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Texto Tomado del Libro "Ars Exorcística" del Guerrero de Luz de la Rama Católica, Pa

dre Jose Antonio Fortea:
Cuestión 184:
¿Existen unos poderes de la mente que puedan ser desarrollados?
Durante muchos años de re?exión teológica y de ministerio sacerdotal
atendiendo casos que entraban de lleno
en el campo de lo preternatural, me negué
ah aceptar la posibilidad de que existiesen
poderes de la mente que pudiesen ser
desarrollados. Para mí, todo era muy
sencillo: lo extraordinario o provenía de
Dios o del demonio. Cuando decía Dios,
me refería por supuesto a Dios, los ángeles,
la mística y la intervención de los santos.
Durante años, me tocó por mi
trabajo analizar ciertos fenómenos que
encuadraban muy mal en ese esquema.
Por más que examinaba algunos casos,
veía que ciertos fenómenos que no
procedían de Dios, de ninguna manera
podía achacarlos a intervenciones del
maligno. Necesité muchos años para
aceptar la posibilidad de que existiera un
tercer elemento como fuente de poderes
extraordinarios: el espíritu humano.
Los primeros casos de fenómenos
extraordinarios que no procedían de
la mística, pero tampoco del demonio,
fueron los casos de telepatía. Esto no me
planteó demasiadas dudas, pues se trataba
de una excepción que podía encuadrarse
en mi esquema como una singularidad. Si
somos espíritu también, por qué no va a
poder suceder eso.
Después aparecieron las personas
que a?rmaban haber experimentado viajes
astrales sin hacer nada para provocarlos.
Si el viaje astral era algo malo, ¿por qué
Dios lo permitía? A esto se añadieron las
personas que objetivamente era cierto
que habían desarrollado capacidad
de transmitir energía con sus manos.
Años antes lo hubiera atribuido a una
intervención del demonio. Pero cada vez
más frecuentemente me encontraba con
casos que no tenían ninguna in?uencia
demoníaca.
Los años de experiencia en el
trato con estas personas me llevaron a
abrir mis esquemas a aceptar que, dado
que somos también espíritu, éste puede
tener ciertas capacidades desconocidas
que son desarrollables. Es decir, ya no
se trataría de una singularidad, sino de
una capacidad desarrollable. Con el
tiempo entendí que mis prejuicios ante
esta posibilidad se debían a que la Nueva
Era insistía mucho en estos temas. Pero
el hecho de que las enseñanzas de la
Nueva Era se basaran en gran parte en
estas capacidades desarrollables, eso
no signi?caba que esas capacidades no
existieran realmente.
Si somos cuerpo y espíritu, ¿por
qué debía oponerme a tal posibilidad?
Aun así, durante mucho tiempo seguí
albergando el temor de que en realidad
todos los supuestos dones extraordinarios
procedentes de la mente, no pudieran
tener como causa la intervención oculta
de los demonios. El contacto con personas
cristianas, de gran vida espiritual, y que
tenían esos dones, fue enseñándome que
no. Algunas de esas personas habían
practicado asiduamente las prácticas de
la Nueva Era, y después de su conversión
al cristianismo habían abandonado esa
espiritualidad. Sin embargo, los dones
continuaron.
Alguna de estas personas había
llegado incluso a ser priora de un
convento de monjas y su vida estaba
totalmente sometida a Dios. Y sin
embargo conservaba perfectamente la
capacidad de realizar viajes astrales si lo
deseaba. Otros podían ver el aura, otros
podían seguir viendo el mundo espiritual,
etc. Mi esquema de blanco o negro se
hundió de?nitivamente, la realidad de
este mundo espiritual era más compleja
de lo que había sospechado al principio.
Finalmente, admití que en mi fe cristiana
nada se opone a que el ser humano pueda
desarrollar algunas capacidades de su
espíritu, capacidades extraordinarias de
naturaleza espiritual, lo que se ha dado
en llamar poderes de la mente.
Es muy adecuada esta designación
de poderes de la mente, para así
distinguir entre el espíritu (la parte más
noble de nuestro ser) y la mente (con
sus potencias mentales). El ser humano
puede desarrollar mucho las capacidades
de su mente, y sin embargo su alma estar
corrompida. Uno puede desarrollar mucho
las capacidades ordinarias de la mente
(voluntad, raciocinio, imaginación) y
otras capacidades extraordinarias (como
los dones no ordinarios antes citados) y,
sin embargo, tener muy mal el espíritu
a causa del pecado. Cuando muramos
no se preguntará si hemos desarrollado
estas capacidades extraordinarias, sino
cómo tenemos el alma.
Los dones psíquicos: Se les llama
así por proceder de las psique. La psique
es la palabra griega que designa el espíritu
humano. Estos son los dones naturales
extraordinarios, de los cuales se dice que
son naturales en cuanto que por su origen
proceden del espíritu humano, y se dice
que son extraordinarios para distinguirlos
de los dones naturales ordinarios. Estos
dones naturales son aquellos que admiten
un desarrollo natural con independencia del
estado del alma. No pocas veces, incluso,
se heredan, sobre todo de madres a hijas.
Recibiendo algunas hijas unos dones y
otras no, a veces saltando una generación
esos dones.
Cuestión 186:
¿Cómo se adquieren los dones extraordinarios?
Los dones que proceden de abajo, es decir de los demonios y espíritus
impuros, son dones que se adquieren por
practicar la magia, el conjuro de los malos
espíritus o el satanismo.
Los dones que proceden de la
propia naturaleza, son dones que se
adquieren por el conocimiento de que
existen y su ejercicio y práctica. Muchas
veces por herencia, como se ha dicho.
Los dones concedidos directamente
por Dios se adquieren normalmente por
el ejercicio de la vida espiritual. Por eso los
santos han sido lo más grandes místicos y
por eso mismo los que más dones han tenido.
Los dones que poseen los místicos son
los mejores dones, los dones más puros (es
decir menos mezclados con elementos humanos)
y los dones más poderosos. Nin-
gún don puede compararse al don de Dios.
Aunque de forma ordinaria los dones celestiales
se conceden por la vida espiritual,
sin embargo, hay personas que han recibido
los dones celestiales por pura gracia. Y
así, en un momento dado de su vida, notaron
que Dios les concedía un don.
Sé el caso de un señor, al que conozco
de primera mano, que tenía el don
de diagnosticar las enfermedades mirando
al iris. Su don era admirable y comprobado
in?nidad de veces. Tenía el don de diagnosticar
por ese medio, pero no tenía el
don de curar. Durante un retiro espiritual
le dijo a un compañero mío sacerdote que
él era pastor y que cuando se le murió un
hijo suyo, Dios le concedió ese don.
He dicho que conozco a este señor
de primera mano, porque mi padre, que en
paz descanse, fue a verle hace años. Y en
cuanto le miró los ojos, le dijo: tiene cáncer.
Así era. Nada en el aspecto de mi padre
delataba la existencia de un cáncer de
páncreas. Sin embargo, este antiguo pastor
le dijo a mi tío: tiene cáncer de páncreas,
no hay nada que hacer, se ha extendido
a otros muchos órganos del cuerpo. Los
análisis hospitalarios tras muchas pruebas
con?rmaron palabra por palabra lo que este
señor nos dijo. El caso de este pastor que
diagnosticaba mirando el iris de los ojos,
es un caso de cómo Dios puede conceder
repentinamente un don a quien quiere.
Quede de?nitivamente claro por
un lado que todo lo que tiene que ver con
la magia, la brujería y la adivinación son
campos que en los que intervienen los
espíritus malignos. Y por otro lado quede
claro que el don dado directamente por
Dios a través de la oración y el ascetismo
es un don que se recibe, no se aprende, no
se adquiere a voluntad, no se desarrolla a
base de técnicas.
Los dones psíquicos que proceden
del espíritu humano los puede poseer
alguien nada religioso, que ni siquiera
cree en Dios, y son dones que en sí son
bastante neutros. Es decir, un santo que
tiene el don de ver lo oculto en un alma,
lo usará para que se convierta ese pecador.
Un satanista que tiene poder para in?uir
en una voluntad con la tentación, lo usará
para llevar al pecado. Mientras que los
dones psíquicos son bastante neutros en el
sentido de que hacer un viaje astral o tener
una comunicación telepática o encontrar
un manantial no es algo que de por sí
cambie a nadie para bien o para mal.
Cuestión 187:
¿Cuáles son los peligros de querer desarrollar dones psíquicos?
Lo ideal sería desarrollar esos dones guiados por alguien cristiano dotado
de una gran vida espiritual que al mismo
tiempo poseyera que con gran conocimiento
acerca estos temas, estuviera dotado
asimismo de una gran vida espiritual. Es
decir, alguien que nos llevara ante todo al
Dios de los dones, más que a los dones de
Dios. Desgraciadamente esta posibilidad
suele estar fuera del alcance de casi todo
el mundo, pues estas personas no abundan,
son excepcionales.
¿Entonces qué hacer? Lo mejor
es no impuri?car un don extraordinario,
si se tiene, con cosas humanas (lecturas,
clases, maestros esotéricos) que tendrán
parte de acierto en sus enseñanzas y parte
de error. Es mejor con?ar en Dios y pedirle
a Él que nos guíe. Tener un sacerdote
que sea un buen director espiritual es
un verdadero tesoro. Aunque no es fácil
encontrar confesores que estén abiertos a
la posibilidad de que estas cosas sucedan.
Y así muchas veces la guía de estos
sacerdotes se reduce a olvidarse de todo
eso. Lo cual no es ninguna guía.
Respecto a los dones que son dados
por Dios directamente, pretender atender
a las clases de un curso y pensar que se
va a salir de allí con poderes celestiales
es una pretensión inútil. Abundan lugares
donde se a?rma que con clases uno puede
hacer milagros. El don divino, como
la misma palabra indica, es un don, es
decir, un regalo de Dios que o se tiene o
no se tiene. Si no se tiene, no hay nada
que desarrollar. Los dones psíquicos son
más limitados en número y mucho más
limitados en sus capacidades.
No es cierto que todos los
seres humanos tengamos la capacidad
de desarrollar todo tipo de poderes y
podamos aprender a ejercitarlos, como
algunos pretenden. Los dones celestiales
que Dios concede a pocos de sus hijos, o
se poseen o no se poseen. Y si se posee
un don celestial, uno sabe que lo posee,
porque nota la presencia del don. Hay
que añadir que cuando el Omnipotente
regala una capacidad extraordinaria,
Dios mismo al conceder esa capacidad
enseña como utilizarla. No hay que ir a
ningún curso o leer ningún libro. Dios da
el conocimiento porque sería inútil dar un
don y no enseñar cómo usarlo. Dios hace
bien todas las cosas, tanto las ordinarias
como las extraordinarias.
Lo malo de los cursos en los que
se enseña a desarrollar alguna capacidad
psíquica, es que la soberbia de la persona
aumenta. Uno se cree poseedor de una gran
ciencia, tiende a creerse superior. Y muchas
veces se cercena el tiempo dedicado a la
oración o a la caridad, para dedicarse a
desarrollar más y más estas capacidades
psíquicas. Por si la soberbia fuera poco,
muy a menudo al haber aprendido estas
cosas en el ámbito de la Nueva Era o en
un ambiente de personas que practican la
magia. En esta situación, la persona ha
sido contaminada con errores acerca de la
religión y muy frecuentemente siente el
impulso de comunicarse con el mundo de
los espíritus.
Cuestión 188:
¿Un cristiano puede asistir a cursos de la Nueva Era?
La respuesta es no. Hoy día proliferan muchos maestros de lo extraordinario
que enseñan una sabiduría que no es de
Dios, enseñan una espiritualidad que no
es religión verdadera, sino un modo de
saciar el hambre de cosas del espíritu que
tiene todo ser humano.
Ellos sacian con enseñanzas
humanas, no divinas, un hambre, una
curiosidad y una ambición. Sacian con
su pseudociencia este hambre de estar
en contacto con la realidad espiritual,
esta curiosidad del más allá, esta secreta
ambición de poder más que el resto de los
humanos.
La religión verdadera, por el
contrario, enseña a someterse a la voluntad
de Dios. Es, ante todo, una Fe y unos
Mandamientos. En la pseudociencia, sólo
se da una versión aguada del seréis como
dioses. La religión fomenta la humildad, la
ciencia de lo oculto aumenta la soberbia.
Muchos ven esta ciencia falaz
como un neo-gnosticismo, y están en lo
cierto. La esencia del gnosticismo es eso
el conocimiento de lo oculto. Muchas
de las versiones del gnosticismo tratan
de asemejarse a la religión, incluyendo
elementos de ésta. Hay que desechar
todo alimento impuro para el alma. Al
alma hay que alimentarla exclusivamente
con la pureza y bondad de la verdadera
religión revelada por Dios.
Hay quienes dicen que hay que
conocerlo todo (en el fondo tienen el deseo
de probarlo todo), estos después sufrirán
las consecuencias de haber probado frutos
de un árbol maligno o, al menos, impuro.
Como normal general, todo
cristiano debe alejarse de este tipo
de cursos en los que se cultiva lo
extraordinario. El cristiano debe cultivar
la vida ordinaria, la vida inserta en la Cruz
de Cristo. El hambre de lo extraordinario
es una ambición como cualquier otra,
como la codicia del dinero, de la fama o
de cualquier otra cosa.
Cuestión 189:
¿Qué capacidades extraordinarias tiene el espíritu el espíritu humano que pueden ser des
arrolladas?
A base del ejercicio y de la práctica se
pueden desarrollar capacidades tales
como los viajes astrales, la transmisión
de energía a través de las manos (para
curar el cuerpo o la mente), la capacidad
de encontrar agua u otras cosas (con una
rama o un péndulo). Otras capacidades
como conocer el futuro o ver aspectos
ocultos de la persona (su psicología,
aspectos de su pasado) son capacidades
que el que las tiene normalmente las
nota desde pequeño y no son dones
psíquicos.
Es cierto, que todos los dones, los
celestiales y los psíquicos, cuanto más
se usan, más se desarrollan. Esto puede
parecer extraño en los dones celestiales,
pero es así. Alguien, por ejemplo, dotado
del don de lenguas, más lo desarrollará
cuanto más lo use. Alguien que tiene el
don celestial de curar, si dedica más y más
tiempo a ello, más desarrollará ese don.
Cuestión 192:
¿Tengo un don extraordinario cómo puedo ayudar al prójimo?
No pocos de los que tienen un don otorgado por Dios, suelen ocultarlo
y nadie sabe que lo tienen. Otras, como
ya hemos dicho, tratando de desarrollar
ese don lo impuri?can con técnicas
que cada vez tienen más de mágico.
Pocas personas con dones, tienen la
suerte de dar con un grupo de oración,
un sacerdote o un entorno parroquial
adecuado para poder usar ese don en
bien de los demás.
Aunque el afán de pasar
desapercibidas di?culta mucho el que
estas personas se animen a usar sus
dones en bene?cio del prójimo, lo mejor
es integrarse en un grupo de oración
adecuado. Cualquier grupo de oración
podría valer, aunque son especialmente
recomendables los grupos de la
Renovación Carismática. El grupo servirá
primero para discernir si se trata de un
verdadero don. Y segundo, prestará un
entorno adecuado para ejercer ese don.
Las personas que tienen un don,
por supuesto, no piden dinero por ayudar
al prójimo. La ambición de dinero, el
deseo de fama y el afán desmedido de
desarrollar el don suponen primero la
impuri?cación del don, y ?nalmente su
extinción. A menudo, en ese don divino
se va in?ltrando el demonio con su
soberbia. Y en algunas ocasiones, antes
de que el don se extinga, ha ido siendo
sustituido por dones que vienen de abajo
y no de arriba.
Los mejores dones, por
supuesto, son los de los místicos. El don
acompañado de santidad tiene todas las
garantías de su bondad. Pero es necesario
recordar una vez más que hay personas
no santas con verdaderos dones dados
por Dios.
La parapsicología es la rama de la
ciencia que estudia todos los fenómenos
extraordinarios que no se pueden explicar
ni por la acción de la leyes de este mundo
material ni por las intervenciones de
los espíritus (Dios, ángeles, santos o
demonios).
Para entender mejor el campo que abarca
la parapsicología téngase en cuenta el
siguiente esquema:
la mística
estudia la acción de Dios
la demonología
estudia la acción de los demonios
la parapsicología
estudia todo los hechos extraordinarios
que caen entre la ciencia y la
demonología
la ciencia física
estudia la acción de las leyes de la
naturaleza física
Hay gente que cree que todo
se puede explicar con las leyes de la
ciencia física. Hay otros que piensan
que todo lo que no se puede explicar
con la ciencia física se puede explicar
con la mística. Pero si investigaran con
más detenimiento todos los fenómenos
extraordinarios verían que hay algunos
de estos hechos que se salen fuera del
campo de la mística o la teología. Eso
que no se explica ni por la ciencia ni la
teología constituye el campo propio de
la parapsicología.
La parapsicología debería
estudiar esos hechos con toda la seriedad
cientí?ca con que otras ramas de la
ciencia estudian las células, la fauna, la
química o los átomos. En sí misma la
parapsicología es una ciencia, aunque
los charlatanes e iluminados que se
autoproclaman estudiosos de este campo,
son tan abundantes que desprestigian a
aquellos que aplican el método cientí?co
a este objeto. Pero es una ciencia que
debe demostrar como esos hechos
extraordinarios acaecen en nuestro
cosmos y mostrar por qué se consideran
excepciones a esas leyes comunes.
Desgraciadamente, la mayor parte
de los que se dicen parapsicólogos lo
único que se dedican es a fabricar teorías
y a decir que tenemos que creer lo que han
visto. Cuando, por el contrario, esta ciencia
debería aplicar todos sus esfuerzos lo
primero de todo a demostrar la existencia
de esos hechos, que ciertamente existen,
y después, en un segundo paso, a analizar
fríamente esos hechos.
Como he dicho, aunque sean
pocos los que se han dedicado a aplicar
la observación y catalogación de esos
hechos de un modo objetivo y metódico,
la parapsicología es una ciencia. Aplica el
método cientí?co a este tipo de fenómenos
y sus resultados son tan precisos como los
de cualquier otra rama de la ciencia.
Voy a poner un ejemplo, si una
santa recibe una revelación de Dios, eso
es campo para la mística. No se puede
estudiar cientí?camente. Dios dará sus
dones cuando quiera y como quiera, sin
someterse a condiciones de laboratorio.
Pero si alguien dice tener poderes
telepáticos o poderes telekinéticos, eso sí
que es comprobable en un laboratorio. Se
pueden hacer experimentos con resultados
evaluables, se pueden hacer pruebas
dotadas de la máxima objetividad y dejar
constancia de los resultados.
Así que hay que dejar claro que la
parapsicología es la rama de la ciencia que
estudia estos fenómenos extraordinarios,
pero no todo aquello que tiene que ver
con los milagros de Dios, ni con los
fenómenos que rodean a los santos, ni con
todo aquello que es campo propio de la
ciencia teológica.
Radioestesia, viajes astrales:
En este tipo de prácticas no se invoca
a demonio alguno. Tanto la radioestesia
como los viajes astrales tienen
que ver con el espíritu de la persona, no
con el demonio. En sí mismas no tienen
nada de malo moralmente hablando. Otra
cuestión es si pudieran ser prácticas peligrosas,
pero hasta ahora pienso que no
hay razón para estar seguros de que lo
sean.
Telepatía: No tiene nada de malo.
Más que de una facultad estamos
hablando de un hecho extraordinario que
sucede improvisadamente. No se puede
desarrollar esta facultad, porque acaece
muy pocas veces en la vida de una persona,
sobre todo entre gemelos y mellizos.
Dado que somos espíritu, además de
cuerpo, no tiene que extrañarnos que
alguna vez se de esta posibilidad.
Hipnosis, telekinesia: Hoy
por hoy, y después de tantos años de
llevarse practicando, las dudas acerca
de la hipnosis respecto al mundo de los
espíritus son tantas que seguimos sin
poder hablar con claridad. Respecto a la
telekinesia podemos decir lo mismo.
Personas con dones: Los místicos
tienen dones de Dios, eso está claro,
Pero también hay personas no muy religiosas
que poseen el don de curar, de ver
el pasado o el futuro o de sentir la presencia
de espíritus. Pero el problema es que
para la gente normal no hay manera de
saber quien es el embaucador y quien el
que tiene un don de Dios. Así que no hay
que ir a este tipo de personas por más que
tengan imágenes de santos y vírgenes en
sus casas. El que vaya a ellos, por más
buenos que parezcan, se arriesga a sufrir
una in?uencia maligna preternatural.
Nueva Era: La Nueva Era es una
mera variante de la magia como tantas
otras que han aparecido y desaparecido
a lo largo de la historia. Si se invocan
espíritus, éstos vienen. Y son espíritus
malignos aunque uno llame al espíritu de
la tierra o del bosque o cosas similares.
Estos espíritus que vienen, aunque no
lleguen a poseer a la persona, provocan
in?uencias negativas en la persona o al
menos a su alrededor.
La colocación de minerales, piedras
y similares es una forma de magia que si
se hace sin invocar a ninguna fuerza, no
hace que venga ningún espíritu. Pero si se
hace eso mismo recitando alguna fórmula
en la que se llama a alguna entidad,
entonces vienen espíritus malignos.
Hay mucha gente que cree
canalizar energías con sus manos, con
cristales, minerales y cosas por el estilo,
para curar enfermedades. La gente que
hace tales cosas, lo hace con la buena
voluntad de ayudar a los demás y sin
ninguna intención de perjudicar a nadie.
Pero lo cierto es que no pocas personas
de éstas acaban padeciendo in?uencias
de espíritus impuros.
Yoga: Si uno usa el yoga como mera
forma de relajación y concentración,
no hay nada que objetar. Pero no pocas
veces el yoga se combina con esoterismo
o Nueva Era.