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Publicacion = La Prensa Pagina = 6 Color = Impreso Por = tgalvez Fecha = 29/10/2014 Hora = 04:36:54 p.m.

PAR
PA G . 6 / DOMINGO 2 CYAN MAGENTA AMARILLO NEGRO
6B
LA PRENSA DOMINGO 2 DE NOVIEMBRE DE 2014
1 2 3 4
M
MOSAICO
dominical
[ raíces ]
LA HISTORIA FUERA
DE LAS AULAS
L
levar la historia fuera de
las aulas es una tarea ne-
cesaria, entre otras im-
portantes razones, por-
que cada cinco años elegimos go-
bernantes que ejemplifican una y
otra vez lo que ciertos historiadores
describen como un fenómeno re-
currente de Panamá desde tiempos
de la colonia: la corrupción insti-
tucional. Aunque algunos prefie-
ren no escribir sobre el tema, la
omisión puede ser rectificada con
lo que otros publican. De ese modo
se pueden resguardar los intereses
del lector, al menos parcialmente.
Dos fenómenos notables de
nuestros días conspiran simultá-
neamente para producir efectos
sociales perniciosos. Uno, el rela-
tivo aislamiento de los historiado-
res académicos de lectores no es-
pecializados. El otro, las deplora-
bles consecuencias de la frenética
actividad laboral y social que di-
ficulta a demasiadas personas el
acceso a los trabajos de historia-
dores y, en consecuencia, las deja
expuestas a publicaciones en toda
clase de medios en que la consi-
deración de las fuentes es una cues-
tión secundaria o en que el pro-
pósito radica en dar vida perdu-
rable a mitos con cadencia litúr-
gica. Y todos sabemos que el mito
es una mentira fabricada para ha-
cer propaganda. Los inventan las
iglesias, los políticos, los familiares
y a veces también, algunos profe-
sores universitarios para quienes el
proyecto político-ideológico recla-
ma prioridad. Resulta bastante ob-
vio que si el trabajo de los histo-
riadores no alcanza a un sector am-
plio, se produce un vacío intelec-
tual; se niega a la sociedad en ge-
neral la oportunidad de recibir el
producto del trabajo de personas
que han dedicado ingentes esfuer-
zos a instruirse; que han consagra-
do la mayor parte de sus vidas a
investigar. El resultado es que la
sociedad queda a merced de lo que
ofrecen publicaciones no siempre
compatibles con un interés más
fundamental: la verdad histórica,
sea agradable o desagradable.
Aunque es preciso reconocer que el
concepto de verdad histórica es
problemático, al menos puede va-
ler para indicar mi orientación.
Al llevar la historia a la comu-
nidad mediante artículos de breve
extensión en Raíces no se asume
que la historia debe prescribir re-
glas de conducta, o de que es pre-
ciso conocerla para no repetir erro-
res, para glorificar, agraviar o de-
sagraviar personajes, para predecir
el futuro o para prestar un servicio
edificante. Para mí, el conocimien-
to de la historia interesa principal-
mente por el grado de información
y lucidez que puede proveer al lec-
tor atento para auxiliarlo en el aná-
lisis y comprensión de la realidad.
Un corolario de esta postura es que
en Raíces no atribuyo la preemi-
nencia de alguna concepción de la
historia. Tampoco le concedo un
carácter teleológico, es decir, orien-
tada hacia un cierto fin, sea natural
o sobrenatural. Lo que asumo en
cambio es que se puede favorecer al
lector si se despliegan diversas con-
cepciones e interpretaciones de la
historia, implícitas en trabajos de
autores profesionales, preferible-
mente de los que han llevado sus
estudios hasta el grado de docto-
rado. Otro corolario que podría in-
ferirse es que Raíces no está al ser-
vicio de amigos, familiares ni ideo-
logías. He llegado a publicar ar-
tículos que describen actuaciones
de antepasados míos en una pers-
pectiva crítica.
No puede esperarse que estos
artículos compensen plenamente.
Los lectores deben tener presente
que no hay historia objetiva ni
completa. Mucho menos en artí-
culos de 900 palabras. Al escribir,
ningún autor puede prescindir
completamente de su concepción
del mundo, de la naturaleza hu-
mana, de la sociedad, ni siquiera de
FUENTES
Editor: Ricardo López Arias
Autor: Ricardo López Arias
Fotografía: Colección RLA/AVSU
Comentarios: raíces@prensa.com
La divulgación de ensayos breves, de
académicos nacionales y extranjeros, puede
cumplir una función que ‘Raíces’ intenta
desempeñar: llevar la historia fuera de las
aulas universitarias.
Investigadores académicos panameños que han participado en ‘Raíces’: Patricia Pizzurno, Celestino Araúz, Alfredo Castillero
Calvo, Félix Chirú, Marixa Lasso, Mario Molina, Yolanda Marco, Carlos Guevara Mann.
Investigadores académicos
extranjeros que han
participado en ‘Raíces’: Peter
Szok, Michael Connif, Stephen
Ropp, Michael Scalena, Julie
Greene, Noel Maurer, James
Howe, Mónica Martínez
Ma u r i .
su ideología. No obstante, lo pri-
mordial es el uso y crítica de las
fuentes, especialmente las docu-
mentales; la aptitud del historiador
para mantenerse en guardia contra
las posibles deformaciones produ-
cidas por sus inclinaciones y gustos
personales o afinidades familiares,
un quehacer para el que han sido
adiestrados en las universidades.
En los historiadores más compe-
tentes, el examen crítico de las
fuentes es una ocupación tan na-
tural como dormir y comer. En este
punto hay que tener en cuenta ade-
más, que ningún historiador puede
abarcar todas las fuentes prima-
rias, por ello acuden también a tra-
bajos de otros historiadores, una
tarea para la cual los investigadores
académicos están adecuadamente
informados y al día de la literatura
secundaria más significativa dis-
ponible. La otra cuestión, la de la
interpretación, es más subjetiva
naturalmente y por tanto, puede
provocar más discusión. El lector
debe tener presente este hecho y
alguna información sobre el autor.
En estos dos años y medio desde
que se inició la publicación de la
segunda época de Raíces, he co-
rroborado la importancia de cues-
tionar los mitos, especialmente los
que divulgan con ánimo exaltado,
no muy distinto al religioso, algu-
nos sectores políticos o familiares.
Algunas reacciones han sido des-
comedidas y han originado répli-
cas severas pero necesarias porque
un editor no puede permanecer
impasible a los intentos de desa-
creditar con ataques personales a
participantes en Raíces, especial-
mente si son investigadores respe-
tados por la comunidad académi-
ca, donde no hay sitio para el arre-
bato, la insolencia o la arrogancia
del diletante. He publicado artícu-
los de autores académicos pana-
meños, norteamericanos, cana-
dienses, españoles y próximamen-
te colombianos. Con cierto grado
de sorpresa he advertido lo arrai-
gada y generalizada que se encuen-
tra la noción –o conclusión- de que
en Panamá la corrupción está ins-
titucionalizada. Así por ejemplo,
en los trabajos de Patricia Pizzur-
no, Celestino Araúz, Steve Ropp y
Mathew Scalena, todos ellos inves-
tigadores a tiempo completo que
laboran enPanamá, EUy Canadá.
Por último, sostengo que la función
principal de Raíces no consiste en
construir identidades o respetar
tradiciones. Las tradiciones pue-
den revisarse si se descubre en ellas
la presencia del mito o del carácter
puramente edificador o patriotero.
Estamos constantemente expues-
tos a la labor de sectores intere-
sados en perseguir estos objetivos.
La intoxicación de patriotismo o de
nacionalismo no contribuye a la
comprensión de la historia, a en-
tender cómo Panamá ha llegado a
ser lo que es hoy. Los giros alti-
sonantes pueden repicar seducto-
ramente al oído, pero no aportan a
la comprensión de la historia. Por
ello, la divulgación de ensayos de
900 palabras, producidos por aca-
démicos nacionales o extranjeros,
en que la diversidad es considerada
una exigencia fundamental, puede
cumplir una función útil que Raí -
ces intenta desempeñar: llevar la
historia fuera de las aulas.