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Fiebre

La fiebre se define por una temperatura axilar superior a los 37,5°C o una temperatura
rectal superior a los 38°C. Normalmente, se considera que la toma de la
temperatura axilar subestima en 0,5ºC la temperatura central, pero no se trata más
que de un cálculo aproximado. Utilizar un termómetro electrónico si es posible.
Si se usa un termómetro de mercurio la toma de temperatura debe realizarse durante 5
minutos.
La fiebre es a menudo asociada, aunque no exclusivamente, a un estado
infeccioso.
Cualquier examen clínico debe incluir la toma de temperatura.
Ante un paciente febril, primero hay que buscar signos de gravedad y después intentar
establecer un diagnóstico.

Signos de gravedad

– Signos de sepsis asociados a signos de shock: insuficiencia circulatoria o respiratoria,
púrpura, confusión, coma.
– Signos asociados a la existencia de algún órgano dañado: síndrome meningeo,
convulsiones, soplo cardiaco al auscultar, dolores abdominales, signos cutáneos, etc.
– Condición subyacente del paciente: desnutrición, inmunodepresión, enfermedad
crónica, esplenectomía, recién nacidos, edades avanzadas, incapacidad.

Etiología

Muchas patologías, infecciosas o no, agudas o crónicas, benignas o malignas, van
acompañadas de fiebre. Entre las patologías infecciosas que requieren un tratamiento
urgente hay que buscar:
– un purpura fulminans
– una meningitis bacteriana
– un paludismo cerebral
– una infección cutánea bacteriana grave
– una pielonefritis aguda con retención urinaria
– una peritonitis o infección gastrointestinal
– una neumopatía con signos de insuficiencia respiratoria
– una laringitis sub-glótica o epiglotitis
– endocarditis
– una septicemia

Si no hay signos de gravedad y de diagnóstico evidente, el paciente puede ser enviado
de vuelta a casa con una prescripción de antipiréticos, consejos de prevención (líquidos
en abundancia) y de vigilancia (aparición de signos que indican la necesidad de
consultar de nuevo). El paciente debe volver al centro en las 48 horas siguientes a su
primera consulta si su estado no mejora o antes si su estado se deteriora.
En caso de duda (p.ej. sobre la evolución, la calidad del seguimiento) y según el
contexto (aislamiento geográfico, dificultades de transporte), puede decidirse que
el paciente se quede hospitalizado, en observación, durante 12 a 24 horas.

Complicaciones

– Convulsiones
– Deshidratación
– Confusión, delirio
– Shock

Es importante, sobre todo en los niños detectar los signos de dichas complicaciones y
tratarlas, y más importante prevenirlas.

Tratamiento sintomático

1 – Descubrir al paciente.
2 – Antipiréticos:
Paracetamol VO
Niños: 60 mg/kg/día divididos en 3 o 4 tomas
Adultos: 3 a 4 g/día divididos en 3 o 4 tomas
o
Ácido acetilsalicílico (A.A.S) VO (debe ser evitado en niños menores de 16 años)
Adultos: 1 a 3 g/día divididos en 3 o 4 tomas
o
Ibuprofeno VO
Niños mayores de 3 meses: 30 mg/kg/día divididos en 3 tomas
Adultos: 1200 a 1800 mg/día divididos en 3 o 4 tomas

3 – Hidratar correctamente al paciente.
4 – Continuar alimentándole aunque el niño no tenga apetito. Convencer a las madres
de continuar la lactancia y alimentar al niño.
5 – En caso de convulsiones febriles: (ver Convulsiones).
6 – Tratamiento de la causa: según el diagnóstico etiológico de la fiebre.

Observaciones:
– El paracetamol es el medicamento de elección en mujeres embrazadas y lactantes.
– El ácido acetilsalicílico está desaconsejado durante los primeros 5 meses del
embarazo, contraindicado partir del inicio del 6º mes y debe ser evitado en mujeres
lactantes.
– El ibuprofeno está desaconsejado durante los primeros 5 meses del embarazo y
contraindicado partir del inicio del 6º mes. Puede administrarse en mujeres lactantes
en tratamiento de corta duración.