final la era de
más criterio que el capricho del Presidente y las conveniencias las alianzas políticas entre la élite y las clases medias urba-
electorales del partido oficialista, precisamente en momentos nas, iniciada con la fundación de la UC en 1890. A pesar de
en que merman los recursos fiscales y el contribuyente sufre que alentaron el golpe de Estado en la década del treinta
las tribulaciones propias de un malestar económico en vías de las clases medias se vieron prontamente privadas de los frutos
acentuación. del poder ,d~ que habían gozado con Yrigoyen; fue por ello
»... que mientras el país tropieza con dificultades cada vez tan rápidamente se enfrentaron con el gobierno militar
mayores para la colocación de sus productos en el exterior, el Uriburu. Después de setiembre el gasto público fue in-
Poder Ejecutivo abandona, con negligencia inexplicable, la e implacablemente reducido para aliviar la presión
gestión pública relacionada con los intereses agrarios. el crédito interno e impedir que el pais no pudiera
»... que a la crisis institucional se ha agregado una grave crisis cumplir lo~ c0!llpromisos contraídos con el exterior. Los prin-
económica, producida por la desvalorización de nuestro signo perjudicados fueron los grupos de clase media depen-
monetario y la falta de una obra positiva de gobierno ... ».560 Más adelante se introdujo un sistema de control cam-
castigaba a los consumidores urbanos al aumentar
El golpe militar de 1930 comprendió, pues, dos procesos fun- de los artículos importados; al mismo tiempo se
damentales: la enajenación de los intereses conservadores H· todo lo posible por apuntalar la situación de los' te-
gados a la exportación y de los grupos de poder pertenecien- rrateníentes, renegociando sus mercados, otorgándoles gene-
tes a ellos, como el ejército, y la súbita pérdida de apoyo créditos y alentándolos a reducir sus costos mediante
popular por parte del gobierno. Parece haber pruebas sufi- disminución de los salarios agropecuarios. Por muy di-
cientes de que el principal factor subyacente en esos procesos razones, el radicalismo no logró recobrarse del daño
fue la depresión económica. En 1930 el «conservadorismo» en 1930. A partir de entonces, y si se exceptúan unos
había llegado a exigir una posición de flexibilidad política y y esporádicos lapsos muchos años más tarde, fue sicm-
de control directo del Estado para proteger sus intereses un partido de oposición.
económícos. En perfodos de auge de las exportaciones y de ex-
pansión la élite podía delegar su poder político en una coali-
ción que abarcara a sectores de la población urbana, como el
radicalismo; pero en medio de una depresión -como hasta
cierto punto había demostrado la época de 1921 a 1924----
los soportes objetivos de la alianza desaparecían de inmedia-
to, apareciendo una situación de suma cero en la que un gru-
po o el otro se veía forzado a hacer sacrificios económícos.

262
conSC)l1(lar su posición y ser capaz de proteger y promover
12. Visión en perspectlva intereses esenciales.
La politización de nuevos grupos condujo a la adopción de la
Ley Sáenz Peña en 1912, reforma concebida como la apertu-
ra de un camino para establecer una coalición entre la élite
y los grupos de clase media nativos, que permitiera restaurar
la estabilidad política y en parte conceder mayor vigor a la
élite para su manejo de la clase obrera inmigrante. La ley
excluía del voto a los inmigrantes y no se preocupaba en ab-
La revolución de 1930 demostró que si bien la política so'uto por liberalizar o alentar la naturalización de extranje-
gentina había adquirido ciertos rasgos híbridos durante los ros, por temor de que esto permitiera el surgimiento de
cuarenta años anteriores, la. supremacía de la élite terratenien. partidos «extremistas» ajenos a la red de control conserva-
te y comercial de la región pampeana no había disminuido dora. En consecuencia, menos de la mitad de la población
en ningún grado apreciable. El golpe diluyó la impresión masculina potencial adquirió el derecho al voto. El sistema
que la introducción del gobierno representativo y el ascenso se había creado de modo tal de mantener a los trabajadores
del yrigoyenismo habían hecho que el poder pasara a nuevas en una posición subordinada, o a 10 sumo ofrecerles meras
manos, y restauró una estrecha y neta relación entre el poder válvulas de escape para acelerar la desaparición del anar-
económico y el control formal del Estado. quismo. La huelga ferroviaria de 1912 demostró bien a las
Pero esta no es sino una parte de la historia, ya que no claras cuál era la posición de Sáenz Peña en materia de sala-
[a la transición fundamental que tuvo lugar en esos cuarenta rios. Por ende, la reforma tuvo importancia, esencialmente,
años. En 1890 sólo había un electorado relevante: la propia por las concesiones que hizo a la clase media, más que como
élite, En las batallas políticas de ese año se puede atisbar a un auténtico intento de enfrentar el problema obrero.
ciertos sectores de la élite, los pertenecientes a la tra- Merece destacarse que los cambios producidos en este perio-
tando de acicatear a las clases medias urbanas para movilizar- do nunca se revirtieron totalmente. El golpe militar de 1930
las en su favor. No obstante, cuando la crisis del noventa fue una restauración conservadora, pero la política argentina
quedó atrás, la estabilidad fue reconquistada merced a retuvo con posterioridad a él muchos de sus nuevos rasgos
número de pactos de facciones dentro de la propia élite, pluralistas. El golpe destruyó al yrigoyenismo, a sus círculos
1919, y sobre todo en 1930, la situación habíase modificado de políticos de clase media y a la relación especifica que se
drásticamente. La élite se vio obligada a sopesar con había entablado entre la élite y la clase media a fines de la
cuidado la posición de la clase media urbana y a buscar década del veinte; pero en ningún momento significó un
apoyo antes de actuar contra Yrigoyen. Si, por ejemplo, retorno al siglo XIX. Más exacto es decir que logró que las
generales Justo y Uriburu hubiesen intentado impedir clases medias retrocedieran y ocuparan el papel subordinado
reelección de Yrigoyen en 1928, es muy posible que se que la generación de Sáenz Peña había previsto para ellas,
hieran enfrentado con una contrarrevolución popular. La eliminando su carácter de eje del sistema electoral que ellas
cendenda de ese período radica, pues, en que signó la misrnas se habían adjudicado. En muchos aspectos, la década
ción de una actividad política mucho más amplia y comple- treinta implicó, más que una ruptura completa con el pa-
ja que la hasta entonces vigente. un ajuste retrospectivo en la estructura política. El
Aunque entre 1890 y 1930 la élite siguió siendo, incuestiona- «fraude patriótico» del período de Justo, entre 1932 y 1938,
blemente, el factor de poder dominante en la sociedad ar- en que los conservadores manipularon las elecciones en for-
gentina, dejó de actuar en un vacío político. La transición ma tal de conservar la presidencia, fue en esencia un orna-
a un sistema pluralista ya se hizo evidente en 1901, cuando mento más sólido agregado al sistema de participación con-
Pellegrini fue acosado por la presión popular y debió aban- y limitada que había inaugurado Sáenz Peña. En
donar el gobierno. A partir de entonces la élite se vio forza- ciertos aspectos puede considerarse a Justo como la persona
da a buscar un marco de consenso y aliados políticos para que puso en práctica la idea del partido «orgánico» al que

264 265
aspiraron Pellegrini y Sáenz Peña; los respec~ivos esque~as vía hacia los opositores de aquel. A ello se debe que disimu-
implicaban la integrac~ón política ~e ~rupos ajenos a la, élite lara sus llamamientos tras un velo de metáforas. Hasta fines
pero en forma subordinada y restringida, de modo de. I.mpe- de la década del veinte, la heterogeneidad de su base impidió
dir la excesiva injerencia de grupos extraños en las declslO~es incluso que desarrollara un programa partidario. Los radica-
oficiales. Tanto Sáenz Peña como Justo com~arúan el ob!~­ les recurrieron a una ideología metafísica y al prestigio de
tivo de mantener, de una u otra manera, el hderazgo políti- y rigoyen como mecanismos conciliadores que crearon lazos
co de la élite conservadora, y al mismo tiempo ganar para ella artificiales entre sus adictos. .
cierto grado de legitimidad popular. Hacia 1916, el radicalismo se había convertido en un parti-
La diferencia entre Sáenz Peña y Justo era que en 1912 la do de masas; poco después comenzó la transición que, a la
élite podía contemplar la posibilidad de delegar el control postre, concedería un rol dominante a los grupos ?e .c~ase me-
del Estado en sus rivales políticos, mientras que en la década dia por oposición a los dirigentes-hacendados pnrmnvos. El
del treinta se vio obligada a excluirlos mediante cU~9uler meollo de la cuestión residía en el triunfo electoral. La ba-
procedimiento que estuviera etl; sus manos. Dos condiciones talla continua en este sentido llevó al rápido aumento de los
principales explican esto. La primera es que en. 1912 l~ opo- comités locales y de sus líderes de clase media. Cuanto más
sición del radicalismo a la élite era muy superficial; mas allá se expandían las atribuciones de los comités, más terreno per-
de la competencia por los cargos públicos, la éli.te y los diri- dian los antiguos dirigentes partidarios y más descoufiaba
gentes radicales tenían antecedentes muy semeJant~s .Y una del gobierno la élite conservadora. En la ciudad de Buenos
común adhesión al desarrollo de la estructura economica es- Aires, en particular, los intentos de los radicales por agen-
tablecida. La segunda es que en épocas de expan~ión econó- ciarse el firme apoyo de distintos sectores urbanos comenza-
mica los intereses de la éli te y de las clases medla~ urbanas ron a chocar con los intereses de la élite.
eran suficientemente compatibles como para posibilitar una En la primera presidencia de Yrigoyen, la más importante
alianza política y admitir que estas últimas participa;a.n en esfera de conflictos fueron los manejos del gobierno con la
cierta medida del poder. Ninguna de estas dos condiciones clase obrera con el fin de ganar sus votos y minar la posición
prevalecían en la década de 1930. .,. . del PS, para lo cual tendió a favorecer la posición ne~ociado;
Examinando con mayor detalle la propia historia del radica- ra de los sindicatos durante las huelgas. Esta estrategia logro
lismo, es evidentemente errónea la idea tradicional de e¡ue cierto éxito en las huelgas marítimas de 1916 y 1917, pero
el partido fue desde el comienzo un órgano representativo fracasó al aplicarse a las huelgas ferroviarias de 1917 y 1918:
de la clase media. Antes de 1924, fue controlado en gran m,; Cuando estas últimas pusieron en peligro los intereses de los
dida por una élite muy flexible de terratenientes. En la de- exportadores y de las empresas extranjeras, los gr~~os n~­
cada de 1890, el radicalismo revivió una pauta ya muy con~­ cionales y foráneos se unieron para enfrentar la palluca OfI-
cida durante el siglo XIX: el pasaje del poder y del ~ontrol di- cial; asf surgieron la Asociadón Nadonal del Trabajo en
recto del Estado de uno a otro subsector de la élite conser- 1918 y la Liga Patriótica en 1919, y presionado por ellas el
vadora. Su aparición fue parte de la reacción (precipitada gobierno debió cambiar de rumbo.
por la depresión de 1890) que suscitaba el hec?o de que los Digamos, entre paréntesis, que la búsqueda de antecede~tes
beneficios y subsidios oficiales fueran, en ocasiones, prerro- a la relación de Perón con la clase obrera urbana en la déca-
gativa de las camarillas dominantes. Muchas de las aborta- da del cuarenta omite por lo general mencionar el papel del
das revueltas radicales anteriores a 1912 fueron el trémulo fi- gobierno radical durante la Primera Guerra Mundial. Tanto
nal de una tradición de guerras civiles mediante las cuales las Yrigoyen como Perón procuraron controlar a la clase obrera
disputas de esta índole se resolvieron, a lo largo de todo el conquistando el apoyo de los sindicatos. La diferencia pnn-
siglo XIX, dentro de la élite. . , .. cipal entre ellos radica en la magnitud de los beneficios que
La fuerza del radicalismo luego de 1905 derivó de su habili- cada uno pudo ofrecer. En la mayoría de los casos, Yrigo-
dad para movilizar el apoyo. p~pular a~ecuánd~se a una am- yen no tuvo para dar otra cosa que aliento moral, y en con-
plia variedad de grupos en distintas regiones. S~, con tal pro- secuencia su vínculo con los «sindicalistas» nunca se forma-
pósito, no lograba atraerse a un grupo determinado, se vol. lizó o institucionalizó. Perón no enfrentó, por 10 demás, una

266 267
alianza como la Liga Patriótica, con apoyo militar y popular. la década de 1920 de una sociedad más abierta, con el au-
Como en su época la antigua estructura del Libre Cambio de los salarios, dio por resultado que los- sindicatos
ya estaba en buena parte desintegrada, pudo argumentar fren, cecliel'an hasta cierto punto a asociaciones pluric1asistas, co-
te a otras clases sociales que la causa de los trabajadores ofre. las comités ferroviarios yrigoyenistas.
da la posibilidad de una ampliación de! mercado iuterno duda alguna, durante la guerra los «sindicalistas»' me-
favorable al programa de industrialización. gracias a la protección de Yrigoyen; las exitosas huel-
Los vínculos de Yrigoyen con los sindicatos y las huelgas son portuarias de 1916 y 1917 hicieron de la FüM la ca-
un ejemplo de la creciente importancia política de la clase indiscutída del movimiento sindical. Asimismo, la súhi-
obrera a comienzos de! siglo xx. La historia de los sindicatos retracción del apoyo oficial en 1921, sumada a los efec-
entre 1890 y 1930 puede dividirse en varios periodos, que de la depresión de posguerra, muy pronto llevaron al
corresponden, en general, a las condiciones prevalecientes en colapso de la FüRA. Las huelgas de este periodo ilustran
e! mercado de trabajo y a los ciclos de! sector exportador. que bien los «sindicalistas». se preocupaban mucho por los
Hasta 1900 aproximadamente, en consonancia con la fase DOlctu"ri<)S y ferroviarios,. otros. grupos, como los barrende-
depresiva de la década anterior, los sindicatos fueron muy murúcipales, los obreros de los frigorífisos y los meta-
débiles. Entre 1900 y 1910 se vieron fortalecidos por el auge lúrgicos, les importaban mucho menos. Ejemplo notable de
del sector primarío. Hacia 1910 ya evidenciaban nuevamente es Semana Trágica, en la cual grandes. sectores de la
signos de debilidad, en tanto y en cuanto una cantidad cada obrera se movilizaron espontáneamente en. una: huelga
vez mayor de inmigrantes saturaba e! mercado de trabajo gef.enll. La espontaneidad y la violencia fueron consecuencia,
urbano. El nuevo impacto depresivo de 1913 a 1917 volvió parte, del bajo nivel de sindicalización, Muy distintas
a debilitarlos; luego, hasta 1921, merced al aumento de las fueron las huelgas de mediados de 1919, cuando los «sindi-
exportaciones, la recuperación de los niveles de la producción ya habían logrado establecer una base más amplia
nacional, el incremento de la ocupación y la redistribución firme. La gran significación de la Semana Trágica reside
del ingreso en perjuicio de los asalariados, hicieron que alean- que ejemplifica los distintos niveles de coherencia ideoló-
zaran e! punto culminante de toda la época anterior a la dé- gica entre los obreros y los grupos que constituyeron la Liga
cada de! cuarenta. La depresión de posguerra de 1921 trajo Patriótica. La huelga general de 1919 fue más una sucesión
consigo un súbito colapso. A fines de la década del veinte motines desarticulados que una rebelión obrera; en con-
había indicios de un resurgimiento, liderado por los ferrovia- la acción de la Liga reveló una unión y organización
ríos, pero una vez más quedó trunco a causa de la Gran De- cabales, pese a que los motivos de su acción eran una
presión. falsa y exagerada de las causas del malestar obrero.
Suele considerarse que este periodo de la historia de la cla- secuencia de acontecimientos durante la guerra puso de
se obrera fue homogéneo y que en él privó el movimiento asimismo, que otro agente cardinal de la política ar-
«anarcosindicalista». Sin embargo, había entre el anarquis- anterior a 1930 fue el capital extranjero. Los ingle-
mo y el «sindicalismo» gran diferencia. El primero era en mostraron en repetidas oportunidades que constituían un
buena medida la respuesta a las frustradas aspiraciones a la poderoso grupo de intereses, aun cuando poco después de la
movilidad de los inmigrantes europeos y a un grado relati- su posición se vio desafiada por los norteamericanos.
vamente escaso de diferenciación entre los obreros urbanos, bien su vínculo con la élíte no careció de asperezas -cO w

en tanto que la aparición del «sindicalismo» coincide con la lo demostraron, por ejemplo, los altercados en torno de
de grandes unidades productivas, mayores exigencias de es- tarifas de ferrocarríles-, hubo siempre entre ambos una
pecialización, salarios diferenciales y la nueva presencia de comunidad de objetivos subyacente, según quedó ilustrado,
trabajadores nativos cuya respuesta de clase era por lo común particular, durante las huelgas ferroviarias de 1912 y 1917.
menos extrema que la de los inmigrantes. Por su énfasis en muchos aspectos, los ingleses (y sus agentes en los direc-
la cuestión salarial, el «sindicalismo» cobraba importancia en de las empresas locales) fueron los motores principa-
periodos de gran inflación, que afectaba a algunos de los de la reacción contra la política laboral de Yrigoyen. Da-
grupos antes más privilegiados. Por último, el surgimiento da la relación que mantenían con la élite, no los afectó mucho

268 269
Para aclarar y destacar mejor un punto de! que ya nos he-
el cambio de gobierno en 1916. Durante la guerra carecieron mOS ocupado, digamos que en su conjunto este período ilus-
de los medios para recurrir a su poder económico en una for- tra el tipo de condiciones que permitían una ampliación de
ma crudamente imperialista, pero pudieron alcanzar la m~~or la estructura institucional y favorecían la participación po-
parte de sus objetivos acomodándose al marco ~e la política pular, y aquellas otras q,;,e iban _en contra de todo ~Ilo: La
nacional. Sacaron amplio provecho de la xenofobia y losgran- introducción de la Ley Saenz Pena y e! auge del radicalismo
des prejuicios clasistas de la so.cledad argentm~, y manipula- luego de 1905 reflejaron la común adhesión de los exporta-
ron a su antojo grupos de presten como la Sociedad Rural y dores y de los consumidores urbanos a una economía espe-
la Asociación Nacional de! Trabajo. Por último, los sucesos cializada en la producción de artículos primarios. Este co-
de mayo y junio de 1921 vinieron a dem?strar q,:,; también mún apoyo al Libre Cambio, que otorgaba a la industria
podían controlar movimientos como la LIga Patriótica, q?e nacional un papel apenas secundario, se vio fortalecido en
tenía considerable apoyo fuera de los sectores empresaria- períodos de crecimiento .econó~icoJ cuando los sectores do-
les internos. minantes de la clase media tuvieron acceso al excedente eCO-
Luego de su fracaso con los sindicatos, y en un ~s~uerzo por nómico gracias a su penetración en la burocrac:i:a y en las
contener su pérdida de apoyo popular te! presllglO. que ga- profesiones liberales urbanas. Pero si en esas épocas el ra-
naban grupos rivales como la Liga Patriótica, el gO!;l1erno ra- dicalismo florecía, se marchitaba y decaía velozmente en pe-
dical apeló más concretamente en 1919 a sus relaciones con ríodos de estancamiento o depresión. Entonces la élite no
la clase media, presagiando e! advenimiento de la política podía ganarse a los grupos de clase media permitiendo un
de patronazgo y la creciente i?Iportancia .de los «aparatos» aumento de! gasto público. Tanto los años 1921-24 como
partidarios en la década del veinte. A partir de entonces cr~­ 19JO ilustran que en épocas de depresión el programa defla-
ció rápidamente la influencia de los grupos de clase media cionario de la élíte productora entraba en agudo conflicto
en e! radicalismo, y la posición de Yrigoyen .IIegó a de~ender con los intereses inflacionarios de la clase media consumi-
de conservar la adhesión de las clases medias dependientes. dora. Ello destruía de imnediato cualquier alianza previa y
Este fue el origen de! problema político central de. e.sa déca- llevaba a una lucha franca por el poder.
da: la magnitud y distribución del presupuesto O~IC!al. Otro rasgo interesante de esta sociedad era e! carácter «de-
Teniendo en cuenta e! carácter general y los objetivos del pendiente»' de su clase media urbana, que comenzó a poner-
radicalismo, 'puede decirse que no se difere~c!aba d<; otros se de manifiesto alrededor de 1900. Su surgimiento como
movimienrosoonaervadores populares de América Latina, El grupo coherente coincidió con la recuperación del sector pri-
partidoperseguíacomo meta perpetuars~ en e! poder c0t;' e! mario después de la depresión del noventa y con e! adveni-
fin de alcanzar un sistema .estable, mediante e! cual pudiera miento de una nueva generación, la de los. hijos de 105 inmi-
conceder 'heneficies simulténearnente a diversos grupos socia- grantes europeos, de gran movilidad ascendente. Las carac-
les. Su:raison d'étre giraba-en torno de problemas distributivos terísticas de este grupo eran Ull reflejo del peculiar desarrollo
más que en torno ,de la reforma o el cambio social. Pese del sector industrial y de la relativa ausencia de oportunida-
a que pretendía mejorar 1asituación de la clase obrera,. la des dentro de! sector privado para los grandes empresarios,
UCR no ·era 'un partido 'que abogase por la reforma social, los gerentes y empleados de alta jerarquía nativos. Los es-
Análogarnentecsus 1azoscon los consumidores de clase me- tratos superiores de la clase media urbana tendieron a ocupar
dia le :impidieroll promover la industrialización, por lo me- una posición parasitaria respecto de la élite, y por su depen-
nos hasta 'que Iacuestién .del 'petróleo adquirió prominencia, dencia del gasto público adoptaron algunos. rasgos propios
a fines de 10 .décadadel veinte. Finalmente, debido a sus co- de los rentiers.
nexiones con 105 'terratenientes (que nunca desaparecieron) La peculiar estructura social urbana sirvió de "ase' a muchos
tampoco ,¡jbog6 ']Dar la reforma agraria, ~~ lo esencial,. su de los rasgos distintivos de la política en Ja, época' radical.
objetivo (era incrementar la tasa de crecimiento económico Habida cuenta de su necesidad de recorrer un camino inter-
y utilizar -el sistema político para distribuir una cie:ta pro- medio entre los intereses de los productores rurales y los de
porción del excedente, con vistas a crear una comunidad or- los consumidores urbanos, el radicalismo [avoreció marcada-
gánica.

270
27!
mente a Buenos Aires en desmedro de otras regiones. Cuando por el sistema norteamericano de los aparatos partidaríos
esos dos sectores entraron en conflicto, como ocurrió en que parecía más adecuado en una sociedad en la
y 1929, hizo concesiones a los intereses de los consumidores
grandes aspiraciones de movilidad social.
restándolas a las zonas políticamente menos significativas política urbana solo pudo comenzar a trascender la estre-
interior. Aunque el radicalismo alcanzó un desarrollo nacio~ estructura de patronazgo estatal utilizada por los radica-
nal y demostró ser capaz de adaptarse a las diversas condi. les cuando creció el sector industrial. Si antes de la Primera
dones locales, perpetuó e intensificó la hegemonía de Buenos Guerra Mundial la industria hubiera sido más fuerte, podría
Aires sobre el resto de! país. haber tenido mayor éxito un intento por incorporar a los
La estructura social de la Argentina urbana determinó tam- inmigrantes a la política. Aunque e! proceso de industrializa-
bién la importancia política del sistema de patronazgo ción aún está inconcluso, el rápido crecimiento de una eco-
tal y e! estilo de la actividad local de los radicales, con su én- nomía industrial fue uno de los rasgos más notorios del pe-
fasis en los vínculos zonales y su fuerte favoritismo por el riodo posterior a 1930. El populismo burocrático de! yrigo-
sector terciario. Influencias análogas eran notorias en el tipo yenismo fue poco a poco dejando lugar a nuev~s partidos 'po-
de prebendas con que traficaban los comités y los caudillos de líticos, que deseaban llegar al pod~r con e! objeto de apli~~r
barrio para reclutar adeptos. Uno de los motivos de que la políticas impersonales en favor de mtereses globales específi-
Ley Sáenz Peña fuera tan frugal eu su concesión del sufragio cas, en lugar de un sistema de conduc~ión p¡;rsonal del patro-
fue que la élite conservadora tenía escaso control de las ocu- nazgo oficial. De todos modos, e! an~lguo .SIstema no ha de-
paciones urbanas, fuera de las que pertenecían al Estado. La saparecido del todo y e! patronazgo sigue siendo un e!~mento
política porteña llegó a tener un gran parecido con la de importante en la política argentina y en la perduración de!
Tammany Hall," si bien en la Argentina ningún partido al- propio radicalismo.
canzó la magnitud de los norteamericanos de fines del si-
En la mayoría de los aspectos, e! primer ""perimer:t~ de de-
glo XIX. Como e! sistema no daba lugar, en general, a los mocracia popular realizado en la Argentina termino en e!
empresarios privados, lo más que podían brindar los caudi- fracaso. Casi todos los problemas que pretendió resolver eran
llos de barrio era puestos públicos y pequeñas obras de cari- tan evidentes en 1930 como 10 habían sido veinte o treinta
dad. Resultó difícil expandir el sistema a fin de convertirlo años atrás. Fundamentalmente, el radicalismo no consiguió
en un vehículo para la asimilación y la movilización política superar e! problema de la inestabilidad p,?lítica: .en verdad,
de los inmigrantes; fuera de los subsidios lisos y llanos, solo fue su mayor víctima en e! siglo xx. A dlferencl~ de moví-
era capaz de gestos paternalístas bastante superficiales -los mientes similares habidos en otros lugares, fue incapaz de
centros de atención médica y asesoramiento jurídico gratui- esbozar una fórmula adecuada para conciliar entre sí a los
tos, y los famosos repartos de vino y empanadas en las no- diversos grupos que representaba o aspiraba a rel?resentar.
ches anteriores a las elecciones-o No estaba en condiciones, La experiencia radical tiene muchos puntos de semejanza c0!l
por ejemplo, de conseguir trabajo en el comercio o la indus- una pauta de abortado reformismo qu~ ha llegado a ser h~bl­
tria para los inmigrantes. Como resultado, solo las clases tual en América Latina. Ilustra la futilidad de pretender Im-
medias dependientes tuvieron nn papel destacado en e! sis- plantar un cambio o tratar de llevarlo a la práctica sin contar
tema político. con los indispensables instrumentos de poder para ello. El
Esto tuvo cierta importancia también en el fracaso del PS. aporte del radicalismo al desarrollo de la sociedad argentin.a
Además de tener reputación de sectarios, luego de 1916 los tuvo más bien el carácter de un precedente o de una anti-
socialistas se vieron desplazados primero por el surgimiento cipación del futuro que el de una realización ~fectiva . .Fue
de los «sindicalistass y luego por e! aparato partidario radi- el reflejo de la aparición de una estructura SOCIal pluralista,
cal. Fueron incapaces -de desarrollarse coherentemente como pero también mostró por primera .vez las dific~tades de
partido 0 como alianza de clases. El único grupo socialista aplicar un sistema de poder compartido en una SOCiedad con
que 10gr6 éxito en la década de! veinte fue el PSI, fundado marcada inclinación hacia e! elitismo y los privilegios tradi-
en 1927 y que abandonó la idea de Juan B. Justo de implan- cionales. Postergó temporariamente los conflictos sociales,
tar una social-democracia a la europea, inclinándose en cam- pero no los superó.

272
273
clase obrera: la de los rentiers, profesionales, etc., la de.l?s
Apéndice 1. Estructura ocupacional industriales Y comerciantes y la de los empleados adminis-
y. de clases de la población masculina trativos.
<le la ciudad de Buenos Aires, según Cuadro 9. Tamaño estimado de la clase obrera y de las otras
nacionalidad, 1914 clases en la ciudad de Buenos Aires, 1914.
Total de la población masculina ocupada 626.861
(a) Categorías ocupacionales generales que no C(!rres-
ponden evidentemente a grupos de clase media
El censo nacional de 1914 contiene datos suficientemente « Industrias y artes manuales» 204.566
detallados sobre ocupación y nacionalidad como para po- «Trasportes» 44.282
Trabajadores no calificados (peones, jornaleros, etc.) 206.028
der hacer una serie de generalizaciones en cuanto a la estruc-
tura social y de clases de la población masculina de la ciudad Total 454.876
en dicho año. Hay dos dificultades que deben tenerse pre- (b) Grupos no pertenecientes a la clase obrera incluidos
sentes en estos cálculos. La primera es que el censo no es del en la)
todo confiable; por ejemplo, en la clasificación por ocupacio- Industriales y comerciantes 10.275
nes correspondiente a la provincia de Buenos Aires, figuran Empleados administrativos en la industria (15 % de
204566) 30.000
exactamente 500.000 personas con ocupación «no especifi- Empleados administrativos en el trasporte (20 % de
cada»; -si bien el problema no se presenta con igual magni- 44.282) 10.000
tud en la Capital Federal, hay sin duda algunos errores. La Total 50.275
segunda dificultad es que el censo no indica la posición de El total de la clase obrera es igual a (a) menos (b),
clase de las personas dentro de cada ocupación. Esto dehe 10 cual corresponde al 64 % del total de la población
inferirse por eliminación, y a veces basándose en estimacio- masculina ocupada 404.601
nes bastante groseras. El prohlema principal radica en esti-
mar la cantidad de empleados administrativos [iobire-collar El censo registra para la Capital una población ma~culina ocu-
workers]. Para el sector industrial, que en general tenía una pada de 626.861 personas; dejando de lado al primer grupo
baja intensividad de capital, hemos calculado la proporción de rentistas, profesionales, etc., 204.566 de esos hombres
de esos grupos en un 15 %; para el sector trasportes, de más eran incluidos entre las «Industrias y artes manuales», 44.282
alta inrcnsividad de capital, en un 20 %. Ambas cifras pue- en «Trasportes» y 206.028 en actividades ':'0 califi~adas. (pea:
den ser un poco altas. . nes, jornaleros y empleados de comercio sm n~n~un OhC10 ni
A primera vista la población masculina ocupada de Buenos profesión). La suma de toda es!a gama. d~ actividades -que
Aires se divide en seis categorías. En la cúspide de la pirá- en un primer momento parecerla constiturr la clase obrera-
mide social se hallan los rentiers, fundamentalmente hacen- un total de 454.876 individuos, o sea el 72 % de la po-
dados absentistas o propietarios de tierras urbanas, y las per-' blación ocupada total. No obstante, esta cifra exagera la pro-
sanas directamente dependientes de ellos. En segundo lugar porción de la clase obrera, ya que incluye a.10.27~ pers~na~
están los profesionales, funcionarios públicos, oficiales de las registradas como «ptopietat1~s.de et;Ipresas md?sttlale?>.>, as!
Fuerzas Armadas, profesores, escritores y artistas. Les siguen como a los empleados administrativos ·de la industria y el
los industriales y comerciantes, y a continuación los emplea- trasporte, a los que puede considerarse pertenecientes a la
dos administrativos. Viene por último la clase obrera, dividi- clase media. Para la industria, calculamos este grupo de em-
da en trabajadores calificados y no calificados. En aras de la pleados sobre la base de un 15 % del total (;104.566),.10
simplicidad y la homogeneidad, pueden reducirse estas seis cual da alrededor de 30.000 personas (carecería de sentido
categorías a cuatro, considerando que los rentistas, profesio- dar una cifra exacta); para el sector trasportes, partimos de
nales y funcionarios constituyen un solo grupo, y también la un porcentaje del 20 %, lo cual nos da, sobre un total de
clase obrera. En tal caso, había tres categorías fuera de la

274 275
44.282, alrededor de 10.000 personas. Vale decir que en su en 119.124 personas. Aplicando igual método al sector tras-
conjunto estos dos grupos de empleados administrativos su- portes obtenemos 24.918 obreros inmigrantes. Si a estas dos
maban unos 40.000, cifra que, añadida a los industriales y cifras se añaden los 167.446 inmigrantes no calificados que
comerciantes, da 50.275; Y si esta cifra se resta del total de da el censo, se obtiene un total de 311.488 individuos, o sea
454.876, obtenemos una cantidad neta correspondiente a la el 72 % del total de inmigrantes (véase el cuadro 11).
clase obrera de 404.601 personas, es decir, alrededor del Del cuadro lOse infiere que los obreros nativos sumaban
64 % de la población ocupada total. El 36 % restante esta. 292.871, un poco menos que los obreros inmigrantes. La di-
ba integrado, pues, por las clases media y alta de la ciudad. ferencia principal entre la comunidad de nativos y la de los
Al mismo tiempo, había en la ciudad 394.463 argentinos na. extranjeros era que no había inmigrantes entre los rentistas,
tivos y 428.871 residentes extranjeros de sexo masculino; funcionarios y profesionales; la mayoría de los inmigrantes
esta diferencia de nacionalidad se reflejaba en la distribución no pertenecientes a la clase obrera eran industriales o co-
de las ocupaciones y en la estructura de clases. De los varo- merciantes, o bien empleados administrativos.
nes nativos, 88.491 (el 23 %) eran rentistas, altos funcio- A partir de estas mismas cifras puede construirse el cuadro
nario, o profesionales. Si a ello se le agregan los industriales sobre la estructura social de la ciudad que aparece en el capf-
y comerciantes y una estimación de los empleados adminis- tulo 1 (véase la página 22).
trativos, se obtiene un 26 %. Otro hecho significativo en
cuanto a la población nativa es que alrededor de 50.000 per- Cuadro 11. Estructura de clase de la población inmigrante
sanas eran empleadas por el Estado, ya sea en la educación o en la ciudad de Buenos Aires, 1914.
en la administración pública. Las cifras respectivas aparecen
en el cuadro 10. Total de inmigrantes ocupados
• 428.648
(a) Total de inmigrantes ocupados en la industria 149.397
Industriales y comerciantes 7.869
Cuadro 10. Estructura ocupacional de la población argentina Empleados administrativos (15 % de 149.397) 22.404
nativa en la ciudad de Buenos Aires, 1914. Obreros 119.124
Total de nativos ocupados (h) Total de inmigrantes ocupados en el trasporte 31.147
394.463 Empleados administrativos (20 % de 31147) 6.229
(a) Grupos no pertenecientes a la clase obrera Obreros 24.918
Rentistas, funcionarios, profesionales, etc. 88.491 167.446
Industriales y comerciantes (c) Trabaiadores no calificados
2.024
Empleados administrativos en la industria El total de obreros inmigrantes se obtiene suman-
(15 % del total de nativos ocupados en la do los obreros ocupados en la industria, los ocupa-
industria, 55.169) 8.450 do? en el trasporte y los trabajadores no calificados 311.488 (72 %
Empleados administrativos en el trasporte del total de
(20 % del total de nativos ocupados en el inmigrantes
trasporte, 13.051) 2.627 ocupados)
Total 101.592 (26 %
det total de
nativos ocupados) Estos cuadros vienen en apoyo de algunas afirmadones he-
(h) Total de nativos ocupados en la «administración chas en el texto principal. Dentro de las clases medias, había
pública» y en eeducaciórn 50.770 (13 % una clara especialización según la nacionalidad. Asimismo, se
del total de pone de relieve el tamaño del caudal de votos obreros. La
nativos ocupados)
significación de estas cifras radica en que puede verse de qué
manera todo ello modeló la política seguida por Yrigoyen.
De un total de 428.648 inmigrantes ocupados, 149.397 lo Teniendo en cuenta que solo votaban los nativos del país,
estaban en la industria; luego de restar las cifras correspon- no es de sorprender que los radicales hayan preferido Iavo-
dientes a los patrones y al personal administrativo, la clase recer a las clases medias empleadas en el sector terciario y a
obrera inmigrante empleada en la industria puede estimarse algunos sectores de la clase obrera.

276 277
Apéndice 2. Notas hisroriográficas 110 y Silvia Sigal,"·' obra interesante y estimulante basada en
el concepto de «modernización» y cuyas propuestas centrales
sobre el surgimienro del radicalismo pueden sintetizarse así:

1. El radicalismo representó el componente político de un


proceso de «modernización» desarrollado en la Argentina co-
mo consecuencia de la expansión de la producción de artícu-
los primarios para la exportación luego de 1870.
2. Aunque había en el Partido Radical residuos de un pa-
Hasta hace poco los estudios sobre el populismo radical eran sado «tradiciona!»"·· aquel era reflejo de la demanda de par-
de índole polémica y superficial. No es escasa la bibliografía ticipación política de ciertos grupos terratenientes excluidos
sobre el tema."" pero gran parte de ella solo tiene limitadas de los beneficios del poder durante el gobierno de Roca y sus
aplicaciones en la investigación histórica. En este apéndice sucesores, coaligados con otros grupos análogamente movili-
haremos una breve reseña de algunas de las obras analíticas zados de las nuevas clases medias.
más recientes, en la esperanza de contribuir a una mejor de- 3. Se pudo comprobar que una proporción estadísticamente
finición de determinados problemas y controversias y de es- significativa de votantes radicales en 1916 estaba concentra-
timular las investigaciones y la crítica, da en zonas con gran número de inmigrantes europeos, de
Una primera contribución importante fue, en la década de alto grado de urbanización y de instrucción, variables adopta-
1950, el trabajo de John J. Johnson.562 Según est,: autor, el das como criterios básicos de la «modernización». Los votan-
radicalismo fue el vehículo de los «sectores medios» de la tes radicales se nucleaban, pues, en los grupos «modernos».
Argentina, cuyo rol sería esencialmente análogo al de la dase 4. Pese a que el partido tenía cierta tendencia a favorecer a
media de Europa y Estados Unidos. El cuestionable supues- las regiones. desarrolladas del litoral (Buenos Aires, Entre
to de esta concepción radica en sus connotaciones relativas Ríos, Santa Fe, Córdoba), por primera vez extendió la vida
a la «revolución burguesa» característica de una sociedad in- política a todo el ámbito nacional -otra de sus característi-
dustrial. La dase media urbana argentina no fue una bur- cas «modernas»-. El particularismo y el estrecho regiona-
guesía industrializadora sino más bien un apéndice depen- lismo que tanto hablan figurado en la política tradicional co-
diente de la economía primario-exportadora: en lugar de opo· menzaron a declinar.
nerse al agrarismo lo apoyó, principalmente por razones
vinculadas al consumo. Yo diría que ni el surgimiento del ra- El valor del estudio de Gallo y Sigal reside en lo que sostie-
dicalismo ni la revolución de 1930 pueden interpretarse como nen acerca del desarrollo del radicalismo más que en su con-
una lucha entre los intereses rurales y los industriales. La tribución a la teoría de la modernización. Personalmente no
importancia de esto es que expresa la diferencia clave entre he encontrado que el concepto de modernización sea de mu-
la sociedad industrial convencional y la sociedad primario- cha utilidad. Parece llevar a una definición del partido como
.exportadora pluralista. Estructuras económicas distintas tie- agente de la modernizacián política (o sea, su capacidad para
nen su correlato en diferentes formas de desarrollo social y responder a las demandas de participación política de una
político. En la Argentina, la integración política de la dase dase media por vía del gobierno representativo), con-
media urbana se logró sin plantear desafío alguno a la estruc- ducido por miembros de la élire tradicional, y motivado por
tura agrario-cornercial. (e invocando) valores e intereses tradicionales y modernos
Johnson descuidó también el hecho empírico de que el radi- (vale decir, una ideología de base metafísica y ética dirigida
calismo se formó a partir de una coalición entre sectores de bacia los objetivos seculares de la redistribución del poder).
la élite terrateniente y los grupos de dase media urbana; cuadro, bastante confuso, muestra las dificultades inhe-
noción de una oposición entre ambos generada por la estruc- rentes a la al caso argentino de la dicotomia tra-
tura se vuelve así todavía menos admisible. Esto fue señala- incluso en su versión «dualista» revi-
do por primera vez en un ensayo precursor de Ezequiel Oa- 565

278 279
reciente desarrollo¡ la zona central, de desarrollo más anti-
Cualquier crítica cabal de la modernización debería ir mucho guo, y la atrasada zona norte. En las elecciones mencionadas
más lejos. Cuando se aplica a Latinoamérica criterios de este
intervinieron tres partidos: la UCR, la Liga del Sur (dirigida
tipo por lo general se hacen ciertos supuestos cuestionables
por Llsar:dr? de la Torre) y los conservadores, que obtuvie-
tendiéndose a ignorar el rasgo esencial del desarrollo latinO: ron los siguientes resultados sobre la base del indice de mo-
americano, que diferencia a esta región del mundo occidental dernización construido por los autores: 567
industrializado: el tipo de vínculos económicos externos den-
tro de la región sobre los cuales descansan las superestruc,
turas sociales y políticas.P'" El enfoque de Gallo y Sigal pasa Porcentaje de votos obtenidos por
Indice de
po~ alto -:ste rasgo a causa de que adoptan, en general, cri- Región modernización VeR Liga del Sur Conservadores
renos sopoc~lturales de modernización (v. gr., la educación
y. la nacionalídad), También es discutible que pueda ser vá- Sur 3,348 30,3 43,4 26,3
Centro 6,158 62,0 9,6 28,7
lido cualquier esquema dicotómico de esa índole con respecto Norte 7,855 57,0 40,4
a la región pampeana, que constituía una sociedad de fron-
tera de reciente colonización y con muy pocas características
de la comunidad tradicional. Observaban Gallo y Sigal que los radicales obtuvieron ma-
No obstante, el aporte de Gallo y Sigal consistió en aclarar yor cantidad de votos en la zona de más alto nivel de roo-
que el Partido Radical subsistió como una coalición de gru- dernización; los conservadores, por su parte, obtuvieron me-
pos que no solo incluyó a las clases medias sino también a nos votos en las zonas más modernas y más votos en las me-
miembros de la afianzada clase terrateniente. Asimismo for- nos !"odernas. Pero también la diferencia entre la UCR y
mularon una valiosa hipótesis en cuanto a la politización de la LIga del Sur era, según ellos, explicable en términos de
las clases medias urbanas después de 1890, sugiriendo que modernización. La zona central era, comparada con la zona
el c?ntrol ~el apa.rato ,estatal se convirtió en un problema sur, de inmigración más antigua; el grueso de la población
masrvo debido al lllter~s. de las nuevas clases medias por ac- de aquella estaba constituida por hijos de inmigrantes naci-
ceder al patronazgo oficial y a los puestos en la administra- dos en el país, en tanto que en el sur el número de extranje-
ción pública. r~s era .mayor e iba en aumento. Esto se reflejaba en las
Los radicales no tenían por objetivo una revolución en el dlferenCla~ entre ~m~os partidos e.n cuanto al otorgamiento
s7nti.do ~: la clás~ca. revolución burguesa europea, sin~ la re- del sufragl? a los inmigrantes. la LIga del Sur propiciaba esta
distribución economica entre los grupos terratenientes de dis- medida, mientras que la UCR se oponía a ella. Los autores
tintas regiones, y entre la élite y las clases medias urbanas. extraian la conclusión de que la adhesión a la UCR estaba
Aunque en el partido adquirían expresión los conflictos in- con mayor frecuencia asociada a las zonas de desarrollo más
ternos de los grupos terratenientes en lo tocante al reparto antiguo y establecido (como la central), en tanto que las
de los beneficios obtenidos merced a los vínculos con el ca- zonas de desarrollo reciente tenían más probabilidades de en-
pital extranjero (comunicaciones, préstamos hipotecarios gen~~ar nuevos partidos que se opondrían a aquel. Esta si-
etc.), también era expresión del desafío de los grupos ' tuacron -c-sugerfan los autores- era muy probablemente el
n.os al monopolic; del control político del que gozara ;esu.ltado de te';lsiones de .tipo regional entre los grupos de
clOr:a!~ente la élite conservadora. Tal es, en gran medida, la
l?ffilgrantes antiguos y recientes, En la fecha en que se rea-
postcion adoptada en el presente libro. lízaron las elecciones los inmigrantes del sur recién se estaban
A partir de los datos sobre las elecciones celebradas en estableciendo, mientras que los de la zona central habían lle-
provincia de Santa Fe en 1912, Gallo y Sigal trataron gado treinta o cuarenta años atrás. Por lo tanto, esta última
mostrar con más detalle el grado en que los votos radicales zona gozaba de arraigados privilegios, que serían desafiados
estaban ligados a ciertos índices de modernización, definidos por el sur como zona en desarrollo. De ahi el surgimiento de
tomando como criterio el nivel de instrucción y de urbani- dos partidos «modernos».
zación y los antecedentes familiares en materia de Podría añadirse que otra de las características de la región
ción. Dividieron la provincia en tres zonas: la zona sur, central quizá fueran ciertas formas de desocupación disfra-

281
280
zada de los grupos de clase media, del tipo de las que yo he
descrito. A medida que los hijos de los colonos inmigrantes Gallo y Sigal, tenemos que en 1916 los porcentajes de votos
buscaban mejorar su posiclón social y obtener mayores fueron los siguientes:
gresos fuera de los establecimientos rurales, comenzaron, da-
da la ausencia de puestos directivos en la industria, a esperar Porcentaje de votos obtenidos por
empleos y oportunidades de trabajo del gobierno provincial. UCR UCR
Esto podría explicar por qué esta zona se convirtió en el nú- Región (disidentes) (Comité Nacional) PDP
cleo del apoyo radical. En el sur (una zona de inmigraci6n
«nueva», en desarrollo) es posible que esas presiones fueran Sur 33,8 26,9 39,8
Centro 47,9 33,2 18,8
menores, aunque no deja de ser significativo que una de las Norte 36,3 51,9 11,8
principales exigencias de la Liga del Sur era el traslado de la
capital provincial (o sea, la principal fuente de cargos públi-
cos) de la ciudad de Santa Fe (en la zona central) a la de Los resultados de estas elecciones confirmaron la debilidad
Rosario (en el sur). de! PDP fuera de la zona sur, y también, como sostienen
Por otra parte, el estudio de Gallo y Sigal no justifica su Gallo y Sigal, que la fuerza de la rama provincial de la VCR
afirmaci6n del vínculo existente entre la modernización y los (e! grupo disidente) estaba concentrada en la zona central.
votos radicales. En esta elección los radicales obtuvieron casi
No obstante, 10 más significativo es la composición de los vo-
tantos votos en la región atrasada del norte como en el cen- tos del sector que respondía al Comité Nacional de la VCR:
tro desarrollado (57 Y 62 %, respectivamente), demostran- recibieron todos los que en 1912 habían ido a parar a los
conservadores. En verdad, casi podría decirse que eran sus
do así su habilidad para aliar a las zonas atrasadas del inte-
herederos directos, como 10 ilustran las siguientes cifras com-
rior del país con las de alto grado de pluralismo social (vale
parativas:
decir, a los terratenientes tradicionales y a los nuevos grupos
de clase media). Por tal razón, es tan justificado definir a la
VCR como un partido tradicional o como un partido moder- Conservadores, ueR. (Comité Nacional),
Región 1912 1916
nizador. El supuesto subyacente en el enfoque de Gallo y
Sigal es que el apoyo a los radicales surgía espontáneamente Sur 26,3 26,9
como parte de una evaluación racional de los principales par- Centro 28,7 33,2
tidos por parte del electorado. Esto es probablemente cierto Norte 40,4 51,9
en 10 atinente a los afiliados al partido, pero 10 es menos en
cuanto al electorado total. Otro enfoque consiste en concebir En cualquier «escala de modernización» esto ubicaría a la
al radicalismo como una élite conductora capaz de lograr VCR nacional mucho más entre los partidos tradicionales
adherentes en distintas zonas, independientemente de que es- que entre los modernos, ya que obtuvo e! mayor porcentaje
tas fueran o no modernas en sentido estricto, y cuya fuerza de votos en las regiones más atrasadas de la provincia. 10
electoral radicaba en su capacidad para adaptarse a las con- que muestran estos guarismos no es la asociación entre el
diciones locales y crear sus «aparatos» partidarios. radicalismo y la modernizaci6n, sino la enorme flexibilidad
Entre 1912 y 1916 el Partido Radical se dividi6 en la pro- y versatilidad que fue capaz de desarrollar el partido a nivel
vincia de Santa Fe; el grueso de sus afiliados continuaron nacional entre 1912 y 1916, conducido por Yrigoyen. En
adhiriendo a los dirigentes provinciales, mientras que una mi- gran medida, esa expansión arras6 con. todas las barreras
noría se identific6 con la fracci6n de Buenos Aires que diri- impuestas por las condiciones socioecon6micas. En e! lapso de
gía e! Comité Nacional. En las elecciones de 1916 ambas cuatro años logró trasformarse, de una organización sectorial
fracciones presentaron listas separadas; e! antiguo partido basada en la zona central del país, en una coalici6n multisec-
conservador había desaparecido, y la Liga de! Sur se había toria! e interregional. Esto indica bien a las claras la impor-
trasformado en e! Partido Demócrata Progresista (PDP). tancia de los factores de «conducción», y sugiere que la pauta
Si adoptamos la misma c1asificaci6n regional utilizada por de movilizaci6n provenía de arriba en vez de ser «autónoma»
y provenir de abajo.
282
28}
En los cuatro años siguientes estas características se nncmst- tranjeros, Y por ende no estaban vinculados a la DCR, es-
ficaron. En 1920 el partido volvió 'a unirse en Santa Fe, y trechamente ligada a nivel de masas con IOl? grupos nativos.
los resultados de las elecciones de ese año, fueron, de acuerdo Cornblit sugiere que esto impidió que se desarrollaran cana-
con la división regional mencionada: les de comunicación entre los industriales y el gobierno.
La tesis de este autor gira en torno del carácter foráneo de
la mayor parte de los industriales, y en consecuencia su falta
Región ueR PDP
de acceso al sistema político. Esto es verdad, pero podemos
Sur 50,6 49,4 hacerle algunos agregados. Hasta cierto punto, la debilidad
Centro 74,7 25,3 de los industriales procedia de la falta de concentración de
Norte 74,3 25,7
las industrias. Casi todos ellos operaban en unidades de pro-
ducción muy pequeñas; las grandes plantas estaban contro-
Aquí puede comprobarse cuál fue el destino final del proce- ladas por e! capital extranjero ligado a la economía primario-
so de diversificación del apoyo iniciado en 1916. El PDP exportadora. Así, ante la ausencia de un numeroso sector ge-
incrementó su caudal de votos en la zona central, posiblemen- rencial de clase media, los hijos de industriales muy proba-
te a causa de que lo apoyaron grupos residuales de los anti- blemente eran derivados hacia las universidades y las profe-
guos disidentes radicales, contrarios a un acercamiento al siones liberales. Consecuentemente, hasta la década de 1930
Comité Nacional. Sin embargo, siguieron siendo minoría in- las actividades industriales tendieron a permanecer en manos
cluso en su viejo bastión del sur de la provincia. De manera de extranjeros. La debilidad de los industriales como grupo
que los radicales consiguieron tender un puente sobre las di- de presión era reflejo de las pautas de movilidad social pre-
visiones regionales y establecer una coalición efectiva en la valecientes en las clases medias.
provincia en su totalidad. Esto se veía estimulado más aún (de una manera que tras-
Otto estudio interesante es el de Milcíades Peña,5's que en lucia un fenómeno muy semejante) por e! hecho de que en
una serie de penetrantes Intuiciones destaca los elementos la sociedad porteña y a nivel de las masas los intereses de
centrales de la transición del régimen oligárquico al gobierno los consumidores privaban sobre los de los productores. Era
constitucional de 1912. Peña hace hincapié en que el propó- muy difícil lograr apoyo para medidas como un aumento en
sito de la Ley Sáenz Peña era dotar al país de mayor estabili- las tarifas aduaneras, favorable a los industriales nacionales,
dad política, mediante un proceso de asimilación, como me- pero que amenazaban incrementar el costo de vida. Además,
dio de garantizar su atractivo para los inversores extranjeros. la élire y los grupos ligados al capital extranjero tendían a
Señala asimismo la importancia de los créditos y subsidios oponerse a las medidas proteccionistas, por temor a que per-
oficiales en cuanto a las adhesiones políticas de los terrate- judicaran el comercio exterior incitando a que quienes co-
nientes y el surgimiento del radicalismo. Reconoce que este merciaban con la Argentina tomasen represalias.
constituía una coalición de clases, pero guiada por el mero A nivel político, si bien los yrigoyenistas comenzaron a pro-
objetivo de defender el orden establecido. Peña advierte el mover un mayor proteccionismo y sustitución de importacio-
relevante papel de la política obrera radical al generar la nes en la década del veinte, esta política fue difícilmente
sición de la élite conservadora, así como la importancia viable durante la guerra y la posguerra. En estas épocas la
la Gran Depresión como elemento que precipitó la caída caída de las importaciones constituyó una suerte de protec-
Yrigoyen en 1930. Todo esto guarda gran correspondencia ción natural. Hasta 1918, el resultado fue que la producción
con mi propia interpretación. industrial se diversificó, pero mermó la cantidad de bienes
Contribuciones ulteriores han robustecido la opinión producidos, lo cual indica la dependencia en que se mantenía
ria a la que interpreta que el radicalismo representó el un sector considerable de industriales respecto de los artícu-
nimiento al poder de una burguesía industrial. En su estudio los importados, y puede mencionárselo como un motivo más
sobre los inmigrantes y empresarios en la política a~~~~~~.:: de que el proteccionismo careciera de un apoyo clamoroso y
Osear Cornblit puso de relieve la debilidad de los i, unánime. Además, la caída de la producción industrial du-
les como grupo de presión."> La mayoría de ellos eran ex- rante la guerra creó desempleo y contribuyó a las presiones

284 285
inflacionarias. En tales circunstancias no es de 3. El primer gobierno
que el gobierno radical no favoreciera las políticas proteccio- la Sociedad Rural
nistas. Parecería que había otros elementos que conspiraban
contra ellas más que la nacionalidad de los empresarios y su
falta de canales de comunicación con el gobierno.

En un artículo sobre las relaciones entre e! gobierno radical


y los intereses más poderosos de la industria ganadera nacio-
nal, Peter H. Smith ha hecbo mucho hincapié en los elemen-
tos de continuidad entre el período anterior y e! posterior a
1916, llegando a la siguiente conclusión:

«Estos informes, en conjunto, indican firmemente que los


dirigentes radicales, reclutados entre los sectores de las clases
alta y media, identificaron sus intereses con los de la aristo-
cracia ganadera. En ese entonces no plantearon ninguna opo-
sición de clase media urbana a los orgullosos reyes de la car-
ne. No promovieron, en modo significativo alguno, los in-
tereses de los consumidores en oposición a los de los produc-
tares. No denunciaron que esa sobredependencia de la ex-
portación o la crisis de precios [de los artículos primarios]
probaban la necesidad nacional de industrialización. No aplas-
taron la industria ganadera cuando esta estaba en haja [en
1921-24], pero saltaron en Su defensa. En resumen, los ra-
dicales no inauguraron de ningún modo una era de conflicto
urIJanlo-rur,¡b>.·70

gran parte, esto es lo que hemos sostenido en el capítulo


1: el Partido Radical era una coalición de grupos que, tanto
razones de producción como de consumo, apoyaba a la
economía primario-exportadora; e! carácter de! desarrollo de!
impidió que se declarara el conflicto entre la explotación
la tierra y la industria, que es tan- conspicuo en muchos
industrializados.
·esto no significa que el radicalismo fuera una mera
c~:~:::~i~.~ de los gobiernos anteriores, ni que el período
p a 1916 Se caracterizara por la ausencia de conflic-
tos políticos, La cuestión es: ¿qué tipo de conflictos eran
La tesis central del presente libro es que hubo conflic-
tos y que estos estaban ligados a problemas de distribución
que de estructura económica (como sería el caso de un

287
286
enfrentamiento entre el agro y la industria). Los acontecí- coincidencia ... el ministro de Marina de y rigoyen pertene-
mientas de la década de! veinte demuestran que la discrepan- cía a la Sociedad Rural.) Luego retiró las tropas, pero solo
cia entre la clase media urbana y los terratenientes tenía su después que la FüRA había amenazado con ir a una huelga
origen en el uso que debía darse al Estado. El otro problema general en apoyo de los trabajadores de frigoríficos. No obs-
es el vínculo entre e! gobierno radical y la clase obrera ur- tante, fue esta una decisión notable: aunque hubiera habido
bana entre 1917 y 1921. Si aquel continuó, efectivamente, algunos "agitadores profesionales" incitando a la huelga, mo-
apoyando a los productores ganaderos del mismo modo en que vilizar a la marina fue un acto groseramente hostil, que sólo
10 habían hecho sus antecesores, ¿qué explicación tiene la sirvió para intensificar el conflicto. [ ... ]
creación de la Asociación Nacional de! Trabajo en 1918, y »La posición antilaboral de la administración radical durante
los sucesos de 1919 y 1921? En un sentido amplio, ¿dónde la huelga de los frigoríficos suministra un precedente signifi-
terminaba exactamente la complementariedad de intereses cativo de su conducta durante la infame "semana trágica"
entre e! gobierno radical y entidades como la Sociedad Rural, de febrero [sic] de 1919, cuando los trabajadores, incluso
y dónde comenzaba e! conflicto? los de frigorffícos, y la policía sostuvieron sangrientas bata-
La respuesta a esto para e! período 1916-1922 está en las llas en las calles de Buenos Aires. Se ha sugerido algunas ve-
huelgas. Cada vez que e! gobierno radical apoyaba a los huel- ces que esta horrible experiencia apagó el ardor de Yrigoyen
guistas en esferas vinculadas al capital extranjero y al sector en favor de los obreros, y que podría explicar sus débiles
exportador, generaba de inmediato una reacción contraria de posiciones siguientes en relación con las cuestiones laborales;
la Sociedad Rural; esto fue particularmente notable en la su acción durante la huelga de los frigoríficos, por el contra-
huelga ferroviaria de octubre de 1917. 571 Los intentos de rio, sugiere que él nunca había sido, en realidad, un celoso
dejar que la huelga siguiera su curso natural hicieron que. los defensor de las reformas laborales. Como representante de la
empresarios hablaran de declarar un loekout y otras medidas clase media, había tomado partido por los reyes de la carne
contra los sindicatos. La Asociación del Trabajo era una y los capitalistas extranjeros, y no por los rrabajadoress-F"
muestra de que grupos como la Sociedad Rural estaban en
extremo desilusionados con el gobierno y decididos a tornar Las afirmaciones más generales del segundo párrafo (que las
el asunto en sus propias manos. huelgas de los frigoríficos fueron una anticipación de la Se-
Un examen más detenido de las huelgas de los frigoríficos mana Trágica, que Yrigoyen no era un defensor de la refor-
entre noviembre de 1917 y febrero de 1918 puede arrojar ma social, etc.) solo pueden ser juzgadas en función de mis
más luz sobre esta cuestión. Uno de los "elementos de in- propios argumentos en contrario. El otro rasgo interesante
formacíónx de Smith en apoyo de su tesis de la «falta de so- de la argumentación de Smith es que, según él, el gobierno
lución de continuidad» es que cinco de los ocho integrantes fue impulsado a romper dichas huelgas por la Sociedad Ru-
del primer gabinete de Yrigoyen eran miembros de la Socie- ral. Si así fuera, esto introduciría un nuevo parámetro en el
dad Rural.'72 Según él, esto sugiere la gran influencia política examen de la política laboral de los radicales. Con anteriori-
que tenía dicha entidad sobre la orientación del gobierno. dad, solo adoptaban una posición antiobrera cuando los otros
Luego analiza las huelgas de los frigoríficos y, basándose en beneficios electorales que pensaban obtener excedían a los
el comportamiento evidenciado en ellas por el hace que confiaban en lograr merced a la defensa de los huelguis-
un comentario general sobre la actitud de este tas. No obstante ello, en opinión de Smith, en este caso pa-
al problema obrero, cuyos párrafos más significativos son los que sus cálculos estuvieron encuadrados, más bien,
siguientes: con referencia a los intereses de un grupo de presión de la
élite establecida.
«{En 1917] los radicales respondieron pronto a la presión El primer contacto entre el gobierno y los frigoríficos se
de los estancieros. Yrigoyen, celebrado a menudo como un produjo durante la huelga portuaria de diciembre de 1916.
modelo ejemplar de la ascendente clase media argentina, Los marinos de la FüM declararon la huelga y fueron segui-
solo escuchó a los frigoríficos y a los ganaderos la por cierto número de estibadores, entre ellos los que se
quía: ¡envió a la marina a romper la huelga! (Por ocupaban de los embarques procedentes de los frigoríficos

288 289
de Avellaneda. En un memorando elevado al gobierno, los De modo, pues, que la policía fue enviada a Zárate para eli-
frigoríficos amenazaron suspender los embarques si continua- minar a los anarquistas y no para romper la huelga. No se
ba el movimiento de fuerza. El gobierno se neg6 a responder vacil6 en titularlos de agitadores y de utilizar contra ellos
a esta exigencia pero envió subrepticiamente infantes de ma- las medidas represivas tradicionales; obviamente, el gobier-
rina para que colaboraran en las labores portuarias más vita- no no esperaba ganar su confianza, como había ocurrido con
les."" Esto viene a indicar, en apoyo de la tesis general de los «sindicalistas». Pero una vez que los anarquistas desa-
Smirh, que el gobierno era altamente sensible a esta «indus- parecieron de la escena, los funcionarios oficiales comenzaron
tria madre». a tomar medidas en favor de los huelguistas de Zárate. El
La primera huelga en un frigorífico tuvo lugar en junio de jefe de policía local, que probablemente habla sido nombra-
1917 en la ciudad de Zárate, a unos 80 kilómetros al norte do por el depuesto gobierno conservador de la provincia, fue
de la Capital, en la provincia de Buenos Aires; la actividad destituido, yse persuadió a las empresas para que hicieran
económica de esta urbe estaba concentrada en dos grandes cierto número de concesiones.v" Esto puso rápido fin a la
plantas, el Frigorífico Hall y la Compañia Smithfield Ar- huelga.
gentina. Un reclamo de mayor pago en el primero originó Nada en este acontecimiento sugiere que el gobierno hubiera
una huelga que muy pronto se hizo extensiva a la seguuda, respondido de una manera distinta a como lo hizo frente a
y en poco tiempo la ciudad entera quedó afectada por el pro- otras huelgas urhanas producidas alrededor de esa época. Las
blema, más o menos como aconteció con la huelga del Fe- autoridades apoyaron a los huelguistas; su principal inquie-
rrocarril Central Argentino en Rosario, en julio y agosto tud era prevenir que el movimiento se extendiera a las zonas
de 1917."7. CuandoTa policía intentó contener el movi- rurales y estorbara la producción agrícola. No hubo signo
miento hubo estallidos de violencia. A comienzos de la huel- alguno de que los frigoríficos o los propios productores ejer-
ga la FORA del 5~ Congreso, anarquista, envió representan- cieran influencia sobre la pauta de respuesta del gobierno.
tes a Zárate, con la misión de difundir la huelga, más allá de Pero las huelgas más importantes en los frigoríficos, y aque-
la ciudad, en las zonas rurales mediterráneas, provocando así nas a las que alude Smith, sobrevinieron a fines de 1917,
un levantamiento general de arrendatarios y peones.f'" Este cuando el gobierno aún se estaba esforzando por poner tér-
obstaculizaría la siembra y por ende perjudicaría gravemente mino a la inquietud existente en los ferrocarriles. El elemen-
las cosechas de fin de año. to desencadenante fueron las tentativas de las federaciones
Con este peligro en sus mentes las autoridades reaccionaron. «sindicalistas» y anarquistas por agremiar a nuevos grupos
Por entonces la provincia de Buenos Aires estaba en manos de trabajadores, numéricamente importantes. Los obreros de
de los radicales, luego de la intervención federal de abril de los frigoríficos eran sumamente diHciles de organizar. Esto
1917. De acuerdo con una circular expedida por las autori- ya se habla puesto de manifiesto en 1915, cuando los «sindi-
dades provinciales a la policía de Zárate -de la cual los calistas» organizaron una huelga en las empresas norteameri-
socialistas porteños consiguieron una copia- la orden era canas Armour y Swift en Berisso. A causa de la falta de or-
que «procedieran con la mayor energía y aplicaran sin con- ganización, la huelga se diluyó en una ola de violencia in-
templaciones a los agitadores la Ley de Defensa Social, [ ... ] consistente; el gobierno de De la Plaza mandó tropas de in-
[porque] si se pudiera eliminar a los agitadores, todos los mediato y le puso pronto término.5 80
ehacareros reanudarían el trabajo».577 Por su parte, La Epoca En la provincia de Buenos Aires, la cantidad de trabajadores
declaró: de los frigoríficos rondaba en las 10.000 personas, entre
permanentes y transitorios. 58! Había asimismo un amplio
«En cualquier tiempo [ ... ] un movimiento huelguista de la contingente de mujeres y niños. Muchos obreros procedían
población de los campos plantea un grave problema social y de los Balcanes: eran los «turcos», una de las comunidades
económico a un estado. Pero en la estación actual, cuando la extranjeras más misérrimas.s'" Amén de que los salarios eran
necesidad de acrecentar el área sembrada es vital para la eco- manifiestamente bajos, la presencia de mujeres en los turnos
nomía del país, [. .. ] la agitación rnral formula un inquie- nocturnos habla engendrado situaciones de promiscuidad;
tante problernasF" con frecuencia se producían graves accidentes -de trabajo, y

290 291
las compañías poco hacían para evitarlos. Con la intenció comenzó a abandonarla en un éxodo masivo.t'" Entretanto"
de mejorar todas estas condiciones, en general, los «sindica la Armour y la Swift seguían reclutando trabajadores de rem-
listas» procuraron crear un sindicato en Berisso en novietn~ plazo. En la segunda semana de diciembre los huelguistas
bre de 1917.583 Tan pronto se supo, los gerentes de las dos mostraban señales de agotamiento; se decía que muchos de
empresas despidieron a todos los sospechosos de desarrollar ellos dejaban la zona para emplearse en la cosecha,ó88 y que
actividades gremiales, organizaron un sistema de espionaje algunos retornaban a sus antiguos puestos con la misma paga
en las plantas y se prepararon para la huelga haciendo traer y en iguales condiciones que antes.5 89
colchones y alimentos para los trabajadores que continuasen Resulta claro que la intervención de las tropas navales, más
en su labor. Pese a ello, la FüRA se las ingenió para presen; allá de su labor de custodia, fue provocada por el intento de
tar una lista de exigencias, y al ser rechazadas, el 25 de no- parar la producción, pero no es tan daro por qué la campaña
viembre, declaró la huelga.· 8 ' de represalia se prolongó tanto tiempo y por qué el gobierno
Aunque los «sindicalistas» cumplieron un papel señalado no tomó ninguna medida tendiente a llegar a una fórmula
hasta que la situación llegó a su punto culminante, fueron ín, de acuerdo.
capaces de mantener la huelga bajo su control; todo lo que Al estallar la huelga en Berisso los gerentes de las empresas
hicieron fue impedir que los anarquistas de la Capital 10, involucradas exigieron del ministro de Agricultura, Honorio
desplazaranF" Eligieron sus representantes ante el gremio Yi Pueyrredón, protección militar.li9o Pueyrredón aceptó p~ro
hasta el término de la huelga la condujeron ellos; pero el los urgió a que sometieran la cuestión al arbitraje. También
triste final fue una repetición de los sucesos de 1915: la falta. este era un procedimiento habitual. Como las compañías se
de organización llevó a los hombres a cometer actos vandá, negaron, la tarea de lograr el arbitraje quedó a cargo del De-
licos cuando los frigoríficos quisieron seguir trabajando. El partamento de Trabajo provincia!.
hecho de que la FüRA perdiera el control de la huelga es Ciertos indicios señalan que al principio las autoridades pro-
importante, ya que por ese motivo pronto dejó de preocupar' vinciales trataron de favorecer a los obreros. El día 3 de di-
se por ella, y cuando el gobierno debió tomar una decisión ciembre La Nación sostenía: «La opinión es unánime en ase-
con respecto al empleo de efectivos policiales, no se vio inhí. que la conducta de las autoridades responde, evidente-
bido por especulaciones derivadas de su relación con los mente, al propósito de despertar simpatías en el elemento
«sindicalistas» . con fines electoraless-P'" EllO de diciembre informa-
A la sazón, debido a las huelgas ferroviarias se habla tornado ba de la siguiente manera acerca del abortado intento del
habitual enviar tropas en caso de cualquier movimiento obre- Departamento de Trabajo de llegar a un acuerdo con los huel-
ro de envergadura, sobre todo para impedir actos de destruc, guistas: «Los obreros resolvieron no aceptar la oferta por no
ción y sabotaje. Como hecho de rutina, pues, a! comenzar la el carácter de un ofrecimiento correcto y preciso, y
huelga de los frigoríficos se enviaron conscriptos de la ma- agl:ad,eci,,,on las gestiones del Departamento de Trabajo, que
rina para proteger las instalaciones. Durante cierto tiempo consideraban bien dispuesto para la clase obrera».'·2 Final-
cumplieron su labor pacíficamente, hasta que la noche del 4 luego de la refriega del 4 de diciembre, un juez fede-
de diciembre los huelguistas atacaron la planta de Swift en de Corte Suprema declaró, en un mensaje dirigido a los
masa, con el objetivo de detener la producción; lanzaron teas locales en lo penal:
y bombas incendiarias sobre los muros de la planta, y en la,
calles hubo batallas campales. Cuando varios conscríptos re- vista de que las autoridades administrativas, según apa-
sultaron heridos, sus compañeros reaccionaron matando: a prima [acie, no adoptan medidas preventivas eficaces
unos cuantos huelguistas."" Entonces la huelga se extendió evitar la comisión de tales delitos, es indispensable que
a otros frigoríficos de Avellaneda. lo menos su represión sea efectiva. Si llegaran a repetirse
En la zona de Berisso los frigorííicos fueron convertidos en hechos de referencia, recomiendo a usted el mayor celo
campamentos militares, equipándoselos con luces de bengala el de la acción pública y [ ...] pedir la prosecu-
y cañones. EllO de diciembre, a causa de las incursiones de de los procesos, para evitar una impunidad que
la policía y la marina en distintos sitios de la ciudad, la gente desacredita la cultura del pals»."3

292
si una semana a recibirla. Cuando por fin pudo entrevistarse
Luego del enfrentamiento del 4 de diciembre. ~e pasó del Anchorena con él, volvió con la noticia de que su misión ha-
moderado apoyo a la hostilidad', Aunque oficialmente e! bla fracasado por completo: Yrigoyen habla rechazado su
interventor nacional en la provmcta de Buenos Al.res~ Jase advertencia. 599 Esto refuerza la opinión que hemos dado.
Luis Cantilo, seguía, pr~nunciándos.e, por el ~rbltraJe, ~~ El 5 de diciembre la huelga se habla extendido a Avellaneda.
cierto es que exonero al Jefe de policía de Berisso y envio La FüRA «sindicalista» tuvo entonces un papel más notorio,
un contingente adicional de policía montada ,al lugar de I~s organizando asambleas, mientras filiales locales de la FüF
hechos. Antes de que esto ocurriera, se decía que la poli- declaraban paros de solidaridad y la FüM ponía en marcha
cía estaba favoreciendo a los huelguistas; además se le ad- un boicot a los cargamentos de la producción de los frigorí-
judicó la principal responsabilid~d .por lo que los observa- Iícos.'?" No obstante, en Avellaneda la cuestión terminó
dores calificaron como el sometimiento al terror de la po- igual que en Berisso; las compañías involucradas, La Blanca
blación local. y La Negra rechazaron el arbitraje y, protegidas nuevamen-
Esta decisión de enviar más agentes a Berisso con órdenes te por efec~ivos navales, procuraron reclutar esquiroles. En
de actuar contra los huelguistas fue consecuencia directa de su edición del 18 de enero de 1918 La Prensa describía la
una reunión celebrada el 5 de diciembre entre Pueyrredón situación en los siguientes términos: «La experiencia que es-
y los representantes de los frigoríficos, quienes declararon tá sufriendo Avellaneda como resultado del conflicto no
que la huelga habla sido obra de agitadores, que sol~ era podía ser más grave. Hay más de cuatro mil hombres sin
apoyada por una minoría de obreros y ~ que se preClSa?3 trabajo, y la ciudad en su totalidad parece una zona de gue-
mayor protección armada en las plantas; el argumento pnn- rra por el número de efectivos que hay allí y la forma en
cipal era que, si esta no se suministraba, ha?ría un lockout ge- que se comportan». 601 .
neral en todos los frigoríficos de la Argentina, y los contratos Aunque en líneas generales las autoridades parecerían haber
vigentes se trasferirían a Uruguay.F" La Nación comentó: adoptado la misma actitud en Avellaneda y en Berisso, hubo
una diferencia importante: en Avellaneda la FüRA estaba
«La perspectiva puede resumirse en los siguientes ~s~~ctos, envuelta directamente en el asunto e Yrigoyen hizo cuanto
cada cual más alarmante: carestía de la carne, perJUICiOS a pudo por no enajenarse su buena voluntad, como habla he-
la ganadería, improductividad de los capitales invertidos en cho en circunstancias bastante similares durante la huelga de
frigoríficos y desocupación de millares de obreros que pres- los obreros municipales en abril de 1917. El periódico «sindi-
tan sus servicios en la industria».595 calista» La Organización Obrera informó que en una reunión
mantenida con los dirigentes gremiales a mediados de enero
Pueyrredón dijo que se ocuparía del asunto. Al otro día fue de 1918 Yrigoyen declaró que «tenía las mejores intenciones
visitado por joequín S. de Anchorena en nomb~e de la So- hacia los trabajadores, y que consideraba su deber no solo
ciedad Rural, y el ministro le informó que Cantilo ya habla respetar los intereses de las empresas sino también de la
resuelto enviar la policía monrada.t'" con lo cual se pon~ ~n clase obrera, por lo cual había sugerido al interventor, pre-
evidencia que tal decisión habla sido tomada antes de la visita sente en la audiencia, que ordenara a la policía observar una
de Anchorena y que no tuvo su origen en la pr.esió~ de la So- conducta imparcia1».602 Las tropas navales que custodiaban
ciedad Rural, sino en las amenazas de los frigcríficos. Dos los frigoríficos de Avellaneda fueron temporariamente retira-
días más tarde la policía ya llevaba arrestadas más de U11 das y se les informó a las empresas que no podrían seguir uti-
centenar de personas.P'" . Iizando los lanchones del Estado para eludir el boicot de la
Pero la Sociedad Rural no quedó satisfecba, y el 12 de di- FüM.608 A ello siguió una nueva oferta de arbitraje en la
ciembre llevó a cabo una reunión condenando la huelga y a disputa por parte de Cantilo; pero las compañías volvieron
los agitadores que supuestamente la "dirigían, a causa. ~e los a rechazarla, repitiendo que declararían un lockout y se tras-
efectos que ello tenía en la produccion de carne, y exigiendo ladarían a Uruguay. De inmediato se hizo intervenir otra vez
una acción más enérgica del gobierno. Por último se resolvió en la huelga a la marina y a los lanchones oficiales.664 En
enviar una delegación para hacer efectiva la protesta ante tales circunstancias, a fines de enero cesó toda resistencia.
Yrigoyen. 59S Sin embargo, el Presidente se negó durante ca-
29;;
294
Un último indicio acerca de la posición del gobierno lo da la ejército actuaron contra los huelguistas en la provincia de
propuesta hecha por Pueyrredón a Sir Reginald Tower de Buenos Aires; allí el apoyo brindado a estos últimos no hu-
establecer un acuerdo en materia de carnes que complemen- biera representado ninguna ventaja política, a diferencia de
tara el convenio existente respecto del trigo.?" Mientras la lo que podría ocurrir en las ciudades de Buenos Aires y
consideraba, Tower presentó una queja a las autoridades so- Rosario.60U
bre el boicot de la FOM contra los frigoríficos como repre- En las huelgas de los frigoríficos hay pocos elementos que
salia por haber despedido a cierto número de huelguistas, abonen la tesis de Smith en el sentido de que e! gobierno
Al principio las autoridades se desligaron de toda responsa- actuó presionado por la Sociedad Rural; precisamente por-
bilidad, pero luego de una reunión entre el ministro de Ma- que esta última y otros grupos similares de empresarios se
rina, Federico Alvarez de Toledo, y los dirigentes de la FOM, sabían incapaces de inclinar en su favor al gobierno es que
e! boicot fue súbitamente dejado sin efecto. Más aún: Tower fundaron la Asociación Nacional del Trabajo. Dichas huelgas
informó que una delegación gremial había visitado las ofici- no nos muestran un gobierno conservador, tan complacien-
nas de las empresas navieras británicas como muestra de bue- re como sus predecesores con los grupos tradicionales de la
na voluntad.v'" élite; el gobierno radical actuaba más bien bajo el imperio
Esto sugiere varias cosas. Primero, la estrecha reladón exis- de consideraciones electorales, en este caso la inminente elec-
tente entre distintos integrantes del gobierno y los dirigentes ción en la provincia de Buenos Aires. Por consiguiente, el
«sindicalistas», relación que la huelga de los frigoríficos, a ejemplo de las huelgas en los frigoríficos y de la actitud ofi-
pesar de haber mostrado a los radicales bajo una luz bastan- cial al respecto vuelve a ilustrar cuál era el grado de consen-
te oscura, no consiguió romper. Segundo, el episodio ejem- so político entre la élite argentina y otros grupos no perte-
plifica los pequeños gestos que el gobierno había comenzado necientes a ella, y cuáles sus limitaciones.
a tener a la sazón en favor de los británicos para impedir
que Tower abandonara el convenio sobre el trigo a causa de
las huelgas ferroviarias de comienzos de febrero de 1918.
Tercero, el gobierno planeaba concertar un acuerdo sobre
carnes y, obviamente, pensaba aprovecharlo con fines electo-
rales, un motivo más para mostrarse deferente hacia los fri-
goríficos. Las elecciones -eran inminentes, y no podía correr
el riesgo de que los frigoríficos materializaran su amenaza de
trasferir los contratos: por el contrario, debía ganarse su
buena predisposición si quería tener posibilidades de cerrar
trato en materia de carnes. Si las compañías hubieran hecho
lo que anunciaron, los efectos electorales habrían sido desas-
trosos, ya que ello no solo habría afectado a los productores
y a la Sociedad Rural sino también a otros sectores de la
economía y a los consumidores de Buenos Aires. Los precios
de la carne ya habían subido en forma alarmante a causa de
las huelgas.P" Además, la importancia electoral de los obre-
ros de los frigoríficos era ínfima: en [a provincia de Buenos
Aires el electorado estaba constituido en su mayor parte por
personas vinculadas al agro y a las ocupaciones auxiliares
anexas: casi todos los obreros de los frigoríficos eran extran-
jeros y por ende no sufragaban. 60s La situación fue semejan-
te a la producida durante las huelgas ferroviarias, cuando en
diversas oportunidades tanto la policía como las tropas del

296 297
Apéndice 4. Votos obreros en favor significativamente en 1918, luego de la intervención ini-
de Yrigoyen en las huelgas; antes de esa fecha, el au-
del Partido Radical y de los del porcentaje de votos radicales en esas tres zonas
yrigoyenistas en zonas escogidas de equivalente, en general, a la tendencia observada en toda
ciudad, mientras que ese año el incremento fue mucho ma-
Buenos Aires, 1912-1930 en tales barrios. Luego de 1918 y de las abortadas huel-
de 1919, el voto obrero por los radicales llegó casi a su
de 1914, en el que permaneció durante la depresión
posguerra. En 1928 se produjo un nuevo incremento,
El cuadro 12 siotetiza los porcentajes de votos obtenidos por superó al de 1918, lo cual insinúa que los yrigoyenistas
los radicales y los yrigoyenistas en las elecciones para legis- tm'Íet:on más éxito para ganarse la adhesión obrera con su
ladores nacionales llevadas a cabo entre 1912 y 1930. Las de comités de la década del veinte que el gobierno con
zonas escogidas corresponden al sector sudeste de la ciudad intervención en las huelgas de 1917 y 1918. Las cifras de
de Buenos Aires, donde desarrol1a sus actividades la mayor ponen de relieve el espectacular efecto que tuvo la
parte de la clase obrera y donde es dable suponer que se Depresión.
concentran la mayoría de sus votos. Se han tomado las cir-
cunscripciones 2~ (San Cristóbal Sud), en el barrio de Nue-
va Pompeya, 3~ (Santa Luda) en Barracas y 4~ (San Juan
Evangelista) en la Boca.
Cuadro 12. Votos radicales en zonas de clase obrera de la
ciudad de Buenos Aires, 1912-1930.
Total de
votos ra- Circuns- Circuns- Circuns-
dicales en cripción cripción cripcién
la ciudad 2' 3' 4'
1912 24,2 32,2 36,6 27,1
1914 32,0 29,4 32,3 30,9
1916 (Elecciones presiden-
ciales) 48,1 38,3 44,0 36,2
1918 (Después de las huel-
gas portuaria y ferro-
viaria) 43,2 44,0 49,9 43,3
1920 (Después del periodo
represivo de 1919) 37,3 33,3 38,9 35,5
1922 (Depresión de pos-
guerra) 37,6 33,5 36,8 35,9
1926 40,6 40,0 43,3 32,5
1928 (Elecciones presiden-
ciales) 54,6 50,8 53,9 48,6
1930 (Gran Depresión) 28,0 25,8 31,2 29,0

Fuente: Darío Cantón, Materiales para el estudio de la sociología po-


lítica en la Argentina, Buenos Aires, 1968, vol. 2.

Aunque estas cifras apenas pueden tomarse como una guía


grosera, sugieren que el apoyo obrero a los radicales aumen-

298 299
Notas 3 H. S. Pems, Britain and Argentina in the nineteentb century,
1960.
4 M. P. Burgin, The economic aspects 01 Argentine [ederalism, 1820-
1850, 1946; R. Cortés Conde y E. Gallo, La formación de la
Argentina moderna, 1967; R. M. Ortiz, Historia económica de
la Argentina, 1850·1930, 1955.
5 Véase E. Laclau, «Modos de producción, sistemas económicos y
población excedente. Aproximación histórica a los casos argenti-
no y chileno», Revista Latinoamericana de Sociología, 1969,
Abreviaturas utilizadas págs. 276-316; C. F. Díaz Alejandro, Bssavs on the economic
history 01 the Argentino Republic, 1970, pág. 36.
BMDNT Boletín Mensual del Departamento Nacional de Trabajo 6 Ct. 1. Allub, «The social origins of dictatorship and democracy
BOCA Boletín Oficíal del Centro de Almaceneros in Argentina», tesis de doctorado, 1973, págs. 69-71.
BODNT Boletín Oficial del Departamento Nacional de Trabajo 7 A. Ferrer, La economía argentina. Las etapas de su desarrollo ,-
DE Desarrollo Económico problemas actuales, 1963, págs. 91~154; O. E. Cornblit, E. Gallo
DS Diario de sesiones y A. A. O'Connell, «La generación del ochenta y su proyecto;
ED El Diario antecedentes y consecuencias», en T. S. Di Tella y otros, Argen~
ER El Radical tina, sociedad de masas, 1965, págs. 18-59, Conviene señalar des-
Fa Foreign Oflice de ahora, para impedir confusiones posteriores, que las cuentas
LE La Epoca nacionales de la Argentina fueron calculadas en pesos papel y
LF La Fronda sus cuentas internacionales en pesos oro, sistema aplicado a par-
LM La Mañana tir de 1899. Un peso papel equivalía a 0,44 pesos oro. Por ende,
LN La Nación las cifras que aparecen más adelante en pesos oro se refieren prin-
LOO La Organización Obrera cipalmente al comercio internacional y al flujo de capitales.
LP La Prensa 8 R. A. Potash, Tbe army and politics in Argentina, 1928·1945.
LPro La Protesta Yrigoyen to Peron, 1969, págs. 15-)0.
LUM La Unión del Marino 9 Ferns, op. cit., pág. 493. La cifra exacta de las inversiones bri-
LV La Vanguardia tánicas es motivo de polémica. En una conferencia dada en Lon-
MI Ministerio del Interior dres en 1912, el director del Ferrocarril Gran Sur de Buenos Ai-
RACP Revista Argentina de Ciencias Políticas res, británico, dio como cifra 250 millones de libras invertidas
RRP Review 01 tbe River Plate en empresas y otros 250 millones en inversiones no cotizables
en la Bolsa de Valores de Londres. De acuerdo con tales cifras
los ingleses controlaban 17 ferrocarriles, 5 bancos, 3 compañías
Prólogo de gas, 2 compañías de electricidad, 1 compañía de tranvías,
14 sociedades inmobiliarias, 1 compañía de teléfonos y 6 empre-
a Cerno se. explica más adelante, su nombre oficial fue Unión Cf- sas navieras. Hay una amplia descripción de las inversiones ex-
vrca Radical; ~~n. ;ste nombre se lo conoce hasta nuestros días, tranjeras en la Argentina en RRP, 7/6/1918. Para un resumen
aunque una d¡VISlOn ocurrida en el año 1957 dio origen por un adicional, véase P. Skupch, «El deterioro y fin de la hegemonía
lad~, a la Unión Cívica Radical del Pueblo y por el otto a la británica sobre la economía argentina, 1914·1947», en M. Panaia,
Unión ,Cívica, Radical Intransi~~te. Por un~ decisión ju'dicial R. Lesser y P. Skupch, Estudios sobre los orígenes del peronis-
de comle1'!zos ~~ 1972,. ~e aut~rlZo a la primera el uso exclusivo mo, 1971, vol. 2, págs. 5-23. Skupch estima que en 1913 las in-
4
e la designación «Unién Cívica Radical» y su correspondiente
sigla \UCR). [N. del T.)
versiones totales británicas fueron de 385 millones de libras, y
que en ese mismo año las remesas de las empresas británicas
b Se .r~f!ere a la edición original; para la presente edición, el autor totalizaron 17.600.000 libras.
facilité todos los textos en castellano citados. [N. del T.] 10 Sobre las actividades bancarias británicas en la Argentina véase
C. A. Iones, «British financial institutions in Argentina, 1860-
1914», tesis de doctorado, 1973.
Capítulo 1 11 El principal de ellos era La Nación. El otro importante periódi-
co de Buenos Aires, La Prensa) era un órgano más independien-
1 ~. B. Martínez y M. Lewandowski, Tbe Argentine in the ttuen- te y representaba los intereses ganaderos y mercantiles porteños.
tJ{th century, 1911, pág. xv. [Las referencias bibliográficas com- 12 «. .. la Revolución que derrocó al poder español produjo en la
p e~as se encontrarán en la «Bibliografía escogida» pég 348 Argentina una comunidad en extremo excepcional [ ... ] domi-
Y sigs. (N. del T.).) , . nada por una clase de pobres ricos, de hombres ricos en tierras,
2 Citado en ibid., pág. Iii. pero pobres en capital. Con el correr del tiempo esta clase fu~

300
30!
160 iu«, pág. 23. 177 LE, 11/1/1920.
161 isu, pág. 27. 178 Acontecimientos como este señalan la introducción en la política
162 tu«, pág. 29. argentina de las técnicas de la psicología de masas. En su edición
163 Marctta, op. cit., vol. 2, págs. 182-98. del día posterior a la asunción del cargo, La Epoca, el órgano de
164 Según La Protesta, los únicos grupos que se opusieron a los prensa del gobierno, puso en boca de un presunto diplomático
intentos de los «sindicalistas» de suprimir la adhesión al comu- extranjero unos comentarios sobre la ceremonia que son un
nismo anárquico fueron los conductores de carros, los carpinte- buen ejemplo de la apelación a las masas a que aspiraban los
ros, los albañiles, los pintores, los tabaqueros y zapateros, y un radicales: «No recuerdo -no lo digo con el objeto de hacer un
pequeño número de sindicatos de panaderos. En años posterio, cumplimiento-c-, no recuerdo nada comparable a esa escena ma-
res los conductores de carros y panaderos siguieron teniendo gistral de un mandatario que se entrega en brazos de su pueblo
un rol prominente (LPro, 3/4/1915). y es conducido, entre los vaivenes de la muchedumbre electriza-
165 Estas cifras fueron tomadas del órgano de prensa de la FORA, da, al alto sitial de la primera magistratura de su patria. [ ... ]
LOO, 7/12/1918. Tuve a manera de un deslumbramiento. [ ... ] Fue mi impulso
166 El curso que siguió la huelga puede examinarse en el Review [. .. ] correr también, confundirme entre la muchedumbre, gritar
01 the River Plate (1 v/12/1911, passim) y en los archivos de La como ella, aproximarme al nuevo mandatario y vivarlo, vivarlo,
Fraternidad (documento Huelga, 1912). Ramos Mejía fue uno vivatlo ... » (LE, 7/10/1916).
de los más conspicuos «ministros de los ferrocarriles» de esta 179 El apelativo permanente de «sefior» era una burla al falso ale-
época; a menudo se lo llamaba sin ambages «el paladín de los gato de Yrigoyen en el sentido de que tenía el título de «doctor».
ferrocarriles privados», debido a su gran confianza en las posi- Hasta 1918 su apellido se escribió con «1»; la adopción de la
bilidades de desarrollo del sistema ferroviario. Durante muchos «y» fue probablemente fruto de un capricho personal que lo
años colaboró con el Review 01 the Riuer Plateo Su presencia hizo querer distinguirse de los contemporáneos suyos de igual ape-
en el gabinete de Séena Peña Ilustra también el carácter neta- llido.
mente conservador de este gobierno. 180 LF, 14/11/1919.
167 En la obra citada de La Fraternidad (págs. 256-320) se encuen- 181 Citado en LM, 14/1/1918.
tra una reproducción facsimilar de los debates sobre la cuestión 182 Entrevista mantenida por mi con José Otero, de la Federación
ferroviaria en el Congreso. Obrera Marítima.
168 Documento Huelga, 1912, y circular del 8/2/1912. 183 Raúl Villanueva, radical disidente, en LF, 14/11/1919.
169 Tal fue el destino que tuvo una propuesta para la regulación 184 A. Carrasco, Lo que yo vi desde el 80, 1947, págs. 246-48,
de la mano de obra nacional presentada en el Senado en 1913: 185 LN, 24/11/1919.
la ley fue sancionada en 1918. 186 G. Di Tella y M. Zymelman, Las etapas del desarrollo económico
170 A. E. Bunge, LP, 24/6/1919. argentino, 1967, págs. 291~93. También se hallarán descripciones
171 Panettieri, op, cis., pág. 181. relativas a este período en V. L. Phelps, Tbe iruernatíonal eco-
1.72 Diputados, DS, vol. 2, 1912, pág. 129. Digamos de paso que el nomic position 01 Argentina, 1937; J. S. Tulchin, eThe Argenti-
vocero radical era Rogelio Araya. ne economy during the First World War», RRP, 19 y 30/6 y
10/7/1970; E. Tornquist and Co., Ltd., Business conditions in
Argentina, 1914, passim (publicación trimestral; en adelante
Capitulo 5 se la designará como «Tornquist»}. Un detenido examen del
efecto de la crisis de 1913 y 1914 en la Argentina es el de A.
173 En 1923 Salaberry se suicidó luego de haber sido acusado por G. Ford, Tbe gold standard, 1880-1914. Britain and Argentina,
el Congreso de venalidad en la distribución de permisos para 1962, págs. 170-88.
exportar azúcar en 1920. 187 Tornquist (resumen de 1919).
174 Gémea, el ministro del Interior, era el blanco constante de las 188 Ibid.
burlas de los partidos opositores. En abril de 1917 viajó a Cór- 189 [bid. Hay abundante material sobre el costo de vida urbano en
doba para cumplir una misión partidaria disfrazado como cho- la época de la guerra en A. E. Bunge, Los problemas económicos
fer, y la policía de la provincia lo arrestó por considerar que su del presente, 1919.
conducta era sospechosa. (Cf. LV, 9/4/1917.) La mayor habili- 190 Los radícales que negaban el importante papel cumplido por el
dad de Salinas consistía en mantener conversaciones en latín. En sistema de patronazgo en la movilización del apoyo popular omi-
cuanto a Elpidio González, se lo tenía por el prototipo de los ele- tían mencionar la forma en que operaba dicho sistema. En 1922
mentos advenedizos promovidos por Yrigoyen; a menudo se alu- Andrés Ferreyra declaraba: «Con 4.000 empleos para repartir no
día desdeñosamente al hecho, de que antes de iniciar su carrera se puede ganar una elección en la Capital. Pongamos que se ha-
política tocaba la guitarra en Córdoba, su provincia natal. yan repartido hasta 10.000 nuestos públicos. ¿Qué influencia
175 LV, 14/4/1918. puede tener eso para un partido tan colosal, que ha obtenido más
176 Mensaje al Congreso, citado en R. Puiggrós, El yrigoyenismo, de 400.000 votos? [ ... ] ¿Acaso se puede decir que los 64.000
1965, págs. 53·54. votos que hemos obtenido en las elecciones de diputados [".]

312
han sido conseguidos por la prebenda o por el puesto públicos»
(citado en Cantón, Elecciones y partidos políticos en la Argenti~ 20.3 Ejemplo de ello son Leopoldo Mela y Miguel Laurencena. Sin
na. Historia} interpretación y balance) 19UJ-1966, 1973, pág. 183). embargo, este punto merece una mejor investigación. ..
191 A fines de junio de 1920 se produjo una leve alza en los valores 204 La más notoria de estas administraciones provinciales fue la del
arancelarios; es significativo que en ese momento el gobierno co- gobernador Amable jones en la provincia de San Juan, entre
menzara a tomar medidas para reducir el,costo de vida (véase el 1919 y 1921, jones terminó por ser asesinado. De ello derivó un
capítulo 9). Para un 'estudio de la cuestión de los aranceles, véa- estado de tensión entre Yrigoyen y los principales grupos terra-
se C. Solberg, «Tariffs and politics in Argentina, 191¡J..1930», tenientes de San Juan, que tuvo importancia en los acontecimien-
iiíspaníc American Historícal Review, 1973, págs. 260-84. Este tos de la década de 1920. En esos años los radicales no se mos-
estudio proporciona otros interesantes datos adicionales, aunque traban renuentes a digital' las elecciones en muchas de las pro-
la conclusión a Que llega (que la política arancelaria era dictada vincias del interior. Mediante el control del sistema postal, im-
por la Sociedad Rural) es un poco decepcionante por su simpli- pedían que los partidos de oposición hicieran circular su propa-
ciclad. Sin duda, había muchos otros problemas en juego. ganda. También acostumbraban encarcelar a 10§ opositores du-
192 Con algunas excepciones, de las que nos ocupamos en el próximo rante los períodos de elecciones. En 1919, en ocasión de celebrar-
capítulo. se elecciones en la provincia de Catamarca, se impidió el ingreso
193 F. Pineda, e'I'estimonio», Revista de Historia. La crisis de 1930, a la misma de un cierto numero de opositores que aparentemen-
te habían estado trabajando en la vecina provincia de La Rioja,
1958, pág. 116. En 1916 Pineda era todavía un muchacho, pero
la prominencia que adquirió en la década del veinte hace de él con el argumento de que habían contraído la peste bubónica.
un comentarista autorizado. Por supuesto, todo ello restaba seriedad a la afirmación de los
radicales en el sentido de que habían «purificado» el sistema po-
194 Para una descripción más amplia de los alcances de la legislación, lítico. Cuando tuvieron oportunidad, fueron en muchos aspectos
véase R. Etchepareborda, Yrigoyen y el Congreso, 1956. tan corruptos como sus predecesores de la oligarquía. Se hallará
195 Para una descripción del plan de impuesto a los réditos, véase una exposición de los problemas constitucionales implícitos en
Tornquist, agosto-diciembre de 1918. las intervenciones a las provincias, y una crítica al uso que hizo
196 LV, 18/1/1922. Antes de 1916 los radicales solían referirse a su de ellas Yrigoyen, en Rodolfo Moreno, Intervenciones federales
movimiento cerno «la causa», pata contraponerlo al «régimen» en las provincias, 1924. Las intervenciones por decreto tan co-
como llamaban a la oligarquía. ' rrientes en la época de Yrigoyen tenían precedentes, no así las
1~7 Un facsímil de este documento aparece en RACP 1919 págs. finalidades abiertamente partidarias con que se recurría a ellas.
484·87. ' , Muchas de las intervenciones posteriores a 1919 se hicieron nece-
198 En 1918 se introdujo en el Concejo Deliberante de Buenos Aires sarias a causa de las divisiones entre las distintas facciones radica-
un sistema de representación proporcional. les de cada provincia, cada una de las cuales pretendía monopo-
199 El ejemplo más notable es la prolongada contienda librada en la lizar el poder de patronazgo existente.
Circunscripción 8~ de la Capital (Balvanera Norte) entre Ben- 205 J. S. Tulchin, «La Reforma Universitaria. Córdoba, 1918», Crite-
jamín Bonifacio y sus opositores de 1921 en adelante. En varias rio, 9 y 23/6/1970.
oportunidades estallaron bombas, hubo tiroteos v peleas a cu- 206 R. Etchepareborda, ed., Hipólito Yrigoyen, pueblo y gobierno,
chillo. A la postre Bonifacio triunfó, pero cometió el error de 1951, «Abstención», pág. 302.
sumarse en 1924 al grupo antípersonaliete, contrario a Yrigoyen. 207 Francisco Beiró, Diputados, DS, vol. 5, 1918·19, pág.' 293. Beiró
200 Un ejemplo fue la relación entre el caudillo radical Tasé Amu- fue elegido vicepresidente en 1928, pero mudó antes de iniciar
chéstcgui y el Centro de Almaceneros. En un banquete dado en. su mandato.
su honor en 1922, Amuchástegui recordó así la forma en que 208 Etchepareborda, ed., Hipólito Y rigoyen . . " op. cít., vol. 1, «In-
comenzó esa relación: «Se trataba en el Concejo Deliberante de transigencia», pág. 104.
establecer un impuesto a vuestro comercio, y no falt6 quien, 209 tu«, «Abstención», pág. 323.
con entero desconocimiento de la alta misión social que desem- 210 E. C. Ruiz, «El obrero en la democracia argentina», LE,
peñáis, afeó vuestra conducta con sospechas indecorosas a vues- 30/9/1920, passim.
tra honorabilidad. Me levanté indignado y protesté con todas 211 Hay considerables pruebas de ello. En un discurso pronunciado
mis fuerzas de hombre honrado contra tales imputaciones. [. ..] en abril de 1918, Juan B. Justo recordaba que en 1913 él y sus
Desde entonces data mi vinculación con vosotros» (BOCA colegas habían ido a Rosario durante la huelga, y al encontrarse
5/6/1922). ' con el intendente de la ciudad, que era radical, este les dijo:
201 LV, 29/8/1918. «Ustedes los socialistas no van a hacer nada aquí, en Rosario,
202 Véase D, Rack, «Machine politics in Buenos Aires and the Ar- porque los anarquistas están con nosotros. Yo tengo a la Fe-
gentine Radical Parry, 1912-l930», ]ournal of the Latin Ameri- deración Obrera en mi casa». Alegaba Justo que la misma rela-
can Studies, 1972, págs. 249-53 Esta cifra es una estimación ba- ción perduró hasta 1918. Esto arroja nueva luz sobre la huelga
sada en la cantidad de votantes de las elecciones anuales de los ferroviaria de 1918, que analizaremos en el capítulo siguiente.
comités. (Para el discurso de Justo, véase LV, 15/4/1918.) El otro hecho
interesante es que en Santa Fe los radicales se unieron a los

314
315
anarquista~, y no a los. «sindicalistas», como había sucedido ee..
~ueno.s Aires,. Esto sugiere que los anarquistas no eran revolti_ Asi ocurrió en mayo de 1918 luego de la huelga ferroviaria, en
ClOn~t10S tan rntransrgentes como pretendían. En 1969 pude en. junio de 1919 y en junio de 1921. Esta coincidencia sugiere que,
t;eV1star a Man~el Menchaca, pocas semanas en tes de que mú, si bien se consideraba que las leyes eran a la larga el único medio
riera,. y me confirmó que había existido cierta relación entre las de controlar el conflicto de clases, se recurría a ellas como una
autoridades provmcla~e~ y los anarquistas. También hablé COn manera de apaciguar a los obreros una vez que las demás polí-
Diego .Abad de Santillén, un miembro notorio del movimiento ticas habían fallado.
a?arqulst~a de esa época, y su opinión fue análoga. Luego de 1912 220 Sobre la cuestión del costo de la vida, véase A. E. Bunge, Los pro-
CIerto numero de. anarquistas fugitivos de la Capital Federal blemas económicos del presente, 1919. El propio Bunge, que
encontraron refugio en Santa Fe. Santi11án me dijo asimismo fue durante la guerra director del Departamento Nacional de
que hasta unos años antes visitaba de vez en cuando' a Mencha~ Estadistica, ya en octubre de 1917 había recomendado al gobier-
ca para recordar sus antiguas vinculaciones. Debo nuevamente no que elevase los sueldos de los empleados. públicos. a un mi-
agradecer la gran benevolencia manifestada por estas personas al nimo de 2.000 pesos por año, o sea 166 pesos mensuales. Esta
permmrrne entrevistarlas. cifra se basó en la estimación de que el costo de vida habla
212 Se hallarán detall.es s?bre esta escisión en R. ].\Vaher, «Political aumentado un 35 % desde 1913.
patty fragmentaban In Argentina: schisms within the Socialist 221 Las cifras sobre las huelgas fueron tomadas de «Anuario esta-
~arty, 1,915.1930», 1972. Como ocurrió con los partidos so- dístico», BODNT, 1919; RRP, 1518 Y 19/9/1919.
cial-demécratas europeos, el PS fue presa de la confusión, pri- 222 LE, 27/6/1918. ~
mero a causa de la guerra y luego de la Revolución Rusa 223 Testimonios ante la Corte Suprema de Justicia, citados por R.
213 ER, 30/8/1915. . Etchepareborda, ed., Hipólito Yrigoyen, pueblo y gobierno, 1951~
214 LV, 27/3/1916. vol. 2, Apéndice 1, pág. 328.
215 Para los datos. sobre las e~eeci~nes, véase D. Cantón, Materiales 224 LE, 8/2/1918. Muy ocasionalmente, lós radicales apoyaban en
para el estudio de la sociología política en la Argentina 1968 forma activa la sindicalízación, en un preanunciode 10 que se-
vol. 2, pág. 7 Y Apéndice 4. ' , rían los métodos de Perón una generación más tarde. Esto ocu-
216 Es posible que la tendencia a rechazar los favores de los caudi- rrió particularmente con ciertos grupos, como los cañeros tucu-
110s de barrio fu:ra consecuencia de los vínculos que unían a manos. En 1920 un diputado radical se refirió a su provincia en
esto~ con los duenos de los conventillos, que cobraban alquileres estos términos: «El actual gobierno creyó, sin ser enemigo del
considerados altos por sus. moradores. Sin embargo no podemos r...]
capital, que debía necesariamente, cumpliendo con un man-
ofrecer mayor fundamentación sobre este punto. ' dato que fue el origen mismo de su exaltación, levantar el nivel
217 l Pro, 10/12/1916. Cuando asumió el nuevo gobierno La Pro- de vida de las clases que habían contribuido a llevarlo al poder.
test~ lo ree~ió con el siguiente saludo: «jPueblol: 'El nuevo Comprendió que, más que una legislación detallista, había que
gobierno sera. como todos los gobiernos habidos y los que aún asociar a los trabajadores y I. ..] favoreció la agremiación de
habré. Cumpliré !a verdadera y única misión que corresponde a esa los trabajadores; los obreros están agremiados, y han consegui-
entidad: opn~ira y esclavizará al pueblo ... » tibíd., 15/10/1916). do así aumentos de salarios y algunas otras mejoras en sus con-
218 Para comentanos sobre la FüRA véase ER 16/8 Y 27/12/1915' diciones de vida) (citado en D. Cantón, Elecciones y partidos
LV, 21111916. " , políticos en la Argentina. Historia, interpretación y balance,
1910-1966, 1973, pég 177).
225 Entrevista con Francisco Garete (LP, 8/12/1916). La guerra de
Capítulo 6 tarifas a que se alude es. un ejemplo de la forma en que el gobier-
no británico ejerció control sobre sus abastecimientos de carbón
219 No ~ien Yrigoyen asumió el gobierno, en noviembre de 1916 se durante la guerra con el fin de promover los intereses comercia-
hablo de un plan de obras públicas para aliviar la desocupación les de sus connacionales. Aunque la empresa Mihanovich perte-
(cf. RRP, 17/11/1916). En un comienzo esto sugirió que se in- necía en copropiedad a un consorcio inglés, ante los ojos de la
tentaría gan~r .el apoyo de la clase obrera modificando el flujo Corona resultaba sospechosa debido al origen dálmata (y por
d~ gastos públicos; pero el plan fracasó por la restricción finan. ende austro-húngaro) de la familia Mihanovich y a que al co-
ei.era unp~esta paralelamen te por el gobierno: difícilmente hu. menzar la guerra se había mancomunado con la empresa alemana.
biera podido favorecer a los obreros al mismo tiempo que anuo. Se le dio a elegír: o ponía fin a esta situación y reiniciaba la
Ciaba la necesidad de h~c~r economías y que procuraba frenar las competencia (en provecho de los ingleses, que utilizaban sus re-
demandas de cargos oficiales por parte de sus adictos de clase molcadores y lanchones), o se la incluiría en la British Statutory
m;dla. En 10 tocante a la legislación, el gobierno propuso gran
numero de proyectos que quedaron en los papeles, la mayoría de
I List (la «Lista Negra») y se le cortaría su provisión de carbón.
Uno de los efectos secundarías del embargo del carbón fue que
los cuales se vinculaban con la institucionalización de los sindi- incrementó las presiones tendientes a forzar una baja de los sa-
catos; ,pero lo notab.le es que siempre aparecían inmediatamente larios en sectores como el trasporte marítimo de cabotaje argen-
despues de que hubiera fallado el apoyo oficial a alguna huelga. tino. Hay un largo debate sobre esta cuestión en los. documen-
I tos del. Foreign Office; véanse los despachos ns 51, 14/8/1914~
1
316 I 317
'mji"1',
4CH Manifiesto publicado el 22/9/1919.
vivo, a su bandera personificada, a su presidente legítimo» (LE, 4U2 tus.
26/5/1919). 403 tu«
396 En este punto el gobierno también se las ingenió para recuperar 404 LE, 27/9/1919.
el apoyo de los altos dirigentes partidarios mediante su control 405 Ibid., 12/12/1919, Este entusiasmo no corno parejo con ideas
del patronazgo y de las candidaturas. En noviembre de 1919, los constructivas acerca del destino que se le daría al dinero. Luego
conservadores trataron de presentar una acusación contra Yrigo- de planear a medias una serie de medidas que no llegaron a con-
yen en el Congreso, pero dichos dirigentes, temerosos de que cretarse, en febrero de 1921 se decidió finalmente restituir el
el Poder Ejecutivo se les escapara de las manos luego de la dinero a los donantes originales (cf. LV, 15/~/1921).
muerte del vicepresidente Luna, fueron los primeros en apoyar a
aquel. (Diputados, DS, vol. 6, 1919, págs. 152-74).
397 R. Etchepareborda, ed., Hípótito Yrigoyen, pueblo y gobierno, Capítulo 9
1951, vol. 2, pág. 161. Esas leyes habían ido cobrando fuerza den-
tro de los planes del gobierno ya desde 1917 (véase D. Kamia, 406 Esto no implica que, a título individual, varios radicales dirigie-
Entre Yrigoyen e Ingenieros, 1957), pero evidentemente las in- ran ocasionales ataques contra los ingleses, los cuales originaron
tervenciones en las huelgas eran el método preferido para abor- cierto malestar. Durante los debates sobre la Ley Mitre en la
dar el problema. Cámara de Diputados, en 1919, Rogelio Araya declaró: «En
398 Un facsímil de las propuestas aparece en RRP, 25/5/1919. No términos políticos somos una nación, y por lo tanto independien-
solo el Congreso, sino también los sindicatos, se oponían a ellas. tes; pero económicamente somos una colonia inglesa, Somos ex-
El capítulo IV, artículo 37, inciso 3 de la ley promulgada en plotados y tratados como una colonia. [ ...] Se nos trata como si
junio sobre la creación de asociaciones gremiales mencionaba, fuéramos un país de negros, aunque como somos blancos, en un
entre los requisitos para ser miembro de un sindicato: «1) Para acto de justicia, se nos explica al menos por qué debemos ser
los extranjeros, presentar un certificado de moralidad expedido expoliados, para que nos contentemos con nuestra suerte» (ci-
por el consulado respectivo, por el Departamento de Trabajo ° tado en RRP, 15/8/1919). Pero 10 que los observadores británicos
la repartición correspondiente en las provincias» (citado en LV. rara vez advirtieron es que Araya era uno de los jefes del gru-
10/6/1919) . po de radicales disidentes, que en esta época aún procuraban sa-
399 lCRP, 25/7/1919. car ventaja a Yrigoyen en todo 10 que podían.
400 LV, 26/1/1920. Ya entonces los propios radicales eran plena. 407 LE, 8/2/1920.
mente conscientes de la amenaza política que representaba el 408 Aparecen comentarios sobre las actividades de la Liga en 1920 en
ejército. En noviembre de 1919 se discutió en la Cámara de Di- LV, 29/8, 19/9 y 18/10/1920. A comienzos de ese año. también
putados una propuesta de Carlés sobre aumentos de sueldos a los la FORA comenzó a desplazar su atención hacia las provincias;
militares; varios integrantes de la UCR se opusieron, pero La el 10 de enero se declaraba, en LOO: «Al iniciar este año su
Epoca desautorizó de inmediato sus objeciones (LE, 15/11/ labor, el Comité Federal ha considerado necesario atender los.
1919). Cuando, poco tiempo atrás, los comandantes de guarni- pe-didos de la mayoría de los sindicatos del interior. [ ...] En
ciones militares de provincias anunciaron que en caso de pro- consecuencia, [sus] delegados recorrerán todo el territorio del
ducirse nuevos estallidos huelguísticos actuarían por su cuenta, país». En 1920 hubo una crisis de escasa importancia en la Ca-
un periódico pro radical replicó que ello representaba una «in- pital Federal. En marzo la FaRA del 5~ Congreso intentó sin
subordinación militar» (La República, 15/8/1919). La tentativa éxito declarar una huelga general; el gobierno reaccionó en for-
de Carlés de injerirse en cuestiones relativas a la enseñanza pú- ma exagerada, poniendo al ejército en estado de alerta. También
blica también 'encontraron cierta resistencia; algunos miembros se difundieron rumores. de que los anarquistas hablan logrado
del Partido Radical presentaron su renuncia argumentando que contactos dentro de la policía de Buenos Aires. El Review 01
la Liga estaba usurpando las prerrogativas del gobierno (LV. the River Plate informó el 19 de marzo que alrededor.. de ochenta
16/7/1919). A comienzos de 1920, La Vanguardia también daba miembros de la repartición fueron despedidos por haber asistido
cuenta de que se advertían signos de competencia entre los radi- a conferencias anarquistas. a bien la cifra es exagerada, o tal vez
cales y la oposición para obtener el apoyo militar: «Debemos se tomó a los policías como chivos expiatorios para aliviar la
confesar que en este anacrónico empeño de adular a los oficiales presión ejercida por la Liga Patriótica. No es casual, tampoco,
del ejército y de la armada el Partido Conservador rivaliza con que faltara poco tiempo para las elecciones.
los radicales Sin sentir por la nueva ley electoral un entusiasmo 409 Se hallará una descripción reciente de los episodios de la Pata-
excesivo, no desesperan los conservadores de contar alguna vez, gonia en O. Bayer, Los vengadores de la Patagonia trágica, 1972.
para recuperar el gobierno, con el auxilio decisivo de algún bata- 410 LV, 17/4/1918; LN, 25/6/1918.
llón del ejército alzado en armas por obra y gracia de la oficiali- 411 Por ejemplo, en junio de 1917 y en agosto de 1918.
dad agradecida» (LV, 26/1/1920). Estas palabras fueron proféti- 412 LN, 16/8/1919.
cas, e invalidan la opinión de muchos comentaristas que consí- 413 LE, noviembre de 1919, passim.
deran que las Fuerzas Armadas se politizaron a partir de la dé- 414 LV, 13112/1919.
cada del veinte.

335
334
por altos conceptos de justicia social» (LE,

423
1~;;~i~:~:~J correspondiente a 1920).
vol. 3, 1920, pág. 882.
vol. 1, 1920, pág. 716 (Benito Viilanueva).
(Villanueva) .
Ibid., págs. 789-90 (Carios Zabala).
Capítulo 10

454 V. L. Phelps, Tbe ínternational economía position 01 Argentina,


1937, pág. 108. Para otros comentarios sobre el comercio ex-
424 Diputados, DS, vol. 1, 1920, pág. 77. terior y las inversiones en la década del veinte, véanse J. Fodor
425 RRP, 6/8/1920. y A. O'Connell, «Argentina and the Atlantic economy in the
426 Ibid., 19/12/1919. first half of the twentieth century», 1970, y C. F. Díaz Alejandro,
427 Ibid., 30/111920. Essays on the economía history 01 tbe Argentine Republic, 1970,
428 Despacho n? 354, 20/10/1920, PO 371-4408. págs. 16-21.
429 G. Di Tella y M. Zymelman, Las etapas del desarrollo econó- 455 Entre ellos, Chrysler, General Motors, RCA Victor y Colgare Palo
mico argentino, 1967, págs. 331-35. De acuerdo con las cifras molive. Otras, como la Standard Oil, que habían iniciado sus
oficiales, entre 1920 y 1921 el volumen de las exportaciones de- actividades en el país antes de la guerra, crecieron sostenidamente
cayó en los siguientes porcentajes: maíz, 37 %; trigo, 66 %; en importancia.
carne congelada, 34 %. 456 G. Di Tella y M. Zymelman, Las etapas del desarrollo económico
430 ED, 12/5/1921. argentino, 1967, pág. 366. Un estudio reciente que hace gran
431 RRP, 13/5/1921. hincapié en el crecimiento de la industria en la década de 1920
432 Federación Obrera Marítima, Actas, 15/5/1921. es J. Vlllanueve, «El origen de la industrialización argentina»,
433 Presentación hecha por el Centro de Navegación Transatlántica DE, 1972.
al ministro de Hacienda, citada en LN,·19/5/1921. 457 Di Tella y Zymelman, op. cís., pág. 307. Véase también E. F. jor-
ge, Industria y concentración económica, 1971, págs. 43~106.
434 RRP, 27/5/1921.
435 Ibid.
458 Phelps, op. cu., pág. 190.
459 P. H. Smith, «Los radicales argentinos y la defensa de los inte-
436 LF, 24/5/1921. reses ganaderos», DE, 1967, Y Carne y política en la Argentina,
437 Ibid., 5/6/1921. 1969; véase también R. Gravil, «Anglo--US trade rivalry in Ar-
438 RRP, 10/6/1921. gentina and the D'Abemon Mission of 1929», en D. Rack, ed.,
439 LE, 1'/6/1921. Argentina in the twentieth centurv, 1975; P. Skupch, «Las con-
440 Diputados, DS, vol. 1, 1921, pág. 343. secuencias de la competencia del automotor sobre la hegemonía
441 LN, 10/6/1921. económica británica en la Argentina, 1919·33», 1970.
442 Ibid.; 3/611921. Uno de ellos, Bartolomé Senra Pecbeco, con- 460 A. Dorfman, La evolución .industrial argentina, 1942, pág. 241;
trajo una neumonía' y murió poco tiempo después. citado en Di Tena y Zymelman, op. cls., pág. 369. Según Díaz
443 LOO, 4/6/1921. Alejandro, si se toma como base 1914 = 100, los salarios pro-
444 Ibid., 18/6/1921. medio fueron de 78 en 1915-19, 113 en 1920-24, y 140 en 1925-
445 LF, 5/6/1921. 29. Esto representa un considerable adelanto respecto de las
446 Despacho nv 127, 8/6/1921, FO 371-5517. cifras anteriores a la guerra, y es probable que haya contribuido
447 Revista de Ciencias Económicas, 1927, pág. 973. a la persistente decadencia del anarquismo en el curso de la dé-
448 LUM, abril de 1921. cada del veinte (Diaz Alejandro, op. cit., pág. 41).
449 Ibid., mayo de 1921. 461 J. Rodríguez Tatditti, «Sindicatos y afiliados», Revista de Cien-
450 LV, 8/6/1921, passím. cias Económicas, 1927, págs. 973-76.
451 LUM, diciembre de 1921. 462 A. L. Palacios, El nuevo derecho, 1934, pág. 244. La Unión Fe-
452 Petición elevada a Yrigoyen por los obreros ferroviarios de Hen- rroviaria y La Fraternidad prestaron apoyo- a la creación, en
derson, provincia de Buenos Aires (LV, 15/2/1922). Los artículos 1926, de la Confederación Obrera Argentina, que en abril de
de La Epoca estaban redactados en un tono similar¡ refiriéndose 1927, como consecuencia de esta adhesión, afirmaba contar con
a una reunión entre Yrigoyen y dirigentes sindicales, informaba: 85.000 miembros. No obstante, su influencia general .fue escasa.
«Los hombres que actualmente gobiernan el país llegarían hasta 46'3 El mejor estudio sobre Alvear es M. Goldstraj, Años y errores.
economizar sobre su hambre y su sed para que nada faltase a Un cuarto de siglo de politica argentina, 1957.
las clases trabajadoras. [ ... ] Con honda emoción oyeron los 464 LV, 25/10/1922.
trabajadores al presidente de la República, y después de maeífes- 465 RRP, 8/12/1922.
tarle su gratitud se retiraron convencidos de que el gobierno 466 Unión Cívica Radical, circunscripción 11~ (Balvanera Norte),
actual siempre observará frente a las clases trabajadoras una .ac- Rendición de cuentas, 1922, págs, 9-10.

336
480 El Poder Ejecutivo intentó, asimismo, crear o incrementar otros
461 Diputados, DS, voL 1, 1923, pág. 117 Y passim (Rodolfo More- impuestos, aunque en ningún caso las medidas fueron aprobadas
no). por el Congreso. Entre ellas se contaban un impuesto sobre la
468 H. E. Petera, Tbe /oreign deht 01 tbe Argentíne Republic, 1934, propiedad mueble, el aumento de la llamada «contribución te-
págs. 50·100. rritorials y un nuevo tributo que gravaría el aumento del valor
469 Diputados. DS, vol. 1, pág. 117 (Rodolfo Moreno) .. de la tierra (cf. Tornquist, octubre de 192.3~enero de 1924). No
470 RRP, 11/5/1923. obstante, todos estos rubros tenían un carácter secundario, y el
471 Ibid., 25/5/1923. Ejecutivo no puso demasiada energía para lograr que se los
aprobara. En un memorando que le elevó la Bolsa de Comercio
472 Phelps, op. cit., cuadro 1, pág. 238.
se decía que los impuestos mencionados constituían una «expro-
473 Este era otro de los motivos esgrimidos para justificar la reduc- piación forzosa» y una «expoliación» (d. RRP, 27/7/1923).
ción del gasto público. Sí este último era muy alto, tenía por 481 LV, 3111/1923.
efecto aumentar el poder adquisitivo y mantener la demanda de 482 Ibid., 25/2/1923.
bienes importados en un nivel superior al que hubiera tenido en 483 tus; 4/10/1923.
caso de no existir déficit en las cuentas del gobierno (cf. ibid., 484 Ibid., 24/11/1923.
pág. 58).
474 Diputados, DS, vol. 1, 1923, pág. 451. Esto fue en parte una 485 ius., 25/11/1923.
anticipación de las políticas similares seguidas en la década del 486 LE, 1'/3/1924.
treinta; véase M. Murmis y J. C. Portanríero, «Crecimiento in- 487 LN, 20/9/1924.
dustrial y alianza de clases», eh Estudios sobre los orígenes del 488 LV, 29/8 Y 4/9/1924.
peronismo, 1971, vol. 1, págs. 3-55. 489 Ibid., 22/3/1925.
475 Diputados, DS, vol. 5, 1922, pág. 32. 490 LN, 28/7/1925.
476 Cf. C. Solberg, «Terlffs and politics in Argentina, 1916-1930», 491 Fracasado el desafío que planteó el Grupo Azul en 1919, los más
Hispanic American Historícal Review, 1973. Jorge (op. cit., págs. acérrimos enemigos de Yrigoyen se separaron de inmediato del
62~65) suministra una tabla con la relación entre los precios gobierno y fundaron su propio partido, la Unión Cívica Radical
de las importaciones y_los aforos aduaneros, y también los Ingre- Principista, que logró presentar candidatos en las elecciones pre-
sos fiscales provenientes de los aranceles aduaneros. La medida sidenciales de 1922, aunque solo obtuvo una escasa proporción
adoptada 'por Alvear llevó la tasa de estos últimos a un nivel de los votos. El principal rival de Yrigoyen en este período fue
aproximadamente igual al que tenían en 1915, pero todavía me- Joaquín Castellanos, gobernador de Salta desde 1919, hasta que
nor que el de 1906, cuando se establecieron originalmente los fue depuesto por una intervención federal. A fines de 1920 se
aforos. Importa conocer también por qué motivo Yrigcyen no había dijo que estaba tratando de organizar una Liga de Gobernado-
tomado esa medida. _Durante el período inflacionario previo a res al estilo de Roca, integrada por opositores de Yrigoyen. En
1921, cualquier incremento de los aforos habría elevado el costo julio de 1921 ganó la adhesión de Benjamín Villafañe, diputado
de vida, en un momento en que ya había graves conflictos labora- radical por la provincia de jujuy y uno de los más virulentos
les y los grupos de- clase media mascullaban su descontento. En enemigos de Yrigoyen. Los principistas también obtuvieron cier-
general, y rigoyen prefirió obtener nuevos ingresos fiscales tras- te apoyo en este época de los últimos antipersonalistas del Se-
ladando el peso de la. tributación a los sectores exportadores, co- nado nacional: Gallo, Mela, Larlus, Soto y 'Iorino.
mo ocurrió con el frustrado impuesto a los réditos de 1918 y 492 LE, 11/9/1927.
con el impuesto de emergencia a las exportaciones. Estos ejem- 493 Los antiperaonalistas tampoco lograron atraerse a los disidentes
plos de los esfuerzos realizados por el gobierno para restaurar bonaerenses como José Camilo Crotto, gobernador de la provincia
el equilibrio que existía antes de la guerra en la distribución del de Buenos Aires entre 1918 y 1922, Carlos Becd, primer mi-
ingreso tiene su paralelo en las medidas adoptadas durante las nistro de Relaciones Exteriores de Yrigoyen en 1916, y Rogelio
huelgas. No obstante, en julio de 1920 el Congreso elevó los afo- Araya, líder de la oposición en el Congreso hasta 1919. En la
ros en un 20 %, lo cual arroja nueva luz sobre la inautenticidad década del veinte todos ellos desaparecieron en gran medida de
de la campaña llevada a cabo en 1920 para reducir el costo de la escena política.
vida, destinada en realidad a contrarrestar las quejas socialistas 494 Así pues, en la década del veinte el radicalismo no. estuvo di-
en cuanto a que se estaba actuando en desmedro de los sectores vidido en dos grupos sino en tres: el yrigoyenismo, el antiperso-
urbanos. El impuesto de emergencia a las exportaciones aún se nalismo y el alvearismo. Los dos primeros grupos apoyaban el
aplicaba durante la depresión de posguerra, cuando Alvear se hizo incremento del gasto público, solo que el primero en favor de los
cargo de la primera magistratura. La presión de los exportadores sectores urbanos de Buenos Aires y el segundo en favor de los
para que se lo eliminara fue otra de las razones que nevaron a de Santa Fe. El alvearismo era contrario a esa política y defen-
la reforma aduanera. día los intereses de los exportadores bonaerenses.
477 RRP, noviembre de 1923, passim. 495 LV, 6/5/1925.
478 tus, 9/5/1924. 496 tu«, 28/3/1926.
479 Ibid., 31/7/1925.

339
338
:!!
497 LV, 1915/1927. Capítulo 11 '1
498 La apelación al carisma fue utilizada, como en el pasado, para
atemperar las divisiones existentes en el partido, pero a medida 512 Sobre González véase A. Torres, Elpidio González. Biograiía de
que trascurría el tiempo variaban su estilo y contenido. En 1919 una conducta, 1951; Oyhanarte era el autor de una altisonante
y 1920 los radicales intentaban contrarrestar el atractivo de la biografía de Yrigoyen publicada en 1916, El hombre, que con-
Liga Patriótica presentando al propio Yrigoyen como símbolo de
patriotismo. En la década de 1920 hubo un énfasis más definido
tribuyó en sumo grado a intensificar el contenido carismático
de su liderazgo.
I
en la encarnación por parte de Yrigoyen de la voluntad popular, 513 Como ejemplo de los integrantes del nuevo grupo puede citarse
como lo ejemplifica la siguiente cita de una hagiografía publicada a Diego Luis Molinari, Héctor Bergalli, David Saccone, Pedro
en 1928: «El grande hombre es el que por su naturaleza especial Podestá, Pedro Bidegain, Nicolás Selén y Guillermo Sullivan. Bi-
siente las vibraciones del alma social y trata de dar forma asu degain es uno de los pocos caudillos de barrio de Buenos Aires
íntima intuición. El hombre vulgar no sabe nada; el pueblo, en para los cuales se cuenta con datos biográficos; en 1929; luego
cambio, siente vagamente el devenir que adentro le bulle; pero de ser acusado en el Congreso de haber trabajado para la aligar.
en el grande hombre resuena intensamente todo el anhelo. El quía antes de 1912, publicó una breve autobiografía, Mi radica-
entonces encarna a la fuerza social, esto es, ella se hace carne, lismo, bastante interesante. Hasta 1907 se había desempeñado
[ ... ] se humaniza. Y al humanizarse puede actuar directamente como fogonero en el Ferrocarril Oeste de la ciudad de Buenos
sobre los hombres» (A. M. Etkín, Bosqueio de una historia )' Aires; después hizo dos intentos infructuosos de establecer un
doctrina de la U.C.K, 1928, pág. 194). Hubo durante esa década negocio, y sólo más tarde se unió a los radicales. Se trata de un
multitud de publicaciones de esta índole. caso clásico del fenómeno de la clase media «dependiente».
499 Cf. LE, 27/10/1926. 514 Cl. LE, 29/10/1928; LV, 1'/11/1928.
500 Ibid., 22/9/1927. 515 LV, 3/6/1929. También se dijo que el médico personal de Yri-
501 LE, 20/8/1927. . goyen y su secretario privado cobraban honorarios para concertar
502 Citado en LV, 30/7/1927. audiencias con él.
503 Se hallarán detalles sobre esta división en R. J. Walter, «Politi- 516 RRP, 8/8/1929.
cal party fragmentation in Argentina: schisms within the Socialist 517 LV, 27/9/1923.
Party, 1915-1930», 1972, págs. 18-20; también en J. Coca, El 518 Cl. ibid., 22/2/1928; también R. A. Pctash, Tbe Army and po-
contubernio, 1961. litics in Argentina, 1928-1945. Yrigoyen to Perón, 1969, págs.
504 Citado en LV, 29/3/1924. 29-54; M. Goldwert, «The rise of modero militarism in Argen-
505 Ibid., 23/1/1927. tina», Hispanic American Historícal Review, 1968, pág. 199,
506 M. Kaplan, «Política del petróleo en la primera presidencia de passim.
Hipólito Yrigoyen (1916-1922)>>, DE, 1972, págs. 3-24. 519 Ibid. En su número del 12/1/1929, La Vanguardia citó cinco ca-
507 LE, 20-23/10/1926. sos en que los beneficiarios de la promoción estaban retirados
508 Debates sobre el petróleo de 1927; citado en R. Etcheparebor- desde 1923, pagándoseles seis años de retroactividad.
da, Yrigoyen y el Congreso, 1956, vol. 2, pág. 57. 520 Cl. LV, 5/12/1928; LE, 23/1/1929; se hallarán mayores deta-
509 Ibid., pág. 107. lles sobre la huelga en C. Solberg, «Agrarian unrest and agrarian
510 Ibid., pág. 186. policy in Argentina, 1912~30>}, Journal 01 Inter-American Studies
511 Fodor y O'Connell (op. cit., pág. 38) consideran esta disctimi- and World Aiiairs, 1971, págs. 15-55.
nación contra los norteamericanos como simple reflejo del temor 521 cr. LOO, febrero y marzo de 1919.
que, por una cuestión de principios, sentía Yrigoyen por el 522 LE, 7/10/1928.
«imperialismo del dólar». Pero el apoyo a los británicos cobra 523 Un ex dirigente sindical a quien yo entrevisté en 1969, José
más sentido si se 10 examina en función de la estructura de la Otero, me señaló que el sindicato fue clausurado después del
alianza populista yrigoyenista. En esta época, ser pro-británico golpe de Estado de 1930. Se envió una delegaci6n a hablar con
implicaba defender a los exportadores, vale decir, al electorado el ministro del Interior, Matías Sánchez Sorondo, y este les pre-
de la provincia de Buenos Aires. Durante el boom comercial de guntó por qué habían apoyado antes a Yrigoyen, a 10 cual -c-se-
fines de la década de 1920 hubo, obviamente, más posibilidades gún Otero-- los obreros replicaron: «Cuando los conservadores
de cooperar con los británicos que en la época de la guerra, en practiquen las mismas políticas, los trabajadores les darán sus.
la que el precio del carbón aumentó a un ritmo muy vertiginoso. votos». Esto muestra que el instinto colaboracionista de los sin-
No obstante, puede coincidirse con Fodor y O'Connell cuando dicatos no murió enteramente luego de 1921, y que había mu-
dicen que la actitud de Yrigoyen hacia los británicos pasó de la chos dirigentes dispuestos a intercambiar favores y beneficios
hostilidad al apoyo; como hemos visto, esto ocurrió en 1919, con cualquier gobierno que asumiera el poder. Tal vez este sea
por efecto de las huelgas. uno de los elementos claves para explicar el surgimiento del pe-
ronisrno en la década de 1940.
En 1929, el embajador norteamericano en Buenos Aires, Robert
Woods Bliss, describió con alguna exactitud a Yrigoyen en los

340 341
siguientes términos: «Puede comparérsele a un viejo político de una amplia oposicron al gobierno, condiciones ambas que solo
Tammany Hall, favorable a las masas, pero que permite que el se dieron en 1930.
comunismo florezca» (citado en R. Etchepareborda, «Breves ano- 534 RRP, 10/10/1929.
taciones sobre la revolución del 6 de septiembre de 1930», ln- 535 Ibid.
vestigaciones y Ensayos, 1970, pég. 57). 536 LE, 25/1111929.
525 Al principio, en vista de los sucesos de diez años atrás, los in- 537 lbid., 19/12/1929. Gestos minúsculos de este tipo fueron re-
gleses se mostraron bastante cautelosos con Yrigoyen, pero al currentes durante 1930.
poco tiempo comenzaron a apoyarlo. Refiriéndose a la misión 538 LV, 14/4/1930.
D'Abernon, el Review 01 tbe River Plate manifestó: «Es in- 539 Ibid., 26/111930; LE, 41711930. Como en 1920, las medidas de
teresante dejar sentado el hecho de que el jefe de la misión, Cantilo eran poco consistentes y no brindaron ninguna salida
el vizconde D'Abernon, ha mantenido muy estrecho y amable concreta frente a una situación de aumento de los precios y del
contacto con el presidente de la República» (RRP, 6/9/1929)-, desempleo.
526 R. Gravil, «Anglo.US trade rivalry in Argentina and the D'Aber- 540 Phelps, Peters y Ford se ocupan en detalle del funcionamiento
non Mission of 1929», en D. Rack, ed., Argentina in the twen- del patrón oro en la Argentina. El objetivo básico de la defla-
tíetb century, 1975. Hay un largo estudio inédito sobre la misión ción era restaurar la balanza de pagos restringiendo la demanda
D' Abernon de A. O'Connell, que suministra una descripción de- interna de bienes importados. Si se abandonaba el patrón oro, en
tallada de las negociaciones; véase también RRP, 22/11/1929. teoría podía alcanzarse ese mismo objetivo mediante la deprecia-
527 CI. LV, 25/1/1930. ción del peso, que incrementaría el precio de las importaciones y
528 LE, 28/9/1929. gradualmente las descolocaría en el mercado.
529 Carlos Wáshington Lencinas pertenecía a la segunda generación 541 V. L. Phelpe, The ínternatíonal economic positían 01 Argentina,
de la dinastía familiar gobernante en Mendoza, fundada por su 1937, cuadro 1, pág. 238.
padre, José Néstor Lencinas, quien murió en 1919¡ para un re- 542 H. E. Peters, The ioreign debt 01 tbe Argentine Republic, 1934,
lato de su carrera política, véase D. Olguín, Lencinas, el caudillo pág. 155.
radical. Historia y mito, 1961. El problema del azúcar se expli- 543 Ibid.
ca en detalle en varias obras de Benjamín Villafañe. La opinión 544 Ibid.
de Canten¡ puede encontrarse en los debates de 1929. Otra fa- 545 RRP, 11/4/1930. Otro indicio de la gravedad de la situación 10
ceta interesante de esta cuestión es el apoyo brindado a las pro- da el hecho de que el gobierno se viera forzado a recurrir a las
vincias del interior en 1929 por Corrientes y Entre Ríos, en cu- remesas bloqueadas de las empresas extranjeras radicadas en
yo caso el resentimiento contra Yrigoyen se fundaba en el apoyo Buenos Aires, solicitando un préstamo. En épocas de depresión,
que este daba a la FOM. Cada vez que el trasporte marítimo de cuando el peso se depreciaba, las remesas eran mantenidas a la
cabotaje era suspendido por una huelga en el puerto de Buenos espera de una mejora en el tipo de cambio (d. Phelps, op. cit.,
Aires, esas dos provincias Iitoralefias quedaban prácticamente ais- pág. 122).
ladas, 10 cual en ocasiones dio lugar a acerbas críticas de sus re- « ... cuando se suspendía la colocación de ti tulos públicos en el
presentantes en el Congreso nacional (cf. A. Méndez Casariego, exterior por la contracción de los mercados internacionales de ca-
Diputados, DS, vol. 5, 1920). pitales, en medio de una fase depresiva del ciclo económico en los
530 Para los debates en torno de la cuestión Cantoni, véase Senado- países industrializados, el pago de los servicios recaía totalmente
res, DS. vol. 1, 1929. sobre los ingresos fiscales corrientes. Esta situación se producía
.'?31 Véase M. Navarro Gerassi, Los nacionalistas, 1969, págs. 37-54. generalmente cuando los ingresos fiscales disminuían dada la con-
532 LV, 15/10/1929. tracción del comercio exterior del país [ ... I. En estas condicio-
533 Tanto Justo como Uriburu esperaron en 1929 la oportunidad nes) los servicios de la deuda pública externa llegaban a absorber
para organizar un golpe, pero no lograron darlo debido a que el proporciones exorbitantes de los ingresos fiscales corrientes. Las
gobierno todavía gozaba de considerable apoyo popular. Las dos salidas frente a este tipo de situación eran obviamente dos: la
principales autoridades en esta materia) Potash y Goldwert, coin- vigorosa contracción de los gastos e inversiones públicos [ ... ]
ciden en datar el golpe exclusivamente en el año 1930. Potash es- o la suspensión del pago de los servicios de la deuda» (A. Ferrer,
cribió: «Desde el punto de vista político-miIitar este golpe fue La economía argentina. Las etapas de su desarrollo y problemas
el producto de un prolongado período de conversaciones explo- actuales, 1963, págs. 127-28).
ratorias, un esfuerzo organizativo de tres meses y un alto grado Otros comentarios sobre el problema del tipo de cambio apare-
de improvisación de último momento». También concuerda con cen en RRP, 14/2, 18/4, 20/6 Y 29/8/1930.
esto la descripción clásica de la revolución debida a la pluma de No es mi intención hacer aquí un análisis exhaustivo del golpe
J. M. Sarobe (Memorias sobre la revolución del 6 de septiembre desde el punto de vista de los grupos de la élite. Tres grupos
de 1930, 1957). Mi opinión personal es que Uriburu no po- intervinieron en él: el ejército, los terratenientes y el capital ex-
día actuar si no 10 acompañaba Justo) y este a su vez no podía tranjero. El ejército estaba dividido entre los «corporativistas»,
hacerlo sin el apoyo de grupos terratenientes y la evidencia de cuyo jefe era Uriburu, y los «liberales» de Justo; a su vez, este
mantenía los más estrechos lazos (como reveló su presidencia)

342
con los invernadores de ganado. Como estos Últí~~O~S~~:~~~~~
directamente de los frigoríficos, de propiedad
se ha sugerido que ello puede explicar la política
Apéndice 1
e Abarca a industriales y comerciantes, y así se los ha clasificado
en los cuadros de este Apéndice. [N. del Y.]
¡
materia de petróleo de los gobiernos de Uriburu y
la sospecha, sin embargo, de que dicha política se 11
bién para lograr la adhesión de los grupos del interior que Apéndice 2
bían apoyado a la Standard Oil en la década del veinte. Por
parte, a juzgar por el Review 01 tbe River Plate, a los ingleses 561 Véase la bibliografía publicada en 1970 por la Librería La An-
golpe no les causó mucha gracia, ya que amenazaba echar !\
tártida, Boletín ne 7, El radicalismo, la cual contiene más de 800
tierra el convenio de la misión D'Abernon. En comparación con títulos.
1919 el capital extranjero parece haber tenido mucho menos par- 562 J. J. johnson, Political change in Latín America. The emergence
ticipación como móvil principal de la oposición al gobierno. Esto 01 the middíe sectors, 1967, cap. 6. Véase también A. Galietti,
refleja el distinto carácter de las dos crisis. La realidad argentina en el siglo XX, 1961, cap. 2.
549 el. LV, 27/3/1930, passim. 563 «La formación de los partidos políticos contemporáneos. La
550 Ibid., 1'/8/1930. U.C.R. (1891·1916)>>, en T. S. Di Tella y otros, Argentina, so-
551 RRP, 28/2/1930. ciedad de masas, 1965, págs. 124-76.
552 LV, 16/3/1930. 564 En su enfoque de la «modernización» los autores aceptaban la
553 Las cifras relativas a los votos obreros me fueron indicadas por posición adoptada por Gabriel Alrnond en su introducción a
Ezequiel Gallo; mis propios cálculos, contenidos en el Apéndi- G. Alrnond y J. S. Coleman, eda., The polities 01 tbe developing
ce 4, las confirman. areas 1960. En ella se abandona toda noción de una progresión
554 LE, 24/5/1930. simple hacia un patrón constante o unilateral, insistiéndose en
555 Esto se describe en detalle en Etchepareborda, op, cit. cambio en la necesidad de un tratamiento dualista, bipolar, que
556 LV, 4/5/1930. diera cabida a la perduración de residuos «tradicionales» dentro
557 Ibid., 4/8/1930. de una situación modernizadora.
558 LE, 5/9/1930. 565 Considérense las ambigüedades de la siguiente declaración de
559 D. A. de Santillén, «El movimiento obrero argentino ante el gol- Gallo y Sígal: «Si nos hemos detenido tanto en el anális,is de la
pe de Estado 'del 6 de septiembre de 1930», Revista de Historia. "generación del 80" es porque la UCR puede ser concebida ana-
La crisis de 1930, 1958, págs. 123·31. líticamente como segundo componente -c-reacción y complemen-
560 «Manifiesto de las derechas y de los socialistas independientes», to- de este movimiento. En cierto modo el radicalismo comple-
agosto de 1930, citado en Sarobe, op, cit., pág. 272. Años después ta en el plano político la asimilación al modelo europeo: es "mo-
del golpe, el vicepresidente de Yrigoyen, Enrique Martínez, de- derno" allí donde "la élite de 1880" era "tradicional". En cam-
claró: «La crisis económica fue el gran factor que hizo posible bio en lo económico -c-siernpre teniendo como limite 1916-, el
la revolución. [ ... ] A los que atribuyen solo a causas políticas silencie de la UCR frente a problemas claves del proceso econó-
o prestigios personales el éxito de la revolución, hay que recor- mico y su reacción tipo "indignación moral" [ ... J representa,
darles cuál era el panorama del país. La moneda depreciada, los en cierta medida, un recurso a valores de tipo "tradicional"»
cereales por el 'suelo, el crédito cerrado, la miseria golpeando los (pág. 128).
hogares La historia enseña que la pobreza de los pueblos es el 566 Para una introducción a las líneas principales que siguió la critica
mayor enemigo de la estabilidad de los gobiernos» (citado en de esta posición, véase R. Stavenhagen! «Seven erroneous theses
Etchepareborda, op. cit., pág. 82). También coincido amplia- about Latin America», en 1. L. Horowitz, ]. de Castro y J. Ge·
mente con la siguiente afirmación de Ricardo M. Ortiz: «La re- rassi, eds., Latín American radicalism: a documentary report on
volución de setiembre de 1930 adaptó a la Argentina a la cri- lejt and natíonaiist movements, 1969, págs. 102-07.
sis mundial que había comenzado a acentuarse en las últimas 567 Las cifras mencionadas en el presente apéndice fueron extraídas
semanas de '1929. Esa revolución no fue un movimiento dirigido de D. Cantón, Materiales pata el estudio de la sociología política
contra un gobernante; fue consecuencia de, una crisis de estruc- en la Argentina, 1968. "
turas» (e.Aspectos económicos de la crisis de 1930», Revista de 568 M. Peña, Masas, caudillos y élites. La dependencia argentina de
Historia. La crisis de ,1930, 1958, pág. 41). Yrigoyen a Perón, 1971, cap. 1, págs. 7-36. Esta obra, notable
por la sagacidad de sus intuiciones, fue escrita en la década del
cincuenta y publicada póstumamente. . '
Capítulo 12 569 O. Cornblit, «Inmigrantes y empresarios en la política argentr-
na», DE, 1967.
d Tammany Hall: célebre organización política neoyorquina perte-
neciente al Partido Demócrata. [N. del T.]

345
344
606 Despachos n'" 77 y 88, 24/2 Y 2/3/1918, ibid.
Apéndice 3 607 El Diario (28/1/1918) informó que el precio de la carne vacuna
en el mercado municipal de Buenos Aires había aumentado a
570 P. H. Smith, «Los radicales argentinos y la defensa de los inte- razón de 20 pesos por. res durante la huelga. . . . . .
reses ganaderos», DE, 1967, pág. 824. 608 Esto se pone de manifiesto en el ataque que dirigió El D,arIO a
571 Véase el capítulo 6, págs. 156-60. los comités radicales y socialistas de Berisso que acusaban a la
572 Smith, op. cít., pág. 806. marina de los acontecimientos del 4 de diciembre: «¡Supino des--
573 ue.; págs. 808-09. conocimiento de las cosas! Esos elementos a quienes tanto se
574 LP, 6/12/1916. halaga son, en gran parte, sin arrai~o en el país, sin convicciones
575 Los artículos periodísticos sobre las huelgas aparecieron a partir de ninguna clase y si por acaso tienen carta de ciudadanía, po-
del 6 de junio. demos creer que' hacen de ella instrumento de ganancia y nada
576 Este objetivo fue anunciado en La Protesta el 9/6/1917. más». 1 F u
577 L\!, 14/6/1917. 609 En agosto de 1917, cuando se generalizó la hue ga del ~rrocarrl
578 LE, 14/6/1917. Central Argentino, la polida de Tigre dispersó las reuniones de
579 LN, 15/6/1917. los huelguistas. Asimismo, el candidato a goberl}ador ?e Buenos
580 S. Marotta, El movimiento sindical argentino: su génesis y de- Aires por los radicales en marzo de 1918, Jose Camilo Crotto,
sarrollo, 1960, voL 2, págs. 199-200. Según el Tercer censo na- adoptó una marcada posición contraria a la huelga en la ca!D-
cional (vol. 7, pág. 535), había en los frigoríficos 3.600 obreros pafia electoral. Finalmente, en abril de 1918 el general Dellepia-
argentinos y 6800 extranjeros; además, alrededor de trescientas ne, anticipándose al papel que le tocaría cumplir en la S~~a
mujeres y más de mil niños. Trágica, combatió con sus tropas una de las huelgas ferroviarias
581 BMDNT, abril de 1919, pág. 244. secundarias.
582 Durante las huelgas se hada frecuente alusión a los «turcos», y
el grueso de los detenidos por la polida era de nacionalidad oto-
mana (d. LN, 9/12/1917). Teóricamente a estos hombres no
se les tendría que haber dado trabajo, ya que Gran Bretaña y
Estados Unidos estaban en guerra con el Imperio Otomano.
583 LOO, 15/9/1917; L\!, 14/12/1917; para uua descripci6n gene-:
ral.de las huelgas, a cargo de un participante, véase J. Peter, Cró-
nicas proletarias, 1968.
584 Smith (op. cu., pág. 807) enumera las demandas de los traba-
jadores: jornada de 8 horas, aumento de salarios, pago por horas
extras, viáticos y reconocimiento del 1v de Mayo como día no
laborable.
585 L\!, 1'/12/1917.
586 LP, LN, etc., 6/12/1917.
587 L\!, 10/12/1917.
588 LP, 21/12/1917.
589 uu., 23/12/1917.
590 LN, 29/11/1917. Smith se equivoca al atribuir esta decisión al
ministro de Marina, Alvarez de Toledo.
591 LN, 3/12/1917.
592 uu; 10/12/1917.
593 ue., 5/12/1917.
594 tsu.. 6/12/1917.
595 tus; 7/12/1917.
596 [bid.
597 ius., 9/12/1917.
59S LN, 13/12/1917.
599 tu«, 14, 16, 19 Y 22/12/1917.
600 L\!, 10/12/1917.
601 LP, 18/1/1918.
602 LOO, 19/111918.
603 [bid.
604 LP, 18/1/1918.
605 Telegrama n? 57, 7/2/1918, FO 368-1876.

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