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Ludwig Wittgenstein y Karl Popper 1

3009624 - CÁTEDRA GRANDES DEBATES DE LA CULTURA CONTEMPORÁNEA




PROTOCOLO 1: Ludwig Wittgenstein y Karl Popper



JUAN DAVID PACHÓN SÁNCHEZ

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE MEDELLÍN
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y ECONÓMICAS
INGENIERÍA GEOLÓGICA
MEDELLÍN
2014
Ludwig Wittgenstein y Karl Popper 2

CONTENIDO


INTRODUCCIÓN…………………………………………………………………………2
DESARROLLO DEL ENSAYO………………………….……………………………….4
CONCLUSIÓN………………………….…………………………………………………8


INTRODUCCIÓN


Ilustración: Karl Popper y Ludwig Wittgenstein, Filósofos del siglo XX.


En su obra Tractatus Logico-Philosophicus, Wittgenstein sustenta que las confusiones
conceptuales que rodean al uso del lenguaje son la causa de la mayoría de los problemas
filosóficos. De esta afirmación se desprende la idea de que el lenguaje se convierte en el eje
central del manejo y sustentación del pensamiento humano.
Ni el significado de las palabras o de las oraciones es la preocupación de los filósofos del
lenguaje, pues de ello se ocupan la lingüística y la semántica. La real preocupación de los
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filósofos del lenguaje es más profunda o abstracta; su interés es más por las relaciones entre el
lenguaje y el mundo y, en última instancia, por la relación entre el lenguaje y el pensamiento.
En consecuencia, el lenguaje adquiere sentido en la medida que se moviliza el pensamiento
al establecen relaciones entre las cosas, los sujetos y el mundo, formándose así un sistema de
ideas construidas o replanteadas, influenciadas por el pensamiento expresado por otros
filósofos y estos a la vez, inciden en otros pensadores o filósofos del lenguaje.
Además del significado de las expresiones del lenguaje, la filosofía centra su interés por el
significado que tiene cada expresión, en cómo puede conocerse realmente su significado. Cada
significado está determinado por el contexto de cada comunidad, de cada sociedad, que de igual
forma está determinada por el momento histórico específico.
En la misma línea los filósofos se maravillan sobre las relaciones entre el significado y la
verdad. El lenguaje y la verdad son importantes no solo porque son usados en nuestra vida
diaria, sino porque el lenguaje forma el desarrollo humano desde la primera infancia y continúa
hasta la muerte. El conocimiento en sí mismo se entrelaza con el lenguaje. Nociones de sí mismo,
la experiencia y la existencia pueden depender enteramente de cómo el lenguaje es usado y es
aprendido a través del lenguaje.

Por lo tanto, a partir de estos cuestionamientos se desligan interrogantes tales como: ¿La
interdependencia entre lenguaje y conocimiento podría no existir? ¿Cuál de los dos prima sobre
el otro? ¿Cómo se expresaría el pensamiento si no es a través del lenguaje? ¿En qué medida
influye el lenguaje en el mundo del conocimiento?

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DESARROLLO DEL ENSAYO

Desde la primera vez de haber entrado en el mundo de la filosofía en el colegio (2011), de parte
de quien escribe, no se le da mayor importancia a las tablas de verdad, trivializando las
posibilidades inmensas en cuanto a la maquinaria que éstas nos brindan al momento de hacer
proposiciones lógicas, el Tractatus mismo, consiste en la lógica proposicional, aquí es donde
Karl Popper con su genialidad logra visualizar algo que la gente no podía ver con claridad, se
habla de la ausencia de contenido existencial de las proposiciones universales. El Tractatus está
montado sobre el análisis en términos de proposiciones.
Remitiéndome de nuevo al hecho de que:
Lenguaje combinación
Símbolos en proposición Cosas de la realidad
(En donde la forma lógica es la misma).
El ejemplo más tangible que ocurre en los pensamientos de las personas, es el de la Guitarra:
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Por un lado tenemos la Tablatura y por otro el Sonido que se emite al interpretar la
composición musical (la tablatura son todas aquellas formas de escritura musical, para
instrumentos de cuerdas donde la posición de los
dedos en el mástil en el caso de la guitarra,
dictaminará una única melodía característica). La
tablatura nos representa la forma lógica hallada en todos aquellos símbolos propios de la teoría
musical, y en el aspecto de la realidad evidenciamos las ondas sonoras que son ondas mecánicas
transmitidas por medio del aire y producidas al rasgar con vigorosidad las cuerdas de la guitarra.
Recorriendo éstos dos caminos mencionados entre la forma lógica de los símbolos y de las cosas
en la realidad, se llega a un mismo punto, pues éstos van de la mano uno con el otro, siempre y
cuando se maneje un lenguaje universal que esté en armonía conceptual y ajeno a cualquier tipo
de ambigüedad. Es de cierta manera equiparable al pensar de Wittgenstein pues según él existen
ciertos “embrollos” los cuales son producto del abuso filosófico del lenguaje.

El mismo tema del aprendizaje del lenguaje nos lleva a preguntas interesantes. Algunas de ellas
podrían ser: ¿Es posible tener pensamientos sin tener lenguaje?, ¿Qué tipos de pensamiento se
necesitan para que el lenguaje ocurra?, ¿Cuánto influye el lenguaje en el conocimiento del mundo
y como actúa en él?, ¿Se puede, de algún modo, razonar sin el uso del lenguaje?
Es posible que en el desarrollo de este trabajo se despejen algunos de estos interrogantes.
Si sucediera lo contrario, sería un gran logro, pues en la medida que las dudas se acrecientan, se
convierten en una motivación para indagar, consultar o enriquecer los conceptos estudiados.
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Dado que pensar y vivir son inseparables, es innegable que cada sujeto tiene su visión del
mundo ya que el contacto diario con las cosas y con otras personas demanda la necesidad de
crear y establecer símbolos y signos para elaborar los conceptos y expresar los pensamientos.
Es aquí donde la filosofía del lenguaje cobra un alto nivel de importancia.
Es así como el avance de las disciplinas científicas y el nacimiento de esta nueva
concepción de la lógica hace que nazcan aires filosóficos nuevos. Sin la conjunción de estos dos
parámetros en el tiempo, no era posible que surgiese una nueva concepción del quehacer
filosófico. Sólo falta que un grupo de personas se unan y crean que es posible realizar esos
cambios. Y así es; un grupo de jóvenes filósofos, la mayoría de ellos provenientes de disciplinas
científicas estaban dispuestos a poner en orden todo el conocimiento científico y descubrir la
verdadera esencia de su método.
La aparición de este nuevo tipo de filosofía suele estar ligada a las actividades del Círculo de
Viena que contribuyeron decisivamente a la consolidación de la filosofía de la ciencia como
disciplina autónoma. Desde esas actividades surgieron nuevas figuras que, ancladas en las
consideraciones iniciales de la filosofía neopositivista del Círculo intenta responder a la cuestión
de qué es la actividad científica y cuál es su racionalidad propia. De esta manera surgen nuevas
figuras que pretender dar respuesta a los cuestionamientos de lo que es la actividad científica y
cuál es su propia racionalidad, aferrándose a las consideraciones básicas de la filosofía
neopositivista de finales del siglo xix.
Al lado de la nueva corriente neopositivista crecen las figuras de otros pensadores como lo
fue Karl Popper, cuya filosofía es también un intento de explicar el método científico y la
racionalidad propia de la ciencia. Se convierte, tras algunos de los miembros del Círculo, en uno
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de los principales artífices de la consolidación de esta disciplina. Así mismo, otros filósofos del
siglo xx han sido influenciados por sus ideas y construir arquetipos para apoyarlos o
cuestionarlos. Así, la filosofía de la ciencia se construye alrededor del Círculo de Viena,
Wittgenstein y Karl Popper se convierten en el centro y el resto de pensadores reflejan sus
posturas en la suyas y pretenden resolver, a su modo, los mismos problemas que trataban estos.
Como toda disciplina requiere de un método, de una serie de técnicas para llegar al
conocimiento, los filósofos de este Circulo asumieron la mayéutica, entendida como
una técnica que consiste en interrogar a una persona para hacer que llegue al conocimiento a
través de sus propias conclusiones y no a través de un conocimiento aprendido y concepto pre
conceptualizado. La mayéutica se basa en la capacidad intrínseca de cada individuo, la cual
supone la idea de que la verdad está oculta en el interior de uno mismo. Es obtener el
conocimiento a través del cuestionamiento.
Esta técnica, llamada también método socrático (se le atribuye a Sócrates) consiste en
preguntar al interlocutor acerca de algo y luego se procede a debatir la respuesta dada por medio
del establecimiento de conceptos generales. El debate lleva al interlocutor a un concepto nuevo
desarrollado a partir del anterior.
De esta manera se reconfirma la premisa de que el conocimiento se encuentra latente y de
manera natural en el alma y que es necesario descubrirlo. Es a esto lo que llamamos dialéctica y
es de carácter inductivo. Sintetizados estos conceptos elementalmente básicos y claves en el
discurso filosófico del que hoy nos ocupamos, podemos plantear algunos cuestionamientos más
que simples enunciados, sin trascender de lo literalmente dicho por algunos pensadores del
Circulo de Viena.
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El lenguaje, el manejo de la palabra es la forma más inminente que un individuo utiliza
para proyectar su forma de pensar, de sentir y de percibir el mundo. Un mundo que a la vez
determina y limita el manejo de ese lenguaje identificador de cada sujeto, de cada sociedad.
Pues las sociedades siempre han estado influenciadas por el modelo impuesto por las
relaciones e intereses del estado
Es así como la sociedad determina lo que es bueno o es malo, lo que es falso o es verdadero
y es a través del lenguaje que esto puede ser expresado. Este es el modo en que Wittgenstein
determina de qué podemos hablar con sentido y de qué no podemos hablar. Podemos hablar, o
sea, decir verdades o falsedades, siempre y cuando utilicemos el lenguaje para figurar estados de
cosas o hechos posibles del mundo. Sólo es posible hablar con sentido de la realidad. Este es el
punto en que el Tractatus es interpretado como abogado del empirismo o como una apología de
la ciencia, ya que sólo la ciencia es capaz de decir algo con sentido; y «De lo que no se puede
hablar, hay que callar» (Tractatus: § 7).
Si, como dice el Tractatus sólo es posible hablar con sentido de los hechos del mundo: ¿qué
ocurre con los textos de filosofía y, en particular, con las proposiciones del propio Tractatus? En
efecto, el Tractatus no describe hechos posibles ni hechos del mundo, sino que habla del lenguaje
y de la lógica que rige nuestro pensamiento y nuestro mundo. Sumado a todo lo anterior hay que
reconsiderar el problema ético. Lo que se expresa a través del lenguaje puede ser clasificado
como bueno, malo o valioso. Independiente de ello, los hechos del mundo no cambian para
nada. Queda en el aire el cuestionamiento si el verdadero valor reside fuera del mundo o del
pensamiento humano.

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CONCLUSIONES

A lo largo del ensayo se trató de incursionar varios interrogantes y en la medida que se resolvían,
se llegaba a una conclusión, por ello que éste trabajo en sí, trata de conclusiones a la conferencia
ofrecida sobre los nombrados grandes pensadores del siglo pasado, en un juego de flechas
resumiré puntos que considero importantes:

El mundo son los hechos son materia prima de las ciencias puras
combinación de
cosas-objetos
Por ende:
» Todos los hechos están en marcados en un espacio lógico, el cual es el mundo que compartimos
» Lo que acaece el hecho, es la existencia del hecho atómico.
» Las proposiciones nos sirven para combinar objetos.
» Hablando del lenguaje, a cada objeto le corresponde un símbolo universal.
Para nadie es un secreto que la filosofía vive de términos, por los cuales se generan
contiendas acerca de cuál tiene mayor carácter de verdad, para la muestra de un botón, las
concepciones tan diversas que se tenían acerca de la naturaleza de la Sustancia. En éste punto
acudiría a lo que se llamó “Lengua perfecta” entendido como un lenguaje que está libre de
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ambigüedades, pues no es críptico, no da lugar a esos resquicios por los que se suele colar el
calambre del pensamiento que según Wittgenstein produce la filosofía. Todo esto en aras de que
esa ponzoña llamada metafísica, con su excelsitud y estética sublime, no perturbe lo que se quiere
expresar, ya que ésta de por sí, no es verificable.