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PLEGARIAS Y MEDITACIONES 1914

1 de Enero de 1914
A Ti, Dispensador Supremo de todo bien, a Ti que legitimas la vida volviéndola
pura, hermosa y buena, a Ti, Señor de nuestros destinos y objetivo de todas nuestras
aspiraciones, ha sido consagrado el primer minuto de este nuevo año.
Que sea por entero gloriicado! que quienes Te esperan Te busquen por el buen
camino! que quienes Te buscan Te encuentren, y que quienes suran sin saber d"nde se
halla el remedio, sientan que Tu vida penetra poco a poco la dura corte#a de su consciencia
oscura.
$e inclino con una prounda devoci"n y con una gratitud sin l%mites ante Tu
&splendor benéico! en nombre de la Tierra, Te doy gracias por maniestarte! en su nombre
Te imploro que Te maniiestes cada ve# m's, en un crecimiento ininterrumpido de (u# y de
Amor.
Sé el $aestro Soberano de nuestros pensamientos, sentimientos y actos.
&res nuestra realidad, la )nica *ealidad.
+uera de Ti todo es mentira e ilusi"n, todo l)gubre oscuridad.
&n Ti est' la vida, la lu# y la alegr%a. &n Ti est' la ,a# soberana.
2 de Enero de 1914
&ste maravilloso silencio Te maniiesta a pesar de la enloquecida agitaci"n humana!
el silencio inmutable y constante es tan vivo en cada cosa que basta tener el o%do atento
para sentirlo, en contraste con todo lo que es ruido )til, agitaci"n vana, dispersi"n in)til de
energ%as. Déjalo lorecer en nuestro ser como un generador de lu# y de pa#, y que su uer#a
irradie sobre todos en ondas bienhechoras.
T) eres el Salvador de toda vida y la ra#"n de toda actividad, el objetivo de
nuestros pensamientos.
3 de Enero de 1914
Siempre es bueno mirar de tanto en tanto en nuestro interior y ver que uno no es ni
puede nada! pero seguidamente hay que volver la mirada hacia Ti sabiendo que T) eres
todo y lo puedes todo.
T) eres la vida de nuestra vida y la lu# de nuestro ser, T) eres el dueño de nuestros
destinos.
4 de Enero de 1914
(a marea de los pensamientos materiales est' siempre al acecho del menor
desallecimiento, y si relajamos por un momento nuestra vigilancia, si somos, por poco que
sea, negligentes, se precipita y nos invade por todas partes, sumergiendo a veces bajo sus
pesadas oleadas el resultado de innumerables esuer#os. &ntonces, el ser entra en una
especie de adormecimiento, sus necesidades %sicas de alimento y de sueño aumentan, su
inteligencia se oscurece, su visi"n interna se vela, y, pese al escaso interés que siente
realmente hacia esas actividades tan supericiales, lo ocupan casi e-clusivamente. &se
estado es e-tremadamente penoso y atigante, pues nada hay m's atigante que los
pensamientos de orden material, y la mente abrumada sure como un p'jaro enjaulado que
no puede e-tender sus alas y que aspira a poder emprender libremente su vuelo.
.
,ero tal ve# en este estado haya una utilidad que no percibo... &n todo caso, no
lucho en absoluto! y como un niño en los bra#os de su madre, como un disc%pulo erviente
a los pies de su maestro, con%o en Ti y me abandono a Tu direcci"n, segura de Tu victoria.
5 de Enero de 1914
Desde hace largo rato, estoy ante este cuaderno sin decidirme a escribir, pues todo
en m% es mediocre, sin valor, sin sabor, de una vulgaridad desesperante. /i una idea en mi
cabe#a, ni un sentimiento en mi cora#"n, una indierencia completa por todo y una aton%a
insuperable.
01"mo puede tener alguna utilidad semejante estado2
Soy un verdadero cero en el mundo.
,or otra parte, no tiene ninguna importancia. 3 mientras Tu obra se realice, Tu
maniestaci"n tenga lugar, y la Tierra se convierta cada ve# m's en Tu reino armonioso y
ecundo, poco importa que sea yo quien realice o no esta 4bra.
3 como es seguro que se llevar' a cabo, no tendr%a ra#"n alguna para atormentarme
aunque se apoderara de m% el deseo. Desde las proundidades hasta la supericie m's
e-terior, todo, todo mi ser no es m's que un poco de polvo! es natural que se disperse al
viento sin dejar huella...
6 de Enero de 1914
T) eres el )nico objetivo de mi vida y el centro de mi aspiraci"n, el eje de mi
pensamiento, la clave de mi s%ntesis, y como est's m's all' de toda sensaci"n, de todo
sentimiento y de todo pensamiento, eres la e-periencia viviente m's ine-presable, la
*ealidad vivida en las proundidades del ser pero intraducible en nuestras miserables
palabras! y por ser la inteligencia humana impotente para reducirte a "rmula, algunos
consideran como 5sentimiento5 6con un cierto desdén6 el conocimiento que es posible tener
de Ti, pero que se halla, ciertamente, tan lejos del sentimiento como del pensamiento. &n
tanto no se ha alcan#ado este 1onocimiento supremo, no se tiene base s"lida y centro
duradero para su s%ntesis mental y sentimental, y todas las dem's construcciones
intelectuales no pueden ser m's que arbitrarias, artiiciales y vanas.
T) eres el eterno silencio y la pa# perecta dentro de lo que podemos percibir de Ti.
T) eres toda la perecci"n que nos es preciso adquirir, todas las maravillas que
reali#ar, todo el esplendor que maniestar.
3 todas nuestras palabras son balbuceos de niño cuando nos aventuramos a hablar
de Ti.
&n el silencio se encuentra el mayor respeto.
7 de Enero de 1914
Da a todos la pa# y la lu#, Señor, abre sus ojos ciegos y su entendimiento
oscurecido! calma sus tormentos in)tiles y sus vanas preocupaciones. Desv%a su mirada de
s% mismos y dales la alegr%a de la consagraci"n a Tu obra sin c'lculo ni segunda intenci"n.
7a# que Tu belle#a lore#ca en cada cosa, despierta Tu amor en todos los cora#ones, a in
de que se realice Tu orden progresivo sobre la Tierra y se propague Tu armon%a, hasta el
d%a en que todo sea T) mismo en la pure#a y en la pa# perectas.
84h9 Que se sequen todas las l'grimas, que se alivien todos los surimientos, que se
disipen todas las angustias, y que la tranquila serenidad habite los cora#ones, que la
poderosa certidumbre se airme en los cerebros. Que Tu vida circule por todos como una
:
ola regenerada y todos se vuelvan hacia Ti para agotar en esta contemplaci"n la energ%a de
todas las victorias.
8 de Enero de 1914
*ehuyamos los caminos demasiado 'ciles y desprovistos de esuer#o, esos
caminos que hacen nacer en nosotros la ilusi"n de que hemos llegado! rehuyamos esa
negligencia que es la puerta abierta a todas las ca%das! rehuyamos esa complaciente
admiraci"n de s% que conduce hacia todos los abismos. Sepamos que sean cuales sean
nuestras luchas, sean cuales sean incluso nuestras victorias, junto al camino por recorrer, el
que hemos recorrido ya, no es nada! y que todos son iguales 6%nimos granos de polvo o
idénticas estrellas6 rente a la &ternidad.
,ero T) eres el triunador de todos los obst'culos, la (u# que clariica toda
ignorancia, el Amor que vence todo orgullo. 3 ning)n error puede persistir ante Ti.
9 de Enero de 1914
Señor, inapresable realidad, T) que huyes constantemente ante nuestra conquista,
eectiva no obstante, y que ser's siempre el ;ncognoscible pese a todo cuanto aprendamos
a conocer de Ti, pese a todo cuanto hayamos arrebatado a Tu eterno misterio, queremos, en
un esuer#o completo y constante, combinando las v%as m)ltiples que conducen hacia Ti,
avan#ar como una ola ascendente e indomable, rompiendo todos los obst'culos,
ranqueando todas las barreras, levantando todos los velos, disipando todas las nubes,
traspasando todas las oscuridades, avan#ar hacia Ti, siempre hacia Ti, en un movimiento
tan poderoso, tan irresistible, que una multitud sea arrastrada en seguimiento nuestro, y la
Tierra, consciente de Tu nueva y eterna ,resencia, comprenda al in cu'les son sus ines
verdaderos, y viva en la armon%a y la pa# de Tu soberana reali#aci"n.
;nstr)yenos cada ve# m's,
Al)mbranos a)n m's,
Disipa nuestra ignorancia,
;lumina nuestro esp%ritu,
Transigura nuestros cora#ones,
3 danos ese Amor que no se marchita jam's y hace lorecer Tu dulce ley en todo
ser.
&stamos en Ti por toda la &ternidad.
10 de Enero de 1914
$i aspiraci"n asciende hacia Ti siempre idéntica a s% misma en su orma casi
inantil, de una sencille# banal, pero mi llamada es cada ve# m's ardiente, y tras las torpes
palabras, hay todo el ervor de mi voluntad concentrada. 3 te imploro, Señor, pese a la
ingenuidad de esta e-presi"n tan poco intelectual, Te imploro m's lu#, m's pure#a, m's
sinceridad y amor verdaderos! y ello para todos, para la multitud que constituye lo que
llamo mi ser, y para la multitud que constituye el ser universal! Te imploro, sabiendo, sin
embargo, que es perectamente in)til implorarte, ya que s"lo nosotros, en nuestra
ignorancia y mala voluntad, podemos obstaculi#ar Tu gloriosa y total maniestaci"n! pero
algo inantil en m% encuentra un punto de apoyo en esta actitud mental! Te imploro a in de
que la pa# de Tu reino se e-tienda sobre la tierra.
4h, cima inaccesible que escalamos incesantemente sin jam's alcan#ar, <nica
*ealidad de nuestro ser que creemos descubrir, para pronto ver escapar! estado maravilloso
=
que creemos apresar, pero que nos conduce m's lejos, cada ve# m's lejos, cada ve# hacia
proundidades e inmensidades ine-ploradas! nadie puede decir> Te he conocido, y, sin
embargo, todos Te llevan dentro de s% mismos, y en el silencio de su alma pueden o%r el eco
de Tu vo#! pero ese mismo silencio es progresivo, y cualquiera que sea la perecci"n de la
uni"n que hemos reali#ado, mientras pertene#camos por medio de nuestro cuerpo al mundo
de lo relativo, esa ?ni"n 1ontigo ser' siempre pereccionable.
$as todas estas palabras con que hablar de Ti, no son sino vano parloteo. ,ermite
que me vuelva
Tu servidor iel.
11 de Enero de 1914
A cada minuto, todo lo imprevisto, lo inesperado, lo desconocido est' ante nosotros,
a cada minuto el universo se recrea en su totalidad y en cada una de sus partes. 3 si
tuviéramos esa certe#a absoluta de Tu omnipotencia y de Tu )nica realidad, Tu
maniestaci"n podr%a hacerse a cada minuto tan evidente que todo el universo ser%a
transormado. ,ero somos de tal manera esclavos de cuanto nos rodea y nos ha precedido,
nos hallamos tan determinados por el conjunto de todo lo maniestado, y es tan débil
nuestra e, que somos todav%a incapaces de servir de intermediarios en el gran milagro de
la transiguraci"n... ,ero, Señor, sé que ello ocurrir' un d%a. Sé que llegar' un d%a en que
transormar's a todos cuantos se nos acerquen! los transormar's tan radicalmente que,
liberados totalmente de los la#os del pasado, empe#ar'n a vivir en Ti una nueva vida, una
vida hecha )nicamente de Ti, de la que ser's el soberano Señor. 3 as%, todas las inquietudes
se transormar'n en serenidad, todas las angustias en pa#, todas las dudas en certidumbres,
todas las ealdades en armon%as, todos los ego%smos en dones de s%, todas las oscuridades
en lu# y todos los surimientos en inmutable elicidad.
0,ero acaso no reali#as ya este hermoso milagro2 83o lo veo lorecer en todas
partes a nuestro alrededor9
84h, divina ley de amor y de belle#a, suprema liberadora, no hay ning)n obst'culo
para tu poder9 S"lo nuestra ceguera nos priva del reconortante espect'culo de Tu
constante victoria.
$i cora#"n canta un himno de alegr%a, y mi pensamiento se ilumina de go#o.
Tu trascendente, Tu maravilloso amor es el soberano Dueño del mundo.
12 de Enero de 1914
?na enseñan#a s"lo puede ser provechosa si es perectamente sincera, es decir si es
vivida en el momento en que es impartida, y las palabras a menudo repetidas, los
pensamientos a menudo e-presados no pueden ser ya sinceros...
13 de Enero de 1914
Atravesaste mi vida, Señor, como una gran ola de amor y cuando estuve inmersa en
ella supe de orma integral e intensa que Te hab%a orecido 6cu'ndo, no sé! en ning)n
momento preciso y siempre sin duda6 mi pensamiento, mi cora#"n y mi carne en vivo
holocausto.
3 en ese gran amor que me envolvi", y en esa consciencia de renuncia perecta,
hab%a una serenidad inmensa y una dul#ura tan intensa y tan llena de ininita compasi"n
que lentamente lu%an las l'grimas de mis ojos. /ada hab%a tan lejano, a la ve#, del
surimiento y de la elicidad, era una pa# ine-presable.
@
4h, Amor Sublime, centro de nuestra vida, $aravilla de las maravillas, Te vuelvo a
encontrar al in y vuelvo a vivir en Ti de nuevo, pero cu'nto m's poderosa y
conscientemente que las dem's veces. 1u'nto mejor Te cono#co y cu'nto mejor Te
comprendo. 1ada ve# que Te encuentro de nuevo, comunico 1ontigo m's integral, m's
completa, m's deinitivamente.
4h, ,resencia de belle#a ine-presable, pensamiento de suprema redenci"n, poder
soberano de salvaci"n, con qué alegr%a todo mi ser Te siente vivo en él, )nico principio de
su vida y de toda vida, constructor maravilloso de todo pensamiento, de toda voluntad, de
toda consciencia. A este mundo de ilusi"n, a esta sombr%a pesadilla has conerido Tu
realidad divina, y cada 'tomo de materia contiene algo de Tu absoluto.
T) eres, T) vives, T) irradias y T) reinas.
19 de Enero de 1914
Señor, divino $aestro de Amor, T) eres el eterno victorioso, y los que est'n en
perecto acuerdo 1ontigo, aquellos que no viven m's que para Ti y por Ti no pueden sino
conseguir todas las victorias! porque en Ti est' la uer#a suprema, la uer#a del completo
desinterés, de la clarividencia perecta, de la bondad soberana.
&n Ti, por Ti, todo se transigura y se gloriica! en Ti se encuentra la llave de todos
los misterios y de todos los poderes. ,ero s"lo se Te puede alcan#ar si ya no se desea m's
que vivir en Ti, servirte, llevar al triuno lo m's r'pidamente, para la salvaci"n del mayor
n)mero, Tu obra divina.
Señor, T) s"lo eres real y todo lo restante es ilusi"n, porque cuando se vive en Ti se
ven y se comprenden todas las cosas, pero todo tiene otra apariencia! porque todo es T) en
esencia, siendo al mismo tiempo el ruto de Tu obra, de Tu intervenci"n magn'nima! y en
la m's siniestra oscuridad 8has encendido una estrella9
Que nuestra devoci"n vaya creciendo siempre.
Que nuestra consagraci"n vaya siempre pereccion'ndose.
3 que siendo ya el soberano real, Te conviertas en el soberano eectivo de la vida.
24 de Enero de 1914
4h, T), )nica realidad de nuestro ser, T), sublime $aestro de amor, redentor de la
vida, permite que no tenga consciencia m's que de Ti solo, a cada instante y en toda cosa.
1uando no vivo )nicamente de Tu vida, agoni#o, me e-tingo lentamente, porque T) eres
mi )nica ra#"n de ser, mi )nico objetivo, mi )nico sostén. Soy como el p'jaro t%mido que
no est' seguro todav%a de sus alas y duda en volar! deja que emprenda mi vuelo para
identiicarme deinitivamente 1ontigo.
29 de Enero 1914
Tu presencia en cada ser, oh, divino $aestro de amor, hace que todo hombre,
incluso el m's cruel, pueda tener acceso a la piedad, y que incluso el m's vil respete, aun a
su pesar, el honor y la justicia. T) eres quien, m's all' de todas las convenciones y de todos
los prejuicios, iluminas un d%a especial, divino y puro, todo lo que somos y todo lo que
hacemos, y haces aparecer ante nosotros la distancia entre lo que reali#amos y lo que
podr%amos ser.
T) eres el l%mite inranqueable opuesto al e-ceso de mal, de sombra y de mala
voluntad! T) eres la esperan#a viva en cada cora#"n de las perecciones posibles y uturas.
A
,ara Ti todo el ervor de mi adoraci"n. T) eres la portada, accesible a nuestra
concepci"n, que conduce hacia los esplendores insospechados e inconcebibles, los
esplendores que nos ser'n revelados progresivamente.
30 de Enero de 1914
Todo lo que es consciente en m% Te pertenece sin restricci"n, y poco a poco me
esor#aré cada ve# mejor en conquistar el subconsciente, el ondo )ltimo todav%a oscuro.
Divino $aestro de amor, ;nstructor eterno, T) diriges nuestras vidas. Queremos
vivir s"lo en Ti, y s"lo para Ti! clariica nuestra consciencia, dirige nuestros pasos, y
permite que hagamos el m'-imo de lo que podemos hacer, utili#ando todas nuestras
energ%as )nicamente para servirte.
31 de Enero de 1914
Que cada mañana nuestro pensamiento ascienda con ervor hacia Ti, pidiéndote
aquello que podamos hacer para maniestarte y servirte mejor. Que, a cada minuto, en las
m)ltiples elecciones que se pueden hacer y que, pese a su aparente insigniicancia, son
siempre de una gran importancia 6ya que seg)n nuestra decisi"n nos sometemos a una u
otra categor%a de determinismos6, que, a cada minuto, nuestra actitud sea tal que sea Tu
divina voluntad la que determine nuestra elecci"n y as% seas T) quien oriente toda nuestra
vida. Seg)n la consciencia en la que nos hallamos en el momento de tomar una decisi"n,
nos sometemos al determinismo del orden de realidades del que somos conscientes! de ah%
las consecuencias a menudo imprevistas y enojosas, en contradicci"n con la orientaci"n
general de la vida y ormando obst'culos a veces terribles de superar de inmediato.
Queremos, pues, Señor, Divino $aestro de amor, ser conscientes de Ti y s"lo de Ti, estar
identiicados con Tu suprema ley cada ve# que decidamos, cada ve# que escojamos, a in
de que sea Tu voluntad la que nos determine! y que, as%, nuestra vida te sea eectiva e
integralmente consagrada.
&n Tu lu# veremos, en Tu consciencia sabremos, en Tu voluntad reali#aremos.
1 de e!rero de 1914
$e vuelvo hacia Ti que est's por todas partes, en todo y uera de todo, esencia de
todo y e-tranjero a todo, centro condensador de todas las energ%as, creador de las
individualidades conscientes! me vuelvo hacia Ti y Te saludo, liberador de los mundos, e
identiicada con tu amor divino, pienso en la Tierra y en los seres, en esta masa de
sustancia convertida en ormas perpetuamente destruidas y renovadas, en esta masa
hormigueante de agregados, tan pronto disueltos como constituidos, de seres que se
imaginan ser individualidades conscientes y duraderas y que son tan e%meros como un
soplo, siempre o casi siempre parecidos en su diversidad, repitiendo indeinidamente los
mismos deseos, las mismas tendencias, los mismos apetitos, los mismos errores ignorantes.
,ero, de tanto en tanto, Tu lu# resplandece en un ser e irradia a través de él sobre el
mundo, y entonces un poco de conocimiento, un poco de e desinteresada, de hero%smo y
de compasi"n, penetra los cora#ones, transorma los cerebros y libera algunos elementos
de esta dolorosa e implacable rueda de la e-istencia a la que los somete su ciega
ignorancia.
,ero 8qué esplendor m's elevado que todos los que han precedido, qué maravilla de
gloria y de lu# no ser%a necesaria para sacar a los seres de la horrible aberraci"n en que los
sumerge la vida de las ciudades y de las pretendidas civili#aciones9 8Qué poder ormidable
y divinamente dulce a la ve# ser%a necesario para desviar todas esas voluntades de la 'spera
lucha por sus satisacciones ego%stas, me#quinas y rid%culas, para arrancarlos de ese
B
torbellino que oculta la muerte en su centelleo engañoso, y para volverlos hacia Tu
conquista armoniosa9
Señor, $aestro eterno, ilum%nanos, gu%a nuestros pasos, muéstranos el sendero
hacia la reali#aci"n de Tu ley, hacia el cumplimiento de Tu obra.
Te adoro en silencio y Te escucho en un silencioso recogimiento.
2 de e!rero de 1914
Señor, quisiera ser un amor tan vivo que todas las soledades ueran colmadas y
todos los dolores apaciguados.
4h, Señor, clamo hacia Ti> 87a# de m% una brasa ardiente que consuma todo
surimiento y lo transorme en go#osa lu# que irradie sobre el cora#"n de todos9...
&jecuta mi plegaria> trans"rmame en una brasa de amor puro y de compasi"n sin
l%mite.
5 de e!rero de 1914
Qué decir que no sea siempre la misma idéntica aspiraci"n> es preciso que la ley de
amor divino, la m's pura e-presi"n de lo que podemos concebir de Ti, se realice cada ve#
m's sobre la Tierra y triune sobre todo ego%smo ignorante! es preciso que cada ve# m's
perectamente nos convirtamos en los ieles servidores de este poder de amor y de lu#, que
vivamos en él, por él, que s"lo él viva y act)e en nosotros.
Señor, ha#te el Dueño soberano de nuestras vidas y disipa todas las oscuridades que
pueden impedimos todav%a el verte y el comunicar constantemente 1ontigo.
(ibéranos de toda ignorancia, libéranos de nosotros mismos, a in de que abramos
por completo las puertas de Tu gloriosa maniestaci"n.
7 de e!rero de 1914
,ara aquel que, unido integralmente a Ti, es por ello constantemente consciente de
lo que, con m's perecci"n, Te e-presa en actos, seg)n las circunstancias, no es necesaria
ninguna regla e-terior. (os principios de vida no son, en realidad, sino muletas para
disminuir en la medida de lo posible la ignorancia de los que no Te conocen todav%a, y para
remediar mejor o peor los momentos de ceguera y de oscuridad de los que no tienen
1ontigo m's que un contacto intermitente.
,roponerse reglas a uno mismo y proponerlas tan generales, es decir tan le-ibles
como sea posible, es bueno, pero a condici"n de que se las considere s"lo como luces
artiiciales, que no deber' emplear m's que cuando alte la plena y natural claridad de la
comuni"n 1ontigo. (a constante revisi"n de estas reglas se impone, por lo dem's, ya que
no pueden ser sino la e-presi"n de un conocimiento actual y deben or#osamente
beneiciarse de todo crecimiento, de toda mejora del conocimiento.
,or ello, meditando sobre la actitud que conviene tener en relaci"n con todos los
que se nos acercan, a in, no tan s"lo de evitar hacerles ning)n mal, sino sobre todo de
esor#arse en hacerles el mayor bien posible 6es decir, de ayudarles lo mejor posible a
reali#ar el descubrimiento supremo, el descubrimiento Tuyo en ellos6, me ha parecido que
ninguna regla era lo bastante vasta y le-ible para adaptarse perectamente a Tu ley, y que
la )nica soluci"n verdadera era la de estar siempre en comuni"n 1ontigo, a in de que la
soluci"n se adapte perectamente a la diversidad ininita de todas las circunstancias.
8 de e!rero de 1914
C
Señor, dulce $aestro de amor, T) que nos haces surgir de la sombra para
despertarnos a la consciencia, que nos liberas del surimiento para hacernos comunicar con
Tu pa# eterna, todas las mañanas mi aspiraci"n se lan#a ardiente hacia Ti, e imploro que mi
ser, despierto integralmente a Tu conocimiento, viva s"lo por Ti, en Ti, para Ti! imploro
para que, cada ve# m's perectamente identiicada 1ontigo, no sea m's que T)
maniestado en palabras y en actos! imploro para que todos aquellos que se nos acercan,
todos aquellos que est'n en relaci"n con nosotros, se despierten al pleno conocimiento de
Tu divina presencia, de Tu ley soberana, y se dejen transormar deinitivamente por ella!
imploro para que todos los hombres de la Tierra sientan despuntar, a pesar de su amargo
surimiento, en él, el sublime consuelo de Tu lu#, de Tu amor, el maravilloso alivio de Tu
pa#! imploro para que toda sustancia, cada ve# m's penetrada por Tus uer#as soberanas,
Te oponga cada ve# menos la resistencia de la ciega ignorancia, y que, triunando sobre
toda oscuridad, T) transigures deinitivamente, integralmente este universo de lucha y de
angustia, en un universo de armon%a y de pa#...
A in de que Tu ley se cumpla.
9 de e!rero de 1914
Sean cuales sean los nombres que Te da, Señor, la elite de la humanidad, sedienta
de absoluto, Te busca ardientemente. ;ncluso aquellos que parecen alejarse m's de Ti,
incluso aquellos que se ocupan )nicamente de s% mismos, 0no van acaso a la b)squeda de
un absoluto en la sensaci"n, de un absoluto en la satisacci"n, y, a pesar de su vanidad, esa
b)squeda no puede también un d%a conducir hacia Ti2 Te hallas demasiado en el centro, en
el cora#"n de cada cosa, para que los peores ego%smos no sean transormados por Ti en
aspiraciones... (a )nica cosa que hay que temer y rehuir es la inercia de la inconsciencia,
de la ciega y densa ignorancia. &se estado se encuentra en la base de la escala ininita que
asciende hacia Ti. 3 todo Tu esuer#o consiste en arrancar la sustancia de esta oscuridad
primera para hacerla nacer a la consciencia. (a misma pasi"n es preerible a la
inconsciencia. /os es preciso, pues, ir constantemente a la conquista de este )ltimo ondo
universal de inconsciencia, y, a través de nuestro organismo, transormarla poco a poco en
luminosa consciencia.
84h9 Señor, dulce $aestro de amor, a Ti, a quien veo tan vivo, tan consciente en
todo, Te adoro con una devoci"n sin l%mite...
10 de e!rero de 1914
1on la pa# en el cora#"n, con la lu# en el esp%ritu, Te sentimos, señor, tan vivo en
nosotros, que esperamos los acontecimientos con serenidad, sabiendo que Tu sendero est'
en todas partes, ya que lo llevamos en nuestro ser, y que en toda circunstancia podemos ser
los anunciadores de Tu palabra, los servidores de Tu obra.
1on una tranquila y pura devoci"n Te saludamos y reconocemos como la )nica
realidad de nuestro ser.
11 de e!rero de 1914
A partir del momento en que uno se eleva por encima de la visi"n contingente, en
que identiica su consciencia con Tu suprema consciencia, en que entra as% en esa
omnisciencia que no puedo deinir m's que como 1onocimiento absoluto, qué 'ciles, qué
inantiles parecen todos los problemas en relaci"n con lo que se debe o no se debe hacer,
todos los problemas concernientes a las decisiones que tomar.
Desde el punto de la obra eterna, la )nica cosa importante es tomar consciencia de
Ti, identiicarse 1ontigo y mantener constantemente esta identiicaci"n consciente. ,ero en
D
lo que respecta a la mejor utili#aci"n que cabe hacer de nuestro organismo %sico 6Tu modo
de maniestaci"n sobre la Tierra6, basta, cuando T) solo eres consciente en nosotros, con
dirigir la mirada hacia este cuerpo para saber indiscutiblemente cu'l es la cosa que puede
hacer mejor, cu'l la actividad que emplear' m's completamente todas sus energ%as.
3 sin conceder una gran importancia a esta actividad, a esta utili#aci"n totalmente
relativa, se pueden tomar, sin ninguna diicultad, sin ninguna discusi"n interior, las
decisiones que parecen, para la consciencia e-terior, las m's atrevidas, las m's arriesgadas.
8Qué sencillo es todo para aquel que ve las cosas desde lo alto de Tu eternidad9
Te saludo, Señor, con una go#osa y coniada devoci"n. 8Que la pa# de Tu amor
divino esté sobre todos los seres9
12 de e!rero de 1914
1uando, conscientes de Tu suprema consciencia, se consideran todas las
circunstancias terrestres, se advierte toda su relatividad y se dice> 57acer esto o aquello en
deinitiva no tiene mucha importancia! sin embargo, tal modo de acci"n ser' la mejor
utili#aci"n de tal acultad, de tal temperamento. Todas las acciones, sean cuales sean,
incluso las m's contradictorias en apariencia, pueden ser la e-presi"n de Tu ley en la
medida en que estén impregnadas de la consciencia de esta ley, que no es una ley de
aplicaci"n pr'ctica, susceptible de ser traducida mediante principios o reglas en la
consciencia humana ordinaria, sino una ley de actitud, de consciencia constante y general,
algo que no se e-presa con "rmulas, sino que se vive5.
,ero, a partir del momento en que se desciende a la consciencia ordinaria nada debe
ser ya tratado con ligere#a, con indierencia! las menores circunstancias, los menores actos
tienen una gran importancia y deben ser considerados con seriedad! porque en cada
momento, debemos intentar reali#ar lo que acilitar' la identiicaci"n de nuestra
consciencia con la consciencia eterna, y evitar con cuidado todo lo que pudiera
obstaculi#ar esta identiicaci"n. &s entonces cuando deben valorarse todas las reglas de
conducta basadas en el perecto desinterés personal.
1on la pa# en el cora#"n, la lu# en el esp%ritu, la esperan#a de la certe#a en todo mi
ser, Te saludo, Señor, divino $aestro de amor eterno.
T) eres nuestra ra#"n de ser y nuestra meta.
13 de e!rero de 1914
&n el silencio de una intensa concentraci"n quiero unir mi consciencia con Tu
consciencia absoluta, quiero identiicarme 1ontigo, soberano Señor de nuestro ser, divino
$aestro de amor, a in de que Tu ley se nos haga perceptible y clara, y no vivamos m's
que por ella, m's que para ella.
8Qué bello, grande, sencillo y tranquilo es todo en las horas en que mi pensamiento
al#a su vuelo hacia Ti y se une a Ti9 3 desde el d%a en que nos sea posible mantener
constantemente esta suprema clarividencia, c"mo caminaremos por la vida con un paso
aéreo y a la ve# seguro, por encima de los obst'culos y sin titubeos. ,orque, lo sé por
e-periencia, toda duda, toda vacilaci"n cesa en el momento en que se es consciente de Tu
ley! y si uno se da cuenta claramente de la e-trema relatividad de toda acci"n humana,
sabe, al mismo tiempo, con e-actitud y precisi"n, cu'l es, en relaci"n a su cuerpo, a su
medio de acci"n propio, la menos relativa de todas las acciones... y los obst'culos se
desvanecen realmente como por encanto. Todos nuestros esuer#os tender'n en lo sucesivo,
Señor, a reali#ar cada ve# m's constantemente este maravilloso estado.
E
8Que la pa# de Tu certidumbre se despierte en todos los cora#ones9
14 de e!rero de1914
,a#, pa# sobre toda la tierra...
Que todos, escapando a la consciencia ordinaria, liberados del apego a las cosas
materiales, despierten al conocimiento de Tu divina presencia, unan su consciencia a Tu
consciencia suprema, y saboreen la plenitud de pa# que resulta de ello.
Señor, T) eres el Soberano $aestro de nuestro ser, Tu ley es nuestra ley! y con toda
nuestra uer#a aspiramos a identiicar nuestra consciencia con Tu eterna consciencia, a in
de reali#ar Tu obra sublime en toda cosa y a cada instante.
Señor, libéranos de la preocupaci"n por las contingencias, libéranos de la
percepci"n vulgar, permite que no veamos ya m's que a través de Tus ojos y no actuemos
ya m's que por Tu voluntad! trans"rmanos en vivas llamaradas de Tu amor divino.
1on veneraci"n, con devoci"n, en una go#osa consagraci"n de todo mi ser, me
entrego, Señor, a la reali#aci"n de Tu ley.
,a#, pa# sobre toda la tierra...
15 de e!rero de 1914
Señor, )nica *ealidad, (u# de la lu# y Fida de la vida, Amor Supremo salvador del
mundo, permite que estemos cada ve# m's perectamente despiertos a la consciencia de tu
constante ,resencia, a in de que todos nuestros actos estén de acuerdo con Tu ley y no
haya ninguna dierencia entre nuestra voluntad y Tu voluntad. Queremos desprendernos de
la consciencia ilusoria, del mundo de la antasmagor%a, para identiicar nuestra consciencia
con la absoluta 1onsciencia que eres T).
Danos la constancia en la voluntad de alcan#ar el objetivo, la irme#a, la energ%a y
ese coraje que sacude todo embotamiento y toda lasitud.
Señor, Te imploro, permite que todo en mi ser se identiique 1ontigo y no sea ya
m's que una llama de amor completamente despierta a Tu actividad suprema.
16 de e!rero de 1914
84h, Suprema, )nica *ealidad, 1onsciencia verdadera, ?nidad permanente,
soberano reposo de la lu# perecta, con qué intensidad aspiro a no ser ya consciente m's
que de Ti, a no ser m's que T)9 &ste torbellino incesante de irreales personalidades, esta
multiplicidad, esta complejidad, esta conusi"n e-cesiva, ine-tricable, de pensamientos en
conlicto, de tendencias en lucha, de deseos en batalla, me parecen cada ve# m's
espantosos. &s necesario emerger de este mar en uria, tomar puerto en la serenidad de Tu
apacible orilla. Dame la energ%a del nadador inatigable. Quiero conquistarte, sean cuales
sean los esuer#os necesarios para ello... 4h, Señor, es preciso que sea vencida la
ignorancia, que se disipe la ilusi"n, que este universo doloroso salga de su horrible
pesadilla, que cese su espantoso sueño, para despertarse al in a la consciencia de Tu )nica
*ealidad.
84h, ,a# inmutable, libera a los hombres de la ignorancia9 8Que en todas partes
reine Tu plena y pura (u#9
17 de e!rero de 1914
4h, Señor, con qué ardor asciende hacia Ti mi aspiraci"n> danos la plena
consciencia de Tu ley, la percepci"n constante de Tu voluntad, a in de que nuestra
.G
decisi"n sea Tu decisi"n y nuestra vida esté consagrada )nicamente a Tu servicio, y sea la
e-presi"n lo m's perecta posible de Tu inspiraci"n.
84h, Señor, disipa toda oscuridad, toda ceguera, y que cada uno pueda go#ar de la
tranquila certidumbre que procura Tu divina iluminaci"n9
19 de e!rero de 1914
84h, Señor, permanece siempre presente en mi pensamiento9 /o es que te lo pida,
puesto que sé que Tu presencia es constante y soberana, sé que todo lo que vemos y todo lo
que escapa a nuestra vista es como es gracias a Tu maravillosa intervenci"n, a causa de Tu
divina ley de amor! pero lo digo y lo vuelvo a decir, lo imploro, para huir del olvido y la
negligencia.
84h9 1onvertirme en Tu amor vivo hasta el punto de transigurar, de iluminar toda
cosa! hasta el punto de hacer que na#ca en todos la pa# y la satisacci"n benevolente.
84h9 1onvertirme en Tu divino amor clarividente y puro, serlo en todas partes y
siempre...
20 de e!rero de 1914
(a )nica cosa importante, la )nica cosa que cuenta es querer cada ve# m's
identiicarse 1ontigo, unir nuestra consciencia con Tu absoluta 1onsciencia, ser cada ve#
m's un servidor apacible, tranquilo, desinteresado, uerte, de Tu ley soberana, de Tu
voluntad de amor.
4h, Señor, dame esa pa# del perecto desinterés, esa pa# que hace eectiva Tu
,resencia, eica# Tu intervenci"n, esa ,a# siempre victoriosa sobre todas las malas
voluntades, sobre todas las oscuridades.
Señor, muy humildemente, ruego poder estar a la altura de mi tarea, que nada en
m%, consciente o no, Te traicione descuidando servir Tu misi"n sagrada.
&n una silenciosa devoci"n, Te saludo...
21 de e!rero de 1914
1ada d%a, cada instante deber%a ser la ocasi"n de una consagraci"n nueva y m's
completa! y no una de esas consagraciones entusiastas y trepidantes, superactivas, llenas de
la ilusi"n por la obra, sino una consagraci"n prounda y silenciosa que no se e-teriori#a
or#osamente, pero que penetra y transigura toda acci"n. /uestro esp%ritu apacible y
solitario deber%a reposar siempre en Ti, y en esa pura cumbre tener la percepci"n e-acta de
las realidades, de la *ealidad )nica y eterna, detr's de las inestables y ugitivas
apariencias.
84h, Señor9, mi cora#"n, puriicado, se halla libre de la inquietud y de la angustia!
es irme y tranquilo, y Te ve en toda cosa, y sean cuales sean nuestras acciones e-teriores,
sean cuales sean las circunstancias que nos reserve el uturo, sé que s"lo T) vives, que s"lo
T) eres real en Tu inmutable permanencia, y que vivimos en Ti...
Que la pa# sea sobre toda la tierra...
22 de e!rero de 1914
1uando era niña 6hacia la edad de trece años y alrededor de un año6 todas las
noches, a partir del momento en que me acostaba, me parec%a salir de mi cuerpo y
elevarme en l%nea recta por encima de la casa! luego, de la ciudad, muy alto. $e ve%a,
entonces, vestida con una magn%ica ropa dorada, m's larga que yo! y a medida que
..
ascend%a, esa ropa se alargaba e-tendiéndose circularmente en torno m%o, para ormar
como un techo inmenso por encima de la ciudad. &ntonces, ve%a salir por todas partes,
hombres, mujeres, niños, viejos, enermos, desgraciados! se reun%an bajo la ropa e-tendida
implorando ayuda, contando sus miserias, sus surimientos, sus penas. &n respuesta, la
ropa, ligera y viva, se alargaba hacia ellos individualmente, y a partir del momento en que
la tocaban, eran consolados o curados, y entraban de nuevo en sus cuerpos m's elices y
uertes que antes de haber salido. /ada me parec%a m's bello, nada me hac%a m's eli#! y
todas mis actividades de la jornada me parec%an r%as y grises, sin vida real, en
comparaci"n con esta actividad nocturna que era para m% la verdadera vida. A menudo,
cuando me elevaba de ese modo, ve%a a mi i#quierda a un anciano silencioso e inm"vil, que
me miraba con un aecto benevolente y me animaba con su presencia. &ste anciano,
vestido con un largo ropaje de color violeta oscuro, era la personiicaci"n 6lo he sabido
m's tarde6 del que se llama el 7ombre del Dolor.
Ahora, la e-periencia prounda, la realidad casi ine-presable, se traduce en mi
cerebro a través de otras nociones que puedo deinir as%>
$uchas veces, durante el d%a y la noche, me parece que estoy, o m's bien mi
consciencia est' totalmente concentrada en mi cora#"n, que ya no es un "rgano, ni incluso
un sentimiento, sino el Amor divino, impersonal, eterno! siendo ese Amor, siento que vivo
en el centro de toda cosa sobre la Tierra, y, al mismo tiempo, me parece e-tenderme en
bra#os inmensos, ininitos, y envolver con una ternura sin l%mite a todos los seres,
apretados, agrupados, acurrucados sobre mi pecho, m's vasto que el universo... las
palabras son pobres y torpes, oh, divino $aestro, y las traducciones mentales son siempre
inantiles... ,ero mi aspiraci"n hacia Ti es constante, y, a decir verdad, eres a menudo T)
mismo y T) solo quien vives en este cuerpo, imperecto medio de maniestarte.
8Qué todos los seres sean dichosos en la pa# de Tu iluminaci"n9
23 de e!rero de 1914
,ermite, Señor, que seamos cada ve# m's conscientes de Tu ley, es decir que
seamos 5uno5 con ella, a in de avorecer su maniestaci"n en todo.
Señor, permite que me haga dueña de mi pensamiento vagabundo, que viviendo en
ti, s"lo perciba la vida a través de Ti, y que la ilusi"n de la realidad material inalice para
ser reempla#ada por una percepci"n m's acorde con tu realidad eterna.
Déjame vivir constantemente en Tu Amor divino, a in de que sea él el que viva en
m% y a través de m%.
,ermite que sea la colaboradora eica# y clarividente, y que todo en m% avore#ca la
plenitud de Tu maniestaci"n.
1ono#co todas mis imperecciones, mis diicultades, mis debilidades, presiento mis
ignorancias, pero deposito toda mi conian#a en Ti y me inclino ante Ti con una silenciosa
devoci"n.
25626 de e!rero de 1914
&l que quiere servirte dignamente no debe estar apegado a nada, ni siquiera a las
actividades que le permiten comunicar m's conscientemente 1ontigo... ,ero si las cosas
materiales, por una serie de circunstancias, asumen un espacio todav%a mayor en la vida
que de costumbre, es preciso saber no dejarse absorber por ellas, preservar en el ondo del
cora#"n la clara visi"n de Tu presencia, y vivir constantemente en esa pa# serena que nada
puede turbar...
.:
4h, hacer todo no viendo m's que a Ti en todas partes, y, as%, otear por encima del
acto reali#ado, sin que ninguna cadena, volviéndonos a atar como prisioneros al suelo,
venga a entorpecer el vuelo...
4h, Señor, permite que la orenda que Te hago de mi ser sea integral y eica#.
1on una respetuosa y tierna devoci"n, me inclino ante Ti, esencia ine-presable,
*ealidad inconcebible, ;nnombrable.
27 de e!rero de 1914
4h, Señor, presiento la elicidad ininita que heredan aquellos cuya vida se Te
consagra por entero. 3 ello no depende de las circunstancias e-teriores, sino del estado del
ser y de su mayor o menor iluminaci"n. (a perecta consagraci"n a Tu ley no puede hacer
otra cosa que aportar modiicaciones al conjunto de las circunstancias, pero no son ellas las
que permiten y e-presan esta perecta consagraci"n. Quiero decir que no es en unas
circunstancias dadas y siempre las mismas para todos donde se maniiesta Tu ley! esta
maniestaci"n es dierente para cada uno seg)n su temperamento, es decir seg)n la misi"n
que se le asigna moment'neamente en la vida %sica.
,ero lo que es invariable y general es la pa# dichosa, la serenidad luminosa e
inmutable de todos los que est'n )nicamente consagrados a Ti, en los que ya no hay
sombra, ignorancia, apego ego%sta, mala voluntad.
4h, que todos se despierten a esta pa# divina.
1 de M"r#o de 1914
&n uno mismo es donde est'n todos los obst'culos, en uno mismo es donde est'n
todas las diicultades, en uno mismo es donde est'n todas las sombras y todas las
ignorancias. Aunque pase'ramos a través de toda la tierra, aunque nos enterr'ramos en
alg)n lugar solitario, aunque rompiéramos con todos nuestros h'bitos, aunque llev'ramos
la vida m's ascética, si alg)n v%nculo de ilusi"n retuviera la consciencia lejos de tu
1onsciencia absoluta, si alg)n apego ego%sta nos privara de la comuni"n integral con tu
divino Amor, no estar%amos m's cerca de Ti, ueran cuales ueran las circunstancias
e-teriores. 03 las hay, incluso, m's o menos avorables2 (o dudo! es la idea que nos
hacemos de ellas la que nos permite aprovecharnos mejor o peor de las lecciones que nos
dan.
84h, Señor, Te imploro9 ,ermite que sea perectamente consciente y dueña del
agregado que constituye esta personalidad, a in de que sea liberada de m% misma y T) solo
vivas y act)es a través de estos m)ltiples elementos.
Fivir en el Amor, por el Amor, para el Amor, indisolublemente unida a Tu
maniestaci"n m's elevada...
81ada ve# m's lu#, m's belle#a, m's verdad9
3 de M"r#o de 1914
A medida que se acerca el d%a de la partida, voy entrando en una especie de
recogimiento, me dirijo con una tierna seriedad hacia todas estas mil pequeñas
insigniicancias que nos rodean y que, silenciosamente, han jugado durante tantos años su
papel de amigos ieles! les doy proundamente las gracias por todo el encanto que han
sabido dar e-teriormente a nuestra vida! deseo que, si est' en su destino pasar durante m's
o menos tiempo a otras manos dierentes de las nuestras, esas manos les sean dulces y
cono#can todo el respeto que se debe a lo que Tu divino Amor, Señor, ha hecho surgir de la
oscura inconsciencia del caos.
.=
Después, me dirijo hacia el uturo, y mi mirada se vuelve m's seria todav%a. (o que
nos reserva, lo ignoro y no intento saberlo! las circunstancias e-teriores no tienen ninguna
importancia! solamente quisiera que uera para nosotros el comien#o de un per%odo interior
nuevo, en el que, m's desapegados de las cosas materiales, podamos ser m's conscientes
de Tu ley y estar m's consagrados )nicamente a su maniestaci"n! que sea un per%odo de
mayor lu#, mayor amor, de m's perecta devoci"n a Tu causa.
&n una silenciosa adoraci"n, Te contemplo.
4 de M"r#o de 1914
&s la )ltima ve#, por mucho tiempo sin duda, que escribo en este despacho, en esta
amplia habitaci"n tan impregnada de Tu ,resencia. Durante tres d%as no podré escribir
probablemente... 1on recogimiento, contemplo esta p'gina que da la vuelta,
desvaneciéndose en el sueño del pasado, y miro esta p'gina en blanco plena en potencia
del sueño del porvenir... 3 no obstante, qué poca cosa parece esto, qué inantil y carente de
importancia, contemplado desde la lu# de Tu eternidad. (a )nica cosa importante es
obedecer Tu ley con amor y alegr%a.
4h, Señor, permite que todo en nosotros Te adore y Te sirva.
8Que todos obtengan la ,a#9
G$ne!r"% 6 de M"r#o de 1914
Tras haber surido vivamente con su surimiento, me he dirigido hacia Ti, para
intentar curarlo inundiendo en él algo de ese Amor divino, uente de toda pa# y elicidad.
/o hay que huir del surimiento, no hay que amarlo ni cultivarlo tampoco, hay que saberlo
proundi#ar suicientemente para hacer de él una palanca lo bastante poderosa para or#ar
las puertas de la consciencia eterna y entrar en la serenidad de Tu ?nidad invariable.
1iertamente, este apego sentimental y %sico que produce un desgarramiento cuando
los cuerpos se separan, es inantil desde un cierto punto de vista, cuando se contempla la
impermanencia de las ormas e-teriores y la realidad de Tu ?nidad esencial! pero, por otra
parte, este apego, este aecto personal 0no es, acaso, un esuer#o inconsciente de los
hombres para reali#ar e-teriormente, en la medida de lo posible, esa unidad undamental
hacia la que tienden siempre sin ni siquiera darse cuenta2 3, justamente por ello, el
surimiento producido por la separaci"n 0no es uno de los medios m's eicaces de
trascender esta consciencia e-terior, de reempla#ar este apego supericial por la reali#aci"n
integral de Tu eterna ?nidad2
&so he deseado a todos! eso he querido ardientemente para ellos, y por ello Te he
coniado su pena, a in de que la cures ilumin'ndola, segura de Tu victoria, coniada en Tu
triuno.
4h, Señor, permite que toda esta belle#a de aecto y de ternura sea transormada en
glorioso conocimiento.
,ermite que de todo salga lo mejor, y que Tu ,a# dichosa reine sobre la tierra.
A !ordo de& '"(" M"r)% 7 M"r#o 1914
&stuviste, ayer, con nosotros como la m's maravillosa de las protecciones!
permitiste que Tu ley pudiera triunar hasta en la maniestaci"n m's e-terior. A la
violencia, se ha respondido con la calma, a la brutalidad con la uer#a de la dul#ura! y all%
donde habr%a podido aposentarse una desgracia, ha sido gloriicado Tu poder. 84h Señor,
con qué erviente gratitud he saludado Tu presencia9 +ue para m% la señal segura de que
.@
tendr%amos la uer#a de actuar, de pensar, de vivir en Tu nombre y para Ti! no tan s"lo en la
intenci"n y en la voluntad, sino eectivamente, en la reali#aci"n integral.
&sta mañana, mi plegaria asciende hacia Ti en una aspiraci"n siempre idéntica>
vivir Tu amor, irradiar Tu amor tan poderosa, tan eica#mente que todos se sientan
ortalecidos, regenerados, iluminados a nuestro contacto. ,oder curar los males, aliviar los
surimientos, hacer nacer la pa# y la tranquila conian#a, borrar las angustias y
reempla#arlas por la percepci"n de la elicidad verdadera, la que reside en ti y no se
e-tingue jam's... 84h, Señor, maravilloso Amigo, $aestro todopoderoso, penetra todo
nuestro ser y transig)ralo, a in de que s"lo T) vivas en nosotros y a través de nosotros9
8 de M"r#o de 1914
Ante este tranquilo amanecer que volv%a todo apacible y silencioso interiormente,
en el momento en que, tomando consciencia de Ti, s"lo T) viv%as en m%, Señor, me ha
parecido que adoptaba a todos los habitantes de este barco, que los envolv%a a todos con
igual amor, y que, as%, algo de Tu consciencia se despertar%a en cada uno de ellos. *ara ve#
hab%a sentido tan bien Tu divino poder, Tu lu# invencible! y una ve# m's mi conian#a ue
total y mi go#oso abandono sin me#cla.
4h, T), que alivias todos los surimientos y disipas las ignorancias, T), el sanador
supremo, permanece constantemente presente sobre este nav%o en el cora#"n de todos los
que cobija, a in de que una ve# m's se maniieste Tu gloria.
9 de M"r#o de 1914
(os que viven para Ti y en Ti, aunque cambien de entorno %sico, de costumbres, de
clima, de medio, en todas partes vuelven a encontrar la misma atm"sera, la que llevan
consigo, en su pensamiento constantemente anclado en Ti, y en todas partes se sienten en
su casa, es decir, en Tu casa. /o e-iste ya para ellos el asombro ante la novedad de las
cosas y de los pa%ses, ante su imprevisto, su nota pintoresca! en todo es evidente para ellos
Tu ,resencia y, no abandon'ndoles Tu esplendor inmutable, se les aparece en el menor
grano de arena. Toda la tierra canta Tus alaban#as! a pesar de las oscuridades, de las
miserias, de las ignorancias, a través de todo ello, se sigue percibiendo Tu gloria de amor,
con la que uno puede comunicar sin cesar y por todas partes.
Señor, mi dulce $aestro, todo esto lo e-perimento de un modo constante en este
barco, que me parece un lugar de pa# maravillosa, un templo que navega en Tu honor sobre
las olas de la pasividad subconsciente, que necesitamos conquistar y despertar a la
consciencia de Tu divina ,resencia.
8Hendito sea el d%a en que Te conoc%, ineable &ternidad9
8Hendito entre todos sea el d%a en que la Tierra, al in despierta, Te cono#ca y no
viva ya m's que para Ti9
10 de M"r#o de 1914
&n el silencio de la noche Tu pa# reinaba sobre todas las cosas, en el silencio de mi
cora#"n Tu pa# reina siempre! y cuando estos dos silencios se unieron, Tu ,a# ue tan
poderosa que ninguna suerte de inquietud pod%a resistirse a ella. &ntonces, pensé en todos
aquellos que velaban en el barco para asegurar y proteger nuestra ruta, y con gratitud, quise
hacer nacer y vivir en su cora#"n Tu ,a#! luego, pensé en todos los que, coniados y
despreocupados, dorm%an el sueño de la inconsciencia, y, con solicitud hacia sus miserias,
piedad hacia su surimiento latente, que despertaba en ellos al mismo tiempo que Tu
despertar, quise que algo de Tu ,a# habitara en su cora#"n e hiciera nacer la vida del
.A
esp%ritu, la lu# que disipa la ignorancia. Después, pensé en todos los habitantes de este
vasto mar, los visibles y los invisibles, y quise que se e-tendiera sobre ellos Tu ,a#.
Después, pensé en los que hab%amos dejado lejos y cuyo aecto nos acompaña, y con una
gran ternura, quise para ellos Tu ,a# consciente y duradera, la plenitud de Tu ,a#
proporcionada a su capacidad de recibirla. (uego, pensé en todos aquellos hacia los que
nos dirigimos, a quienes agitan preocupaciones inantiles y que se baten por me#quinas
competiciones de interés, en la ignorancia y el ego%smo! y con ardor, en una gran
aspiraci"n, ped% para ellos la plena lu# de Tu ,a#. (uego, pensé en todos aquellos que
conocemos, en todos aquellos que ignoramos, en toda la vida que se elabora, en todo lo
que cambia de orma, en todo lo que aun no tiene orma, y para todo ello, as% como para
todos aquellos en los que no puedo pensar, para todo lo que est' presente en mi memoria, y
para todo lo que he olvidado, en un recogimiento y una callada adoraci"n, imploré Tu pa#.
12 de M"r#o de 1914
Señor, mi )nica aspiraci"n es conocerte mejor y servirte mejor cada d%a. 8Qué
importancia tienen las circunstancias e-teriores9 $e parece cada d%a m's vanas y m's
ilusorias, y me intereso cada ve# menos por lo que nos suceder' e-teriormente! pero, cada
ve# m's, estoy intensamente interesada por el )nico hecho que me parece importante>
conocerte mejor a in de servirte mejor. &s preciso que todos los acontecimientos e-teriores
concurran a este in, a este in )nicamente! y para ello, todo depende de la actitud que
tengamos rente a ellos. &star constantemente en Tu b)squeda en cada cosa, querer
maniestarte mejor en cada circunstancia! en esta actitud se encuentra la ,a# suprema, la
serenidad perecta, el verdadero contento. &n ella, la vida lorece, se e-pande, se e-tiende
tan magn%icamente en ondas majestuosas que ninguna tormenta puede inquietarla ya.
84h, señor, T) eres nuestra salvaguardia, nuestra )nica elicidad, nuestra lu#
resplandeciente, nuestro amor puro, nuestra esperan#a y nuestra uer#a, nuestra vida, la
realidad de nuestro ser9
1on una respetuosa y go#osa adoraci"n, Te saludo.
13 de M"r#o de 1914
8Qué dierencia de grados en la consciencia9 7abr%a que reservar esta palabra para
lo que, en un ser, se encuentra iluminado por Tu ,resencia, est' identiicado 1ontigo y
participa de Tu 1onsciencia absoluta, para lo que posee el conocimiento, para lo que est'
5perectamente despierto5, como dice Huda.
+uera de este estado, hay grados ininitos de consciencia que descienden hasta la
oscuridad completa, la verdadera inconsciencia, que puede ser un dominio a)n no tocado
por la lu# de Tu amor divino Ilo que parece improbable en la sustancia %sicaJ, o bien lo
que est', por cualquier ra#"n de ignorancia, uera de nuestra regi"n individual de
percepci"n.
&sto no es, sin embargo, m's que un modo, y muy incompleto, de hablar! porque en
el momento en que el ser toma consciencia de Tu presencia y se identiica con Tu
consciencia, es consciente en cada cosa y por todas partes. ,ero no se puede e-plicar la
duraci"n ugitiva de esta suprema consciencia m's que por la complejidad de los
elementos del ser, por su desigualdad en la iluminaci"n y por el hecho de que entran
sucesivamente en actividad. ,or otra parte, gracias a esta actividad sucesiva, pueden tomar
poco a poco consciencia de s% mismos a consecuencia de la e-periencia objetiva y subjetiva
Ilo que es todo unoJ, es decir, descubrirte en su esencia insondable.
.B
&l subconsciente es la #ona intermedia entre la percepci"n precisa y la ignorancia,
la oscuridad total! es probable que la mayor%a de seres, incluso de los seres humanos, vivan
constantemente en esta subconsciencia! pocos emergen de ella. &sta es la conquista que
hay que reali#ar! porque ser consciente, en el verdadero sentido de la palabra, es ser T)
integralmente! y 0no est' ah%, acaso, la deinici"n misma de la obra a reali#ar, de la misi"n
a eectuar sobre la tierra2
(ibéranos, señor, de la oscuridad! permite que lleguemos a estar perectamente
despiertos...
Dulce $aestro de Amor, permite que toda mi consciencia se concentre en Ti, a in
de que yo no viva m's que por el amor y la lu#, y el amor y la lu# irradien a través de m% y
se despierten en todos a nuestro paso! que este viaje %sico sea como el s%mbolo de nuestra
acci"n, y que por todas partes dejemos Tu huella como una estela de lu# y de amor.
4h, divino $aestro, eterno ;nstructor, vives en cada cosa, en cada ser, y Tu amor
brilla incluso a los ojos del m's ignorante. ,ermite que todos tomen consciencia de ello en
las proundidades de su ser y que el odio desapare#ca para siempre de su cora#"n.
$i ardiente gratitud asciende hacia Ti como un canto inatigable.
14 de M"r#o de 1914
&n la inmutable soledad del desierto hay algo de Tu majestuosa presencia, y
comprendo por qué uno de los mejores medios de encontrarte ha sido siempre el de
retirarse a esas inmensas llanuras de arena.
,ero para el que Te conoce, te encuentras en todas partes, en cada cosa, y ninguna
parece m's propicia que otra a maniestarte! porque todas las cosas que e-isten 6y muchas
otras que no son todav%a6 son necesarias para e-presarte. 1ada cosa, por el hecho de Tu
divina intervenci"n de amor, es un esuer#o de la vida hacia Ti! y a partir del momento en
que se abren los ojos se percibe constantemente este esuer#o.
4h, Señor, mi cora#"n est' sediento de Ti y mi pensamiento Te busca
constantemente. &n una callada adoraci"n Te saludo.
15 de M"r#o de 1914
$i pensamiento est' lleno de Ti, mi cora#"n est' lleno, todo mi ser se encuentra
henchido de Tu ,resencia, y la pa# va creciendo, produciendo esa elicidad tan especial, sin
me#cla, de una tranquila serenidad, que parece vasta como el universo, prounda como las
proundidades insondables que conducen hacia Ti.
84h, esas noches silenciosas y puras, en que mi cora#"n desbordante se une a Tu
divino Amor para penetrar toda cosa, abra#ar toda vida, iluminar, regenerar todo
pensamiento, puriicar todo sentimiento, despertar en todo ser la consciencia de tu
maravillosa ,resencia y de la ineable pa# que resulta de ella9
,ermite, Señor, que esta consciencia y esta pa# vayan creciendo en nosotros a in de
que seamos cada ve# m's los ieles mediadores de Tu divina y )nica ley.
17 de M"r#o de 1914
&n el momento en que las condiciones %sicas son algo di%ciles y se produce alg)n
malestar, si se sabe abdicar completamente ante Tu voluntad, prescindiendo de la vida y de
la muerte, de la salud y de la enermedad, el ser integral entra inmediatamente en armon%a
con Tu ley de amor y de vida, y cesa toda indisposici"n %sica para dejar lugar a un
bienestar tranquilo, proundo, apacible.
.C
7e observado que si se entra en una actividad que precisa de un gran
endurecimiento corporal, lo que atiga m's es considerar de antemano todas las
diicultades a las que se estar' e-puesto. 7ay mucha m's sabidur%a en contemplar s"lo a
cada instante la diicultad del minuto presente! as%, el esuer#o se hace mucho m's 'cil
porque es siempre proporcional a la cantidad de uer#a, a la resistencia de que se dispone.
&l cuerpo es una herramienta maravillosa, pero nuestra mentalidad no se sabe servir de él
y, en lugar de avorecer su le-ibilidad, su plasticidad, deposita en él una cierta rigide#
proveniente de ideas preconcebidas y de sugestiones desavorables.
,ero la consciencia suprema, Señor, est' en unirse a Ti, en coniarse a Ti, en vivir
en Ti, en ser T)! y entonces ya no e-iste nada imposible al hombre que maniiesta Tu
omnipotencia.
Señor, mi aspiraci"n asciende hacia Ti como un c'ntico silencioso, como una
callada adoraci"n, y Tu divino Amor ilumina mi cora#"n.
84h, divino $aestro, Te saludo9
18 de M"r#o de 1914
T) eres el conocimiento perecto, la consciencia absoluta. &l que se une a Ti 6y
durante el tiempo de esta uni"n6 es omnisciente. ,ero, incluso antes de haber alcan#ado ese
grado, el que, en la total sinceridad de su ser, se ha entregado a Ti con toda la voluntad
consciente, el que ha decidido reali#ar todos sus esuer#os para ayudar a la maniestaci"n y
al triuno de tu divina ley de Amor, en él y en toda su #ona de inluencia, ve c"mo cambia
todo en su vida, y todas las circunstancias se ponen a e-presar Tu ley y a avorecer su
consagraci"n! para ése, lo que sucede es siempre lo mejor! y si hay todav%a en su
inteligencia alguna oscuridad, alg)n deseo ignorante que le impide a veces darse cuenta de
inmediato, antes o después reconoce que un poder bienhechor parece protegerle incluso de
s% mismo, para procurarle las condiciones m's avorables a su lorecimiento y
transiguraci"n, a su conversi"n y utili#aci"n integrales.
&n el momento en que se es consciente y se est' persuadido de esto, no puede uno
ya preocuparse por las circunstancias uturas y por el rumbo que toman los
acontecimientos! con una perecta serenidad, uno hace a cada minuto lo que ju#ga lo mejor,
convencido de que ser' también lo mejor lo que suceder', aunque no sea el resultado lo
que, en nuestro ra#onamiento limitado, esperamos.
,or ello, Señor, nuestro cora#"n es ligero, nuestro pensamiento est' en reposo. ,or
ello, nos volvemos hacia Ti con toda conian#a y decimos apaciblemente>
Que se haga Tu voluntad! en ella se reali#a la armon%a verdadera.
19 de M"r#o de 1914
4h, Señor, eterno ;nstructor, a quien no podemos nombrar ni comprender, pero a
quien queremos reali#ar m's a cada minuto, clariica las inteligencias, ilumina los
cora#ones, transigura las consciencias! que cada uno se despierte a la vida verdadera, huya
del ego%smo y de su cortejo de dolor y angustia, para reugiarse en Tu divino y puro Amor,
uente de toda pa# y de toda elicidad. $i cora#"n, tan lleno de Ti, parece dilatarse al
ininito, y mi inteligencia, iluminada toda por Tu ,resencia, brilla como el m's puro
diamante. T) eres el mago maravilloso, el que transigura todo! de la ealdad hace surgir la
belle#a, de la oscuridad la lu#, del ango el agua clara, de la ignorancia el conocimiento y
del ego%smo la bondad.
.D
Fivimos en Ti, por Ti, para Ti y Tu suprema ley es la suprema dueña de nuestra
vida.
8Qué se haga Tu voluntad en todo lugar, que Tu pa# reine sobre toda la Tierra9
20 de M"r#o de 1914
T) eres la consciencia y la lu#, la pa# en el ondo de todo, el amor divino que
transigura, el conocimiento que triuna sobre la sombra. ,ara presentirte y aspirar a Ti, es
preciso haber emergido del mar inmenso del subconsciente, haber empe#ado a cristali#ar, a
deinirse, para conocerse y entregarse en seguida, como s"lo puede entregarse aquello que
se pertenece. 3 cu'ntos esuer#os y luchas todav%a para entregarse, para abdicar, una ve# se
ha construido la individualidad.
,ocos seres consienten voluntariamente en estos esuer#os! entonces, la vida, con
su imprevisto brutal, obliga a los hombres a reali#arlos sin querer, porque no pueden hacer
otra cosa. 3, poco a poco, Tu obra se lleva a cabo, a pesar de todos los obst'culos.
21 de M"r#o de 1914
1omo cada mañana, mi aspiraci"n se eleva hacia Ti, y, en el silencio de mi cora#"n
satisecho, pido que Tu ley de amor se e-prese, que Tu voluntad se maniieste. 3 de
antemano me adhiero con alegr%a y serenidad a las circunstancias que traducir'n esta ley y
esta voluntad.
84h, por qué agitarse y querer que las cosas sean, para uno mismo, de un modo y no
de otro9 8,or qué decretar que tal conjunto de circunstancias ser' la e-presi"n de las
mejores posibilidades y seguidamente lan#arse a una 'spera lucha para que esas
posibilidades se realicen9 8,or qué no emplear toda nuestra energ%a )nicamente en querer,
con la calma de la conian#a interior, que sea Tu ley la que triune en todas partes y
siempre sobre toda diicultad, sobre toda oscuridad, sobre todo ego%smo9 81"mo se
ensancha el hori#onte en el momento en que se sabe tomar esta actitud9 81"mo cesa toda
preocupaci"n, para dejar lugar a una iluminaci"n invariable, a la omnipotencia del
desinterés9 Querer lo que T) quieres, Señor, es vivir constantemente en comuni"n 1ontigo,
es liberarse de toda contingencia, evadirse de toda estreche#, llenar los pulmones con un
aire puro y sano, desembara#arse de toda atiga in)til, aligerarse de todo peso
entorpecedor, para correr con un paso alerta hacia el )nico objetivo digno de ser alcan#ado>
8el triuno de Tu divina (ey9
4h, Señor, con qué dichosa conian#a Te saludo esta mañana...
22 de M"r#o de 1914
4h, Señor, divino $aestro de Amor, clariica su consciencia y su cora#"n. 7an
reali#ado un esuer#o para tender hacia Ti, pero su ignorancia ha hecho que no sea
probablemente hacia Ti hacia donde se han elevado sus plegarias, y sus concepciones
alsas han obstaculi#ado el sendero de su aspiraci"n. Sin embargo, en Tu misericordia,
haces provechosa toda buena voluntad, y basta un instante de sinceridad para que Tu divina
claridad se aproveche para iluminar las inteligencias, para que Tu sublime amor penetre en
los cora#ones y los inunde de esa pura y elevada benevolencia que constituye una de las
mejores e-presiones de Tu ley. (o que he querido para ellos, con Tu voluntad, en los
momentos en que he podido estar en comuni"n verdadera 1ontigo, permite que lo hayan
recibido en este d%a en que, intentando olvidar las contingencias e-teriores, se han dirigido
hacia su pensamiento m's noble, hacia su mejor sentimiento.
Que la suprema serenidad de Tu sublime ,resencia se despierte en ellos.
.E
23 de M"r#o de 1914
Seg)n mi sentir, el estado ideal es aquel en que uno, constantemente consciente de
Tu 1onsciencia, sabe a cada instante, espont'neamente, sin ninguna rele-i"n necesaria, lo
que se debe hacer e-actamente para e-presar lo mejor posible Tu ley. &se estado lo
cono#co por haberme encontrado en él en determinados momentos! pero, muy a menudo,
el conocimiento del 5c"mo5 se halla velado por una bruma de ignorancia y uno debe apelar
a la rele-i"n, que no es siempre buena consejera! sin contar con todo lo que hacemos a
cada minuto, sin dedicar un tiempo a la rele-i"n, al a#ar de la inspiraci"n del momento.
0&n qué medida se halla de acuerdo o en contra de Tu ley2 Depende del estado del
subconsciente, de lo que es activo en él en ese momento. ?na ve# reali#ado el acto, si tiene
alguna importancia, si se puede contemplar, anali#ar, comprender, sirve de lecci"n, permite
tomar consciencia del m"vil que ha llevado a actuar, y, por consiguiente, de algo de ese
subconsciente que manda todav%a y debe ser dominado.
&s imposible que no haya en toda acci"n terrestre un lado bueno y otro malo.
;ncluso las acciones que e-presan lo mejor posible la ley de Amor m's divina contienen en
s% algo del desorden y de la sombra inherentes al mundo tal cual es actualmente. 1iertos
seres, aquellos a quienes se llama pesimistas, perciben casi )nicamente el lado sombr%o de
cada cosa. (os optimistas, por el contrario, no ven m's que el lado de belle#a y armon%a. 3
si es rid%culo e ignorante ser un optimista involuntario, 0no es, acaso, una eli# conquista
por reali#ar el convertirse en un optimista voluntario2 A los ojos de los pesimistas, se haga
lo que se haga, ser' siempre malo, ignorante o ego%sta! 0c"mo se les podr%a satisacer2 &s
una empresa imposible.
S"lo hay un recurso> el de unirse lo m's perectamente posible a la lu# m's elevada
y m's pura que se pueda concebir, identiicar de modo tan completo como sea posible la
propia consciencia con la 1onsciencia absoluta, esor#arse en recibir s"lo de ella todas las
aspiraciones, a in de avorecer al m'-imo su maniestaci"n sobre la Tierra, y, coniando
en su poder, considerar los acontecimientos con serenidad.
3a que todo se encuentra por uer#a me#clado en la maniestaci"n actual, lo m's
prudente es hacer lo que mejor se pueda, esor#'ndose hacia una lu# cada ve# m's elevada,
y tomar su partido, a pesar de que la perecci"n absoluta sea de momento irreali#able.
Sin embargo, 8con qué ardor hay que aspirar siempre a esta inaccesible
perecci"n9...
24 de M"r#o de 1914
&l resultado de todas mis rele-iones de ayer es la constataci"n de que la )nica
inquietud que e-perimento proviene del temor de no haber estado o de no estar lo bastante
perectamente identiicada con Tu ley. 3 esta inquietud proviene justamente del hecho de
que la identiicaci"n no es completa! porque si lo uera, no podr%a preguntarme si lo es, y
por otra parte 6lo sé por e-periencia6 se har%a imposible cualquier inquietud.
,ero, en presencia de un error o de una torpe#a cometida, el verdadero pensamiento
que hay que tener no es decirse> 5habr%a debido actuar mejor, habr%a debido hacer esto, en
lugar de aquello5, sino> 5no he estado suicientemente identiicada con la 1onsciencia
eterna! tengo que esor#arme en reali#ar mejor esta deinitiva e integral uni"n5.
Ayer, por la tarde, durante estas largas horas de contemplaci"n silenciosa, he
comprendido al in lo que es la identiicaci"n verdadera con aquello en lo que uno piensa.
7e ro#ado, por as% decir, esta reali#aci"n, no por la obtenci"n de un estado moral, sino
simplemente mediante el control y el dominio del pensamiento. 7e comprendido que me
:G
ser%an necesarias largas, muy largas horas de contemplaci"n para poder alcan#ar esta
reali#aci"n. &sta es una de las cosas que espero del viaje a la ;ndia, siempre que consideres
que es )til para Tu servicio, Señor.
$is progresos son lentos, muy lentos, pero espero que, como compensaci"n, sean
duraderos y estén al abrigo de toda luctuaci"n.
,ermite que lleve a cabo mi misi"n, que ayude a Tu maniestaci"n integral.
25 de M"r#o de 1914
1omo siempre, invisible y silenciosa pero todopoderosa, se ha ejercido Tu acci"n, y
en esas almas que parec%an tan cerradas, se ha despertado la percepci"n de Tu divina lu#.
Sab%a que es imposible solicitar en vano Tu ,resencia, y que si, en la sinceridad de nuestro
cora#"n, comunicamos 1ontigo a través de no importa qué organismo, cuerpo o
colectividad humana, ese organismo se encontrar' pese a su ignorancia, a su inconsciencia,
totalmente transormado. ,ero cuando esta transormaci"n se vuelve consciente en uno o
varios elementos, cuando la llama que se ocultaba bajo la ceni#a brota de repente
iluminando todo el ser, entonces se es eli# al poder saludar Tu acci"n soberana, al
constatar una ve# m's Tu poder invencible, al esperar leg%timamente que una nueva
posibilidad de elicidad verdadera en la humanidad haya venido a unirse a las dem's.
Señor, mi gratitud erviente se eleva hacia Ti, e-presando el agradecimiento de esta
dolorosa humanidad que iluminas, transiguras, gloriicas, a la que das la pa# del
conocimiento.
28 de M"r#o de 1914
Desde nuestra partida y cada ve# m's, podemos ver en todas las cosas Tu divina
intervenci"n, Tu ley se e-presa en todas partes, y es necesaria toda mi certe#a interior de
que ello es algo natural, para no ir de asombro en asombro.
/o me parece vivir en ning)n momento uera de Ti y nunca me han aparecido m's
vastos los hori#ontes y m's luminosas e insondables, al mismo tiempo, las proundidades.
,ermite, oh Divino ;nstructor, que podamos cada ve# mejor, cada ve# m's, conocer y
reali#ar nuestra misi"n en la Tierra, que utilicemos plenamente todas las energ%as que hay
en nosotros, y que Tu soberana ,resencia se haga maniiesta cada ve# m's perectamente
en las proundidades silenciosas de nuestra alma, en todos nuestros pensamientos,
sentimientos, actos.
$e parece un tanto e-traño dirigirme a Ti, siendo T) quien vives, piensas y amas
en m%.
Pond$*+err,% 29 de M"r#o de 1914
4h, T), a quien debemos conocer, comprender, reali#ar, 1onsciencia absoluta, (ey
eterna, T) que nos gu%as y nos alumbras, nos determinas y nos inspiras, ha# que esas almas
débiles se ortale#can y que esos temerosos se tranquilicen. Te los con%o a Ti, del mismo
modo que Te con%o todo nuestro destino.
30 de M"r#o de 1914
1"mo en presencia de aquellos que son integralmente Tus servidores, de aquellos
que han llegado a la perecta consciencia de Tu presencia, me doy cuenta de que estoy
lejos, muy lejos todav%a de lo que querr%a reali#ar! y sé que lo que concibo como m's
elevado, como m's noble y m's puro es todav%a sombr%o e ignorante, rente a lo que
deber%a concebir. ,ero esta percepci"n, lejos de ser deprimente, estimula y ortalece la
:.
aspiraci"n, la energ%a, la voluntad de triunar sobre todos los obst'culos, para identiicarme
al in con Tu ley y Tu obra.
,oco a poco, el hori#onte se perila, el camino se clariica, y avan#amos hacia una
certidumbre cada ve# mayor.
,oco importa que haya miles de seres hundidos en la m's densa ignorancia. &l que
vimos ayer est' sobre la Tierra! basta su presencia para demostrar que llegar' un d%a en que
la sombra ser' transormada en lu#, y en que, eectivamente, Tu reino se instalar' sobre la
Tierra.
4h, Señor, Divino 1onstructor de esta maravilla, mi cora#"n desborda de gratitud y
de alegr%a cuando pienso en ella y mi esperan#a no tiene l%mites.
$i adoraci"n trasciende toda palabra, mi respeto es silencioso.
1 de A!r$& de 1914
$e parece como si hubiéramos entrado en el cora#"n de Tu santuario y adquirido
conocimiento de Tu misma voluntad misma. *einan en m% una gran alegr%a, una prounda
pa#, y, sin embargo, todas mis construcciones interiores se han desvanecido como un vano
sueño, y me encuentro ahora, ante Tu inmensidad, sin ning)n esquema ni sistema, como un
ser aun no individuali#ado. Todo este pasado, en su orma e-terior, me parece
rid%culamente arbitrario, y, sin embargo, sé que ue )til en su momento.
,ero actualmente ha cambiado todo> una etapa nueva ha comen#ado.
2 de A!r$& de 1914
1ada d%a, en el momento en que quiero escribir, soy interrumpida, como si el
per%odo nuevo que se abre ante m% uera m's bien un per%odo de e-pansi"n que de
concentraci"n. &n la actividad de cada instante es donde debemos servirte e identiicarnos
1ontigo, m's que en proundas y calladas contemplaciones o en meditaciones escritas o
no.
,ero mi cora#"n no se cansa de cantarte un c'ntico, y mi pensamiento est'
constantemente lleno de Ti.
3 de A!r$& de 1914
$e parece que estoy a punto de nacer a una vida nueva y que todos los métodos, los
h'bitos del pasado no pueden ser ya de ninguna utilidad. $e parece que lo que eran
resultados no son sino una preparaci"n. $e siento como si no hubiera hecho nada todav%a,
como si no hubiera vivido vida espiritual, como si entrara tan s"lo en la v%a que conduce a
ella! me parece que no sé nada, que soy incapa# de ormular nada, que toda e-periencia
est' a)n por reali#ar. &s como si estuviera despojada de todo mi pasado, tanto de mis
errores como de mis conquistas, como si todo ello se hubiera desvanecido para dejar paso a
un recién nacido, cuya e-istencia toda est' por hacer, que no posee ning)n Karma, que no
tiene ninguna e-periencia de la que se pueda aprovechar, pero tampoco ning)n error que le
sea necesario reparar. $i cabe#a est' vac%a de todo conocimiento y de toda certe#a, pero
también de todo vano pensamiento. Siento que si sé abandonarme sin resistencia a este
estado, si no intento saber o comprender, si consiento en ser completamente como un niño
ignorante y c'ndido, alguna posibilidad nueva se abrir' ante m%. Sé que ahora debo
renunciar deinitivamente a m% misma y ser como una p'gina absolutamente en blanco en
la que Tu pensamiento, Tu voluntad, Señor, pueda inscribirse libremente al abrigo de toda
deormaci"n.
::
?na inmensa gratitud asciende desde mi cora#"n! me parece haber llegado, al in, al
umbral que tanto he buscado.
4h, permite, Señor, que sea lo bastante pura, lo bastante impersonal, lo bastante
animada por Tu divino amor, para poder ranquearlo deinitivamente.
84h, pertenecerte sin sombra y sin restricci"n9
4 de A!r$& de 1914
4h, Señor, mi adoraci"n se eleva ardientemente hacia Ti, todo mi ser es como una
aspiraci"n, como una llama consagrada a Ti.
Señor, Señor, mi dulce $aestro 8T) eres quien vive y desea en m%9
&ste cuerpo es Tu instrumento! esta voluntad es Tu servidora! esta inteligencia es
Tu herramienta, y el conjunto no es sino T) mismo.
7 de A!r$& de 1914
0Qué valor tengo, pues, si intento siempre evitar el combate2 0Qué energ%a, si me
espanto instintivamente del nuevo esuer#o a reali#ar e intento, sin darme cuenta de ello,
dormirme pasivamente, coniando en las consecuencias del esuer#o anterior2 ,ara actuar
necesito ser obligada, y mi callada contemplaci"n est' hecha en parte de pere#a... Todo
esto se me hace cada ve# m's claro. Todo lo que he hecho hasta el presente me parece
nada. (a me#quindad y las limitaciones del instrumento que pongo a Tu servicio, Señor,
son evidentes para m%, y me r%o un tanto dolorosamente de la idea de haber podido a veces
tener una buena opini"n de mi ser, de sus esuer#os y de sus resultados. &ste umbral de la
vida verdadera, que creo siempre haber alcan#ado, es como una esperan#a que se me ha
otorgado, pero nunca una reali#aci"n tangible! es el juguete que se promete al niño, la
recompensa que se hace vislumbrar a los débiles.
01u'ndo seré, pues, un ser verdaderamente uerte, hecho enteramente de coraje, de
energ%a, de valor y de tranquila perseverancia2 01u'ndo habré olvidado lo suicientemente
mi persona para no ser ya sino el instrumento ormado )nicamente por las uer#as que debe
maniestar2 01u'ndo dejar' de me#clarse cualquier inercia con mi consciencia de unidad2
01u'ndo dejar' de me#clarse con mi sentimiento de amor divino cualquier debilidad2
4h, Señor, todo pensamiento parece muerto en m%, ahora que he planteado estas
preguntas. Husco mi esp%ritu consciente y ya no lo encuentro! busco mi individualidad y no
la descubro en parte alguna! busco mi voluntad personal y est' ausente. Te busco a Ti y T)
callas... Silencio, silencio.
Ahora me parece o%r Tu vo#> 5/unca has sabido morir integralmente. Siempre algo
en ti ha querido saber, asistir, comprender. Abdica completamente, aprende a desaparecer,
rompe el )ltimo dique que te separa de $%! reali#a sin reservas tu acto de sumisi"n5. Ay,
Señor, desde hace tiempo lo he querido, pero no he podido. 0$e dar's ahora el poder2
4h, Señor, mi dulce $aestro eterno, rompe esta resistencia que me llena de
angustia... 8libérame de m% misma9
8 de A!r$& de 1914
Señor, mi pensamiento es apacible y mi cora#"n est' recogido! me dirijo hacia Ti
con una prounda devoci"n y una conian#a sin l%mite> sé que Tu amor es todopoderoso y
que Tu justicia reinar' sobre la tierra! sé que est' cercana la hora en que se apartar' el
)ltimo velo y desaparecer' toda iniquidad para dejar paso a una era de pa# y de armonioso
esuer#o.
:=
4h, Señor, con el pensamiento recogido y el cora#"n apacible, me acerco a Ti y
todo mi ser se llena de Tu divina ,resencia! permite que no vea m's que a Ti en cada cosa
y que todo resplande#ca con Tu divina (u#. 4h, que se apacigLen los odios, que se borren
los rencores, que se disipen los temores, que se aniquilen las sospechas, que se superen las
malevolencias y que en esta ciudad, en este pa%s, sobre esta tierra, sientan vibrar en s% todos
los cora#ones este amor sublime, uente de toda transiguraci"n.
4h, Señor, con qué ardiente llamada imploro Tu amor. ,ermite que mi aspiraci"n
sea lo bastante intensa como para despertar en todas partes una aspiraci"n semejante> 4h,
que la bondad, la justicia y la pa# reinen como dueñas soberanas, que el ignorante ego%smo
sea superado, que las tinieblas sean repentinamente iluminadas por Tu pura (u#! que Tu
ley sea proclamada en todo lugar y que, en una uni"n constantemente progresiva, en una
armon%a cada ve# m's perecta, todos, como un solo ser, tiendan sus bra#os hacia Ti, para
identiicarse 1ontigo y maniestarte sobre la Tierra.
84h, Señor, con el pensamiento recogido, con el cora#"n lleno de lu#, me entrego a
Ti sin reservas y el yo desaparece en Ti9
10 de A!r$& de 1914
De repente, el velo se ha rasgado, el hori#onte se ha descubierto. Ante la clara
visi"n, todo mi ser se ha arrojado a Tus pies en un gran impulso de gratitud. 3, a pesar de
esta prounda e integral alegr%a, todo ha sido tranquilo y apacible, con esa pa# de eternidad.
$e parece no tener ya l%mites! no tengo ya la percepci"n del cuerpo, ni de las sensaciones,
ni sentimientos, ni pensamientos... ?na inmensidad clara, pura, tranquila, toda impregnada
de amor y de lu#, llena de una beatitud ineable, es lo )nico que creo ser actualmente! y
este yo es tan poco el yo de antes, ego%sta y limitado, que ya no puedo decir si soy yo o
bien T), Señor, Dueño sublime de nuestros destinos.
&s como si todo uera energ%a, coraje, uer#a, voluntad, dul#ura ininita, compasi"n
sin igual...
1on mayor uer#a a)n que en los )ltimos d%as, ha muerto todo el pasado,
sepultando bajo los rayos de la vida nueva. (a )ltima mirada que acabo de lan#ar hacia
atr's, al releer algunas p'ginas de este cuaderno, me ha convencido deinitivamente de esta
muerte, y, aligerada de un gran peso, me presento ante Ti, oh, mi divino $aestro, con toda
la sencille#, toda la desnude# de un niño... 3, siempre, la )nica cosa que percibo es esta
pura y tranquila inmensidad... Señor, has respondido a mi plegaria y me has concedido lo
que Te he pedido> el 5yo5 ha desaparecido, no hay m's que el instrumento d"cil puesto a
Tu servicio, centro de concentraci"n y de maniestaci"n de Tus rayos ininitos y eternos.
T) has tomado mi vida y la has unido a la Tuya, has tomado mi pensamiento y lo has
reempla#ado por Tu 1onsciencia absoluta.
&l cuerpo maravillado curva la rente en el polvo, en muda y sumisa adoraci"n. 3
no e-iste ya nada m's que T) en el esplendor de Tu pa# inmutable.
'"r$-"&% 13 de A!r$& de 1914
Todo se al%a para que no pueda ser ya un ser de h'bitos, y en este nuevo estado, en
medio de estas circunstancias tan complejas y movedi#as, jam's he vivido tan totalmente
Tu pa# inmutable, o, m's bien, jam's el 5yo5 ha desaparecido tan completamente para que
s"lo viva Tu divina pa#. Todo es bello, armonioso y tranquilo, todo est' lleno de Ti.
*esplandeces en el sol brillante, te dejas sentir en la dulce brisa que pasa, Te maniiestas en
los cora#ones y vives en todos los seres. /o hay animal o planta que no me hable de Ti y
Tu nombre se halla escrito en todo lo que contemplo.
:@
4h, mi dulce Señor, 0has permitido al in que esté totalmente en Ti y que mi
consciencia esté deinitivamente unida a la Tuya2 0Qué he hecho para merecer una
elicidad tan gloriosa2 Solo desearla, quererla con constancia, poca cosa.
,ero, Señor, ya que ahora es Tu voluntad y no la m%a la que vive en m%, sabr's hacer
que esta elicidad sea provechosa para todos y que su ra#"n de ser pueda ser percibida por
el mayor n)mero posible de seres.
84h, que todos Te cono#can, Te amen, Te sirvan9 8Que todos reciban la suprema
consagraci"n9
4h, Amor, divino Amor, e-p'ndete por el mundo, regenera la vida, clariica la
inteligencia, rompe los diques del ego%smo, disipa los obst'culos de la ignorancia,
resplandece como soberano Dueño de la tierra.
Pond$*+err,% 17 de A!r$& de 1914
4h, Señor, $aestro todopoderoso, )nica *ealidad, permite que ning)n error,
ninguna oscuridad, ninguna atal ignorancia se deslicen en mi cora#"n y en mi
pensamiento...
&n la acci"n, la personalidad es la mediadora inevitable, indispensable, de Tu
voluntad y de Tus uer#as. 1uanto m's uerte, compleja, poderosa, individuali#ada,
consciente es esta personalidad, m's poderosa y )tilmente puede ser empleado al
instrumento. ,ero, a causa de su mismo car'cter de personalidad, tiene 'cilmente la
tendencia a entrar en la ilusi"n unesta de su e-istencia separada, y de convertirse, poco a
poco, en un pantalla entre T) y aquello sobre lo que quieres actuar! no al principio de la
maniestaci"n, sino en la transmisi"n del retorno! es decir, que en lugar de ser, como iel
servidor, un mediador que Te devuelve e-actamente lo que se Te debe 6las uer#as emitidas
que responden a Tu acci"n6 la personalidad tiene la tendencia de querer conservar para s%
misma una parte de esas uer#as con la idea de que 5soy yo quien ha hecho esto o aquello,
es a m% a quien se da las gracias...5 ,erniciosa ilusi"n, oscura mentira, ahora descubiertas y
desenmascaradas. 7e aqu% el gusano maléico que muerde el ruto de la acci"n y alsea
todos los resultados.
4h, Señor, mi dulce $aestro, )nica *ealidad, disipa este sentimiento del yo. Ahora
he comprendido que en tanto e-ista un universo maniestado, el yo ser' necesario a Tu
maniestaci"n! disipar o tan s"lo disminuir, debilitar el yo, es privarte de Tu medio de
maniestaci"n, totalmente o en parte. ,ero lo que hay que suprimir radical, deinitivamente,
es el ilusorio pensamiento, el ilusorio sentimiento, la ilusoria sensaci"n del yo separado. &n
ning)n momento, en ninguna circunstancia hay que olvidar que este yo no tiene ninguna
realidad uera de Ti.
4h, mi dulce $aestro, divino Señor, arranca de mi cora#"n esta ilusi"n, a in de que
este servidor llegue a ser puro y Te devuelva iel e integralmente todo lo que se Te debe.
Déjame contemplar y comprender en el silencio esta suprema ignorancia y disolverla para
siempre! e-pulsa la sombra de este cora#"n y que Tu lu# reine en él como soberana
indiscutible.
18 de A!r$& de 1914
Ayer por la mañana, se hab%a desgarrado casi el )ltimo velo, la )ltima ortale#a de
la ciega e ignorante personalidad parec%a a punto de ceder! por primera ve#, cre% haber
comprendido lo que es el verdadero servicio impersonal, y el obst'culo que me separaba de
la reali#aci"n integral me parec%a muy r'gil, a punto de desaparecer deinitivamente. ,ero
la necesidad de mis deberes e-teriores me ha arrancado de esta benéica y venturosa
:A
contemplaci"n, y en el momento en que he tenido or#osamente que regresar a la
consciencia e-terior, el velo se ha cerrado de nuevo y me parece m's oscuro que nunca.
0,or qué esta ca%da en la inconsciencia de la noche después de una lu# tan grande2...
4h, Señor, Señor, 0no me permitir's, pues, evadirme al in de la ignorancia y no ser
m's que uno 1ontigo2 Ahora que he sabido y visto tan bien lo que debe ser el trabajo sobre
la Tierra 0no podré, pues, reali#arlo2 8&stoy atada a la ignorancia y a la ilusi"n9...
0,or qué, por qué esta noche después de una lu# tan grande y pura2 8Todo mi ser se
tiende en una angustiosa llamada9
84h, Señor, ten piedad de m%9
19 de A!r$& de 1914
&-iste una gran dierencia entre encontrarse en la actividad, en la acci"n e-terior,
manteniendo nuestro pensamiento constantemente ijo en Ti, y entrar en esta uni"n
perecta 1ontigo que determina lo que he llamado 5la 1onsciencia absoluta, la
4mnisciencia verdadera, el 1onocimiento5. 1uando actuamos, incluso con el pensamiento
ijo en Ti, somos un ciego caminante por el camino, con el sentido de la direcci"n, pero sin
conocer nada del camino seguido, ni de la manera precisa que hay que caminar para no
descuidar nada. &n el otro caso, por el contrario, hay la clara visi"n en la plena lu#, la
utili#aci"n del menor encuentro, la plenitud de la acci"n, el m'-imo resultado. 3, si la
primera actitud es indispensable antes de haber alcan#ado la otra, es necesario no dejar de
trabajar en ning)n momento, de esor#arse por alcan#ar la comuni"n perecta.
,ero mi cora#"n est' en pa#, mi pensamiento sin impaciencia, y me entrego a Tu
voluntad con la conian#a sonriente de un niño.
Que Tu pa# reine sobre todos...
20 de A!r$& de 1914
Tras haber esperado tanto, tras haber cre%do que mi ser e-terior iba al in a
convertirse en el instrumento adaptado a Tus ines, tras haber tenido la esperan#a de ser
liberada al in de ese 5yo5 tan entorpecedor y oscuro, me siento tan lejos del objetivo como
antes, tan ignorante, tan ego%sta como lo era antes de esta gran esperan#a. 3 el camino
discurre de nuevo interminable, a través de los campos de la inconsciencia. (a sublime
puerta se ha vuelto a cerrar y me encuentro todav%a en el umbral del santuario, sin poder
penetrar en él. ,ero he aprendido a mirarlo todo sonriendo con un cora#"n tranquilo. Te
pido tan s"lo, oh, mi divino $aestro, que no me dejes cometer errores, aunque el
instrumento sea condenado todav%a durante un tiempo a la inconsciencia, permite que se
deje guiar iel y d"cilmente por Tu divina ley.
Te saludo, Señor, con una prounda y pura devoci"n. 84h, sé el Dueño soberano de
todos los cora#ones9
23 de A!r$& de 1914
Todas las reglas se han desvanecido, la regularidad de la disciplina ha desaparecido,
ha cesado todo esuer#o! no por mi propia voluntad, tampoco 6creo6 por negligencia, sino
porque las circunstancias se coaligan para que sea as%. $e parece que esta voluntad
interior, siempre alerta, parecida al timonel que sostiene el tim"n, se ha evaporado o
dormido, y mi ser no es ya sino algo apaciblemente sumiso que se deja llevar por la
corriente! pero, si ciertamente he pecado a veces de una rigide# demasiado grande, de una
alta de le-ibilidad y de espontaneidad, podr%a muy bien ocurrir que ahora peque del
e-ceso contrario. 7e llegado a aceptar apaciblemente el estado en que me encuentro y a
:B
decirme que T) me gratiicar's con la 1onsciencia verdadera, con la 1onsciencia absoluta
cuando lo creas oportuno.
1ontemplo todo este mundo en movimiento como un juego que se desarrolla, y
tomo parte en este juego con la misma energ%a y la misma convicci"n que si lo creyera real
e importante. Todo esto es muy nuevo. ,ero lo que es cierto, es que nunca mi esp%ritu y mi
cora#"n estuvieron en un reposo tan completo. (o que surgir' de ah%, no lo sé. ,ero con%o
en Ti, Señor! sabes el mejor medio de utili#ar y desarrollar Tu instrumento...
28 de A!r$& de 1914
T) eres el $aestro del mundo! Tu ley se desarrolla ante nosotros con precisi"n, y
tal como lo pensaba, o m's bien me lo hab%as hecho entender antes de nuestra partida de
,ar%s, ha sido lo mejor, lo que m's bien podr%a servir a Tu obra en el mundo, lo que ha
sucedido.
&n la beatitud he comunicado con Tu poder dominador de la sombra y del error,
resplandeciente como una maravillosa y eterna aurora por encima del ango y de la uer#a
hip"crita y de su aparente é-ito. Todo ha sido e-puesto a la lu#, hemos dado un paso m's
hacia la plena lu# de la sinceridad, y esta plena lu# ser' la primera etapa de Tu reino sobre
la tierra.
4h, T), esplendor inconcebible, T), vencedor de toda ignorancia, T) que iluminas
los cora#ones y clariicas los esp%ritus, T) que eres el 1onocimiento, el Amor y el Ser,
déjame vivir constantemente en la consciencia de Tu ?nidad, déjame ajustarme siempre a
Tu voluntad.
81on una respetuosa, silenciosa devoci"n, Te saludo como el soberano Señor del
mundo9
2 de M",o de 1914
,or encima de todas las concepciones humanas, incluso de las m's maravillosas,
por encima de todos los sentimientos humanos, incluso de los m's sublimes, por encima de
las m's magn%icas aspiraciones y de los m's puros impulsos! por encima del Amor, del
1onocimiento y de la ?nidad del Ser, quiero entrar en comuni"n constante 1ontigo Señor.
(ibre de toda traba seré T) mismo! ser's T) quien ver's el mundo a través de este cuerpo!
ser's T) quien actuar's en el mundo a través de este instrumento.
&n m% est' la tranquila serenidad de la perecta certidumbre.
3 de M",o de 1914
84h, divino Amor, supremo 1onocimiento, ?nidad perecta, a cada instante de la
jornada Te llamo, a in de no ser ya m's que T)9
Que el instrumento Te sirva, consciente de ser instrumento, y que toda la
consciencia, sumergida en la Tuya, contemple todo con Tu visi"n divina.
4h, Señor, Señor, permite que Tu soberano poder se maniieste! permite que Tu
obra se realice y que Tu servidor esté consagrado )nicamente a Tu servicio.
8Que el 5yo5 desapare#ca para siempre, que s"lo el instrumento permane#ca9
4 de M",o de 1914
&star sumergida a la ve# en Ti y en Tu obra... no ser ya una individualidad
limitada... convertirme en la ininitud de Tus uer#as maniest'ndose a través de un punto...
estar liberada de todas las trabas y limitaciones... elevarme por encima de todo
:C
pensamiento restrictivo... eectuar la acci"n permaneciendo uera de la acci"n... actuar con
y para las individualidades, no percibiendo m's que la ?nidad, la ?nidad de Tu Amor, de
Tu 1onocimiento, de Tu Ser... 4h, mi divino $aestro, eterno ;nstructor, )nica *ealidad,
disuelve toda oscuridad en este agregado que has ormado para Tu servicio, para Tu
maniestaci"n en el mundo. *eali#a en él esa consciencia suprema que har' nacer por todas
partes la consciencia idéntica.
4h, no ver ya las apariencias que cambian sin cesar! no contemplar ya en todo y por
todas partes m's que la ?nidad.
4h, Señor, todo mi ser clama hacia Ti en una irresistible llamada! 0no quieres
permitir que me convierta en Ti mismo en mi consciencia integral, ya que de hecho soy T)
y T) eres yo2
9 de M",o de 1914
&n el preciso momento en que sent%a la imperiosa necesidad de volver a coger
regularmente este cuaderno, con el in de salir de esta inercia mental invasora, mi
organismo %sico ha surido una derrota, como no conoc%a desde hac%a varios años y,
durante unos d%as, me han altado todas las uer#as corporales! he visto en ello la señal de
que hab%a cometido una alta, de que mi energ%a espiritual se hab%a debilitado, de que mi
visi"n de la todopoderosa ?nidad se hab%a oscurecido, de que alguna mala sugesti"n hab%a
conseguido turbarme de alg)n modo, y me he inclinado ante Ti, Señor, mi dulce $aestro,
con humildad, consciente de que no estaba todav%a madura para la perecta identiicaci"n
1ontigo. Algo en este agregado que constituye el instrumento que puedo poner a Tu
servicio, es oscuro e incomprensivo todav%a! algo no responde como conviene a Tus
uer#as, deorma y oscurece su maniestaci"n.
Se ha planteado ante m% un gran problema y la enermedad lo ha cubierto con su
velo y me ha impedido resolverlo. Ahora que revivo en el sentimiento de Tu ?nidad, el
problema parece no tener ya sentido y no lo comprendo ya muy bien.
$e parece haber dejado algo, lejos, tras de m%, me parece despertar lentamente a
una nueva vida. Quisiera que no uera una ilusi"n y que la pa# prounda y sonriente haya
regresado para siempre.
4h, mi divino $aestro, mi amor aspira hacia Ti m's intensamente que nunca!
8déjame ser s"lo Tu Amor viviente en el mundo y nada m's9 Que todo ego%smo, que toda
limitaci"n, que toda oscuridad desapare#ca! que mi consciencia se identiique con Tu
consciencia, a in de que s"lo T) seas la voluntad actuante a través de este instrumento
r'gil y pasajero.
4h, mi dulce $aestro, con qué ardor aspira mi amor hacia Ti...
,ermite que no sea m's que Tu Amor Divino y que en todo ser se despierte este
Amor poderoso y victorioso.
Déjame ser como un inmenso manto de amor que envuelva toda la tierra, penetre en
todos los cora#ones, murmure en todos los o%dos Tu divino mensaje de esperan#a y de pa#.
4h, mi divino $aestro, 8con qué ardor aspiro hacia Ti9 *ompe estos la#os de
sombra y de error! disipa esta ignorancia, libera, libérame, ha#me ver Tu lu#.
*ompe, rompe estos la#os... Quiero comprender y quiero ser. &s decir, que este
5yo5 debe ser Tu 5yo5 y no debe haber ya m's que un solo 5yo5 en el mundo.
4h, Señor, ejecuta mi plegaria, mi s)plica asciende ardientemente hacia Ti.
:D
10 de M",o de 1914
Tu dulce go#o, Señor, llena mi cora#"n! Tu pa# silenciosa reina sobre mi esp%ritu.
Todo es reposo, uer#a, concentraci"n, lu# y serenidad! y todo ello sin l%mite y sin divisi"n!
no sé si es s"lo la tierra o bien todo el universo quien vive en m%, pero eres T), Señor,
quien habitas esta consciencia y la animas! eres T) quien ve, quien sabe y quien act)a. &s
s"lo a Ti a quien veo en todas partes, o, m's bien, ya no e-iste 5yo5, todo es uno y esta
?nidad eres T).
Mloria a Ti, Señor, $aestro del mundo, 8T) resplandeces en todas las cosas9
12 de M",o de 1914
$e parece cada ve# m's que nos hallamos en uno de esos per%odos de actividad en
que se maniiesta el ruto de los esuer#os pasados! uno de esos per%odos en que se act)a
seg)n Tu ley y en la medida en que es la dueña soberana del ser, sin tener siquiera el
tiempo de tomar consciencia de esta ley.
&sta mañana, mediante una r'pida e-periencia, yendo de proundidad en
proundidad, he podido, como de ordinario, identiicar mi consciencia con la Tuya y no
vivir ya m's que en Ti! es decir, que T) solo viv%as! pero Tu voluntad ha empujado
inmediatamente mi consciencia hacia el e-terior, hacia la obra a reali#ar, y me has dicho>
5Sé el instrumento que necesito5.
03 no es ésa, acaso, la )ltima renuncia, la renuncia a la identiicaci"n 1ontigo, a la
dulce y pura alegr%a de no hacer ya distinci"n entre T) y yo, de saber a cada minuto, no
s"lo intelectualmente, sino a través de una e-periencia %ntegra, que T) eres la )nica
*ealidad y que todo lo dem's es s"lo apariencia e ilusi"n2 Que el ser e-terior sea el
instrumento d"cil que no tiene siquiera necesidad de ser consciente de la voluntad que lo
mueve, eso no est' en duda! pero 0por qué es necesario que esté casi enteramente
identiicada con este instrumento, en lugar de que el 5yo5 no sea ya m's que uno 1ontigo y
viva de Tu plena, de Tu absoluta 1onsciencia2
(o pregunto, pero no me inquieto. Sé que todo es seg)n Tu voluntad, y con una
pura adoraci"n me entrego go#osamente a Tu voluntad! lo que quieras de m%, Señor, lo
seré, consciente o inconscientemente, simple instrumento como cuerpo, o 1onocimiento
Supremo como T) mismo.
4h, la dulce y apacible alegr%a de poder decir 5todo est' bien5 y de sentirse actuar
en el mundo a través de todos los elementos que se prestan a la transmisi"n.
T) eres el soberano Dueño de todo, T) eres el ;naccesible, el ;ncognoscible, la
eterna y sublime *ealidad.
84h, maravillosa ?nidad, desapare#co en Ti9...
13 de M",o de 1914
T) sacudir's esta somnolencia de mi pensamiento, Señor, a in de que tenga el
conocimiento y pueda comprender la e-periencia que has hecho reali#ar a mi ser. 1uando
algo en m% Te interroga, respondes siempre, y cuando es necesario que sepa alguna cosa,
me la enseñas, sea directa o indirectamente.
Feo cada ve# m's que toda impaciente rebeld%a, que toda precipitaci"n es in)til!
todo se organi#a lentamente para que pueda servirte como conviene. 01u'l es mi lugar en
este servicio2 Desde hace mucho tiempo no me lo pregunto ya. 8Qué importa9 0&s
necesario, acaso, saber si uno est' en el centro o en la perieria2 $ientras realice cada ve#
mejor, enteramente consagrada a Ti, viviendo s"lo para ti y por Ti, la tarea que me des, no
:E
tendr' en absoluto importancia todo lo dem's> mientras se realice Tu obra en el mundo tan
bien y tan completamente como sea posible, qué importa la individualidad o el grupo que
realice esta obra.
4h, mi dulce $aestro, en la pa#, en la serenidad, en la igualdad de alma, me
entrego y me undo en Ti, con el pensamiento apacible y tranquilo, con el cora#"n
sonriente. Sé que Tu obra se reali#ar' y que Tu victoria es segura.
84h, mi dulce $aestro, otorga a todos el beneicio soberano de Tu iluminaci"n9
15 de M",o de 1914
Al igual que desde una cumbre conquistada se descubre un vasto hori#onte, Señor,
cuando la consciencia se identiica con ese dominio intermedio entre Tu ?nidad y el
mundo maniestado, participamos a la ve# de tu ;ninitud y de la reali#aci"n del mundo. &s
como si uno se encontrara en un centro donde la consciencia, totalmente impregnada de Tu
eectivo ,oder, pudiera dirigir el rayo de Tus uer#as sobre el %nimo instrumento que se
mueve en medio de los instrumentos hermanos. Desde lo alto de esas regiones
trascendentes, la unidad de la sustancia %sica es visible de modo evidente, y sin embargo el
cuerpo que sirve de instrumento particular en el dominio material, aparece especialmente
preciso y limpio, como un punto m's vigoroso en medio de ese todo, m)ltiple y )nico a la
ve#, en el que las uer#as circulan por igual.
&sta percepci"n no me ha abandonado desde ayer. Se ha instalado como algo
deinitivo, y toda la actividad e-terior, que, en apariencia, contin)a como de ordinario, ha
asumido el car'cter mec'nico de un juguete maravillosamente articulado y animado, que la
consciencia mueve desde lo alto de su sede, no individual pero tampoco todav%a universal!
es decir, no sumergido completamente todav%a en Tu ?nidad. Todas las leyes de la
maniestaci"n individual me han aparecido con claridad, pero de un modo tan sintético, tan
global, tan simult'neo, que es imposible e-presarlo con nuestro lenguaje habitual.
16 de M",o de 1914
Ayer, en el momento en que intentaba ormular la e-periencia reali#ada, ui
interrumpida. 3 ahora parece todo cambiado. &se conocimiento preciso, esa clarividencia
ha dejado paso a un gran Amor hacia ti, Señor, que se ha apoderado de todo mi ser, desde
el organismo e-terior hasta la consciencia m's prounda, y todo se ha postrado a Tus pies
en una ardiente aspiraci"n a la identiicaci"n deinitiva 1ontigo, a la absorci"n en Ti. 7e
implorado con toda la energ%a de que era capa#. 3 una ve# m's, en el momento en que me
parec%a que mi consciencia iba a desaparecer en la Tuya, en el momento en que todo mi ser
no era m's que un puro cristal que relejaba Tu ,resencia, ha venido alguien a interrumpir
la concentraci"n.
Tal parece ser el s%mbolo de la e-istencia de la que me haces part%cipe, donde la
utilidad e-terior, el trabajo para todos, ocupa un lugar mayor a)n que la reali#aci"n
suprema. Todas las circunstancias de mi vida parecen decirme siempre de Tu parte> 5/o es
a través de la concentraci"n suprema como reali#ar's la unidad, sino de la diusi"n en
todos5. Que Tu voluntad se haga, Señor.
Ahora comprendo con claridad que la uni"n 1ontigo no es una meta a alcan#ar, en
lo que respecta a esta individualidad actual! es un hecho reali#ado desde hace mucho
tiempo. 3, por ello, pareces decirme siempre> 5/o te compla#cas en la contemplaci"n
e-t'tica de esta uni"n> cumple la misi"n que te he coniado sobre la Tierra5.
3 el trabajo individual a alcan#ar, simult'neamente con el trabajo colectivo, es la
toma de consciencia y de posesi"n de todas las actividades y de todas las regiones del ser,
=G
el establecimiento deinitivo de la consciencia en el punto m's elevado, que permita a la
ve# la acci"n prescrita y la constante comuni"n 1ontigo. (os go#os de la uni"n perecta
s"lo pueden llegar cuando lo que deb%a hacerse se ha hecho.
&s necesario recomendar a todos en primer lugar la uni"n y luego el trabajo! pero
para aquellos que han reali#ado la uni"n, es preciso que cada instante de su vida sea la
e-presi"n total de Tu voluntad a través de ellos.
17 de M",o de 1914
4h, Señor, libérame de las inluencias mentales que pesan sobre m%, a in de que,
completamente libre, pueda lan#arme hacia Ti.
4h, T), Ser ?niversal, Suprema ?nidad en orma perceptible, a través de una
irresistible aspiraci"n me he sumergido en Tu cora#"n, después he sido Tu mismo cora#"n,
y entonces he sabido que Tu cora#"n no es otra cosa que el mismo /iño que juega y crea
los mundos. $e dices> 5?n d%a ser's mi cabe#a, pero de momento dirige tu mirada hacia la
Tierra5. 3 ahora soy el niño dichoso que juega sobre la Tierra.
&stas ueron las dos rases que escrib% ayer por una especie de necesidad absoluta.
(a primera, como si la potencia de la plegaria s"lo uera completa al ser tra#ada sobre el
papel. (a segunda, como si la estabilidad de la e-periencia s"lo pudiera obtenerse cuando
hubiera descargado mi cerebro anot'ndola por escrito.
18 de M",o de 1914
T) eres la )nica *ealidad, señor, la 4mnipotencia y la &ternidad. 3 el que se une a
Ti en las proundidades de su ser se convierte en Tu *ealidad en su eterna e inmutable
omnipotencia. ,ero, para otro, la orden es la de dirigir su mirada y su actividad hacia la
Tierra, permaneciendo en contacto 1ontigo! ésa es la misi"n que les has dado. &ntonces
empie#a la diicultad, porque todo depende de la perecci"n de los diversos estados de su
ser, y es necesario, incluso después de haber alcan#ado la sublime identiicaci"n, que
trabajen todav%a en el pereccionamiento del instrumento que maniestar' Tu divina
Foluntad. Ah% es donde la tarea se vuelve ardua. Todo me parece mediocre, insuiciente,
neutro, casi inerte, en el instrumento actual que T) me haces llamar 5yo5! y cuanto m's me
uno a Ti, m's constato la mediocridad de sus acultades y de su maniestaci"n. Todo en él
me parece que es una incorregible apro-imaci"n. 3 si ello no me puede inquietar de
ninguna manera, es porque el verdadero yo se halla tendido a Tus pies, o sumergido en Tu
cora#"n, o consciente de Tu eterna e inmutable 1onsciencia! y contempla toda la
maniestaci"n con la sonrisa de la paciente y comprensiva bondad.
19 de M",o de 1914
&ste ser mental que, durante toda la e-istencia individual, hab%a tenido el poder de
poner en movimiento todas las acultades> prounda devoci"n por Ti, ininita compasi"n
por los hombres, ardiente aspiraci"n hacia el conocimiento, esuer#o hacia el
pereccionamiento, parece haberse dormido proundamente y no poner ya nada en
movimiento. Todas las acultades individuales dormitan, y la consciencia no ha despertado
todav%a en los estados trascendentes! es decir, que su despertar en ellos es intermitente y, de
tanto en tanto, duerme. ?na parte de este ser aspira, durante un cierto tiempo, a la soledad
y al silencio absoluto, con el in de salir de esta insatisactoria transici"n! y otra sabe que
Tu voluntad es que este instrumento esté consagrado al servicio de todos, aun cuando ello
perjudique en apariencia a su propio pereccionamiento.
?na parte de este ser Te dice, Señor>
=.
5/o sé nada,
/o soy nada,
/o puedo nada,
&stoy en la oscuridad de la inconsciencia5.
3 otra parte sabe que es T) mismo y que, por consiguiente, es la suprema
perecci"n.
0Qué surgir' de ah%2 01"mo inali#ar' semejante estado2 /o sé si es inercia, o si es
verdadera paciencia, pero, sin prisa ni deseo, me tiendo a Tus pies y espero...
20 de M",o de 1914
Desde lo alto de esa cima que es la identiicaci"n con Tu Amor divino, ininito, T)
has vuelto mi mirada hacia este cuerpo complejo que debe servirte de instrumento. 3 me
has dicho! 53o mismo soy él, 0no quieres que mi lu# resplande#ca en él25. 3, en eecto, he
visto Tu Amor divino revestido de inteligencia, después de uer#a, constituir este cuerpo en
sus menores células e irradiar en él, hasta el punto de no ser ya m's que la amalgama de
millares de chispas radiantes, maniestando en su totalidad ser T).
3 ahora toda oscuridad ha desaparecido, y T) solo vives, en mundos dierentes,
bajo ormas dierentes, pero con una vida idéntica, inmutable, eterna.
&s necesario hacer comunicar estrechamente ese mundo divino de Tu inmutable
regi"n de amor puro, de unidad indivisible, con el mundo divino de todas las dem's
regiones, hasta la m's material, donde T) eres el centro y la constituci"n misma de cada
'tomo. &stablecer un v%nculo de consciencia perecta entre todos esos mundos divinos
consecutivos es el )nico medio de vivir en Ti constantemente, invariablemente, reali#ado
de orma %ntegra la misi"n que has coniado a todo el ser en todos sus estados de
consciencia y en todos sus modos de actividad.
4h, mi dulce $aestro, T) has hecho que se rasgue un nuevo velo de mi ignorancia,
y, sin abandonar el lugar bendito de Tu cora#"n eterno, estoy al mismo tiempo en el
cora#"n, imperceptible pero ininito, de cada uno de los 'tomos que constituyen mi cuerpo.
+ortalece esta consciencia completa y perecta. 7a#me penetrar en todos los
detalles de su perecci"n, y que, sin abandonarte en ning)n instante, pueda ascender o
descender constantemente esta escala ininita, seg)n las necesidades de la obra que me has
prescrito.
&stoy 1ontigo, en Ti, soy T), en la plenitud de la eterna beatitud.
21 de M",o de 1914
+uera de toda maniestaci"n, en el inmutable silencio de la eternidad, estoy en Ti,
Señor, inm"vil beatitud. Fuelvo a encontrarte en lo que de Tu poder, de Tu lu# maravillosa,
orma el centro y la realidad de los 'tomos materiales! y as%, sin abandonar Tu Divina
,resencia, puedo desaparecer en Tu 1onsciencia suprema, o verte en las part%culas
radiantes de mi ser. 3 esto es, de momento, la plenitud de Tu vida y de Tu iluminaci"n.
Te veo, soy T), y entre estos dos e-tremos mi intenso amor aspira hacia Ti.
22 de M",o de 1914
Tras haber discernido sucesivamente en todos los estados del ser y en todos los
mundos de la vida lo que es real de lo que es irreal, tras haber llegado a la perecta y total
certidumbre de Tu )nica *ealidad, es preciso, desde lo alto de esa 1onsciencia Suprema,
=:
volver la mirada hacia el agregado individual que sirve de actual instrumento a Tu
maniestaci"n sobre la Tierra y no ver ya en él m's que a Ti, su )nica e-istencia real. As%,
cada 'tomo de este agregado se despertar' a la receptividad de Tu sublime inluencia, y la
ignorancia, las tinieblas desaparecer'n, no tan s"lo de la consciencia central del ser, sino
también de su modo de e-presi"n m's e-terior. S"lo a través de la reali#aci"n y del
pereccionamiento de este trabajo de transiguraci"n podr' maniestarse la plenitud de Tu
,oder, de Tu (u# y de Tu Amor.
Señor, T) me haces comprender esto cada ve# m's claramente! cond)ceme paso a
paso por este camino. Todo mi ser, hasta en su menor 'tomo, aspira al perecto
conocimiento de Tu ,resencia, a la completa comuni"n con &lla. Que todo obst'culo
desapare#ca y que Tu divino saber reemplace en todo lugar a las tinieblas de la ignorancia.
;lumina esta )ltima sustancia, del mismo modo que has iluminado la consciencia central, la
voluntad del ser. 3 que la totalidad de la individualidad, desde su primer origen, su esencia,
hasta su )ltima proyecci"n, su cuerpo m's material, orme una unidad en la perecta
reali#aci"n, en la completa maniestaci"n de Tu )nica *ealidad.
/ada e-iste en el universo e-cepto Tu Fida, Tu (u#, Tu Amor.
8Qué todo resplande#ca y sea transigurado por el 1onocimiento de la Ferdad9
Tu divino Amor inunda mi ser. Tu suprema (u# resplandece en cada célula! todo
e-ulta de conocerte y ser T).
23 de M",o de 1914
4h, Señor, de quien quisiera tener la constante consciencia y a quien quisiera
reali#ar en la menor de las células de mi ser, a quien quisiera conocer como yo misma y ver
maniestado en todas las cosas, que eres la )nica realidad, la )nica ra#"n y el )nico
objetivo de la e-istencia, permite que mi amor por Ti vaya creciendo sin cesar, a in de que
yo sea toda amor, Tu amor mismo, y que, siendo Tu amor, me una integralmente a Ti. Que
este amor sea el irresistible impulso hacia ti, el invencible medio de maniestarte. Que todo
en este ser, desde las proundidades insondables hasta la sustancia m's e-terior, se
convierta en amor puro, proundo, desinteresado, divino. Que el Dios con orma que se
maniiesta en este agregado, esté modelado enteramente por Tu completo y sublime amor,
este amor que es, a la ve#, la uente y la reali#aci"n de todo conocimiento! que el
pensamiento sea clariicado, ordenado, iluminado, transormado por Tu amor! que todas las
uer#as vitales, )nicamente penetradas, henchidas de Tu amor, beban en él la irresistible
pure#a y la constante energ%a, la uer#a y la rectitud. Que este ser intermediario, debilitado,
se aproveche de su debilidad para reconstituirse con elementos ormados enteramente por
Tu amor, y que este cuerpo, transormado en brasa ardiente, irradie Tu divino, impersonal,
sublime y tranquilo amor por todos sus poros... Que el cerebro sea reconstruido por Tu
amor. &n in, que Tu amor desborde, inunde, penetre, transigure, regenere, anime todo,
con el poder, el esplendor, la dul#ura y la uer#a que le son propias. &n tu amor se halla la
pa#, en Tu amor se halla la dicha, en Tu amor se halla la soberana palanca del trabajo de Tu
servidor.
Tu amor es m's vasto que el universo y m's duradero que todas las edades! es
ininito, eterno, es T) mismo. 3 eres T) mismo quien quiero ser y soy, ya que tal es Tu ley,
tal Tu voluntad.
24 de M",o de 1914
4h, mi dulce $aestro, no me dejes sumergir en las cosas e-ternas. /o tienen
ning)n interés, ning)n agrado para m%. Si me ocupo de ellas es porque me parece que ésa
==
es Tu voluntad y que es necesario que la obra se realice integralmente, hasta en los
menores detalles de la actividad y de la sustancia. ,ero es suiciente ya con dirigir la
atenci"n hacia ellas e inundirles al m'-imo Tus uer#as. /o hay que permitirles que tomen
en la consciencia ventaja sobre las realidades verdaderas.
4h, mi dulce $aestro, aspiro a Ti, al conocimiento de lo que T) eres, a la
identiicaci"n 1ontigo. ,ido un amor creciente, cada ve# m's puro, cada ve# m's vasto,
cada ve# m's intenso, y me encuentro como sumergida en la materia! 0ser' ésta Tu
respuesta2 ,uesto que T) mismo has aceptado ser sumergido as% en la materia para
despertarla poco a poco a la consciencia, 0es éste el resultado de una m's perecta
identiicaci"n 1ontigo2 0Acaso no me responde as%2> 5Si quieres aprender a amar
verdaderamente, es de este modo como debes amar... en la oscuridad y en la
inconsciencia5.
4h, mi Señor, mi dulce $aestro, sabes que Te pertene#co y que siempre quiero lo
que T) quieres! pero no dejes que na#ca en m% la duda sobre lo que quieres. ;lum%name del
modo que sea en la pa# inmutable del cora#"n. Que esté sumergida en la oscuridad si es
preciso, pero que sepa al menos que T) lo quieres.
Señor, en respuesta, oigo cantar en mi cora#"n el himno de alegr%a de Tu divina y
permanente ,resencia.
25 de M",o de 1914
4h, divino $aestro de amor y de pure#a permite que en la menor de su etapas, en
sus m's m%nimas actividades, este instrumento, que quiere servirte dignamente, sea
puriicado de todo ego%smo, de todo error, de toda oscuridad, a in de que nada en él altere,
deorme, detenga Tu acci"n. 1u'ntos rincones viven todav%a en la sombra, lejos de la plena
claridad de Tu iluminaci"n> para ellos pido la suprema elicidad de esta iluminaci"n.
4h, ser el puro cristal sin mancha, que deje pasar Tu divino rayo, sin oscurecerlo,
teñirlo o alterarlo. /o por deseo de perecci"n, sino para que tu obra sea reali#ada tan
perectamente como sea posible.
3 cuando te pido esto, el 5yo5 que Te habla es la Tierra entera, aspirando a ser ese
puro diamante, relector perecto de Tu lu# suprema. Todos los cora#ones de los hombres
laten en mi cora#"n, todos sus pensamientos vibran en mi pensamiento, la mayor
aspiraci"n del animal d"cil o de la modesta planta se une a mi ormidable aspiraci"n, y
todo ello se eleva hacia Ti, a la conquista de Tu amor y de Tu (u#, escalando las cimas del
ser para alcan#arte, e-tasiar Tu inm"vil beatitud y hacerte penetrar en la sombra del
surimiento, para transormarlo en Mo#o divino, en pa# soberana. 3 esta violencia est'
hecha de un ininito amor que se da y de una serenidad coniada que sonr%e en la certe#a de
Tu perecta ?nidad.
84h, mi dulce $aestro, T) eres el Triunador y el Triuno, el Fencedor y la
Fictoria9
26 de M",o de 1914
&n la supericie hay tempestad, el mar est' agitado, las olas entrechocan, montan,
rompen unas sobre otras con gran estrépito y todo el tiempo, bajo este agua en uria, las
vastas e-tensiones se hallan inm"viles, apacibles, sonrientes! contemplan la agitaci"n de la
supericie como una acci"n indispensable> es necesario que la materia sea rigurosamente
batida para hacerse capa# de maniestar plenamente la divina (u#. Detr's de las
apariencias turbulentas, detr's de la lucha y del conlicto angustioso, la consciencia
permanece irme en su lugar, observando todos los movimientos del ser e-terior, no
=@
interviniendo m's que para rectiicar la direcci"n, la posici"n, para evitar que el juego se
vuelva demasiado dram'tico. 3 esta intervenci"n, tan pronto irme, un tanto severa, como
ir"nica, es una llamada al orden o una burla llena siempre de esa uerte, dulce, apacible y
sonriente benevolencia.
&n el silencio, vivo Tu ininita y eterna Heatitud.
(uego, dulcemente, asciende hacia Ti la plegaria de lo que se encuentra todav%a en
la sombra y en el conlicto> 4h, dulce $aestro, Supremo ;luminador, Supremo ,uriicador,
permite que toda sustancia y toda actividad no sean sino la constante maniestaci"n de Tu
divino Amor y de Tu Serenidad soberana.
3 en el cora#"n canta la alegr%a de Tu sublime magniicencia.
27 de M",o de 1914
&s preciso despertar la consciencia a la perecta e-istencia, al conocimiento y a la
beatitud, en cada uno de los dominios del ser. &stos tres mundos o modos de lo divino se
encuentran igualmente tanto en la realidad %sica como en los estados de uer#a y de lu#, y
en los de impersonalidad y de ininitud, de eternidad. 1uando se entra en plena consciencia
en los estados superiores es 'cil, casi inevitable, vivir esa e-istencia, esa lu# y esa
beatitud. ,ero lo que es muy importante, como también muy di%cil, es despertar el ser a
esta triple consciencia divina en los mundos m's materiales. &ste es el primer punto.
Después, hay que llegar a encontrar el centro de todos los mundos divinos Isin duda en el
mundo intermedioJ, desde donde se puede unir la consciencia de estos mundos divinos,
sinteti#arlos, y actuar simult'neamente y en plena consciencia en todos los dominios.
Sé que hay mucha distancia entre estas incompletas e imperectas e-plicaciones y la
sublime realidad que Te maniiesta, Señor. Tu esplendor, Tu poder y Tu magniicencia, Tu
inconmensurable amor se encuentran por encima de toda e-plicaci"n y de todo comentario.
,ero mi inteligencia necesita representarse las cosas, al menos de orma esquem'tica, para
permitir a los estados de ser m's materiales ponerse de acuerdo lo m's completamente
posible con Tu voluntad.
Sin embargo, donde Te comprendo mejor es en el proundo silencio de mi callada y
total adoraci"n. ,orque, entonces, quién puede decir qué es lo que ama, lo que es amado y
el poder mismo de amar. (os tres son s"lo uno en una ininita beatitud.
4h, danos a todos, Señor el bienestar de esta incomparable beatitud.
28 de M",o de 1914
T) mueves, agitas, trituras los innumerables elementos de este mundo, a in de que,
desde su oscuridad primera, desde su caos primitivo, se despierten a la consciencia y a la
plena claridad del conocimiento, y Te sirves de Tu supremo amor para triturar as% todos
estos elementos. 3 de Tu cora#"n ininito, insondable, brotan estos inagotables torrentes de
amor. Tu cora#"n es mi morada, Tu cora#"n es la realidad de mi ser. $e he sumergido en
Tu cora#"n y me he convertido en Tu cora#"n.
29 de M",o de 1914
4h, mi dulce Señor, los que est'n en Tu cabe#a, es decir, para hablar m's
intelectualmente, los que han identiicado su consciencia con la 1onsciencia absoluta, los
que se han convertido en Tu Supremo 1onocimiento, no pueden ya sentir amor por Ti,
puesto que son T) mismo. Mo#an de esa ininita beatitud que caracteri#a toda toma de
consciencia de Tu Suprema &sencia, pero la devoci"n del adorador que se vuelve con
é-tasis hacia lo que le es superior no puede e-istir ya. &ntonces, a aquel cuya misi"n
=A
terrestre es la de maniestar Tu amor, le enseñas a sentir ese amor puro e ininito por todo
el universo maniestado! el amor que, en un principio, estuvo hecho de adoraci"n y
admiraci"n se transorma en amor hecho enteramente de compasi"n y devoci"n.
84h, el divino esplendor de Tu eterna ?nidad9 84h, ininita dul#ura de Tu Heatitud9
84h, la soberana majestad de Tu 1onocimiento9 8T) eres el ;nconcebible, el
$aravilloso9
31 de M",o de 1914
1uando el sol se ha tendido en el recogimiento del apacible crep)sculo, todo mi ser
se ha postrado ante Ti, oh Señor, en una callada admiraci"n y en un completo abandono.
Después, me he convertido en la Tierra entera y la Tierra entera se ha postrado ante Ti,
implorando la bendici"n de Tu iluminaci"n, la beatitud de Tu amor. 4h, esta prosternaci"n
de la Tierra que suplica hacia Ti, se recoge luego en el silencio de la noche, esperando, con
paciencia y ansiedad a la ve#, la iluminaci"n tan deseada. Si es una dul#ura ser Tu divino
amor en acci"n en el mundo, es una dul#ura igual de grande ser la ininita aspiraci"n que
asciende hacia ese ininito amor. 3 poder cambiar as%, ser sucesivamente, casi
simult'neamente, lo que recibe y lo que da, lo que transigura y lo que es transigurado,
identiicarse tanto con la oscuridad dolorosa como con el esplendor todopoderoso, y, en
esta doble identiicaci"n, descubrir el secreto de Tu unidad soberana 0no es acaso una
manera de e-presar, de reali#ar Tu suprema voluntad2...
4h, mi dulce $aestro, mi cora#"n es una capilla ardiente, y Tu te mantienes all%
permanentemente como el m's sublime de los %dolos! as%, Tu orma se me aparece,
revestida de magniicencia, en medio de las llamas que consumen por Ti mi cora#"n, y, al
mismo tiempo, en mi cabe#a, Te veo, Te cono#co como el inconcebible, el incognoscible,
el sin orma! y, en esta doble percepci"n, en este doble conocimiento, se encuentra la
plenitud de la satisacci"n.
1 de .)n$o de 1914
4h, victorioso poder del Amor divino, T) eres el soberano $aestro de este
universo, eres su creador y su salvador, le has permitido surgir del caos, y ahora le
conduces hacia sus ines eternos.
/o hay cosa, por humilde que sea, donde no Te vea resplandecer, ni ser, por hostil
en apariencia que sea a Tu voluntad, en el que no Te sienta vivir, actuar, irradiar.
4h, mi dulce $aestro, esencia de este amor, soy Tu cora#"n, y los torrentes de Tu
amor pasan a través de la totalidad del ser para ir a despertar Tu amor en cada cosa, o m's
bien, despertar cada cosa a la consciencia de Tu amor que anima todo.
A todos los que Te desprecian, a todos los que Te ignoran, a todos los que intentan
desviarse de Tu divina y dulce ley, los tomo en mis bra#os amorosos, los me#o sobre mi
cora#"n amoroso y los ore#co a Tu divino abra#o, a in de que, penetrados por Tus
milagrosos eluvios, se conviertan en Tu beatitud.
4h, amor, resplandeciente amor, T) penetras y transiguras todo.
2 de .)n$o de 1914
&n un silencioso recogimiento, en una callada adoraci"n, uniéndome a toda la
sustancia oscura y dolorosa, Te saludo, Señor, como el divino salvador! bendigo Tu amor
como el supremo liberador, y le doy gracias por sus innumerables beneicios, y me
abandono a Ti para que puedas acabar Tu obra de pereccionamiento. Después,
identiic'ndome con Tu amor, no soy ya m's que Tu inagotable amor! lo penetro todo!
=B
viviendo en el cora#"n de cada 'tomo, enciendo all% el uego que puriica y transigura, el
uego que no se e-tingue, la llama mensajera de Tus beatitudes, reali#adora de todos las
perecciones.
(uego, este mismo amor se recoge silenciosamente, y volviéndose hacia Ti,
desconocido esplendor, aguarda con é-tasis la /ueva $aniestaci"n.
3 de .)n$o de 1914
Ahora que todo el ser se encuentra cada ve# m's sumergido en la actividad
material, en la reali#aci"n %sica, que comporta tal cantidad de detalles que es preciso
cuidar y controlar, Te invoco a Ti, Señor, para que la consciencia dirigida as% hacia el
e-terior, pueda conservar constantemente esta comuni"n 1ontigo, uente de toda pa#, de
toda uer#a, de toda beatitud.
4h, mi dulce $aestro, reali#a T) mismo las acciones a través del ser individual en
su totalidad. 4, mejor, no permitas que nada de este ser individual pueda olvidar en alg)n
momento que es s"lo el instrumento, ilusi"n convertida en realidad para Tu intervenci"n en
él, y que T) solo e-istes y act)as.
4h, la bendici"n de Tu inmutable ,resencia...
4 de .)n$o de 1914
4h, triunador de todos los obst'culos, t) ser's en nosotros la victoria sobre todo lo
que quiere obstaculi#ar la reali#aci"n de Tu divina ley. T) disipar's la sombra de la
ignorancia y la negra humareda de la mala voluntad ego%sta! T) disolver's las sugestiones
malvadas y ortalecer's en nosotros la visi"n pura y clara, la perspicacia que no se deja
engañar por los pensamientos disolventes y las voluntades de desorden.
4h, mi dulce $aestro, Tu amor ininito es la realidad de nuestro ser! 0quién puede
luchar contra su acci"n todopoderosa2 (o penetra todo, pasa a través de todos los
obst'culos, sea la inercia de la densa ignorancia o la resistencia de la incomprensiva mala
voluntad. 4h, mi dulce $aestro, a través y mediante este amor resplandeces en todas las
cosas, y este esplendor, haciéndose cada ve# m's uerte, irradiar' activamente sobre toda la
tierra, se volver' perceptible a todas las consciencias.
0Quién puede resistir Tu divino poder2 T) eres la )nica y suprema *ealidad.
$i ser se recoge en una callada adoraci"n y todo lo que no es T) desaparece.
9 de .)n$o de 1914
Señor, estoy ante Ti como una orenda inlamada por el uego ardiente de la uni"n
divina...
3 lo que est' as% ante Ti son todas las piedras de esta casa y todo lo que ella
contiene, todos los que ranquean el umbral y todos los que la ven. Todos los que de alguna
manera est'n en relaci"n con ella! poco a poco, toda la Tierra.
Desde este centro, desde este hogar ardiente que est' y estar' cada ve# m's
impregnado todo de Tu lu# y de Tu amor, Tus uer#as irradiar'n sobre toda la Tierra,
visible e invisiblemente en los cora#ones y en los pensamientos...
Tal es la certe#a que me das en respuesta a mi aspiraci"n hacia Ti.
?na inmensa ola de amor desciende sobre cada cosa y penetra todo.
,a#, pa# sobre toda la Tierra, victoria, plenitud, admiraci"n...
=C
4h, queridos niños, dolientes e ignorantes, oh t), /aturale#a rebelde y violenta,
abrid vuestros cora#ones, calmad vuestras uer#as, he aqu% la pura irradiaci"n de la lu# que
os penetra. &sta hora humana, esta hora terrestre es hermosa entre todas las horas. Que
cada uno, que todo lo sepa y goce de la plenitud que se le otorga.
4h, cora#ones entristecidos y rentes preocupadas, oscuridad sombr%a y
malquerencias ignorantes, que vuestras angustias se apacigLen y disipen.
7e aqu% el esplendor de la palabra nueva que llega>
"Heme aquí".
11 de .)n$o de 1914
1ada mañana, señor, un innumerable saludo asciende hacia Ti, el saludo de todos
los estados del ser y de la multitud de sus elementos. 3 es una cotidiana consagraci"n de
todo al Todo, una llamada de la ignorancia y del ego%smo hacia Tu lu# y Tu amor. 3 Tu
respuesta es constante e integralmente percibida> todo es lu#, todo es amor, la ignorancia y
el ego%smo no son m's que vanos antasmas, que pueden ser disueltos.
3 sobre todo se e-tiende Tu ,a# soberana, Tu calma ecunda.
12 de .)n$o de 1914
4h, mi dulce $aestro, eterno esplendor, no puedo m's que unirme a Ti en el
silencio y en la pa#, diciendo que se haga Tu voluntad, tanto en los detalles como en el
conjunto. Toma posesi"n de Tu reino, domina todo lo que se rebela contra Ti, cura las
almas que Te ignoran y las inteligencias que no quieren someterse y serte consagradas.
Despierta las energ%as dormidas, estimula los 'nimos, clari%canos, Señor, muéstranos el
1amino.
&l cora#"n desborda de una pa# soberana, el pensamiento est' tranquilo y
silencioso.
&n el ondo de todo lo que es, de todo lo que ser', de todo lo que no es, se
encuentra Tu divina e inmutable sonrisa.
13 de .)n$o de 1914
&s preciso conquistar primero el conocimiento, es decir, aprender a conocerte, a
unirse a Ti, y todos los medios son buenos, y pueden ser empleados para alcan#ar este in!
pero ser%a un gran error creer que se ha hecho todo cuando este in se ha alcan#ado. Se ha
hecho todo en principio, la victoria se ha ganado te"ricamente, y aquellos que no tienen
otro m"vil que la ego%sta aspiraci"n a su propia salvaci"n pueden estar satisechos y vivir
s"lo en y para esta comuni"n sin ninguna preocupaci"n sobre Tu maniestaci"n.
,ero aquellos que T) has designado como Tus representantes sobre la Tierra no
pueden estar satisechos del resultado as% obtenido. 1onocerte en primer lugar y ante todo,
s%! pero una ve# adquirido Tu conocimiento queda todo el trabajo de Tu maniestaci"n! y
entonces, intervienen la cualidad, la uer#a, la complejidad y la perecci"n de esta
maniestaci"n. $uy recuentemente, los que Te han conocido, anonadados y transportados
de é-tasis por este conocimiento, se han contentado con verte para s% mismos y con
e-presarte mejor o peor en su ser m's e-terior. Al que quiere ser perecto en Tu
maniestaci"n no puede satisacerle esto! le es necesario maniestarte en todos los planos,
en todos los estados del ser y obtener, as%, del conocimiento que ha adquirido el mayor
provecho posible para el universo entero.
=D
Ante la inmensidad del programa, la totalidad del ser e-ulta y Te canta un himno de
alegr%a.
Toda la naturale#a en plena actividad consciente, vibrante toda con Tus uer#as
soberanas, responde a su inspiraci"n y quiere dejarse iluminar, transigurar por ellas...
T) eres el $aestro del mundo, la )nica *ealidad.
14 de .)n$o de 1914
/os es preciso reali#ar una verdadera obra de creaci"n> crear actividades, modos
nuevos de ser a in de que esta +uer#a, desconocida hasta hoy por la Tierra, pueda
maniestarse en su plenitud. $e he consagrado, Señor, a este trabajo de alumbramiento,
porque esto es lo que quieres de m%. ,ero ya que me has designado para esta obra, debes
darme los medios, es decir, el conocimiento necesario para su reali#aci"n. ?niremos
nuestros esuer#os> todo el ser individual se concentrar' en una llamada constante al
conocimiento del modo de maniestaci"n de la +uer#a, y T), centro supremo del ser,
emanar's plenamente la +uer#a para que penetre, transigure y supere todos los obst'culos.
&s un pacto que has irmado con los mundos de la vida individual. 7as hecho una promesa,
has enviado a esos mundos a quienes pueden reali#ar esa promesa. &llo e-ige ahora Tu
ayuda total, a in de que lo que ha sido prometido se realice.
&s necesario que se lleve a cabo en nosotros la uni"n de las dos voluntades y de las
dos corrientes, para que de su contacto na#ca la chispa iluminadora.
3 puesto que esto debe hacerse, se hará.
15 de .)n$o de 1914
5,ermanece inmersa en mi cora#"n y no te atormentes> lo que debe hacerse se har'.
3, precisamente, cuando lo haces sin darte cuenta, lo haces mejor...5
&stoy en Tu cora#"n, Señor, y nada puede alejarme de él. 3 desde las proundidades
insondables de este cora#"n, en la pa# sonriente de su beatitud, veo luchar y esor#arse a
todas las ormas e-teriores de Tu maniestaci"n para comprenderte mejor, para
maniestarte mejor.
Si, como me haces saber, ha llegado la hora de las nuevas ormas de Tu reali#aci"n,
esas ormas nacer'n or#osamente. Algo en el ser presiente y no sabe todav%a! y se esuer#a
en adaptarse, en ponerse a la altura de lo que T) pides de él. ,ero lo que es consciente de
Ti y vive en Tu uer#a sabe que esta orma nueva no es m's que un ininitesimal progreso
en la ininita progresi"n de Tu maniestaci"n, y contempla toda orma con la serenidad de
la plenitud eterna.
3 en esta serenidad se encuentra la omnipotencia misma de la reali#aci"n.
7ay que saber planear en la conian#a inmutable> en el vuelo seguro se halla la
conian#a perecta.
16 de .)n$o de 1914
1omo un sol, Tu esplendor desciende sobre la Tierra y Tus rayos iluminar'n el
mundo. Todos los elementos lo bastante puros, pl'sticos, receptivos para maniestar el
esplendor mismo del uego central se agrupan. &llo no es, en absoluto, arbitrario, y no
depende de la voluntad o de la aspiraci"n de uno u otro elemento, sino de lo que él es, al
margen de toda decisi"n individual. Tu esplendor quiere irradiar! lo que es capa# de
maniestarlo, lo maniiesta, y esos elementos se re)nen para reconstituir, lo m's
perectamente posible en este mundo de divisi"n, el +uego divino que hay que maniestar.
=E
&n la maravilla de esta contemplaci"n, las células del ser e-ultan! y viendo (o que
&s, la sustancia integral entra en é-tasis. 01"mo distinguir, ahora, esta sustancia de Ti
mismo2 &lla es T) completa, %ntegra, intensamente en una identiicaci"n perecta.
17 de .)n$o de 1914
Todo lo que ha sido concebido y reali#ado hasta el presente es mediocre, banal,
insuiciente en comparaci"n con lo que debe ser. (as perecciones del pasado no tienen ya
uer#a actualmente. &s necesaria una nueva uer#a para transormar los poderes nuevos,
para someterlos a Tu divina voluntad. 5,ide, y lo que pidas se reali#ar'5, tal es Tu
constante respuesta. 3 ahora, Señor, es preciso que crees en este ser la aspiraci"n
constante, ininterrumpida, intensa, renética en la serenidad inmutable. &l silencio, la pa#
est'n ah%! es necesario que na#ca la constancia en la intensidad. 4h, Tu cora#"n canta una
aleluya de alegr%a, como si lo que T) quieres estuviera a punto de reali#arse... 7a# perecer
todos estos elementos para que de sus ceni#as puedan surgir los elementos nuevos
adaptados a la maniestaci"n nueva.
84h, la inmensidad de Tu ,a# luminosa9 84h, la omnipotencia de Tu amor
soberano9
3 por encima de todo lo que podemos concebir, el esplendor ine-presable de lo que
presentimos. Danos el ,ensamiento, danos el Ferbo, danos la +uer#a.
8&ntra en la arena del mundo, oh Desconocido recién nacido9
18 de .)n$o de 1914
Siempre est' en acci"n la misma voluntad. (a +uer#a se encuentra ah% en espera de
poder maniestarse> hay que descubrir esa nueva orma capa# de permitir la maniestaci"n
nueva. 3 nada, e-cepto T), Señor, puede concedernos este conocimiento. 1orresponde a
todo nuestro ser el esor#arse, el pedir, el aspirar. ,ero a ti corresponde responder mediante
la ;luminaci"n, el 1onocimiento y el ,oder.
4h, el c'ntico de alegr%a de Tu ,resencia victoriosa...
19 de .)n$o de 1914
(lena los cora#ones de las delicias de Tu amor. ;nunda los esp%ritus con los
esplendores de Tu lu#.
8,ermite que realicemos Tu victoria9
20 de .)n$o de 1914
&s necesario que realices la obra de transiguraci"n, es necesario que nos enseñes el
camino a seguir y nos des el poder de seguirlo hasta el inal...
4h, T), uente de todo amor y de toda lu#, T), a quien no podemos conocer en S%
mismo, pero a quien podemos maniestar cada ve# m's completa y perectamente, T), a
quien podemos concebir, pero a quien nos apro-imamos en el silencio proundo, es preciso
que, completando Tus inconmensurables beneicios, vengas en nuestra ayuda hasta que
hayamos conseguido Tu victoria...
7a# que na#ca ese amor verdadero que calma todo surimiento! establece esa pa#
inmutable en la que reside el verdadero poder, danos el 1onocimiento soberano que disipa
toda oscuridad...
Desde las proundidades ininitas hasta este cuerpo m's e-terior, en sus menores
elementos, T) circulas, vives, vibras, pones todo en movimiento, y todo el ser no es ya m's
@G
que un solo bloque ininitamente m)ltiple, pero absolutamente cohesionado, animado por
una )nica y ormidable vibraci"n> T).
21 de .)n$o de 1914
Ser a la ve# el espejo pasivo y perectamente puro, vuelto al mismo tiempo hacia el
e-terior y el interior, hacia los resultados de la maniestaci"n y hacia las uentes de esa
maniestaci"n, a in de que las consecuencias sean puestas en presencia de la voluntad
directri#, y ser al m'-imo la actividad reali#adora de esta voluntad, he ah%
apro-imadamente lo que debe ser un ser humano... 1ombinar las dos actitudes, de
receptividad pasiva y de actividad reali#adora, es justamente la cosa m's di%cil entre todas.
3 eso es lo que T) esperas de nosotros, Señor, y puesto que lo esperas, no hay duda de que
nos dar's el medio de reali#arlo.
,orque lo que debe ser ser', m's espléndidamente a)n de lo que podemos
imaginarnos.
4h, que Tu amor vaya ampliic'ndose en la maniestaci"n, cada ve# m's sublime,
m's proundo, m's vasto...
22 de .)n$o de 1914
(o que debe ser ser', lo que debe hacerse se har'...
Qué tranquila certidumbre has depositado en mi cora#"n, Señor. 0Quién o qué Te
maniestar'2 0Quién puede decirlo2... &n todo aquello que se esuer#a hacia una e-presi"n
nueva m's completa y elevada, Te encuentras T). ,ero no se ha maniestado a)n el centro
de la lu#, porque el centro de maniestaci"n no se ha adaptado todav%a perectamente.
4h, divino $aestro, lo que debe ser ser' y ser' tal ve# muy dierente de lo que
esperan todos...
,ero 0c"mo e-presar ciertos secretos silenciosos2
(a +uer#a est' ah%! en ella est' el yo.
01u'ndo y c"mo surgir' al e-terior2 1uando ju#gues que el instrumento se
encuentra preparado.
4h, la dul#ura de Tu tranquila certidumbre, el poder de Tu ,a#...
23 de .)n$o de 1914
T) eres el poder soberano de transormaci"n, 0por qué no vas a actuar sobre todos
aquellos que son puestos en relaci"n 1ontigo a través nuestro2 1arecemos de e en Tu
poder! pensamos siempre que los hombres deben querer en su pensamiento consciente esta
transormaci"n integral para que pueda producirse! olvidamos que eres T) quien quiere en
ellos y que puedes querer de tal manera que todo su ser sea iluminado... Dudamos de Tu
poder, Señor, y as% nos convertimos en malos mediadores suyos y velamos la mayor parte
de su uer#a transormadora.
4h, danos esta e que nos alta, esta certe#a en el detalle de que carecemos.
(ibéranos de la manera ordinaria de pensar y de ju#gar! permite que, viviendo en la
consciencia de Tu amor ininito, lo veamos en acci"n en todo momento y que, a través de
la consciencia que tenemos, lo pongamos en contacto con los estados de ser m's
materiales.
4h, Señor, libéranos de toda ignorancia, danos la e verdadera.
24 de .)n$o de 1914
@.
Desde el punto de vista de la maniestaci"n, de la obra a reali#ar en la Tierra, la
jerarqu%a es necesaria. &n este mundo aun en desorden 0puede, acaso, ser establecida al
margen de toda arbitrariedad, es decir, en conormidad perecta con Tu ley2... &l ser
observador, tranquilo, indierente, sonriente, contempla el juego, la comedia que se
desarrolla, esperando con serenidad las circunstancias, sabiendo que ellas son siempre una
traducci"n muy imperecta de lo que deber%a ser.
,ero el ser religioso se vuelve hacia Ti, Señor, en una gran aspiraci"n de amor, e
implora Tu ayuda para que lo que se realice sea lo mejor, para que se supere el mayor
n)mero posible de oscuridades, para que sea vencido el mayor n)mero posible de malas
voluntades ego%stas. &n las circunstancias de desorden actual no es lo mejor lo que debe
ocurrir 6porque eso ocurre siempre6, sino que son las circunstancias mismas las que,
mediante un esuer#o mayor que nunca, deben ser transiguradas, a in de que un algo
nuevo y mejor en calidad y cantidad, un algo mejor totalmente e-cepcional pueda ser
maniestado.
As% sea.
NNN
&s siempre un error querer ju#gar el uturo e incluso preverlo a partir de la idea que
se tiene de él, porque esa idea es el presente! es, en la medida misma de su impersonalidad,
la traducci"n de las relaciones actuales, que no son necesariamente las relaciones uturas
entre todos los elementos del problema terrestre. Deducir de las circunstancias actuales las
circunstancias uturas es una actividad mental del orden del ra#onamiento, aunque esta
deducci"n se eect)e en el subconsciente y se tradu#ca en el ser bajo la orma de intuici"n!
y el ra#onamiento es una acultad humana, es decir, individual! las inspiraciones del
ra#onamiento no proceden de lo ininito, de lo ilimitado, de lo Divino. S"lo en el
1onocimiento Total, s"lo cuando se es, a la ve#, (o que conoce, lo que hay que conocer y
el poder de conocer, puede uno hacerse consciente de todas las relaciones pasadas,
presentes y uturas! pero en ese estado ya no hay pasado, presente ni uturo! todo es
eternamente. &l orden de maniestaci"n de todas esas relaciones no depende s"lo del
impulso supremo, de la (ey divina, sino también de la resistencia opuesta a esta ley por el
mundo m's e-terior! de la combinaci"n de los dos nace la maniestaci"n y, seg)n me es
posible saber actualmente, esta combinaci"n se encuentra en cierto modo indeterminada.
&n ello consiste el juego, lo imprevisto del juego...
25 de .)n$o de 1914
Qué sabidur%a hay en el hecho de querer ser de un modo o de otro2 0,or qué
atormentarse as%2 0/o eres el supremo obrero2 0/o es, acaso, nuestro deber ser Tus
instrumentos d"ciles, y, si dejas el instrumento de lado durante un tiempo, va a quejarse de
que lo abandonas, porque no le hagas actuar2 0/o sabr' go#ar de la calma y del reposo,
después de haber go#ado de la actividad y de la lucha2
&s preciso estar siempre alerta, atentos a la menor llamada, para no hallarnos
dormidos o inertes cuando des la señal de actuar mental, sentimental o %sicamente! pero no
hay que conundir este constante estado de e-pectativa y de buena voluntad consagrada
con una agitaci"n ansiosa e inquieta, con un temor de no ser esto o aquello y de
disgustarte, es decir, de no estar de acuerdo con lo que esperas de nosotros.
Tu cora#"n es el abrigo supremo, aquel donde toda preocupaci"n se apacigua. 4h,
deja este cora#"n totalmente abierto, a in de que todos los que est'n atormentados puedan
encontrar all% soberano reugio...
@:
Traspasa esta oscuridad, ha# surgir la lu#!
Apacigua este tumulto, establece la pa#!
1alma esta violencia, ha# que reine el amor!
1onviértete en el guerrero triunador de los obst'culos! alcan#a la victoria.
26 de .)n$o de 1914
Saludos a Ti, Señor, $aestro del mundo. Danos el poder de reali#ar la obra sin estar
apegados a ella, y de desarrollar los poderes de maniestaci"n individual sin vivir en la
ilusi"n de la personalidad. +ortalece nuestra visi"n de la realidad! airma nuestra
percepci"n de la unidad! libéranos de toda ignorancia, de toda oscuridad.
/o pedimos la perecci"n del instrumento, pues sabemos que en el mundo relativo
toda perecci"n es relativa> este instrumento, concebido para actuar en este mundo, debe,
para poder hacerlo, pertenecer a este mundo! pero la consciencia que lo anima debe estar
identiicada con la Tuya, debe ser la consciencia universal y eterna, animando la utilidad
diversa de los cuerpos.
4h, Señor, permite que nos elevemos por encima de las ormas ordinarias de
maniestaci"n, a in de que puedas encontrar las herramientas necesarias a Tu
maniestaci"n nueva.
/o nos dejes perder de vista el objetivo! permite que estemos siempre unidos a Tu
uer#a, aquella que la Tierra no conoce todav%a y que T) nos has dado por misi"n revelarle.
&n un proundo recogimiento, todos los estados de maniestaci"n se consagran a Tu
maniestaci"n.
27 de .)n$o de 1914
$i ser est' satisecho con lo que T) le das! lo que T) quieras de él, lo har' sin
debilidad, sin vana modestia y sin in)til ambici"n. Qué importa el lugar que uno ocupe,
qué importa la misi"n que T) con%es... 0/o radica todo en el hecho de ser enteramente
Tuyos, tan perectamente como podamos, sin preocupaci"n de ninguna clase2
&n esta prounda e inmutable conian#a de que Tu obra se llevar' a cabo y de que
has creado y designado a quienes deben llevarla a cabo, 0por qué gastar una energ%a in)til y
querer lo que est' ya reali#ado2 T) me has dado, Señor, la pa# soberana de esta conian#a!
T) me has concedido el incomparable bien de vivir en Tu amor, por Tu amor, de ser Tu
amor cada ve# m's! y en este amor se encuentra la completa e invariable beatitud.
S"lo Te dirijo una plegaria, que sé ejecutada de antemano> aumenta cada ve# m's el
n)mero de los elementos, 'tomos o universos, capaces de vivir en y por Tu amor,
%ntegramente.
,a#, pa# sobre toda la tierra...
28 de .)n$o de 1914
Toda la naturale#a Te saluda, Señor, y, con los bra#os al#ados, con las manos
tendidas, Te implora. /o es que dude de Tu ininita generosidad y piense que le sea
necesario pedir para obtener, sino que es su manera de saludarte y darse a Ti, porque
0acaso ese don es otra cosa que estar preparado para recibir2 (e es dulce dirigirte as% una
plegaria, aunque sepa que esa plegaria es superlua. ,ero es una ardiente y go#osa
adoraci"n. 3 el sentimiento de devoci"n se satisace de ese modo sin perjudicar en
absoluto a la consciencia intelectual que Te sabe uno con todo y presente en todo.
@=
,ero es preciso que todos los velos se disipen y se haga la lu# total en todos los
cora#ones.
4h, Señor, a pesar de la obra, en ella, danos esa calma perecta del esp%ritu que
permite la divina identiicaci"n, el conocimiento integral.
$i amor por Ti, Señor, es T) mismo y, sin embargo, mi amor se inclina ante Ti
religiosamente.
29 de .)n$o de 1914
Da a todos la alegr%a, la pa# y la elicidad... Si suren, ilumina su surimiento y
conviértelo en un medio de transiguraci"n! concédeles la beatitud de Tu amor y la pa# de
Tu unidad! que sus cora#ones sientan vibrar Tu eterna ,resencia. &st'n todos en m%, Señor,
estoy en todos ellos, y como también, en lugar de un 5yo5, s"lo e-iste Tu amor soberano,
est'n todos en Tu amor y ser'n transigurados por él.
4h, Señor, mi dulce $aestro, incognoscible esplendor, dales la alegr%a, la pa#, la
beatitud.
30 de .)n$o de 1914
1ada actividad en su dominio propio reali#ando su misi"n especial, sin desorden y
sin conusi"n, una revistiendo la obra, y todas jerarqui#adas en torno a un centro )nico> Tu
voluntad... De lo que m's carecen los seres es de claridad y orden! cada elemento, cada
estado de ser, en lugar de desempeñar su unci"n en concordancia con todos los dem's,
quiere ser un todo en s% mismo perectamente aut"nomo e independiente. &n eso radica,
precisamente, el ignorante error de todo el universo, que es un error global repitiéndose en
millares y millares de ejemplares. ,ero, bajo el prete-to de que esas actividades se
encuentran separadas y en desorden, quererlas suprimir para dejar s"lo subsistir Tu )nica
voluntad que, en su soledad, no tendr%a ya ra#"n de ser, ser%a una empresa tan absurda
como irreali#able. 1iertamente, es m's 'cil suprimir que organi#ar! pero el orden
armonioso es una reali#aci"n muy superior a la supresi"n. 3 aun cuando el objetivo inal
uera un retorno hacia el /o6Ser, ese retorno s"lo me parecer%a posible a través del m's
alto pereccionamiento del Ser...
4h, mi dulce $aestro, concédeles el sentir Tu ternura ininita y que, en el tranquilo
descanso que otorga, puedan percibir y reali#ar la orden suprema de Tu ley.
Que Tu voluntad, que es todo amor, que Tu pa# se maniiesten.
1 de .)&$o de 1914
Te saludamos, Señor, con adoraci"n y go#o, y nos entregamos a Ti en un don
constantemente renovado, a in de que se realice Tu voluntad en la Tierra y en todos los
lugares de este universo.
/uestro pensamiento, dirigido hacia Ti, permanece mudo, pero nuestro cora#"n
e-ulta, porque T) resplandeces en todo, y el menor grano de arena puede ser un motivo de
adoraci"n.
/os inclinamos ante Ti, nos unimos a Ti, Señor, con un amor sin l%mite, lleno de
una ine-presable beatitud.
4h, da a todos esta alegr%a soberana.
4 de .)&$o de 1914
@@
4h, +uer#a soberana, ,oder victorioso, ,ure#a, Helle#a, Amor supremo, permite a
la totalidad de este ser, a la totalidad de este cuerpo apro-imarse solemnemente a Ti y
orecerte, en una completa y modesta sumisi"n, este medio de maniestaci"n perectamente
abandonado a Tu voluntad, aunque no perectamente maduro para esta reali#aci"n...
1on la tranquila y poderosa certidumbre de que reali#ar's un d%a el milagro
esperado y maniestar's plenamente Tu sublime esplendor, nos dirigimos a Ti en un
proundo é-tasis, y silenciosamente Te imploramos...
;nmensidad, ;ninitud, $aravilla... T) solo e-istes y resplandeces en todas las
cosas. (a hora de Tu reali#aci"n est' pr"-ima. (a /aturale#a entera se recoge
solemnemente.
8T) respondes a su ardiente llamada9
5 de .)&$o de 1914
Todo lo que en el ser e-terior es inerior, todav%a oscuro, se postra en una callada y
erviente adoraci"n, invocando con todas sus uer#as Tu acci"n puriicadora que lo
convertir' en apto para maniestarte plenamente.
3 en esta adoraci"n se encuentra el perecto silencio y la perecta beatitud.
T) respondes misericordiosamente a la llamada> 5(o que debe hacerse, se har', los
instrumentos necesarios ser'n preparados. &suér#ate con la calma de la certidumbre5.
6 de .)&$o de 1914
8Qué plenitud en la percepci"n9 Todo el ser individual, modesto, humilde, sumiso,
adorador, tranquilo y sonriente, sintiéndose uno con todos, incapa# de hacer valoraci"n
alguna, perectamente solidario con todo, est' arrodillado en uni"n de ese todo ante Ti> y al
mismo tiempo, la ormidable omnipotencia de Tu Fuerza que está ahí, preparada para la
maniestaci"n, esperando, construyendo la hora propicia, la ocasi"n avorable> el esplendor
incomparable de Tu soberan%a victoriosa.
La Fuerza está ahí. *egocij'os, quienes aguard'is e-pectantes> la nueva
maniestaci"n es segura! la nueva maniestaci"n est' pr"-ima.
La Fuerza está ahí.
Toda la naturale#a e-ulta y canta de alegr%a, toda la naturale#a est' de iesta> La
Fuerza está ahí.
(evant'os y viv%d! levant'os y sed iluminados! levant'os y combatid por la
transiguraci"n de todos>
La Fuerza está ahí.
7 de .)&$o de 1914 ,a#, pa# sobre la Tierra...
/o la pa# de un sueño inconsciente o de una inercia satisecha de s%! no la pa# de
una ignorancia que se desconoce y de una oscura y densa indierencia, sino la pa# de la
comuni"n perecta, la pa# del despertar integral, de la desaparici"n de todo l%mite y de toda
sombra...
0,or qué atormentarse y surir2 0por qué esta 'spera lucha y esta revuelta dolorosa2
0por qué esta vana violencia2 0por qué este inconsciente y vano sueño2 Despert'os sin
temor, apaciguad vuestros conlictos, acallad vuestras disputas, abrid vuestros ojos y
vuestros cora#ones> la +uer#a est' ah%! est' ah% divinamente pura, luminosa, potente! est'
ah% como un amor sin l%mite, como un poder soberano, como una realidad sin discusi"n,
@A
como una pa# sin me#cla, como una beatitud ininterrumpida, como la Hendici"n Suprema!
es la e-istencia en s%, la elicidad sin l%mites del conocimiento ininito... y es algo m's que
no puede decirse a)n, pero que act)a ya en los mundos superiores, m's all' del
pensamiento, como poder soberano de transiguraci"n, y también en las proundidades
inconscientes de la materia como ;rresistible Sanadora...
&scucha, escucha, oh t) que quieres ver, contempla y vive>
¡La Fuerza está ahí
8 de .)&$o de 1914
84h, +uer#a divina, suprema ;luminadora, escucha nuestra plegaria, no Te alejes, no
Te alejes, no Te retires, ay)danos a combatir, reairma nuestro poder para la lucha, danos la
potencia de la victoria9
4h, mi dulce $aestro, T), a quien adoro sin poder conocer, el que soy sin poder
reali#ar, toda la individualidad consciente se postra ante Ti y suplica, en nombre de los
trabajadores que luchan y de la Tierra que agoni#a, en nombre de la humanidad que sure y
de la naturale#a que se esuer#a, oh mi dulce $aestro, maravilloso ;ncognoscible,
Dispensador de todos los bienes, T) que haces surgir la lu# en la oscuridad y nacer la
uer#a en la debilidad, secunda nuestros esuer#os, gu%a nuestros pasos, cond)cenos a la
victoria.
10 de .)&$o de 1914
4h, T), que eres eternamente, inmutablemente y que consientes en convertirte en
este mundo para aportarle una ;luminaci"n, un ;mpulso nuevo, que est's ah%> maniiéstate
cada ve# m's completa, m's perectamente! el instrumento se ha entregado y se entrega a
Ti en una adhesi"n entusiasta, en un abandono total! puedes reducirlo a polvo o
transormarlo en sol, no resistir' a nada que sea Tu voluntad! en esta sumisi"n se encuentra
su verdadero poder y beatitud.
,ero 0por qué tratas con miramientos a la animalidad del cuerpo2 0Acaso porque es
necesario darle el tiempo de adaptarse a la maravillosa complejidad, al poder ininito de Tu
+uer#a2 0&s tal ve# Tu voluntad quien se hace dulce y paciente, sin querer or#ar nada,
dejando a los elementos la oportunidad de adaptarse2... Quiero decir> 0acaso es mejor as% o
es imposible de otro modo2 0&s una incapacidad especial que T) toleras con
mansedumbre, o una ley general que orma parte inevitable de todo lo que hay que
transormar2...
,oco importa, por otra parte, lo que pensemos sobre ello, puesto que ello es! s"lo la
actitud es importante> 07ay que combatir, hay que aceptar2 3 T) eres quien dicta la
actitud, Tu Foluntad quien la determina a cada instante. ,or qué prever y calcular, cuando
basta con constatar y adherirse plenamente...
&l trabajo en la constituci"n de las células %sicas es perceptible> impregnadas de
una cantidad considerable de uer#a, parecen dilatarse y hacerse m's ligeras. ,ero el
cerebro es a)n pesado y soñoliento...
$e uno a este cuerpo, divino $aestro, y clamo hacia Ti> /o me trates con
miramientos, act)a con Tu omnipotencia soberana! en m% has depositado la voluntad de la
total transiguraci"n.
11 de .)&$o de 1914
Todo el ser %sico querr%a disolverse y ser reconstituido en una adoraci"n que no
tuviera l%mites. 4h Señor, T) que vienes a tocar la materia como $ensajero de la Suprema
@B
Heatitud, a hacer nacer la concepci"n de lo que puede ser la total reali#aci"n. 3 cuando el
ser ha cre%do ser investido deinitivamente por Tu sublime mandato, Te retiras, haciéndole
comprender que era tan s"lo una promesa, una muestra de lo que podr' ser. 8Ay, qué
imperecci"n la de esta materia, que no te puede retener9 4h Señor, utili#a Tu
omnipotencia, reali#a el milagro de Tu ,resencia permanente... 0,or qué tantos
miramientos2 87ay que triunar o perecer9...
8(a victoria, la victoria, la victoria9 8Queremos la victoria de la Transiguraci"n9
12 de .)&$o de 1914
&n todos los estados del ser, en todos los modos de actividad, en todas las cosas, en
todos los mundos, podemos encontrarte y unirnos a Ti, porque T) est's presente en todas
partes y siempre. &l que te ha encontrado en una actividad de su ser o en un mundo
universal, dice> 5(o he encontrado5 y no busca ya nada! cree haber llegado a la cima de las
posibilidades humanas. 8Qué error9 7ay que descubrirte y unirse a Ti en todos los estados,
en todos los modos, en todas las cosas, en todos los mundos, en todos los elementos, y si se
deja de lado un elemento, por pequeño que sea, la comuni"n no puede ser perecta, la
reali#aci"n no puede llevarse a cabo.
3, por ello, haberte encontrado es s"lo un primer paso en una escala ininita...
4h, dulce $aestro, soberano Transigurador, ha# que cese toda negligencia, toda
pere#osa indolencia, une en un ha# todas nuestras energ%as, conviértelas en una voluntad
indomable, irresistible.
4h, (u#, Amor, +uer#a ine-presable, todos los 'tomos Te invocan para que los
penetres y transigures...
81oncede a todos las delicias supremas de la comuni"n9
13 de .)&$o de 1914
,aciencia, uer#a, coraje, calma e indomable energ%a...
Que la mente aprenda a callarse y a no querer aprovecharse inmediatamente de las
uer#a que nos llegan de Ti para la total maniestaci"n...
,ero 0por qué haber designado para la e-presi"n de Tu voluntad al elemento m's
pobre, m's mediocre, m's imperecto2...
15 de .)&$o de 1914
84h, Señor9 0Qué2...
(o que T) quieras, lo que T) quieras...
&ste instrumento es débil y mediocre! T) le has enseñado que le eran posibles todas
las actividades, que nada de entre todas las actividades humanas le era or#osamente
e-traño! pero s"lo es en la intensidad, en la perecci"n donde comien#a el Divino, y hasta
el presente no le has concedido ninguna intensidad e-cepcional, ninguna perecci"n
verdadera... Todo se encuentra en el estado de promesas, no ya individuales, sino
colectivas y nada ha sido completamente reali#ado.
84h, Señor9 0,or qué2
7as depositado en mi cora#"n una pa# total que parece casi ser indierencia, y que
dice en una inmensidad de tranquila serenidad>
(o que T) quieras, lo que T) quieras...
@C
16 de .)&$o de 1914
Saludos de silenciosa y modesta adoraci"n...
$e inclino ante Tu gloria porque ella me domina con todo su esplendor...
84h, déjame disolver a Tus pies, undirme en Ti9
17 de .)&$o de 1914
(as reali#aciones terrestres adquieren 'cilmente una gran importancia ante
nuestros ojos, porque est'n en proporci"n con nuestro ser e-terior, con esta orma limitada
que nos convierte en hombres. ,ero 0qué representa una reali#aci"n terrestre en
comparaci"n 1ontigo, rente a Ti2 ,or perecta, por completa, por divina que sea, es
siempre s"lo un instante indescirnible en Tu eternidad! y los resultados por ella obtenidos,
por poderosos, por maravillosos que sean, son siempre s"lo un imperceptible 'tomo en la
marcha ininita hacia Ti. 7e aqu% lo que Tus obreros no deben olvidar jam's, de lo
contrario se har%an ineptos para servirte...
4h, mi dulce $aestro, qué inantilismo creerse responsable de lo que sea y querer
individuali#ar Tu suprema y divina Foluntad. 0/o basta, acaso, unirse a Tu cora#"n y vivir
all% de modo permanente2 &ntonces, T) asumes todas las responsabilidades y Tu voluntad
se ejerce sin que tengamos siquiera necesidad de saberlo... S"lo una reali#aci"n
independiente de toda circunstancia e-terior, al abrigo de toda adhesi"n y de toda
comprensi"n, por elevada que sea, es una reali#aci"n verdadera, una reali#aci"n de valor. 3
la )nica que es as% es la de unirse a Ti integral, estrecha, deinitivamente. &n lo que atañe al
cuidado de Tu maniestaci"n transitoria, moment'nea, en una e-istencia ugitiva y sobre un
mundo pasajero, T) eres quien debe ser el responsable y hacer lo necesario para que tenga
lugar, s% lo crees oportuno.
4h, mi dulce $aestro, soberano Señor, has asumido todo el cuidado y me has
dejado s"lo la Heatitud, el supremo é-tasis de tu divina 1omuni"n.
18 de .)&$o de 1914
Dos cosas permanecen inconmovibles a pesar de todos los vientos de tempestad,
incluso de los m's violentos> la voluntad de que todos sean dichosos de elicidad
verdadera, la Tuya, y el ardiente deseo de unirse perectamente, de identiicarse 1ontigo...
Todo lo dem's es tal ve# todav%a el resultado de un esuer#o y de una pretensi"n! esto es
espont'neo e inquebrantable! y en el momento en que parece no haber suelo y que todo se
hunde, ello parece luminoso, puro y tranquilo, rasgando todas las nubes, disipando todas
las sombras, surgiendo m's grande y m's uerte todav%a de entre todas las ruinas y
llevando consigo Tu ,a# y Tu Heatitud ininitas.
19 de .)&$o de 1914
4h, Señor, T) eres el $aestro todopoderoso de Tu propia maniestaci"n! permite
que estos instrumentos se evadan de los cuadros demasiado estrechos, de los l%mites
demasiado r%gidos y demasiado mediocres. Son necesarias todas las rique#as de las
posibilidades humanas para traducir un 'tomo de Tu +uer#a ininita... Abre las puertas
cerradas, ha# brotar las uentes selladas, que los torrentes de Tu elocuencia y de Tu belle#a
irrumpan sobre el mundo. Amplitud y majestad, noble#a y grande#a, variedad y poder> el
Señor quiere maniestarse.
4h, m% dulce $aestro, T) eres el soberano Director de nuestros destinos, el Dueño
todopoderoso de Tu propia maniestaci"n.
@D
,ara Ti todo este mundo, todos estos seres y todos estos 'tomos. Transig)ralos e
ilum%nalos.
21 de .)&$o 1914
/o hab%a ya cuerpo, no hab%a ya sensaci"n! s"lo e-ist%a una columna de lu#, que
ascend%a desde el lugar que corresponde a la base del cuerpo hasta el que corresponde a la
cabe#a, para ormar all% un disco de lu# como el de la luna! después, desde all%, la columna
iba alej'ndose por encima de la cabe#a para lorecer en un inmenso sol resplandeciente y
multicolor, desde el que ca%a de nuevo una lluvia de lu# dorada que iba cubriendo toda la
tierra.
(uego, lentamente, la columna de lu# descendi" ormando un "valo de lu# viva,
despertando y poniendo en movimiento, a cada uno de un modo particular, seg)n un modo
vibratorio especial, los centros que se encontraban por encima de la cabe#a, a la altura de la
cabe#a, de la garganta, del cora#"n, en medio del vientre, en la base de los riñones y a)n
m's abajo. A la altura de las rodillas, la corriente ascendente y la corriente descendente se
unieron, y as%, la circulaci"n se hi#o de modo ininterrumpido, envolviendo todo el ser en
un inmenso "valo de lu# viva.
(uego, lentamente, la consciencia descendi" de etapa en etapa, con una parada en
cada mundo, hasta que la consciencia del cuerpo regres". (a toma de consciencia del
cuerpo ue, si el recuerdo es e-acto, la novena etapa. &n ese momento, el cuerpo estaba
todav%a completamente r%gido e inm"vil.
22 de .)&$o de 1914
T) eres todo amor, Señor, y Tu amor resplandece en el ondo de todos los
pensamientos y de todos los cora#ones. Acaba Tu obra transiguradora> ilum%nanos. Abre
las puertas aun cerradas, ensancha el hori#onte, establece el poder, uniica nuestros seres y
ha#nos participar de Tu divina beatitud, a in de que podamos compartirla con todos.
Déjanos vencer los )ltimos obst'culos, interiores y e-teriores, superar las )ltimas
diicultades. Oam's una plegaria ardiente y sincera ha ascendido en vano hacia Ti! en Tu
generosidad, respondes siempre a todas las llamadas y Tu misericordia es ininita.
4h, divino $aestro, deja que caiga Tu lu# sobre este caos y ha# que surja de él un
mundo nuevo. *eali#a lo que est' en preparaci"n y ha# que na#ca una humanidad nueva
que sea la e-presi"n perecta de Tu nueva y sublime (ey.
/ada detendr' nuestro impulso! nada cansar' nuestro esuer#o! y, reposando sobre
Ti todas nuestras esperan#as y actividades, seguros, por nuestra completa sumisi"n a Tu
Suprema Foluntad, caminaremos hacia la conquista de Tu maniestaci"n integral, con la
tranquila certidumbre de la victoria sobre todo lo que desear%a oponerse a ella.
Saludos a Ti, $aestro del mundo, triunador de toda oscuridad.
23 de .)&$o de 1914
Señor, eres todopoderoso> conviértete en el combatiente y alcan#a la victoria. Que
Tu amor permane#ca como soberano Dueño de nuestros cora#ones y que Tu 1onocimiento
no abandone jam's nuestros pensamientos... /o nos abandones en la impotencia y en la
oscuridad! rompe todos los l%mites, rompe todas las cadenas, disipa todas las ilusiones.
/uestra aspiraci"n asciende hacia Ti como una ardiente plegaria.
25 de .)&$o de 1914
@E
Al despuntar el sol, cantaba las alaban#as de este mundo, donde es posible no s"lo
desearte, sino también conocerte e incluso convertirse en Ti. 3 me asombraba de que
algunos aspiren con tal vehemencia a abandonar este universo para entrar en otro mundo
de perecci"n.
T) has depositado tanta satisacci"n en mi cora#"n que se me ha hecho imposible
no estar satisecha en cualquier circunstancia, interior o e-terior. 3, sin embargo, algo en
mi ser aspira siempre a m's belle#a, a m's lu#, a m's conocimiento, a m's amor! en suma,
a una relaci"n m's consciente y m's constante 1ontigo... ,ero eso depende también de Tu
voluntad, y s"lo cuando T) lo quieras me conceder's la total transiguraci"n.
27 de .)&$o de 1914
$i plegaria asciende hacia Ti, dulce, humildemente, oh, dulce $aestro, que aceptas
sin discusi"n y sin cr%tica todo lo que se Te orece, que Te entregas y Te das a conocer a
todos, sin preguntarte si son dignos, y que no encuentras nada demasiado débil, demasiado
pequeño, demasiado modesto, demasiado insuiciente para maniestarte...
Déjame tenderme a Tus pies, undirme en Tu cora#"n! desaparecer en Ti,
anonadarme en Tu beatitud! o, m's bien, ser )nicamente Tu servidor, sin pretender nada
m's. /o deseo, no aspiro a nada m's, quiero ser )nicamente Tu servidor.
31 de .)&$o de 1914
$e parece que quieres hacerme saborear sucesivamente todas las e-periencias que
se ponen en la cumbre de un yoga como su culminaci"n y como la prueba de su perecta
reali#aci"n. (a e-periencia es intensa, completa, cautivadora, llevando consigo el
conocimiento de todos sus eectos, de todas sus consecuencias! es consciente, voluntaria,
proviene del esuer#o met"dico y no de un a#ar inesperado! y, sin embargo, es s!em"re
#n!ca, como los indicadores que se ponen a lo largo del camino, separados uno de otro por
un largo trecho de carretera! y m's a)n, estos indicadores que jalonan el ascenso ininito no
son nunca semejantes! son siempre nuevos, parecen no tener relaci"n unos con otros...
0(legar', acaso, un momento, en que hagas a este ser capa# de sinteti#ar todas esas
innumerables e-periencias para e-traer de ellas una reali#aci"n nueva, m's completa y m's
bella que todas las reali#aciones hasta este d%a2 /o sé. ,ero T) me has enseñado a no
lamentar ya el estado e-cepcional que desaparece, y a no desearlo antes de su llegada. 3a
no veo en ello el signo de una inestabilidad en el progreso reali#ado, sino la prueba de una
marcha que prosigue adelante deliberadamente, sin detenerse m's que lo indispensable en
las diversas etapas del camino.
1ada ve# me enseñas un poco m's que el medio de maniestaci"n s"lo es limitado
porque lo creemos as%, y que puede participar eectivamente de Tu ininitud! cada ve#, algo
de Tu inmensidad se une al instrumento que es su morada, abriendo de par en par las
puertas que dan a hori#ontes sin l%mite.
2 de A(o/0o de 1914
Qué son esos poderosos dioses, cuya hora de maniestaci"n sobre la Tierra ha
llegado, sino modos variados y consumados de Tu actividad ininita, oh T), Dueño de
todo, Ser y /o6Ser y (o que est' m's all'...
Qué son esas m)ltiples y brillantes actividades intelectuales, esos innumerables
rayos de sol que clariican, conciben y construyen todas las ormas, sino uno de los modos
de ser de Tu querer ininito, uno de los medios de Tu maniestaci"n, oh, T), dueño de
nuestros destinos, )nica e ;mpensable *ealidad, Soberano Señor de todo lo que es, y de
todo lo que no es todav%a...
AG
3 todos esos poderes mentales, y todas esas energ%as vitales, y todos esos elementos
materiales, qué son sino T) mismo en Tu orma m's e-terior, Tus )ltimos modos de
e-presi"n, de reali#aci"n, oh, T), a quien adoramos religiosamente y que nos escapas por
todas partes, penetr'ndonos, anim'ndonos, dirigiéndonos, T), a quien no podemos
comprender, ni deinir, ni nombrar, T) a quien no podemos apresar, ni abra#ar, ni pensar, y
que sin embargo eres reali#ado en el menor de nuestros actos...
3 todo este enorme universo no es m's que un 'tomo de Tu voluntad &terna.
8&n la inmensidad de Tu ,resencia eectiva todo lorece9
3 de A(o/0o de 1914
&sta mañana todo el ser es una callada adoraci"n y la inmensidad de Tu amor
inunda su alma...
(a preparaci"n y la obra, la obra y la preparaci"n alternan y se interpenetran hasta
el punto de que a veces es di%cil distinguirlas! y su conjunto constituye Tu vida divina
sobre la Tierra. (o que es preciso ser, lo que es preciso hacer> el pereccionamiento de Tu
instrumento y su utili#aci"n van a la par! tan pronto quieres que se enrique#ca y cre#ca,
que abra todas sus puertas sobre los hori#ontes ininitos, que se una al dios que puede
maniestar, que desarrolle su poder de relaciones conscientes con los diversos mundos,
como que, perdiendo, por as% decir, consciencia de s% mismo, no sea ya m's que tu uer#a
en acci"n. 3 en las dos se encuentra la ley suprema de la comuni"n con Tu voluntad.
&sta mañana todo el ser es una callada adoraci"n y la inmensidad de Tu amor
inunda su alma.
4 de A(o/0o de 1914
8Señor, $aestro eterno9
(os hombres, impulsados por el conlicto de las uer#as reali#an un sublime
sacriicio, orecen su vida en sangrante holocausto...
8Señor, $aestro eterno, permite que no sea en vano, que los inagotables torrentes
de Tu +uer#a Divina se e-pandan por la Tierra, penetrando la atm"sera angustiada, las
energ%as en lucha, todo el caos violento de los elementos en batalla9 83 que la pura lu# de
Tu 1onocimiento y el inagotable amor de Tu Hendici"n inunden los cora#ones, penetren
las almas, iluminen las consciencias y hagan surgir de esta oscuridad, de estas sombras, de
estas terribles y poderosas tinieblas, el esplendor de Tu majestuosa ,resencia9
$i ser est' ante Ti en holocausto integral, a in de volver eica# su holocausto
inconsciente.
Acepta esta orenda, responde a nuestra llamada> ¡$en
5 de A(o/0o de 1914
$aestro eterno, T) est's en todas las cosas como un aliento viviicador, como una
dulce pa#, como un luminoso sol de amor, traspasando todas las nubes de oscuridad.
,ermite que seamos Tu aliento viviicador, Tu dulce pa#, Tu luminoso amor sobre
la Tierra, junto a nuestros hermanos humanos, ignorantes y dolientes.
84h, divino $aestro, acepta la orenda de mi holocausto integral, a in de que Tu
obra pueda reali#arse y el tiempo no pase en vano9
A.
&n un é-tasis sereno me entrego a Ti, para que Te conviertas en el Dueño de Tu
bien, en el poseedor de Ti mismo, en cada uno de los 'tomos innumerables y en la unidad
de la consciencia sintética.
84h, divino $aestro, acepta la orenda de este integral holocausto a in de que el
tiempo no haya llegado en vano9
Todo el ser se ha transormado en la llama ardiente de un sacriicio de puro amor.
Fuelve a ser el rey de Tu reino, libera la Tierra del denso peso que la aplasta, del
peso de su inerte, de su ignorante, de su oscura mala voluntad.
4h, mi dulce $aestro, mi ser se abrasa en la ardiente llama del sacriicio de amor>
acepta mi orenda para que el obst'culo sea superado.
6 de A(o/0o de 1914
01u'les son, pues, las altas y las taras que impiden que la orenda sea lo
suicientemente completa para que T) la acojas, para que el holocausto Te pare#ca digno
de ser aceptado2... 7ay todav%a limitaciones en este ser, 0no querr's romperlas2
4h, Señor, sabemos que la hora es grave para la Tierra! los que pueden ser Tus
mediadores en ella para hacer surgir del conlicto una armon%a m's grande y de la oscura
ealdad una belle#a m's divina, deben estar dispuestos a serlo. 4h, Señor, $aestro eterno,
Te conjuramos, responde a nuestros esuer#os, ilum%nalos, muéstranos el camino, danos la
uer#a para romper las resistencias interiores, para remontar todos los obst'culos.
4h, mi dulce $aestro, me postro a Tus pies y todo mi ser clama hacia Ti en una
ardiente s)plica... 8(ibérame de la impotencia personal9
8 de A(o/0o de 1914
(a pluma est' silenciosa... 8&ste mundo material es tan absorbente9 0,or qué dejarle
ocupar tanto lugar en nuestra consciencia2 0&s, acaso, una impotencia por parte nuestra, o
es Tu Foluntad2
4h, mi dulce $aestro, no querr%a vivir m's que en Ti, pero T) me has respondido
que era necesario vivir "ara Ti! y viviendo as% para Ti, la consciencia se dirige hacia los
dominios e-teriores y parece que uno se aleje de Ti.
Sé que no es e-acto en absoluto! pero hay todav%a una resistencia en el ser que no
quiere ceder, una puerta que permanece cerrada, una determinada puerta de inteligencia
luminosa que ning)n esuer#o ha podido abrir a)n y ello empobrece terriblemente Tu
maniestaci"n.
01u'ndo decidir's que ha llegado la hora de que todo esto desapare#ca2
(as uer#as monstruosas se han abatido sobre la Tierra como un hurac'n! son
oscuras y violentas, poderosas y ciegas. Danos, Señor, la uer#a para iluminarlas. &s
preciso que Tu esplendor resplande#ca en ellas por todas partes y transigure su acci"n! es
preciso que después de su paso devastador dejen tras ellas una semilla divina...
4h, mi divino $aestro, no rechaces mi orenda. 7a#me digna de ser %ntegramente
Tuya en la plenitud del don y de la maniestaci"n.
9 de A(o/0o de 1914
Señor, estamos ante Ti para que Tu voluntad se cumpla. Aparta de nuestro
pensamiento todos los obst'culos, dudas, todas las debilidades, limitaciones, todo lo que
vela nuestro conocimiento y oscurece nuestro entendimiento.
A:
Tengo sed de Tu 1onsciencia, tengo sed de una uni"n integral 1ontigo, no en la
inacci"n y en la huida lejos de la actividad %sica, sino en la completa, perecta reali#aci"n
de Tu voluntad.
&s necesario que el esplendor de Tu (u# suprema surja de todas estas tinieblas que
se han abatido sobre la Tierra.
11 de A(o/0o de 1914
4h, mi dulce $aestro, entra en todos esos pensamientos en desorden, en todos esos
cora#ones angustiados, enciende en ellos el uego de Tu divina ,resencia. (a sombra de la
Tierra ha vuelto a caer sobre ella, ha sido conmocionada totalmente! pero esta sombra
escond%a Tu inmutable sol, y ahora que se ha abatido sobre este pobre mundo, haciéndole
temblar sobre sus cimientos y transorm'ndole en un ormidable caos 0no querr's planear
una ve# m's sobre el caos deseando que 5(a (u# sea52
4h, T), maravilloso Desconocido, T), que no Te has maniestado todav%a, T), que
aguardas la hora propicia y que nos has enviado a la Tierra para preparar Tus caminos,
todos los elementos de este ser claman hacia Ti> 5Que Tu Foluntad se cumpla5 y se dan a Ti
en un supremo, invencible impulso...
&nvuelve esta Tierra dolorosa en los bra#os poderosos de Tu misericordia,
imprégnala de los eluvios bienhechores de Tu amor ininito.
3o soy los bra#os poderosos de Tu misericordia.
Soy el vasto pecho de Tu amor sin l%mites... (os bra#os han rodeado la Tierra
dolorosa y la estrechan tiernamente sobre el cora#"n generoso, y lentamente un beso de
suprema bendici"n se ha posado sobre este 'tomo en conlicto> el beso de la $adre que
consuela y sana...
13 de A(o/0o de 1914
&l ser se ha puesto en pie ante Ti, con los bra#os al#ados, las palmas abiertas, en
una ardiente aspiraci"n.
4h, dulce $aestro, es un Amor m's maravilloso y ormidable que todos cuantos se
han maniestado hasta este d%a el que la Tierra necesita! por este amor implora... 0Quién
ser' capa# y digno de ser mediador ante ella2 0Quién2 ,oco importa! pero es precisa esa
acci"n. 4h, Señor, responde a mi llamada, acepta la orenda del ser, a pesar de su modestia
y su limitaci"n> Fen.
$'s, cada ve# m's! que las olas regeneradoras rueden sobre la Tierra en ondas
bienhechoras. Transigura e ilumina. *eali#a este milagro supremo tan esperado de romper
los ignorantes ego%smos! despierta Tu llama sublime en el cora#"n de cada uno. /o nos
dejes adormecer en una tranquila serenidad. 8/o debemos tener ning)n reposo antes de que
Tu soberano y nuevo Amor sea maniestado9 &scucha nuestra plegaria! responde a nuestra
llamada> 8Fen9
16 de A(o/0o de 1914
Durante tres d%as he aguardado en una ardiente plegaria, esperando ver las cosas
nuevas... y todos los obst'culos han surgido para velar, retardar, deormar Tu
maniestaci"n. 3 no parece que nos hallemos ahora m's cerca del objetivo que antes.
4h, mi dulce $aestro, 0por qué me has dicho que abandone el lugar bendito en Tu
cora#"n y retorne a la Tierra para intentar una reali#aci"n que todo parece indicar como
imposible2... 0Qué esperas de m% para haberme arrancado de mi divina y maravillosa
A=
contemplaci"n y haberme sumergido en este oscuro universo en conlicto2 1uando Tu
uer#a desciende hacia la Tierra para maniestarse, cada uno de los grandes seres as)ricos
que han decidido ser Tus servidores, pero que han conservado la caracter%stica dominante y
e-clusiva de su naturale#a, la quiere atraer hacia él solo para distribuirla seguidamente a
los dem's! piensa siempre que debe ser el )nico, o en todo caso el supremo intermediario,
y que la relaci"n de todos los dem's con Tu ,oder no puede ni debe hacerse m's que a
través suyo. &sta triste me#quindad es m's o menos consciente, pero est' siempre ah%,
retardando indeinidamente las cosas. Si, incluso entre los m's grandes, es imposible
escapar en la maniestaci"n integral de esas lamentables limitaciones 0por qué imponerme,
Señor, el calvario de esta estreche#2... Si quieres que as% sea, es preciso que rompas el
)ltimo velo y que Tu esplendor, en toda su pure#a, 8venga a transigurar el mundo9
*eali#a este milagro o bien déjame retirarme en Ti.
17 de A(o/0o de 1914
&s preciso que todos los errores, todos los prejuicios, todos los malentendidos se
desvane#can en ese torbellino de destrucci"n que se lleva el pasado... &s preciso que la lu#
se haga perectamente pura, libre de toda limitaci"n, a in de que T), Señor, puedas
maniestarte all% plenamente. Señor, T) tienes el poder, y reali#ar's este milagro supremo...
8&n esta consciencia, has depositado la certidumbre de la victoria9
18 de A(o/0o de 1914
Déjame volver hacia Ti en la prounda y silenciosa contemplaci"n! déjame poner a
Tus pies la totalidad de este ser y sus m)ltiples actividades como una orenda! déjame
detener todo el juego de estas uer#as, uniicar todas estas consciencias, a in de que
persista una sola> la que es capa# de o%r Tu mandato y comprenderlo! déjame sumergirme
en Ti, como en el mar soberanamente bienhechor, el que puriica de todas las ignorancias.
$e parece haber descendido muy abajo por un abismo de duda y oscuridad, haber sido
e-ilada de Tus esplendores eternos! pero sé que en este descenso se encuentra la
posibilidad de un ascenso m's elevado que permita abra#ar un hori#onte m's vasto y tocar,
acerc'ndose un poco m's, Tus cielos ininitos. Tu (u# est' ah%, estable y directri#,
brillando sin intermitencia, tanto en las proundidades del abismo como en los esplendores
luminosos! y la serena conian#a, la tranquila indierencia, la sosegada certidumbre habitan
en la consciencia de modo permanente... Soy como un barco que durante largo tiempo
saborea las alegr%as del puerto y abre sus velas, a pesar de las sombr%as nubes cargadas de
tempestad que ocultan el sol, para lan#arse en la vastedad de lo desconocido hacia riberas
ignoradas, hacia nuevas regiones.
&stoy 1ontigo, Señor, sin restricciones y sin preerencias! que Tu voluntad se
cumpla en toda su plenitud rigurosa! todo mi ser se adhiere a ella con una go#osa
aceptaci"n y una tranquila serenidad.
/o tengo ya ninguna idea sobre el uturo! T) eres quien har' nacer la concepci"n
nueva y m's adecuada a Tu ley.
&n la m's perecta sumisi"n y la m's entera conian#a, espero que Tu vo# me
indique Tu camino.
20 de A(o/0o de 1914
,ara percibir el objetivo bajo un nuevo 'ngulo que pueda clariicar con utilidad los
dem's, ser%a necesario rehacer constantemente la e-periencia del descubrimiento interior y
A@
remontarse hasta el e-tremo l%mite de la consciencia, sin pedir jam's de antemano cu'l va a
ser el inal de su viaje.
,ero, instintivamente, la mente recuerda la impresi"n recibida de una o de las
precedentes tomas de consciencia del centro )ltimo, y se dice> 5&sto es lo que se encuentra
al inal del camino5, sin darse cuenta de que el 5&sto5 que piensa es tan s"lo uno de los
innumerables modos de traducir o incluso de desvirtuar ese objetivo, y que la concepci"n
intelectual debe seguir a la e-periencia y no precederla.
*ehacer inocentemente la ruta como si no se hubiera recorrido jam's> he ah% la
verdadera pure#a, la sinceridad perecta, la que permite un progreso ininterrumpido, un
crecimiento, un pereccionamiento integral.
A mi pesar, en el silencio de todo pensamiento, es decir, de toda "rmula
consciente, algo en mi ser, m's proundo que las palabras, se vuelve hacia Ti, Señor
ine-presable, en una ardiente aspiraci"n, haciéndote la orenda de todas estas actividades,
de todos estos elementos, de todos estos modos de ser e implorando para todo ello la
suprema iluminaci"n.
8...4h, T), a quien no puedo concebir, pero a quien cono#co con certe#a9
21 de A(o/0o de 1914
Señor, Señor, toda la Tierra est' revuelta! gime y sure, agoni#a... es preciso que
todo este dolor no se haya abatido en vano sobre ella! permite que toda esta sangre vertida
produ#ca una m's r'pida germinaci"n de todas las semillas de belle#a, de lu# y de amor,
que deben lorecer y cubrir la Tierra con su rica cosecha. Desde el ondo de este abismo de
oscuridad, el ser terrestre en su integridad clama hacia Ti para que le des aire, lu#! se
ahoga. 0/o vendr's en su ayuda2
4h, Señor, 0qué es necesario hacer para triunar2
&sc)chame, porque es necesario vencer a toda costa. *ompe todas las resistencias>
8aparece9
24 de A(o/0o de 1914
Señor, con un agradecimiento conmovido me acerco a Ti. $e has dado las primeras
palabras del conocimiento tan deseado, y con este conocimiento ha llegado la eectividad,
el poder real en cada dominio de reali#aci"n.
S"lo es un comien#o, no una consumaci"n! pero el camino se abre de modo visible
y recto, no hay m's que seguirlo! el velo se ha rasgado en respuesta al esuer#o modesto
pero todopoderoso de los d%as oscuros. ,ermite, Señor, que el camino se clariique también
igualmente para todos, y que, tras haber visto claro en nosotros mismos, no haya nuevas
diicultades para que el conocimiento se haga consciente en los dem's. A pesar de todo,
por grande que sea, el ser humano se encuentra limitado, al menos durante largo tiempo,
por el hecho de ser humano y de que, incluso estando en relaci"n con la inmensidad, esa
inmensidad se traduce en su consciencia e-terior bajo el 'ngulo de su propia personalidad.
(e resulta muy di%cil no tener la perspectiva parcialmente deormada de alg)n modo por
su propio punto de vista. ,ero estos )ltimos obst'culos deben ser superados,
deinitivamente, a in de que no puedan ya surgir de nuevo. &s preciso que el camino se
encuentre enteramente libre y el conocimiento entrevisto esté irmemente establecido. Tu
Mracia est' con nosotros, Señor, y nunca nos abandona, ni siquiera cuando las apariencias
son sombr%as! la noche es a veces necesaria para preparar auroras m's completas. 8,ero
acaso esta ve# nos has puesto en presencia de la Aurora que no se e-tingue jam's9...
AA
*ecibe las orendas de nuestro ardiente agradecimiento y de nuestra sumisi"n
integral.
7e sabido que este cuaderno se terminar%a al clausurarse una ase de la e-istencia
espiritual. &sto es, en eecto, lo que sucede.
(a lu# ha surgido, el camino se ha abierto! con un saludo agradecido al pasado
laborioso, nos disponemos a lan#arnos sobre la nueva senda, ampliamente abierta por Ti
ante nosotros.
&n el umbral de este nuevo campo de reali#aci"n, m's vasto y m's consciente, nos
inclinamos ante Ti, Señor, en una sumisi"n y adoraci"n integrales. /os damos a Ti sin
reserva.
?na ve# m's, T) y s"lo T) eres quien vive en nosotros. Te has convertido en el *ey
de Tu reino, pero de un reino ampliado y completado, 8un reino m's digno de Tu Mobierno9
25 de A(o/0o de 1914
Señor, que Tu voluntad se cumpla, que Tu obra se realice. +ortalece nuestra
devoci"n, aumenta nuestra sumisi"n, al)mbranos en el camino. Te erigimos en nuestro
interior como $aestro supremo, a in de que Te conviertas en el de la Tierra entera.
/uestras palabras son a)n ignorantes> ilum%nalas.
/uestra aspiraci"n es todav%a imperecta> puri%cala.
/uestra acci"n es a)n impotente> ha#la eectiva.
Señor, esta Tierra gime y sure! el caos ha hecho de este mundo su morada.
(a sombra es de tal modo grande que s"lo T) puedes disiparla. Fen, maniiéstate, a
in de que Tu obra se realice.
26 de A(o/0o de 1914
4h, mi dulce maestro, Señor de +elicidad, todos esos mundos de +elicidad,
interpenetr'ndose y complet'ndose unos a otros, son una inmensidad di%cil de percibir en
su conjunto. Danos el conocimiento de esas leyes y el poder de hacer despertar a la Tierra a
la comprensi"n y percepci"n de este objetivo perseguido tan ciegamente...
T) eres en todo la alegr%a sin me#cla, la go#osa elicidad... pero esta elicidad s"lo
es perecta cuando es integral, desde las maniestaciones m's e-teriores hasta las
proundidades m's insondables.
4h, Señor, me has depositado ante un umbral maravilloso! con%rmame en este
conocimiento. &stabléceme en ese centro de consciencia, desde donde las actividades no
sean ya sino la e-presi"n sin me#cla de Tu ley.
&n una poderosa y callada adoraci"n, aguardo.
27 de A(o/0o de 1914
Ser el amor divino poderoso, ininito, insondable, en todas las actividades y en
todos los mundos del ser... es lo que imploro de Ti, Señor! permite que me consuma en ese
amor divino poderoso, ininito, insondable en todas las actividades y en todos los mundos
del ser! trans"rmame en esa brasa ardiente, a in de que la atm"sera de la Tierra sea
puriicada.
4h, ser Tu Amor ininitamente...
28 de A(o/0o de 1914
AB
Señor, $aestro eterno, mi pensamiento permanece mudo e impotente ante Ti, pero
mi cora#"n Te llama! despierta todo mi ser a in de que pueda ser enteramente para Ti el
instrumento necesario, el perecto servidor.
4h, ser T), ininitamente, en todo, en todas partes, siempre, el absoluto silencio y el
absoluto movimiento...
/o ser ya m's que el uno conteniendo el todo, contenido en todo... libre de todo
l%mite y de toda ceguera.
Triunador supremo, triuna sobre todas los obst'culos.
29 de A(o/0o de 1914
0,ara qué servir%a el hombre si no estuviera hecho para tender un puente entre lo
que es eternamente, pero que no est' maniestado, y lo maniestado! entre todas las
trascendencias, todos los esplendores de la vida divina y toda la oscura y dolorosa
ignorancia del mundo material2 &l hombre es el v%nculo entre lo que debe ser y lo que es!
es la pasarela lan#ada sobre el abismo, la gran - en cru#, la señal de uni"n cuaternaria. Su
domicilio verdadero, la sede eectiva de su consciencia, debe estar en el mundo
intermediario, en el punto de uni"n de los cuatro bra#os de la cru#, all% donde todo el
ininito de lo ;mpensable viene a tomar orma precisa para ser proyectado en la
innumerable maniestaci"n...
&se centro es un lugar de amor supremo y de consciencia perecta, de puro y total
conocimiento. &stablece all%, Señor, a los que pueden, deben y quieren servirte
verdaderamente, a in de que Tu obra pueda reali#arse! que el puente sea establecido
deinitivamente y puedan Tus uer#as e-tenderse incansablemente por el mundo.
31 de A(o/0o de 1914
&n este ormidable desorden y en esta terrible destrucci"n, se puede ver la gran
obra de labor necesaria que prepara la Tierra para una semilla nueva, la que se elevar' en
espigas maravillosas y dar' al mundo la espléndida cosecha de la ra#a nueva... (a visi"n es
clara y precisa, el camino de Tu divina ley se halla tra#ado tan n%tidamente que ha vuelto a
instalarse la pa# como soberana en el cora#"n de los trabajadores> no m's dudas y
vacilaciones, no m's angustias e impaciencias! es la gran l%nea recta de la obra que se
reali#a eternamente, con y contra todo, a pesar de todas las apariencias contrarias, a pesar
de todos los rodeos ilusorios. 3 estas individualidades %sicas, minutos inapresables en el
devenir ininito, saben que habr'n hecho dar un paso m's a la humanidad, inaliblemente y
sin preocuparse por los resultados inevitables, sean cuales sean los resultados aparentes y
moment'neos. Se unen a Ti, oh $aestro eterno, se unen a Ti, oh $adre universal, y en esta
doble identiicaci"n con lo que est' m's all' de toda maniestaci"n y lo que es toda la
maniestaci"n, saborean el go#o ininito de la perecta 1ertidumbre...
,a#, pa#, pa#, en todo el universo la guerra no es m's que una apariencia, la
inquietud no es m's que una ilusi"n> la pa# est' ah% inmutablemente.
4h, $adre, dulce $adre que soy yo, T) eres a la ve# lo que destruye y lo que crea.
&l universo entero vive en Tu seno su vida innumerable y T) vives inmensamente
en el menor de sus 'tomos.
3 la aspiraci"n de Tu ininitud se vuelve hacia &so que no se ha maniestado a)n, a
in de implorar siempre una m's completa y perecta maniestaci"n.
3 todo &s, al mismo tiempo, en una triple y clarividente, en una total 1onsciencia,
lo ;ndividual, lo ?niversal, lo ;ninito.
AC
1 de Se10$e2!re de 1914
4h, divina $adre, con qué ervor, con qué ardiente amor, he ido hacia Ti, a Tu
consciencia m's prounda, a Tu estado de sublime amor y elicidad perecta, y me he
acurrucado tan estrechamente en Tus bra#os, am'ndote con un amor tan intenso, que me he
convertido en Ti deinitivamente! entonces, una vo# m's prounda se ha dejado o%r en el
silencio de nuestro 5mudo5 é-tasis, y esta vo# ha dicho> 5Fuélvete hacia todos aquellos que
tienen necesidad de Tu amor5. 3 ha aparecido todo el escalonamiento de las consciencias,
de los mundos sucesivos! los unos eran espléndidos y luminosos, ordenados y claros! el
1onocimiento era all% resplandeciente, la &-presi"n armoniosa y vasta, la Foluntad
poderosa e invencible! después, los mundos se oscurec%an en una multiplicidad cada ve#
m's ca"tica! la &nerg%a se hac%a violenta y el mundo material oscuro y doloroso. 3 cuando,
en nuestro amor ininito, 5nosotras5 hemos percibido el horrible surimiento del mundo de
la ignorancia y de la miseria, cuando hemos visto a nuestros niños comprometidos en un
sombr%o conlicto, lan#ados los unos contra los otros por energ%as desviadas de su objetivo
real, hemos querido ardientemente que la lu# del divino amor se maniieste,
transiguradora, en medio de esos elementos... &ntonces, para que la Foluntad uera m's
poderosa todav%a y m's eectiva, nos hemos vuelto hacia Ti, Supremo impensable, y hemos
implorado Tu socorro. 3 desde las proundidades insondables, desde lo Desconocido, ha
llegado la respuesta ormidable y sublime, y hemos SAH;D4 que la Tierra &STP
SA(FADA.
4 de Se10$e2!re de 1914
(a sombra ha descendido sobre la Tierra, densa, violenta, victoriosa... Todo en el
mundo %sico es triste#a, espanto, destrucci"n, y el esplendor de Tu lu# de amor parece
oscurecido por el velo de duelo.
4h, dulce $adre, me undo en Ti, en un amor inmenso y en una s)plica intensa
hacia el Señor de todo para que nos muestre el sendero, nos trace el camino de Su obra, a
in de que podamos caminar por él osadamente.
&l tiempo acosa> es preciso, Señor, que las potencias divinas vengan en socorro de
la Tierra angustiada.
4h, $adre, dulce $adre, T) estrechas a todos Tus hijos sobre Tu vasto pecho, y Tu
amor los envuelve a todos por igual.
$e he convertido en el uego puriicador de Tu amor. 4h Señor, silencioso
;mpensable, acepta el holocausto de esta brasa de amor a in de que venga Tu reino, de que
Tu lu# triune sobre la oscuridad y la muerte.
$aniiesta Tu poder. D%a a d%a, hora a hora Te imploramos> 84h, Señor, maniiesta
Tu poder9
5 de Se10$e2!re de 1914
58&nréntate al peligro95, me has dicho. 50,or qué querer desviar tu mirada, o huir
lejos de la acci"n, uera del combate, hacia la contemplaci"n prounda de la Ferdad2 (o
que debe reali#arse es su maniestaci"n integral, su victoria sobre todos los obst'culos de
ciega ignorancia y de oscura hostilidad. Sit)a el peligro rente a ti y se disipar' ante el
,oder5.
4h, Señor, he comprendido la debilidad de esta naturale#a m's e-terior que se halla
siempre dispuesta a la sumisi"n material y a la evasi"n, como compensaci"n, en la
suprema independencia intelectual y espiritual. ,ero T) esperas de nosotros la acci"n, y la
AD
acci"n no permite semejante actitud. /o basta con triunar en los mundos interiores, hay
que triunar hasta en los mundos e-teriores, hay que triunar hasta en los mundos m's
materiales. /o hay que huir de la diicultad o del obst'culo, porque tengamos el poder de
hacerlo reugi'ndonos en la consciencia, donde no e-isten ya obst'culos... 7ay que mirar
el peligro rente a rente, con la e en Tu 4mnipotencia, y Tu 4mnipotencia triunar'.
Dame %ntegramente un cora#"n de combatiente, Señor, y Tu victoria ser' cierta.
5Fencer cueste lo que cueste5 debe ser la divisa actual. /o porque se tenga
necesidad de tal acci"n, no porque uno sea capa# de evadirse de todas las contingencias,
sino porque T) nos has ordenado la acci"n, porque ha llegado la hora de Tu triuno sobre la
Tierra, porque T) quieres la victoria integral.
3 en un amor ininito por el mundo... 8(uchemos9
6 de Se10$e2!re de 1914
8$'s alto, siempre m's alto9 /o estemos nunca satisechos con lo reali#ado, no nos
detengamos en ninguna reali#aci"n, caminemos siempre, sin detenernos, enérgicamente,
hacia una maniestaci"n cada ve# m's completa, hacia una consciencia cada ve# m's
elevada y m's total... (a victoria de ayer debe ser s"lo el escabel de la victoria de mañana,
y el poder de la v%spera debilidad rente a la eectividad utura.
4h, $adre divina, Tu marcha es triunal e ininterrumpida. Quien se une a Ti, en el
amor integral, viaja sin cesar hacia hori#ontes cada ve# m's vastos, hacia reali#aciones
cada ve# m's completas, saltando de cumbre en cumbre en el esplendor de Tu lu#, a la
conquista de los secretos maravillosos de lo desconocido y de su integral maniestaci"n.
4h, divina Fictoriosa, toda la Tierra canta Tus alaban#as, y todas las uer#as Te
obedecer'n.
,orque el Señor ha dicho> 57a llegado la hora5. 3 todos los obst'culos ser'n
superados.
9 de Se10$e2!re de 1914
&l mundo se encuentra dividido en dos uer#as contrarias que luchan por la
supremac%a, y ambas se oponen por igual a Tu ley, Señor! porque T) no quieres ni el
estancamiento mortal, ni la destrucci"n ciega. Te e-presas en una constante, progresiva y
luminosa transormaci"n! y esto es lo que nos es preciso instaurar sobre la Tierra, si
queremos maniestar Tu voluntad.
A veces, nuestra impaciencia querr%a conocer de inmediato los medios de esta
maniestaci"n. ,ero nuestra impaciencia es vana y no recibe respuesta. ,orque el
conocimiento vendr' en el momento oportuno, en el momento de la acci"n.
As%, con el pensamiento en reposo y la voluntad reali#adora tranquila y uerte,
esperamos la señal que T) nos dar's.
10 de Se10$e2!re de 1914
Tu amor es como una marea creciente, que invade todo el ser y rompe sobre todas
las cosas. Tu amor penetrar' todos los cora#ones y har' nacer en ellos la divina llama que
no se e-tingue jam's, la divina belle#a que no se altera, y, por encima de todo contraste y
de todo contrario, establecer' en todos esa inmutable +elicidad que es la suprema bondad.
Tu lu# es como una marea creciente, que invade todo el ser y rompe sobre todas las
cosas. Señor, Tu lu# penetrar' todos los pensamientos y har' nacer en ellos la claridad
soberana que no vacila, la divina clarividencia que no se equivoca, y, por encima de todo
AE
contraste y de todo contrario, establecer' en todos el esplendor de Tu conocimiento que es
la suprema sabidur%a.
Tu uer#a es como una marea creciente, que invade todo el ser y rompe sobre todas
las cosas. Señor, tu uer#a penetrar' toda vida y har' nacer en ella la potencia eectiva que
no desallece, el divino poder invencible, y, por encima de todo contraste y de todo
contrario, establecer' en todos Tu energ%a maestra que es la suprema voluntad.
13 de Se10$e2!re de 1914
Te saludo con ervor, divina $adre, y en una gran ternura me identiico 1ontigo.
?nida a nuestra divina $adre, me dirijo hacia Ti, Señor, y Te saludo en una callada
adoraci"n, en una ardiente aspiraci"n me identiico 1ontigo.
Después, todo se torna maravilloso Silencio, el Ser se absorbe en el /o6Ser, todo se
halla suspendido, detenido, inmutable...
01"mo e-presar lo ine-presable2...
14 de Se10$e2!re de 1914
3a no e-iste yo, ya no hay individualidad, ya no hay l%mites personales. S"lo el
universo inmenso, nuestra sublime $adre, ardiendo con el uego abrasador de la
puriicaci"n en Tu honor, Señor, divino $aestro, Foluntad soberana, a in de que esta
Foluntad no encuentre ya obst'culos en su reali#aci"n.
&s un inmenso c'ntico de erviente amor y de e-ultaci"n el que asciende hacia Ti,
Señor, y toda la Tierra en un ine-presable é-tasis se une a Ti.
Que Tu aliento poderoso alimente la brasa a in de que se haga cada ve# m's vasta
y ormidable, que toda la sombra y todas las resistencias ciegas sean absorbidas, abra#adas,
transiguradas en (u# en la maravillosa llama puriicadora.
84h, el esplendor paciicador de Tu puriicaci"n9
16 de Se10$e2!re de 1914
&scucha la vo# que asciende, escucha el canto que se eleva para saludar a Tu
Aurora divina.
Que la (ey suprema se realice! que sea e-istencia universal, eterna, o reabsorci"n
en el /o6Ser, poco importa. 0&s preciso escoger entre las dos2 /o puedo hacerlo! en mi
consciencia no hay preerencia y una sola voluntad persiste> la Tuya, oh ;ne-presable.
3 todo el universo es s"lo un canto cada ve# m's vasto y armonioso que se eleva
para saludar a Tu Aurora divina.
17 de Se10$e2!re de 1914
/ing)n impulso de actividad puede venir ya del e-terior o de un mundo en
particular. &res T), Señor, quien pone todo en movimiento desde las proundidades del ser,
es Tu voluntad la que dirige, Tu uer#a la que act)a! y no ya sobre el campo limitado de
una pequeña consciencia individual, sino sobre el campo universal de una consciencia que,
en cada estado del ser se encuentra unida al todo. 3 el ser tiene, al mismo tiempo, la
percepci"n consciente de todos los movimientos universales en su complejidad, e incluso
en su conusi"n, y la pa# silenciosa y perecta de Tu soberana inmutabilidad.
20 de Se10$e2!re de 1914
BG
(a pluma est' muda, porque el pensamiento permanece silencioso, pero el cora#"n
aspira hacia Ti, Señor, uniéndote a nuestra divina $adre en un mismo amor, en una misma
veneraci"n. 3, a través de Ti, todo el ser tiende hacia el ;ne-presable, y, m's all' del ser,
m's all' del silencio mismo, eso se une a &so.
22 de Se10$e2!re de 1914
84h, a Ti que Te hallas en el umbral de lo ;ncognoscible, Te saludo9
0/o eres, acaso, T) quien Te saludas a Ti mismo en la &sencia ;mpensable del ser,
en sus proundidades inconmensurables, y hasta en sus reali#aciones m's e-teriores,
porque T) eres el Ser, sea cual sea su modo de ser, y eres también en Tu esencia el &terno
;mpensable2 3 esta consciencia integral la has hecho nuestra, a in de que seamos T), no
s"lo de hecho, sino también consciente y eectivamente. 3, as%, todo es intercambio y
saludos llenos de amor y de go#osa adoraci"n, en una ardiente aspiraci"n de nuestra $adre
hacia Ti y una ininita y poderosa respuesta de Ti hacia nuestra $adre, y, por )ltimo, de la
totalidad de Ti mismo hacia todo lo que no est' maniestado todav%a, hacia todo lo
;ncognoscible que iremos conociendo cada ve# m's, cada ve# mejor, pero que permanecer'
siempre como lo ;ncognoscible.
&n el silencio absoluto todo es, actual y eternamente! en la universal maniestaci"n,
todo ser' en un perpetuo devenir.
&n la perecci"n de la consciencia y de la vida integral, el ser canta un c'ntico de
alegr%a a lo que es y ser', a la ve#, eternamente.
4h, inmensidad maravillosa, perceptible e indeinible al mismo tiempo, en una
iluminaci"n, Te saludo.
24 de Se10$e2!re de 1914
8Qué presente te hallas entre nosotros, $adre amada9 ,arece que quieras
aseguramos Tu completa participaci"n, mostramos que la Foluntad que quiere maniestarse
a través nuestro ha encontrado instrumentos que pueden reali#ar su (ey, poniéndola en
acuerdo total con Tus posibilidades actuales. 3 las cosas que parec%an m's di%ciles, m's
improbables, y tal ve# incluso m's imposibles, se hacen integralmente reali#ables, ya que
Tu ,resencia nos asegura que el mismo material se encuentra preparado para maniestar la
orma nueva de la Foluntad y de la (ey.
3 en la plenitud go#osa de la armon%a perecta Te saludo, a Ti, a Tus obras y a Tu
,rincipio.
25 de Se10$e2!re de 1914
4h divina, adorable $adre, 0qué imposibilidad e-iste con Tu ayuda2 (a hora de las
reali#aciones se halla pr"-ima y T) nos has asegurado Tu participaci"n para reali#ar
integralmente la suprema Foluntad.
/os has acogido como buenos mediadores entre las ;mpensables realidades y las
realidades %sicas, y Tu constante ,resencia entre nosotros es una prenda de Tu activa
colaboraci"n.
&l Señor ha querido, y T) reali#as!
?na nueva (u# despuntar' sobre la Tierra.
?n mundo nuevo nacer'.
3 las cosas prometidas ser'n reali#adas.
B.
28 de Se10$e2!re de 1914
(a pluma est' muda para cantar Tu presencia, Señor, pero T) eres como un rey que
ha tomado enteramente posesi"n de su reino! T) organi#as, clariicas, desarrollas y haces
crecer cada provincia, despiertas a las dormidas, vuelves activas a las que tend%an a la
inercia, armoni#as el todo, y llegar' un d%a en que, habiendo terminado esta armoni#aci"n,
la regi"n entera, a través de su vida misma, ser' Tu portavo# y Tu maniestaci"n.
,ero entretanto 8la pluma est' muda para cantar Tus alaban#as9
30 de Se10$e2!re de 1914
Señor, has hecho caer las barreras del pensamiento y la reali#aci"n ha aparecido en
toda su amplitud. /o olvidar ninguno de sus puntos de vista, llevar hacia adelante su
cumplimiento, sin descuidar ninguno, no permitir que ninguna limitaci"n, ninguna
restricci"n intervenga en el camino, retarde nuestra marcha> he ah% lo que T) nos ayudar's
a reali#ar en Tu suprema intervenci"n. 3 todos aquellos que son T) mismo, maniest'ndote
en la perecci"n de alguna especial actividad, ser'n también nuestros colaboradores, ya que
tal es Tu Foluntad.
/uestra $adre Divina est' con nosotros y nos ha prometido la identiicaci"n con la
consciencia suprema y total, desde las proundidades insondables hasta el mundo sensorial
m's e-terior. 3, en todos esos dominios, Agni nos asegura la participaci"n de su llama
puriicadora, destruyendo los obst'culos, abra#ando las energ%as, estimulando las
voluntades, a in de que la reali#aci"n se apresure. ;ndra est' con nosotros para la
perecci"n de la iluminaci"n en el conocimiento! y el divino Soma nos ha transormado en
su ininito, soberano, maravilloso amor, productor de las supremas beatitudes...
4h, divina y dulce $adre, Te saludo con una ternura ineable y recogida, con una
conian#a sin l%mite.
4h, espléndido Agni, a Ti que est's tan vivo en m%, Te invoco para que estés m's
vivo todav%a, para que Tu uego se haga m's inmenso, Tus llamas m's poderosas y m's
altas, para que todo el ser no sea m's que ardiente combusti"n, hoguera puriicadora.
4h, ;ndra, Te venero y admiro, Te imploro para que Te unas a m%, para que hagas
caer deinitivamente todas las barreras del pensamiento, para que me otorgues el divino
conocimiento.
4h, T), Sublime Amor, a quien nunca he dado otro nombre, pero que eres tan
completamente la esencia de mi ser, T), a quien siento vibrar y vivir tanto en el menor de
mis 'tomos como en el universo ininito y m's all', T), que e-halas por todos los alientos,
que Te encuentras en el centro de todas las actividades, que Te escondes tras todos los
surimientos, T), a quien proeso un culto sin l%mites, que va siempre intensiic'ndose,
permite que cada ve# de modo m's leg%timo pueda sentirme T) mismo integralmente.
3 t), Señor, que eres todo eso reunido y mucho m's todav%a, T), soberano $aestro,
e-tremo l%mite de nuestro pensamiento, que Te mantienes para nosotros en el umbral de lo
Desconocido, ha# surgir de ese ;mpensable alg)n esplendor nuevo, alguna posibilidad de
reali#aci"n m's alta y m's integral, a in de que Tu obra se realice y el universo dé un paso
m's hacia la sublime identiicaci"n, hacia la suprema maniestaci"n.
3 ahora mi pluma enmudece y Te adoro en silencio.
5 de O*0)!re de 1914
&n el tranquilo silencio de Tu contemplaci"n, divino $aestro, la /aturale#a se
templa y se ortalece. Trascendiendo todo principio de individualidad, se sumerge en Tu
B:
ininitud, que permite la reali#aci"n de la ?nidad en todos los dominios, sin desorden y sin
conusi"n. (a armoniosa combinaci"n de lo que conserva, de lo que progresa y de lo que
es eternamente se eect)a poco a poco en un equilibrio cada ve# m's complejo, m's amplio
y m's elevado. 3 el intercambio de los tres modos de vida permite la plenitud de Tu
maniestaci"n.
&n esta hora muchos Te buscan con angustia e incertidumbre. Que pueda yo ser su
mediadora ante Ti a in de que Tu lu# les ilumine y Tu pa# les apacigLe...
&l ser no es ya m's que un punto de apoyo para Tu acci"n, un centro para Tu
consciencia.
0&n qué se han convertido los l%mites y los obst'culos2 8T) eres el soberano Señor
de Tu reino9
6 de O*0)!re de 1914
4h, dulce $adre, es preciso que se me enseñe a ser T), integral y constantemente,
consagrada por entero a dar un medio de e-presi"n cada ve# m's perecto a (o que quiere
maniestarse...
Todo es tranquilo y sereno, ya no hay luchas, ya no hay angustias, la misma
aspiraci"n se vuelve soberanamente apacible en su inmensidad, sin perder no obstante nada
de su intensidad! y por una curiosa oposici"n en la consciencia, como el anverso y el
reverso de una medalla, el ser percibe al mismo tiempo la inmutable serenidad de la
ininita *ealidad, donde todo es eternamente sin cambio posible, y la marcha ardiente y
r'pida de todo lo que se transorma sin cesar en un progreso ininterrumpido... y las dos son
igualmente verdaderas para Ti, Señor.
7 de O*0)!re de 1914
84h, que la lu# se e-panda sobre la Tierra y que la pa# habite en todos los
cora#ones9... 1asi todos conocen s"lo la vida material, pesada, inerte, conservadora,
oscura! y sus uer#as vitales se hallan de tal modo apegadas a esta orma %sica de
e-istencia, que, entregadas a s% mismas y una ve# uera del cuerpo, est'n todav%a
)nicamente ocupadas de las contingencias materiales, tan dolorosas y atigantes sin
embargo... Aquellos en quienes se ha despertado la vida mental son inquietos,
atormentados, agitados, arbitrarios, desp"ticos! y, apresados por entero en el torbellino de
las transormaciones y de las renovaciones con que sueñan, se hallan dispuestos a destruir
todo, sin saber sobre qué apoyarse para construir! y as%, con su lu# hecha de rel'mpagos
deslumbrantes, aumentan todav%a m's la conusi"n, en lugar de hacerla cesar.
A todos les alta la pa# invariable de Tu soberana contemplaci"n, la tranquila visi"n
de Tu eternidad inmutable.
3 con la ininita gratitud del ser individual a quien has concedido esta gracia
insigne, Te imploro, Señor, para que, al amparo de la tormenta actual, en el seno de esta
e-trema conusi"n, se realice el milagro! y para que Tu ley de suprema Serenidad y de
invariable y pura (u# se haga perceptible a todos y gobierne la Tierra, en la humanidad al
in despierta a Tu consciencia.
4h, dulce $aestro, has escuchado la plegaria y responder's a la llamada.
8 de O*0)!re de 1914
(a alegr%a contenida en la actividad est' compensada y equilibrada por la alegr%a,
qui#'s mayor todav%a, contenida en el retiro de toda actividad! cuando los dos estados
B=
alternan en el ser o son incluso simult'neamente conscientes, la elicidad es completa,
porque Tu plenitud, Señor, se reali#a.
4h, divino $aestro, me has concedido la ininitud de las divinas contemplaciones,
la serenidad perecta de Tu &ternidad, y a través de la identiicaci"n con nuestra divina
$adre, la Todo6*eali#adora, has permitido que participe en su soberano poder de ser
consciente y de actuar...
8&n la todopoderosa elicidad de Tu ininitud, Te saludo9
10 de O*0)!re de 1914
Que se haga la orenda del ser, constantemente renovada y cada ve# m's integral, a
la Suprema *ealidad, ;mpensable, ;normulable, pero que, en el tiempo, se e-presa
eternamente en una maniestaci"n cada ve# m's completa y perecta. 4h, T), a quien no
puedo dar nombre y de quien percibo la voluntad en el supremo silencio y en la total
sumisi"n, déjame ser el representante de toda la Tierra, para que, unida a mi consciencia,
se dé a Ti sin reservas.
T) eres la pa# perecta y la maravillosa reali#aci"n! T) eres todo lo que el universo
es inmutablemente, uera del tiempo, y quiere ser cada ve# m's en la consciencia temporal
y espacial. T) eres todo lo que es en la ininita inmovilidad y la divina esperan#a de todo lo
que quiere ser... Señor, dispensa al mundo Tus incre%bles bienes.
8,a#, pa# sobre toda la Tierra9
11 de O*0)!re de 1914
0,or qué esta impresi"n persistente hecha de incomodidad y espera2 &l ser,
enteramente dirigido hacia Ti, vive en la beatitud de la divina comuni"n! todo es tranquilo,
sereno, uerte, soberanamente apacible! en los hori#ontes ensanchados todo es lu#, y, en la
silenciosa contemplaci"n, la devoci"n se ha hecho m's intensa todav%a. 0Qué es, pues, esta
sensaci"n que se halla como injertada en el ser y que toma el aspecto de una advertencia
hecha a una consciencia insuicientemente despierta en el dominio material2
(o pregunto, Señor, y sin embargo, sé que si es necesario que cono#ca la ra#"n, me
la habr's comunicado ya y s"lo mi incapacidad me impide conocerla! o bien, que si no es
)til, ni siquiera avorable que yo sepa, en ese caso nada responder' a mi pregunta...
,ero la pa# se hace m's soberana todav%a, y, en una armon%a ininita, el ser asume
su suprema amplitud.
84h, Señor, con qué ervor Te saludo9
12 de O*0)!re de 1914
&l ser %sico e-perimentaba su pena y su surimiento, Señor. 01u'ndo se disolver'
la ignorancia2 01u'ndo cesar' el dolor2 4h, Señor, permite que cada elemento del
universo se vuelva consciente de su principio, y, sin desaparecer, se transorme! que los
velos de ceguera ego%sta que Te ocultan sean apartados, y apare#cas resplandeciente en la
maniestaci"n total. Todo ello es eternamente en Tu silencio absoluto! pero en la
consciencia integral se maniiesta a través de la progresi"n ininita.
14 de O*0)!re de 1914
4h Divina madre, T) est's con nosotros! todos los d%as me das la certe#a, y
estrechamente unidas, en una identiicaci"n que se hace cada ve# m's integral y constante,
nos dirigimos hacia el Señor del universo y hacia &so que est' m's all', en una gran
aspiraci"n hacia la nueva lu#. Toda la Tierra se encuentra en nuestros bra#os, como un niño
B@
enermo a quien es preciso curar y hacia el que se siente, a causa de su misma debilidad,
una ternura muy especial. 3, mecidas en la inmensidad de los devenires eternos, siendo
esos mismos devenires, contemplamos silenciosa y go#osamente la eternidad del Silencio
inmutable, donde todo se halla reali#ado en la 1onsciencia perecta y la &-istencia
inalterable, puerta maravillosa de todo lo desconocido que est' m's all'...
&ntonces, el velo se rasga, se descubre la Mloria ine-presable, y, enteramente
impregnadas del &splendor ineable, nos dirigimos hacia el mundo para aportarle la Huena
/ueva.
Señor, T) me has dado la elicidad ininita... 0Qué ser, que circunstancia puede
tener el poder de retir'rmela2
16 de O*0)!re de 1914
T) quieres que sea como un canal siempre abierto, cada ve# m's ancho, para que
Tus uer#as puedan derramarse en abundancia sobre el mundo... 4h Señor, 8que se haga Tu
Foluntad9
3 el ser se agranda inconmensurablemente para hacerse vasto como el universo.
17 de O*0)!re de 1914
4h, $adre divina, los obst'culos ser'n superados, los enemigos apaciguados!
dominar's toda la Tierra con Tu amor soberano, y las consciencias ser'n iluminadas con Tu
serenidad.
Tal es la promesa.
23 de O*0)!re de 1914
4h, Señor, la totalidad del ser est' preparada y Te llama para que tomes posesi"n de
Tu bien! 0de qué sirve el instrumento si el $aestro no lo quiere utili#ar2 3 sea cual sea el
modo de maniestaci"n, estar' bien! desde el m's modesto, m's oscuro, m's material, m's
limitado e-teriormente, hasta el m's vasto, m's brillante, m's poderoso, m's intelectual.
(a totalidad del ser est' preparada y espera, en un pasivo silencio, que T) quieras
maniestarte.
25 de O*0)!re de 1914
$i aspiraci"n hacia Ti, Señor, ha tomado la orma de una bella rosa, armoniosa,
bien abierta y perumada. Te la tiendo con mis dos bra#os en un gesto de orenda y Te
pido> si mi comprensi"n es limitada, ens'nchala! si mi conocimiento es oscuro, clari%calo!
si mi cora#"n est' sin ardor, abr'salo! si mi amor es mediocre, intensi%calo! si mi
sensaci"n es ignorante y ego%sta, dale la plena consciencia en la Ferdad! y el 5yo5 que as%
Te pide, Señor, no es una pequeña persona perdida entre miles m's, sino la Tierra entera
que aspira hacia Ti, en un impulso lleno de ervor.
3, en el silencio perecto de la contemplaci"n, todo se e-pande hasta el ininito! y,
en la pa# perecta del silencio, apareces en la gloria resplandeciente de Tu lu#.
3 de No3$e2!re de 1914
Desde hace largo tiempo, Señor, la pluma se hab%a vuelto silenciosa... Sin embargo,
me has dado horas de inolvidable iluminaci"n, horas en que la uni"n entre la 1onsciencia
m's divina y la m's material era perecta! horas en que la identiicaci"n del ser individual
con la $adre universal y de la $adre universal 1ontigo era tan completa, que la
consciencia individual percib%a simult'neamente su e-istencia propia, la vida de la
BA
totalidad del universo y Tu eternidad al margen de todo cambio. (a beatitud estaba en su
plenitud, en una pa# ineable e ininita, la consciencia era luminosa e inconmensurable,
completa y, sin embargo, )nica, la e-istencia todopoderosa, soberana de la muerte. 3 esto
no es ya un estado ugitivo, alcan#ando tras una larga concentraci"n, desvanecido tan
pronto nace! es un estado que puede durar largas horas llenas de eternidad, instant'neas e
interminables al mismo tiempo! un estado que se produce a voluntad, es decir, que es
permanente, y con el que la consciencia m's e-terior toma contacto, en cuanto una
circunstancia se lo permite, en cuanto no se halla ya ocupada en una labor intelectual o
material determinada. &n todo trabajo hay, constantemente, la percepci"n de Tu invariable
presencia, bajo Tu doble orma de /o6Ser y de Ser, pero est' como detr's de un ligero
velo, que teje la concentraci"n indispensable sobre el trabajo reali#ado! mientras que en las
horas de soledad, el ser se encuentra inmediatamente envuelto por una atm"sera
maravillosamente poderosa, l%mpida, sosegada, divina! se sumerge en ella, y entonces
reaparece la vida espléndida en toda su amplitud, su complejidad, su sublimidad! el cuerpo
%sico es glorioso, ligero, vigoroso, enérgico! la mente es soberbiamente activa en su
tranquila lucide#, dirigiendo y transmitiendo las uer#as de Tu divina Foluntad! y todo el
ser e-ulta en una beatitud sin l%mites, en un amor sin barreras, en un poder soberano, en un
conocimiento perecto, en una consciencia ininita... T) y T) solo eres quien vive hasta en
el menor 'tomo de la misma sustancia corporal.
As%, los undamentos s"lidos de Tu obra terrestre se preparan, los cimientos del
inmenso ediicio se construyen! en todos los rincones del mundo se ha colocado una de Tus
divinas piedras, mediante el poder del pensamiento consciente y ormador! y, en el
momento de las reali#aciones, la Tierra, as% preparada, estar' dispuesta a recibir el templo
sublime de Tu nueva y m's completa maniestaci"n.
8 de No3$e2!re de 1914
,ara la plenitud de la (u#, Te invocamos, Señor> ha# que despierte en nosotros el
poder de e-presi"n...
Todo el ser est' mudo como una cripta desierta! pero, en el seno del silencio y de la
sombra, arde la l'mpara que no se e-tingue jam's, el uego de la ardiente aspiraci"n>
conocerte y vivirte integralmente.
(as noches siguen a los d%as, las auroras se suceden incansablemente! pero siempre
se al#a la llama perumada, que ning)n viento de tempestad puede hacer vacilar. Asciende
cada ve# m's! un d%a alcan#a la b"veda cerrada a)n, el )ltimo obst'culo que se opone a la
uni"n. 3 la llama es tan pura, tan recta y tan iera que el obst'culo se disuelve de
inmediato...
&ntonces apareces en todo Tu esplendor, en el deslumbramiento de Tu gloria
ininita! la llama, a Tu contacto, se convierte en columna de lu# que desvanece las sombras
para siempre.
83 el Ferbo, revelador supremo, brota9
9 de No3$e2!re de 1914
Señor, aspiramos a la consciencia perecta...
Todo el ser se une como un ramo bien ligado, hecho de lores diversas, pero todas
armoni#adas. (a voluntad ue la mano que uni" las lores y el la#o que lig" el ramo, y es
ella quien Te lo tiende ahora a modo de orenda embalsamada. &st' tendido hacia Ti
incansablemente, sin un desallecimiento.
BB
10 de No3$e2!re de 1914
Señor, Tu ,resencia se airma en m% como una roca inquebrantable y todo el ser
e-ulta por pertenecerte sin la menor reserva, en una sumisi"n general y completa.
4h, 1onsciencia inm"vil y serena, T) velas en los conines del mundo como una
esinge de eternidad. 3, sin embargo, a algunos les entregas Tu secreto.
,ueden convertirse en Tu querer soberano, que escoge sin preerir, ejecuta sin
desear.
15 de No3$e2!re de 1914
(a )nica cosa importante es la meta a alcan#ar! el camino importa poco, y, a
menudo, es preerible no conocerlo de antemano. ,ero lo que es preciso saber es si
verdaderamente ha llegado el momento de la acci"n divina sobre la Tierra, y si la obra
concebida en las proundidades podr' reali#arse.
De eso, Señor, nos has dado la certe#a, una certe#a que ha sido acompañada de la
m's poderosa promesa que la /aturale#a, que la 1onsciencia universal pueda hacer... As%,
tenemos la certe#a de que lo que debe hacerse se har', y de que nuestras individualidades
actuales est'n llamadas en realidad a colaborar en esta gloriosa victoria, en esta
maniestaci"n nueva. 0Qué m's hemos de saber2 /ada. 0Acaso no debemos asistir con la
mayor conian#a al combate ormidable, a la avalancha de las uer#as adversas, que, sin
saberlo, sirven en deinitiva a la reali#aci"n de Tu plan2 7ar%amos mal en inquietarnos,
porque no se nos haya concedido el saber de qué modo ello sirve a Tu plan, y a través de
qué medio triunar's sobre todas las resistencias! porque Tu triuno es tan perecto, que
cada obst'culo, cada mala voluntad, cada odio dirigido contra Ti es una promesa de
victoria m's vasta, m's completa todav%a.
,or la suma de las resistencias se puede calibrar la e-tensi"n que quieres dar a la
acci"n de lo que, de entre Tus uer#as puras, viene a maniestarse sobre la Tierra. (o que se
opone es justamente aquello sobre lo que esas uer#as tienen la misi"n de actuar! el m's
sombr%o odio es el que debe ser tocado y transormado en pa# luminosa.
Si la individualidad humana que has escogido como Tu centro de acci"n y Tu
intermediaria encuentra pocos obst'culos, pocas incomprensiones y pocos odios, es que le
has coniado una misi"n limitada y poco intensa. Actuar' en el estrecho c%rculo de las
buenas voluntades ya preparadas, y no sobre la masa de la sustancia terrestre ca"tica y
conusa.
4h, divino $aestro, ha# que este conocimiento que me has dado sea compartido
por todos nosotros, a in de que la pa# de la convicci"n reine en nuestros cora#ones! y que
podamos, en la calma de Tu soberana certidumbre, hacer rente con la cabe#a alta a todo
cuanto, atra%do inconscientemente hacia la transiguraci"n, se precipita hacia una ciega
ignorancia, creyendo poder destruir el Amor Transigurador.
16 de No3$e2!re de 1914
&res como el viento que, sobre el mar, empuja la barca hacia la orilla, en tanto no
esté cargada con todos los bienes necesarios para reali#ar la larga traves%a. /o quieres que
nos entreguemos a la ligera> Tus servidores deben estar preparados para toda eventualidad,
deben ser capaces de responder a todas las demandas, de satisacer todas las necesidades.
17 de No3$e2!re de 1914
Ay, sublime $adre, cu'nta debe ser Tu paciencia9 1ada ve# que Tu voluntad
consciente intenta maniestarse para endere#ar los errores, apresurar la marcha insegura del
BC
individuo e-traviado por su propia ilusi"n de conocimiento, tra#ar el sendero seguro y
suministrarle la uer#a de caminar por él sin trope#ar, casi siempre Te recha#a como una
astidiosa y clarividente consejera. ,retende amarte te"ricamente, con un amor vago e
inconsistente! pero su mente orgullosa Te retira su conian#a y 8preiere equivocarse en la
soledad antes que avan#ar guiada por Tu ley9
3 T) respondes, siempre sonriente en Tu incansable benevolencia> 5&sta acultad
intelectual, que hace al hombre orgulloso y le induce al error, es la misma que puede
también, una ve# clariicada y puriicada, conducirle m's lejos, m's alto que la naturale#a
universal, a la comuni"n directa y consciente con el Señor de todos, (o que est' m's all'
de toda maniestaci"n. &sta inteligencia divisora que le permite separarse de $i, le permite
también escalar r'pidamente las alturas a alcan#ar, sin que su marcha sea encadenada y
retardada por la totalidad del universo que, en su inmensidad y en su complejidad, no
puede reali#ar un ascenso tan r'pido5.
4h, Divina $adre, Tu palabra siempre reconorta y bendice, apacigua e ilumina! y
Tu mano generosa levanta un tro#o del velo que esconde el conocimiento ininito.
Qué tranquilo, noble y puro es el esplendor de Tu contemplaci"n perecta.
20 de No3$e2!re de 1914
4h, quisiera, Señor, estar siempre ante Ti, como una p'gina en blanco, a in de que
Tu voluntad se inscribiera en m% sin diicultad y sin me#cla.
&l recuerdo mismo de las e-periencias pasadas debe ser a veces barrido del
pensamiento, con el in de no obstaculi#ar este trabajo de perpetua reconstrucci"n, )nico
en el mundo relativo, que permite Tu perecta maniestaci"n.
A menudo, nos aerramos a lo que ue, temiendo perder el resultado de una preciosa
e-periencia, temiendo abandonar una vasta y elevada consciencia y volver a caer en un
estado inerior.
Sin embargo, 0qué puede temer el que est' 1ontigo2 0/o puede, acaso, marchar
con el alma abierta, con la rente iluminada, por el camino que T) le tra#as, sea cual sea,
aunque ese camino sea totalmente incomprensible para su ra#"n limitada2
4h, Señor, rompe los viejos cuadros del pensamiento, abole las e-periencias
pasadas, disuelve la s%ntesis consciente si lo ju#gas necesario, para que se realice cada ve#
mejor Tu obra, para que se pereccione Tu servicio sobre la Tierra.
21 de No3$e2!re de 1914
Señor, me has dado Tu ,oder, para que Tu ,a# y Tu Mo#o reinen sobre el mundo.
3 este ser no es ya m's que un abra#o de pa# que envuelve toda la Tierra, un
océano de go#o rompiendo sobre todo.
4, t), que est's lleno de odio, el rencor ser' borrado de tu cora#"n, como el mar
borra lo impreso sobre la arena.
4h, vosotros, que os aliment'is de vengan#a, la pa# entrar' en vuestros cora#ones,
como entra en el alma del niño que mece su madre.
,orque la divina $adre universal ha vuelto su mirada hacia la Tierra y la ha
bendecido.
4 de D$*$e2!re de 1914
BD
Después de largos d%as de silencio, enteramente ocupados por el trabajo e-terior, se
me ha concedido al in el poder tomar de nuevo estas p'ginas y continuar 1ontigo, Señor,
esta conversaci"n que me es tan dulce...
,ero T) has roto todos mis h'bitos, porque quieres prepararme para la liberaci"n de
toda orma mental. 1iertas ormas mentales, m's particularmente poderosas o adaptadas al
temperamento, son gu%as seguros hacia las e-periencias soberanas. ,ero una ve# hechas las
e-periencias, quieres que estén, en s% mismas, libres de la esclavitud de cualquier orma
mental, por alta o pura que sea, a in de poder e-presarse en la orma nueva m's verdadera,
es decir, la m's acorde con la e-periencia.
As%, has roto todas mis ormas de pensamiento, y me he encontrado ante Ti
desprovista de toda construcci"n mental, tan ignorante sobre este punto como el niño que
acaba de nacer! y en la oscuridad de esta nada se encuentra, adem's, la pa# soberana de
algo que no se e-presa ya en palabras, pero que es. 3 espero, sin impaciencia y sin temor,
que T) mismo reconstruyas, desde el seno de las proundidades insondables, la orma
intelectual que Te pare#ca m's apropiada para maniestarte en este instrumento hecho de
sumisi"n y de ardiente e.
Ante esta inmensa noche llena de promesas, me siento, m's que jam's me haya
sentido, libre y vasta, ininitamente...
3, en una suprema beatitud, Te doy gracias, Señor, por el maravilloso avor que me
has concedido> 8el de hallarme ante Ti como un niño que acaba de nacer9
10 de D$*$e2!re de 1914
&scucha, Señor, Q en el silencio del proundo recogimiento, mi plegaria asciende,
ardiente, hacia Ti.
0/o es, acaso, una gran locura identiicarse con una orma de pensamiento, con una
construcci"n mental, por vasta y poderosa que sea, hasta el punto de hacer de ella el centro
vital de nuestro ser, de nuestra e-periencia y de nuestra actividad2 (a verdad e-iste
eternamente al margen de todo lo que podamos pensar o decir de ella. &sor#arse por
encontrar la e-presi"n m's acorde, la mejor adaptada a esta verdad, es ciertamente una
obra )til, indispensable incluso, para la integridad de su propio desarrollo y del de la
humanidad entera! pero es preciso siempre sentirse libre en relaci"n a esta e-presi"n, situar
nuestro centro de consciencia por encima de ella, en la realidad que, pese a la grande#a, a
la perecci"n de una "rmula mental, escapar' a toda "rmula. &l mundo no es lo que
pensamos de él. (a importancia de la idea que nos hacemos de él reside en las
consecuencias que tiene para nuestra actitud con respecto a la acci"n! y esta actitud puede
depender de una inspiraci"n mucho m's prounda, m's verdadera, m's inmutable, que la
que proviene de una construcci"n mental, por poderosa que sea. Sentir en s% mismo la
voluntad de traducir para los hombres la Ferdad eterna en una orma m's completa, m's
elevada y m's precisa que todas las que la han precedido, est' bien! pero a condici"n de no
identiicar nuestro 5yo5 con esta obra, hasta el punto de ser su esclavo y perder, rente a
ella, toda independencia y control de s%. &s una actividad y nada m's, sea cual sea su
importancia desde el punto de vista terrestre! pero es preciso no olvidar que es relativa,
como todas las actividades, y que no debemos dejar que inquiete nuestra pa# prounda y
esa calma inmutable, que es la )nica que permite a las uer#as divinas maniestarse a través
nuestro sin deormaci"n.
4h, Señor, mi plegaria no se ormula, pero T) la oyes.
12 de D$*$e2!re de 1914
BE
&s preciso, a cada instante, saber perderlo todo para ganarlo todo! despojarse del
pasado como de un cuerpo muerto para renacer a una plenitud mayor... As% se e-presa la
constante aspiraci"n del ser interior que, dirigido hacia Ti, quiere relejarte como en un
espejo cada ve# m's puro! y Tu inmutable Heatitud se traduce en él mediante una uer#a
propulsiva de progreso, de una intensidad incomparable! y esta uer#a se transorma en el
ser m's e-terior en una voluntad tranquila y segura, que ning)n obst'culo podr%a vencer.
84h, divino $aestro, con qué ardiente amor soy Tu servidor9 1on qué pura,
inm"vil, ininita alegr%a soy T) mismo en todo lo que se halla m's all' de toda e-istencia
con orma.
3 las dos consciencias se unen en una plenitud sin igual.
15 de D$*$e2!re de 1914
Señor, me has dado la pa# en la uer#a, la serenidad en la acci"n y la elicidad
inmutable en el seno de todas las circunstancias.
22 de D$*$e2!re de 1914
Te imploro, Señor, por la Ferdad.
Fuelve a poner en actividad esta mente que ha enmudecido para someterse a Ti,
dale el conocimiento de Tu voluntad.
+ue acogedora y permiti" tomar orma en ella a todas las posibilidades! entonces,
para hacer cesar el conlicto de sus tendencias contrarias, impidi" el paso a esos visitantes
inoportunos, diciendo> 5/o tengo necesidad de vivir de orma activa, de saber cu'l es Tu
voluntad, Señor, en tanto deje pasar, sin deormar, el rayo de Tu lu# eterna5. As% se hi#o, y
la voluntad se torn" sumisa, recta, precisa y uerte. ,ero, ahora, quieres que la mente sepa,
y le has dicho> 5Despiértate y toma consciencia de la Ferdad5. (a mente ha respondido con
alegr%a, y ahora se vuelve hacia el sol resplandeciente de la soberana Ferdad, invoc'ndolo
para maniestarlo.
Quieres hacer que, una tras otra, caigan todas las barreras, y que el ser tome la
amplitud integral de todas sus posibilidades de maniestaci"n.
Que todos los deseos terrestres se re)nan en m%, Señor, a in de que puedas
considerarlos y Tu voluntad pueda aplicarse de modo preciso, neto, deinitivo, tanto en el
menor detalle, como en el conjunto.
As%, la llegada de los d%as esperados ser' acelerada...
Todo el ser e-ulta de un go#o intenso y de una plenitud sin igual.
N
CG