You are on page 1of 4

Los pórfidos cupríferos de Chile central: Los Pelambres, Los Bronces y

El Teniente. Relación con los ciclos geodinámicos andinos.

Velin Alexandrov & Camilo Sánchez
Departamento de Geología, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Chile

RESUMEN
La franja de pórfidos cupríferos del Mioceno-Plioceno de Chile
central contiene algunos de los mayores pórfidos de cobre del
mundo, como Los Pelambres (32°S), Andina-Los Bronces (33°S) y
El Teniente (34°S). Esta zona está caracterizada por subducción
plana, atribuida a la alta flotabilidad de la subducida dorsal de
Juan Fernández.
La subducción del tramo ~E-W de la dorsal de Juan Fernández
empieza a los ~12 Ma, a los ~30°S de latitud. La dorsal forma un
ángulo con el vector de convergencia entre las placas Nazca y
Sudamericana, por lo que la dorsal ha migrado cerca de 2,5° hacia
el S en los últimos 12 Ma.
El estudio contrapone la migración de la dorsal con las edades
de mineralización de los mayores pórfidos cupríferos, el último
registro de volcanismo en los distritos de los pórfidos y otras
evidencias geológicas.
Se concluye que la paulatina disminución del ángulo de
subducción disminuye la recarga de las cámaras magmáticas del
arco, y por ende el flujo calórico hacia estas. Las cámaras
magmáticas comienzan su proceso de cristalización, que es
exotérmico, aumentando la presión de las apófisis y forzando su
apertura. Esto es favorecido además por la reactivación de fallas
preexistentes y la erosión y exhumación sincrónicos en la zona, que
contribuyen a la descompresión local.
Los magmas son altamente oxidados, por lo que los elementos
calcófilos (como el Cu) se comportan como incompatibles,
prefiriendo la fase fluida. La cristalización de las cámaras
magmáticas segrega estos elementos hacia las apófisis,
enriqueciéndolos respecto a la concentración promedio de los
magmas andinos. Para la preservación del enriquecimiento en
metales, la ausencia de volcanismo extrusivo es esencial, lo que es
favorecido por el régimen compresivo de la zona.
INTRODUCCIÓN
La subducción de la dorsal de Juan Fernández en Chile central (27°-
33°S) es la responsable del bajo ángulo de subducción debido a su alta
flotabilidad. Esta se denomina la zona de subducción plana, y además,
en este sector se emplazan algunos de los mayores pórfidos cupríferos:
Los Pelambres (32°S), Los Bronces (33°S) y El Teniente (34°S), entre
otros, que juntos constituyen la franja cuprífera Mioceno-Plioceno de
Chile central (Camus, 2003).
La subducción de la dorsal Juan Fernández tiene efectos importantes
en el magmatismo, el engrosamiento cortical y la exhumación regional,
que son factores muy ligados al desarrollo de sistemas de pórfidos
cupríferos (Charrier et al., 2009). Por esto, se presume una relación entre
la formación de estos pórfidos y la dorsal de Juan Fernández. Lo que
proporcionaría nuevos antecedentes de exploración regional por
pórfidos cupríferos.
La deformación compresiva de la fase Pehuenche es contemporánea
al emplazamiento de Pórfidos Cu-Mo de baja ley. Posteriormente se
emplazan los de pórfidos gigantes de Cu-Mo en Chile central (Charrier
et al. (2009) citan a Bartens et al (2006) y Almandoz et al. (2005)),
exempli gratia, El Altar (10-12 Ma), Los Pelambres - El Planchón (12-
10 Ma), Río Blanco - Los Bronces (7,7-4,7 Ma) y El Teniente (6,5-4,6
Ma). Estos son caracterizados por grandes cantidades de brechas
hidrotermales, alta ley del hipógeno, (>0,8% Cu) y mineralización Cu-
Mo, con Au ausente. El lineamiento de estos pórfidos junto con sus
edades similares (12-4 Ma) permiten definir la franja de pórfidos
cupríferos Mioceno-Plioceno de Chile central.
CONTEXTO ANDINO DE CHILE CENTRAL
El margen continental de Sudamérica se ha caracterizado por
diversos procesos tectónicos, y desde el Jurásico temprano al presente,
éste se ha descrito como el ciclo tectónico andino. Este ciclo ha
presentado una subducción ininterrumpida y ha sido dividido en tres
etapas (Jurásico Temprano tardío - Cretácico Temprano tardío,
Cretácico Tardío - Eoceno Medio y Eoceno Tardío - presente). Cada
etapa se ha caracterizado por un tectonismo extensivo a transtensivo,
similares signaturas geoquímicas; junto con evoluciones cíclicas de
extensión y transtension. Además, en cada etapa hay una interrupción en
su evolución, asociado a régimen compresivo (Charrier et al., 2009).
La tercera etapa del ciclo tectónico andino se caracteriza por
presentar subducción ininterrumpida, con tectonismo transtensivo, y un
evento compresivo en el Oligoceno-Mioceno (la orogenia Pehuenche).
Comienza luego de una etapa fuertemente compresiva llamada orogenia
Incaica (Eoceno Medio) que dio origen a un importante alzamiento N-S
de los depósitos Cretácico Tardío - Paleógeno (La cordillera Incaica) y a
un gran engrosamiento cortical. Posterior al alzamiento de este relieve
hubo una evolución diferencial del arco tanto al norte como al sur de los
27°S. En el Eoceno tardío-Mioceno temprano, al oriente de la cordillera
incaica entre los 26° y 38°S, se desarrolló la cuenca extensiva de intra-
arco de Abanico, donde se concentró la actividad magmática, formando
los depósitos volcánicos y volcanoclásticos de signatura toleítica de la
Formación Abanico, con más de 3000 m de potencia (Charrier et al.,
2009).
La orogenia Pehuenche (Oligoceno Tardío a Mioceno Temprano -
Mioceno Tardío) se asocia a un incremento continuo de la velocidad de
convergencia entre las placas Nazca y Sudamericana. En la Cordillera
Principal de Chile y al sur de los 27°S, se reactivaron las fallas pre-
existentes, invirtiendo parcialmente la cuenca Abanico (Oligoceno
Tardío - Mioceno Temprano) y engrosando la corteza. Se depositó la
Fm. Farellones (Mioceno Medio - Mioceno Tardío; 20-10 Ma (Rivano
et al., 1990)), de volcanismo extrusivo y composición andesítico-
basáltica de signatura calco-alcalina y se emplazaron plutones
sincrónicos en rocas de la Fm. Abanico. La apertura de la cuenca de
Abanico (Eoceno Temprano - Oligoceno), ocurrió durante un período en
el que la placa Sudamericana tuvo un movimiento estable hacia el este
(Silver et al., 1998), lo que coincide con una período de rápida
generación de corteza oceánica en el pacífico oriental, que comenzó
inmediatamente después de la formación de la placa de Nazca (Conrad
and Lithgow-Bertelloni, 2007).
Entre el Mioceno Medio y el Mioceno Tardío (~16-8 Ma) se
produjo la migración hacia el E de la deformación (a partir de los 15
Ma), la expansión del plutonismo en Argentina; y el desarrollo de la faja
plegada y corrida del Aconcagua, finalizando con el alzamiento de la
Cordillera Frontal (9-8 Ma). La dorsal de Juan Fernández comenzó a
subductar con su tramo ~E-W a los ~12 Ma (Charrier et al., 2011),
traduciéndose en una mayor flotabilidad del slab, que baja el ángulo de
subducción. Esto se correlaciona con el segmento flat-slab (entre los 27°
y 33°S) y la subsecuente ausencia de volcanismo en la Cordillera
Principal chilena en este tramo, lo que disminuye el volumen de la cuña
astenosférica y además favorece un mayor acoplamiento. La dorsal tiene
un leve ángulo respecto al vector de convergencia entre las placas Nazca
y Sudamericana, con lo que la intersección de la dorsal con la fosa se
desplaza hacia el S temporalmente (Yañez et al., 2002). Charrier et al.
(2009) explica que, sincrónico a eso, se ha observado una progresión
temporal de la deformación y del magmatismo (del borde occidental de
la cuenca de Abanico al borde oriental).
GÉNESIS DE LOS PÓRFIDOS CUPRÍFEROS
Los pórfidos cupríferos se asocian a ambientes de subducción y en
la actualidad hay consenso entre los autores de la proveniencia
astenosférica de los magmas primarios formadores de pórfidos. El
descenso del slab a mayores profundidades metamorfiza las rocas de
facies esquistos azules a eclogitas, liberando volátiles hacia la
astenósfera (Figura 1). La astenósfera está mayormente compuesta por
peridotitas, que al hidratarse descienden su punto de fusión, generando
un fundido basáltico.
Richards (2003) explica que los magmas basálticos ascienden en la
astenósfera por flotabilidad (diferencia de densidad del fundido con la
roca caja). Dado el régimen dúctil en la astenósfera, el ascenso es por
diapirismo. Al llegar al límite manto-corteza (Moho), el magma pierde
flotabilidad, por encontrarse con rocas corticales de similar densidad,
formándose un reservorio magmático, denominado la zona MASH.
La zona MASH (Figura 1) comprende cuatro procesos: Mixing -
mezcla de los magmas que provienen de la astenósfera; Assimilation -
fusión y asimilación de rocas corticales, por transferencia de calor, tanto
por advección desde magmas basálticos nuevos, como por cristalización
de minerales pesados (cumulados); Storage - acumulación y reservorio
de magmas; y Homogenization - homogeneización del material. La
cristalización y precipitación gravitatoria de los minerales pesados
(Olivino, Piroxeno, Anfíbola, Espinela y Titanita) permite la evolución
de la zona MASH, dejando magmas andesítico-dacíticos en la parte
superior (híbridos).
Estos magmas híbridos ascienden por flotabilidad positiva en la
corteza inferior. El régimen es mayormente dúctil, por lo que el ascenso
ocurre por diapirismo. Una vez que llegan al horizonte de flotabilidad
nula (~10 km de profundidad), se estancan generando cámaras
magmáticas (Figura 1) (Richards, 2003).

Figura 1: Perfil del modelo de subducción y arco continental
(modificado de Winter, 2001). La deshidratación del slab hidrata el
manto astenosférico, que se funde al ser llevado a niveles
superiores más calientes (convección astenosférica). Magmas
basálticos hidratados ascienden hasta la zona MASH (límite manto-
corteza). Magmas híbridos se extraen desde la zona MASH y
ascienden hasta la corteza superior.
En la corteza superior el régimen es frágil y el ascenso es por
diquismo. La propagación de facturas es perpendicular al esfuerzo σ
3
,
por lo que el ascenso es facilitado en régimen extensivo, pero en este
régimen el magmatismo se asocia con signatura toleítica. Un régimen
compresional no facilita el ascenso magmático, por lo que favorece la
formación de sills y la generación de grandes cámaras magmáticas con
apófisis enriquecidas en metales. Ocasionalmente el régimen
compresivo puede asociarse a ascenso por descompresión (exempli
gratia, por la existencia de estructuras previas, exhumación rápida,
erosión y/o sismos). Un régimen transpresional, puede localmente
generar estructuras focalizadas localmente extensivas (pull-apart y
otras), que crean conductos de extracción del material de las apófisis.
Los magmas del emplazamiento de los pórfidos son de composición
intermedia, típicamente andesito-dacíticos, y se caracterizan por ser
altamente hidratados, con altas concentraciones de azufre, oxidados (S
en estado oxidado, lo que permite que elementos calcófilos, como el Cu
y Au, se comporten como incompatibles), salinos (abundantes
complejos ligantes - importantes para el transporte de metales), y ricos
en metales (Richards, 2003).
Para que el magma se enriquezca en metales, a partir de una
concentración típica de subducción andina, se requiere que las cámaras
magmáticas tengan una recarga continua (~1 Ma) de magma basáltico
(input de calor y concentración normal de metales), que es oxidado y
salino, permitiendo la segregación del Cu hacia la fase fluida, que
asciende a la apófisis. Esto debe ir acompañado a una ausencia de
volcanismo, que no permita la liberación de metales a la
superficie/atmósfera, que supondría un régimen compresivo a
transpresivo (Richards, 2003).
GEOQUÍMICA Y DATACIÓN DE LA MINERALIZACIÓN
Los pórfidos de Chile central (Los Pelambres, Río Blanco - Los
Bronces y El Teniente) se caracterizan por grandes cantidades de
brechas hidrotermales, alta ley del hipógeno (>0,8% Cu) y su
mineralización Cu-Mo, con Au ausente. Stern & Skewes (2005) estiman
a >600 km3 el tamaño de la cámara magmática para generar tal
concentración de Cu, a partir de concentración normal del magma
andino (100 ppm Cu).
Garrido et al. (2002) encuentran que los magmas y mineralización
generadores de los grandes pórfidos cupríferos del Mioceno Tardío son
altamente oxidados (Fe
2
O
3
/FeO ~ 1-3), y esta oxidación alcanza su
máximo entre los 10 y 5 Ma, lo que corresponde con el período de
génesis de estos pórfidos. Además encuentran una variabilidad de N a S
de ésta oxidación: Los Pelambres (1-2), Río Blanco - Los Bronces (2-
2,5) y El Teniente (~3). Cerca de los 5 Ma, esta oxidación decae en el
magmatismo registrado a valores de ~0,5, sugerentes de ambiente
reductor, asociado con la fuente meso-sedimentaria de las rocas
Mesozoicas de la corteza. Ellos explican el estado de oxidación
mediante la proveniencia de los fluidos de slab y componentes pelágicos
altamente oxidados, producto de recirculación de fluidos debido a
volcanismo oceánico de la dorsal de Juan Fernández.
Basados en isotopía
87
Sr/
86
Sr,
143
Nd/
144
Nd y elementos traza para el
área de El Teniente, Stern & Skewes (2005) proponen que los pórfidos
de Chile central surgen por fusión de la cuña astenosférica, al igual que
las rocas volcánicas de la Fm. Farellones. La evolución de estas razones
en el tiempo la explican como un progresivo aumento de la
contaminación de la cuña astenosférica por erosión por subducción y la
disminución del volumen de la cuña astenosférica por la disminución
del ángulo de subducción, efecto de la dorsal de Juan Fernández. La
baja concentración de Pb se atribuye a que la evolución geoquímica no
se debe a fusión de slab, ni contaminación por ascenso cortical. Los
autores proponen que las brechas de los depósitos de Chile central se
generan por la exsolución de fluidos desde las apófisis de cámaras
magmáticas de larga gestación, por su cristalización a >4 km de paleo
profundidad.
El evento mineralizador (Cu-Mo) de esta franja es de larga duración
y en múltiples etapas sincrónicas y posteriores a la intrusión de los
pórfidos y brechas que caracterizan éstos depósitos. La mineralización
presenta una variación temporal de N a S bien documentada: Los
Pelambres (32°S) entre los 11,8-10,1 Ma (Parelló et al., 2012), Río
Blanco-Los Bronces (33°S) entre los 7,3-5,1 Ma (Serrano et al., 1996) y
El Teniente (34°S) entre los 6,4-4,4 Ma (Maksaev et al., 2001) (Figura
3). La mineralización habría sido sincrónica con el régimen compresivo
y el acortamiento regional en la zona.
En estos depósitos son comunes los intrusivos posteriores a la
mineralización, de menores dimensiones que los intrusivos precursores a
esta y con signatura pseudo-adakítica. Stern & Skewes (2005)
argumentan que estos no son los responsables de la mineralización,
como otros autores habían sugerido.
La edad de la última actividad ígnea registrada en vecindad de los
yacimientos, son 6 Ma en Los Pelambres, 3,9 en Río Blanco – Los
Bronces y 1,8 Ma en El Teniente (Skewes et al., 2002; Yáñez et al.,
2002).
VARIACIÓN EN EL ESTILO DE SUBDUCCIÓN
Yáñez et al. (2002) muestran que a los ~12 Ma empieza la
subducción del tramo ~E-W de la dorsal Juan Fernández, sísmicamente
caracterizada con >25 km de espesor y 100 km de ancho y de menor
densidad, que se asocia con una mayor flotabilidad del slab. Esta zona
coincide con la zona de subducción plana de Chile central (27°-33°S).
La subducción de la dorsal se ha relacionado con grandes eventos
compresivos, exempli gratia, a los 16-15 Ma se correlaciona con la
subducción del codo de la dorsal (~30°S). Los autores muestran que la
dorsal ha tenido un desplazamiento de ~2,5° hacia el sur en los últimos
12 Ma, lo que se correlaciona con el cese de la deformación hacia el sur
(La Ramada y Aconcagua).
La disminución del ángulo de subducción también disminuye el
volumen de la cuña astenosférica y además favorece un mayor
acoplamiento y erosión por subducción, lo que aporta sedimentos
corticales a la astenósfera (Stern & Skewes, 2005).
La dorsal tiene un leve ángulo respecto al vector de convergencia
entre las placas Nazca y Sudamericana, con lo que la intersección de la
dorsal con la fosa se desplaza hacia el S temporalmente (Yáñez et al.,
2002). Charrier et al. (2009) explican que se ha observado una
progresión temporal de la deformación y del magmatismo (del borde
occidental de la cuenca de Abanico al borde oriental) y un acortamiento
tectónico de N a S, al igual que una progresión en la edad de inversión
de la cuenca Abanico de N a S (31°-35°S) entre los 16-8 Ma.
GEOLOGÍA ESTRUCTURAL DE LOS YACIMIENTOS
En el distrito Los Pelambres – El Planchón, se observan fallas
inversas, de orientación N-S a NNW, con manteos sub-verticales,
pertenecientes al extremo N de la faja plegada y corrida del Aconcagua.
Existen además fallas inversas menores de orientación NE a NNE
(Parelló et al., 2012).
Serrano et al. (1996) identifican fallas inversas N-S NNE y NW en
el distrito Río Blanco – Los Bronces e interpreta la zona de intersección
de fallas como conducto, con origen profundo, que sirvió como
debilidad para el ascenso de los stocks y fluidos hidrotermales.
En el distrito El Teniente, se han registrado fallas inversas y
oblicuas de alto ángulo de orientación N-S, NE y NW (Skewes et al.,
2002). Garrido et al. (2002) creen que la zona de fallas del mismo
nombre (Teniente Fault Zone) es una zona de falla de rumbo dextral,
representando una zona de transferencia para la zona de las fajas
plegadas y corridas del Aconcagua. Algunas de estas fallas observadas
muestran movimiento oblicuo.
DISCUSIÓN
Origen del magma
Garrido et al. (2002) muestran que el estado de oxidación concuerda
con la edad de formación de los pórfidos y sigue la migración hacia el
sur, por lo tanto esto se debe a aportes de fusión de la dorsal altamente
hidratada. Stern & Skewes (2005) muestran que el contenido de Pb es
muy bajo y sin alta variabilidad en las distintas rocas de la franja, con lo
que el protolito no podría ser del slab, de sus componentes pelágicos, ni
de la corteza inferior, sino que se habría mantenido la fusión de la cuña
astenosférica, pero con mayor contaminación por erosión subcortical por
subducción. Es por esto que las razones
87
Sr/
86
Sr y
143
Nd/
144
Nd
evolucionan en el tiempo.
Rango de influencia de la dorsal Juan Fernández
El rango de influencia de la dorsal de Juan Fernández sería la
distancia entre el eje de la dorsal y el volcán activo más cercano.
Proyectando la línea de la dorsal hacia el ~E (a partir de los datos de
Yáñez et al., 2002), esta intersecta la línea del arco actual a los 32°S.
Hacia el sur, el primer volcán activo del Holoceno es el Tupungatito a
~33°40’S. Con esto se podría estimar una influencia de la dorsal de +-
1,67° ≈ 185 km en el eje N-S. Aquí no se ha considerando la distancia
ortogonal al eje de la dorsal, por comodidad del cálculo al considerar su
migración hacia el sur.
Utilizando la estimación de Yáñez et al. (2002) de un
desplazamiento de la dorsal de 2,5° hacia el S en los últimos 12 Ma, se
podría interpolar la línea de influencia en el tiempo con respecto a la
latitud (Figura 3). Está línea toma en consideración sólo el volcanismo
extrusivo, omitiendo el magmatismo a mayores profundidades. Su
extrapolación supone que el caso de hoy es representativo para toda la
evolución desde hace 12 Ma.
Como el volcanismo extrusivo es consecuencia del desarrollo de un
sistema magmático a mayor profundidad, el volcanismo debería
interrumpirse antes de la interrupción del plutonismo. Por esto puede
existir una evolución de los sistemas de pórfidos cupríferos posteriores a
la extinción del volcanismo a una cierta latitud (Figura 3).

Figura 2: Rango de influencia de la dorsal de Juan Fernández: situación actual y distancia hasta el primer volcán holoceno activo (Vn.
Tupungatito). Se calcula geométricamente la distancia de influencia de volcanismo activo. Eje de la dorsal de Juan Fernández (línea
amarilla), eje del arco magmático actual trazado entre los volcanes activos hacia el sur de los 33°S y hacia el norte de los 27°S (línea negra).
Intersección del eje de la dorsal con el arco magmático actual (círculo negro).
Importancia de la influencia de la dorsal Juan Fernández
El desplazamiento del arco por efecto de la dorsal implica que las
cámaras originales disminuyan su recarga. Con esto disminuye también
la entrada de calor al sistema, y comienza la cristalización. La
cristalización de las cámaras enriquece la fase fluida en los elementos
calcófilos (como el cobre), debido a que estos se comportan como
incompatibles para magmas máficos-intermedios en estados de
oxidación del azufre altas. Este alto estado de oxidación alcanza su
máximo entre los 10 y 5 Ma en Chile central (Garrido et al., 2002).
La cristalización es un proceso exotérmico, por lo que libera calor al
sistema, aumentando la presión de la apófisis. A esto se suma a los
cambios tectónicos regionales que invirtieron la cuenca de abanico
generando reactivación de fallas, engrosamiento cortical, erosión y
exhumación (Camus, 2003; Charrier et al., 2009), lo que favoreció la
descompresión. Estos factores permiten la apertura de las apófisis y el
ascenso de fluidos mineralizadores, justo antes de la cristalización
completa de las cámaras, en las fases finales del arco, y previo a
sincrónico a su migración.
Esta tendencia de cierre de cámaras puede observarse en la Figura.
3. La migración de la dorsal de Juan Fernández hacia el sur (gris) y su
estimada influencia (azul) tienen la misma tendencia que la edad de
mineralización en los yacimientos Los Pelambres (32°S), Los Bronces
(33°S) y El Teniente (34°S) (rojo), y también controla la última
actividad magmática registrada en la zona (verde). La diferencia de
pendiente se atribuye a varios factores, como la heterogeneidad
litológica y estructural de la corteza superior, heterogeneidad de la
dorsal y del arco, o a que los fenómenos de propagación de fracturas son
no lineales, entre otros.

Figura 3: Migración de la influencia de la dorsal de Juan Fernández,
edades de mineralización y última actividad magmática de los
distritos Los Pelambres, Los Bronces y El Teniente. Intersección de
la dorsal Juan Fernández con el arco (círculos gris), influencia hacia
el S de la dorsal Juan Fernández (rombos azules), edad de
mineralización promedio para Los Pelambres (32°S), Los Bronces
(33°S) y El Teniente (34°S) (cuadrados rojos) y última actividad
magmática para Los Pelambres (32°S), Los Bronces (33°S) y El
Teniente (34°S) (triángulos verdes).
CONCLUSIONES
Se ha caracterizado el magma productor de pórfidos cupríferos
como magma de composición intermedia, altamente oxidado e
hidratado, salino y rico en azufre y con alta concentración de metales
relativa al promedio del magmatismo andino. Aunque la subducción de
la dorsal de Juan Fernández modifica bastante la signatura geoquímica,
la fusión sigue ocurriendo en la astenósfera, con una tendencia de
contaminación debido a la erosión por subducción, sin mayor
contaminación cortical.
Para la formación de estos depósitos, es necesaria la existencia de un
arco magmático de larga vida (>1 Ma), con constante recarga basáltica,
para mantener el flujo calórico de la cámara y permitir el
enriquecimiento del magma en metales. El alto contenido de S y la alta
oxidación del magma son esenciales para la segregación de metales
calcófilos hacia la fase fluida, ya que estos se comportarían como
incompatibles, enriqueciendo las apófisis de las cámaras magmáticas,
con respecto a la concentración andina promedio.
El enriquecimiento de metales de las cámaras magmáticas es óptimo
con la ausencia de un volcanismo extrusivo activo contemporáneo, que
liberaría el azufre y los metales a la atmósfera. Esto es posible gracias a
un régimen compresivo generalizado, lo que ha sido bien registrado en
la zona contemporáneo al magmatismo que generó los depósitos de la
franja Mioceno-Plioceno de Chile central.
Tanto en Los Pelambres, Los Bronces como en El Teniente se han
encontrado estructuras N-S, NW y NE, en cuya intersección se han
emplazado pórfidos y se ha facilitado la mineralización. Estas zonas
altamente fracturadas habrían servido de conductos verticales de fácil
ascenso por la corteza superior, dentro de un contexto de régimen
compresivo a transpresional generalizado desde el Mioceno.
La migración de la dorsal de Juan Fernández hacia el S se
correlaciona con las edades de mineralización de los yacimientos y con
el último registro de actividad magmática en cada distrito. Se propone
que la dorsal va cerrando paulatinamente las cámaras hacia el sur,
bajando el ángulo de subducción y desplazando el magmatismo hacia el
E. Como consecuencia de esto, las cámaras magmáticas empiezan el
proceso de cristalización, liberando calor hacia las apófisis y
aumentando su presión. Por esto y favorecidos por la reactivación de las
fallas existentes, el alzamiento y exhumación de la zona evidenciado en
la inversión de la cuenca de abanico, las apófisis exsuelven los fluidos
mineralizadores de éstos depósitos.
La formación de los pórfidos de esta franja habría sido posterior o
sincrónico a la migración del arco hacia el E, debido a que este sigue el
desplazamiento de la dorsal de Juan Fernández hacia el sur.
REFERENCIAS
Camus, F, 2003, Geología de los sistemas porfíricos en los Andes de Chile:
Santiago, Servicio Nacional de Geología y Minería, p. 267.
Charrier, R., Farías, M., Maksaev, V., 2009, Evolución tectónica, paleogeográfica
y metalogénica durante el Cenozoico en los Andes de Chile norte y central
e implicaciones para las regiones adyacentes de Bolivia y Argentina,
Revista de la Asociación Geológica Argentina N°65, p. 5-35.
Conrad, C., and Lithgow-Bertelloni, C., 2007, Faster seafloor spreading and
lithosphere production during the mid-Cenozoic: Geology, v. 35, p. 29–32.
Garrido, I., Cembrano, J., Siña, A., Stedman, P., Yáñez, G., 2002, High magma
oxidation state and bulk crustal shortening: key factors in the genesis of
Andean porphyry copper deposits, central Chile (31-34°S), Revista
geológica de Chile, 29(1), p. 43-54. Accedido 02-Junio, 2014.
Maksaev, V., Munizaga, F., McWilliams, M., Theile, K., Arévalo, A., Zuñiga, P.,
and Floody, R., 2001, 40Ar/39Ar geochronology of the El Teniente
porphyry copper deposit, III Simposio Sudamericano de Geologia
Isotopica, Extended Abstracts (CD), Pucón, Chile, p. 496-499.
Parelló J., Sillitoe, R.H., Mpodozis, C., Brockway, H., Posso, H., 2002, Geologic
setting and evolution of the porphyry copper-molybdenum and copper-
gold deposits at Los Pelambres, central Chile, Society of Economic
Geologists, Inc., Special Publication 16, p. 79-104.
Richards, J.P., 2003, Tectono-Magmatic Precursors for Porphyry Cu-(Mo-Au)
Deposit Formation, Economic Geology, vol. 98. p. 1515-1533.
Rivano, S., Godoy, E., Vergara, M., Villarroel, R., 1990, Redefinición de la
formación Farellones en la Cordillera de los Andes de Chile central (32-
34°S), Revista Geológica de Chile, Vol. 17, p. 205-214.
Serrano, L., Vargas, R. & Stambuk, V., 1996, The Late Miocene Río Blanco –
Los Bronces copper deposit central Chilean Andes. In: Camus, F., Sillitoe,
R. H. & Petersen, R. (eds) Andean Copper Deposits: New Discoveries,
Mineralization Styles and Metallogeny. Society of Economic Geologists,
Special Publications, 5, p. 119–130.
Silver, P.G., Russo, R.M., Lithgow-Bertelloni, C., 1998, Coupling of South
American and African Plate motions and plate deformation: Science, v.
279, p. 60–63.
Skewes, M.A., Arévalo, A., Floody, R., Zuñiga, P.H., Stern, C.R., 2002, The
giant El Teniente breccia deposit: Hipogene copper distribution and
emplacement, Society of Economic Geologists, Special Publication 9, p.
299-332.
Stern, C.R., Skewes, M.A., 2005, Origin of giant Miocene and Pliocene Cu-Mo
deposits in central Chile: role of ridge subduction, decreased subduction
angle, subduction erosion, crustal thickening, and long-lived, batholith-
size, open system magma chambers, Porter, T.M. ed. Super Porphyry
Copper & Gold Deposits: A global perspective PGC Publishing 1: p. 65-
82.
Winter, J.D., 2001, An introduction to igneous and metamorphic petrology,
Upper Saddle River, New Jersey, Prentice-Hall, p. 697.
Yáñez, G., Cembrano, J., Pardo, M., Ranero, C., Selles, D., 2002, The
Challenger-Juan Fernández-Maipo major tectonic transition of the Nazca-
Andean subduction system at 33-34°S: geodynamic evidence and
implications, Journal of South American Earth Sciences, N°15, p. 23-38.
30
31
32
33
34
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
L
a
t
i
t
u
d

(
°
S
)

Edad (Ma)