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Bolívar regresa a París, en donde se afilia a una logia masónica.

A fines de 1806, conocedor
de los intentos realizados por el Precursor Miranda en Venezuela, Bolívar considera que ha
llegado el momento de volver a su patria. Se embarca en un buque neutral que toca en
Charleston en enero de 1807; recorre una parte de los Estados Unidos, y regresa a
Venezuela a mediados del mismo año
En 1810, constituida en Venezuela la primera Junta de Gobierno, Bolívar es encargado de
una misión diplomática de sondeo en Londres. De regreso en su tierra natal, como diputado
recién elegido para el Congreso, vuelca sus esfuerzos en obtener del Gobierno la
proclamación de la Independencia del país (1811). Su intensa participación en el Congreso
con sus acalorados discursos ejercieron una influencia profunda en los miembros quienes
finalmente dieron el paso de la proclama. La inmediata reacción española frustra sus
planes, y conduce a la capitulación de su ejército ante las tropas realistas.
Bolívar se exilió en Cartagena, ante el fracaso de la revolución, donde analizó los hechos
acaecidos en "El Manifiesto de Cartagena", escrito el 15 de diciembre de 1812, uno de sus
escritos políticos más inspirados- donde auspiciaba la formación de grandes estados
republicanos en América Meridional, unidos en una federación y regidos por un gobierno
fuerte y resuelto, capaz de dominar las innumerables tendencias centrífugas.
Fue así como, después de realizar varias campañas en Nueva Granada y reclutar un ejército
de voluntarios, se dispone a invadir Venezuela iniciándose la Campaña Admirable.
Después de tres meses de operaciones, no dejó dudas de sus condiciones de jefe militar.
En junio, había dictado el Decreto de Guerra a Muerte, con el objeto de afirmar el
incipiente sentimiento nacional de los venezolanos. Poco antes, a su paso por la ciudad de
Mérida, los pueblos le habían aclamado Libertador, título que le confieren solemnemente
en octubre de 1813 la Municipalidad y el pueblo de Caracas, y con el cual habrá de pasar a
la historia.
Sin embargo, numerosas castas habían quedado al margen del proceso revolucionario y al
mando de José Tomás Boves, quien se alió con los españoles, pusieron fin al proceso de
independencia y a la constitución de esta segunda república en diciembre de 1814.
El 15 de febrero de 1819, se reunió un congreso en Angostura, Venezuela, con
representantes de Venezuela, Nueva Granada (actual Colombia y Panamá) y Quito (actual
Ecuador) que decidió la constitución de la República de Colombia, gobernada por un
Presidente y un vicepresidente, cargos para los que fueron elegidos, Simón Bolívar y
Francisco de Paula Santander, respectivamente.
El 17 de diciembre de 1819, luego de las victorias del Pantano de Vargas y la de Boyacá, se
declaró la constitución oficial de la República de Colombia, integrada por Venezuela,
Nueva Granada y Quito. Maracaibo se incorporó el 18 de enero de 1821.
El Congreso decidió reunirse nuevamente en Cúcuta, en Enero de 1821, para dictar la
nueva constitución.
Con la batalla de Maracaibo, el 24 de julio de 1823, se consolidó definitivamente la
independencia del territorio de la República de Colombia.
En 1826, José Antonio Páez, que con sus llaneros (pobladores de los llanos ganaderos)
había luchado junto a Bolívar, se rebeló contra el Poder Ejecutivo de la República de
Colombia, creando un movimiento llamado la cosiata (cosa sin importancia) para lograr la
separación y autonomía de Venezuela de la Gran Colombia, motivados en su
disconformidad con la constitución de Cúcuta.
Bolívar regresa a Caracas y logra restablecer la paz a comienzos de 1827, indultó a los
comprometidos en La Cosiata y sostuvo en el cargo de jefe superior civil y militar a Páez.
Reformó los estatutos de la Universidad de Caracas y se dirigió a Bogotá (5 de julio).
Bolívar no regresó nunca a Venezuela.
Disuelta la Convención de Ocaña (9 de abril-10 de junio de 1828), Bolívar dictó el Decreto
Orgánico de la Dictadura (27 de agosto) y eliminó la Vicepresidencia de Colombia, con lo
cual Santander quedaba sin autoridad. Ello condujo al atentado contra la vida del Libertador
del 25 de noviembre de aquel año. Si se salvó físicamente, gracias a la intervención de su
amante Manuela Sáenz, moralmente quedó muy afectado.
Bolívar renunció ante el último Congreso de Colombia (27 de abril de 1830), y partió de
Bogotá once días más tarde hacia Cartagena. Allí recibió, el 1 de julio, la noticia del
asesinato de Sucre, ocurrido en Berruecos (4 de junio).
Esto terminó por minar la ya resentida salud del Libertador, quien llegó a Santa Marta el 1
de diciembre para trasladarse luego a la quinta San Pedro Alejandrino, su última morada.
Rodeado de muy pocos amigos dictó el testamento y su última proclama el 10 de
diciembre; y atendido por el médico Alejandro Próspero Reverend murió el 17 de
diciembre de 1830. Desde 1842 los restos mortales del Libertador reposan en Venezuela, en
el Panteón Nacional, al lado de otros grandes de la historia del país. Sus ideales, sin
embargo, siguen en el pensamiento y acción de numerosos países latinoamericanos quienes
ven en sus ideales las vías para alcanzar la fortaleza como continente.














El 15 de febrero Simón Bolívar pronuncia el famoso Discurso de Angostura

Javier Vílchez
El 15 de febrero de 1819, Simón Bolívar Jefe Supremo de la República desde 1816,
pronuncia su famoso Discurso al instalar el Congreso de Angostura, que tiene como
presidente a Francisco Antonio Zea, quien propone la elección de un Presidente que asuma
de manera interina las riendas de la república. Sale elegido Simón Bolívar.
Al Libertador, sin embargo, le preocupa más la guerra que la presidencia y pide la
renuncia: "Legisladores: Yo deposito en vuestras manos el mando supremo de Venezuela.
Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a la felicidad de la República; en vuestras
manos está la balanza de nuestros destinos, la medida de nuestra gloria; ellas sellarán los
decretos que fijan nuestra libertad..." Las discusiones duran dos días.
Los diputados insisten en que Bolívar debe ser el presidente interino. El día 17 de febrero
aceptó y juró obediencia al Soberano Congreso. El discurso de Bolívar en Angostura está
lleno de sabias reflexiones, de un insuperable contenido político y filosófico.
Es difícil concebir que pieza tan sesuda pudo haber sido creada en medio del estruendo de
la guerra, los viajes a caballo, en embarcaciones, los sacrificios, las intrigas de los mismos
conciudadanos. Es el poder de concentración lo que asombra de Bolívar, demostrado
cuando dictaba hasta tres y cuatro cartas a la vez. En Angostura, Bolívar es sociólogo,
filósofo, historiador, visionario, nos muestra lo que ha asimilado de los clásicos antiguos y
modernos, es esencialmente un político creador. Cuando nos habla del Poder Moral, su
cuarto Poder, pone de manifiesto la sensibilidad de su alma y su preocupación por la
educación del pueblo: "La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor
paternal del Congreso. Moral y Luces son los polos de una República; Moral y Luces son
nuestras primeras necesidades".
Bolívar se pronuncia también por un gobierno republicano, cuyas bases serían "la
soberanía del pueblo; la división de los poderes; la libertad civil, la proscripción de la
esclavitud, la abolición de la monarquía y los privilegios". El Discurso de Angostura tiene
unas cinco mil palabras. Bolívar le encomendó a Manuel Palacio Fajardo que le hiciera las
observaciones que creyera convenientes. Apenas pronunciado en el recinto del Congreso,
Bolívar lo entregó al súbdito británico James Hamilton, comerciante residenciado en
Angostura, para que lo tradujera al inglés. Este manuscrito, escrito por ambas caras en un
cuaderno de 32 folios, permaneció en manos de los familiares de Hamilton, hasta que fue
rescatado por Pedro Grases en 1975 y publicado en reproducción facsimilar que ordenó el
entonces presidente Carlos Andrés Pérez.