Hemorroides

Autor: Redacción Onmeda (20. julio 2014)

Las hemorroides son un tema sobre el cual apenas se habla, pero que afecta a muchas
personas. Además, para ser exactos, todos tenemos hemorroides. Anatómicamente, las
hemorroides son plexos, cojinetes o almohadillas de tejido submucoso donde están contenidas
las vénulas y arteriolas del conducto anal. Solo son patológicas cuando el flujo de sangre en
esta zona de vasos sanguíneos se interrumpe. Se habla de enfermedad hemorroidal cuando
hay dilataciones varicosas de las venas hemorroidales.

La consecuencia de estas hemorroides agrandadas son inflamaciones parecidas a nudos en la
mucosa anal, que conllevan molestias como picor, dolor, exudado o sangrado de la región anal.

Se estima que más del 50% de las personas mayores de 30 años tienen hemorroides
engrosadas que les producen molestias, lo que se llama padecer de enfermedad hemorroidal.
En el lenguaje cotidiano se emplea simplemente el término de hemorroides, aun cuando uno
se refiere a la enfermedad hemorroidal. No solo la gente mayor se ve afectada por este
engrosamiento de las hemorroides, sino también muchos jóvenes.

Las hemorroides con un leve engrosamiento o inflamación no pueden ser vistas ni palpadas
por el médico. En estadios más avanzados, las hemorroides sobresalen por el canal anal.
Durante el momento de la defecación, y debido al aumento de presión, aparecen para
desaparecer después. Al suceder esto, las hemorroides pueden quedar atrapadas en el ano, lo
que produce intenso dolor. En una posterior evolución, la hemorroide está permanentemente
en el exterior y solo se pueden reintroducir mediante presión por el dedo, o incluso llegan a
ser imposibles de reducir.

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¡Evita el sobrepeso! Cuanto más elevado sea el sobrepeso mayor es la presión a la que se
somete a la zona anal, un factor de riesgo para el aumento de las hemorroides.
Más sobre las hemorroides.

Las hemorroides se pueden prevenir o aliviar en gran medida aunque la predisposición juegue
un papel importante en la aparición de las hemorroides. Empecemos por los hábitos en el WC.

Es importante no reprimir la necesidad de defecar durante mucho tiempo porque puede
contribuuir a la aparición de las hemorroides.

Por otra parte, ve al baño solo cuando realmente sientas necesidad de defecar y no cuando
pienses que vuelve a ser la hora de ir.

Tómate el tiempo que necesites y relájate. Tampoco te quedes más tiempo del necesario en el
servicio. De lo contrario, se ejerce una presión continua e innecesaria en la zona anal.

Procura no hacer demasiada fuerza cuando vayas al servicio porque sino se somete a la zona
anal a una presión alta que favorece el aumento de las hemorroides.

Para no tener que hacer demasiada fuerza es importante que las heces sean blandas. Por este
motivo, incluye mucha verdura, fruta y productos integrales con mucha fibra en la dieta.

Intenta beber mucho líquido, preferiblemente agua mineral, infusiones de frutas y de hierbas o
zumos de fruta naturales.

El ejercicio regular también favorece la defecación. Son apropiados los deportes que no cargan
el suelo pélvico como andar, nadar o montar en bicicleta.

¡Evita el sobrepeso! Cuanto más elevado sea el sobrepeso mayor es la presión a la que se
somete a la zona anal, un factor de riesgo para el aumento de las hemorroides.
Más sobre las hemorroides.

Las hemorroides se pueden prevenir o aliviar en gran medida aunque la predisposición juegue
un papel importante en la aparición de las hemorroides. Empecemos por los hábitos en el WC.
Los síntomas típicos de las hemorroides engrosadas son: sangrados no dolorosos de color rojo
vivo en la zona anal. Los pacientes ven habitualmente sangre en el papel higiénico. Además, se
añaden molestias como picor, ardor, manchado y sensación de vaciamiento incompleto del
intestino..

Las causas para la inflamación de las hemorroides son múltiples. Van desde el estreñimiento
con aumento del esfuerzo al defecar, hasta el sobrepeso y una debilidad congénita del tejido
conectivo.

Hacer mucho ejercicio y llevar una dieta equilibrada y rica en fibra, puede ayudar a tener
deposiciones blandas y regulares, lo que reduce los síntomas que producen las hemorroides.
Las pomadas para el tratamiento de las hemorroides y los supositorios que reducen la
inflamación pueden ayudar con los síntomas leves. Si la afectación es mayor, los vasos
sanguíneos afectados y el tejido inflamado circundante debe ser esclerosado (tratamiento
esclerótico, coagulación mediante infrarrojos), ligados o eliminados quirúrgicamente.


Hemorroides: Video
Definición

Todas las personas tienen anatómicamente venas hemorroidales (del griego haímas: sangre,
rhein: fluir). Las hemorroides son una importante estructura del canal anal. Las hemorroides
son engrosamientos en forma de nudos de los cuerpos cavernosos del recto, que se
encuentran en la parte superior del esfínter del ano. Arterias y venas irrigan estos cuerpos
cavernosos.


Zona anal con hemorroides.
Conjuntamente con los esfínteres del ano, las hemorroides cierran la salida externa del
intestino. Las hemorroides ayudan al esfínter a permanecer cerrado, formando una especie de
válvula, incluso con los aumentos de presión, como por ejemplo, al estornudar o reír.
Generalmente engrosan la mucosa en tres “nudos” que se encuentran en la entrada de los
vasos a los cuerpos cavernosos.

Los síntomas que se conocen habitualmente como hemorroides deberían ser llamados
correctamente enfermedad hemorroidal. Se habla de enfermedad hemorroidal cuando estas
hemorroides están aumentadas de tamaño y causan inflamación y molestias.

Ya en la Antigüedad se conocía esta enfermedad. El nombre griego “haimorrhoideis phlebes”
significa “arterias por las que fluye la sangre”, y fue adaptado al español antes del siglo XVIII.

Grado de las hemorroides

Las hemorroides se clasifican en 4 grados diferentes dependiendo del grado de inflamación. En
cada grado aparecen diversos síntomas:

Grado I de hemorroides
En este estadio aparecen las hemorroides algo aumentadas de tamaño, pero son
relativamente pequeñas y no visibles desde fuera. Pueden desaparecer espontáneamente o
sin tratamiento especializado y en la mayor parte de los casos no producen ningún tipo de
síntoma. Solo con la ayuda de una cámara introducida a través del canal anal para observar el
recto (rectoscopia), puede el médico reconocer la hemorroide en este grado.

Grado II de hemorroides
En este estadio, los nudos son mayores y aparecen claramente al aumentar la presión en el
ano. Durante la defecación van a ser empujados fuera del ano y después van a volver al
interior del conducto anal. Las hemorroides se reducen al interior del ano espontáneamente.

Grado III de hemorroides
En este estadio, las hemorroides “caen” tras la defecación o incluso de forma espontánea
fuera del esfínter anal. Se habla entonces de un prolapso. Las hemorroides no van a
desaparecer por el canal anal de forma espontánea. El afectado puede empujar las
hemorroides con el dedo de vuelta al interior del canal anal.

Grado IV de hemorroides
En este último estadio, las hemorroides están permanentemente fuera del ano y no pueden
ser reintroducidas de forma manual (prolapso fijo). En este grado, las hemorroides son visibles
siempre. Generalmente, esto lleva a un prolapso anal, en el que, además de los nudos
hemorroidales, también sobresale la mucosa hasta dos centímetros por fuera del ano.

Incidencia

Las hemorroides son muy frecuentes. Como la mayor parte de los pacientes con leves
molestias en la zona anal no consultan al médico, se desconocen los números exactos. Las
estimaciones científicas determinan que más de un 50% de los mayores de 30 años las
padecen.

Causas

Las causas de la enfermedad hemorroidal son múltiples. Se crean por la inflamación de los
tejidos en los cuerpos cavernosos anales. Esto sucede fundamentalmente cuando esta zona es
sometida a presión. Esto puede ocurrir, por ejemplo cuando se sufre estreñimiento crónico o
cuando es necesario ejercer mucha fuerza al defecar.

Otros factores que favorecen el desarrollo de hemorroides son los siguientes:

Debilidades congénitas de los tejidos que lleva a la debilitamiento del esfínter
Una ocupación que implique estar la mayor parte del tiempo sentado
Sobrepeso
Embarazo
Síntomas

En las hemorroides, los síntomas van a depender del grado. Para ser exactos debemos hablar
de enfermedad hemorroidal, ya que las venas hemorroidales pertenecen a la anatomía normal
de las personas. Solo cuando estas venas se ven engrosadas aparecen los síntomas y entonces
sí se produce la enfermedad hemorroidal.

Hemorroides grado I

El botón hemorroidal no puede ser visto desde el exterior y no siempre aparecen síntomas.

Dado que la mucosa anal por encima de la unión anorrectal no posee sensibilidad, muchas
personas con hemorroides de este grado permanecen asintomáticas. Los afectados notan
habitualmente síntomas ocasionales, como aparición de sangre en las heces o en el papel
higiénico; alguna vez también por picores en la zona anal.

Hemorroides grado II

Las dilataciones en forma de nudo en el recto son mayores, saliendo de forma ocasional por
fuera del canal anal. Puede aparecer dolor, que se origina en la piel sensible del canal anal.
Más síntomas en este estadio son, por ejemplo, los siguientes:

Sangrados indoloros al defecar, que bien aparecen con las deposiciones o en forma de gotas.
Quemazón, picor, piel inflamada y enrojecida y exudado de la zona anal.
Aparece una sensación de vaciado rectal incompleto tras la defecación y, en ocasiones,
sensación de cuerpo extraño.
Si las hemorroides aparecen en el canal anal, estas pueden quedar atrapadas, lo que se
denomina incarceración o estrangulamiento. La consecuencia de esto será un gran dolor. En
los vasos sanguíneos se crea, debido a esta incarceración, un atasco de sangre. Debido a esto,
la sangre fluye más lentamente en dirección a las venas del cuerpo cavernoso, por lo que se
forman trombos que pueden llevar al total bloqueo o taponamiento de estas venas. Debido a
esta alteración de la irrigación sanguínea, y si persiste durante un largo periodo de tiempo, el
tejido puede necrosarse.

Hemorroides grado III y IV

Las hemorroides a partir del grado III están presentes tras la defecación o a veces, incluso, de
forma espontánea en el ano, y así permanecerán si no son tratadas.

Los pacientes desarrollan los siguientes síntomas:

Pinchazos y sensación de comezón en la zona anal
Picor en el ano
Producción de un exudado que mancha la ropa interior
Incontinencia ocasional de heces
Sensación permanente de cuerpo extraño en el canal anal
Sangrados
Dolor
Generalmente, el calor empeora los síntomas de las hemorroides.