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UNIVERSIDAD NACIONAL

FEDERICO VILLARREAL

FACULTAD:
CIENCIAS SOCIALES
ESCUELA:
SOCIOLOGÍA
CURSO:
SEMINARIO DE TESIS II
PROFESOR:
PEDRO P. CCOPA
ALUMNA:
CARDENAS ESPINO, EDITH NELLY
CICLO:
X

2013

EL MUNDO DEL SONIDO EN EL TIEMPO DEL INTERNET EN LOS JÓVENES LIMEÑOS
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La tecnología se ha convertido en un instrumento presente en todos los espacios y momentos, es
un marcador central en las identidades de los jóvenes y un dispositivo que da sentido a su vida y a
sus prácticas cotidianas. Es la marca de época de una juventud que la utiliza tanto para afirmar sus
contratos con la sociedad de consumo, como para marcar sus diferencias y críticas a esa sociedad.
Es a través de la tecnología, y especialmente Internet, que escuchamos más música que nunca y
estamos deseosos de buscar y encontrar nuevas experiencias.
El acceso a la música reemplaza cada día mucho más a la propiedad de la misma: los consumidores
tendrán acceso a su música en cualquier momento, en cualquier lugar y, sobre todo, desde
cualquier dispositivo.
Hoy, más que nunca, la música nos acompaña en todo momento y conforma nuestras
experiencias. Hoy en día se puede escuchar música en el transcurso del viaje en el auto, toda la
música que a una persona le gusté puede estar en el mp3 o el celular.
El ser humano recuerda mejor lo que ha oído que lo que ha visto, a pesar de que las palabras y
sonidos son más fortuitos que las imágenes, el sonido le hace recordar. La oposición que existe
entre el oído y la vista es la prolongación del doble papel para el que parece designada por si sola
la vista, esto determina en la división de trabajo de los sentidos, pero en conjunto se
complementan mutuamente, la vista percibe la permanencia del hombre mientras que el oído se
queda con sus expresiones transitorias que después desaparecen.
La tecnología no remite solamente a nuevos aparatos, sino a nuevos modos de percepción y de
lenguaje, a nuevas sensibilidades y escrituras que van del mundo virtual al mundo real.
La música es compartida dentro de la redes sociales ya sea el Facebook, Twitter o en mayor parte
en el YouTube en donde no solo existe el sonido sino también la imagen. YouTube es el portal
más grande de videos en línea, su relevancia ha ido creciendo con el pasar del tiempo, logrando
registrar el alojamiento de 100 horas de video cada minuto en sus servidores. La música debe ser
entendida o percibida de distintas maneras por cada oyente. La música es un producto social y
está determinada por el contexto. De forma que los gustos musicales no son libres, sino que están
condicionados y adquirirán su sentido en el contexto social en el que tienen lugar a partir de los
procesos de interacción producidos en su seno y teniendo en cuenta los condicionantes sociales
de cada uno de los actores que participan de estas interacciones. Asimismo, las relaciones que
establecen los individuos a partir de su gusto por la música vendrán determinadas también por el
contexto social que las crea. El gusto musical está condicionado por la sociedad.
La música es un hecho innegable, presenta mil engranajes, se inserta profundamente en la
sociedad, recibe múltiples estímulos y crea nuevas relaciones, es una experiencia colectiva.
También desempeña un papel en nuestras relaciones sociales, hablando de ella, mostrándola,
intercambiándola y compartiéndola, todas ellas son formas mediante las que expresamos quiénes
somos e interactuamos con otros. Y es que la manera en que consumimos música no tiene que ver
únicamente con el simple hecho de escuchar, sino que forma parte, entre otras cuestiones, del
modo en que construimos nuestra vida cotidiana y nos integramos en nuestra sociedad.
Se puede ver en la actualidad como cierta clase de música se ido popularizando sin antes pasar por
la televisión o la radio nacional, sino es a través del internet que van llegando a las personas y van
captando su atención a pesar de en muchos casos no entender el significado de la música, por la
busca de nuevos sonidos. La música de nuestra era no tiene receptores sino usuarios quienes
buscan de alguna forma expresar sus sentimientos, es una suerte de casilla vacía al servicio del
usuario que quiera recurrir a la melodía o canción para expresarse. Es decir, la música actual deja
en blanco el significado para que cada cual pueda llenarlo con sus propias ideas y emociones.
Los gustos van cambiando y ampliándose con el uso de las redes sociales por que le permite tener
acceso a música que se encuentra en diversos lugares y que en muchos casos se desconocía o del
que poco se conocía.
“Una joven de 18 años:
Yo empiezo a buscar la recomendación que algún amigo hace en el “feis”, ya luego de
ahí no sé dónde voy a terminar, porque me dejo llevar (cuando algo me gusta, si no
empiezo de nuevo), y el otro día, por ejemplo empecé buscando una canción de un
grupo de mi ciudad y por los acordes, terminé oyendo a Bach, del que yo solamente
sabía poquito en la escuela. Ya me “piqué”, porque me gustó mucho, como que el estilo
del señor ese está muy padre y en el mismo YouTube me eché dos documentales de
quién era el señor, muy padre. No sé si me gusta la música clásica, nomás sé que me
gusta Bach, porque es así como muy de ahora, como que me identifico. Y así le hago
muchas veces, nomás entro y le doy clic y clic, hasta que voy encontrando cosas que me
gustan.”
1

En el Perú hoy, más de 8 millones de peruanos visitan YouTube al mes, el doble de visitantes de
hace 1 año, lo que representa el 75% de los internautas peruanos. Por si fuera poco, nuestro país
posee la mayor penetración en América Latina en esta plataforma y encabeza la lista de naciones
con el mayor aumento en cantidad de búsquedas de videos en Google con 300% en el último año,
superando a países con mayor penetración de Internet como Colombia, México y Estados Unidos.
2

Fenómenos como YouTube son la muestra más visible de esa dimensión social en un momento, el
actual, en el que se produce, consume, comenta y comparte más música que nunca.



1
Navegaciones Errantes …, Roxana Requillo (2012)
2
http://mio.phantasia.pe/we-love-data-6-el-consumo-de-youtube-en-el-peru/
FORMULACIÓN DEL PROBLEMA
¿Cómo se van configurando los gustos musicales con el uso del internet en los jóvenes de la ciudad
de Lima?
¿Cómo influencia el internet en la configuración de gustos?
¿Qué factores existen en la configuración de gustos?
JUSTIFICACIÓN
Es importante entender la transformación que existen en nuestra sociedad con relación al uso de
los medios tecnológicos ya sea con elementos como el mp3 o con el internet hacen que los
jóvenes busquen nuevas formas de entretenimiento y nuevas experiencias para sus vidas. Son los
jóvenes quienes están más cara a cara con la tecnología es por eso que se les podría llamar nativos
digitales término acuñado por el escritor e investigador norteamericano Marc Prensky, el nativo
digital corresponde a aquellos ciudadanos nacidos después del año 80 y que desde su nacimiento
conviven cara a cara con la tecnología. La música es un producto cultural, es un estímulo, una
experiencia estética de quien la oye, que expresa emociones, sentimientos, ideas, etc. que ha
estado presente en nuestra vida cotidiana. La música es como un organismo vivo, su concepción
cambia es viva y se transmuta con el transcurrir del tiempo. No hay vida cotidiana sin música, las
diferentes culturas han logrado ordenar el ruido y crear melodías, ritmos y canciones que han
desempeñado un papel trascendental en el desarrollo de la humanidad.
ANTECEDENTES
En el estudio que realizo Roxana Reguillo (2012) se hizo uso de la etnografía virtual, porque se
consideró que ayuda a poner el énfasis en el estudio de la articulación entre los usuarios, las
personas que navegan por la red, los cibernautas y el espacio mismo de observación, el
ciberespacio. Lo que explica Reguillo es que “la red y sus intrincados y rizomáticos laberintos son
un espacio privilegiado para analizar la configuración de “mundos” juveniles en los que es posible
aprehender dos cuestiones claves: la agencia y la subjetividad. Por un lado, hay una fuerte
asociación entre destreza tecnológica y modos de representación del mundo y, de otro lado, una
producción que no elude las huellas de su subjetividad”. Bajo esos planteamientos, ella analizo a
través de Facebook, durante varios meses la relación de un grupo amplio de jóvenes mexicanos,
argentinos, bolivianos, algunos salvadoreños y venezolanos, con la música a través de sus citas,
estados y comentarios musicales a través de YouTube u otros sitios de música. Llamó “cita” al
posteo de una canción, “estado”, a la clave emocional/informativa que acompaña la cita y
“comentarios” a las conversaciones y reenvíos que se organizan a partir del posteo. Esta
observación se hizo sin intervenir en los comentarios, a través de lo que quisiera llamar “presencia
invisible” del investigador(a), que observa sin ser observado.
En la investigación de Michael Bull
3
(2010) se dice que el consumo de sonidos mediados
tecnológicamente durante los siglos XX y XXI representa una forma cada vez más importante de
«estar-en-el-mundo»; el «yo» reclama un territorio sonoro móvil a través de una especie de
«compuerta sensorial» que le permite filtrar los sonidos que no le interesan y crear el paisaje
sonoro que más le satisface. El placer sin límites que supone crear un mundo sonoro móvil de
carácter privado plantea, para la teoría urbana y cultural, un conjunto de problemas teóricos que
tienen que ver con la relación con los espacios en los que nos movemos, la naturaleza y el
significado del espacio público y privado, el potencial de la estetización de lo urbano, y la
incomunicación de la ciudad. También cuestiona el conocimiento de las tecnologías que se usan
para mediatizar gran parte de la experiencia cotidiana. Es su investigación se analiza el uso del
iPod como soporte tecnológico para los consumidores. Se basa en las respuestas de más de un
millar de usuarios entre 2004-05. Plantea que el uso del iPod puede ser interpretado
positivamente si se considera como una forma de toxicidad placentera en la que bajo el mundo
«totalmente mediatizado» de los usuarios subyace un anhelo de experiencia no mediatizada –de
acceso directo al mundo y a las emociones de cada uno.
En el artículo de Antoine Hennion, investigador del Centro de Sociología de la Innovación en París
(Francia), el texto del 2010 presenta los desafíos y los primeros resultados de una investigación
etnográfica en curso acerca de los aficionados a la música hoy en día. Dicho estudio se detiene
especialmente en los problemas teóricos y metodológicos que supone una investigación de este
tipo cuando no se concibe como la mera explicitación de determinismos externos, que remite el
análisis a los orígenes sociales del aficionado o a las propiedades estéticas de las obras. Por contra,
el objetivo radica en prestar una atención especial a los gestos, a los objetos, a los medios, a los
dispositivos, a las relaciones incluidas en un juego o una escucha que no se limitan a la realización
de un gusto «que ya estaba ahí», sino que se redefinen en el proceso de la acción para ofrecer un
resultado en parte incierto.
Esta contribución ilustra el gusto musical como un logro significativo y una actividad situada, con
sus trucos y artimañas, en lugar de reducirla a un juego de identidad y diferenciación social. El
gusto es una modalidad problemática de vinculación al mundo. En esta concepción pragmática, se
analiza como una actividad reflexiva, corpórea, estructurada, colectiva, equipada, dependiente de
los sitios, los momentos y los dispositivos; lo que simultáneamente produce las competencias de
un amante de la música y un repertorio de objetos. Explicar el gusto exige que el sociólogo se
concentre en los gestos, los objetos, los cuerpos, los medios, los dispositivos y las relaciones
involucradas. El gusto es un comportamiento. Reproducir, escuchar, grabar, hacer que otros
escuchen música… todas esas actividades vienen a ser algo más que la realización de un gusto que
«ya existía». Todo ello se redefine durante la acción y el resultado es, en parte, incierto. Así, la
vinculación de los aficionados y la forma de hacer las cosas se combinan, forman subjetividades y
tienen una historia que no se puede reducir a la de las obras. Entendido de esta manera, como
trabajo reflexivo conducido sobre la base de las vinculaciones propias, el gusto del aficionado ya

3
catedrático del Departamento de Medios, Cine y Música de la Universidad de Sussex en Brighton (Reino
Unido)
no se considera una elección arbitraria que es explicada por razones sociales ocultas. Más bien, es
una técnica colectiva, cuyo análisis ayuda a entender la manera en la que nos hacemos sensibles a
las cosas, a nosotros mismos, a las situaciones y los momentos, mientras en paralelo controla
reflexivamente la forma en que esos sentimientos pueden ser compartidos y discutidos con los
demás.
La investigación de Jaime Hormigos
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(2010) adopta una pronunciada orientación sociológica para
describir, en términos generales, algunas de las funciones que hoy desempeña la música en
nuestras sociedades, en especial, en su relación con la construcción de las identidades culturales.
Los cambios que en la actualidad vive la música en sus diversos órdenes –tecnológicos, simbólicos,
estructurales constituyen el marco de referencia de este artículo. El objetivo de este artículo es
determinar las características que definen a la música actual como un fenómeno social. Social
porque para su comprensión es necesario hacer un análisis de los usos y funciones que presenta
en la actualidad, y este análisis solo es posible desde una relación entre el hecho musical y las
características de la sociedad que lo crea o lo interpreta; y social porque la necesidad de producir y
escuchar música se manifiesta como una de las actividades fundamentales del ser humano. Por un
lado, enlazar el análisis de la música en la sociedad con la importancia que siempre ha tenido el
sonido en el universo de la comunicación para, de esta forma, establecer en el tercer apartado un
análisis del papel que tiene la música en relación con la evolución de la sociedad actual,
destacando el crecimiento y desarrollo del mercado musical actual, analizando las audiencias y el
perfil del individuo que consume hoy música, así como la unión entre la estructura de la música y
la construcción del universo simbólico. Por lo tanto, el objetivo principal es enlazar el análisis del
consumo y la creación musical actual con la estructura del sentir propia de nuestro tiempo.
OBJETIVOS
General
Conocer la configuración de los gustos musicales con el uso del internet en los jóvenes de la
ciudad de Lima
Especifico
 Conocer la influencia del internet en la configuración de gustos
 Conocer los factores que existen en la configuración de gustos





4
profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la
Universidad Rey Juan Carlos en Madrid (España)
MARCO TEORICO
«La música mitiga la desolación de lo
más profundo del ser… es lo que llena el
tiempo vacío»
Adorno
El Internet no es sólo una tecnología, es un medio que ha cambiado y está cambiando nuestra
sociedad, introduciendo nuevas maneras de producir y de relacionarse. Es en la actualidad cuando
la red provoca y modela transformaciones económicas y sociales que parecen encaminamos hacia
una nueva era, lo que Castell llamo la Era Internet.
Para Castell (2001), la red lo que aún es hoy en día: un espacio libre de comunicación e
interacción de muchos con muchos. El autor ve una serie de facetas presentes en nuestras
sociedades en las que la red ha tenido y está teniendo cada vez más un mayor peso en las
relaciones sociales, los medios de comunicación, la política, la economía.
Las nuevas formas de comunicación social creadas por Internet, han generado algunas críticas por
parte de quienes pronosticaban que la red podría provocar la aparición de fenómenos de
aislamiento social del individuo, al trasladar su mundo de relaciones de su entorno social a la red.
También preveían el peligro de que, en caso de juegos de rol y otras ampliaciones de la red que
implican adoptar distintas identidades, algunas personas perdiesen el contado con la realidad. Sin
embargo, Castells aporta datos sobre gran cantidad de estudios que demuestran todo lo contrario.
Para Castell la red parece estar favoreciendo la aparición de un modelo social que denomina
"individualismo en red". Este consiste en individuos que constituyen, en Internet, sus redes de
intereses, afinidades, etc. Si estas redes se estabilizan, pueden dar paso a la creación de
comunidades virtuales, las cuales, podrían llegar a ser tan intensas como las comunidades reales.
Dicho modelo no es más que el reflejo en Internet de la tendencia dominante en nuestra sociedad;
tendencia que consiste en un cambio en la base de las relaciones sociales del individuo, que dejan
de fundamentarse en las llamadas relaciones primarias (familiares, de comunidad, etc.) para pasar
al establecimiento de comunidades personalizadas construidas en torno a intereses concretos y en
las que la distancia no tiene por qué ser un factor determinante.
Los espacios y redes sociales en Internet, ya sean Facebook, YouTube, Twitter, fueron
desarrollados como formas de encuentro virtual y de expresión instantánea, sin mediación
organizativa o institucional. Así ha surgido el universo de lo que hoy se denomina confusamente
como social media, el objeto de deseo de una industria de los medios de comunicación a la deriva
porque no sabe cómo situarse en el océano de la comunicación de masas. Estos espacios generan
interacciones al margen de contextos de tiempo y espacio cotidianos. Las relaciones pueden
mantenerse a lo largo del planeta, indistintamente del lugar o la zona horaria. Negroponte decía
que “nos relacionaremos en comunidades digitales en las que el espacio físico será irrelevante y
el tiempo jugará un papel diferente” (Negroponte, 1995: 21).
Se podría definir Redes sociales, en Internet, como comunidades virtuales donde sus usuarios
interactúan con personas de todo el planeta, con quienes encuentran necesidades, inquietudes,
intereses, expectativas, aspiraciones comunes. Funcionan como “una plataforma de
comunicaciones que permite conectar gente que se conoce o que desea conocerse, y que les
permite centralizar recursos, como fotos y vídeos, en un lugar fácil de acceder y administrado por
los usuarios mismos” (Castro, Luis 2012).
Las nuevas tecnologías ya no deben ser pensadas solo como mediaciones ya que ahora
construyen y constituyen nuevas formas, espacios y tiempos en las relaciones sociales, nuevas
formas institucionales, nuevas categorías de aprehensión de la experiencia personal y social,
nuevas dimensiones de la cultura.
La tecnología es un marcador central en las identidades juveniles y un dispositivo que arma, forma
y da sentido a su vida y a sus prácticas. En la primera década del siglo xxi, la tecnología ha
mostrado ser su estrategia principal para encarar los desafíos que se les presentan, es clave
asumir que los jóvenes y las diferentes tecnologías confluyen en un carril que está generando
profundos cambios. Las tecnologías en sus diferentes vertientes operan como conectores,
prótesis, plataformas, catapultas, experiencia cotidiana para interactuar con el mundo. La
tecnología es la marca de época de una juventud que la utiliza tanto para afirmar sus pactos con
la sociedad de consumo, como para marcar sus diferencias y críticas a esa sociedad.
La inmediatez
Con el uso del internet lo que se busca es la inmediatez que este ofrece, es decir, se quiere
acceder a un repertorio infinito de posibilidades al mismo tiempo que se quiere conectar,
rechazar, impugnar una música particular. La inmediatez, “la satisfacción de las ganas inmediatas”.
(Reguillo, 2012). Esta búsqueda de lo inmediato se inscribe en la lógica de la velocidad y del
presente continuo que es característico en los jóvenes actuales. Al igual que la velocidad es
importante, también lo es el tiempo que se convierte en un factor clave que se conecta a otras
dimensiones de la experiencia. La sensación estar constantemente actualizados, en lo “último”.
García Canclini (2004) sostiene que las culturas jóvenes se consagran al presente, se consagran al
instante, es una hiperrealidad de lo instantáneo en la que las nuevas tecnologías juegan un papel
clave. “Si quieres vivir el hiperpresente no te queda tiempo para la memoria ni para la utopía: la
extrañeza ante la temporalidad extraviada se conjura en la simulación high tech de
rememoraciones jurásicas y futuras guerras intergalácticas, tan parecidas” (García Canclini, 2004).
Las nuevas tecnologías permiten a los jóvenes de hoy obtener todo al instante. “En cierto modo
todo está en el instante y se trata de captar su densidad” (García Canclini, 2004).
Bauman nos lleva a tratar de entender como ha sido posible que el espacio se haya separado del
tiempo, si antes éstos estaban unidos y representaban fuerzas conjuntas para sí. Actualmente,
aporta Bauman, estos no solo se han separado, sino que, también hacen fuerza contra de si, sobre
todo del tiempo sobre el espacio. El tiempo es el medio, herramienta de conquista del espacio.
Antes, el tiempo se encontraba a la par de nuestros sentidos, sin embargo, con los avances
tecnológicos, esta percepción del tiempo ha venido a transformarse, de manera tal que lo que
antes nos parecía tan lejos, ahora solo está a un click de nosotros, de esa manera conquistamos el
espacio. Una conquista instantánea, que más tarda en tener pasado que futuro.
Las nuevas formas de distribución dadas por la cultura tecnológica contemporánea han provocado
que la música se haya convertido en un elemento que puede ser encontrado en cualquier lugar
Hoy nos encontramos con infinidad de sonidos que se distribuyen libremente a través de los
canales establecidos por las nuevas tecnologías permitiendo generar múltiples identidades,
construidas sobre límites muy difusos, y que hacen imposible un ordenamiento del discurso
musical actual que permita extraer de él lo que pueda tener de novedoso.
Castell (2010) parte de la afirmación de que, tanto el tiempo como el espacio, han sufrido una
mutación, producto de la acción combinada del paradigma de las tecnologías de información y de
las formas y procesos sociales inducidos por el actual proceso de cambio histórico. Por
consiguiente, el espacio en la sociedad de redes será un espacio de flujos y un tiempo sin tiempo
(timeless time). Este tiempo sin tiempo aparece como resultado de las perturbaciones que el
paradigma informacional y la sociedad de redes de un contexto particular inducen en el orden
secuencial de ciertos fenómenos. Este proceso puede generar la compresión de la ocurrencia de
tales fenómenos, con la consiguiente eliminación de la secuencialidad propia de tales sucesos y la
emergencia de un tiempo indiferenciado, que termina por instalar a la sociedad en lo
eternamente efímero. A este proceso de transformación del tiempo también contribuye la
cultura de la realidad virtual asociada con un sistema multimedia electrónicamente integrado.
La música y los jóvenes
La música es un hecho innegable, presenta mil engranajes, se inserta profundamente en la
sociedad, recibe múltiples estímulos y crea nuevas relaciones, es una experiencia colectiva.
Para Adorno la música no es elaboración de significados sino el lenguaje eternizado de los gestos.
La trascendencia de lo musical está en aquello que el gesto señala más allá de sí mismo. La unidad
de esta trascendencia es el contenido, el significado. De este modo las estructuras o formas
musicales no abrazan el contenido externamente sino que son su propia determinación. La música
crea su estructura a partir de la necesidad de expresión del material. La relación interna de la
música y sus condiciones de existencia llevan a ésta a contraerse en gestos. La música, para
Adorno, al menos la grande, dirá, aparece como categoría perecedera.
La música actual, sigue una política y una estética del fragmento y también, como escribió
Baudelaire, de lo efímero y lo fugaz. La actual variabilidad de los gustos, vinculada a la continua
transición de modas provocadas por el dinamismo social y una creciente democratización de la
cultura, implica una sucesión de estéticas musicales fugaces, siendo imposible hablar ya de
grandes formaciones estético-culturales alrededor de la música. Podemos decir que la música
creada en la actualidad no posee una conciencia estética unitaria, sino una multiplicidad (de
estilos, mensajes, etc.) de conciencias estéticas fragmentadas. Este cambio sustancial en la
estructura musical y en las relaciones que giran en torno a ella ha sido consecuencia de la
actividad económica llevada a cabo por la industria sonora. Esta industria, más preocupada por el
aspecto comercial de la música que por sus posibilidades de comunicación e interacción social,
pone al alcance de todos, un amplio abanico de productos musicales de ritmos fáciles y letras
simples. De esta forma, aparece un tipo de lenguaje musical que responde a las necesidades
lúdicas de la sociedad. La música actual se ha convertido en producto de consumo, destinada
sobre todo a un público joven. Acompañada, habitualmente, de cambios en la forma de hablar,
vestir, etc., es una música basada en un ritmo constante, de melodías básicas. Las letras de las
canciones son sencillas y pegadizas, carentes en muchos casos de valor literario. El mensaje suele
ser simple, alejado de la crítica social y más cercana al ámbito festivo. Este tipo de música
corresponde a un mundo en el que prima la velocidad y la imagen. Y es que «la libertad de las
descargas digitales de repente permite a los aficionados a la música hacer todo tipo de cosas con
esta música que se han lanzado a hacer pero que antes de que las cosas fueran libres no podían
hacer. La libertad de la música digital hace que la audiencia pueda separarla de los álbumes,
probarla, crear sus propias selecciones y listas, compartirla con cariño, doblarla, ilustrarla con
colores, deformarla, transportarla, modelarla y animarla con nuevas ideas. La liberalización la
hace líquida y libre para interactuar en otros medios. El hecho de compartir música en las redes
sociales de Internet es uno de los efectos de esta sensación de superabundancia fluida y gratuita
de la música en la era digital. En el nuevo escenario digital, el intercambio de archivos entre otros
fenómenos, ponen también de manifiesto el papel que puede desempeñar en el proceso de
personalización del gusto del usuario, así como en la presentación social de su «yo» más privado
pero público al mismo tiempo. En el acto de compartir música hay, además del evidente propósito
de hacer partícipes a los otros de algo placentero y de entrar en relación, también el deseo de
difundir el gusto personal y una voluntad de comunicación de la propia identidad.
La música es un instrumento comunicativo fundamental que persigue describir conceptos,
sensaciones, lugares, situaciones. El discurso musical se abre conscientemente a sus dimensiones
prácticas hasta verse implicado en formas de vida con concepciones singulares sobre cómo nos
relacionamos nos con otros y con el mundo. La música es una parte esencial de nuestra memoria
biográfica, cualquier época de nuestra vida va unida a un tipo de música, a una melodía, o a una
canción, nos ayuda a recordar y nos acompaña desde la infancia hasta la madurez sonorizando
nuestra vida. (Hormigos, 2010)
La juventud la que algunos han llamado generación punto-com, se caracteriza, entre otras cosas,
por lo que se describe como síndrome de “personalidad múltiple”: personas que ven su vida como
estructuras de conciencia fragmentadas en cortos períodos de tiempo. Lifton (1993) describe a los
miembros de esta nueva generación como seres humanos “proteicos” que viven en un mundo de
cuñas sonoras de siete segundos; acostumbran a acceder, perder y recuperar la información
rápidamente; prestan atención pero sólo unos instantes; son menos reflexivos y más espontáneos;
quieren que se les valore más su creatividad que su laboriosidad. De hecho, sus vidas son mucho
más provisionales y mudables, y están menos asentadas, que las de sus padres.

El gusto
Para Hennion (2010), el gusto no es ni la consecuencia (automática ni inducida) de los objetos que
provocan el gusto por sí mismos, ni una pura disposición social proyectada sobre los objetos o el
simple pretexto de un juego ritual y colectivo. Es un dispositivo reflexivo e instrumentado para
poner a prueba nuestras sensaciones. No es un proceso mecánico, siempre es «intencionado». La
escucha no es sólo el instante, es también la historia. Su reflexividad es también su capacidad de
construirse a sí misma como el marco de su propia actividad. El punto crucial es la forma en la que
el gusto depende de los efectos y secuelas del objeto que motiva el gusto, de lo que hace y de lo
que hace hacer. El gusto constituye una práctica corporal, colectiva e instrumentada, regulada por
métodos discutidos sin cesar, orientados en torno a la percepción apropiada de efectos inciertos.
Bourdieu formuló la idea de la existencia de un catálogo de gustos; se trata de elecciones
condicionadas que conducen a ciertas prácticas de consumo culturales y según la disposición
cultural, una persona puede gustar de ciertas cosas y no gustar de otras, a su vez, esto depende de
la posición social; Bourdieu habla de un sistema de gustos regido por el gusto legítimo, éste sería
la norma, es decir, los gustos se catalogan de acuerdo a la lejanía o a la proximidad del gusto
legítimo, a su vez, este tiene un poder simbólico que se relaciona con las inclinaciones de la clase
alta: sus gustos, como se podrá suponer son incuestionables y accesibles a pocas personas. La
violencia simbólica es lo que le da cuerda al motor de la clase dominante con su correspondiente
gusto incuestionable que ejerce presión sobre el resto de las clases. Ante esta situación la reacción
más común es el distanciamiento del gusto vulgar y la total entrega al gusto legítimo.












MARCO METODOLOGICO
TIPO DE INVESTIGACIÓN
Cualitativo
NIVEL DE INVESTIGACIÓN
Exploratorio: Descubrir situaciones problemáticas para conocer
POBLACIÓN Y MUESTRA
Población de estudio: jóvenes entre los 18 – 25 años que viven en la ciudad de Lima
Muestra: La muestra será de tipo de selectiva
TÉCNICAS E INSTRUMENTOS
Técnicas
 La observación
Instrumentos
 Fichaje bibliográfico y digital. Revisar y analizar las publicaciones en sus cuentas de
Facebook que realizan un grupo de jóvenes con respecto a la música.














BIBLIOGRAFÍA

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 BULL, MICHAEL; “iPod: un mundo sonoro personalizado para sus consumidores”,
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YouTube y viceversa. Nueva época, núm. 18, julio-diciembre, 2012, pp. 135-171.
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