You are on page 1of 26

FILOSOFÍA LATINOAMERICANA

INTRODUCCIÓN



PROBLEMÁTICA SOBRE LA POSIBILIDAD DE UNA FILOSOFÍA
LATINOAMERICANA.


“América es el país del porvenir. En tiempos futuros se mostrará su importancia
histórica, acaso entre América del Norte y América del sur. Es un país de nostalgia
para los que están hastiados del museo histórico de la vieja Europa”. Hegel.


SITUACIÓN:

Enajenados como vivimos de nuestra realidad, cualquier intento propio de comprensión
y análisis se torna sospechoso. Si es en el plano de la filosofía parece que no hay otra
alternativa que seguir repitiendo y enseñando las grandes producciones del filosofar
europeo. Hablar por ello de una filosofía L .A. es intentar al menos un camino propio
que sólo deparará dificultades.



PROBLEMÁTICA.

Hablar de la posibilidad de una filosofía Latinoamericana en nuestro contexto es de
por sí sospechoso:

 Aun cuando nos referimos usualmente en términos análogos a la filosofía
alemana, inglesa… Con ello queremos indicar una tradición, un estilo, cuyos
alcances fundamentales están más allá del entorno geográfico, pues la
intencionalidad del filosofar se considera por naturaleza de carácter universal en
cuanto compete a problemas comunes a todos los hombres a pesar de la
compleja e infinita variedad de expresiones culturales.

 Como no existe un consejo unánime sobre su viabilidad se justifica un
esclarecimiento tanto del término como de su proyecto y contenido.




DIFICULTADES.


1. Ubicación Geográfica.

Nuestros países son llamados eufemísticamente “subdesarrollados”, “países en
desarrollo”, “países tercermundistas”, ya que no presentan una tradición, una
serie de personajes universales, escuelas o tendencias comparables a las de
Europa.

De ahí que en una primera aproximación al problema para el filósofo
profesional, la expresión “filosofía Latinoamericana” es más ocasión de sonrisa,
desprecio o escepticismo.

Esta postura del pensador europeo (arrogante, burlesco, escéptico), diríamos
que es la actitud típica del intelectual ajeno a nuestra realidad, la que percibe el
desarrollo cultural análogo al proceso de desarrollo (desarrollismo) para el que
nuestra situación global sólo debe seguir los modelos y pautas de los países más
desarrollados.

A lo anterior le podemos sumar que muchos de nuestros intelectuales y
universitarios están seducidos por una visión falseada de nuestra situación en
términos comparatistas con respecto a países “ya desarrollados”,
desconociendo por tanto, la historia de la dependencia, los fenómenos del
colonialismo y el neocolonialismo que afectan incluso el ámbito educativo.

Para algunos intelectuales no tenemos el suficiente desarrollo cultural, así, la
expresión y la posibilidad de una filosofía Latinoamericana son una muestra de
miopía, intelectual, una pose provinciana que refleja una vez más nuestro atasco
cultural.


2. El Énfasis sobre el carácter estructuralmente universal del
discurso filosófico.

El pensamiento europeo presenta un carácter universal, puesto que sus
inquietudes intelectuales atraviesan fronteras, no se quedan encerradas en un
lugar concreto (Grecia, Alemania, Italia….) si no que atañe al hombre en
general.

Con lo anterior, queremos afirmar que es obvio que el discurso filosófico se
articula a partir de situaciones concretas, que ha de pretender pensar y decir
algo que involucra a toda la humanidad. La pregunta por el hombre, el ser, los
valores, no admiten parcelaciones geográficas o situacionales.

En este sentido, las preguntas serían ¿Sé puede forjar un filosofía
latinoamericana que alcance el carácter universal? ¿Con qué presupuestos
contamos?

Hay quienes piensan en la factibilidad de una filosofía latinoamericana con un
horizonte temático particular que afecta estructuralmente al que-hacer filosófico
y permite un replanteamiento global del mismo.

Nuestra especificidad esta correlacionada con el problema de identidad cultural
(este es nuestro presupuesto).


3. Las condiciones de nuestra época, en lo que se refiere al proceso
de unificación de la historia y la cultura.

Para nadie es un secreto que el mundo se esta convirtiendo en una aldea (debido
a los avances científicos y tecnológicos), prueba de ello es la existencia de una
economía mundial.

Resultaría anacrónico hacer énfasis en un sector particular de la cultura. Claro
está, que hay que tener en cuenta que aunque hay parámetros universales
(Economía) también debe formar parte la diversidad de culturas con sus
respectivas tradiciones, gustos… esto supone respeto y la posibilidad de dialogo
e intercambio cultural.


Las anteriores dificultades nos permiten lanzar una serie de sospechas dada la
ambigüedad de la misma problemática.

a) La utilización de la problemática para imponer una determinada perspectiva
filosófica que NO se plantea en forma explícita pero que se supone en sus
presupuestos implícitos. Es decir, aquellos análisis que con una ideología
nacionalista y con la consigna de “lo nuestro” rechazan otras filosofías a
partir de una filosofía implícita.

b) El carácter puramente coyuntural de todo el pensamiento latinoamericano
centrado hoy en la dialéctica de la dependencia y la libertad.

c) Algunos enfoques sobre filosofía latinoamericana tienen un marcado carácter
populista y nacionalista; por ejemplo Argentina y la época de Perón, y la
filosofía popular en donde el pensador se muestra como “el filosofo del
pueblo” “el pueblo como sujeto del nuevo filosofar…”

El Populismo, la ideología y la retórica, tiene el riesgo de desembocar en una
sobre-politización del discurso filosófico o una reducción a la pura
dimensión política. Esto constituye una bomba de tiempo y no contribuye al
filosofar crítico, exigente y metódico.


d) El autoctonismo: Defensa de “lo nuestro” y rechazo de todo “lo-no nuestro”


Ahora, respecto a las sospechas citadas, qué alternativas se plantean entorno a la
posibilidad de una filosofía latinoamericana:

a) La Filosofía como repetición:

Refleja simplemente el esquema habitual de la filosofía en nuestro medio. Es
decir, limitarse simplemente a lo académico, especializarnos en el
pensamiento que se desarrolló en Europa. Esto lleva a la alienación.

b) La filosofía como apropiación crítica:

Adopción de filosofías de Europa, de acuerdo a las circunstancias
sociopolíticas. Esta situación es la más fecunda pero no es suficiente para
estructurar una filosofía latinoamericana.

c) La Filosofía latinoamericana como originalidad específica:

Visualiza la historia, política, social…de la cultura latinoamericana pero no
cuenta con el legado de más de 2000 años de filosofía.


































LA COTIDIANIDAD COMO TOTALIDAD DE LO DADO.


“La filosofía es una concepción del mundo que ha llegado a ser norma de vida”. A.
Gramsci.


SITUACIÓN:

Los afanes y las ocupaciones de la vida diaria constituyen muchas veces el horizonte
total de nuestros intereses; inmersos en los asuntos familiares, profesionales, escolares,
etc., nuestras referencias, deseos y proyectos no van más allá de nuestro “mundo
práctico”. En un comienzo todo individuo es simplemente el conjunto de sus
determinaciones históricas y sociales.



COTIDIANIDAD Y ESTRUCTURA SOCIAL.

Los largos años de aprendizaje familiar van moldeando una serie de pautas de
comportamiento que, unidas y relacionadas con el proceso de socialización, dan
como resultado al ser social que somos actualmente, gracias al cual podemos
desenvolvernos (“funcionar”) según un marco establecido de convenciones, y
respuestas.

A lo anterior agregamos toda una compleja red de sistemas de reconocimiento,
comunicación, simbolización, a través de la cual somos asimilados, identificados y
adscritos a un determinado grupo social.

En este sentido, comprendemos que el hombre es un ser histórico. En efecto, lo que
somos actualmente lo debemos al largo y complejo proceso de la historia. Nuestra
individualidad es de carácter radicalmente histórico. Lo anterior quiere decir
entonces, que además de estar insertos en la historia somos influenciados, no solo
por el conjunto total de la estructura social (sistemas, grupos culturales, clase social,
instituciones, familia, credo…) sino por la resultante de un proceso histórico del
cual somos en principio solamente los invitados, no los actores.

Por tanto, el conjunto de conocimientos biológicos, psicológicos, sociales e
históricos es el piso real de nuestra individualidad y ningún discurso reflexivo sobre
nuestra vida puede ignorar estas configuraciones objetivas, producto del desarrollo
cultural e histórico de la humanidad entera.

Los condicionamientos se nos imponen ya que no somos ni podemos ser el punto
central de la historia. Sin embargo, tenemos la posibilidad de elegir formar
simplemente parte del engranaje dentro de una gran totalidad, o por el contrario,
atrevernos a cruzar fronteras que puedan afectar el destino del hombre.

COTIDIANIDAD Y DETERMINISMO.

En la cotidianidad se vive lo más profundo de nuestros deseos y proyectos, pero a su
vez en ella se oculta y se pierde lo mejor de nuestra vida, en la inautenticidad y en
la insignificancia del transcurrir cotidiano.

En el ambiente de la cotidianidad nos vamos familiarizando, con una variedad de
acciones, estas se van volviendo ordinarias, poco a poco se van convirtiendo en
rutina o rutinas, conformando así, un “estilo de vida” mecánico y carente de
trascendencia y significado.

La rutina, se convierten en un factor que determina al hombre y lo convierte en un
ser destinado a ejecutar lo mismo “lo normal”, lo que comúnmente se dice, se hace
y se piensa (despersonalización).

El hombre común y corriente es un ser social e histórico, y su cotidianidad se haya
condicionada por estos dos factores; esto hace que, siempre que afronte nuevas
situaciones, lleve consigo una infinidad de criterios que ha almacenado en su
conciencia o en su ser, pero que en muchas ocasiones no las ha sometido a una
crítica reflexiva.

El hombre al intentar salirse de “lo normal” o mejor al volver extraordinario lo
ordinario, equivale a darle un sentido profundo o trascendente a su vida.



COTIDIANIDAD E INAUTENTICIDAD.

La rutina, el marco imperativo de lo “normal”, la primacía del tener y la apariencia
determinan una forma de vida orientada al confort como absoluto y como signo de
felicidad. En ella se vive totalmente de las sensaciones y en la exterioridad. Es la
vida impersonal, masificada, no hay cabida a las preocupaciones, ni las decisiones,
todo está determinado por las circunstancias y el ambiente. Por tanto, “el reino de la
inautenticidad” se instala en el corazón de la cotidianidad. La vida diaria aparece
entonces como el ámbito denso de la alienación, cosificación y deshumanización.



COTIDIANIDAD E IDEOLOGÍA.

El aspecto más decisivo del entorno de la cotidianidad es su carácter histórico social.
Sus contenidos y la atmósfera que penetra cada una de sus partes, están marcados
profundamente por la ideología. Podemos afirmar, por ejemplo, que la cotidianidad
determinada por la estructura capitalista hoy cumple una determinada función
social, en cuanto está penetrada por la ideología dominante, su función fundamental
es ocultar la problematicidad misma de lo cotidiano: huida de todo problema vital
(sentido de vida, historia…), anulación de todo sentido y significado.



LA FILOSOFÍA COMO SUPERACIÓN DE LO EXISTENTE.


“La filosofía es la crítica y la superación de las expresiones de la concepción del
mundo en que se encuentra todo hombre”Leopoldo Zea.


SITUACIÓN:

Si el individuo, en sus inicios, es simplemente el producto de sus condicionamientos
psicosociales, la actitud propia de los hombres frente a la realidad no es el de adaptarse
sino la de transformar su medio y este proceso se inicia sólo cuando surge un
distanciamiento crítico frente a lo dado.


HORIZONTE YCRITICIDAD

En la vida cotidiana nos encontramos a veces con una serie de situaciones que
rompen el “ritmo normal” de los acontecimientos, pero que fácilmente asimilamos
acudiendo a la distinción entre “lo normal” y “lo anormal”.

Si miramos nuestra vida remitiéndonos a los primeros años de existencia,
recordamos que cada momento lo vivimos a plenitud, todo era nuevo, todo era un
reto, todo era alegría, diversión, fantasía, es más, los momentos duros muchas veces
se volvían motivo de alegría. Sin embargo, con el paso de los días, los meses, los
años, las cosas, los hechos, se van volviendo rutinarias, repetitivas, le perdemos el
encanto, nos parecen extraños, dudamos de los sistemas, descubrimos que en la vida
hay que luchar. No se trata solo de una crisis de juventud sino que es algo más
profundo: Nos desencantamos de la realidad, puesto que esta misma resulta
peligrosa, inaguantable, inasequible. Acudimos entonces a las “fugas” frente a la
realidad (drogas, alcohol…), pues ya no basta “funcionar” dentro de lo existente
cuando surge el “sin sentido de lo normal”.

La criticidad frente a lo dado, como producto de esta crisis, de este
desencantamiento de lo cotidiano, nos lleva al ámbito de las posibilidades, ¿Por qué
esta realidad y no otra? ¿Por qué esta situación y no otra? ¿Por qué esta sociedad y
no otra?

La ruptura con el orden cotidiano llevado a cabo por la intelección dinámica de la
realidad fundamenta la posibilidad de la crítica. Esta crea opciones, estrategias,
perspectivas, metas.

Las posibilidades que se sitúan hacían la superación de lo dado, hacia el futuro,
constituye entonces el horizonte de la nueva forma de ver y pensar la realidad.
Dicho horizonte hace posible la crítica, la superación de lo existente en términos de
la alternativa. Ser críticos es percibir algo más allá de los hechos, es descubrir el
conjunto de posibilidades inéditas ahogadas en un mundo estático que tiende a
perpetuarse en su configuración actual.


HORIZONTE Y TEMPORALIDAD

La criticidad no supone una negación total de lo existente, sino la captación de que
lo existente es fruto de un proceso y que por lo tanto, la vida no se reduce a una
simple adaptación de lo dado, sino por el contrario implica una superación
constante (trascendencia), un progreso en orden a la realización total de las
posibilidades humanas.

El horizonte por lo tanto, es el movimiento hacia delante que implica descartar como
definitivos todas las metas y los objetivos humanos en cuanto relativos e históricos.

La continua superación de lo humano (horizonte) supone la intelección del carácter
radicalmente histórico del hombre, el cual no simplemente se desarrolla en y a
través del tiempo, sino que es fundamentalmente historia (historicidad). Se trata de
la conjunción dinámica de su pasado (facticidad), su presente y el proyectarse
continuamente hacia el futuro. Por lo tanto, nos importa señalar desde el punto de
vista de la autosuperación las implicaciones de dicha temporalidad.

Decíamos que los hombres en un comienzo son el conjunto de sus
condicionamientos psicosociales y que, en cuanto seres históricos, al nacer se
encuentran ya insertos en una trama compleja de la que no son sujetos sino objetos,
siendo hasta cierto punto simples productos sociales.

Frente a lo anterior tenemos las siguientes perspectivas:

 Somos el fruto de nuestro pasado pero dicha determinación no es absoluta en
cuanto que no significa aniquilación de todas las posibilidades aún no realizadas.
Tenemos la capacidad de elegir nuestro futuro, de forjarlo.

 La búsqueda de nuestras raíces, de nuestro pasado nos ayuda a indagar por el
fundamento de nuestro ser originario.

 El pasado en términos concretos, constituye siempre un pasado histórico, fruto
de la actividad humana que se traduce en una serie de configuraciones
(objetivaciones) o estructuras que por lo mismo son reales y cambiables.

 La perspectiva del horizonte implica la percepción dinámica del pasado en
cuanto proceso modificable y depósito de tradiciones y posibilidades libertarias
que deben ser asimiladas y superadas en función del presente y el futuro.

 América Latina necesita rescatar muchas y demasiadas cosas de su pasado
(oscuro y distorsionado) que contiene el rico patrimonio de una larga lucha por
la autosuperación.

 Horizonte y temporalidad no pueden entenderse sino en su forma dinámica y
relativa. En consecuencia, un pasado nos condiciona pero no en forma absoluta;
un presente nos urge, pero no sin raíces históricas; un futuro nos posibilita el
cambio, pero a condición de afrontarlo desde ahora a fin de no caer en un
idealismo abstracto e intemporal.

HORIZONTE Y CONCEPCIÓN DE LA REALIDAD.

Las actitudes básicas ante la temporalidad en gran parte están determinadas por la
concepción global de la realidad en cuanto asistimos al paso de una concepción
estática a otra dinámica que afecta todos los niveles de nuestra comprensión del
mundo. El término a utilizar aquí es PROCESO, éste supone que un ser se va
constituyendo a través del tiempo y que por lo tanto su “esencia” se realiza
históricamente. Lo anterior significa que lo existente constituye una resultante.

La concepción dinámica de la realidad abarca todos los niveles (mundo, vida,
hombre, sociedad). El hombre se entiende aquí como un ser en relación con la
naturaleza y producto máximo de ella, en cuanto ser consciente y transformador de
la misma, pero un hombre en realidad progresiva cuyas posibilidades de desarrollo
están más hacia el futuro que hacia el pasado.

En este campo, el horizonte, tiene un terreno fértil, puesto que abre las puertas para
construir un mundo distinto (humano).


HORIZONTE Y PRAXIS.

El eje central de la vida humana lo constituye la actividad material (trabajo), a través
de la cual se satisfacen las necesidades básicas de supervivencia, a la vez que
constituye el fundamento real del horizonte.

El distanciamiento entre el ser y el poder ser sólo es superable a través de la acción.
La praxis significa, una actitud transformadora de lo existente, pues la práctica de
las élites del poder se orienta a la manutención y reproducción del sistema vigente.

La unidad de horizonte y praxis es una fuerza poderosa y renovadora que genera
crítica, esperanza, futuro.


HORIZONTE Y AUTENTICIDAD.

Entendiendo autenticidad como búsqueda del sentido de las cosas, desciframiento
continuo del “mundo aparente y banal” de la cotidianidad; fortalece y engrandece
al hombre como persona.

Ser auténtico no es cuestión de originalidad o de ingenio; sino que radica
esencialmente en asumir en profundidad nuestra propia vida y optar, elegir en medio
de la incertidumbre y la inseguridad.

La autenticidad conlleva la cimentación de una opción fundamental de vida.


TOTALIDAD CERRADA Y TOTALIDAD ABIERTA.

Se entiende aquí como totalidad carrada, aquellos sistemas que oprimen y cuyos
objetivos en sus programas de “progreso” es buscar la forma de sostener su
primacía frente a los demás, e imponer condiciones que determinen los aspectos
sociales, políticos y económicos. Aunque hay que aclarar que no hay sistemas
totalitarios cerrados, puesto que en su interior muchas veces suceden discordias y
divisiones.

Ahora bien, la totalidad abierta tiene otro carácter muy diferente puesto que en ella
está presente la crítica, la praxis, la esperanza, el horizonte y el deseo de forjar una
identidad. Tal es el contenido concreto de la ALTERIDAD.


ALTERNATIVAS Y MEDIACIONES.

La alternativa es pues la alteridad; ésta será eficaz y profunda a través de un largo
itinerario que con los aportes críticos de la ciencia, permitirá una captación de las
raíces profundas del filosofar desde la perspectiva latinoamericana.

En este sentido, si la filosofía pretende ser un discurso crítico de la realidad, no
puede ignorar sus propios condicionamientos psicosociales. De manera que la
filosofía no puede ignorar las raíces sociales de todo pensar y las raíces psicológicas
de todo proceso intelectual, ello remite a la ubicación del que-hacer filosófico dentro
de la trama compleja de la estructura social.

La crítica de la filosofía tradicional empieza por la crítica de sus supuestos. Por ello
se debe examinar su carácter situacional, su perfil histórico, a fin de precisar su
perspectiva unilateral.








SOCIEDAD, IDEOLOGÍA Y FILOSOFÍA.


“La filosofía es la filosofía de su tiempo, un eslabón en la gran cadena de la evolución
universal”. Hegel.


SITUACIÓN:

Estamos acostumbrados a pensar que las ideas constituyen un “mundo aparte”, lejos
de la vida y de la historia. Las ciencias humanas nos han evidenciado las conexiones
reales entre ideas y sociedad y las motivaciones subterráneas que se esconden muchas
veces tras un sistema de pensamiento. la filosofía como discurso crítico debe ser
consciente de estos factores que condicionan todo pensar.


IDEAS Y SOCIEDAD.

Debido a los largos años de aprendizaje a través de la familia y los múltiples canales
de información, nuestras ideas y opiniones están profundamente marcadas por el
conjunto de instituciones que a su vez reciben la impronta general de la sociedad.
Aunque muchas veces hacemos alarde de un discurso original, de una manera de
pensar propia, en realidad no es así, pues simplemente estamos reflejando esquemas
de pensamientos arraigados en la sociedad y cuyo origen escapa a nuestra reflexión
personal.

Dicha situación, no es anormal si comprendemos el origen y la función de las ideas
dentro de una sociedad. En efecto, el hombre es constitutivamente un ser ideológico
en cuanto intérprete de la realidad; él subsiste en la medida que transforma la
naturaleza. De hecho es la única especie zoológica que no puede sobrevivir
adaptándose al medio, sino que debe esforzarse en plegar ese medio a sus propias
exigencias.

“El trabajo, la organización social, el lenguaje y la conciencia son pues las
características propias del hombre, inseparablemente ligadas y mutuamente
determinadas”.

El carácter ideológico está pues inseparablemente ligado al carácter práctico-
transformador del hombre. Éste, al practicar ideología e inspirado por ideas, ejecuta
acciones de un tipo jamás observado entre los animales. La ideología es
evidentemente un producto social, por tanto, ella es la actitud primaria consciente y
espontánea del hombre frente a la realidad. Así que la ideología constituye la
materia prima de todo pensar ulterior a otros niveles, incluida la filosofía misma.


NATURALEZA Y FUNCIÓN DE LA IDEOLOGÍA.

La ideología constituye un producto social. En cuanto tal el origen de las ideas esta
íntimamente relacionado con el carácter práctico-transformador del hombre. Pero
para ser más amplios, podemos afirmar que la génesis y la naturaleza de las ideas
deben ser analizadas desde una perspectiva psicosocial, cuyos resultados son
altamente esclarecedores para detectar los condicionamientos y las determinaciones
estructurales de todo pensar, incluido el filosófico.

En lo referente a las funciones tenemos:

1. La ideología más que de orden cognoscitivo es de carácter psicosocial:

Da ubicación y seguridad. La ideología aparece como una cierta “representación
del mundo” que une a los hombres entre si, en la decisión de sus tareas y la
igualdad o desigualdad de su destino.

2. La segunda función es de carácter explicativo:

En cuanto búsqueda de las causas, de los mecanismos y procesos tanto de la
naturaleza como de la sociedad.

3. La tercera función de la ideología corresponde al carácter interpretativo :

Su tarea consiste en dar sentido, significación a la acción y a la vida de la
persona en general. Esta función supone ya, un núcleo de valores de la persona
con respecto a los demás, a la sociedad y en general frente a la totalidad de lo
real. Más que explicaciones exactas o complejas de la ideología, ésta permite a
los hombres sentirse ubicados con un papel específico que asegura la
“racionalidad”de cuanto hacen, piensan, desean y sueñan.


IDEOLOGÍA Y PRAXIS.

Hoy es muy frecuente contraponer en términos absolutos ideología y conocimiento
científico, asignándole a la ideología sólo funciones sociales (cohesión, motivar,
decidir) y no cognoscitivas.

Tal oposición fuera del contexto de la praxis no deja de ser esquemática e
insuficiente, lo cual tampoco significa suprimir la enorme ambigüedad que conlleva
de por si el término ideología. En efecto, el progreso ideológico ligado a lo
económico y político y pensado al interior de determinadas relaciones sociales se
ve afectado por factores externos que lo distancian de su objetivo propio y
específico: el conocimiento adecuado de la realidad.

La distorsión de la ideología obedece fundamentalmente a las relaciones de
dominación cuya dinámica objetiva genera las condiciones propias de sistemas de
pensamientos más orientados a afianzar dichas relaciones que a un conocimiento
objetivo de la realidad.





IDEOLOGÍA Y FILOSOFÍA.

El estudio social del origen, contenido y función de las ideas en general, sirve como
presupuesto básico para un entendimiento más crítico y situado del pensar
filosófico.

El hombre como ser ideológico en sentido positivo, actúa en función de transformar
el mundo a través de la praxis. La filosofía pretende elevarse por encima del proceso
puramente espontáneo y exigirse como interpretación crítica y metódica de la
realidad. Ahora ideología y filosofía se relacionan y se diferencia dependiendo del
estatuto que se le otorgue a la ideología.

Cuando la ideología es iluminada por las ciencias no se aniquila si no que se sitúa a
un nivel radicalmente diferente de la simple opinión.




































ESPECIFICIDAD DEL QUE-HACER FILOSÓFICO.


“El pensamiento hispanoamericano no es generalmente si no una rapsodia compuesta
con motivos y elementos del pensamiento europeo”.José Mariátegui


SITUACIÓN:

La simple definición etimológica de la filosofía ya no es suficiente hoy para indicarnos
su especificidad, el contenido y la función del que hacer filosófico como discurso
totalizante, metódico, crítico, sistemático y unilateral sobre la realidad. Dado la
pluralidad de filosofías sólo podemos enseñarles aquellos elementos comunes del que
hacer filosófico en cuanto tal.


EL ENFOQUE TRADICIONAL DE LA FILOSOFÍA.

Veamos algunos enfoques con que se mira la filosofía tradicionalmente hablando:

 Definir la filosofía sin ver los condicionamientos socioculturales de toda
reflexión.

 Reducción de la filosofía a su comprensión puramente etimológica o
historiográfica.

 El tratamiento ahistórico de los problemas y los grandes sistemas filosóficos.

 División de los problemas y tratados con una orientación exclusivamente
metafísica de los mismos o en algunos casos todavía con la concepción
medieval de la subordinación de la filosofía a la teología.

 Historia de la filosofía extendida solamente como un catálogo de sistemas y
filósofos, abstraídos de los problemas de su época.

 Lo histórico se reduce a lo biográfico.

 Absolutización de una determinada concepción filosófica a partir de la cual se
juzgan, se critican o se rechazan otras formas de pensamiento.

 El enfoque tradicional de la filosofía se convierte en un adoctrinamiento
anacrónico de tesis y problemas que se ven como “inútiles” frente a las
condiciones reales de la historia y la sociedad.


DESCRIPCIÓN DEL QUE-HACER FILOSÓFICO.

Veamos cuáles son las características del que-hacer filosófico:

 La filosofía se distingue por ofrecer una visión global, totalizante de la realidad.

 La interpretación de toda la realidad es elaborada de un modo sistemático.

 Ofrece una visión coherente, en el sentido de poder articular las diferentes tesis
en una síntesis ordenada y capaz de explicar o tematizar la realidad.

 Es una visión crítica o pretende serlo en su intencionalidad primaria. Se opone al
dogmatismo o autoritarismo. Quiere fundamentos objetiva y rigurosamente al
pensar.

 Dicha visión es elaborada con determinados principios o presupuestos que
indican el carácter concreto, situado, del filosofar y cómo la misma manera de
preguntar condiciona ya las respuestas que obedecen en último término a los
puntos de partida.

 La visión es elaborada con un determinado método o forma de plantear y
resolver los problemas, pero también como análisis de los mismos métodos de
las ciencias particulares.

 Es una visión sistematizada dentro de una determinada perspectiva. Esto
significa que toda filosofía es, en primer lugar, hija de su época, y
constituyéndose muchas veces en la autoexpresión de una determinada sociedad.


UTILIDAD-INUTILIDAD DE LA FILOSOFÍA.

1. Inutilidad De la Filosofía.

A menudo, la actitud frente a la filosofía, la más generalizada y a la vez el
argumento más contundente, consiste en juzgarla como algo inútil,
improductivo, carente de significación práctica. Si la filosofía no produce nada,
de nada sirve.

Con actitudes como la anterior frente a la filosofía se configura cierta imagen de
ella y del filósofo, que podemos sintetizarlas en una serie de contradicciones
aparentes, pero que no por eso, dejan de producir su efecto; es decir, de
aumentar y reforzar el prejuicio de inutilidad y, por ende, el desprestigio de esta
actividad fundamental:

 Contradicción entre filosofía y vida real.
 Contradicción entre filosofía y problemas prácticos.
 Contradicción entre filosofía y practica, acción.

Los ataques contra la filosofía provienen, normalmente del “hombre práctico”
que exige lo productivo, lo competitivo de la sociedad, el cientificismo y
tecnicismo.

2. Utilidad de la Filosofía.

El valor de la filosofía hay que ubicarlo en la incidencia directa o indirecta que
ella tiene en el campo de la política. Basta con revisar la historia (Platón,
Aristóteles, Thomas Hobbes, Locke, Hegel, Marx…) para comprender que la
filosofía es siempre política y es intervención teórica dentro de los problemas de
su época.

La filosofía aparece como:

 Una necesidad histórica de un pensamiento autónomo, exclusivamente
racional.

 Es un pensamiento crítico frente a la cultura dada.

 Es un indagar acerca del mismo hombre como tentativa de solución del
problema vital.

 Su actividad interpretativa, conceptual, surge y se desarrolla dentro de una
época y de una sociedad determinada que dan los materiales, las tareas y los
problemas de las diversas filosofías.

 Una filosofía fecunda debe permitir el desarrollo de las ciencias, partir de
sus datos y contribuir a un proceso de generalización tal, que permita una
cosmovisión cimentada en los datos del instrumental científico.

 La filosofía no es un asunto puramente conceptual; ella desde sus inicios ha
querido ser una forma de vida, una especie de sabiduría de la vida, una guía
del diario vivir, que le da un sentido y una ubicación histórica del hombre y
que le permite por tanto darle un marco tal de diferencia que la persona le
encuentre un significado a su vida y a su acción.













EL PROYECTO DE UNA FILOSOFÍA EN PERSPECTIVA
LATINOAMERICANA.

“La constitución de un pensamiento genuino y original y su normal desenvolvimiento
no podrán alcanzarse sin que se produzca una decisiva transformación de nuestra
sociedad mediante la cancelación del subdesarrollo y la dominación”.Augusto Salazar
Bondy.


SITUACIÓN:

Literalmente la expresión Filosofía Latinoamericana es ambigua, conviene por tanto
precisar su intencionalidad, su razón de ser, sus contenidos y sus perspectivas. Quienes
niegan dicha posibilidad al menos deberían imponerse la tarea de pensar la situación y
el compromiso de todo intelectual frente a su sociedad. Es obvio que no se trata de
latinoamericanizar la filosofía, si no de pensar filosóficamente nuestra situación.


COLONIALISMO Y FILOSOFÍA.

Dice Salvador Reyes (1899-1970. Escritor chileno) “El colonialismo es un hecho
múltiple y pertinaz. Se ha manifestado a lo largo de la historia bajo muy diversas
modalidades, puesto que además de su naturaleza práctica, tiene otra: ideológica.
Hay agresiones y situaciones colonialistas y también tesis y doctrinas
colonialistas”. Historia de las ideas colonialistas.

Entendemos por colonialismo al sistema o política colonial de expansión territorial
en que generalmente se produce subordinación política, social y cultural del pueblo
anexado. A partir de la segunda guerra mundial, cayo en crisis la institución política
colonial debido a la oposición de los pueblos dominados, quienes estaban ansiosos
de obtener su libertad. Actualmente se encuentran formas de dependencia menos
obvias. Es el caso del llamado neocolonialismo que comporta todos los medios, en
especial los económicos.

Las doctrinas colonialistas en América Latina han tenido un recubrimiento
filosófico al igual que en Europa. Su preocupación ha consistido en ponerle piso
filosófico al sojuzgamiento sin atenuantes, de unos hombres por otros. Para
disfrazar tal objetivo el colonialismo ha acudido a sucesivas astucias. Podemos citar
algunos ejemplos:

 Algunas doctrinas de la antigüedad hablan de hombres que disponen de los
servicios de los hombres inferiores.

 Cuando aparecen las doctrinas estoicas y el cristianismo que proclaman la
igualdad esencial de los seres humanos, el colonialismo se vio obligado a
formular sus justificaciones. Al principio argumentaban que las naciones
imperiales, conquistaban nuevos pueblos para meterlos al aro religioso y desde
allí encaminarlos a la salvación eterna. Luego se mostraron como los que
salvarían a los pueblos sometidos a la barbarie y actualmente los sistemas más
poderosos se presentan como los portadores de la clave del mundo futuro por la
vía económica y la eficiencia científica.

A partir de esta situación nos corresponde plantear la posibilidad de una filosofía
distinta en la perspectiva de nuestra situación política.


CARACTERÍSTICAS DE UNA FILOSOFÍA LATINOAMERICANA.

Nunca antes habíamos asistido a un cuestionamiento tan radical y global de un tipo
de sociedad como la nuestra que se manifiesta como:

 La utopía de una alternativa histórica social.

 La postulación de nuevos tipos de hombre, valores y estructuras que resuelvan
de raíz los múltiples conflictos y contradicciones que vivimos.

 La lucha por la liberación en todos los niveles.

Ahora bien, debemos reconocer que la crisis latinoamericana ha sido generada por
la percepción objetiva del carácter dependiente de nuestra estructura. Por tal
condición se desprenden tres grandes consecuencias:

 El desarrollo y el subdesarrollo dentro del contexto de expansión occidental
capitalista, son partes de un mismo proceso.

 El problema del desarrollo latinoamericano es el de su liberación, el de alcanzar
su autodeterminación histórica y estructural que le permita acceder con
dinamismo propio y original en el concierto de los pueblos libres.

 En la raíz de nuestra existencia como países “tercermundistas” está un hecho
histórico determinante: los procesos colonialistas y neocolonialistas.

Con estas visiones, vemos pues las características del filosofar Latinoamericano:


ÁMBITO, RETROSPECTIVA Y PERSPECTIVA DE LA FILOSOFÍA
LATINOAMERICANA.

En estos tres términos resumimos la orientación global de esta filosofía propia:

1. Ámbito:

La conquista de la libertad en todas sus dimensiones, sería una filosofía de la
liberación.

2. Retrospectiva:

Hará una crítica radical de todos los sistemas y teorías filosóficas, que de algún
modo conllevan a justificar la alienación del hombre. Tendrá por lo tanto, en un
primer momento, una función desveladora, desmitificadora de muchas doctrinas
a partir de la exigencia de la liberación, esto implica una nueva lectura de toda
la filosofía occidental. El segundo momento se refiere a la reapropiación de los
elementos culturales indígenas. Se trata de una recuperación de nuestra
identidad.

3. Perspectiva:

Una nueva visión del mundo, del hombre, de la historia, que visualice las
exigencias integrales de la liberación. Es tomar un nuevo rumbo no solo en la
filosofía si no también en todas las manifestaciones culturales.


FUNCIÓN, RELACIONES Y ORIENTACIÓN DE LA FILOSOFÍA
LATINOAMERICANA.

Un discurso sobre la filosofía latinoamericana es ya un discurso político en el
sentido de una toma de posición frente a su realidad. Esto introduce la implicación
de tres relaciones básicas en este que-hacer filosófico:

1. Relación filosofía – realidad latinoamericana:

La estrecha cohesión entre filosofía y realidad se deja ver también en los grandes
sistemas filosóficos de occidente. Platón y Aristóteles, por ejemplo, elaboraron
sus doctrinas tomando en cuenta la realidad. Es la misma tendencia que a de
tener la filosofía latinoamericana

2. Relación filosofía – ciencias:

La nueva filosofía debe proporcionar a las ciencias sociales comprometidas, las
categorías básicas para una interpretación de nuestra realidad, al mismo tiempo
que las ciencias desentrañan los mecanismos, las leyes y estructuras de los lazos
objetivos de la dominación.

3. Relación Filosofía – política:

Si el propósito del pensar latinoamericano es la liberación, la relación entre
filosofía y política debe adquirir un carácter serio, crítico, una vinculación entre
la actividad teórica y la actividad práctica transformadora que desmantele la
filosofía dominante o involucrada con la ideología o sistemas dominadores.


ERRORES Y ORIGINALIDAD DE LA FILOSOFÍA
LATINOAMERICANA.



1. Errores:

Uno de los caminos erróneos en la búsqueda de una filosofía propia de
Latinoamérica es la antinomia Europa-Latinoamérica. Esto provocaría grandes
dificultades como lo son:

 El autoctonismo anacrónico, es decir el rechazo total a la otra cultura (que se
le ve únicamente como opresora) , que de alguna manera, con sus avances,
puede aportar elementos valiosos en nuestra búsqueda y solución.
 Presentar las relaciones de dominio y explotación en términos de entorno
geográfico-cultural y no desde la perspectiva política.


2. Originalidad:

La originalidad de una filosofía Latinoamericana no está tanto en la elaboración
de un sistema doctrinal inédito que pueda competir o parangonarse con los
sistemas europeos, sino en su elaboración desde una perspectiva radical,
claramente política. El aporte de nuestro filosofar no es por ser en o desde
Latinoamérica (punto de vista geográfico), sino desde, y en situación de
dependencia y alienación (punto de vista político) que intenta por tanto expresar
una visión de las cosas desde el punto de vista de los oprimidos. En síntesis, el
aporte cultural filosófico nuestro lo es en la medida en que ofrezcamos las
perspectivas de una liberación total que pueda tener incluso influencias en los
países dominantes, en cuanto también allí aparece como una realidad la
alienación del hombre en todos los niveles. La originalidad de nuestra filosofía
consistirá en la implementación política de la liberación, tanto en su ámbito,
como en sus contenidos y metodología.


EL PUNTO DE PARTIDA: LA ALIENACIÓN.

La categoría constitutiva del hombre latinoamericano, dado el proceso de la
dependencia y la estructura neocolonialista, radica en la alienación. Esta categoría
originalmente posee un fuerte matiz religioso con carácter psicológico y lo conserva
en forma secularizada aún bajo el lenguaje de Hegel y del joven Marx. Designa
teológicamente el proceso de ruptura y distanciamiento con respecto al proyecto
original de Dios que implica una distorsión profunda de las relaciones del hombre
con su creador, con los demás y con el universo entero.

Se instaura por lo tanto en la historia una anomalía constante, universal, que afecta
la raíz de la condición humana (pecado) y que pide por tanto un recurso (redención)
que permita el reencuentro de la unidad original perdida. Sin perder de vista el
contenido profundo de dicho simbolismo, la alienación expresa primeramente una
situación de postración, en virtud de la cual las potencialidades de una persona no
pueden realizarse, iniciándose como contrapartida un proceso de enmascaramiento,
una pérdida de identidad y configuración del ser.

En el plano ontológico, la alienación es problema de identificación, dejar de ser lo
que se es, un olvido de la esencia originaria, de las raíces. Tal es la condición del ser
del hombre latinoamericano. Un hombre inquieto, en búsqueda de sus raíces, cuya
configuración ha sido distorsionada desde fuera por moldes culturales que le han
hecho perder su identidad y su razón de ser.

He aquí la explicación última del imitacionismo carente de un ser que ha sido
expropiado y falsificado. Vivimos cotidianamente la máscara de un ser que no es el
nuestro, y este fenómeno resulta repugnante y contradictorio.

Captar de nuevo la experiencia de la originalidad del ser a partir de nuestra realidad
histórica a fin de articularla auténticamente con la experiencia de la filosofía
europea. Este debe ser el contenido de una ontología que plantea su universalidad a
partir de nuestra particularidad.

La alienación a nivel antropológico e histórico designa el distanciamiento entre la
esencia histórica del hombre y sus potencialidades, la distancia entre su verdadero
ser y el estado real que impide su desenvolvimiento histórico.

Esta situación, que sociológicamente explica el problema estructural de la
dependencia, indica el proceso de la deshumanización como síntoma de dicha
circunstancia. En esta perspectiva, alienación y libertad se revelan como polos
contrapuestos al interior de la historia en cuyo interior se genera un proceso
creciente de distorsión.

Antropológicamente la alienación significa:

1. Que el hombre no puede ser lo que es y lo que puede ser (relación con el nivel
ontológico).

2. Que existe un proceso y una estructura que impida la realización de hombre.
Ausencia y negación radical de la libertad.

3. El hombre es reducido a cosa, instrumento, es un medio no un fin.

4. Reducción del trabajo humano a simple mercancía que se vende y se compra
según las leyes implacables de la economía.

5. La alienación significa también despersonalización (masificación).

6. La alienación representa consumismo, reducción del hombre al tener como
factor absoluto de reconocimiento, prestigio y poder.

7. La alienación genera manipulación, adormecimiento de la conciencia que logra
tratar al hombre como máquina, robot de simples reacciones y respuestas,
controlable y programable en función de la manutención férrea del poder.

8. Produce estatismo, negación de la capacidad de trascender los hechos y las
situaciones, la dictadura de los hechos, el realismo del orden imperante.

9. La alienación es anti–historia, negación de la esencia histórica del hombre y sus
posibilidades inéditas aún no realizadas.


EL ÁMBITO DE LA PRAXIS.

Durante mucho tiempo se le ha asignado a la filosofía una función exclusivamente
interpretativa, teórica, tal como fue configurada en el pensamiento de los filósofos
griegos, instaurándose desde esa época una antítesis y un divorcio entre el pensar y
el hacer, entre la teoría y la práctica.

La revalorarización de la praxis incluye todo un proceso histórico íntimamente
ligado al papel creciente de las ciencias en la vida humana, de tal manera que el
trabajo y la economía implican para la filosofía una reorientación decisiva de su
misma función y contenido con respecto a la praxis. Dicha orientación se
fundamenta en los siguientes principios derivados de una filosofía de la praxis:

1. El modo específico como el hombre subsiste no es adaptándose si no
transformando la realidad.

2. Dicho proceso es fundamentalmente socio–histórico. Es acción objetiva,
material, transformante.

3. Tal praxis condiciona a la misma sociedad y a la historia en cuanto la práctica –
productiva – determina los demás aspectos de la cultura, incluido el proceso
teórico y en consecuencia de le misma filosofía.
4. A Partir de la praxis se replantea el problema epistemológico. El hombre va
descubriendo poco a poco las leyes de la naturaleza, de una manera que dicha
acción se constituye además en una instancia privilegiada tanto del conocer
como del criterio de verdad.

5. La praxis humana es radicalmente consciente, esta determinada por fines y
objetivos, representa una práctica universal.

6. La praxis es total, abarca no solo el trabajo sino el conjunto de las actividades
sociales del hombre (ciencia, política, cultura).

7. La praxis se revela como el ámbito privilegiado de la relación entre teoría y
práctica en cuanto se implican necesariamente.

8. El carácter prático-transformador del hombre y la mediación necesaria de la
acción como forma de realización del mismo hombre como ser dinámico,
constituye el fundamento antropológico de la praxis.




ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA LATINOAMERICANA.

LA ANTROPOLOGÍA DE LA ALTERIDAD.

“La situación concreta de Latinoamérica exige y posibilita una nueva reflexión sobre
el hombre lejos de los moldes clásicos y sobre todo, del subjetivismo propio de la
modernidad, fundamento último del proceso de expansión y colonización”. (Jaime
Rubio. Antropología filosófica).

La reflexión filosófica latinoamericana ha pretendido replantear en sus fundamentos
algunos de los pilares del pensamiento antropológico presentado desde antiguo y hasta
la modernidad por los filósofos de la tradición occidental.

La nueva antropología y la nueva concepción filosófica de la historia constituyen quizás
los aspectos más importantes de la reflexión filosófica latinoamericana y son, a su vez,
los criterios que fundamentan una nueva visión de los valores, de la cultura, de la
política, de la sociedad; etc.


La pregunta ahora es ¿cuáles son los fundamentos de la nueva antropología en
perspectiva latinoamericana? Sabemos por definición que la antropología filosófica es
una rama de la filosofía que se preocupa del estudio del hombre como hombre. Desde la
ontología se entiende por antropología filosófica el pensamiento que piensa el hombre
en su particularidad de ser y de existir.

Esta forma clásica de entender la antropología parece no ser discutida por la perspectiva
latinoamericana. Sin embargo, la antropología latinoamericana no está del lado de la
visión esencialista y abstracta del hombre sino más bien su simpatía está por la
pluridimensionalidad, por la multiplicidad de perspectivas antropológicas resultantes de
las perspectivas de considerar al hombre desde su situación concreta, desde su contexto.

En efecto, durante muchos siglos la antropología filosófica se preocupó únicamente de
la esencia del hombre, del propio constitutivo del hombre universal, y éste se puso en la
razón, o en el alma, en su imagen de Dios.

Después de Hegel el tema del hombre adquirió una nueva dimensión; se comenzó a
reflexionar sobre el hombre concreto, real; el hombre de la calle, de carne y sangre,
que tiene problemas, inquietudes. Se estudia al hombre como ciudadano y trabajador al
hombre existente, al que vive enfrentado a la nada y a la muerte.

América Latina solicita una reflexión contextualizada del hombre latinoamericano, que
tenga en cuenta su situación de opresión y sus ansias de libertad; esto es, una
antropología filosófica a partir del contexto cultural e histórico, que reflexione sobre el
ser hombre latinoamericano “aquí” y “ahora”, en su realidad.

La propuesta de la antropología filosófica latinoamericana estriba en un humanismo de
la alteridad. En efecto, sólo un humanismo que sea capaz de reconocer al otro como
iguales y diferente es auténtico. El humanismo griego, por ejemplo, fue realmente un
antihumanismo para los pueblos bárbaros y para los propios griegos esclavos quienes
por su situación no eran considerados ciudadanos.

El humanismo latinoamericano de la alteridad es un humanismo universal que critica y
contradice de manera abierta el humanismo predicado y practicado en primera instancia
por los conquistadores de nuestras tierras quienes, bajo el pretexto de traernos la
salvación del alma y la riqueza cultural, conquistaron nuestras pertenencias materiales y
violaron nuestros derechos más elementales. Esta crítica también se extiende al
pragmatismo y al utilitarismo norteamericano.

Ahora bien, los pilares más significativos en los que se sostiene la antropología de la
alteridad son:


LA DIMENSIÓN ERÓTICA.

La desfiguración erótica es uno de los factores que tiene oprimido al hombre
latinoamericano.

“La injusticia o perversión en el nivel erótico, hoy, es el uxoricidio o muerte de la
mujer en una sociedad donde reina la ideología machista, masculinista, falocrática.
Laerótica describe la relación varón-mujer. No confundiremos nunca al hombre
(especie) con el varón (hombre de sexo masculino) y con mujer (hombre de sexo
femenino)”, (Enrique Dussel. Filosofía de la liberación).

La antropología de la alteridad que busca la liberación del “otro” contempla que la
erótica pertenece al ser del hombre concreto que es sexuado. La erótica es un
contexto del hombre que lo coloca en una situación muy determinada: La
sexualidad. La perversión erótica conlleva necesariamente la opresión del hombre
porque separa y enfrenta, crea un clasismo erótico, una lucha de clases eróticas,
donde hay agresor y agredido que produce alienación del hombre por el hombre.

Por su parte, la autenticidad erótica crea y recrea a la persona; facilita el encuentro
interpersonal y establece la dignidad del hombre.


LA DIMENSIÓN ECONÓMICA.

“La economía es la parte de la filosofía que piensa la relación práctico-productiva, la
relación del hombre-el otro mediado por el producto de la relación hombre-
naturaleza…la economía es entonces la relación del ámbito práctico con el
productivo…Es la economía alguien vende, compra, roba algo a alguien. El primer
alguien es el punto de partida de la economía, el sujeto económico; el algo es el
producto de un trabajo; el otro es el término de la relación práctica, ahora
económica”. (Enrique Dussel. Filosofía de la liberación).

El tema de la liberación económica del “otro” es también un ingrediente
fundamental de la propuesta antropológica latinoamericana. La economía pertenece
al contexto humano, al ser del hombre.

“Es necesario investigar mucho para descubrir la naturaleza de nuestro sistema
económico, capitalista-dependiente. Pertenecemos a una sociedad dependiente de
otras sociedades y nuestro subdesarrollo es condición para el desarrollo de quienes
nos oprimen…Esto hace que en América Latina se plantee un doble problema: la
necesidad de una verdadera democracia política y, consiguientemente, la
instauración de una democracia económica”. (Jaime Rubio. Antropología
filosófica).


LA DIMENSIÓN POLÍTICA.

“la liberación política del hombre es de por sí la más compleja de estudiar. Esta
complejidad radica en la naturaleza misma de lo político, es decir, en las relaciones
que se establecen dentro de lo que podemos denominar el ámbito de “lo
político”…cuya esencia la constituyen las relaciones: amigo-enemigo, público-
privado, mando-obediencia”. (Jaime Rubio. Antropología filosófica).

Podríamos sintetizar esta propuesta de liberación de “lo político” mencionando los
siguientes aspectos:

 Se propone una liberación de “lo político” y no una eliminación de las relaciones
políticas.

 La esencia de “lo político” se manifiesta como relación de mando-obediencia,
amigo-enemigo, público-privado.

 Las anteriores relaciones son, en su conjunto, una relación metafísica que se
realiza a partir de la epifanía (manifestación) del otro, de su mirada, de su
palabra. La intercomunicación se realiza entre iguales, entre términos absolutos
que no se igualan ni se identifican dentro de una totalidad.

 La relación metafísica con el otro no sigue las pautas del comercio o la guerra.

 La guerra, como la paz, suponen elementos estructurados de otra manera y no
como partes de la totalidad. La paz sin alteridad no existe, y sin la violencia justa
que abre la totalidad cerrada e injusta no hay alteridad auténtica.

 El anterior deseo requiere un replanteamiento de la subjetividad que es apertura
y que puede tener muchos sentidos relacionados con la intencionalidad.

 Pero la apertura también puede significar vulnerabilidad hacia las necesidades
del otro, misericordia. Esta relación, que se basa en la vulnerabilidad, puede ser
llamada amor-de-justicia hacia el otro: Ética de Paz.

 Frente al problema de la violencia se propone la opción política de la no-
violencia, situándola como núcleo profético de cualquier acción política.

 De otra parte, se dice que en América Latina se encuentra un pueblo
desorganizado, sin Ethos, incapaz de tomar decisiones, es decir, de constituirse
en Estado. Por el contrario, el proyecto político del pueblo ha de ser el resultado
de esa experiencia, expresión de una voluntad que se halla identificada con la
realidad de su efectivo poder.

 Según Jaime Rubio, así nos acercamos a la liberación del Estado, no como
sistema totalizador, sino como expresión de la organización de un pueblo y de su
capacidad decisional. La liberación se alcanzará cuando el pueblo y su Estado
mediaticen el amor-de-justicia en proyectos nacionales al servicio del pueblo en
trance de liberación.

Las tres dimensiones aquí mencionadas, no son las únicas reconocidas por el
pensamiento antropológico latinoamericano, pero según sus pensadores, éstas
requieren de un tratamiento más inmediato en América Latina.




http://www.diosonrio.org.co/seminario/media/filosofia%20latinoamericana.doc