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78 ROSARIO EXPRESS > NOVIEMBRE DE 2013

DEBATES
L
as palabras “nacer” y “naturale-
za” tienen la misma etimología,
y sin embargo el parto es cada
vez más intervenido por la me-
dicina sin respetar los tiempos
naturales. Año a año, la propor-
ción de partos por cesárea aumenta, su-
perando la sugerencia del 10% en casos
excepcionales, del que habla la Organiza-
ción Mundial de la Salud. En Rosario, es-
pecialmente en los efectores privados, de
un 50% a un 70% de los partos se realizan
por medio de intervenciones quirúrgicas.
El parto respetado es un derecho es-
tablecido en la ley 25.929 que dice, entre
otros puntos, que se debe respetar la evo-
lución normal o natural de un trabajo de
parto. “No hay que tratar de intervenir o
medicalizar un hecho absolutamente bio-
lógico si no existe una verdadera causa
que lo justifque”, afrma Daniel Crosta,
director de la Maternidad Martin. Explica
que esto se sabe, pero no siempre se hace,
y relaciona las causas con temores que ma-
nifestan tanto los médicos como las em-
barazadas.
Al parecer, los tiempos fsiológicos de
un parto son muy diferentes a los tiempos
que se manejan en una institución médica
o a nivel cultural, donde prima la ansiedad.
El sistema falla, y desde las maternidades
públicas se alerta para detener el fenóme-
no intervencionista, haciendo hincapié en
el acompañamiento y aceptando los cada
vez más frecuentes “planes de parto” que
llegan a las maternidades en forma de do-
cumento escrito, con el propósito de que
se respeten los deseos de elegir de las ma-
dres y sus parejas.
Gustavo Baccifava, jefe de obstetricia
de la maternidad del Hospital Roque Saenz
Peña, asegura que hay que iniciar acciones
de forma urgente para revertir el modelo
asistencial tecnocrático actual y optimizar
la calidad de atención de madres y bebés:
“Se requiere de una revisión profunda de
las prácticas obstétricas actuales basadas
Por Julia Uccello
Fotos Sebastián Granata
Por un parto
más “humano”
“Nos hemos olvidado de preguntarnos cuáles son las necesidades
básicas de una mujer durante el trabajo de parto. Hemos tomado el
camino equivocado. Lo mejor en este caso es regresar al principio y
comenzar otro camino”.
MICHEL ODENT (OBSTETRA ESPECIALISTA EN INVESTIGACIÓN PRE Y PERINATAL).
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-muchas veces- no en pruebas científcas,
sino en viejas tradiciones hospitalarias y
en sistemas de creencias”, opinó.
Las cifras a nivel mundial dictan que
las maternidades con menor intervención
presentan menor índice de morbimorta-
lidad perinatal; entonces, la revisión de
los sistemas sanatoriales se impone. En la
Maternidad Martin no hay una visión op-
timista para el futuro próximo: “Llegar a
un cambio llevará mucho tiempo, porque
no hay que convencer sólo a un actor, sino
a todos los involucrados. Hay que conven-
cer a los médicos de volver al parto natural
para evitar un montón de complicaciones,
pero también convencer a las propias mu-
jeres de que la cuestión natural es mucho
mejor para ellas y para sus bebés”, asegura
Crosta.
EL PODER DEL OBSTETRA
Desde hace muchos años se ha ido
confgurando un paradigma del parto, en
donde el poder se ha desplazado absoluta-
mente hacia el médico, entregándoles una
responsabilidad muy grande. La mujer ha
perdido autonomía en el acontecimiento
vital, porque ya olvidó cómo es un parto
normal sin intervención, y la persiguen
temores insalvables que
juegan como enemigos en
la llegada del nacimiento.
Gustavo Baccifava expli-
ca a Rosario Express esta
tendencia, haciendo un
llamado a la toma de con-
ciencia para cambiar el
modelo actual.
- ¿Cómo explica el poder
actual del médico obstetra?
- Hace aproximada-
mente 200 años, la mujer
en parto se trasladó de los
hogares a parir a las ins-
tituciones de salud. Con
el transcurso del tiempo,
un acontecimiento feme-
nino, íntimo y familiar,
se convirtió en un procedimiento médico-
quirúrgico. Intervenciones médicas que
eran excepcionales se transformaron en
rutinarias, con consecuentes efectos ad-
versos tanto en la madre como en el bebé
(O.M.S ,1998). Se ha despojado a la mu-
jer del control de su propio parto. Hay que
restituirle el protagonismo, ya que es ella
la que posee la sabiduría innata para parir.
El equipo de salud debe ser respetuoso del
proceso fsiológico y limitarse a intervenir
activamente en aquellos pocos casos de
nacimientos complicados. Se trata de rela-
ciones de poder, donde el sistema médico
consolida su autoridad provocándole mie-
do al parto a la mujer embarazada.
- ¿De qué tratan los llamados “planes de
parto”?
- Son un resguardo frente al escena-
rio descripto. La embarazada y su pareja
presentan el denominado “Plan de Parto
y Nacimiento”, donde expresan sus pre-
ferencias, necesidades, deseos y expecta-
tivas respecto del proceso. Procedente del
mundo anglosajón, esta fórmula permite a
la mujer y su acompañante tomarse todo
el tiempo que necesite y consultar fuentes
para poder formarse una opinión y expre-
sar sus preferencias en relación a la aten-
ción que desean recibir. Así se evita tener
que hacerlo durante el parto, momento
emocional y físico centrado en el proceso
vivencial. Garantiza la comprensión del
proceso y la participación activa de las
mujeres, además de facilitar la relación y
la tarea del equipo profesional. Suelen en-
viarse a los hospitales o clínicas en forma
de carta. Lo importante es que las decisio-
nes libres e informadas de las usuarias de
los servicios han de respetarse indepen-
encontrarse en franco trabajo de parto,
produciéndose un efecto en cascada, con
mayor cantidad de intervenciones médicas
y efectos adversos (O.M.S). Por eso la so-
ciedad, incluido el equipo de salud, deben
comprender la importancia de respetar los
“tiempos biológicos” del proceso de parto.
- ¿Puede afrmar que la mayoría de los obs-
tetras no tienen noción de lo que es un parto es-
pontáneo sin intervenciones?
- Los médicos en su mayoría no tie-
nen experiencia en haber asistido partos
no intervenidos; los partos institucionales
son muy diferentes a los partos fsiológi-
cos.
- ¿Cuáles son los pasos que se siguen de
rutina cuando una embarazada queda internada
para tener su bebé?
- Hay un primer mensaje simbólico:
es común que la mujer sea “ingresada”
en silla de ruedas o camilla al hospital; el
mensaje es: “usted es incapacitada física-
mente”. Luego se le coloca una bata hospi-
talaria (uniforme): “Ud. es igual al resto”,
se le acuesta en una cama y se la une al
suero, “cordón umbilical” de la institución.
En general, se le prohíbe ingerir líquidos.
Además, no se le permite elegir libremen-
te la posición en el proceso de parto. Muy
frecuentemente se le gotea oxi-
tocina, una hormona sintética,
y se le practica rotura de bolsa.
Ante esta cascada de inter-
venciones y prohibiciones, la
mujer experimenta más dolor
que el provocado por las con-
tracciones naturales, por lo que
lógicamente solicita “a gritos”
anestesia; se le practica habi-
tualmente anestesia peridural,
procedimiento que requiere en
general, mayor uso de oxitoci-
na sintética y mayor posibili-
dad de efectos adversos en el
bebé (por hipotensión arterial
materna y otras causas), y de
parto instrumentado.
- Entonces existe una clara re-
lación entre la inducción al parto y la cesárea…
- Sí. Todo proceso fsiológico que se
interfere innecesariamente, se difculta,
se entorpece y complica.
- ¿Por qué hay médicos que practican tan-
tas cesáreas? ¿Cuáles son las consecuencias
negativas que éstas acarrean?
- La cesárea es cómoda y práctica
para el médico. En las últimas décadas, el
sistema ha ido instalando en la sociedad la
idea de que la mejor y más segura forma
Por un parto
más “humano”
dientemente de la forma y título que le
demos.
- ¿Por qué habitualmente se induce el parto
sin esperar los tiempos naturales?
- Considero que se trata de un pro-
blema cultural y social. Se vive de mane-
ra vertiginosa, con ansiedad, y la mujer
embarazada con su pareja no son ajenas a
esto. Se observa frecuentemente que ante
una consulta a las unidades obstétricas se
“interna” precozmente a la mujer, aun sin
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de nacer es por medio de operación cesá-
rea. Producto de ello es que actualmente
muchas mujeres y sus parejas solicitan ce-
sárea “a la carta”. “Doctor o doctora: deseo
programar la cesárea para tal o cual día”.
La cesárea es una operación de cirugía ma-
yor que entraña de 5 a 10 veces más riesgos
de complicaciones maternas y 2 a 4 veces
más posibilidades de muerte materna que
por parto vaginal. La operación cesárea es
un recurso maravilloso; pero mal utilizada
daña la salud.
- ¿Qué acciones se necesitan para empezar
a plantear un cambio?
- Es necesario e imprescindible que la
comunidad tome conciencia de la realidad
actual y sea protagonista principal de di-
cho cambio. Si las mujeres supieran de la
inmensa fuerza que habita en ellas, cam-
biarían el escenario del nacimiento.
MÁS Y MÁS CESÁREAS
De acuerdo a la información brinda-
da por los entrevistados, el incremento de
las cesáreas comenzó a notarse desde hace
más de una década, cuando el trabajo mé-
dico empezó a verse muy infuenciado por
los juicios por mala praxis. Aumentó el
temor en la conciencia del médico, que lo
traslada consciente o inconscientemente a
las pacientes, al pensar que la cesárea era
una solución para resolver difcultades en
el parto.
Lo cierto es que la intervención qui-
rúrgica es más frecuente que el parto na-
tural en la salud privada, y según Crosta,
está íntimamente ligada a los tiempos del
profesional: “Es más fácil para el médico
programar una cesárea, sabiendo qué día
y a qué hora va a nacer ese bebé, y no tener
que esperar que se desencadene en forma
natural un trabajo de parto, algo que pue-
de tocar en cualquier momento y tardar
muchas horas. En la parte pública eso no
sucede, porque nosotros trabajamos con
planteles de médicos que están de guardia.
Vos venís a esta institución a tener tu par-
to y te va a atender la guardia que corres-
ponda a ese día”.
PARTO SIN AMOR
“El modelo asistencial vigente le ha
robado el componente espiritual y emo-
cional al nacimiento”, dice Baccifava. Con
el correr de los años, hay mayores índices
de inducción del parto, donde se utiliza la
oxitocina sintética (una hormona que la
mujer libera de forma natural), provocan-
do las contracciones que actúan sobre el
Daniel Crosta, director
de la Maternidad Martin.
Gustavo Baccifava, jefe de
obstetricia de la maternidad
del Hospital Roque Sáenz Peña.
músculo del útero y desencadena el traba-
jo de parto.
Cuenta Crosta que con la droga sin-
tética se intenta provocar en pocas horas
lo que a veces, en forma natural, lleva días
de evolución. “Por eso, cuando uno decide
una inducción, tiene un alto porcentaje de
fracaso y termina en cesárea. La decisión
de acelerar los tiempos se debería aplicar a
ciertas patologías (diabetes, o presión alta
por ejemplo) para evitar posibles compli-
caciones, pero se aplica en pacientes con
fecha probable de parto”. Además, existen
muchas pacientes que solicitan la realiza-
ción de una cesárea electiva por el temor
al parto: “En esto juegan un montón de
cuestiones subjetivas que tienen que ver
con que de chiquitas a las mujeres se les
va inculcando ese temor del sufrimiento al
parto, al dolor. Frases como “vas a ver lo
que es un parto” confguran esta cuestión
social y cultural que hace que muchas mu-
jeres lo soliciten”, explicó Crosta.
La oxitocina liberada de forma na-
tural causa las contracciones del útero y
ayuda al desarrollo natural del instinto de
protección y del cuidado del bebé después
de su nacimiento. La liberación de esta
hormona requiere de ciertas condiciones
de intimidad que la mujer persigue en un
momento tan particular. La asistencia en
instituciones dista mucho de poder lograr
el respeto de esa necesidad, cuando, por
ejemplo, se usan luces fuertes, no se logra
silencio, se coloca a la mujer en posición
de camilla o se le pregunta por cuestiones
del orden de lo burocrático, por la obra
social, o el minuto de la última contrac-
ción, corriéndola del eje de su escenario.
En suma, lo que perturba malogra la libe-
ración de la hormona, interrumpiendo el
curso natural del trabajo de parto y deri-
vando en el uso de la hormona sintética.
El parto respetado propone un punto
intermedio entre la necesidad de la mujer
actual de ser asistida y monitoreada por
equipo profesional, y el acompañamien-
to de la cuestión natural de la que somos
parte. Hay un reclamo insatisfecho que se-
guirá sonando si no se atienden las necesi-
dades relacionadas con ese íntimo estado
emocional. Hoy, con toda la tecnología
uno puede evitar una complicación, pero
los entrevistados hacen visible la diferen-
cia: “No debemos intervenir en todos lo
partos, sino estar preparados para detec-
tar aquellos en los cuales haya una compli-
cación o una patología que pueda afectar
la salud de la madre o el niño”, concluyó
Crosta.
15.000
nacimientos/año
se contabilizan en Rosario
4.750
partos/año
en la Maternidad Martin
1.800
partos/año en la Maternidad
del Roque Saenz Peña
25%
por cesárea en maternidades públicas
50% a 70%
de cesáreas en maternidades privadas