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Contexto histórico-Tragedia Griega

Bettina Baima

El siglo V aC. Se conoce en Atenas como el “Siglo de Pericles”, dado que bajo el gobierno
del mismo se produjo un gran florecimiento cultural, político y económico, gracias a la victoria de
los griegos contra los persas en las Guerras Médicas. A pesar de que Atenas fue atacada y
destruida durante este conflicto armado, obtuvo grandes victorias como la de Maratón, Salamina
y Platea, que le permitieron el predominio político sobre el resto de las polis griegas.
En referencia a la organización política, en este período dominaron los “tiranos”, es decir,
gobernantes que accedían al poder por la fuerza o bien por su fuerte influencia política. Sin
embargo, esto no implica que gobernaran violentamente, sino que contaban con la adhesión
popular. El más importante de estos tiranos fue Pericles, que fomentó la producción artística,
filosófica y cultural de la antigua Atenas.
En el siglo anterior, el s. VI aC., predominó el gobierno de Pisístrato, bajo cuyo gobierno
Atenas conoció una época de esplendor que preludió el famoso siglo de Pericles. Su predecesor
había sido Solón, que sin embargo no pudo controlar las distintas facciones de la región, como sí
pudo hacerlo Pisístrato y sus hijos.
Esta época se recuerda como la “era de Cronos”, la edad de oro de las tiranías atenienses, y
entre sus logros pueden destacarse el reconocimiento de los intereses de los campesinos, la
instauración de jueces de distrito, por donar parte de las tierras a los exiliados más necesitados,
entre otros. De esta manera, garantizó un progreso económico estable, emprendiendo multitud
de proyectos en los ámbitos religiosos, urbanísticos y artísticos.
A partir de este siglo, el mundo griego se articulaba en torno a dos ideas: por un lado, la
libertad ciudadana y la independencia de las polis; por el otro, la hermandad de las ciudad
helenas.
Durante el siglo de Pericles, los ciudadanos atenienses desarrollaban una intensa vida
social, quienes repartían su tiempo entre el gimnasio y el ágora, los banquetes y la asamblea. Éstos
eran los únicos habitantes que recibían el nombre de ciudadanos atenienses, los que disfrutaban
de derechos políticos y jurídicos como poseer tierras, actuar en tribunales, ostentar cargos
públicos y casarse con una mujer en Atenas. No obstante, la democracia ateniense dejaba de lado
a mujeres, extranjeros y esclavos.
Las Guerras Médicas de principios del s V aC. resguardaron la independencia de Grecia
frente a los persas, pero al mismo tiempo permitieron que germinara en dos ciudades helénicas la
ambición de alzarse con la hegemonía sobre todo el mundo griego. Atenas, con su importante
comercio, su esplendor artístico y el poderío de su armada; y por otra parte Esparta, con su
régimen aristocrático y su imbatible infantería. Se enfrentaron durante casi 30 años, y al término
de la guerra, conocida como Guerra del Peloponeso, el brillo de la ciudad de Pericles se apagó, y
con él se extinguió el fulgor de la Grecia clásica. Este sería el fin de una edad de oro de la cultura y
democracia griegas, ya que Esparta impondría gobiernos aristocráticos en todas las polis; un
período irrepetible al que sucedería el desencanto y la nostalgia.