5 Razones por las que tus alumnos no te

escuchan mientras les enseñas
21/04/2014 Escrito por Santiago 24 Comments
¿Hablas y no te escuchan? ¿Explicas y no te hacen ni el más mínimo caso?
¿Tienes la sensación de que estás hablando a las paredes? ¿Estás harto
de hablar y que ningún alumno ni siquiera te mire a los ojos? No te
preocupes, en mayor o menor medida es algo que todos hemos
experimentado en alguna sesión lectiva. Sin duda se trata de una sensación
frustrante y que genera una gran impotencia.
Pues bien, si te cuesta que tus alumnos te escuchen, te pido que sigas
leyendo este artículo porque en él te voy a desvelar algunas claves y, cómo
no, te daré algunos consejos muy prácticos para que los apliques a tus
sesiones lectivas. ¿Me acompañas?

Imagen extraída de Shutterstock
¿Por qué tus alumnos no te escuchan en clase?
1. Clase magistral. Si quieres que tus alumnos te escuchen, debes
empezar a reducir al máximo lo que se entiende por clase magistral, aquella
clase en la que tú hablas y tus alumnos te escuchan. Muchas veces te
quejas de que tus alumnos no prestan atención a tus enseñanzas y es por
una razón muy sencilla. Hablas más tiempo del que tus alumnos son
capaces de aguantar. Si, es así. Te guste o no. Piensa en ti por un
momento. ¿Serías capaz de escuchar de forma ininterrumpida lo que dura
una sesión lectiva? Déjame que te dé la respuesta: No. Entonces, no
quieras para tus alumnos aquello que ni tú eres capaz de cumplir. De ahí
que te recomiende:
 No superar los 10 minutos de explicación unidireccional.
 Realizar pausas. Durante estas pausas puedes aprovechar para contar
una historia a una anécdota.
 Utiliza imágenes y vídeos para descargar al máximo el contenido
teórico.
2. Silencio. ¿Cómo es posible que pidamos silencio en una clase con más
de veinte alumnos? Si lo piensas bien , es un auténtico disparate. Así que
olvídate de una vez por todas del Yo hablo y tú te callas. No funciona. Es un
tipo de enseñanza que para esta generación de alumnos ha quedado
obsoleta. Si quieres que tus alumnos te presten atención, debes hacer que
participen activamente en tus clases. Cédeles el protagonismo todo lo que
puedas. Deja que durante la sesión lectiva adquieran ellos también el rol de
docentes. Por eso:
 Parte de una evaluación inicial. Descubre lo que saben tus alumnos de
aquello que todavía no les has enseñado.
 Intercala preguntas abiertas mientras enseñas.
 Fomenta el diálogo no entre docente-alumno, sino entre alumno-
alumno.
 No pidas a tus alumnos que se callen. Pídeles que participen
activamente con sus aportaciones, con sus aciertos y también con sus
errores.
3. Repetición. Lo peor que puedes hacer, aparte de hablar sin parar en tu
sesión lectiva, es repetir constantemente aquello que enseñas. Si a ti no te
gusta que te repitan la cosas varias veces, ¿cómo puedes pensar que a tus
alumnos les vaya a gustar? La repetición es el mayor enemigo de la
escucha activa. La repetición sirve para mecanizar destrezas y
procedimientos, pero no sirve para los contenidos teóricos. Para evitar
repetir tus enseñanzas, lo que debes hacer es:
 Recapitular
 Parafrasear
 Sintetizar
 Reformular
Explica lo mismo, pero sin explicar lo mismo. Haz que cada enseñanza que
les das a tus alumnos parezca la primera y la última.
4. Utilidad. ¿Te has preguntado alguna vez si aquello que enseñas les
servirá de algo a tus alumnos en un futuro a corto o medio plazo? En el
caso que aquello que enseñes sea útil, ¿cómo lo vendes en el aula? ¿Qué
aplicación le das a la vida real? Difícilmente conseguirás que tus alumnos te
escuchen, si no son capaces de ver para qué sirve aquello que les
enseñas. Es por ello que te recomiendo que:
 No enseñes en clase aquello que puedan aprender por sí mismos.
 Enseña el menor contenido posible.
 Cíñete en clase en los procedimientos más que en los contenidos.
 Transforma la clase magistral en aprendizaje cooperativo. Sobre el
aprendizaje cooperativo te remito al siguiente enlace.
 Contextualiza el aprendizaje de tus alumnos, es decir, haz que cuando
vayan a sus casas tengan la curiosidad de poner en práctica aquello
que han aprendido en tu clase.
5. Aburrimiento. Desengáñate. Escuchar aburre. Si, aburre y mucho. Cada
vez nos cuesta más escuchar, sobre todo escuchar de forma activa. De
hecho, tus alumnos no tienen la más mínima predisposición a la escucha
activa. Les enseñas en un contexto totalmente irreal, es decir, les obligas a
escuchar cuando tú quieres o cuando te han dicho que deben hacerlo. Tus
alumnos siempre te escuchan por imposición. Saben de antemano quién
les va a hablar, de qué les va a hablar y cuánto tiempo les va a hablar. A
mí, si me permites la expresión, me parece demoledor y desolador.
Entonces, ¿cómo puedes sobrellevar esta predisposición al aburrimiento?
La solución es tu mayor reto:
 Pasión por lo que enseñas y cómo lo enseñas.
 Entusiasmo a la hora de hacerles ver que lo que les enseñarás será
una experiencia que formará parte inequívoca de sus vidas.
 Creatividad contra el aburrimiento y la previsibilidad.
 Imaginación para adquirir nuevos conocimientos a partir de lo que son
capaces de aprender por sí mismos.
Escuchar, ¿para qué?
Tengo la sensación de que todo este artículo se podría resumir en una sola
palabra: autoconcepto. Tú piensas que no te escuchan cuando en realidad
es tu autoconcepto de lo que creías que era dar una clase la que te lleva a
estar equivocado. Cuando enseñas pides que te escuchen, que les
interese, que lo entiendan, que lo memoricen y recuerden y que, además, lo
hagan cuando tú quieres y en silencio. Si cambias el concepto de cómo te
enseñaron que debía ser una sesión lectiva, muy probablemente vivirás tus
clases de una forma extraordinariamente distinta y podrás empezar a
disfrutar no del silencio, sino de la participación, no de lo que dices, sino de
lo que escuchas de tus alumnos. Acabaré con esta frase de Martin
Seligman que tanto me gusta recordar cuando entro en una de mis clases:
Se puede cambiar lo que se siente, cambiando lo que se piensa
Aprendizaje cooperativo. Cómo formar
equipos de aprendizaje en clase
08/06/2013 Escrito por Santiago 103 Comments
En un artículo anterior titulado Colaborar vs. Cooperar en el aula explicaba
la importancia de estos dos términos e incidía en su diferenciación. Pues
bien, una de las diferenciaciones más significativas
entre Colaboración y Cooperación reside en la homogeneidad de la
colaboración y la heterogeneidad de la cooperación. Y sobre esa
heterogeneidad me ceñiré en este artículo para explicaros cómo podemos
formar grupos o equipos de trabajo cooperativo.
No cabe duda de que el trabajo en equipo es un factor muy a tener en
cuenta en el aprendizaje de cualquier materia. Pero su valor aumenta
cuanto más diferente sea este mismo equipo, desde el punto de vista
intelectual, social, de género… Para conseguirlo, el docente debe partir de
unas premisas que os resumo a continuación en cuatro pasos:
Paso 0. A tener en cuenta en la elaboración de equipos de aprendizaje
cooperativo:
 Elaborar grupos de entre cuatro o cinco miembros.
 Valorar las posibles compatibilidades e incompatibilidades entre
compañeros.
 Mezclar chicos y chicas.
 Procurar que el grupo que se crea represente en la medida de lo
posible al grupo clase.
 Preguntar a los alumnos por sus preferencias personales y afinidades.
Paso 1. Clasificación de los alumnos en tres categorías:
 CÍRCULO: Alumnos capaces de ajudar a los demás.

 CUADRADO: El resto de alumnos de la clase.
 TRIÁNGULO: Alumno que necesitan de la ayuda de los demás.


A cada grupo se le representa con una figura geométrica diferente. Lo de la
figura geométrica es importante porque no conlleva ningún juicio de valor
implícito.
Paso 2. Elaboración de equipos cooperativos:
Una vez se ha repartido a los alumnos entre las tres figuras geométricas es
momento de colocarlos teniendo en cuenta los criterios de selección
previos. Normalmente se suele colocar en cada equipo a un alumno
perteneciente grupo del al círculo, otro perteneciente al grupo del triángulo y
otros dos al grupo del cuadrado. De esta forma conseguimos la creación de
un equipo que viene a representar en cierto modo un ‘microgrupo
clase’ dentro del propio grupo clase. A partir de este momento el profesor
es capaz de explicar el contenido de su asignatura sabiendo que en cada
uno de los grupos habrá almenos algún alumno que tendrá la capacidad de
explicar al resto de su grupo aquello que para el resto de sus miembros no
haya quedado claro.
La gran ventaja de elaborar este tipo de grupos es que el profesor se puede
multiplicar por el número de grupos del que esté formado la clase y ello
facilita enormemente la consolidación de los aprendizajes.
Paso 3. Consolidación, revisión, reordenación de los grupos
cooperativos:
Una vez se han establecido los grupos, viene la fase de observar cómo es
su funcionamiento y el grado de rendimiento que obtienen TODOS los
alumnos del grupo. Es frecuente que al principio se realicen algunos
pequeños cambios, pero por lo general no suele ser muy común. A este tipo
de grupos se le ha venido denominando Equipos de Base.
Los Equipos de Base son aquellos que se mantienen de forma
permanente al lo largo de un curso o de una evaluación. Particularmente,
soy partidario de ir cambiando los grupos cada evaluación siempre
siguiendo el mismo criterio de elaboración, porque también resulta más
motivador para los alumnos. Ello no quiere decir que puntualmente no se
puedan homogeneizar los grupos de trabajo. De hecho, cuando estamos
hablando de una actividad muy mecánica y repetitiva, puede incluso
resultar útil, ya que el profesor tiene en un mismo grupo a los alumnos que
presentan alguna dificultad en el aprendizaje y puede focalizar más su
atención sobre ellos. Pero insisto, sólo es recomendable para actividades
mecanizadas.
4. Unificación de los grupos en todas las áreas:
Cuando estos grupos base están funcionando y se están consolidando,
viene el momento de unificarlos en todas las asignaturas que elaboren
grupos cooperativos. Es muy importante que exista una corrdinación entre
los docentes que llevan a cabo un tipo de enseñanza basado en el
aprendijaze cooperativo, porque la elaboración de grupos no siempre es
fácil. A raíz de la dificultad que en ocasiones nos podemos encontrar para
formar los equipos, creo conveniente reivindicar el papel que puede ejercer
el Pedagogo Terapeuta (PT) de vuestro centro escolar.
La importancia de Pedagogo Terapeuta (PT) en el aprendizaje
cooperativo.
No quisiera acabar este artículo sin reivindicar la importancia que puede
tener la figura de Pedagogo Terapeuta (PT) en la confección de grupos y el
apoyo que puede ofrecer en el aula. En mi caso debo confesar que valoro
muy positivamente la intervención de Pedagogo Terapeura (PT) a la hora
de confeccionar los grupos dado el conocimiento que tiene de los alumnos
con dificultades de aprendizaje. Además resulta de gran ayuda en el aula
ya que permite al profesor de la materia incidir en aquellos grupos que
tienen más dificultades de cooperar. La presencia de este profesional en el
aula es un tema que poco a poco va consolidándose en los centros y creo
que hay que verlo no como un problema, sino como una oportunidad y una
ayuda para atender la diversidad en el aula.
No cabe duda de que el futuro de la Escuela puede verse desde muchos
puntos de vista. El punto de vista que yo he elegido aboga por una
Educación que tiene el la atención a la diversidad y en el aprendizaje
inclusivo su punto de partida y su punto de llegada. Reconozco que no
siempre es fácil y la Educación de este país no siempre va en la misma
dirección, pero dejaremos este aspecto para posteriores entradas del
blog…
Bibliografía: Programa CA/AC (Cooperar para aprender/Aprender a
Cooperar) para enseñar a aprender en equipo, de Pere Pujolàs y José
Ramón Lago, Universitat de Vic, 2011.