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No almacenabilidad e indivisibilidad del servicio.

La oferta de transporte que no es utilizada se pierde, además que es imposible
seccionar o dividir el servicio sin que tenga consecuencias en los costos fijos del
transporte.
Un servicio mal planeado y operado, pierde a diario numerosos espacios, por lo
que observar unidades de transporte de pasajeros vacías o semivacías en
períodos de baja demanda en un indicador evidente de una absurda operación,
pues además de pérdidas económicas sustantivas mantiene las externalidades
negativas del transporte.
Esta característica del transporte en general, y especialmente en el transporte
público, obliga al buen dimensionamiento de la flota vehicular y la regulación
eficiente de las frecuencias de paso, sin embargo, es inevitable que el
almacenamiento de vehículos en horas de baja demanda tenga un costo
permanente en la operación y que las frecuencias se encuentren supeditadas al
nivel de sobre posición del servicio y el alto congestionamiento vehicular de una
vialidad compartida.







Otra característica básica del transporte, en relación con las actividades de
producción de servicios, es la imposibilidad de su almacenamiento. Cuando una
empresa pone en circulación un vehículo con un determinado número de plazas,
esa oferta debe consumirse en el momento en que se está produciendo el servicio
o se pierde irremediablemente.
Esta característica es compartida con otros servicios, como la electricidad, y tiene
implicaciones importantes para las empresas de transporte, que deben dar una
dimensión adecuada a sus niveles de oferta de acuerdo con las características de
la demanda. Si una empresa pone en circulación más vehículos de los necesarios,
la mayoría de ellos realizará los viajes casi vacíos, con el consiguiente derroche
de recursos. Por el contrario, si la oferta resulta insuficiente lo que se producirá
será la formación de colas para el uso de los vehículos, que además circularán
cerca del límite de su capacidad con la consiguiente pérdida de comodidad para
los usuarios.
Además de los desajustes entre oferta y demanda, la no almacenabilidad de los
servicios también tiene implicaciones para el tamaño de la flota de vehículos de
las empresas. La demanda de transporte no suele ser uniforme a lo largo del día,
existiendo diferencias entre días de la semana o épocas del año. Esto supone que
para evitar problemas de desabastecimiento a los usuarios, una empresa que
produzca servicios de transporte debe disponer de suficientes vehículos para
atender a la demanda en sus momentos más altos (generalmente denominados
periodos u horas “punta”). En las situaciones de demanda baja (periodos “valle”),
parte de esos vehículos no estarán circulando, pero la empresa debe soportar los
costes fijos de la flota completa durante todas las horas del día.
Por otro lado, la oferta de servicios de transporte presenta indivisibilidades
determinadas por el tamaño de los vehículos más pequeños disponibles.
La indivisibilidad aparece cuando una empresa no puede aumentar su producción
de forma continua, sino por bloques determinados de producto. En el caso del
transporte, si con n vehículos no es posible atender a toda la demanda porque hay
un usuario adicional que sobrepasa la capacidad, la empresa debería utilizar n + 1
vehículos si se quiere dar servicio a todos los usuarios, aunque el último vehículo
circularía prácticamente vacío (o todos los vehículos irían con exceso de oferta).
Las empresas, no obstante, pueden tener cierta flexibilidad al escoger el tamaño
de sus vehículos, ya que normalmente se puede optar por diferentes niveles de
capacidad. Estas decisiones sobre la dimensión de los vehículos también tienen
implicaciones sobre el tiempo que los usuarios deben invertir en sus viajes. Así,
por ejemplo, una empresa que pueda atender la misma demanda con varios
vehículos pequeños o con un vehículo grande, afecta con su decisión a la utilidad
que extraen los usuarios del mismo tipo de servicio. Al utilizar varios vehículos, las
frecuencias de paso en las paradas serán mayores, por lo que los usuarios
tendrán menores tiempos de espera que si se emplea un vehículo grande.
En conclusión, tanto las características de la demanda (variabilidad temporal y
preferencias de los usuarios) como las de la tecnología de producción de servicios
de transporte (imposibilidad de almacenamiento, indivisibilidades) condicionan de
forma importante la estructura de costes fijos de las empresas proveedoras de
servicios, ya que afectan significativamente al tamaño y la composición de sus
flotas de vehículos.