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LA COFRADIA: El PERFIL POLITICO Y EL PEFIL MORAL, TODOS LOS POLITICOS SON IGUALES?

En el trasegar de la historia política colombiana son muchos los que creen que jamás han existido
personas honradas dedicadas al servicio público o simplemente guardan sus ilusiones en caudillos
que germinan en épocas coyunturales del país como los únicos mesías capaces de transformar la
tragicomedia colombiana.
Es común escuchar frases como “todos los políticos son iguales”, “para que voto si todos van a
robar”, son estos preconceptos la trinchera perfecta que tienen los colombianos para refugiarse
en la excusa de su pereza intelectual y apolítica para no ejercer su derecho al voto y evitar la
fatiga de consultar con debido cuidado y suspicacia los perfiles políticos, partidistas, morales e
ideológicos de los diferentes personajes públicos de su entorno.
A pesar de que los políticos son electos por un gran porcentaje de la población “apolítica” que
termina eligiéndolos por la vía indirecta: no votan, por vía directa: vende su voto o simplemente
no practican un análisis riguroso a su intención de voto, son ellos mismos los que aplican la
ecuación inversa y miden detalladamente cada decisión a tomar que sea afines a su intereses y al
de un selecto grupo de la población colombiana. Es evidente que nuestra democracia rompe
todos los paradigmas de una auténtica democracia liberal, ¿o acaso se ven reflejados de forma
proporcional los intereses del colombiano de a pie en el abanico de partidos del congreso?.
Ese es precisamente el objetivo, despolitizar a la ciudadanía, desideologizarla, infundir el
preconcepto de lo inmutable del sistema político, destinado a las corruptelas y a su disonancia
con las coyunturas sociales, o como lo diría el veedor ético del otrora PIN, hoy opción ciudadana,
“no queremos dividir la sociedad colombiana, queremos desideologizar la política”, frase que a
todas luces es un exabrupto , o ¿acaso de que otra forma funcionan los sistemas políticos
alrededor del mundo si no es con un profundo influjo de ideologías?, son las mismas ideologías las
que enriquecen el espectro político de una país, las que le dan herramientas al ciudadano para
escoger diferentes alternativas de gobierno.
Esa es la razón de la inmutabilidad de la política colombiana, la desideologización que han venido
presentados los partidos desde la creación del frente nacional y que se ha profundizado en los
últimos años. Ahora tenemos conservadores enmermelados como Roberto Gerlein que anteponen
el dinero a sus preceptos morales, bien sabido es su rechazo contundente al aborto, al consumo
de marihuana y al matrimonio homosexual, pero tan profundos son sus principios que termina
ubicándose del lado de un gobierno con un tono liberal en dichos temas, doble moral, ¿dónde?, o
congresistas del partido liberal que siendo liberales votaron en contra del proyecto del polo
democrático por la reivindicación de las horas extras en el 2012, mismo proyecto que presentaron
en este periodo legislativo del cual se enorgullecen, ¿dónde está su congruencia? , ¿Hasta cuándo
respetaran la voluntad popular?
Si no se sienten en sintonía con el partido en el que están, bien pueden vincularse a otro partido
que esté acorde a su perfil, con ello evitarían confundir a la población y volver populares frases
como “todos los políticos son iguales”
Esa es la realidad, en política no solo importa el perfil moral sobre el manejo responsable de los
recursos públicos también es de vital importancia el perfil político, la ideología, no es lo mismo un
político corrupto que defienda el estado social de derecho como Horacio serpa, a un político
corrupto como Alejandro Ordoñez que con sus preceptos morales nos retrocede a la edad media,
evidentemente no todos los políticos son iguales , siempre tienen sus matices y esa es la tarea
irrestricta de todo ciudadano, averiguar cuáles son esos matices que hacen la diferencia.
El elector tiene que premiar al candidato que cumpla a cabalidad con los principios programáticos
(perfil ideológico) de sus partidos ya sean de corte conservador, liberal o de izquierdas etc, antes
que el caudillismo y el personalismo están los programas y las ideologías, esa es una política
coherente.