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República de Colombia CASACIÓN 30710

MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

Corte Suprema de Justicia
Proceso No 30710
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN PENAL
Magistrada Ponente:
MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS
Aprobado acta N° 82.
Bogotá D.C., dieciocho (18) de marzo de dos mil nueve
(2009).
VISTOS
Celebrada la audiencia de sustentación oral, procede
la Sala a proferir fallo con ocasión del recurso
extraordinario de casación interpuesto por el defensor de
MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ contra la sentencia del
11 de junio de 2008 mediante la cual el Tribunal Superior
de Bogotá confrmó parcialmente el fallo proferido el 4 de
febrero del citado año por el Juzgado Primero Penal del
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Circuito Especializado de la misma sede, despacho que, por
vía de allanamiento, condenó a la acusada a las penas
principales de 2 años y 6 meses de prisión y 275 salarios
mínimos legales mensuales de multa, así como a la
accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y
funciones públicas por el mismo término fjado para la pena
privativa de la libertad, como autora responsable del delito
de utilización ilícita de equipos de transmisores o
receptores, en concurso con el de acceso ilegal o prestación
ilegal de los servicios de telecomunicaciones.
HECHOS
Los resumió la Sala en pretérita oportunidad de la
siguiente manera:
“En virtud de la denuncia formulada el 29 de diciembre
de 2006, a través de apoderado, por la “Alianza contra el
fraude de telecomunicaciones S.A., conformada por las
empresas COLOMBIA TELECOMUNICACIONES S.A.,
ORBITEL S.A. y E.T.B., en el sentido de estarse cometiendo
un fraude en el servicio de telefonía de larga distancia
entrante, consistente en la utilización de líneas locales
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situadas en la ciudad de Bogotá para re-originar llamadas
de larga distancia entrantes, modalidad ilegal denominada
“BY PASS”, la Fiscalía 183 Seccional de esta ciudad ordenó
la práctica de diligencia de allanamiento y registro a las
sedes de las empresas SOLUCIÓN DE COMUNICACIONES @
PUNTO S.A., VOZ NETWORK y CALLSITELL LTDA., en las
cuales se estableció que funcionaban líneas con la
mencionada modalidad, según observación en las bases de
datos del programa Onyx Customer Center.
Como resultado de la diligencia de allanamiento y
registro, las autoridades dieron captura a David Gerardo
Gómez Vargas y MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ,
representantes legales de SOLUCIÓN DE COMUNICACIONES
@ PUNTO S.A. y CALLSITELL LTDA., respectivamente”.
ACTUACIÓN PROCESAL
1. Producida la aprehensión de MARTHA ZORAYA
VIDAL GUTIÉRREZ y David Gerardo Gómez Vargas, el Juez
43 Penal Municipal con funciones de control de garantías
realizó el 23 de mayo de 2007, a solicitud de la fscalía,
audiencias preliminares de legalización de las diligencias de
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registro y allanamiento, de incautación de bienes con fnes
de comiso y de captura de los prenombrados.
2. Ese mismo día el funcionario judicial llevó a cabo
audiencia de formulación de imputación, en cuyo desarrollo
la fscalía atribuyó a los capturados el delito de utilización
ilícita de equipos transmisores o receptores contemplado en
el artículo 197.1 del Código Penal, en concurso con los
punibles de acceso o uso ilegales de los servicios de
telecomunicaciones previsto en el artículo 257.2 ibídem y
concierto para delinquir tipifcado en el artículo 340 de la
misma codifcación.
Conocidos los cargos, los dos imputados se allanaron a
los mismos sin reserva alguna.
3. El mismo 23 de mayo de 2007 el juez de control de
garantías impuso medida de aseguramiento no privativa de
la libertad a MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ y David
Gerardo Gómez Vargas.
4. El 14 de junio del mismo 2007, la fscalía presentó
escrito de acusación conforme a los cargos aceptados por
los imputados. La actuación correspondió, inicialmente, al
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Juez 32 Penal del Circuito de conocimiento de Bogotá,
quien se declaró incompetente en decisión que fue luego
avalada por el Tribunal Superior de la misma sede,
corporación que asignó la competencia a los jueces
especializados.
5. Asumió entonces el conocimiento de la actuación el
Juez Primero Penal del Circuito Especializado de esta
ciudad, funcionario que inició el 21 de agosto de 2007 la
audiencia de individualización de pena y sentencia,
continuándola el 21 de agosto siguiente cuando declaró la
nulidad de la actuación en relación únicamente con el delito
de concierto para delinquir. Este pronunciamiento fue
apelado por uno de los defensores ante la negativa del juez
de invalidar lo concerniente a los otros dos ilícitos
contenidos en el escrito de acusación. El Tribunal, en auto
del 8 de noviembre del citado año, resolvió
desfavorablemente la alzada.
6. El juez especializado reanudó la audiencia de
individualización de pena el 14 de enero de 2008,
oportunidad en la cual, acogiendo solicitud de la fscalía
sustentada en la inexistencia de conexidad en las
conductas atribuidas a los dos acusados, decretó la ruptura
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de la unidad procesal por cuya razón ordenó tramitar las
actuaciones por separado. En la misma sesión optó por
mantener el conocimiento del proceso, no obstante la
invalidación declarada en lo relativo al concierto para
delinquir. Al efecto estimó que la competencia la otorga el
escrito de acusación, amén de presentarse en este caso la
fgura de la prórroga prevista en el artículo 55 de la Ley 906
de 2004.
7. Pasó de esa manera a dar trámite al artículo 447 del
Código de Procedimiento Penal de 2004 en relación con la
procesada VIDAL GUTIÉRREZ y es así como, concluidas las
intervenciones de los sujetos procesales, fjó fecha para la
audiencia de lectura de fallo que realizó el 4 de febrero de
2008, profriendo la sentencia condenatoria ya conocida,
confrmada por el Tribunal Superior en lo sustancial, en
virtud de la apelación interpuesta por la defensa, sujeto
procesal que luego acudió al recurso extraordinario de
casación.
8. Mediante auto del 18 de noviembre pasado la Sala
admitió parcialmente la demanda, ordenando realizar la
audiencia de sustentación oral regulada en el inciso fnal
del artículo 184 de la Ley 906 de 2004, la cual se celebró el
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27 de enero del cursante año.
LA DEMANDA
La defensa formuló dos cargos contra la sentencia de
segunda instancia, ambos al amparo de la causal segunda
de casación de la Ley 906 de 2004, por haberse dictado
dicha decisión en un juicio viciado de nulidad. La Sala
solamente admitió el primero de esos reproches, cuyo
fundamento se resume a continuación:
El actor aduce la vulneración de los derechos al debido
proceso y legalidad, por cuanto el juez que falló el proceso
en primera instancia carecía de competencia para el efecto.
En su criterio, la nulidad surgió cuando el Juez Primero
Especializado, acogiendo la intervención del Ministerio
Público, declaró la nulidad de la actuación en relación con
el delito de concierto para delinquir, pues con ello el
conocimiento del proceso pasó a ser del resorte de los
jueces de circuito ordinarios, en virtud de la competencia
residual prevista en el artículo 36 de la Ley 906 de 2004.
Para el censor, no resulta acertada la tesis de la
prórroga de competencia o de la convalidación esgrimidas
por el Tribunal cuando avaló el criterio del a quo expuesto
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para conservar la competencia, pues los artículos 35 y 36
de la mencionada disposición legal no dejan discusión
alguna sobre el funcionario competente en este caso, sin
que, por tanto, sea válido acudir al axioma según el cual
“quien puede lo más puede lo menos”.
A este respecto señaló que la competencia tiene
naturaleza “legal y reglada”, por cuya razón “se erige como
manifestación de las garantías de las formas propias del
juicio”, lo cual signifca que “no está sometida al acuerdo
entre las partes, o a la omisión de las mismas”, de modo que
“su inobservancia anula e invalida la actuación, compromete
su desarrollo y propósito y no se puede sustituir por el
efcientismo, por los resultados o por estadísticas…”.
De esa manera, tras referenciar algunas decisiones de
la Corte Suprema relativas al tema de la casación como
medio de control constitucional y al de la competencia y su
relación con el principio del juez natural, solicitó casar la
sentencia para invalidar el proceso a partir de lo actuado el
24 de agosto de 2007 cuando el Juez Primero Especializado
declaró la nulidad parcial por el delito de concierto para
delinquir.
INTERVENCIONES DE LOS SUJETOS PROCESALES
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1. La defensa:
Propende porque se garantice a la procesada el
principio del juez natural vulnerado en este caso cuando el
juez especializado profrió sentencia, pese a que los delitos
por los cuales se emitió la condena no están incluidos en el
artículo 35 de la Ley 906 de 2004, norma que fja el ámbito
de su competencia.
Señaló que la competencia es reglada y al juzgador le
corresponde someterse al marco legal que la fja, razón por
la cual si rebasa ese preciso límite incurre en
comportamiento irregular. A los jueces especializados,
añadió, la ley les atribuyó el conocimiento de aquellos
asuntos que atentan gravemente contra los intereses de
nuestra sociedad, lo cual no acontece con los dos punibles
por virtud de los cuales se emitió la condena.
En su criterio, la prórroga de la competencia se
hubiera presentado si se hubiese mantenido el delito de
concierto para delinquir, pero esa situación no acontece en
este evento, pues el propio juez especializado decretó
previamente la nulidad de la actuación en relación con ese
ilícito, razón por la cual cuando mantuvo el conocimiento de
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este asunto vulneró el principio del juez natural y con ello el
debido proceso, quebranto que pide a la Corte restablecer.
2. Fiscalía:
El Fiscal Delegado ante esta Corporación designado
para el efecto comenzó recordando opinión emitida por dos
ex Magistrados de esta Corporación, conforme a la cual el
cambio de competencia a un juez de menor rango produce
su prórroga, pues con ello se garantiza que el proceso sea
defnido por un funcionario de superiores conocimientos
jurídicos.
Aclaró que dicha opinión se produjo en vigencia de la
Ley 600 de 2000 cuando estaba rigiendo un procedimiento
sumamente riguroso. Pero al respecto, luego de manifestar
su desacuerdo con la decisión del juez especializado al
decretar la nulidad por el delito de concierto para delinquir,
pues bien pudo dictar sentencia por todos los punibles y
absolver respecto de aquellos que no se encontraban
demostrados, precisó que el nuevo esquema procesal debe
regirse con fexibilidad en su conceptos, pues su artículo 27
al establecer los criterios moduladores de la actividad
procesal sitúa en la misma altura de la legalidad los
criterios de necesidad y ponderación, de modo que para
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hacer laxa la prórroga debe permitirse a las partes
presentar evidencias durante el desarrollo del juicio.
Considera que esa misma laxitud debe autorizarse en
el tema de la congruencia para que ésta sea solamente
fáctica en el contenido del escrito de acusación. En su
concepto, si esos temas no se analizan de dicha forma el
sistema de la Ley 906 terminará siendo más riguroso que el
previsto en la Ley 600 de 2000.
En consecuencia, en su criterio, el hecho de que el
juez especializado hubiese conservado en este caso la
competencia no es causal de nulidad, por cuya razón
solicita no casar la sentencia.
3. Ministerio Público:
Dijo no estar de acuerdo con el planteamiento según el
cual ninguna de las partes objetó la decisión del juez
especializado de conservar el conocimiento de este asunto.
En su concepto, el artículo 55 de la Ley 906 de 2004 no
exige la necesaria presentación de la impugnación sino que
basta para impedir la confguración de la prórroga alegar la
incompetencia, lo cual sí ocurrió en el presente evento, pues
el fscal luego de conocer la razones del juzgador para dar
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aplicación a la mencionada disposición, manifestó su
desacuerdo con esa decisión, no obstante que tal
inconformidad no se haya traducido en la impugnación.
En relación con lo anterior, señaló que la competencia
no sólo puede cuestionarse por las partes en la audiencia
de formulación de acusación y en aquella donde se estudia
la solicitud de preclusión, sino también (i) “en la audiencia
de individualización de pena y sentencia (cuando por el
allanamiento las audiencia de formulación de acusación, la
preparatoria y la de juicio oral no se lleven a cabo)” y (ii)
cuando se presenta una causa sobreviniente, caso en el
cual se debe alegar en la audiencia preparatoria o en el
juicio oral.
En consecuencia, es del criterio que el juez
especializado, una vez decretó la nulidad de lo actuado en
relación con el delito de concierto para delinquir, como
quiera que ello produjo la ruptura de la unidad procesal, ha
debido remitir el expediente a los jueces penales del
circuito, pero no mantener su conocimiento para proferir
sentencia por unos delitos frente a los cuales había perdido
competencia.
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No obstante, considera que el cargo no está llamado a
prosperar, porque de acuerdo con lo dispuesto en el artículo
456 de la Ley 906 de 2004, solamente es motivo de nulidad
“el que la actuación se hubiere adelantado ante juez
incompetente por razón del fuero, o porque su conocimiento
esté asignado a los jueces penales del circuito
especializados”, circunstancia esta última no acaecida en el
presente evento porque el juez especializado es de mayor
jerarquía con respecto al juez penal del circuito.
Anotó, fnalmente, que cuando un funcionario de
mayor jerarquía dicta la sentencia condenatoria que debía
haber sido proferida por un juez penal del circuito no existe
vulneración del principio del juez natural, porque el alcance
jurisprudencial que se ha dado a ese postulado
fundamental, implica específcamente la prohibición de
crear Tribunales de excepción, o de desconocer la
competencia de la jurisdicción ordinaria.
De esa forma, citando la sentencia C-111 de 2000 de
la Corte Constitucional, concluyó que “tal concepto no
signifca en modo alguno que el legislador -ordinario o
extraordinario- no pueda -sobre la base de criterios de
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política criminal y de racionalización del servicio público de
administración de justicia-, crear nuevos factores de
radicación de competencias en cabeza de los funcionarios
que pertenecen a la jurisdicción ordinaria -en este caso, a la
penal- o modifcar los existentes, respetando -desde luego-
los principios y valores constitucionales”.
4. Representante de las víctimas:
Solicitó no casar la sentencia. Sostuvo para el efecto
que el artículo 55 de la Ley 906 está basado en principios
fundamentales como la efciencia, la economía procesal y la
garantía de los derechos de las víctimas. Esa disposición,
añadió, prevé tres requisitos para que opere la prórroga de
la competencia, entre los cuales se encuentra el relacionado
con la no alegación de la incompetencia sobreviniente en la
audiencia de formulación de imputación.
En ese sentido, estima que aunque la Ley 906
establece que aceptados los cargos en la audiencia de
imputación, lo actuado se tomará como acusación, en el
presente caso su lectura se efectuó en la primera audiencia
que celebró el juez, en cuya segunda sesión decretó la
nulidad de lo actuado frente al delito de concierto para
delinquir, sin que el defensor de la procesada, ni ningún
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otro sujeto procesal, interpusiera recurso alguno contra la
decisión del funcionario de conservar la competencia del
proceso, cobrando frmeza la misma.
Adicionalmente, destaca que las partes tampoco
acudieron al mecanismo de impugnación de competencia
previsto en el artículo 341 de la citada disposición legal.
Finalmente, es del criterio que en este caso se
estructuran los principios orientadores de la nulidad
conocidos como instrumentalidad, convalidación y
trascendencia. El primero porque la decisión del juez
cumplió sus fnes. El segundo por cuanto la defensa no
controvirtió en su momento la prórroga de competencia. Y el
tercero puesto que el impugnante no demostró la violación
de derecho fundamental alguno.
CONSIDERACIONES DE LA CORTE
Marco teórico:
Previo a resolver el objeto de la impugnación
extraordinaria, la Sala hará algunas consideraciones de
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carácter general que se relacionan con la temática objeto de
debate en el presente evento.
1. Fines de la casación:
Con ocasión de la vigencia de la Constitución Política
de 1991 y la decisión incluida en ella de catalogar a
Colombia como un Estado social de derecho (art. 1º), que
propende por el logro de fnes esenciales tales como “servir
a la comunidad, promover la prosperidad general y
garantizar la efectividad de los principios, derechos y
deberes consagrados en la Constitución… y asegurar la
convivencia pacífca y la vigencia de un orden justo (art. 2º),
el recurso de casación adquirió una dimensión más
humanista
1
, abandonando así su carácter
preponderantemente legal y formalista para concebirse
como un instrumento a través del cual el Estado busca
cumplir los fnes constitucionales de asegurar la vigencia de
los derechos fundamentales de sus coasociados, rescatando
“las garantías centenariamente elaboradas como contenidos
del derecho procesal para vincularlas inescindiblemente a la
realización de las normas sustanciales”
2
.
1
Cfr. Auto del 20 de octubre de 2004, radicación 21302.
2
Corte Constitucional. Sentencia C-131 de 2002.
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Tal concepción quedó plasmada en el Código de
Procedimiento Penal expedido mediante el Decreto 2700 de
1991 al incluirse dentro de la regulación tradicional del
recurso extraordinario la cláusula de los fnes de la
casación, determinándose en su artículo 219 que esa
impugnación “tiene por fnes primordiales la efectividad del
derecho material y de las garantías debidas a las personas
que intervienen en la actuación penal, la reparación de los
agravios inferidos a las partes por la sentencia recurrida, y
la unifcación de la jurisprudencia nacional”.
Esa búsqueda dirigida al logro de los propósitos
constitucionales, condujo también a que el legislador
ampliara la cobertura del recurso, para extenderlo a
aquellas sentencias judiciales de segunda instancia
proferidas en procesos por delitos respecto de los cuales
hasta entonces no se permitía. Si bien tal procedencia se
estableció de manera excepcional, su objetivo apuntó en esa
dirección al autorizarse la admisión de la respectiva
demanda cuando fuese necesario para garantizar la
vigencia de los derechos fundamentales y desarrollar la
jurisprudencia.
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El Código de Procedimiento Penal de 2000, expedido a
través de la Ley 600 de ese año, se diseñó al amparo de la
misma orientación constitucional, pues conservó la fgura
de los fnes de la casación, así como su procedencia
excepcional para aquellos casos en los cuales no era posible
su activación atendida la naturaleza y cantidad de la pena
del delito.
Igual aconteció en el estatuto procesal penal de 2004,
expedido mediante la Ley 906 de esa anualidad. Dicha
codifcación estableció en su artículo 180 una disposición
similar a la incluida en los estatutos precedentes en punto
de la fnalidad de la casación, al señalar que “el recurso
pretende la efectividad del derecho material, el respeto de las
garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios
inferidos a estos, y la unifcación de la jurisprudencia”.
La Ley 906 de 2004, además, equiparó la procedencia
de la impugnación extraordinaria al hacerla viable, bajo
idénticos presupuestos, contra todas las sentencias
proferidas en segunda instancia en los procesos
adelantados por delitos.
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La mencionada sistemática procesal, a tono con el
mandato constitucional relacionado con los fnes esenciales
del Estado, articuló aún más la procedencia de la casación
a los propósitos que le son inherentes, al autorizar a la
Corte inadmitir las demandas en cuyo contexto se advierta
que no se precisa del fallo para cumplir algunas de las
fnalidades del recurso. Así mismo, desde el otro extremo, le
impuso superar los defectos de carácter formal contenidos
en el libelo para decidir de fondo, atendiendo entre otras
razones, a los fnes de la casación (art. 184).
Sobre el alcance de cada uno de los fnes de la
casación previstos en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004,
la Sala comentó lo siguiente en providencia del 24 de
noviembre de 2005
3
.
“7.1. La efectividad del derecho material en punto
de su supremacía con respecto a la mera formalidad (arts.
228 Const. Pol. y 10 cpp).
“7.2. El respeto de las garantías de las partes y de
intervinientes, que de no haber ocurrido en las instancias a
consecuencia de errores de juicio o de actividad, el recurso de
3
Radicación 24323.
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casación surge como el eslabón fnal de la cadena procesal
que debe enmendar el yerro, prerrogativa que se encuentra
en titularidad y en condiciones similares frente a todas las
partes e intervinientes, a quienes –en el sistema adversarial
y en un Estado Social de Derecho cuyo principal valor es la
igualdad- se debe brindar equilibrio real en las posibilidades
jurídicas para expresar y defender sus intereses y
controvertir los de la contraparte.
“7.3. La reparación de los agravios inferidos a los
intervinientes, para corregir los yerros denunciados con
satisfacción para quien los sufrió, además de hacer
pedagogía para que no se vuelvan a presentar. Y,
“7.4. La unifcación de la jurisprudencia para que la
ley sea interpretada del mismo modo en un espacio y tiempo
determinados, garantizando los principios de igualdad frente
a la ley y la seguridad jurídica, sin que implique por
supuesto impedir la dinámica del pensamiento jurídico,
fnalidad que se deriva del artículo 235 de la Constitución
Política que distingue a la Corte Suprema de Justicia como el
vértice de la jurisdicción ordinaria para actuar como tribunal
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de casación con competencia para unir la decisión de las
escalas inferiores:
“i) Una misma autoridad judicial –individual o
colegiada- no puede introducir cambios a sus
decisiones sin la debida justifcación, ii) los jueces
no pueden apartarse por su sola voluntad de las
interpretaciones que sobre el mismo asunto ha
hecho la Corte Suprema de Justicia, y iii) ésta no
puede renunciar a su labor de darle unidad al
ordenamiento jurídico. Es que los asociados
requieren confar en el ordenamiento para proyectar
sus actuaciones, de manera que tanto las
modifcaciones legales, como las mutaciones en las
interpretaciones judiciales deben estar
acompañadas de un mínimo de seguridad –artículo
58 C.P.-, en consecuencia los jueces actúan
arbitrariamente y por ello incurren en vías de
hecho, cuando se apartan, sin más, de la doctrina
probable al interpretar el ordenamiento jurídico.
4

Hoy en día, en consecuencia, el recurso de casación
solamente encuentra fundamento y razón de ser en cuanto
con su interposición se busque el logro de los propósitos
que le son propios, cuyo contenido resulta consonante con
los fnes esenciales del Estado social de derecho.
2. Principios que orientan las nulidades:
4
CORTE CONSTITUCIONAL, Sent. SU-120-03, Mag. Pte., Dr. ÁLVARO TAFUR
GALVIS.
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En el esquema procesal penal de 2004 no aparece una
disposición en la cual se establezcan expresamente
principios orientadores de las nulidades, como sí ocurre en
la Ley 600 de 2000, cuyo artículo 310 regula la materia
enumerando seis postulados de esa naturaleza.
Lo anterior, empero, no autoriza para afrmar que la
actividad procesal surtida con fundamento en el sistema
penal acusatorio previsto en la Ley 906 de 2004 no esté
informada por los principios que tradicionalmente han
orientado las nulidades como son, a saber
5
:
Principio de trascendencia: Quien solicita la
declaratoria de nulidad tiene el indeclinable deber de
demostrar no sólo la ocurrencia de la incorrección
denunciada, sino que ésta afecta de manera real y cierta las
garantías de los sujetos procesales o socava las bases
fundamentales del proceso.
Principio de instrumentalidad de las formas: No
procede la invalidación cuando el acto tachado de irregular
5
Al respecto, consultar sentencia del 18 de noviembre de 2008, radicación 30539.
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ha cumplido el propósito para el cual estaba destinado,
siempre que no se viole el derecho de defensa.
Principio de taxatividad: Para solicitar la declaratoria
de invalidez de la actuación es imprescindible invocar las
causales establecidas en la ley.
Principio de protección: El sujeto procesal que haya
dado lugar al motivo de anulación no puede plantearlo en
su benefcio, salvo cuando se trate del quebranto del
derecho de defensa técnica.
Principio de convalidación: La irregularidad que
engendra el vicio puede ser convalidada de manera expresa
o tácita por el sujeto procesal perjudicado, siempre que no
se violen sus garantías fundamentales.
Principio de residualidad: Compete al peticionario
acreditar que la única forma de enmendar el agravio es la
declaratoria de nulidad.
Principio de acreditación: Quien alega la confguración
de un motivo invalidatorio, está llamado a especifcar la
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causal que invoca y a plantear los fundamentos de hecho y
de derecho en los que se apoya.
La aplicación de tales principios al procedimiento de la
Ley 906 encuentra fundamento, de una parte, en su
artículo 27 en cuanto en él se establecen como criterios
moduladores de la actividad procesal, entre otros, los de
necesidad y ponderación, cuyo alcance y naturaleza
imponen al funcionario declarar la nulidad de la actuación
solamente en aquellos casos en los cuales ese remedio sea
estrictamente indispensable para restablecer la vulneración
de los derechos fundamentales, en aras de “evitar excesos
contrarios a la función pública, especialmente a la justicia”,
como lo señala la norma en mención.
Igualmente, en los artículos 457 y 458 de dicha
codifcación procesal, por cuanto la primera de esas
disposiciones establece que la violación del derecho de
defensa o del debido proceso solamente constituyen nulidad
cuando la irregularidad recae en aspectos sustanciales. La
segunda, a su turno, consagra el principio de taxatividad,
conforme al cual no resulta dable declarar la nulidad por
causas diferentes a las señaladas legalmente.
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Concordante con lo expuesto se ha pronunciado la
Sala. Obsérvese:
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“Interesa precisar sobre este tópico, que si bien es cierto
que el nuevo Código de Procedimiento Penal no consagró
expresamente los principios que en la ley 600 de 2.000
orientan la declaratoria y convalidación de las nulidades
(artículo 310), ello no signifca que no deban aplicarse pues
son inherentes a su naturaleza jurídica, lo cual es traducido
por la interpretación de sus preceptos con los valores
superiores del logro de la justicia y de un orden social justo
contenidos en el preámbulo de la Constitución Política, y con
el fn del Estado de garantizar la efectividad de los
principios, derechos y deberes consagrados en la Carta
Política, dado que justamente el debido proceso es un
derecho fundamental que asiste a toda persona según las
previsiones del artículo 29 y el principio de legalidad del
trámite, el derecho a la defensa y la nulidad de pleno
derecho de las pruebas obtenidas con violación del debido
proceso, unas de sus garantías.
Así entonces, los principios de taxatividad, protección,
convalidación, instrumentalidad y de carácter residual,
seguirán rigiendo las nulidades como hasta ahora”
6
.
6
Auto del 4 de abril de 2006, radicación 24187. En el mismo sentido, auto del 15
de mayo de 2008, radicación 28716.
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

Corte Suprema de Justicia

Hechas las anteriores consideraciones, procede la Sala
a examinar la demanda, en el aspecto objeto de debate,
instaurada por la defensa contra la sentencia proferida por
el Tribunal Superior de Bogotá.
Cargo admitido. Nulidad por falta de competencia:
Para al actor, el Juez Primero Penal del Circuito
Especializado incurrió en nulidad cuando conservó el
conocimiento de la actuación para proferir sentencia de
primera instancia, a pesar de que el proceso pasó a ser de
competencia de los jueces penales del circuito una vez el
director de la causa invalidó parcialmente la ritualidad en lo
atinente al delito de concierto para delinquir.
En orden a decidir sobre el fundamento del reproche,
la Sala considera necesario (i) remembrar previamente lo
ocurrido procesalmente en este caso, (ii) fjar el alcance de
la fgura de la prórroga de competencia establecida en el
artículo 55 de la Ley 906 de 2004 y (iii) abordar el caso
concreto.
1. Lo ocurrido procesalmente:
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

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En desarrollo de la audiencia preliminar de
formulación de imputación, la fscalía atribuyó a MARTHA
ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ el delito de utilización ilícita de
equipos transmisores o receptores contemplado en el
artículo 197.1 del Código Penal, en concurso con los
punibles de acceso o uso ilegales de los servicios de
telecomunicaciones previsto en el artículo 257.2 ibídem y
concierto para delinquir tipifcado en el artículo 340 de la
misma codifcación, cargos respecto de los cuales la
imputada se allanó sin reserva alguna.
Presentado escrito de acusación conforme a los cargos
aceptados por los imputados y resuelto el trámite de
manifestación de incompetencia promovido por un juez
penal del circuito ordinario, la actuación la asumió,
fnalmente, el Juez Primero Penal del Circuito Especializado
de esta ciudad, funcionario que inició el 21 de agosto de
2007 la audiencia de individualización de pena y sentencia,
continuándola el 21 de agosto siguiente cuando declaró la
nulidad de la actuación en relación únicamente con el delito
de concierto para delinquir.
Una vez defnida en forma desfavorable la apelación
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

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que buscaba la invalidación también en lo concerniente a
los otros dos ilícitos contenidos en el escrito de acusación,
el juez especializado reanudó la audiencia de
individualización de pena el 14 de enero de 2008,
oportunidad en la cual optó por mantener el conocimiento
del proceso, no obstante la invalidación declarada en lo
relativo al concierto para delinquir. Al efecto estimó que la
competencia la otorga el escrito de acusación, amén de
presentarse en este caso la fgura de la prórroga prevista en
el artículo 55 de la Ley 906 de 2004.
Por tal razón, procedió a dar trámite a la ritualidad
prevista en el artículo 447 del Código de Procedimiento
Penal de 2004, para en audiencia celebrada el 4 de febrero
de 2008 proferir sentencia de carácter condenatorio en
contra de MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ por los
delitos respecto de los cuales no se invalidó la actuación.
2. Alcance de la prórroga de competencia:
La fgura de la prórroga de competencia está prevista
en el artículo 55 de la Ley 906 de 2004 y su antecedente
normativo inmediato es el artículo 405 de la Ley 600 de
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

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2000, a cuyo amparo se considera prorrogada la
competencia si como consecuencia de la modifcación de la
adecuación típica de la conducta, el conocimiento del
juzgamiento correspondiere a un juez de menor jerarquía.
El fundamento de la prórroga de competencia radica
en buscar la efectividad de la función pública y más,
concretamente, en materializar los principios de celeridad y
efciencia previstos en los artículos 4º y 7º de la Ley 270 de
1996 (Estatutaria de la administración de justicia), en
orden a que las actuaciones judiciales se tramiten y
resuelvan en forma pronta, cumplida y diligente, desde
luego, con respeto de las garantías fundamentales de las
partes e intervinientes, cuya intangibilidad, conforme quedó
visto atrás, comporta uno de los fnes de la casación como
derivación de los propósitos esenciales del Estado social de
derecho.
Precisamente, la exigencia de respetar esas garantías
impone que la prórroga opere respecto de asuntos de
competencia de funcionarios de menor jerarquía, pues se
presume que el de mayor rango posee adicionales
conocimientos y destrezas que aseguran una mayor
posibilidad de acierto en sus decisiones. Ese
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

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condicionamiento está establecido en el artículo 405 de la
Ley 600 de 2000 e, igual, es característica de la regulación
prevista en el 55 de la Ley 906 de 2004, como se
evidenciará en el estudio de su estructura normativa que se
aborda a continuación.
La norma “entiende prorrogada la competencia si no se
manifesta o alega la incompetencia en la oportunidad
indicada en el artículo anterior, salvo que esta devenga del
factor subjetivo o esté radicada en funcionario de superior
jerarquía”.
De acuerdo con el inciso segundo de la citada
disposición, “en estos eventos el juez, de ofcio o a solicitud
del fscal o de la defensa, de encontrar la causal de
incompetencia sobreviniente en audiencia preparatoria o de
juicio oral, remitirá el asunto ante el funcionario que deba
defnir la competencia, para que este, en el término de tres (3)
días, adopte de plano las decisiones a que hubiere lugar”.
El artículo 55, en los apartes transcritos, regula dos
hipótesis. La primera, cuando la incompetencia se evidencia
en las audiencias de formulación de imputación y
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Corte Suprema de Justicia
acusación, oportunidades a las cuales se refere el artículo
54 de la Ley 906 de 2004 como momentos en que resulta
dable manifestar la incompetencia. Y la segunda, cuando
ésta surge en la audiencia preparatoria o de juicio oral, caso
en el cual, de acuerdo con la disposición, la misma reviste
carácter sobreviniente.
Frente al primero de dichos supuestos, la Sala tiene
señalado que la competencia también puede objetarse en
las audiencias “de solicitud de preclusión y de verifcación
del preacuerdo, cuando éste ha sido realizado antes de la
presentación del escrito de acusación,… pues, se trata de un
aspecto que se debe resolver de manera previa a la
continuación del trámite respectivo
7
. Bajo la misma
consideración jurídica, dígase que en caso de darse la
terminación anticipada por vía de la fgura del allanamiento
a los cargos (arts. 293 y 351.1 Ley 906 de 2004), también
hay lugar a controvertir la competencia, lo cual podrá
hacerse en la audiencia de verifcación de la aceptación.
La incompetencia puede proponerla, en cualquiera de
los dos supuestos antes referidos, el propio juez o alguna de
las partes, dando lugar en ambos casos a la activación del
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Auto del 9 de abril de 2008, radicación 29444.
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procedimiento regulado en los artículos 54 y 341 de la Ley
906 de 2004, es decir, el envío de la actuación al superior
jerárquico del juez de la causa para que en el término de
tres (3) días adopte la decisión a que hubiere lugar.
La manifestación de incompetencia, en las dos
hipótesis, puede darse por cualquier factor legal de
competencia, a condición de que en el caso del segundo
supuesto la causal tenga carácter sobreviniente. La
posibilidad de que ello ocurra en esa segunda hipótesis se
deriva de la expresión “en estos eventos” consignada en la
parte inicial del inciso segundo del artículo 55, locución que
remite a las situaciones reguladas en el inciso primero de
esa norma donde no se hace salvedad alguna acerca de los
factores de competencia que resulta dable discutir tanto por
el juez como por las partes.
En relación con el tema de la prórroga, la primera
hipótesis no se remite a mayor controversia. En caso de que
ni el juez ni alguna de las partes muestre inconformidad en
torno a la competencia, ésta se prorroga automáticamente,
salvo si se trata del factor subjetivo o si la competencia
queda radicada en funcionario de superior jerarquía.
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

Corte Suprema de Justicia
El precepto, en el inciso primero, se vale así del
principio orientador de las nulidades denominado
convalidación para sanear la actuación, es decir, que si el
interesado no alega en su momento la incompetencia, no le
es dable hacerlo posteriormente para invocar la
concurrencia de una causal de nulidad, salvo en las dos
eventualidades antes referidas.
En el anterior sentido, la comentada disposición debe
interpretarse de manera armónica con lo establecido en el
artículo 456 de la Ley 906 de 2004, conforme al cual “será
motivo de nulidad el que la actuación se hubiere adelantado
ante juez incompetente por razón del fuero, o porque su
conocimiento esté asignado a los jueces penales del circuito
especializados”.
La previsión antes transcrita resulta apenas natural y
lógica, porque, como quedó visto, frente a los demás
factores de competencia la actuación queda saneada y, por
consiguiente, prorrogada la competencia cuando en la
oportunidad debida la misma no se controvierte.
Sea aquí del caso examinar la incongruencia que
existe entre los artículos 55 y 456, cuando el primero
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Corte Suprema de Justicia
señala que la prórroga no comprende los casos en los cuales
la competencia quede radicada en funcionario de superior
jerarquía, mientras el segundo establece como causal de
nulidad, en cuanto a ese aspecto, solamente la eventualidad
de que el conocimiento esté asignado a los jueces penales
de circuito especializado, de donde surge la paradoja según
la cual en caso de variar la competencia de un juez
municipal a uno de circuito, no se produce su prórroga y,
sin embargo, no hay lugar a decretar la nulidad si el juez
municipal continúa con el conocimiento del asunto.
Considera la Sala que esa incoherencia legislativa debe
resolverse mediante una interpretación sistemática, en el
sentido de entender que se trata de dos disposiciones
complementarias entre sí, en tanto solamente encuentran
fundamento si se aplican simultáneamente, de manera que
la imposibilidad de que se confgure la prórroga en los casos
referidos en el inciso primero del artículo 55 tiene
explicación únicamente si se acepta que la no alegación de
incompetencia genera nulidad.
Imperioso, por tanto, resulta concluir que si un juez
municipal asume el conocimiento de asunto de competencia
de un juez penal del circuito y esa irregularidad no se
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

Corte Suprema de Justicia
subsana por vía del trámite de incompetencia, tal situación
constituye nulidad.
Sobre la hipótesis regulada en el segundo inciso del
artículo 55 en cuestión, ha de señalarse que su
interpretación no puede desligarse ni del contenido integral
de esa disposición ni de lo establecido en el artículo 456. En
consecuencia, si la primera de esas normas regula en su
contexto la fgura de la prórroga, necesario será entender
que cuando en la audiencia preparatoria o de juicio oral
sobrevenga causal de incompetencia y ésta no es
manifestada por el juez ni por alguna de las partes, la
competencia se considera prorrogada, salvo si se trata del
factor subjetivo o la misma queda radicada en funcionario
de superior jerarquía, pues en estos casos se confgura
motivo invalidante, conforme lo establece el artículo 456 en
mención.
Es de anotar que la prórroga de competencia también
puede presentarse cuando con posterioridad a la audiencia
de formulación de acusación el procesado acepta
parcialmente los cargos o celebra algún preacuerdo con la
fscalía, de modo que si por esa circunstancia varía la
competencia, tal eventualidad debe ser manifestada
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MARTHA ZORAYA VIDAL GUTIÉRREZ

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oportunamente, so pena de operar la comentada fgura,
salvo si se trata del factor subjetivo o si la competencia
queda radicada en funcionario de superior jerarquía.
Lo anterior porque, sin duda, la activación de los
mecanismos de terminación anticipada efectuada con
posterioridad a la audiencia de formulación de acusación
constituye causa sobreviniente que puede alterar en ciertos
casos la competencia. A este respecto, la Sala juzga
pertinente examinar algunas situaciones que al respecto se
presentan, ello con el fn de precisar el alcance de la
providencia del 9 de abril de 2008
8
, en la cual, por vía del
mecanismo de la defnición de competencia, la Corte
consideró, contrariamente, que las fguras de terminación
anticipada no constituían causa sobreviniente. Tales
situaciones son:
1) La actuación se adelanta por un concurso de
hechos punibles, en donde uno de los delitos es de
conocimiento del juez de la causa y el otro de funcionario de
inferior jerarquía, y el procesado acepta o celebra
preacuerdo solamente respecto de uno de ellos.
8
Radicación 29444.
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2) El proceso se sigue por un delito agravado, cuya
circunstancia de mayor punibilidad determina la
competencia del juez, pero el acusado celebra preacuerdo
sin ese fundamento modifcador de la pena. Por ejemplo,
homicidio agravado según los numerales 8º, 9º y 10, casos
en los cuales la competencia es de los jueces penales de
circuito especializado.
La primera de esas situaciones puede, a su vez,
generar dos eventos. El primero, cuando el delito aceptado o
preacordado es el de mayor entidad. En ese caso el juez
pierde competencia para seguir conociendo respecto del
punible de menor entidad una vez dicte la consiguiente
sentencia condenatoria, pues de acuerdo con el numeral 3º
del artículo 53 del Código de Procedimiento Penal de 2004,
la ruptura de la unidad procesal se produce tan pronto se
emita “la decisión que anticipadamente ponga fn al
proceso”. Por tal razón, en la audiencia preparatoria o en el
juicio oral a celebrarse en el proceso que ha de continuar su
cauce normal podrá alegarse la consiguiente incompetencia,
so pena de operar la fgura de la prórroga de competencia.
El otro evento ocurre cuando, por el contrario, la
aceptación o el preacuerdo opera por el ilícito de menor
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entidad. En ese caso no hay lugar a promover el trámite de
defnición de incompetencia, porque como, igualmente, la
ruptura de la unidad procesal solamente se produce cuando
el juez de la causa emite la “decisión que anticipadamente
ponga fn al proceso”, será ese funcionario el competente
para emitir el correspondiente fallo.
A su turno, cuando se trata de delito agravado
(segunda situación enumerada en precedencia), tampoco
resulta dable objetar la competencia si se preacuerda el
punible sin la agravante porque, como lo concluyó la Corte
en la decisión del 9 de abril de 2008 antes citada, mientras
el juez de la causa no se pronuncie sobre la legalidad del
preacuerdo la competencia está radicada en su despacho o,
conforme textualmente se señaló en ese pronunciamiento,
“por tratarse de un preacuerdo su validez y efcacia le
corresponde determinarla a éste, o dicho de otro modo, se
trata de eventos cuya concreción y legalidad se establece con
su ulterior aprobación”.
Y, adicionalmente, por cuanto una vez verifque la
legalidad del preacuerdo, solamente restará proferir la
respectiva sentencia, sin que quepa oportunidad para
controvertir la competencia, si se tiene en cuenta lo
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establecido en el inciso 5º del artículo 351 de la Ley 906 de
2004, conforme al cual: “Aprobados los preacuerdos por el
juez, procederá a convocar la audiencia para dictar la
sentencia correspondiente”.
Caso concreto:
Como quedó visto atrás, después de allanarse el
procesado a los cargos formulados en la audiencia de
imputación, el Juez Primero Penal del Circuito
Especializado asumió el conocimiento del proceso y celebró
en tres sesiones la audiencia que denominó
“individualización de pena y sentencia”, en la cual verifcó la
legalidad de la aceptación al punto de decretar la nulidad en
lo relacionado con el delito de concierto para delinquir.
Pese a que con la decisión de nulidad el conocimiento
del asunto se trasladaba a los jueces penales del circuito,
conforme lo establecido en el numeral 2º del artículo 36 de
la Ley 906 de 2004, ni el juez ni ninguna de las partes
propuso la incompetencia, como se imponía en ese
momento. Por el contrario, el director de la causa
expresamente argumentó ostentar la competencia para
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continuar tramitando la actuación, manifestación frente a
la cual la delegada de la Fiscalía tímidamente exteriorizó no
estar conforme, aun cuando se abstuvo de impulsar el
incidente de impugnación de competencia.
En relación con lo anterior, la Sala no comparte la
apreciación de la Procuradora Delegada cuando señala que
la tímida manifestación de la representante del ente
acusador bastaba para impedir la confguración de la
prórroga, por cuanto, según sostiene, la norma habla tan
sólo de “alegar la incompetencia”. Esta expresión no puede
interpretarse aisladamente sino dentro de su contexto y en
conjunto con las normas que regulan la materia.
En ese orden, se destaca cómo el propio artículo 55
señala que la incompetencia debe manifestarse o alegarse
“en la oportunidad indicada en el artículo anterior”, remisión
que no puede entenderse exclusivamente para aludir al
momento en el cual se propone aquélla sino también para
señalar la necesidad de que tal manifestación conlleve a la
activación del procedimiento de impugnación de la
competencia regulado en el mismo artículo 54 y en el 341
de la Ley 906 de 2004, a efectos de que la actuación se
remita al superior jerárquico para su defnición.
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Corte Suprema de Justicia
Recuérdese que la prórroga de la competencia es
consecuencia de la aplicación del principio de
convalidación, en cuanto se produce por la omisión de dar
curso al superior jerárquico para que defna la controversia,
razón por la cual el no ejercicio oportuno y adecuado del
mecanismo de impugnación de competencia conduce a la
convalidación de la actuación y al saneamiento de la
irregularidad.
Lo anterior fue, exactamente, lo acontecido en el
presente evento, pues ni el juez ni ninguna de las partes
hizo uso de dicho instrumento, por cuya razón la
competencia se prorrogó en el juez especializado, teniendo
en cuenta que la incompetencia no devino del factor
subjetivo ni la misma quedó radicada en funcionario de
superior jerarquía, sino en uno de inferior rango conforme
los términos del parágrafo del artículo 55, al tenor del cual
“el juez penal del de circuito especializado es de superior
jerarquía respecto del juez de circuito”..
En conclusión, el Juez Primero Penal del Circuito
Especializado de Bogotá no incurrió en nulidad cuando
conservó el conocimiento de la actuación para dictar la
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Corte Suprema de Justicia
sentencia de primera instancia, pues en su caso operó la
prórroga de competencia regulada en el artículo 55 de la Ley
906 de 2004.
No prospera el cargo.
En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, administrando
justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE
NO CASAR la sentencia impugnada.
Contra la presente sentencia no procede recurso
alguno.
Notifíquese y cúmplase.
JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA
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Corte Suprema de Justicia
JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ
ALFREDO GÓMEZ QUINTERO MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS
AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS

YESID RAMÍREZ BASTIDAS JAVIER ZAPATA ORTÍZ
Excusa justifcada
TERESA RUIZ NÚÑEZ
Secretaria
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