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HORIZONTES Y LÍMITES DE LA GEOGRAFÍA ARTÍSTICA EN LA

HISTORIA DEL ARTE

Paola Andrea Zambrano Velasco


El mapa del arte tiene las virtudes de limitar al norte con el deseo, al sur con el viento, al oriente
con el sueño, al occidente con la utopía. Con lo cual, más que la representación geográfica de un
trozo de tierra en una pobre superficie plana, en el mapa del insatisfecho que es el artista se tiende
a borrar aduanas y fronteras.
Juan Manuel Roca1

Introducción
Frontera, mapa, territorio, paisaje, exploración, región, centro y periferia, son
conceptos que se relacionan con la práctica de la geografía en cuanto disciplina
que estudia las características del medio físico de la superficie de la Tierra, su
relación con las sociedades que la habitan, y su representación gráfica a través de
la cartografía. Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrar estos términos
propios de una disciplina científica, referidos al campo de las artes, y de manera
especial, en el contexto de las prácticas artísticas contemporáneas.
El concepto de Globalización, relacionado en primera instancia con aspectos
económicos y comunicativos, hace que la dimensión espacial y geográfica cobre
importancia en diferentes campos de las ciencias sociales, incluyendo la historia
del arte, donde las reflexiones en torno a las condiciones del contexto de creación
y recepción del arte son relevantes para la comprensión de su objeto de estudio.
De esta manera, en el marco del mundo globalizado con sus implicaciones
culturales y sociales generadas por las dinámicas de movilidad, intercambio y
desplazamiento de subjetividades, productos e ideas, las implicaciones de la
dimensión espacial en el campo del arte, cobran vigencia, pues el mapa del
circuito del arte contemporáneo internacional se constituye desde una perspectiva
translocal2, donde los artistas y curadores cruzan fronteras, tanto físicas como de

1
Para hacer un mapa real, es decir, imaginario. Texto acerca del proyecto artístico: Proyecto Mapa de
1990, impulsado por el Taller ARTE DOS GRAFICO de Bogotá y QUINTA PAPELES de Caracas.

2
De acuerdo a Joaquín Barriendos, los desplazamientos simbólicos y las movilidades afectan la manera en la
que circulan los capitales simbólicos, inmateriales o cognitivos en la actualidad, produciendo el enfoque
geoestético del arte contemporáneo “translocal”. Para él, “La movilidad de estas formas de capital se refracta
así, directa o indirectamente, en los procesos de internacionalización del arte y de universalización de los
saberes.” BARRIENDOS, Joaquín; Desplazamientos (trans) culturales. Arte global, movilidad y perifericidad
en el sistema internacional del arte contemporáneo, Art Actuel, n° 102, 2009, p. 38-45.
medios y técnicas, en busca de pluralizar el lenguaje artístico internacional y sus
circuitos de validación.
Por otro lado, como ha resaltado Gerardo Mosquera, aun cuando la retórica sobre
la globalización ha transmitido la idea de un mundo descentralizado, transterritorial
y con posibilidad de múltiples direcciones de conexión, en realidad, el sistema
radial se despliega desde centros más diversificados, que siguen reproduciendo
las estructuras de poder que han limitado una efectiva interconexión del planeta3 y
quizá una verdadera pluralización del arte.
Vínculos y relaciones arte/geografía
En una comprensión más amplia de la geografía, ésta no se limita al análisis y
descripción de los aspectos del medio físico, sino que comprende también una
reflexión acerca de la relación del espacio natural con el hombre y sus actividades,
incluyendo las producciones artísticas. Así, lo geográfico implica también el
estudio de las actividades humanas desde un punto de vista espacial, lo cual viene
a constituirse en el objeto de estudio de la geografía humana, que abarca
diferentes enfoques, entre ellos, la geografía cultural y la geografía artística.
Las rutas de comunicación de artistas y sus productos, tanto objetos como ideas,
así como la distancia o cercanía entre zonas de creación, son los criterios a los
que responde la configuración del mapa de la geografía artística. Criterios que
deben ser tenidos en cuenta en el momento de abordar cualquier producción
artística: “Si el arte tiene una historia, tiene también, o implícitamente ha tenido,
una geografía; así si la historia del arte concibe al arte como hecho en un tiempo
particular, esto obviamente lo ubica también en un lugar”.4
Si bien las relaciones de espacio con el hombre y sus productos, son objeto de
estudio tanto de la geografía como de la cartografía, éstos se presentan también
como elementos determinantes para la historia del arte. Sin embargo, esta
disciplina ha privilegiado la dimensión temporal en la re-construcción de los
acontecimientos y las relaciones entre los procesos de creación, circulación y
recepción del arte.

Disponible en: http://id.erudit.org/iderudit/45465ac

3
MOSQUERA, Gerardo; Notas sobre globalización, identidades y nomadismo (ponencia), en Globalización e
identidad cultural. Seminario Internacional VII Bienal de Cuenca, 5-6 de Noviembre de 2002.
4
“If art has a history, it has also at least implicitly had, and has, a geography; for if the history of art conceives
of art as being made in a particular time, it obviously also puts it in a place”. KAUFMAN, Thomas Da Costa,
Toward a Geography of Art, Chicago, University of Chicago Press, 2004, p. 7
Traducción personal.
Temporalidad que se ha caracterizado por seguir un modelo lineal y teleológico,
como ha señalado George Kubler en su libro La configuración del tiempo, al
referirse sobre la manera sistemática cómo se han abordado los acontecimientos
en la historia de los objetos artísticos sostiene que: “…los tejidos de la historia
tienen una sola dimensión que se mide fácilmente: el tiempo del calendario, que
nos permite ordenar, uno después del otro, los acontecimientos. Pero eso es todo.
… Sin embargo, podemos usar el lenguaje de la medición sin números, como en
la topología, donde los objetos de estudio son las relaciones más que las
magnitudes. El tiempo del calendario no proporciona ninguna indicación con
respecto a la marcha cambiante de los acontecimientos. El ritmo de cambio en la
historia aún no es un asunto para determinaciones precisas; habremos adelantado
si solamente llegamos a unas pocas ideas respecto a los diferentes tipos de
duración”5
Para Kubler es importante poder trascender de la clasificación de tiempo lineal que
ordena los cambios en la creación artística desde la noción de estilo y de continua
innovación y progreso. El autor propone estudiar las particularidades de duración
en el objeto artístico, desde las diferentes configuraciones de tiempo que pueden
coexistir en un mismo periodo, que están determinadas por las condiciones del
contexto de creación. En este sentido, se comprende que las producciones
artísticas son objetos que corresponden a un tiempo específico, en cuanto a su
creación, pero así mismo a un lugar determinado, es decir, tienen una dimensión
espacial que tiene implicaciones desde lo geográfico.
Aunque generalmente se establece como un elemento opaco en el estudio de las
producciones artísticas, la dimensión espacial en la historia del arte, cobra cada
vez mayor fuerza, esta relación con la geografía posibilita el desarrollo de
múltiples puntos y correlaciones con distintas épocas, como ha referenciado
Thomas Da costa Kauffman en su publicación Toward a Geography of Art, donde
el autor explica, que si bien el término historia del arte hace referencia a la
concepción moderna del arte, los estudios sobre el arte y la arquitectura en
relación con el lugar donde fueron creados, se pueden rastrear hasta la
antigüedad.
Vale la pena recordar que Herodoto de Halicarnaso (484 A.C. - 425 A.C.), como
iniciador de la historiografía en occidente, en su obra, Los nueve libros de historia,
sienta las bases para las futuras aproximaciones hacia el arte, por la importancia
de la descripción geográfica y de las costumbres, productos y monumentos de
lugares específicos como Egipto. La asociación presente en sus escritos de los

5
KUBLER, George; La configuración del tiempo, Madrid, Editorial Nerea, 1988, p. 146
objetos y el gusto por ellos con los lugares de creación, revela una temprana
categorización geográfica de variadas producciones humanas que hoy se
consideran obras de arte.
La obra de Herodoto, es un ejemplo puntual, de como desde la antigüedad se
planteaba la teoría de la influencia del medio ambiente en la historia cultural. En
esta misma línea se desarrolla el tratado: Aires, Aguas y Lugares, de Hipócrates,
en el que analiza cómo los temperamentos humanos se relacionan con el medio
ambiente. De esta manera, se entiende que existen factores de tipo geográfico
como el clima y el paisaje tienen influencia en los comportamientos de los seres
humanos e inciden de forma indirecta en las características de sus productos
culturales.
Por otro lado, un gran número de aproximaciones por parte de los historiadores
del arte hacia problemas de tipo espacial, se establece con las reflexiones acerca
de la invención de la perspectiva, en cuanto a la representación del espacio
tridimensional sobre un plano de dos dimensiones. De igual manera, Da Costa
Kauffman resalta los estudios desde la arquitectura, en los que se analiza el lugar
y la manera en que las construcciones pueden moldear y definir los espacios.
La concepción del arte como expresión de la cultura de un país, es otra manera de
vincular la historia del arte con lo geográfico. Las denominadas escuelas de arte,
especialmente de pintura, han sido analizadas desde categorías geográficas bajo
el título de Escuela Nacional, en la cual se enmarca un conjunto de expresiones
artísticas que presentan características particulares, en comparación con aquellas
de otro lugar. De acuerdo a Da costa Kaufmann, en la historia del arte se ha
asumido que los objetos artísticos poseen una serie de características comunes
con los demás objetos producidos en un mismo entorno, siguiendo la idea del arte
como una expresión de la nacionalidad.
Cartografías artísticas
Más recientemente, las reflexiones en la teoría estética acerca del lugar del
espectador y el lugar de la obra, han afectado a su vez a los estudios de la historia
del arte, cuando se reconsidera la importancia de las implicaciones en la
experiencia estética y la recepción en la interpretación de una obra. Al igual que la
ubicación temporal, el análisis de las condiciones del entorno de producción y de
recepción son determinantes para toda aproximación histórica e interpretativa de
una obra de arte o de un conjunto de manifestaciones artísticas: “Nuestra
comprensión de una cosa es incompleta hasta que puede reconstituirse o
recobrarse su valor de posición. Por lo tanto, la misma cosa puede valorarse de
forma muy diferente como un objeto separado del contexto y como obra integrada
en su conjunto original.”6
La localización geográfica de un objeto artístico, implica una serie de factores
como disponibilidad de materiales, e intercambio de ideas y referentes visuales,
que deben ser considerados al abordar los procesos de creación artística.
A diferencia de la geografía física, que enfatiza en el análisis y descripción de los
elementos que estructuran el medio físico, como el relieve, clima, vegetación, etc.
y la geografía política, que se centra en la construcción de límites o fronteras
imaginarias y físicas, que buscan establecer limites entre naciones, regiones,
ciudades, pueblos y culturas. La geografía artística, por su parte, traza sus propios
caminos y fronteras, y tiene el potencial de subvertir los límites construidos desde
el modelo geopolítico del mundo moderno.
En este sentido, cobra importancia la reflexión que en términos geográficos se
plantea en la obra El mapa del mundo en la época de los surrealistas, elaborado
por el grupo de surrealistas de Bélgica, y que es, según la historiadora del arte
Estrella de Diego, “un mapa impreciso, lleno de errores: un mal mapa en el que
nada estaba donde se supone que debía estar, ni tenía el tamaño que debía
tener”.











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El mapa del mundo en la época de los
surrealistas, Variétés, junio de 1929.
Tomado de: architect-sensibility.blogspot.com
Evidentemente se trata de un mapa del mundo trastocado, en el cual se
transgreden las posiciones y proporciones convencionales, que para la autora: “…
alude, también y sobre todo, a la idea implícita en toda reflexión geográfica crítica
que, se advertía, explica cómo no hay mapa objetivo, sino que todo depende del
lugar desde el cual se definen los espacios y el mundo, porque el mapa, pese a
todo, está condicionado en su escritura y lectura por la Historia que habita tras esa
mano que diseña y esa visión que lee e interpreta”7
Se entiende entonces, que el mapa no se constituye como un simple reflejo de la
realidad o representación objetiva de ésta, sino que se trata de un documento que
está implícitamente mediado. De acuerdo al geógrafo J.B. Harley: “Lejos de fungir
como una simple imagen de la naturaleza que puede ser verdadera o falsa, los
mapas redescriben el mundo, al igual que cualquier otro tipo de documento, en
términos de relaciones y prácticas de poder, preferencias y prioridades
culturales.”8
Más allá de una lectura técnica acerca de su precisión, el trazo de un mapa puede
responder a intereses particulares, donde la supresión o exclusión intencional o
no, de información dan origen a los denominados silencios cartográficos. Para
Harley, existen diferentes factores que contribuyen a los silencios en un mapa, en
los que se incluyen, además de la ignorancia o errores en datos, limitaciones de
tipo tecnológico en la representación. Factores que devienen también en la
construcción de silencios en un sentido más político que cartográfico, de manera
que si bien los mapas se constituyen como una forma de conocimiento con sus
inclusiones y exclusiones, son a su vez una forma de discurso9.
Trasladando estas reflexiones al campo del arte, la dinámica asimétrica de las
relaciones entre centros y periferias que ha configurado el mapa de la geografía
del arte en y desde Occidente, ha trazando también zonas de silencio. Sin
embargo, desde una lectura positiva, el silencio se entiende como algo más que
ausencia o contraparte de algo. En el caso de la cartografía, según Harley, “el
silencio y la expresión no son partes alternativas sino constitutivas del lenguaje de
los mapas; cada una es necesaria para entender la otra”10.

7
DE DIEGO, Estrella; Contra el Mapa. Disturbios en la geografía colonial de Occidente, Madrid, Ediciones
Siruela, 2008, p. 15
8
HARLEY. J. B.; La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía, comp. De
Paul Laxton, México, Fondo de Cultura Económica, 2005, p. 61
9
Enfocando su estudio a partir del siglo XVI en Europa, y tomando las ideas de Michel Foucault sobre la
naturaleza del conocimiento, Harley se refiere a los mapas como una forma de discurso en la constitución del
poder y su conservación por parte de los Estados-Naciones.
Al igual que en los mapas, aquello que no está presente en la geografía del arte
puede ser también un campo de investigación en cuanto complemento y elemento
de contraste para el conjunto; resulta relevante, entonces, la reflexión acerca de
los vacíos en la historiografía del arte en Colombia: enfocada principalmente hacia
el análisis y registro de los acontecimientos artísticos generados en y desde los
centros del país, contribuyó a que en la historia del arte nacional aún permanecen
en sombra muchos de los procesos artísticos generados al margen de los centros
artísticos. Aunque puede percibirse en los últimos años un interés por abordar los
contextos locales y regionales de creación en Colombia10, aún hay terreno por
recorrer en la búsqueda de complementar la historia del arte nacional a partir de
los contrastes y correspondencias entre los acontecimientos artísticos de las
distintas regiones.


Bibliografía
ALPERS, Svetlana; Art of Describing, Dutch Art in XVII Century, University Press of Chicago,
Chicago, 1983
BARRIENDOS, Joaquín; Desplazamientos (trans)culturales. Arte global, movilidad y perifericidad
en el sistema internacional del arte contemporáneo, Art Actuel, n° 102, 2009, p. 38-45. Disponible
en: http://id.erudit.org/iderudit/45465ac
DE DIEGO, Estrella; Contra el Mapa. Disturbios en la geografía colonial de Occidente, Madrid,
Ediciones Siruela, 2008
HARLEY. J. B.; La nueva naturaleza de los mapas. Ensayos sobre la historia de la cartografía,
comp. De Paul Laxton, México, Fondo de Cultura Económica, 2005
KAUFMAN, Thomas DaCosta; Toward a Geography of Art, University of Chicago Press, 2004
KUBLER, George; La configuración del tiempo, Editorial Nerea, Madrid, 1988
MOSQUERA, Gerardo; Notas sobre globalización, identidades y nomadismo (ponencia), en
Globalización e identidad cultural. Seminario Internacional VII Bienal de Cuenca, 5-6 de Noviembre
de 2002


10
Las manifestaciones artísticas generadas fuera de los centros oficiales, han sido en los últimos años
tomadas como punto de reflexión para las políticas culturales nacionales. A través de convocatorias anuales
para proyectos de investigación y creación, el Ministerio de Cultura impulsa las dinámicas de los Salones
Regionales de Artistas, que se conforman como espacios para la reflexión y circulación de la producción
local.