LA DISCAPACIDAD A TRAVÉS DE LA HISTORIA

El hecho de que una persona posea alguna limitación, ya sea de tipo física, cogni-
tiva, sensorial, entre otras, es considerada, al día de hoy, como una condición na-
tural de la gente, incluso existe una inclusión masiva en una gran cantidad de acti-
vidades, ya sean laborales, educativas, etc. Ya no existen los conceptos de limita-
ción, invalidez, barrera, etc., y han surgido nuevos conceptos como diversidad
funcional, que no implican una nominación peyorativa hacia la gente que tenga
una condición de discapacidad. Sin embargo, es hasta el Siglo XXI cuando este
apartheid social comenzó a desaparecer (porque aún existe), ya que desde hace
milenios la condición de discapacidad existe, pero a través de la historia y en las
diferentes civilizaciones su trato ha cambiado hasta el día de hoy.
En la Antigua Grecia, donde se reportan estudios sobre diferencias físicas y men-
tales, se consideraba la discapacidad como una aberración hacia la belleza de la
cultura griega, a tal punto que arrojaban a las personas con cualquier limitación de
los montes. Sólo existía una excepción: la discapacidad visual era considerada
como un regalo de los dioses olímpicos para los oráculos (adivinos), y contrario a
los otros casos, a estos clarividentes se les debía respeto.
En otras culturas, como China, India y Egipto, las personas con discapacidad eran
abandonadas y dejadas a su suerte o las mataban (sobre todo si eran niños), ya
que no se consideraban como miembros válidos de la sociedad. En este último
caso se hacían excepciones si la persona con la condición de discapacidad perte-
necía a la familia real y se trataba de rehabilitar mediante férulas y otros aparatos.
En la cultura hebrea, se veía, al igual que en las anteriores, un abandono por parte
de las familias hacia las personas con discapacidad, e incluso hay registros en la
Biblia de que los judíos con cualquier limitación física o mental eran expulsados y
mendigaban frente a los templos y sinagogas. Si el caso era de discapacidad men-
tal, se consideraban poseídos por demonios y si era física, era un castigo divino
por haber pecado.
Con el surgimiento del cristianismo, comenzó la inclusión social ya que se creía
que los milagros obrados por Jesús (y sus enseñanzas presentes en el Evangelio:
“Trata a los demás como desees ser tratado”) en distintas ocasiones eran la prue-
ba de que la gente con cualquier situación de discapacidad también eran personas
útiles dentro de la sociedad y tenían diferentes capacidades. A pesar de esto, al
llegar la Edad Media se volvió a considerar la discapacidad como marca del peca-
do y posesión de demonios, por lo que estas personas eran condenadas a muerte
por la Inquisición. Cuando acabó la época medieval y llegó el Renacimiento, la
visión antropocéntrica conllevó a que la sociedad reconociera que también debería
preocuparse por las personas con discapacidad, por lo cual comenzó la creación
de diferentes instituciones y hospitales que acogían a las personas con discapaci-
dad. No obstante, los niños que nacían con discapacidad eran rechazados porque
se creía que era la cuota de los pecados de sus padres.
El auge tecnológico que sobrevino en la Edad Moderna con la Revolución Indus-
trial trajo consigo la creación de aparatos y apoyos técnicos para las personas con
discapacidades físicas, tales como las férulas y las prótesis. En cuanto a la disca-
pacidad mental no se hacía mucho y era repudiada por la sociedad, a tal punto de
que las personas con este tipo de diferencia se consideraban defectuosas y eran
castigadas con golpes y baños helados por su condición, aunque se trataban clíni-
camente pero sin ningún resultado de rehabilitación aparente.
El trato a las personas con discapacidad mental cambió radicalmente a finales del
Siglo XVIII cuando en Europa, específicamente en Francia, los médicos que trata-
ban enfermedades mentales decidieron cambiar el tratamiento hacia las personas
con una condición cognitiva. Philippe Pinel, por ejemplo, introdujo el tratamiento
moral para las personas “alienadas mentalmente”, suprimiendo prácticas inútiles
como las sangrías y por el contrario, estimulaba la mente de los enfermos menta-
les para conllevar a su rehabilitación. Su discípulo, Jean-Éttiene Dominique Esqui-
rol, siguió sus pasos y continuó con el tratamiento moral dándole vida hasta el Si-
glo XX.
A comienzos del siglo pasado, entre las décadas de 1910 y 1950 comenzaron a
surgir ciencias como las terapias ocupacional y física, las cuales tomaron fuerza
en los periodos post-guerra de las dos Guerras Mundiales, mediante la rehabilita-
ción de los soldados que llegaban con dificultades en su salud posterior a los con-
flictos bélicos más grandes de la historia.
A partir de la segunda mitad del Siglo XX y hasta el día de hoy se han llevado a
cabo diferentes conferencias y comités por distintas organizaciones como la OIT
(Conferencia Internacional del Trabajo en 1955, que recomienda la rehabilitación y
el empleo de las personas en situación de discapacidad), la ONU (Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en 2006), la UNESCO, en-
tre otras. Incluso se reconoce el 3 de diciembre como el Día Internacional de las
Personas con Discapacidad. En 2005 surgió en España un nuevo término para la
discapacidad: “Diversidad Funcional”, creado por personas con discapacidad en el
Foro de Vida Independiente.
Como conclusión, a lo largo de la historia la concepción sobre las limitaciones físi-
cas, mentales y sensoriales, conocidas como discapacidad, ha ido cambiando y se
han reconsiderado las capacidades de las personas que poseen estas condicio-
nes; desde una mirada degradante, excluyente y violenta hacia una perspectiva
moderna, incluyente, no discriminante y que reconoce a este grupo como un
miembro activo y útil para la sociedad.