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UNIDAD Nº 1: EL DERECHO. Derecho Constitucional. Normas que rigen la
actividad Humana. El Derecho y La Moral Jurídica. El Derecho Natural y la Costumbre.
El Derecho Positivo y su División. La Jurisprudencia. Estructura Legal Argentina:
Constitución Nacional y Sus reformas. Organización Administrativa: Nación, Provincia,
Municipios. Las Entidades Autarquicas. Diferencias: entre Soberanía, Autonomía y
Autarquía.-

INTRODUCCION
Toda nuestra convivencia social se sustenta en normas. Las relaciones que se establecen
entre personas son reguladas por distintas normas. Ellas definen y determinan los
derechos, deberes y permiten al individuo saber como actuar correctamente.
Podríamos definir el concepto de norma como toda regla de carácter obligatorio que
manda, permite o prohíbe una determinada conducta o comportamiento al interior del
grupo social a la cual se pertenece.
En nuestra vida cotidiana nos encontramos con diversas situaciones que nos contactan
con el Derecho, simples acciones como subirse a una micro generan consecuencias
jurídicas como la obligación de pagar el pasaje y el derecho a que la micro haga su
recorrido.
El Derecho surge como una manifestación de la necesidad de establecer normas que nos
permitan convivir en forma organizada y pacifica, evitando que las personas resuelvan
los conflictos por sus propios medios.
Normas religiosas
La norma religiosa es aquella prescripción de conducta humana cuya finalidad última es
posibilitar la santidad del hombre. En otras palabras ella plantea las exigencias que el
hombre ha de cumplir para agradar a Dios (hacer su voluntad) así alcanzar la eterna
bienaventuranza


Caracteres
La finalidad de la norma religiosa es la santidad, lo que persigue el sujeto es acercarse a
Dios, logrando así la vida eterna.
El origen de la norma religiosa es la razón de Dios que las impone al hombre, tiene un
carácter heterónomo, en lo que ha su origen se refiere, estas tienen que ser conocidas,
reconocida he internalizadas. Las normas religiosas tienen un carácter unilateral puesto
que imponen deberes pero no facultan el cumplimiento de estos.
Las normas religiosas presentan un carácter marcadamente interno, puesto que a la
religión lo que le interesa es la intención con la cual el sujeto ejecuta el acto. No basta,
pues, para que se alcance la santidad que se cumpla exteriormente con ciertas
ritualidades o practicas si no que es indispensable que el individuo las acepte en
conciencia.
Las normas religiosas son incoercibles, esto es, no admiten legítimamente le aplicación
de la fuerza física en caso de incumplimiento. En efecto para que el acto tenga valor
religioso debe ser realizado libremente por el sujeto.
El tipo de sanción es interno y sobrenatural: el dolor o aflicción por haber ofendido a
Dios y, en último término, como se digo, la pérdida de la posibilidad de alcanzar la
santidad, esto es, la condenación eterna. La sanción es aplicada también, en la definitiva
por Dios.
Es importante hacer una referencia al derecho canónico, este consiste en el derecho
corporativo que regula la estructura temporal de la Iglesia Católica. Sus preceptos se
preocupan de fijar la jerarquía de la iglesia, su organización interna, la relación de ésta
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con los fieles y ellos entre sí. Las normas que integran el Derecho Canónico tienen más
bien un carácter jurídico - eclesiástico religioso.



Las normas morales: La Moral.
La moral es una noción analógica, es posible referirla a distintas realidades: la ley, las
costumbres, las personas, los actos humanos.
En sentido estricto sólo la conducta puede ser calificada de moralmente buena o mala.
Desde este punto de vista normativo se puede definir la Moral como un sistema de
normas cuya finalidad es lograr la bondad del sujeto.
Origen o fundamento del orden moral.
Es que en definitiva, la moral no tiene fundamento subjetivo, ni tampoco social sino
metafísico. Fue Aristóteles quien precisó que lo que especifica un
Acto es su fin propio (haber ingerido líquido; comer, dibujar, trazar rasgos simbólicos).
El acto es moralmente bueno si su fin lo es y éste puede ser calificado de tal si se
conforma a la naturaleza de las cosas.-
Para la concepción aristotélica la naturaleza del hombre consiste en ser un “animal
racional”.-
Conocimiento de la moral.
El conocimiento de las normas morales, según Aristóteles y Santo Tomás siguen el
orden del conocimiento de las inclinaciones o tendencias naturales del hombre, de la
tendencia social innata en el hombre se colige que el engaño, fraude o mentira es
inmoral porque impide la vida social.
Para Kant, tal conocimiento se confunde con el de la buena intención de la voluntad.-
Para el empirismo lógico, finalmente, el problema carece de relevancia siendo la ética
irracional.-
Características de la norma moral.
1. Es unilateral .Prescribe un deber, pero no faculta a nadie para exigir de otro el
cumplimiento de su deber.
2. Es interior- exterior. Su campo de acción se inicia en conciencia, que es donde, por
lo demás, se inicia el acto humano. Esto no significa que la norma moral no prescriba
una conducta exterior; por el contrario, preocupándose de la intención del sujeto, exige
que ésta se manifieste en un acto concreto. En definitiva, alcanza a todo el acto humano
y a todos los actos humanos.
3. Es heterógama en su origen. La norma no es creada por la voluntad del sujeto; si así
fuera no sólo su obligatoriedad dependiese caprichosamente de cada cual sino también
su vigencia. En efecto, si yo creo la norma también podría modificarla, alterarla,
adaptarla a voluntad y; por cierto, derogarla.
4. Es autónoma como norma concreta. A nuestro juicio la autonomía viene dada en su
cumplimiento. En efecto, ella es general y es el sujeto quien de acuerdo a ella y habida
consideración de las circunstancias concretas formula un juicio ético particular o norma
particular. Por ejemplo, la norma moral prescribe categórica e incondicionalmente:
“Debe decirse siempre la verdad”. Corresponde al sujeto en su circunstancia concreta
aplicar tal norma y así concluir; por ejemplo, que si un ladrón le pregunta dónde está el
dinero sin faltar a la verdad, puede darle una respuesta evasiva y dilatoria.
5. Es incoercible. Significa que no es susceptible de ser exigible su cumplimiento por la
fuerza física. Es más, de obtenerse el cumplimiento de un deber moral mediante el uso
de la fuerza, la Moral sigue incumplida puesto que, ella persigue en última instancia la
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bondad del sujeto(su calidad de hombre bueno o virtuoso), reclama su intima y libre
voluntad.
Normas de trato social
Son prescripciones de conducta de carácter general aprobadas por el grupo social
mediante usos y costumbres. De su mismo concepto se desprende que ellas evidencien
un respeto por la tradición. Están constituidas por las normas de urbanidad, de cortesía,
de etiqueta, por tradiciones folclóricas.
Características de las normas de trato social
Son propias de la vida social.
Son normas externas; lo que importa en su cumplimiento es el acto exterior, careciendo
de relevancia el móvil de sujeto.
Son sociónomas, es decir, creadas por la misma sociedad.
Son unilaterales: regulan una conducta frente a otro, pero éste no tiene facultad para
exigir el cumplimiento de esa conducta. O sea, establecen solo deberes.
La sanción por el incumplimiento es la reprobación social, la cual es ejercida por el
grupo(en algunos casos fuerte sanción psicológica de repudio o rechazo al sujeto
infracción).
La sanción por su incumplimiento se dirige al infractor, no persigue la ejecución de la
obligación impuesta por la norma.
Son relativas y cambiantes. No tienen el mismo valor para todos los tiempos y lugares
Normas Jurídicas
Son las que regulan, garantizan y hacen posible la vida en un estado. A diferencia de los
otros sistemas normativos, las normas jurídicas tienen un carácter obligatorio y suponen
el uso de la coacción o de la fuerza para garantizar su cumplimiento por parte de todos
los miembros de la sociedad.
Características
Ser coercitivas ya que imponen su cumplimiento usando una cuota de fuerza,
estableciendo distintas sanciones para los infractores
Ser heterónomas, ya que son impuestas desde afuera. Y son obligatorias para el
individuo.
Ser temporales, porque se puede abolir, modificar o reemplazar cuando cambian



LAS PRINCIPALES DIFERENCIAS ENTRE MORAL Y DERECHO.

El Derecho regula conductas externas (aunque no todas) y la Moral sólo regula las
conductas internas.

Las normas morales implican la intencionalidad del sujeto y las normas jurídicas se
conforman con el comportamiento meramente externo.

Las normas morales imponen solamente deberes, las normas jurídicas no sólo imponen
deberes, atribuyen derechos.

Las normas morales solamente obligan aquellos que aceptan y reconocen su fuerza
vinculante y las normas jurídicas obligan con independencia total de la aceptación o
asentamiento de los destinatarios. Las normas morales tienen un carácter autónomo y
las jurídicas son de carácter heterónomo.

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Las normas morales no son exigibles por la fuerza y las normas jurídicas, en cambio,
implican siempre la posibilidad de recurrir a la coacción para lograr su cumplimiento.
(Coercibilidad y no-coercibilidad)

Las normas morales son subjetivas y unilaterales y las normas jurídicas son objetivas y
bilaterales. En relación con los puntos 2 y 3.

7) El fin que el Derecho se propone es conseguir el mantenimiento y adecuado
desarrollo de la vida social. En cambio, la Moral tiene como misión la consecución de la
perfección o plenitud vital del individuo, responde a una necesidad psicológica.







DERECHO NATURAL Y DERECHO POSITIVO

El derecho positivo es el derecho del estado que se elabora a través de los órganos
legislativos y que corresponde a una determinada sociedad y a un tiempo determinado.
La vinculación obligatoria es lo que da a este derecho su carácter vigente. Para los
juspositivistas, éste es el único derecho que existe, “El Derecho”, ya no hay más.
El derecho natural, según señalan sus defensores y promotores, es el derecho que parte
de la misma naturaleza del hombre y, en consecuencia, es siempre igual, no importando
la diversidad de países y culturas ni el transcurso del tiempo. Sin embargo, no ha habido
coincidencia de conceptos en los autores acerca de lo que debe entenderse por
“naturaleza humana”.
El griego Calicles entendía por naturaleza la salud, fuerza y vigor de unos hombres y la
debilidad de otros; resultaba, pues, totalmente natural que los fuertes y sanos se
impusieran sobre los débiles y así, el derecho natural debía ser la expresión del más
fuerte. Por su parte, Aristóteles pensaba que la naturaleza del hombre era racional y este
atributo era casi exclusivo del pueblo griego, por lo que, naturalmente, el derecho debía
traducir esta superioridad del griego sobre el bárbaro y así, el filósofo “justificaba” la
legalización de la esclavitud.
Podríamos seguir enumerando tesis, opiniones y corrientes de pensamiento y
encontraríamos pluralismo y diversidad. ¿Habrá que renunciar, por consiguiente, a todo
intento de precisar y definir el derecho natural para quedarnos con el derecho positivo
como el único existente?

GENERALIDADES DEL DERECHO
Del Derecho se ha dicho que es un conjunto de normas jurídicas que forman un sistema
hermético al punto que las soluciones hay que buscarlas en las propias normas, criterio
válido durante mucho tiempo y que, por lo demás, hay cierta cuota de certeza que ofrece
seguridad jurídica a las relaciones sociales que se desarrollan en ese lugar y tiempo.
En principio, digamos que es un conjunto de normas de carácter general, que se dictan
para regir sobre toda la sociedad o sectores preestablecidos por las necesidades de la
regulación social, que se imponen de forma obligatoria a los destinatarios, y cuyo
incumplimiento debe acarrear una sanción coactiva o la respuesta del Estado a tales
acciones. Estas normas no son resultado solamente de elementos racionales, sino que en
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la formación de las mismas inciden otros elementos, tales como intereses políticos y
socioeconómicos, de valores y exigencias sociales predominantes, en tanto condicionan
una determinada voluntad política y jurídica, que en tanto se haga dominante se hace
valer a través de las normas de Derecho. A su vez esas normas expresan esos valores,
conceptos y exigencias, y contendrán los mecanismos para propiciar la realización de
los mismos a través de las conductas permitidas, prohibidas o exigidas en las diferentes
esferas de la vida social.
La diversidad social y de esferas en que metodológica y jurídicamente se pueden
agrupar, es consecuencia del nivel de desarrollo no sólo de las relaciones, sino también
de la normativa y de las exigencias de progreso de las mismas, pero aún con esta
multiplicidad de normativas existentes, el Derecho ha de ser considerado como un todo,
como un conjunto armónico. Esa armonía interna puede producirse por la existencia de
la voluntad política y jurídica que en ellas subyace. En sociedades plurales la armonía
de la voluntad política depende de la coincidencia de intereses de los grupos político
partidistas predominantes en el legislativo y en el ejecutivo, así como de la continuidad
de los mismos en el tiempo. Cambios también se pueden producir con las variaciones de
los intereses socioeconómicos y políticos predominantes, al variar la composición
parlamentaria o del gobierno. Asimismo, en sociedades monopartidistas y con presupuesto
de la unidad sobre la base de la heterogeneidad social existente, la armonía de la
voluntad normativa es mucho más factible si bien menos democrática, lo que no quiere
decir que se logre permanentemente; la base de la armonía radica en los intereses únicos
del partido.
Doctrinalmente se defiende la existencia de unidad y coherencia; pero lo cierto es que
en la práctica lo anterior es absolutamente imposible en su aspecto formal, aún a pesar
de los intereses y valores en juego, por cuanto las disposiciones normativas se
promulgan en distintos momentos históricos, por órganos del Estado diferentes, e
incluso dominados éstos por mayorías políticas o con expresiones de voluntades
políticas muy disímiles. Igualmente no siempre hay un programa pre elaborado para
actuación normativa del Estado (programas legislativos), sino que la promulgación de
una u otra disposición depende de las necesidades o imposiciones del momento . En
tales situaciones se regulan relaciones sociales de una forma, con cierto reconocimiento
de derechos e imposiciones de deberes, con determinadas limitaciones, se establecen
mandatos de ineludible cumplimiento; y estas disposiciones pueden ser cuestionadas
por otros órganos del Estado, derogadas por los superiores, o modificadas por los
mismos productores meses o años después. Es decir, en el plano formal, haciendo un
análisis de la existencia de una diversidad de disposiciones, si encontraremos
disposiciones que regulan de manera diferente ciertas instituciones, o las prohíben, o las
admiten, o introducen variaciones en su regulación, o que también en el proceso de
modificación o derogación, se producen vacíos o lagunas, es decir, esferas o situaciones
desreguladas.
En el orden fáctico, y usando argumentos de la teoría política, las bases para la armonía
las ofrece, ciertamente, la existencia de una voluntad política predominante, y de ciertos
y determinados intereses políticos en juego que desean hacerse prevalecer como ya
antes expusimos. Y desde el punto de vista jurídico-formal, la existencia de un conjunto
de principios que en el orden técnico jurídico hacen que unas disposiciones se
subordinen a otras, que la producción normativa de un órgano prime sobre la de otros,
que unas posteriores puedan dejar sin vigor a otras anteriores, como resulta de los
principios de jerarquía normativa no por el rango formal de la norma, sino por la
jerarquía del órgano del aparato estatal que ha sido facultado para dictarla o que la ha
dictado; de prevalencia de la norma especial sobre la general; que permita que puedan
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existir leyes generales y a su lado leyes específicas para ciertas circunstancias o
instituciones y que permitan regularla de forma diferenciada, y aun así ambas tengan
valor jurídico y fuerza obligatoria.; o el principio de derogación de la norma anterior por
la posterior, por sólo citar algunos ejemplos.
Creación del Derecho
La producción del Derecho es básicamente estatal y es este otro factor que proporciona
coherencia a las disposiciones normativas vigentes. Sin ser defensora de posiciones
absolutamente normativistas, y aun cuando entre nosotros esta noción ha sido
fuertemente criticada no podemos omitir el hecho de que lo cierto es que sólo aceptando
que el Derecho es resultado exclusivo del Estado, la prevalencia de la Constitución
respecto a todo el ordenamiento jurídico dictado por los órganos competentes, la
sumisión del Estado a la ley y el principio de seguridad jurídica ciudadana serán
efectivos.
Como resultado de esta aseveración, las lagunas o vacíos normativos son un sin sentido y
el operador jurídico o el juez han de ser capaces de encontrar entre las normas la
solución del caso que tienen ante si, han de precisar dentro del conjunto armónico, del
“sistema” y adoptar la única respuesta posible al caso, como forma de conservar lo más
intacta posible la voluntad predominante.
Y si admitimos que el Derecho no es sólo norma, sino una ciencia, que en tanto
expresión de una voluntad política predominante, tiene funciones específicas en la
sociedad, él ha de garantizar el interés prevaleciente, permitiendo, mandando o
limitando, y a su vez ser cauce de lo que se desea obtener. La expresión de intereses
aporta unidad a la normativa vigente
Realización del Derecho
Para que una norma pueda ser eficaz, para que se realice, han de crearse, además, los
medios e instituciones que propicien la realización de la disposición, y de los derechos y
deberes que de tales situaciones resulten. Pero la eficacia de una norma no puede
exigirse sólo en el plano normativo, también ha de ser social, material, para que haya
correspondencia entre la norma y el hecho o situación, para que refleje la situación
existente o que desee crearse, manifestándose así la funcionalidad del Derecho. Como
resultado de lo anterior, será posible, entonces, que la norma obtenga el consenso activo
de sus destinatarios, que sea acatada y respetada conscientemente, sin requerir la presión
del aparato coercitivo del Estado.
Requisito previo de la validez normativa es la publicidad en el sentido antes expuesto.
La publicación de las normas se hace no solo para dar a conocer el nacimiento de la
disposición, el inicio de su vida jurídico formal, sino también para declarar la
posibilidad de su exigencia y obligatoriedad para el círculo de destinatarios de la
normativa. Aún más, si toda disposición normativa se dicta, por regla general, para que
tenga vida indeterminada, para que sea vigente y por tanto válida a partir de la fecha de
su publicación si ella no establece lo contrario, el acto de la publicación es vital en su
nacimiento y acción posterior.
La validez de una norma de Derecho, entonces, y de la disposición que la contiene y
expresa, es un elemento importante para la eficacia de la misma, para el logro de su
realización en la sociedad, tal y como se previó. Interesan no sólo la observación de los
principios, sino también de ciertas reglas relativas a su elaboración racional, a la
creación de instituciones para asegurar su cumplimiento, así como la finalidad que con
ellas se persigue, a saber: conservar, modificar, legitimar cambios, así como de la
observancia de principios básicos que rigen en cada ordenamiento jurídico.
Por tanto, las disposiciones normativas, de cualquier rango, han de ser resultado del
análisis previo con el objetivo de conocer los hechos, sus causas y efectos, regulaciones
posibles, sus efectos, para poder determinar cuál es la forma precisa que ha de exigirse o
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propiciarse, o de la Institución jurídica que desea regularse; del cumplimiento de ciertos
requisitos formales en su creación y de la observancia de principios técnicos jurídicos
que rigen en un ordenamiento jurídico determinado. Han de crearse, además, los medios
e instituciones que propicien el cumplimiento de la disposición, y de los derechos y
deberes que de tales situaciones resulten, tanto en el orden del condicionamiento social-
material, proveniente del régimen socioeconómico y político imperante, de los órganos
que hacen falta para su aplicación, como la normativa legal secundaria y necesaria para
instrumentar la norma de Derecho. También ha de tenerse en forma clara los objetivos o
finalidad que se persiguen con la norma, o lo que es lo mismo, para qué se quiere
regular esa relación, si existen las condiciones antes expuestas para su realización, y
entonces la validez de la norma, será no sólo manifestándose así la funcionalidad del
Derecho, sino que también lo será en el orden formal, siendo posible, entonces, que la
norma obtenga el consenso activo de sus destinatarios, su aceptación, cumplimiento y
hasta su defensa.
Nacida la norma, se ha de aplicar y de respetar no sólo por los ciudadanos, sino también
por el resto de las instituciones sociales y en particular por los órganos inferiores, los
cuales están impedidos formalmente, gracias a la vigencia del principio de legalidad, de
regular diferente o contrario, de limitar o ampliar las circunstancias en que se ha de
aplicar la normativa anterior, salvo que la propia disposición autorice su desarrollo.
En consecuencia, la eficacia del Derecho depende no sólo del proceso de formación,
aunque es muy importante, sino que depende también de las medidas adoptadas para
hacer posible la realización de lo dispuesto en la norma y del respeto que respecto a él
exista, principalmente por los órganos del Estado, y en particular de la Administración a
todos los niveles.
Por último, para que las normas emitidas por el Estado no sólo sean cumplidas ante la
amenaza latente de sanción ante su vulneración, sino que se realicen voluntariamente, el
creador de las mismas ha de tener siempre presente que el destinatario general y básico
de las normas es el dueño del poder, que mediante el acto electoral ha otorgado a otros
un mandato popular para que actúen a su nombre y, en tanto hacia él van dirigidas las
normas, han de preverse los instrumentos legales, así como las instituciones y medios
materiales que permitan hacer efectivos los derechos que las disposiciones reconocen
jurídicamente y permitan la defensa de los mismos ante posibles amenazas o
vulneraciones que la Administración o terceras personas puedan provocar. En otras
palabras: Necesidad de garantías para el ejercicio de los derechos y su salvaguarda
como vía para que se realice el Derecho, para garantizar, entre otras las relaciones
bilaterales individuo-Estado, individuo-individuo que se han regulado. Así entonces
salvaguarda del orden, defensa de los derechos y legalidad, irán de la mano.
Fuentes
La expresión "fuentes del derecho" alude a los conceptos de donde surge el contenido
del derecho vigente en un espacio y momento determinado, esto es, son los "espacios" a
los cuales se debe acudir para establecer el derecho aplicable a una situación jurídica
concreta. Son el "alma" del Derecho, son fundamentos e ideas que ayudan al Derecho a
realizar su fin.
El Derecho Occidental (en el Sistema Romano Germánico o Sistema de Derecho
continental) tiende a entender como fuentes las siguientes:
La Constitución: es la norma fundamental, escrita o no, de un Estado soberano,
establecida o aceptada para regirlo
La ley: es una norma jurídica dictada por el legislador. Es decir, un precepto establecido
por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la
justicia, y para el bien de los gobernados
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La jurisprudencia: se entiende por jurisprudencia las reiteradas interpretaciones que de las
normas jurídicas hacen los tribunales de justicia en sus resoluciones, y puede constituir
una de las Fuentes del Derecho, según el país
La costumbre: una costumbre es una práctica social arraigada, en si una repetición
continua y uniforme de un acto al que se quiere otorgar valor normativo.
El negocio jurídico: el negocio jurídico es el acto de autonomía privada de contenido
preceptivo con reconocimiento y tutela por parte del orden jurídico.
Los principios generales del Derecho: los principios generales del Derecho son los
enunciados normativos más generales que, sin haber sido integrados al ordenamiento
jurídico en virtud de procedimientos formales, se entienden formar parte de él, porque le
sirven de fundamento a otros enunciados normativos particulares o recogen de manera
abstracta el contenido de un grupo de ellos.
La doctrina: se entiende por doctrina la opinión de los juristas prestigiosos sobre una
materia concreta, aunque no es una fuente formal del Derecho.
Asimismo en el marco del Derecho internacional, el Estatuto de la Corte Internacional de
Justicia en su Artículo 38, enumera como fuentes:
Los tratados
La costumbre internacional
Los Principios generales del Derecho
Las opiniones de la doctrina y la Jurisprudencia de los Tribunales Internacionales, como
fuentes auxiliares.
Se reserva, a pedido de parte, la posibilidad de fallar "ex aequo et bono" (según lo
bueno y lo equitativo).
El sistema de fuentes aplicable a cada caso varía en función de la materia y el supuesto
de hecho concreto sobre el que aplicar una solución jurídica. Así, en España, el sistema
de fuentes para relaciones jurídicas en materia civil viene recogido en el Código Civil y
el sistema de fuentes para relaciones laborales (que, por ejemplo, incluyen los
Convenios Colectivos, como fuente de Derecho específica de las relaciones laborales)
viene recogido en el Estatuto de los Trabajadores.


LA DIVISIÓN DEL DERECHO POSITIVO
El derecho positivo es el conjunto de normas coercitivamente aplicables por la
autoridad pública. Es el que se encuentra en un Estado determinado en un momento
dado.
El Derecho positivo es creado y modificado por el hombre. Pero existen una serie de
principios rectores, superiores a la voluntad del hombre que se imponen a la
organización social. Estos principios son anteriores al hombre y comunes a toda la
sociedad. Por ejemplo, el derecho a la vida.
A ese conjunto de principios rectores se lo denomina Derecho Natural, que orienta al
positivo estableciéndole principios universales e inderogables a los cuales debe
ajustarse.
El derecho positivo es la concreción del derecho natural, es la adopción del mismo a un
momento determinado para una sociedad concreta.
En nuestra legislación el derecho natural es reconocido en el artículo 33 de la CN y en
el art. 16 del CC:
Art. 33 (CN): las declaraciones, derechos y garantías que enumera la Constitución no
serán entendidos como negación de otros derechos y garantías no enumeradas.
Art. 16(CC): si una cuestión civil no puede resolverse, ni por las palabras ni por el
espíritu de la ley, se atenderá a los principios generales del derecho.
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Ramas del derecho positivo.
Por la gran variedad y multiplicidad de normas que existen simultáneamente en un país,
es imprescindible agrupar las diversas disciplinas en lo que se llama ramas del derecho.
Estas ramas no son derechos distintos sino que integran el concepto único de derecho,
como ordenamiento jurídico de una sociedad. Las ramas son la agrupación de las
diferentes disciplinas que regula el Derecho.
Podemos distinguir las siguientes ramas del derecho:
Derecho Publico
Derecho Constitucional: Es una rama del Derecho público cuyo campo de estudio
incluye el análisis de las leyes fundamentales que definen un Estado. De esta manera, es
materia de estudio todo lo relativo a la forma de Estado, forma de gobierno, derechos
fundamentales y la regulación de los poderes públicos, como las relaciones entre los
poderes públicos y ciudadanos.
Derecho Procesal: rama del derecho publico que contiene un conjunto de reglas de
derecho destinadas a la aplicación de las normas de derecho a casos particulares y
concretos, ya sea con el fin de esclarecer una situación jurídica dudosa, con el propósito
de que los jurisdiccionales declaren existencia de una determinada obligación y, en caso
necesario ordene que se haga efectiva.
Derecho Internacional Publico: Regula la conducta de los estados los cuales para mejor
desarrollo de la comunidad mundial a creado organismos bilaterales, así como tratados
y organismos multilaterales. Los distintivos de esta disciplina jurídica es que sus normas
y todos los ordenamientos están dirigidos a regular la conducta de los estados,
relaciones y administración y conducción de los organismos internacionales, como la:
ONU.
Derecho Penal: Es el conjunto de normas que determinan los delitos, las penas que el
estado impone a los delincuentes y a las medidas de seguridad que el mismo establece
para la prevención de la criminalidad.
Derecho Administrativo: Rama del derecho público que tiene por objeto específico la
administración publica, a través del cual el estado y sus órganos auxiliares tienen a la
satisfacción de los intereses colectivos.
Derecho Privado
Son las normas que regulan las relaciones jurídicas entre personas legalmente
consideradas y encontradas en situación de igualdad, en virtud de que ninguna de ellas
actua de autoridad estatal.
Derecho Civil: Primera rama del derecho privado, constituida por un conjunto de
normas que se refieren a las relaciones jurídicas de la vida ordinaria del ser humano en
su categoría: personas. El derecho civil abarca distintos aspectos de nuestra actividad
cotidiana, como las relaciones familiares incluidos el matrimonio y su disolución; la
paternidad in patria protestad, la custodia y derechos de los conyugues e hijos, registro
civil, propiedad, el usufructo, sucesiones y testamentos; documento fundamental donde
se consigna la principal característica jurídicamente obtenida es el "acta de nacimiento".
Derecho Mercantil: Es una rama del derecho privado que regula los actos del comercio,
a los comerciantes, a las cosas mercantiles, organización y explotación de la empresa
comercial. Por comercio entendemos una actividad de carácter lucrativo, es decir que se
hace con la intención de obtener un beneficio económico mediante el intercambio
directo o indirecto de bienes, servicios entre productores y consumidores; el derecho
mercantil se define precisamente a los participantes de los actos del comercio con la
finalidad de atribuir derecho y deslindar responsabilidades.
Derecho Internacional Privado: Se compone de reglas tramítales a los individuos en sus
relaciones internacionales. También se ha definido como el derecho cuya función es
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reglamentar las relaciones privadas de los individuos en el ámbito nacional.
Consideremos 3 los aspectos que abarca el estudio del derecho internacional privado:
Conflicto de leyes entre 2 o más países, el conflicto de la jurisdicción y la nacionalidad.
Derecho Social
Conjunto de normas jurídicas que establece y se desarrollan diferentes principios y
diferentes procedimientos a favor de la sociedad integrado por individuos socialmente
débiles, para lograr su convivencia en otras clases sociales, dentro de un orden jurídico.
Derecho Del trabajo o Derecho Laboral: Es el conjunto de principios que pretende
realizar la justicia social dentro del equilibrio de las relaciones laborales de carácter
sindical e individual. Se dice que el derecho del trabajo abarca las siguientes disciplinas:
Derecho Individual del Trabajo
Prevención Social
Derecho Sindical
Administración Laboral
Derecho Procesal del Trabajo
Derecho Colectivo del Trabajo
Juntas regulan las relaciones entre patrones y sus trabajadores representados por un
sindicato y a través de un contrato colectivo del trabajo.
Derecho Agrario: Rama del derecho social que constituye el orden jurídico que regula
los problemas de la tenencia de las tierra, así como diversas formas de propiedad y la
actividad agraria.
Derecho Ecológico: Rama del derecho social constituida por un conjunto de normas
jurídicas que tratan de prevenir y proteger el medio ambiente y los recursos naturales
mediante el control de la actividad humana para lograr un uso y aprovechamiento
racional de dichos recursos. El propósito fundamental del derecho ecológico es la
prevención de la contaminación y desilusión del medio ambiente, pero también
contempla normas que establece las sanciones aplicadas a quienes no respeten las
obligaciones de cuidado y conservación del medio ambiente. Dentro de las principales
leyes vigentes relacionadas con el derecho ecológico son: Ley general del equilibrio
ecológico y protección del medio ambiente, ley de aguas nacionales.
Derecho Económico: Rama del derecho social que consiste en el conjunto de normas
jurídicas que establecen la participación del estado en la actividad económica, para
promoverla, supervisarla, controlarla, orientarla o intervenir directamente en ella
procurando brindar certeza jurídica a todos los particulares de la cadena productiva y de
consumo de un país.
Derecho Educativo: Conjunto de normas jurídicas que regulan la prestación de servicios
educativos al cargo del estado y la impartición de la educación en los términos que la
ley señala. La educación debe exaltar los valores cívicos y morales como condición para
el mejoramiento de la sociedad.

LA JURISPRUDENCIA
Se entiende por jurisprudencia a los informes dictados por los órganos jurisdiccionales
del Estado. Esto significa que para conocer el contenido completo de las normas
vigentes, hay que considerar cómo han sido aplicadas en el pasado. En otras palabras, la
jurisprudencia es el conjunto de sentencias que han resuelto casos iguales o similares de
la misma manera o en el mismo sentido.
El estudio de las variaciones de la jurisprudencia a lo largo del tiempo es la mejor
manera de conocer las evoluciones en la aplicación de las leyes, quizá con mayor
exactitud que el mero repaso de las distintas reformas del Derecho positivo que en algunos
casos no llegan a aplicarse realmente a pesar de su promulgación oficial.
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En el Derecho anglosajón es una fuente de importante magnitud, debido a que los jueces
deben fundamentar sus decisiones o sentencias judiciales mediante un estudio minucioso de
los precedentes, hechos o pruebas que incriminen al detenido sin violar o vulnerar sus
principales derechos.
En el Derecho continental, la jurisprudencia es también una fuente formal, aunque varia
sustancialmente su valor y fuerza vinculante de acuerdo a las legislaciones locales de
cada país. Es así que en algunos casos, los fallos de cierto tipo de tribunales superiores
son de aplicación obligatoria para supuestos equivalentes en tribunales inferiores; en
otros, las decisiones de instancias jurisdiccionales similares no son por lo regular
vinculantes para jueces inferiores, excepto que se den ciertas circunstancias específicas
a la hora de unificar criterios interpretativos uniformes sobre cuestiones determinadas
en materia de derecho (como en el caso de las sentencias plenarias en el derecho argentino).
Finalmente, y como alternativa más extendida en los Estados que ostentan estos
sistemas jurídicos, puede que los fallos de nivel superior, en ningún supuesto resulten
obligatorios para el resto de los tribunales, aunque sí suelen ostentar importante fuerza
dogmática a la hora de predecir futuras decisiones y establecer los fundamentos de una
petición determinada frente a los tribunales inferiores.
En todo caso, tampoco el estudio de las sentencias nos da la medida exacta de la
realidad del Derecho porque ocurre que en ocasiones y por diversas razones las
sentencias dejan de cumplirse o aplicarse.
Esto es así especialmente cuando el poder judicial entra en colisión con otros poderes del
Estado moderno como el ejecutivo y el legislativo, y aunque compromete el principio de
separación de poderes es un fenómeno que no puede desconocerse completamente al
elaborar una teoría del Derecho, a riesgo de que aparezca como totalmente separada de
la realidad jurídica y social.
La jurisprudencia se inspira en el propósito de obtener una interpretación uniforme del
derecho en los casos que la realidad presenta a los jueces.

DERECHO CONSTITUCIONAL
El Derecho constitucional es una rama del Derecho público cuyo campo de estudio
incluye el análisis de las leyes fundamentales que definen un Estado. De esta manera, es
materia de estudio todo lo relativo a la forma de Estado, forma de gobierno, derechos
fundamentales y la regulación de los poderes públicos, incluyendo tanto las relaciones entre
poderes públicos, como las relaciones entre los poderes públicos y ciudadanos.
Poder político
Clásicamente el poder se conoce como la potencialidad de hacer que un tercero haga o
realice lo que se le solicita u ordena. En ese sentido, un órgano tiene poder cuando
posee capacidad de coerción para hacer cumplir sus mandatos imperativos. El
significado actual en las democracias liberales va ligado a la existencia de una
legitimidad democrática, y a la atribución de capacidad dispositiva acorde al criterio de
oportunidad política. Así, el concepto se contrapone al poder que se atribuye a la
Administración o a los órganos judiciales, pues éstos poseen una voluntad que ha de
estar fundada en un texto legal, es decir, poseen una capacidad reglada cuyas decisiones
jamás pueden basarse en criterios de oportunidad. Este poder necesita un fuertísimo
respaldo popular y/o hallarse vinculado a grupos de presión o factores de poder.
Constitución
La Constitución es un texto de carácter jurídico-político fruto del poder constituyente que
fundamenta (según el normativismo) todo el ordenamiento, situándose en él como norma
que recoge, define y crea los poderes constituidos limitándolos al servicio de las personas.
Además, tendrá el carácter de norma suprema, de manera que prevalecerá sobre
cualquier otra que fuese posterior y contraria a ella (jerarquía constitucional). Al decir
12

de Kelsen, es la norma que da lógica a todo el sistema. El derecho común surgirá de ella
por mecanismos de derivación y aplicación.
Estructura formal
Así, la estructura formal de un texto constitucional establecida por la doctrina sería la
siguiente:
Justificación del propio poder constituyente originario
Soberanía nacional.
Poderes constituidos.
Tabla de Derechos fundamentales.(parte dogmática)
Estructura constitucional
Por otro lado, la estructura material del texto constitucional sería la siguiente:
Preámbulo
Parte dogmática (garantías individuales).
Derechos fundamentales sustantivos.
Derechos fundamentales procesales.(aunque estos deberían estar seguramente regulados
en los códigos de procedimiento civil, penal, laboral, etc; No en la carta política como
regla fundamental)
Parte orgánica.
Creación de los poderes constituidos.
Creación del poder constituido constituyente
División de poderes
En todo rigor debe decirse 'división del poder' en distintas funciones, o 'división
tripartita del poder' siendo tres las clásicas. Permite un efectivo control interno y
externo. El modelo puro proyectaba una situación de total independencia entre las tres
expresiones del poder (legislar, ejecutar lo legislado y decidir los derechos de los particulares)
Estado de derecho
Éste se crea cuando toda acción social y estatal encuentra sustento en la norma; es así que
el poder del Estado queda subordinado al orden jurídico vigente por cumplir con el
procedimiento para su creación y es eficaz cuando se aplica en la realidad con base en el
poder del estado a través de sus órganos de gobierno, creando así un ambiente de respeto
absoluto del ser humano y del orden público.
Sin embargo, no basta con que exista una autoridad pública sometida al derecho. Para estar
en presencia de un verdadero y auténtico Estado de derecho, el ordenamiento jurídico
del respectivo estado, debe reunir una serie de características que dan origen a un estado
de derecho real o material. El concepto de estado de Derecho se explica por dos
nociones: El Estado de Derecho en sentido formal y el Estado de Derecho en sentido
material.
Soberanía nacional
Es un concepto ideológico surgido de la teoría política liberal, que puede remontarse a Locke
y Montesquieu (finales del siglo XVII en Inglaterra, siglo XVIII en Francia). Hace pertenecer la
soberanía a la nación, una entidad abstracta y única, vinculada normalmente a un espacio
físico (la terra patria o patria), a la que pertenecen tanto los ciudadanos presentes tanto
como los pasados y futuros, y se define como superior a los individuos que la
componen. También consiste en la capacidad tanto jurídica como real de decidir de
manera definitiva y eficaz en todo conflicto que altere la unidad de la cooperación
social, territorial en caso necesario e incluso contra el derecho positivo y además de
imponer la decisión de todos los habitantes del territorio.
Derechos fundamentales
Los derechos o facultades básicas e inalienables que se reconocen en un ordenamiento a
los seres humanos. La teoría del derecho natural supone que deberían reconocerse a
todo hombre en cualquier ordenamiento.
13

Estabilidad constitucional
La Constitución ha de servir de marco jurídico para la justificación del poder político, y
por ello ha de gozar de cierto grado de estabilidad en su texto, soportando el paso de
sucesivos gobiernos sin necesidad de cambiar su letra. Por ello, la modificación de la
norma suprema está sometida a una gran cantidad de restricciones, destacando
especialmente el requisito de mayorías especialmente cualificadas para las votaciones
sobre su alteración.
Supremacía constitucional
Concepto procedente del antiquísimo precedente jurisprudencial 'Marbury vs Madison",
y que supone la estructuración del ordenamiento jurídico en una pirámide jerárquica en
la que la Constitución ocuparía la cúspide. Así, la supremacía supone el punto más alto
en la escala jerárquica normativa, de manera que cualquier norma posterior y contraria
que eventualmente entrase en colisión con la norma suprema provocaría la nulidad de la
norma inferior. El mayor desarrollo de este concepto se debe a la Teoría pura del Derecho
de Hans Kelsen..

Rigidez constitucional
La rigidez constitucional es un concepto, según el cual, la norma suprema ha de designar un
proceso específico para su propia modificación, diferente al procedimiento utilizado
habitualmente para la producción normativa infraconstitucional. Por el contrario, se
habla de flexibilidad constitucional cuanto más similar es el proceso de reforma al de
creación legislativa ordinaria. Los Grados de Rigidez dependen de una serie de
factores disyuntivos:
Si el órgano reformador es creado y elegido especialmente para la reforma o es uno de
los que habitualmente funcionan.
El número de instituciones políticas cuyo consentimiento debe concurrir para poder
reformar la constitución.
Las mayorías exigidas para la reforma.
La participación del pueblo, que puede ser directa (a través de un referéndum) o
indirecta (a través de elecciones para una nueva asamblea que deberá ratificar o redactar
la reforma).
Control de constitucionalidad
La Constitución posee carácter de norma suprema, y por lo tanto, su cumplimiento ha
de estar garantizado por el ordenamiento jurídico en su funcionamiento cotidiano.
Asegurar que no se viole la norma constitucional con los actos de los poderes
constituidos es el Control de Constitucionalidad
Colisión normativa
En caso de que dos normas jurídicas tuvieran un contenido incompatible entre sí, se
produce la llamada colisión normativa. El ejemplo más ampliamente utilizado para
ilustrar una colisión normativa, pasa por concebir una situación en la que una norma
ordenase la realización de un determinado comportamiento, y a la vez, otra norma
distinta prohibiera la realización de tal comportamiento.
Para resolver las colisiones entre normas, acorde al principio de coherencia del
ordenamiento jurídico, se recurre a una serie de criterios que establecen qué norma
prevalece, y qué norma se ve derogada.
Jerarquía: La jerarquía normativa supone la existencia de normas de distinto rango, de
manera que aquella que esté en un peldaño superior de la escala, destruye a la norma
inferior.
Temporalidad: En el supuesto de que dos normas de igual rango sufran una colisión
normativa, la norma posterior en el tiempo deroga a la norma anterior.
14

Especialidad: En el caso de que existan dos normas de igual rango sufriendo una
colisión, aquella norma que busque la regulación más específica de la materia prevalece
sobre la norma más general.
Prelación axiológica: debería aplicarse aquella norma que esté tutelando un derecho
superior en la escala de valores constitucional (vida superior a propiedad, v.gr.)
Campos del Derecho constitucional
El Derecho constitucional, en sentido amplio, estudia los siguientes campos:
Teoría del Poder
Teoría del Estado
Teoría de la Constitución
Teoría de los Derechos Humanos

LA CONSTITUCION NACIONAL Y SUS REFORMAS

La Constitución de la Nación Argentina, que rige actualmente a la República Argentina,
fue aprobada por una asamblea constituyente hecha en la Ciudad de Santa Fe en el año
1853. Esta Constitución ha sido reformada siete veces, siendo la última llevada a cabo en
1994.
La aprobación de la Constitución de 1853 puso fin a las guerras civiles y sentó las bases de
la Organización Nacional. Antes de esta aprobación hubo varios intentos que fueron
rechazados por diversos motivos.
El texto constitucional consta de un preámbulo y dos partes normativas:
Primera parte: Declaraciones, Derechos y Garantías (arts. 1-43).
Segunda parte: Autoridades de la Nación (arts. 44-129).
Asimismo tienen rango constitucional en virtud del art. 75 inciso 22, los siguientes
tratados internacionales:
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.
Declaración Universal de Derechos Humanos.
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo.
Convención Sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio.
Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial.
Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer.
Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
Convención Sobre los Derechos del Niño.
Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas (agregada en 1997).
1

Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa
Humanidad (agregada en 2003).
2


Preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina
La Constitución de la Nación Argentina se inicia con el siguiente preámbulo que enumera los
fines generales de la Constitución:
Nos, los Representantes del pueblo de la Confederación Argentina, reunidos en
Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las Provincias que la
componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión
nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer á la defensa común,
promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros,
para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el
suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia:
15

ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución (sic) para la Confederación
Argentina.
El texto original de 1853, a menos de algunos pequeños cambios para modernizar la
grafía, se ha mantenido hasta el presente.

Naturaleza no normativa del preámbulo
Dicho Preámbulo tiene valor interpretativo para la doctrina constitucional argentina.
El preámbulo hace referencia a los fines perseguidos por el Estado Federal y por lo tanto es un
instrumento para una interpretación teleológica (según los fines) del texto constitucional.
Contenido
El preámbulo estaba destinado a aseverar la legitimidad de la Constitución, sintetizando el programa
legislativo y político de los constituyentes. Para despejar las dudas acerca de sus intereses, recuerda que el
dictado de la Constitución obedecía a «pactos preexistentes», suscritos por las autoridades provinciales;
afirmaba el proyecto de garantizar la unidad y la paz interior, y la formación de un frente común hacia el
extranjero; señalaba el expreso objetivo de poblar el territorio, en un sentido alberdiano, ofreciéndose a
todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; para terminar invocando la
inspiración de sus propias Creencias, en una fórmula aceptable tanto para todas las religiones; los deístas
y los ateísmos ilustrados.
Los pactos preexistentes
Hace referencia a los siguientes pactos y tratados:
Tratado del Pilar del 23 de febrero de 1820.
Tratado del Cuadrilátero del 25 de enero de 1822.
Pacto Federal del 4 de enero de 1831.
Protocolo de Palermo del 6 de abril de 1852.
Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos del 31 de mayo de 1852.
Pacto de San José de Flores del 11 de noviembre de 1859.
Los fines considerados en el Preámbulo
Son seis los fines que persigue el Estado Federal según el Preámbulo, a saber:
Afianzar la justicia: el Congreso tiene la capacidad de introducir las formas de
legislación necesarias para que el reconocimiento de los derechos y el ejercicio de los
poderes, reconocidos por la Constitución Nacional y las leyes, se haga con equidad y sin
discriminación.
Constituir la unión nacional: formar un Estado Nacional sólido y con la suficiente
autoridad como para hacerse cargo de las atribuciones delegadas por las provincias.
Consolidar la paz interior: es el fortalecimiento de la soberanía popular y sus
instituciones, y evitar el enfrentamiento entre los argentinos.
Proveer a la defensa común: aquí no se alude prioritariamente a la defensa bélica,
aunque la comprende como situación de defensa extendida como garantía para la paz,
pues el adjetivo "común" indica que debe defenderse todo lo que hace al conjunto
social, lo que es común a la Comunidad. Esto comprende, en primer lugar, a la defensa de
la Constitución Nacional, las provincias, la población, los valores, el estado de derecho, el
federalismo, etc.
Promover el bienestar general: es la preocupación por constituir un país que garantice
un nivel de vida decente para de la población. La Corte Suprema de la Nación Argentina ha
dicho que el bienestar general del preámbulo, es sinónimo del «bien común» de la filosofía
clásica.
Asegurar los beneficios de la libertad: esta libertad extensible a «todos los hombres del
mundo que quieran habitar en el suelo argentino» encierra el concepto de dignidad humana
obligando a la sociedad y al Estado a crear la posibilidad cierta y real de que el
individuo desarrolle en plenitud su personalidad y derechos.
Oración laica
El presidente Raúl Alfonsín, en la campaña proselitista previa a su elección en 1983, concluía
sus discursos recitando este Preámbulo.
3
En el acto de asunción del mando, mencionó
16

«aquellos grandes fines del Preámbulo de la Constitución que alguna vez nos hemos
permitido recordar de viva voz, como ofreciendo a la gran Argentina del futuro nuestra
conmovida oración laica.»
Reformas
La reforma constitucional de 1949 (derogada a los pocos años) le agregó la frase la irrevocable
decisión de constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y
políticamente soberana.
Constitución de 1853
Los integrantes de la Confederación Argentina firmaron el Acuerdo de San Nicolás, por el que
convocaron a un Congreso Constituyente. Sin embargo el 11 de septiembre la Provincia de
Buenos Aires se separó de la Confederación, ya que Buenos Aires no aceptó transferir el
poder que se le reservaba, sobre todo en lo concerniente a la igualdad de representación
en el congreso (dos diputados por provincia y a la nacionalización de la aduana
anunciada en el artículo 19 del Pacto de San Nicolás), debido a lo cual no formó parte
del congreso. La Constitución fue aprobada el 1 de mayo de 1853 en la Ciudad de Santa Fe,
capital de la Provincia de Santa Fe, durante el gobierno de Justo José de Urquiza quién
derrotaría a Rosas en la Batalla de Caseros rigiendo solo para las trece provincias
restantes. En 1859 y luego de la batalla de Pavón, Buenos Aires y la Confederación se
reunificarían y a tal efecto se realizó la Reforma de 1860.
Los constituyentes de 1853 trabajaron sobre la base de tres fuentes principales:
Las constituciones anteriores,
La Constitución de Estados Unidos,
El libro Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina de Juan
Bautista Alberdi.
La Constitución tenía un preámbulo y dos grandes partes, la primera dedicada a los
derechos y garantías y la segunda dedicada a la organización del gobierno. El texto
estaba redactado en 107 artículos.
El preámbulo, sin valor normativo, adoptó la fórmula inicial del famoso «nosotros, el
pueblo» de la constitución estadounidense pero modificada como «nos, los
representantes del pueblo» para subrayar la naturaleza exclusivamente representativa del
sistema adoptado. Declara también que la constitución es «para todos los hombres del
mundo que quieran habitar en el suelo argentino».
La primera parte (derechos y garantías) fue redactada en 31 artículos. Tratándose de una
constitución liberal, básicamente contiene los derechos humanos de primera generación:
(principio de legalidad, principio de igualdad ante la ley, derecho de propiedad, inviolabilidad del
domicilio, libertad de expresión sin censura previa, libertad de circulación, etc.). Adicionalmente
contiene normas específicas como la abolición de la esclavitud (art. 15), gratuidad de la
educación primaria (art. 5), la igualdad de derechos civiles para ciudadanos y
extranjeros (art. 20), el fomento de la inmigración europea (art. 25), la prohibición de
toda forma de democracia directa (art. 22), etc.
La segunda parte (gobierno) regula la organización de los tres poderes federales
(ejecutivo, legislativo y judicial) y los gobiernos provinciales, según la forma representativa,
republicana y federal (federalismo atenuado). Organizó un poder ejecutivo fuerte
(presidencialismo), con facultades para intervenir las provincias, declarar el estado de sitio,
designar a los jueces, etc. El poder legislativo es bicameral con facultades para sancionar
los códigos principales. El poder judicial está organizado sobre la base del juicio por jurados,
pero nunca fue cumplido. El sistema electoral no establecía el sufragio secreto ni universal
(prohibía el sufragio femenino).
Reforma de 1860
Cuando la Provincia de Buenos Aires se incorporó a la Confederación, luego de firmar
el Pacto de San José de Flores, se realizó una Convención provincial, la cual sugirió diversas
17

reformas a la Constitución. Estas reformas variaban desde las cosméticas (eliminación
de frases como "ejecuciones a lanza y cuchillo", y reemplazo de la palabra
Confederación para poder llamarse Nación) a otras más importantes (eliminación del
requisito de aprobación por el Congreso para la entrada en vigencia de las
constituciones provinciales). Ese mismo año, una Convención Reformadora en Santa Fe
aprobó estas reformas sugeridas, dando paso así a la reunificación nacional. A su vez,
limitó los derechos de exportación.


Reforma de 1866
Entre las reformas introducidas en 1860 había algunas de carácter rentístico, como
transición para la entrada de Buenos Aires a la Nación. Establecía como condición de la
reforma que ella pudiera ser realizada “pasados diez años desde el día en que la juren
los pueblos” conforme fuera propuesto por la provincia de Buenos Aires al tiempo de su
incorporación a la Confederación y como resultado de las reformas por su legislatura
aprobadas. El sentido de esta reforma es eliminar esta condición.
Reforma de 1898
Hacia fines del s. XIX, se hizo evidente que el crecimiento de las actividades del
gobierno desbordaba las instituciones previstas en la Constitución. Por eso, en 1898 se
reunió una Convención en Buenos Aires que aprobó, entre otras menores, estas
reformas:
Cambio de la base de elección de Diputados. La constitución de 1853 indicaba que se
elegiría un diputado cada 33.000 habitantes. El crecimiento poblacional demostró la
necesidad de un cambio. El artículo se reformó para que el Congreso pudiera elevar la
base de elección de diputados para poder mantener su número en una cantidad
razonable (de no haber sido así, de acuerdo con los datos del Censo de Argentina de 2001 la
Cámara debería estar formada por 1813 miembros).
Aumento de los ministerios. La Constitución fijaba en cinco el número de ministerios y
deslindaba sus ramos (Relaciones Exteriores, Interior, Justicia e Instrucción Pública,
Hacienda, Guerra y Marina). Con la reforma, su número aumentó a ocho y su deslinde
se dejó a la legislación.
Reforma de 1949
La necesidad de incorporar nuevos derechos sociales y las nuevas funciones del Estado
fueron los argumentos básicos que motivaron esta reforma constitucional.
Fueron incorporadas numerosas cláusulas sociales, tales como los derechos de la
ancianidad, los derechos del niño, derechos de la mujer, derecho laboral con fuerte protección
de los trabajadores, el hábeas corpus. Reforzó también las facultades del Poder Ejecutivo.
Esta reforma constitucional fue promovida por el gobierno de Juan Domingo Perón. La
modificación posibilitaba que el presidente fuera reelecto indefinidamente y que los
representantes fueran elegidos por voto directo.
Proclama militar de 1956
El 27 de abril de 1956 el presidente de facto general Pedro Eugenio Aramburu emitió una
proclama de carácter constitucional, estableciendo que el texto de la Constitución
vigente quedaba sin efecto, y poniendo en vigencia la Constitución de 1853, con las
reformas de 1860, 1866 y 1898. Entre los derechos y normas constitucionales que
quedaron sin efecto por dicha proclama, se cuentan los derechos de los trabajadores, la
igualdad de derecho del hombre y la mujer y la patria potestad compartida, los derechos
de los niños, los derechos de los ancianos, la autonomía universitaria, el voto directo, la
reelección indefinida del presidente, el fin social de la propiedad privada, la gestión
estatal de los servicios públicos y el comercio exterior, etc.
Reforma de 1957
18

En 1957 el gobierno militar encabezado por los militares Aramburu y el Almirante Isaac F.
Rojas de la llamada Revolución Libertadora convocó a elecciones de convencionales
constituyentes para convalidar la derogación de las reformas de 1949 y realizar,
eventualmente, nuevas reformas constitucionales. El gobierno militar prohibió la
presentación de candidatos peronistas, pero sus simpatizantes respondieron votando
masivamente en blanco y obteniendo la mayoría, hecho que afectó fuertemente la
legitimidad de la Convención Constituyente. Por su parte la Unión Cívica Radical se
fragmentó en dos partidos, UCRI y UCRP, el primero opuesto a la reforma y el segundo
partidario de la misma.
La Asamblea Constituyente se limitó a convalidar la decisión del gobierno militar e
inmediatamente después los convencionales comenzaron a retirarse sin tratar las
reformas preparadas por las comisiones. Mientras los representantes se retiraban, una
parte logró sancionar el artículo 14 bis, referido a algunos derechos del trabajo. Luego de ello
ya no fue posible lograr una nueva sesión con quórum.
Estatuto de la Revolución Argentina de 1966
El 28 de junio de 1966, mediante un golpe de Estado, asumió el poder una junta militar
que se autodenominó Revolución Argentina y dictó un Estatuto de la Revolución Argentina
integrado por 10 artículos que tenía preeminencia sobre la Constitución Nacional de
1853, con las reformas de 1860, 1866, 1898 y 1957, que permaneció vigente, aunque sin
el carácter de norma suprema. El Estatuto de la Revolución Argentina quedó de hecho
sin efecto el 25 de mayo de 1973, al asumir las autoridades democráticas con la
presidencia de Héctor J. Cámpora.
Reforma de 1972
En 1972 la Junta de Comandantes que gobernaba "de facto" el país durante la llamada
Revolución Argentina dictó un Estatuto manifestando explícitamente que se hacía en
"ejercicio del poder constituyente" que incluía una serie de considerandos y reformó
quince artículos de la Constitución (texto de acuerdo a la reforma de 1957), al mismo
tiempo que declaró inaplicables otros cuatro artículos.
Entre otras reformas constitucionales se estableció:
reducción del mandato del presidente, vicepresidente, diputados y senadores a cuatro
años
reelección del presidente por una vez
reelección indefinida de diputados y senadores
elección directa de presidente, vicepresidente, diputados y senadores
la creación del cargo de tercer senador por la minoría
la simultaneidad de las elecciones para cargos nacionales
la reducción del quórum para sesionar
un mecanismo de aprobación automática de proyectos de ley presentados por el Poder
Ejecutivo si no es tratado en un plazo determinado
un mecanismo de aprobación de leyes directamente por las comisiones internas de las
Cámaras
un organismo especial para realizar el juicio político a los jueces integrado por
miembros del Poder Judicial, del Poder Legislativo y de los abogados
Las elecciones de 1973 y las autoridades democráticas surgidas de ellas se regularon por
esta reforma. El Estatuto establecía que el mismo regiría hasta el 24 de mayo de 1981,
fecha en que automáticamente quedó sin vigencia. Notoriamente, casi la totalidad de los
cambios vigentes entonces fueron incorporados a la Constitución en la reforma de 1994.
Instrumentos constitucionales del Proceso de Reorganización Nacional de 1976
En 24 de marzo de 1976, mediante un golpe de Estado, asumió el poder una junta militar
que se autodenominó Proceso de Reorganización Nacional. "En ejercicio del poder
constituyente" la Junta de Comandantes impuso una serie de "principios liminares",
19

"objetivos básicos", actas y estatutos para la Reorganización Nacional, al que deberían
someterse todas las otras leyes incluida la Constitución vigente, en lo que pudiera
resultar aplicable aún. Cuatro fueron las normas supraconstitucionales establecidas:
La junta militar dictó una serie de instrumentos normativos de tipo constitucional, a
saber:
Acta para la Reorganización Nacional, del 24 de marzo de 1976;
Acta fijando el Propósito y los Objetivos Básicos del Proceso de Reorganización Nacional, del 24 de
marzo de 1976;
Estatuto para la Reorganización Nacional, integrado por 14 artículos, publicado el 29 de marzo
de 1976;
Reglamento para el funcionamiento de la Junta Militar, Poder Ejecutivo y Comisión de Asesoramiento
Legislativo, aprobado por la denominada "ley" 21.256, realizada el 24-03-1976 y
publicada el 26-03-76
La Constitución de 1853, con las reformas de 1860, 1866, 1890, 1957 y 1972, quedó
formalmente vigente, pero subordinada a esos cuatro instrumentos supralegales. De
todos esos instrumentos, el propio poder militar consideró que tenían jerarquía suprema
"los objetivos básicos del Proceso" (art. 14, Estatuto el Proceso de Reorganización
Nacional).
Los instrumentos constitucionales del Proceso de Reorganización Nacional quedaron de
hecho sin efecto el 10 de diciembre de 1983, al asumir las autoridades democráticas con
la presidencia de Raúl Alfonsín.
Reforma de 1994
Reforma constitucional que abarca 44 artículos, estableciendo entre otras normas: el
reconocimiento de los derechos de protección ambientales, del consumidor, a la
información, la acción constitucional de amparo simple y colectivo, los delitos contra la
constitución y la democracia, la preeminencia de los tratados internacionales, el voto
directo y la reelección presidencial por una vez y acortamiento del mandato de 6 a 4
años, la reglamentación de los decretos por razones de necesidad y urgencia, el tercer senador
por la minoría, el Consejo de la Magistratura, la posibilidad de traslado de la Capital de la
República, la autonomía a la Ciudad de Buenos Aires, etc. También estableció el sistema de
ballotage, una segunda vuelta electoral en la elección presidencial en caso de que ningún
candidato obtuviese más del 45% de los votos válidos emitidos o sacando un mínimo de
40% superase al segundo por más del 10%.

ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA.
Los contenidos varían para el derecho de acuerdo al sistema político al que sirven. No
hay un derecho absoluto y universal, sino que es generado por cada pueblo, de acuerdo
a su historia y a su conformación política, económica, social y cultural.

Así, tomando a grandes rasgos las topologías de los sistemas políticos, podemos
reducirlas a democracia liberal, democracia social y autocracia. En todos ellos
encontramos de común la finalidad de: 1) conformar un orden jurídico que le de cauce y
un marco de legalidad. 2) generar un móvil de conducción que le sirva de motivación a
la actuación estatal y 3) definir las normas de participación.

La organización administrativa responderá a cada concepción política, por ejemplo, en
el grado de descentralización o concentración, en el alcance que le otorgue al concepto
administrativo y al contenido que se le asigne.

La constitución nacional articula un sistema político que adscribe al régimen
republicano, representativo y federal (Art. 1). Ello implica la distribución del poder
20

político en un sentido vertical entre Nación, Provincias y Municipios y un plano
horizontal en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, imponiendo el mismo
esquema tripartito a las provincias. A partir de esta distribución de poderes se organiza
la administración estatal todos sus niveles, alineados por la misma Ley Fundamental en
torno a su supremacía.

En nuestro sistema político, que identificamos como una democracia social. La
organización administrativa responde a criterios de máxima descentralización, en la
medida en que distribuye el poder en sentido vertical (Nación, Provincias y Municipios)
y horizontal (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), en tanto lo público no se reduce a lo
estatal, sino que reconoce la concurrencia de entes no estatales en la gestión del bien
común. En cuanto al contenido las funciones de la administración son de garantías
(política de seguridad, moralidad, salubridad), de provisión (servicios públicos) y de
fomento (principio de subsidiariedad y promoción).

Entendemos por organización administrativa el conjunto de normas jurídicas que
regulan la competencia, relaciones jerárquicas, situación jurídica, formas de actuación y
control de los órganos y entes en ejercicio de la función administrativa.

El estado, en su carácter de persona jurídica, actúa a través de órganos y de entes para
cumplir sus funciones especificas. Por ello, para el cumplimiento de las funciones
administrativas, asume distintas formas de organización:
Centralizada: importa reunir varias materias en un centro común, e implica
necesariamente dependencia de un poder central. Los órganos no están dotados de
personalidad jurídica propia e independiente de la personalidad jurídica estatal. Por el
contrario, esos órganos se agrupan respecto de otros, se enlazan y unifican para la
acción en situación de dependencia y subordinación, manteniendo entre si una estricta
relación jerárquica con diversos grados y niveles, pero siempre respetando la
instrucciones y directivas que imparte el órgano superior. (Ej.: ministerio).
Descentralización: tiene lugar cuando el ordenamiento jurídico confiere atribuciones
administrativas o competencias públicas en forma regular y permanente a entidades
dotadas de personalidad jurídica que actúa en nombre y por cuenta propia, bajo el
control del Estado. Las entidades descentralizadas deben ser creadas por ley. (Ej.:
Banco de la Nación Argentina).
Desconcentración: se produce cuando la ley le confiere regular y permanente
atribuciones a órganos inferiores dentro de la misma organización de una entidad
pública. El órgano desconcentrado carece de personalidad jurídica y patrimonio propio
y esta jerárquicamente subordinado a las autoridades superiores del organismo. (Ej.;
Organismos recaudadores).
La Administración Pública es el conjunto de organismos estatales que realizan las
funciones administrativas del Estado argentino. En general abarca a los distintos entes y
dependencias que integran el Poder Ejecutivo Nacional (PEN), y los poderes ejecutivos
provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como las administraciones
municipales.
El concepto de "administración pública" es impreciso y suele ser usado con diversos
alcances. En este artículo está utilizado como especie del concepto más amplio de
Estado. La Administración Pública no incluye el Poder Legislativo ni el Poder Judicial.
Tampoco abarca las empresas estatales ni entes privados que prestan servicios públicos.
Incluye en cambio a las entidades públicas descentralizadas y las especializadas, como
21

los centros de enseñanza, hospitales y museos. En principio, las Fuerzas Armadas integran
la Administración Pública, aunque poseen un régimen especial.
En todos los países modernos emplea a gran cantidad de personas, constituyendo el
grueso del empleo público. En Argentina aproximadamente el 21% de la población
económicamente activa está empleada en el sector público (en los tres poderes), tanto
nacional, como provincial y municipal.
1
El porcentaje se ubica en el promedio
internacional, similar al que poseen Estados Unidos (14%), Australia (14%), Portugal
(13%), Polonia (13%), Holanda (13%), Australia (13%) y España (13%). Pero los
Argentinos no cuentan con buena educación, salud y seguridad pese a este incremento
del empleo publico, se debe recurrir al sector privado para acceder a servicios de
calidad. Sin contar con este incremento del empleo público la tasa de desempleo
rondaría el 18%
2

La Administración Pública actúa mediante actos administrativos y puede ser controlada
internamente por los habitantes mediante recursos administrativos regulados por el Derecho
Administrativo (procedimiento administrativo), en una primera instancia, o por demanda
judicial contra el Estado (procedimiento contencioso-administrativo), en caso de rechazo del
recurso.
Los gastos de la Administración Pública se rigen por pautas estrictas establecidas en el
presupuesto, aprobado por ley, y por las reglas establecidas en la Ley de Presupuesto, de
cada jurisdicción. La realización de gastos incumpliendo estas reglas constituye delito
contra la Administración Pública, establecidos en el Código Penal.
El personal de la Administración Pública está regido por reglas especiales, diferentes de
las que regulan a los trabajadores de la actividad privada. En general tienen leyes
especiales que contemplan sistemas de ingreso por concurso, prohibición del despedido
sin causa justa ni sumario previo. En algunos casos se han establecido sistemas de
negociación colectiva.
Esquema de la Administración Pública argentina
Debido al sistema de organización federal adoptado por la Argentina, el Estado argentino
está formado por dos grandes estructuras estatales paralelas: el estado federal (o
nacional) y los estados provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Cada una de estas
estructuras tiene su propia administración pública, conviviendo así la administración
pública nacional, con cada una de las administraciones públicas provinciales y de la
Ciudad de Buenos Aires. A ellas hay que agregar las administraciones municipales, que
dependen de las provincias, pero suelen tener autonomía.
El grueso de la Administración Pública en Argentina se encuentra desconcentrada en las
administraciones públicas provinciales, donde se encuentra empleado más del 60% del total de
los empleados públicos del país.
3

Entre los sectores que administran las provincias se encuentran las escuelas públicas, la
policía y los centros de salud, responsables por sí mismos de la mayor parte del gasto y
del empleo público.
Luego de las administraciones provinciales, los dos sectores más importantes son la
Administración Pública Nacional, que emplea aproximadamente el 13% del total de
empleados públicos y las administraciones municipales, que emplean en conjunto el
15% de los empleados públicos.
3
Otro sector de consideración es el de las universidades
nacionales, que en conjunto tiene el 6% del total de empleados del Estado.
3

Administración Pública Nacional (federal)
Organigrama de la Administración Pública Nacional realizada por el gobierno argentino
en 2006.
La Administración Pública Nacional está integrada principalmente por el Poder Ejecutivo
Nacional y la mayor parte de los organismos bajo su mando, aunque existen algunos otros
organismos federales de tipo administrativo que no dependen del PEN, como los
22

Consejos Federales (de Educación, de Trabajo, etc.), el Consejo Interuniversitario
Nacional, el Ombusman nacional, etc. En sentido contrario, existen algunas
organizaciones que dependen del PEN, pero no integran la Administración Pública,
como las empresas del Estado.
Poder Ejecutivo Nacional (PEN)
Artículo principal: Poder Ejecutivo Nacional.
El Poder Ejecutivo Nacional (PEN) es el ámbito del Estado Argentino que tiene el mayor
presupuesto y la mayor cantidad de funcionarios y empleados. Su conducción es
unipersonal y piramidal y se encuentra en cabeza del Presidente de la Nación Argentina.
Organizativamente tiene tres áreas principales:
El área Presidencia de la Nación y las secretarías presidenciales
El área Jefatura de Gabinete
Los ministerios
Presidencia de la Nación
El área Presidencia de la Nación está integrada por el Presidente de la Nación y los organismos
y personal más cercanos. Entre estos últimos se destacan por su importancia política la
Secretaría General de la Presidencia, la Secretaría Legal y Técnica y la Secretaría de Inteligencia.
También funciona en el área de la Presidencia, la Casa Militar, encargada de la seguridad
directa del Presidente. Otras importantes oficinas presidenciales son la SIGEN
(Sindicatura General de la Nación), a cargo del control interno de toda la Administración
Pública Nacional y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.
Del área Presidencia dependen tres secretarías presidenciales, asimiladas a ministerios,
y varios organismos descentralizados. Las secretarías presidenciales son:
Secretaría de Turismo
Secretaría de Cultura
Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico
Los organismos descentralizados que dependen directamente de la Presidencia de la
Nación son:
Administración de Parques Nacionales
Administración General de Museos y Archivo Presidencial
Ballet Nacional
Biblioteca Nacional
Comité Federal de Radiodifusión (COMFER)
Fondo Nacional de las Artes
Instituto Nacional del Teatro
Teatro Nacional Cervantes
Jefatura de Gabinete de Ministros
La Jefatura de Gabinete de Ministros es un órgano supra-ministerial de la República Argentina,
desempeñado por un Jefe de Gabinete, quien es el encargado directo de ejercer la
administración pública nacional, designar al personal y coordinar las reuniones del
gabinete de ministros, actuando como un delegado personal del Presidente de la Nación.
Fue creado por la reforma constitucional de 1994 y sus funciones están establecidas en los
artículos 100 y 101 de la Constitución Nacional.
4

De la Jefatura de Gabinete dependen seis secretarías:
Secretaría de Relaciones Parlamentarias
Secretaría de Evaluación Presupuestaria
Subsecretaría Coordinación
Secretaría de Gabinete y Gestión Pública
Secretaría de Medios de Comunicación
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
Dentro de su ámbito funciona el Cuerpo Administradores Gubernamentales y el Registro
Central del Personal Contratado.
Ministerios
23

Cómo en la mayoría de los países del mundo, en la Argentina, los ministros son los
colaboradores directos del Presidente de la Nación y son designados y removidos a
voluntad por el mismo. El conjunto de los ministros integran el Gabinete de Ministros, cuya
reunión ordena el Presidente y coordina el Jefe del Gabinete de Ministros. Cada ministro
dirige un ministerio, encargado de un área temática.
A comienzos de 2009 los siguientes son los ministerios:
Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
Ministerio de Defensa
Ministerio de Desarrollo Social ⋅
Ministerio de Economía y Finanzas Públicas
Ministerio de Educación
Ministerio del Interior
Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos
Ministerio de Planificación Federal, Inversión pública y Servicios
Ministerio de Producción
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto
Ministerio de Salud
Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
El régimen y funciones de los ministerios se encuentra regulados por la Ley de
Ministerios, según texto ordenado por Decreto 438/92.
5


Cadena jerárquica
Uno de los mecanismos de organización de la Administración Pública es la jerarquía
administrativa. Mediante la misma, dentro de cada ente, cada área funcional
administrativa se va subdividiendo progresivamente en nuevas áreas, que se
especializan en determinada función y que se mantienen subordinadas a la instancia
inmediata superior. La jerarquía administrativa es exclusivamente funcional y se aplica
sólo entre órganos de un mismo ente, no existiendo relación jerárquica entre el
funcionario público y el ciudadano, ni con empleados pertenecientes a otros entes de la
Administración Pública.
6

Secretarías ministeriales
Subsecretarías
Direcciones nacionales o generales
Direcciones
Departamentos
Divisiones
Fuera de la estructura jerárquica existen también Organismos fuera de nivel, que
dependen directamente del órgano máximo.
Entes autárquicos
Organismos descentralizados
Organismos desconcentrados
Entes reguladores
Patrimonio público y presupuesto
Empleo público
Procedimiento y recursos administrativos
Ombudsman
Responsabilidad del Estado
Responsabilidad de los funcionarios
Delitos contra la administración pública
Entidades federales no dependientes del PEN
Administraciones públicas provinciales
Las provincias argentinas ejercen todo el poder no delegado a la nación. Todas tienen
un poder ejecutivo unipersonal a cargo de un gobernador electo por voto directo.
24

Cada provincia organiza su propia administración pública, de acuerdo a su propia
constitución y sus leyes.
Administraciones públicas municipales
Administración pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Administraciones públicas comunales

LAS ENTIDADES AUTARQUICAS
Existen ciertas entidades de Derecho Administrativo, con personería jurídica, responsabilidad
frente a terceros, y responsabilidad subsidiaria del Estado, que si bien forman parte de la
administración general, son instituciones descentralizadas, creadas para una función de
interés común. Poseen cierta libertad e independencia, teniendo sus propios recursos y
pudiendo nombrar y remover empleados, que son funcionarios públicos. Estas son las
entidades autárquicas.
En la Argentina las entidades autárquicas tienen una independencia menor, pues
constitucionalmente solo le compete al Presidente de la Nación nombrar y remover
funcionarios y empleados públicos, y los gastos que realizan solo pueden hacerse en
virtud de lo que autorice la ley de presupuesto. Las funciones de estas entidades no son
ni comerciales, ni industriales, sino administrativas, y están regidas por normas de
derecho público.
Se discute si su creación es privativa del Poder Ejecutivo (art. 99 inc. 1 de la
Constitución Nacional) o también puede ser de competencia del Poder Legislativo, en el
marco del art. 75 inc. 20 C.N.). Para Cassagne pueden ser creadas tanto por un decreto
del Poder ejecutivo como por ley del Congreso, siendo facultades concurrentes de
ambos poderes del Estado. Para Bielsa es atribución del Congreso.
El Poder Ejecutivo realiza el contralor administrativo de las entidades autárquicas, como
superior jerárquico en los recursos de estilo y cuando les nombra un interventor para
garantizar su efectividad y buen funcionamiento. El Poder Legislativo ejerce el control
en cuanto a las inversiones, y el Poder Judicial interviene en sus litigios. La disolución
de las entidades autárquicas es competencia del quien las creó.
Son ejemplos de entidades autárquicas, las Universidades Nacionales, el Instituto
Nacional de Salud Mental, el Banco Central, el Banco de la Nación Argentina, el
Mercado de Valores, el Banco Hipotecario Nacional, el Consejo Nacional de
Educación, etcétera.

DIFERENCIAS: SOBERANIA – AUTONOMIA – AUTARQUIA
La Soberanía es una expresión de poder que no admite un poder superior (interior o
exterior), al poder calificado de soberano. De allí, que el Estado Nacional es el único
que goza de la titularidad de ese carácter y es la manifestación de poder superior que no
admite mutilación o dependencia. Es una calidad política cuya defensa esta
consustanciada con la nacionalidad que no puede limitarse a las formas de política
constitucionales, sino a la real facultad de decisión independiente del Estado Nacional.-
(Genovesi: Afirma: “soberanía nacional e independencia económica son calidades
inseparables”
La Autonomía es la expresión de poder que faculta a darse las normas regulatorias
organizativas, por el propio organismo autónomo. Hay que tener en cuenta el art. 31 CN
(principio de autonomía, interpretándolo en relación al artículo 75 inc 22 de la C.N.).-
De manera tal que en la Org. Const. Argentina, las provincias son autónomas porque
dictan su propia Constitución, sin intervención de otro poder. (art 5 C.N.).
La Const. de 1860 suprimió la revisión de la Const. por el Congreso Nacional, sin que
ello signifique que no se ejerza el control constitucional por vía judicial.-
25

Los Municipios según la actual redacción del Artículo 123: “Cada provincia dicta su
propia Constitución, conforme a lo dispuesto en el Artículo 5' asegurando la autonomía
municipal y reglando su alcance y contenido en el orden institucional, político,
administrativo, económico y financiero.” Los municipios son entes estatales autónomos
y así lo deben disponer las Constituciones Provinciales. Lamentablemente la Provincia
de Bs. As. cuya convención constituyente de 1994 concluyó después de la convención
nacional, no adecuó sus normas constitucionales sobre el tema según las condiciones del
art. 123 C.N..-
La Autarquía es la facultad que tiene un órgano estatal de auto administrarse. El ente
autárquico debe gozar de una personalidad jurídica, fines y forma pública subordinadas
a control de un poder superior. Las Universidades, según el art. 75 inc. 19 de la C.N.
tienen garantizada la “autonomía y autarquía”, autonomía (facultad de dictar su
propio estatuto); autarquía porque pueden auto administrarse y funcionar
subordinándose a control de un poder superior, en base a la ley reglamentaria del ente
autárquico.-

BIBLIOGRAFIA
http://es.wikipedia.org/wiki/Derecho .
Derecho; Juan Carlos Merodio López. Editor: SANTILLANA
http://www.robertexto.com/archivo5/moral_dcho.htm
http://www.coparmex.org.mx/upload/bibVirtualDocs/9_entorno_mayo_09.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Jurisprudencia
http://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n_de_la_Naci%C3%B3n_Argentina
Derecho Administrativo, 9ª edición actualizada, Roberto Dormí, editorial Ciudad
Argentina.
http://es.wikipedia.org/wiki/Pre%C3%A1mbulo_de_la_Constituci%C3%B3n_de_la_Naci%C3%B3n_Ar
gentina
http://derecho.laguia2000.com/derecho-administrativo/entidades-autarquicas
http://sites.google.com/site/lomasapuntes/derecho-publico-provincial/resumen-completo/capitulo-i
http://es.wikipedia.org/wiki/Derecho_constitucional

UNIDAD N° 2
DE LAS PERSONAS: Distintas clases, Nacimiento y fin de las personas. Personas
Físicas: a) Atributos: Nombre y domicilio, estado, capacidad o incapacidad. Personas
Jurídicas

COMIENZO DE LA EXISTENCIA LA PERSONA FÍSICA EN EL DERECHO
ARGENTINO

Para abordar el tema que nos ocupa es necesario determinar lo que nuestro
ordenamiento positivo entiende como “persona”. Nuestro Código Civil, en su art. 30
expone que son entes susceptibles de adquirir derechos y contraer obligaciones. “Dicho
de otro modo, la persona es, por definición, identificada como sujeto de toda relación
jurídica, esto es, sujeto de derecho”9. Pero este concepto, dado por el Art. 30 del CC,
comprende tanto las personas físicas como las de existencia ideal.
Por tanto, el codificador en el Art. 51 del Código aclara que son personas de existencia
física o visible “todos los entes que presentasen signos característicos de humanidad, sin
distinción de cualidades o accidentes...”

Desde que momento se considera que existe la persona física.
Dice el Art. 63 del Código Civil que la existencia de la persona comienza desde la
concepción en el seno materno. Concordantemente estableció en el art. 70 que “desde la
26

concepción en el seno materno comienza la existencia de las personas…”. Esto, sin
perjuicio de la condición resolutoria del nacimiento sin vida normada en el art. 74 CC.
De esta manera, cuando el
“nasciturus” está concebido en el seno materno no hay inconveniente en reconocerle su
calidad de persona. Esto es, es sujeto de derecho; se le reconoce su personalidad
jurídica.
No obstante lo dicho, existen distintas opiniones en torno a la consideración de los
diversos estadios del desarrollo embrionario. En virtud de estas etapas, se dio origen a la
formulación de diferentes teorías acerca del comienzo de la vida humana.
Pero todas estas han sido superadas, ya que el avance de la biología ha demostrado que
inequívocamente desde el momento de la fecundación se forma un nuevo individuo
humano. Así lo reconoció la Academia Nacional de Medicina de nuestro país, en
declaración de septiembre de 1995, en la cual sostiene, además, que se deben respetar
los derechos personales del embrión, y su derecho a la vida.
“Debe reconocerse, entonces, que el embrión, en cualquiera de las etapas de su
desarrollo que delimita la biología, desde un punto de vista ontológico, ético y jurídico,
es persona humana. Este ser humano con vida actual, y no potencial, podrá estar
concebido o haber nacido, podrá encontrarse en una probeta o en el organismo materno,
podrá ser microscópico o macroscópico, de todas maneras, son accidentes que en nada
alteran la sustantividad de su ser humano”
Ya la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en un reciente fallo sostuvo: “El
comienzo de la vida humana tiene lugar con la unión de dos gametos, es decir con la
fecundación; en ese momento existe un ser humano en estado embrionario. En este
sentido, la disciplina que estudia la realidad biológica humana sostiene que tan pronto
como los veintitrés cromosomas paternos se encuentran con los veintitrés cromosomas
maternos está reunida toda la información genética necesaria y suficiente para
determinar cada una de las cualidades innatas del nuevo individuo (...). Que el niño deba
después desarrollarse durante nueve meses en el vientre de la madre no cambia estos
hechos, la fecundación extracorpórea demuestra que el ser humano comienza con la
fecundación”.

Reconocimiento de la personalidad jurídica desde la concepción.
Tanto la Constitución Nacional como los tratados internacionales de derechos humanos
con jerarquía constitucional reconocen la personalidad jurídica desde la concepción.
Así:
a) El texto constitucional: El art. 75 inc. 23 nos ofrece una primera definición del
término “niño”, cuando establece que será facultad del Congreso
Nacional dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del
niño en situación de desamparo, "desde el embarazo hasta la finalización de la lactancia,
y de la madre...". Sin lugar a dudas, para la Constitución el niño por nacer goza de plena
personalidad jurídica.
b) Tratados internacionales de derechos humanos: Entre los tratados internacionales
que "en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional" (cfr. art. 75 inc.
22) encontramos claros reconocimientos de la personalidad del ser humano desde la
concepción:
-Al ratificar la Convención de los Derechos del Niño, la República Argentina expresó
que entiende por niño "todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los
dieciocho años de edad" (cfr. art. 2 de la Ley 23.849 ratificatoria de la Convención).
27

-La Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su art. 1 establece que
"persona es todo ser humano", para luego reconocer en el art. 4 que "toda persona tiene
derecho a que se respete su vida...a partir del momento de la concepción".
-También el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reconoce la
personalidad jurídica del niño por nacer cuando en el art. 6 inc. 5 prohíbe aplicar la pena
de muerte a mujeres en estado de gravidez.
c) El Código Civil de la República Argentina, que rige para todo el país por
aplicación del art 75 inc 12 de la CN, define a la persona física y refiere al comienzo de
su existencia:
El art. 70 establece que "desde la concepción en el seno materno comienza la existencia
de las personas" y en el mismo sentido, el art. 63 establece que "son personas por nacer
las que no habiendo nacido están concebidas en el seno materno".
El art. 264 regula el instituto de la patria potestad, estableciendo que es el "conjunto de
deberes y derechos que corresponden a los padres sobre la personas y bienes de los
hijos, para su protección y formación integral, desde la concepción de éstos y mientras
sean menores de edad y no se hayan emancipado".
El art. 51 establece que "todos los entes que presentasen signos característicos de
humanidad, sin distinción de cualidades o accidentes, son personas de existencia
visible”.
En consonancia con la Constitución Nacional y los tratados internacionales, las
constituciones de las provincias argentinas afirman también que el niño por nacer es
persona y que queda protegida la vida desde la concepción. Presentamos a continuación
algunos de los textos que se pronuncian explícitamente sobre el tema:
- Buenos Aires: Todas las personas en la provincia gozan del derecho "a la vida, desde
la concepción hasta la muerte natural" (art. 12º).
- Catamarca: Garantiza como derecho especial de la niñez "la vida desde su
concepción" (art. 65º inc. 3).
- Chaco: También queda garantizado a todas las personas el derecho "a la vida y a la
libertad, desde la concepción" (art. 15º inc. 1).


“Nasciturus”: condición resolutoria del nacimiento con vida.
No obstante que según el artículo 70 la existencia de las personas comienza desde la
concepción, esa existencia está subordinada al hecho de que nazca con vida, pues si
muriese antes de estar completamente separado del seno materno, será considerado
como si nunca hubiese existido (art. 74CC). Por este art “...importa colocar a la persona
en una especie de condición resolutoria, según la cual se admite que es persona, pero
supeditada al acontecimiento futuro e incierto del nacimiento con vida...” Esto es
importante a los efectos sucesorios.

FIN DE LA PERSONA FISICA

La muerte natural: El fin de la existencia de las personas físicas se da con la muerte
natural (Art. 103) Es la muerte biológica, se la califica así para diferenciarla de la
muerte civil (Art. 103)
Cuando se producía el caso de la muerte civil de una persona, se abría la sucesión de los
bienes de dicha persona y si estaba unido en matrimonio, el vínculo desaparecía.
Los muertos civiles eran:
Esclavos.
Condenados a cadena perpetua.
28

Condenados a destierro.
Religioso profesor.
Esta muerte civil no esta contenida en nuestra legislación.
Volviendo al tema de la muerte natural, podemos dar un concepto al respecto: “Es el
cese definitivo e irreversible de las funciones autónomas (pulmón, corazón, cerebro)
perdiendo las relaciones sujeto-mundo”

Pruebas de fallecimiento:
El fallecimiento se prueba con el acto correspondiente. (Art. 104)
a) Caso Ordinario o Principio General: Se debe inscribir en el Registro:
-Cualquier fallecimiento (en la república, alta mar o nave de bandera Argentina)
-Sentencias que ordenen la inscripción de un deceso.
-Sentencias de ausencia por presunción de fallecimiento.
La muerte de las personas, ocurrida dentro de la república se prueba mediante la partida
de defunción que otorga el Registro Civil.
Para realizar el acto:
1. Debemos presentar un certificado de defunción emitido por el medico que lo atendió
hasta su última enfermedad. En su defeco, cualquier medico. Si no hay medico, nos
dirigimos a la autoridad (policía o juez) siendo necesaria la declaración de dos testigos
que hayan visto el cadáver.

2. Los obligados a denunciar el fallecimiento son:
a) Todos los parientes.
b) Toda persona capaz que hubiera presenciado el deceso.
c) Cualquier persona en cuyo domicilio hubiese muerto.
d) Si la muerte es violenta, el obligado es el juez (Son certificados realizados por el
medico forense)
e) Si muere en un convento, cárcel u hospital, el obligado es el director del
establecimiento.
3. El plazo para realizar la inscripción es dentro de las 48 horas de producido el deceso.

b) Casos de muertes especiales:
1. Art. 105: Militares muertos en combate: Se determina por los registros del Ministerio
de Guerra.
2. Art. 106: Fallecidos en establecimientos públicos o privados (conventos, cárceles u
hospitales) Se determina por lo que conste en los respectivos asientos.
3. Art. 107: Militares dentro de la república y empleados en servicio de ejercito. Se
determina por los registros.
c) Prueba supletoria: (Art. 108) Primera y Segunda Parte:
Primera Parte: En casos de que no se haya labrado un acta de fallecimiento, o no
tengamos certificados médicos, se ha establecido la prueba supletoria a través del
testimonio de dos personas que hayan visto el cadáver.
Esta prueba es insuficiente, porque hay casos en que es imposible reconocerlo, o no se
puede ver el cadáver.

Segunda Parte: (Agregado del Art. 33, Ley 14394) En los casos en que el cadáver de
una persona no fuese hallado, el juez podrá tener por comprobada la muerte y disponer
la correspondiente inscripción en el registro, con certificado forense, siempre que la
desaparición se hubiera producido en circunstancias tales que la muerte pueda ser tenida
29

como cierta. La misma regla se aplicará en caso de que el cadáver sea totalmente
irreconocible.

Muerte por Presunción de Fallecimiento

Presunción de fallecimiento.
“Es la persona que ha desaparecido de su domicilio y no se tiene noticias de ella por un
tiempo. Se le puede iniciar juicio, tenga o no bienes”

Régimen de su declaración: (Disposiciones del Código Civil y de la Ley 14394)
En los Arts. 110 al 135 del Código Civil que trataban este tema quedaron derogados por
los Arts. 22 al 32 de la Ley 14394.
Al hablar de presunción de fallecimiento, lo que se declara no es la ausencia sino la
muerte presunta.
Desde el punto de vista jurídico no es causa suficiente para presumir la muerte de una
persona, que esta haya desaparecido o este ausente de su domicilio, sin que se tenga
noticias e ella. A esta circunstancia (la desaparición) se le tiene que agregar otro
elemento (el transcurso de cierto tiempo) y es allí cuando nace la presunción del
fallecimiento.
En cuanto a los bienes de la persona, no se transmite inmediatamente de manera plena,
sino que tiene que dejarse pasar cierto tiempo por si reaparece el muerto presunto.
Casos en que se presume fallecimiento:
1. Caso Ordinario: (Art. 22 Ley 14394)
Presume el fallecimiento de una persona cuando esta se encuentra ausente del lugar de
su domicilio o residencia en la república, haya dejado o no apoderado y sin que se tenga
noticia de ella por un término de tres años. Dicho plazo será contado desde la fecha de
la última noticia que se tuvo de la existencia del ausente.
La desaparición se tiene que haber producido en circunstancias tales que también hacen
posible la presunción de la muerte. (Catástrofe, guerra, accidente, etc,.)
2. Caso Extraordinario:
a) Genérico: Se presume el fallecimiento del ausente cuando este se encontraba en un
ligar de incendio, terremoto, acción de guerra u otro suceso susceptible de causar la
muerte.
El plazo que debe transcurrir para pedir la declaración de la presunción de fallecimiento
es de dos años y de cuenta desde el día que el suceso ocurrió o pudo haber ocurrido.
(Art. 23 Inciso 1, Ley 14394)
b) Específico: Se presume el fallecimiento del ausente cuando en el momento de su
desaparición, este se hubiera encontrado en una nave o aeronave naufragada o perdida.
La ley exige que haya transcurrido un plazo de seis meses y se cuenta desde la última
comunicación que se tuvo de la nave o aeronave. (Art. 23 Inciso 2, Ley 14394)

ATRIBUTOS DE LA PERSONA.
Los atributos de las personas “son ciertas cualidades intrínsecas y permanentes que
concurren a constituir la esencia de la personalidad humana”.

Enumeración.
Son atributos de la persona:
El nombre.
El estado.
La capacidad.
30

El domicilio.
El patrimonio.
Caracteres:
Necesidad: no puede haber personas que carezcan de ellos.
Unidad: cada persona no puede tener simultáneamente mas de un atributo del mismo
orden.
Inalienabilidad: no es posible enajenar los atributos trasfiriéndolos a otras personas. No
están en el comercio.
Imprescriptibilidad: relacionado con el carácter anterior, los atributos son
imprescriptibles, no viéndose afectados por el transcurso del tiempo.
EL NOMBRE
El nombre es la designación exclusiva que corresponde a cada persona.
Función.
Permite la individualización de las personas en la sociedad.
Caracteres.
Necesario: por cuanto toda persona debe tener un nombre.
Único: por cuanto no puede tener mas de una denominación.
Inalienable: pues está fuera del comercio y no es susceptible de enajenación o renuncia.
Inembargable: por las razones precedentes.
Imprescriptible: por cuanto no se adquiere ni pierde por el transcurso del tiempo.
Inmutable: por cuanto nadie por su solo capricho o voluntad puede cambiar de nombre,
salvo en los casos en que la justicia por justos motivos, lo autoriza.
Indivisible: por cuanto la persona tiene el derecho y el deber de llevar un mismo nombre
frente a todos.
Elementos:
Nombre individual o de pila: sirve para ubicar a la persona.
Nombre patronímico o de familia: sirve para ubicar a la persona dentro de la sociedad.
Régimen legal argentino
La legislación sobre el nombre de las personas individuales culmino con la sanción de
la ley 18248 que recogiendo el derecho consuetudinario y la jurisprudencia ha guiado
positivamente todo lo referente a este atributo.
Reglas concernientes al nombre individual.
El nombre individual o de pila es el elemento del nombre que sirve para distinguir a la
persona dentro de su familia.
Adquisición.
Art. 2: El nombre de pila se adquiere por la inscripción en el acta de nacimiento. Su
elección corresponde a los padres; a falta, impedimento o ausencia de uno de ellos,
corresponde al otro o a las personas a quienes los progenitores hubiesen dado su
autorización para tal fin.
En defecto de todo ello pueden hacerlo los guardadores, el Ministerio Público de
Menores o los funcionarios del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas.
Cuando una persona hubiese usado un nombre con anterioridad a su inscripción en el
Registro, se anotará con él siempre que se ajuste a lo prescripto en el artículo 3.
Art. 6: El oficial del Registro del Estado Civil anotará con un apellido común, al menor
no reconocido, salvo que hubiese usado apellido, en cuyo caso se le impondrá éste.
Si mediare reconocimiento posterior, el apellido se sustituirá por el del progenitor que
lo reconociere, en la forma ordenada en el artículo anterior.
Si fuese conocido por el apellido inscripto, estará facultado para mantenerlo, de acuerdo
con las reglas del mismo artículo.
31

Toda persona mayor de dieciocho años que careciere de apellido podrá pedir ante el
Registro del Estado Civil la inscripción del que hubiese usado.
Elección.
La elección corresponde en principio al progenitor.
Reglas para la elección del nombre individual.
Art. 3: El derecho de elegir el nombre de pila se ejercerá libremente, con la salvedad de
que no podrán inscribirse:
1) Los nombres que sean extravagantes, ridículos, contrarios a nuestras costumbres, que
expresen o signifiquen tendencias políticas o ideológicas, o que susciten equívocos
respecto del sexo de la persona a quien se impone.
2) Los nombres extranjeros, salvo los castellanizados por el uso o cuando se tratare de
los nombres de los padres del inscripto, si fuesen de fácil pronunciación y no tuvieran
traducción en el idioma nacional. Queda exceptuado de esta prohibición el nombre que
se quisiera imponer a los hijos de los funcionarios o empleados extranjeros de las
representaciones diplomáticas o consulares acreditadas ante nuestro país, y de los
miembros de misiones públicas o privadas que tengan residencia transitoria en el
territorio de la República.
3) Los apellidos como nombre.
4) Primeros nombres idénticos a los de hermanos vivos.
5) Más de tres nombres.
Las resoluciones denegatorias del Registro del Estado Civil serán recurribles ante el
Tribunal de apelaciones en lo civil dentro de los quince días hábiles de notificadas.
Reglas concernientes al apellido
El apellido puede adquirirse por vía originaria o derivada.
Adquisición originaria.
Filiación matrimonial.
Art. 4: Los hijos matrimoniales llevarán el primer apellido del padre. A pedido de los
progenitores podrá inscribirse el apellido compuesto del padre o agregarse el de la
madre. Si el interesado deseara llevar el apellido compuesto del padre o el materno,
podrá solicitarlo ante el Registro del Estado Civil desde los dieciocho años.
Una vez adicionado, el apellido no podrá suprimirse.
Filiación extramatrimonial.
Art. 5: El hijo extramatrimonial reconocido por uno solo de sus progenitores adquiere
su apellido.
Si es reconocido por ambos, sea simultánea o sucesivamente, adquiere el apellido del
padre. Podrá agregarse el de la madre, en la forma dispuesta en el artículo anterior. Sin
embargo, si el reconocimiento del padre fuese posterior al de la madre, podrá, con
autorización judicial, mantenerse el apellido materno cuando el hijo fuese públicamente
conocido por éste. El hijo estará facultado también, con autorización judicial, para hacer
la opción dentro de los dos años de haber cumplido los dieciocho años, de su
emancipación o del reconocimiento paterno, si fuese posterior.
Si la madre fuese viuda, el hijo llevará su apellido de soltera.
Filiación desconocida.
Art. 6: El oficial del Registro del Estado Civil anotará con un apellido común, al menor
no reconocido, salvo que hubiese usado apellido, en cuyo caso se le impondrá éste.
Si mediare reconocimiento posterior, el apellido se sustituirá por el del progenitor que
lo reconociere, en la forma ordenada en el artículo anterior.
Si fuese conocido por el apellido inscripto, estará facultado para mantenerlo, de acuerdo
con las reglas del mismo artículo.
32

Toda persona mayor de dieciocho años que careciere de apellido podrá pedir ante el
Registro del Estado Civil la inscripción del que hubiese usado.
Filiación adoptiva.
Art. 12: Los hijos adoptivos llevarán el apellido del adoptante, pudiendo, a pedido de
éste, agregarse el de origen. El adoptado podrá solicitar su adición ante el Registro del
Estado Civil desde los dieciocho años.
Si mediare reconocimiento posterior de los padres de sangre, se aplicará la misma regla.
Cuando los adoptantes fueren cónyuges, regirá lo dispuesto en el artículo 4.
Si se tratare de una mujer cuyo marido no adoptare al menor, llevará el apellido de
soltera de la adoptante, a menos que el cónyuge autorizare expresamente a imponerle su
apellido.
Cuando la adoptante fuere viuda, el adoptado llevará su apellido de soltera, salvo que
existieren causas justificadas para imponerle el de casada.

Adquisición derivada: el apellido de la mujer casada, de la viuda y de la divorciada.
Adquisición derivada es la que tiene lugar por cambio del estado civil de las personas y
se dan en el caso de la mujer casada, de la viuda y de la divorciada.
El apellido de la mujer casada.
Art. 8: Será optativo para la mujer casada, añadir a su apellido el del marido, precedido
por la preposición “de”.
El apellido de la viuda.
Art. 10: La viuda está autorizada para requerir ante el Registro del Estado Civil la
supresión del apellido marital.
El apellido de la divorciada.
Art. 9: Decretada la separación personal, será optativo para la mujer llevar el apellido
del marido.
Cuando existieren motivos graves, los jueces, a pedido del marido podrán prohibir a la
mujer separada el uso del apellido marital. Si la mujer hubiera optado por usarlo,
decretado el divorcio vincular perderá tal derecho, salvo acuerdo en contrario, o que por
el ejercicio de su industria, comercio o profesión fuese conocida por aquél y solicitare
conservarlo para sus actividades.
La mujer separada de hecho.
La separación de hecho no faculta a la mujer a prescindir del apellido marital.
Cambio o adiciones en el nombre o apellido.
Cambio de nombre.
Rige para el nombre (de pila o apellido) el principio de inmutabilidad.

Cambio por vía principal.
Tiene lugar a pedido o instancia del interesado cuando existen motivos graves y
fundados que debe apreciar la autoridad.
Art. 15: Después de asentados en la partida de nacimiento el nombre y apellido, no
podrán ser cambiados ni modificados sino por resolución judicial, cuando mediaren
justos motivos. El director del Registro del Estado Civil podrá disponer de oficio o a
pedido de parte, la corrección de errores u omisiones materiales que surjan evidentes del
texto de la partida o de su cotejo con otras.
Sus resoluciones serán recurribles ante el Tribunal de Apelaciones en lo Civil
correspondiente al lugar donde desempeña sus funciones, dentro de los quince días
hábiles de notificadas.
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Art. 7: Los extranjeros, al solicitar la nacionalización argentina, podrán pedir a la
autoridad que la acuerde, la adaptación gráfica y fonética al castellano de sus apellidos
de difícil pronunciación.
Cambio por vía de consecuencia.
El cambio por vía de consecuencia ocurre cuando se produce un cambio en el estado
civil de la persona. En este supuesto el cambio no requiere intervención de la autoridad.
Cambio por vía de sanción.
Tiene lugar en los casos de divorcio.
Art. 9: Decretada la separación personal, será optativo para la mujer llevar el apellido
del marido.
Cuando existieren motivos graves, los jueces, a pedido del marido podrán prohibir a la
mujer separada el uso del apellido marital. Si la mujer hubiera optado por usarlo,
decretado el divorcio vincular perderá tal derecho, salvo acuerdo en contrario, o que por
el ejercicio de su industria, comercio o profesión fuese conocida por aquél y solicitare
conservarlo para sus actividades.
Cambios no admitidos.
Cuando se trata de razones puramente sentimentales, o por uso prolongado de un
nombre que no le correspondía, o para eludir responsabilidades, etc. no se admite
cambio alguno.
Adiciones de nombre.
La adición de nombre consiste en agregar otro nombre de pila o apellido al que
primitivamente se ha llevado.
Puede ser:
Forzosa: cuando la mujer contrae nupcias.
Facultativa: caso del hijo adoptivo que esta obligado a llevar el apellido del adoptante
pudiendo agregar su propio apellido de familia.
Autorizada: en los demás casos en los que es indispensable para agregarlos, la
autorización judicial.
Art. 4: Los hijos matrimoniales llevarán el primer apellido del padre. A pedido de los
progenitores podrá inscribirse el apellido compuesto del padre o agregarse el de la
madre. Si el interesado deseara llevar el apellido compuesto del padre o el materno,
podrá solicitarlo ante el Registro del Estado Civil desde los dieciocho años.
Una vez adicionado, el apellido no podrá suprimirse.
Protección jurídica del nombre.
Para proteger el nombre y a los derechos que sobre este tiene su titular, la ley concede
dos acciones:
Acción de reconocimiento del nombre.
Corresponde a todo titular a quien se le desconoce el derecho de llevar el nombre que le
corresponde y por ello lo reclama.
Art. 20: La persona a quien le fuere desconocido el uso de su nombre, podrá demandar
su reconocimiento y pedir se prohíba toda futura impugnación por quien lo negare;
podrá ordenarse la publicación de la sentencia a costa del demandado.
Requisitos:
Titularidad del nombre por parte del accionante.
Desconocimiento por parte del demandado.
Existencia de un interés, aunque sea moral.
Acción de impugnación del nombre.
Se otorga para el caso de uso ilegitimo del nombre para otra persona.
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Art. 21: Si el nombre que pertenece a una persona fuese usado por otra para su propia
designación, ésta podrá ser demandada para que cese en el uso indebido, sin perjuicio de
la reparación de los daños, si los hubiese.
Cuando fuere utilizado maliciosamente para la designación de cosas o personajes de
fantasía y causare perjuicio moral o material, podrá demandarse el cese del uso y la
identificación de los daños. En ambos casos, el juez podrá imponer las sanciones que
autoriza el artículo 666 bis del Código Civil.
Requisitos:
Titularidad del nombre por parte del que acciona.
Uso indebido por el demandado.
Perjuicio patrimonial o moral para el titular.
Cuestiones comunes.
Art. 22: Las demandas tendientes a la protección del nombre podrán ser promovidas
por el interesado, su cónyuge, ascendientes, descendientes y hermanos.
El nombre y el seudónimo.
El seudónimo no es nombre, ni tiene sus caracteres y en principio, no goza de
protección jurídica.
Art. 23: Cuando el seudónimo hubiere adquirido notoriedad, goza de la tutela del
nombre.
El nombre usado en actividades comerciales.
Involucra tanto el conjunto de palabras, letras y signos distintivos, como un nombre
propio o de fantasía, que se utilizan para caracterizar o denominar a un establecimiento
comercial y se registra como una marca.

EL ESTADO
Es la posición o situación jurídica en que se encuentra una persona en sociedad, o sea,
en relación a otras personas.
Tres estado integraban en el derecho romano el “estatus”, y eran el “status libertatis”
que distinguía al hombre libre del esclavo, el ”status civitatis” que tenia el ciudadano
romano y no el extranjero y el “status familiae” que distinguía a quienes ejercían la
potestad de quienes estaban sometidos a ellos, los alieni iuris”.
Solo resta y perdura hasta hoy el “status familiae” que tienen un sentido diferente del
romano.
Podemos definir el estado como la posición o situación jurídica que ocupa la persona
dentro de la familia.
Caracteres y efectos del estado de persona.
Caracteres.
Inalienable: no puede ser vendido, cedido o transferido.
Irrenunciable: no puede declinarse o renunciar.
Imprescriptible: no esta afectado por el transcurso del tiempo y la inactividad del
titular.
Orden público: esta fuera de la autonomía de la voluntad y las partes no pueden
modificarla por su arbitrio.
Necesario: no hay persona que carezca de estado.
Unidad: no se puede tener dos estados del mismo orden a la vez.
Efectos.
Capacidad:
Según el estado que posea, su capacidad será mayor o menor.
Nombre:
También existe vinculación entre el estado y el nombre.
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Otros efectos:
Genera derechos subjetivos a favor de la persona por la cual estas pueden promover las
acciones de estado.
Origina el derecho de familia.
Origina igualmente el derecho hereditario.
Impone el deber de denunciar la orfandad o vacancia de tutela de los parientes menores
de edad.
Impone el deber de denunciar la demencia de los parientes.


Acciones de estado.
Acción de reclamación de estado, que tiene por objeto el reconocimiento del estado de
que el actor es titular.
Acción de contestación (impugnación) de estado, que tiene por finalidad impugnar el
estado, que en referencia al actor, otra persona se atribuye.

ESTADO CIVIL
Cuando se habla del estado, del estado civil o del estado de familia, se habla de lo
mismo.
Posesión de un estadio de familia.
Cuando una persona disfruta de un determinado estado de familia con independencia del
titulo del cual puede surgir el mismo, hay posesión de estado y comporta el ejercicio de
hecho de un estado.
Para los romanos no había posesión de estado si no se daban tres requisitos:
Nomen: que la persona llevara el apellido que correspondía al estado en cuya posición
está.
Tractus: que recibe de la otra parte el trato propio de dicho estado.
Fama: publicidad o conocimiento por los demás de ese nombre y trato.
Prueba del estado civil: las partidas.
El estado civil de las personas se prueba mediante las partidas del registro de estado
civil y capacidad de las personas.
Contenido de las partidas.
Cada partida debe contener las siguientes referencias:
Fecha y datos personales de los comparecientes.
Inscripción de los hechos denunciados o actos otorgados.
Trascripción de sentencias u otros actos cumplidos ante otros oficiales públicos.
Notas marginales que sirven para vincular los diferentes asientos entre si.
Las partidas del registro, como sus testimonios y fotocopias son instrumentos públicos.
Libros que deben llevarse:
De conformidad con lo que dispone la ley, en principio deben llevarse cinco libros, en
doble juego:
Nacimientos y reconocimientos.
Adopciones.
Matrimonios.
Defunciones.
Inscripciones.
Sin perjuicio de los que eventualmente sea necesario crear.
Plazo y forma de la denuncia de nacimiento.
Dentro de los cinco días hábiles siguientes al nacimiento deberá hacerse su declaración
ante la sección correspondiente, acompañándose un certificado del médico o partera
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interviniente que acredite haber visto con vida al nacido y la fecha, lugar y hora del
nacimiento; debe consignarse también el nombre que se quiera dar al nacido y su
filiación.
Normas relativas a los matrimonios.
Se inscribirán en el libro de matrimonios:
1) Todos los que se celebren en el territorio de la Nación.
2) Aquellos cuyo registro sea ordenado por juez competente.
3) Las sentencias sobre nulidad, divorcio y las reconciliaciones comunicadas
judicialmente. Dichas inscripciones se efectuarán como nota de referencia en la del
matrimonio respectivo.
Normas relativas a las defunciones.
Se inscribirán en el libro de defunciones:
1) Todas las que ocurran en el territorio de la Nación.
2) Aquellas cuyo registro sea ordenado por juez competente.
3) Las sentencias sobre ausencia con presunción de fallecimiento.
4) Las que ocurran en buques o aeronaves de bandera argentina, o en lugares bajo
jurisdicción nacional.
Dentro de las 48 horas siguientes a la comprobación del fallecimiento deberá hacerse su
inscripción ante el oficial público que corresponda al lugar en que ocurrió la defunción.
Cuando la muerte ocurriere en lugares apartados dicho plazo podrá ampliarse
atendiendo a las circunstancias del caso.

DOMICILIO
El domicilio es el asiento jurídico de la persona, es el lugar que la ley instituye como
asiento de las personas para la producción de determinados efectos jurídicos”

No ha de confundirse el domicilio con la residencia y la habitación.

El Domicilio es una noción jurídica que según los casos quedará en un lugar o en otro.
La Residencia es una noción vulgar, que alude al lugar donde habita ordinariamente la
persona. Puede o no, según los casos, ser un elemento constitutivo del domicilio,
revistiendo ese carácter cuando la ley determina el domicilio de la persona en función
de su residencia.
La Habitación es el lugar donde la persona se encuentra accidental o
momentáneamente.


Comparada la habitación con la residencia, se advierte que ambas nociones son de
orden vulgar, no técnico, diferenciándose por la nota de habitualidad y permanencia que
corresponde a la última.

Importancia del domicilio.

En efecto, el domicilio, sirve según los casos:
1. Para determinar la ley aplicable.
2. Para fijar la competencia de los jueces o autoridades administrativas.
3. Para indicar el lugar donde han de efectuarse válidamente las notificaciones a la
persona.
4. Para precisar el lugar del cumplimiento de las obligaciones por parte del deudor.

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Domicilio General.
Noción:
El domicilio general u ordinario es el que rige la generalidad de las relaciones jurídicas
de una persona.

Clasificación:
El domicilio general u ordinario, se presente en el sistema del Código tomado de Freitas
bajo dos especies distintas:
1. Domicilio Legal.
2. Domicilio Real o Voluntario.

Domicilio Legal:
Está dado por el Art. 90, que dice: “El domicilio legal es el lugar donde la ley
presume, sin admitir prueba en contra, que una persona reside de una manera
permanente para el ejercicio de sus derechos y cumplimiento de sus obligaciones,
aunque de hecho no esté allí presente”.

Caracteres:

1. Es Forzoso: En cuanto la impone la ley independientemente de la voluntad del
interesado. Sin embargo excepcionalmente no tiene ese carácter el domicilio legal de los
militares en actividad, puesto que la ley sólo lo determina si el sujeto no ha manifestado
la voluntad de mantener el domicilio real o voluntario precedente.

2. Es Ficticio o puede serlo: En efecto la ley supone una presencia del interesado en
ese lugar, que puede no ser real, aunque de hecho no esté allí presente.

3. Es Excepcional y de interpretación restrictiva: En el sentido de que funciona
solamente en las hipótesis previstas por la ley, sin que estas situaciones puedan
extenderse por analogía a otros supuestos.

4. Es Único: En el sentido de que concurrencia de varios hechos constitutivos de
domicilio legal hace que sólo uno de esos hechos se tome en cuenta para fijar el
domicilio de la persona.

Casos enumerados en el artículo 90
Los supuestos enumerados en el Art. 90 son taxativos, por razón del carácter
excepcional que corresponde a esta clase de domicilio. La enunciación de los diversos
casos de domicilio legal está efectuada en los diversos incisos del Art. 90 que pasamos a
considerar.

1. Funcionario Públicos: Dice el Art. 90 inc. 1º: “Los funcionarios públicos,
eclesiásticos o seculares, tienen su domicilio en el lugar en que deben llenar sus
funciones, no siendo éstas temporarias, periódicas o de simple comisión”.

2. Militares: El Art. 90, inc. 2º dice: “ Los militares en servicio activo tienen su
domicilio en el lugar en que se hallen prestando aquél, si no manifestasen intención en
contrario por algún establecimiento permanente o asiento principal de sus negocios en
otro lugar”

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3. Persona De Existencia Ideal: Dispone el Art. 90 inc. 3º: “El domicilio de las
corporaciones, establecimientos y asociaciones autorizadas por las leyes o por el
Gobierno es el lugar donde está situada su dirección y administración, si en sus estatutos
o en la autorización que se les dio no tuviesen un domicilio señalado”.

4. Deambulantes: El Art. 90, inc. 5º determina: “Los transeúntes o las personas de
ejercicio ambulante, como los que no tuviesen domicilio conocido, lo tienen en el lugar
de su residencia habitual”

5. Incapaces: Según el Art. 90, inc. 6º: “Los incapaces tienen el domicilio de sus
representantes”

Artículo 95: “La residencia involuntaria por destierro, prisión, etc. no altera el
domicilio anterior, se conserva allí la familia, o se tiene el asiento principal de los
negocios”.

En cuanto al domicilio de los “incapaces” se presentan algunas alternativas de interés,
según se trate de hijos legítimos o extramatrimoniales, menores bajo tutela o
abandonados, insanos y sordomudos.

Hijos legítimos y adoptivos: Los hijos legítimos tienen el domicilio de sus padres, que
ejercen conjuntamente la patria potestad. En caso de separación de hecho, divorcio o
nulidad de matrimonio, el hijo tiene el domicilio de aquel de los padres a quienes se
hubiera otorgado su tenencia. Art. 264, inc. 2º C.C. texto según la Ley 23.264. El hijo
adoptivo tiene el domicilio del adoptante conf. Art. 14 in fine y 20 de la Ley 19.134.

Hijos extramatrimoniales: El hijo extramatrimonial tiene el domicilio del progenitor
que lo hubiese reconocido. Mediando reconocimiento por parte de ambos padres, de
acuerdo a lo previsto en el Art. 264, inc. 4º C.C., texto según Ley 23.264, ahora resulta
claro que en el caso de que los padres no vivan juntos, el hijo extramatrimonial tiene el
domicilio del progenitor que tenga otorgada la guarda convencional, o judicial, o
reconocida mediante información sumaria.

Menores huérfanos o abandonados: Luego de provistos de tutor estos incapaces
tienen el domicilio del tutor. Pero antes del discernimiento de tutela y especialmente a
los fines de la misma los huérfanos o abandonados por los padres conservan el último
domicilio de sus progenitores. Si se ignorase el mismo, el domicilio del menor a esos
fines será el del guardador por ser la residencia actual de aquél, conf. Art. 90, inc. 5º.
Pero si se hubiese tratado de menores de filiación desconocida el discernimiento de la
tutela corresponde al juez del lugar donde hubiese sido encontrado el expósito según lo
previsto por el Art. 403.


Domicilio de la mujer casada: En su Art. 9º derogó el inc. 9º del Art. 90 del C.C.,
como consecuencia de que ahora ya no es de competencia exclusiva del marido fijar el
domicilio matrimonial, sino que es establecido “de común acuerdo” por los esposos
Art. 200, C.C., según Ley 23.515

Personas que trabajan en casa de otros: El Art. 90, inc. 8º, prescribe: “Los mayores
de edad que sirven o trabajan o que están agregados en casa de otros, tienen el domicilio
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de la persona a quien sirven, o para quien trabajan, siempre que residan en la misma
casa o en habitaciones accesorias, con excepción de la mujer casada que como obrera o
doméstica habita otra casa que la de su marido”

Domicilio de origen: Lo define el Art. 89, parte segunda, C.C. “el lugar del
domicilio del padre, en el día del nacimiento de los hijos”
Es el primer domicilio de la persona, pues como incapaz que es, el recién nacido tiene
el domicilio de su padre en ese momento, y queda estereotipado en tal carácter. Parece
innecesario aclarar que tal domicilio no se identifica con el lugar del nacimiento, el cual
puede coincidir o no con el domicilio paterno en ese momento.
En cuanto a su naturaleza, el domicilio de origen es una especie de domicilio legal,
porque es instituido e impuesto por la ley con entera independencia de la voluntad de la
persona a quien afecta.

Caducidad del domicilio legal:
En este sentido el Art. 91 dice: “La duración del domicilio de derecho depende de la
existencia del hecho que lo motiva. Cesando éste, el domicilio se determina por la
residencia con intención de permanecer en el lugar en que se habite”.

DOMICILIO REAL
Está dado por el Art. 89, que dice: “El domicilio real de las personas es el lugar donde
tienen establecido el asiento principal de su residencia y de sus negocios”. Podría
complementarse tal definición, diciendo que el domicilio real es el lugar de la residencia
permanente de la persona con la intención de establecer allí el asiento de su actividad.

1. Es un domicilio real: En cuanto tiene como base la efectiva residencia de la
persona en un cierto lugar, por oposición al “domicilio legal”, que puede ser ficticio.
2. Es un domicilio voluntario: En cuanto su constitución, mantenimiento y
extinción dependen de la voluntad de la persona a quien afecta, por oposición al
“domicilio legal” que es independiente de esa voluntad e impuesto por la sola
determinación de la ley.
3. Es un domicilio de libre elección: En cuanto la ley asegura y garantiza la libertad
del interesado para elegir su domicilio y trasladarlo al lugar de su conveniencia o sus
posibilidades. En este sentido dice el Art. 97: “El domicilio puede cambiarse de un
lugar a otro. Esta facultad no puede ser coartada ni por contrato, ni por disposición de
última voluntad…” Son consecuencias de la garantía constitucional de “entrar,
permanecer, transitar y salir del territorio argentino” que consagra el Art. 14 de la C.N.

Elementos constitutivos del domicilio real:
El domicilio real surge de la integración de dos elementos, uno es un elemento material
u objetivo denominado “corpus”, y el otro un elemento intencional o subjetivo,
llamado “animus”

Régimen del funcionamiento del domicilio real
Para apreciar el funcionamiento del domicilio real o voluntario, consideraremos cómo
se constituye, cómo se mantiene y cómo se extingue.
1. En cuanto a su constitución el domicilio real o voluntario requiere la concurrencia
de sus dos elementos constitutivos. No basta la presencia de uno de ellos si no concurre
el otro también.
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2. En cuanto al mantenimiento del domicilio real o voluntario preexistente, subsiste
mientras uno de los elementos examinados permanezca en ese lugar, se trate del
“corpus” o del “animus”.
3. En cuanto a la extinción del domicilio real o voluntario sólo se produce por la
constitución de un nuevo domicilio, sea real o legal.

Orden de prelación del domicilio:
Por lo pronto es notorio que no puede haber conflicto entre dos domicilios reales, pues
la constitución del último importará la cesación del anterior, conf. Art. 98. Pero sí
puede haber conflicto, y habitualmente lo hay en el terreno de los hechos, entre el
domicilio real y el legal, ya que con frecuencia el individuo sujeto a un domicilio legal
también resido en otro lugar con su familia.
La prelación corresponde al domicilio legal el cual por el carácter de “unidad”
desplaza o sustituye al domicilio real. Más aún, ni siquiera puede decirse que en tal
supuesto la persona tiene domicilio real, pues esta noción es incompatible con el
domicilio legal que le ha sido asignado, sólo tiene residencia, pero no domicilio real.

DOMICILIO ESPECIAL:
El domicilio especial es el que produce efectos limitados a una o varias relaciones
jurídicas determinadas. El domicilio especial tiene un ámbito circunscripto y proyecta
su eficacia sólo respecto de los supuestos para los cuales ha sido instituido.

Comparación con el domicilio general y ordinario
1. El “domicilio especial” no es necesario, el general sí lo es.
2. El “domicilio especial” puede ser múltiple, mientras el general es forzosamente
único.
3. El “domicilio general” como atributo inherente a la persona es imprescriptible e
inalienable, notas que no corresponden al domicilio especial o a algunas especies de
éste.
4. Igualmente como atributo de la persona el domicilio general u ordinario termina
con ella, en tanto que el domicilio especial puede perdurar, así el domicilio
convencional se transmite a los herederos.

Caracteres
Sus caracteres negativos que le corresponden por participar del género de domicilio
especial son:
1. No es necesario, pudiendo prescindirse de él;
2. No es único, pudiendo lo interesados poseer tantos domicilios convencionales
como contratos tengan constituidos.

En cuanto a sus caracteres específicos, destacamos los siguientes:

1. Es Voluntario, su constitución depende de la solo voluntad de los interesados.

2. Es Contractual, en cuanto que es un accesorio que perdura mientras subsisten los
efectos del mismo contrato al cual accede.

3. Es Transmisible con el mismo contrato al cual accede.

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4. No es Prescriptible, sufre la acción del tiempo, por lo menos en cuanto a las
notificaciones que es dable practicar en el mismo.

5. Es Inmutable, no puede, en principio, ser cambiado sino por el nuevo acuerdo de
los contratantes.


PATRIMONIO.
El Patrimonio es el conjunto de bienes de una persona (art. 2312 y nota), en el concepto
de bienes quedan correspondidas las cosas y los derechos susceptibles de tener un valor
económico, los derechos personalísimos y los derechos de familia quedan excluidos del
conecto de patrimonio pues no son susceptibles de apreciación económica. El
patrimonio esta compuesto por un activo y un pasivo el activo formado por todos los
bienes de una persona (cosas y derechos que posea) que sean susceptibles de un costo
económico y el pasivo formado por las deudas y obligaciones que hayan contraído la
persona (necesario, único e inalienable).
Según el art.2312 (el conjunto de bienes de una persona constituye un patrimonio) aquí
nuestro código se inclina por la segunda teorías. El art. 3281 (bienes como un todo
ideal) como un conjunto de cosas (se inclina por la teoría clásica). En conclusión
podemos decir que para ciertas cuestiones, para nuestro código civil el patrimonio es un
todo y para otras no lo es. Según Borda… “el patrimonio es un todo porque a la bolsa
por mas que le saque un cosas esta sigue estando”.
El patrimonio es la prenda común o garantía de los acreedores.


CAPACIDAD
La capacidad como atributo de la persona no es otra cosa que la idoneidad para ser
sujeto de derechos, en otras palabras, ser titular de poderes jurídicos que se le atribuyen
a su voluntad.
Esta capacidad puede ser considerada tanto en relación a la titularidad de los derechos,
como a la facultad de ejercerlos por si mismo y de ello el dualismo fundamental:
capacidad jurídica o de derecho, por un lado y capacidad de obrar o de hecho, por el
otro.
Capacidad es la aptitud o idoneidad para ser titular de derechos y deberes y ejercerlos
por si mismo.
Capacidad de derecho.
La capacidad de derecho consiste en la aptitud que tiene la persona para adquirir y ser
titular de derecho. Es la aptitud o idoneidad para ser titular de derechos y deberes.
Alcance de la capacidad de derecho y prohibiciones legales (incapacidades) que la
limitan. Caracteres.
Como principio general toda persona es capaz de derecho, que es la regla, y solo en
razón de una norma legal expresa puede existir incapacidad jurídica.
Existen supuestos de incapacidad de derecho dispersos en todo el articulado del código.
Como caracteres de la capacidad de derecho se pueden señalar los siguientes:
Responde por lo general a razones de orden moral.
No se suple por la representación.
Esta establecida para prevenir incorrecciones o actos inconvenientes.
Los actos obrados por los incapaces de derecho en principio adolecen de nulidad
absoluta.
Se rige por la ley territorial.
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Carácter relativo de las incapacidades de derecho.
Las incapacidades de derecho son siempre relativas, o sea, solo referidas a ciertos y
determinados derechos.
Hasta ciertas épocas no muy lejanas se admitió la existencia de incapaces de derecho
absolutos como ocurría con la esclavitud y la muerte civil.
Capacidad de hecho:
La capacidad de hecho, también llamada de obrar o de ejercicio es la aptitud o
idoneidad de la persona para ejercer por si mismo los derechos.
La falta de esa aptitud o idoneidad es la incapacidad para obrar, debiendo hacerlo otro,
autorizado por la ley, en nombre y representación del incapaz.
La incapacidad de hecho presenta los siguientes caracteres:
Obedece por lo general a deficiencias síquicas del sujeto.
Se suple por representación legal.
Esta instituida para proteger al incapaz.
Los actos obrados por los incapaces de hecho son de nulidad relativa.
Se rige por la ley del domicilio.
Limitaciones:
Personas absolutamente incapaces.
Art. 54: Tienen incapacidad absoluta:
1. Las personas por nacer.
2. Los menores impúberes.
3. Los dementes.
4. Los sordomudos que no saben darse a entender por escrito.
5. (Derogado por ley 17711 - BO: 26/04/1968)
Personas relativamente incapaces.
Art. 55: Los menores adultos sólo tienen capacidad para los actos que las leyes les
autorizan otorgar.

Inhabilitaciones del Art. 152 bis;
Art. 152 bis: Podrá inhabilitarse judicialmente:
1. A quienes por embriaguez habitual o uso de estupefacientes estén expuestos a otorgar
actos jurídicos perjudiciales a su persona o patrimonio.
2. A los disminuidos en sus facultades cuando sin llegar al supuesto previsto en el
artículo 141 de este Código, el juez estime que del ejercicio de su plena capacidad
pueda resultar presumiblemente daño a su persona o patrimonio.
3. A quienes por la prodigalidad en los actos de administración y disposición de sus
bienes expusiesen a su familia a la pérdida del patrimonio. Sólo procederá en este caso
la inhabilitación si la persona imputada tuviere cónyuge, ascendientes o descendientes y
hubiere dilapidado una parte importante de su patrimonio. La acción para obtener esta
inhabilitación sólo corresponderá al cónyuge, ascendientes y descendientes.
Se nombrará un curador al inhabilitado y se aplicarán en lo pertinente las normas
relativas a la declaración de incapacidad por demencia y rehabilitación.
Sin la conformidad del curador los inhabilitados no podrán disponer de sus bienes por
actos entre vivos.
Los inhabilitados podrán otorgar por sí solos actos de administración, salvo los que
limite la sentencia de inhabilitación teniendo en cuenta las circunstancias del caso.
Limitaciones a la capacidad establecidas en el código penal (Art. 12).
Art. 12: La reclusión y la prisión por más de tres años llevan como inherente la
inhabilitación absoluta, por el tiempo de la condena, la que podrá durar hasta tres años
más, si así lo resuelve el tribunal, de acuerdo con la índole del delito. Importan además
43

la privación, mientras dure la pena, de la patria potestad, de la administración de los
bienes y del derecho de disponer de ellos por actos entre vivos. El penado quedará
sujeto a la curatela establecida por el Código Civil para los incapaces.
Incapacidades especiales para contratar (Art. 1160).
Art. 1160: No pueden contratar los incapaces por incapacidad absoluta, ni los incapaces
por incapacidad relativa en los casos en que les es expresamente prohibido, ni los que
están excluidos de poderlo hacer con personas determinadas, o respecto de cosas
especiales, ni aquellos a quienes les fuese prohibido en las disposiciones relativas a cada
uno de los contratos, ni los religiosos profesos de uno y otro sexo, sino cuando
comprasen bienes muebles a dinero de contado o contratasen por sus conventos; ni los
comerciantes fallidos sobre bienes que correspondan a la masa del concurso, si no
estipularen concordatos con sus acreedores.

LA PERSONA JURIDICA
La naturaleza social del hombre determina que, paralelamente a la actividad individual
en procura de fines propios, exista en él una tendencia a la asociación con objetivos
útiles. Para la realización de esos objetivos se presenta en el derecho el problema de dar
forma jurídica a las agrupaciones humanas, otorgar a sus bienes un sentido social y
asegurar su estabilidad, funcionamiento y continuidad. A estos entes se los denomina
personas de existencia ideal o personas jurídicas, colectivas o morales, por oposición a
las personas naturales o físicas.
Concepto
El art. 30 del Código Civil dio una definición de persona comprensiva de las personas
físicas y las jurídicas, al disponer que "son personas todos los entes susceptibles de
adquirir derechos y contraer obligaciones".
Para nuestro Código Civil, persona es invariablemente sujeto de derecho. Allí donde
existe un derecho tiene que haber necesariamente un sujeto al cual ese derecho le este
imputado como titular.
El concepto jurídico de persona se define por el carácter de sujeto potencial de
derechos; el rasgo esencial de la persona, aquello que lo caracteriza y determina su
naturaleza, es el hecho de que pueda ser sujeto activo o pasivo de derechos, la
posibilidad de adquirir derechos y contraer obligaciones, como dice nuestro Código.
El art. 32 del Código Civil establece: "Todos los entes susceptibles de adquirir derechos
o contraer obligaciones que no son personas de existencia visible, son personas de
existencia ideal o personas jurídicas". Este artículo define en forma negativa a las
personas de existencia ideal, no estableciendo un criterio que permita reconocer la
existencia de una persona ideal.
Nuestro Código es el único en la legislación comparada que establece la antítesis entre
personas de existencia visible y personas de existencia ideal.
Clasificaciones de las personas jurídicas
La ley 17.711 introdujo varias modificaciones en los artículos que legislan sobre las
personas jurídicas. Ellas se refieren a la clasificación, concepto y denominación de cada
especie.
El art. 33, modificado, dice: "Las personas jurídicas pueden ser de carácter público o
privado.
"Tienen carácter público:
"1) el Estado nacional, las provincias y los municipios;
"2) las entidades autárquicas;
"3) la Iglesia Católica.
"Tienen carácter privado:
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"1) las asociaciones y las fundaciones que tengan por principal objeto el bien común,
posean patrimonio propio, sean capaces por sus estatutos de adquirir bienes, no
subsistan exclusivamente de asignaciones del Estado y obtengan autorización para
funcionar;
"2) las sociedades civiles y comerciales o entidades que conforme a la ley tengan
capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, aunque no requieran
autorización expresa del Estado para funcionar".
Personas jurídicas de carácter público
a) El Estado nacional.
El carácter del Estado como persona jurídica surge de la Constitución nacional (Arts. 1,
9, 10 a 14, 18).
Respecto del Estado, no se debe confundir el aspecto de la doble competencia o
capacidad con el de la doble personalidad; la doble capacidad se da para actuar tanto en
la esfera del derecho público como en la del derecho privado, sin que ello signifique
reconocer una doble personalidad.
La teoría de la doble personalidad sostenida, entre otros, por Rafael Bielsa, consideraba
que cuando el Estado realizaba un acto de gobierno o de administración pública, su
personalidad era de derecho público; en cambio, cuando contrataba con los particulares
o disponía de los bienes de su dominio privado, su personalidad era de derecho privado.
b) Las provincias y los municipios.
Conforme al sistema federal de gobierno establecido en el art. 1 de la Constitución
nacional se reconoce a las provincias personalidad jurídica, como integrantes de la
Nación. La reforma suprimió la expresión "federadas" referida a als provincias.
Los municipios deben considerarse subsistentes, sin necesidad de ley especial. El art. 5
de la Constitución nacional supedita la autonomía de las provincias, entre otros
requisitos, a que la respectiva constitución asegure su régimen municipal.

c) Entidades autárquicas.
Marienhoff define a las entidades autárquicas como "toda persona jurídica pública
estatal que con aptitud legal para administrarse a si misma cumple fines públicos,
genéricos o específicos".
Son entes de la administración pública que se han descentralizado del Estado y que
realizan funciones propias de aquél, es decir, servicios públicos. La personalidad
jurídica deriva de la ley que las crea, organiza su régimen interno y su competencia. Por
ejemplo: Banco Central.
Las entidades autárquicas tienen los siguientes caracteres:
1) son entes del Estado;
2) se gobiernan a sí mismas;
3) tienen como finalidad el interés público;
4) tienen un patrimonio propio independiente del Estado.

d) La Iglesia Católica.
La Constitución nacional establece, en el art. 2, que el "gobierno federal sostiene el
culto católico apostólico romano". Su personalidad de derecho público surge de la
Constitución nacional. La legislación ha reconocido la personalidad jurídica de la
Iglesia, tal como ella está organizada; a su vez, ella reconoce los poderes temporales del
Estado, que ejerce el derecho de patronato. El carácter de persona jurídica que se otorga
a la Iglesia Católica alcanza también a sus diócesis y parroquias (art. 2345 del Código
Civil).
45

En lo que se refiere a otras religiones, sus iglesias no son personas jurídicas de carácter
público, pero si reúnen los requisitos legales necesarios pueden ser personas jurídicas de
carácter privado, y si no los reunieran, simples asociaciones religiosas. La ley
21.745/78, reglamentada por el decreto 2037/79, creó el Registro de Cultos no
Católicos.
Personas jurídicas de carácter privado
Son aquellas cuya institución o regulación depende del derecho privado. En el Código
se las denominaba de "existencia posible".
Conforme a la nueva redacción, las personas jurídicas privadas pueden ser de dos
clases: las que necesitan de la autorización del Estado para funcionar y las que no la
requieren.
Las primeras están contempladas en el art. 33, apartado 2, inciso primero, y son:
a) las asociaciones, también llamadas corporaciones, que pueden tener fines científicos,
artísticos, deportivos, culturales, etc., como clubes, mutuales, sociedades de fomento,
etc.;
b) fundaciones: son entidades cuyo patrimonio esta afectado a fines altruistas (que
profesa el altruismo: sentimiento o tendencia de hacer el bien a los demás, aun a costa
del propio provecho) que fueron tenidos en mira al tiempo de su creación. Su régimen
legal se ha completado con la ley 19.836, de 1972.
c) ciertas sociedades comerciales: sociedades de economía mixta, cooperativas,
compañías de seguros, entidades financieras, etc.:
d) otras entidades: se cuentan entre ellas las universidades privadas, que requieren para
su creación un decreto del Poder Ejecutivo que las autorice; asociaciones profesionales
(colegios públicos de abogados, traductores, ingenieros, etc.) y academias nacionales
(Academia Nacional de Medicina, de Derecho y Ciencias Sociales, etc.).
Las que no requieren la autorización estatal para funcionar están contempladas en el apartado
2, inciso 2, del art. 33, y son:
a) sociedades civiles: legisladas en los art. 1648 y siguientes del Código Civil;
b) sociedades comerciales regularmente constituidas;
c) sociedades de hecho e irregulares con objeto comercial;
(Las contempladas en los apartados b y c están legisladas en el art.2 de la Ley de
Sociedades.)
d) otras entidades (consorcio de propiedad horizontal).

Requisitos para la constitución de las personas jurídicas de carácter privado
Para la constitución de las personas jurídicas es necesario el cumplimiento de los
siguientes requisitos:
1) Acto constitutivo. Es el acto de voluntad creador realizado por los miembros o por el
fundador. En la asociación es el acuerdo de voluntades y se llama "acto conjunto"; en la
fundación es una sola voluntad, la del fundador, y se llama "acto fundacional".
2) Que tengan por principal objeto el bien común. Algunos autores han criticado este
requisito, como, por ejemplo, Ferrara, quien considera que hay fundaciones carentes de
esa finalidad, como las fundaciones de familia, reconocidas como sujeto de derecho.
Llambías y Borda, en cambio, piensan que el bien común justifica la existencia jurídica
de estas entidades y obliga a reconocerles el carácter de sujetos de derecho. El bien
común es lo que tiende mediata o inmediatamente a satisfacer las necesidades de los
integrantes de la comunidad.
3) Que posean patrimonio propio. La persona jurídica es un sujeto de derecho
patrimonial y, por tanto, se le debe atribuir la propiedad de algunos bienes. Llambías
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considera que es suficiente que la persona jurídica tenga la posibilidad de adquirir
bienes.
4) Que sean capaces por sus estatutos de adquirir bienes. Los estatutos de las
personas jurídicas deben contener disposiciones relativas a la capacidad de adquirir
bienes, porque sin esta capacidad no podrian formar su patrimonio. Este requisito es
complemento de la exigencia legal de que las personas jurídicas posean un patrimonio
propio.
5) Que no subsistan exclusivamente de asignaciones del Estado. El requisito legal
apunta a que el patrimonio de la persona jurídica no este integrado exclusivamente por
bienes del Estado, porque en ese supuesto seria una persona jurídica de carácter público.
Sin embargo, no es impedimento para que pueda recibir subvenciones, siempre que
ellas no constituyan el único recurso patrimonial. El Estado otorga subvenciones a
establecimientos de enseñanza privada, de beneficencia, artísticos, científicos, etc.
6) Que tengan o no autorización del Estado. La autorización del Estado emana del
poder administrador y es el acto expreso que autoriza a funcionar como tal a la persona
jurídica. El órgano competente es la Inspección General de Personas Jurídicas. La
autorización tambien puede ser otorgada por ley del Congreso, como en el supuesto de
la admisión de nuevas ordenes religiosas.

La persona jurídica y sus miembros. Distinción.
La persona jurídica tiene una existencia independiente de la de sus miembros y es
aceptada como sujeto de derecho distinta de ellos. Únicamente puede actuar por medio
de sus órganos, cuya conducta le es atribuída por el ordenamiento jurídico. Su
responsabilidad no excluye a la que les incumbe a los individuos que actúan por ella, ya
que es complementaria o coexistente con aquella.
El art. 39 del Código Civil dispone: "Las corporaciones, asociaciones, etc., serán
consideradas como personas enteramente distintas de sus miembros.
"Los bienes que pertenezcan a la asociación no pertenecen a ninguno de sus miembros;
y ninguno de sus miembros, ni todos ellos, están obligados a satisfacer las deudas de la
corporación, si expresamente no se hubiesen obligado como fiadores o mancomunando
con ella".
Del texto legal cabe inferir las siguientes conclusiones:
1) La persona de existencia ideal es un ente distinto de los miembros que la componen;
hay una independencia de personalidad entre ambos; cada persona es un sujeto de
derecho independiente.
2) Los derechos de la persona jurídica son imputables a ésta, y no a cada uno de sus
miembros ni a todos ellos.
3) Los deberes jurídicos de la persona de existencia ideal no son tampoco imputados a
sus miembros.
4) Los miembros no responden por las deudas de la persona jurídica, salvo que se
hubiesen obligado expresamente como fiadores o se hubiesen mancomunado con ella
(co-deudor).
5) La persona jurídica tiene un patrimonio independiente del patrimonio de sus
miembros.
Este principio establecido en el art. 39 tiene excepciones. Ellas se refieren a las
relaciones de las personas jurídicas con los terceros, y son los siguientes:
a) actos ilícitos;
b) actos ajenos al objeto;
c) actos ejecutados excediendo la representación;
d) actos realizados con simulación, fraude, insolvencia, abuso, etc.
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Capacidad de las personas jurídicas
Conforme al art. 35 del Código Civil, "las personas jurídicas pueden, para los fines de
su institución, adquirir los derechos que este Código establece, y ejercer los actos que
no les sean prohibidos, por el ministerio de los representantes que sus leyes o estatutos
les hubiesen constituido".
Del texto legal surge que las personas jurídicas tienen capacidad de derecho, es decir, la
aptitud de ser titulares de derechos, pero carecen de capacidad de hecho, ya que por su
naturaleza deben hacerlo por medio de sus representantes legales.
Persona jurídica constituida en el extranjero
Conforme al art. 34 del Código Civil, "son también personas jurídicas los Estados
extranjeros, cada una de sus provincias o municipios, los establecimientos,
corporaciones o asociaciones existentes en países extranjeros, y que existieren en ellos
con iguales condiciones que los del artículo anterior" (el art. 33, que contempla las
personas jurídicas nacionales).
Son personas jurídicas de carácter público todos los Estados extranjeros, sus provincias,
sus municipios y las entidades autárquicas, y son de carácter privado los
establecimientos, corporaciones o asociaciones que sean tales en los países extranjeros.
Con relación a las personas jurídicas extranjeras de carácter privado se debe hacer la
siguiente distinción:
a) Si desarrollan actividades permanentes en nuestro país deberán solicitar la
autorización previa del Estado y reunir los requisitos establecidos por el art. 33 del C.
Civil.
b) Si realizan actos aislados no requieren la autorización estatal ni el cumplimiento de
los requisitos del art. 33, pues es suficiente con que en el país en que fueron creadas
hayan sido reconocidas como persona jurídica.


Fin de la existencia de las personas jurídicas
El art. 48 del Código Civil dispone: "Termina la existencia de las personas jurídicas que
necesitan autorización expresa estatal para funcionar:
"1) por su disolución en virtud de la decisión de sus miembros, aprobada por la
autoridad competente; (voluntaria)
"2) por disolución en virtud de la ley, no obstante la voluntad de sus miembros, o por
haberse abusado o incurrido en transgresiones de las condiciones o cláusulas de la
respectiva autorización, o porque sea imposible el cumplimiento de sus estatutos, o
porque su disolución fuese necesaria o conveniente a los intereses públicos; (forzada)
"3) por la conclusión de los bienes destinados a sostenerlas.
Otros supuestos
a) Muerte de sus miembros
Si bien la personalidad del ente colectivo y la de sus miembros es diferente, cabe
distinguir distintas situaciones: 1) que subsista un número determinado de socios
suficiente para cumplir los fines de la asociación. En este caso no procede la disolución;
2) que el número de los socios sobrevivientes sea insuficiente.
En las sociedades civiles la disolución se produce si muere uno de los dos miembros
que la componen (art. 1758), o por exigencia de alguno de los socios. "...la sociedad no
puede continuar con buen éxito" (art. 1759).
La sociedad comercial se disuelve por "reducción a uno del número de socios, siempre
que no se incorporen nuevos socios en el término de tres meses". (Art. 94, inc. 8, ley
19.550).
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b) Cumplimiento del objeto
Habiéndose cumplido el objeto para el cual se constituyó la entidad, ésta debe
extinguirse porque no puede existir sin objeto.

c) Fusión
La fusión de dos o más entidades da lugar al nacimiento de una nueva, distinta de las
anteriores y, por tanto, se produce la extinción de la personalidad jurídica de aquéllas y
su resolución de pleno derecho.
Destino de los bienes
El art. 50 del Código Civil establece: "Disuelta o acabada una asociación, con el
carácter de persona jurídica, los bienes y acciones que a ella pertenecían, tendrán el
destino previsto en sus estatutos; y si nada se hubiese dispuesto en ellos, los bienes y
acciones serán considerados como vacantes y aplicados a los objetos que disponga el
cuerpo legislativo, salvo todo perjuicio a terceros y a los miembros existentes de la
corporación".
Del texto legal surge que extinguida la persona jurídica hay tres momentos:
a) liquidación de los bienes;
b) pago de las deudas;
c) aplicación del remanente al destino que sea procedente.

BIBLIOGRAFIA
http://www.todoiure.com.ar/monografias/mono/civil/trabajo_practico_sobre_persona.htm
http://sites.google.com/site/lomasapuntes/derecho-civil-i/resumen-completo/capitulo-vi
http://sites.google.com/site/lomasapuntes/derecho-civil-i/resumen-completo/capitulo-v
http://www.alipso.com/monografias2/Atributos_de_la_Persona/index.php
http://www.alipso.com/monografias2/Atributos_de_la_personas_Patrimonio/index.php




UNIDAD N° 3
HECHO JURIDICOS: Hecho Voluntario: Condiciones. Hecho ilícitos; Abuso del
Derecho. Acto Jurídico: clasificación y forma, instrumentos públicos y privados, clases,
valor probatorio. Vicios de los Actos Jurídicos, Error, dolo, violencia, simulación,
fraude.
Concepto de hecho jurídico
El Art. 896 del Código Civil, nos dice: los hechos de que se trata en esta parte del
Código son todos los acontecimientos susceptibles de producir alguna adquisición,
modificación, transferencia o extinción de los derechos u obligaciones.
Clasificación de los hechos jurídicos.
Hechos externos o naturales: son aquellos en los que no interviene para nada la
conducta humana ej: nacimiento con vida, la muerte, etc.
Hechos humanos:
voluntarios: son los hechos ejecutados con discernimiento, intención y libertad
Lícitos: son actos lícitos las acciones voluntarias no prohibidas por la ley, de que
pueda resultar alguna adquisición, modificación o extinción de los derechos.
Simple acto voluntario lícito: son aquellos actos lícitos que no tuvieren por fin
inmediato alguna adquisición, modificación o extinción de derechos, sólo
producirán ese efecto en los casos que fueren expresamente declarados. Ej.: gestión
de negocios.
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Acto jurídico (negocio jurídico): son los actos voluntarios lícitos, que tengan por fin
inmediato, establecer entre las personas relaciones jurídicas, crear, modificar,
transferir, conservar o aniquilar derechos.
Ilícitos: son aquellos actos contrarios a los preceptos del derecho.
Delito: acto ilícito ejecutado a sabiendas y con intención de dañar la persona o los
derechos u otro, se llama en este código delito.
Cuasidelitos
involuntarios: son los hechos ejecutados sin discernimiento, sin intención y sin
libertad. No producen por sí obligación alguna.
ABUSO DEL DERECHO
El Código de Vélez. - Tres son las normas del Código Civil que se vinculan con el
problema que, estudiamos; una ubicada en el título de los actos ilícitos (el art. 1071) y
dos en el dominio (arts. 2513 y 2514), a lo que deben agregarse -para comprender mejor
el pensamiento del codificador- las respectivas notas.
La casi totalidad de la doctrina nacional ha interpretado siempre que esos dispositivos
vedaban la aplicación de la teoría del abuso del derecho, en especial por lo categórico
del art. 1071, al afirmar que "el ejercicio de un derecho propio, o el cumplimiento de
una obligación legal no puede constituir como ilícito ningún acto".

El abuso del derecho y la ley 17.711.
El legislador ha procedido a modificar el art. 1071. agregándole un párrafo que condena
el ejercicio abusivo de los derechos, y también ha introducido cambios, en los arts. 2513
y 2514, para dar acogida a esta teoría.
Los nuevos textos dejan en claro que lo que la ley ampara es el ejercicio "regular" de los
derechos, y que cuando el actuar del sujeto se mueve dentro de ese límite no habrá
ilicitud (art. 1071, primer párrafo), y que el goce de las cosas que son objeto del
dominio debe efectuarse conforme a un "ejercicio regular" (art. 2513).
Para caracterizar la conducta abusiva se ha adoptado un criterio finalista, con el
agregado de pautas que hacen referencia a las nociones de buena fe, moral y buenas
costumbres (art. 1071, segundo párrafo), directivas generales que servirán para
interpretar la conducta del titular en todos los casos, incluso con relación al dominio,
donde el art. 2514 establece que el ejercicio de las facultades que emergen de ese
derecho no puede ser restringido "en tanto no fuere abusivo".
Varios de los intérpretes de la nueva norma entienden que el acto abusivo, tal como lo
configura el sistema actualmente vigente, es una especie de acto ilícito y, en
consecuencia, consideran que uno de sus elementos es la imputabilidad al autor en razón
de dolo o culpa, o al menos que esa imputabilidad pueda inferirse de la conducta
objetiva del autor del abuso, como animus nocendi ínsito en el acto.
Siguiendo este camino, nuestros tribunales han dicho que "no resulta aplicable la norma
del art. 1971, segunda parte, del Código Civil, si la actora ejerció regularmente su
derecho emanado del contrato, sin que se desprenda de su actuación intención de dañar,
ni que haya elegido la vía más onerosa, ni que su actitud sea irrazonable".
Por nuestra parte, entendemos que si bien es cierto que el acto abusivo suele ser ilícito,
no se requiere indispensablemente que estén presentes en todos los casos el dolo o la
culpa, sino que basta con que el acto exceda objetivamente los límites fijados por el art.
1071. Si la figura se redujese a las hipótesis de actos ilícitos, sería totalmente inútil,
pues la ilicitud fue siempre sancionada por nuestro ordenamiento jurídico; el aporte del
nuevo texto, es el de brindar un arma a la justicia para enmendar los efectos de una
conducta dañosa, que sin caer en el campo de lo ilícito, vulneran los fines perseguidos
por la ley.
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Vemos así que la jurisprudencia ha distinguido las dos posibles categorías de actos
abusivos afirmando que "existe abuso del derecho desde el punto de vista subjetivo
cuando se lo ejercita con el solo propósito de causar daño o bien cuando se lo ejerce
causando daño sin obtener ningún beneficio.
Según el criterio objetivo, se incurre en abuso del derecho cuando se lo ejercita de
manera antifuncional, o contra las finalidades generales del derecho o, como expresa el
art. 1071 del Código Civil, cuando contraría los fines que la ley tuvo en cuenta al
reconocerlo o, también, excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las
buenas costumbres", es decir cuando el titular ejerce su derecho contrariando los
dictados de la buena fe o desviándolo del fin para el cual el derecho ha sido reconocido
(34 bis)..
También se ha dicho, con acierto, que "para que se configure el ejercido abusivo de un
derecho no es requisito indispensable que el acreedor actúe sin interés legítimo o
movido por la intención de dañar. Basta que ocasione a la otra parte un perjuicio
anormal y excesivo. Para la calificación del acto antifuncional cabe prescindir de la
intención maléfica y aun de toda negligencia o culpa del agente".

ACTO JURÍDICO (NEGOCIO JURÍDICO):
Son los actos voluntarios lícitos, que tengan por fin inmediato, establecer entre las
personas relaciones jurídicas, crear, modificar, transferir, conservar o aniquilar derechos
Condiciones de validez de los actos jurídicos:
Para que el acto jurídico sea valido y produzca la plenitud de los efectos previstos de
antemano por la ley, es indispensable que concurran una serie de requisitos.
Requisitos relativos al sujeto: las condiciones generales de validez son dos: capacidad
y voluntariedad. Respecto a la capacidad, el Art. 1040 del C.C. nos dice: el acto jurídico
para ser válido, debe ser otorgado por persona capaz de cambiar el estado de su derecho.
Pero no vasta tan solo con la capacidad, sino que también es necesario que sea otorgado
con intención, discernimiento y libertad.
Requisitos relativos al objeto: el objeto de los actos jurídicos deben ser cosas que
estén en el comercio o que por un motivo especial no se hubiesen prohibido que sean
objeto de algún acto jurídico, o hechos que no sean imposibles, ilícitos, contrarios a las
buenas costumbres o prohibido por las leyes, o que se opongan a la libertad de las
acciones o de la conciencia, o que perjudiquen los derechos de un tercero
Características del objeto:
Determinabilidad: el objeto de los actos jurídicos debe estar determinado con exactitud
o precisión, o bien debe ser determinable.
Posibilidad: el objeto del acto jurídico debe ser natural y jurídicamente posible.
Idoneidad: la cosa que constituye el contenido de la prestación objeto del acto jurídico
ha de ser apta para constituir el objeto de ese acto jurídico.
Licitad: no debe haber una prohibición de la ley en cuanto al objeto en cuestión. .
Requisitos relativos a la forma: la forma considerada en abstracto y referida al acto
jurídico representa tanto como el molde externo donde viene a vaciarse un contenido
que es la declaración de voluntad, o la voluntad unilateral o bilateral. Desde el punto de
vista de la forma los actos jurídicos se clasifican en formales y no formales.
Modalidades de los actos jurídicos
Son las cláusulas accesorias que se agregan a la parte dispositiva sustancial del acto
jurídico y que de alguna manera, difieren, postergan, alteran o modifican sus efectos
jurídicos ordinarios.
51

Condición: el acto jurídico será condicional cuando en él se subordinara a un
acontecimiento incierto y futuro que puede o no llegar a la adquisición de un derecho o
a la resolución de un derecho ya adquirido.
Condición suspensiva: Ej.: el día que te recibas de abogada te donaré la biblioteca
jurídica que estoy formando.
condición resolutoria: Ej.: te hago donación de mi biblioteca jurídica; mas si no te
recibís de abogada dentro de 4 años, la donación quedará sin ningún efecto.
El Art. 531 menciona las condiciones especial mente prohibidas:
Habitar siempre en un lugar determinado o sujetar la elección de domicilio a la voluntad
de un tercero.
Mudar o no mudar de religión.
Casarse con determinada persona, o con aprobación de un tercero, o en cierto lugar o en
cierto tiempo o no casarse.
Vivir célibe perpetua o temporalmente, o no casarse con persona determinada o
separarse personalmente o divorciarse vincularmente.
Por ultimo, el hecho condición no puede ser un hecho puramente potestativo, cuyo
cumplimiento penda de la sola y soberana voluntad del deudor. Ej.: me obligo si quiero!
Cargo: es toda disposición onerosa por medio de la cual el que quiere mejorar a otro,
limita su promesa, exigiendo de él, y obligándole a una prestación en cambio de lo que
recibe.
Los cargos impuestos no impiden la adquisición del derecho, ni su ejercicio, si no
fueren impuestos como condición suspensiva. En caso de duda se juzgará que no
importan una condición.
Plazo: es la fijación en el tiempo del momento a partir del cual el acto jurídico
comenzará a producir efectos, o dejará de producirlos
Podemos distinguir entre:
Plazo cierto: aquél donde el día, mes y año del vencimiento del plazo está predefinido
de antemano, como invariablemente suele ocurrir.
Plazo incierto: aquél donde el día del vencimiento se ignora y no se sabe cuando
ocurrirá. Pero se sabe que en algún momento ocurrirá. Ej.: te pagaré cuando muera
pedro.
Plazo indeterminado: existen dos casos de plazo a tiempo determinado: el primero
referido en el Art. 618 C.C. y su correlativo Art. 751 que disponen que en caso de que
no se hay fijado un plazo en el contrato, será el juez quien lo fije. El otro caso surge del
Art. 752 que dispone que si la obligación autorizare al deudor para satisfacerla cuando
pudiese o tuviese medios de hacerlo, los jueces a instancia de parte, designaran el
tiempo en que deba hacerlo.
Clasificación de los actos jurídicos

Si se refiere al número de partes que participan en el Acto Jurídico:
a) UNILATERAL: Es aquel que nace a la vida jurídica por la manifestación de una
sola Voluntad
EJ: Testamento, Reconocer a un Hijo
b) BILATERAL: Manifestación externa de 2 o mas voluntades
Compraventa, Contrato de Trabajo, Convención

Si se refiere al momento de perfeccionamiento:
a) CONSENSUAL: Ambas partes han formado el consentimiento, es decir se ponen de
acuerdo que Acto Jurídico van a realizar. EJ: Compraventa, Precio a pagar, Fecha de
Entrega, etc.
52

b) REAL: Una vez concretada la entrega de la cosa, el Acto Jurídico nace a la vida
Jurídica
EJ: La Prenda
c) SOLEMNE: El Acto Jurídico nace a la vida en el momento que firmamos la
escritura publica
EJ: En la compraventa de un bien raíz o una cosa se tiene que ir ante el notario

Según el beneficio de las partes :
a) ONEROSOS: Beneficia a ambas partes, a todas las partes que participan en el Acto
Jurídico
EJ: Compraventa
b) GRATUITOS: Beneficia solamente a 1 de estas partes
EJ: Instituciones Benefactoras, (Hogar de Cristo)

Según la vida independiente del acto jurídico:
a) PRINCIPAL: Es aquel que para existir dentro de la vida del Derecho, no necesita de
ningún otro Acto Jurídico. EJ: Compraventa
b) ACCESORIOS: Es aquel que requiere de otro Acto Jurídico. EJ: Prenda, Hipoteca

INSTRUMENTO PUBLICO Y PRIVADO
La forma de expresión de los actos jurídicos puede ser verbal, o escrita, y dentro de esta
última, por instrumentos públicos o privados, salvo que la ley disponga la
obligatoriedad del instrumento público (Art. 978 del C. C. argentino).
Los instrumentos privados son elegidos por las partes para realizar sus actos jurídicos
importantes, que aceptan la libertad de formas, pues la forma verbal, aún cuando pueda
ser autorizada legalmente como expresión de voluntad, ofrece problemas a la hora de la
prueba. El instrumento privado, no formal, pues las partes tienen libertad en su
confección, incluso en cuanto al idioma, solo requiere la firma de ellas, a modo de
consentimiento sobre el contenido del instrumento, sin requerir la intervención de
ningún oficial público.
Si bien la libertad de formas es muy amplia, no siendo indispensable ni siquiera que
contenga el nombre y domicilio de las personas que lo firman, ni salvar las raspaduras o
enmiendas, establecidas en partes no esenciales, ni transcribir los poderes de los
mandatarios, cuando actúan por sus mandantes, conviene que los datos identificatorios,
la salvedad de las enmiendas y raspaduras, y los poderes consten en el instrumento, ya
que de lo contrario, éste perderá su fuerza probatoria, que es uno de los fines esenciales
de su constitución. Ciertamente, de nada nos servirá que nos declaren válido el
instrumento, si en caso de conflicto, no nos sirve para probar nuestro derecho, y
tengamos que recurrir a otros medios de prueba (para eso, hubiéramos adoptado la forma
verbal).
Hay otras posibilidades de libertad de formas, que sí hacen a una mayor flexibilidad y
agilidad de los negocios, que pueden adoptarse, sin alterar la eficacia probatoria, por
ejemplo, la posibilidad de que se firmen en días inhábiles, escribir las cantidades en
letras o números, en forma indistinta, o poder hacerlo en forma manuscrita, por
computadora, o impreso de cualquier otro modo. Lo único que debe ser de puño y letra,
lógicamente es la firma, o sea el modo habitual con que la persona consigna su nombre
y apellido. Ésta es un requisito indispensable de los instrumentos escritos, sin la cual
pierde validez (art.1012 del Cód. Cit.). El artículo 1190 inc.2 les otorga a los
instrumentos privados no firmados, entre los cuales se incluyen, para una parte de la
53

doctrina, como por ejemplo, Llambías, los que solo contengan la impresión digital, el
carácter de medios de prueba de los contratos.
Hay otro requisito que no puede dejarse de lado, y es el del doble ejemplar, en los actos
jurídicos bilaterales, ya que lógicamente debe quedar en poder de cada parte un
instrumento, para que cada una de ellas, cuente con el modo de corroborar su derecho.
En este sentido se manifiestan entre otros, Planiol. Zachariae, Aubry y Rau y Marcadé,
quienes sostienen que de no cumplirse con el requisito del doble ejemplar estaríamos en
presencia de una mera propuesta. El Código francés es mucho más claro a este respecto,
condenando a la invalidez a los instrumentos privados que no se constituyan en tantos
ejemplares, como partes interesadas existan (art. 1325). Lógicamente, si no es requisito
para su validez la forma instrumental, el defecto del instrumento no afecta la validez del
acto, que deberá ser probado por otros medios.
El artículo 1024 del C.C. argentino permite que la falta del doble ejemplar sea
subsanada como vicio de forma instrumental, si las partes (ambas) lo ejecutan en forma
total o parcial. Otro modo de subsanación de este vicio formal, es colocar ese único
instrumento en poder de un tercero, por acuerdo entre las partes (art. 1025).Con respecto
a la firma a ruego, su eficacia se discute en la doctrina. Consiste en que un tercero, firma
el instrumento, a petición de parte.
Como el artículo 1012 del C. C exige para la validez del instrumento la firma de las
partes, niegan la firma a ruego como modo de formalizar el acto, Salvat, Boneo,
Segovia y Machado. Borda y Llerena toman otra postura. El primero se basa para su
afirmación la posibilidad de ser admitidos en el ámbito comercial, y acepta su valor si se
agregan otros medios de prueba. Llerena exige que se pruebe la existencia del mandato
verbal, por el cual el tercero firmó el instrumento. Llambías distingue en esta cuestión,
la existencia del instrumento y su fuerza probatoria. Dice que el instrumento así firmado
conserva su validez, ya que por el artículo 1889, el mandato puede ser otorgado para la
realización de cualquier acto lícito. Para servir como medo de prueba, deberá probarse
la existencia del mandato.
Para que se pruebe la validez del contenido del acto jurídico instrumentado
privadamente, primero hay que probar que el instrumento es auténtico, mediante el
reconocimiento de las firmas obrantes en él, exigiéndose la capacidad de las partes, al
tiempo del reconocimiento. Este reconocimiento puede ser expreso o tácito, ya que toda
persona tiene la obligación de declarar si se trata de su firma, cuando se le oponga
judicialmente un instrumento privado firmado por él. Su silencio, equivale a un sí.
Si el demandado niega la autenticidad de la firma, o sus sucesores desconocen si es o no
la firma del causante, se procede a su reconocimiento judicial por medio del cotejo de
letra, pudiendo admitirse otros medios de prueba, cuando la primera posibilidad (la
prueba caligráfica) no puede concretarse por motivos serios.
Admitida la validez del instrumento privado, por el reconocimiento e firmas realizado
por cualquiera de los medios antes mencionados, adquiere fuerza probatoria su
contenido, mientras no se demuestre su falsedad civil o penalmente. Si se discute la
sinceridad del instrumento, como en los casos de simulación, también debe ésta
probarse, por ejemplo, mediante un contradocumento.
Para que el instrumento privado pueda tener efecto respecto de terceros, se requiere que
haya adquirido fecha cierta, que según el artículo 1035 del C.C. se adquiere por su
exhibición en juicio, o cuando quede archivado en alguna repartición pública, o cuando
el instrumento sea reconocido ante escribano y dos testigos, o cuando se transcriba en
algún registro público, o cuando la parte firmante, el que lo escribió, o el testigo hayan
fallecido.
Si la firma fue puesta en blanco, vale como un mandato con poder amplísimo.
54

Instrumentos Públicos
Son aquellos que reuniendo los requisitos de forma impuestos legalmente, cuentan con
la intervención de un oficial público capaz, en razón de haber sido nombrado para el
desempeño de su cargo por autoridad pública competente. Él a su vez, debe ser
competente en razón de lugar, dentro del ámbito donde ha sido designado, y en la
materia sobre la que trata el instrumento, que aparece autorizando.
Se requiere ante todo, al igual que en los instrumentos privados la firma de las partes,
prestando consentimiento al acto, bajo pena de nulidad, y en algunos casos, la presencia
de testigos capaces, que reciben el nombre de testigos instrumentales. Esta capacidad
requerida excluye a los menores no emancipados, a los dementes declarados, a los
ciegos, a los que no tengan residencia en el lugar, a los que no saben firmar, a los
dependientes de oficinas públicas (esa u otras) con posibilidad de autorizar instrumentos
públicos, los parientes hasta el cuarto grado del oficial público, los comerciantes fallidos,
y no rehabilitados, los religiosos y los condenados a no servir como testigos
instrumentales
Cesa la capacidad del oficial público en caso de suspensión, destitución o reemplazo,
desde el momento en que sea notificado.
Posee una incapacidad relativa para actuar (el oficial público) en aquellos actos en que
sea parte él mismo o sus parientes dentro del cuarto grado, cuando tengan en ello un
interés directo, salvo que ignorara tales circunstancias. Si el interés parte por integrar
sociedades anónimas, o por su gestión como directores o administradores de ellas, sí
puede intervenir, ya que en este caso no hay interés directo, sino a través de las personas
jurídicas que integran o representan.
Con respecto a la competencia en razón de la materia, o sea al contenido del documento,
hay que analizar de qué se trata. Así un escribano público, es competente para autorizar
contratos pero no para celebrar matrimonios. Lo contrario sucede con los encargados del
Registro Civil.
La competencia con respecto al lugar, queda salvada, si hubiera sido fuera del lugar de
sus atribuciones, pero que comúnmente se cree que la comprende.
El instrumento público puede ser nulo, si carece de los mencionados requisitos para su
validez, y la ley les quita toda eficacia jurídica, o pueden ser anulables, por ejemplo,
cuando sea falso, o contenga raspaduras, enmiendas o interlineados en partes
sustanciales no salvadas. En este caso el instrumento vale, hasta la sentencia judicial
que lo anule.
El documento nulo, si está firmado por las partes, vale como instrumento privado.
El artículo 979 del Código Civil argentino enumera a título de ejemplo, algunos
instrumentos públicos:
1. Las escrituras públicas, realizadas en los libros de protocolo por los escribanos públicos
o por funcionarios con facultades equivalentes (jueces de paz, funcionarios del servicio
exterior a cargo de oficinas o secciones consulares) y las copias de esos libros
guardando las formas de ley.
2. Cualquier otro instrumento emanado de los antes mencionados, en la forma que la ley
establezca (Por ejemplo, inventarios judiciales, boletas de depósitos judiciales, actas
hechas por oficiales de justicia, etc.)
3. Los asientos en los libros de los corredores, en la forma establecida por el Código de
Comercio.
4. Las actas judiciales que realicen los escribanos (secretarios del tribunal) con firma de
las partes.
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5. Las letras aceptadas por las autoridades gubernamentales, los billetes, y cualquier
otro título crediticio que emane del tesoro público, y las cuentas extraídas de los libros
fiscales, autorizadas por el encargado
6. Las letras de particulares pertenecientes al tesoro público dadas en pago de derechos
aduaneros.
7. Los bonos o títulos de empréstitos públicos, nacionales o provinciales.
8. Las acciones de las Sociedades Anónimas y En Comandita por Acciones.
9. Los billetes, libretas y cédulas que emitan los bancos autorizados.
10. Los asientos en los que consten los matrimonios, en los libros parroquiales o en el
Registro Civil, a partir de su creación.
Los instrumentos públicos gozan de presunción de autenticidad. Pueden impugnarse,
pero deberá probarse la falsedad.
Con respecto al contenido, prueban, haciendo plena fe (el que lo acuse de falso deberá
demostrarlo) de todos los hechos que han pasado en presencia del oficial público, o
realizados por él. Lo que puede probarse libremente es que esos hechos materiales no
fueron sinceros.
Según el artículo 992, ni el oficial público, ni los testigos pueden contradecir lo que
consta en el documento, salvo por vicios de la voluntad (dolo o violencia) para dar
seguridad a este tipo de actos.
Hacen además plena fe, o sea constituyen prueba completa, entre las partes y frente a
terceros, de que el acto ha sido ejecutado, y se han realizado las convenciones, pagos,
disposiciones, etc. y que hacen a su contenido. Por supuesto, igualmente puede
demostrarse su falsedad.
Defectos de los Actos Jurídicos
Cuando en los elementos falta un requisito o cuando la voluntad de las partes esta
viciada, hay un defecto en el acto jurídico y la consecuencia es que el acto pierde
eficacia y no produce los efectos que le son propios. A veces el defecto del acto se debe a
que faltan requisitos en sus elementos, sea en el sujeto (incapaz o falto de
discernimiento)), en el objeto (contrario al Art. 953), en la causa (falta de causa o causa
ilícita), o en la forma (falta la forma legal o exigida).
En otros casos, el defecto puede deberse a que esta afectada la voluntad o la buena fe de
las partes. En estos supuestos, se habla de vicios de la voluntad (error o ignorancia, dolo,
violencia, lesión Art. 954) y vicios de la buena fe (fraude y simulación).
Vicios de la Voluntad (Error, dolo y Violencia)( los que colisionan con la buena fe/
vicios propios de los hechos jurídicos):

Error e ignorancia: ambos términos son empleados como sinónimos, pero
conceptualmente son diferentes, en el error la persona cree que sabe algo, el error
consiste en tener falsas nociones sobre un punto determinado, en la ignorancia, la persona
no esta equivocada ni errada, sin o que, directamente no sabe, ignora todo lo relacionado
con un punto determinado, es decir sufre una ausencia completa de conocimiento.
A pesar de estas diferencias conceptuales, error e ignorancia jurídicamente son
equivalentes y reciben igual régimen jurídico.

Error de Derecho: es el que recae sobre la legislación aplicable al acto que se realiza. El
error de derecho no sirve como excusa y en ningún caso impedirá los efectos legales de
los actos lícitos, ni excusara la responsabilidad por los actos ilícitos (Art. 20 y 923).
Este principio de que el error de derecho no excusa, se fundamenta en que las leyes son
obligatorias y se presumen conocidas por todos (no admite prueba en contrario). Si
alguien actúa ignorándolas o errado con respecto a ellas, es responsable de sus hechos y
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no puede excusarse basándose en el error de derecho. Este principio brinda seguridad
jurídica. Solo por excepción el error de derecho excusa en los casos de los artículos 784
pago indebido y 3428 posesión de herencia; 828 la transacción es revocable cuando ha
tenido por objeto la ejecución de un título nulo.

Error de Hecho: es el que recae sobre circunstancias de hecho del acto, el error de
hecho puede ser accidental o esencial.

Error Accidental: recae sobre elementos o cualidades accidentales, secundarias que
carecen de importancia y que las partes no han tenido en mira al realizar el acto. No
invalida el acto (Art. 928).

Error Esencial: recae sobre los elementos esenciales, fundamentales del acto y en
consecuencia, causa la nulidad del acto, son esénciales los errores de a) Sobre la
naturaleza del acto (Art. 924); b)sobre el objeto del acto (Art. 927); c) sobre la causa
principal – motivos del acto (Art. 926); d)sobre la cualidad principal o substancial de la
cosa y que se ha tenido en mira (Art. 926); e) sobre la persona con la cual se celebra el
acto (Art. 925). Es excusable el error esencial, es propiamente un vicio de la voluntad, y
a partir de ello se puede reclamar la invalidez de un acto jurídico y el actor puede eludir
la responsabilidad del acto, ya que este se convierte en inválido. Se anula de ser
demostrado el error esencial.
El error esencial puede ser inexcusable o excusable:
Excusable: cuando la persona ha tenido motivos para equivocarse, o sea, cuando ha
habido razón para errar (Art. 929), y ello ocurre cuando la persona a pesar de haber
actuado con prudencia y tomar las precauciones necesarias para no equivocarse igual
cae en error.
Inexcusable: cuando el error se debe la negligencia culpable de quien lo sufre, ya que si
hubiese tomado los recaudos necesarios el error se hubiere evitado.
Para que el error de lugar la nulidad, debe se esencial y además excusable.

Dolo
Tres significados (sinónimo de vicio de la voluntad; elemento intencional de los delitos
civiles “hechos ilícitos”; deliberado incumplimiento de una obligación). Es toda
aserción de todo lo que es falso o disimulación de lo verdadero, cualquier artificio,
astucia o maquinación que se emplea con ese fin (Art. 931). El dolo como vicio de la
voluntad consiste siempre en un engaño para inducir o determinar a la otra partea la
realización del acto jurídico. La acción dolosa puede llevarse a cabo mediante
maquinaciones, artificios, astucias, trampas, mentiras, ocultaciones, etc. Pero en forma
genérica siempre hay un engaño.

Especies de dolo: puede ser principal o incidental
Dolo Principal: es el que induce y determina que la victima realice el acto, este tipo de
dolo hace anulable el acto, de manera que la victima podrá demandar la nulidad del acto
y la indemnización por daños y perjuicios, los requisitos del dolo principal están
enumerados en el Art. 932: a) Debe ser grave; b) causa determinante del acto; c) que
produzca daño importante; d) que no hay dolo mutuo o reciproco, la ley castiga con la
mantención valida del acto.

Dolo Incidental: a diferencia del otro este no ha sido causa determinante para la
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realización del acto. El dolo incidental no permite a la victima demandar la nulidad del
acto, pero permite reclamar por daños y perjuicios.

Requisitos del Dolo para invalidar el acto (Surgen del articulo 932)
1) Debe ser grave (cuando el engaño hubiese podido engañar a cualquier persona
normal, sagaz y prudente).
2) Causa determinante de la acción (cuando de no mediar el engaño, el acto no se
hubiese realizado).
3) Haber ocasionado daño importante (el daño debe ser más o menos importante, si
fuese de poca magnitud o simplemente no hubiera daño, no habrá nulidad del acto).
4) Que no haya dolo reciproco (si lo hubiese la ley no protege a ninguna de las partes y
no se dará nulidad del acto).

Efectos del dolo Principal
El dolo si reúna los requisitos del artículo 932, produce dos consecuencias:
a) Permite a la victima demandar la nulidad del acto (el acto será anulable, además de
nulidad relativa – Art. 954)
b) Da derecho a reclamar la indemnización por daños y perjuicios.

Efectos del dolo Incidental
En este caso el dolo no afecta la validez del acto y la victima no podrá pedir la nulidad
del mismo, pero si podrá reclamar la indemnización por los daños y perjurios sufridos
por el dolo (Art. 934).

Efectos del dolo Reciproco
Si ambas partes actuaron dolosamente, la ley no ampara a ninguno de los dos, y ninguno
podrá demandar la nulidad del acto.

Dolo de un Tercero
El dolo provenga de la parte del acto o provenga de un tercero, da lugar a la anulación
del acto, y la victima podrá pedir la nulidad del acto y reclamar por daños y perjuicios
(conforme a los Art. 935.941.942.943) y si el dolo fuese incidental, la solución será la
misma solo que no se podrá demandar la nulidad del acto.

Prueba de Dolo
La regla es que quien invoca un hecho, debe probarlo: y como el dolo no se presume,
quien quiera anular un acto por haber sufrido dolo, deberá probar que hubo dolo y que
el mismo reúna los requisitos del articulo 932, en cuanto a la forma de prueba, como se
trata de un hecho, se admite todo tipo de pruebas, incluso la de testigos y presunciones.

Violencia (fuerza o intimidación)
La violencia es la coerción ejercida sobre una persona para obligarla a ejecutar un acto
que no quería realizar. La violencia puede presentarse bajo dos aspectos distintos: física
“fuerza “o moral “intimidación”.

Requisitos para que el uso de fuerza invalide el acto:
Debe tratarse de una fuerza física irresistible Art. 936), de tal magnitud, que la persona
que la sufre no haya podido impedirla o resistirla, si la fuera fue irresistible o no lo
determinara el juez, tomando n cuanta las condiciones físicas y espirituales de la
víctima.
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Requisitos para que el uso de intimidación invalide el acto: El Art. 937 dice que: “habrá
intimidación, cuando se inspire a uno de los agentes por injustas amenazas, un temor
fundado de sufrir un mal inminente y grave en su persona, libertad, honra y bienes, o de
su cónyuge, descendientes o ascendientes, legítimos o ilegítimos”.

Inminente: que el mal debe ser próximo, inmediato, que no de tiempo a la victima a
poder reclamar la protección de las autoridades.

Grave: que el mal debe ser susceptible de causar daños de magnitud.
Si el mal no es inminente y grave no se hace lugar a la nulidad.
Para que la intimidación vicie la voluntad: En casos de amenazas justas no hay vicio de
la voluntad (Art. 939) y si el temor no fuera fundado, la intimación no afectara la
validez del acto (Art. 938).

Efectos de la violencia: La victima podrá:
1) Demandar la nulidad del acto (el acto es anulable y de nulidad relativa)
2) Reclamar los daños y perjuicios, al autor de la violencia.
Violencia ejercida por un tercero: el acto también será anulable y el tercero será
responsable por los daños y perjuicios. Si el tercero y la otra parte fuesen cómplices,
ambos serán responsables solidariamente por la indemnización (Art. 941/943).

Lesión (o explotación):
Esta causa de nulidad fue introducida por la ley 17.711, en el artículo 954. La lesión
consiste en que una de las partes explotando la necesidad, ligereza o inexperiencia de la
otra, obtuviera, por medio de ello, una ventaja patrimonial desproporcionada y sin
justificación. Se presume salvo prueba en contra que existe tal explotación en caso de
notable desproporción de las prestaciones. Solo el heredero o el lesionado podrán
ejercer la acción cuya prescripción se operara a los cinco años de otorgado el acto. El
accionante tiene opción para demandar la nulidad o un reajuste equitativo del convenio,
pero la primera de estas acciones se transformara en acción de reajuste, si este fuese
ofrecido por el demandado al contestar la demanda.

Lesión objetiva: lesión por mera desproporción.

Lesión subjetiva: desproporción en la prestación y que esta desproporción se produzca
por abuso o necesidad de la otra parte; que se halla obtenido del contrato una ventaja
patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación.

Salvo prueba en contrario es lesión. El lesionado o sus herederos pueden iniciar la
acción, prescripción a los cinco años del celebrado el acto jurídico.
El vicio de lesión se aplica solo a los contratos onerosos y los efectos que produce
comprobada la lesión es la nulidad del acto jurídico o el reajuste de las prestaciones.

Requisitos fundamentales:
a) La desproporción (elemento objetivo): debe existir una ventaja patrimonial
desproporcionada, en provecho de una de las partes

b) La explotación: (elemento subjetivo): debe existir un estado de necesidad, ligereza o
inexperiencia de la parte que sufre el perjuicio. Quien alegue haber ido victima del vicio
59

de lesión deberá probar que obro en tal estado, sin embargo dicha prueba no se requiere
cuando la desproporción fuese notable.

Efectos del vicio
Los efectos se encuentran establecidos en el último párrafo el articulo 954, y son los
siguientes, a opción del demandante: 1) nulidad del acto viciado y 2) reajuste equitativo.
Si se pidió la nulidad, la contraparte puede evitarla ofreciendo un reajusté al contestar la
demanda (Art. 954 in fine).

Simulación: es la declaración de un contenido de voluntad no real emitido
concientemente para producir con fines de engaño la apariencia de un negocio jurídico
que no existe o es distinto de aquel que realmente se ha llevado a cabo. La simulación es
un vicio exclusivo de los acto jurídicos y su característica es la de viciar la buen fe de
terceros. En términos generales “simular” es ocultar la verdad. Según el articulo 955, la
simulación tiene lugar cuando: 1) se encubre el carácter jurídico de un acto bajo
apariencia de otro, 2) cuando el acto contiene clausuras que no son sinceras, 3) o fechas
que no son verdaderas, 4) o cuando por el se constituyen o transmiten derechos a
personas interpuestas, que no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o
transmiten.

La simulación puede ser absoluta o relativa – lícita o ilícita:
Absoluta: cuando se celebra un acto que nada tiene 1ue ver con el real (cuando un acto
encubre a otro 956)

Relativa: cuando se emplea para dar a un acto jurídico una apariencia que oculta su
verdadero carácter (vendo cuando en realidad dono)

Licita: cuando no es reprobada por la ley, a nadie perjudica ni tiene un fin ilícito
.
Ilícita: cuando es reprobada por la ley, perjudica a terceros o tiene un fin ilícito (cuando
se hace para violar leyes).

La simulación se diferencia del dolo en que en ella hay un acuerdo entre sujetos y en el
dolo hay un engaño
Cuando hay un acto jurídico simulado la ley concede la acción de simulación a efectos
de lograr que judicialmente se declare que el acto no existió (S. Absoluta) o que solo
existió un acto oculto (S. Relativa).

La acción de simulación: se concede a las partes del acto simulado, y a los terceros
interesados en el acto, como los acreedores de cualquier clase, herederos, legatarios.
El principio de la carga de prueba pesa sobre el demandante y también de la demandada
(en colaboración y cooperación), según la jurisprudencia.

Cualquiera de las partes puede ejercer la acción de simulación contra la otra cuando la
simulación es lícita. Pero no cuando es ilícita, salvo que la acción tenga por objeto dejar
sin efecto el acto y siempre que tal circunstancia no los beneficie (Art. 959). El efecto
de la acción es que el juez declarara la anulación del acto simulado.
La acción de simulación también pueden ejercerla aquellos que no sean parte del acto
simulado: o sea, los acreedores o cualquier tercero interesado, con tal que hayan sufrido
perjuicios a raíz del acto. Los terceros solo podrán ejercer la acción cundo la simulación
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sea ilícita. Por el contrario, tratándose de una simulación licita, los terceros no podrán
intentar la acción, dado que la simulación licita, no perjudica a los terceros y que en
nuestro ordenamiento jurídico rige el principio de que “a falta de interés o perjuicio no
hay acción”.

Fraude:
Hay fraude cuando un deudor insolvente enajena o grava sus bienes, con el propósito de
sustraerlos de su patrimonio y evitar así el pago a sus acreedores.
La ley concede a los acreedores una solución contra el fraude: la acción revocatoria o
acción de fraude o acción pauleana, ella se encuentra contemplada en el articulo 96.
“todo acreedor quirografario puede demandar la revocación de los actos celebrados por
el deudor en perjuicio o fraude de sus derechos”.

A los acreedores privilegiados e hipotecarios también se les concede si se demuestra
que ellos han sufrido perjuicio a raíz del acto fraudulento.

Requisitos: Para ejercer esta acción es preciso:
1.- que el deudor se halle en estado de insolvencia. Este estado se presume desde que se
encuentra fallido.
2.- Que el principio de los acreedores resulte del acto mismo del deudor, o que antes ya
se háyase insolvente.
3.- Que el crédito en virtud del cual se intenta la acción, sea de una fecha anterior al acto
del deudor.

Cuando el acto que se quiere revocar es oneroso, es necesario además: a) que el deudor
haya tenido intención de defraudar a sus acreedores; y b) que el tercero adquiriente haya
sido cómplice del deudor en el fraude.

La revocación del acto solo beneficia al acreedor que la pidió y hasta el importe de su
crédito (Art. 965). El fraude es inoponible a terceros y se diferencia de la simulación en
que en esta se anula el acto aparente mientras que el fraude es inoponible a terceros.



Bibliografía del modulo 1(unidad 1, 2 y 3 hasta obligaciones):
Manual de Derecho Civil. Parte General. Jose A. Buteler Cáceres. Ed. Advocatus.
Legislación y Ética. Curso 2003 – 2004. Profesor Eleuterio Gandía.
http://www.aibarra.org/Apuntes/LegislacionEtica/6.%20Responsabilidad%20legal.doc
Lecciones de derecho civil. Personas naturales y jurídicas. Maria Emilia de Lloveras de
Resk, Maria Virginia Bertoldo de Fourcade, Maria Teresa Bergoglio. Ed. Advocatus.
www.acaderc.org.ar/doctrina/articulos/artabusodelderecho/at.../file
http://derecho.laguia2000.com/parte-general/instrumentos-publicos
http://derecho.laguia2000.com/parte-general/instrumentos-privados
http://www.alipso.com/monografias2/Defectos_de_los_Actos_Juridicos/index.php






UNIDAD 4:
61

BIENES: Clasificación. Patrimonio: Concepto y composición, Sucesores. Acreedores
distintas clases.
Concepto de cosas.
Art. 2311: Se llaman cosas en este Código, los objetos materiales susceptibles de tener
un valor.
Las disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a las fuerzas
naturales susceptibles de apropiación.
Spota: “Cosa es todo objeto material susceptible de un valor aprehendido, este valor es
su idoneidad para satisfacer funciones económicas o sociales”.
Cosas y bienes.
Art. 2312: Los objetos inmateriales susceptibles de valor, e igualmente las cosas, se
llaman bienes. El conjunto de los bienes de una persona constituye su "patrimonio".
Para nuestro ordenamiento jurídico, el objeto del derecho, así restringido, constituye un
bien. Cuando el objeto es “material” se esta en presencia de una “cosa” por lo cual toda
cosa es un bien pero no todo bien es una cosa, existiendo objetos de derecho que no son
materiales sino “inmateriales” o “incorporales” así ocurre con los créditos, con los
derechos sobre una producción científica, literaria o artística, o sobre invenciones o
descubrimientos.
Para nuestro código, la relación se invierte: el género es el “bien” y la especie la “cosa”.
Clasificación de las cosas consideradas en si mismas.
Cosas muebles o inmuebles; subdivisión de unas y otras; régimen jurídico.
Art. 2313: Las cosas son muebles e inmuebles por su naturaleza, o por accesión, o por
su carácter representativo.

Inmuebles.
Inmuebles por su naturaleza.
Art. 2314: Son inmuebles por su naturaleza las cosas que se encuentran por sí mismas
inmovilizadas, como el suelo y todas las partes sólidas o fluidas que forman su
superficie y profundidad: todo lo que está incorporado al suelo de una manera orgánica,
y todo lo que se encuentra bajo el suelo sin el hecho del hombre.
De esta categoría surgen tres grupos:
El suelo, y todas las partes sólidas o fluidas que forman su superficie y profundidad.
Todo lo que esta incorporado al suelo de una manera orgánica.
Todo lo que se encuentra bajo el suelo sin el hecho del hombre.
Inmuebles por accesión.
Hay accesión cuando una cosa mueble se incorpora, adhiere, accede a otra cosa
inmueble. La accesión puede ser física o puede ser moral.
Accesión física.
Art. 2315: Son inmuebles por accesión las cosas muebles que se encuentran realmente
inmovilizadas por su adhesión física al suelo, con tal que esta adhesión tenga el carácter
de perpetuidad.
2315. LL. 28 y 29, tit. 5, part. 5ª. Así las plantas de un almácigo, aunque estén
inmediatamente adheridas al suelo, no son inmuebles, pues sólo temporalmente están
unidas al suelo.
Son inmuebles por accesión física: los ladrillos, tablas de madera, cemento, cal, etc.
que se utilizan en la construcción de una casa.
Esa incorporación o adhesión de las cosas muebles al suelo no debe ser en miras a la
profesión del propietario pues en ese caso no pierden su carácter de muebles. Ej.: el
instrumento de un dentista, torno, lavatorio, etc.
62

Art. 2322: Las cosas muebles, aunque se hallen fijadas en un edificio, conservarán su
naturaleza de muebles cuando estén adheridas al inmueble en mira de la profesión del
propietario, o de una manera temporaria.
Accesión moral.
En la accesión moral aun cuando no hay adhesión física y las cosas siguen con sus
características de mubles pudiendo ser trasladadas de un lugar a otro, la ley las
considera inmuebles.
Art. 2316: Son también inmuebles las cosas muebles que se encuentran puestas
intencionalmente, como accesorias de un inmueble, por el propietario de éste, sin estarlo
físicamente.
Son en consecuencia inmuebles por accesión moral los útiles de labranza de una
estancia, los animales que se destinan a su cultivo; los bancos de un parque, los peces de
un estanque, etc. La ley tiene en cuenta que ellas están íntimamente destinadas al
servicio, ornato, explotación del inmueble, etc. y que seria imposible su separación sin
perjudicar sus condiciones de uso, etc.
Inmuebles por su carácter representativo.
Art. 2317: Son inmuebles por su carácter representativo los instrumentos públicos de
donde constare la adquisición de derechos reales sobre bienes inmuebles, con exclusión
de los derechos reales de hipoteca y anticresis.
Cosas muebles.
Cosas muebles son aquellas que tienen la característica fundamental de que pueden ser
trasladadas de un lugar a otro ya sea porque el hombre las lleva o ya sea por si mismas
como los animales, o por una fuerza incorporada a ellos como los automotores.
Art. 2318: Son cosas muebles las que pueden transportarse de un lugar a otro, sea
moviéndose por sí mismas, sea que sólo se muevan por una fuerza externa, con
excepción de las que sean accesorias a los inmuebles.
Art. 2319: Son también muebles todas las partes sólidas o fluidas del suelo, separadas
de él, como las piedras, tierra, metales, etc.; las construcciones asentadas en la
superficie del suelo con un carácter provisorio; los tesoros, monedas, y otros objetos
puestos bajo del suelo; los materiales reunidos para la construcción de edificios
mientras no estén empleados; los que provengan de una destrucción de los edificios,
aunque los propietarios hubieran de construirlos inmediatamente con los mismos
materiales; todos los instrumentos públicos o privados de donde constare la adquisición
de derechos personales.
Régimen jurídico.
Inmuebles muebles
Determinación de la
ley aplicable
Se rigen por la ley del lugar donde
están situadas.
Si tienen situación permanente se
rigen por la ley del lugar donde se
encuentran y si son cosas que es
costumbre llevar consigo, se rigen
por la ley del domicilio del dueño.
Formas de
enajenación
Requieren escritura pública, tradición
de la cosa e inscripción en el
Registro de la Propiedad.
En general, solo requieren
tradición.
Defensas posesorias
Art. 2487: Las acciones posesorias tienen por objeto obtener la
restitución o manutención de la cosa.
Prescripción
Pueden adquirirse por la posesión
continuada durante diez o veinte
años.
Se adquieren por la simple
posesión de ellas de buena fe.
63

Capacidad de
derecho
No las pueden adquirir los religiosos
profesos.
Las pueden adquirir, pero al
contado.
Posibilidad de gravar. Hipoteca. Prenda.
Extensión de la
transmisión de
derechos
El adquiriente no tiene más derechos
que su autor.
El adquiriente no se perjudica por
las fallas del titulo del autor.
Competencia judicial
Las acciones reales deben radicarse
ante el juez del lugar de la cosa
litigiosa.
Las acciones reales son de
competencia del juez del lugar en
que la cosa se encuentre o el del
domicilio del demandado, a
elección del actor.
Régimen de las energías y fuerzas naturales (Art. 2311 reformado).
En lo referente a la energía y a las fuerzas naturales susceptibles de apropiación se ha
discutido si tienen o no el carácter de cosas o bienes.
Art. 2311: Se llaman cosas en este Código, los objetos materiales susceptibles de tener
un valor.
Las disposiciones referentes a las cosas son aplicables a la energía y a las fuerzas
naturales susceptibles de apropiación.
Otras clasificaciones:
Cosas fungibles y no fungibles.
Art. 2324: Son cosas fungibles aquellas en que todo individuo de la especie equivale a
otro individuo de la misma especie, y que pueden sustituirse las unas por las otras de la
misma calidad y en igual cantidad.
Importancia y efectos legales:
En las obligaciones de dar, su regulación difiere según se trate de cosas fungibles o no
fungibles.
La locación, solo puede versar sobre cosas no fungibles.
El comodato, recae sobre cosas no fungibles; y el mutuo tiene por objeto cosas
fungibles.
El depósito regular, versa sobre cosas no fungibles; el depósito irregular versa sobre
cosas fungibles.
Cosas consumibles y no consumibles.
Art. 2325: Son cosas consumibles aquellas cuya existencia termina con el primer uso y
las que terminan para quien deja de poseerlas por no distinguirse en su individualidad.
Son cosas no consumibles las que no dejan de existir por el primer uso que de ellas se
hace, aunque sean susceptibles de consumirse o de deteriorarse después de algún
tiempo.
Importancia y efectos legales:
El usufructo, versa sobre cosas no consumibles; el usufructo imperfecto sobre cosas
consumibles.
El comodato, debe versar sobre cosas no consumibles y no fungibles; el mutuo, sobre
cosas consumibles y fungibles.
Cosas divisibles y no divisibles.
Art. 2326: Son cosas divisibles aquellas que sin ser destruidas enteramente pueden ser
divididas en porciones reales, cada una de las cuales forma un todo homogéneo y
análogo tanto a las otras partes como a la cosa misma.
No podrán dividirse las cosas cuando ello convierta en antieconómico su uso y
aprovechamiento. Las autoridades locales podrán reglamentar, en materia de inmuebles,
la superficie mínima de la unidad económica.
64

Las cosas indivisibles son las que no tienen las cualidades que se les reconocen a las
divisibles; si de la partición material no se obtienen partes homogéneas y análogas al
todo, la cosa es indivisible.
Importancia y efectos legales:
Sirve para determinar la diferencia entre obligaciones divisibles e indivisibles.
En materia de prescripción.
En materia de división de condominio y de la herencia.
Cosas principales y cosas accesorias.
Art. 2327: Son cosas principales las que puedan existir para sí mismas y por sí mismas.
Art. 2328: Son cosas accesorias aquellas cuya existencia y naturaleza son determinadas
por otra cosa, de la cual dependen, o a la cual están adheridas.
Importancia y efectos legales:
Esta clasificación tiene importancia para la aplicación del principio de que: “lo
accesorio sigue a lo principal”.
Art. 2331: Las cosas que natural o artificialmente estén adheridas al suelo, son cosas
accesorias del suelo.
Art. 2332: Las cosas que están adheridas a las cosas adherentes al suelo, como a los
predios rústicos o urbanos, son accesorias a los predios.
Art. 2333: Cuando las cosas muebles se adhieran a otras cosas muebles sin que se altere
su sustancia, serán cosas principales aquellas a que las otras no se hubiesen unido sino
con el fin de uso, ornato, complemento o conservación.
Art. 2334: Si las unas se han adherido a las otras, para formar un todo, sin poderse
distinguir la accesoria de la principal, se tendrá por principal la de mayor valor. Si los
valores fueren iguales, será la principal la de mayor volumen. Si los valores y
volúmenes fueren iguales, no habrá cosa principal ni cosa accesoria.
Art. 2335: Las pinturas, esculturas, escritos e impresos, serán siempre reputados como
principales, cuando el arte tenga mayor valor e importancia que la materia en que se ha
ejercido, y como accesorios la tabla, lienzo, papel, pergamino o piedra a que se hallasen
adheridos.
Cosas accesorias resultantes de la productividad de otras principales: los frutos y los
productos.
Frutos.
Según una antigua definición remana, los frutos son las cosas que nacen de otra que los
produce conforme a su destino y son alterarse la sustancia de esta.
Llambías: “Son cosas nuevas que regular y periódicamente produce una cosa existente,
sin alteración ni disminución de su substanciación”.
Hay tres clases de frutos:
Naturales: son los que la cosa produce naturalmente, sin intervención del hombre. Ej.:
limones de un limonero, leche de la vaca.
Industriales: son aquellos que provienen del hecho del hombre tanto cuando elabora
materias inertes o dirige procesos naturales. Ej.: el azúcar, el vino, las flores de un
floricultor en su vivero.
Civiles: son los que provienen del uso y goce de la cosa que se ha concedido a otro o de
la privación de ella, y se consideran tales por determinación de la ley. Ej.: los salarios,
los honorarios, etc.
Art. 2330: Son cosas accesorias como frutos civiles las que provienen del uso o del
goce de la cosa que se ha concedido a otro, y también las que provienen de la privación
del uso de la cosa. Son igualmente frutos civiles los salarios u honorarios del trabajo
material, o del trabajo inmaterial de las ciencias.
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Art. 2424: Son frutos naturales las producciones espontáneas de la naturaleza. Los
frutos que no se producen sino por la industria del hombre o por la cultura de la tierra,
se llaman frutos industriales. Son frutos civiles las rentas que la cosa produce.
Productos.
Los productos son cosas que se extraen de otra ya existente, la cual no los vuelve a
producir, disminuyéndose o alternadote su sustancia como consecuencia de la
separación. Ej.: el petróleo, las piedras de una cantera, el mineral extraído de una mina.
Importancia y efectos legales:
En materia de dar cosas ciertas, el código dispone en que casos y en que medida el
deudor debe entregar, además de la cosa, los frutos.
En los casos de restitución de una cosa o de una herencia, a favor del dueño o del
heredero.
La percepción de los frutos es una de las maneras de adquirir la propiedad.
El derecho de percibir los frutos, propio de los derechos reales de dominio, condominio,
usufructo, anticresis y, en parte, del uso y la habitación.
Cosas en el comercio y cosas inenajenables (absoluta o relativamente).
Art. 2336: Están en el comercio todas las cosas cuya enajenación no fuere
expresamente prohibida o dependiente de una autorización pública.
Art. 2337: Las cosas están fuera del comercio, o por su inenajenabilidad absoluta o por
su inenajenabilidad relativa. Son absolutamente inenajenables:
1º Las cosas cuya venta o enajenación fuere expresamente prohibida por la ley.
2º Las cosas cuya enajenación se hubiere prohibido por actos entre vivos o
disposiciones de última voluntad, en cuanto este Código permita tales prohibiciones.
Esa prohibición absoluta puede ser de origen legal o de origen voluntario.
Art. 2613: Los donantes o testadores no pueden prohibir a los donatarios o sucesores en
sus derechos, que enajenen los bienes muebles o inmuebles que les donaren o dejaren en
testamento, por mayor término que el de diez años.
Art. 2338: Son relativamente inenajenables las que necesiten una autorización previa
para su enajenación.
Importancia y efectos legales:
El efecto es la nulidad de los actos que pretendieran la enajenación de esas cosas.

Clasificación de las cosas con relación a las personas.
Las cosas y bienes también pueden ser clasificadas con relación a las personas a quienes
pertenecen y según ello serán bienes públicos o privados del Estado, bienes
municipales, bienes de la iglesia, bienes de los particulares, como tan bien aquellas
cosas que al no pertenecer otro son susceptibles de apropiación particular.
Bienes públicos del Estado. Casos: régimen jurídico.
Art. 2340: Quedan comprendidos entre los bienes públicos:
1. Los mares territoriales hasta la distancia que determine la legislación especial,
independientemente del poder jurisdiccional sobre la zona contigua.
2. Los mares interiores, bahías, ensenadas, puertos y ancladeros.
3. Los ríos, sus cauces, las demás aguas que corren por cauces naturales y toda otra agua
que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general, comprendiéndose
las aguas subterráneas, sin perjuicio del ejercicio regular del derecho del propietario del
fundo de extraer las aguas subterráneas en la medida de su interés y con sujeción a la
reglamentación.
4. Las playas del mar y las riberas internas de los ríos, entendiéndose por tales la
extensión de tierra que las aguas bañan o desocupan durante las altas mareas normales o
las crecidas medias ordinarias.
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5. Los lagos navegables y sus lechos.
6. Las islas formadas o que se formen en el mar territorial o en toda clase de río, o en los
lagos navegables, cuando ellas no pertenezcan a particulares.
7. Las calles, plazas, caminos, canales, puentes y cualquier otra obra pública construida
para utilidad o comodidad común.
8. Los documentos oficiales de los poderes del Estado.
9. Las ruinas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos de interés científico.
Las cosas del domino público presentan las siguientes características:
Son de uso común para todos los habitantes.
Art. 2341: Las personas particulares tienen el uso y goce de los bienes públicos del
Estado o de los estados, pero estarán sujetas a las disposiciones de este Código y a las
ordenanzas generales o locales.
Son inalienables.
Son imprescriptibles.
Son inembargables.
El domino publico termina por la extinción de la cosa o por desafectación.
Bienes privados del Estado.
Art. 2342: Son bienes privados del Estado general o de los estados particulares:
1. Todas las tierras que estando situadas dentro de los límites territoriales de la
República, carecen de otro dueño.
2. Las minas de oro, plata, cobre, piedras preciosas y sustancias fósiles, no obstante el
dominio de las corporaciones o particulares sobre la superficie de la tierra.
3. Los bienes vacantes o mostrencos, y los de las personas que mueren sin tener
herederos, según las disposiciones de este Código.
4. Los muros, plazas de guerra, puentes, ferrocarriles y toda construcción hecha por el
Estado o por los Estados, y todos los bienes adquiridos por el Estado o por los estados
por cualquier título.
5. Las embarcaciones que diesen en las costas de los mares o ríos de la República, sus
fragmentos y los objetos de su cargamento, siendo de enemigos o de corsarios.
Los caracteres del domino privado del Estado son los mismos del derecho real de los
particulares, con la salvedad de su inalienabilidad relativa.
Bienes municipales.
Art. 2344: Son bienes municipales los que el Estado o los Estados han puesto bajo el
dominio de las municipalidades. Son enajenables en el modo y forma que las leyes
especiales lo prescriban.
Bienes de la iglesia.
Art. 2345: Los templos y las cosas sagradas y religiosas corresponden a las respectivas
iglesias o parroquias, y están sujetas a las disposiciones de los artículos 33 y 41. Esos
bienes pueden ser enajenados en conformidad a las disposiciones de la Iglesia Católica
respecto de ellos, y a las leyes que rigen el patronato nacional.
Iglesias disidentes y no cristianas.
Art. 2346: Los templos y las cosas religiosas de las iglesias disidentes, corresponden a
las respectivas corporaciones, y pueden ser enajenadas en conformidad a sus estatutos.
Bienes del dominio de los particulares.
Art. 2347: Las cosas que no fuesen bienes del Estado o de los Estados, de las
municipalidades o de las iglesias, son bienes particulares sin distinción de las personas
que sobre ellas tengan dominio, aunque sean personas jurídicas.
Art. 2348: Los puentes y caminos, y cualesquiera otras construcciones hechas a
expensas de particulares en terrenos que les pertenezcan, son del dominio privado de los
particulares, aunque los dueños permitan su uso o goce a todos.
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Art. 2349: El uso y goce de los lagos que no son navegables, pertenece a los
propietarios ribereños.
Art. 2350: Las vertientes que nacen y mueren dentro de una misma heredad,
pertenecen, en propiedad, uso y goce, al dueño de la heredad.
Cosas sin dueño, susceptibles de apropiación privada.
Art. 2343: Son susceptibles de apropiación privada:
1. Los peces de los mares interiores, mares territoriales, ríos y lagos navegables,
guardándose los reglamentos sobre la pesca marítima o fluvial.
2. Los enjambres de abejas, si el propietario de ellos no los reclamare inmediatamente.
3. Las piedras, conchas u otras sustancias que el mar arroja, siempre que no presenten
signos de un dominio anterior.
4. Las plantas y yerbas que vegetan en las costas del mar, y también las que cubrieren
las aguas del mar o de los ríos o lagos, guardándose los reglamentos policiales.
5. Los tesoros abandonados, monedas, joyas y objetos preciosos que se encuentran
sepultados o escondidos, sin que haya indicios o memoria de quien sea su dueño,
observándose las restricciones de la parte especial de este Código, relativas a esos
objetos.
Art. 2525: La aprehensión de las cosas muebles sin dueño, o abandonadas por el dueño,
hecha por persona capaz de adquirir con el ánimo de apropiárselas, es un título para
adquirir el dominio de ellas.
El patrimonio como el conjunto de los bienes de una persona: caracteres.
Se denomina patrimonio al conjunto de cosas, bienes, derechos y obligaciones de una
persona, susceptibles de apreciación pecuniaria.
Art. 2312: Los objetos inmateriales susceptibles de valor, e igualmente las cosas, se
llaman bienes. El conjunto de los bienes de una persona constituye su "patrimonio".
Caracteres:
Es una universalidad jurídica, pues la unidad de la pluralidad de elementos esta dada
por la ley.
Es necesario. Todo patrimonio pertenece a una persona (física o ideal) y
correlativamente a toda persona corresponde un patrimonio.
Es único e indivisible, lo que significa que nadie puede ser titular de más de un
patrimonio general.
Es inalienable, ya que no puede existir sino en cabeza del titular. Podían enajenarse los
bienes particulares que lo componen, uno por uno o todos juntos, pero nunca el
patrimonio como universalidad jurídica.
Es la prenda común de los acreedores. Para proteger a los acreedores la ley les
concede tres acciones, llamadas patrimoniales (la subrogatoria, la revocatoria y la de
simulación).
Derechos patrimoniales y no patrimoniales.
Los derechos según tengan o no contenido económico, integrando o no el patrimonio de
una persona, serán derechos patrimoniales o no patrimoniales, estos también conocidos
como derechos extrapatrimoniales.
Derechos patrimoniales.
Son derechos patrimoniales los derechos subjetivos que revisten el carácter de bienes, o
sea aquellos susceptibles de tener valor económico.
Caracteres:
Disponibles, se hallan bajo pleno poder jurídico de su titular.
Renunciables, pueden ser ejercidos o declinados.
Embargables, constituyen la garantía común de los acreedores.
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Prescriptibles, pueden perderse por el transcurso del tiempo que fije la ley, y la
inactividad de su titular.
Derechos personales.(derechos de crédito u obligaciones)
Son aquellos por los cuales una persona (el titular) se encuentra facultado para exigir de
otra una prestación determinada, que puede ser de dar, hacer o no hacer.
Elementos:
Sujeto activo o acreedor.
Sujeto pasivo o deudor.
Objeto, o sea la prestación que el deudor debe satisfacer al acreedor y que puede
consistir en la entrega de una cosa (obligación de dar), en la realización de un hecho
(obligación de hacer), o en la abstención de un hecho (obligación de no hacer).
Caracteres:
Son relativos, se ejercen frente a personas determinadas, o sea de persona a persona.
Pueden ser creados y regulados por los particulares.
Son prescriptibles.
Derechos reales.
Son aquellos que conceden al titular un señorío inmediato sobre una cosa.
Caracteres:
Son absolutos, se ejercen contra todos.
Conceden al titular el derecho de perseguir la cosa en manos de quien se encuentre.
Conceden el derecho de preferencia.
No son susceptibles de prescripción liberatoria.
Están creados por la ley.
Derechos intelectuales.
Son aquellos que comportan para su titular, la facultad de usar, gozar o disponer de una
creación intelectual, y para toda otra persona el deber de abstenerse en perturbar el
ejercicio del derecho por parte de su titular.
Se refieren a la creación del intelecto.
Caracteres:
Son absolutos.
Son limitados en el tiempo.
Son registrables.
Son imprescriptibles.
Derechos no patrimoniales (extrapatrimoniales).
Son aquellos que no tienen contenido económico aun cuando puedan tener
consecuencias económicas.
Son los siguientes:
Los derechos personalísimos.
Los derechos de potestad.
Las acciones de estado.
== Activo y pasivo en el patrimonio: función que cumple el primero como garantía del
== segundo.
Todos los bienes de una persona están afectado al cumplimiento de sus obligaciones y
teniendo en cuenta que el patrimonio esta integrado tanto por el activo, o sea los bienes
(cosas, créditos, derechos, etc.) de una persona, como por el pasivo, o sea el conjunto de
deudas, los acreedores de esa persona tienen como garantía general a todos los bienes de
su deudor lo cual se enuncia con la formula de que el patrimonio es la prenda común de
los acreedores.
Noción de insolvencia y cesación de pagos.
Insolvencia: es la imposibilidad de pagar las deudas por falta de fondos (bienes, etc.).
69

Cesación de pagos: es el momento en el cual el deudor deja de cumplir una o varias de
sus obligaciones.
Para los comerciantes, la cesación de pagos, cualquiera sea su causa determinante ya se
trate de una o varias obligaciones.
Para los no comerciantes corresponde el concurso civil.
Sus consecuencias jurídicas; liquidación colectiva del patrimonio.
El concurso es para los no comerciantes.
La quiebra, y en su caso el concurso, significa la liquidación colectiva del patrimonio
del deudor.
Cualquier acreedor puede pedir la quiebra o el concurso de su deudor ante una cesaron
de pagos y la única manera que tiene este de impedirlo es depositando el importe del
capital reclamado, los intereses y los honorarios presupuestados, en cuyo caso puede
exigir el levantamiento del pedido de quiebra o concurso.
El deudor que esta en cesación de pagos puede adelantarse a los acreedores, mediante lo
que se conoce como “convocatoria de acreedores” y por lo cual se convoca a los
mismos en el juzgado interviniente para tratar de llegar a una solución o acuerdo,
llamado “concordato”, por el cual, ya sea pagando menos que lo adeudado (quita) o a un
plazo mas prolongado que el establecido primitivamente (prorroga) o ambos a la vez
según sus posibilidades, se termina con la deuda.
Tanto en el caso de que el deudor no pueda depositar el importe de lo adeudado, sus
intereses y costas, como en el caso de que no cumpla con el “concordato”, se llegar a la
quiebra, en cuyo caso el sindico que designe el juez verifica los créditos, hecho lo cual
se procede a la graduación de los mismos para colocarlos según los rangos que el CC
establece para los distintos privilegiados.
Luego se procede a la liquidación (venta de los distintos bienes) mediante remate
judicial a la distribución del producido entre los distintos acreedores, respetándose los
privilegios o prioridades existentes para el cobro.
El fallido ha sido desapoderado de sus bienes no pudiendo ya disponer de ellos y
cualquier ato de disposición que realice seria nulo después del pedido de quiebra,
incurriendo por otra parte en delito penal si la quiebra fuere fraudulenta o culposa.
La quiebra de la antigua ley se denomina actualmente “concurso comercial y el
primitivo concursos de los no comerciante se llama ahora “concurso civil”.
Distintas clases de créditos.
Los acreedores, frente al patrimonio del deudor común, tienen un régimen de
preferencias. Si el deudor no esta en estado de insolvencia (es decir, que el pasivo no
supera el activo), las distintas medidas que pueden adoptar los acreedores son
individuales. Pero cuando cae en estado de insolvencia, la ley asigna ciertos derechos a
los acreedores, que son derechos de prelación. Esto es lo que se llama el régimen de
preferencias de los acreedores que solamente juega cuando hay un estado de
insolvencia.
La ley fija tres tipos de acreedores:
Los privilegiados.
Los hipotecarios o prendarios.
Los comunes o quirografarios. Son aquellos carentes de privilegio alguno.
Acciones de los acreedores dirigidas a la ejecución de los bienes; medidas previas.
Las distintas acciones que tienen los acreedores para el cobro de sus créditos, se llaman
de ejecución y liquidación por cuanto tienden a realizar o convertir en dinero los bienes
del deudor y al pago de sus acreedores.
Para llegar a la venta de los bienes de su deudor, el acreedor debe comenzar por
embargar los bienes de que se trate.
70

Jurídicamente, el embargo consiste en la decisión judicial por medio de la cual el juez, a
pedido de uno o varios acreedores, prohíbe al deudor la libre disposición de los bienes
embargados.
Para poder trabar embargo es indispensable que la existencia de la obligación aparezca
“prima facie”, indudable.
Otra medida cautelar, la constituye la “inhibición de bienes”, medida de carácter
general, pues abarca todos los bienes del deudor, lo cual impide su venta, anotándose en
el registro de la propiedad.
Otra es la anotación de la litis, que consiste en anotar la existencia del juicio seguido por
el acreedor contra el deudor, en otro que a su vez este tenga contra un tercero, y tiene
por efecto impedir que el deudor que con este juicio es acreedor, retire los fondos que
perciba.
Los códigos procesales autorizan también con fines preventivos las llamadas “medidas
de no innovar” que consisten en la decisión judicial de no modificar la situación de
hecho existente hasta tanto el juez no lo autorice, así, si están en discusión los derechos
de un inmueble desocupado, que el titular no lo alquile, pues alteraría la situación
actual, hasta tanto se resuelva el pleito.
Bienes no ejecutables.
Son los llamados bienes inembargables, que quedan excluidos de la embargabilidad
porque se consideran esenciales para la persona.
Bienes no embargables:
Los créditos por alimentos.
El usufructo del padre sobre los bienes de los hijos.
El derechote uso y habitación.
Los bienes dejados al deudor en calidad de beneficio de competencia.
Las cosas que están fuera del comercio.
Los bienes del dominio publico o privado del Estado afectados a un servicio publico.
Hay varias leyes que tienen en cuenta las mínimas condiciones que necesita una persona
para poder subsistir.
Tenemos así:
El hogar: esto ha sido superado por la ley 14394, que instituye el bien de familia, el
cual no puede ser embargado por deudas posteriores a su constitución o afectación. Esta
inembargabilidad no rige para los impuestos ni para las deudas contraídas con
anterioridad a la afectación.
Muebles del hogar: la ley 12296 declara inembargables el lecho cotidiano del deudor y
su familia, las ropas, enseres indispensables para vivir, las maquinarias y elementos
necesarios para la explotación de un comercio e industria.
Los sueldos, jubilaciones y pensiones.
Ejecución individual y colectiva.
La ejecución individual es la que hace cada acreedor individuamente contra su deudor
demandándole para el cobro de su crédito.
La ejecución colectiva es la que se produce cuando hay concurso o quiebra, a lo que se
llega cuando hay cesación de pagos e insolvencia del deudor para afrontar sus
compromisos, lo que ocurre cuando el pasivo supera al activo.
La quiebra es para los comerciantes y el concurso civil para los no comerciantes.
Es colectiva esta ejecución por cuanto se presentan todos los acreedores para el cobro.
Acciones de los acreedores dirigidas a asegurar la integridad del patrimonio, función
que cumplen las acciones subrogatoria, revocatoria y de simulación.
71

Hay otras acciones que se denominan acciones integratorias del patrimonio o acciones
patrimoniales. Se llaman así porque tienden a mantener la integridad del patrimonio, de
tal modo que este no disminuya.
Acción revocatoria o pauliana: es la que se concede a todo acreedor quirografario
contra los actos de disposición del deudor que provoquen o agraven su insolvencia.
Tiende a la reconstitución de la garantía del acreedor que significa el patrimonio
integro, disminuidos por el acto de enajenación.
Acción de simulación: se otorga a los acreedores para hacer desaparecer los actos o
cláusulas aparentes de un acto del deudor, y por los cuales figuran sus bienes como
salidos de su patrimonio, cuando en realidad ello no ha ocurrido.
Acción subrogatoria (oblicua o indirecta): remedia la posibilidad de que el deudor
insolvente, sabiendo que sus bienes han de ser ejecutados por los acreedores, se
despreocupe a su vez de promover acciones contra sus propios deudores, ya que en
definitiva lo que de ellos reciba ira a parar a manos de sus acreedores.
Por ella, sustituyen al deudor inactivo en la gestiona de sus derechos, obrando en
nombre y representación de el para lograr la incorporación de bienes sobre los cuales
puedan ejecutar oportunamente sus créditos.
Se llama subrogatoria por el reemplazo que significa la actuación del acreedor por su
deudor contra los deudores de este, lo cual también explica los nombres de indirecta u
oblicua.
Como solo tiende a incorporar los bienes por los que no se preocupa el deudor, recién
después de incorporados al patrimonio de éste pueden ser ejecutados; pues una vez que
ello ha ocurrido todos se encuentran con iguales posibilidades, salvo las diferencias
dadas por los privilegios.

BIBLIOGRAFIA
http://www.gabilos.com/cursos/curso_de_contabilidad/1_que_es_el_patrimonio.htm
http://civilgeneral.blogspot.com.ar/2006/05/patrimonio_16.html
http://sites.google.com/site/lomasapuntes/derecho-civil-i/resumen-completo/capitulo-xi


UNIDAD N° 5:
OBLIGACIONES: Concepto, naturaleza y origen de las obligaciones, fuentes, breve
análisis de las obligaciones en relación a su objeto y a las personas.

OBLIGACIONES

CONCEPTO:
Según la clásica definición de Justiniano, la obligación es el vínculo jurídico que nos
apremia o constriñe a pagar a otro alguna cosa.

Con mayor rigor científico, podemos decir que es el vínculo jurídico establecido entre
dos personas (o grupos de personas), por el cual una de ellas puede exigir de la otra la
entrega de una cosa o el cumplimiento de un servicio o de una abstención.

Toda obligación presenta, por tanto, un aspecto activo: un poder o facultad de exigir
algo; y uno pasivo: un deber de dar, hacer o no hacer. La facultad y el deber son
aspectos distintos de un concepto unitario, que es la obligación. Son el anverso y el
reverso de una misma medalla, pues no se puede concebir crédito sin deuda y viceversa
(art. 497 C.C.).

72

De lo dicho surge que toda obligación supone un sujeto activo o pretensor, llamado
acreedor, y uno pasivo u obligado, llamado deudor; implica también la existencia de una
cosa o conducta debida, denominada prestación.

Como los derechos reales o intelectuales, las obligaciones tienen carácter patrimonial, si
bien están separadas de ellos por profundas diferencias. Este carácter patrimonial
permite distinguir claramente estos derechos de otros también personales, pero que no
tienen esa naturaleza; tal como los derechos de familia, los llamados derechos
personalísimos o de la personalidad.-
Los elementos de la obligación son:
Los sujetos: al acreedor y el deudor pudieron sé varios.
La relación jurídica: por la cual el derecho positivo faculta al acreedor para exigir a
deudor el cumplimiento del deber contraído (el que puede hacer efectivo jurídicamente).
El objeto que se refiere a la prestación o a la abstención de carácter patrimonial esto es
apreciable en dinero.
Cabe precisar que, la fuente de la obligación, puede ser la norma el hecho o el acto que
le da origen, como el nacimiento, la muerte, el contrato, la declaración unilateral de
voluntad, el ilícito, la gestión de negocios y el enriquecimiento sin causa.
La obligación, de igual modo, tiene un ciclo de vida jurídica; así nace normalmente por
medio de un contrato, se puede transmitir por conducto de la subrogación es factible
modificarla mediante la novación y se extingue por su cumplimiento comúnmente el
pago. Débase precisar, también, que hay obligaciones de dar, hacer y no hacer.

DEUDA Y RESPONSABILIDAD
La distinción entre deuda y responsabilidad ha dado origen a una interesante cuestión
doctrinaria, cuyo conocimiento interesa como vía para adentrarse en la naturaleza de la
obligación. La deuda es el puro débito, consistente en la promesa de dar, hacer o no
hacer; la responsabilidad, en cambio, es el sometimiento del deudor al poder coactivo
del acreedor para que éste pueda procurarse, según los casos, ya sea el verdadero
cumplimiento de la obligación, ya sea la reparación por el incumplimiento. . La
responsabilidad se hace efectiva después que el deudor ha incurrido en incumplimiento
de su deuda.

EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES.-

El art. 724 C.C., dice que las obligaciones se extinguen: a) por el pago; b) por la
novación; c) por la compensación; d) por la transacción; e) por la confusión; f) por la
renuncia de los derechos del acreedor; g) por la remisión de la deuda; h) por la
imposibilidad del pago.

A estos modos enumerados por el artículo citado pueden agregarse: a) el cumplimiento
de la condición y el plazo resolutorio; b) la muerte o incapacidad del deudor cuando se
trata de obligaciones intuitu personae, vale decir, que no se transmiten a los herederos;

DACION EN PAGO.-

CONCEPTO.
El pago supone la entrega al acreedor de la misma cosa o prestación a que el deudor se
obligó. Es el cumplimiento exacto de lo debido. Pero puede ocurrir que interese a ambas
partes la entrega de una cosa distinta de la prometida. Ningún inconveniente hay en que
73

el acreedor acepte una prestación diferente, quedando con esa entrega extinguida su
obligación. Es esto lo que se llama dación en pago.

REQUISITOS.
Para que haya dación en pago deben estar reunidos los siguientes requisitos:
a) Una obligación preexistente que se extinga por efecto de la dación en pago, requisito
sin el cual ésta sería un pago indebido.
b) La entrega efectiva y actual de una cosa distinta de la debida. No basta la simple
promesa de pagar otra cosa, aunque esa promesa sea aceptada como modo de extinción
anterior. Eso sería novación.
El art. 779 C.C, agrega que la cosa entregada no debe consistir en una suma de dinero.
Es un requisito insólito, no exigido en la legislación comparada. Porque no hay duda
que ningún inconveniente existe en liberarse de una obligación dando una suma de
dinero, cuando se ha prometido una cosa o una prestación de servicios. GALLI, luego
de reconocer que esta convención es perfectamente posible, dice en defensa de la
disposición del art. 779 Que ese acuerdo, aunque legítimo, no constituiría la figura
jurídica de la dación en pago . Pero es obvio que tendría sentido distinguir ambas
convenciones, si de tal distinción resultara la aplicación de un régimen legal diferente;
pero como ése no es nuestro caso, carece de sentido hacerlo.
c) El consentimiento del acreedor; en tanto el pago puede hacerse aun contra la voluntad
del acreedor que está obligado a recibirlo, la dación en pago requiere
indispensablemente su conformidad.


NOVACION.-
Hay novación cuando el acreedor y el deudor dan por extinguida una obligación
pendiente y convienen en sustituirla por una nueva obligación. Esta nueva obligación
nacida de la novación es la condición de la extinción de la anterior. La extinción de la
obligación primitiva no sólo es el efecto, sino también la causa de la nueva obligación;
la característica de esta unidad compleja "creación-extinción", es, dice SANCHO
REBULLIDA, la mutua interpendencia causal: se extingue la obligación primitiva
porque nace otra nueva; nace una obligación nueva para extinguir la anterior y ocupar
su sitio.

TRANSACCIÓN.-
La transacción es el acto en virtud del cual las partes, haciéndose concesiones
recíprocas, extinguen obligaciones litigiosas o dudosas (art. 832,C.C.). He aquí un
ejemplo: un médico demanda a su cliente por pago de $ 10.000; el demandado sostiene
deber solamente $ 1.000; durante el trámite del pleito llegan a una transacción, por la
cual se fijan los honorarios en $ 5.000. El médico ha cedido parte de los honorarios a
que se creía con derecho para asegurarse el cobro inmediato de $ 5.000; el cliente paga
más de lo que cree adeudar para no verse en el riesgo de ser condenado a una suma
mayor.

Adviértese que lo que se extingue no es toda la obligación que ha estado en juego en la
transacción; una parte de ella sigue vigente. En el ejemplo dado sigue vigente la
obligación de pagar $ 5.000. En cambio, se ha extinguido el derecho eventual del
médico de cobrar los restantes $ 5.000. Es decir, se trata de una renuncia parcial de
derechos a cambio de conseguir su reconocimiento o su pago inmediato.

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REQUISITOS.
Para que la transacción esté configurada es preciso:
a) Que haya acuerdo de voluntades.
b) Que las partes se hagan concesiones recíprocas, es decir, que cedan parte de sus
pretensiones a cambio de que se les asegure el carácter definitivo de las restantes o su
cumplimiento inmediato o a breve plazo. Por falta de este requisito de reciprocidad se
ha considerado que no hay transacción cuando una de las partes se allana al
cumplimiento de una obligación, concediendo la otra facilidades de pago ; pues es
obvio que allanarse no es hacer una concesión, sino avenirse a cumplir lo que se debe.
Pero no es necesario que las concesiones o sacrificios sean de igual valor. El propósito
de evitar un largo pleito puede justificar el abandono de importantes derechos
c) Que por estas concesiones se extingan obligaciones litigiosas o dudosas. Obligación
litigiosa es la que está sujeta a juicio; no tan preciso es el concepto de obligación
dudosa. Debe considerarse tal toda obligación sobre cuya legitimidad y exigibilidad
exista duda en el espíritu de las partes, quizá profanas en Derecho, aunque ella no fuera
posible entre peritos o especialistas . Se trata, pues, de una duda subjetiva, no objetiva.
La duda puede resultar no solamente de la incertidumbre acerca de la legitimidad misma
del pretendido crédito, sino también de la dificultad para probar el título de la deuda, el
monto de los daños sufridos, etcétera. Solamente no podrían transarse aquellas
obligaciones cuya existencia y monto no son discutidos por el deudor.

La circunstancia de que no sea posible calificar de transacción a un convenio celebrado
entre las partes para extinguir obligaciones recíprocas por falta de alguno de estos
requisitos, no significa que ese convenio no sea válido. Lo es, en virtud del principio de
la autonomía de la voluntad; pero dejan de serle aplicables las disposiciones específicas
de la transacción.-

RENUNCIA.-
La renuncia es la declaración de voluntad por la cual una persona abandona un derecho
y lo da por extinguido.

Aunque la idea en sí misma es clara, la institución es compleja y proteiforme; a veces la
renuncia es el resultado de una transacción en la que el que la hace especula con recibir
algo en cambio; otras veces, está inspirada en móviles puramente egoístas, como la
renuncia a una herencia cargada de deudas; otras, en fin, tiene un propósito de
liberalidad. Además, tiene por objeto los derechos más variados. Todo ello le comunica
una naturaleza difícil de precisar, como hemos de verlo al tratar de sus diferencias con
la donación.




DERECHOS QUE PUEDEN SER OBJETO DE ELLA.-
Según el art. 872 , C.C., pueden renuciarse todos los derechos establecidos en el interés
particular del renunciante, pero no los concedidos teniendo en mira más que los
intereses particulares, los de orden público. Es necesario precisar este concepto.

En materia patrimonial, la regla es que pueden renunciarse todos los derechos, sean
reales, personales o intelectuales. Por excepción, hay algunos que no pueden
renunciarse: el derecho a una herencia futura (arts. 848 y 1175), los alimentos futuros
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(art. 374), la mayor parte de los beneficios establecidos en la legislación obrera
(indemnización de accidentes del trabajo, por maternidad, por despido y preaviso, etc.),
el derecho de los profesionales de cobrar la retribución mínima que marcan los
aranceles legales, el derecho de invocar la prescripción futura (art. 3965).

En el ámbito del derecho de familia, el principio es que los derechos son irrenunciables.
Así, no podría renunciarse a la patria potestad, ni a los derechos que integran su
contenido, ni a los derechos que emanan de la relación matrimonial, ni al estado de
familia. En cambio, la tutela y la curatela pueden renunciarse, aunque no libremente,
pues la excusación debe fundarse en un motivo que sea considerado admisible por el
juez (art. 455, inc. 1º; véase Tratado de Derecho Civil, Familia, t. 2, nº 1153, j).

ESPECIES.-
La renuncia puede ser gratuita u onerosa; en el primer caso se trata de una liberalidad;
en el segundo, la renuncia se hace a cambio de algo que ofrece o da el otro contratante.

Puede hacerse por actos entre vivos (vale decir, por contrato o por declaración unilateral
de voluntad) o por testamento.

CARACTERES.-
La renuncia tiene los siguientes caracteres:
a) Puede ser un acto unilateral o bilateral. Es indiscutiblemente unilateral si ha sido
hecha por testamento; es evidentemente bilateral si es onerosa. Pero se discute si la
renuncia gratuita por actos entre vivos tiene uno u otro carácter. Algunos autores
sostienen que para que la renuncia quede perfeccionada, es indispensable la aceptación
del beneficiario ; esta tesis parece tener un fuerte apoyo en el art. 868, según el cual
hecha y aceptada la renuncia, la obligación queda extinguida. Es claro, sin embargo, que
el único efecto de la aceptación es impedir su retractación; pero en verdad, ella produce
todas sus consecuencias jurídicas sin necesidad de aceptación. La prueba es que la
retractación hecha antes de la aceptación, no tiene efectos respecto de terceros que han
adquirido derechos como consecuencia de la renuncia (art. 875). Pensamos, pues, que se
trata de un acto unilateral . Y, desde luego, si la cuestión puede haber originado
vacilaciones en materia de obligaciones, no cabe duda que la renuncia de un derecho
real no exige la aceptación de nadie.

b) No está sujeta a formalidades (art. 873).

c) Es de interpretación restrictiva

REMISIÓN DE DEUDA.-
La remisión de deudas no es otra cosa que la renuncia de una obligación. En suma, es
un concepto más circunscripto que el de renuncia; mientras ésta se refiere a toda clase
de derechos, la remisión se vincula exclusivamente con los derechos creditorios. Lo que
significa que tratándose de obligaciones, remisión de deuda y renuncia son conceptos
sinónimos ; y por ello se le aplican las mismas disposiciones legales (art. 876).
Aunque es claro que en nuestro derecho positivo la remisión de deuda tanto puede ser a
título gratuito como oneroso (puesto que se declara expresamente aplicable a ella lo
dispuesto en los arts. 869 y 871, que se refieren a supuestos de renuncia onerosa),
creemos que hubiera sido más apropiado reservar el nombre de remisión de deudas a la
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renuncia gratuita de un derecho creditorio. Así lo estableció el Anteproyecto de
BIBILONI, art. 1240, y el Proyecto de 1936, art. 70.

FORMAS.
La remisión de deuda puede hacerse en forma expresa o tácita:
a) Habrá remisión expresa cuando el acreedor manifiesta su voluntad de renunciar en
forma verbal o escrita o por signos inequívocos. La ley no exige ninguna formalidad
para hacer una remisión expresa, aunque la deuda original conste en instrumento
público (art. 885).
b) Habrá remisión tácita cuando el acreedor entregue voluntariamente al deudor el
documento original en que constare la deuda (art. 877). Es ésta una forma típica y muy
frecuente de desobligar al deudor, cuyo estudio debe ser hecho con detenimiento.

CONDICIONES PARA QUE SE TENGA POR OPERADA LA REMISIÓN DE
DEUDA POR ENTREGA DE DOCUMENTO.
Para que la extinción de la deuda se tenga por operada, es necesario que se cumplan las
siguientes condiciones, exigidas por el art. 877,C.C.

a) Que el documento entregado sea el contrato original; si se trata de una copia, simple
o legalizada por escribano público, no funciona la presunción legal y es a cargo del
deudor la prueba de que hubo realmente remisión de deuda (art. 879).
b) Que la entrega sea voluntaria; si el que lo entregó demuestra que lo hizo forzado por
la violencia o inducido por el dolo del deudor, no hay remisión; pero la posesión del
documento por el deudor hace presumir que la entrega fue voluntaria, corriendo por
cuenta del acreedor la prueba de que no fue así (art. 878 C.C.).
c) Que la entrega haya sido hecha por el acreedor al deudor; si fue entregado a una
tercera persona, no hay remisión. Naturalmente, queda equiparado al acreedor, su
representante con poder suficiente para hacer renuncia de sus derechos; y al deudor, su
representante legal o convencional con poder suficiente para administrar los bienes.

Cabe notar, por último, que el deudor podría alegar que ostenta la posesión del
documento no en virtud de una remisión de deuda, sino por haber pagado la obligación
(art. 877, Ibidem, in fine); ello puede tener para él la mayor importancia, pues
transforma un acto gratuito en oneroso, haciendo más seguros sus derechos.

COMPENSACIÓN.-
Hay compensación cuando dos personas por derecho propio, reúnen la calidad de
acreedor y deudor, recíprocamente, cualesquiera sean las causas de una y otra deuda.
Ella extingue con fuerza de pago las dos deudas, hasta donde alcance la menor, desde el
tiempo en que ambas comenzaron a coexistir (art. 818)

La utilidad de la compensación como medio extintivo de las obligaciones es evidente.
Elimina la necesidad de un doble cumplimiento, con el consiguiente transporte de
numerario o de cosas fungibles, y los gastos y molestias consiguientes. Sirve de garantía
a las personas que, teniendo créditos y deudas recíprocas con otras, no se verán
expuestas, luego de haber pagado, al riesgo de no recibir lo que les corresponde. No es
extraño, pues, que este medio extintivo desempeñe un papel de primer orden en la vida
comercial. Frecuentísimo en las relaciones entre particulares, asume especial
significación en las operaciones bancarias, en donde los clearings compensan
diariamente millares de operaciones de los clientes de los bancos, sin necesidad de
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movilizar dinero, que de otra manera sería indispensable. Análoga importancia tiene en
el comercio internacional, en donde la mayor parte de las operaciones de importación y
exportación se hacen en base a compensaciones.

DIVERSAS CLASES DE COMPENSACIÓN.
Se distinguen en doctrina diversas clases de compensación:

a) La compensación legal, que es la definida por el artículo 818 en los términos que
hemos transcripto en el párrafo anterior. Es la forma típica y la que mayor importancia
práctica tiene.
Pero cabe agregar que hay todavía otra forma de compensación legal, además de la
configurada en el art. 818; en algunos casos particulares, la ley declara extinguidas las
obligaciones recíprocas aunque ellas no sean líquidas y sin permitir la prueba de que
una era más importante que otra. Así, cuando como consecuencia de una demanda de
nulidad las partes deben restituirse recíprocamente sumas de dinero o cosas productoras
de frutos, los intereses y los frutos devengados hasta el momento de la demanda se
compensan entre sí (art. 1053); de igual modo, el art. 1383 establece que si como
consecuencia del pacto de retroventa el vendedor recupera la cosa vendida, los frutos de
la cosa se compensan con los intereses del precio.

b) La compensación voluntaria es la que las partes acuerdan libremente por contrato.
De más está decir que aquí no se requiere otra cosa que el acuerdo de voluntades y que
no interesa ni el monto de las deudas ni su liquidez o fungibilidad. Nada se opondría a
que dos personas compensaran la obligación de prestar un servicio con la de pagar una
suma de dinero. Juega aquí libremente el principio de la autonomía de la voluntad.

c) La compensación judicial es la decretada por el juez en razón de que, por efecto de la
sentencia, han quedado convertidas en líquidas y exigibles ambas obligaciones. Así, por
ejemplo, la sentencia reconoce que, por distintas causas, A debe a B $ 10.000; y que,
por otras causas, B debe a A $ 15.000; el juez declara compensadas ambas deudas hasta
el límite de la menor y condena a B a pagarle a A $ 5.000.

d) Por último, hay compensación facultativa cuando una sola de las partes puede oponer
la compensación, no así la otra. Ejemplo: A tiene contra B un crédito por alimentos; B
tiene contra A uno por daños y perjuicios. B no puede invocar la compensación, pero sí
podría hacerlo A. Lo mismo ocurre si A tiene contra B un crédito sometido a plazo, en
tanto que B tiene contra A una deuda exigible; B puede oponer la compensación, no así
A.

CONFUSIÓN.
Hay confusión cuando se reúne en una misma persona la calidad de acreedor y de
deudor. En tal caso, dice el art. 862 la deuda se extingue con todos sus accesorios.
Puesto que el ordenamiento jurídico, dice LARENZ, sólo regula las relaciones de los
hombres entre sí y los derechos de crédito entre personas que se contraponen como
acreedor y deudor, allí donde no entre en juego más que una persona no existe
fundamento suficiente para mantener la validez de la relación obligatoria .

Pero no sólo es necesario que se reúna en una misma persona la calidad de acreedor y
de deudor; es indispensable también que el crédito y la deuda pertenezcan a la misma
masa patrimonial; en efecto, si la persona tiene dos patrimonios distintos y el crédito y
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la deuda pertenecen a cada uno de ellos, no hay confusión . Ello debe ser así porque en
este caso juega el interés de terceros en impedir la confusión. En efecto, la existencia de
patrimonios separados no es otra cosa que el reconocimiento de la existencia de masas
patrimoniales distintas, cada una de las cuales representa objetos separados de
responsabilidad para los acreedores. Si se admitiera la confusión de créditos y deudas
pertenecientes a distintos patrimonios, se sustraerían a la acción de ciertos acreedores
bienes que están específicamente destinados a responder por sus créditos . Esto explica
por qué no se produce confusión en el caso de aceptación de la herencia con beneficio
de inventario (art. 863).
Se discute si éste es realmente un medio de extinción de las obligaciones o si se trata
nada más de una situación de hecho que paraliza la posibilidad de ejercer las acciones.
En efecto, si la confusión cesa por un acontecimiento posterior que vuelve a separar la
calidad de acreedor y deudor, la obligación primitiva revive con todos sus accesorios
(art. 867). Parece, pues, más bien una paralización de la acción que un medio extintivo .

IMPOSIBILIDAD DE PAGO.-
Puede ocurrir que la obligación contraída se vuelva de cumplimiento imposible. En tal
caso, hay que hacer la siguiente distinción: a) Si se ha hecho imposible por culpa del
deudor o si éste hubiera tomado sobre sí el caso fortuito o la fuerza mayor, la obligación
se resuelve en el pago de daños y perjuicios; b) Si se ha hecho de cumplimiento
imposible sin culpa del deudor, la obligación se extingue (art. 888). En este caso es,
pues, un hecho extintivo de las obligaciones.

La imposibilidad puede derivar de un acontecimiento físico (tal como el rayo que
destruye la cosa prometida, la enfermedad que priva de la vista al escultor que debía
realizar un trabajo); o puede provenir de un hecho del propio acreedor o de un tercero
(por ejemplo, si alguien roba la cosa que debía ser entregada); o de una razón legal
(como sería la expropiación de la casa prometida en venta o la prohibición de exportar
la mercadería vendida al exterior).








UNIDAD N° 6
CONTRATOS: Conceptos, caracteres y elementos. Clasificación. Forma y prueba.
Efectos extinción. Capacidad, consentimiento, objeto, forma, prueba. Revisión del
Contrato. Por las partes, por el Juez, por árbitros. La ley de Convertibilidad N º 23.928.
Locación de Obras, de Servicio, sus diferencias. – Especificaciones generales y
técnicas: Obligaciones y Responsabilidades.

Contratos. Concepto.-

Según el art. 1137, Código Civil, hay contrato cuando varias personas se ponen de
acuerdo sobre una declaración de voluntad común, destinada a reglar sus derechos.

Clasificación de los contratos
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A.- CONTRATOS UNILATERALES Y BILATERALES
Se llaman contratos unilaterales aquellos en los que una sola parte resulta obligada,
como ocurre en la donación, que sólo significa obligaciones para el donante; bilaterales
son los que engendran obligaciones recíprocas (art. 1138), como ocurre en la
compraventa, la permuta, la locación.
Algunos autores aceptan una tercera categoría: contratos bilaterales imperfectos (o
sinalagmáticos) en los cuales sólo se prevén obligaciones a cargo de una de las partes;
no hay contraprestación, pero la otra parte puede eventualmente resultar obligada por el
acaecimiento de hechos posteriores: así, por ejemplo, en el mandato gratuito no hay
obligaciones a cargo del mandante a menos que luego surja una obligación a su cargo de
reparar los perjuicios sufridos por el mandatario con motivo del ejercicio del mandato.
Nuestra doctrina es generalmente adversa a la admisión de esta categoría intermedia,
que no figura reconocida por los textos del Código ni parece justificarse teóricamente.

CONSECUENCIAS.
La doctrina clásica atribuye a esta clasificación las siguientes consecuencias: 1) En los
contratos unilaterales no se exige la formalidad del doble ejemplar que, en cambio, es
requerida en los bilaterales (art. 1021); 2) En los contratos bilaterales una de las partes
no puede exigir el cumplimiento de las obligaciones contraídas por la otra si ella misma
no probare haber cumplido las suyas u ofreciere cumplirlas (art. 1201); caso contrario,
la demandada puede oponerse al progreso de su acción fundada en el incumplimiento de
la actora: es la exceptio non adimpleti contractus. En los contratos unilaterales esta
excepción no se concibe, ya que una de las partes nada debe; 3) El pacto comisorio, es
decir, la resolución del contrato por efecto del incumplimiento de las obligaciones en
que ha incurrido la otra parte, sólo funciona en los contratos bilaterales.

B.- CONTRATOS ONEROSOS Y GRATUITOS
Contratos onerosos son aquellos en los cuales las partes asumen obligaciones
recíprocas, de modo que se promete una prestación para recibir otra; tales son la
compraventa (cosa por dinero), la permuta (cosa por cosa), el contrato de trabajo
(servicio por dinero), la locación (goce de la cosa por dinero). Contratos gratuitos son
aquellos en que una sola de las partes se ha obligado: donación, comodato, depósito
gratuito, etcétera. No deja de ser gratuito el contrato por la circunstancia de que
eventualmente puedan surgir obligaciones a cargo de la parte que nada prometió; así,
por ejemplo, el donatario está obligado a no incurrir en ingratitud. Pero esta obligación
no tiene el carácter de contraprestación; no es, en el espíritu de las partes, una
compensación más o menos aproximada de lo que prometió el donante, ni la razón por
la cual éste se obligó. Lo mismo ocurre con la obligación que tiene el mandante gratuito
de pagar los gastos que el desempeño del mandato haya ocasionado al mandatario. Esto
no priva al mandato de su carácter gratuito; pero sí lo privaría la circunstancia de que se
hubiera estipulado una retribución, porque en el espíritu de las partes esta compensación
tiene su causa en el servicio que se presta.

CONSECUENCIAS.
La distinción entre contratos gratuitos y onerosos tiene una gran repercusión jurídica.
Las principales consecuencias son las siguientes:
a) Los adquirentes de un derecho por título oneroso están mejor protegidos por la ley
que los adquirentes por título gratuito. Por consiguiente: 1) Las acciones de
reivindicación (véase Tratado de Derecho Civil, Parte General, t. 2, nº 1283) y de
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petición de herencia (véase Tratado de Derecho Civil, Sucesiones, t. 1, nº 495) tienen
menores exigencias cuando se dirigen contra quien adquirió la cosa por título gratuito;
2) La acción revocatoria no exige la prueba del consilium fraudis (conocimiento del
fraude por el tercer adquirente) cuando el tercero adquirió la cosa por título gratuito;
pero es indispensable si la hubo por título oneroso (véase Tratado de Derecho Civil,
Parte General, t. 2, núms. 1208 y s.); 3) La acción de reducción procede contra las
enajenaciones hechas por el causante a título gratuito, pero no contra las onerosas (véase
Tratado de Derecho Civil, Sucesiones, t. 2, nº 972); 4) La garantía de evicción (véase
Tratado de Derecho Civil, Contratos, t. 1, núms. 151 y s.) y contra los vicios
redhibitorios (véase Tratado de Derecho Civil, Contratos, t. 1, núms. 220 y s.) sólo
proceden, en principio, en los contratos onerosos; 5) La acción de nulidad de los actos
jurídicos no tiene efecto respecto de los subadquirentes de buena fe, siempre que la
adquisición fuere por título oneroso (art. 1051); 6) La nulidad fundada en la demencia,
no puede hacerse valer contra el adquirente de buena fe y a título oneroso (art. 473).

b) Las cláusulas dudosas en los contratos onerosos deben ser interpretadas en el sentido
que más favorezca el equilibrio de las contraprestaciones; en los gratuitos, en el sentido
más favorable al deudor

C.- CONTRATOS CONMUTATIVOS Y ALEATORIOS
Son contratos conmutativos aquellos en los cuales las contraprestaciones mutuas se
suponen económicamente equivalentes. De ahí la calificación de conmutativos, con la
que se requiere expresar que las partes truecan o conmutan valores análogos. La vida
del contrato puede demostrar luego que las obligaciones asumidas por una de las partes
resultaron más gravosas de lo previsto; eso no quita al contrato su esencia de
conmutatividad, porque lo esencial es que en el momento de contratar esa parte haya
entendido prometer valores análogos a los que recibe. Ejemplo: la compraventa (salvo
la hipótesis que luego veremos), la permuta, el contrato de trabajo, la locación de cosas,
la locación de obra, etcétera. Son aleatorios los contratos en los que el monto de una de
las prestaciones o de ambas no está determinado de una manera fija, sino que depende
de un acontecimiento incierto (art. 2051). Tal es el caso de la renta vitalicia, en la cual
una de las partes entrega un capital a cambio de una renta que durará toda la vida del
que la recibe. El alcance económico de la promesa hecha por el deudor de la renta es
impreciso; depende de la duración de la vida de la otra parte. Y el contrato será más o
menos ventajoso según ésta viva poco o mucho tiempo. Otros ejemplos de contratos
aleatorios son los siguientes: la venta de una cosa futura, cuando el comprador toma
sobre sí el riesgo de que la cosa no llegare a existir; la venta de cosa existente pero
sujeta a un riesgo, cuando el comprador toma el riesgo a su cargo (art. 1332), el contrato
de seguro, el de apuesta o juego, etcétera.

Hay una estrecha analogía entre condición y contrato aleatorio; en ambos casos los
derechos de las partes dependen de un acontecimiento futuro e incierto. Pero lo que está
en juego en la condición es la existencia misma de los derechos, en tanto que en los
contratos aleatorios es la mayor o menor extensión de esos derechos. Aun esta
diferencia desaparece en algunos casos; así, por ejemplo, en el contrato de seguro, la
indemnización se debe si ocurre la condición prevista; lo mismo pasa en el caso del
juego o apuesta, en la venta de una cosa futura, etcétera.
Los contratos conmutativos y aleatorios son una subespecie de los onerosos.

IMPORTANCIA.
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En principio, sólo los contratos conmutativos están sujetos a resolución o reducción de
las prestaciones excesivas por causa de lesión. En los contratos aleatorios, las partes
asumen deliberadamente el riesgo de que el contrato pueda resultar desventajoso,
especulando con la posibilidad contraria. Nadie puede quejarse, por lo tanto, de la falta
de equilibrio económico de las contraprestaciones definitivamente resultantes. Por
excepción, puede admitirse la aplicación de la lesión a los contratos aleatorios, cuando
la diferencia de las contraprestaciones sea de tal carácter que ni la misma alea pueda
justificarla. Así, por ejemplo, cuando se compra una cosa que puede o no llegar a existir
y se paga mucho más de lo que ella valdría, aun existiendo. En efecto, cuando el
comprador asume el alea de que la cosa no exista, se supone que ofrecerá menos precio
de lo que ella vale. Pedro ofrece 100 por una cosa que, de existir, valdrá 200. El
contrato es normal; ninguna de las partes podrá invocar la lesión. Pero si ofrece 200 por
lo que aun existiendo vale 100, el contrato puede resolverse por lesión, porque desde el
punto de vista del vendedor no ha habido alea: el contrato le será siempre ventajoso.

Tampoco es aplicable a los contratos aleatorios, en principio, la teoría de la imprevisión,
cuando el desequilibrio ha resultado del alea normal del contrato. Supongamos que se
suscribe un contrato de renta vitalicia con una persona de 70 años, calculando que ha de
vivir unos 10 o 15 años más. Luego resulta que vive 30 años más. El contrato resultará
desastroso para el deudor de la renta, pero no podrá hacer jugar la teoría de la
imprevisión. En cambio, si se ha producido durante ese tiempo una inflación de ritmo
violento e imprevisible, que convierte la renta en un valor despreciable, el juego de la
teoría de la imprevisión permite reclamar un reajuste de ella.


D.- CONTRATOS CONSENSUALES Y REALES
Son contratos consensuales los que quedan concluidos por el mero consentimiento, sea
o no formal (art. 1140). Son reales los que quedan concluidos sólo con la entrega de la
cosa sobre la cual versa el contrato (art. 1141). Esta entrega no forma parte de la etapa
de cumplimiento del contrato, sino de la etapa constitutiva de él . En nuestro Código
son contratos reales la renta vitalicia (art. 2071), el depósito, el mutuo y el comodato
(art. 1142). El art. 1142 enumera también la constitución de prenda y de anticresis; pero
éstos son derechos reales, por lo que quedan fuera del marco de nuestro estudio.

De acuerdo a los conceptos antes expresados, los contratos reales requieren, como
condición de su existencia, la entrega de la cosa. El mero acuerdo de voluntades es
ineficaz para obligar a las partes. ¿Se justifica en el derecho moderno la subsistencia de
esta categoría?

En el derecho moderno, impera el principio de la autonomía de la voluntad; basta el
acuerdo de voluntades, expresado en la forma señalada por la ley, para que el contrato
tenga fuerza obligatoria, sin otro límite que la legitimidad de la causa y el objeto. La
categoría de los contratos reales es hoy un anacronismo. Por eso, allí donde el legislador
la ha mantenido, la jurisprudencia y la doctrina admiten la validez de las promesas de
contratos reales que permiten exigir la entrega de la cosa y formalizar así el contrato
real como lo quiere la ley

En nuestro derecho debe aceptarse igual solución, a menos que la ley dispusiera
expresamente lo contrario. Esta solución se desprende fácilmente por analogía de lo
dispuesto por la ley en materia de forma. Cuando un contrato formal no solemne ha sido
82

otorgado con una formalidad distinta a la ordenada por la ley, ese contrato sirve como
promesa que obliga a los otorgantes a llenar las formalidades legales (art. 1185). La
entrega de la cosa, en cuanto elemento constitutivo del contrato, es también una
formalidad que cae así en el régimen del art. 1185

A veces, empero, la solución contraria está expresamente dispuesta en la ley. Así, por
ejemplo, el art. 2244 establece que la promesa aceptada de hacer un mutuo gratuito, no
da acción contra el promitente; pero la promesa aceptada de hacer un mutuo oneroso, da
derecho a demandar los daños y perjuicios, aunque no la entrega del capital. En lo que
atañe al comodato o préstamo de uso, que es siempre gratuito, la promesa de hacerlo no
da derecho a reclamar la cosa ni a pedir daños y perjuicios (art. 2256). Ya hemos dicho
en otro lugar por qué esta solución debe aprobarse

E.- CONTRATOS FORMALES Y NO FORMALES

Se llaman contratos no formales o puramente consensuales, aquellos cuya validez no
depende de la observancia de una forma establecida en la ley; basta el acuerdo de
voluntades, cualquiera sea su expresión: escrita, verbal, y aun tácita. Son formales los
contratos cuya plena validez depende de la observancia de la forma establecida en la
ley.

Dentro de la categoría de contratos formales, hay que hacer una distinción de gran
importancia: los contratos cuya forma es exigida por la ley ad probationem y aquellos
en los cuales la formalidad tiene carácter constitutivo o solemne. Esta última es
rigurosa: si no se cumple, el acto carece de todo efecto, aun como promesa de contrato.
Este es el caso de las donaciones del art. 1810; es también el supuesto de la transacción,
que no tiene ningún valor jurídico mientras ella no haya sido presentada ante el juez del
litigio (art. 838). En cambio, la formalidad sólo exigida ad probationem tiene un
régimen más favorable a la validez del acto: cuando el contrato se ha celebrado sin
cumplir las formas legales, la parte interesada puede demandar a la otra para que el acto
se otorgue en debida forma (art. 1185); hecho lo cual el contrato produce plenos efectos.
En caso de duda sobre si la forma ha sido exigida ad solemnitatem o ad probationem
hay que inclinarse por la última solución, que es más favorable a la validez de los actos
y más conforme con el consensualismo que domina el derecho moderno.

Las formas tienen carácter excepcional en nuestro Derecho. Salvo disposición en
contrario, los contratos no requieren forma alguna para su validez. Este principio tiene,
sin embargo, una importante limitación en el art. 1193, según el cual los contratos que
tengan por objeto una cantidad de más de diez mil pesos deben hacerse por escrito y no
pueden ser probados por testigos. Ya volveremos más adelante sobre esta disposición
(núms. 1261 y s.); por ahora sólo deseamos hacer notar que ella es una de las
manifestaciones más importantes del neoformalismo, tendiente a poner orden y claridad
en las relaciones entre las partes, para lo cual es tan eficaz la forma escrita.

F.- CONTRATOS NOMINADOS E INNOMINADOS
Son contratos nominados o típicos los que están previstos y legislados en el Código.
Son los contratos más importantes y frecuentes y por ello han merecido una atención
especial del legislador. Su regulación legal, salvo disposiciones excepcionales, sólo
tiene carácter supletorio; esto es, se aplica en caso de silencio del contrato, pero las
partes tienen libertad para prescindir de la solución legal y regular de una manera
83

distinta sus relaciones legales. Por lo tanto, el propósito del legislador no es sustituir la
voluntad de las partes por la de la ley; simplemente, desea evitar conflictos para el caso
de que las partes no hayan previsto ciertas situaciones o consecuencias del contrato, lo
que es muy frecuente. Para ello dicta normas inspiradas en lo que es costumbre convenir
o "fundadas en una larga experiencia y, a través de ella, en ideas conciliadoras del
tráfico o en una detenida consideración acerca de cómo puede ser hallado un equilibrio
tolerable entre ambas partes y exigible en justicia a cada una de ellas".

Los contratos innominados o atípicos no están legislados en el Código y resultan de la
libre creación de las partes. No pierden su carácter de innominados por la circunstancia
de que en la vida de los negocios se los denomine de alguna manera, tal como ocurre,
por ejemplo, con el contrato de garaje, el de espectáculo público, el de excursión
turística, etcétera. Lo que los configura jurídicamente como nominados es la
circunstancia de que estén legislados. Muchas veces ocurre que nuevas necesidades van
creando formas contractuales que tienden a tipificarse espontáneamente y a llevar una
denominación común; cuando esa forma contractual adquiere importancia suficiente
como para merecer la atención del legislador, éste la reglamenta: el contrato queda
transformado en nominado.

CONTRATOS MIXTOS.-
Puesto que en materia contractual impera el principio de la libertad de las convenciones,
nada se opone a que las propias partes acuerden contratos mixtos, vale decir, contratos
con elementos de varios contratos típicos o de contratos típicos e innominados.

G.- CONTRATOS DE CUMPLIMIENTO INSTANTÁNEO, DIFERIDO,
SUCESIVO O PERIÓDICO
Con respecto al momento del cumplimiento, los contratos pueden clasificarse de la
siguiente manera:

a) De ejecución instantánea: las partes cumplen con todos sus derechos y obligaciones
en el momento mismo del contrato; tal es el caso de la compraventa manual, en que la
cosa y el precio se entregan en el mismo instante.
b) De ejecución diferida: las partes postergan el cumplimiento de sus obligaciones
para un momento ulterior; así ocurre en el caso de la venta hecha con condición
suspensiva y aun con la venta a plazo, sea que éste se conceda para la entrega de la cosa
o para el pago del precio.
c) De ejecución sucesiva, continuada o periódica: las relaciones entre las partes se
desenvuelven a través de un período más o menos prolongado; tal el contrato de trabajo,
la locación, la sociedad, etcétera. Sobre estos contratos se proyecta preferentemente el
dirigismo contractual (en especial sobre el contrato de trabajo y la locación).

Algunos contratos se encuentran a caballo entre estas dos últimas categorías. Así, por
ejemplo, la venta de un inmueble a 120 mensualidades ¿es contrato de ejecución
diferida o de tracto sucesivo? La cuestión tiene un interés puramente conceptual; desde
el punto de vista jurídico es indiferente, pues el régimen legal de ambas categorías de
contratos no difiere.

Los contratos de tracto sucesivo o de cumplimiento diferido constituyen el campo de
acción de la teoría de la imprevisión: una convención cuyas cláusulas son equitativas en
el momento de contratar, deviene injusta en razón de la transformación imprevisible de
84

las condiciones económicas. Ya hemos visto en otro lugar cómo se resuelve este
problema (véase núms. 131 y s.); ahora sólo queremos destacar el interés de esta
clasificación, puesto que la teoría de la imprevisión es inaplicable a los contratos de
ejecución instantánea.



H.- CONTRATOS PRINCIPALES Y ACCESORIOS.
Se llaman contratos principales los que existen o pueden existir por sí solos; contratos
accesorios son aquellos cuya existencia no se puede concebir sin el principal, de tal
modo que si éste fuera nulo o quedara rescindido o resuelto, también quedaría privado
de sus efectos el accesorio. El ejemplo típico de contrato accesorio es la fianza.

I.- CONTRATOS DISCRECIONALES Y DE ADHESIÓN.
Los contratos normales (que para distinguirlos de los contratos de adhesión llamaremos
discrecionales) suponen la libertad, al menos relativa, de ambas partes en sus dos fases:
en la negociación o discusión de las distintas cláusulas (fase de la preparación del
contrato) y en la aceptación o rechazo final (fase de la conclusión del contrato).
Decimos libertad al menos relativa, porque lo cierto es que en la realidad económica
muchas veces falta en las personas una auténtica libertad de contratación, no obstante lo
cual el acto es válido.

En los contratos de adhesión, en cambio, la fase de la negociación del contrato ha
quedado eliminada; una de las partes fija prolijamente todas y cada una de las cláusulas,
de tal modo que a la otra no queda otra libertad que la de dar su consentimiento o
rechazar el contrato. Las más de las veces, esta libertad de decisión final será solamente
teórica. La persona que necesita ser transportada de un lugar a otro y no puede hacerlo
por sus propios medios, está obligada a aceptar las condiciones y el precio fijado
unilateralmente por la empresa de transportes; el que necesite luz, teléfono, gas,
aceptará las condiciones establecidas por la compañía. Otras veces, claro está, la
libertad de decisión es mayor. Así, por ejemplo, una persona puede asegurarse o no;
pero si lo hace debe aceptar las condiciones impuestas en la póliza.

Esta inferioridad en que se encuentra una de las partes, ha puesto en cuestión inclusive
la naturaleza contractual de estas relaciones.-

FORMA
Lo dispuesto en cuanto a las formas de los actos jurídicos, debe observarse en los
contratos (art. 1182).

OMISIÓN DE LA ESCRITURA PÚBLICA: EFECTOS.
Las consecuencias de la omisión de la escritura pública dependen de que ella sea
exigida ad solemnitatem o ad probationem: en el primer caso, el acto carecerá de todo
efecto; en el segundo, la parte interesada tendrá derecho a exigir el otorgamiento de la
escritura. Con relación a este último caso dice el art. 1185 que los contratos que
debiendo ser hechos en escritura pública, fuesen hechos por instrumento particular,
firmado por las partes, no quedan concluidos como contratos definitivos sino como
contratos en que las partes se han obligado a hacer la escritura pública. En otras
palabras: mientras la escritura pública no esté suscripta, las partes no pueden exigirse el
85

cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato definitivo, pero pueden exigir
la escrituración, cumplido lo cual el contrato producirá todos sus efectos.

Pero si las partes han convenido en sus contratos que ellos no tendrán efecto sin la
escritura pública, el instrumento privado no permitirá reclamar la escrituración aunque,
conforme a la ley, ésta sólo sea exigida ad probationem (art. 1186). Este sería un
supuesto en que la voluntad de las partes ha convertido en solemne una formalidad que
la ley sólo había establecido con fines probatorios. Claro está que debe ser indudable la
intención de las partes de conferirle carácter solemne a la formalidad convenida; de lo
contrario, debe presumirse que sólo fue acordada ad probationem.

Debe agregarse que el principio, en nuestro derecho, es que las formas de los contratos
sean exigidas sólo ad probationem. De toda la enumeración del art. 1184 sólo deben
considerarse solemnes las donaciones enumeradas en el art. 1810 y la transacción de
derechos litigiosos.

En el supuesto normal de formalidad ad probationem, ¿qué ocurre si condenada una
parte a escriturar se negase a hacerlo? ¿Puede firmar el juez la escritura en su lugar o,
por el contrario, la potestad judicial se limita en este supuesto a condenar al remiso al
pago de los daños y perjuicios? Esta cuestión dio lugar en nuestro país a una larga
controversia que hoy puede considerarse definitivamente decidida en el sentido de que
el juez puede firmar la escritura por el enajenante remiso a hacerlo.

PRUEBA DE LOS CONTRATOS
La prueba no constituye un elemento de los contratos, y en este sentido sería objetable
la inclusión de su estudio en esta sección. Sin embargo, se encuentra tan estrechamente
vinculada con la forma, que se ha hecho clásico tratar una después de la otra. Son, claro
está, conceptos distintos. La forma hace a la manifestación de la voluntad, es un
requisito de la formación del contrato. La prueba se vincula, en cambio, con los medios
de demostrar la existencia del contrato, cualquiera haya sido su forma. La vinculación
tan estrecha de ambas deriva sobre todo de la circunstancia de que las formas en el
derecho moderno están principalmente instituidas con el objeto de facilitar la prueba,
sea a las partes, sea a terceros.

Hay dos sistemas probatorios: el de la prueba legal y el de la libre convicción. Según el
primero, sólo puede admitirse como prueba suficiente la que indica la ley; de acuerdo al
segundo, el juez puede admitir todo género de pruebas y tendrá como suficientes
aquellas que, según su ciencia y conciencia, sean satisfactorias como para tener por
acreditados los hechos. En el derecho moderno, el sistema imperante es el de la libre
convicción; las limitaciones al libre arbitrio judicial para la apreciación de la prueba
tienen carácter excepcional. Sin embargo, debe decirse que las excepciones son
importantes y numerosas. Tales son, por ejemplo, las formalidades exigidas por el art.
1184; la ley no admite otra prueba que la escritura pública, si bien a falta de ella y
probado el contrato por otros medios, brinda un recurso para demandar el otorgamiento
de la escritura (art. 1185). Hay también una importante restricción al sistema de la libre
convicción en el art. 1193, que prohíbe la prueba de testigos para los contratos cuyo
valor exceda de diez mil pesos.

ENUMERACIÓN LEGAL DE LOS MEDIOS DE PRUEBA.
Según el art. 1190, los contratos pueden probarse:
86


a) Por instrumentos públicos, es decir, por aquellos instrumentos que gozan de
autenticidad, ya sea porque han sido otorgados ante un oficial público o porque se han
llenado ciertas exigencias formales establecidas en la ley. Para un desarrollo de este
concepto.
b) Por instrumentos particulares firmados o no firmados; en principio el instrumento
privado debe llevar la firma de las partes; pero por excepción puede admitirse la validez
probatoria de algunos no firmados, tal como ocurre con las cartas misivas (véase
Tratado de Derecho Civil, Parte General, t. 2, nº 956), con los asientos de los libros de
comercio, con los suscriptos con la impresión digital

c) Por confesión de partes, judicial o extrajudicial. La confesión judicial es la forma
típica; por lo general se la provoca, llamando a la parte contraria a absolver posiciones
bajo juramento de decir verdad, pero puede ser también espontánea.
La confesión extrajudicial tiene el mismo valor que la judicial siempre que se la pruebe
fehacientemente; pero no se admitirá la prueba testimonial de ella, salvo que hubiere
principio de prueba por escrito

d) Por juramento judicial. No se trata ya de la prueba de confesión que cuando es
provocada (absolución de posiciones) debe prestarse bajo juramento, sino del juramento
al cual se defiere la solución de un pleito. En la doctrina clásica se lo divide en decisorio
y estimatorio o supletorio. En el primero, una de las partes solicita el llamamiento de la
otra a una audiencia para que jure decir verdad a lo que se le preguntará y sometiéndose
la ponente de las preguntas a lo que resulte de ese juramento. Es un juramento
desaparecido de las prácticas judiciales modernas. El supletorio tiende a completar una
prueba deficiente; así, el art. 220 del Código de Procedimientos de la Capital disponía
que cuando estuviese probada la existencia de daños, pero no su importe, el juez
deferirá la fijación del monto al juramento estimatorio del deudor, dentro de los límites
que el mismo juez determine. En los hechos, el demandado juraba siempre la cantidad
menor, por lo que la ley 14237 reformó aquel precepto suprimiendo el juramento
estimatorio y reconociendo al juez la potestad de fijar directamente el monto de los
daños; el nuevo Código Procesal para la Justicia Nacional ha mantenido la solución de
la ley 14237 .

e) Por presunciones legales o judiciales. Las presunciones son indicios que permiten
inferir, con un cierto grado de certeza, la verdad de un hecho o de un contrato.

Las presunciones pueden ser legales o judiciales. Las primeras consisten en que la ley,
dados ciertos hechos, infiere consecuencias también determinadas. Así, por ejemplo, se
presumen legítimos los hijos nacidos durante el matrimonio (art. 240); el máximo del
embarazo se presume en trescientos días y el mínimo en ciento ochenta (art. 77). Estas
presunciones pueden admitir prueba en contrario (presunciones juris tantum), como
ocurre en el primer ejemplo; o no admitirla (presunciones juris et de jure), como ocurre
en el segundo.

Las presunciones judiciales constituyen indicios que, apreciados libremente por el juez,
forman su convencimiento de la verdad de un hecho o de un acto jurídico. Por lo
general, no basta un solo indicio (a menos que concurra con otras pruebas); deben ser
varios y coincidentes. Una vieja regla quiere que las presunciones sean graves, precisas
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y concordantes. Pero en definitiva el valor probatorio de las presunciones es cuestión
que queda librada a la apreciación judicial.

Estrictamente, sólo las presunciones judiciales merecen ser calificadas como medios de
prueba; las llamadas presunciones legales no son sino reglas que o bien invierten el
cargo de la prueba (presunciones juris tantum) o bien imputan a ciertos hechos
determinadas consecuencias legales (presunciones juris et de jure), sin admitir la prueba
de que la realidad es distinta de como la supone la ley.

La enumeración del art. 1190 no es taxativa; existen también otros medios de prueba
tales como la inspección ocular, es decir el examen directo hecho por el juez de ciertos
hechos o del lugar en que se desarrollaron; la prueba pericial, consistente en el dictamen
de peritos o expertos; los tickets, que prueban la compra de mercaderías; las entradas a
un espectáculo público, etcétera.

Toda esta materia es propia del derecho procesal, razón por la cual nos hemos limitado a
dar los conceptos más generales y básicos.

PRUEBA DE LOS CONTRATOS FORMALES.
En principio, los contratos formales sólo pueden probarse con el instrumento que
acredite el cumplimiento de la formalidad legal (art. 1191). Este principio tiene, sin
embargo, importantes excepciones que limitan sustancialmente el alcance práctico de la
regla:

a) No será necesaria la prueba por la forma legal cuando hubiese imposibilidad de
obtenerla. Esa imposibilidad puede ser de carácter moral o material. Habrá
imposibilidad moral cuando razones de decoro hayan impedido a las partes reclamar el
otorgamiento de la prueba exigida por la ley La habrá de carácter material cuando
circunstancias de hecho hayan impedido el otorgamiento del instrumento requerido por
la ley. El mismo art. 1192 cita como ejemplos de imposibilidad el caso de depósito
necesario y el supuesto de que la obligación hubiese sido contraída por incidentes
imprevistos en que hubiese sido imposible formarla por escrito.

El temor reverencial, la amistad íntima o el parentesco estrecho ¿deben considerarse
motivos suficientes de imposibilidad moral para pedir el cumplimiento de la forma
exigida por la ley? La cuestión es dudosa y pensamos que debe ser resuelta con criterio
circunstancial; ello explica que la jurisprudencia aparezca como contradictoria .

También habrá imposibilidad de presentar el documento cuando se pruebe que éste se
hubiera perdido, robado o destruido .

b) Tampoco será necesaria la prueba legal cuando mediara principio de prueba por
escrito (art. 1191). Sobre este concepto véase nº 1259.

c) Ni cuando la cuestión versare sobre los vicios de error, dolo, violencia, fraude,
simulación o falsedad de los instrumentos en que constaren (art. 1191). Era innecesario
decirlo, porque aquí no se trata de la prueba de un contrato sino de hechos que, por su
misma naturaleza, casi nunca están documentados.

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d) Finalmente, tampoco será necesaria la prueba ordenada por la ley cuando una de las
partes haya recibido alguna prestación y se negase a cumplir el contrato (art. 1191).

En todos estos casos se admite cualquier género de prueba (art. 1191).

PRINCIPIO DE PRUEBA POR ESCRITO.
Se considera principio de prueba por escrito cualquier documento público o privado,
que emane del adversario, de su causante o de parte interesada en el asunto o que
tendría interés si viviera, que haga verosímil el hecho litigioso (art. 1192).

Para que haya principio de prueba por escrito es, por lo tanto, necesario:

a) Que exista un instrumento público o privado. Aunque normalmente debe
tratarse de documentos firmados, ésta no es una condición indispensable; así, por
ejemplo, puede tener el carácter de pincipio de prueba por escrito una carta no firmada o
firmada con un sobrenombre, un borrador de contrato escrito de puño y letra de la parte
a la que se opone, las anotaciones de los libros comerciales o de un cuaderno particular
hecho de puño y letra de la persona a quien se atribuye , el instrumento suscripto con
impresión digital
Cabe preguntarse si puede acreditarse la existencia de un principio de prueba por
escrito por otro medio que no sea la presentación del mismo documento. La respuesta
debe ser en principio negativa. Sólo podría admitirse la prueba de confesión . Pero todo
otro medio de prueba y particularmente la de testigos, debe desestimarse, porque ello
sería desvirtuar el llamado principio de prueba por escrito .

b) Que el documento emane del adversario, de su causante o de parte interesada
en el asunto o que tendría interés si viviera.

c) Que haga verosímil el hecho litigioso. No se trata ya de la prueba concreta y
definitiva del hecho; basta que lo que se dice en el instrumento brinde un indicio serio
de su verosimilitud.

Es suficiente que confluyan estos requisitos para hacer viable cualquier medio de
prueba, inclusive la de testigos.

Se ha declarado que constituye principio de prueba por escrito el ejemplar único
de un contrato que por ser bilateral debe redactarse en doble ejemplar , el borrador de
contrato no firmado si está escrito de puño y letra de la parte a quien se opone , el
documento privado sin firma, emanado del adversario, el reconocimiento de la
existencia de una deuda hecha ante la policía, aunque no indique su origen ni monto , la
manifestación hecha al otorgar un poder para suscribir una escritura de compraventa en
el sentido de que se había recibido el precio de ésta .



EL PACTO COMISORIO EN EL CÓDIGO CIVIL.-

Se llama pacto comisorio la cláusula que permite a los contratantes reclamar la
resolución del contrato cuando una de ellas no ha cumplido con las obligaciones a su
cargo. En el derecho romano el principio era que las partes sólo podían reclamar el
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cumplimiento del contrato; sólo cuando las partes pactaban la lex commissoria podían
pedir la resolución

Evicción:
efectos.
En el caso de una resolución de contrato, fundada en la evicción producida por el
incumplimiento del vendedor de la prestación esencial de entregar la cosa en
condiciones de regularidad jurídica, la cuestión debe ser apreciada objetivamente, y no
sobre la base de la imputación de culpas; si quien pretende resolver el contrato recibió
un vehículo de origen incierto, y en situación irregular, la demanda debe prosperar.
La garantía de evicción es debida a los compradores o sus sucesores, más no a una
tercera persona.

Garantía de evicción: carácter objetivo.
La responsabilidad por evicción o saneamiento es de carácter objetivo, impuesta por la
ley a todo aquel que trasmite un derecho, y con independencia de su conducta. La
garantía de evicción la debe el vendedor por el solo hecho de la desposesión que sufre el
adquirente, estando a su cargo la demostración de la existencia de alguno de los
supuestos de cesación de responsabilidad que marca la ley o que la causa determinante
de la privación fuera posterior a la transmisión de la cosa. La responsabilidad legal del
vendedor por evicción, nace sin condicionamiento, o sea que no corresponde signar la
suerte o admisibilidad de la acción a la mala fe del vendedor ni del adquirente. Tal
cuestión debe ser apreciada objetivamente, y no sobre la base de la imputación de
culpas.

Redhibición y evicción.
Mientras la redhibición deviene de circunstancias fácticas, la evicción es una afectación
jurídica del título que habilita para tener una cosa.
Turbación del derecho adquirido.
No se podrá decir que se ha producido una evicción si el comprador no ha sufrido una
verdadera turbación de derechos en la propiedad, goce o posesión de la cosa adquirida;
debiendo, para ello, mediar un ataque a su derecho que se funde en la negación de la
existencia o legitimidad de él.

Vicios Redhibitorios
El vicio redhibitorio es vicio de las "cosas", y cosas son los objetos materiales que se
pueden valorar; los objetos inmateriales no son cosas y por consiguiente no pueden
tener vicios redhibitorios. Un método o sistema de fabricación, en cuanto técnica, en
cuanto idea o creación de la mente, no es una cosa y por ello no puede tener vicios
ocultos y torna improcedente la acción redhibitoria. No existe vicio redhibitorio cuando
se trata de la ineficacia de un sistema, o de la deficiente transmisión de conocimientos,
ya que éste sólo podría existir en los materiales o instrumentos de trabajo.

Requisitos.
Los vicios redhibitorios, definidos por el art. 2164, Cód. Civ., necesitan, para
constituírse como tales, de ciertas condiciones: no sólo que sean "ocultos" y existentes
"al tiempo de la adquisición" del bien, sino que sean de suficiente "gravedad"; en este
último aspecto esta norma del Código Civil hace notar que la entidad de los vicios debe
ser tal, que hagan a la cosa "impropia para su destino, si de tal modo disminuyen el uso
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de ellas que de haberlos conocido el adquirente, no la habría adquirido o habría dado
menos por ella" .
No todo defecto en la cosa constituye un vicio redhibitorio.

Vicios redhibitorios
Configura vicio redhibitorio el defecto oculto de la cosa existente al tiempo de la
adquisición, que la haga impropia para su destino, si de tal modo disminuye el uso de
ella, que, de haberlo conocido, el adquirente no la habría adquirido o habría dado menos
por ella.

Oculto.
El vicio puede ser reputado oculto si a pesar de la atención puesta por el comprador en
el examen de la cosa vendida no lo ha podido descubrir; sirve como pauta en el caso el
principio que informan los arts. 512, 902, 909 y 929, Cód.Civ. . Es que, tratándose de
vicios redhibitorios, sería una exageración exigir que el adquirente se valga del
asesoramiento de un experto, pues lo que se requiere es que aquél, mediante un examen
cuidadoso y atento, en la forma en la cual normalmente se practica, se haya podido dar
cuenta de la existencia del vicio . En línea con ello, se ha resuelto que si la compradora
no pudo descubrir los vicios en las pocas oportunidades que visitó la propiedad antes de
adquirirla, no se le ha de imputar negligencia por ello, si el propietario tampoco los
advirtió, no obstante que los deterioros causados por polillas en la estructura de madera
del techado del inmueble databan de bastante tiempo antes de concretarse la operación .
Pero no es exigible que un comprador diligente trepe parapetos, tanques de reserva, y se
inmiscuya en distintas unidades para comprobar la inexistencia de defectos en la
construcción

Cuando las personas contratan respecto de una cosa que puede ser vista y apreciada por
el comprador, no podrá luego quejarse éste de los defectos notorios, aunque ellos no
hayan sido mencionados en el contrato.

No puede invocar vicios ocultos de la cosa -en autos una casa- el comprador que se hizo
asesorar por personas de la profesión u oficio -arquitecto- antes de celebrar el acto.

Ante la dificultad de acreditar el momento en el cual el vicio, oculto al tiempo de la
venta, se hizo más tarde aparente o se manifestó, y la duda sobre si la actora había
conocido antes, en la medida necesaria, las fallas o defectos en la construcción, se debe
resolver en favor de quien invoca el derecho, y no para determinar su extinción.
REVISION DE LOS CONTRATOS
Nos proponemos en este punto analizar el tema de la revisión de los contratos por
aplicación de la teoría de la imprevisión contractual, la cual tiene su auge en épocas de
inestabilidad económica.
La doctrina nacional ha tomado diferentes posturas al valorar axiológicamente la
aplicación de la teoría mencionada. Sin embargo, la mayoría de los autores son
contestes en que, no se trata de dejar de lado la "vigencia de la seguridad jurídica, la
confiabilidad y la estabilidad del entramado del tráfico", ya que todo ello cuenta con
protección de jerarquía constitucional. Sucede que "en la esencia del fenómeno se anida
una cuestión de razonabilidad", haciéndose justo que el contrato sea revisado, ante
circunstancias que si bien son exógenos logran conmover las bases del mismo. Pero es
necesario reconocer el carácter excepcional del remedio, "en caso contrario, se habría
91

introducido en nuestro derecho implícitamente el principio de la revisibilidad de los
contrato por los jueces".
La doctrina que permite la resolución de los contratos por la excesiva onerosidad
sobreviniente, tiene sus antecedentes en el derecho medieval. Los postglosadores
sostenían que todos los contratos llevaban implícita la cláusula rebus sic stantibus, es
decir, mientras se mantengan las circunstancias de hecho existentes al contratar, ya que
el consentimiento se había formado sobre la base de ellas.
En el derecho argentino se la ha fundamentado también en el principio de la buena fe,
debido a que la misma rige la ejecución de los contratos, señalando algunos autores la
coherencia que guarda la primera y la segunda parte de nuestro artículo 1198.
Sabido es que el codificador argentino al redactar el arto 1197 sobre la base del arto
1134 del Código francés quiso afirmar en términos enérgicos la regla moral del respeto
a la palabra empeñada". Sólo los supuestos de caso fortuito o fuerza mayor, fueron
contemplados como casos en los que se podía liberar al deudor de la obligación de su
cumplimiento. Sin embargo, ante la aparición de ciertos hechos imprevisibles y
extraordinarios, que si bien no hacían imposible el cumplimiento de la obligación -como
en el caso anterior- sino que tornaban excesivamente onerosa la prestación, fueron
tenidos en cuenta por los tribunal, es, aun antes de la reforma, permitiendo la rescisión o
modificación del contrato
Es decir que, en la letra original de nuestro Código Civil no existía ninguna norma que
contemplara esta especial situación. La razón esta dada porque sociológicamente no se
verificaban -a la época de su sanción- situaciones económicas que provocaran una
modificación en las bases del negocio, poniendo así en crisis uno de los principios que
rige nuestra materia y que era defendido a ultranza en la época decimonónica, esto es el
"pacta sunt servanda".
Pero ante el cambio de las circunstancias de índole económica, la reforma introducida
por ley 17.71] en el año 1968 a nuestro Código civil, agrega un segundo párrafo al
artículo 1198. "... La historia inmediata de nuestra disposición, ... encuentra su fuente en
la recomendación N° 15 del Tercer Congreso Nacional de Derecho Civil, la_ cual a su
turno se encuentra literal y espiritualmente inspirada por el arto 1467 del Código
italiano de 1942..., que adopta la teoría de la imprevisión, contemplando la posibilidad
de revisar el contrato cuando se modifiquen las circunstancias económicas en las que se
fundó el mismo.

Campo de aplicación
Según el primer párrafo del artículo 1198, -simplificando los términos en él utilizados-
el instituto funciona en los contratos conmutativos, siempre que sean de ejecución
diferida o continuada, mientras que, para ser aplicables a los aleatorios, la excesiva
onerosidad se debe producir por causas extrañas al riesgo propio del contrato.
En cuanto a los de ejecución diferida según López de Zavalía, quedan comprendidos
aquéllos en los que el tiempo originario se alarga en virtud de un caso fortuito,
excluyéndose de acuerdo al tercer párrafo del artículo 1198, el supuesto en que el
perjudicado estuviese en mora, y ésta le fuera imputable.
La norma se aplica sólo a los contratos onerosos. Este requisito ha sido criticado por
parte de la doctrina. En este sentido, Busso afirma que "el deudor que ha actuado con un
propósito de liberalidad no debe ser peor tratado que quien lo ha hecho en forma
onerosa". La jurisprudencia es coincidente en aplicar el instituto sólo a los onerosos

Hecho extraordinario e imprevisible que torne la prestación excesivamente
onerosa.
92

Según Messineo, el acontecimiento extraordinario es "el que no es normal que se
verifique y en el que las partes no pueden haber pensado porque está fuera de su
imaginación".
Además, el acontecimiento debe ser imprevisible, es decir que, aun cuando las partes
obren con "cuidado y previsión" no puedan haberlo previsto, por ser desacostumbrado,
no significando que deba ser insólito.
El hecho sobreviniente a la formación del contrato, calificado como extraordinario e
imprevisible debe tornar excesivamente onerosa la prestación, a diferencia de lo que
ocurre con el caso fortuito y la fuerza may'or que hacen a la obligación de cumplimiento
imposible. De lo dicho precedentemente surge también que debe existir un nexo de
causalidad entre el acontecimiento extraordinario y la excesiva onerosidad.
La jurisprudencia en diferentes fallos ha tratado de caracterizar al "hecho extraordinario
e imprevisible" que modifica las bases del negocio mismo. Este debe ser extraño al
riesgo propio del contrato, por ende debe afectar a la sociedad en su conjunto, ejemplo:
una devaluación no previsible, aún en épocas de inestabilidad económica; modificación
de la paridad cambiaria; agravamiento del proceso inflacionario.

Inexistencia de mora o culpa del perjudicado
El perjudicado actúa culposamente si por un obrar negligente, imprudente o falto de
pericia, da lugar a los hechos de los cuales resulta la excesiva onerosidad. Para que se
constituya el supuesto contemplado en la norma se exige que el acontecimiento que
provoca la excesiva onerosidad sea extraño al deudor.
Además, se exige que el deudor: perjudicado no se encuentre en mora relevante.
"... EI estado de mora en que se encuentra quien sufre luego los hechos sobrevinientes,
sólo es relevante cuando guarda relación la prestación incumplida con el desequilibrio
y, además, se puede atribuir a la mora el haber empeorado dicho desquiciamiento. Si
con mora o sin ella los hechos hubieran ocurrido y producido la alteración de la
ecuación de valores, la mora se puede calificar de intrascendente. Finalmente, hemos
defendido la revisión en beneficio del moroso y sostenido que, por vía de sanción, no se
le puede privar del reajuste equitativo, condenar, por ejemplo, a recibir una prestación
irrisoria. Que la sanción, que se le puede aplicar al moroso, debe guardar relación
razonable y equitativa con la falta".

Efectos: Acciones.
La parte perjudicada por excesiva onerosidad sobreviniente, puede accionar para
obtener la resolución del contrato, salvo que "el perjudicado hubiese obrado con culpa o
estuviese en mora", según surge de la letra de la ley. El mismo artículo 1198 señala que
"en los contratos de ejecución continuada no alcanzará a los efectos ya cumplidos".
Pero el demandado tiene la opción de transformar la acción por resolución en acción de
reajuste.
La doctrina no se pone de acuerdo acerca del derecho que le compete al afectado para
demandar directamente el reajuste de la prestación. Para una parte de ella, la teoría de la
imprevisión debe integrarse con el resto del derecho vigente, el cual se guía por
principios fundamentales, como el de conservación del contrato (los contratos se hacen
para ser cumplidos) y el principio de quien puede lo más (en este supuesto sería la
resolución del contrato) puede lo menos (reajuste), considerando que ese ejercicio
menos intenso de su derecho está implícito.

LEY DE CONVERTIBILIDAD DEL AUSTRAL (LEY 23.928)
93

La Ley de Convertibilidad del Austral (Ley Nº 23.928) fue sancionada el 27 de marzo de
1991 por el Congreso de la República Argentina, durante el gobierno de Carlos Menem, bajo la
iniciativa del entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo, y estuvo vigente durante
11 años.
De acuerdo a ella, se establecía a partir del 1 de abril de 1991 una relación cambiaria
fija entre la moneda nacional y la estadounidense, a razón de 1 (un) Dólar estadounidense
por cada 10.000 (diez mil) Australes, que luego serían reemplazados por una nueva
moneda, el Peso Convertible, de valor fijo también en U$S 1. Tenía como objetivo
principal el control de la hiperinflación que afectaba la economía en aquel entonces.
También exigía la existencia de respaldo en reservas de la moneda circulante, por lo que
se restringía la emisión monetaria al aumento del Tesoro Nacional. El período en que
duró la ley de convertibilidad se llamó popularmente "el uno a uno", en clara referencia
a la igualdad peso dólar.
La convertibilidad, en un principio, logró estabilizar la economía luego de la grave
crisis inflacionaria que provenía del gobierno de Alfonsín. La Argentina tuvo niveles
muy bajos de inflación en todo el periodo en que estuvo en vigencia esta ley
(aproximadamente 10 años), algo poco frecuente en la historia económica del país.
En mayo de 1991, a un mes de iniciado el plan, la pobreza en el Buenos Aires y zonas
aledañas (el conurbano bonaerense) era de 28,9%. Tres años después, era de 16,1%.
Si bien el tipo de cambio favorecía las importaciones y favorecía a la modernización y
tecnologización, iba en desmedro de la producción nacional y provocó el cierre de
industrias y aumento del desempleo. En mayo de 1991, había un 6,9% de desempleados a
nivel nacional y trepó hasta el 18,4% en mayo de 1995. En octubre de 2001, cuando se
realizó el último sondeo antes del fin de la convertibilidad, había un 18,3% de
desempleados. Desde 1994 hasta el tercer trimestre de 2006 la desocupación a nivel
nacional ha sido siempre de dos dígitos.
En cuanto a la balanza comercial –la relación entre las importaciones y las exportaciones
del país–, en los 11 años de convertibilidad, seis de ellos registraron un saldo negativo
(con más importaciones que exportaciones). En esta etapa, el país llegó a tener tres años
consecutivos de déficit comercial (entre 1992 y 1994, y entre 1997 y 1999).
Mucha gente se endeudó en dólares, y el gobierno de Carlos Menem se benefició
electoralmente de dicha situación, ya que durante los procesos electorales podía
introducir como elemento de presión las consecuencias que tendrían para esas personas
el que el dólar aumentase de precio. Dicha situación fue bautizada como "Voto cuota",
en referencia a los bienes adquiridos mediante compras en cuotas.
Asimismo, la imposibilidad de emitir dinero por parte del Estado provocó que el déficit
fiscal recayera únicamente en aumentar la deuda externa.
Fin de la Convertibilidad
Los recurrentes problemas de este modelo determinaron una recesión desde 1998 que
estalló a finales de 2001, y terminaron por provocar el fin de la Ley de Convertibilidad
monetaria con importantes secuelas de crisis económica, política y social. Una de las
más notables, luego de una corrida bancaria que desestabilizó al sistema financiero, fue
la restricción a la extracción de dinero en efectivo de fuentes bancarias (medida que se
conoció como Corralito). En 2002, en parte por la devaluación que adoptó el país luego del
default de la Deuda Externa (pública y privada) casi el 60% de la población pasó a ser
pobre en términos de sus ingresos económicos y el producto bruto interno a precios
corrientes de 268.697 millones de dólares en 2001 se redujo casi un 64% a fines de 2002.
En el periodo recesivo y posterior crisis (junio de 1998 a 2002 inclusive), éste sufrió una
pérdida del 19,5% acumulada, registrándose el mayor descenso en el último año de la
crisis con un decrecimiento del 10,9%. Una de las principales secuelas que dejó la crisis
94

de 2001 fue el aumento de la inequidad en la distribución de la riqueza en comparación
con los demás países de América Latina. A nivel nacional la pobreza alcanzó al 57,5% de
la población, la indigencia al 27,5% y la desocupación al 21,5%, todos niveles récord
para el país.






CONTRATO DE LOCACION.-
Hay locación de cosa cuando una persona (locador) se obliga a entregar el uso y goce de
una cosa durante un cierto tiempo a otra (locatario) que a su vez se obliga a pagar un
precio en dinero.
Cabe anotar que nuestro Código define a la locación en un precepto general, el art.
1493, que comprende la locación de cosas, de servicios y de obra: Habrá locación
cuando dos partes se obliguen recíprocamente, la una a conceder el uso o goce de una
cosas o a ejecutar una obra o prestar un servicio; y la otra a pagar por este uso, goce,
obra o servicio un precio determinado en dinero. Ya explicaremos en otro lugar las
razones históricas que movieron a nuestro codificador a definir conjuntamente estos
contratos y a denominarlos de la misma manera ; nos limitamos por ahora a decir que
es un método a todas luces inconveniente, pues se trata de contratos sustancialmente
diferentes. Igualmente es objetable el art. 1493 en cuanto no hace referencia al tiempo
determinado que es de la esencia del contrato de locación de cosas y que forma parte de
la definición en casi todos los Códigos extranjeros (Cód. Civ. francés, art. 1709;
alemán, art. 535; español, art. 1543; italiano, art. 1571; brasileño, art. 1188; venezolano,
art. 1579; peruano, art. 1666; etc.).

IMPORTANCIA SOCIAL.
La locación es uno de los temas más vivos del derecho civil contemporáneo. Las
sociedades modernas tienen una sensibilidad muy aguda en todo cuanto se refiere a la
vivienda y el trabajo. La locación urbana se vincula con el primer problema, los
arrendamientos rurales con el segundo. La "rebelión de las masas" ha puesto en un
primer plano estos problemas esenciales, ligados a las necesidades más inmediatas y
vitales del hombre.

Las personas cuyos bienes de fortuna no les han permitido el acceso a la propiedad de
su vivienda forman la parte más numerosa y necesitada de la población urbana; no es de
extrañar, por tanto, la notoria tendencia legislativa a proteger al locatario en desmedro
del dueño, tendencia que se acentuó vigorosamente con motivo de la escasez de
viviendas originada en procesos económicos complejos, principalmente el
encarecimiento de la construcción y el éxodo de la población campesina a las ciudades.
En los arrendamientos rurales, el intervencionismo estatal ha tenido su origen en otros
motivos, no por ello menos poderosos: los arrendatarios forman la clase productora
frente al dueño que posee la tierra como un mero instrumento de renta; uno de los
ideales democráticos contemporáneos es el de que la tierra pertenezca a quien la trabaja;
parece razonable, por lo tanto, una legislación protectora de los arrendatarios.

95

Los nuevos tiempos están golpeando sobre este contrato más vigorosamente que sobre
ningún otro, exceptuando quizás el de trabajo; lo "social" ha hecho irrupción en los
rígidos moldes individualistas de la locación románica.

CARACTERES.
El contrato de locación tiene los siguientes caracteres:
a) Es bilateral, desde que origina obligaciones recíprocas para el locador y locatario.
b) Es oneroso y conmutativo; se supone que las contraprestaciones guardan
equivalencia, es decir, que el alquiler pactado es el justo precio del uso y goce.
c) Es consensual porque se concluye por el mero consentimiento, sin necesidad de
entregar la cosa (art. 1494).
d) Es un contrato de tracto sucesivo, es decir, que su cumplimiento se prolonga
necesariamente a través de un tiempo más o menos dilatado.
e) Es, como regla, no formal, sin embargo, los contratos de locaciones urbanas, sus
modificaciones y prórrogas, deben formalizarse por escrito (art. 1º, ley 23091) al igual
que los contratos de arrendamientos y aparcerías rurales (art. 40, ley 13246).

EL CONTRATO DE LOCACION DE OBRA.

El Código Civil en el artículo 1493 del libro II-Sección III-Título VI define lo que para
nuestro derecho privado debe entenderse por locación43 y de la lectura del texto que al
pie como nota se transcribe se desprende que para la legislación vigente existen tres
tipos de locación:
1) de cosas,
2) de servicios y,
3) de obras
A nosotros en este caso nos interesa principalmente la locación de obra aunque no
debemos dejar de advertir que también la de servicios es de importancia al ejercicio de
la profesión de ingeniero, arquitecto y demás profesiones afines a estas. Aclaramos de
manera previa que la locación de obras y la de servicios resultan ser especies del género
locación.-
Así con Spota diremos que la “locación de obras es un contrato por el cual una de las
partes se obliga a hacer alguna cosa (o alcanzar un resultado material o inmaterial) para
la otra y sin subordinación frente a esta; todo mediante un precio en dinero.
Se destaca en la definición del gran maestro el hecho que la cosa u obra que debe
ejecutarse es la obligación de resultado que debe lograrse a su propio riesgo, el segundo
aspecto que señala es que toda la obra debe realizarse sin subordinación respecto del
comitente y el tercer elemento a señalar que la misma se ejecuta mediante un precio en
dinero y no a través de un precio convenido como el mismo señala.
El riesgo que asume sin dudas es el riesgo técnico toda vez que el riesgo económico
puede faltar en mayor o menor medida, como en el sistema de ejecución de coste y
costas.
Resulta interesante remitirnos, aunque adelantándonos en la exposición, a la indicación
e indicación que el codificador hace en nota al pie del texto del artículo 1623 de nuestro
Código Civil.
Redondeando el concepto, el profesional ingeniero, arquitecto o de cualquier otra
profesión afín procederá como locador de obra cuando la ejecute actuando, durante toda
la realización de la misma, sin subordinación al locatario Comitente comprometiendo a
alcanzar el resultado.-
96

En cuanto a la metodología del Código, habiendo realizado la exposición adoptándola
en estrictez hay que señalar que para nuestro Código Civil “la cuestión está resuelta en
el sentido de que el contrato de obra será siempre una locación aún cuando el que
ejecute la obra provea la materia principal.

CARACTERES DEL CONTRATO DE LOCACION DE OBRA.
Es evidente que por tratarse de un contrato, en primer lugar goza de los caracteres que
en general corresponden a estos. Es decir que estaremos en la locación de obra, frente a
un contrato consensual que se forma por el mero consentimiento de las partes conforme
los artículos 1140 y 1623 del
Código Civil.-
El contrato es además sinalagmático o bilateral porque establece relaciones recíprocas
a estar de los artículos 1138 y 1493 del Código
Civil; es oneroso, artículos 1139, 1493, 1623 del Código Civil.-
El contrato es también conmutativo y no aleatorio dado que las prestaciones a las que
se obligan las partes no dependen de un acontecimiento incierto o sea las obligaciones
de las partes son ciertas a tenor de lo que establece el Código Civil en su artículo 2051,
es que siempre está en la mira del objeto de la locación de obra el resultado y ello define
las obligaciones y los derechos de las partes, con relación al carácter conmutativo, en
este tipo de contrato, en el caso del sistema de ejecución de obras por ajuste alzado
podría dudarse si estamos o no frente a un contrato conmutativo dado el riesgo
económico que asume el empresario.-
El artículo 1633 del Código Civil preceptúa para el Ajuste Alzado, que bajo ningún
concepto podrá ajustarse el precio convenido, ello resulta concordante con la regla del
artículo 1630 del Código Civil que establece que el empresario no puede reclamar
ningún estipendio si la obra se destruyese por caso fortuito, además el artículo 1633
bis55 del Código implementado en la reforma de 1968 por la Ley N° 17711, faculta al
empresario a solicitar la modificación del precio cuando en el proyecto debe
necesariamente introducirse modificaciones o alteraciones que no pudieron preverse al
tiempo que se concertó el contrato, como vemos, del análisis integrado de las normas
concluiremos que la ecuación económico – financiera de la obra no se altera, esto para
el caso de obras privadas.
Para la obra pública, esta cuestión se contempla antes de la sanción de la
Ley N° 23. 928 de convertibilidad de la moneda y su decreto reglamentario
529/91 en el artículo 6° de la Ley N° 12910 que recompone los contratos en el orden
nacional y las correlativas leyes provinciales de adhesión.
Desde la sanción de la norma citada se eliminan las cláusulas que estén referidas a
actualización, mayores costos o repotenciación de deudas.
Con la emergencia declarada por la Ley N° 25.561 de Emergencia Pública y de
Reforma del Régimen Cambiario, y las sucesivas prórrogas del
Congreso al vencimiento del plazo allí fijado, establece, avanzando sobre lo que la
primigenia ley de emergencia, Ley N° 25.414 había determinado, la eliminación o
salida de la convertibilidad, la congelación de los fondos del “corralito” y la
pesificación de las deudas con el sistema financiero, sumado al dictado del Decreto Nº
1295 de 2002 que establece parámetros para restablecer el equilibrio de la ecuación
económico – financiera lo que en otra palabras significa una redeterminación de precios
se ha retornado, con diferencias de matices, al régimen anterior. Por lo que podemos
concluir que esta condición, conmutativa, no se ve alterada por estas circunstancias, por
lo cual siempre el contrato de locación de obra tendrá este carácter conmutativo.-
97

Otro de los caracteres que distinguen a esta estipulación es que se trata de un contrato
nominado o tipificado porque tiene denominación propia; es también no formal
porque los obligados no están obligados a materializar sus cláusulas en un escrito
formal y rígido sino que ellas determinan la forma en la cual lo efectivizarán o
materializarán.-
Podemos además agregar que el contrato en estudio está reglado en los artículos del
Código Civil números 1629 al 1647 bis inclusive que iremos desbrozando a lo largo de
nuestra exposición.-
Así en relación al primero de ellos56 cabe señalar que en primer término debemos
advertir respecto a que el codificador ha diferenciado dos situaciones que merecen
atenderse, una referida a “un trabajo” y la otra a la ejecución de una “obra”, a prima
facie parecería que el primero de ellos es diferente del segundo, debemos advertir que
por encima de la redacción del texto ambos vocablos están relacionados al resultado que
se procura, se trata en ambos casos de una locación de obra, el primero será algo menor
pero está relacionada con la construcción de algo, el segundo en cambio tipifica tal
como entendemos el concepto a la realización de una obra en si misma. Sin embargo
cuando referimos a trabajo enfatizamos estamos frente a una actividad que se concretará
fatalmente en un resultado y no de un actuar en dirección de un resultado que sería una
obligación de medios.-
El segundo aspecto que hay que comentar que la locación de obra como contrato es
indiferente frente a las situaciones de que se provea o no la materia principal por el
locador, no interesa analizar este aspecto para determinar que nos encontramos sin
dudas frente a una locación de obras, obligación de resultado, con lo que ello significa.
Pues bien, entonces: ¿Qué entendemos por MATERIA PRINCIPAL?
En este sentido debemos caracterizarla diciendo que materia principal es que el
empresario constructor de la obra puede, también proveer el terreno, el suelo donde se
erigirá la obra, además de proveer los materiales de construcción para ejecutarla y la
mano de obra (o su industria) necesaria conforme la mayor o menor complejidad de la
obra. De todos modos resulta obvio que la materia esencial, principalísima en materia
de inmuebles lo constituye el terreno, de manera que la provisión del terreno en este
contrato también es una locación de obra.-
En efecto, más arriba comentamos la metodología de este problema de la esencia
jurídica de este contrato y allí decíamos, citando la nota al pié del codificador al artículo
1629 del Código Civil en su segunda parte, o bien in fine, donde de su lectura simple y
rápida se desprende que siempre estaremos en una locación de obra sin importarnos la
designación del tipo de contrato, finalizando la misma con la especificación de lo que
debe entenderse por materia principal.
Efectivamente en la nota señalada el autor del Código aclara al sostener que “el contrato
por el cual…, o poniendo…, o la MATERIA PRINCIPAL para la obra, como EL
TERRENO en la construcción de una casa. Sin dudas que cualquiera sea el tipo de obra
y por encima del ejemplo del ilustre codificador la materia principal en una obra
material del tipo que se corresponde con la profesión de ingeniero o arquitecto o afín a
estos es sin dudas el terreno.
Aclarado el tema y profundizando un poco más la cuestión, digamos que del análisis de
los artículos que se refieren a la locación de obra se deduce, de acuerdo a lo que ha
explicado magistralmente el maestro Spota, que existen dos tipos de obra:
1. La obra material; y
2. la obra inmaterial,
En ambos casos se exige del profesional actuante la asunción del riesgo técnico como
un requisito mínimo esencial a la naturaleza del contrato. Así en la locación de obra
98

material el profesional puede además del riesgo técnico asumir el riesgo económico,
cosa que en la locación de obra inmaterial este riesgo no resulta asumido por el
profesional.-
Por otro lado en la locación de obra cualquiera sea la modalidad no existe subordinación
jurídica, de tal manera con que de las tres exigencias que podríamos sintetizar los
riesgos (técnico, económico y jurídico) en ambos tipos de locación de obra nunca están
ausentes los riesgos técnicos y jurídicos, en cambio en la locación de obra inmaterial
puede faltar el riesgo económico.-
Un caso para analizar en particular es el de la “función técnica” que cumple el Director
Técnico y el Proyectista de la Obra frente al Empresario. Así podemos tener una
situación excepcional de que un mismo profesional asuma los roles de proyectista y
director técnico al mismo tiempo, pero también puede darse, y cada vez con mayor
asiduidad, que estas tareas sean desempeñadas por personas diferentes, y de hasta
distinta profesión
(Ingeniero y Arquitecto por ejemplo) y más aún una misma persona podría ejercer las
tres funciones, agregándosele la de constructor, hoy esto casi no se dá pero ello no obsta
a que pueda presentarse el caso.-
Así, suponiendo que las funciones sean asumidas por tres profesionales diferentes, no
en su título sino como personas o estudios distintos, digamos que, para el caso del
proyectista y el director técnico nos encontraremos frente a un contrato de locación de
obra inmaterial o locación de naturaleza intelectual, en cambio para el Empresario o
constructor ejecutores de la obra estaremos frente a un contrato de locación de obra
material. Esta advertencia resulta pertinente al momento de analizar las
responsabilidades que por ruina pueden llegar a producirse en la obra final.-
En efecto, la responsabilidad si bien puede aparecer como diferenciada entre cada
participante de la obra, al tiempo de la ruina por vicios de obra para la ley aparece
diluida frente al comitente a quien en razón de su desconocimiento de los aspectos que
hacen a la obra (material e inmaterial) la norma le otorga la facultad de accionar contra
quien estime que se encuentra en mejores condiciones de responder por el daño, dejando
para ellos la posibilidad de ejercer entre si las acciones de regreso que mas adelante
veremos.-
En síntesis, a esta altura de la exposición podemos determinar los profesionales y demás
involucrados en el contrato de locación de obra:
a) El COMITENTE: dueño de la Obra, es el LOCATARIO de la Obra.-
b) El PROYECTISTA, profesional que el comitente contrata mediante una locación de
obra inmaterial, intelectual, que compromete frente a este el resultado: el proyecto de
obra ajustado a las reglas y métodos que la ciencia le ha provisto y el cumplimiento
estricto de las normas de edificación del lugar donde se asentará y levantará la misma.-
c) El DIRECTOR TECNICO: profesional que dirige la obra, verificando el
cumplimiento del proyecto en su ejecución. Se trata de un contrato de locación de obra
inmaterial o intelectual al igual que en el caso del proyectista, que también se obligó a
un resultado: que la obra se realice en un todo de acuerdo al proyecto.-
d) El EMPRESARIO o CONSTRUCTOR: profesional que ha realizado con el
comitente un contrato de locación de obra material por el cual se obliga al resultado:
entregar la obra de acuerdo al proyecto y las indicaciones del Director Técnico, dentro
del plazo estipulado y en las condiciones pactadas. Una aclaración: cuando hablamos de
Constructor nos estamos refiriendo al titular de la firma profesional, es decir a aquel
habilitado e inscripto en los registros correspondientes de los diferentes consejos o
colegios profesionales, autorizado para firmar y conducir los diferentes trabajos de
construcción, y nada estamos diciendo del titular de la empresa económica. Esto resulta
99

importante, una vez más, cuando debe analizarse la cuestión de la responsabilidad
profesional por el daño infringido.-



LOCACION DE OBRA Y LOCACION DE SERVICIOS.
DISTINCIÓNES, ASPECTOS FORMALES Y SUSTANCIALES.
En primer lugar debemos advertir que el método del Código Civil no participa del
tratamiento por separado de una y otra modalidad de contrato, sino que por el contrario
asume su estudio de manera conjunta, de tal modo que la locación de servicios está
regulada entre los artículos 1623 y 1628, abordando la locación de obra en los artículos
correlativos 1629 y 1647 bis.-
La distinción entre estos dos contratos nominados podemos sintetizarla desde l
tratamiento que le diera al tema el maestro Spota57, en este punto debemos advertir que
su comparación, a los fines de la distinción la realizamos con respecto a un obrero de la
construcción, aunque podríamos efectuarla en relación con otra profesión, como la del
abogado o la del médico por caso.
Pues bien, un primer aspecto a señalar es que en la situación del obrero de la
construcción, y recordando todo lo que fuimos exponiendo y expresando respecto de las
obligaciones de medios y resultado y demás concordancias normativas entre ambas y
con respecto a otros aspectos jurídicos, que este entrega, presta, su fuerza laboral, su
trabajo o mejor aún técnicamente, sus servicios, en cambio el segundo, el profesional
ingeniero o arquitecto o de profesión afín se obliga a realizar la obra, a alcanzar el
resultado material.-
De esta afirmación preliminar se desprende, siempre en consonancia fiel al gran
maestro, del cual tomamos la dispensa de extractar, diremos que:
1- El empresario se obliga a entregar la obra, ara la cual conviene un precio, no interesa
que tarea debe desarrollar para obtener el resultado prometido y comprometido, solo
podrá demandar el precio entregando la obra, artículo 1636, ello en la medida que la
obra esté finalizada, sino lo estuviera y como la obligación es de resultado, el
empresario o constructor no puede pretender que se le hagan pagos de ninguna clase
mientras no se halle concluida, si no se ha pactado otra cosa. “De ahí la consecuencia
importante del 1630 del Código Civil si la obra perece antes de haber sido entregada,
puesto que el empresario no tiene derecho a reclamar el precio, salvo el caso de
morosidad de este precepto en el supuesto de que el material no fuese el apropiado,
habiendo advertido el empresario al comitente, en su oportunidad, esa circunstancia,
según lo ordenado en el artículo mencionado”. En este punto debemos dejar sentado
nuestra disidencia pues entendemos a esta situación como causal de rescisión del
contrato de locación de obra. En cambio el obrero de la construcción que presta sus
servicios se independiza del resultado de su trabajo; realizado el mismo este solo por si
basta para darle derecho al estipendio pactado y los riesgos no deben ser soportados por
el.-
2- “En lo que a privilegio se refiere también es diferente la situación. El empresario
tiene el privilegio que le otorga el artículo 3931 del
Código Civil61 y el artículo 265 de la Ley de quiebras N° 1955162. En el caso del
3931el privilegio se refiere a que sobre el valor del inmueble en que sus trabajos han
sido ejecutados, el lo posee hasta el importe de las sumas debidas, los obreros
contratados por el empresario no gozan de ese privilegio. Y respecto de la ley de
quiebras remitimos a la nota al pie que resulta suficientemente explicativa. Ahora bien,
la excepción se da en el artículo 1645 del
100

Código Civil63 que confieren al obrero, locador de servicios, la acción directa sobre el
comitente pero hasta la cantidad que adeuda el empresario.”
3- “La acción que tiene el empresario ante el comitente por el pago de la deuda,
prescribe, “como toda acción creditoria por deuda exigible en el término de 10 años
(artículo Código Civil 4023 ver texto en nota aparte), en cambio en el caso del obrero de
la construcción la prescripción de la obligación del empresario de pagarle lo adeudado
se rige por la norma del artículo del Código Civil 4035, un año (inciso 5) a menos que
mediare ajuste de cuentas que rige el artículo 4036 quedó derogada por la Ley N° 17709
que en su artículo 1 establece que la prescripción para el contrato de trabajo es de dos
años.
Por otra parte debe complementarse esta distinción conforme los criterios de
remuneración existente que son distintos en uno y otro caso de acuerdo con la
normativa vigente en el caso del obrero de la construcción, que se rige por la Ley 22250
y sus complementarias y modificatorias, por los principios de subordinación que
resultan en extremo diferentes según se analice el caso del obrero de la construcción que
debe atender a lo que hemos dado en llamar subordinación técnica, instrucciones que
recibe del profesional, la subordinación jurídica, ajustándose al régimen de la ley
señalada y la subordinación económica que depende de la aplicación de esta normativa
(Ley 2250).
También podríamos completar el resumen diciendo que la distinción está dada por la
imputación de los riesgos que asume uno y otro personal de la construcción, por la
individualización de su trabajo y la finalidad del contrato en uno y otro caso. Como se
aprecia, la diferenciación siempre resultará incompleta, nuca será exhaustiva aunque lo
manifestado alcance para integrar y redondear los criterios jurídicos que alumbran a uno
y otro contrato de locación.-
Pero si partimos del análisis del criterio de la finalidad del contrato, que por su parte se
basa esencialmente en el análisis de la distinción entre obligación de resultado y
obligación de medios reiteradamente explicitadas y comentadas y efectuamos una
adecuada y lógica combinación de criterios, coincidiremos con el prestigioso jurista69
en “que lo verdaderamente característico de la locación de obra se encuentra en la
coincidencia absoluta entre CAUSA y OBJETO del contrato”-
En efecto, analicemos las razones que dan fundamento y sustento a la afirmación
vertida:
1) En la LOCACIÓN DE SERVICIOS el objeto del contrato resulta siempre el trabajo
en si mismo, es lo que podríamos llamar ACTIVIDAD DILIGENTE del prestador y no
fruto de ese trabajo, es decir, la deuda contractual es una deuda de actividad, el sujeto se
obliga a prestar determinados servicios. En lo que a la causa se refiere, la misma debe
ser contemplada en el marco del negocio jurídico, y así diremos que los frutos,
resultados de la actividad realizada, tomados justamente como productos de esa
actividad, fueron cedidos al locatario de los servicios al inicio de su generación.
En concreto, el negocio jurídico no es nada más que el vehículo utilizado para lograr un
fin subjetivo a través de otro fin objetivo, que el derecho protege como válido para
lograrlo, y que no es sino la cesión remunerada de los frutos resultantes de la actividad
que ofrece sus servicios.-
2) En la LOCACION DE OBRAS ocurre lo contrario, sucede algo diferente, las partes
de la relación contemplan, como OBJETO del contrato, el resultado pretendido.
Debemos dejar claro que este resultado pretendido no es un resultado práctico sino que
se trata de un RESULTADO JURÍDICO: se compromete y promete una obra acabada,
completa. Si nos atenemos ahora a la CAUSA, hay que expresar que la misma se
identifica totalmente con el objeto del propio contrato: el profesional debe los frutos de
101

su actividad, constituyendo su deuda en una de estricto resultado, en un sentido
propiamente jurídico del término.-
Por lo expuesto y manifestado se puede considerar entonces al “fin del contrato” como
el criterio singularmente preponderante respecto de las obras para una acabada
distinción entre lo que debe ser una locación de obras y una locación de servicios. El
resto de los criterios enumerados deben ser considerados como meramente indicativos
de la existencia de una u otra relación.
En síntesis:
a) La adquisición de los frutos, léase del resultado, se verifica una vez producidos
(ejecutada la obra material o inmaterial) y realmente transmitidos los mismos
(recepcionada por el comitente).
b) El comitente no asume los riesgos hasta que la recepción tenga lugar y antes de ello
se produzca que es el profesional quien soporta tales riesgos corriendo a su coste el
riesgo de perecimiento de la obra hasta que dicho acto no se verifique.
c) La contraprestación a pagar por el comitente contiene en su estructura el plus
correspondiente a los riesgos asumidos por el profesional. Esta contraprestación que
constituye su remuneración no está en proporción al tiempo empleado.

EXTINCIÓN DE LA LOCACION DE OBRA
El Código Civil establece que la locación finaliza:
a) por conclusión de la obra, primera parte del artículo 1637.
b) por rescisión del contrato, segunda parte del artículo 1.637.
c) de común acuerdo entre las partes, según cláusula especial del contrato, artículo 1638
del Código. Los límites al reconocimiento de las utilidades del locador están dadas en
una cuestión de justicia encomendando al Juez a reducirla frente a la posibilidad que su
cálculo resulte una notoria injusticia, en razón del resultado de esas operaciones para la
determinación del monto.-
A) Por conclusión de la Obra: es el modo normal y natural de terminación de una
relación contratación. El cumplimiento acabado de las obligaciones contraídas al tiempo
de la firma del convenio extingue el contrato, de manera que en la locación de obra la
situación es la que se prevé o se espera cuando se celebra el acuerdo de voluntades
tendiente a la ejecución de una obra, así lo regula el citado artículo 1637 cuando
sentencia que la obra se acaba por la conclusión. El codificador además en la lógica del
método utilizado ha incorporado esta posibilidad porque es el fin del contrato, de
manera que la regla es que se concluya la obra por la finalización de los trabajos
encargados y que definen e integran el proyecto.-
B) Por rescisión del contrato: es la excepción a la regla señalada en el párrafo anterior
de que el contrato concluye con la finalización de la obra, es el mismo artículo 1637 que
regula esta posibilidad cuando en su texto se expresa, segunda parte, la locación se
acaba... por resolución del contrato. La palabra resolución está utilizada con sentido
amplio, vale decir que es comprensiva de dos grupos de causas que reglamenta la ley y
que resumiéramos en el cuadro precedente al que remitimos en razón de la brevedad
expositiva.

CAUSALES DE RESCISIÓN Y DE RESOLUCIÓN DEL CONTRATO DE
LOCACIÓN DE OBRA.
Causas de Rescisión.
1- Desistimiento del dueño de la obra: remitimos a lo expresado más arriba y
recomendamos la lectura del artículo 1638 donde se fija que el dueño puede desistir de
la ejecución de la obra por su sola voluntad, agregamos que también lo puede hacer en
102

cualquier momento o más técnicamente en cualquier estado de la obra, desde la faz de
contratación hasta poco antes de la finalización de la misma, solo requiere, además de la
manifestación de su voluntad, el pago de la indemnización al locador, empresario
constructor de ella, el quantum está limitado a que el monto final no resulte excesivo,
para lo cual se faculta al juez competente a moderar el monto.
2- Se interpreta que el legislador ha tenido en cuenta que el dueño puede, durante la
marcha de los trabajos, haber cambiado su situación originaria económica que pueden
llegar a comprometer seriamente su patrimonio o haber sucedido alguna circunstancia
de orden personal de tal importancia que le origine una necesidad forzosa de suspender
la ejecución o la continuidad de las obras.-
3- Desde el momento que la ley impone la obligación de indemnizar plenamente al
locador o empresario el desistimiento o la rescisión no perjudica por lo tanto al no haber
daño no existe impedimento alguno o motivo valedero para negarle al dueño de la obra,
locatario, su derecho a desistir en cualquier tiempo de la obra.-
4- En relación a la indemnización al locador o empresario debemos entender que la
misma es comprensiva de: a) todos los gastos realizados, sean estos en concepto de
trámites, gestiones y preparativos para la licitación o preparación de la oferta, sea en el
de herramientas o materiales llevados a la obra a ese efecto; b) todos los trabajos
realizados por el locador para la preparación de la ejecución de la obra; c) toda la
utilidad que hubiera podido obtener del contrato, vale decir las ganancias frustradas que
de haberse ejecutado la obra ella le hubiere reportado; d) todo otro gasto efectuado y
comprobado, con motivo de la obra. Debemos tener en cuenta que lo que la ley exige es
la indemnización plena del locador aplicando lo expuesto respecto del daño, vale decir
considerando tanto al daño emergente cuanto al lucro cesante. Es decir, la interrupc0ión
por parte del locatario dueño de la obra, en uso de un derecho que le compete, tiene el
efecto del daño en el locador y ello debe resolverse con la indemnización integral del
mismo.
5- El daño emergente, recordemos que el artículo 1638 (ver texto en pie de página mas
arriba) establece que el dueño de la obra debe al constructor todos los gastos y trabajos.
Deben pues abonársele al locador, empresario, todos los gastos hechos real y
efectivamente, como así también los comprometidos, los previsibles y los previstos. Es
decir en ellos están comprendidas las máquinas,. Herramientas, equipos de obra,
herramientas y demás accesorios necesarios a la ejecución de la obra atendiendo a su
complejidad y que fueron adquiridos con motivo y en ocasión de esa obra y para
ejecutarla exclusivamente a ella, las que fueron adquiridas con anterioridad pero que se
utilizaran en los trabajos que comprende la obra deberá calcularse su porcentual de
amortización respecto del precio de las mismas. Además dentro del daño emergente
están comprendidos los salarios debidos a los obreros afectados, sus indemnizaciones
conforme la ley que establece el régimen laboral de la industria de la construcción,
también el que debe a los subcontratistas con motivo de las obligaciones y convenios
contraídos.
La ley habla de gastos y trabajo de manera que corresponde clarificar estos términos, de
tal forma que respecto del primero de ellos, gastos, en este sentido han de computarse
las obras provisionales, los materiales acopiados, contratados en elaboración, en viaje,
en cuanto el contratista no desee retirarlos porque no han sido incorporados a la obra y
permanecen de su propiedad.
Aquellos gastos generales en los que incurrió el empresario deben también serles
satisfecho comprendiendo aquí los gastos improductivos que reconocen su causa en el
derecho de rescisión por voluntad del comitente.
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El monto de los materiales debe comprender tanto al precio de adquisición cuanto al de
los trabajos que deben valuarse en atención al precio pactado, sean estos o no lo sean,
útiles en el estado en que se encuentren.
El comitente puede hacer valer los vicios de la parte hecha a los fines de la
discriminación del resarcimiento. Si existen precios unitarios deben ser aplicados estos
y no otros. Si el contrato se ejecuta por la modalidad del ajuste alzado, deberá apreciarse
el valor de lo hecho siguiendo para ello estas dos directivas: a) lo que falta ejecutar y el
precio originario, y b) cuidando de tener en cuenta la mayor o menor dificultad que
ofrecía la parte realizada con respecto a la faltante. Ahora, si el contrato es ejecutado
por la modalidad coste y costas, solo se deberá rembolsar los gastos directos e indirectos
( gastos generales, gastos de amortización del plantel,
etc.) relativos todos a la parte de la obra ejecutada.-
6) Lucro Cesante: de acuerdo al mismo artículo 1638 del Código Civil, reiteramos
nuestra remisión, el locatario, dueño de la obra, deberá al locador, empresario
constructor, la utilidad, el beneficio neto, es decir deducidos los gastos no efectuados y
sobre los cuales, por lógica no podrá existir provecho de alguna naturaleza, como ser
salarios aún no pagados y materiales todavía no adquiridos. Se expresa que el lucro
cesante radica en la diferencia existente entre el precio convenido y el costo de los
trabajos.
7) Se sostiene también que el lucro cesante no comprende la indemnización por lo que
el locador pudo ganar al dedicar su trabajo a otro locatario. Lo correcto es atenerse
únicamente al lucro que obtendría si hubiera concluido la obra y no aquel que este
esperaba alcanzar. Tampoco el locador podría alegar que sino hubiera contratado con el
resistente habría alcanzado más beneficio en otra vinculación contractual, o sea no
podrá argüir que por causa de haber contratado esta obra dejó de contratar otra que le
hubiera producido mayor ganancia que esta que encima se frustra por el ejercicio de un
derecho que faculta al dueño de la obra, locatario, a desistir de la obra.-

Causas de resolución.
En los tres primeros casos la causa de resolución puede ser el resultado, o bien de un
caso fortuito o de fuerza mayor, o bien de la culpa del locador o empresario. En el
último caso se produce por culpa del locatario o dueño de la obra.-
1. Por fallecimiento del locador o empresario. Recordemos el artículo
1640, primera parte regula este caso, facultando a sus herederos a cobrar del dueño de la
obra, locatario, en la proporción del precio convenido en el contrato que corresponda a
la obra ya ejecutada y de los materiales que ingresados a la misma aunque no estén
incorporados físicamente, corresponda con la única condición de que estos resulten
útiles.
Producida la muerte del locador y resuelto el contrato, la ley establece que el locatario
debe pagar a los herederos de aquel:
a) el valor de la parte de obra ejecutada;
b) el valor de los materiales preparados si estos fueren útiles a la obra.
c) Cerrando el círculo legal de la cuestión el artículo
1641 del Código Civil permite que los herederos del locador, empresario, proseguir con
la ejecución de la obra bajo la condición que la obra fue contratada por las especiales
cualidades del empresario fallecido, si fuere de este modo se frustraría la posibilidad
para sus herederos de continuar con la ejecución de los trabajos si el dueño así lo
dispusiera operando en consecuencia los extremos legales de los artículos comentados.

2. Imposibilidad de hacer concluir la obra. En este caso es el artículo del
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Código Civil Nº 1642 primera parte el que juega, si releemos su texto, ver nota al pie
anterior, caeremos que cualquiera de las partes que integran el contrato, locatario, dueño
de la obra, o locador, empresario, pueden resolver el contrato cuando se da el caso de
imposibilidad para hacer concluir la obra. Se trata en primer término de una condición
que otorga concurrentemente facultades a cualquiera de las partes para iniciar el proceso
de rescisión de la obra. En esta situación lo que resta es el derecho del locador,
empresario, a ser pagado por todo lo que ha ejecutado de la obra.
Respecto de la segunda parte del artículo citado justifica el pago de lo realizado y
realmente ejecutado, ello en razón de que la norma considera justo el pago al
empresario porque de no ser así operaría el principio de enriquecimiento sin causa a
favor del locatario o dueño de la obra.-

3. Desaparición o falencia del locador o empresario. Es el caso regulado por el
artículo 1643 que puede consultarse en nota al pie anterior. Se trata en primer término
del caso en el que el locador, empresario, hace abandono de la obra, dice la norma “si
desaparece”, también si abandona la dirección o vigilancia de la misma. Este estado de
abandono abre la posibilidad legal de del reclamo de los perjuicios que provoca esta
actitud al patrimonio del locatario o dueño de la obra quien puede llegar a pedir
judicialmente la posesión de la obra, como medida previa al reclamos de los graves
perjuicios que la conducta del empresario provoca.
El segundo caso del acápite, falencia, comprende la quiebra o el concurso civil según el
caso del empresario. El fallido o concursado queda automáticamente por mandato legal,
separado de la administración de sus bienes y consecuencia de ello resulta un efecto
lógico separarlo de la obra, para lo cual se autoriza al locatario, dueño de la obra, a
resolver el contrato.-
En ambos casos, falencia o desaparición, la resolución se produce por culpa del locador
o empresario, en consecuencia el locatario tendrá derechos a la indemnización de los
daños y perjuicios que la desaparición o falencia del empresario provoca en su
patrimonio.

4. Falta de suministro de materiales o de pago. En esta situación debemos remitirnos
al ya comentado artículo del Código Civil Nº 1644, cuya lectura como a todos
remitimos. En efecto en esa norma se reula que la locación de obra puede ser resuelta
porque el locatario, dueño de la obra, no proveyó en tiempo oportuno los materiales
prometidos como obligación contractual esencial a sus deberes o en segunda posibilidad
proveyó estos pero no abonó como corresponde las prestaciones acordadas en el
contrato.-

5. El artículo 1204 del Código Civil como causal de resolución del contrato de
locación de obra. Como aspecto introductorio debemos decir que el artículo 120496
reglamenta dos hipótesis: a) que las partes en el texto del contrato acepten el pacto
comisorio, sería el caso en el cual la resolución se produce de pleno derecho, por el
mero incumplimiento, bastará para ello, ver texto respectivo al pie, la notificación
fehaciente de la misma. Es decir no resulta necesaria la intimación previa y lo único
necesario y esencial es comunicar al deudor la decisión de hacer uso del pacto
comisorio, expresándole que el contrato ha quedado resuelto por incumplimiento, dice
el artículo, de “pleno derecho” y en “forma fehaciente”
Pero tratándose de un contrato de locación de obra con obligaciones recíprocas
emergentes, esa mora puede no existir a pesar de haberse vencido el plazo pactado, si
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media el supuesto de la mora recíproca previsto en el artículo 510 que en este caso actúa
como corolario del artículo 1201.
b) Que no se incluya en el contrato el pacto comisorio, estaremos en la situación en el
cual la resolución operará cuando la parte cumplidora plantee el incumplimiento de la
otra, extrajudicialmente99 de modo que esta pueda cumplir la obligación adeudada,
basta para cerrar el concepto estar a lo que manda el artículo 1642, a cuyo texto
remitimos, que recordemos establece la resolución de la locación cuando el empresario
detenta una imposibilidad sobreviviente de poder concluir o hacer la obra.
En síntesis, la norma del 1204 impone la presunción legal de inclusión de la cláusula
resolutoria frente al mero incumplimiento del contrato, solo advertimos el distingo
señalado, que el contrato incluya o no el pacto comisorio en su texto. Sino está incluido
corresponde la intimación previa para que el deudor ejecute la o las prestaciones.-
Por otra parte debemos advertir, lo hemos sostenido a lo largo de esta exposición, que la
interpretación de las normas del Código exigen su concordancia y complementación
interpretativa si se pretende coherencia jurídica a la solución legal que se persigue. En
este sentido a los artículos expresados debemos correlacionarlos con lo que regula el
artículo 509 que determina la mora automática por el solo cumplimiento del plazo.
Cuando este, el plazo, no está establecido debemos aplicar la regla del segundo párrafo
del artículo, es decir estaremos a la naturaleza y circunstancias de la obligación,
requiriendo en este caso la constitución en mora a través de la interpelación al deudor, o
será del caso la aplicación del tercer párrafo del 509 que deja en manos del juez la
determinación sumaria del plazo y proseguirá conforme el caso anterior. La última
posibilidad que permite el artículo está referida a la situación que no hubiere plazo y el
acreedor opte por acumular acciones y recurrir ante el juez la determinación sumaria del
plazo y la declaración de incumplidor del deudor con lo que la mora automática del
primer párrafo comienza a regir desde la sentencia, quedando para el deudor la facultad
de demostrar que no es imputable del incumplimiento.
Vale decir que para que opere la responsabilidad del profesional, el retardo debe serle
imputable, esto se desprende de la última parte del 509, o sea debe existir la culpa del
512 ya tratada y explicada, su liberación opera si el profesional puede justificar su
retardo, actuando como proyectista, obra inmaterial, o empresario, obra material, es
decir probando que no existió culpa de su parte, sea esta por mediar un hecho del
locatario, comitente, que elimina el obstáculo de morosidad del locador o por caso
fortuito o fuerza mayor regulado en los artículos 513 y 514, cuya lectura
recomendamos, actúa este como el evento que impide que la obra se concluya en el
tiempo estipulado.
Advertimos con Spota que el caso fortuito puede no ser causal de exoneración de
responsabilidad cuando medie un pacto de garantía o bien cuando ocurrieran las demás
hipótesis que constituyen el factum que aprehende el artículo 513 en concordancia con
los artículos 889 y 892 del
Código Civil.
Volviendo sobre el artículo 1204 debemos agregar que a los fines de requerir al
contratante que no ejecutó su prestación se proceda a cumplirla, corresponde brindarle
un plazo no inferior a los 15 días, salvo que las circunstancias del caso, “usos” según la
norma, o un pacto expreso establecieran un plazo inferior.