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LA EVOLUCION DEL SECTOR FRUTICOLA

Cecilia Reyes Garrido.

Actualmente Chile se ha consolidado como uno de los principales exportadores de fruta fresca
del hemisferio sur, ya que lidera las exportaciones con valores que alcanzaron los US$ 2.227
millones en el año 2006, con esto el sector frutícola ha tenido una importante evolución en la
economía nacional, ubicándose como el tercer sector más importante en la economía nacional
luego de la minería y la industria, pasando a ser una de las áreas más importantes para el
desarrollo de nuestro país, generando 420.000 empleos directos anuales, de los cuales, 120.000
son puestos permanentes y 300.000 temporales. En cuanto a los productores de fruta fresca,
suman 13.800, dedicándose a la exportación solamente 7.800 y los 6000 restantes, enfocados a
abastecer el mercado interno.
Las exportaciones frutícolas representan el 32% de las exportaciones del sector agropecuario y
forestal. A su vez, las exportaciones del sector frutícola representan el 4,9% del valor total de las
exportaciones del país.
Chile exporta cerca de 75 especies diferentes, entre las cuales destacan los valores exportados de
uva de mesa, manzanas, kiwis, arándanos y paltas. Mientras tanto, otros productos han mostrado
un alza recientemente en sus envíos, como por ejemplo los arándanos, éstos lideran este
crecimiento en la exportación de fruta fresca con un aumento del 18%, seguido de las mandarinas
y clementinas (11,6%), ciruelas (10,3%), manzanas (9.3%), peras (6.9%), uva de mesa (5.4%) y
naranjas (1.6%). Por otra parte, en los frutos secos, las avellanas con cascara lideran el crecimiento
al experimentar un aumento del 51%, seguidas de las exportaciones de nueces con cascara
(34.5%) y sin cascara (28%).
Hoy se exporta fruta fresca a más de 100 países, siendo el principal destino Estados Unidos con un
44% del valor de las exportaciones chilenas el año 2006, luego están los países de la Unión
Europea con un 10% , América del Sur y Central con un 4,2%, Medio Oriente con un 10% y Asia
una menor proporción. Esto se ha hecho posible debido a la intervención del Estado en la década
de los 90, mediante políticas públicas, en que se inicia un proceso de acuerdos económicos y
comerciales, con diferentes economías del mundo incentivando el comercio internacional.
En conclusión el crecimiento y consolidación de la industria frutícola de Chile ha sido apoyada por
un sostenido esfuerzo público-privado, en que se han abordado los desafíos a través de la
investigación, desarrollo e innovación de tecnologías en la producción.
Debido a esto, Chile hoy es reconocido en el exterior como un proveedor de clase mundial tanto
de fruta como de hortalizas. Además, la ventaja de Chile para ser una gran base exportadora de
fruta es la contra estación con los principales mercados mundiales, lo que le permite abastecer,
una proporción significativa de las importaciones de fruta fresca que realizan estos países.