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LA TRANSFORMACIÓN DE BARCELONA

Bajo el eslogan «modelo Barcelona», desde mediados de los años 1990, agentes clave de
la renovación urbana de Barcelona han promovido en otras ciudades, especialmente Europa
y Latinoamérica, la experiencia de planificación de la ciudad.
El éxito urbanístico y económico de la transformación de Barcelona se plasma tanto en la
significativa mejora de infraestructuras y espacios públicos, como en el creciente número de
visitantes y en el poder de atracción que la ciudad ha generado en el ámbito empresarial. El
caso de Barcelona es doblemente significativo. Su desarrollo no sólo tiene profundas
repercusiones locales a nivel urbanístico, económico y social, sino también porque,
presentándose como emblemático, tiene implicaciones fuera del ámbito estrictamente local,
en la medida que se utiliza de referente para desarrollar políticas de crecimiento y
reordenación urbana en ciudades europeas y americanas. la dinámica de la transformación
de la ciudad ha evolucionado hasta crear un régimen urbano de desarrollo.
Este régimen da prioridad al crecimiento económico por encima de otras consideraciones
sociales y urbanísticas, con importantes implicaciones sobre el modelo de planificación
resultante, tanto en sus aspectos físicos como sociales a nivel local e internacional, que el
desarrollo urbano de la ciudad ha generado.

El Estado puede en algunas ocasiones imponer su voluntad, como también puede actuar
como mediador entre las partes hay cuatro elementos fundamentales que permiten
determinar la existencia de un urban regime
El proceso de constitución de la coalición entre agentes públicos y privado.

El diseño de los esquemas de cooperación entre los agentes
La movilización de recursos, tanto materiales como no materiales (conocimiento,
Experiencia, capacidad organizativa, conexiones informales, etc.), entre los diferentes
agentes,
La existencia de una agenda urbana que permite establecer una dirección común.

URA, porque nos ofrecen, a pesar de sus evidentes limitaciones, la posibilidad de explorar
las políticas de transformación urbanística de Barcelona atendiendo al proceso.
El objetivo no es tanto clasificar el modelo Barcelona dentro de una tipología concreta de
régimen urbano, como de explorar las condiciones bajo las cuales un gobierno con una
agenda política motivada por temas sociales evoluciona hacia un modelo de gobernabilidad
en el que el crecimiento económico termina por convertirse en el objetivo direccional en sus
esfuerzos de
Planificación.
Barcelona y la crisis económica. Desarrollo económico local y Juegos Olímpicos de
1992
La situación de Barcelona era similar a la de aquella descrita antes. Aunque este texto no
trata del modo en que la transición política española hacia la democracia coincidió
desgraciadamente con el momento en el que estalló la crisis económica (Subirats, 1989), se
debe asumir que este hecho agravó los efectos de la transición en las condiciones
económicas y sociales del país. Como gran ciudad y capital de un área rica en industria y
servicios, Barcelona sufrió esta situación particularmente. Entre el 1977 y el 1984 el
desempleo se disparó, hasta alcanzar el límite del 20% en la ciudad (unas 150.000 personas
en términos absolutos). Existen muchas razones por las que se decidió presentar Barcelona
como candidata para acoger los Juegos Olímpicos de verano del 1992. Como gran ciudad
Española y Europea, aunque no sea capital, Barcelona siempre ha necesitado de eventos
internacionales importantes para invertir en mejoras en su infraestructura. Sin esta
excusa y sin la ayuda del Gobierno Central, la ciudad difícilmente habría podido conservar la
esperanza de financiar todas estas operaciones.
Las olimpiadas sirvieron de inspiración para una importante remodelación urbana y mejoras
importantes en la calidad de vida de la ciudad. Además, el hecho de anunciar la candidatura
Olímpica en 1981 supondría una visibilidad en el extranjero y por lo tanto significaría una
ventaja en términos de la creciente internacionalización en la economía mundial.

Si bien había muchos objetivos en juego para asegurar que se realizaran los Juegos
Olímpicos en Barcelona, el más destacable entre ellos era el del (desarrollo económico). Los
Juegos serían una herramienta poderosa en este campo. Las inversiones para albergar los
Juegos tendrían una buena influencia en la ciudad: personal y equipamiento, la
construcción y remodelación de instalaciones, servicios de alta seguridad y
comunicaciones, alojamiento para la familia Olímpica, servicios para los turistas y los
visitantes, etc. Además, los Juegos mejorarían la calidad de vida en Barcelona,
abasteciendo a la ciudad de nuevas o renovadas instalaciones deportivas, centros médicos
Y otros servicios.

Barcelona ha empezado a pensar seriamente en su futuro. Se ha diseñado un plan
estratégico con el objetivo de alcanzar desde el gobierno municipal a los muchos poderes
económicos y sociales de la ciudad: empleados, organizaciones de trabajadores, tenderos,
universidades, etc.
El plan señala una serie de factores convergentes que requieren acción por parte
de la ciudad. Entre éstos encontramos:
Los Juegos Olímpicos como agente aglutinante de inversiones en edificios, servicios,
carreteras, autopistas, nuevas tecnologías, renovación urbana, etc

El Acta Europea Única que entrará en vigor en 1992 y tendrá otro tipo de impactos en la
ciudad, creando una independencia marcada de sus distintas partes geográficas y el resurgir
de nuevas
Áreas económicas con ciertas ciudades como foco (Barcelona podría ser un foco para el
Sudeste de Europa).
Recuperación económica en el mundo Occidental. Este hecho ya ha tenido efectos
beneficiosos en Barcelona y alrededores, si bien aún existen algunas deficiencias en materia
de tecnología y preparación de recursos humanos.


El «modelo Barcelona»
La transformación urbanística de Barcelona ha generado gran interés, tanto
en España como a nivel internacional. los elementos configuradores del «modelo
Barcelona» son:
 la participación del sector privado en la financiación de proyectos urbanos;
 la creación de entidades autónomas para dirigir el proceso de planeamiento urbano,
incluyendo su diseño y gestión;
 el consenso creado entre administraciones públicas;
 la introducción de la planificación estratégica;
 la utilización de grandes acontecimientos y la cultura como estrategias de
transformación.
 la participación ciudadana.

El éxito económico de la transformación de la ciudad se plasma en el elevado y creciente
número de turistas. En 2004, el número de turistas que visitaron Barcelona superaron los 4,5
millones, lo que supone un incremento muy significativo del 165% con respecto a los poco
más de 1,7 millones de turistas de 1990. Con más de 10 millones de pernoctaciones,
Barcelona se situaba, en 2004, co3mo una de las ciudades de mayor atractivo turístico de
Europa, por delante de otras ciudades capitales de estado La ciudad también ejerce
atracción para el mundo.
Barcelona se ha embarcado en la organización de los Juegos Olímpicos de 1992 con la
determinación de mantener un cierto equilibrio entre los esfuerzos del sector público y los
intereses del sector privado para beneficiarse del importante perfil que un evento tan
importante y amplio como los Juegos Olímpicos puede
Ofrecer. Barcelona se está enfrentando a nuevos retos que derivan de la situación
económica de los años 80, reconsiderando claramente el papel regulador y intervencionista
de los gobiernos locales en la economía, y haciendo un mejor uso del interés del sector
privado en compartir oportunidades de negocio que este nuevo intervencionismo local ofrece
Hasta ahora los resultados han sido positivos y los Juegos Olímpicos se están organizando
de acuerdo con el modelo que está a medio camino entre la opción privada con su
extremadamente limitada capacidad para alterar los problemas urbanos
El «modelo Barcelona» habla de participación ciudadana, y la agenda ideológica de las
diferentes coaliciones que han controlado el Gobierno local desde la instauración de la
democracia la consideran necesaria. genera una agenda de crecimiento económico en la
que los recursos aportados por el sector privado desempeñan un papel clave a la hora de
diseñar el modelo urbanístico a seguir En definitiva, en el caso de Barcelona, las
preferencias urbanísticas a principios del siglo XXI son el resultado de un proceso de
participación público privada y de la evolución de los técnicos municipales hacia un papel
tecnocrático. Esta dinámica ha generado una agenda urbanística que da prioridad a los
componentes de crecimiento económico sobre otras políticas sociales y a la exclusión de
participación efectiva de las plataformas ciudadanas.

El caso Barcelona fue una estrategia muy bien pensada para el desarrollo y transformación,
tanto urbanísticamente como económica, en colaboración también de la población, la cual
busco una mejor calidad de vida.