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Carpe Diem.

Horacio

No pretendas saber, pues no está permitido

el fin que a mí y a ti, Leucónoe,

nos tienen asignados los dioses,

ni consultes los números Babilónicos,

mejor será aceptar lo que venga,

ya sean muchos los inviernos que Júpiter

te conceda, o sea este el último,

el que ahora hace que el mar Tirreno

rompa contra los opuestos cantiles.

No seas loca, filtra tus vinos

y adapta al breve espacio de tu vida

una esperanza larga.

Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.

Vive el día hoy. Captúralo.

No fíes del incierto mañana

Nos encontramos ante un poema del escritor lírico Horacio, siglo I a.C.

Es el poeta más clásico y completo de la poesía lírica latina, pues sus odas tienen
grandes influencias posteriores en el Renacimiento, en las églogas de Garcilaso de la
Vega, entre otras.

Hijo de un liberto, a duras penas pudo permitirse una esmerada educación, primero en
Roma y más tarde en Atenas. Durante estos estudios quedó fuertemente vinculado a la
filosofía epicúrea que más tarde le llevó a crear el motivo literario que más lo
caracteriza, el aurea mediocritas, presente en casi todos sus poemas.

Fue un hombre influyente, a pesar de lo cual nunca olvidó su cuna, lo que le produjo un
gran sentimiento de amargura que muchas veces quedó reflejada en su poesía.

Lenguaje y pervivencia.
Nos encontramos ante un poema perteneciente a las odas de Horacio de tema de ética y
moral, donde el autor deja claramente reflejada la influencia en su poesía de la filosofía
epicúrea que él profesaba: se ha de vivir el presente, disfrutando de la vida Vive el día
de hoy. Captúralo. (Carpe Diem) Pero de una manera sensata, con calma y tranquilidad,
evitando el ansia de riqueza y las esperanzas infundadas No seas loca, filtra tus vinos y
adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga. (Áurea mediocritas). Además
podemos apreciar la importancia que da el poeta al paso del tiempo que todo lo
consume Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso (Tempus fugit)

Otra de las características estilísticas del poeta, o más bien de la poesía lírica latina en
general, es el uso del apóstrofe, es decir, dirigirse y dedicar su poesía a un amigo o
mecenas. El fin que a mi y a ti, Leucónoe, nos tienen asignados los dioses.

También es característico en la poesía lírica latina la mención mitológica, normalmente
usada para ejemplificar, Ya sean muchos los inviernos que Júpiter te conceda, o sea
éste el último.

De igual modo, los autores gustaban de hacer ver sus conocimientos geográficos
mediante la mención de diferentes regiones o relieves en general. En este caso nos
encontramos tan sólo con el mar Tirreno, pero no era extraño encontrar estrofas enteras
dedicadas a ello.

Por otra parte, Horacio se caracteriza asimismo por su plasticidad consistente en dar
forma, relieve y límites a lo que está escribiendo, intentando llegar al entendimiento a
través de los sentidos. Esto hace que su poesía se trasmita al lector de una manera
mucho más llana.

Por último hay que hablar del sentido de la perfección de Horacio por el que siempre
utilizaba la palabra o construcción sintáctica perfecta, a pesar de que a veces le restaba
sentimiento y espontaneidad a la composición.

Resumen.

En este poema, Horacio nos incita a disfrutar del momento sin pensar en el futuro ni en
el paso del tiempo que nunca se detiene, de modo que nos advierte no consultar lo que
pasará y esperar disfrutando del momento presente. Además, no hay que olvidarlo, nos
empuja a la serenidad y equilibrio.

Tema.

El Carpe Diem ensombrecido por el paso del tiempo (Tempus Fugit)

Estructura.

Nos encontramos con un único tema estructurado en una sola estrofa, dando vueltas
continuamente al mismo concepto de hedonismo. Sin embargo, cabe diferenciar en los
tres últimos versos, una conclusión basada en su intento por llamar la atención.

VIGENCIA DEL CARPE DIEM.
El Carpe Diem ha sido un tema muy recurrente a lo largo de la historia de la literatura y
más concretamente en el Renacimiento y el Barroco, introducidos por autores como
Garcilaso de la Vega o Luis de Góngora de influencia petrárquica. Aquí encontramos
uno de los poemas más representativos de la trayectoria del poeta Garcilaso, y que llama
al hedonismo y al disfrute como lo hiciera Horacio en el poema a comentar:

En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Además, de entre todos los que he encontrado (y vosotros encontraréis con solo clicar
en google poemas, Carpe Diem) me gustaría destacar éste, de Nicanor Parra, autor
chileno del siglo XX:

Lo queramos o no
Sólo tenemos tres alternativas:
El ayer, el presente y el mañana.

Y ni siquiera tres
Porque como dice el filósofo
El ayer es ayer
Nos pertenece sólo en el recuerdo:
A la rosa que ya se deshojó
No se le puede sacar otro pétalo.

Las cartas por jugar
Son solamente dos:
El presente y el día de mañana.

Y ni siquiera dos
Porque es un hecho bien establecido
Que el presente no existe
Sino en la medida en que se hace pasado
Y ya pasó...,
como la juventud.
En resumidas cuentas
Sólo nos va quedando el mañana:
Yo levanto mi copa
Por ese día que no llega nunca
Pero que es lo único
De lo que realmente disponemos.

Pero no debemos limitar este tema a la literatura. Así encontramos la célebre canción de
Bob Marley, Don't worry, be happy.