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7 días Sábado 25 de octubre de 2014

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Por Luis Arturo Martín
Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com
Fórmula
para ser feliz
En la vida de San Juan de Alejandría
se cuenta que había en su ciudad dos
zapateros. El uno vivía siempre alegre,
de buen genio y tenía muchos amigos.
El otro era agrio, de pocos amigos y no vivía contento
con su suerte. Un día el amargado le dijo al alegre:
¿Por qué no me enseña la fórmula que usted usa para
vivir contento? Los dos tenemos la misma profesión y
la misma situación económica ¿por qué nos va de tan
distinta manera?
El optimista le respondió:
-Venga el domingo y le enseñó la fórmula. Pero debe
poner el mejor vestido que tenga. Desayune mejor que
los demás días. Échese un buen baño que lo refresque y
a las 9 de la mañana nos encontramos los dos acá.
-El otro cumplió todo lo recomendado y a las nueve,
bien bañado y bien vestido, se presentó a su compañero.
-Venga conmigo -le dio el amigo- y veamos cuál es
la forma.
Y se lo llevó a la misa. Cantaron, rezaron, se
confesaron y comulgaron. Después salieron y se fueron
a un parque a charlar y distraerse con sus amigos. Al
mediodía fueron a casa del invitante y tuvieron un
almuerzo mejor que el de los demás días. La tarde la
pasaron en alegre paseo y volvieron a sus casas. Al día
siguiente el pesimista preguntó a su compañero:
-¿Y la fórmula para ser feliz? ¡Al fnal no me la
enseñó!
-Esa es mi fórmula, respondió el otro- y no me falla.
Haga el ensayo. “Pase alegre y santamente su domingo,
vístase mejor, coma mejor, esté más alegre el día del
Señor y ofrézcale su misa y su comunión y le garantizo
que su vida cambiará de triste en alegre como cambia la
tierra de oscuridad en claridad, al salir el sol”.
Millones de personas han ensayado esta fórmula,
santifcar su domingo con la misa y con el descanso,
y hacer un esfuerzo para pasar más alegremente ese
día que los demás y ha sido un remedio formidable
para adquirir salud mental y buen genio. Haga usted el
ensayo y lo verá, querido lector.
En una ocasión que estuve de vacaciones en Estados
Unidos, nos dijo amigo:
“Padre, pido a Dios para que los que hemos venido
de México a trabajar en este país, no caigamos en el
vicio de trabajar tanto que descuidemos nuestros
deberes de hijos de Dios”
Desde noviembre de
1914 a enero de 1915

Se resquebraja el
Frente Revolucionario
Aún los especialistas
estudian cómo se puede llamar
al acontecimiento de la muerte
de Madero y la llegada de
Victoriano Huerta, traición,
usurpación, etcétera, dada la
derrota de Huerta, en este año Venustiano Carranza Garza,
cobra importancia como Jefe Máximo de la de las fuerzas
revolucionarias, especialmente en lo militar.
Él mismo, para octubre de 1914 idea realizar una convención
de todos los líderes y tendencias. No puede ser en México, por
la oposición de Villa, y se realiza en Aguascalientes del 10 de
octubre al 9 de noviembre. Pero la convención da la contra a
Venustiano y brinda su apoyo al General Francisco Villa y a
Emiliano Zapata que se incorpora casi al fnal. Cada cual busca
sus propios fnes, sus propios sueños; la lucha entre las facciones
sigue, a tal grado que Villa y Zapata dominan la mayor parte del
país y Carranza tiene que huir y confnarse a Veracruz. Luego de
Celaya, Carranza logra dominar el escenario político-militar. Se
da alguna estabilidad, se publica la Constitución en 1917, pero
Carranza es derrocado en 1920.
Ataque defnitivo a Jalpa
En esa precisa circunstancia de la Convención, de la que se
celebran 100 años, es cuando los Generales Elizondo, el papá
Teodoro y su hijo Gustavo vienen a atacar a Jalpa. Nuevamente
salen esos dos grandes motivos, la riqueza restante de Jalpa y el
hecho de que es propiedad de don Oscar Braniff que representa
las fuerzas opositoras y el modelo económico a erradicar a
criterio de ellos, y dichas acciones son desquite y venganza,
probablemente.
Nuevamente don Pedro Godínez, ciudadano valioso de
Jalpa, ebanista refnado, que además tuvo la gran cualidad de
escribir datos sobresalientes sobre la historia de Jalpa, nos deja
testimonios de esa amarga vivencia. Para este tiempo Pascual
Orozco se había llevado la parte importante de la cosecha de
trigo, que para ese tiempo debió estar en bodegas, pues Jalpa
seguía la inercia de su productividad a pesar de la usencia de
don Oscar y su esposa, Ma. Guadalupe Cánovas.
En valioso y claro manuscrito don Pedro Godínez narra:
“El jueves 12 de noviembre de 1914, a las 11 de la
mañana, comenzó a llegar la fuerza de los Generales, Padre
e Hijo, Elizondo, duraron 7 días. El domingo 15 a las 2 de la
tarde saquearon la Tienda y el lunes 16, de las 7 a las 9 de la
mañana, saquearon el teatro, habiendo en éste local, guardados
muchísimos objetos pertenecientes al menaje de la Casa
principal, dejando de los muchos, que quedó la mayor parte
rotos los objetos (lo que no se llevaron lo destruyeron). En los
mismos momentos saquearon “el guardarropa”, cuartito que se
encuentra fuera del teatro.
Ruinas del molino de trigo en Jalpa.
Los caudillos de la Revolución
y su presencia en Jalpa (III)
Por Oscar Maldonado Villalpando
Según se dijo, el número de tropa ascendió a 2,000 hombres,
estos se llevaron 5 carros de los trenes (Ferrocarril Central
Jalpense) y 4 coches (guayines), caballos, mulas y muchos
guarneces.
El viernes 20 de noviembre llegaron los interventores
de Jalpa por órdenes de Dn. Francisco Villa, en cuyo poder
permaneció el Interventor Dn. Froylán Silva, solamente 17 días.
Después sustituyó a Dn. Froilán: Dn. …, quien fue llevado
de esta Hacienda en carácter de prisionero a León, el 4 de enero
de 1915”
Esto signifca que el General Francisco Villa, mientras
anduvo por el centro del país ejerció poder y tutela sobre la
Hacienda de Jalpa, de noviembre de 1914 a enero de 1915. Así
queda referido este acontecimiento tan especial para Jalpa, del
que estamos celebrando el centenario.
Para valorar un poco lo que en esos carros se llevaban, más
que lo material, eran girones de la historia de México mismo.
Alguien pensaría que estamos refriendo fantasías, por llamar
la atención con tan distinguidos personajes, pero la Casa
Principal, la Casa Grande de la hacienda de Jalpa, sobreviviente
de la historia, guarda la escritura de las armas revolucionarias,
las paredes por el lado del teatro y por el frente muestra los
impactos de las balas. No son disparos de la Cristera como
alguna vez pensamos, son de este tiempo, pues la gente de Villa
quería mostrar claramente su poder; le querían dejar señales y
fuertes mensajes a don Oscar Braniff. Esto era comentado por
don J. Jesús Martínez, a quien le llegó la noticia con el nombre
de los generales.
Hay una página muy especial en la historia de Jalpa narrada
por D. Cecilio Valtierra, es la Fiesta de la Cosecha, 28 de mayo
de 1908. Ahí se habla de la preparación, un aspecto de ella fue
la hechura de monturas nuevas y chaparreras famantes para la
festa de la cosecha. Ese día todos los trabajadores iban vestidos
de manta nueva, los mozos lucían en sus cabalgaduras los
famantes atuendos de los ajuares ya mencionados; la familia
de los patrones, D. Oscar, doña Lupe y sus hijos, ocupaban el
estrado de presidencia. Fiesta con artistas venidos de la capital,
competencias deportivas, algo en realidad glorioso, eso se iba
en los saqueos, todo eso terminaba defnitivamente. (Libro
Princesa de dos Reinos págs. 190-198)
Siguiendo el hilo del centenario en 1914, por lo menos
podemos decir que los recursos de Jalpa fueron requeridos por
los Caudillos de la Revolución para fortalecer el movimiento,
no sin asombro y sufrimiento para los trabajadores y habitantes
de la hacienda. No cabe duda que las secuelas de la Revolución
(en algunos caudillos) acabaron con Jalpa, casi en forma
total, todo el siglo XX Jalpa transitó por la historia cual hija
desdeñada, abandonada y en desamparo, apenas consolada
por sus líderes espirituales como fue el P. Pedro González en
la Cristera, el Señor Cura don Salvador Casas, cuando fue
nombrada nuevamente parroquia en 1940, el Señor Cura don
Aurelio Olmos, P. Saturnino Covarrubias, Antonio Flores que
lucharon por su reedifcación.
Las actividades de Jalpa, como entidad productiva eran
mínimas, desarticuladas, muy pobres, más bien aprovechadas,
tergiversadas por administradores que abonaron solamente
a sus intereses. Pero ha sonado la hora de la recapitulación,
que ya ha empezado con la remodelación del bello templo, el
nombramiento de “Pueblo Mágico”; aún falta mucho, pues
Jalpa viene de una grandeza que nos es desconocida aún. Baste
mencionar que en Jalpa existía un zoológico adecuado a su
tiempo, un jardín botánico también admirable para su tiempo.
Las construcciones que se conservan son vestigios solamente
de todo aquello (Casa Grande, Tienda de Raya, Bodega, Silos,
Molino, Presas, y su incomparable templo gótico), son signos
de lo que fue una hacienda altamente productiva y próspera;
hace solamente 100 años.
Hoyos de los impactos de las balas revolucionarias
en la Casa Grande.
Hermoso templo gótico.