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Críticas a trotsky

PT
1) El problema central es que para los defensores del PT es inadmisible mi afirmación
de que puedan existir revoluciones, o movimientos, de naturaleza burguesa o
pequeño-burguesa, que representen avances democráticos, o reformistas
democráticos.
“… cualquier reivindicación seria del proletariado y hasta cualquier reivindicación
progresiva de la pequeña burguesía conducen inevitablemente más allá de los límites
de la propiedad privada”.
PERO: Jubilaciónes, vacaciones pagas, voto mujer, fin del colonialismo (no imperialismo), etc
2) lo que dicen desde hace años muchas corrientes del trotskismo que
defienden la tesis de Trotsky, de que el capitalismo está estancado desde
1914. Desde el punto de vista teórico, lo fundamentan en la tesis de la caída de
la tasa de ganancia. Además de los argumentos y discusión sobre cómo opera
la ley, que ya presenté, hay una dificultad más inmediata con este argumento.
Es la siguiente: si las fuerzas productivas están estancadas a nivel global
desde 1914, y si el derrumbe se explica por la ley de la tasa de ganancia,
entonces habría que concluir que en 1914 la tasa de ganancia llegó a un nivel
tan bajo que ya no se podía recuperar. Por lo tanto esto explicaría que la
acumulación a nivel mundial, en promedio, ya no se pudo volver a recuperar.
Aquí hay que hacer la siguiente precisión: para Marx (y en esto hubo acuerdo
en los marxistas que discutieron el tema del derrumbe) el mejor índice del
desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo es la acumulación de
capital fijo. En consecuencia, si la tasa de ganancia es tan baja que no
promueve la formación de nuevos capitales, y las fuerzas productivas se
estancan, se debió haber estancado la acumulación de capital fijo desde 1914.
En conclusión, si se sostiene que las fuerzas productivas están estancadas
desde 1914, hay que probar:
a) que la tasa de ganancia llegó a su nivel más bajo en 1914, y ya no pudo
recuperarse;
b) que por lo tanto desde ese año, y a nivel mundial, se estancaron las fuerzas
productivas, lo que se debería reflejar en que el capital fijo, a nivel mundial, no
volvió a crecer en promedio;
c) hay que explicar por qué la tasa de ganancia no pudo volver a recuperarse (y
no puede hacerlo desde entonces), a pesar de las desvalorizaciones de capital
y aumento de la desocupación, que son inherentes a toda crisis y
estancamiento. ¿Por qué no pudo volver a recuperarse desde 1914?
Por supuesto, las mismas preguntas se plantean si se sostiene que el
capitalismo está estancado desde 1930.

es bastante común escuchar a partidarios de la tesis del CEC caracterizar al capitalismo
del presente como “senil”. Pero si el capitalismo estuviera “senil” significaría que ha
perdido la fuerza para extenderse, desarrollar la productividad, o aumentar el capital
fijo. No veo la manera de compaginar esta idea con la expansión del capitalismo a
extensas zonas de Asia, territorios de la ex URSS y regímenes estalinistas de Europa
del Este en los últimos 30 años; ni con las revoluciones de las nuevas tecnologías, o las
inversiones a que dieron lugar.
Por otro lado, en ningún pasaje de El Capital, o antes en los Grundrisse, Marx sostiene
que el cambio tecnológico se estuviera desacelerando, o que la acumulación estuviera
entrando en una etapa de declinación histórica.
la idea de que llegará un punto de la evolución en que el capitalismo entrará en un
estadio de aletargamiento, o estancamiento definitivo, es más propia de grandes
economistas burgueses, que de Marx. Por ejemplo, la encontramos en Ricardo y
Keynes.
Es un escenario en el que las contradicciones se amortiguan, hasta cierto punto. En
Marx, en cambio, la idea es que el capitalismo se desarrolla en espiral, con violentas
convulsiones y contracciones.
Tal vez el pasaje en que Marx presenta de forma más acabada esta perspectiva lo
encontramos en el capítulo 24 del tomo 1 de El Capital, en el apartado que lleva como
título “Tendencia histórica de la acumulación del capital”

A modo de conclusión de lo expuesto, relato una experiencia que viví personalmente.
Hace varios años (en 1990, para ser exactos), tuve una conversación con un amigo,
marxista y trotskista inglés, muy culto y versado en la obra de Marx, quien defendía la
tesis de que las fuerzas productivas estaban estancadas desde 1914. Mi argumento lo
desarrollé por pasos. En primer lugar, le pregunté si coincidía en que el desarrollo de
las fuerzas productivas generaba las condiciones objetivas para la transformación
socialista. Me respondió que acordaba con esto. En segundo término, le pregunté si no
acordaba conmigo en que los medios de producción estaban mucho más desarrollados
en 1990 que en 1914; y si lo mismo no sucedía con la clase obrera a nivel mundial. Mi
amigo tuvo que admitir que sí. “Indudablemente la capacidad de producir hoy es
mucho mayor; y la clase obrera es mucho mayor”, me dijo. Entonces le dije que la
conclusión lógica era que las fuerzas productivas se habían desarrollado desde 1914.
Con toda sinceridad, me respondió que si admitía esta conclusión, debía cuestionar las
bases del Programa de Transición
Marx (respecto a la caída de la tasa de ganancia y al estancamiento a largo plazo)
capítulo 15, del t. 3 de El Capital (332 pág) Marx sostiene que la idea de que existe un
límite al capital por el lado de la tasa de ganancia, como hace Ricardo, es abordar la
cuestión “de una manera puramente económica, es decir, desde el punto de vista
burgués”.
Marx afirma que la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia “en cierto
punto se opone con la mayor hostilidad al propio desarrollo de esa fuerza
productiva, por lo que hay que superarla constantemente por medio de crisis” (Marx,
1999, p. 331, t. 3, énfasis nuestro).

Más claro aún, en Teorías de la Plusvalía Marx explica que es un error hablar tanto de
una caída permanente de la tasa de ganancia, como de crisis permanente:
“Cuando Adam Smith explica el descenso de la tasa de ganancia por una
sobreabundancia de capital, una acumulación de capital, habla de un
efecto permanente, y este es un error. En contraposición, la sobreabundancia
transitoria del capital, la superproducción y las crisis son algo distinto. Las crisis
permanentes no existen” (Marx, 1975, t. 2, p. 426).

Marx no planteó que estuviera a la vista una etapa de estancamiento definitivo del
capitalismo

Posiblemente podría ser que el pasaje del prólogo a la crítica econ polit constituye la contra a
esta ida.
“Una formación social jamás perece hasta que no se hayan desarrollado todas las
fuerzas productivas para las cuales resulta ampliamente suficiente…” (Marx, 1980, p.
5).”

No obstante, e n los Grundrisse, que fueron escritos aproximadamente para la misma
época del Prólogo Marx realiza una “importante ampliación” de la afirmación del
Prólogo sobre que ninguna formación desaparece antes de que se desarrollen todas las
fuerzas que caben en su seno.
Es por este motivo que Marx sostiene en los Grundrisse que la contradicción del capital
“se descarga en grandes borrascas”, que son las crisis modernas “que cada vez lo
amenazan más como base de la sociedad y de la producción misma” (Marx, 1989, p.
363 t. 1).

Unas páginas más adelantes, refiriéndose a los límites inmanentes a la acumulación
que derivan de la naturaleza del capital, señala que los mismos se manifiestan en la
superproducción y “la desvalorización general”, por lo que “se le plantea al mismo
tiempo al capital la tareade recomenzar su intento a partir de un nivel superior de
desarrollo de las fuerzas productivas, etc., con un collapse [derrumbamiento] cada vez
mayor como capital. Es claro, pues, que cuanto mayor sea el desarrollo del capital,
tanto más se presentará como barrera para la producción… prescindiendo de todas las
demás contradicciones…” (ídem, pp. 368-9; énfasis añadido). Lo cual está acorde con
la idea, de El Capital, de que las crisis generan fuerzas que permiten volver a elevar la
tasa de ganancia, y que no hay crisis finales permanentes.