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EL HOMBRE Y LA VARIABILIDAD CLIMATICA... - 1
EL CLIMA Y EL TIEMPO
Es común, al oír hablar sobre el tiempo y
el clima, observar que existe una confusión
generalizada respecto a estos dos conceptos
meteorológicos. Puesto que en este boletín
de divulgación se tratará sobre el clima y sus
vari aci ones, se ha creí do conveni ente
comenzar con las definiciones de ambos
conceptos para evi tar, así una mal a
i nterpretaci ón de l o que se expl i cará
seguidamente.
• Tiempo: es el instantáneo de la atmósfera
en un momento dado. Su evolución está
l i gada a l a generaci ón, desarrol l o y
desaparición de las distintas perturbaciones
atmosféricas que lo determinan.
• Clima: es la síntesis de las condiciones
meteorológicas correspondientes a un área
dada, el aborada en base a un perí odo
suficientemente largo como para establecer
sus propiedades estadísticas de conjunto
(valores medios, varianzas, probabilidades de
fenómenos extremos, etc.). Luego, el clima
resulta bastante independiente de cualquiera
de los estados atmosféricos instantáneos
que lo constituyen.
EL SISTEMA CLIMATICO EN LA TIERRA
Es probable que el aspecto del clima que
resulta más interesante para aquellos que no
son especialistas en la materia sean las
diversas especulaciones acerca de su posible
evolución. Lamentablemente, aunque ésta es
una de las partes más interesantes de la
investigación meteorológica, es también la
más incierta.
¿Por qué esto es así? Debido a la alta
complejidad del sistema climático de nuestro
planeta.
Como lo muestra la Figura 1, éste se
encuentra formado por:
• la atmósfera, la cual constituye la parte
central del sistema. Comprende la envoltura
gaseosa que rodea la Tierra y sus aerosoles,
y es la componente más variable del sistema.
Los procesos que tienen lugar en la atmósfera
baja (tropósfera) ti enen un ti empo
cronológico de evolución característico del
orden de una semana, en tanto que los
procesos que tienen lugar en la atmósfera
medi a (estratosfera) y en l as capas
superiores de la atmósfera poseen una escala
temporal muy diferente;
• los océanos, los cuales involucran el agua
salada de todos los océanos del mundo y
mares adyacentes. El l os parti ci pan
activamente en el balance global de energía
(transporte de calor desde las regiones
ecuatoriales a las polares a través de las
corrientes marinas) y en el balance químico
del si stema cl i máti co (i ntercambi o de
anhídrido carbónico con la atmósfera). En las
capas superi ores, l a i nteracci ón de l os
océanos con la atmósfera a los hielos se
produce en escalas temporales de meses o
años, mientras que las capas oceánicas más
profundas ti enen un perí odo de ajuste
térmico del orden de varios siglos;
• la criósfera, la cual comprende las masas
de hielo del mundo sobre y debajo de la
superficie y los depósitos de nieve. Los
cambi os en l as capas de ni eve y en l a
extensión de los hielos marinos experimentan
grandes variaciones estacionales, mientras
que l os gl aci ares y l as capas de hi el o
reaccionan mucho más lentamente;
• los continentes, los cuales involucran no
solo las masas continentales (incluyendo
montañas, planicies, rocas superficiales,
sedimentos y el suelo) sino también lagos,
ríos y aguas subterráneas. Estos últimos son
componentes i mportantes del ci cl o
hidrológico. Todos ellos son parte variables
del sistema climático en todas las escalas
temporales. La superficie de la tierra es una
fuente i mportante de partí cul as
transportadas por la acción del viento, de
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posible importancia para el clima. A su vez,
los suelos se transforman por efecto del clima,
de la vegetación y del hombre;
• la biósfera, la cual comprende la vida
vegetal y animal, incluída la vida humana. La
biósfera juega un papel importante en el
bal ance del anhí dri do carbóni co de l a
atmósfera y de los océanos, en el balance
químico de otros gases atmosféricos y en la
producción de los aerosoles.
Además de la complejidad propia del
sistema climático terrestre que acabamos de
descri bi r, en el que cada componente
interactúa con los restantes, deben tenerse
en cuenta tambi én l as condi ci ones del
contorno o forzantes que condicionan, tales
como las variaciones de:
• la radiación solar (por procesos en el Sol y
cambios en las geometrías orbitales de la
Tierra y del Sol;
• la composición atmosférica (por vulcanismo);
• la naturaleza de la superficie terrestre (por
procesos geológicos diversos) y las influencias
antropogénicas debidas a las actividades del
hombre.
Todos los procesos climatológicamente
si gni fi cati vos que se producen en l a
atmósfera, los océanos, la criósfera, los
continentes y la biósfera, así como también
las interacciones entre estos componentes,
conjuntamente con las influencias de las
condiciones de contorno, hacen al balance
energético y al funcionamiento del sistema.
De ahí que todos ellos forman parte de la
temática de la investigación climatológica
moderna, la cual pretende culminar en la
modelación del funcionamiento del sistema a
los fines de su diagnosis y predicción.
LA VARIABILIDAD DEL SISTEMA CLIMATICO
A la luz de lo expuesto es evidente que, si
se producen cambios apreciables en las
condiciones de contorno de nuestro sistema
climático, ello podría alterarlo trayendo como
consecuencia cambios o variaciones en el
clima. Sin embargo, aún en el caso de que
estas condiciones permanecieran constantes,
con el clima de nuestra Tierra experimentaría
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perpetuas variaciones de año en año, de siglo
en siglo y quizás, de un milenio a otro, puesto
que su estado en un momento dado depende
fundamental mente de l as i nteracci ones
di námi cas y termodi námi cas entre l os
diferentes componentes del sistema. Alguna
de estas i nteracci ones se producen
rápidamente y otras con gran lentitud (tal
como se menci onara en el caso de l os
océanos y de la criósfera), lo que hace que el
sistema climático se mantenga siempre un
tanto desequilibrado. Esta variabilidad se
llama variabilidad interna del sistema
cl i máti co pero además, puesto que l as
condi ci ones forzantes no permanecen
constantes, es evidente que deben producirse
variaciones adicionales en dicho sistema.
Esta variabilidad se llama variabilidad
forzada.
He aquí las variaciones observadas:
• periódicas diarias (debido a la rotación
diaria de la Tierra) y periódicas anuales (por
causa del movimiento anual de nuestro
planeta alrededor del Sol);
• aperi ódi cas, de una estaci ón, año,
década, siglo, etc. a otros;
• cuasiperiódicas, como por ejemplo el ciclo
solar de 11 años y el movimiento de precesión
del eje de rotación de la Tierra, de 21.000
años.
Si se ti enen en cuenta que estas
variaciones nunca terminan, podemos afirmar
que l a variabilidad es l a propiedad
fundamental del sistema climático, el que
no se encuentra en un equilibrio estático sino
dinámico, o sea, en permanente búsqueda
de su equi l i bri o. Por l o tanto, l as
fluctuaciones o variaciones que experimenta
el clima con respecto a las condiciones
estadí sti camente esperadas (l l amadas
condi ci ones normal es) consti tuyen una
característica normal del sistema climático
terrestre.
LA VARIACION DEL CLIMA A TRAVES DE
LOS AÑOS
Los climas del pasado, reconstruidos a
partir de los registros de las observaciones y
de algunos indicadores históricos, nos dan
EL HOMBRE Y LA VARIABILIDAD CLIMATICA... - 5
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una noción importante del funcionamiento del
sistema climático, por lo menos en términos
de sus características más visibles. Las
observaci ones modernas se i ni ci an,
aproximadamente, en el siglo pasado.
Antes de ello, los científicos han tenido que
recurrir al examen de los registros “indirectos”,
es decir registros de acontecimientos y de
fenómenos que, aunque no consti tuyen
específicamente registros climatológicos,
están lo suficientemente relacionados con los
el ementos del cl i ma como para sacar
conclusiones útiles de los mismos. Gracias a
este examen, los científicos han reconstruido
los cambios y fluctuaciones climáticos durante
el período cuaternario y, más precisamente,
el Holoceno (los últimos 10.000 años) que es
el perí odo que revi ste una i mportanci a
inmediata para la humanidad. Entre las
fuentes más i mportantes de pruebas
indirectas podemos citar: depósitos y barbas
glaciales (capas de sedimentos de los lechos
de antiguos lagos); restos de antiguas playas
yacentes por encima de los actuales niveles
de la costa; la química; los organismos fósiles;
las mediciones de isótopos estables (como el
Oxígeno 18) en los hielos glaciales y en los
anillos de los árboles; los conjuntos de polen
fósil en sedimentos lacustres y pantanosos;
l a di stri buci ón de l as pl antas y de l os
animales; actualmente y en el pasado; y los
anillos concéntricos anuales de crecimiento
de los árboles. Las investigaciones realizadas
muestran que, durante los últimos 2.000.000
de años, el mundo ha atravesado toda una
seri e de épocas gl aci al es con perí odos
interglaciales intermedios más cálidos. La
mayoría de los científicos estiman que
durante los últimos 450.000 años se han
producido 5 períodos interglaciales. El último,
es decir el período que durante el que se ha
desarrollado la civilización moderna y en el
que actualmente vivimos, ya data de hace
10.000 años.
Las pruebas existentes de las condiciones
que han preval eci do durante grandes
cambios climáticos de los últimos 2.000.000
de años, muestran que ellos han creado
grandes tensiones entre todas las cosas
vivas. Los bosques, los pastizales y el ganado
se han visto obligados repetidamente a
emi grar a medi da que avanzaban o se
replegaban los glaciares. Unicamente los
alrededores del ecuador parecen haberse
mantenido relativamente constantes, pero
incluso de estas regiones se han producido
i mportantes cambi os de temperatura y
precipitación.
Aparentemente, l os cambi os más
significativos de los últimos milenios fueron
l os que se produjeron en l os desi ertos
subtropicales (y en los alrededores) en el
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Hemi sferi o Norte, especi al mente en el
Sáhara, el desierto de Arabia y la región del
Rajasthan y el valle Indo. Al parecer en el
pasado, esta zona fue usual mente más
húmeda con i mportantes pasti zal es de
sabana en algunas partes del Sáhara. Las
pinturas rupestres aportan un espléndido
testimonio artístico de cazadores de caza
mayor en un Sáhara ahora completamente
desierto. La civilización del valle Indo, de
Mohenjo-Daro y Harappa, la cual floreció
durante este perí odo más húmedo, fue
posteriormente eclipsada por los cambios
climáticos. Durante los últimos 4.000 años el
proceso de deserti fi caci ón se ha
incrementado en gran parte del cinturón
subtropi cal . Si n embargo, todaví a se
desconocen los mecanismos que los han
originado. Los cambios fundamentales que se
han producido en la circulación de la atmósfera
han sido ciertamente un factor importante,
aunque l as acti vi dades del hombre
probablemente favorecieron a este proceso
en las márgenes de los desiertos. Así, el
exceso de pastoreo o de cultivo puede haber
intensificado la tendencia hacia un régimen
más seco.
EFECTOS DE LOS CAMBIOS CLIMATICOS
EN LA SOCIEDAD
De l os comentari os precedentes se
desprende claramente que el clima ha variado
lentamente en los últimos milenios, siglos y
deceni os y que, ci ertamente, segui rá
cambiando en el futuro. Se plantea, pues, la
cuesti ón de saber cómo estos cambi os
afectan a la sociedad humana.
No cabe duda alguna de que el clima define
una parte del entorno natural en el cual el
hombre ha evolucionado y actualmente existe.
El clima puede favorecer las actividades
humanas o bien entorpecerlas severamente.
La variabilidad del clima puede ser altamente
beneficiosa o violenta y desastrosa, dado que
las condiciones extremas del mismo afectan a
la vida humana, a los recursos hídricos y a la
producción agrícola. Basta recordar algunos
episodios de manifestaciones extremas del
clima, tales como:
1º) l a sequí a del Sahel , se i ni ci ó a
comienzos de la década del 60 con una
disminución progresiva de la precipitación y
culminó entre 1968 y 1973 en una sequía tan
pertinaz que diezmó manadas y rebaños,
produjo grandes daños en el suel o y
desencadenó una pavorosa hambruna en
muchos estados africanos (los efectos se
extendieron hasta Etiopía, Somalia, Tanzania,
Kenia y Nigeria septentrional).
2ª) las inundaciones de las planicies del
Ganges que infligieron incalculables pérdidas
y sufrimiento en las poblaciones de la India y
Bangladesh;
3º) l as graví si mas i nundaci ones que
afectaron al sur de Brasil, Paraguay y el
noreste de la República Argentina durante los
años 1982-1983, durante l os cual es se
observaron desvíos de la precipitación con
respecto a los valores normales que en
algunos casos excedieron el 450%;
4º) las severas inundaciones que soportó
la provincia de Buenos Aires en abril de 1980,
septi embre a novi embre de 1985 y,
recientemente, en marzo, abril y mayo de 1987.
Eventos como estos han permi ti do
recordar al hombre que, aún cuando a los
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seres humanos nos agrade pensar que nos
hemos independizado de las fuerzas de la
naturaleza, esto no es así y que, por el
contrario, la humanidad presenta una alta
vulnerabilidad ante el clima y sus variaciones
naturales. Hacer frente a la misma implica, a
menudo, un enorme costo de vida y riqueza
material.
Las pri nci pal es formas en l a que l os
cambios del clima afectan a las actividades
humanas son, entre otras, las siguientes:
1º) el suministro de agua, puesto que
pueden llegar a afectar los niveles de agua
subterránea y la humedad del suelo; los
niveles de pozos, lagos, ríos y, por ende, la
di sponi bi l i dad de agua a l os fi nes
hidroeléctricos;
2º) l as temperaturas y humedades
prevalentes, puesto que ellas ejercen un
efecto directo sobre el confort humano y la
vida animal y vegetal y, por lo tanto, sobre la
demanda de combustibles, el rendimiento de
las cosechas y la producción animal;
3º) las modificaciones en las horas con
brillo solar y en la nubosidad, lo que provoca
efectos sobre la salud y el crecimiento, así
como también sobre el potencial de energía
solar,
4º) el viento, a través de sus efectos sobre
las estructuras y sobre la disponibilidad de
energía eólica. El viento también ejerce
efectos sobre la evaporación y, por ende,
sobre la vegetación y los sembrados;
Como consecuencia de lo expuesto, son
diversas las áreas que pueden sufrir los
impactos del clima y su variabilidad, algunas
de ellas -las más importantes- son:
1º) producción de alimentos
2º) salud humana
3º) disponibilidad de agua
4º) recursos energéticos
5º) planificación y ejecución de programas
6º) asentamientos humanos
7º) exi stenci a mi sma del hombre
(desastres).
Pero, además de las variaciones naturales
que puede experimentar el clima, en las
últimas décadas ha surgido la preocupación
que los propios actos del hombre pueden
llegar a modificarlo. De ello hablaremos a
continuación.
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EFECTOS DE LAS ACTIVIDADES HUMANAS
SOBRE EL CLIMA MUNDIAL
Desde el nacimiento de la civilización, la
humanidad ha experimentado cambio en el
clima, pero ningún cambio de gran escala
inducido por el hombre ha sido alguna vez
documentado. Sin embargo, con una enorme
y creci ente pobl aci ón mundi al y con el
incremento de las actividades humanas, el
hombre parece ser capaz de al terar,
inadvertidamente, el clima de este planeta
dentro de las próximas generaciones hasta
un punto tal comparable con los mayores
cambios climáticos naturales.
El estado actual de nuestro conocimiento
científico sobre el clima no permite aún hacer
predicciones confiables relacionadas con la
natural eza de l os cambi os que pueden
resultar de las actividades humanas, ni la
velocidad con que esos cambios pueden
ocurri r. Si n embargo, nuestro grado de
comprensión es suficiente para sugerir que
ciertas actividades humanas, de mantenerse
los niveles actuales o si prosigue en una
escala cada vez mayor, pueden conducir en
las próximas décadas a cambios en el clima
que podrían tener profundos efectos en la
humanidad.
Mencionaremos algunos de ellos:
• El anhídrido carbónico (CO
2
)
Uno de los aspectos más preocupantes en
este senti do es l a cada vez mayor
concentración de anhídrido carbónico en la
atmósfera como consecuenci a de l as
actividades humanas. Los científicos estiman
que desde que se produjo la revolución
industrial en Europa Occidental a fines del siglo
XVIII, la liberación del CO
2
en la atmósfera –
como consecuencia de la combustión de
carburantes fósiles (carbón, petróleo y gas
natural)– ha aumentado exponencialmente.
Desde 1956 a la fecha, el carbono liberado
anualmente se ha incrementado en un 127%.
También se piensa que es posible que se
hayan l i berado grandes canti dades
adicionales de carbono en la atmósfera
durante el mismo período, la perturbación de
los suelos naturales y otras actividades
humanas. Desde 1957, el CO
2
atmosférico ha
aumentado aproximadamente en un 6%.
La importancia de este aumento es que
mientras que este gas casi no actúa sobre la
energía solar, es un importante absorbente y
emisor de radiación de onda larga y, como
consecuencia de la deforestación, produce un
efecto de cal entami ento conoci do como
efecto de invernadero.
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Los estudios realizados con modelos de
si mul aci ón del conteni do de CO
2
en l a
atmósfera podrí a traer aparejada un
aumento de temperatura media mundial
superficial del orden de 1,5 a 4,5 Cº. Ello
traería importantes consecuencias en la
circulación atmosférica y por ende, en la
precipitación y en la evaporación. Los modelos
de experimentación sugieren que las regiones
polares probablemente experimentarían un
mayor cal entami ento que l as regi ones
ecuatoriales, lo cual conduciría a cambios en
la circulación a gran escala de la atmósfera y
los océanos, con cambios concomitantes en
los campos de precipitación y temperatura
sobre muchas regiones del globo. Además,
un marcado calentamiento de las regiones
pol ares i nfl uenci arí a cl aramente l a
distribución de hielo y nieve, dando una
posibilidad de que desaparezca el bloque de
hielo antártico al menos durante el verano,
aumentando así el nivel del mar.
A l a preocupaci ón de una mayor
concentración de CO
2
en la atmósfera, en los
últimos tiempos se ha agregado una nueva
por el aumento de la concentración de otros
gases residuales, también liberados como
consecuencia de las actividades humanas,
con efectos radioactivos similares a los del
CO
2
y, por ende, capaces de generar impactos
sobre el cl i ma. Entre el l os fi guran l os
clorofluocarbonos (usados como agentes
refrigerantes en los envases de aerosol y
otros propósitos), al tetracloruro de carbono
y el metilcloroformo (usado como solvente
industrial) y otros componentes clorados que
evidentemente poseen tiempos de residencia
muy prolongados en la atmósfera. El oxido
nitroso también se identifica en la misma
categoría, en vista de la posibilidad de que
se acumule masivamente en la atmósfera en
el próxi mo si gl o, a través de l a
descomposi ci ón de l as componentes
nitrogenadas provenientes de las actividades
industriales, domésticas y agronómicas.
• Cambios en la superficie de la Tierra
Con el curso del tiempo, las superficies de
l os conti nentes han si do cada vez más
alteradas por medio de diversas actividades
del hombre.
En muchas regiones las áreas forestadas
están si endo el i mi nadas en aras de l a
agricultura; del mismo modo, el hombre ha
construido embalses y sistemas de irrigación,
ha trazado caminos y ha expandido las áreas
urbanas. Cada alteración de este tipo de la
superficie terrestre tiene el potencial de influir
sobre el clima en una escala local o regional.
Esta influencia surge a través de uno o más
de los siguientes efectos provocados por el
hombre:
1º) cambios en la rugosidad del terreno.
2º) cambios en las características térmicas
del suelo y en la transferencia de calor a la
atmósfera
3º) cambios en la capacidad de retención
de humedad del suelo, lo cual provoca que el
flujo de agua entre la superficie y la atmósfera
sea redistribuido en el espacio y en el tiempo.
4º) cambios de reflectividad del suelo
(albedo), lo cual gobierna la porción de
radi aci ón sol ar que se uti l i za para el
calentamiento de la superficie.
Tales influencias sobre el clima pueden ser
significativas a un nivel local. Su importancia
en escalas mayores es menos evidente y
debe, pues, ser clarificada por medio de
estudios apropiados del clima en una escala
regional o global.
• Contaminantes atmosféricos
Otro posible efecto humano en el clima
surge de la presencia de contaminantes
atmosféricos que se elevan hasta alturas del
orden de 15 a 30 Km (estratosfera) donde
existe la mayor concentración de ozono (O
3
).
Este constituye una forma inestable del
oxígeno (3 átomos en cada molécula), en
lugar de la forma estable habitual del oxígeno
presente en la atmósfera baja, donde cada
mol écul a conti ene 2 átomos. Exi ste un
proceso constante de creación y destrucción
del O3 producido por efecto de la radiación
sol ar ul travi ol eta entrante. Como
consecuencia de este proceso, gran parte de
la radiación ultravioleta de longitud de onda
más corta -de efectos nocivos para la vida
humana– no l l ega hasta l a superfi ci e
terrestre. Asi mi smo, el proceso de
descomposición del O
3
se produce con la
liberación de calor al medio y, por ende,
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mediados de agosto hasta mediados de
noviembre de cada año. Las mediciones
real i zadas con el satél i te NIMBUS7
demuestran que no solamente ha disminuido
el ozono sobre la Antártida sino que también
se nota una reducción significativa en un
cinturón latitudinal comprendido entre los 45º
y 70º de latitud sur. Las mediciones realizadas
con ozono –sondas de la estación japonesa
Syowa- indican que esta disminución de ozono
se produce en l a parte i nferi or de l a
estratosfera, entre 15 y 20 Km de altura
aproximadamente, zona donde se observa la
máxima concentración de este gas. Esta
si tuaci ón ha pl anteado a l a comuni dad
científica el interrogante acerca de si el
comportami ento actual de O3 sól o se
encuentra limitado a la Antártida y sus
alrededores o si ello constituye una llamada
de atención sobre posibles cambios futuros
a nivel global en la capa de ozono.
Otra pregunta inquietante se refiere a si
este fenómeno ha sido provocado por la
actividad del hombre o si el mismo obedece a
un ci cl o natural , desconoci do hasta el
presente. Precisamente, con el propósito de
escl arecer estos i nterrogantes, l a
Administración Nacional de Aeronáutica y del
Espacio de los EE.UU. (NASA) ha puesto en
marcha el Experimento de Ozono Antártico
(E.O.A). El mismo se realizó desde Punta
Arena (Chile) durante los meses de agosto y
septi embre de 1987 y en él parti ci pó,
especialmente invitada, una especialista de
ozono del Servicio Meteorológico Nacional
de nuestro país.
Aunque el análisis completo de los datos
recopi l ados durará muchos meses, l as
concl usi ones prel i mi nares de este
experimento arrojan algunas novedades
sobre el tema, como ser:
genera un efecto de calentamiento en la
atmósfera. Existe la inquietud de que si
ci ertos contami nantes, tal es como l os
cl orofl uorocarbono (uti l i zados como
propel entes en l os atomi zadores,
refri geradores, aparatos de ai re
acondicionado, solventes de limpieza, etc.) o
los óxidos de nitrógeno (liberados por las
aeronaves que real i zan vuel os de gran
altura) se concentran al nivel de la capa de
ozono, esto podría interferir con los procesos
naturales que ocurren en dicha capa debido
a las reacciones químicas que se producirán.
Como consecuencia, podrían ocurrir cambios
en la cantidad de radiación ultravioleta que
llega a la tierra lo cual podría afectar la vida
en el pl aneta. Además, el proceso de
calentamiento en la estratosfera podría verse
alterado, con sus posibles consecuencias para
el clima mundial.
Las estimaciones que actualmente se
poseen apoyan claramente la opinión de que,
si continúa la liberación en la atmósfera de
cl orofl uorocarbonos, se produci rá una
importante reducción del O
3
atmosférico. Se
cree que una reducción del 15% en el O
3
originaría un aumento de aproximadamente
el 30% de la radiación ultravioleta que llega
a l a superfi ci e terrestre. Debi do a l a
complejidad de las acciones mutuas que se
producen en la atmósfera baja (troposfera) y
atmósfera media (estratosfera), no es posible
actualmente deducir con seguridad cuáles
podrían ser todas las consecuencias de estos
cambios en el clima de la Tierra.
Por otra parte, las mediciones efectuadas
en los últimos años en la Antártida han
permitido constatar una disminución en la
columna de ozono sobre esta región del
orden de un 40%. Esta reducción, que viene
si endo observada desde 1957, ocurre
durante l a pri mavera antárti ca desde
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1º) al presente, la disminución global del
ozono se estima en un 50%
2º) de las diversas teorías consideradas
como posible causa de este fenómeno, ha
cobrado fuerza l a que consi dera como
pri nci pal responsabl e del mi smo a l os
cl orofl uorocarbonos y a l as sustanci as
halogenadas, los cuales tienen una acción
más deci si va sobre el ozono bajo l as
condi ci ones cl i máti cas pol ares (se ha
constatado que el mismo fenómeno también
ocurre en el polo norte).
Si bien el experimento ya ha finalizado,
diversos países continúan con el programa de
investigación sobre ozono antártico. En apoyo
al mismo, el Servicio Meteorológico Nacional
ha instalado, en 1987, un espectrofotómetro
Dobson (instrumento utilizado para determinar
l a canti dad total de O
3
presente en l a
atmósfera) en el Centro Meteorol ógi co
Antártico “Vicecomodoro Marambio” y durante
los años 1994 y 1995 equipos similares en
Ushuaia y Comodoro Rivadavia.
• Partículas atmosféricas (aerosol)
Todavía existe otro posible efecto de las
actividades del hombre en el clima mundial,
como consecuencia de la constante y creciente
inyección en la atmósfera de polvo y de otras
partículas efluentes de una gran variedad de
acti vi dades humanas. Muchas de el l as
producen polvo, humo y gases (como dióxido
de azufre) que luego son convertidos en
partículas por medio de diversos procesos que
tienen lugar en el seno de la atmósfera.
Como resul tado del control de l a
contami naci ón ambi ental real i zado por
muchas naciones, la liberación a la atmósfera
de partículas grandes ha disminuido en las
últimas décadas. Sin embargo, las partículas
pequeñas (menores de 1 micrón) se siguen
produci endo en grandes canti dades (o
desarrollándose posteriormente a partir del
dióxido de azufre) y ellas pueden tener
efectos muy importantes sobre el pasaje de
la radiación solar a través de la atmósfera.
Además de l os menci onados, exi sten
muchos más efectos posibles sobre el clima
debi do a l as acti vi dades humanas. Así ,
acti vi dades como l a construcci ón de
ciudades, el desarrollo de proyectos hídricos,
el exceso de pastoreo en regi ones
semiáridas y la consiguiente desertificación,
las actividades militares, etc. pueden, sin
duda, produci r al teraci ones en el cl i ma
regional o mundial.
Por l o tanto, tal es posi bl es efectos
deberán ser estudiados con una atención
cada vez mayor si se desea que l a
planificación de ciertas actividades en el
futuro puede realizarse sin que se produzcan
efectos adversos no deseados en el clima y,
por ende, en el bi enestar humano. Las
esti maci ones presentes sugi eren que
nuestro destino climático continuará siendo
dictado principalmente por los procesos
geofísicos naturales, por lo menos hasta el
fin del presente siglo. A partir de allí el propio
hombre poseerá la llave para el desarrollo
del clima mundial.
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EL PROGRAMA MUNDIAL DEL CLIMA
La creciente demanda de recursos por
parte de una población mundial cada vez
mayor, que clama por mejores condiciones de
vi da, ha traí do aparejada l a urgente
necesidad de desarrollar una estrategia
global para alcanzar una mayor comprensión
y un uso racional del clima.
La Organización Meteorológica Mundial
(OMM), en su cal i dad de Organi smo
especi al i zado de l as Naci ones Uni das,
comprendió rápidamente esa necesidad y,
haciéndose eco de la inquietud de los pueblos
del mundo, lanzó en el año 1979 el Programa
Mundial del Clima, el cual tiene como metas
los siguientes grandes objetivos:
• mejorar la obtención y disponibilidad de
datos climáticos.
• reconocer, por medio de la investigación,
el funcionamiento del sistema climático y su
sensibilidad a los cambios externos (naturales
o antropogénicos) a los fines de su predicción;
• estudiar los impactos del clima sobre el
hombre y del hombre sobre el clima, llevando
a cabo una vigilancia climática adecuada;
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METEOROLOGI CO
NACI ONAL
• aplicar los conocimientos climáticos para
que planificadores y responsables de la
adopción de decisiones puedan reducir la
vulnerabilidad de la sociedad a los extremos
climáticos adversos, teniendo en cuenta,
además, que el clima es un recurso natural
que sabiamente usado puede contribuir en
gran medida al bienestar económico y social
del hombre.
La realización del Programa Mundial del
Clima y su transformación en una amplia gama
de actividades nacionales e internacionales
supone para la comunidad meteorológica un
desafío sin precedentes. En verdad, ello
supone un desafío para toda la ciencia puesto
que, si bien los problemas tienen un alto
conteni do meteorol ógi co, el l os no son
puramente meteorológicos sino que abarcan
sistemas complejos en los que intervienen el
medio ambiente y la ecología, y para los que
se requerirán conocimientos tanto de la
fotoquímica de la atmósfera superior como de
la química de las profundidades del océano,
astronomía y física solar y al mismo tiempo
de la física terrestre; conocimiento de las
interrelaciones entre los procesos que tienen
lugar en la biosfera cuando ésta recibe el
impacto de los asentamientos humanos y sus
efectos sobre la composición química de la
atmósfera; conocimientos de las propiedades
radiativas de los gases y de la dinámica de
los fluidos geofísicos; etc.
No cabe duda que este desafí o será
aceptado y que, con la ayuda y dirección de
la OMM, la comunidad mundial de científicos
llevará a cabo las difíciles tareas que debe
emprender para al canzar l os l ogros
propuestos.
Una de l as grandes real i zaci ones ya
alcanzadas por este Programa ha sido el
establecimiento de una Vigilancia Climática
Mundial implementada a partir de 1984 por
la OMM, la cual publica mensualmente un
Boletín Climatológico Mundial con abundante
i nformaci ón sobre l as anomal í as de l os
principales elementos climatológicos en todo
el mundo. Nuestro país realiza una tarea
similar, aunque más modesta y restringida al
ambiente nacional, a través del Boletín
Climatológico Mensual que edita el Servicio
Meteorológico Nacional.
CONCLUSIONES
El clima continuará variando y cambiando
debido a causas naturales y antropogénicas.
La investigación está poniendo de manifiesto
muchas características fundamentales de los
cambios climáticos que se han producido en
el pasado, y facilitando las bases para poder
hacer proyecciones sobre el clima futuro. Las
causas de las variaciones climáticas día a día
se van comprendiendo mejor, pero todavía
exi ste l a i ncerti dumbre con respecto a
muchas de ellas y a su relativa importancia.
No obstante ello, existe ya una necesidad
inmediata de que los países utilicen los
conoci mi entos que actual mente poseen
sobre el clima y las variaciones climáticas en
l a pl ani fi caci ón del desarrol l o soci al y
económico.
Para si nteti zar esta enorme
responsabilidad, sería difícil hallar palabras
más elocuentes que las de la conclusión de
la Declaración de la conferencia Mundial del
Clima, celebrada en Ginebra en febrero de
1979: “La supervivencia de la humanidad a
largo plazo depende de que se logre la
debi da armoní a entre l a soci edad y l a
naturaleza. El clima no es sino una de las
características de nuestro medio ambiente
natural, el cual debe utilizarse sabiamente.
Todos los elementos del medio ambiente
ejercen acciones mutuas entre sí, tanto
localmente como a distancia. Por lo tanto, la
degradación del medio ambiente en cualquier
país o zona geográfica debe constituir una
grave preocupación para la sociedad ya que
puede influir en el clima de cualquier otro
lugar. Los países de todo el mundo deben
trabajar juntos para preservar la fertilidad
de los suelos, para evitar toda utilización
indebida de los recursos hídricos, de los
bosques y de los pastizales, para detener la
deserti f i caci ón y para reduci r l a
contaminación de la atmósfera y los océanos.
Estas medidas que han de adoptar los países
requerirán gran determinación y recursos
materiales adecuados, y solamente tendrán
significado en un mundo en paz”.
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