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REALIDAD Y RELIGACIÓN

1. Presentación
En el contexto de la diferenciación entre fe y razón, Z. tratará de
mostrar el aspecto intelectivo de la fe. En el siglo XX la reflexión sobre
Dios se presentó ya desgastada, sin un mayor movimiento desde,
prácticamente, la edad media.
Primero, es bueno aclarar desde el principio que la demostración de
existencias es algo complicadísimo. La demostración supone premisas para
llegar a una conclusión; lo cual es muy útil en problemas propios de las
disciplinas formales, salvo algunas cuestiones como la demostración del
átomo.
Tanto el agnosticismo como el ateísmo han ido adquiriendo
significados distintos a lo largo del tiempo. Éstos, a comienzos del s. XX,
también se presentaban con razones agotadas, dándoseles perspectivas
distintas a posturas anteriores.
Es necesario tener presente que las tendencias helénicas, agustino -
tomistas, pertenecen al núcleo de la metafísica de la física.
Con lo dicho antes, si está desgastado el tema de Dios, entonces este
degaste afecta también la metafísica. Por ejemplo en Heidegger, católico,
en su Ser y tiempo, condena toda la metafísica en bloque bajo la conocida
idea de que ha sido un olvido del ser en aras de la primacía concedida a
determinados entes y la jerarquización de los entes. Dice, al hablar del Ente
supremo, que es injustificable e inaceptable que se haya hecho una onto –
teología, una entificación de Dios. Es decir, se lo ha reducido a ser una
cosa más, pero invisible, improbable. Esto se habría realizado por intereses
internos de la lógica de la razón. Entonces, lo que se ha creado es un ídolo
conceptual, que se configura exclusivamente según las exigencias internas
de la razón, así por ejemplo en Leibniz, Dios es un ingeniero fabuloso.
Zubiri no está en desacuerdo, en este aspecto, con Heidegger.
La objetivación es un uso inadecuado, un abuso del término Dios.
Que consecuencias saca de ello H., que hace falta un nuevo modo de
pensar, que se necesita hacer un silencio respetuoso respecto al tema
(Wittgenstein llega a la misma conclusión).


Otra característica es la desconfianza en la razón, por los abusos
históricos, donde se ha visto una absolutización de la razón, una razón que
no ilumina sino da la realidad, por eso se desconfía de ella y con ello se ha
desvitalizado el tema de Dios.
No olvidar que la razón puede aceptar ciertas posturas religiosas.
Pero la racionalización de los contenidos religiosos no deja espacio ni a la
fe ni a la revelación.
También, en la época de Z., se ve que la filosofía de la religión corre
el riesgo de convertirse en ciencia de la religión, viendo el hecho religioso
desde una postura externa.
Hay una postura de la teodicea, sobretodo del mundo europeo del
sur, que habla de los preambula fidei, racionalizando las cuestiones
religiosas en aras de la armonía entre fe y razón (lo cual no deja de ser una
metáfora); así los manuales neoescolásticos continúan bajo la concepción
ansillar de la filosofía. Es decir, han permitido una renovación pero sin
restauración, que no ha logrado superar el choque con el mundo moderno.
De aquí se comprende lo de la condena anti – modernista de Pío X, el cual
creó el significado de modernismo.
Por otra parte, si se parte desde la experiencia originaria se tiene que
dar múltiples explicaciones para evitar caer en el principio de inmanencia.
El problema del modernismo es interno, de interpretación del dogma,
por ejemplo, a partir del método histórico – crítico.
En 1935, Z. acuña el neologismo “religación”. Es el eje, tronco desde
el cual se entienden los distintos desarrollos del tema tratado. Pero, es un
tema inacabado en Z. Desde el año citado, en su en torno al problema de
Dios, incluido en Naturaleza, historia y Dios, volverá como 9 vece al tema
de la religación. Así en 1975, reaparecerá el tema en el problema teologal
del hombre, un homenaje a K. Rahner.
En 1964, En trascendencia y física, pone al día el argumento
cosmológico de Kant, que luego abandona y lo critica.
La llamada trilogía teologal de Z. es una publicación póstuma. El
último curso fue el de Dios, religión, cristianismo.
En 1973, con correcciones, lo usa en Roma, lo que corresponde a El
hombre y Dios, que sería la primera parte, la única actualizada. La segunda


parte es una adaptación, donde habla de las pruebas. La tercera parte, la
más original.
Tratará del tema de Dios insertado en la estructura metafísica del
hombre. Luego tratará sobre la articulación del cristianismo desde su propia
perspectiva. Para él, el cristianismo es como la quintaesencia de todas las
religiones.
Verá el tema de Dios desde el punto intelectivo de la razón, porque la
razón trata de lo no dado sensiblemente.
El Hombre y Dios es un texto de su etapa madura pero no definitiva.
Aquí se encuentra una exposición más completa de la religación. Presenta
una elaboración desigual. Es un enfoque metafísico en sentido zubiriano.
Reflexionando textos como el de Rudolf Otto en lo santo, de origen
neokantiano.
Algunos autores que tratan del tema de lo religioso en Z.: Andrés
Torres, filosofía de las religiones en Z.; J. L. Cabria, religación,… en el
pensamiento de Z.
2. Razón como modalidad intelectiva

El alcance de la razón es distinto que el del logos. En los contenidos
nos es dada la realidad. Pero la realidad no se agota en los contenidos,
trasciendo sus contenidos y, a su vez, la trascendencia es algo que se
siente. Ese rebozar exige intelecciones ulteriores que doten de contenido a
ese rebozar.
El logos ordena los distintos contenidos en función de unos con
otros. “Crea” un campo de realidad. Éste se puede dilatar o empequeñecer
ESBOZO
PRUEBA
CAMPO
contenidos


según la edad, la situación social, la cultura, etc. Son contenidos sensibles y
como tal, dados.
En la vida cotidiana, se le puede hacer una narración de algo a
alguien, también se puede pedir razón de algo cuya respuesta se da en un
“por”, el cual está allende lo dado. Se trata de dar razón de “por” qué las
cosas son de una manera. El alcance teórico que se logre no es sensible. El
conjunto de los contenidos más allá de lo dado es el mundo. Aquí hay
coincidencia de todas las cosas imaginables y pensables por el hecho de ser
reales. Por ello, no es contradictorio pensar en múltiples cosmos.
Lo específico de la razón no es un movimiento a través de las cosas
que nos son dadas. Sino es la marcha desde lo dado a lo ignoto. Es una
marcha que no se aquieta nunca. Se trata de su constitución propia. Luego,
dicha marcha crea una vía.
La razón tiene que realizar un camino sin ninguna garantía de éxito.
Es el problematismo de la realidad, el cual alimenta la marcha de la razón.
También presenta un dinamismo inquiriente, porque no se trata de
una aventura azarosa sin ningún destino, sino que hay un itinerario con un
objetivo.
Se busca el principio o fundamento de lo que existe. En el sentido de
que una cosa se apoya en otra.
Lo que es una causa como tal queda oscuro en Aristóteles, queda
como un “algo” como principio de donde proceden las cosas.
Por otro lado, un tipo de fundamento puede ser la causa.
Nosotros, ordinariamente, constantemente buscamos el fundamento a
las cosas. El término fundamento es susceptible de muchas respuestas,
dependiendo de la vía que recorra la razón. El fundamento no
necesariamente por ser último es único.
Pero, también se puede dar el caso de que se inhiba la vía.
Recordar que la razón no arranca nunca de sí misma. Es una
marcha que necesita ser activada. En el campo de realidad hay
sugerencias que le indican posibles caminos. Ahora bien, la sugerencia no
se reduce a una única vía, pues la sugerencia se presenta como un ramillete.
No obstante, para que esa razón tenga eficacia tiene que concretarse
efectivamente en una vía. Ésta estrecha el campo y deja de lado,


provisionalmente, las otras vías posibles. Ahora bien, la razón sólo puede
trazar su vía conforme al carácter canónico de la razón. Este canon viene
dado por la realidad que ya está dada.
La marcha de la razón produce pensamientos, que pesan, contrapesan
su contenido respecto a lo que ya está dado.
El esbozo es posible porque podemos separarnos de la fuerza
inmediata de los contenidos del campo para proponer algo que la realidad
podría ser más allá de lo dado. Claro está que el esbozo inevitablemente
tiene que caer dentro del campo, puesto que el esbozo no es una ocurrencia.
Además, nunca la sugerencia del campo impone automáticamente un
esbozo. En este sentido, el esbozo es una “creación” de la razón.
Si entre las sugerencias del campo tomamos una vía que se convierte
en un esbozo es producto de un acto de libertad. Sin libertad no habría
marcha de la razón. “La esencia de la razón es la libertad. La realidad
nos fuerza a ser libres”. Pero libertad no es arbitrariedad. Porque
arbitrariedad es una libertad que se funda en sí misma (al modo sartriano),
lo cual tampoco nos conduce a nada. La arbitrariedad es un ejercicio
desviado de la libertad, es la “libertad de los déspotas” de Hegel, puesto
que sólo uno entre todos es el libre.
La riqueza de la realidad es tan grande que se necesita de la libertad
para hacer eficaz una vía. Toda creatividad humana depende de la razón.
Pues la razón va más allá de lo dado. Los esbozos no se pueden deducir de
la sugerencia, son siempre construcciones de la razón. Mas, sin embargo,
pueden coincidir los contenidos de la razón con los del logos. Lo que
cambia es el carácter, el relieve, el fundamento que halle la razón.
Los esbozos están medidos desde el campo de realidad. Cualquier
contenido campal es susceptible de sugerir un esbozo.
Tres tipos de esbozos:
1. Modelación. Las notas dadas se mueven a otro ámbito.
2. Hipotetizar. Estructurar, suponer.
3. Libre construcción. Liberarse de las notas dadas y de la estructura.
El esbozo tiene que ser medido por ese campo de realidad que será
el sistema de referencia.
El esbozo necesita ser probado.


La vía puede o no tener éxito. Éxito es cuando al final de la vía se
encuentra lo que se está buscando. En este sentido se trata de com –
probar, es decir, es cuestión de experiencia.
La prueba es la marcha desde el esbozo al campo, salvando
obstáculos. Pero recordar que el esbozo no es el fondo de lo dado en el
campo. La prueba es probación física de la realidad. De lo que se trata es
que esa realidad trascendental haya quedado actualizada en el esbozo,
puesto que es una ampliación de la realidad misma.
Probar en el sentido de gustación. Es degustar de modo inmediato la
ampliación de la realidad. De ahí que se pueda “sentir” al campo como un
campo fundado. Se trata de experienciar.
La ampliación de realidad lograda es el éxito. Que el tipo de prueba
sea accesible a muchos es menos importante. Puesto que una experiencia
personal, por ejemplo, no puede ser contrastada por otros y, a veces, ni por
nosotros mismos.
Probar es también el grado de certeza a que se pueda llegar.
Depende también del tipo de contenidos que se utilicen en esa vía.
Las pruebas son siempre parciales y siempre revisables por principio.
Puesto que ningún esbozo puede agotar la realidad, ni siquiera el esbozo
Dios.
Para que un determinado proceso sea razonable es necesario que se
pueda probar que se ha partido de un contenido sugerente. Pero no es
relativismo, puesto que la perspectiva no es ajena a la realidad, si no
terminaría siempre en un resultado falso.
Recordar que no todas las cosas son igualmente razonables y que no
hay una razón absoluta.
El criterio para la marcha intelectiva de la razón no es inherente a
ella, sino que remite a una riqueza mayor, el de la realidad. Por ello, habrá
problemas insolubles.
La probación de realidad es encontrar una verdad racional si se
tiene éxito. Al encuentro de la verdad racional, Z. lo llama verificación;
pero no en el sentido de los del círculo de Viena. Sino como hacer algo
verdadero, una conquista. La verificación es siempre un tanteo de la
realidad. Hay, para Z., varios tipos de verificación, como por ejemplo: el
experimentar (provocar artificialmente); la compenetración, entre seres


humanos y, por extensión, con algunos seres vivos; verificaciones
indirectas, que usa de aspectos convergentes que llevan a pensar de que
algo es realmente pensable; la conformación, está en el hacerse persona.
Pero, el objetivo no es probar la existencia de una determinada
realidad.
La razón puede refluir sobre el campo. Puede ampliar el campo y
puede, también, reconfigurarlo. Pero jamás una inteligencia sentiente puede
llegar a una plena adecuación campo – mundanal.

3. Surgimiento del tema de la religación: Naturaleza, Historia, Dios,
“En torno al problema de Dios”.

Como ya se dijo antes, el tema surge, escrito, en 1935. Luego, Z.
modificará sus propios planteamientos.
Se trata de avivar un problema que parece que está perdiendo su
sentido. Como consecuencia de la 1ra GM, hay una pérdida de las
referencias tradicionales en Europa, como una banalización del tema de la
existencia.
Lo que ocurre es que hay un vacío de referencia, el cual puede ser
ocupado por cualquier ídolo. En el existencialismo, sustituido por la
experiencia humana, por la autenticidad radical, en la cual puede
encontrarse huellas del Absoluto; pero se mostró irrealizable. Así, la
existencia humana es un proyecto abierto pero deficiente.
Los tratamientos en filosofía de la religión después de la 1ra GM
buscan algo específico en el llamado hecho religioso. O, si por el contrario,
se lo puede reducir a otro tipo de actos influidos por el ámbito religioso.
Cohen, judío asimilado, no profeso, neokantiano, hablará en La
religión tratando de disolver la religión dentro de la moral racional.
R. Otto, teólogo reformado, en Lo santo, dirá que la religión afecta y
cualifica los actos personales. Lo numinoso desde el punto de vista racional
tiene caracteres al parecer contradictorios: está lo fascinante junto a lo
tremendum, por ejemplo. Habla también de las hierofanías.
Z. dirá que no existe lo sagrado si no existe lo religioso.


El apartado II de En torno al problema de Dios, no se trata de una
demostración de la existencia de Dios. No busca añadir ni corregir ninguna
demostración. Aquí emplea aún demostrar como ejercicio interno de la
razón, verbo que abandonará luego, para preferir el uso de prueba, como
acercamiento a la realidad que no está dada, reduciendo el uso de
demostración para la lógica y las matemáticas.
Tratará de mostrar en qué estrato humano está enraizado eso que
llamamos el problema de Dios, como algo supuesto y previo. Pero, probar
la existencia de Dios no es añadir otra cosa más a las ya existentes; sino
que es constitutivo de la existencia.
El uso que hace Heidegger de existencia como privilegio y como
algo abierto, Z. lo sustituye por el de persona. La dimensión personal
profunda alimenta todos los actos personales. Pasará del arrojamiento en el
mundo al arrojo implicado. Así, estar arrojado está en relación con el
proyecto. Tenemos que hacer algo para mantenernos en la existencia, la
cual no hemos decidido.
¿Por qué tenemos que hacer algo para existir?
El tener se puede desdoblar en: 1) La necesidad – obligación no
moral, y 2) el deber.
¿Por qué debo realizar la existencia?
Hay una dimensión, una fuerza desde atrás que está en nosotros pero
que no somos nosotros.
La existencia es una donación, unida a una fuerza que nos hace
existir y nos da capacidad para el desarrollo de la propia existencia.
¿Qué es eso que aparece como algo que estando en mí no soy yo?
Es el fundamento. Ese fundamento no se agota ni en mí ni en las
cosas.
La manifestación de ese fundamento hace que no sólo esté
arrojado sino implantado en el mundo, fundamentado, lo que es la
religación. La religación no se alcanza ni por la voluntad ni por la razón.
No es un problema a plantearse. Es algo en lo que ya estamos desde
siempre aunque no seamos conscientes de ello. Pero, las ocupaciones de la
vida oscurecen esta dimensión, haciendo de la vida una vida inauténtica.
¿De proyecto a ser proyectado?


Es un factum, lo propio de la existencia humana ya dada, que es
previa a cualquier tipo de intelección. La religación no es sino el carácter
absoluto de la realidad humana. Absoluto significa que dada la
autoposesión el ser humano no depende de otra cosa aunque las necesite
para personalizarse. Es decir, es relativamente absoluto.
¿A qué nos religa?
Al fundamento que hay en toda existencia humana.
Fundamento es raíz y apoyo para existir.
Se trata de la fontanalidad de ese fundamento para todos los actos
personales.
Sinónimo del término religión (no el de las religiones positivas),
perteneciente al ámbito fundamental de la existencia. A ese fundamento lo
podemos designar con el vocablo Dios.
El quoad nos (respecto de nosotros) es el carácter de fundamento.
Así la probable secuencia que se sigue es:
Fundamento – religación – religión – Dios.
Pero no se trata de intuicionismo.
No es ontológico, sino que se refiere a lo óntico
1
. El término ser es
derivado del haber. Esto significa, que nosotros no somos quienes hacemos
la realidad, sino caeríamos nuevamente en la entificación de Dios, es
totalmente contrario, la realidad se nos es dada. La traducción más
adecuada del “ser” griego sería “ello está ahí”. De ahí que nosotros
tengamos que habérnoslas con la realidad.
Entonces ¿Dios es otra cosa que hay? No. Sino es el que hace que
haya.
La línea del ser no es una línea adecuada para acceder ni para
conceptuar a Dios, porque acaba entificándolo.
Dios está más allá del ser (Ekhart). Se debe buscar a Dios por otra
vía.

1
Gadamer, dice que para Heiddeger la “diferencia ontológica” se refiere a que no se trata de
conceptualizarla, sino que ya estamos en ella. Es decir, óntico hace referencia a que estamos implicados
en ella, que el haber de la realidad. “Así, la diferencia no es algo que se hace, sino algo que se da, que se
abre como un abismo. Algo se separa. Un surgir acontece”. Hermenéutica y Diferencia Ontológica.Hans-
Georg Gadamer. Publicado en Gesammelte Werke, Tubinga 1995, vol. 10, pp. 58-70, traducción de
Angela Ackermann Pilári en: GADAMER, H-G., Los caminos de Heidegger, Herder, Barcelona, 2002.


La religión natural sería previa a las religiones positivas y a las
religiones personales. Pero siguiendo esta línea, ¿existes seres humanos a –
religiosos?

Un esquema a seguir será el siguiente:

Donde deidad se refiere al carácter fundamental. Si no, no se
entendería como camino de ida, pues su otro significado, Dios, no puede
ser el esbozo inicial.

Algunas aclaraciones:

 Cuando se habla de algo previo, ¿se cae en fideísmo? O ¿en una
creencia inmediata? Pues no. Se trata de que la vía intelectiva sólo toca
“una parte” de Dios. El aspecto intelectivo en la religación abre una vía
posible y necesaria en su ámbito propio.

 Si se trata de algo propio de la estructura humana, entonces cómo
explicar el ateísmo, el agnosticismo y el indiferentismo. Pues, dirá que
el ateísmo es algo que pertenece al tema de la religación, que es
racionalmente respetable, como una respuesta al problema de la
religación. El ateo es el que afirma positivamente que Dios no existe. Es
una respuesta negativa por la soberbia de la vida, como un
endiosamiento de la propia vida.

 También se debe considerar que el fracaso es el límite de nuestro ser
proyecto.

deidad
realidad
divina
Dios



 Si la religación es un hecho dado, entonces ¿cómo es posible su
oscuridad para tantas personas? Una vida sin fundamento, ¿es realmente
vida?

 El supuesto previo ni se opone a las vías ni busca confirmarlas.

 Z. está más cerca de la vía de la contingencia de Suárez. Considerando
también que la contingencia es fruto de una elaboración, no está dada.

4. Realidad y persona
DE
SUYO
SENTIR FACULTAD ACTUALIDAD FUNDAMENTO
Realidad Estimulidad Inteligencia Nuda realidad Último
Poder Afección Sentimiento Pulcritud Posibilitante
Fuerza Tendencia Volición Bondad Impelente


5. Persona y fundamento

Como se vio en el apartado anterior se trata de activar cuestiones
anquilosadas:

 ¿Religación: del hecho de la religión personal dada? No se trata de la
naturaleza, sino del carácter personal.

 Religación a un fundamento: Dios, deidad. Deidad – realidad divina –
Dios.

 ¿Cómo esclarecimiento progresivo o pasos de un desarrollo?

Recordar que se está hablando de la persona como animal de
realidades, relativamente absoluta. Presenta autoposesión, suidad, por


ello es absoluta. Pero, a su vez, no es ella misma la raíz en la cual se
apoya, por ello es relativa.
Cuando empezamos a existir estamos implantados, como don que
procede de algo previo. Debe de haber en la vida de la persona algo que la
funda, pero no como algo externo, y que, a la vez, explica que cada persona
concreta no se realiza del todo sola.
Si no hubiesen personas hubiera seguido existiendo un fundamento.
Pero qué datos tenemos para reflexionar acerca de la exigencia de un tal
fundamento.

Fundamento.
Está cuestionado para el pensamiento débil de Vattimo y de sus
discípulos.
Cualquier búsqueda de la razón es la búsqueda de un apoyo para lo
dado. Es decir, el fundamento tiene razón de ultimidad.

Ultimidad.
 Que funcione respecto a las necesidades.
 Convertirlo en criterio de actuación ante el conflicto de la realización.
 Desde todos los puntos de vista, algo que tenga carácter de absoluto.
La crítica post – moderna es que sea un objeto ajeno a la realidad
personal, como si no fuese dado. Sería, en este caso, un empobrecimiento
de lo dado. Pero no es lo que plantea Z.
Z. no renuncia a darle un papel importante a la razón.
La persona es una esencia abierta. Las notas de suidad tienen que
abrirse a la realidad que sin ser externa a la persona la persona no la es
plenamente.
Es una tensión entre la realidad que somos y la realidad que nos
impele a que nuestra realidad personal se amplié a la realidad.





Poder.
La realidad se nos impone, aparece como poder. La realidad
desborda nuestra forma concreta; pero es apoderamiento de la realidad
que somos por parte de la realidad.
Es un componente nuestro, personal; por eso ese poder es religante
a la realidad. Sin ello, la persona no podría realizarse.
Nos afecta actualizando el sentimiento, pero sin confundirlo con una
mera emoción subjetiva.
En el sentimiento hay afección de la realidad que no pasa por
nosotros de manera indiferente. Nos atempera con la realidad. La
temperie es nuestro modo de sentirnos en la realidad, por eso es más que
una emoción pasajera.
La realidad nos es atrayente en su actualización o nos es repulsiva.
Concuerda o no con mis afectos: es pulchrum. No sólo de tipo
estética, sino en todos los sentidos de la vida. Hace que haya posibilidades
para la persona.
¿Cuál es el ámbito real en el que se funda lo feo o lo bello?
Valor sería lo que en este ámbito del sentimiento tendría carácter
racional. Pero si pertenecen (los valores) a la razón, entonces presentan un
carácter provisional, lo cual explica la posibilidad de que se dé el
relativismo y su implicancia ética.
Hay un modo posible de universalidad para la norma, aunque tan
sólo sea formal. La universalidad de los valores provendría de la realidad.
El que los valores sean revisables no implica que no tengan razón de
ultimidad.
El término de la religación no es una religión concreta y mucho
menos Dios. Sino es la realidad misma, actualizada como fundamento.
Ese hecho de la religación pone en primer plano la realidad como poder.
Así, recordar que al “de suyo” pertenecen los momentos de: realidad,
poder y fuerza.
El ámbito del poder se ha concretado en sus diversas notas a través
de la historia de las religiones. Hasta el Hombre y Dios, Z. llamó a ese
fundamento deidad. Pero deidad no es lo mismo que Dios.


Mi realidad está desbordada por la realidad, algo que no puedo ser,
por ello se presenta como enigma.
Dentro del campo de realidad las dimensiones de la persona son de
orden individual, social, histórico.
Las religiones son un hecho histórico. ¿Esto permite, de algún
modo, introducirlos en el campo de la realidad con el que hay que contar?
Ahora bien, dentro de lo dado habría una especie de difuminación.
Por otro lado hay que hacer la distinción: Dios es distinto de lo
sagrado. Lo sagrado es un aspecto que aparece en lo real cuando eso real
va más allá de lo utilitario.
Lo dado – lo sagrado – lo divino, esquema heideggeriano, no es
seguido por Z.
Toda religión es expresión de un concepto de Dios. Habría que
buscar una refluencia de Dios sobre el campo. Se trata de revalorar
actitudes que van más allá de lo cotidiano. Por ejemplo, la valoración de la
pietas: benevolencia.
El poder de lo real nos religa, eso es la religación.
Es preciso evitar el intelectualismo en el fundamento y en la
religación. La prueba de Dios implica toda la vida y, puesto que no hay la
alternativa de re – vivir, no se puede comprobar.
La concepción de Dios predomina, se impone al individuo,
suscitando temor – terror.
Tener en cuenta que la idea de poder casi nunca se ha tratado en
sentido positivo. El poder coexiste con la realidad. ¿Dónde se actualiza la
realidad como poder? Hay que buscar en los actos personales. No en
aquellos en que seguimos pautas de la vida como agentes, por necesidad.
Ni cuando desempeñamos como actores, según los usos y costumbres
supraindividuales. Sino en los actos donde somos autores de nuestra vida.
Este acto nos pone en contacto con el fundamento último (que es más),
que es lo propio de la persona.





La inquietud
La vida se nos presenta como inquietud, pues tenemos que hacerla
de algún modo. Uno puede despreocuparse de ese fundamento de la vida,
podemos entretenernos. O algunas necesidades intensas agotan todas las
posibilidades de la existencia: la carencia, el confort,…
La voz de la conciencia, aquí se entiende como el paso de una vida
inauténtica a una auténtica, a ocuparnos de nosotros mismos. Tiene
consecuencias morales, claro que sí. Pero, no hay innatismo en Z. No existe
para él el sentir innato del bien y del mal.
Si el poder es impuesto, se puede convertir en sometimiento,
instrumento de esclavización. En los párrafos anteriores se ha estado
hablando del poder, pero no como dominio, sino como potencia; pero la
potencia puede degenerar en dominio.
Si el poder nos abre posibilidades necesitamos una fuerza para
realizarnos. Esta fuerza es impelente, nos impulsa.
La religación nos remite a un fundamento último, posibilitante e
impelente. Puede dominar algún aspecto pero no faltar ninguno.
¿Hay alguna realidad capaz de responder a las exigencias del
fundamento?
1. No hay una sola realidad, entonces nos lleva al politeísmo.
2. No existe ninguna vía, entonces no se puede encontrar ningún
término, queda sin respuesta.
Pero la religación sí se presentaría como una vía, que no excluye
las otras, sino que para Z., es la mejor. Ahora bien, la prueba de esa vía
siempre quedará inconclusa, porque requiere que se invierta toda la vida
del individuo.
Entonces deidad no es formalmente lo divino, sino se refiere al
poder de lo real, que puede dar posibilidades para una posible vía hacia.
Ello nos aclara que, en Z., realidad divina es distinta de Dios.





6. Religación y “vías”

Prueba
La razón se pone en marcha por una vía. No es elección, sino el
hecho de que se trace una vía, aunque supone también vías ya realizadas.
La doctrina básica de la razón no ha variado en Z. La razón es puesta
en marcha a partir de sugerencias de un ámbito previo, que puede ser el
resultado de la razón; pero siempre habrá algo anterior a la razón.
Los actos de la razón no demuestran la existencia sino que dan la
existencia por supuesta.
En las vías, a partir de unas propiedades que podemos llamar
“Dios” se quiere llegar a Dios y luego retornar a las propiedades desde
las que partió. La libertad decide formar una vía entre las sugerencias del
campo. En absoluto es arbitrariedad.
Una vía de la razón tiene éxito cuando, una vez recorrida y
acabada, se encuentra el fundamento de aquello que la puso en marcha.
Las verdades de la razón son constitutivamente históricas, son
posibilidades que uno realiza.

Vías para la existencia de Dios
Ve la religación como hecho en el análisis de la realización de la
persona. Como hecho previo supuesto por necesidad a cualquier vía.

Parece que aceptaría más la prueba de la contingencia como prueba
causal.
Hará una revisión del argumento cosmológico (así llamado por Kant)
según los datos de la física de los años 60. En el siglo XVIII, se sabe que
Deidad
Realidad
divina
Causa
primera
Dios
Realidad
personal


sólo hay reposo relativo. En el XX, se habla ya de un universo evolutivo,
dinámico, no porque los cuerpos previos se hayan puesto en movimiento
sino porque constitutivamente son dinámicos, es un universo en expansión.
En 1929, Hubble observó la tendencia del espectro,…, hizo el cálculo de
“nuestro universo”. Surgieron los modelos de expansión del universo: 1)
Estacionario de Hoyle. La densidad de la materia se mantiene constante, lo
cual significa adición, es decir, una creación continuada. 2) La presencia de
un momento inicial distinto al resto. Por expansión habría derivado del
momento inicial el estado actual. Pero este momento inicial no es el
primero, podría haber sido el resultado de estados previos pero que no
tuvieron mayor influencia. Asimismo, también surgieron teorías acerca de
universos burbuja, distintos del nuestro. Si se llega a la configuración del
universo, se pueden predecir los desarrollos siguientes, según leyes.
Leyes (1) – Leyes (2) -- -- --
Dinamismo (1) – Dinamismo (2) -- -- --
Podría haber habido un estado inicial peculiar. Pero la estructura por
sí misma no puede dar las leyes del desarrollo del universo.
Si hay una realidad realmente existente, entonces el fundamento de
ese mundo, como fundamento causal de la materia, es lo que llama Z.
trascendencia. Pero, es sólo una aproximación de algo que podría llamarse
Dios, según los datos actuales de la física.
Z. mostró que el llamado punto de partida no corresponde a
hechos, en todo caso, no son hechos dados, no de observación, son hechos
científicos. Estos hechos no prueban nada, necesitan de una teoría. Y las
especulaciones físicas tienen la característica de poder se improbables.
En 1964, en Cambridge, a partir de las radiaciones cósmicas de onda
ultracorta, se teorizó un universo oscilatorio: expansión – contracción –
concentración máxima - … Claro, que termodinámicamente, irreversible.
También está la teoría de los universos inflacionarios: 1) El big bang, con
leyes que alguna vez estuvieron vigentes y ya no. 2) Constantes estados
inflacionarios, pero incompatibles con la degradación constante existente.
También está el universo auto contenido de Hopkins, con un e – t finito sin
bordes, sin un estado inicial, con movimientos que remiten siempre sobre el
mismo universo, algo así como un “ateísmo científico”, pero que lo
presenta como especulación, por tanto, que no admite la falsación.


D. Gracia intentó introducir la nueva teoría cosmológica en la
religación. A. González dice que la vía sigue cayendo bajo crítica.
La ciencia no puede probar la existencia de Dios, ni tampoco
descartar la existencia de Dios. Pero, es mejor no usar a Dios como el “tapa
agujeros” de la ciencia.
Las críticas de Kant a las vías tomistas son irrefutables según Z.
Hegel tampoco sería consistente. Z. critica la lógica interna de las vías
tradicionales cosmológicas de santo Tomás, de Suárez y otras similares.
Las vías no pueden partir de la razón, tiene que partir de las
sugerencias del logos.
Z. halla una vía enraizada en la realidad personal, en la persona
que tiene que hacerse a sí misma siempre. Cualquier prueba involucra la
totalidad de la vida. Por ello, en la práctica es interminable.
El problema de Dios no es teorético exclusivamente sino que afecta a
la vida. Si no sería un problema sólo para algunos cuantos capacitados. Hay
infinitas vías. Pero, el problema de Dios tiene su dimensión intelectiva, si
se le corta ésta, se corta lo humano.
Aclara el equívoco del uso de algunos términos como el de potencia
aristotélico, puesto que como tal, alude a algo negativo a un “no ser”, lo
cual es errado. Está de acuerdo con Suárez cuando dice que, por ejemplo,
los actos volitivos se mueven por sí mismos, entonces contradicen la
primera vía de santo Tomás. La física moderna muestra que todo está en
movimiento.
Que la producción de efectos sea algo universal es una
interpretación, no es algo evidente.
Z. niega que las cosas por sí mismas muestren ningún carácter
contingente, son variables que es otra cosa.
Pero la dificultad insalvable para Z. es el punto de llegada. Las vías
clásicas a lo único que llegan son a ultimidades en determinadas líneas.
Pero lo que no es dado es que correspondan al mismo ser y que ése
formalmente sea Dios. Se requeriría de una idea previa de Dios, lo cual
crea un círculo sin salida.


También hace presente que para el mundo griego lo infinito es lo
indeterminado, es decir, sin ser. Por tanto de una realidad infinita perfecta
no se puede explicar la existencia de realidades finitas.
El argumento ontológico de san Anselmo es un argumento racional
siempre. Pero, si ya tenemos unas ideas supuestas no se avanza.
Z., en el curso de 1966, sobre la realidad, aún cree en la causalidad
como principio. Pero, posteriormente preferirá hablar de funcionalidad de
lo real, sin liquidar la causalidad. La causalidad es una interpretación de
algún tipo de funcionalidad. En este punto, Z. elogia la crítica de Hume.
Pero señala que el error es que se tratan de vías causales. Lo que se
está buscando es un Dios creador, característica formal que hace que las
cosas sean efecto de su acción causal.
La creación desde la nada no es un dato de la razón sino de la fe. La
causa se puede aplicar una vez que se ha llegado a Él, lo cual necesita de la
revelación. Y si se parte de ahí se haría de la vía racional un círculo
vicioso.
Las vías antropológicas no son vías estrictamente hablando porque
no pretenden ser pruebas.
Con todo esto, ¿la religación es una vía causal? Si es afirmativa la
respuesta, entonces, necesita de pruebas.
Tener presente que cuando se habla de hecho se está hablando de
algo que es observable para cualquiera, aun cuando se requieran de análisis
complejos. El hecho científico necesita de un sistema de conceptos.

Del resumen personal:

Las vías cósmicas:
1. No son hechos irrefutables, los puntos de partida son en realidad
interpretaciones.
2. No llegan a Dios en tanto que Dios.
3. Ocurre una entificación de Dios.

Las vías antropológicas:


1. El punto de partida es parcial.
2. Ocurre una oposición entre hombre y mundo, un dualismo que lleva
a la parcialidad.
3. Tampoco se llega a Dios en tanto que Dios.

La religación:
1. Es un hecho básico y radical. Se refiere a qué consiste mi vivir.
2. Involucra toda mi persona.
3. No hay oposición entre el hombre y Dios. Es el acontecer mismo de
toda la realidad en el hombre y del hombre en la realidad.
4. Idea de Dios: fundamento, realidad suprema (absolutamente
absoluta)
5. Sólo como base de discusión.

7. Justificación de Dios

Como vía, pertenece a la razón, por lo tanto, de todos y de lo
cotidiano. Pero como prueba no prueba la razón misma sino la vía
emprendida.
Las vías clásicas han sido tachadas por:
 Ser una interpretación metafísica que necesita de una vía previa.
 El punto de llegada no necesariamente es Dios.
La razón actúa sobre una estructura histórica, la de la historia de
las religiones. Aquí ocurre el análisis previo a la vía. Primero, seguía
pensando Z. en una vía causal. Pero, abandona la causalidad como hecho.
No se puede encontrar el lazo causal causa – efecto. Lo que hay es una
regularidad. Cae en cuenta de que si hacemos de Dios una causa es porque
ya previamente suponemos a Dios como creador. Y lo que no está dado es
que algo sea producción desde la nada.
Por ello preferirá el hecho de la religación, porque tiene más fuerza
que la vía clásica.


Pero, se enfrenta al hecho que en nuestra realidad personal hay una
mezcla de datos del logos y de la razón, que oculta, que torna difícil aclarar
los saltos.
Es necesario diferenciar lo dado de lo que está allende la
aprehensión.
Nos hace presente la persona como suidad, como realidad
relativamente absoluta. Habla de la realización en la línea de la
dominancia del poder de la realidad. El poder de la realidad debe tener o
remitir a un fundamento.
El fundamento aparece como último, posibilitante e impelente.
I nteligencia, sentimiento y volición son tres aspectos de un mismo acto,
con matizaciones propias en cada una de ellos?
El fundamento es primero objeto de la descripción del logos, luego
sugiere poner en marcha a la razón. Claro que una sugerencia no prefigura
un camino unívoco.

El esbozo
Los esbozos son libres construcciones. Libre construcción, porque
de lo dado no se puede saltar a Dios. La libertad lanza ese esbozo hacia
su realización o lo inhibe. De hecho, una de las posibilidades de la de
inhibir la exigencia del campo y remitirlo al campo mismo, lo cual pueda
explicar el indiferentismo.
Pero si se decide a poner en marcha libremente el esbozo se puede
llegar desde éste a Dios.
Pero, ¿de dónde ha salido esta idea de Dios? No del campo, porque
en el campo no hay Dios. No hay un logos de lo divino ni de lo religioso.
Las religiones dependen de alguna idea de lo divino. La humanidad
porta en sí misma una historia de las religiones. Desde las tradiciones
culturales, por lo menos como hecho cultural, se pueden identificar
hechos religiosos.
Dios como tal no pertenece al campo de lo dado. Lo que es un hecho
o puede serlo es que en las religiones hay concepciones de la divinidad y
como tal pueden llevar a un análisis desde la realidad.


Pero Z. no parte de las nociones del hecho religioso, sino desde la
noción de persona para el análisis.
Como fundamento último, posibilitante e impelente se puede decir de
otros hechos, la novedad es introducir a Dios.
Aun aceptando el recurso a la historia de las religiones, dándoles una
unidad dentro del campo, de su forma de realidad no se deduce
necesariamente la existencia de Dios. Si todas las religiones procedieran de
una sola idea de Dios no podría explicarse la presencia de religiones a –
teas.
La mayoría de las pruebas son experiencias físicas de la realidad no
demostraciones.

Justificar el esbozo de Dios
No es un problema de lógica racional. Sino es la marcha intelectiva
de la razón hacia el fundamento. Se trata de perfilar a ese Dios como el
esbozo. Se recurre a la experiencia de la vida personal. La justificación
del esbozo es la prueba del esbozo.
Es una prueba de configuración, del modo de hacerse persona.
Pero Z. no dice a qué prueba se remite a Dios. Tendría la dificultad de
depender de la idea de Dios que tenga cada religión, o si sólo se está
refiriendo, esta configuración a lo cristiano.
Viendo al yo como relativamente absoluto, ese relativamente crea
una falta de equilibrio entre la vida de la persona y su hacerse, es lo que
llama inquietud constitutiva, que resuena en la voz de la conciencia,
llamando a la autenticidad.
La persona está abierta a la realidad como tal. Por ello, realizarse
es realizarse por, en y desde la realidad. Aquí se ve claramente la
ambivalencia de la realidad. De un lado soy esta realidad; pero siendo esta
realidad la realidad siempre es “más”, trascendental sin ser distinta.
El enigma de la vida. Nos encontramos religados de forma
enigmática. Esto obliga a la razón a desplegarse para encontrar alguna
claridad.
Dios se hace presente en la formalidad de realidad, habrá que ver de
qué modo. Porque Dios no es un objeto ni la suma de las cosas.


Dios no es el poder de lo real, sino el fundamento de que lo real
tenga poder, como fundamento último. Luego, se lo puede configurar de
muchas maneras, como creador por ejemplo.
Ser relativamente absoluto da la posibilidad de abrirse a Dios. El
hombre es un Dios en pequeño, la manera finita de ser Dios.
El poder de las cosas manifiesta a Dios. En este sentido, a las cosas
se les puede llamar deidad. Las cosas como deidad son un reflejo de la
hipótesis de Dios como fundamento. Y si tiene un carácter histórico,
entonces nunca es un proceso cerrado.

Realidad fundamento – realidad objeto
El pensamiento occidental ha objetivado a Dios, como si fuese el
objeto más eminente. Lo que está frente a mí (ob iectum). Como objeto es
imposible encontrar una prueba de su existencia; además de que no afecta
nuestra vida.
Pero ser objeto es algo necesario para el campo de realidad. Entonces
Dios, funda fundando dicho campo sin ser un objeto del campo, es decir,
está en este campo fundándolo. Y se manifiesta como tensión hacia lo
absoluto.
La religión no es la proyección de nuestras miserias, sino
manifestación de nuestra plenitud.
Z. pretende que hacer un análisis de hechos.
El problema es que la tensión de lo absoluto puede llevar también a
una fatiga de lo absoluto. Ello lleva a desentenderse, lo cual podría ser una
de las explicaciones del ateísmo.
Como realidad absolutamente absoluta, si sólo hay un mundo, aun
habiendo muchos cosmos, el fundamento último, posibilitante e impelente
es uno. Lleva al monoteísmo. El politeísmo sería una dispersión. También
podría llevar al panteísmo, la divinidad como el ser último de las cosas.
Dios como esbozo aparece en la línea de la trascendentalidad de la
realidad. Dios está presente en el mundo y en la persona. Se hace
manifiesto en el mundo pero sin ser el mundo. Pero sin manifestación
mundana no sería accesible.


Hay que tener en cuenta que ninguna religión se acepta a sí misma
como mero hecho cultural.

8. Accesibilidad de Dios
Se verá la relación de Dios con las realidades personales o con las
cosas.
Tener presente que mundo no es igual a cosmos. Que se hablará del
tiempo disyunto. Entonces, o todas las realidades son mundanas o son extra
– mundanas. En consecuencia, si la metafísica es intra – mundana, no es
posible postular una realidad fuera del mundo.

Trascendencia – inmanencia como problema
Fue en extremo complejo incluir en la historia de las religiones los
monoteísmos, y dentro de éstos, el cristianismo. Por otra parte, para los
griegos sólo existiría un universo único y eterno, sin trascendencia.
Si eso que se quiere unificar en un relato es la trascendencia y ésta es
puesta en entredicho, entonces, como ciencia queda también en entredicho.
En la historia del monoteísmo, en la historia de la trascendencia,
no es el mismo monoteísmo, por ejemplo, de los patriarcas que el de
Moisés. Por ello, es totalmente problemático tratar de categorizarlo en
términos griegos.
Cuando se trató del “Altísimo” fue necesario postular la existencia de
“otro mundo”, conceptuado en categorías platónicas y neoplatónicas. La
dificultad insalvable es que para Platón existe sólo un universo.
Si Dios es totalmente trascendente, el mundo es desacralizado,
autónomo, lo cual exige una desmitologización para evitar la invención de
ídolos.
Por otra parte, la secularización está en las raíces mismas del
cristianismo.
La ciencia lleva al des – encantamiento del mundo.
Para salir de este mundo, el ser humano sólo no puede, porque no
tiene la fuerza para salvar esa barrera entre mundos y, por tanto, necesita de
Dios. El riesgo de este tipo de pensamiento es que se ve a Dios como una


realidad no sólo distinta del mundo sino alejada de él. Es el Deus ociosus,
el deísmo moderno. Dios, si se piensa así, es inaccesible y su revelación
requiere de un intermediario: la Torá, un profeta como Mahoma.
En este sentido, el cristianismo y la Encarnación es una vía de
unificación entre trascendencia e inmanencia.

Hombre y Dios
Z. no aplica nunca el término de inmanencia a Dios. El
modernismo partía de la experiencia humana, haciendo sospechosa la idea
de Dios. En el extremo de humanizar tanto a Dios, no se acepta la divinidad
de JC.
Tener presente que el cosmos, o incluso si se tratase de los cosmos,
está dentro del mundo.
Si Dios es intramundano, aunque no como un elemento más, no es
extrínsecamente ajeno al mundo. No es el ser de las cosas ni el ser en las
cosas porque eso haría de Él una categoría de las cosas. Lo que propone
Z. es a Dios como fundamento fundante, la fontanalidad de los actos
personales. Esto es, su presencia constituyente no limita la vida ni el
transcurso cósmico y, al mismo tiempo, no pone en entredicho su
trascendencia.

Trascendentalidad de la realidad
En los mismos contenidos la realidad trasciende, como “hacia”,
puede apuntar, en alguna de sus direcciones, a algo trascendente.
Pero esto, Dios como trascendente a las cosas, no significa que sea
un objeto extrínseco a las cosas, tampoco que sea un objeto más, sino que
funda las cosas. Dios es trascendente en las cosas, constitutivamente
accesible. Otra cosa es el acceso de los hombres a Dios.
¿El hombre accede a Dios en cuanto Dios al actuar?
Nos hemos encontrado con la existencia humana. Se habla entonces
de un acceso incoado connatural.
Ahora bien, el acceso pleno remite a los actos personales:



Que Dios tenga acceso al mundo.
Esto es, cómo Dios tiene acceso al mundo. Primero debemos
considerar a Dios como una realidad personal absolutamente absoluta.
“Está” en las cosas constituyendo formalmente su realidad, no los
contenidos concretos los cuales se darán después. Dios como presencia
formal.
Hace necesario hablar de las esencias abiertas, de las personas.
Dios suifica las esencias abiertas, haciéndolas personas, como
fundamento y apoyo para la personalización.

Trascendencia inter – personal
No se trata del famoso yo – Tú post II GM. Porque el Tú no es otro
hombre, no necesita la actualización mundanal que es el yo.

Hacia
Es la tensión dinámica que hace que toda persona tenga que
realizarse. Claro está que la realización personal nunca tiene un éxito
pleno, que encuentra obstáculos y sufre amplios fracasos.
El problema del mal lo desarrolla en sobre el sentimiento y la
volición.

Manifestativa
Es el lugar adecuado para la manifestación de Dios a la inteligencia
sentiente: no hay argumento en contra. Dios se manifiesta notificando y
apelando (tocando la puerta). En las cosas, hay una remisión notificante
como noticia de Dios.
El carácter de enigma de la realidad hace que Dios sólo pueda
accederse por tanteo. Pero, sea por noticia o por tanteo, Dios se
manifiesta como donación al mundo y al hombre.
Los actos morales se originan en la autonomía de la persona. Son
morales porque no es indiferente la acción para la personalización. Sin
estructura moral no hay lugar para los deberes.


La religación originariamente no parte del ser humano; sino que
es una donación que uno recibe. Es una donación que no disminuye la
libertad de la realización humana. Cabe desentenderse de esa donación, que
es un modo posible de relación con ella. La religación como intento
humano de plasmar sus aspiraciones.
Las cosas por ser reales, a la luz del fundamento, se actualizan como
verdad real, que acompaña a cualquier actividad intelectiva. Lo cual
admite la posterior verificación.

Etimología de la verdad:

a. Como patencia de las cosas, es la concepción dominante de
αλητεια, que en una traducción más correcta es “lo que no está
olvidado”.

b. Como firmeza. En las notas, aparece la firmeza de una cosa.

c. Como eficiencia.

Dios no es la verdad real intelectiva de las cosas, sino que el
fundamento de las cosas se puede abrir hacia Dios.

La entrega: del acceso incoado al acceso pleno.
Se presenta como la respuesta a la donación de Dios.
Donación – entrega. Que no siendo algo intelectivo tiene su
momento racional. No se trata de abandonarse. Pues requiere nuestra
responsabilidad. Se trata de encaminar la vida en el hacia, que quede
abierta hacia una posible dimensión trascendente.
Como aspecto último, la entrega es acatamiento, en el sentido que
ante una realidad absolutamente absoluta por parte de una realidad
relativamente absoluta se siente dependiente, la obediencia viene después.
Como posibilitante, se trata de súplica.
Como impelente, fortaleza dentro de la vida y como refugio para
buscar esa fuerza que se necesita para la realización personal.



Causalidad personal
Admite este uso porque las acciones personales sí producen efectos
en la vida humana. No así para el mundo físico, pues para Z. el uso de
causalidad sería arbitrario. En cambio, la alegría, la tristeza, etc., son
efectos.
Claro que no se trata de la causalidad aristotélica. Pues no afecta la
autonomía de los fenómenos naturales.
La ciencia tiene por campo las regularidades.

9. Fe y saber
Recordar el carácter de encaminarse en el proceso donación –
entrega, en la tensión fundante, y la causalidad personal.
¿Qué idea de Dios se persigue? La realidad divina, dentro del
monoteísmo. Puesto que desde el punto de vista de la razón se puede
sustentar el monoteísmo. Y se trata de un único Dios que es realidad
personal sino no sería posible la donación – entrega.
Historicidad e historia positiva. La historicidad tiene un carácter
ontológico que pertenece al ámbito de la realidad o de los seres humanos.
La historia necesita elementos intersubjetivos que no nacen de la
historicidad.
La historia positiva de las religiones no es un punto de partida bueno
para argumentar una determinada religión, es decir, para probarla. Por ello,
cae en ser una mera apología, aun sin querer serlo.
Otra cosa es de si la suidad aparece en el concepto de Dios. Por lo
menos en los monoteísmos sí. En los politeísmos, a veces. Quiere evitar
dos extremos:

1) La fe como irracionalismo. El aspecto intelectivo no es nunca
decisivo en la fe, eso sí es cierto. Si la fe es el resultado de una
elección, estas posturas dirían que es un acto de arbitrariedad. Es
el caso del “creo porque es absurdo” de Tertuliano, de K. Barth.


Cualquier aproximación intelectiva degradaría los contenidos de
la fe. Creer y saber son opuestos en esta postura.

2) Versiones intelectualistas. La fe no se identifica del todo con el
saber, pero es una creencia racional, resultado final de un proceso
intelectivo. Aquí está, por ejemplo, el belief de Hume. La
diferencia sería el tipo de adhesión a esos contenidos. La
autoritas habrá que justificarla. La fe añade contenidos nuevos.
La razón da los preambula fidei. La fe añade nuevos o contenidos
o contenidos inalcanzables para la razón.

Entre estos dos extremos hay una multitud de posturas.
Fe y razón son armonizables, coordinables de un modo, porque no
pueden entrar en colisión, o porque hay una prolongación del ámbito de la
racionalidad (como en el cristianismo latino).
Pero, Z. no pretende armonizar la fe con la razón desde los
contenidos en primer término sino pretende llevarlos a una raíz común y,
luego, a partir de ahí, se intentará ver que se trata de vías complementarias,
necesariamente complementarias.
La fe no es la adhesión a contenidos intelectivos sino una actitud de
entrega al fundamento como donación. Actitud que no se reducirá nunca a
un mero saber. Aquí se nota mucho que Z. no tiene una doctrina de la
intelección completamente desarrollada.
No sabemos si es un esbozo, si lo estamos probando y, tampoco, de
qué tipo de prueba se trata.
La fe en cuanto tal es una elección, pero no como consecuencia de
algún razonamiento. Es una elección que pertenece al ámbito de la
volición.
Lo que da paso a reflexionar si es que se trata de:

1) De tres facultades distintas en relación.



2) De un acto unitario que por ser sentiente tiene que quedar abierto
a una tendencia y, afectando, atempera a una determinada
realidad.

Si se sigue 1) se llega a cosas que no acepta Z. Él quiere sacar a luz
el aspecto intelectivo de toda volición. Esto es, voluntad e inteligencia, no
siendo lo mismo, tienen una raíz común: la realidad.
Las vías intelectivas sólo sacan el aspecto intelectivo de la realidad.
La vía de la religación, por tanto, saca un aspecto de la realidad de Dios.
Probar que la elección de la fe es una elección razonable, no invalida
otras opciones. Pero, tiene que esforzarse en demostrar que es la más
razonable.
¿Qué es eso que llama fe?
Fe es entrega personal.
Primeramente, no es asentimiento intelectual a unas determinadas
verdades. No se refiere primariamente a los contenidos. No es eso de creer
en el testimonio de otros por argumentos razonables.
La creencia por testimonio se da también en la historia.
No es credere Deo sino credere in Deum, esto es no es “creer a
Dios” sino “creer en Dios”. Creencia en alguien como portador de un
testimonio y, luego, puede ser que ese testimonio tenga contenidos que
sean inaccesibles a la razón. Pero inaccesible aquí significa que se necesita
de alguna forma de inteligibilidad, algún componente intelectivo. Es, por
tanto, entrega a una persona portadora de verdad.
Un creer que envuelve un amor; pero no se trata de un dato aislado
sino que va configurando una actitud.

Entrega a Dios como verdad real
El manifestarse de ese fundamento, se muestra como fidelidad,
lealtad y firmeza en la cual apoyarse. Es inevitable, intramundano, no
extrínseco a la vida humana, es entregarse al fondo trascendente de mi
persona.
Trascendente. No todas las vías lo ven así.


Enraizar la fe en la persona que ya se es y, por tanto, ya religada al
fundamento.
Como acto es personal. Entrega a alguien, en cuanto portador de
verdad, que merece la adhesión personal.
Siempre produce una certeza, es firme, da seguridad personal. No
es un acto o la sucesión de actos, sino un estado personal. Un estado que
conecta con una actitud personal. Un ámbito de base de los actos.
Tampoco se trata de una opción arbitraria, sino que es movida por el
fundamento en cuanto apoyo de la vida personal.
Se dan diferencias y afinidades entre la fe y la razón, en esta unidad.
Pero su raíz está en la trascendentalidad de lo real.
La presencia “en hacia” y el seguimiento de esa tendencia “en
hacia”.
No es problema de añadir contenidos y mucho menos de entender
esa intelección privilegiando las experiencias visuales.
Fe no es creer lo que no vemos. Porque no vemos casi todo en la
historia, por ejemplo. Por eso “ver” no es lo exclusivo de la fe.
La presencia es de otro tipo en la fe, privilegia Z. la noticia. Apunta
a los testimonios de la fe a través de la palabra y, por tanto, a través de los
escritos también. Apuntando a la religión del libro.
En alguna manera, está presente como en cualquier acto intelectivo.
Es presencia remitente.
Como esencia abierta, se encuentra con la realidad “en hacia”
viviéndola como relativamente absoluta, de modo indirecto es intelección
de Dios. Ahora bien, está el: 1) Hacia la realidad – objeto y 2) el hacia la
realidad – fundamento.
Realidad – objeto, al lado de los contenidos ya dados.
Realidad – fundamento, el cual presenta también un momento de
objetualidad; pero es un momento como paso a lo que funda lo dado.
Lo que no cabe es la entrega a una realidad – objeto.
Vía hacia la realidad – objeto. Ésta puede llegar al Dios ocioso,
indiferente para la realización personal.
La teología y la filosofía clásica han tratado a Dios como objeto.


En la filosofía griega no existen las categorías personales.
Conocimiento y entrega no son lo mismo, tampoco son dos criterios
internos del conocimiento.
Se trata de dos actitudes. El conocimiento se coordina con la fe
cuando alcanza la raíz y fundamento de nuestra personalización, a la que
se refiere la fe, pero añadiendo la entrega, que no siendo estrictamente
intelectiva puede ser razonable.
Solo en un Dios fundamento puede haber la conexión entre fe y
razón. La unificación está en la trascendentalidad de la realidad “hacia” que
abre posibilidades, puesto que la apropiación es libre.

Voluntad de verdad
Tiene un sentido latísimo. La voluntad se mueve en el ámbito de la
realidad. En un sentido muy lato, se refiere a la veracidad en Nietzsche.
Voluntad de verdad real. La voluntad de que esa verdad llegue al
ámbito de la verdad real.
Verdad contrapuesta al error.
Voluntad de verdad como contrapuesta a la voluntad de verdad de
ideas. Porque voluntad de verdad de ideas se queda en lo meramente
racional. En cambio, la voluntad de verdad real es ir hacia el fundamento
último. Una decisión que puede encontrar a Dios como término razonable.

10. Prueba de Dios y experiencia
La idea central del punto anterior fue que fe y saber no siendo lo
mismo admite que la fe tenga algún aspecto intelectivo. Pero sin caer ni en
fideísmo ni intelectualismo.
Se habló del despliegue intelectivo del hecho de la religación,
también del aspecto intelectivo de la fe. Opciones que tienen que ver con la
realización personal.
Se llegó a lo del esbozo de la vía religativa que se llama Dios. A la
identificación del fundamento con el esbozo Dios. Cuyo adversario es el
indiferentismo que puede poner en duda que la religación sea un hecho.


La indiferencia con respecto a Dios:
a) Es una opción racional inscrita en la búsqueda del fundamento.
Sea lo que fuere lo que genera es una despreocupación en la
vida, que se reduce a voluntad de vivir, contrapuesto a voluntad
de verdad.
b) Como una forma de agnosticismo.
La indiferencia es con respecto al problema de Dios, enturbiando que
la religación sea un hecho.
Si es una actitud intelectualmente honesta, no es inconciencia de
nuestra fragilidad, de necesidad de apoyo, de que es algo que nos hemos
encontrado, pero no encuentra ninguna resonancia de algo que sea último,
posibilitante e impelente. Puede que tenga alguna noticia (social, educativa,
etc.) pero es una experiencia que al sujeto le resulta completamente ajena.
Nunca ha notado el apoyo de ese fundamento.
Superchería intelectual: Dios como fundamento. Es reducirlo a una
única vía unitaria. Aquí se encuentran los post – modernos interpretando a
Nietzsche y a Heidegger. Lo que degenera en fanatismos.
Pero no es un problema intelectual sino un problema de qué forma
de vida se tenga.

Agnosticismo
El agnóstico si acepta la búsqueda de lo que está más allá de lo dado
e, incluso, que ésta remita a un fundamento. Pero no consigue discernir
cuál pueda ser el término de esa búsqueda. Hay razones para ambas
posiciones; pero no son razones definitivas para tomar una opción. Queda
desconectado de toda entrega. No ve posiblemente a Dios como donación.
Z. dice que el agnóstico se mantiene en una postura de ignorancia. El
que ignora, aun sabiendo por alguna noticia aquello que ignora. Tiene
buena prensa porque es una actitud siempre abierta.
Un agnosticismo puede proponer un salto no intelectivo a la fe, que
está en la base de todo fideísmo. El fracaso de la razón que apertura a la fe.




Ateísmo
¿Según los modelos que ha presenciado Z?
Habló de una des – ligación por soberbia de la vida el año 35, en En
torno al problema de Dios. En estos años, para Z. religación parecía ser lo
mismo que religación a Dios. Pero luego, se verá que, en Z., religación es
religación al poder de lo real. En este último sentido, el ateísmo no tiene
por qué negar ese hecho.
El ateísmo es una actitud práctica, difícil y sutil, de negación de
Dios (en Naturaleza, Historia, Dios). Es una afirmación positiva de que
Dios no existe, afirmación cognoscitiva. Pero puede admitir que la
persona es un absoluto relativo que puede alcanzar lo que trasciende.
Una posibilidad es que el ateo sufra fatiga de lo absoluto, por el
costo que supone (similar a lo de Nietzsche). La facticidad de la vida
muestra la fundamentalidad de la realidad pero sin llegar a Dios.
O no ve ninguna necesidad de una realidad absolutamente absoluta.
Niega la identificación del fundamento último con Dios y la
autorrealización del yo es autosuficiente. La fe del ateo, está en el sentido
de la vida.
Z. habría construido un concepto genérico de ateísmo desde el cual
se podría entender cualquier forma del mismo, desde el punto de vista
intelectivo.

Experiencia
No lo limita a la experiencia sensible. Tampoco se refiere a las
pruebas repetibles. No interesa el tipo de religión.
Es todo aquello por lo cual podemos tener acceso a nuestra vida;
por eso es posible hablar de la experiencia estética, de la experiencia
religiosa, etc.







ESBOZO RACIONAL

SUGERENCIAS
Distanciamiento del campo Prueba:
CAMPO “Podría ser” Saltar un
obstáculo
TRASCENDENTAL



El esbozo es producto de una opción.
Comprobación en lo dado de ese apoyo trascendental esbozado. No
suele ser un acto unitario. Producto de un recorrido de la razón, es
creatividad.
Retrotraer al campo desde el esbozo lo reconfigura a la luz de un
fondo que le está sosteniendo. La razón puede probar una sugerencia del
campo.
Verdad es actualización de realidad. Nunca habla de plena
adecuación ni en las cosas obvias. La razón es revisable; ni es relativismo
ni que todo da igual, sino que es aspectualismo.
Existen distintos tipos de experiencia, de prueba, que pueden
actualizar la realidad. La variedad de pruebas depende de la variedad de
contenidos y de la meta intelectiva que haya puesto en marcha una vía.
Todo fundamento busca una raíz de la cual se alimenta aquello
que funda. Tiene razón de ultimidad.
Sólo a la luz de la persona tiene sentido hablar de un fundamento
último, posibilitante e impelente. Dios, trascendente en el mundo no es
contenido de ese mundo.
No es experimento. Ni comprobación matemática.
Sería más cercano a compenetración y conformación.


Experiencia inter – personal, compenetración. Por ejemplo,
interpretar un gesto. ¿La experiencia de Dios es un tipo de
compenetración? Depende de cómo se entienda a Dios. Es personal o con
caracteres personales. Pero no relación inter – subjetiva de yo – Tú. Sino
que es conformante de mi vida personal. Algo que influye en los actos de
personalización. Se necesita, pero, una idea muy concreta de Dios.
El retorno al campo purifica el esbozo a su vez.
La mayoría de las pruebas de Dios no son por conformación en la
historia de las religiones.

11. El problema teologal

Experiencia
Tiene que ver con la prueba. Se trata también de una última prueba
lógica. Ámbito decisivo en que algo queda probado en cuanto a su
probación. Por ello es algo experiencial.
Presenta dos dificultades:

1) Tiene que ver con lo personal que no es inmóvil como para poder
ser evaluado experimentalmente. Es un proceso (la vida humana)
que hace difícil su desarrollo. Dejar, por tanto, el experimento. Y
la comprobación (los postulados matemáticos) también hay que
abandonarlos.

2) Compenetración. Interpretar estados de ánimo, incluyendo el de
los animales. Pero si Dios es fundamento último, posibilitante e
impelente la prueba definitiva debería ser la comprobación
personal. Lo cual, a su vez, presenta dos problemas:

a. Jamás habrá una prueba definitiva, siempre es un proceso
abierto.

b. Si es fundamento último, posibilitante e impelente afecta a
la integridad de la persona.



Lo que aparecería no es un Dios en sentido lato sino el perteneciente
a una religión. Pero, Z. dice que busca el núcleo religioso en tanto que no
es extrínseco.
No es sólo intelectivo sino que tiene un aspecto intelectivo. Muchos
esbozos de Dios, incluyendo los monoteísmos, si acentúan la
trascendencia, ésta no tiene contacto con la finitud, es inefable, que no
puede ser tratada por la filosofía.
El tipo de vida que se lleva sirve para aclarar u oscurecer ese esbozo
de Dios, lo cual tiene incidencia en el tipo de vida que se lleva.
La experiencia de Dios tiene dos sentidos: objetivo y subjetivo.
Porque Dios se manifiesta como experiencia del hombre. Se manifiesta
como fundamento que está fundando. La realidad fundamental es desde
el punto de vista de los hombres. Si existe incrustación de Dios es por
donación gratuita, no por exigencia de su realidad y tampoco
dependiendo del mundo.
Acerca a Dios a la vida humana. La realidad fontanal sin hacerlo otro
elemento más del mundo, siendo así trascendente en ese mundo y en esa
vida.
Dios como el absolutamente absoluto. Las cosas relativamente
absolutas están afectadas por un índice de finitud (debería decirse
contingencia). La finitud no es el punto de partida sino el resultado de la
trascendencia de Dios sobre el mundo.
El hombre es la forma finita de ser Dios.
La realidad de Dios no depende del mundo, no es panteísmo; pero
sin esta fundamentación el hombre no podría realizarse.
Es un tipo de actualidad, presencia de Dios en las cosas, presencia
real, constituyente de su formalidad de realidad, es el apoyo último de la
realidad. Aquí queda un camino abierto para la creación como verdad de
fe y no de razón.
La presencia de Dios como fundamento aparece como donación de
realidad. Manifestación de realidad como firmeza, confianza, fidelidad.
La Encarnación, no sólo el hecho de ser apoyo sino que forma parte
de la historia del mundo.


La presencia de Dios en los actos de Dios, en la conformación de la
personalidad (desde el hombre).
Presta atención a lo intelectivo, a lo volitivo pero no al sentimiento,
porque aún no tenía una doctrina hecha sobre éste.

Libertad
Negativamente como “libertad de” y, positivamente, “libertad para”.
Liberación, mover obstáculos, libertad en acción. Libertad en la realidad.
La plena suficiencia constitucional de la persona, que es suidad.
Experiencia individual que constitutivamente es social. Se habla entonces
del aspecto social de la experiencia de Dios:
- La influencia social donde se personaliza cada quien.
- Las sociedades vehiculan, facilitando o dificultando el
entendimiento de Dios.
- La sociedad encamina a los individuos hacia un tipo de
realización personal en desdén de otro. Facilitando u
obstaculizando dicha realización.

Experiencia histórica
Posibilidades que uno se apropia, como innovación.

El Hombre y Dios
No se trata de dos realidades distintas e independientes, sólo que
unificadas. Sino de aquello que comparten: el carácter absoluto, que es la
realidad como tal, numéricamente la misma. Dios lo es absolutamente y el
hombre, relativamente.
El hombre y el mundo necesitan a Dios para ser; pero no Dios de
éstos. Es, por tanto, donación, lo que se llama Gracia.
¿Es ver a Dios antropológicamente?
Z. dice que no. Se está hablando de metafísica.
La persona lo es por ser una forma de realidad y, por tanto, de suya.



El problema teologal del hombre
Teologal es distinto de lo teológico. Tiene su eje en la persona como
esencia abierta a un fundamento último que es lo que lo constituye como
problema de Dios.
En los 70’ Z. enfrenta la necesidad de reavivar el problema, antes
que buscar su solución. La manifestación del carácter problemático de la
misma realidad, insertado en esa trascendentalidad de lo real, la realidad en
hacia, lanza más allá de lo puramente aprehendido, con una de sus vías
intelectivas.
El componente último no es el de la mayoría; pero es fundamental
porque es realidad en cuanto que fundamento y realidad es primariamente
intelectiva
En 1935, habla de religación como la estructura constitutiva de toda
existencia, como complementario de estar arrojado, arrojado sí pero dado.
Religación – religión – Dios, sin ser lo mismo pertenecen al mismo
plano.
Usará el argumento de la contingencia de Suárez, modificándolo para
ser vía. Evitará el intuicionismo y el ontologismo.
Deidad – realidad divina – Dios.
Secuencia que supone que cada paso suponía el anterior sin que éste
pueda determinar el siguiente. La dificultad es que en absoluto es una
terminología neutral.
Deidad no tiene sentido sino de vuelta.
Más que panteísmo, se oscurece la autonomía de la que son los
sucesos de la naturaleza.
La doctrina metafísica de la persona hasta la prueba racional de Dios.
Pero se verá que religación cambia de sentido en el Hombre y Dios.
Distingue el hecho de la teoría. El hecho puede requerir incluso un
análisis complejo. Las teorías no son irrelevantes ni exigentes; pero es con
los hechos que hay que afrontar el problema de Dios. La religación es un
hecho.


El término de la religación no es Dios ni la
divinidad sino el poder de lo real, el apoderamiento de la
persona en cuanto esencia abierta.
El poder lleva consigo intelección y fuerza. Por ello abre
inevitablemente una vía abierta. El apoderamiento afecta a toda la
persona. Esa prueba desemboca, así, en experiencia como plenitud de
vida.
La religión, por tanto, no surgiría de las miserias de la vida, sino de
la plenitud de la vida. Pero la mayoría de las experiencias humanas no son
plenas y, muchas veces, son fracasos.

12. Conclusión del curso

Lo problemático
Suidad o persona. Termina remitiendo a un fundamento último,
posibilitante e impelente, a su vez, a inteligencia, sentimiento y volición.
Pero no está claro cuál es el alcance interno. Último, posibilitante e
impelente no son tres vías, sino una unidad, lo cual hace que dependan de
una teoría de la persona.
Persona como suidad no es un hecho es una interpretación metafísica
complicada.

Llamar a lo que se alcanza por el esbozo del fundamento Dios.
a) Darle un carácter nominal, que no lleva, entonces, a ninguna
parte.
b) Recurrir a lo que en la historia de las religiones se ha llamado
Dios.
Religión tiene una concreción de Dios como idea. Históricamente lo
que se ha ido llamando como Dios se podría entender como el fundamento
último, posibilitante e impelente. Pero, por ejemplo, decirle a un griego
ésto no lo aceptaría. Se da para las religiones monoteístas.


c) Si aceptamos que el tipo de experiencia de Dios es la
conformación personal se adecuaría a un cristianismo como
deiformidad.
Queda abierto a ulteriores desarrollos teológicos.
Históricamente las religiones arrastran motivos anti – religiosos. Hay
elementos no religiosos en las religiones históricas.
También se debe tener en cuenta que no es lo mismo la cultura
helenística que la filosofía griega. La sabiduría helenística fue la que
acogió el cristianismo, quien sin ser solidario con ésta usó su terminología
para pensar lo metafísico.

La religación
Tratar el tema de Dios, que parecía agotado. Fue un tema
contaminado tanto por la filosofía como por la religión. Trata de hallar una
vía.
Se ve claramente la existencia humana implantada en el mundo.
Las vías a posteriori, las cosmológicas, que fueron hechas imposibles
por la nueva astrofísica. Haciendo de Dios un “tapa agujeros”.
Por ello, de ida no se puede hablar de deidad, sino de vuelta del
esbozo.
Entonces, busca algo previo a las distintas vías, sin buscar
desvalorizarlas.
Primero, aclara que Dios no es un objeto más.
Las pruebas están lógicamente bien construidas. En todas ellas se
pueden descubrir saltos para evitar ser tautológicas. La cuestión es lo que
se busca. La teología natural y la filosofía de la religión no han sido
capaces de solventar este problema. Z., en este punto de acuerdo con Kant,
con respecto a la insuficiencia de la teología natural. Y de acuerdo con Ott,
con respecto a la filosofía de las religiones.

Hecho
No se trata de obviedad. Porque incluso puede requerir un análisis
con el riesgo de enturbiar el propio hecho.



Religación
a) Conducirá a la religión.
b) Esclarecimiento intelectivo de ese camino.
Pero es la misma vía con enfoques parciales.
Si se cierra en la razón se termina en deísmo. Por ello su enfoque es
estrictamente metafísico en sentido zubiriano. Evitar un enfoque
antropológico porque este tipo de enfoques son brillantes para hacer
apologías, pero que es un enfoque moderno que difícilmente puede superar
el peligro del subjetivismo.
Persona en Z. es estrictamente metafísica. Al ser una esencia abierta,
cuando se habla del fundamento último se puede aplicar a las otras cosas,
sin que se pueda hacer el paso inverso.
Dios no puede ser objeto directo de la aprehensión primordial de
realidad.
Dios puede ubicarse dentro de una vía racional.
La trascendentalidad de lo real como algo dado sentientemente. Es lo
que mueve a la intelección hacia contenidos que están allende de cualquier
aprensión, como puede ser Dios.
Sigue siendo conflictivo que ese fundamento último, posibilitante e
impelente, además de trascendentalidad, sea trascendente.
Realidad no implica de modo directo la existencia.
El objeto de la religación es la realidad en tanto que poder, abriendo
una vía a la fundamentalidad de lo real.
¿Los 40 años que separan la elaboración de estos temas habrán hecho
que envejezcan? ¿Ese envejecimiento se debe a aspectos eternos que
pueden limpiarse o afecta a los temas fundamentales?
Si hay una cierta caída no se puede descartar el carácter errático de la
filosofía en español.