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EL MOHO

El manto terrestre es la capa de la Tierra que se encuentra entre la corteza y
el núcleo (supone aproximadamente el 87% del volumen del planeta). El manto
terrestre se extiende desde cerca de 33 km de profundidad (o alrededor de 8 km
en las zonas oceánicas) hasta los 2.900 km (transición al núcleo). La
diferenciación del manto se inició hace cerca de 3.800 millones de años, cuando la
segregación gravimétrica de los componentes del protoplaneta Tierra produjo la
actual estratificación. La presión en la parte inferior del manto ronda los
140 GPa (unas 1.400.000 atmósferas). Se divide en dos partes: manto interno,
sólido, elástico; y manto externo, fluido, viscoso.
El manto se diferencia principalmente de la corteza por sus características
químicas y su comportamiento mecánico, lo que implica la existencia de una clara
alteración súbita (una discontinuidad) en las propiedades físicas de los materiales,
que es conocida como discontinuidad de Mohorovičić, o simplemente Moho, en
homenaje a Andrija Mohorovičić, el geofísico que la descubrió. Esta
discontinuidad marca la frontera entre la corteza y el manto.
Durante tiempo se pensó que el Moho representaba la frontera entre la estructura
rígida de la corteza y la zona más plástica del manto, siendo la zona donde tendría
lugar el movimiento entre las placas de la litosfera rígida y la astenosfera plástica.
Sin embargo, estudios recientes han demostrado que esa frontera se ubica mucho
más abajo, en pleno manto superior, a una profundidad del orden de los 70 km
bajo la corteza oceánica y de los 150 km bajo la corteza continental. Así, el manto
que se sitúa inmediatamente debajo de la corteza está compuesto por materiales
relativamente fríos (aprox. 600°C), rígido y fundido con la corteza, a pesar de estar
separado de ella por la Moho. Ello demuestra que la Moho es en realidad una
discontinuidad composicional y no una zona de separación dinámica.
La principal alteración mecánica en el Moho se evidencia en la velocidad de
las ondas sísmicas, que aumenta sustancialmente, dada la mayor densidad de los
materiales del manto (ya que la velocidad de propagación de una vibración
proporcional a la densidad del material). Esa mayor densidad resulta, además del
efecto del aumento de la presión, de las diferencias en su composición química,
que es en realidad el principal elemento diferenciador entre corteza y manto: los
materiales del manto son muy ricos en minerales máficos de hierro y magnesio,
especialmente olivino y piroxeno. Debido al aumento de la proporción relativa de
esos minerales, las rocas del manto —peridotita, dunita y eclogita— comparadas
con las rocas de la corteza, se caracterizan por un porcentaje de hierro y
magnesio mucho mayor,
El cuadro siguiente da una composición aproximada de los materiales del manto
en porcentaje de su masa total (% ponderal). Nótese que la composición del
manto puede no ser uniforme, siendo de esperar un aumento gradual de la
proporción Fe/Mg con la profundidad; se estima que varíe de 0,25 en el manto
superior a 0,6 en el manto inferior.


Composición del manto de la Tierra
(en % ponderal)
Elemento Cantidad

Compuesto Cantidad
O 44,8

Si 21,5 SiO
2
46
Mg 22,8 MgO 37,8
Fe 5,8 FeO 7,5
Al 2,2 Al
2
O
3
4,2
Ca 2,3 CaO 3,2
Na 0,3 Na
2
O 0,4
K 0,03 K
2
O 0,04
Total 99,7 Total 99,1