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INTRODUCCIÓN

A través de la presente monografía se trata de interpretar y analizar
parte del Libro VI del Código Civil Peruano de 1984 con los artículos relativos a
la inejecución de las obligaciones, contenidos en el Título IX de la Sección
Segunda. Dicho Título se encuentra dividido en tres capítulos: el primero trata
de las disposiciones generales sobre la inejecución de las obligaciones; el
segundo sobre la mora, tanto del deudor como del acreedor; y el tercero de las
obligaciones con cláusula penal. Pero en este caso nos abarcaremos en el
tema caso fortuito que está dentro de la inejecución de las obligaciones.
El incumplimiento de la obligación puede tener origen en causas
independientes de la voluntad del deudor, extraordinarias imprevisibles e
irresistibles, dando lugar a lo que en el Derecho se llama caso fortuito o fuerza
mayor, la cual tienen cierta diferenciación pero los efectos de ambas figuras
serán siempre los mismos, es decir, exoneran de responsabilidad al deudor
que incumple su obligación. Es así, que se puede establecer que tanto el caso
fortuito como fuerza mayor son posteriores al nacimiento de una determinada
obligación.
Lo que se busca con el presente trabajo es enriquecer el conocimiento
de estudiantes y con ello mostrar los diferentes comentarios de distintos
autores y de grandes co- autores que tuvieron la oportunidad de estar frente al
proyecto del nuevo Código Civil de 1984.








ANTECEDENTES HISTÓRICOS
EL CASO FORTUITO
Deriva del latín casus fortitus que significa afectado por o casual, Llámese así
el suceso que no ha podido preverse o que, previsto no ha podido evitarse. Los
casos fortuitos lo mismo que los de fuerza mayor, pueden ser producidos por
la naturaleza o por el acto del hombre. Teóricamente, sin embargo, cabe hacer
una distinción. Así, se considera que el caso fortuito alude solo a los accidentes
naturales –lo que en el Derecho anglosajón se denomina “Act of God” (hecho
de Dios)-; en cambio, la fuerza mayor involucra tanto los actos de terceros
como los atribuibles a la autoridad –denominados en el Derecho anglosajón
“Act of Prince” (hecho del príncipe).
Para algunos autores no existe diferencia ni teórica ni practica entre hecho
fortuito y la fuerza mayor, ya que esta ultima también es consecuencia de un
hecho imprevisible, jurídicamente, la distinción entre una y otra tiene escasa
importancia, ya que ambas pueden ser justificativas del incumplimiento de una
obligación.
Desde el derecho romano, y posteriormente desde los glosadores se ha tratado
de diferenciarlos. En el derecho romano se caracterizo el caso fortuito por la
imposibilidad de ser previsto y la fuerza mayor por la imposibilidad de ser
superada, vencida. Incluso para algunos, caso fortuito es el que no ha podido
preverse y fuerza mayor el que previsto no ha podido evitarse.
La distinción del derecho romano fue mantenida por PLANIOL Y RIPERT, para
el cual, caso fortuito es el obstáculo de carácter accidental e imprevisto que
impide el cumplimiento de la obligación y que se debe al azar y fuerza mayor
constituye la índole invencible del obstáculo que hace que el deudor no pueda
nunca triunfar sobre dicho obstáculo

STOLFI, indica las dos principales doctrinas relativas a esta distinción
1. Para los glosadores la distinción corresponde a la de las dos clases de
casos, representando los riesgos y peligros no comunes, ordinarios e
insólitos: la fuerza mayor opera en estos últimos, representando los
riesgos no comunes susceptibles de preverse; el caso fortuito
corresponde, a su vez, a los peligros ordinarios en una clase
determinada de negocios
2. Según otros las dos expresiones representan dos fases del mismo
acontecimiento. Aun admitiendo que el caso fortuito sea el


acontecimiento natural que hace imposible la prestación puede
calificársele también como fuerza mayor, en cuanto ha constituido un
obstáculo insuperable para que el deudor pudiera realizarla. Esto
explica por que la ley habla acumulativamente del caso fortuito y de la
fuerza mayor (se refiere al artículo 1226º del C.C. ITALIANO)

ALFREDO COLMO opina que deben sentarse las siguientes normas: que solo
hay “casus” ante un hecho exterior y objetivo, que sea extraordinario y de una
magnitud que lo hago notorio o público lo que deberá demostrar el mismo
deudor; acreditados estas circunstancias surge la presunción a favor del
deudor sin perjuicio de que el acreedor la destruya mediante prueba en
contrario. El “casus” entraña la irresponsabilidad del abogado solo en
circunstancias especiales e implica un asunto de grado y no especial que el
juez, debe apreciar en cada situación dentro de los principios del fondo
establecidos. Lo que importa es que el obligado demuestre su plena
inculpabilidad, a menos que aun sin culpa suya sea legalmente responsable.
En caso que aún pudiera hacerlo, se entiende en la doctrina y la mayor parte
de la legislación que el deudor deberá acreditar haber empleado todos los
recursos a su alcance para evitarlo, aunque, obrando compelido por
circunstancias externas, o si se quiere, ajenas a su voluntad, el efecto
inevitable fuese previsible. En caso que se pudiera cumplir pero de manera
más difícil u onerosa, en la doctrina y códigos no se involucra aún el caso
fortuito. Lo cierto es que el hecho debe ser de tal naturaleza que el deudor
resulte impotente para impedir sus efectos.
Por ejemplo, la caída de un rayo en Lima (Perú) puede considerarse un caso
fortuito que destruyendo la cosa que deba entregar coloque al deudor
involuntariamente en la imposibilidad de cumplimiento (a decir verdad, estos
fenómenos meteorológicos casi nunca ocurren en Lima, sólo hubo una vez en
los últimos 30 años). Pero, si en cambio, nos situamos en Roma (Italia), un
lugar donde las tempestades son frecuentes y en que los edificios por tal causa
tienen pararrayos; y se han depositado sustancias inflamables en un sitio que
no los tiene, podría decirse con toda razón que la destrucción de la cosa pudo
evitarse.
Otros autores estiman que el caso fortuito guardan mayor relación con los
hechos de la naturaleza, por ejemplo, el desbordamiento de un rio, los
terremotos, las tempestades, las pestes, los incendios; en tanto que la fuerza
mayor se originan en hechos licito o ilícitos del hombre, como la guerra, la
coacción material y otros similares.



La teoría de EXNER ha alcanzado gran boga: que al aludir al caso fortuito y
fuerza mayor de la explotación comercial y su influencia en contratos
celebrados con ocasión de aquella, no exonera al comerciante o empresario de
lo que para este autor son acontecimientos imprevisibles cuya causa radica en
la misma explotación. Apunta en cierto modo a consagrar la regla de que el
comerciante asume las consecuencias del caso fortuito que obedece al riesgo
de ella. Constituye, entonces, un antecedente valioso de la responsabilidad en
lo que concierne a los accidentes de trabajo .Aquello que es irresistible significa
que el deudor, bajo toda circunstancia está impedido de poder cumplir. No
podrá superar el obstáculo que se le opone y por consiguiente se halla en la
absoluta imposibilidad de ejecutar la obligación. Es decir que se conjugan dos
factores: lo inevitable del acontecimiento y la imposibilidad que provoca para
cumplir con la prestación.

El nuevo Código Civil el cual se promulgo en el año 1984 introduce en el
Libro VI un cambio importante respecto a la sistemática del Código Civil de
1936. Tanto las normas sobre la mora, consignadas por este Código entre las
disposiciones del pago, como las obligaciones con cláusula penal ..-legisladas
como una de las modalidades de las obligaciones, se trasladan al título
referente a la inejecución de las obligaciones, dado que las reglas sobre ambas
instituciones operan únicamente en los casos de inejecución o de cumplimiento
parcial, tardío o defectuoso de la obligación.
El artículo 1315, precepto novedoso en la legislación peruana, define los
casos fortuitos o de fuerza mayor como causas no imputables, atribuyéndoles
las características de eventos extraordinarios, imprevisibles e irresistibles.
La norma tiene su origen en los artículos 1148 del Código francés, 514
del Código argentino, 1148 del Código dominicano, 1042 de Código Italiano y
1059 del Código brasileño de 1916.
Luego del análisis histórico del tema, podremos decir que lo normado en
el código civil de 1984 se ha basado en códigos de distintos países, por lo tanto
el caso fortuito como fuerza mayor rigen hace años en nuestra legislación pero
hasta el momento ni uno de los códigos peruanos le ha dado una definición
exacta a lo que es caso fortuito y fuerza mayor, todos los conceptos que se
verán a lo largo de la monografía serán basadas en doctrinas.






INEJECUCIÓN DE OBLIGACIONES

ARTÍCULO 1314º.- Quien actúa con la diligencia ordinaria requerida, no
es imputable por la inejecución de la obligación o por su cumplimiento
parcial, tardío o defectuoso.
En este artículo se establece la pauta de inimputabilidad, dada por el concepto
de la culpa. Si bien en el texto no se menciona expresamente el término culpa,
se infiere nítidamente que su presencia es requerida para atribuir imputabilidad,
al disponer que no es imputable por las consecuencias del incumplimiento
quien actuó con la diligencia ordinaria requerida. Se concluye entonces que
quien no actúa con la diligencia ordinaria requerida sí es imputable de la
inejecución o cumplimiento parcial, tardío o defectuoso de la obligación. En
este caso la responsabilidad de la inejecución de la obligación es de tipo
subjetivo.
Parece claro, entonces, que en la ausencia de culpa el deudor no está obligado
a probar el hecho positivo del caso fortuito o de fuerza mayor, esto es la causa
del incumplimiento debida a un evento de origen extraordinario, imprevisto e
inevitable. En la ausencia de culpa, el deudor está simplemente obligado a
probar que actuó con la diligencia requerida, sin necesidad de demostrar el
acontecimiento que ocasionó la inejecución de la obligación. La ausencia de
culpa se prueba acreditando la conducta diligente; a diferencia del evento
fortuito, cuya prueba, a veces más severa, requiere identificar el acontecimiento
y otorgarle las características señaladas de extraordinario, imprevisible e
irresistible.
Para Cabanellas, el término diligencia ostenta múltiples significados jurídicos:
cuidado, celo, solicitud, esmero, desvelo en la ejecución de alguna cosa, en el
desempeño de una función, en la relación con otra persona, etc.
En conclusión, es que el deudor solo debe demostrar su conducta diligente
para quedar exonerado de responsabilidad, salvo que la ley o el pacto exijan la
presencia del caso fortuito o de fuerza mayor. En esta última hipótesis habrá
que identificar el acontecimiento que impidió que se cumpliera la obligación, y
probar sus características de extraordinario, imprevisible e irresistible. Si una
persona emplea la “diligencia ordinaria requerida por las circunstancias”, y a
pesar de ello deja de cumplir con la obligación asumida, resulta razonable que
tal particularidad u ocurrencia sea considerada como una determinante de la
ruptura de la relación causal.




ARTÍCULO 1315º.- Caso fortuito o fuerza mayor es la causa no
imputable, consistente en un evento extraordinario, imprevisible e
irresistible, que impide la ejecución de la obligación o determina su
cumplimiento parcial, tardío o defectuoso.

El artículo en mención expresa que tanto el caso fortuito, como la fuerza
mayor, consisten en acontecimientos extraordinarios, imprevisibles e
irresistibles para el deudor y desde luego, independiente de su voluntad. En
todo caso fortuito o de fuerza mayor hay ausencia de culpa. Estos eventos
configuran, definitivamente, causas no imputables.
Con el fin de evitar posibles confusiones, conviene precisar términos:
Acontecimiento extraordinario.- Es todo aquél que sale de lo común, que no
es usual, son circunstancias extraordinarias y no ordinarias ni normales. Lo
contrario a lo común es la excepción, entonces decimos que el hecho debe ser
excepcional, lejos de lo que en forma normal o natural se espera que ocurra.

Evento imprevisible.- El hecho es imprevisible cuando supera o excede la
aptitud normal de previsión del deudor en la relación obligatoria. En otras
palabras el deudor tiene el deber de prever lo normalmente previsible, lo que
equivale a decir que el acreedor puede exigir un nivel mínimo de previsión.
La previsión debe considerarse al tiempo de contraerse la obligación. El
requisito de la previsión se exige cuando el deudor no previó lo que debía, o
cuando, habiendo previsto el acontecimiento, se obliga a algo que
presumiblemente iba a ser imposible. En ambos casos el acontecimiento es
imputable al deudor, pues equivale a un hecho suyo.
Pero la previsibilidad no debe apreciarse en abstracto, porque si así lo
hiciéramos prácticamente todo acontecimiento sería previsible y no existiría,
por tanto, el caso fortuito o de fuerza mayor. El acontecimiento es imprevisible
cuando los contratantes no tienen motivos atendibles para presumir que éste
vaya a suceder. La noción de imprevisibilidad se aprecia, pues, tomando en
consideración todas las circunstancias de la obligación. La rareza, el carácter
anormal del evento, las remotas posibilidades de realización, configuran el caso
fortuito o de fuerza mayor.
Acontecimiento irresistible.- Se presenta al momento de cumplirla porque si
el acontecimiento fuera irresistible desde el momento en que se contrajo la
obligación, el acto jurídico sería nulo, porque tendría objeto imposible.


El que un evento sea irresistible quiere decir que la persona es impotente para
evitarlo; no puede impedir, por más que quiera o haga su acaecimiento.
En síntesis, el acontecimiento ajeno a la voluntad del deudor debe originarse
en una causa extraña a su voluntad, se trata pues de un hecho que no proviene
directamente de su persona, ni tampoco de un acto que él no realice en uso de
su libertad, discernimiento, conciencia, voluntad o intención. Para que el caso
se configure como caso fortuito o fuerza mayor es necesario que él sea
imprevisto e irresistible para el deudor y, además, independiente de su
voluntad. La imprevisibilidad e irresistibilidad le conceden el atributo adicional
de extraordinario.

ARTÍCULO 1316º.- La obligación se extingue si la prestación no se
ejecuta por causa no imputable al deudor.
Si dicha causa es temporal, el deudor no es responsable por el retardo
mientras ella perdure. Sin embargo, la obligación se extingue si la causa que
determina la inejecución persiste hasta que al deudor, de acuerdo al título de la
obligación o a la naturaleza de la prestación, ya no se le pueda considerar
obligado a ejecutarla; o hasta que el acreedor justificadamente pierda interés
en su cumplimiento o ya no le sea útil.
También se extingue la obligación que sólo es susceptible de ejecutarse
parcialmente, si ella no fuese útil para el acreedor o si éste no tuviese
justificado interés en su ejecución parcial. En caso contrario, el deudor queda
obligado a ejecutarla con reducción de la contraprestación, si la hubiere.
Este artículo nos indica que la imposibilidad temporal, por causa no imputable
al deudor, no amerita responsabilidad por el retardo en el cumplimiento de la
obligación. La obligación por lo demás, se extingue también, sin
responsabilidad para el obligado, cuando el retardo es de tal naturaleza que el
deudor no puede ya ser considerado obligado a cumplirla, el acreedor pierde
interés en ella o ésta se torna inútil.
Cabe agregar que las hipótesis a las que hace referencia este articulo son las
de una imposibilidad sobrevenida, que se produce después de formada la
relación jurídica. Esta imposibilidad no se origina desde luego, por dolo o culpa
del obligado, ella obedece a una causa no imputable que emerge después de
la formación del vínculo obligatorio. Por ello, en estos casos el obligado es
inimputable.




Efectos del caso fortuito
El efecto fundamental esta señalado en el vigente código de 1984, en su
artículo 1317, cuyo texto es el siguiente: ¨El deudor no responde de los daños y
perjuicios resultantes de la inejecución de la obligación, o de su cumplimiento
parcial, tardío o defectuoso por causas no imputables, salvo que lo contrario
este previsto expresamente por la ley o por el titilo de la obligación.
El fundamente de este hecho radica en que realmente existe para el deudor
imposibilidad de ejecución de la obligación. Esta norma es la confirmación a su
vez, de lo preceptuado por el art. 1316 del mismo código, cuyo texto hemos
transcrito anteriormente.
La Dra. Delia Revoredo comenta el art. 1317: ¨Este artículo establece que el
deudor no responde de los daños y perjuicios resultantes de la inejecución de
la obligación o de su cumplimiento parcial, tardío o defectuoso por causas no
imputables, salvo que lo contrario este previsto por la ley o por el título de la
obligación.
El precepto se inspira en los artículos 1147 del código francés; 1105 del
español; 889 del código argentino; 1604, cuarto párrafo y 1732 del C.C.
Colombiano; 1105 del Cubano y otros… La norma también tiene origen en el
artículo 1319 del C.C. peruano de 1936.
Ella prevé que el obligado como regla general, no responde por los daños y
perjuicios, derivados de la inejecución por causas no imputables, salvo que así
lo establezca expresamente la ley o el pacto entre las partes. Es posible, en
efecto, que la norma legal atribuya responsabilidad al obligado, aun cuando la
inejecución de la obligación o su cumplimiento parcial, tardío o defectuoso
obedezca a causas no imputables. También es posible que tal responsabilidad
se atribuya por pacto. La estipulación-de ascendencia romana-se sustenta en
el principio de la libertad de las convenciones, ya que no compromete el orden
público. En estos casos, el deudor desempeña en cierta forma, el papel de
asegurador, pues, libera al acreedor de los riesgos. Los contratantes, en
consecuencia, están en aptitud de convenir válidamente que el deudor
responderá de los daños y perjuicios resultantes de la inejecución de la
obligación, aun cuando esta tenga su origen en una causa no imputable. Por
tratarse de una regla excepcional, ella debe constar en forma indubitable en el
contrato.






Responsabilidad del deudor aun concurriendo el caso fortuito
Si bien como regla general, concurriendo el caso fortuito o la fuerza mayor,
estos hechos no generan responsabilidad alguna para el obligado o en razón
de que la obligación de extingue por falta de objeto; sin embargo y,
considerando que toda regla tiene o puede tener su excepción o sus
excepciones, podría ocurrir que el deudor resulte responsable frente al
acreedor aun concurriendo el caso fortuito o también la fuerza mayor y esto
puede producirse en los dos aspectos siguientes:
1). Por acuerdo de las partes.- se trata de un pacto de garantía que
salvaguarda al acreedor de los efectos del caso fortuito; no hay ninguna razón
para que el deudor pueda voluntariamente asumir la responsabilidad, de la
misma manera como pudiera pactarse que el mismo deudor no responda al
acreedor, si incurre en culpa. Sin embargo, como este acuerdo impone una
obligación contraria a la señalada en la ley, tiene necesariamente que ser
expreso. Pero el mismo alcance de la estipulación debe interpretarse
restrictivamente, comprendiendo solamente los casos fortuitos de carácter
ordinario, mas no a los extraordinarios.
2). Por disposición legal.- Hay casos expresamente determinados por la ley.
Verdaderamente se trata de culpas legalmente presuntas. En el código
tenemos algunas disposiciones que contemplan estos diferentes casos de
excepción a la no responsabilidad del deudor, concurriendo el caso fortuito.
Art. 1336 ¨El deudor constituido en mora responde por los daños y perjuicios
que irrogue por el retraso en el cumplimiento de la obligación, y por la
imposibilidad, sobreviniente, y por la imposibilidad sobreviniente aun cuando
ella, obedezca a causa que no le sea imputable. Puede sustraerse a esta
responsabilidad probando que ha incurrido en retraso sin culpa, o que la causa
no imputable habría afectado la prestación, aunque se hubiese cumplido
oportunamente¨.









Relatividad de ciertos hechos para ser considerados como casos
fortuitos
La estimación del caso fortuito es una cuestión circunstancial, de hechos, como
la cuestión de culpa, razón por la que está confiada, encomendada al arbitrio
judicial. Cuando la ley habla del caso fortuito como generador del trascendental
efecto de eximir de responsabilidad al obligado, no se coloca en el supuesto de
aquellos hechos de la naturaleza que podrían ser considerados como
normales.
El caso fortuito es una cuestión relativa: un mismo hecho puede ser
considerado unas veces y otras no, según las circunstancias concurrentes.
Tenemos como ejemplo del aletazo de una ballena dado a una embarcación
pequeña; se apreciará favorablemente al deudor; no así si el aletazo ha sido
dado a una nave de gran tonelaje. Como expresa José León Barandiarán, la
cuestión se resuelve claramente: ¨se exime de responsabilidad al deudor
cuando se hiciera materialmente imposible la prestación debida y no
simplemente por el hecho de lo dificultado o el inconveniente de resultar la
prestación más onerosa.
En conclusión, las características de extraordinario, imprevisible e irresistible
constituyen simples derroteros para el juez; su facultad de apreciación es
amplia y debe examinar todas las circunstancias.
Usualmente-tal como lo exige el artículo 1314, el deudor solo debe probar que
ha actuado con la diligencia requerida, vale decir, sin culpa, para quedar
exonerado de la responsabilidad. El término diligencia ostenta múltiples
significados jurídicos: cuidado, solicitud, celo, esmero, desvelo en la ejecución
de alguna cosa, en el desempeño de una cosa, en la relación con otra persona,
etc.


Factores de determinación de responsabilidad
Lo normal es que una obligación se cumpla voluntariamente por el deudor, en
forma completa y oportuna. Sin embargo, hay dos hechos que atentan contra
el debido cumplimiento de una obligación: el retardo, que puede presentarse en
el cumplimiento de cualquier obligación, sea de género o de especie o cuerpo
cierto; y la inejecución o imposibilidad de cumplir con una obligación de especie
o cuerpo cierto. Para determinar las consecuencias del retardo o de la
inejecución es necesario analizar la conducta del deudor; para esto debemos
distinguir entre:


•El dolo: conducta antijurídica consciente y querida por el deudor; definida
como un acto u omisión voluntaria del deudor que retarda o impide la ejecución
de una obligación, hecha con el propósito de beneficiarse o de ocasionar daño
al acreedor. Siempre se responde del dolo; además éste no se presume, si al
acreedor interesa deberá probar que hubo dolo del deudor.
En doctrina, Raymundo Salvat dice: “ el dolo del deudor consiste en la
inejecución voluntaria de la obligación con el propósito de perjudicar al
acreedor”. El dolo no es solo la intención de causar un daño, es también la
intención de no cumplir, aunque al proceder así el deudor no tenga en mira
causar un daño.(tratado de derecho civil argentino, obligaciones en
general,pag.126)
•La culpa: cuando el deudor por negligencia, omite ejecutar la prestación
prometida, en el caso de las obligaciones de no hacer, incurre en culpa. El
resultado dañoso, no querido por el deudor, obedece pues a su imprudencia,
torpeza o , en general a su falta de diligencia.

La doctrina nacional recoge las más variadas definiciones de la culpa, pero
todas coinciden en señalar la característica de falta de diligencia en el deudor.
Jose León Barandiarán dice que: “culpa, en el sentido lato, es toda violación de
un deber jurídico. Cuando consiste en la falta de diligencia en el cumplimiento
de las obligaciones, es culpa contractual”(cita en Osterling , pag. 357)
Para Jorge Eugenio Castañeda nos dice: la culpa consiste en la falta de
diligencia de una persona en el cumplimiento de la obligación; la culpa resulta
de la negligencia, imprudencia o torpeza del deudor, quien incumple sin
intención su obligación.(cit. En inejecución de las obligaciones de Osterling,
pag. 375)
 Supuesto de ausencia de dolo y culpa
Los supuestos en los que se le atribuye responsabilidad por la inejecución de
las obligaciones a una de las partes deben implicar una actuación dolosa o
culposa del obligado. Cuando el incumplimiento no se debe a una actuación
dolosa o culposa, es porque se han presentado otros factores que generan el
incumplimiento. Estos factores son denominados supuestos de ausencia de
dolo y culpa, y son los siguientes:





 Caso fortuito: el caso fortuito es aquel que se deriva del azar y consiste
en un acto extraordinario, imprevisible e irresistible que ocasiona el
incumplimiento de la obligación o genera su cumplimiento parcial, tardia
o defectuosa.
 Fuerza mayor: los casos de fuerza mayor son aquellos producidos por
un acto en el que ha intervenido una voluntad humana ajena a la de las
partes de la relación jurídica y que es de naturaleza imprevisible e
irresistible, originando que el obligado se vea compelido a incumplir con
su obligación o a cumplirla de manera parcial, tardía o defectuosa.
Cuando se produce alguno de estos supuestos, la responsabilidad por el
incumplimiento del contrato no le corresponde al obligado.

La Prueba del caso fortuito

La regla general en Derecho de Obligaciones y es la de que todo
incumplimiento y toda mora se presume que son imputables a culpa del
obligado, del deudor; en efecto prescribe el art. 1329 “Se presume que la
inejecución de la obligación, o su cumplimiento parcial, tardío defectuoso,
obedece a culpa leve del deudor”. Este dispositivo del actual Código de 1984 y
los tres que le siguen: (Arts. 1329 a 1332) se refieren como anota su exposición
de motivos a materia probatoria. Es importante importante tener presente la
opinión de nuestros legisladores autores del articulado que conforma el capítulo
primero de disposiciones generales del Título IX de inejecución de
obligaciones. Con referencia a la prueba del caso fortuito, y la prueba en la
inejecución de las obligaciones se dice: “El Código Civil de 1852 en su art.
1268 que la culpa no se presumía y, por tanto, que ésta debía ser probada por
el acreedor”
Sin embargo recién en el código de 1936. Cuando se incumple la obligación o
se ejecuta en forma tardía parcial o defectuosa, se presume que ello obedece a
culpa del deudor, y toca a éste, por consiguiente demostrar su inculpabilidad.
Se trata, entonces de una presunción Juris Tantum. Este principio se infiere del
art. 1326 del C.C. del 36 que exige probar su inculpabilidad al deudor obligado
a entregar la cosa que se ha destruido o perdido por caso fortuito o fuerza
mayor. Y decimos que el principio se infiere de la norma comentada, porque el
Código alude tan sólo al caso fortuito o fuerza mayor, no así a la causa no
imputable; y porque únicamente prevé “la entrega de la cosa”, omitiendo, por
tanto el referirse a numerosas obligaciones de hacer y a todas las obligaciones
de no hacer.

“Sin embargo, la filosofía que subyace en el Código Civil de 1936, es la misma
que inspira los artículos 1329 y 1330 del nuevo Código”.


El articulo 1329 como claramente se desprende de su texto, determina la
presunción de que la ejecución de la obligación o su cumplimiento parcial,
tardío, o defectuoso obedece a culpa leve del obligado, salvo prueba en
contrario. Como se trata de una presunción juris tantum, el deudor puede
exonerarse, probando su inculpabilidad, salvo que la ley o el pacto exijan la
prueba del caso fortuito o fuerza mayor.

COMPARACIÓN

En nuestra legislación los términos de caso fortuito y fuerza mayor no lo
definen ni lo diferencian de manera explícita, sin embargo trataremos de hacer
una diferencia con la doctrina clásica romana entre otros.
La Ley dispositiva normalmente exime ambos casos, pero se permite que se
pacte en el contrato la responsabilidad en el caso fortuito.

Caso fortuito

Fuerza mayor
El caso fortuito proviene de
acontecimientos o hechos de la
naturaleza.

Caso fortuito es lo objetivo del hecho
extraordinario.


Se da en el origen.

Tiene una imposibilidad relativa o
sea, la que obstaculiza la acción del
deudor considerada en sí mismo,
visto como el buen padre de familia
común, cuya voluntad mejor
dispuesta o mejor utilizada habría
podido obtener el resultado deseado.

Es el obstáculo que una fuerza
extraña al hombre le opone en el
cumplimiento de una prestación o
que se lo impide; en cambio.


La fuerza mayor reside en los
hechos del hombre, pero inevitables
para el deudor.

La fuerza mayor es lo subjetivo de la
imposibilidad de prever, o sobre todo
de evitar, el caso fortuito.

Se da en su efecto.

Tiene una imposibilidad absoluta.
Consistente en un obstáculo
invencible.





Es un obstáculo interno, proveniente
de las condiciones mismas e que la
prestación debía ejecutarse, como
un accidente imprevisto.



APLICACIONES PRÁCTICAS

1.- Si el accidente fue inevitable pero previsible significa cierta asunción de
riesgos y ello implica culpabilidad. Por ejemplo, el caso de la pelota que
aparece rodando por la calzada que nos indica o nos debe alertar de que a
continuación posiblemente aparecerá un niño corriendo para recogerla.
Si el accidente fue imprevisible pero evitable también hay responsabilidad del
conductor. Por ejemplo, no se puede prever la aparición de un animal sobre la
calzada, pero en una vía recta con suficiente visibilidad que permite realizar
una acción evasiva correcta, y a pesar de ello ocurre el accidente podríamos
encontrarnos ante una falta de atención o ante una falta de pericia del
conductor, y por tanto, ante una presunta responsabilidad.

2.- Quedan excluidas la causas que no se pueden evitar pero sí prever, que se
denominan caso fortuito, y las negligencias, que son casos que sí se pudieron
evitar, ejemplo: Si una persona tiene contratado un viaje al Caribe en una
agencia de viajes y se sabe que un huracán va cruzar esa zona. No se puede
evitar que el huracán devaste esa zona pero sí puede anular el viaje al cliente y
devolverle el dinero. En este caso a la empresa aérea no se le puede exigir el
resarcimiento por el incumplimiento de la obligación, ya que sería irrazonable
pretender que se cumpla con la obligación cuando la situación entraña grave
peligro para las partes.


3.- Las lluvias e inundaciones suelen excluirse de los casos fortuitos, por ser
fenómenos ordinarios y periódicos. La inundación de una mina o de una zona
urbana en una ciudad donde esto se da periódicamente, no implica un suceso
imposible de prever, pues se trata de una contingencia frecuente y prevista
para la que la ley contiene disposiciones adecuadas, sin que la falta de medios
económicos pueda exonerar de responsabilidades. En cambio, cuando estos
accidentes revisten carácter extraordinario, y se producen fuera de la estación
natural, pueden considerarse caso fortuito.

5.- Como se ha venido diciendo, para que un hecho pueda ser considerado
como caso fortuito debe tratarse de sucesos extraordinarios, imprevisibles e
irresistibles dentro de las habituales circunstancias. Caso contrario y aún


ocurriendo un hecho extraordinario, según las circunstancias del caso, no
podrá excluírsele de culpa al obligado cuando éste actuó negligentemente.
Ejemplo: Juan se compromete a llevar transportar un camión de huevos a la
ciudad de Huancayo. Se sabe que en aquella zona hay una lluvia torrencial,
pero aun así, Juan decide cumplir con la obligación y se dirige a esa ciudad de
acuerdo a lo pactado, al llegar a Huancayo es alcanzado por un rayo que le
hace perder el control y posteriormente se destruyen los huevos.
Habrá ocurrido un hecho que en otro lugar que no sea Huancayo, será
extraordinario, pero si estos acontecimientos se dan de manera reiterada en
este lugar, habría de atribuírsele responsabilidad a Juan, puesto que debió
tomar las previsiones del caso y así evitar accidentes como los ocurridos.

CONCLUSIONES
1. El caso fortuito es una de las razones que explican los efectos de la
fractura de la relación causal.
2. El caso fortuito es una causa no imputable a las razones del
incumplimiento de la obligación.
3. El hecho de la interrupción en el nexo causal justificada por un caso
fortuito puede no solo exonerar la responsabilidad, sino también
justificarla y excluirla.
4. La responsabilidad en la inejecución de obligaciones es de tipo subjetivo
y circunstancial.
5. La relación entre la diligencia y la inejecución de obligaciones es directa.
6. El caso fortuito es extraordinario, imprevisible e irresistible.
7. El código civil de 1984 se ha basado en códigos de distintos países, por
lo tanto el caso fortuito como fuerza mayor rigen hace años en nuestra
legislación pero hasta el momento ni uno de los códigos peruanos le ha
dado una definición exacta a lo que es caso fortuito y fuerza mayor, por
lo que ha sido necesario recurrir a la doctrina para tener una idea más
clara respecto al significado de ciertos acontecimientos que excluyen de
culpa al deudor que incumple su obligación.
3. El caso fortuito es una cuestión relativa, puesto que un mismo hecho
puede ser considerado unas veces y otras no, según las circunstancias
concurrentes. Las características de extraordinario, imprevisible e
irresistible constituyen simples derroteros para el juez; su facultad de
apreciación es amplia y debe examinar todas las circunstancias.



4. Si bien como regla general, concurriendo el caso fortuito o la fuerza
mayor, estos hechos no generan responsabilidad alguna para el
obligado, sin embargo y, considerando que toda regla tiene o puede
tener su excepción o sus excepciones, podría ocurrir que el deudor
resulte responsable frente al acreedor aun concurriendo el caso fortuito
o también la fuerza mayor y esto puede producirse por dos aspectos:
Por acuerdo de las partes o por disposición legal.

5. En la ausencia de culpa el deudor no está obligado a probar el hecho
positivo del caso fortuito o de fuerza mayor, esto es la causa del
incumplimiento debido a un evento de origen extraordinario, imprevisto
e inevitable. En la ausencia de culpa, el deudor está simplemente
obligado a probar que actuó con la diligencia requerida, sin necesidad
de demostrar el acontecimiento que ocasionó la inejecución de la
obligación. La ausencia de culpa se prueba acreditando la conducta
diligente; a diferencia del evento fortuito, cuya prueba, a veces más
severa, requiere identificar el acontecimiento y otorgarle las
características señaladas de extraordinario, imprevisible e irresistible.





BIBLIOGRAFÍA

 Código Civil Comentado. 2014. Jurista Editores. Lima Perú.

 PALACIO, H. Gustavo. 2002. ¨Las obligaciones en el Derecho Civil
peruano¨. Editorial RODHAS, 4ta Edición.

 OSTERLING, Felipe; CASTILLO, Freire. 2008. Compendio ¨Derecho de
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 www.osterlingfirm.com/publicaciones/publi_inejecucion.html

 www.osce.gob.pe

 www.asociacionabogadosrcs.org