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EL HOMBRE COMO CENTRO DE TODO

Los hombres no notan que son el centro, el complemento de
sí mismos; los seres humanos buscan la verdad lejos de
donde se encuentra, la verdad del hombre está en él mismo.
Otra cosa diferente es que el hombre se transforma, que su
verdad absoluta que es él sin nada más, si no conocerse a sí
mismo, descubrirse en su totalidad, cambia, varia a través del
tiempo y las adquisiciones del mismo a medida que va
pasando, pues si miramos a nuestro alrededor vemos que el
mundo y los que conviven en él, no está dominado por su
verdadero centro, el hombre dejó que le ganaran cosas
vánales y cosas que a las hora de la verdad importan porque
ya son parte de ellos; cosas como la tecnología y la sociedad,
muy claro lo dice Marx: “El hombre hace su historia y logra
desarrollarse plenamente sólo en la sociedad, a través de
relaciones con los demás.” Ésta es bastante primordial, pues
bien es cierto que la sociedad nos hace, pues somos,
pensamos, hacemos y decimos todo o la gran mayoría de las
cosas dependiendo del qué dirán, qué harán, qué pensarán,
porque la gran mayoría de las cosas depende de ello, y la
tecnología igualmente hace parte de la sociedad, porque la
usamos como medio para comunicarnos mediando esta y eso
muchas veces rige a los hombres; Herber Marcuse expone en
su tesis que “las sociedades tecnológicamente avanzadas,
bajo un disfraz, explotan al hombre por el hombre, negando
su ser personal y quitándole sus posibilidades de desarrollo.”
Y tanto esto como la sociedad van de la mano, pero van
destruyendo al ser total, y haciendo que se olvide de lo que
es, o de descubrirlo por sí mismo y no serlo por algo más, ya
sea material o no, Del hombre como ser independiente
porque según el texto <<El hombre como ser total, “el hombre
no es un ser dividido, una dualidad irreconciliable; debe ser un
todo.”>>
Se debe tener en cuenta que el hombre debe manejar cierta
relación con los demás, pero no guiarse por ellos, por que
debe ser único, irrepetible e inigualable, por su identidad, sin
olvidarse también de lo que refleja, pero igualmente ir
acoplándose por así decirlo a los pasos del tiempo, más no
ser en lo que se convierte el pasar del mismo; el ser humano
siempre debe tener claro que su ética hace parte de su todo y
debe saber qué tipo de esta maneja, debe conocerla y que
sea cual sea, debe saber que es la implicación valorativa de
los seres humanos y no olvidar que hay algo superior a la
misma naturaleza como lo dijo Moniur: “La persona es un ser
espiritual constituido como tal por una forma de subsistencia e
independencia en su ser.” Tampoco debe dudar del ser, de
su manifestación como persona, hombre o mujer, tiene que
saber que es libre por encima de todo, que tiene derecho a su
libre expresión y pensamiento, debe saber que no puede
retenerse, el hombre de este modo unifica toda su actividad,
desarrollando además con sus actos creadores lo singular de
su vocación y el sentido de su existencia, y así el hombre
logrará con su totalidad lo que es, el centro de todo lo que se
dice, se hace y se piensa.



























Natalia Quitiàn