You are on page 1of 2

Reforma Nacional, 5 de febrero de 2014, p.

JONATHAN HEATH
¿Nueva tasa de desempleo?

De toda la familia de indicadores macroeconómicos de coyuntura, en la mayoría de los países la tasa de desempleo
es de los más importantes. Pero por un conjunto de factores medio complejos, los datos de desempleo no han
logrado una aceptación generalizada entre los analistas en México. Existe la percepción de que no son muy
confiables y de que se construyen con metodologías dudosas y manipuladas por el Gobierno para encubrir un
problema mucho más severo.

Parte del problema es que desde que se realizaron los primeros esfuerzos para medir el desempleo en el País en
1972 mediante la Encuesta Nacional en Hogares (ENH), se han introducido nuevas encuestas con metodologías
diferentes, como la Encuesta Continua de Mano de Obra (ECMO), la Encuesta Continua sobre Ocupación (ECSO),
la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU) y la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). El
resultado ha sido que 40 años después contamos con una historia muy corta de estadísticas homogéneas (desde
2005).

La incógnita principal es que la tasa de desempleo de México resulta una de las más bajas del mundo, algo que
intuitivamente no corresponde a nuestro grado de desarrollo y con el poco crecimiento económico que hemos tenido
en las últimas décadas. Esta duda central ha despertado interés fuera de México, donde se han realizado múltiples
estudios para tratar de determinar si son razones estructurales del propio mercado laboral, si no se aplican
adecuadamente las recomendaciones metodológicas internacionales o si existen fallas de medición.

Uno de los estudios más conocidos fue elaborado hace 20 años por el Bureau of Labor Statistics (BLS) de Estados
Unidos, que encontró una lista de diferencias pequeñas en la manera de realizar algunas de las preguntas y en
cómo se consideraban ciertas situaciones. Por ejemplo, se empleaban criterios distintos para clasificar a los
iniciadores de trabajo y a los ausentes temporales. Sin embargo, la investigación concluye que si se aplicaran los
mismos criterios que en Estados Unidos, la tasa de desempleo en México aumentaría alrededor de 1.5 puntos
porcentuales, lo cual lo seguiría ubicando muy por debajo de casi todos los países de la OCDE y de otros países
emergentes.

México siempre ha tratado de incorporar todas las recomendaciones internacionales, aunque no siempre con la
rapidez deseada. Por ejemplo, con la introducción de la ENOE en 2005, el Inegi incorporó casi todas las
recomendaciones pendientes de la OCDE y la OIT, junto con las críticas vertidas en el estudio del BLS 10 años
antes. No obstante, se ha encontrado que la razón principal por la cual tenemos una tasa de desempleo
relativamente baja radica en las características estructurales del mercado laboral, más que en diferencias
metodológicas.

El marco internacional más importante de las encuestas y cifras laborales son las Conferencias Internacionales de
Estadísticas del Trabajo, que se llevan a cabo cada 5 años, constituido por la Organización Internacional del Trabajo
(OIT). En estas reuniones se establecen básicamente todas las recomendaciones, estándares, definiciones y
conceptos en torno al estudio sistemático de los mercados laborales. Como suele suceder, algunas de esas
conferencias destacan más que otras, por marcar pautas fundamentales en la manera en que medimos el trabajo.
Por ejemplo, en la XV Conferencia de 1993 se estableció la definición internacional del sector informal, mientras que
en la XVII Conferencia de 2003 se introdujo la tasa de informalidad laboral (que el Inegi finalmente adoptó a finales
de 2012).

En octubre de 2013 se llevó a cabo la XIX Conferencia en Ginebra, Suiza, con la participación de 106 países y 31
representantes de organizaciones internacionales. Las resoluciones adoptadas en esta ocasión pudieran resultar ser
los más importantes de los últimos 30 años. La motivación principal para revisar el marco conceptual es el tratar de
evitar los malentendidos que se han presentado, no sólo en México, sino también en muchos países en desarrollo.

De entrada, el concepto de trabajo se va a ampliar para reconocer modalidades de trabajo como los quehaceres del
hogar y el trabajo voluntario, con clasificaciones nuevas en función de la intención y orientación de las actividades.
Se va a introducir el concepto de fuerza de trabajo ampliada, que suma la fuerza potencial a la población en la fuerza
de trabajo. Hay que estar pendiente de cómo y cuándo responde el Inegi a estas nuevas modalidades, pues no sólo
son importantes, sino cruciales para entender el ámbito laboral.


Sígame en Twitter en @jonathanheath54 y en la página www.jonathanheath.net