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Uno de los procesos más importantes del curso escolar es la evaluación de
lo aprendido. Evidentemente, esta labor es muy personal, y el tipo de eva-
luación dependerá de los objetivos, contenidos y metodología que cada
profesor haya desarrollado en su clase.
No obstante, la existencia de una prueba de acceso a la universidad al fina-
lizar el Bachillerato determina, en cierta medida, el tipo de prueba para la
que debemos preparar a nuestros alumnos. Aunque esto es un objetivo
fundamental en 2.º curso de Bachillerato, puede ser interesante comenzar
a formar a los estudiantes en este tipo de pruebas ya desde Primer Curso, a
fin de que aprendan poco a poco, a lo largo de dos años, y alcancen así un
mayor dominio al finalizar el Bachillerato. Nuestro propósito es ofrecer a
los alumnos de 1.º de Bachillerato la posibilidad de que vayan adecuando
su forma y hábitos de trabajo a las exigencias de 2.º curso, con la mirada
puesta en el examen de selectividad. La adaptación del alumnado a este
tipo de examen es conveniente para prever y preparar aspectos como la
redacción, presentación y exposición de conocimientos.
En esta sección se incluyen dos pruebas para cada tema del curso si-
guiendo los formatos de prueba que podemos encontrar en los distintos
distritos universitarios. Estas pruebas pueden usarse bien como evalua-
ción de lo estudiado, bien como pruebas-tipo que permitan hacer con los
alumnos ejercicios de ensayo. Es cierto que los modelos de prueba varían a
veces de un año a otro, e incluso dentro de una misma convocatoria (junio
o septiembre), pero las pruebas que presentamos responden a la estructura
aprobada en el RD 3474/2000 y al espíritu general de las pruebas.
Se ha intentado reducir la extensión de los ejercicios, manteniendo la mis-
ma presentación que hace cada distrito universitario, de forma que el pro-
fesor pueda adecuar el examen al tiempo disponible, bien sea el de la clase
ordinaria o bien ampliándolo.
Así mismo, se incorpora el solucionario de cada prueba, por si el profesor
considera interesante que el alumno proceda a la autocorrección de sus
ejercicios.
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Algunas observaciones sobre las
pruebas de acceso a la Universidad
La transferencia de las competencias en materia educativa a las Comunidades Autónomas
ha permitido que cada una de estas haya adoptado medidas singulares respecto a las pruebas
a realizar para acceder a los estudios universitarios. El espíritu que las guía es el mismo, pero
las formas son distintas tanto en los planteamientos como en los criterios de corrección.
Hemos observado planteamientos distintos según Comunidades Autónomas: definir términos,
desarrollar temas, responder a cuestiones breves, comentar textos guiados, componer textos a partir
de fuentes o responder a gráficas guiadas. Casi siempre las ilustraciones sirven de acompañamiento,
excepto en un caso, en el que se presenta como fuente principal y única (Andalucía). En todas
las Comunidades aparecen dos opciones a elegir (A o B, Ejercicio 1 o Ejercicio 2, Bloque 1 o Bloque 2),
salvo en Cantabria; Andalucía ofrece dos bloques y dentro de cada uno una opción que suele
ser un texto y una imagen. Todas puntúan del 0 al 10, aunque con particularidades.
Priman los ejercicios de la España contemporánea y solo en algunos casos se hace una selección
de las diversas épocas.
Las Comunidades de Valencia y Andalucía siguen unos criterios bastante comunes; ambas
coinciden en pedir al alumnado que elaboren o compongan un texto, partiendo de las fuentes
presentadas y de sus conocimientos, sin guiarle. En la misma línea está Galicia, aunque
con diferencias. Deja libertad de composición, pero, además de presentar entre cuatro y cinco
documentos, da la pauta de cada uno de ellos para la composición global.
La Comunidad de Madrid ofrece ocho preguntas cortas, de las que se deben elegir cuatro, y un
tema o documento guiado con tres cuestiones (aclara vocabulario que pueda resultar dificultoso).
Similar planteamiento hace Extremadura, con un texto con cuatro preguntas y seis definiciones
de conceptos. Es muy común guiar tanto los textos como los temas con cuestiones. Así, en Asturias
se plantea un texto con cuatro preguntas y en Canarias otro texto con tres. Parecido
es lo que se hace en Islas Baleares en una de las opciones: dos textos con tres preguntas, mientras
que la otra opción se basa en responder a tres de seis. Similar ejercicio ofrece Aragón en la opción A
con un texto y tres cuestiones. La opción B la diversifica con tres cuestiones, un tema, una definición
y un texto con dos preguntas. El texto con tres cuestiones aparece en Cataluña, donde se ofrece
también una gráfica con otras tres cuestiones. Es la línea marcada también por Navarra, ejercicio
muy completo, con texto y gráfica y sus correspondientes tres cuestiones y cinco definiciones.
Peculiares son otras Comunidades. Cantabria presenta una sola opción: un texto para realizar
una composición, definición de términos que aparecen en él y seis preguntas de carácter general.
En Castilla y León el texto sirve de excusa para desarrollar un tema, definir términos que aparecen
en él y responder a dos de tres preguntas relacionadas con el tema, con el que habrá que relacionar
la imagen aportada. Castilla–La Mancha divide el ejercicio en cuatro partes: en una define
y desarrolla conceptos; en otra ordena cronológicamente fechas; en la tercera pide explicar
un tema y en la cuarta otro. Y en una de estas se proporciona un documento (textual o imagen) como
complemento. En el País Vasco hay que elegir un texto y un tema de dos presentados con
preguntas. Es el mismo caso que el de la Región de Murcia, pero en este caso
el texto no se guía. Finalmente, La Rioja, como otras Comunidades, ofrece un documento con dos
preguntas, pero añade, como Extremadura, seis definiciones y un tema vinculado al texto.
En todas las Comunidades Autónomas no aparecen con la misma claridad los criterios
de corrección. Existen casos (Madrid) en los que se limita el número de líneas por pregunta o tema
y en otros se concreta bastante bien a qué debe responder el alumnado y cómo debe hacerlo.
En Andalucía se valoran al 50% los conocimientos y la calidad interpretativa. En Castilla y León
se atiende, por una parte, a la madurez intelectual, que incluye la capacidad de síntesis, análisis,
relaciones y actitud crítica, y, por otra, a la precisión científica en el manejo del lenguaje histórico.
A esto aluden también Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón y Baleares. Finalmente, Castilla y León
valora el conocimiento de contenidos con especial atención a los contextos espacio-temporales y de
relación (marco nacional e internacional). Y en la medida de lo posible el alumno tratará de detectar
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las pervivencias del pasado en el presente y la pluricausalidad de los fenómenos y sus consecuencias.
En Madrid se destaca también el ajuste de las respuestas a la formulación de las preguntas
y al encuadre en el proceso histórico correspondiente. Baleares subraya la capacidad de globalidad,
de interrelación entre los aspectos políticos, sociales, económicos y culturales,
la expresión de las relaciones causa-efecto y la claridad expositiva. En esta misma línea,
Castilla-La Mancha valora la expresión, la capacidad de relación y síntesis.
La Rioja es la única Comunidad que da unas pautas temporales para cada una de las partes
del ejercicio.
Hay Comunidades que señalan la importancia de la presentación formal del ejercicio, especialmente
en lo que se refiere al orden expositivo seguido, al cuidado de la ortografía y a la calidad
de la redacción. A este apartado dedica Canarias 1 punto, igual que Baleares. Esta línea sigue La Rioja,
pero sin indicar que pueda suponer una penalización, solo se indica que se tendrá en cuenta
en la puntuación final. Para otras Comunidades los errores ortográficos, el desorden, la falta
de limpieza en la presentación y la mala redacción podrán suponer un disminución de hasta
un punto en la calificación, así lo expresa Aragón. En la Comunidad de Madrid se penaliza
la repetición de lo que dice el texto con otras palabras, la sustitución del análisis por un discurso
literario y la utilización del texto como un simple pretexto para extenderse sobre temas históricos
o cuestiones ajenas a lo que se pregunta. Castilla-La Mancha penaliza las faltas de ortografía
hasta un punto (0,1 puntos por cada una hasta diez) y valora positivamente la expresión, la capacidad
de relación y de síntesis.
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A partir del texto histórico, responde a las tres cuestiones que se plantean a continuación.
Cada cuestión se valorará de 0 a 3 puntos, dejando un último punto para evaluar, globalmente,
la presentación formal del ejercicio, especialmente en lo que se refiere al orden expositivo seguido,
al cuidado de la ortografía y a la calidad literaria de la redacción.
Comenta las principales ideas del texto.
Analiza el papel de la sociedad estamental.
Haz una composición sobre el Antiguo Régimen, señalando sus aspectos generales:
política, sociedad y economía.
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El comercio, que ha enriquecido a los ciudadanos en Inglaterra, ha contribuido a hacerles libres, y esta libertad ha ex-
tendido a su vez el comercio, así se ha formado la grandeza del Estado. Es el comercio el que ha establecido poco a
poco las fuerzas navales por las que los ingleses son los dueños de los mares [...].
Todo esto da un justo orgullo a un mercader inglés, y hace que se atreva a compararse, no sin cierta razón, a un ciu-
dadano romano. Tampoco el hermano menor de un lord del reino desdeña el negocio. Milord Townshend, ministro
de Estado, tiene un hermano que se contenta con ser comerciante en la ciudad [...].
En Francia [...] el negociante oye hablar tan a menudo con desprecio de su profesión que es lo suficientemente tonto
como para enrojecerse de ello. No sé, sin embargo, quién es más útil a un Estado, un señor bien empolvado que sabe
precisamente a qué hora el rey se levanta, a qué hora se acuesta, y que se da aires de grandeza haciendo el papel de
esclavo en la antecámara de un ministro, o un negociante que enriquece a su país, da desde su despacho órdenes a las
ciudades de Surat o El Cairo, y contribuye a la felicidad del mundo.
VOLTAIRE, Cartas filosóficas, 1734
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1. Voltaire, en este breve texto de Cartas filosóficas, escritas en 1734, ex-
ponía sus ideas sobre la actitud de la nobleza francesa ante el comer-
cio y, por extensión, ante el trabajo, frente a lo que practicaba su ho-
móloga inglesa. La actitud francesa revelaba un tipo de sociedad que
menospreciaba el trabajo, igual que la española o alemana. Para Vol-
taire la libertad comercial había contribuido al desarrollo de la liber-
tad política y esta, a su vez, había hecho posible que el comercio se
extendiese más, enriqueciendo a los ingleses, a los que había conver-
tido en dueños de los mares. Se enorgullecían lo mismo que un ciu-
dadano romano estaba ufano de serlo. No en vano, Gran Bretaña te-
nía un sistema parlamentario que limitaba el poder del rey, garantizaba
ciertas libertades y protegía la iniciativa privada. Para cualquier no-
ble inglés no era ningún deshonor dedicarse al comercio. Era la antí-
tesis de lo que sucedía en su patria, donde se tenía por deshonra de-
dicarse a tales menesteres. Por ello, Voltaire se preguntaba sobre la
utilidad que proporcionaba cada una de las noblezas al Estado. La res-
puesta para el filósofo parecía clara. Era útil el que enriquecía al país y
contribuía a la felicidad y progreso del mundo.
2. La sociedad del Antiguo Régimen mantuvo la estructura estamental
heredada del feudalismo, basada en el privilegio jurídico, económico
y político de la nobleza y del clero, una minoría, frente al Estado lla-
no o Tercer Estado, que representaba la mayoría de la población, en-
globando a campesinos, burguesía y grupos urbanos. Ahora bien, es-
tos estamentos evolucionaron merced a los cambios que experimentó
la sociedad desde el siglo XVI, posibilitando la revolución económica,
social y política posterior. El desarrollo del capitalismo mercantil in-
crementó la influencia de la burguesía y posibilitó que el poder de los
monarcas absolutos redujese el de la nobleza y el del clero. Desde el
siglo XVII influyeron mucho las nuevas ideas que se conocieron con
el nombre de Ilustración. Todo ello fue trastocando progresivamen-
te el entramado social, político, económico y religioso de Europa.
La nobleza experimentó cambios en su composición y perdió poder
ante el rey, pero mantuvo la mayoría de privilegios según su posición;
unos eran los nobles de siempre y otros los recién llegados o enno-
blecidos por matrimonios, compra de títulos o voluntad regia. Igual
sucedió con el clero, que, si bien su misión era plenamente espiritual,
disponía de tierras, vasallos, rentas, diezmos, exenciones fiscales y dis-
frutaba, por su función religiosa, de gran influencia no solo espiritual
sino también política. Religión y política andaban muchas veces her-
manadas. Tampoco el clero era uniforme en su composición, dividién-
dose en clero regular y secular, por una parte, y alto y bajo clero, por
otra. A pesar de las limitaciones que presentaba era un estamento
abierto.
El Estado llano era igualmente muy heterogéneo, formado por cam-
pesinos, burgueses y grupos urbanos que a su vez se dividían en otros
según su riqueza, propiedades o trabajo. Carecía de privilegios y so-
portaba, en general, las cargas del Estado y del resto de estamentos.
3. El Antiguo Régimen fue una expresión utilizada por los revolucionarios
franceses para definir la sociedad que querían cambiar, caracterizada
por una monarquía absoluta opuesta a las libertades.
Entre los elementos que caracterizan este período, que va desde el si-
glo XVI hasta los siglos XVIII-XIX, destacamos los siguientes. En primer
lugar, su régimen demográfico, en el que se aprecia una alta morta-
lidad y una alta natalidad y, en consecuencia, una tasa muy baja de
crecimiento, interrumpida en ocasiones por crisis de subsistencia, ma-
las cosechas, epidemias o guerras. Recibió el nombre de ciclo de-
mográfico antiguo, aunque evolucionó a lo largo de estos siglos.
Pero fue en el siglo XVIII cuando la población experimentó un creci-
miento significativo, al disminuir las guerras, las epidemias y hambru-
nas y mejorar las cosechas y la alimentación. Se produjo el salto a un
ciclo demográfico moderno consolidado a lo largo del siglo. Consti-
tuyó una revolución demográfica que influyó en un mayor desarrollo
económico y comercial.
La economía siguió sustentándose en la agricultura, que ocupaba a
un 80% de la población, pero con escasos rendimientos debido al uti-
llaje viejo, a la dependencia de los fenómenos naturales, a la estruc-
tura de la propiedad de la tierra y a las fuertes exacciones a que se so-
metía a los campesinos. No obstante, desde finales del XVII se había
empezado a incorporar nuevas técnicas productivas, como herramien-
tas, el sistema de barbecho, la selección de las semillas y, sobre
todo, hubo un cambio de mentalidad. Estas mejoras aumentaron la
producción y posibilitaron un progresivo aumento demográfico que,
a su vez, intensificó la demanda de nuevos productos. Los primeros
pasos se dieron en Holanda y Gran Bretaña, transformando la agricul-
tura de consumo en agricultura comercial o capitalista. Lo mismo que
sucedió con la agricultura ocurrió con la ganadería, que empezó a es-
tabularse. A pesar de estas innovaciones, la mayor parte de los países
europeos mantuvieron sus estructuras tradicionales ligadas al régi-
men señorial. En algunos casos el despotismo ilustrado introdujo re-
formas que, al chocar con los intereses de la nobleza y del clero, se
frustraron, caso de España.
El aumento de la población y de la producción agrícola introdujo no-
vedades en el sistema productivo, generando una «industria» rural,
domestic system, que fue socavando el poder gremial y constituyó el
precedente del factory system o sistema fabril. Igualmente se esti-
muló el comercio tanto interno como externo, considerado como una
importante fuente de riqueza por los mercantilistas. Con las nuevas
ideas fisiocráticas, Gran Bretaña proclamó la libertad de comercio que
tanto alabó Voltaire.
Finalmente, el Antiguo Régimen se identificó con la monarquía abso-
luta. En el siglo XVIII, gracias a las ideas de la Ilustración, surgió una
modalidad del absolutismo que se llamó despotismo ilustrado. Los
reyes, sin ceder nada de su poder, se alinearon con las ideas ilustradas
y emprendieron reformas sociales, económicas y religiosas, pero man-
tuvieron intactas sus atribuciones políticas.
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EL ANTIGUO RÉGIMEN
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Compón un texto sobre uno de los temas del programa de Historia del Mundo Contemporáneo
a partir del análisis de las fuentes de información incluidas en la propuesta del examen.
La composición deberá integrar tus conocimientos sobre el tema correspondiente
y la información facilitada por las fuentes.
Ningún hombre ha recibido de la Naturaleza el derecho de mandar sobre otros. La libertad es un regalo del cielo y
cada individuo de la misma especie tiene el mismo derecho a disfrutarla como disfruta de la razón. Si la naturaleza
ha establecido algún poder, ese es el paterno, pero tiene sus límites y en el estado natural se acaba tan pronto como los
hijos son capaces de valerse por sí mismos. Cualquier otra autoridad no procede de la naturaleza. Tiene su origen en
la fuerza de la violencia o en el consentimiento de quienes se someten por medio de un contrato.
El poder adquirido por la violencia dura lo que el que la ejerce [...]. El poder que viene del consentimiento de los pue-
blos tiene sus límites [...]; porque el hombre ni debe ni puede entregarse enteramente y sin reservas a otro hombre,
pues tiene un dueño superior a todo, a quien pertenece por entero. Es Dios, cuyo poder es siempre inmediato a la cria-
tura, dueño tan celoso como absoluto que no pierde jamás sus derechos ni los comunica. Él permite, por el bien co-
mún y mantenimiento de la sociedad, un orden de subordinación entre los hombres, pero razonable y medido, nun-
ca ciego y sin reservas, para que la criatura no se abrogue los derechos del Creador. Cualquier otra sumisión es un
crimen de idolatría [...].
En una palabra, la corona, el gobierno, la autoridad pública son bienes que pertenecen al cuerpo de la nación, de los
que los príncipes son usufructuarios y los ministros depositarios.
DIDEROT, «Autoridad pública», Enciclopedia
La Ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. Él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estri-
ba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta mi-
noría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo
para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio en-
tendimiento! He aquí la divisa de la Ilustración.
La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena, per-
manecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros
erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza
mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo.
Con solo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea [...].
Pero, en cambio, es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se le deje en libertad; incluso, casi es
inevitable. En efecto, siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos, hasta entre los tutores
instituidos por la confusa masa [...].
Sin embargo, para esa ilustración solo se exige libertad y, por cierto, la más inofensiva de todas las que llevan tal nom-
bre, a saber, la libertad de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio. Pero oigo exclamar por
doquier: ¡no razones! El oficial dice: ¡no razones, adiéstrate! El prestamista: ¡no razones y paga! El pastor: ¡no razones,
ten fe! (Un único señor dice en el mundo: ¡razonad todo lo que queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced!) Por
todos lados, pues, encontramos limitaciones de la libertad [...].
I. KANT, ¿Qué es la Ilustración?, 1784
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Ambos documentos son fuentes primarias pertenecientes a la época de
la Ilustración. Tanto Diderot como Kant son autores conocidos por sus
ideas ilustradas. El primero fue uno de los directores de la Enciclopedia, y
el segundo, un famoso filósofo alemán que, ante la cuestión de qué se
entendía por Ilustración, escribió un librito exponiendo su pensamiento.
La idea central del documento de Diderot responde al principio de que
todos los hombres nacen iguales –oposición a la sociedad estamental–
y no pueden ser sometidos por ningún poder humano. La libertad de que
gozan es un don tan excelso que nadie puede coartar ni eliminar, sea usan-
do de la violencia o de cualquier otro medio. Con sus palabras se opone
frontalmente a las pretensiones de los monarcas absolutos, que se con-
sideran representantes divinos de acuerdo con los principios religiosos de
los Santos Padres y de la Biblia. El texto de Kant recoge la idea principal
de que la mayoría de edad del hombre solo se adquiere cuando uno se
sirve de su propio entendimiento sin necesidad de tutores o guías. Valo-
ra así la capacidad del hombre para ser él mismo y llevar a cabo cuanto se
proponga. Ambos, desde posturas distintas, coinciden en defender la li-
bertad humana.
Los dos textos se enmarcan en el período de la Ilustración, movimiento
cultural europeo complejo que tuvo lugar especialmente en el siglo XVIII.
Este movimiento afectó a la organización social, política, económica y
religiosa de los diferentes países, aunque lo hizo de forma distinta en ca-
da uno de ellos. Tal como indica la palabra, la Ilustración pretendía disipar
las tinieblas de la humanidad y abrir las ventanas a la luz de la razón. Sus
raíces hay que buscarlas en el siglo XVII y principios del XVIII, en las ideas
modernas de hombres como Descartes, Bacon, Locke y Newton, entre
otros, que pusieron de manifiesto el método científico, la experimenta-
ción y la curiosidad por saber. Su desarrollo se produjo a lo largo del si-
glo XVIII, siendo su centro difusor Francia.
La Ilustración se caracterizó por el uso de la crítica como instrumento de
censura de conocimientos o valores que se oponían o no admitían el aná-
lisis de la razón, rechazando dogmas que solo se sustentaban en la tradi-
ción o en los Santos Padres. Se criticaba una religión basada en la fe cie-
ga, y defendía la tolerancia religiosa frente al fanatismo y la superstición.
Las ideas expresadas por Diderot y Kant coinciden con este planteamien-
to. Diderot respetaba y aceptaba a Dios como ser superior, pero no al dios
que se utilizaba para someter a los pueblos en su nombre, dioses he-
chos a la medida de cada religión. Kant, por su parte, criticaba la obedien-
cia ciega, fuera civil o religiosa, porque anulaba al ser humano como per-
sona. Los ilustrados postularon una religión natural sin cultos ni
intermediarios y admitieron la existencia de un Ser Supremo único. Se les
llamó deístas.
El uso de la razón como criterio de verdad era fundamental frente a la
superstición y a lo sobrenatural, que tendían a someter la voluntad del ser
humano y a mantenerlo en una minoría de edad permanente. Contra ello
clamaba Kant al exigir al hombre salir de esa situación y atreverse a saber:
«¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! He ahí la divisa de la
Ilustración». La Iglesia como institución se opuso a los principios ilustra-
dos como incompatibles con su sistema religioso-dogmático. El sapere
aude recogía bien la filosofía de la Ilustración: saber, aprender, educar. De
ahí la importancia que adquirió la pedagogía en el siglo XVIII. El conoci-
miento salva al hombre, lo redime, lo hace libre y lo convierte en el cen-
tro de todo. Guiado por la luz de la razón, domina la naturaleza, a la que
convierte en fuente inagotable de riquezas que facilitan la felicidad del
hombre. Hombre y naturaleza se unen en un todo armónico y respetuo-
so marcado por la libertad y la naturalidad que destacaron, entre otros,
Voltaire en su Cándido o Rousseau en su Emilio.
Los ilustrados manifestaron una fe total en el hombre, cuya inteligencia
empleada al servicio de la humanidad era capaz de producir bienes incon-
tables y sobre todo felicidad. Una felicidad que tenía dos vertientes, una
moral y otra material. Esta era fruto del progreso que mejoraba la vida de
los hombres; la moral era el resultado de las acciones del hombre libre
según Kant, del filósofo que mira por el bien de la humanidad y en ella al-
canza la perfección; ese hombre moralmente virtuoso que no necesita de
leyes para obrar rectamente. Pero no hay virtud sin libertad. Diderot defen-
día la igualdad natural de todos los hombres y la insumisión a cualquier au-
toridad constituida sin su consentimiento. Todo poder pertenece a la Na-
ción y los gobernantes gobiernan en su nombre. Atacaba así a la monarquía
absoluta, pilar del Antiguo Régimen, sustentada en el poder derivado de
Dios, pues Dios, dice, «no pierde jamás sus derechos ni los comunica» a na-
die. Con otras palabras Kant defendía la libertad que permitía al hombre
pensar y actuar. Se apuntaba a un orden político distinto garante de los de-
rechos individuales.
Finalmente, la Ilustración tuvo características distintas según los países y
dentro de estos no afectó a todas las capas sociales por igual. Fue elitis-
ta y se desarrolló entre una minoría educada o culta. Destacaron los miem-
bros de la nobleza, del clero y de la burguesía, que se sirvieron tanto de
libros como de reuniones para conocer y difundir los conocimientos. En
España contó con muchos obstáculos que limitaron su difusión. No obs-
tante, hubo personas comprometidas con sus ideas entre los distintos
grupos sociales, que hicieron posibles algunas reformas.
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LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
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a) Describe e interpreta la gráfica.
b) Realiza una síntesis
de las consecuencias del
aumento de la población
en el siglo XVIII.
Fuente: M. REINHARD y A. ARMENGAUD, Historia de la población mundial, Barcelona, 1966.
Evolución de la población inglesa (1700-1800)
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Tasa de natalidad
Tasa de mortalidad
Definir los siguientes términos (valoración máxima: 3 puntos).
a) Campos cerrados. b) Estabulación. c) Sistema Norfolk.
Lee el texto histórico y realiza las cuestiones.
a) Sitúa el texto dentro de su contexto histórico.
b) Indica algunos aspectos generales de la revolución agrícola.
Comenta la gráfica. 3
2
1
Las nuevas técnicas de producción
J. Tull fue el primer inglés que construyó una sembradora útil y también el primero en crear sistemas de labranza
con caballos y plantación en hileras, precisamente para este fin; sin embargo, rechazaba cualquier uso de abono, de es-
tiércol y la rotación de cultivos. Otro contemporáneo suyo, el vizconde C. Townshend, logró introducir el cultivo del
nabo en un sistema de rotación cuatrienal. Mediante este sistema rotativo, llamado «sistema Norfolk», fueron recu-
peradas muchas tierras baldías, ya que consistía en introducir cultivos alternativos, procediéndose a la rotación de
trigo, cebada o avena, raíces y trébol, dejándolo así un par de años, tras los cuales se araba de nuevo y se repetía la ope-
ración.
El granjero Bakewell tuvo una influencia más profunda debido a su granja, adonde iban de todas partes a admirar
sus praderas, sus canales de irrigación, sus animales seleccionados y criados para un mayor rendimiento. Era una gran-
ja modelo. A fines del siglo XVIII, Coke combinaba los descubrimientos anteriores y obtenía mayores rendimientos.
Finalmente, la siembra en hileras se extendió por todas partes, aplicando el arado giratorio introducido por Small
que permitía remover la tierra con rapidez y mayor efectividad con tan solo dos caballos y un hombre. Era un ahorro
importante [...].
Grup LLAVORS, Historia del mundo contemporáneo, 1987
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SOLUCIONARIO
1. a) Campos cerrados o enclosures. Fue el resultado de la aplicación
de las Leyes de Cercamientos que permitieron cerrar las propie-
dades privadas y comunales. Así se pudo introducir novedades
técnicas y de producción según el modelo capitalista, se consoli-
dó la gran propiedad y la agricultura se transformó en agricultu-
ra de mercado.
b) Estabulación. Como resultado de la puesta en cultivo de la ma-
yor parte de las tierras y de la búsqueda de mejores rendimientos
para el ganado, este fue estabulado o reducido a establos, pasan-
do de una ganadería extensiva a otra intensiva. Se pudo mejorar
y seleccionar la especie. Los resultados fueron muy positivos.
c) Sistema Norfolk. Los enclosures permitieron un aprovechamien-
to total o casi total de las tierras, eliminando el barbecho y las
tierras baldías. Se introdujo un sistema de rotación cuatrienal,
alternando diferentes cultivos y plantas forrajeras para los anima-
les estabulados: cebada, trébol, trigo y nabos u otros cultivos
similares.
2. a) El texto está enmarcado en el fenómeno llamado revolución
agrícola, que, a su vez, situamos en la revolución industrial que tu-
vo lugar en Gran Bretaña entre mediados del siglo XVIII y mediados
del XIX. Este proceso fue posible gracias a los cambios que venían
produciéndose desde el siglo XVII en el terreno técnico (nuevas
herramientas e inventos), económico (capitalismo comercial y
acumulación de capital) y social (nueva mentalidad) que permi-
tieron transformaciones profundas en la agricultura, las manu-
facturas, el comercio y los transportes. El texto nos habla principal-
mente de inventos y novedades técnicas útiles y aplicables para
mejorar el sistema productivo.
b) La revolución agrícola fue decisiva para el triunfo de la revolución
industrial, pero, a su vez, se benefició de las innovaciones técnicas
para su propio desarrollo. El texto nos presenta a seis personajes
que aplicaron nuevas técnicas y emplearon nuevos sistemas para
mejorar y aumentar la producción agrícola. A este proceso exito-
so se le llamó revolución por el profundo cambio producido en bre-
ves años.
La razón de estos cambios habría que buscarla en las leyes de cer-
camientos emprendidas por el Parlamento inglés desde el siglo XVII
principalmente, aunque ya se había iniciado en el XVI. Estas medi-
das beneficiaron a los grandes propietarios, que, además de cercar
sus tierras, compraron las de los pequeños campesinos e incluso
las tierras comunales. Con espíritu capitalista, estos propietarios em-
prendieron un proceso de mejora de sus tierras con vista, no a un
consumo doméstico, sino de mercado. Para ello aplicaron técnicas
y sistemas modernos. En esta línea hay que entender los persona-
jes que aparecen en el texto: Jethro Tull construyó una sembra-
dora e introdujo la plantación en hileras; Townshend introdujo el
sistema cuatrienal que eliminaba el barbecho y permitía ampliar
los cultivos; Bakewell fue admirado por su granja modelo que permi-
tía la estabulación del ganado, su mejora y selección. Las noveda-
des técnicas no cesaron, como indica el arado empleado por Small
que mejoraba la labranza y al mismo tiempo ahorraba mano de
obra. No todas las innovaciones eran británicas, muchas procedían
de los Países Bajos, pero los ingleses las aplicaron con rapidez.
El cercamiento de campos tuvo un efecto dominó, pues muchos
campesinos sin tierras o con pequeñas posesiones y jornaleros tu-
vieron que buscar trabajo en las ciudades. Lo mismo sucedió con
la progresiva mecanización de la agricultura. Esta mano de obra
excedente pasó a formar parte del naciente proletariado industrial.
Los efectos de la revolución agrícola se vieron en el aumento es-
pectacular de los alimentos, en los abultados beneficios de los
propietarios, en el aumento de la población, en las materias pri-
mas para la industria y en la mano de obra excedente.
3. a) La gráfica refleja la evolución de la población inglesa entre 1700
y 1800 según Reinhard y Armengaud en Historia de la población
mundial. Señala tres líneas que representan: la tasa de natalidad,
la tasa de mortalidad en tantos por mil y el aumento de la pobla-
ción en millones.
Se observan dos fases principales. Una que abarca desde 1700 has-
ta 1740 y otra de 1740 a 1800. En la primera podemos comprobar
cómo las tasas de natalidad y de mortalidad alcanzan cotas muy
altas, entre el 30 y el 40 por mil. Destaca hacia 1730 un aumento
excesivo de la mortalidad que supera a la natalidad, producida por
mortalidad catastrófica. Con estas tasas tan altas la población se
mantiene estable en torno a 5,7 millones o con un ligero aumen-
to. Esta situación es propia del ciclo demográfico antiguo.
La segunda fase, 1740-1800, muestra un descenso muy notable
de la tasa de mortalidad y un aumento de la de natalidad, que ini-
cia un pequeño descenso hacia 1750 y se mantiene hasta 1800
en torno al 38,5 por mil. La diferencia entre natalidad y mortali-
dad alcanza su cota más alta hacia finales de siglo. El aumento de
la población es ya progresivo y hacia 1800 casi se ha duplicado.
En este sentido se habla de revolución demográfica y cambio
de ciclo.
Todo apunta a que la mejora en la alimentación y en las condicio-
nes sanitarias e higiénicas posibilitó el mantenimiento de las al-
tas tasas de natalidad, en tanto que propició un descenso rápi-
do de la mortalidad.
b) El aumento de la población benefició a Gran Bretaña en su desa-
rrollo económico e industrial. Por una parte aumentó la mano de
obra y también lo hizo el consumo de productos manufactura-
dos. A más población trabajando, más consumo y más produc-
ción. Mientras los productos reducían su precio, efecto beneficio-
so, la mano de obra abundante recibía salarios muy bajos, efecto
perverso de la ley de la oferta y la demanda.
El impacto del aumento demográfico se dejó sentir en las ciuda-
des, que experimentaron un crecimiento espectacular. Allí se asen-
taban las fábricas y a ellas acudían los obreros, humanizando zo-
nas periféricas, espacios obreros que adquirían en ocasiones un
aspecto mísero. Las condiciones de vida solían ser malas, con
carencias importantes de servicios.
El crecimiento poblacional hizo saltar algunas alarmas. Es el caso
de Thomas R. Malthus, que consideró muy peligroso un crecimien-
to incontrolado frente a unos recursos limitados. Era necesario
controlarlo, tanto por consideraciones morales, como sociales y
económicas. Ante el pesimismo maltusiano, Adam Smith era op-
timista y, como ilustrado, vaticinaba un progreso continuado si se
dejaba actuar libremente a la iniciativa privada.
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LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
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En primer lugar, pues, por lo que se refiere a los patronos, con muy pocas excepciones, son un grupo de hombres que
han surgido del negocio del algodón sin educación ni preparación, excepto la que hayan podido adquirir gracias a su
relación con el pequeño mundo de comerciantes en la lonja de Manchester; pero para contrarrestar este defecto, dan
unas apariencias, gracias a un ostentoso desfile de mansiones elegantes, ajuares, libreas, parques, caballos, perros de
caza, etc. [...].
En general, los obreros son un grupo inofensivo de hombres instruidos y sin pretensiones, aunque es casi un miste-
rio para mí cómo adquieren esa instrucción. Son dóciles y tratables, si no se les irrita demasiado; pero esto no es sor-
prendente, si tenemos en cuenta que están acostumbrados a trabajar a partir de los seis años, desde las cinco de la ma-
ñana hasta las ocho de la noche. Dejad que uno de los defensores de la obediencia al amo se coloque en la avenida que
conduce a una fábrica un poco antes de las cinco de la mañana, y que observe el aspecto miserable de los pequeñue-
los y de sus padres, arrancados de sus camas a una hora tan temprana y en todo tipo de tiempo; dejadle que examine
la miserable ración de comida, compuesta básicamente de gachas y torta de avena troceada, un poco de sal, y a veces
coloreada con un poco de leche, junto con unas pocas patatas y un trocito de tocino o manteca para comer. ¿Come-
ría esto un trabajador manual de Londres?
Relato de un operario de la industria del algodón en 1818
El liberalismo económico y sus bases.
Comenta el siguiente texto. Puedes hacerlo libremente o atendiendo a las orientaciones que siguen:
a) Localiza el texto (tipo de texto, autor, destinatario, época...).
b) Resalta las ideas fundamentales del texto.
c) Encuadra el texto en el proceso industrial correspondiente.
d) Destaca la importancia del texto para comprender el período histórico en que está inserto.
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1. En la segunda mitad del siglo XVIII se fueron definiendo los nuevos
principios basados en el liberalismo económico, defensor de la pro-
piedad privada, la libre empresa, la libre contratación de mano de obra,
la libre regulación del sistema productivo y el libre mercado, regula-
do por la ley de la oferta y de la demanda, esto es, por el mercado mo-
vido solo por la mano invisible, en palabras de Adam Smith. Autor
este que representa el librecambismo, expresado en su obra Ensayo
de la naturaleza y causa de la Riqueza de las Naciones, escrito en 1776.
En su opinión, el interés individual movía a las personas a actuar en
economía y defendía la iniciativa privada frente al Estado, que debía
limitar su papel a cuestiones elementales y a cubrir aquellas necesi-
dades a las que no llegase la empresa privada, esto es, debía dejar que
la mano invisible del mercado hiciese su trabajo.
Sostuvo que la riqueza no era el fruto de la acumulación de bienes o
de materiales preciosos, sino del trabajo humano. La división del tra-
bajo lo hacía más eficaz. Pero en este sistema de mercado todo se re-
ducía a mercancía, incluso el mismo trabajo, que tiene un precio
como cualquier otra mercancía y sufre la ley de la oferta y la deman-
da. La humanidad trabajadora se transforma en fuerza de trabajo. Da-
vid Ricardo completaba esta visión cuando hablaba de la ley natural
del salario o ley de bronce de los salarios, porque el obrero recibía
un salario mínimo, suficiente para garantizar su supervivencia y repro-
ducción.
La industrialización supuso el triunfo del capitalismo como modelo
social. El pequeño taller dio paso a la fábrica a la que se supeditó el
obrero en horarios, salarios, disciplina y ritmos de trabajo. Este paso ne-
cesitó de grandes inversiones, de las que carecían los dueños, por lo
que se recurrió a los créditos bancarios, uniendo en ocasiones la suer-
te de las empresas a los bancos. La mecanización automatizó buena
parte de la producción y abarató los costes de los productos.
El optimismo librecambista de Smith no se podía cumplir en un siste-
ma en que cada cual producía para el mercado sin saber muchas veces
sus necesidades. De ahí los reajustes o crisis cíclicas que se producían
cuando el mercado estaba saturado. Estas crisis repercutían inmediata-
mente en los obreros, que veían peligrar sus puestos de trabajo.
2. a) El texto responde a una fuente primaria, situada en 1818. Des-
conocemos el lugar exacto. Se trata del relato que hace un ope-
rario anónimo de la industria del algodón en primera persona,
para dar a conocer la situación de los obreros frente a la que tie-
nen los patronos. La descripción realista que hace puede respon-
der a una vivencia personal.
b) La idea principal del texto contrapone la figura del patrono con la
del obrero. El primero vive de forma ostentosa gracias a los be-
neficios de su empresa, mientras que el salario que percibe el
obrero solo le permite malvivir, de forma que los mayores echan
mano de los niños como ayuda familiar.
c) El texto, fechado en 1818, responde por su contenido a la pri-
mera revolución industrial, en la que destaca la tremenda pu-
janza de la técnica y de los inventos, esto es, la mecanización y
el progresivo proceso de la automatización, del que se benefició
en primera instancia la industria textil, base del desarrollo indus-
trial, repercutiendo de forma más directa o indirecta en el resto
de sectores, fuera en la siderurgia y metalurgia, en la agricultura
y en la minería o en los transportes. El contenido del texto refle-
ja también las consecuencias sociales de este proceso en la vida
de los trabajadores, descritas con precisión por el anónimo autor,
y la transformación clasista de la sociedad.
d) El texto nos describe una situación histórica de carácter socio-
económico. En primer lugar, se refiere a una época y a un lugar.
La época es la de la revolución industrial, en concreto la de la in-
dustria del algodón, como describe el autor. El lugar es Gran Bre-
taña. El aspecto socioeconómico nos sitúa en el proceso produc-
tivo y en la dialéctica patrón-obrero, medios de producción-salarios,
máquinas-fuerza de trabajo. El desarrollo industrial supuso la con-
solidación del capitalismo, para el que la fuerza del trabajo se ha-
bía convertido en un producto más, con un precio que ponía el
mercado.
El autor nos describe el mundo del patrón y el del obrero. En pri-
mer lugar, ridiculiza a los patronos que, sin ninguna preparación
profesional, se han enriquecido con el negocio del algodón, nue-
vos ricos, cuya obsesión máxima estriba en manifestar su riqueza
siempre que tienen ocasión. En segundo lugar, describe al obre-
ro con afecto y compasión. Buena gente, apacible e inofensiva si
no se le irrita, que ha aprendido su oficio a base de experiencia.
Entre la formación del patrono y la del obrero destaca la de este,
aprendida desde la infancia. Resalta así la importancia y también
la barbaridad que significa el trabajo y explotación infantil que
proporciona mano de obra barata y dócil. Junto con la explota-
ción femenina, constituyó una etapa negra de la industrialización
por sus efectos perversos. Describe con ternura «el aspecto mise-
rable de los pequeñuelos y de sus padres, arrancados de la ca-
ma a una hora tan temprana y en todo tipo de tiempo». Revela,
por una parte, la disciplina fabril a la que se someten todos los tra-
bajadores sin excepción con sus largas jornadas laborales, desde
las cinco de la mañana hasta las ocho o nueve de la noche. Por
otra, los pobres salarios que apenas llegaban para malvivir (sala-
rio de bronce) según se desprende de su frugal comida. Las con-
secuencias para los mayores eran nefastas, pero para los niños,
criminales.
La división social queda reflejada en la riqueza del patrón y en
la pobreza del obrero. La sociedad ya no entiende de sangre a la
hora de catalogar a las personas, sino de dinero. Se pertenece a
una clase o a otra según la riqueza que se posea. Y riqueza y po-
der son los medios de producción. La lucha futura de la sociedad
clasista se centrará en su posesión y control.
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REVOLUCIONES LIBERALES Y NACIONALISMO
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Realiza una composición de temática histórica a partir del análisis del texto (6 puntos).
La composición deberá incluir:
a) El análisis del texto (1,5 puntos).
b) La definición de los términos o expresiones subrayados en él (1,5 puntos).
c) El desarrollo y la explicación del problema histórico al que se refiere el texto,
así como el contenido histórico (3 puntos).
Desarrolla brevemente las siguientes cuestiones:
a) Rasgos fundamentales de la Constitución americana (1,33 puntos).
b) El Congreso de Viena (1,33 puntos).
c) La revolución de 1830 (1,33 puntos).
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1
1.–Suplicamos humildemente a Su Majestad que ordene la supresión de todos los privilegios atribuidos a las hereda-
des consideradas como señoriales, cualquiera que sea la calidad de sus poseedores; y que las imposiciones de toda na-
turaleza, reales, provinciales, diocesanas y municipales sean soportadas por todas las heredades indistintamente según
la tarifa del catastro.
2.–Dado que este primer tipo de impuesto no afecta más que a las heredades y que es justo que los capitalistas y
gentes de negocios concurran a las necesidades del Estado de acuerdo con su fortuna, también suplicamos a Su Ma-
jestad que determine, según su buen juicio, el reglamento que juzgare necesario para autorizar a las municipalidades
de su reino incluir en el registro de contribuyentes, especialmente las heredades y fortuna de todos los súbditos del
rey.
3.–Que conceda a la provincia de Languedoc una nueva constitución y una nueva administración, compuesta por di-
putados de los tres órdenes libremente elegidos, a fin de que la misma sea verdaderamente representativa de estos tres
órdenes de la dicha provincia, y que el Tercer Estado tenga el mismo número de representantes que el del Clero y No-
bleza y que se delibere no por orden sino por cabeza de deliberantes.
Cuadernos de Quejas y Súplicas de la Comunidad de Uchau, 14 de marzo de 1789
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1. a) El texto que tratamos es un fragmento de los Cuadernos de Quejas
que la comunidad de Uchau (Nimes, Languedoc) elevó al rey el
14 de marzo de 1789, en el período comprendido entre la convo-
catoria de los Estados Generales y su apertura. Los tres estamentos,
clero, nobleza y Tercer Estado, elaboraron sus respectivos Cuader-
nos con contenidos muy distintos según sus intereses. El texto re-
cogía precisamente las peticiones del Tercer Estado solicitando cam-
bios de profundo calado económico, social y político. Es, pues, una
fuente primaria elaborada por el pueblo llano y dirigida al rey.
En principio, reclamaban la igualdad tributaria y la supresión de los
privilegios económicos de que gozaban determinadas heredades,
con independencia de quién fuera sus dueño, eclesiástico o laico. To-
dos debían pagar según sus bienes. El Tercer Estado era consciente
de que soportaba en solitario las cargas fiscales del Estado. En segun-
do lugar, reivindicaban que se incluyese a la burguesía también en-
tre los contribuyentes aunque no dispusiera de heredades o las hu-
biese adquirido recientemente. La idea contenida en estas peticiones
era que todos los franceses sin distinciones estaban obligados a con-
tribuir por igual, según sus bienes, a sostener al Estado.
Finalmente, reclamaban una constitución y una nueva administra-
ción compuesta por representantes de los tres estados, elegidos
libremente. No rechazaban abiertamente el orden existente, pero
querían cambios en su funcionamiento, y pedían que el Tercer Es-
tado tuviera la misma representación que la nobleza y el clero y se
votase por individuos y no por estamentos u órdenes. Entreveían
su fuerza y poder. Por tanto, igualdad tributaria, igualdad política
y libertad en las elecciones estaban en la base de su escrito.
b) Definiciones
– Catastro: Era un registro de la administración del Estado central o
administraciones periféricas en que se enumeraban los bienes in-
muebles rústicos o urbanos sujetos a contribución. Sus dueños de-
bían pagar por su posesión. Era una forma más de financiar los gas-
tos del Estado.
– Tres órdenes: Describe el orden social del Antiguo Régimen, ba-
sado en la división estamental de la sociedad: nobleza, clero y es-
tado llano o Tercer Estado. Era una sociedad desigual en la que no-
bleza y clero gozaban de privilegios de los que carecía el Tercer
Estado.
– Cuadernos de quejas: Anotaciones que hicieron las asambleas en-
cargadas de elegir a los diputados para los Estados Generales. Es-
tas anotaciones expresaban las peticiones, quejas y reivindicacio-
nes de cada estamento. Las de 1789 fueron muy importantes por
su relación directa con el proceso revolucionario. Hechas en los pri-
meros meses de 1789, nobleza y clero defendieron, en general, sus
privilegios, mientras que el Tercer Estado pidió igualdad y derechos
políticos.
c) Las peticiones de estos habitantes del Languedoc respondían a
una situación concreta de Francia y de la monarquía absoluta. En-
tre 1780 y 1789 se había agudizado la crisis económica, tanto en
el sector agrícola como textil, causando un profundo malestar;
nunca los precios de los cereales habían sido tan altos. También
la Hacienda pública se vio sumida en un déficit que se hacía cró-
nico, tanto por los gastos excesivos del Estado (guerra de los Sie-
te Años, la ayuda a los independentistas americanos, la corte, etc.),
como por la única fuente de financiación constituida por el pue-
blo llano, fuera a través de los impuestos directos o indirectos.
La imposibilidad de aumentar las cargas tributarias para eliminar
el déficit, llevó a pensar a los ministros de Luis XVI que la noble-
za y el clero debían contribuir también para evitar la bancarrota.
No había otra salida. Era un viejo tema ya tratado en otras ocasio-
nes con la misma respuesta: los privilegiados rechazaban siempre
pagar impuestos.
El ministro Calonne lo intentó de nuevo y lo comunicó a la Asam-
blea de Notables en 1787. Esta se negó a perder sus privilegios y, con-
vencida de su poder, solicitó la convocatoria de los Estados Genera-
les, que no se reunían desde 1614. El rey aceptó la petición y en enero
de 1789 se hizo pública su convocatoria. Desde este momento, las
reuniones para elegir diputados se aprovecharon para redactar los
Cuadernos de Quejas, en medio de un ambiente de gran agitación
sociopolítica. En estos escritos cada estamento defendió sus intere-
ses. Sin embargo, el momento no parecía el más apropiado, debido
a la grave crisis de subsistencias provocada por las inundaciones de
1787 y por la sequía de 1788, que elevó el precio del pan y hundió
el del vino. La crisis afectó además al sector textil. La situación era
propicia para las reivindicaciones del Tercer Estado, quien sufría más
directamente la crisis e iba tomando conciencia de su papel y de su
potencial poder. Una muestra fue la cantidad de Cuadernos que se
elaboraron y su contenido reivindicativo. El ambiente lo expresaba
Sieyès en su folleto ¿Qué es el Tercer Estado?, que marcaría los desti-
nos de la revolución, así como otros muchos que atacaban a los pri-
vilegiados y los acusaban de acaparar víveres mientras el pueblo
se moría de hambre.
Cuando el cinco de mayo se abrieron los Estados Generales, las po-
siciones estaban muy enfrentadas entre los defensores del Anti-
guo Régimen y los que exigían igualdad. El primero de junio, los
diputados del Tercer Estado, dirigidos por Sieyès, hicieron un lla-
mamiento a la nobleza y al clero para deliberar en común y votar
por individuos, a lo que se negó la mayor parte de la nobleza y del
clero. Los disidentes se unieron al Tercer Estado, constituyéndose
en Asamblea Nacional. Se iniciaba la revolución liberal burguesa y
se perfilaba el fin del Antiguo Régimen, porque, cuando el rey or-
denó cerrar la sala donde estaban reunidos, los diputados del Ter-
cer Estado buscaron otro lugar, la sala del Juego de Pelota, don-
de juraron no disolverse hasta haber dado a Francia una
constitución. Así la Asamblea Nacional pasaba a llamarse también
Constituyente.
Si bien hemos hecho hincapié en la crisis económica, los Cuader-
nos de Quejas revelaban además un componente sociopolítico des-
tacable que apostaba por la igualdad tributaria y política en el uso
del voto aunque, en el caso concreto que tratamos, mantuviera el
sistema estamental. Otros Cuadernos reclamaban libertad de ex-
presión, de reunión, de comercio y la supresión del régimen feu-
dal y sus abusos, y exigían la igualdad civil. No hay duda de que
la influencia de las ideas de la Ilustración habían calado en la so-
ciedad francesa, y sobre todo en sus dirigentes, como demostra-
rá la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que
se aprobará enseguida, en los primeros meses de la revolución. Los
Cuadernos habían servido para manifestar el malestar del Tercer
Estado en una situación límite. La ceguera de los defensores del
orden antiguo fue su ruina. Y sobre esta ruina avanzó la revolución.
2. Ver páginas 55, 66 y 68 del libro de texto.
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La prueba consiste en la elaboración de una composición relacionada con la información proporcionada
en el documento que se presenta. En dicha composición deberán integrase los conocimientos sobre el tema
y la información facilitada en ese documento.
La prueba se valorará de 0 a 10 puntos atendiendo a los siguientes criterios: el conocimiento de los hechos
se valorará entre 0 y 5 puntos; la calidad interpretativa, entre 0 y 5 puntos.
La Divina Providencia que nos ha vuelto a llamar a nuestros Estados después de una larga ausencia, nos ha impuesto
enormes obligaciones. La paz era el primer deseo de nuestros súbditos [...] y esta paz ha sido firmada. El estado actual
del reino requería una Carta Constitucional que habíamos prometido y que ahora publicamos...
Nos hemos podido apreciar los efectos del progreso siempre creciente de la Ilustración, las nuevas relaciones que este
progreso ha introducido en la sociedad, la dirección marcada a los espíritus desde hace medio siglo y las alteraciones
que se derivaron de ello. Hemos reconocido que el deseo de nuestros súbditos por una Carta Constitucional era ex-
presión de una necesidad real, pero, al acceder a este deseo, Nos hemos tomado todas las precauciones necesarias
para que tal carta fuera digna de Nos y del pueblo al que estamos orgullosos de mandar.
«Preámbulo» de la Carta Constitucional francesa de 4 de junio de 1814
Realiza una composición sobre la Restauración y primeros brotes liberales y nacionalistas
a partir del siguiente documento.
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SOLUCIONARIO
El texto es parte del Preámbulo de la Carta Constitucional francesa de 4
de junio de 1814. Es una fuente primaria y, aunque se trata, en principio,
de un documento constitucional, lo podemos catalogar más bien de
semiconstitucional por tratarse de una Carta Otorgada por Luis XVIII a la
nación francesa como norma legal reguladora de derechos y de deberes.
La idea principal es la vuelta de los Borbones, en la persona de Luis XVIII,
al trono de Francia tras el interregno de la Revolución y del Imperio napo-
leónico, esto es, desde 1793 en que fue ajusticiado Luis XVI hasta la caí-
da de Napoleón y la derrota definitiva de Francia. Se debe resaltar que la
Carta es una concesión del rey al ocupar el trono. En su elaboración no in-
terviene el pueblo francés ni se le consulta sobre su contenido: respon-
de a la iniciativa real.
El Preámbulo alude, en primera instancia, a la Divina Providencia como
causa de su vuelta al trono de Francia. Dios, al fin y al cabo, guía todas
las acciones de los hombres e interviene en el devenir de la Historia. Res-
ponde de una forma indirecta a la teoría legitimista, muy extendida en Eu-
ropa. El poder del rey no se debe a la intervención humana, sino a Dios,
teoría recogida en la Biblia y en la tradición cristiana.
La larga ausencia del trono se inició con la Revolución y, en concreto, con
la ejecución de Luis XVI en 1793. Ahora, los Borbones volvían a ocupar el
trono en un ambiente europeo restaurado y en paz. Una de las primeras
obligaciones del rey fue enfrentarse a la herencia de Napoleón, que tras
sus campañas militares había sido vencido y, con él, Francia. La tarea pri-
mordial era firmar la paz, deseada por sus súbditos, pero también obli-
gación impuesta por los vencedores. El 30 de mayo Francia pasaba una
página de su historia y reconocía su derrota. Tras la paz, el rey obsequia-
ba a los franceses con la Carta Constitucional. Posiblemente, pensó en una
vuelta al Antiguo Régimen, pero no podía obviar las conquistas revolucio-
narias ni las constituciones promulgadas desde 1791, que habían marca-
do a la sociedad francesa. También era consciente el monarca de los efec-
tos de la Ilustración desde mediados del siglo XVIII. Francia, además, había
sido el centro difusor de sus ideas, y ese espíritu estuvo presente a lo lar-
go del período revolucionario y se manifestó en muchos cambios y en un
nuevo concepto de los derechos y deberes de los ciudadanos.
Con esta Carta, Luis XVIII quería atraerse a los liberales moderados y bus-
car el justo medio entre el antiguo orden, al que no podía volver, y el nue-
vo, que hace a su medida en una Europa en la que triunfaba el absolutis-
mo: «[...] Nos hemos tomado todas las precauciones necesarias para que
tal Carta fuera digna de Nos y del pueblo al que estamos orgullosos de
mandar». El rey no renunciaba a su soberanía, aunque tampoco podía sus-
traer al pueblo todas sus conquistas en materia de derechos. Francia iba
a ser una excepción en la Europa absolutista. Pero anotemos un detalle:
cuando hablaba del pueblo lo hacía en términos de súbdito al que esta-
ba orgulloso de mandar, no de gobernar.
Napoleón abdicaba en abril de 1814. Caía el símbolo de la Francia po-
derosa. Su lugar lo ocupaba Luis XVIII. Como nación vencida, Francia no
fue invitada a las reuniones del Congreso de Viena, que empezaron en
1814 con Metternich como figura central. En este foro se discutió sobre la
situación de Europa, en general, y de allí salieron dos resoluciones impor-
tantes. Una afectaba al nuevo mapa europeo que había que readaptar tras
las guerras napoleónicas, a fin de restablecer el equilibrio entre las gran-
des potencias, todas con apetitos expansionistas. No se tuvieron en cuen-
ta para nada los sentimientos nacionalistas y se crearon naciones artificia-
les que más tarde exigirían sus derechos. Otra resolución era de carácter
político-ideológico. Defendía la legitimidad de los monarcas absolutos (el
origen divino del poder), negaba la igualdad social y jurídica de las perso-
nas y unía en unos mismos intereses el altar y el trono. Estos principios fue-
ron defendidos por la Santa Alianza, constituida a instancias de Alejandro I
como guardián de la ortodoxia. No fue solo una alianza político-militar en-
tre Rusia, Prusia y Austria (los tres emperadores), sino que perseguía un
objetivo doctrinal: el restablecimiento del absolutismo y la defensa de la
religión.
Podemos decir que la Restauración intentaba ahogar las ideas revolucio-
narias que, partiendo de Francia, se habían expandido por toda Europa.
Pero lejos de desaparecer, surgirán siempre que tengan ocasión. El caso
de España no fue único y, ante tantos movimientos que clamaban por la
libertad, la Santa Alianza fue perdiendo fuerza para responder con la con-
tundencia que había usado en España. Era una lucha entre el orden anti-
guo y el nuevo, entre lo que iba muriendo y lo que no acababa de nacer.
Las ideas liberales, nacionalistas y revolucionarias, fueron imponiéndose
a lo largo del siglo a los regímenes absolutistas, aunque no del todo, co-
mo sucedió en el este europeo.
Los procesos revolucionarios vivieron tres momentos más significativos
que dieron coherencia a la primera mitad del siglo, aunque de una u otra
forma su espíritu estuvo presente permanentemente. El primero de estos
movimientos tuvo lugar en los años veinte y por escenarios a España, Por-
tugal, Italia y Grecia, cada uno con sus características propias. En España,
además, tuvo repercusiones en sus colonias, apoyadas por Gran Bretaña
y Estados Unidos para independizarse. El segundo, con mayor repercu-
sión, fue en 1830. Aunque se centró en Francia, su espíritu contagió a otros
pueblos: Bélgica, Polonia y la Europa central y mediterránea. El tercero, de
carácter más democrático y social, se inició también en Francia en 1848,
coincidiendo con el Manifiesto comunista. Se propagó por toda Europa en
respuesta a la crisis económica y social bajo un doble lema, democracia
y justicia social. Se pedía el sufragio universal en un ámbito democrático,
la soberanía nacional y la igualdad. El resultado fue un régimen autorita-
rio que favoreció a la burguesía y persiguió a la oposición política y anu-
ló las libertades sociales.
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LOS CAMBIOS SOCIALES. ORÍGENES
Y DESARROLLO DEL MOVIMIENTO OBRERO
MODELOA
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Documento 1
La importancia de este socialismo y comunismo críti-
co-utópico está en razón inversa al desarrollo histórico
de la sociedad. Al paso que la lucha de clases se define y
acentúa, va perdiendo importancia práctica y sentido teó-
rico esa fantástica posición de superioridad respecto
de ella, esa fe fantástica en su supresión. Por eso, aun-
que algunos autores de estos sistemas socialistas fueran
en muchos aspectos verdaderos revolucionarios, sus dis-
cípulos forman hoy día sectas indiscutiblemente reaccio-
narias, que tremolan y mantienen impertérritas las vie-
jas ideas de sus maestros frente a los nuevos derroteros
históricos del proletariado.
MARX y ENGELS, El manifiesto comunista, 1848
Documento 2
Toda la historia de la humanidad, hasta el día, es una his-
toria de luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos
de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opreso-
res y oprimidos, frente a frente siempre, empeñados en
una lucha ininterrumpida, velada a veces, y otras fran-
ca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a
la transformación revolucionaria de todo el régimen so-
cial o al exterminio de ambas clases beligerantes.
La moderna sociedad burguesa que se alza sobre las rui-
nas de la sociedad feudal no ha abolido los antagonismos
de clase. Lo que ha hecho ha sido crear nuevas clases, nue-
vas condiciones de opresión, nuevas modalidades de lucha,
que han venido a sustituir a las antiguas.
Sin embargo, nuestra época, la época de la burguesía, se
caracteriza por haber simplificado estos antagonismos de
clase. Hoy, toda la sociedad tiende a separarse, cada
vez más abiertamente, en dos grandes campos enemigos,
en dos grandes clases antagónicas: la burguesía y el pro-
letariado.
MARX y ENGELS, El manifiesto comunista, 1848
Documento 3
Yo soy un amante fanático de la libertad, a la que con-
sidero como el único medio en el seno de la cual pueden
desarrollarse y agrandarse la inteligencia, la dignidad y
la felicidad de los hombres. No de esa libertad formal,
otorgada, medida y reglamentada por el Estado [...].
No; yo defiendo la única libertad digna de este nombre
[...], la libertad que no reconoce otras restricciones que
las que nos son trazadas por la leyes de nuestra propia
naturaleza [...].
Yo soy un partidario de la igualdad económica y social,
porque sé que fuera de esta igualdad, la justicia, la dig-
nidad humana, la moralidad [...], no serán nunca más
que mentiras [...]. [...] Pienso que la igualdad debe es-
tablecerse en el mundo por la organización espontá-
nea del trabajo y de la propiedad colectiva de las asocia-
ciones productivas libremente organizadas y federadas
en las comunas, pero no por la acción suprema y tute-
lar del Estado.
M. BAKUNIN, La Comuna de París
y la noción de Estado, 1871
Documento 4
Marx es un comunista autoritario y centralista. Quiere lo
que nosotros queremos: el triunfo de la igualdad econó-
mica y social, pero en el Estado y por la fuerza del Es-
tado; por la dictadura de un Gobierno provisional, po-
deroso [...].
Nosotros queremos ese mismo triunfo [...] por la aboli-
ción del Estado y de todo cuanto se llame derecho jurí-
dico que, según nosotros, es la negación permanente del
derecho humano.
Carta de Bakunin a Rubicons Nabruzzi,
23 de julio de 1872
Las bases ideológicas del movimiento obrero se forman con el desarrollo de la Revolución Industrial,
que trastoca los sistemas tradicionales de producción y altera las relaciones entre medios de producción
y fuerza de trabajo. Siguiendo estos textos, comenta cada una de las cuestiones que se citan en ellos,
sin olvidar de tratar en su conjunto Las bases ideológicas del movimiento obrero.
Se debe atender al contexto de la controversia entre socialismo utópico y socialismo científico,
a la división de clases como análisis y programa marxista, al anarquismo de Bakunin y a sus diferencias con el marxismo.
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La revolución industrial cambió progresivamente los sistemas de produc-
ción a partir, sobre todo, de la segunda mitad del siglo XVIII y alteró las
relaciones laborales enfrentando a patronos y obreros. Su aumento cons-
tante exigió mano de obra no especializada que fue formando la masa
obrera o proletaria, cuya situación describió Engels en 1845.
Los obreros fueron tomando, poco a poco, conciencia de su situación, que
se manifestó en reivindicaciones de carácter laboral que, por otra parte,
se intentaron frenar con leyes restrictivas, penas y castigos. En 1824 se per-
mitió la libre asociación, poniendo fin a las Combination Laws (1799-1800),
aunque los sindicatos no fueron legalizados hasta los años 1871-1875. Los
obreros contaron en este proceso reivindicativo con intelectuales o pen-
sadores de ideología socialista que denunciaron su explotación y busca-
ron soluciones, a veces de carácter revolucionario.
El proletariado se había convertido en una cuestión social a la que había
que dar respuestas. Los primeros socialistas, además de denunciar las pé-
simas condiciones laborales y de vida, presentaban alternativas. En prin-
cipio pensaban que los conflictos entre obreros y patronos se podían so-
lucionar de forma pacífica, creyendo en la bondad, solidaridad y fraternidad
de los hombres. Proyectaban una sociedad ideal. Tales fueron, variando
proyectos y soluciones, el conde de Saint-Simon, Fourier o Robert Owen.
Este, como propietario de fábricas, se implicó en soluciones personales
con sus obreros, reduciendo la jornada, mejorando los salarios o preocu-
pándose de la educación infantil. A pesar de todos los esfuerzos y de la
bondad de las ideas, los resultados no dieron los frutos apetecidos, aun-
que no todo cayó en saco roto.
Marx criticó este socialismo que denominó utópico porque no respon-
día a la realidad del problema obrero; sus defensores no habían compren-
dido el verdadero desarrollo histórico de la sociedad, que no era otro que
el de la lucha de clases. Por eso no desdeñaba del todo este socialismo del
que había bebido, al igual que el de Blanc o Blanqui, pero los considera-
ba superados.
Marx y Engels publicaban en 1848 el Manifiesto comunista, donde, ade-
más de criticar el socialismo utópico por insuficiente, exponían el verda-
dero programa para que el proletariado conquistase el poder político.
No se buscaba solo mejorar las condiciones de trabajo y de vida, sino de
una revolución. Sostenían que «Toda la historia de la humanidad [...] es
una historia de luchas de clases», y en cada época las relaciones socia-
les derivadas de la producción determinaban la estructura socioeconó-
mica de cada una de las etapas de esa evolución de la humanidad. En
su tiempo la burguesía había simplificado los antagonismos de clase a
dos, ella misma, la poseedora de los medios de producción, y el prole-
tariado, dueño solo de su fuerza de trabajo. Si bien en principio esta lu-
cha de clases era de carácter económico, se fue transformando en lucha
política a medida que la conciencia de clase del proletariado vislumbró
que el verdadero cambio solamente llegaría cuando conquistase el Es-
tado, que era el órgano e instrumento del orden burgués. Para Marx y
Engels esta conquista era el primer paso necesario para la instauración
de la dictadura del proletariado y poder llegar en una segunda fase a la
sociedad comunista.
En este proceso es donde Marx y Bakunin, marxismo y anarquismo, disen-
tían. Bakunin, a diferencia de Marx, no aceptaba el Estado ni siquiera co-
mo instrumento a su servicio. Como órgano de opresión era incompati-
ble con la libertad, y él, por encima de todo, se presentaba como defensor
de la libertad. Distinguía entre la libertad verdadera y la libertad política,
reglamentada por el Estado burgués. Este debía desaparecer porque no
podía garantizar la igualdad económica y social. El nuevo orden no de-
bía venir de arriba, sino de abajo, por la libre federación de asociaciones
obreras de toda clase y emancipadas del yugo del Estado.
El enfrentamiento entre Marx y Bakunin tuvo por escenario la misma Pri-
mera Internacional y se radicalizó con motivo de la Comuna de París en
1871. Cada uno mantuvo su posición. Bakunin arremetió contra Marx lla-
mándole autoritario y centralista porque defendía el Estado y se servía de
él como instrumento de opresión al servicio del proletariado. Digamos que
la teoría marxista iba más allá y, tras la definitiva abolición del Estado, au-
guraba una sociedad comunista. En esto coincidían ambos, pero no en el
modo de llegar a ella. Mientras para Marx se trataba de una conquista a
largo plazo, para Bakunin era una empresa revolucionaria del ahora, por-
que retrasar la abolición del Estado era atentar contra los derechos y la dig-
nidad del hombre. Creer en la sociedad anarquista era creer en el hombre
capaz de organizar una sociedad justa económica y socialmente, «pienso
que la igualdad debe establecerse en nuestro mundo por la organización
espontánea del trabajo y de la propiedad colectiva de las asociaciones pro-
ductivas libremente organizadas y federadas en comunas».
Los enfrentamientos ideológicos entre marxismo y anarquismo se con-
cretaron en el Congreso de la Haya (1872), donde se determinó expulsar
a Bakunin y trasladar el Consejo General de la Primera Internacional a Nue-
va York. Fue un golpe de muerte para el movimiento y para la propia In-
ternacional. Poco a poco, el internacionalismo dio paso a los movimien-
tos nacionales en los que se mantuvo la enemistad entre anarquistas y
marxistas, caso de España, donde triunfó el anarquismo rodeado de una
aureola mesiánica.
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LOS CAMBIOS SOCIALES. ORÍGENES
Y DESARROLLO DEL MOVIMIENTO OBRERO
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NOMBRE: CURSO: FECHA:
Desarrolla el tema «Problemas sociales de la industrialización» con el apoyo del siguiente texto (5 puntos):
Desarrolla una de las dos preguntas (2 puntos):
a) El ascenso de la burguesía.
b) La Primera Internacional.
Desarrolla tres cuestiones de las cinco siguientes. Cada cuestión no debe ocupar más de cinco líneas
(3 puntos).
a) Plusvalía.
b) Cartismo.
c) Primera Internacional.
d) Comuna de París.
e) Luddismo (ludismo).
3
2
1
Cuando estuve en Oxford Road, Manchester, observé la salida de los trabajadores cuando abandonaban la fábrica a
las doce de la mañana. Los niños, en su casi totalidad, tenían aspecto enfermizo; eran pequeños, enclenques e iban
descalzos. Muchos parecían no tener más de siete años. Los hombres, en su mayoría de 16 a 24 años, estaban casi
tan pálidos y delgados como los niños. Las mujeres eran las de apariencia más saludable, aunque no vi ninguna de
aspecto lozano. Sin embargo, y por comparación a otras, quedé sorprendido del marcado contraste entre esta y la sa-
lida de una fábrica de paños. Aquí no quedaba nadie de los robustos bataneros, los fornidos canilleros, los sucios pe-
ro alegres despiezadores. Aquí vi, o creí ver, una raza degenerada, seres humanos achaparrados, debilitados y depra-
vados, hombres y mujeres que no llegarán a ancianos, niños que nunca serán adultos sanos. Era un espectáculo
lúgubre. Hablando después con el propietario de una fábrica, este consideraba las malas costumbres del Manches-
ter pobre y la miseria de sus habitaciones mucho más culpables de la debilidad y de la salud enfermiza de los obre-
ros que el confinamiento en las fábricas; y de él, y de otras fuentes de información se deduce que las clases obreras
de esta población eran más disipadas y estaban peor alimentadas, albergadas y vestidas que las de las ciudades de
Yorkshire. A pesar de ello, sin embargo, estoy convencido de que, independientemente de los vicios morales y do-
mésticos, el prolongado trabajo en las fábricas, la necesidad de descanso, la vergonzosa reducción de los intervalos
de comidas, y especialmente el trabajo prematuro de los niños, reduce grandemente la salud y el vigor, y es causa del
miserable aspecto de los obreros.
Ch. T. THACKRAH, The effects of arts, trades, and professions, and habit of living on health and longevity, 1832
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1. El creciente y continuo proceso industrializador fue absorbiendo el
excedente de mano de obra rural, artesanal y doméstica. El trabajo fa-
bril marcaba nuevas y diferentes formas laborales, controlaba mejor
los ritmos de producción y sus horarios. Las condiciones de la fábri-
ca eran más duras que las que podían haber existido en el campo o
en los talleres. A ello aludía el autor del texto cuando al hablar de la
fábrica de paños se fijaba en sus obreros: «una raza degenerada, se-
res humanos achaparrados, debilitados y depravados [...]»; esos mis-
mos trabajadores presentaban un aspecto lozano en sus anteriores
trabajos de bataneros, canilleros, etc. La fábrica tenía un efecto per-
verso para la salud. En Manchester el aspecto de los niños y de los
hombres (también jóvenes) difería poco, enfermizo y enclenque.
Y anotaba que los niños iban descalzos y no aparentaban más de sie-
te años. Era la consecuencia de las largas jornadas de trabajo, entre 14
y 18 horas, con pocos e insuficientes descansos tanto para comer co-
mo días festivos, de la disciplina fabril que contemplaba castigos y
sanciones económicas, del miedo a los despidos arbitrarios, ausencia
de derechos laborales o sindicales. Nada se contemplaba excepto el
trabajo realizado en las peores condiciones, que impedía que «los
hombres y mujeres lleguen a ancianos» y «niños que nunca serán adul-
tos sanos». La causa estaba en el raquitismo, la tuberculosis y otras en-
fermedades que habían contraído por la mala alimentación y el tra-
bajo excesivo.
Los niños fueron objeto de especial atención para el autor. En deter-
minados medios, el trabajo infantil incluso se miraba con buenos ojos,
porque los niños eran útiles a la sociedad, a sus padres y a las Work-
houses, sin tener en cuenta el grave daño que se les ocasionaba al im-
pedir su adecuado desarrollo. La sociedad mantuvo en este tema una
actitud hipócrita. Se había implantado, por necesidades productivas,
la deshumanización del trabajo y la persona se había convertido en
un elemento más de este gran engranaje. Quizá el escritor Dickens re-
cogió bien este ambiente.
Thackrah distinguía la situación de los trabajadores de Manchester
de los de Yorkshire. En la primera ciudad las clases obreras «eran más
disipadas y estaban peor alimentadas, albergadas y vestidas». Ello le
permitía plantear dos cuestiones distintas. Una, el aspecto moral de los
trabajadores, mejor dicho, de sus vicios. La otra, la habitabilidad y so-
ciabilidad de los barrios donde residían, carentes de los servicios míni-
mos que propiciaban toda clase de vicios (promiscuidad, embriaguez,
mendicidad, hijos ilegítimos, etc.). Entonces, ¿a qué se debía el as-
pecto enfermizo de los trabajadores? El autor había escuchado expli-
caciones que lo relacionaban con sus vicios morales, esto es, los traba-
jadores eran responsables de sus propios males. Pero él no participaba
de esa teoría: los males venían del «prolongado trabajo en las fábricas,
la necesidad de días de descanso, la vergonzosa reducción de los in-
tervalos de comidas y especialmente el trabajo prematuro de los niños
[...]». Hasta 1833 no se legislará la jornada laboral de ocho horas para
los niños y su inicio desde los nueve años (Factory Act). Su aplicación
fue escasa y solo a partir de 1844 empezó a mejorar un poco.
2. El ascenso de la burguesía. La revolución industrial supuso también
la expansión del capitalismo liberal, defensor de la iniciativa privada y
de las libertades de mercado, de empresa y de contratación. Todas es-
tas medidas permitieron la consolidación de una nueva clase social,
la burguesía, y, por extensión, la formación de la sociedad de clases
que tuvo por protagonistas a la propia burguesía y al proletariado.
La burguesía fue, en principio, el grupo social más poderoso de esta
sociedad industrial y capitalista, desplazando a la nobleza en riqueza
y en poder político. Sin formar un grupo homogéneo, marcó un es-
tilo de vida, que defendía una moral basada en la dignidad del tra-
bajo, en la honradez, en la vida familiar, en el esfuerzo y en el ahorro;
era practicante en religión y políticamente apostaba por el orden
social y la libertad y defendía la propiedad privada.
La alta burguesía basó su poder en la propiedad y en el dinero. Des-
plazó a la nobleza o se alió con ella en ocasiones consiguiendo el po-
der político. Fue la clase social dominante y como tal marcó un esti-
lo de vida ostentoso, imitando las pautas aristocráticas. La burguesía
media se dedicó a sus negocios o actividades profesionales, hacien-
do del trabajo y del ahorro una especie de religión. Lo mismo que
la pequeña burguesía, jugaba con una doble moral, una cosa era la
realidad y otra las apariencias. Se repetía la historia de siglos anterio-
res entre plebeyos y nobles o hidalgos. Ahora había que ser distintos
del proletariado y marcar las diferencias.
La burguesía, especialmente la alta y media alta, acaparó bienes y ri-
quezas. Se convirtió en enemiga y explotadora del proletariado, so-
metido a duras condiciones de trabajo y de vida. La división social que
provocaba el dinero se transformaba en lucha social, económica y po-
lítica.
3. Cartismo. Fue un movimiento inglés de carácter político, fundado
por Lowet (1836) que reclamaba derechos para los trabajadores, co-
mo el sufragio universal, la independencia de los diputados y mejo-
ras laborales como la jornada de ocho horas. Su nombre derivó de la
Carta del Pueblo que se presentó al Parlamento inglés en 1838. Las pe-
ticiones no solo recogían necesidades de los obreros, sino también de
la baja burguesía, ambos sin derechos electorales. Luddismo (ludis-
mo). Se convirtió en uno de los fenómenos sociales más destacados
de las etapas iniciales de las reivindicaciones obreras. Surgió como re-
chazo de los trabajadores de la industria textil a las nuevas máquinas
que amenazaban sus puestos de trabajo, por lo que las destruyeron
y quemaron. Fue un movimiento mecanoclasta. Tuvo lugar a princi-
pios del siglo XIX y se extendió a otros países, casos de Alcoy (1821) y
Barcelona (1835). La Primera Internacional. En 1864 se reunieron
en Londres líderes obreros franceses, ingleses y alemanes con el fin
de unir los intereses del proletariado internacional por encima de los
intereses nacionales, dando lugar al nacimiento de la Primera Inter-
nacional. El alma de la reunión fue Marx. Entre los objetivos figuraban
tanto las mejoras económicas como la conquista del poder político
para establecer la dictadura del proletariado, primero, y la sociedad
comunista, después.
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LAS GRANDES POTENCIAS EUROPEAS
MODELOA
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Franceses:
[...] He tomado como modelo las instituciones políticas que ya al comienzo de este siglo, en circunstancias análogas,
han fortalecido a la sociedad vacilante y elevado a Francia a un alto grado de prosperidad y grandeza.
En una palabra, me he dicho: Ya que Francia no marcha desde hace cincuenta años sino en virtud de la organización
administrativa, militar, judicial, religiosa y financiera del Consulado y del Imperio, ¿por qué no adoptamos nosotros
también las instituciones de esa época?
Mi convicción estaba formada desde hace algún tiempo, y es por eso que he sometido a vuestro juicio las bases prin-
cipales de una constitución inspirada en el año VIII (1799).
Examinemos cuál es su espíritu.
La Constitución actual proclama que el jefe que vosotros habéis elegido es responsable ante vosotros [...].
Siendo responsable, es preciso que su acción sea libre y sin trabas. De ahí la obligación de tener ministros que sean
auxiliares honrosos y poderosos de su pensamiento, pero que no forman más que un consejo responsable, compues-
to por miembros solidarios [...].
Sin embargo, cuanto más alto está situado un hombre [...], tanta más necesidad tiene de consejeros ilustrados, cons-
cientes. De ahí la creación de un Consejo de Estado, en lo sucesivo verdadero consejo de Gobierno.
Luis Napoleón BONAPARTE, «Preámbulo» de la Constitución de 14 de enero de 1852
Bismarck y Napoleón III
después de la batalla
de Sedán.
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A partir de tus conocimientos y del material adjunto desarrolla el tema «Francia: del II Imperio
a la III República» (valoración máxima: 6 puntos).
Explica los siguientes términos históricos que aparecen en el texto (valoración máxima: 2 puntos):
a) Consulado.
b) Imperio.
c) Consejo de Estado.
Responde las siguientes preguntas (el alumno debe elegir dos de las tres propuestas;
valoración máxima: 2 puntos; 1 punto por cada una):
a) Explica brevemente la cuestión irlandesa.
b) Comenta las características del Imperio ruso en la segunda mitad del siglo XIX.
c) Describe la Europa de Bismarck (1870-1890).
3
2
1
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SOLUCIONARIO
1. La crisis de 1847 (agrícola, industrial y financiera) y el descontento po-
lítico y social generalizó la oposición al gobierno de Luis Felipe de Or-
leans. El día 23 de febrero de 1848 se radicalizaron las protestas, el rey
abdicó y huyó de Francia. Inmediatamente se proclamó la II Repú-
blica, con una fuerte orientación social. El nuevo gobierno adoptó me-
didas revolucionarias de carácter político (sufragio universal mascu-
lino, libertad de prensa, etc.), social (derecho de huelga, jornada laboral
de diez horas, creación de los Talleres Nacionales, etc.) y económico.
Las elecciones de abril, que favorecieron a los moderados y conserva-
dores, frenaron tales medidas, mientras que la alta burguesía apoyó a
Luis Napoleón como presidente de la República en 1849. Este pronto
manifestó su carácter autoritario dando un golpe de Estado (diciem-
bre de 1851), tras el que convocó un plebiscito para elaborar una nue-
va Constitución y atribuirse todos los poderes.
El documento que nos ocupa es parte del Preámbulo de la Constitu-
ción aprobada en 1852. Es un texto constitucional dirigido al pueblo
francés. En el Preámbulo se observa la admiración por la obra de Na-
poleón Bonaparte durante el Consulado, a cuya Constitución alude.
A la hora de redactar la Constitución de 1852, Luis Napoleón volvía los
ojos, pues, a la Constitución de 1799, que regulaba el sufragio univer-
sal y atribuía a Napoleón Bonaparte el poder ejecutivo y legislativo, y
con el tiempo, aunque los jueces eran elegidos por sufragio universal,
los tribunales de justicia. Por el contrario, no recogía declaración al-
guna sobre los derechos ciudadanos, rompiendo así con las constitu-
ciones anteriores; esto es, mantenía la ilusión democrática, pero Na-
poleón ejercía un poder personal casi absoluto.
Luis Napoleón, siguiendo el ejemplo de su tío, reforzaba los poderes
del presidente de la República, responsable ante el pueblo francés,
pero esta responsabilidad quedaba diluida. El parlamento elegido por
sufragio universal masculino carecía de poder legislativo, compe-
tencia del Consejo de Estado, cuyos miembros eran elegidos por Luis
Napoleón con carácter vitalicio. De esta forma, todo el sistema polí-
tico era pura apariencia. El pueblo elegía, pero sus representantes ca-
recían de poder y Napoleón era responsable ante sí mismo.
En 1852 se autoproclamó emperador, siguiendo la estela de su tío, y
reinó de forma autoritaria hasta 1860, cuando tuvo que hacer conce-
siones políticas: amnistía, libertad de prensa, derecho de huelga y aso-
ciación, reformas legislativas y educativas. Con ello, la vida francesa
cambió y aumentaron las críticas, manifestaciones y huelgas. Pero du-
rante su reinado Francia experimentó un auge económico muy impor-
tante en la industria, en el comercio, en la agricultura, en las finanzas y
en su expansión imperialista, aunque entre 1866 y 1870 sufrió la crisis
que también afectó a España.
La política exterior del emperador tuvo sus luces y sombras. Junto con
Gran Bretaña actuó en la guerra de Crimea; en China, a la que exigie-
ron abrir sus puertos al comercio de Occidente, y en México, con apo-
yo español. Se enfrentó a Austria en defensa de la unidad italiana y se
embarcó en aventuras expedicionarias (Indochina, donde contó con
ayuda española, Senegal, etc.) y económicas (canal de Suez). Pero su
gran error fue minusvalorar el poder de Prusia. La ocasión se presen-
tó al quedar vacante el trono de España en 1868. Prusia quería im-
poner un Hohenzollern, a lo que se negó Francia. Las relaciones se
tensaron y Bismarck manipuló la situación para que Napoleón le de-
clarase la guerra y contar con el apoyo de los Estados alemanes del
sur. Así fue, Luis Napoleón declaró la guerra a Prusia (19 julio 1870).
Duró poco, fue casi un paseo triunfal para Bismarck y el emperador
fue hecho prisionero, momento que recoge la imagen. En ella vemos
un Canciller de Hierro erguido, con la cabeza alta, mirando directa-
mente a su rival, sentado en actitud marcial y mostrando la espada
como signo de victoria. Por el contrario, Napoleón aparece con la
cabeza inclinada, la mano abierta en actitud vacilante y sentado de
manera informal. Dos actitudes que marcaban la victoria y la derro-
ta. Los soldados, en segundo plano, observan la escena entre la nie-
bla invernal y la tristeza de la guerra. Era el fin del II Imperio.
La caída del II Imperio precipitó la proclamación de la III República. Por
la paz de Frankfurt (mayo de 1871) Francia perdía la Lorena y la ma-
yor parte de la Alsacia y se obligaba a pagar las reparaciones de la gue-
rra. Un acto que marcaba la futura enemistad franco-alemana.
2. a) Consulado: El golpe de Estado del 18 de Brumario del año VIII (9
de noviembre de 1799) ponía fin al Directorio y se establecía el
Consulado con el objetivo de poner orden en Francia y en Euro-
pa. Napoleón se convirtió pronto en el primer Cónsul y Cónsul
vitalicio más tarde (1802), gracias a su prestigio y a las circuns-
tancias políticas.
b) Imperio: Napoleón Bonaparte se autocoronaba emperador de los
franceses el 2 de diciembre de 1804. Se iniciaba una nueva etapa
política en la que entraban en contradicción los principios revolu-
cionarios con un régimen autoritario. Se dotó de una Constitución
(1804) que le permitía concentrar en sus manos todo el poder. El
Imperio inició su declive a partir de 1812, cuando fracasó en su in-
tento de dominar a España y a Rusia. El 11 de abril de 1814 Na-
poleón abdicaba.
c) Consejo de Estado: En la Constitución de 1852 se destacaba el
papel del Consejo de Estado, cuyos miembros eran elegidos por
Luis Napoleón. En este Consejo recaía la iniciativa legislativa,
por encima del Parlamento elegido por sufragio universal mas-
culino. El poder de hacer las leyes, en última instancia, pertene-
cía a Napoleón.
3. a) La cuestión irlandesa: Irlanda constituyó uno de los problemas
importantes de la política interna del Reino Unido. Bajo el domi-
nio inglés, desde la Edad Media mantuvo cierta independencia
hasta 1800, en que fue incorporada al Reino Unido. A esta depen-
dencia se opusieron los sentimientos nacionalistas irlandeses más
radicales. Con el fin de apaciguar esta actitud se emprendió la
reforma agraria y la participación irlandesa en el Parlamento. Glads-
tone presentó las Home Rules para convertir a Irlanda en territo-
rio autónomo dentro del Reino Unido. El debate de esta ley divi-
dió al partido whig. En 1916 tuvo lugar una insurrección que llevó
a la católica Irlanda del sur a la independencia en 1920.
b) Características del Imperio ruso: El Imperio ruso, bajo un régi-
men autocrático, apenas experimentó cambios a lo largo del si-
glo XIX. Se caracterizó tanto por su extensión territorial como por
su diversidad étnica, lingüística y religiosa. Desde Alejandro II se
aplicó una política de rusificación con el objetivo de mantenerlo
unido y controlar un territorio tan extenso.
Tanto la estructura social como la económica o militar pusieron de
manifiesto la debilidad de este imperio mantenido por la repre-
sión. Esta situación explosiva obligó a ciertas reformas. Alejan-
dro II abolió la servidumbre sin que la condición de los campesi-
nos mejorase. Inició la industrialización gracias a las inversiones
extranjeras en puntos concretos del imperio. Políticamente, repri-
mió cualquier oposición al zar, al igual que hicieron Alejandro III
y Nicolás II. A pesar de las mejoras en industria y transportes (Tran-
siberiano), Rusia seguía dependiendo de una agricultura atrasada
y anclada en unas estructuras ancestrales. Los procesos revolucio-
narios de 1905 y 1917 acabarán con el zarismo.
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LAS GRANDES POTENCIAS EUROPEAS
MODELOB
NOMBRE: CURSO: FECHA:
DOCUMENTO 1: La reina Victoria I y Disraeli intercambiando regalos (1876).
Cuestiones:
Define dos de los siguientes términos (2 puntos).
Bonapartismo. Monarquía dual. Rusificación.
Ordena cronológicamente las siguientes circunstancias históricas, colocando a su lado la fecha correcta
(1 punto).
a) Unión Aduanera.
b) Comuna de París.
c) Congreso de Berlín.
d) Triple Alianza.
Tema: la era victoriana
Explica: El período de la reina Victoria I,
problemas y reformas. Apóyate
en el documento 1(3,5 puntos).
Explica: Los sistemas bismarckianos
y sus objetivos (3,5 puntos).
4
3
2
1
5
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SOLUCIONARIO
1. Bonapartismo: El concepto responde al emperador Napoleón III,
quien, tras la revolución de 1848, dio un golpe de Estado en diciem-
bre de 1851 por el que se proclamó emperador de Francia. Se llamó
así a su forma de gobernar (recuerdo de Napoleón Bonaparte), por-
que el poder se concentraba en sus manos, aunque reconocía que
la legitimidad del poder procedía del pueblo. Tras la apariencia demo-
crática se escondía su poder autoritario. Monarquía dual: Francisco
José I dividió el Imperio austrohúngaro en dos reinos, el de Austria y
el de Hungría. Ambos compartían el mismo rey-emperador y los mi-
nisterios de guerra, relaciones exteriores y finanzas. Pero cada uno de
los Estados tenía leyes, Gobierno y Parlamento propios. Así formaban
una unidad en la dualidad.
2. Unión Aduanera, 1834; Comuna de París, 1871; Congreso de Berlín,
1878; Triple Alianza, 1882.
3. La era victoriana toma su nombre de la reina Victoria I (1837-1901).
Fue un período largo que dio estabilidad institucional, política y so-
cial, no alterado por movimientos revolucionarios como en otros paí-
ses, y propició un fuerte desarrollo económico. Durante su reinado,
Inglaterra controló una cuarta parte del mundo y la propia reina se
convirtió en un icono para la sociedad inglesa, como modelo de mu-
jer que encarnaba los valores de esposa y madre. Tal vez por ello fue
considerada también como la madre de la nación, al tiempo que re-
presentaba el ejemplo activo de la mujer en la sociedad.
El crecimiento económico fue espectacular en ámbitos como la in-
dustria, el urbanismo y los transportes, sobre todo entre 1850 y 1873,
edad de oro de su reinado. A ello contribuyeron la creciente burgue-
sía, la expansión imperialista, los nuevos métodos de trabajo y la me-
canización. Frente a estos aspectos positivos no se pueden obviar las
condiciones laborales del proletariado. Así, junto al gran auge de la
burguesía y sus modos de vida (lujo, poder, vida amable, etc.) se desa-
rrolló un proletariado que fue tomando conciencia de su condición
y consiguió paulatinamente una legislación laboral más favorable.
Eran la cara y la cruz de un mismo tiempo y de un mismo reinado.
El desarrollo económico se frenó hacia 1873 por efecto de la crisis
(Gran Depresión). Afectó principalmente a la agricultura, que ya ve-
nía siendo perjudicada por las Anticorn Laws (1846), al apostar por el
libre comercio en beneficio de la burguesía urbana frente a los agri-
cultores. Se redujo la mano de obra y la cantidad de tierras cultiva-
das. Por otra parte, surgieron competidores importantes en Europa,
Alemania y Francia, y fuera, Estados Unidos. Sin embargo, Gran Bre-
taña continuó siendo el centro financiero gracias a su continuo desa-
rrollo, a la fortaleza de su sistema económico, a su amplio mercado
colonial, a su poder naval y a su política aislacionista que le permitía
su insularidad.
La política inglesa estuvo controlada por dos partidos, el tory (conser-
vador) y el whig (liberal) y dos líderes, Disraeli y Gladstone, que lleva-
ron a cabo importantes reformas políticas, sociales y religiosas, en-
caminadas a fortalecer la monarquía y el sistema parlamentario, dando
ejemplo del buen funcionamiento del bipartidismo. La reina compar-
tió gobiernos con ambos, aunque estuvo más inclinada al conserva-
dor Disraeli. La imagen, de 1876, nos muestra esta relación fluida y
afectuosa en que se intercambian regalos. Victoria I, la «reina hada»,
según Disraeli, le concede el título de lord. A su vez, una alegoría de
la India con cara de Disraeli sostiene la corona que le ofrece a la
reina como emperatriz del país asiático. Victoria, con la corona de
Inglaterra en la mano y la cabeza libre, espera la que le ofrece su mi-
nistro. La sintonía era perfecta. La India era la joya de la corona ingle-
sa. Todo un símbolo de la expansión imperialista de Gran Bretaña en
defensa de sus intereses.
Uno de los problemas más importantes de la política interna lo plan-
teó Irlanda, que radicalizó su oposición ante Inglaterra desde 1879.
Las Home Rules de Gladstone fueron rechazadas por unos irlande-
ses que querían la independencia y el problema siguió planteado, lle-
gando a dividir incluso al propio partido whig. La insurrección de
1916 fue el principio del fin, pues en 1920 Irlanda conseguía la in-
dependencia, quedando dividida la isla en dos partes, una católica
y otra protestante.
4. Bismarck fue canciller del II Reich alemán hasta 1890. Controló la po-
lítica continental y fue el árbitro de las relaciones internacionales gra-
cias a sus grandes dotes diplomáticas. No se debe olvidar que tras
de sí había un Estado recién unificado con un gran potencial econó-
mico y militar.
Persiguió varios objetivos: uno, aislar a Francia, recientemente venci-
da, para que no reclamase Alsacia y Lorena y obligarle a pagar las re-
paraciones de la guerra; dos, mediar entre Rusia y Austria en los Bal-
canes y en los estrechos del mar Negro; tres, consolidar su hegemonía
económica y militar en el continente ante el aislamiento inglés. Para
todo ello, Bismarck, el «Canciller de Hierro», ideó un sistema de alian-
zas flexible que se iba adaptando a las circunstancias. En 1872 llevó
a cabo el primero, llamado de los emperadores (ruso, prusiano y aus-
triaco), al que se unió en 1874 Italia. En 1878, tras el Congreso de Ber-
lín, Rusia se sintió humillada por la disolución de la Gran Bulgaria que
había patrocinado, se alejó de la alianza de los Tres Emperadores y se
fue abriendo a Francia y a Inglaterra. Alemania, Austria e Italia for-
maban la Triple Alianza en 1882, y Francia, Inglaterra y Rusia la Triple
Entente (1907). Pero las relaciones diplomáticas eran más complica-
das, pues Bismarck tenía pactos secretos con Austria y con Italia, al
tiempo que Italia se acercaba también a Francia, que había firmado
una Entente Cordiale con Inglaterra (1904), perdiendo así el aislamien-
to al que había querido someterla Bismarck.
Cuando el canciller dimitió, todo su sistema se vino abajo. Guillermo II
cambió la diplomacia por la fuerza y buscó el lugar que le correspon-
día en el mundo (Weltpolitik) de acuerdo con su potencia económica
y militar. Los miedos hicieron de las alianzas bloques antagónicos de-
cididos a defenderse. La carrera de armamentos fue el camino em-
prendido con el fin de estar mejor preparados que los enemigos.
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SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL E IMPERIALISMO
MODELOA
NOMBRE: CURSO: FECHA:
La prueba consiste en la elaboración de una composición relacionada con la información proporcionada
en el documento que se presenta. En dicha composición deberán integrase los conocimientos sobre el tema
y la información facilitada en ese documento.
La prueba se valorará de 0 a 10 puntos atendiendo a los siguientes criterios: el conocimiento de los hechos
se valorará entre 0 y 5 puntos; la calidad interpretativa, entre 0 y 5 puntos.
Realiza una composición sobre El imperialismo europeo en el siglo XIX: sus causas y formas,
a partir del siguiente documento:
6
El gran recibimiento
de los brujos
del rey Makoko
a S. de Brazza,
L’Ilustration,
julio de 1882.
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SOLUCIONARIO
La ilustración nos presenta una escena en la que un explorador, Pierre Sa-
vorgnan de Brazza, es recibido con agrado por los brujos, según reza el pie
de la imagen, del rey Makoko, sentado a su izquierda. La escena tenía lu-
gar en la parte derecha del río Congo, que el explorador reclamaba para
Francia en un intento de crear una amplia zona de influencia francesa.
Ante Brazza, que muestra una actitud amistosa, se arrodillan miembros de
la tribu dándole la bienvenida, mientras otros, a la izquierda, esperan pa-
ra ofrecerle presentes. Es curiosa la participación femenina. Por su parte,
el explorador llevaba también fardos con regalos, especialmente telas, sa-
biendo los gustos de los indígenas. Este explorador fue un héroe para
los franceses y considerado por los indígenas como un amigo, liberador
de los esclavos y un perfecto altruista.
La imagen viene recogida en la revista L´Illustration de julio de 1882, año
en que Brazza y Makoko firmaron un tratado por el que el rey quedaba
bajo la protección de Francia y a cambio se establecían rutas y asenta-
mientos comerciales. Poco tiempo después, la Conferencia de Berlín (1884-
1885) ponía nuevas condiciones a los países colonizadores, obligándoles
a la ocupación efectiva del territorio. Esta medida lanzó a los países a
una carrera colonizadora que no estuvo exenta de choques entre ellos
(Reino Unido con Portugal, con Francia y con los bóers, por ejemplo).
El siglo XIX inició un nuevo imperialismo de acuerdo con las circunstancias
económicas e industriales de los países europeos, principalmente, a los
que luego se unieron Estados Unidos y Japón. Todos rivalizaron para ob-
tener un mayor trozo de la tarta mundial y aumentar su control económi-
co, político, militar y territorial. Había cambiado el concepto de los anti-
guos imperios coloniales y empezaba una nueva era.
Este modelo imperialista se basó en factores que todos los países, cada
uno a su manera, explotaron y, que por su interrelación, resultaba difícil
separarlos. El factor económico puso sobre la mesa la necesidad de bus-
car nuevos mercados donde colocar tanto sus excedentes industriales co-
mo de capitales y al mismo tiempo proveerse de materias primas más ba-
ratas para crecer de forma ininterrumpida. Junto a este factor apareció el
político, defendiendo los intereses nacionales, entre los que se encon-
traban las empresas exportadoras. Para afianzar sus posiciones, contaron
con el aparato militar que garantizaba el control de las rutas comerciales
y la defensa de posiciones estratégicas. La empresa se convirtió en moti-
vo de orgullo y prestigio nacional, que rivalizaba con el de otras nacio-
nes que sentían lo mismo, exaltando los sentimientos patrióticos más cho-
vinistas e incitando al odio. Las colonias cumplían además con una función
importante como receptoras del excedente demográfico europeo o ex-
plosión blanca –factor demográfico–. Entre 1840 y 1914 unos 40 millones
de personas salieron de sus hogares hacia destinos distintos. La emigra-
ción evitó muchos conflictos sociales en las metrópolis y ayudó a aumen-
tar la presencia blanca en las colonias. Las naciones centraron en el impe-
rialismo sus aspiraciones expansionistas y reflejaron en esta misión las
ideologías dominantes políticas, raciales y religiosas (factor ideológico). El
imperialismo se transformó en un acto místico por el que los coloniza-
dores se creían superiores a los pueblos colonizados (misión civilizadora).
Influyeron en ello elementos como la superioridad de la raza blanca –po-
líticos, literatos, filósofos e incluso científicos así lo sostuvieron–, y de su
cultura. La ilustración aparentemente demuestra eso, pero sabemos que
Brazza fue de los pocos blancos que no pensaban así. Cada país proyec-
tó sus símbolos (Francia a Marianne, la revolución, la bandera, la grande-
za, etc.) y todos, católicos y protestantes, se vieron obligados a enviar
misioneros que, al tiempo que evangelizaban exportando su verdad, le-
gitimaban el imperialismo e imponían cultura y religión europeas. Es-
pecie de misioneros laicos fueron los exploradores (Livingstone, Stanley,
Speeke, Burton, Savorgnan de Brazza, etc.) que trabajaron bajo el patroci-
nio de gobiernos o instituciones culturales privadas o públicas (Socieda-
des Geográficas), abriendo caminos nuevos, siempre al servicio de sus go-
biernos. A muchos les impulsó la razón científica y el ansia de conocer, a
otros la aventura y la gloria, rivalizando en las empresas y en la difusión de
sus conocimientos a través de la prensa.
La dominación colonial adoptó formas diversas según los lugares, los Es-
tados y las circunstancias, pero las más frecuentes fueron las colonias,
los dominios, los protectorados y las concesiones. En el primer caso la po-
blación indígena estuvo sometida a las administraciones europeas y a su
control político, económico, social y cultural, a través de un gobernador.
Podían ser colonias de poblamiento. Los dominios fueron propios de los
británicos, casos de Canadá, Nueva Zelanda o Australia. En ellos aplicaron
el autogobierno para cuestiones de política interna, reservándose la po-
lítica exterior. El caso de los protectorados fue más complejo; se trataba
de Estados soberanos sobre los que la potencia colonizadora ejercía el
control militar, la política exterior y la explotación económica, caso de Fran-
cia y España en Marruecos. Finalmente, las concesiones fueron el modo
menos llamativo de los dominios coloniales. El mejor ejemplo fue China,
que concedió territorios temporalmente a otros países como base de
actividades económicas (Hong-Kong).
Con este bagaje, los europeos primero, y más tarde los Estados Unidos y
Japón, buscaron ampliar sus dominios haciendo gala de su poder frente
al resto de potencias. Todos alimentaron los sentimientos nacionalistas y
patrióticos azuzados por la propaganda, a la que no fueron ajenos los go-
biernos y la clase política. Las consecuencias, en general, fueron negativas
para los pueblos colonizados, esquilmados y tratados de forma arbitra-
ria; y para los colonizadores por el enfrentamiento continuo y, a la postre,
la guerra.
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SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL E IMPERIALISMO
MODELOB
6
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Ejercicio 1
Lee el siguiente texto y responde a las cuestiones.
Identifica las ideas importantes del documento y sitúalo en su contexto histórico (1 punto).
Analiza el desarrollo económico de Estados Unidos desde 1870 (1,5 puntos).
Explica el marco político-imperialista de Estados Unidos en esa época (2,5 puntos). 3
2
1
Es falso decir que los Estados Unidos sienten una necesidad de tierras o alimentan proyectos con respecto a las otras
naciones del hemisferio occidental, que no aspiran a su prosperidad [...].
Nuestros intereses son en realidad parecidos a los de nuestros vecinos meridionales. Estos pueblos tienen importantes
riquezas naturales y, si en el interior de sus fronteras la justicia y la ley reinan, la prosperidad no dejará de manifes-
tarse. En tanto que se sometan así a las leyes básicas de toda sociedad civilizada, pueden estar seguros de que les tra-
taremos con una simpatía cordial y afectuosa. No intervendremos en sus asuntos más que como último recurso y so-
lamente si se hace evidente que su incapacidad o su mala voluntad para ejercer la justicia, tanto en el interior como en
el exterior, hubiese violado los derechos de los Estados Unidos o hubiese solicitado ayuda extranjera en perjuicio de
la nación americana en su conjunto. Es una perogrullada decir que cada nación, en América o en otra parte, que de-
see conservar su libertad y su independencia, debe ya darse cuenta de que el derecho a tal independencia se confun-
de con la responsabilidad de hacer buen uso de ella.
[...] Pero en los casos extremos, nuestra actuación puede estar justificada y ser necesaria. La forma que debe revestir la
acción depende de las circunstancias, es decir, de la gravedad de la ofensa y de nuestro poder para hacerla reparar. Los
casos en los que podríamos intervenir por las armas, como hemos hecho para poner fin a las condiciones intolerables
en Cuba, son necesariamente poco numerosos.
Mensaje anual del presidente T. Roosevelt, 6 de diciembre de 1904
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Ejercicio 2
Observa el siguiente cuadro de datos y contesta a las cuestiones.
Producción de hulla, hierro colado y acero (1800-1913)
(En millones de toneladas)
Analiza los datos que se observan en el cuadro estadístico y sitúalo en su contexto histórico (1 punto).
Expón la evolución productiva de las distintas potencias (1,5 puntos).
Explica la importancia de la segunda revolución industrial (2,5 puntos). 3
2
1
Gran Bretaña Estados Unidos Alemania Francia
Años Hulla Hierro Acero Hulla Hierro Acero Hulla Hierro Acero Hulla Hierro Acero
1800 10 0,2 – – – – 1 0,04 – 1 0,06 –
1820 12,5 0,4 – – 0,02 – 1,5 0,09 – 1,1 0,14 –
1840 30 1,4 0,6 2,1 0,18 – 3,4 0,17 0,1 3 0,35 0,24
1860 80 3,8 1,5 13 0,9 – 17 0,5 0,3 8 0,9 0,5
1880 149 7,8 3,7 83 3,9 1,2 47 2,4 2 19 1,7 1,3
1900 230 9,1 6 245 14 10 100 7,5 7,3 33 2,7 1,9
1913 290 10,4 9 510 31,4 31,8 190 16,7 17 40 5,2 3,6
Fuente: J. P. RIOUX, La revolution industrielle, 1780-1880, 1971.
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543
SOLUCIONARIO
Ejercicio 1
1. Roosevelt exponía con claridad el derecho de los Estados Unidos a in-
tervenir en los asuntos internos de los países iberoamericanos si es-
tos no se acomodaban a los intereses norteamericanos. Situamos el
mensaje en el contexto expansionista estadounidense y de su papel
como potencia mundial, aumentado tras la victoria sobre España en
la guerra de Cuba de 1898.
2. Estados Unidos creció a lo largo de todo el siglo XIX, pero especialmen-
te a partir del último tercio, revelándose como una primera potencia
industrial. Fueron determinantes factores como la abundancia de
recursos naturales (tierras fértiles, minería, petróleo...); una pobla-
ción creciente debido a la inmigración, que se convertía en un gran
mercado consumista; el desarrollo de los transportes, que facilitaron
la cohesión territorial; la innovación técnica que aportó la producción
en masa; la formación de grandes empresas y la división geográfica
del trabajo.
3. Desde muy pronto los estadounidenses proclamaron que América era
para los americanos. Así lo expresó el presidente Monroe (doctrina
Monroe) en 1823, cortando todas las pretensiones europeas sobre las
colonias españolas. A lo largo del siglo XIX el carácter estadounidense
se reveló agresivo y nacionalista: marcha hacia el Oeste, compra de
tierras (Luisiana, Florida, Alaska), enfrentamientos con México, etc. Su
crecimiento territorial fue acompañado del económico y militar, es-
pecialmente naval, como estrategia geopolítica que defendía Alfred
T. Mahan.
Las doctrinas sostenidas por los distintos presidentes afianzaron un
fuerte sentimiento nacionalista sustentado en la supuesta superio-
ridad racial, política, religiosa, cultural y técnica de la raza blanca
anglosajona sobre los latinos que habitaban la mayoría de América.
De ahí la misión civilizadora de algunos presidentes. El propio Roo-
sevelt aludía a ello citando: «En tanto que se sometan a las leyes
básicas de toda sociedad civilizada [...]». Otra muestra de su superio-
ridad la exponía el presidente al dudar de la capacidad de los países
meridionales para ser libres, en tanto que mostrasen actitudes res-
ponsables. Quería decir que, en ese caso, debían ser controlados por
el hermano mayor del norte, que asumía la tarea de pueblo elegi-
do, como un nuevo Israel.
El intervencionismo de que hace gala el texto se convertía en una obli-
gación para el pueblo estadounidense. Debía velar por los intereses
americanos y por la civilización que representaba. Así lo entendió el
presidente McKinley cuando en 1898 declaró la guerra a España. El
éxito de Estados Unidos sirvió para hinchar más su patriotismo y afian-
zar su posición en el Caribe y en el Pacífico a costa de las colonias
españolas y hacerse un lugar entre las grandes potencias. Esta políti-
ca expansionista la siguió Roosevelt imponiendo la diplomacia del big
stick, presente en el texto, siempre que hiciera falta y los estadouni-
denses lo considerasen oportuno. Ellos eran juez y parte. De esta for-
ma justificaba la guerra de Cuba, aunque en su opinión no era lo
normal, «Los casos en los que podríamos intervenir por las armas,
como hemos hecho para poner fin a las condiciones intolerables en
Cuba, son necesariamente poco numerosos». La verdad es que había
otros medios menos ostentosos pero muy eficaces.
Cuando Roosevelt lanzaba este mensaje en 1904, Europa vivía una si-
tuación de tenso enfrentamiento. Los Estados Unidos aprovecharon
la coyuntura para afianzar su posición en Iberoamérica (diplomacia
del dólar). Al acabar la Primera Guerra Mundial, se convertía en la
primera potencia ante el derrumbe europeo.
Ejercicio 2
1. Este cuadro estadístico contempla la producción de hulla, hierro co-
lado y acero en el período de 1800 a 1913. Compara la producción en-
tre las mayores potencias industriales: Gran Bretaña, Alemania, Fran-
cia y Estados Unidos, en el marco histórico de la primera y de la segunda
revolución industrial.
2. La importancia del cuadro estadístico es que compara valores de la
primera revolución industrial con la segunda, hasta casi el inicio de
la Primera Guerra Mundial. A partir de 1860 la producción industrial
alemana superaba a la francesa, y creció más a partir de la unifica-
ción alemana (1870) y gracias a la anexión de las zonas mineras de Al-
sacia y Lorena. El desarrollo alemán se acercaba a Gran Bretaña y la su-
peraba a partir de 1900 en acero y en 1913 en hierro colado. Francia,
la rival de Alemania, crecía a buen ritmo, pero con cantidades inferio-
res. Este auge alemán preocupó al resto de potencias, que veían un
peligro en su apogeo económico y militar.
La otra potencia, Estados Unidos, alcanzaba cotas altas de crecimien-
to desde 1880, y se situó a la cabeza a partir de 1900.
Finalmente, Gran Bretaña se ralentizaba a partir de 1880, intervinien-
do dos factores, la crisis de 1873 y la competencia de otros países que
crecían a un ritmo mayor. No obstante, su crecimiento continuaba a
buena marcha. En términos porcentuales, Estados Unidos se situaba
a la cabeza, seguido de Alemania y Francia. En último lugar quedaba
Gran Bretaña.
3. Entre 1870 y 1914 tuvo lugar la segunda fase de la llamada revolución
industrial. Aparecieron nuevas industrias, como la química, con sus
múltiples aplicaciones civiles y militares; nuevas fuentes de energía,
como el petróleo y la electricidad y su utilidad en la vida doméstica,
en los transportes y en las comunicaciones. Al petróleo se debió
la aparición del automóvil y de la industria petroquímica.
En el cuadro observamos la importancia del acero. A esta época se de-
be la aparición de aceros especiales de gran calidad y menor coste,
base de nuevas máquinas, motores, material ferroviario, barcos, puen-
tes, etc. Permitió el desarrollo de nuevas industrias que simbolizaron
el progreso del siglo XX: el automóvil, la aviación o el nuevo armamen-
to militar.
El crecimiento industrial fue un continuo reto para competir tanto na-
cional como internacionalmente. La organización racional del nuevo
sistema productivo aumentó la producción, abarató los costes y per-
mitió un mayor consumo. Las empresas buscaron medios de finan-
ciación en la banca (capitalismo financiero) y se concentraron para
crecer y competir mejor por medio de los trusts, cárteles, holdings,
etc. Muchas veces estuvieron protegidas por sus respectivos Estados
como formas de expansión nacional y de control de mercados.
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544
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
MODELOA
7
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Primera parte: cuestiones (4 puntos, 1 por cuestión).
Elige cuatro de las seis cuestiones propuestas y explica, en unas 5 líneas por cuestión,
los rasgos más significativos del proceso histórico preguntado.
a) Triple Alianza.
b) Paz Armada.
c) Cuestión de Oriente.
d) Guerra total.
e) Sociedad de Naciones.
f) Deuda pública.
Segunda parte: tema o comentario de texto (6 puntos).
Elige entre el Tema o el Comentario de texto propuestos y desarróllalo en unas 30 líneas.
TEMA: Los tratados de paz y el nuevo mapa de Europa.
COMENTARIO DE TEXTO:
a) Clasifica el texto explicando: tipo de texto, circunstancias concretas en las que fue escrito,
destino y propósitos por los que se escribió (1,5 puntos).
b) Indica y explica las ideas que aparecen en el texto y resume su contenido (1,5 puntos).
c) Responde a las siguientes cuestiones:
– Consecuencias demográficas (1,5 puntos).
– Rivalidad económica de las grandes potencias (1,5 puntos).
2
1
La guerra de 1914-1918 fue un conflicto en el que la economía desempeñó un papel determinante. Las principales po-
tencias industriales y financieras del mundo se enfrentaban en ella; con sus compras dieron salida a la producción de
todos los países neutrales abiertos al comercio, acentuando así el aspecto mundial de la conflagración. La victoria son-
rió, a fin de cuentas, a los que pudieron alimentar y armar a un mayor número de hombres, y los desquiciamientos
subsiguientes fueron tanto políticos como económicos. Surgieron de repente formas particulares de funcionamiento
de los engranajes económicos, esto es, una «economía de guerra». La industria privada fue reemplazada por la direc-
ción gubernamental de la actividad económica y el Estado favoreció el endosamiento de los gastos de guerra. ¿Cuáles
fueron las consecuencias económicas de esta guerra? La más conocida fue el debilitamiento de la producción y de los
intercambios de Europa en beneficio de los Estados Unidos. Más probablemente hay que preguntarse si la guerra
únicamente retrasó algunos años el crecimiento económico del mundo o si además provocó los graves desequilibrios
que volverían a surgir en la década de los treinta.
H. MORSEL, «Guerra económica y economía de guerra», en P. LEON (dir.),
Historia económica y social del mundo. Guerras y crisis 1914-1947, 1979
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SOLUCIONARIO
1. Triple Alianza: En 1882 el canciller Bismarck creó la Triple Alianza con
Austria-Hungría e Italia con carácter defensivo. Perseguía aislar a Fran-
cia y mantener un equilibrio europeo favorable a Alemania. Se com-
prometía a ayudar a Austria en sus conflictos en los Balcanes y a Ita-
lia ante un eventual ataque francés. Para conseguir sus propósitos
Bismarck firmó pactos con casi todas las potencias, pero poco a poco
Francia fue recuperando su protagonismo. La «Cuestión de Orien-
te»: Uno de los puntos más conflictivos desde la mitad del siglo XIX
fue la zona de los Balcanes, ocupada por el Imperio turco, cuya cre-
ciente debilidad fue aprovechada por los distintos pueblos para inde-
pendizarse (Serbia, Grecia, Rumania, Bulgaria) y por las grandes po-
tencias para afianzar su influencia y defender sus intereses. Los conflictos
fueron continuos, y la tensión creció desde 1908 hasta 1914, dando
origen a tres crisis: la de 1908 entre Austria y Serbia; la de 1912 en que
la Liga Balcánica derrotó a Turquía; consecuencia de esta guerra
fue la que enfrentó a Bulgaria y a Serbia en 1913. El paso siguiente se-
ría el enfrentamiento Austria-Serbia que abriría el camino a la Prime-
ra Guerra Mundial. Guerra total: Este término se le aplicó a la Pri-
mera Guerra Mundial por haber movilizado todos los recursos
disponibles, económicos, técnicos, militares, humanos, ideológicos,
propagandísticos o industriales con el fin de ganarla. Fue una guerra
nueva respecto a las anteriores por su forma y por sus dimensiones.
Todo se puso a su servicio, convirtiéndose también, por primera vez,
en una guerra en la que la población civil cooperó decisivamente y
sufrió sus consecuencias en forma de hambre y destrucción. La incor-
poración de la mujer al sistema productivo fue fundamental para la
guerra y para su progresiva emancipación. Sociedad de Naciones:
Los desastres de la guerra fueron tan evidentes que hubo un amplio
consenso entre los países para trabajar por la paz. Así, y por iniciativa
del presidente de los Estados Unidos, recogida en sus Catorce puntos,
se creó la Sociedad de Naciones con sede en Ginebra, en enero de 1920,
sin la participación estadounidense. Su nacimiento respondía a los de-
seos de agotar todos los medios para solucionar los conflictos, man-
tener siempre la paz entre las naciones y mediar en los enfrentamien-
tos. Tan loables propósitos quedaron, en parte, en papel mojado al
carecer de fuerza coactiva y no conseguir que los Estados aplicasen
sus principios. No obstante, persistieron algunos aspectos positivos
reflejados en la constitución de órganos de carácter humanitario y de
cooperación internacional, como la OIT y la OMS o el Tribunal de Jus-
ticia de La Haya.
2. Clasificación del texto. El texto es un párrafo extraído del trabajo
que Morsel, como historiador, dedica a la Primera Guerra Mundial, ana-
lizando sus aspectos económicos y políticos. No se trata de una fuen-
te primaria, sino de una reflexión histórica. Trabajo que queda recogi-
do en una obra común dirigida por P. Leon, publicada en 1979, con
una finalidad científico-divulgativa.
Ideas que aparecen en el texto. Morsel destaca como idea princi-
pal el papel que desempeñó la economía en la guerra y sugiere que
esta tuvo también una dimensión mundial en su aspecto económico,
al englobar a los países neutrales como suministradores de produc-
tos de todo tipo a los países beligerantes; tal fue el caso de España en-
tre 1914 y 1917. La guerra fue total y global. La acción bélica transfor-
mó además la economía civil en economía de guerra, poniendo todo
el sistema productivo a su servicio, y absorbió grandes cantidades de
dinero que los Estados no lograron compensar vía impuestos. Como
consecuencia de este desequilibrio, se endeudaron en exceso. Y eco-
nómicas fueron también las consecuencias al perder Europa la hege-
monía en beneficio de los Estados Unidos, que se transformaron en la
primera potencia mundial tras ejercer como potencia imperialista
en América a lo largo del XIX; buen ejemplo fue la guerra contra Espa-
ña (1898). Y tal como se plantea el autor el tema, la guerra no solo
paró el crecimiento económico, sino que produjo desequilibrios im-
portantes que condujeron, por una u otra razón, a la Segunda Guerra
Mundial.
Consecuencias demográficas de la guerra. La violencia de la gue-
rra se dejó sentir en el número de muertos (unos 9 millones), y en el
de heridos y mutilados (más de 6 millones). Alemania fue la nación
más perjudicada. Otras víctimas quedaron en el camino como conse-
cuencia de los efectos colaterales, fuera el hambre, las enfermedades
o la grave epidemia de gripe de 1918. Las muertes, la mayor parte
de hombres en edad fértil, tuvieron consecuencias en las generacio-
nes siguientes por la baja tasa de natalidad (generaciones vacías) y sus
efectos laborales y económicos.
Rivalidad económica de las grandes potencias. La tensión vivi-
da en Europa en torno a 1914 tuvo entre sus causas más próximas la
rivalidad económica. Señala el autor del texto que «la economía de-
sempeñó un papel determinante». En efecto, estaba en juego el desa-
rrollo industrial de las grandes potencias y la conquista o ampliación
de mercados para sus productos. Era el caso de Alemania, que, aisla-
da durante años, quería ocupar el puesto que le correspondía como
primera potencia continental. Tanto Francia, con la que mantenía ten-
siones incluso territoriales, como Gran Bretaña, intentaron frenar sus
aspiraciones. Mantener una situación de privilegio necesitaba contar
con el respaldo militar y todas las potencias se lanzaron a la loca
carrera de armamentos.
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Desarrolla el tema «Las causas de la Primera Guerra Mundial» con el apoyo del siguiente texto (5 puntos):
Desarrolla una de las dos preguntas (2 puntos):
a) Consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial.
b) La crisis de 1917 y el fin de la guerra.
Desarrolla tres cuestiones de las cinco siguientes (3 puntos; no más de cinco líneas):
a) Guerra de posiciones.
b) Los 14 Puntos del presidente Wilson.
c) Tratado de Versalles.
d) Deuda pública.
e) Cuestión de Oriente.
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Francia aún no está dispuesta para el combate; Inglaterra está atormentada por dificultades interiores y coloniales. Ru-
sia teme mucho una guerra porque tiene miedo a una revolución interior. ¿Vamos a esperar que nuestros adversarios
estén dispuestos o debemos aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión? He aquí la difícil cues-
tión que se trata de resolver.
El ejército austriaco es todavía fiel y útil; Italia está aún firmemente comprometida con la Triple Alianza e incluso
[...] el mantenimiento de la paz para curar las heridas de la última guerra [...], sabe sin embargo muy bien que si Ale-
mania es derrotada, ella será entregada sin remedio a la violencia de Francia y de Inglaterra y perderá su posición in-
dependiente en el Mediterráneo; [...] podemos, igualmente, contar, llegado el caso, con Turquía y Rumania. Tene-
mos así todas las de ganar, podríamos dirigir los mandos de la política europea mediante una ofensiva decidida y
asegurar nuestro porvenir.
Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra, pero allí donde se produzca un conflicto de intereses [...] no de-
beríamos retroceder, sino hacerlo depender de la guerra y comenzar esta por una ofensiva resuelta; poco importa el pre-
texto, pues no es de esto de lo que se trata, sino de todo nuestro porvenir que está en juego.
Artículo en Die Post, 24 de febrero de 1914
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
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SOLUCIONARIO
1. Este texto es una fuente primaria. Apareció en el periódico Die Post
el 24 de febrero de 1914 con el fin de dar a conocer la opinión guber-
namental. Recogía, pues, el análisis que las autoridades alemanas ha-
bían hecho de la situación europea y de la posibilidad, más o menos
inminente, de una guerra ya prevista (plan Schlieffen de 1905). Se tra-
taba de adelantarse al enemigo, teniendo en cuenta la profunda ri-
validad existente entre los dos bloques, la Tripe Alianza y la Triple
Entente, y el fracaso de las relaciones diplomáticas. El ambiente cada
vez más tenso hizo que la palabra «paz» adquiriera rasgos de «paz ar-
mada» ante la loca carrera de armamentos a la que se lanzaron
todos los Estados, incrementando el número de soldados y las inver-
siones en nuevas y más potentes armas. La atmósfera prebélica es-
taba además jaleada y alimentada por los sentimientos nacionalistas,
distintos según los países y sus aspiraciones. Cualquier excusa era bue-
na para encender la mecha de la guerra.
Alemania, señala el texto, contaba para sus fines con Austria, todavía
un imperio poderoso, con Italia (se demostrará que estaba equivoca-
da), con Turquía, un imperio en declive, y con Rumania. Ambos paí-
ses en un escenario muy conflictivo donde Austria y Rusia competían
por su hegemonía, teniendo a Serbia como enemiga o aliada. Allí se
pusieron a prueba los complejos sistemas de alianzas del período de
1908-1913. Y de allí salió la chispa final que prendió la guerra.
Parecía que a las autoridades alemanas no les preocupaba en exce-
so las grandes potencias europeas ocupadas en sus asuntos internos,
Inglaterra (sufragismo femenino, cuestión de Irlanda, etc.), Rusia (los
aires revolucionarios) y, Francia, dividida entre las posiciones de Cle-
menceau y de Jaurés.
Alemania había vivido los últimos decenios cerrada en sí misma. Ha-
bía salido mal parada de la Conferencia de Berlín (1884-1885) en el
reparto colonial y quería hacerse un hueco en el espacio europeo y
mundial de acuerdo con su creciente potencial económico y militar
(Weltpolitik). Franceses e ingleses recelaban poniéndole todas las tra-
bas posibles, pero todo apuntaba a un nuevo escenario de relaciones
políticas, económicas y militares. Era el resultado de una nueva revo-
lución industrial que necesitaba cada vez más mercados para sus pro-
ductos y capitales, y todos querían beneficiarse.
La intención de Alemania en febrero de 1914 no era la de provocar
una guerra, pero tampoco quería soportar las humillaciones del
pasado por parte de Francia apoyada por Inglaterra (Entente Cordiale)
en el norte de África, en el concreto escenario de Marruecos, donde
se vivieron momentos críticos en 1905, en 1906 (Conferencia de Al-
geciras) y en 1911, cuando Alemania hizo alarde de su fuerza naval
con el acorazado Panther en el puerto de Agadir.
La rivalidad y los intereses de los distintos países desde la Conferencia
de Berlín pasaban por momentos muy delicados en el norte de Áfri-
ca y en el llamado polvorín de los Balcanes (1908-1914), donde aflo-
raban sentimientos diversos, religiosos, étnicos, nacionalistas e inte-
reses estratégicos imperialistas (control de los estrechos entre el mar
Negro y el Mediterráneo). La única salida a tanta tensión y tantos in-
tereses era la carrera de armamentos y la preparación de una guerra
en la que todos parecían pensar porque nadie se fiaba de nadie.
2. Consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial. Cuan-
do la guerra tocaba a su fin, la situación de Europa, escenario bélico
por excelencia, era realmente grave. La mayor parte de las infraestruc-
turas habían sido destruidas, como las vías de comunicación (carrete-
ras y ferrocarril) y el sistema productivo (industria y agricultura). Fue
peor donde más intensos habían sido los enfrentamientos militares.
La guerra había exigido gastos extraordinarios, por lo que los gobier-
nos tuvieron que recurrir a la deuda pública y a empréstitos para
afrontar los costes militares y las necesidades de reconstrucción. Eu-
ropa se encontraba agotada. Necesitaba ayuda y el país en mejor si-
tuación era EE.UU., convertido ahora en primera potencia mundial
por su capacidad productiva, militar y acreedora. El dólar sustituyó
a la libra esterlina en los maltrechos intercambios comerciales. Era
todo un símbolo de los nuevos tiempos. Junto a EE.UU. destacaba
otro país, Japón, que reemplazaba la anterior hegemonía europea
en Asia y, como aliado de la Entente, ocupó los territorios alemanes en
el Pacífico.
3. Guerra de posiciones. Fue un tipo de guerra de desgaste a la que
llegaron los ejércitos contendientes a partir de 1915 tras quedar esta-
bilizadas sus posiciones. Se la llamó también guerra de trincheras, por-
que los ejércitos de uno y de otro lado fijaron sus posiciones frente a
frente, cavando zanjas para protegerse del fuego enemigo, al tiempo
que barreras de alambradas impedían su avance. Esta táctica pro-
longó la guerra, propició la aparición de nuevas armas y supuso una
sangría económica y humana para cada país. Tratado de Versalles.
Se firmó en París el 21 de junio de 1919 tras el Armisticio del 11 de no-
viembre de 1918 y establecida la república de Weimar. Este tratado
regulaba la paz con Alemania, que lo recibió como una imposición
(Diktat) excesivamente dura y comprometida para el nuevo régimen.
Contemplaba un recorte de su territorio nacional, limitaba el número
de militares, suprimía su flota mercante y obligaba a costosas repara-
ciones de guerra. Enfrentaba una Francia victoriosa a una Alemania
humillada. Deuda pública. Recurso utilizado por los Estados cuando
necesitan dinero, sea por desequilibrio entre sus gastos e ingresos, sea
por necesidad de hacer frente a gastos extraordinarios (guerras, de-
sastres naturales, etc.). Para recabar ese dinero recurren al préstamo
interno (deuda interna) o a empréstitos de otros países. En ambos ca-
sos se promete la devolución íntegra del dinero y el pago de los inte-
reses acordados periódicamente entre ambas partes.
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LA REVOLUCIÓN RUSA Y LA URSS
MODELOA
8
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Desarrolla el tema «La Revolución de Octubre y los inicios del Estado soviético: La conquista del poder
por los bolcheviques; la creación del Estado soviético y la guerra civil» (6 puntos).
Lee el texto y resuelve las cuestiones.
a) Resume los puntos principales del texto.
b) ¿Qué ideología se representa?
c) Analiza brevemente la incidencia de la Primera Guerra Mundial en el cambio.
d) ¿Cuáles son los rasgos que definen el nuevo sistema político?
2
1
Ciudadanos del Estado ruso: Se ha producido un gran acontecimiento. El Antiguo Régimen ha sido derrocado gra-
cias al poderoso impulso del pueblo ruso. Ha nacido una Rusia libre y nueva. [...] El acta promulgada el 17 de octu-
bre de 1905 por la presión de las fuerzas populares sublevadas había prometido a Rusia libertades constitucionales.
Estas promesas no fueron cumplidas. [...] Una vez más el país se hundió en un abismo del absolutismo y de arbitra-
riedad. Todos los intentos de hacer entrar en razón al Gobierno fueron inútiles y la gran conflagración mundial a la
que el enemigo arrastró a la madre patria lo sorprendió en un estado de degradación moral, de indiferencia por el fu-
turo de la patria, ajeno al pueblo y hundido en la corrupción. [...] Y cuando Rusia se ha encontrado frente a los más
graves desastres, a causa de la acción ilegal y fatal de sus gobernantes, la nación se ha visto obligada a tomar el poder
en sus propias manos. Unánimemente, el entusiasmo revolucionario del pueblo y la determinación de la Duma han
creado de mutuo acuerdo el Gobierno Provisional [...].
[...] El Gobierno considerará como deber esencial permitir que se exprese la voluntad popular [...] y convocará la asam-
blea constituyente en el plazo más breve posible sobre la base del sufragio universal directo, igual y secreto, garanti-
zando al mismo tiempo la participación en las elecciones de los valientes defensores de la tierra de nuestros antepa-
sados que actualmente dan su sangre en los campos de batalla. [...]
[...] Y el Gobierno Provisional considera como un agradable deber arrancar del exilio o de la cárcel, con todos los ho-
nores, a quienes han sufrido por el bien de la patria [...].
Izvestia, 7 de marzo de 1917. Procede de la primera declaración del Gobierno Provisional
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SOLUCIONARIO
1. El ambiente revolucionario. El período entre marzo y octubre de
1917 fue muy conflictivo. Desde los primeros momentos de la revo-
lución se evidenció un doble poder, paralelo y antagónico, el del
Gobierno Provisional con Lvov al frente y el de los bolcheviques pre-
sente en las calles. Estos desplegaron una gran actividad revoluciona-
ria de oposición al Gobierno y a favor de una revolución que cam-
biara toda la estructura del Estado. El proyecto lo plasmó de forma
concreta Lenin en sus Tesis de Abril en la estación ferroviaria de San
Petersburgo: «todo el poder para los sóviets». Los bolcheviques fue-
ron perseguidos y sus líderes encarcelados u obligados a exiliarse.
Mientras tanto, Rusia seguía comprometida militarmente con sus alia-
dos en la guerra. Guerra que por sus pésimos resultados aumentaba
el malestar tanto de la población civil como del propio ejército. Esta
difícil situación fue provocando manifestaciones en la calle dirigidas
por los bolcheviques para derribar al gobierno; así sucedió en abril y
en julio, mes en que Kerenski formaba gobierno. La tensa situación
fue aprovechada por el contrarrevolucionario general Kornilov en sep-
tiembre. La decidida reacción de los bolcheviques, ayudados por
casi todos los sóviets, frenó el golpe y reforzó su prestigio, aumentan-
do el apoyo a su causa.
La conquista del poder. Lenin volvía de Finlandia el 9 de octubre
tras su exilio en julio, y en medio de una situación caótica se puso al
frente del partido, decidido a llevar a cabo la insurrección armada pa-
ra hacerse con el gobierno bajo su lema ya manifiesto de «todo el po-
der para los sóviets». Fue Trotsky quien le señaló la conveniencia de
esperar hasta el día 25 en que se reunía el II Congreso de los Sóviets de
toda Rusia. Hasta ese momento se prepararon los planes de acción
que empezaron a ponerse en marcha la noche del 24 al 25 de octu-
bre, ocupando, como estaba diseñado, los centros principales (telé-
fonos, ferrocarriles, correos, etc.). El 25 se cercaba y se asaltaba el Pa-
lacio de Invierno, residencia del Gobierno Provisional, bajo la atenta
mirada de la marinería del buque Aurora. Se aprovechó la reunión del
II Congreso para que sus asistentes, controlados por los bolcheviques,
reconocieran al nuevo gobierno o Consejo de Comisarios del Pueblo.
Las protestas del resto de partidos no sirvieron de nada.
Los inicios del Estado soviético. El nuevo Gobierno no tardó en pro-
clamar los primeros decretos encaminados a transformar las estruc-
turas del Estado, inspirados en las Tesis de Abril de Lenin. Así apare-
cían publicados el día 26 tres de ellos: uno sobre la paz, cuestión vital
para Lenin y la revolución, que se firmaba el 3 de marzo de 1918 en
Brest-Litovsk; entre otras cosas amputaba el territorio ruso. Otro sobre
la tierra, por el que se confiscaban sin indemnización las posesiones
de la Iglesia, la Corona y la nobleza para entregarlas a los sóviets de
campesinos; era importante contar con su ayuda. El tercero creaba
el Consejo de Comisarios del Pueblo. Otros decretos complementa-
ron los anteriores, como el del Ejército, el de la nacionalización de la
banca, el de las nacionalidades, el de los sóviets y su control sobre fá-
bricas y minas, así como la reducción de la jornada laboral. También
se cumplía la promesa de una convocatoria de la Asamblea Constitu-
yente (Duma), cuando el 12 de noviembre se celebraban elecciones.
La Duma resultante, de mayoría eserita, suspendió los decretos del
Gobierno de Comisarios, rechazando la autoridad de los sóviets. Los
bolcheviques dieron un golpe de Estado y disolvieron la Duma.
2. a) Se trata de un fragmento aparecido en la revista Izvestia, 7 de
marzo de 1917, en el que se contraponen dos situaciones políti-
cas antagónicas. La del zarismo que no cumplió nunca sus pro-
mesas de libertades constitucionales prometidas en 1905 y la
presente basada en la libertad que el pueblo ruso, aunque «hun-
dido en el abismo del absolutismo y de la arbitrariedad», ha sido
capaz de conquistar dando paso a una Rusia libre y nueva. Atrás
quedaba un régimen teocrático basado en la arbitrariedad y en
la desigualdad. El nuevo gobierno provisional asumía la prome-
sa de que el pueblo se pueda expresar libremente mediante
sufragio universal directo, igual y secreto. En este ámbito, y co-
mo oposición a la cárcel y al exilio zarista, el nuevo gobierno pro-
metía la amnistía.
b) El texto recogía los anhelos largamente esperados de la libertad
en su más amplio sentido que ahora se podía ejercer a través del
sufragio universal. El pueblo había tomado el poder en sus pro-
pias manos y le pertenecía. Respiraba ilusión y esperanza al
creer que todos los problemas estaban superados, aludiendo a la
unanimidad y al entusiasmo revolucionario del pueblo, con cier-
ta dosis romántica. En este sentido se hacía un canto a la patria
y a quienes por su defensa habían sufrido exilio y cárcel. La meta
era conseguir, pues, un Estado basado en la libertad y en la Cons-
titución.
c) La Primera Guerra Mundial aceleró el proceso de cambio en Ru-
sia. El texto recoge con precisión el impacto del hecho bélico al
que se vio arrastrada esta nación por la incapacidad moral y la co-
rrupción de sus gobernantes, con el zar a la cabeza. Su incidencia
fue muy negativa. Por una parte, agravó las condiciones de vida
de la población, que vivió además el drama de los muertos en el
campo de batalla (casi dos millones). Por otra, la industria se con-
virtió en una «industria de guerra», descuidando las necesidades
básicas de la población. El reclutamiento de campesinos afectó a
la producción agrícola y, en consecuencia, los precios aumenta-
ron agravando aún más la penuria de la inmensa mayoría de los
rusos. El malestar, recogido y capitaneado por los partidos revo-
lucionarios, desembocó en la revolución burguesa de febrero. Era
solo el principio.
d) El nuevo Gobierno Provisional formado el 1 de marzo de 1917 ini-
ciaba una serie de reformas importantes. Por una parte, disolvía
la policía zarista y reconocía las libertades básicas de reunión, opi-
nión y prensa. Prometía una Asamblea Constituyente a través
de elección por sufragio universal directo, secreto e igual. Eran los
principios del liberalismo. Por otra, reconocía la igualdad de to-
dos ante la ley, recogía los derechos sindicales, la jornada labo-
ral de ocho horas y una amplia amnistía para quienes habían si-
do perseguidos y encarcelados durante el régimen anterior. Ponía
fin a un gobierno teocrático e iniciaba otro constitucional y par-
lamentario.
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LA REVOLUCIÓN RUSA Y LA URSS
MODELOB
8
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Primera parte: Resume los contenidos del texto de forma breve y precisa (hasta 1 punto).
Segunda parte: Explica y encuadra las circunstancias históricas y el marco cronológico al que hace referencia
el texto (hasta 1 punto).
Tercera parte: Define los cuatro términos siguientes (puntuación máxima: 3 puntos, hasta 0,75 puntos por término).
Zar.
Manifiesto de Octubre.
Sufragio universal.
Sóviet.
Cuarta parte: Desarrolla el siguiente tema: «La Rusia zarista a comienzos del siglo XX» (hasta 5 puntos).
4
3
2
1
¡Señor! Nosotros, obreros de San Petersburgo, nuestras mujeres e hijos llegamos ante ti para solicitar justicia y protec-
ción. Estamos en la miseria; oprimidos y cargados de excesivo trabajo, insultados y tratados como esclavos que de-
ben soportar pacientemente su amargo y triste destino y su silencio [...].
Nuestra primera demanda era que nuestros patronos examinasen conjuntamente con nosotros nuestras peticiones, pe-
ro esto nos ha sido rechazado, se nos ha negado el derecho a hablar de nuestras peticiones, [...] la ley no nos recono-
ce este derecho.
¡Señor! Estamos aquí más de 300.000 hombres solamente [...]. Cualquiera que entre nosotros intente elevar su voz pa-
ra defender los intereses de la clase obrera será aprisionado y deportado [...].
¡Señor! ¿Esto es conforme con las leyes divinas, en cuya virtud gobernáis? [...] No rehúses proteger a tu pueblo. Sá-
cale de la tumba de la arbitrariedad, de la miseria y de la ignorancia. Ordena inmediatamente convocar a los represen-
tantes de todas las clases y órdenes del pueblo ruso. Y para esto, manda que las elecciones a la Asamblea Constitu-
yente se hagan según el sufragio universal, secreto e igual. Es nuestra petición más importante.
Petición redactada el 8 (21) de enero de 1905, publicado en El Europeo el 4 de febrero de 1905
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551
SOLUCIONARIO
Primera parte
El texto, de carácter sociopolítico, recoge las reivindicaciones que los obre-
ros de San Petersburgo dirigieron al zar, «su padre», para manifestarle su
mísera situación económica, laboral, política y humana, «tratados como
esclavos». Buscaban justicia. Se quejaban de sus cortos salarios, de sus lar-
gas jornadas de trabajo en las peores condiciones, de la ausencia de de-
rechos sindicales y de la desigualdad jurídica. Retrataban bien el arbitra-
rio sistema que les gobernaba, a cuyo amparo se movían con soltura sus
explotadores, pero que no respondía a las leyes naturales ni divinas. Esta-
ban convencidos de que todo seguiría igual mientras careciesen de dere-
chos políticos; por ello reclamaban al zar con convencimiento y contun-
dencia la convocatoria de la Asamblea Constituyente (Duma) mediante
sufragio universal directo, secreto e igual.
Segunda parte
El texto se enmarca en la revolución de 1905, concretamente en el 9 de
enero, cuando los obreros de San Petersburgo, en huelga, de forma pa-
cífica, dirigían al zar sus reivindicaciones. La industrialización rusa estaba
en sus inicios y los obreros carecían de derechos, concentrándose la in-
dustria en puntos muy concretos. Este descontento era similar al que vi-
vían los campesinos, víctimas de una malograda reforma agraria, y los mi-
litares, a quienes Japón acababa de infligir una severa derrota en aguas
del Pacífico. El malestar se evidenciaba en la agitación que recorría el Im-
perio ruso, cuestionando el poder absoluto. La respuesta a estas reivindi-
caciones fue tan brutal –se le llamó Domingo sangriento– que excitó la
conciencia revolucionaria de los rusos.
Tercera parte
1. Zar: Nombre o título que recibía el emperador de Rusia desde el si-
glo XVI. Significaba la forma más alta de dominio, en la que se unía el
poder político y el poder religioso. El zar era consciente de que su po-
der solo venía de Dios, por lo que nadie podía limitarlo. Gobernaba de
forma absoluta sin oposición, reuniendo en sus manos el poder legis-
lativo, el judicial y el ejecutivo.
2. Manifiesto de Octubre: Las movilizaciones posteriores al Domingo
sangriento, obligaron a Nicolás II a adoptar reformas de carácter polí-
tico. El decreto de 30 de octubre de 1905 concedía libertades civiles
(reunión, expresión, conciencia y asociación) y permitía el estableci-
miento de un régimen representativo en torno al Parlamento (Duma)
elegido por sufragio y con poderes legislativos.
3. Sufragio universal: Sistema electoral que permitía a todos los ciu-
dadanos elegir a sus representantes para un Parlamento con poder
legislativo, garantizando sus derechos y poniendo límite a cualquier
poder autoritario. Los rusos exigían que este sufragio fuese directo,
secreto e igual para todos.
4. Sóviet: En ruso significa consejo o asamblea. Nacieron con la revolu-
ción de 1905 y ejercieron una intensa actividad revolucionaria, espe-
cialmente en 1917, siendo claves para el triunfo de la Revolución de
Octubre y posteriormente para la formación del nuevo Estado sovié-
tico, primero bajo el poder bolchevique y de la Unión Soviética des-
pués. Estaban formados por obreros, militares y campesinos, repre-
sentando el socialismo frente al capitalismo. Los de Moscú y San
Petersburgo fueron los más importantes.
Cuarta parte
Rusia, a comienzos del siglo XX, era un gran imperio, poco sólido, gober-
nado de forma autoritaria por Nicolás II (1894-1917), que, como sus ante-
pasados, carecía de oposición organizada y legal. Su poder no tenía lími-
tes. Al igual que el poder, también heredó los problemas de un imperio
atrasado e invertebrado y al que le dedicó poca atención para solucionar-
los. Se encontró con un campesinado empobrecido, un proletariado ex-
plotado, un ejército inoperante y una oposición que, de forma clandesti-
na, se iba organizando.
La transición del siglo XIX al XX fue dura tanto por las hambrunas de 1891
como por las crisis de sobreproducción industrial acompañada de malas
cosechas entre 1901 y 1903, que propició un movimiento huelguístico en
este último año. A esto se añadió la rivalidad imperialista ruso-japonesa
en Manchuria, que desencadenó la guerra (1904-1905). Rusia perdió. La
derrota supuso un duro golpe social y moral para los rusos.
En estas circunstancias se fortaleció la ilegal oposición política. Se funda-
ron partidos como el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (1898) inspira-
do en los principios marxistas. Poco después (1903) se escindió en dos
grupos, los mencheviques y los bolcheviques. Con objetivos comunes, di-
ferían en los medios para llevarlos a cabo. Dos partidos surgieron en 1905
al calor de la revolución, el Partido Socialista Revolucionario (eseritas) y el
Partido Constitucional Demócrata (llamados Kadetes). En el ánimo de to-
dos estaba acabar con el régimen absoluto zarista.
La crítica situación de los distintos sectores sociales, animados por la opo-
sición, crearon el ambiente huelguístico propicio. Este es el caso del tex-
to que nos ocupa. Los obreros de San Petersburgo en huelga, dirigidos
por el pope Gabón, quisieron exponer al zar sus reivindicaciones. Las au-
toridades, nerviosas por lo que el acto simbolizaba, reprimieron con ex-
trema dureza la manifestación –se habló de mil muertos y dos mil heri-
dos–. Las consecuencias fueron inmediatas. La comunidad internacional
condenó la represión y la oposición interna continuó con sus activida-
des revolucionarias. Nicolás II se vio obligado a hacer algunas concesio-
nes políticas que se recogieron en el Manifiesto de Octubre. Se reconocían
los derechos civiles y se concedía una Asamblea (Duma) con poderes le-
gislativos limitados, que se fueron recortando más y más hasta 1917. An-
te la actitud autoritaria del zar y su miedo a perder el poder, las reformas
emprendidas por el primer ministro Witte fracasaron, lo mismo que las de
Stolypin.
Las expectativas creadas en torno a las profundas reformas se frustraron.
Fracasó la apertura política, la reforma agraria, las medidas sociales y, po-
co a poco, todo volvió a su estado anterior a 1905. Los partidos políticos
fueron objeto de una dura represión, mientras las camarillas cortesanas y
determinadas personas, como Rasputín, ejercieron una influencia perju-
dicial en el zar y su esposa. Nicolás II no supo aliviar la explosiva situación
de Rusia, y cuando se presentó la ocasión de la Gran Guerra, entró en ella
con intereses concretos: unir a los rusos en un proyecto nacionalista, de-
fender su hegemonía en los Balcanes, responder a sus compromisos con
la Entente y obtener compensaciones territoriales. Pero la Gran Guerra fue
un desastre para Rusia, y pasado su primer fervor nacionalista, avivó el de-
tonante revolucionario, el zar perdió su popularidad y se inició un proce-
so político de acoso y derribo de su poder absoluto que culminó con la re-
volución de febrero de 1917 y su abdicación el 2 de marzo.
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LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DE ENTREGUERRAS
MODELOA
9
NOMBRE: CURSO: FECHA:
El alumno deberá desarrollar el texto propuesto con las indicaciones expresadas y contestar a las seis preguntas.
Valoración total del ejercicio: 10 puntos.
Valoración del tema: 7 puntos.
Valoración de las preguntas: 3 puntos (0,50 cada una).
Cuestiones:
Localiza y sitúa el texto, su naturaleza y fecha y comenta las ideas principales del mismo.
Señala los aspectos más importantes de la economía de los años veinte.
Estados Unidos: una economía desequilibrada.
Preguntas: Define brevemente los siguientes términos y expresiones y explica por qué se han distinguido
los personajes que se citan y el significado histórico de los hechos:
Plan Dawes.
Política deflacionista.
Patrón cambio-oro.
Taylorismo.
1923.
Jueves negro. 6
5
4
3
2
1
3
2
1
Durante los años anteriores (a la Gran Depresión) la economía mundial, a pesar de las dificultades propias de ciertas
industrias y ciertos países ha sido llevada adelante sobre una gran ola de actividad industrial [...]. Europa, gracias a una
reanudación más o menos regular de las relaciones internacionales y, en particular, al restablecimiento de las mone-
das y de los cambios, se ha puesto ella misma a trabajar vigorosamente una vez más en orden a recuperar su pasado
perdido.
En América, al igual que en Europa, el espíritu de empresa encontró libre expansión en la renovación o transforma-
ción de las industrias existentes [...], así como en el desarrollo de nuevas industrias, tales como la aviación, telegrafía
sin hilos, gramófonos, diversos aparatos electrodomésticos para el hogar, etc.
En las nuevas industrias, al igual que en las viejas, existía una sistemática aplicación de los mismos métodos diseñados
para asegurar las máxima producción y basados en la aplicación de la ciencia a todas las fases de la producción.
En los Estados Unidos, bajo el estímulo de la depresión de 1920-1921, comenzó una campaña contra el despilfarro en
la industria y a favor de la reorganización de la técnica y la transformación de la producción. En Alemania, la presión de
la competencia internacional aceleró considerablemente el proceso de concentración industrial: métodos industriales y
equipamiento fueron renovados, y la racionalización llegó a estar a la orden del día.
Internacional Labour Office: «Unemployment problems in 1931», 1931,
en S. POLLARD y C. HOLMES, The End of the Old Europe,1914-1939, 1973
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SOLUCIONARIO
Cuestiones
1. El texto es un informe económico-social elaborado por la International
Labour Office en 1931 sobre Unemployment problems y recogido pos-
teriormente por Pollard y Holmes en su libro The end of the old Euro-
pe, 1914-19149, aparecido en Londres en 1973. Contrapone dos mo-
mentos, los felices años veinte frente a la depresión posterior al crack
de la bolsa de Nueva York, pero se centra en la expansión económica
experimentada entre 1922 y 1929 no solo por Estados Unidos, sino
también por la vieja Europa, a pesar de las desastrosas consecuencias
de la guerra. Describe la capacidad tanto para renovar industrias como
para crear otras nuevas y valora positivamente la racionalización y or-
ganización del proceso productivo. En el fondo, demuestra una con-
fianza absoluta en la iniciativa humana y en la libertad económica.
2. El informe del texto no esconde las dificultades industriales entre
1922 y 1929 ni la crisis de posguerra de 1920-1921, considerada co-
mo una crisis de reconversión de una economía de guerra a otra de
paz. Pero incide de forma especial en los logros conseguidos tanto
por Estados Unidos, preferentemente, como por Europa, a pesar
de los problemas con que esta se encontró tras la guerra y la pérdi-
da de su hegemonía a favor de los Estados Unidos. País que experi-
mentó un crecimiento sin precedentes, convirtiéndose en el princi-
pal suministrador de manufacturas y de capitales, llegando a acumular
el 44 % de las reservas mundiales de oro.
Esta mejora se sustentó en principio en cuatro pilares. Uno, el auge de
la nueva industria con sectores destacables como la química, la aero-
náutica, la de bienes de equipo o la del automóvil, convertido ahora,
junto con el menaje doméstico, en el símbolo de los nuevos tiempos.
Dos, las nuevas fuentes de energía que posibilitaban el desarrollo de
los sectores citados, como la electricidad o el refino de petróleo. Tres,
el aumento de la producción gracias a la organización científica y ra-
cionalización del proceso productivo (taylorismo), que abarató los pre-
cios, mejoró los salarios y alentó el consumo de masas jaleado por la
publicidad y las nuevas técnicas de ventas a plazos. Cuatro, la concen-
tración empresarial a través de los trusts que, ante la evidencia de una
violación de las leyes del mercado libre, fueron frenados por las le-
yes antitrust.
Estos años marcaron una época conocida como el American way of
life y una forma eficaz de capitalismo popular.
3. No todos los sectores crecieron por igual ni tuvieron el mismo prota-
gonismo durante los años 1922-1929. Los desequilibrios eran evidentes.
Frente a la emergente industria que concentraba la mayor parte de las
inversiones, los sectores tradicionales estaban estancados o en claro
retroceso. Uno de ellos, la agricultura, que durante los años de la gue-
rra experimentó un significativo auge gracias a las exportaciones, se en-
contraba ahora con problemas de superproducción que, al no poder ab-
sorber la población, repercutía negativamente en los precios, y desde
1927 los agricultores tuvieron problemas para hacer frente a sus deudas.
Lo mismo sucedía en la industria del carbón, textil, siderúrgica o naval.
El crecimiento fue desigual y los salarios tampoco subieron al mis-
mo ritmo que los beneficios empresariales, afectando gradualmente
a la capacidad de consumo de la población. Como la industria seguía
produciendo a un ritmo creciente, poco a poco se encontró con mer-
cancías sin vender (stocks) en el interior y con escasa capacidad para
hacerlo en el exterior, debido a cierto estancamiento del comercio
mundial, aún no plenamente recuperado, y a las medidas proteccio-
nistas de los distintos Estados. Eran las consecuencias de la reciente
guerra. En esta situación muchas inversiones dejaron de dirigirse ha-
cia los sectores productivos y se desviaron hacia lo que parecía más
rentable y en esos momentos más seguro: la bolsa.
Preguntas
1. Plan Dawes. El presidente de los Estados Unidos, Dawes, presenta-
ba en 1924 un plan para normalizar la economía alemana después
que Alemania dejara de pagar sus deudas. Dawes no rebajaba la deu-
da, pero sí flexibilizaba sus pagos, acomodándolos a la capacidad del
crecimiento de su maltrecha economía. Esta medida se acompañó
con un sustancioso préstamo estadounidense que le permitía afron-
tar los pagos más inmediatos, realizar una reforma monetaria y retor-
nar al patrón-oro.
2. Política deflacionista. Tras la guerra, algunos países, como Estados
Unidos y Gran Bretaña, hicieron frente a la creciente inflación adop-
tando diversas medidas correctoras. Redujeron la masa monetaria en
circulación, subieron los impuestos, recortaron el gasto público, baja-
ron los salarios y restringieron los créditos. El efecto inmediato fue el
descenso de los precios. Las medidas no fueron acertadas, pues afec-
tó a la producción y aumentó el número de parados.
3. Patrón cambio-oro. Hasta la guerra el sistema monetario interna-
cional estuvo basado en el patrón-oro. Cuando estalló el conflicto se
desestabilizó y quedó dañado. Para poner orden, se propuso volver al
patrón-oro en la Conferencia Internacional de Génova en 1922; tarea
difícil ante la escasez que de este metal tenían muchos Estados a cau-
sa de la guerra. Se propuso también establecer un patrón cambio-oro
por el que las monedas nacionales quedaban respaldadas no solo por
el oro de sus bancos nacionales, sino también por las monedas más
estables, como el dólar y la libra esterlina.
4. Taylorismo. Con este nombre se conoció el nuevo sistema de or-
ganización científica y racionalización del proceso productivo, tangi-
ble en las cadenas de montaje que puso en práctica, por ejemplo,
Henry Ford. Este sistema se basaba en una mecanización total, redu-
cía los costes, los precios y la mano de obra, mientras aumentaba la
producción y convertía al trabajador en un autómata.
5. Año 1923. Francia y Bélgica ocuparon la cuenca industrial del Ruhr
en 1923 para resarcirse de los impagos de Alemania, obligada por el
Tratado de Versalles a las reparaciones de guerra. La economía alema-
na, con una hiperinflación desbocada, estaba en su peor momento
y fue incapaz de afrontar sus obligaciones. La ocupación del Ruhr no
benefició a los países ocupantes y perjudicó aún más a una Alemania
con graves problemas internos, que Hitler aprovechó para su golpe
de Estado. El Plan Dawes vino después en ayuda de los alemanes.
6. El jueves negro. A lo largo de la década de los años veinte, la con-
fianza en la bolsa creció sin parar. A pesar de los síntomas de crisis y
de los desequilibrios económicos, los inversores mantuvieron su con-
fianza en las acciones hasta 1929. Era un negocio rentable y quienes
podían solicitaban créditos para comprar nuevas acciones. La fortale-
za de la bolsa era, sin embargo, aparente, pues el valor de las accio-
nes no se correspondía con los beneficios empresariales. Respondía
más bien a un juego especulativo. En marzo de 1929 cundieron los
temores de una bolsa sobrevalorada, pero todo volvió a su cauce, has-
ta que en octubre la bolsa bajó y el día 24 cundió el pánico cuando se
pusieron a la venta 13 millones de acciones. Era el jueves negro. El
día 29 pasó lo mismo y la bolsa se colapsó. Se había producido la quie-
bra bursátil y una importante crisis del sistema capitalista.
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LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DE ENTREGUERRAS
MODELOB
9
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Por lo tanto, la nación entró vacilante al segundo invierno de la depresión y el desempleo comenzó a volverse una for-
ma de vida. [...] Pero el frío era terrible en las viviendas sin calefacción, en las posadas que olían a sudor y desinfec-
tantes, en los parques, en los furgones vacíos y a lo largo de los muelles. Sin dinero para el alquiler, los hombres sin
trabajo y todas sus familias comenzaron a levantar barracas donde encontraban tierra desocupada. A lo largo de los
terraplenes de los ferrocarriles, al lado de los incineradores de desperdicios, en los basureros de las ciudades, apare-
cieron poblados de cartón embreado y hojalata, cajas viejas de empaque y carrocerías de automóvil inservibles. Algu-
nas barracas eran ordenadas y limpias: por lo menos la limpieza era gratuita; pero otras eran de una sordidez que desa-
fiaba toda descripción, con los olores de la pobreza y de la rendición. Símbolos de la Nueva Era, esas comunidades
recibieron muy pronto un nombre sardónico: se las llamó Villas Hoover, y de hecho en muchos casos solo los afortu-
nados podían encontrar refugio en ellas. Los desafortunados pasaban las noches amontonados ante las puertas, en
cajas de empaque vacías o en furgones. En las filas de pan y en las cocinas populares, muchas horas de espera traían
una escudilla de papilla a menudo sin leche o sin azúcar y una taza de hojalata con café. [...] Ese segundo invierno
vio a los habitantes de Chicago que escarbaban con palos y con las manos los montones de basura cuando se aleja-
ban los camiones del servicio de limpieza.
Arthur M. SCHLESINGER, Jr., La crisis del orden antiguo, 1919-1933, 1957
Primera parte. Elige y desarrolla solo una de las dos preguntas que se ofrecen a continuación
(máximo 4 puntos sobre 10):
a) Una sociedad en plena transformación.
b) Los tratados de paz y el nuevo mapa de Europa.
Segunda parte. Elige solo una de las dos opciones que se ofrecen a continuación:
a) Desarrollo del tema (máximo de 6 puntos sobre 10):
Las políticas frente a la crisis del 29.
b) Comentario de texto (máximo 6 puntos sobre 10).
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SOLUCIONARIO
Primera parte: Los tratados de paz y el nuevo mapa de Europa
En noviembre de 1918 se firmaba el armisticio que ponía fin a la guerra.
El presidente de los Estados Unidos, Wilson, había expuesto a principios
de año su plan para conseguir una paz justa y duradera en sus conoci-
dos Catorce Puntos. La participación de los Estados Unidos en la guerra ha-
bía sido decisiva para inclinar la balanza a favor de los aliados, sin apenas
haber sufrido daños. El presidente Wilson estaba en las mejores condicio-
nes para imponerse en todos los ámbitos. Unos meses después del armis-
ticio, ya en 1919, se inauguraba la Conferencia de Paz de París para tratar
las condiciones de paz y analizar el nuevo mapa europeo salido de este
conflicto.
El primer tratado firmando en París fue el Tratado de Versalles (1919) que
afectaba principalmente a Alemania, la gran perdedora. El nuevo régimen,
nacido tras la abdicación de Guillermo II, la República de Weimar, lo con-
sideró excesivamente duro, humillante y poco adecuado para la nueva
democracia que nacía con muchos problemas. Pero los vencedores, es-
pecialmente Francia, consideraban que había sido la máxima culpable de
la guerra y debía pagar. Así, Alemania perdió territorios que fueron cedi-
dos a Francia y a Polonia; económicamente se le obligaba a pagar en con-
cepto de reparaciones de guerra y perdía su flota mercante y parte de su
transporte ferroviario; el ejército quedaba reducido a 100.000 hombres y
ambas orillas del Rin quedaban desmilitarizadas.
El resto de los países vencidos tuvieron sus tratados particulares. Con Aus-
tria se firmó el de Saint-Germain, por el que se convertía en una república
y perdía sus territorios eslavos; Bulgaria, por el de Neully, cedía parte de su
territorio a Grecia, quien también salía beneficiada del tratado de Sèvres fir-
mado con Turquía, cuyo imperio se desvanecía favoreciendo a árabes y a
griegos; finalmente, se firmaba con Hungría el de Trianon, por el que che-
coslovacos, polacos, yugoslavos y rumanos se beneficiaban. Con todos es-
tos tratados, más la Paz de Brest-Litovsk, el mapa europeo había cambiado
ostensiblemente desde el inicio de la guerra. Se podía hablar de un antes
y de un después. Habían desaparecido los grandes imperios y habían surgi-
do nuevos Estados.
Segunda parte: Comentario de texto
1. Naturaleza del texto. Se trata de un texto de carácter socioeconó-
mico sacado de la obra de Arthur M. Schlesinger, La crisis del orden an-
tiguo, 1919-1933, escrito en 1957. El autor recrea y describe, con un
lenguaje ágil y comprometido, la situación de 1931. Como historia-
dor, narra los estragos de la Gran Depresión y sus efectos. Impacta en
el lector la descripción cruda y descarnada y, posiblemente, el autor
retenga aún recuerdos de su adolescencia.
2. Idea principal. La idea principal que transmite el texto es la misera-
ble situación en que vive buena parte de la sociedad estadouniden-
se en el «segundo invierno de la depresión», esto es, en 1931, cuan-
do las consecuencias de la crisis bursátil de 1929 han ido creciendo
más y más, afectando a todos los sectores económicos y sociales. El
autor circunscribe su acción a Chicago como podría haberlo hecho
a cualquier otro lugar. Tan real es su relato que bien se podría titular
«el desahucio de la dignidad humana».
3. Análisis. El texto describe la dura vida de quienes más directamen-
te sufrieron las consecuencias de la crisis, viéndose sin empleo, has-
ta tal punto que lo que consideraron algo pasajero «comenzó a vol-
verse una forma de vida [...]», dice el autor. El cierre de las empresas
formó legiones de desempleados, condición desesperada por sus con-
secuencias, falta de dinero para vivir, comer, alquilar o mantener una
vivienda con sus necesidades básicas, como la calefacción en invier-
no. Quienes carecían de vivienda debían buscar acomodo en vago-
nes de tren, en los parques o levantando barracas con los materiales
disponibles. Era el espejo mismo de la miseria, pero sobre todo, lo di-
ce el autor, «de la rendición», esto es, de la impotencia moral para su-
perar una situación tan difícil, en la que incluso conseguir un bocado
de pan, tras largas horas de espera, parecía misión imposible. Otros,
más desafortunados todavía, rebuscaban entre la basura. Schlesinger
critica a la administración Hoover por no haber tomado medidas
correctoras ante la crisis, esperando que ella misma se resolviese. Le-
jos de eso y como una macabra ironía, el presidente solo dio nombre
a los poblados de barracas que se levantaban por doquier sin orden
ni concierto, Hoovervilles. Todo quedaba muy lejos de aquellos «feli-
ces años veinte».
Vemos en este relato las consecuencias del crack de la bolsa de Nue-
va York en octubre de 1929, tras años de alza continuada de sus ac-
ciones. Era el mejor negocio posible y hacia ella se dirigió la mayor
parte de las inversiones de carácter especulativo, relegando los sec-
tores productivos. Desde principios de octubre empezó a bajar el
valor de las acciones, pero el día 24, el jueves negro, el descenso fue
alarmante. Siguieron días de leve recuperación, pero las jornadas del
29 y siguientes precipitaron la quiebra. La reacción fue inmediata, y
cundió la desconfianza en el sistema por parte de inversores y ahorra-
dores. Los efectos se percibieron pronto en todos los sectores: era el
principio de la Gran Depresión. Los ahorradores retiraron el dinero de
los bancos, lo que provocó su hundimiento; la industria se colapsó y
muchas empresas cerraron; los precios agrícolas bajaron y los agricul-
tores se arruinaron. En contrapartida, aumentó el paro, que en 1933
llegó a 12 millones. Fueron estos los que sufrieron directamente los
efectos de la crisis que relata el texto. Las primeras consecuencias
tuvieron lugar en Estados Unidos, pero, debido a su hegemonía eco-
nómica, se propagó al resto del mundo, adquiriendo un carácter glo-
bal con graves repercusiones comerciales y financieras para todos.
Respecto al comercio, los Estados aplicaron medidas proteccionistas
para salvar su situación interna, pero las relaciones comerciales se co-
lapsaron, lo que afectó especialmente a los países exportadores de
materias primas. La repercusión financiera fue distinta en cada Esta-
do, según su dependencia crediticia. La crisis aumentó al reclamar
Estados Unidos la devolución de los capitales invertidos anteriormen-
te. Medida que impactó sobre todo en Alemania, donde se disparó
la inflación y creció el paro (seis millones), una situación que propi-
ció el ascenso del nazismo. El sistema económico internacional se ha-
bía quebrado. Cada país adoptó las medidas que consideró más con-
venientes (Estados Unidos, el New Deal; Gran Bretaña, devaluación
de la libra esterlina; Francia tendió a una política de salarios, y Ale-
mania e Italia hacia la autarquía), pero todos coincidieron en aumen-
tar la intervención y el control del Estado en la economía para su-
perar la crisis.
La ausencia de políticas coordinadas tuvo un efecto negativo. Ni si-
quiera la Conferencia de Londres de 1933 sirvió para aunar esfuerzos
que aliviasen la situación. En fin, el capitalismo liberal del libre merca-
do no intervencionista había fracasado y sufría una severa rectifi-
cación con nuevas teorías, como las de Keynes.
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EL ASCENSO DE LOS TOTALITARISMOS FASCISTA Y NAZI
MODELOA
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NOMBRE: CURSO: FECHA:
A tenor del artículo 48, párrafo segundo de la Constitución del Reich, y con objeto de impedir los actos de violencia
comunistas que ponen en peligro la existencia del Estado, se decreta con carácter de ley lo siguiente:
1.–Quedan derogados hasta nueva orden los artículos 114, 115, 117, 118, 123 y 153 de la Constitución alemana. Por
consiguiente, se puede coartar la libertad personal, el derecho de libre expresión del pensamiento, incluida la liber-
tad de prensa, de reunión y asociación; intervenir las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas; disponer re-
gistros domiciliarios y confiscaciones, así como limitaciones de la propiedad...
Decreto del Presidente del Reich para protección de la Nación y del Estado, 28 de febrero de 1933
Artículo 1.º–Las leyes del Reich pueden ser igualmente promulgadas por el Gobierno del Reich, y fuera del procedi-
miento previsto por la Constitución [...].
Art. 2.º–Las leyes promulgadas por el Gobierno del Reich pueden apartarse de la Constitución del Reich, en la medi-
da en que no tengan por objeto la organización del Reichstag y el mismo Reichstag. Los derechos del Presidente del
Reich permanecen intactos.
Ley de habilitación, de 24 de marzo de 1933
John Heartfield. Fotomontaje, 1933.
Título: Durch Licht zur Nacht (Por la luz
a la noche). Sigue: «Así hablaba el Dr. Goebbels:
Provoquemos de nuevo incendios para que
no despierten los ofuscados».
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A partir de tus conocimientos y del material adjunto desarrolla el tema «De la crisis de la república
de Weimar al III Reich» (valoración máxima: 6 puntos).
Explica los siguientes términos históricos (valoración máxima: 2 puntos).
a) República de Weimar.
b) Reichstag.
c) Führer.
Responde a las siguientes cuestiones (el alumno debe elegir dos de las tres propuestas;
valoración máxima: 2 puntos; 1 punto por cada una):
a) Comenta la influencia de la crisis económica de 1929 en el triunfo de Hitler.
b) Explica brevemente el Estado racista nazi.
c) Comenta brevemente la política autárquica alemana.
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558
SOLUCIONARIO
1. La crisis económica de 1929 afectó de forma especial a Alemania, tan-
to en su sistema bancario como en el aumento del número de para-
dos (unos seis millones) hacia 1932. La grave situación social plan-
teada tuvo sus consecuencias inmediatas en la política. La coalición
de Weimar, al no afrontar la crisis de forma adecuada, perdió presti-
gio, autoridad y apoyo social. Los constantes cambios ministeriales, el
abuso de los decretos al margen del Parlamento y las excesivas diso-
luciones del Reichstag presentaban un sistema político liberal demo-
crático excesivamente débil, ineficaz y desordenado. La única salida
que entreveían algunos sectores de la sociedad era la vía autoritaria.
Ante esta situación, los nazis aumentaron su actividad violenta y pro-
pagandística al tiempo que crecía el apoyo social de los parados,
clases medias y grandes empresas, necesitadas de soluciones de or-
den y de seguridad.
Hitler pensaba que, además de la agitación callejera, la vida parla-
mentaria era el camino para hacerse con el poder y triunfó en las elec-
ciones de 1930: logró 107 diputados, más que los comunistas, supe-
rando los 12 que había conseguido en 1928. Ante el éxito de su partido
(NSDAP) y el temor que inspiraba, el resto de fuerzas políticas apos-
taron por Hindenburg en las elecciones presidenciales para ocupar
la presidencia de la República (abril de 1932). Hitler fue derrotado. El
nuevo gobierno dirigido por von Papen convocó elecciones genera-
les en junio, en las que el NSDAP obtuvo una clamorosa victoria (230
escaños). Hitler renunció a formar parte del nuevo gobierno. Este
triunfo, aunque con menos escaños, se mantuvo en las elecciones de
noviembre.
En enero de 1933 el presidente Hindenburg, a propuesta de von Pa-
pen, nombraba a Hitler canciller (30 de enero) con la esperanza de fre-
nar la violencia empleada por su partido. Fue un error y sucedió lo con-
trario. El partido se radicalizó más, creyendo tener el poder al alcance
de la mano. De esta forma, Hitler, en poco más de un año, modelaba
el nuevo Estado totalitario. Presionó al presidente para que disolviera
el Parlamento y convocase elecciones para marzo. En medio de ese
ambiente electoral radicalizado y violento por las tropelías de las Ju-
ventudes Hitlerianas, tuvo lugar la quema del Reichstag el 27 de fe-
brero, momento que recoge el fotomontaje de John Heartfield al que
une intencionadamente la quema de libros (10 de mayo). Parlamen-
to y libros simbolizaban la libertad destruida, la luz de la razón apaga-
da, la sociedad purificada de sus males. Se tendía a un nuevo régimen
y una nueva cultura. Surgía la era nazi. La propaganda dirigida por
Goebbels acusó a los comunistas, y el 28 se suspendían las garantías
constitucionales, como nos indica el documento primero. Se aprove-
chó la coyuntura para perseguir e ilegalizar al partido comunista. Era
el primer paso hacia el Estado nazi, dejando entrever la influencia de
Nietzche en Goebbels tal como recoge Heartfield: Así hablaba Zara-
trusta, y Así hablaba el Dr. Goebbels. Este aparece en actitud acusadora.
Las elecciones de 1933 tampoco dieron la mayoría absoluta al NSDAP,
pero con el apoyo de otros partidos de derechas aprobó la Ley de
habilitación (24 marzo) por la que se otorgaba al canciller plenos po-
deres durante cuatro años para promulgar leyes al margen del Par-
lamento. Era el segundo golpe mortal a la democracia liberal y empe-
zaba a tomar cuerpo la «revolución» nacionalsocialista. Se abría paso
la dictadura de Hitler, que convertía por ley al NSDAP en partido úni-
co, al que se invitaba a afiliarse a todos, lo mismo que al Frente Nacio-
nal del Trabajo; y al Führer en jefe también único.
Ante el aumento del poder conseguido era el momento de presentar
un partido más atractivo y moderado, así que procedió a aniquilar a
todos los nazis más radicales con sus jefes (30 de junio de 1934) en
una acción bautizada como La noche de los cuchillos largos.
Muerto Hindenburg en agosto de 1934, Hitler dio el tercer paso. En
ese mismo mes vinculaba el cargo de presidente al de canciller. Todo
quedaba sometido a Hitler, ejército, policía, judicatura, Iglesia, etc. Na-
cía el III Reich y el Estado racista, destinado a conservar y unir la raza
aria (pangermanismo) y buscar los medios para sustentarla (espacio
vital).
2. República de Weimar. Al abdicar Guillermo II (1918) se proclamó
la República de Weimar. Fue la encargada de firmar el Tratado de Ver-
salles. Se dotó de una Constitución democrática, pero los problemas
económicos y políticos inmediatos, más los derivados de la posterior
crisis de 1929, le restaron credibilidad, autoridad y los apoyos sociales
necesarios para hacer frente al nazismo.
Reichstag. Nombre que se daba al Parlamento alemán. Durante la
República fue disuelto varias veces por la debilidad de los gobiernos
y por la inestabilidad del sistema. Incluso fue marginado por el pre-
sidente, al promulgar leyes por decreto en un intento de poner orden
en el caos político. El 27 de febrero de 1933 fue incendiado por los na-
zis para acusar a los comunistas y poder perseguirlos.
Führer. En castellano jefe, como en italiano Duce. La ideología fascis-
ta se sustenta en el liderazgo de un jefe o caudillo dotado de un po-
der carismático que está por encima de la voluntad general. Se trata
de un hombre excepcional al que se le obedece ciegamente y su
autoridad no es discutible. La organización social jerarquizada nece-
sita de élites y de jefes que llegan a ser idolatrados.
3. La influencia de la crisis mundial del 29 en el triunfo de Hitler.
Entre 1924 y 1929 Alemania consiguió una relativa estabilidad eco-
nómica gracias al apoyo del resto de países, pero el crack de la bol-
sa de Nueva York le afectó de forma muy directa, al depender de las
inversiones estadounidenses y verse obligada a devolver los présta-
mos anteriores. Esta crisis provocó la quiebra de su sistema banca-
rio y elevó el número de parados a cotas muy altas, unos seis mi-
llones. Las consecuencias humanas fueron dramáticas. Ante la
debilidad del sistema liberal, Hitler acaparó el protagonismo y sedu-
jo a las distintas capas sociales que le apoyaron hasta que, en ene-
ro de 1933, fue nombrado canciller y en pocos meses controló todo
el poder.
El Estado racista nazi. Para Adolf Hitler el ultranacionalismo con-
sidera al Estado no un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir
la conservación y pureza de la raza (Estado racial). Porque todas las
razas no son iguales, unas son superiores y otras inferiores. Conven-
cido de la superioridad de la raza aria, emprendió la tarea de supri-
mir a cuantos étnicamente eran distintos o sufrían incapacidad físi-
ca, mental o padecían enfermedades incurables. Especial cuidado
puso en la persecución y supresión de la comunidad judía (política
antisemita), considerada como la raza más impura. La cuestión judía
alcanzó su momento clave en la «solución final», esto es, en su exter-
minio.
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EL ASCENSO DE LOS TOTALITARISMOS FASCISTA Y NAZI
MODELOB
10
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Documento 1
Nosotros, los jóvenes (de entonces) no nos habíamos ad-
herido al fascismo. Nacidos dentro de él, nos había exi-
mido de la elección.
En todas nuestras casas había ancianos que añoraban y
exaltaban la Italia liberal [...]. Para nosotros la liberal-de-
mocracia era la impotencia, el desorden, las divisiones
sectarias [...]. El fascismo era, por el momento, el grega-
rismo caro a todos los jóvenes, el uniforme militar, las
reuniones y asambleas, el coro, el deporte, las excur-
siones [...], y para el mañana inmediato, una carrera se-
gura [...].
I. MONTANELLI y M. CERVI, La Italia lictoria, 1982
Documento 2
El liberalismo negaba al Estado en interés del in-
dividuo; el Fascismo reafirma al Estado contra la
verdadera realidad del individuo. Y si la liber-
tad debe ser el atributo del hombre real, y no del
fantoche abstracto en el cual pensaba el liberalis-
mo individualista, el Fascismo está por la liber-
tad. Está por la única libertad que puede consi-
derarse cosa seria, la libertad del Estado y del
individuo en el Estado. En efecto, para el fascis-
ta todo está en el Estado y nada humano ni espi-
ritual existe ni nada tiene valor fuera del Esta-
do. En tal sentido el Fascismo es totalitario, y el
Estado fascista, síntesis y unidad de todos los va-
lores, interpreta, desarrolla y potencia toda la vi-
da del pueblo [...].
B. MUSSOLINI, La doctrina del fascismo
Documento 3
En el terreno económico promueve la constitución de las
corporaciones profesionales, puramente fascistas o au-
tónomas, según las exigencias del tiempo o del lugar, ba-
jo la condición de que estas obedezcan en sustancia al
principio nacional por el cual la Nación está por encima
de las clases.
Programa del Partido Fascista, 1921
Documento 4
Una ideología que, rechazando el principio democráti-
co de la masa, aspira a consagrar este mundo a favor de
los mejores pueblos, es decir, a favor del hombre supe-
rior, está lógicamente obligada a reconocer también el
precepto aristocrático de la selección dentro de cada na-
ción, garantizando así el gobierno y la máxima influen-
cia de los más capacitados en sus respectivos pueblos,
esta concepción se funda en la idea de la personalidad
y no en la de la mayoría.
A. HITLER, Mi lucha, 1924
Documento 5
Al principio votamos por el partido populista, pero los conser-
vadores no podían gobernar el país; eran demasiado débiles. En
esta lucha implacable por el pan y el poder, teníamos necesi-
dad de ser guiados por una mano vigorosa y firme. La de Hitler
lo era. Tras los años transcurridos bajo su mando nos sentimos
mucho más satisfechos. Queríamos un sistema que funciona-
se bien y que nos proporcionase los medios para trabajar tran-
quilamente.
Declaración de A. Krupp en el proceso
de Nuremberg, 1949
El fascismo totalitario toma forma tras la Primera Guerra Mundial, y el poder, primero en Italia, unos años más tarde
y en la década siguiente en Alemania. Mussolini y Hitler serán sus protagonistas unidos por una ideología común
que les identifica, aunque con matices diferenciadores. A la luz de estos textos, debes comentar cada una
de las cuestiones que se citan en ellos, sin olvidar tratar en su conjunto los aspectos ideológicos que constituyeron
la gran amenaza para la Europa de entreguerras.
Se debe atender al contexto del fascismo frente a las democracias liberales; a la defensa del Estado totalitario
frente a los derechos individuales; a la defensa de las corporaciones frente a la lucha de clases;
a la división jerárquica de la sociedad entre masas y élites y al triunfo del fascismo gracias a las bases sociales.
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SOLUCIONARIO
El final de la Primera Guerra Mundial planteó una situación difícil en Euro-
pa como escenario del conflicto. Por una parte, Italia quedaba frustrada
al no conseguir sus propósitos irredentistas. Por otra, Alemania había sido
humillada. Ambos países, enemigos durante la guerra, iban a caminar
juntos y a colaborar unidos por una ideología común, al tiempo que cons-
tituían una amenaza para las democracias liberales europeas. Lo mismo
que el peligro revolucionario del proletariado procedente de Rusia, y al
que también se oponía el fascismo. Comunismo, liberalismo y fascismo
se presentaban como ideologías enemigas irreconciliables. En la base de
todo este entramado sociopolítico se hallaba una deplorable situación
económica, decisiva en el fracaso de un modelo europeo con sus valores
políticos, morales, culturales y económicos. Parte de la población apoyó
gobiernos autoritarios ante la crisis económica y ante los miedos revolu-
cionarios.
Recordaba Montanelli los puntos de vista diferentes entre los ancianos
que añoraban el liberalismo democrático y los jóvenes nacidos en el fas-
cismo. El primero, débil, ineficaz, individualista y enfermizo; el segundo,
pujante, joven, agresivo, gregario y atractivo, tanto como señalara Mari-
netti en su Manifiesto futurista (1909), que exaltaba la violencia como
forma de vida, las actitudes irracionales, el fanatismo y la obediencia cie-
ga. Esta alabanza al fascismo frente al liberalismo (antiliberalismo) la asu-
mía Mussolini como programa elaborado para el Partido Nacional Fas-
cista (1921). Se oponía al liberalismo y al individuo como sujeto de derechos
políticos, colocando al Estado como la única realidad que estaba por en-
cima de todo y de todos, el Estado todopoderoso existente incluso antes
que la nación (imperialismo). Si el individuo era algo, no lo era por sus de-
rechos, sino porque estaba en el Estado que no admite divisiones origina-
das por partidos o sindicatos, pero tampoco la igualdad. Todo emana
del Estado, que es total, y nada se concibe ni existe fuera de él. Es, como
órgano vivo, la síntesis y unidad de todos los valores y, al controlar todo,
se convierte en el Estado totalitario dirigido por un partido único a cuyo
frente hay un superhombre, el Duce o el Führer, máxima expresión de la
jerarquía social. El jefe, hombre providencial que siempre tiene razón, ejer-
ce una autoridad indiscutible aceptada por todos con fe ciega y se con-
vierte en objeto de culto.
La sociedad no está compuesta por individuos que tienen iguales dere-
chos, sino por masas, y élites que las dirigen (militarismo civil). No cuen-
ta la mayoría, sino la personalidad, como señala el documento 4 que re-
coge la idea del superhombre de la que se apropia Hitler. Las élites movilizan
a las masas al servicio del Estado y de la Nación como expresión de uni-
dad ultranacional y de expansión imperialista (espacio vital), necesaria pa-
ra mantener el Estado racial, al tiempo que se depuran los individuos
étnicamente distintos o inservibles (racismo).
El fascismo no solo se oponía a la democracia liberal, sino también al so-
cialismo marxista y a sus ideas: el materialismo histórico y la lucha de
clases (antimarxismo). Frente a una y a otro defendía valores superiores
y buscaba su propia vía, la del socialismo nacional anticapitalista, contra-
rio al socialismo revolucionario internacionalista. Los fascistas también
se presentaban como revolucionarios, pero acabaron pronto en la contra-
rrevolución. Para el fascismo no cabían luchas ni divisiones sociales, solo
la unidad de un proyecto común. La partitocracia liberal no tenía cabida,
como tampoco la lucha de clases marxista, solo la unidad que proporcio-
naban las corporaciones.
La estrategia fascista contó con el apoyo de las distintas capas sociales
movidas por intereses distintos, como lo demuestran las palabras de
Krupp en el juicio de Nuremberg. Tras la guerra, la ideología fascista con-
tó con el apoyo, primero, de los parados, desarraigados y soldados aban-
donados a su suerte tras la vuelta del frente. Pero, poco a poco, se le fue-
ron sumando las clases medias urbanas y rurales y el capital representado
en las grandes empresas industriales y agrícolas. En palabras de Krupp,
la democracia liberal era ineficaz y débil. En aquellos tiempos era nece-
saria mano dura para imponer orden económico, político y social. Y eso
era lo que ofrecía el fascismo con su actitud agresiva y violenta (terror
fascista), lenguaje desenvuelto, propaganda hábil, mucha demagogia y
fe ciega en el jefe.
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LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
MODELOA
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NOMBRE: CURSO: FECHA:
Ejercicio 1
Lee el siguiente texto y responde a las cuestiones.
Identifica las ideas más importantes del documento y sitúalo en su contexto histórico (1 punto).
Expón las razones del autor sobre la supremacía militar alemana (1,5 puntos).
Explica cuál fue el marco político del nazismo en la preparación y principios de la guerra (2,5 puntos). 3
2
1
El Reich ha forjado una herramienta que dará al ataque toda su primacía sobre la defensa y que le permitirá forzar a
los defensores a combatir en condiciones desfavorables.
Todo el éxito de la fórmula que dará una nueva supremacía a la ofensiva depende de la resolución del problema si-
guiente: hacer pasar un elemento de choque poco vulnerable a través de una zona de fuego enemigo en el tiempo más
breve posible.
Cuatro elementos determinan el instrumento que conferirá a las operaciones de 1939-1940, un carácter totalmente di-
ferente del pasado:
1.º La mecanización, que creará Panzerdivisionen, elementos de penetración. Cada división blindada, que totaliza
una media de 300 carros de combate, comprende un potente grupo de reconocimiento, cuatro batallones de ca-
rros, tres batallones de infantería motorizada [...], treinta y seis piezas de artillería transportada mecánicamente,
unidades anticarros y antiaéreas, ingenieros, transmisiones, servicios y una escuadrilla de reconocimiento.
2.º La motorización, que permite la disposición de fuerzas en la retaguardia en regiones donde la distancia es tal que
el enemigo no podrá deducir por ello la elección de los sectores de ataque [...]. Con la motorización, un ejército
podrá ser agrupado, ocupando todo él más vastos espacios que en otro tiempo y podrá cumplir mejor esta máxi-
ma: marchar separados, combatir juntos.
3.º La aviación, que jugando con la superioridad aérea [...] aislará el campo de batalla de la retaguardia, destruirá la
aviación enemiga, paralizará la acción del mando e inmovilizará a las tropas.
4.º La radiofonía, que transmitirá inmediatamente las órdenes, facilitará la cooperación entre grupos de ataque y en-
tre las armas.
H. MICHEL, La Seconde Guerre Mondiale, 1967-1969
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562
Ejercicio 2
Analiza el siguiente cuadro estadístico y responde a las cuestiones.
Producción de guerra de la Unión Soviética
Describe los datos que aparecen en el cuadro estadístico y sitúalos en su contexto histórico (1 punto).
Expón la evolución de la producción industrial-militar soviética y explica sus causas (1,5 puntos).
Explica la implicación de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial (2,5 puntos). 3
2
1
Fuente: H. BERNARD, La guerre et son évolution à travers les siècles, 1955.
Fundición de hierro
(millones de toneladas)
1945 1944 1943 1942 1941 1940
14,9 9,1 5 5,5 7,2 8,8
Parte del Este (más allá
de los Urales) 28%
Acero (millones de toneladas) 18,3 11,4 4,8 8,4 10,8 12,2
Parte del Este 37%
Laminados (millones de toneladas) 13,1 8,2 5,4 5,6 7,8 8,4
Aviones militares
(modernos)
Algunas
docenas
2.º sem.
3.950 25.437 34.900 40.300 26.478
Tanques y carros blindados 2.794 4.742 24.668 24.000 29.000 22.590
Piezas de artillería 29.561 130.000 122.000 77.000
Mano de obra (millones
de hombres) 30 26,2 18,4 27,5
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563
SOLUCIONARIO
Ejercicio 1
1. El texto es parte del resultado del estudio realizado por H. Bernard so-
bre la guerra, en concreto La guerre et son évolution à travers les siècles
publicado en 1967-69. Las ideas más importantes son dos, relaciona-
das entre sí. La primera expone la táctica militar nazi para sorpren-
der a los enemigos y conseguir la victoria. La segunda desvela su con-
tenido, esto es, los elementos de la táctica. El marco histórico lo
situamos entre la victoria política de Hitler en 1933 en que inicia el
rearme y 1939-1940, cuando empieza la guerra y la continúa de for-
ma victoriosa.
2. El autor reflexiona indirectamente sobre la trayectoria militar de Hitler
tras su toma del poder. Primero se desligó de los compromisos con-
traídos por Alemania en el Tratado de Versalles y acarició la construc-
ción de su soñado Estado racial en un espacio vital suficiente para la
Gran Alemania. Con esta idea forjó su política territorial y militar.
Para conseguir la primera necesitaba una herramienta, como llama el
autor, potente. Se iniciaba el rearme alemán con el que conseguía un
doble objetivo añadido, hacer frente al paro y desarrollar la industria
militar.
La herramienta era la maquinaria bélica concebida para un ataque rá-
pido y corto capaz de sorprender al enemigo e impedir su defensa. En
cuatro elementos centra el autor la clave del éxito de esta estrategia:
1) en los carros de combate acompañados de la logística necesaria
para su efectividad; 2) en la retaguardia formada por fuerzas de infan-
tería motorizada con gran movilidad para impedir la reagrupación
enemiga; 3) en la aviación, complementando la acción del frente y de
la retaguardia con sus bombardeos y fuerzas aerotransportadas;
y 4) todo ello perfectamente coordinado por unas transmisiones mo-
dernas.
3. Los orígenes de la Segunda Guerra Mundial hay que relacionarlos con
la política de Hitler. Su llegada al poder en 1933 y la proclamación del
III Reich supuso el inicio de la puesta en práctica de su programa na-
cionalsocialista y el rechazo oficial del humillante Tratado de Versa-
lles. Ambas ideas caminarán juntas y constituirán el eje del ambicio-
so plan armamentista que haga de Alemania la potencia hegemónica.
Nacían para Europa tiempos nuevos nada tranquilizadores.
Versalles era un límite a su Estado racial y a su espacio vital, así que
Hitler se desligó de sus compromisos y de cualquier arbitraje nacido
de la Sociedad de Naciones. La Conferencia de Desarme (1932-1933)
fue un fracaso para Europa y un éxito para el Führer. En 1934 se pro-
puso la anexión de Austria (asesinato de Dollfuss). Fracasó por la opo-
sición de Italia y de las potencias europeas. En la Conferencia de Stres-
sa (1935) manifestaron su temor al peligroso militarismo nazi. Hitler,
lejos de darse por aludido, desafió a todos y, tras un plebiscito, se ane-
xionó el Sarre y estableció el servicio militar obligatorio, logrando un
ejército poderoso en tierra, mar y aire.
Con un nuevo golpe de audacia, ocupó la zona desmilitarizada de Re-
nania ante la pasividad de las potencias europeas, preocupadas tam-
bién por su situación económica y por el dilema que se les planteaba
entre el fascismo y el comunismo. Alemania no estaba sola. La con-
quista de Etiopía por Italia y la guerra civil española facilitaron el acer-
camiento italo-alemán y se constituyó el Eje Roma-Berlín (1936) al que
siguió el Pacto Antikomintern (1937) entre Japón y Alemania. Todos,
pues, con intereses imperialistas.
Este marco de alianzas y la audacia de Hitler atemorizó un poco a Gran
Bretaña y a Francia, que buscaban los medios de evitar una guerra in-
minente. Ante tales miedos, Hitler ratificó sus planes, recogidos en
el Protocolo de Hossbach. Buscaba, como primer paso (aunque todos
los pasos se implicaban mutuamente), la autosuficiencia nacional
para no depender de nadie. Era necesario, pues, un espacio vital que
permitiera abastecer a Alemania de materias primas y alimentos y
formar el Estado racial. En 1938 se anexionó Austria y los Sudetes. Fue
un pulso estratégico a Francia y Gran Bretaña y que aprovechó para
afrontar además en la Conferencia de Munich. Por su parte, Estados
Unidos se mantuvo al margen de lo que parecían disputas internas
europeas.
Hitler, con una visión clara, labró sus alianzas para el golpe final. Fir-
maba con Italia el Pacto de Acero en 1939 y, poco después, con la
Unión Soviética otro pacto de no agresión. Una semana más tarde, el
1 de septiembre, Hitler invadía Polonia siguiendo la táctica militar que
describe el autor del documento. La guerra corta y rápida funcionó.
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564
Ejercicio 2
1. El cuadro estadístico muestra la producción de guerra de la Unión So-
viética entre 1940 y 1945, período de la Segunda Guerra Mundial. Re-
coge tanto la producción industrial siderúrgica (hierro, acero, lamina-
dos, en millones de toneladas) como la militar (número de aviones,
tanques, carros de combate y piezas de artillería) o la mano de obra,
cuya evolución resulta curiosa.
2. La Unión Soviética tuvo que realizar un tremendo esfuerzo durante la
guerra por la situación de su economía, de su ejército y de la táctica
empleada de «tierra quemada» para evitar el avance alemán. Se ob-
serva el hundimiento de la producción del hierro fundido de 1940 a
1941 y años siguientes hasta la recuperación en 1944. Lo mismo su-
cede con la producción de acero y laminados. Totalmente opuesto
aparece el resultado del número de aviones, tanques, carros de com-
bate y piezas de artillería que aumentan en 1941 y se reducen cuan-
do acaba la guerra. El descenso de la mano de obra se relaciona con
la desorganización-organización del ejército soviético, que tampoco
pasaba por su mejores momentos tras las purgas estalinianas.
La industria militar, como en otros países, absorbía todo, con graves
consecuencias para los trabajadores y para la población civil en gene-
ral. La parte occidental de la Unión Soviética fue duramente castiga-
da y su industria destruida, pero se salvó la parte oriental, más allá
de los Urales. Esto le permitió al finalizar la guerra iniciar una ade-
cuada recuperación de su industria, ayudada por el traslado de em-
presas alemanas situadas en territorio que ahora controlaba.
3. En 1936 Alemania y Japón habían firmado el pacto Antikomintern an-
te la previsión de que Rusia interviniera en la guerra chino-japonesa y
la extensión del comunismo en el sudeste asiático. Tras la anexión de
Austria y los Sudetes, Hitler había puesto sus ojos en Polonia, a la que
reclamaba parte de su territorio. Ante el peligro, Francia e Inglaterra le
prometieron ayuda, contando con el apoyo soviético. Polonia se negó
a que tropas rusas defendiesen sus fronteras. Tampoco lo tenían cla-
ro Francia y Gran Bretaña. No sabían qué era peor, si el comunismo o
el fascismo. Esta situación facilitó el pacto germano-soviético (23 de
agosto de 1939) de no agresión, olvidando conflictos y diferencias ideo-
lógicas. Era, en realidad, un pacto táctico antinatural, pero práctico. El
protocolo secreto que acompañaba al pacto beneficiaba a ambas par-
tes. Contemplaba el reparto de Polonia y reconocía los derechos rusos
sobre Finlandia, Lituania, Estonia, Letonia y Besarabia –recuerdos del
Imperio ruso–. A Stalin le interesaba porque ampliaba su influencia
territorial en paz. A Hitler, porque evitaba una guerra contra la Unión
Soviética y conseguía sus fines. Así, sin más preocupaciones, el 1 de
septiembre Hitler invadía Polonia. Francia y Gran Bretaña le declararon
la guerra. Francia sería invadida poco después.
El 22 de junio de 1941, año que se observa bien en la gráfica, Alema-
nia invadió por sorpresa la Unión Soviética, con la intención de destruir
su capacidad militar sin darle tiempo a defenderse. Hitler buscaba ma-
terias primas y alimentos, entre otras cosas. La táctica inicial fue per-
fecta, pero el invierno ruso, tras el fracaso de Stalingrado, se convirtió
en el peor enemigo, y desbarató sus planes. La contraofensiva rusa in-
movilizó las tropas alemanas que, sin reservas y víctimas del hambre y
del frío, tuvieron que rendirse en febrero de 1943. La nueva derrota en
Kursk sentenció la suerte alemana en el frente oriental. Ante la eviden-
cia de un desastre final próximo, se reunió la Conferencia de Teherán
(noviembre de 1943). Stalin, Churchill y Roosevelt discutieron sobre la
guerra y la posguerra. Stalin salió fortalecido de esta contienda e hizo
de la Unión Soviética la segunda potencia mundial.
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LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
MODELOB
11
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Desarrolla el tema con el apoyo del siguiente texto: «El nuevo orden nazi en Europa» (5 puntos).
Desarrolla una de las dos preguntas (2 puntos).
a) Cambios en las relaciones internacionales tras la guerra.
b) Consecuencias económicas de la guerra.
Desarrolla tres cuestiones de las cinco siguientes, en no más de cinco líneas cada una (3 puntos).
a) Pacto Antikomintern.
b) Guerra relámpago.
c) Línea Maginot.
d) Gobierno de Vichy.
e) Desnazificación.
3
2
1
Alemania se ha preparado para una lucha gigantesca y va a verter la sangre de su juventud con el fin de proteger a
Europa de una bolchevización que destruiría nuestra cultura hasta sus propios cimientos. Quisiera que supieseis que
el gobierno francés no permanece indiferente ante la inmensa grandeza de los sacrificios a los que vuestro país se en-
trega voluntariamente, y en vuestra desgracia, desearía deciros, espontánea y simplemente, que Francia por su parte
está dispuesta a contribuir –según sus posibilidades y sin ningún retraso– a vuestros esfuerzos [...]. Los franceses es-
tán unidos a su patria, pero sé que estarán dispuestos a dejarla por una tarea cuya significación histórica y nacional les
ha sido ya explicada. Yo haré todo lo que me sea posible en este sentido y os ruego que me ayudéis con vistas a pre-
parar el terreno psicológico que pueda justificar mi acción.
Carta de Pierre Laval a von Ribbentrop, 12 de mayo de 1943
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SOLUCIONARIO
1. El documento expone la posición del primer ministro Laval al minis-
tro de Asuntos Exteriores alemán von Ribbentrop. Francia, por el ar-
misticio de Compiègne (22 de junio de 1940), había quedado dividi-
da en dos partes: una bajo el control alemán y otra en la que se
estableció el gobierno de Vichy, con Pétain como jefe de Estado y La-
val como primer ministro. La III República había dado paso al régimen
Revolución Nacional, de carácter autoritario y filofascista. En la carta,
Laval se identifica con la empresa alemana de contener al bolchevis-
mo y defender la cultura occidental, además de perseguir a los ju-
díos y a los francmasones. Comprende el esfuerzo que viene realizan-
do y se ofrece a participar en tan magna empresa. Para ello solicita
ayuda a von Ribbentrop «con vistas a preparar el terreno psicológico
que pueda justificar mi acción [...]». Había sintonía de ideas. El gobier-
no de Vichy se convertía en colaborador del gobierno nazi.
A Hitler le convenía este tipo de ayudas, porque a la altura de 1943,
fecha de la carta, la continuación de la guerra suponía una pesada car-
ga económica y humana. Los cálculos de una guerra rápida (Blitzkrieg)
empezaban a fallar y también la idea del control de Europa en un tiem-
po récord. A partir de finales de 1942 la estrella de Hitler empezó a os-
curecerse en Rusia, cuando tras Stalingrado el ejército soviético, una
vez reorganizado, inició la contraofensiva. Luego, fue en el norte de
África y en el Pacífico. La guerra había tomado otro aspecto con la en-
trada de Estados Unidos en el conflicto.
A pesar de todo, los planes de Hitler se fueron llevando a cabo en la
medida de sus posibilidades y en diversos terrenos. Se aprovechó de
los países conquistados, empleando su población como mano de obra
esclava en fábricas, en obras públicas, en fortificaciones y defensa, etc.,
con la complicidad y beneplácito de las grandes empresas alemanas.
Se crearon campos de concentración para los judíos, disidentes y ra-
zas inferiores. Para los judíos se diseñó un plan especial de aniquilación
total, por constituir la raza más infrahumana y perversa. Los hornos cre-
matorios y las cámaras de gas actuaron a pleno rendimiento hasta el
final de la guerra. En su paranoia de imponer el Estado racial, amplió
las fronteras por la fuerza –espacio vital– a costa del desplazamiento
de los pueblos eslavos, de cuyos bienes se apropió, como hizo con
los de los judíos y pueblos ocupados.
Este nuevo orden genocida tuvo el apoyo de algunos gobiernos
como el de Vichy y el de Noruega. Otros, teóricamente neutrales,
caso de España, fueron partidarios y cómplices del régimen nazi y le
suministraron materias primas y ayuda militar camuflada. Personas e
instituciones oportunistas colaboraron también pensando en la vic-
toria y en su recompensa. Frente a estos hubo quienes se opusieron
a la ocupación alemana y a sus ideas. Nació así la resistencia, que, con
el apoyo de los aliados, llevó acciones de hostigamiento y sabotaje
tanto en las zonas urbanas como rurales. En algunos países estuvo
muy organizada, casos de Francia y de Yugoslavia.
2. Consecuencias económicas de la guerra
Los medios destructivos de esta guerra fueron tales que, cuando fina-
lizó, Europa presentaba un paisaje desolador, especialmente Alema-
nia y la Europa del este. En la parte occidental, y también en Japón,
los daños en las infraestructuras (ferrocarriles, carreteras, puertos,
aeropuertos, etc.), en la industria y en la ciudades alcanzaron un 50%,
afectando a la población sin cobijo, sin alimentos, sin transporte y sin
trabajo. Los gobiernos se tuvieron que enfrentar también al endeuda-
miento contraído por la guerra y a la necesidad económica de la re-
construcción.
Estados Unidos, que se había convertido en el principal abastecedor
de los países beligerantes, fue de nuevo el más beneficiado con la paz.
Consolidó su posición hegemónica como potencia industrial, mili-
tar, agraria y técnica. Por su parte, la Unión Soviética, aunque sufrió
duros ataques en su parte occidental, mantuvo intacta su potencia
productiva en la parte oriental. Tras la paz se benefició de las indus-
trias alemanas que, una vez desmanteladas, trasladó a su territorio. Así
pudo recomponer su industria, convirtiéndose en la segunda poten-
cia mundial tras Estados Unidos. Se abría el camino de los bloques.
Europa iba a contar con el Plan Marshall para su recuperación.
3. Guerra relámpago (Blitzkrieg), táctica militar diseñada por el Esta-
do Mayor alemán para ocupar espacios enemigos en el menor tiem-
po posible. Se basó en una rápida penetración en suelo contrario, uti-
lizando carros de combate apoyados por la aviación y por la infantería
motorizada. Esta táctica y la superioridad fueron un elemento de sor-
presa favorable a Hitler, como se demostró en la invasión de Polo-
nia, Holanda, Bélgica y Francia. Pacto Antikomintern, suscrito entre
Alemania y Japón en noviembre de 1936 para hacer frente al comu-
nismo y a un posible ataque ruso contra Japón en guerra con China.
Se temía una extensión del comunismo en el sudeste asiático. A es-
te pacto se unieron luego Italia y la España de Franco, en plena gue-
rra civil. Frente al peligro comunista, la alianza fascista. Gobierno de
Vichy. La invasión alemana por el norte sorprendió al ejército francés.
Su derrota obligó a firmar el armisticio de Compiègne el 22 de junio
de 1940, por el que Francia quedó dividida en dos zonas: una ocu-
pada por los alemanes, y la otra bajo el nuevo régimen Revolución Na-
cional, dirigido por Petain como jefe de Estado y Laval como primer
ministro. Este gobierno, llamado de Vichy, se caracterizó por su cola-
boración e identidad de ideas con el régimen nazi.
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LA GUERRA FRÍA
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NOMBRE: CURSO: FECHA:
No necesito decirles, señores, que la situación mundial es muy seria [...]. Al considerar lo que se precisa para la reha-
bilitación de Europa, la pérdida física de vida, la destrucción visible de ciudades, factorías, minas y ferrocarriles, fue-
ron correctamente estimadas, pero se ha hecho obvio en los últimos meses que esta destrucción visible era probable-
mente menos seria que la dislocación de toda la fábrica de la economía europea [...].
La verdad de la cuestión es que las necesidades de Europa para los próximos tres o cuatro años en alimentos y otros
productos esenciales procedentes del exterior, principalmente de América, son tan superiores a su presente capacidad
de pago, que tienen que recibir una ayuda adicional sustancial o enfrentarse con un deterioro económico, social y
político de un carácter muy grave. El remedio consiste en romper el círculo vicioso y restaurar la confianza de la gen-
te europea en el futuro económico de sus propios países y de Europa como un todo.
[...] Es lógico que los Estados Unidos hagan cuanto esté en su poder para ayudar a volver a una salud económica
normal en el mundo, sin la cual no cabe estabilidad política ni paz segura. Nuestra política no va dirigida contra nin-
gún país, ni ninguna doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos. Su objetivo debe ser la
vuelta a la vida de una economía operante en el mundo, de forma que permita la aparición de condiciones políticas y
sociales en las que puedan existir instituciones libres [...].
Cualquier gobierno que esté dispuesto a ayudar en la tarea de la recuperación, encontrará, estoy seguro de ello, ple-
na cooperación por parte del Gobierno de los Estados Unidos. Cualquier gobierno que maniobre para bloquear la re-
cuperación de otros países no puede esperar apoyo de nosotros. Más aún, los gobiernos, partidos políticos o grupos
que traten de perpetuar la miseria humana al objeto de aprovecharse de ella políticamente o de otra manera, encon-
trarán la oposición de los Estados Unidos [...].
No resultaría ni conveniente ni eficaz para este Gobierno intentar montar unilateralmente un programa encaminado
a poner a Europa de pie económicamente. Este es el asunto de los europeos. La iniciativa, pienso yo, tiene que venir
de Europa [...].
Parte esencial de cualquier acción afortunada por parte de los Estados Unidos es que el pueblo de América compren-
da, por su parte, el carácter del problema y los remedios a aplicar. La pasión política y los prejuicios no deben inter-
venir. Con previsión, y con la voluntad de nuestro pueblo de enfrentarse con la ingente responsabilidad que la histo-
ria ha puesto claramente sobre nuestro país, las dificultades que he subrayado pueden ser superadas, y lo serán.
Discurso de George Marshall. Universidad de Harvard, 6 de junio de 1947
Las fuerzas gubernamentales que estaban armadas en Corea para impedir los ataques en la frontera y preservar la se-
guridad interior han sido atacadas por unidades procedentes del Norte [...].
El ataque contra Corea demuestra [...] que el comunismo ha sobrepasado el estadio de la subversión para conquistar
naciones independientes y hará uso en lo sucesivo de la invasión armada y de la guerra. Ha desafiado las órdenes del
Consejo de Seguridad emitidas para preservar la paz y la seguridad internacional. En estas circunstancias, la ocupa-
ción de Formosa por fuerzas comunistas constituiría una amenaza directa para la seguridad en la región del Pacífico
y para las tropas de los Estados Unidos que cumplen allí sus misiones legítimas y necesarias.
Declaración oficial del presidente H. S. Truman a la prensa el 27 de junio de 1950
Contesta las preguntas relacionándolas con los textos.
a) Características fundamentales del Plan Marshall.
b) Enfrentamientos entre las potencias y el bloqueo de Berlín.
c) La guerra de Corea y el sudeste asiático.
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SOLUCIONARIO
1. a) La situación de Europa al acabar la guerra presentaba un panora-
ma desolador, tanto económico, como geopolítico. El ejemplo más
visible era Berlín, donde se vivía la bipolarización del nuevo orden
internacional que lideraban dos naciones (Estados Unidos y la Unión
Soviética) y dos ideologías (capitalismo y comunismo) dispues-
tas a ampliar sus zonas de dominio. El mundo quedaba dividido
en dos grandes bloques antagónicos dominados por la psicología
de la desconfianza mutua, que, como antes de la Primera Guerra
Mundial, iba a generar otra carrera de armamentos.
El presidente estadounidense Truman expuso en 1947 su políti-
ca exterior para frenar el comunismo y auxiliar a cuantos países
estuviesen de acuerdo con su programa. Unos meses más tarde,
su secretario de Estado concretaba esas medidas en un plan, el
Plan Marshall, dirigido a ayudar a los países europeos. En su dis-
curso subrayaba la gravedad de la crisis mundial en general, para
centrarse en la de Europa en particular, destruida durante los años
de guerra e incapaz de salir por sí misma de la situación en que
se hallaba. Los Estados Unidos no podían darle la espalda, pues,
de alguna forma, la crisis europea podría repercutir sobre su pro-
pia economía y el avance comunista cuestionar su hegemonía.
De ahí la necesidad de elaborar un plan de ayuda que «no va di-
rigido contra ningún país, ni ninguna doctrina, sino contra el ham-
bre, la pobreza, la desesperación y el caos». Presentaba aparente-
mente su cara más altruista. Pero la iniciativa no podía ser
estadounidense, sino de los países europeos, que, una vez coor-
dinados y tras cuantificar sus necesidades, debían pedir ayuda a
Estados Unidos. Y esta no se hizo esperar. El 3 de abril de 1948 el
Senado de EE.UU. aprobaba el Plan Marshall con un montante de
13.000 millones de dólares. De él no se benefició España por man-
tener un régimen dictatorial y haber apoyado a Alemania e Italia
en la guerra.
El objetivo del Plan era triple. Por una parte, buscaba la recupera-
ción económica de Europa; por otra, pretendía restablecer las ins-
tituciones políticas propias de los países libres y, finalmente, con-
tener el comunismo. La Unión Soviética, por razones obvias, no lo
aprobó e impidió que los países bajo su control lo aceptasen. In-
tentaba a su vez frenar la expansión capitalista. El plan enfrentaba
y dividía a los países europeos en dos bloques. Ante el plan, la Unión
Soviética creó el Consejo de Ayuda Mutua Económica en 1949. Los
bloques se consolidaban.
b) Berlín fue el ejemplo de la división alemana. La ciudad, en zona so-
viética, quedó repartida en cuatro sectores: francés, británico, es-
tadounidense y soviético. Los aliados reunidos en Londres en 1948
(Acuerdos de Londres, abril-junio), decidieron unificar Alemania
en un solo Estado (República Federal de Alemania), y Berlín en una
sola ciudad. La respuesta de Stalin fue el bloqueo terrestre de la
ciudad, que empezó el 24 de junio y duró hasta el 12 de mayo del
año siguiente. Dejaba a los berlineses aislados y ponía a prueba las
fuerzas e intenciones de los dos bloques en los inicios de la ejecu-
ción del Plan Marshall. Stalin esperaba que el bloqueo inclinase
la ciudad a su favor. No fue así, y la reacción de los Estados Unidos,
apoyada por Gran Bretaña, fue establecer un puente aéreo para
abastecer a los berlineses, paliando así los efectos del bloqueo, al
tiempo que aumentaba el prestigio estadounidense. Stalin com-
probaba hasta dónde eran capaces de llegar sus enemigos. La
división de Alemania, en la RFA y la RDA, y de Berlín escenificaba
la escisión del mundo, el enfrentamiento ideológico y militar. Po-
co antes de que acabase el bloqueo, se firmaba en Washington
(4 de abril) el Tratado del Atlántico Norte, OTAN, al que responde-
ría la Unión Soviética con el Pacto de Varsovia en 1955. Berlín ha-
bía supuesto la primera prueba de fuego de la Guerra Fría.
c) El enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética y su
afán por extender sus zonas de dominio se trasladó al sudeste asiá-
tico, escenario tradicional de ambiciones coloniales. La tensión cre-
ció en 1949 cuando el Partido Comunista chino tomó el poder
y firmó un tratado de mutua ayuda con la Unión Soviética, alteran-
do el equilibrio de fuerzas. En este escenario se encontraba Corea,
que tras la guerra había quedado dividida en dos Estados separa-
dos por el paralelo 38º y por su ideología, el Norte vinculado a la
Unión Soviética y el Sur a Estados Unidos. El triunfo comunista
de China alentó a los norcoreanos y a su líder Kim Il Sung a inva-
dir el Sur (25 junio de 1950). La reacción estadounidense fue
rápida, consiguiendo de las Naciones Unidas la condena de la
invasión y la autorización para intervenir en apoyo de los surco-
reanos. La ofensiva estadounidense, dirigida por el general MacAr-
thur, asustó a las autoridades chinas, que prestaron su apoyo a Co-
rea del Norte, mientras la Unión Soviética se mantenía al mar-
gen. La situación fue muy tensa y, ante la imposibilidad de vencer
al enemigo por medios convencionales sin recurrir al armamen-
to nuclear, se firmó un armisticio en 1953 que dejaba todo como
antes de la guerra.
Pero este hecho tuvo sus consecuencias. Primero, la Guerra Fría se
extendió al sudeste asiático; segundo, el enfrentamiento entre blo-
ques podía llevar a la guerra de nuevo; tercero, todos se dieron
cuenta de los peligros de las nuevas armas, y cuarto, Estados Uni-
dos tomó conciencia del peligro comunista y, en algunos sectores
de la sociedad, se adoptaron medidas ultranacionalistas y se per-
siguió («caza de brujas») cuanto se relacionase real o imaginaria-
mente con corrientes modernas y liberales. McCarthy fue el líder
de este movimiento, cuyo objetivo era oponerse a cualquier acti-
vidad antiestadounidense.
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LA GUERRA FRÍA
MODELOB
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Kingston
JAMAICA
S. Juan
Vieques
Ramey
PUERTO
RICO
Sto.
Domingo
Haití
REP.
DOMINICANA
Guantánamo
Homestead
Santiago
Remedios
La Habana
S. Cristóbal
Juanajay
CUBA
Cayo Hueso
Patrick
Mac Dili
Jacksonville
Atlanta
Hunter
Nueva
Orleáns
Houston
IS. BAHAMAS
OCÉANO ATLÁNTICO
Golfo de
México
Mar Caribe
Volkerfreundschat
(RDA)
Marucia
(Líbano)
Sirius
(Grecia)
Bukarest
(URSS)
ESTADOS UNIDOS
LA CRISIS DE LOS MISILES
Buques detenidos en la línea de bloqueo
Bases de misiles soviéticos
Bases estadounidenses
Límite del bloqueo (Cordón de destructores)
Cuestiones
Define dos de los siguientes términos (2 puntos).
Guerra Fría - Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares - Movimiento de Países No Alineados.
Ordena cronológicamente las siguientes circunstancias históricas colocando a su lado
la fecha correcta (1 punto).
Doctrina Truman.
OTAN.
Invasión de Afganistán.
Primavera de Praga.
Tema: La coexistencia pacífica
Explica: Cómo se producen los inicios de la coexistencia pacífica (3,5 puntos).
Explica: Cuáles son los principales conflictos entre los bloques. Apóyate en el documento (3,5 puntos). 4
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SOLUCIONARIO
1. a) Se emplea el término Guerra Fría para definir el sistema de rela-
ciones internacionales entre 1945 y 1991. Durante este período el
mundo se dividió en dos bloques antagónicos que pasaron por mo-
mentos de gran tensión. Un bloque estuvo encabezado por la Unión
Soviética y el otro por Estados Unidos. Cada uno representó un mo-
delo político, económico y social. El primero defendía un sistema
político totalitario, una economía planificada y una ideología co-
munista. El segundo, un sistema político democrático, una eco-
nomía capitalista y una ideología liberal.
b) En 1968 se firmaba el Tratado de No Proliferación de Armas
Nucleares entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Ambos
países eran conscientes del peso económico de la loca carrera de
armamentos. Se trataba, pues, de frenarla. En esta decisión pe-
saron varios elementos. Por una parte, la cantidad ingente de
armas nucleares capaces de destruir todo. Por otra, las corrien-
tes pacifistas que habían surgido con motivo de la guerra de Viet-
nam o de la invasión de Checoslovaquia. Finalmente, la incor-
poración al club nuclear de nuevos socios, como Francia y China.
2. Doctrina Truman................................................................................................ 1947
OTAN ...................................................................................................................... 1949
Primavera de Praga .......................................................................................... 1968
Invasión de Afganistán.................................................................................... 1979
3. Eisenhower asumía en 1953 la presidencia de los Estados Unidos, el
mismo año en que moría Stalin, a quien sucedió en 1956 Kruschev.
Los nuevos líderes parecían más dispuestos que sus antecesores a en-
tenderse. Esta actitud propició un cierto acercamiento que se fue tra-
duciendo en hechos concretos y positivos para la distensión inter-
nacional. Se conoció como coexistencia pacífica, caracterizada por
algunos principios que la hicieron posible; aunque no siempre, hu-
bo momentos muy conflictivos. Surgió así la idea del respeto a la in-
tegridad territorial, a la cooperación económica y a la ayuda mutua,
a la no ingerencia en los asuntos internos del otro, a la superación
de la guerra como medio de solucionar los conflictos y a la coexisten-
cia pacífica. Se pretendía evitar un enfrentamiento directo que tu-
viese consecuencias desastrosas para todos, habida cuenta del poten-
cial destructivo nuclear con que contaba cada potencia.
A lo largo de los siguientes años se mantuvo este clima, establecien-
do incluso líneas telefónicas directas entre Moscú y Washington, para
evitar peligros indeseados. En este sentido, fueron importantes las re-
laciones de Kennedy y Kruschev, que marcaron una nueva etapa en las
relaciones ruso-americanas. No fueron ajenos a este clima el movi-
miento de países no alineados, que se desligaron tanto de la órbita
estadounidense como de la soviética y, aunque no siempre lo consi-
guieron, buscaron marcar su propia vía desde la Conferencia de Ban-
dung (1955); ni tampoco el proceso de desestalinización que vivía
la URSS, ni sus problemas internos, que marcaron hechos como la in-
surrección húngara (1956).
El ambiente más distendido se vio en la extraña colaboración que
rusos y americanos mantuvieron en la crisis de Suez, provocada por
el presidente egipcio Nasser al pretender nacionalizar el canal en
detrimento de franceses y británicos, que se sirvieron del ejército
israelí.
4. Sería un error pensar que la coexistencia pacífica solucionó todos los pro-
blemas de la Guerra Fría. La rivalidad política, económica e ideológica
se mantuvo entera, lo mismo que la carrera de armamentos, la inci-
piente carrera espacial, y el interés en aumentar y extender sus respec-
tivas hegemonías. Varios hechos vinieron a demostrar la debilidad de ese
nuevo clima.
La primera crisis tuvo lugar de nuevo en Berlín. En esta ocasión, para
evitar que los ciudadanos de la parte comunista huyeran a Occiden-
te, las autoridades de la República Democrática decidieron levantar
un muro de separación entre ambos lados en 1961. La medidas ante-
riores no habían dado resultado. Tan irracional construcción recibió el
nombre de muro de la vergüenza. Se convirtió en el símbolo de la re-
presión y del fracaso del comunismo visto desde Occidente. Las pro-
testas no sirvieron de nada, y el presidente Kennedy, en su visita a Ber-
lín en 1963, se identificó con los berlineses con su famosa frase de «yo
también soy un berlinés».
La segunda crisis se desarrolló en Cuba. En 1959 llegaba al poder Fi-
del Castro con su aureola de guerrillero revolucionario. Los estadou-
nidenses le mostraron pronto su hostilidad y boicotearon su econo-
mía. Ante esta situación buscó la ayuda soviética, estrechando lazos
con la Unión Soviética. La cercanía de una Cuba comunista a las cos-
tas de Estados Unidos, tal como se aprecia en el mapa, preocupó a las
autoridades estadounidenses, que tomaron la decisión de invadirla.
La operación corrió a cargo de la CIA y de los exiliados cubanos y se
desarrolló en 1961 en el sur de la isla, en Bahía Cochinos. Fue un fra-
caso y las autoridades cubanas reforzaron su amistad con la Unión So-
viética, que decidió instalar misiles nucleares en el noroeste de la isla,
en el lado opuesto de la base estadounidense de Guantánamo y apun-
tando a Estados Unidos. Kennedy ordenó el bloqueo naval militar de
Cuba y amenazó a la Unión Soviética con invadir la isla si no retiraba
los misiles. La crisis se solucionó gracias a la acción de Kruschev de ini-
ciar su retirada, pero el ambiente fue de preguerra mundial.
La tercera crisis se escenificó en Vietnam, dividida en dos Estados se-
parados por el paralelo 17º, según los acuerdos de Ginebra, tras la re-
tirada de Francia. El gobierno del Norte era comunista, y el del Sur,
proamericano. Ante el peligro de la guerrilla comunista infiltrada en
el Sur (Vietcong), los Estados Unidos decidieron intervenir a favor de
su aliado para evitar el avance comunista. Poco a poco, fue aumen-
tando el número de sus soldados de forma alarmante, pasando en
1962 de unos 13.000 a más de 500.000 en 1968, sin que por ello se
vieran progresos en sus objetivos. La duración de la guerra, las noti-
cias de su desarrollo y las armas químicas utilizadas, crearon un am-
biente antibélico en Occidente e incluso en Estados Unidos, que su-
fría la sangría de sus muertos. Ante los escasos resultados y el gran
coste que suponía, se firmó un alto el fuego en 1973. En 1976 los
dos Estados de Vietnam formaban la República Socialista de Vietnam,
vinculada al bloque comunista. Estados Unidos, la mayor potencia,
había sido derrotada y humillada y el comunismo se había adueñado
de Vietnam y, por el efecto dominó, también de Laos y Camboya.
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Existen muchos hábitos de pensamientos antiafricanos que obstaculizan la realización de progresos y el logro de la
felicidad en África. Junto con estos hábitos de pensamiento surgen planes sin fundamento y trivialidades y pronósti-
cos para resolver «el problema africano».
Los imperialistas europeos constituyen un fenómeno único, una imagen en el desarrollo político, educacional, eco-
nómico, e inclusive religioso y social en África. Sus demagogos, sean ministros, gobernadores u otros funcionarios, tie-
nen la responsabilidad de mantener el statu quo. Y, naturalmente, emplean su ingeniosa y calma política y su técnica
del «nunca podrán conseguir eso» para retardar el proceso de África [...].
Suele pensarse que el africano no posee capacidad política; que no tiene religión alguna ni puede dirigir los asuntos
internos de su país [...].
Ha llegado la hora en que cada nación africana dependiente debe dirigirse a su «amo» europeo y decirle, sin malicia:
«Estipulemos cuándo y cómo terminarán ustedes su control de nuestros derechos soberanos». Los africanos hemos de
estar dispuestos a hacer esto ahora, como grupos y como naciones.
Advertimos a todos que África ha llegado al límite de su paciencia respecto a su actual estatus. Quiere la libertad [...].
Mbonu OJIKE, Africa Today and Tomorrow, 1945
La Asamblea General proclama solemnemente la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo
en todas sus formas y en todas sus manifestaciones.
Y a este fin declaro lo que sigue:
1. La sujeción de los pueblos a una subyugación, a una dominación y a una explotación extranjeras constituye una
negación de los derechos fundamentales del hombre [...].
2. Todos los pueblos tienen el derecho a la libre determinación [...].
3. La falta de preparación en la esfera política, económica o social o educativa, jamás debe ser tomada como pretexto
para retrasar su independencia.
4. Se pondrá fin a toda acción armada y a todas las medidas de represión contra los pueblos dependientes [...].
5. Serán adoptadas medidas inmediatas en los territorios bajo tutela, los territorios no autónomos y en todos los de-
más territorios que no han accedido aún a la independencia, para transferir todos los poderes a los pueblos de es-
tos territorios, a fin de permitirles disfrutar de una independencia o de una libertad completas.
Resolución 1514 de la ONU sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales.
Nueva York, 14 de diciembre de 1960
Compón un texto sobre uno de los temas del programa de Historia del Mundo Contemporáneo
a partir del análisis de las fuentes de información incluidas en la propuesta del examen.
Recuerda que la composición deberá integrar tus conocimientos sobre el tema correspondiente
y la información facilitada.
DESCOLONIZACIÓN Y TERCER MUNDO
MODELOA
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572
SOLUCIONARIO
Tanto el documento de Mbonu Ojike como el de la declaración de la Asam-
blea General de la ONU son fuentes primarias, que aparecen publicadas
en un período de tiempo cercano, en 1945 el de Ojike y en 1960 el de
la ONU.
Ambos documentos tratan sobre el mismo tema general, la descoloni-
zación de los imperios europeos. El primero, como un artículo sobre el hoy
y el mañana de África, y el segundo, como resolución-programa de la ONU
sobre la descolonización.
Cada uno de los documentos se dirige a un público concreto y selecto,
aunque tenga repercusiones populares (concienciación de los pueblos),
tanto desde el punto de vista intelectual como político, ya que tratan te-
mas que en principio corresponden a quienes toman las decisiones polí-
ticas o constituyen grupos de presión social.
La idea principal del primer documento se centra en dos partes. Una, en
los prejuicios que los países colonizadores tienen de los africanos, a los
que consideran incapaces de dirigir por sí mismos los asuntos de sus
países. Dos, la pasividad de las élites africanas para emprender el proce-
so independentista africano. La ONU, en su documento, subraya la idea
de los derechos de todos a ser libres y la necesidad de poner fin al colo-
nialismo. Ambos coinciden en la misma idea: que los pueblos africanos
tienen derecho a ser libres y están capacitados para serlo.
El texto de Ojike se publicaba el mismo año de la fundación de la ONU
(1945), que ya en su carta fundacional se oponía al colonialismo y defen-
día el derecho de autodeterminación de las colonias. Recogía el espíritu
de la Carta del Atlántico de 1941 (recuerdo algo más lejano de los 14 Pun-
tos del presidente Wilson de 1918). Esta política se reafirmó con la De-
claración Universal de los Derechos Humanos y la mantuvo en la resolu-
ción 1514 de 1960, relacionando los derechos humanos con los derechos
de los pueblos a ser libres.
Coincidía la declaración de la ONU con el planteamiento de Ojike sobre
los prejuicios de los europeos sobre los africanos. Era el viejo debate de la
superioridad de la raza blanca, especialmente anglosajona, y de toda la
cultura europea. Unos pensamientos antiafricanos interesados, «que obs-
taculizan la realización de progresos y el logro de la felicidad en África».
Para la ONU tales prejuicios no debían ser nunca una excusa para retrasar
la independencia, más bien urgía a tomar las medidas necesarias para
«transferir todos los poderes a los pueblos de estos territorios a fin de per-
mitirles disfrutar de una independencia o de una libertad completa». Ha-
bía plena sintonía en ambos manifiestos y Ojike ya señalaba que había lle-
gado la hora de que toda nación africana dependiente se dirigiese a su
«amo» para exigirle, sin malicia, hablar y estipular «cuándo y cómo ter-
minarán ustedes su control de nuestros derechos soberanos».
Los sentimientos anticolonialistas recogidos en la declaración de la ONU
coincidían plenamente con los publicados unos años antes por este es-
tudiante africano, para quien los europeos retrasaban de forma constan-
te, consciente e interesada su independencia con demagogia y descon-
fianza.
A lo largo del siglo XX arreciaron las críticas al colonialismo desde los más
diversos ámbitos. En este sentido se expresaba Ojike al exigir la indepen-
dencia a los pueblos colonizadores, pero también al pedir a los coloniza-
dos la obligación moral de estar preparados para ese momento. Esta to-
ma de conciencia se generalizó más al acabar la Segunda Guerra Mundial
y romperse el mito de la invencible Europa, que, además de derrotada,
quedaba exhausta militar y económicamente y con pocas posibilidades
de sostener unas colonias que resultaban gravosas, pero que también ha-
bían participado en la guerra junto a la metrópoli defendiendo la libertad
frente al fascismo. Contagiadas por esta idea de la libertad, las colonias
empezaron a exigir una independencia a la que difícilmente podían opo-
nerse las metrópolis, tanto por cuestiones ideológicas como económicas.
Tres causas, además del papel de la ONU ya señalado, aceleraron el pro-
ceso descolonizador. Una, la toma de conciencia de los movimientos na-
cionalistas, respaldados en unos casos por ideas comunistas o partidos e
instituciones que las defendían, y en otros, por el reconocimiento de la
idiosincrasia africana o indigenismo; no faltaron el ideal panarabista de
Nasser, los motivos religiosos de países islamistas u otros de carácter
étnico o económico. Dos, la conciencia antiimperialista creció en los paí-
ses occidentales gracias a los medios de comunicación, al liderazgo de los
políticos e intelectuales, a la acción de las Iglesias cristianas, a los partidos
de corte social-comunista y a sus respectivos sindicatos. Este ambiente ca-
ló entre las clases populares limando las defensas del imperialismo. Tres,
la Guerra Fría y su sistema de bloques influyó en el proceso descoloniza-
dor, ya que la Unión Soviética y Estados Unidos se opusieron al colonialis-
mo, tanto por cuestiones ideológicas como por el interés en atraerse a sus
respectivos bloques a los nuevos países y ampliar su hegemonía política,
económica e ideológica ante la decadencia europea.
No obstante, muchos de estos países intentaron desligarse de cualquier
dependencia y buscaron una tercera vía para defender sus derechos e
independencia, que intentaron concretar en la Conferencia de Bandung
(1955). Allí acudieron líderes carismáticos como Nehru, Nasser, Tito o
Sukarno y crearon el Movimiento de Países No Alineados. Sus debates se
centraron en los problemas de la descolonización, subdesarrollo y no
alineamiento.
La Conferencia se convirtió en punto de referencia para los movimientos
independentistas, a los que se les prometió ayuda. Además de condenar
el imperialismo, se opuso a que los países independientes sirvieran de ba-
se a las fuerzas armadas (imperialismo militar) de otros países o a que fue-
ran instrumentalizados por uno u otro bloque. Si bien la Conferencia cons-
tituyó un hito histórico y las intenciones fueron buenas, resultó muy difícil
sustraerse a las nuevas formas neocoloniales y a la influencia tanto esta-
dounidense como soviética.
Pero la independencia política no solucionó todos los problemas, más bien
algunos se agravaron a causa tanto de la colonización como de la des-
colonización.
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DESCOLONIZACIÓN Y TERCER MUNDO
MODELOB
13
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Primera parte: cuestiones
Elige tres de las seis cuestiones propuestas y explica, en unas 5 líneas por cuestión,
los rasgos más significativos del proceso histórico preguntado (valoración máxima: 1 punto por cuestión).
Segunda parte: tema o comentario de texto
Elige entre el Tema o el Comentario de Texto propuestos y desarróllalo en unas 30 líneas
(valoración máxima: 6 puntos).
Tema: La herencia colonial.
Comentario de texto.
a) Clasifica el texto explicando: tipo de texto, circunstancias concretas en las que fue escrito,
destino y propósitos por los que se escribió (1,5 puntos).
b) Indica y explica las ideas que aparecen en el texto y resume su contenido (1,5 puntos).
c) Responde a las siguientes cuestiones:
– La formación del Tercer Mundo (1,5 puntos).
– El neocolonialismo (1,5 puntos).
2
1
a) Panarabismo.
b) Conferencia de Bandung.
c) Marcha Verde.
d) Tercer Mundo.
e) Descolonización.
f) Intifada.
Los agentes directos de las matanzas y enfrentamientos han sido y son ruandeses, la influencia de potencias exterio-
res se ha hecho notar en muchas ocasiones y especialmente en el episodio más grave, el genocidio de 1994, que pro-
vocó entre 800.000 y un millón de muertos, civiles en su mayoría.
Por otra parte, el hecho de que las líneas fronterizas actuales, que respetan las demarcaciones dibujadas en tiempos
de las colonias, dividan grupos humanos que también habitan en Estados vecinos, favorece la expansión de los con-
flictos armados, su contagio tanto desde el interior como desde el exterior del país.
En el transcurso de las últimas décadas, se han producido violentos enfrentamientos internos en Ruanda. El aspecto
más visible han sido los combates entre tutsis y hutus [...]. Pero la línea divisoria étnica –tradicionalmente cruzada por
medio de amistades y bodas– no ha sido la única existente: de hecho, en el genocidio de 1994, desencadenado por el
Gobierno en manos de los hutus radicales, murieron tanto tutsis como hutus moderados [...], por razones políticas.
El papel de los países occidentales en el conflicto ruandés ha sido y es muy marcado. Bélgica, potencia colonial, optó
desde el principio de su dominio por privilegiar a la minoría tutsi y convertirla en élite. La Iglesia expandió la noción de
su superioridad respecto de los hutus y los colocó en los puestos clave de la administración colonial.
Francia firmó un acuerdo de suministro armamentístico con Ruanda en 1975 y, en nombre de la francofonía, apoyó
al régimen dictatorial de los hutus radicales a pesar de sus actuaciones inaceptables: sus oponentes tutsis, proceden-
tes del exilio en Uganda, se habían convertido en anglófonos. Gérard Prunier califica el papel de Francia de «cataliza-
dor» del genocidio.
Estados Unidos, aliado del actual gobierno tutsi de Ruanda, patrocina la actuación de ese país, junto con Burundi y
Uganda, en la guerra de rapiña que tiene lugar en la RD (República Democrática) del Congo.
En cuanto a la ONU, que en 1993 envió una misión al país (MINUAR: Misión de las Naciones Unidas de Asistencia a
Ruanda) con la finalidad de contener la escalada de violencia, optó por la pasividad cuando se inició el genocidio
–visiblemente preparado y cuidadosamente organizado–.
Anna BASTIDA, «El conflicto de Ruanda». Universitat de Barcelona.
Conflictes. http://www.ub.es/conflictes/conflictes/paisos/rwanda/rw_sint.htm
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SOLUCIONARIO
Primera parte. Cuestiones
Conferencia de Bandung. Muchos de los países recién independizados
tras la Segunda Guerra Mundial optaron por establecer una vía propia an-
te la política de bloques existente entre la Unión Soviética y Estados Uni-
dos. Se reunieron en Bandung en 1955, trataron temas relativos al colo-
nialismo y al subdesarrollo, acordaron prestar apoyo a los movimientos
independentistas y crearon como aglutinante y modelo el Movimiento de
Países No Alineados.
Marcha Verde. España desde 1956 fue perdiendo algunas de sus colo-
nias africanas a favor de Marruecos. El Sahara Occidental fue reclamado
también por el Frente Polisario a partir de 1973 y se convirtió en un pun-
to conflictivo. La ONU programó su descolonización, pero, antes de ma-
terializarse, Marruecos ocupó este territorio organizando la llamada «Mar-
cha Verde» (6 de noviembre de 1975). Aprovechó la debilidad política
española por la grave enfermedad del jefe del Estado, Franco, que mori-
ría pocos días después.
Intifada. Desde la formación del Estado judío (1948) los enfrentamientos
entre judíos y palestinos –mundo árabe– han sido continuos por motivos
territoriales. Los palestinos han exigido un Estado propio, al que Israel se
ha opuesto por motivos de seguridad. La protesta palestina ha revestido
diversas formas, desde la guerrilla hasta la revuelta de la población civil
–intifada– en la que han tenido, y siguen teniendo, gran protagonismo
los jóvenes.
Segunda parte. Comentario de texto
a) El texto es parte de un estudio de carácter informativo de Anna Basti-
da. Se trata de una fuente secundaria. La autora revive y denuncia el
genocidio de Ruanda de 1994 y aprovecha para analizar el problema
colonial y manifestar la implicación de los países occidentales en la cri-
sis de sus antiguas colonias. El estudio tiene un fin didáctico destina-
do a un público heterogéneo.
b) Anna Bastida estudia un hecho en el que aparecen algunas ideas im-
portantes que podrían verse como las causas del fenómeno que ana-
liza. El hecho es la situación que se vivió en Ruanda a causa de la con-
vivencia de dos etnias, la minoritaria tutsi favorecida por los
colonizadores, y la mayoritaria hutu. La rivalidad se concretó en unos
enfrentamientos cruentos, siendo el principal el ocurrido en 1994, en
el que perecieron unos 800.000 –tal vez más– tutsis y hutus oposito-
res al régimen a manos de hutus radicales gubernamentales. El origen
fue la represalia por la muerte del presidente del país al ser derribado
su avión.
Las ideas más significativas son tres. Una, que tanto Bélgica, que admi-
nistró la colonia tras la Primera Guerra Mundial, como la Iglesia católi-
ca, profundizaron la división social entre tutsis y hutus al colocar a los
primeros en los puestos claves de la administración colonial. Dos, la des-
colonización se hizo mal y la herencia de unas fronteras arbitrarias mo-
tivó continuos choques étnicos. Tres, que las potencias colonizadoras
buscaron siempre su beneficio, bien económico –Francia vendió armas
a los hutus– o político –los Estados Unidos favorecieron a los tutsis y sus
acciones en el norte de la República Democrática del Congo–.
Por su parte, el contingente de hombres enviados por la ONU (MINUAR)
actuaron con total pasividad.
Así pues, la autora presenta una breve historia reciente de Ruanda cen-
trándose en el genocidio de 1994, pero recoge y explica las razones in-
ternas y externas del conflicto.
c) La formación del Tercer Mundo
El Tercer Mundo es un concepto político, social y económico que se
ha utilizado para referirse a los países cuyo desarrollo económico ha
sido escaso o nulo, englobando tanto a las antiguas colonias indepen-
dizadas como a los países ya independientes. Este rasgo de pobreza lo
alejaba del llamado Primer Mundo capitalista desarrollado y del Se-
gundo Mundo socialista.
También se ha utilizado el término de países subdesarrollados o en
vías de desarrollo para definir a este espacio, dependiendo de su situa-
ción económica y de sus posibilidades atendiendo a las ayudas –in-
versiones– del primer mundo.
A partir de 1980 empezó a utilizarse la expresión más sencilla y de
carácter geográfico de Norte-Sur. Un Norte rico y un Sur pobre. Aun-
que es excesivamente reduccionista, expresaba bastante bien la des-
igual distribución de la riqueza mundial y las dificultades de los países
pobres de salir de su pobreza sin la ayuda generosa de los países de-
sarrollados, causantes de su situación.
El neocolonialismo
El proceso descolonizador produjo nuevos Estados independientes po-
líticamente. Pero esta independencia política no fue acompañada de
la independencia económica y cultural, ya que las potencias coloniza-
doras buscaron su propio interés antes que establecer una estructura
general (política, económica, cultural, social y sanitaria) que les permi-
tiera una independencia real.
Era preferible mantenerlos bajo su tutela. Es lo que se ha denominado
el neocolonialismo, por el que las antiguas metrópolis seguían domi-
nado a sus anteriores colonias, haciéndose imprescindibles e impidien-
do su desarrollo. Así nos referimos a la dependencia financiera, tecno-
lógica y comercial fundamentalmente, pero también cabría señalar
la cultural y militar a través de la venta de armas y asistencia técnica.
La llave la sigue teniendo, en general, la antigua metrópoli a la hora de
ayudar, invertir, exportar, comprar sus productos, etc.
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EL MUNDO CAPITALISTA
MODELOA
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NOMBRE: CURSO: FECHA:
Cuestiones
Define dos de los siguientes términos (2 puntos).
Fondo Monetario Internacional.
Dragones asiáticos.
Mccarthysmo.
Ordena cronológicamente las siguientes circunstancias históricas colocando a su lado
la fecha correcta (1 punto).
Plan Marshall.................................................................................................... 1992
Primera crisis del petróleo ...................................................................... 1957
Tratado de Roma .......................................................................................... 1948
Tratado de Maastricht................................................................................ 1973
Tema: La evolución del capitalismo contemporáneo
Explica: La evolución del capitalismo contemporáneo. Apóyate en el documento 1 (3,5 puntos).
Explica: Los problemas de América Latina (3,5 puntos). 4
3
2
1
DOCUMENTO 1: El Plan Marshall
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SOLUCIONARIO
1. El Fondo Monetario Internacional (FMI). Se creó en 1944 cuando
la guerra ya tocaba a su fin. Entre sus objetivos figuraban: favorecer la
estabilidad de los cambios monetarios, fomentar la cooperación mo-
netaria internacional, facilitar la expansión y el crecimiento armonio-
so del comercio internacional, contribuir al desarrollo y al manteni-
miento del empleo y de la renta real, ayudar al establecimiento de un
sistema multilateral de pagos e inspirar confianza a sus miembros po-
niendo los recursos a su disposición, eso sí, con garantías.
Dragones asiáticos (tigres asiáticos). Recibieron este nombre, en
principio, Taiwán, Corea del Sur, Singapur y Hong Kong, debido a su
rápido crecimiento en las últimas décadas. Luego, se les unieron otros
países del sudeste asiático. El éxito de tal crecimiento se debió a la ma-
no de obra abundante y barata, a la reducción de costes de produc-
ción y a los precios competitivos, que les abrieron los mercados de los
países desarrollados.
2. Plan Marshall ...................................................................................................... 1947
Primera crisis del petróleo ............................................................................ 1973
Tratado de Roma .............................................................................................. 1957
Tratado de Maastricht .................................................................................... 1992
3. Tras la Segunda Guerra Mundial se inició el proceso de crecimien-
to económico. Había que rehacer lo arrasado por las armas. Euro-
pa, principalmente, había quedado semidestruida. Su esfuerzo re-
constructor se vio favorecido por la ayuda estadounidense a través
del llamado Plan Marshall, dando paso a un período largo de creci-
miento continuado, más intenso a partir de los años cincuenta, has-
ta 1973.
Era fundamental que los países se pusieran de acuerdo para reorga-
nizar instituciones políticas y económicas y llenar el vacío dejado
por la guerra. En los acuerdos de Bretton Woods (1944) se intentó res-
ponder a los problemas financieros de la reconstrucción y a deter-
minadas reglas del futuro desarrollo económico. Con esta misma idea
se crearon el Fondo Monetario Internacional (FMI) para estabilizar el
sistema monetario, y el Banco Mundial (BM), que se encargó de pro-
mover inversiones y préstamos a los países necesitados. En la línea de
los acuerdos de Bretton Woods se tendió a una política librecambis-
ta que se confirmó en los Acuerdos Generales sobre Tarifas Aduane-
ras y Comercio (GATT). Quedaba clara la hegemonía estadouniden-
se y la primacía del dólar y su convertibilidad en oro.
Estados Unidos, el país menos dañado por la acción de la guerra, lide-
ró el desarrollo occidental, prestando dinero a los países necesitados
que se cobijaron bajo su hegemonía. El 5 de mayo de 1947, George
Marshall proponía en la Universidad de Harvard un plan para recons-
truir Europa, y en 1948 el Senado daba luz verde a su ejecución. En
el documento 1 se observa un velero, llamado Europa. Las velas re-
presentan las banderas de los países beneficiarios del Plan: Francia,
Alemania, Portugal, Gran Bretaña, etc., y al que Rusia se opuso, lide-
rando en 1949 el COMECON. Cada potencia con su plan. El velero Eu-
ropa navega ligero con la velas henchidas por el favor del viento del
oeste que impulsa el ERP (European Recovery Program). Se dejaba en-
trever la bonanza de la ayuda estadounidense y los beneficios que re-
portaba, tal como había pensado Marshall.
La ayuda no era altruista y reportaba a los Estados Unidos grandes
beneficios. Primero, asentaba su hegemonía política y económica;
segundo, mantenía su nivel productivo, y tercero, daba salida a sus
excedentes industriales y agrarios. Para organizar esta ayuda se creó
la OECE.
El Plan fue eficaz y Europa aceleró su crecimiento gracias también a la
implantación de las nuevas tecnologías, que, aplicadas al sistema pro-
ductivo, como en épocas anteriores, aumentaban la producción y aba-
rataban los costes. Esto permitió una mayor demanda de productos
a partir de la mejora de las condiciones de vida (mayor empleo, me-
jores salarios, etc.). El auge industrial exigió mano de obra que se
reclutó en los países meridionales (España, Italia, Portugal, Grecia),
para los que fue un remedio para aliviar el paro y eliminar conflictos
sociales. Gracias al desarrollo se abrían las fronteras europeas. La re-
ducción de aranceles permitió el aumento de sus exportaciones.
El desarrollo europeo aumentó gracias a la puesta en marcha del pro-
yecto de una Europa unida, capaz de competir con Estados Unidos y
la Unión Soviética y de evitar errores pasados. Estados Unidos, que
lideró la reconstrucción, en la década de los sesenta tuvo problemas
económicos derivados del desequilibrio de su balanza comercial y del
excesivo gasto militar (guerra de Vietnam). El dólar perdió valor y su
convertibilidad en oro. Era evidente que Estados Unidos, aun man-
teniendo su hegemonía, perdía fuerza.
Fue la guerra del Yom Kippur (1973) entre israelíes y árabes la que
desató la crisis del petróleo al aumentar considerablemente su pre-
cio, desestabilizar la economía mundial y agravar el endeudamiento
de los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Fue un toque
de atención. El segundo aviso vino de la revolución de Irán y se em-
peoró con la larga guerra irano-iraquí. La crisis económica se prolon-
gó a lo largo de los ochenta. Sus consecuencias se reflejaron en el au-
mento del paro, en la reconversión industrial, en el crecimiento del
sector terciario y en la adopción de medidas neoliberales, cuestionan-
do el Estado de bienestar que la bonanza económica había hecho so-
ñar a los países desarrollados.
4. América Latina desde su independencia se vio sometida a un fuerte
control estadounidense, muy acentuado en determinadas épocas,
que permitió gobiernos corruptos y dictaduras para mantener su
hegemonía.
Tras el crack de 1929, algunos países aplicaron una política de indus-
trialización nacional para evitar las importaciones a las que, por eso
mismo, aplicaban unos altos aranceles. La ausencia de competencia
permitió vender a precios elevados perjudicando el consumo inter-
no, las exportaciones y, al mismo tiempo, la modernización de las ins-
talaciones. Estas políticas económicas a la postre aumentaron el défi-
cit interno y la deuda externa. Las ayudas de los gobiernos se centraron
en las oligarquías tanto agrícolas como industriales, aumentando pro-
gresivamente la polarización social, la injusticia y el descontento so-
cial, y abonaron el campo para el nacimiento de movimientos revo-
lucionarios. Esta situación favoreció la aparición de líderes populistas
o «salvadores» de la patria que nunca cambiaron nada porque la fuer-
za de las oligarquías impedía cualquier reforma.
La crisis de 1973 se dejó sentir en América Latina, acentuando las la-
cras de la economía, la alta inflación y el endeudamiento. El descon-
tento social fue ahogado con regímenes dictatoriales represivos (Argen-
tina, Chile, Uruguay, Paraguay...). La respuesta a tantas desigualdades
por parte de los movimientos de izquierda fueron las guerrillas de dis-
tinto signo, color y ambiciones. Solo el Frente Sandinista logró el
poder en Nicaragua en 1979, otros desembocaron en actividades
terroristas o ligadas al narcotráfico.
Tras el derrumbe de las dictaduras, América Latina, que ha venido lu-
chando por desembarazarse de los controles imperialistas, mantie-
ne gobiernos democráticos, si bien algunos escorados a los peligros
del populismo.
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EL MUNDO CAPITALISTA
MODELOB
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NOMBRE: CURSO: FECHA:
Tema: Los alumnos deberán responder a uno de los dos temas.
Tema: La evolución económica de la Europa occidental (5 puntos).
Tema: Los problemas de América Latina (5 puntos).
Comentario de texto: Puede hacerse libremente o atendiendo a las orientaciones que siguen:
a) Localización del texto (tipo de texto, autor, destinatario, época...).
b) Resalta las ideas fundamentales del texto.
c) Analiza el texto en relación con el desarrollo del capitalismo.
d) Sitúa el texto en su contexto histórico.
El Japón es actualmente el tercer país productor de acero del mundo, después de los Estados Unidos y la Unión So-
viética. El tonelaje total construido en sus astilleros navales representa el 40% de la producción mundial y sus talleres
tienen en construcción, en este momento, barcos de 300.000 toneladas.
Ahora bien, estas realizaciones han sido obtenidas en apenas veinte años, después de una derrota aplastante que dejó
al Japón totalmente arruinado [...].
¿A qué se debe este innegable éxito?
En primer lugar, a una incontestable actitud para asimilar innovaciones extranjeras. Por este sentido innato de la ob-
servación que le hace reparar en todo, incluso en las cosas más imperceptibles, por ese deseo de aprender sin límite,
de perfeccionarse para superar a sus vecinos, de adoptar lo que hay de mejor y mejorarlo aún más, el japonés es temi-
ble competidor en el mercado internacional. Añade además a esta extraordinaria disposición de espíritu el mayor
triunfo, el de una mano de obra de la que obtiene el máximo provecho. Como además, en su búsqueda, vital para él,
de divisas extranjeras, el industrial japonés consiente en reducir al máximo sus beneficios desde el momento en que
las entradas de monedas fuertes son importantes, su posición en la concurrencia internacional está particularmente
bien afianzada.
El éxito japonés se debe, en segundo lugar, a una frugalidad legendaria y a hábitos espartanos. El japonés se contenta
con vivir él y los suyos. El lujo –como la abundancia– es aquí signo de vulgaridad y la riqueza no acarrea en absoluto
la consideración (social). Por ello se explica, sin duda, la aceptación por cada uno, incluso cuando su competencia es-
tá unánimemente reconocida, de salarios muy bajos. ¡Qué importa, si tiene asegurada la subsistencia, el hogar y el
vestido! [...]
Por último, el «milagro japonés» puede explicarse por el sentido de grupo y la tradición ancestral de sumisión al jefe
[...]. La noción de prosperidad personal no tiene ninguna significación profunda en el Japón [...]. El individuo se for-
ma a lo largo de toda su existencia en sucesivas comunidades: familia, pueblo, empresa, y su posición social está en
relación directa con el valor atribuido (a la empresa) que lo ha contratado. Así, la personalidad de cada uno se diluye
tras la fuerza del grupo [...].
J. ROBERT, «Impressions japonaises», en Education et Gestion, 8, 1967
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SOLUCIONARIO
Tema: La evolución de la Europa occidental
La Segunda Guerra Mundial supuso un duro golpe para la vieja Europa,
al quedar materialmente semidestruida y moralmente aterrorizada ante
las imágenes que contemplaba. La recuperación, lenta primero, y más
rápida después, se debió al impulso de los europeos y a la ayuda esta-
dounidense a través del Plan Marshall.
Esta terrible experiencia bélica alentó a los dirigentes políticos y pensadores
(intelectuales) a buscar soluciones que evitasen en el futuro conflictos simi-
lares. Nada mejor que unir los esfuerzos de todos en dos direcciones. Prime-
ro, trabajar juntos para no quedar rezagados respecto de Estados Unidos y
de la Unión Soviética; segundo, colaborar en proyectos de cooperación. Se
crearon organizaciones, la OECE (Organización Económica de Cooperación
Europea) para organizar la ayuda estadounidense, y la CE (Consejo Euro-
peo), que fueron madurando la idea de una unión más estrecha.
Así surgió la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), forma-
da por Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo. Era
el embrión de un proyecto económico, en principio, pero de alcance
también político, tal como lo pensó Robert Schuman. No era fácil supe-
rar los nacionalismos que tantas guerras habían generado, pero se avan-
zaba y la idea se materializaba en 1957 con la firma del Tratado de Roma.
Nacía la Comunidad Económica Europea con la finalidad de crear espa-
cios comunes de libre circulación de mercancías, personas y capitales
y se dotaba de instituciones de carácter político y judicial: Consejo de Mi-
nistros, Asamblea de Europa, Tribunal de Justicia, etc.
Este núcleo fundador fue ampliándose a otros países, como Reino Unido,
Irlanda y Dinamarca (1973), Grecia (1981), España y Portugal (1986), Aus-
tria, Suecia y Finlandia (1995).
Hitos importantes de este proyecto común fueron el Acta Única Europea
en 1985 y el Tratado de Maastricht en 1992. La idea no era solo lograr la
unidad económica y monetaria, sino también la unidad política y la so-
cial. Europa debía dotarse de instrumentos comunes en seguridad, en
relaciones exteriores, en identidad europea, en una moneda única, en un
Banco Central, en un Defensor Europeo, etc.
La ampliación a los países del Este en 2004 y 2007 rompía los viejos es-
quemas de una Europa conflictiva y dividida. La Europa de los Veintisiete
se presentaba como la Europa de la unidad, no exenta de problemas y
de intereses nacionales.
Comentario de texto
a) El autor del trabajo Impressions japonaises, J. Robert, hace un retrato
de los japoneses y de su éxito económico de acuerdo con sus impre-
siones. Es, pues, un texto vivencial basado en la experiencia. En 1967,
fecha en que escribe el artículo aparecido en la revista Education et
Gestion, Japón se encontraba en pleno desarrollo económico.
b) Las ideas fundamentales que aparecen reflejadas en el texto se pueden
resumir en dos. Una, el éxito o «milagro» del Japón convertido en unos
cuantos años en la tercera potencia mundial. Dos, ese éxito se debió a
la idiosincrasia del pueblo japonés y a sus aptitudes para innovar, supe-
rarse y adaptarse a cualquier circunstancia, manteniendo un buen
equilibrio entre ancestrales tradiciones, dignidad personal y progreso.
c) El texto nos sitúa en la época de mayor desarrollo económico, más
en concreto en el mundo capitalista, a cuya órbita pertenecía Japón.
La Guerra Fría mantuvo la división entre los dos bloques dirigidos
por las grandes potencias, la Unión Soviética y Estados Unidos. Pero
a su sombra otros países crecieron y se desarrollaron de forma que
fueron objeto de admiración, casos de Alemania y de Japón.
El autor nos pone el ejemplo del auge de Japón, que fue capaz de si-
tuarse como la tercera potencia detrás de Estados Unidos y la Unión
Soviética en apenas veinte años. Indirectamente resalta el avance in-
dustrial y tecnológico en sectores importantes (acero y naval),
acompañado de una alta calidad de sus productos. La explicación
no era fácil para un país con escasos recursos naturales. A la pregun-
ta de cómo se produjo el éxito, Robert expone sus impresiones per-
mitiéndonos contrastar el carácter japonés con el occidental, tanto
entre la clase empresarial como en la trabajadora. Subraya tres as-
pectos que nos parecen esenciales. Primero, el japonés, empresario
u obrero, observa, mejora lo mejorable, tiene un gran afán de supe-
ración y es un temible competidor. Segundo, tiene un concepto de
la vida muy distinto del de Occidente. Exige poco, es frugal y espar-
tano, alejado de los hábitos consumistas occidentales, más bien «El
lujo –como la abundancia– es aquí signo de vulgaridad [...]» y cuan-
do llegan tiempos difíciles no duda en apretarse el cinturón, confor-
mándose con lo más elemental (moderación salarial y dedicación
casi absoluta a la empresa y al trabajo). Tercero, no hay triunfo per-
sonal si no va acompañado del éxito colectivo, sea la familia o la em-
presa a la que se debe. El individualismo se pierde en la colectividad
continuadora de las tradiciones y de la autoridad. El japonés ha con-
jugado el desarrollo capitalista con las tradiciones más venerables.
d) La alusión del autor a «estas realizaciones han sido obtenidas en
apenas veinte años, después de una derrota aplastante que dejó al
Japón totalmente arruinado [...]» es intencionada y significativa. Ja-
pón, que había firmado el Pacto Antikomintern con Alemania
(1936), aprovechó la Segunda Guerra Mundial para su expansión im-
perialista en el sudeste asiático. Ante la oposición de Estados Unidos,
Japón, sin previa declaración de guerra, atacó la flota estadouniden-
se de Pearl Harbour (diciembre de 1941). En respuesta, Estados Uni-
dos declaró la guerra a Japón, Alemania e Italia, con lo que Estados
Unidos entraba en la Segunda Guerra Mundial.
La guerra del Pacífico tuvo como protagonistas a estadounidenses y
japoneses. La derrota de Japón se consumó en 1945 después del
lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki
(agosto). Este hecho provocó un desastre en vidas humanas y una
gran conmoción por sus efectos. Era la primera vez que se usaba ar-
ma tan destructiva. A partir de este momento, el control estadouni-
dense fue muy duro y la vida japonesa se supeditó en todo a las tro-
pas de ocupación, que impusieron una constitución que recogía el
modelo de monarquía parlamentaria, la desarticulación de los zai-
batsus y la supresión del ejército.
Poco tiempo después, la guerra de Corea (1950-1953) y el peligro
comunista cambiaron esta situación y Japón pasó a ocupar un papel
más de aliado que de enemigo vencido (Tratado de San Francisco,
1951). Se convirtió en fuente de aprovisionamiento de las tropas es-
tadounidenses y destino de ayudas e inversiones que le permitieron
modernizar sus infraestructuras, crecer al ritmo del 15 % y convertir-
se entre 1955 y 1973 en la tercera potencia mundial, desplazando a
Alemania, tal como apunta el texto.
Fueron factores importantes de este desarrollo la alta productividad
y la calidad de sus productos, la mano de obra abundante y barata,
la ausencia de conflictividad laboral, el ahorro familiar y su consumo
limitado, la cooperación entre el sector público y el sector privado
(nacionalismo), la inversión en investigación y desarrollo y el cre-
ciente papel de sus exportaciones. Años más tarde, la tendencia
cambió ante la competencia de los «dragones asiáticos», y la econo-
mía japonesa se estancó.
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EL MUNDO COMUNISTA
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Documento 1
Numerosos activistas del partido, de los sóviets, de la
economía, no son nunca ni enemigos ni saboteadores,
sino comunistas honestos; se les acusó de estos críme-
nes e incapaces de soportar las torturas [...] acababan
ellos mismos acusándose de toda clase de crímenes. [...]
Son monstruosos los actos que inspiró Stalin y que
constituyen violaciones de los principios leninistas,
fundamentales de la política de las nacionalidades del
Estado soviético y hemos de hablar de deportaciones
masivas de pueblos enteros. [...]
Camaradas, con el fin de no caer en los errores del pasa-
do, el Comité Central se declara resueltamente contra el
culto del individuo. Consideramos que Stalin fue incen-
sado en extremo, pero no hay que olvidar que en el pasa-
do Stalin también ha prestado grandes servicios al parti-
do, a la clase obrera y al movimiento internacional. [...]
Nikita KRUSCHEV, Informe secreto sobre Stalin
al XX Congreso del PCUS, Moscú, 24-25 de febrero de 1956
Documento 2
El marxismo jamás ha negado la importancia de los je-
fes en la dirección de la clase trabajadora y en la organi-
zación de las masas. No obstante, ha condenado siem-
pre como peligroso el predominio de la voluntad de un
solo dirigente sobre las decisiones colegiadamente deli-
beradas por los órganos del partido [...].
El Comité Central del partido ha notado, desde hace
tiempo, en la conducta del camarada Kruschev repeti-
das transgresiones y violaciones del principio de la di-
rección colegiada, al mismo tiempo que manifestacio-
nes y actitudes típicas del culto a la personalidad [...].
Pero los principales perjuicios provocados por las ini-
ciativas personales del camarada Kruschev en estos
años, y en particular desde 1962, se han manifestado
en la organización del Partido y en materia de produc-
ción agrícola e industrial [...].
Informe de Suslov al Comité Central del PC de la URSS,
octubre de 1964
Composición de texto (tema de tipo histórico)
La URSS después de Stalin vive un período de tiempo plagado de luchas y enfrentamientos dentro
del Partido Comunista entre reformistas y estalinistas. Estas pugnas tuvieron un gran impacto en las relaciones
internacionales, muy tensas por la división de bloques (Guerra Fría). Siguiendo estos textos comenta cada una
de las cuestiones que se citan en ellos sin olvidar de tratar en su conjunto La URSS después de Stalin.
Se debe atender al contexto del enfrentamiento entre reformistas, N. Kruschev, y su crítica al gobierno
de J. Stalin (doc. 1); a su vez Kruschev fue víctima de los estalinistas (doc. 2) que asumieron el poder, caracterizado
por el inmovilismo político y económico de L. Breznev (doc. 3), para acabar con el reformista M. Gorbachov,
que intentó aplicar una serie de medidas que tuvieron como resultado el fin de la URSS (doc. 4).
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Documento 3
Que sepan todos que el Pacto de Varsovia dispone de
medios suficientes para defender con eficacia las posi-
ciones socialistas y para garantizar la seguridad de to-
dos sus miembros. Junto a la colaboración militar y po-
lítica, la colaboración económica ocupa un lugar
primordial. [...] Los comunistas, conscientes de estos
problemas, se esfuerzan por resolverlos a partir de los
principios del socialismo científico. [...] No puede ha-
ber socialismo sin propiedad colectiva de los medios de
producción. No puede haber socialismo sin la partici-
pación de las masas populares en la gestión de la socie-
dad y del Estado. No puede haber socialismo sin que el
Partido Comunista, con las fuerza de las ideas del mar-
xismo-leninismo y del internacionalismo proletario,
ejerza la función dirigente [...]. Nosotros los comunis-
tas construimos el socialismo y el comunismo en nues-
tros países respectivos, para nosotros se trata de un
deber urgente. Pero continuamos siendo internaciona-
listas [...] y nunca nos dejarán indiferentes el futuro de
la construcción socialista en otros países ni la causa co-
mún del socialismo y del comunismo sobre la Tierra.
L. BREZNEV, Discurso, 1968
Documento 4
Perestroika no es un tratado científico ni un panfleto
propagandístico [...]. Más bien consiste en una colec-
ción de pensamientos y reflexiones acerca de los pro-
blemas que tenemos planteados, de la envergadura de
los cambios necesarios y de la complejidad, responsabi-
lidad y singularidad de nuestra época [...].
Desde luego, la perestroika se ha visto considerable-
mente estimulada por nuestra insatisfacción con el mo-
do en que han ido las cosas en nuestro país en épocas
recientes. Pero el más importante de los elementos que
la han inspirado ha sido la comprensión de que no se
estaba utilizando plenamente todo el potencial del so-
cialismo.
GORBACHOV, 1985
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Stalin gobernó Rusia de forma dictatorial durante muchos años, entre
1922 y 1953, con mano dura. Eliminó toda clase de oposición y mantuvo
una estructura económica, social y política rígida y centralizada. Cuando
murió, en 1953, se desató la lucha por el poder entre dos corrientes, una
inmovilista-estaliniana y otra revisionista-reformista. Tras tres años de
enfrentamiento ganó el sector reformista y Kruschev ocupó el cargo de
primer secretario del Comité Central del Partido en 1956. Con su victoria
disminuyó la represión política y se permitieron ciertas disidencias.
Esta ligera apertura se materializó en el XX Congreso del Partido
Comunista en dos direcciones. La primera condenó la dictadura
estalinista y el excesivo culto de que fue objeto su líder. Puso al
descubierto parte de los abusos y crímenes de Stalin, las purgas y el
desvío de las ideas leninistas. Había sido una etapa que convenía olvidar
y Kruschev iniciaba la desestalinización que, en parte, dulcificó poniendo
de relieve también los grandes servicios que Stalin había aportado «al
partido, a la clase obrera y al movimiento internacional». Una de cal y
otra de arena. La segunda admitía la existencia de otros posibles
modelos de transición al socialismo diferentes del soviético. Se propuso
descentralizar la economía, hacerla más ágil y equilibrar el desarrollo de
la industria pesada con el sector agrícola y la industria de bienes
de consumo para cubrir las necesidades de alimentos y de bienes de
consumo. Era consciente del atraso agrario y de su desfase respecto
de la industria pesada y dotó de mayor autonomía a los koljoses. No
obstante, eran necesarias medidas de mayor calado para solucionar los
problemas. La era de Kruschev se caracterizó por una mejora económica
que dotó a los soviéticos de un mayor nivel de vida. Pero esta política
reformista suscitó dudas, recelos y temores entre los miembros de la
nomenklatura, que temieron ver peligrar el sistema y sus propios
privilegios.
Suslov presentaba en 1964 un informe al Comité Central del Partido Co-
munista acusando a Kruschev de transgredir el «principio de la dirección
colegiada» y de adoptar actitudes típicas del culto a la personalidad, lo
mismo que se había hecho con Stalin. Además se criticaba su política
económica en materia agrícola e industrial y también se le denunciaba
por haber fracasado en su política exterior, al ceder ante Estados Unidos
en el tema de los misiles en Cuba.
El informe fue efectivo, pues Kruschev fue depuesto y sustituido por
Breznev, un neoestalinista caracterizado por el inmovilismo y la defensa
del socialismo en su línea más ortodoxa del marxismo-leninismo. Con su
postura avivó la Guerra Fría. Frente a la OTAN el Pacto de Varsovia, frente
al capitalismo la defensa de la propiedad colectiva, de las ideas
marxistas-lenistas y del proletariado internacional y la implantación
planetaria del comunismo, todo ello dirigido por el Partido Comunista,
sin el que «no puede haber socialismo».
El reformismo de Kruschev había sido un pequeño paréntesis en la línea
estalinista de la Unión Soviética, y sus planteamientos fueron sustituidos
pronto. Durante la era Breznev se puede hablar de dos períodos, uno
de crecimiento, que llegó hasta la crisis del petróleo, y otro de es-
tancamiento hasta finales de los ochenta. Esta etapa evidenció el agota-
miento del sistema, agudizado por la crisis de 1973, tanto en el sector in-
dustrial como en el agrícola. Sus índices fueron cayendo, así como la
calidad de los productos y el estímulo, en tanto que crecieron el absen-
tismo laboral, la burocracia, el mercado negro y la corrupción. Esta situa-
ción obligó a importar de los países capitalistas.
La muerte de Breznev reavivó la pugna dentro del Partido Comunista. Al
breve gobierno del reformista Andropov siguió el del conservador
Chernenko, sin solucionar los problemas de la URSS. Fue Gorbachov
(1985) el que planteó la gravedad de la situación y la necesidad de
acometer reformas en profundidad. Creía necesario modernizar el
sistema y emprender una nueva política económica e institucional que,
sin dejar de ser socialista, fuese competitiva al estilo occidental. Esta
reestructuración o perestroika no tuvo el éxito esperado y, poco a poco,
se encaminó hacia una economía de mercado y a una cierta apertura
política. Tal vez el anquilosamiento crónico de las estructuras soviéticas
impidió el éxito parcial de las reformas. Tenía razón Gorbachov cuando
escribía «que no se estaba utilizando plenamente todo el potencial
del socialismo», pero se equivocaba al no ver que el socialismo real tal
como se había desarrollado había sido un fracaso. El socialismo se había
pervertido en aras del egoísmo, los privilegios y la corrupción. Con la
desintegración de la Unión Soviética en 1991 se ponía fin a un socia-
lismo real perverso, pero también a un sueño y a una esperanza de los
pueblos.
Esta nueva situación rompía la bipolaridad iniciada tras la Segunda
Guerra Mundial. Estados Unidos daba un tercer paso hacia la hegemonía
mundial, esta vez en solitario, sin ninguna potencia capaz de hacerle
frente.
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EL MUNDO COMUNISTA
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NOMBRE: CURSO: FECHA:
Al hablar del colapso del comunismo como movimiento, como sistema de poder y como Imperio, se debe plantear
qué ha quedado del comunismo europeo y cuál ha sido su legado. Ha permanecido lo que fue su origen como movi-
miento, como sueño de un mundo justo y razonable. Si bien este sueño ha palidecido por las experiencias del socialis-
mo real, sin embargo, se ha convertido –mediante un adoctrinamiento consciente o inconsciente– en un bien general.
En los países que fueron gobernados por los comunistas, millones de personas se resignan con dificultad a que unos
sean ricos y otros pobres, sobre todo cuando no hay razones morales claras.
Del comunismo como sistema de poder ha quedado mucho menos: por un lado, la ausencia de cultura política demo-
crática en los países que fueron gobernados por los comunistas, aunque tampoco antes muchos de esos países cono-
cieron sistemas democráticos; por otro lado, las transformaciones en la estructura social que el comunismo trajo con-
sigo y que han sobrevivido a la desaparición del sistema, con unas élites educadas y con bienes, ligadas personal o
familiarmente con el sistema de poder.
Podría pensarse que no ha quedado mucho del Imperio comunista de la Unión Soviética. La Unión Soviética se ha des-
moronado. Su heredera más poderosa, Rusia, está muy lejos de la plenitud de poder de su predecesora. Igual que an-
tes, el Ejército, que estuvo muy relacionado con la política imperial, tiene una enorme importancia. A pesar de que su
potencial se ha visto disminuido considerablemente, el Imperio soviético ha sobrevivido en forma restringida gracias
al Ejército y al arsenal nuclear [...].
Comoquiera que sea, el comunismo ya no existe en su forma anterior. Hoy día, con el siglo XX llegando a su fin, tene-
mos que ver en sus restos una herencia difícil de definir. No cabe esperar, sin embargo, una continuación del comu-
nismo, pues el resultado final de una historia de más de setenta años es su fracaso. Y las nuevas generaciones no per-
donan nunca una derrota.
Jerzy HOLZER, El comunismo en Europa. Movimiento político y sistema de poder, 2000
Compón un texto sobre uno de los temas del programa de Historia a partir del análisis de las fuentes
de información. La composición deberá integrar tus conocimientos sobre el tema correspondiente
y la información facilitada.
El muro de Berlín o «muro de la vergüenza».
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SOLUCIONARIO
Nos encontramos con dos documentos de naturaleza distinta, aunque
coincidentes en su temática. El primero es una fuente historiográfica, sa-
cada de la obra de Holzer, El comunismo en Europa. Movimiento político y
sistema de poder, publicada en el año 2000. El segundo es una fuente pri-
maria que presenta en imagen el muro de Berlín, levantado en 1961 y
derribado en 1989, momento que recoge la imagen. Ambos coinciden
en el tiempo, el final de la Guerra Fría y la crisis del comunismo.
La idea principal del primero alude a la caída del comunismo y a su desa-
parición, aunque queden restos de su pasado. Por su parte, el segundo
nos da a entender el fin también de la Guerra Fría al caer su símbolo más
importante. Se puede decir que uno y otro expresan la misma idea des-
de dos puntos de vista, uno más concreto (el muro) y otro más global (el
texto).
El documento de Holzer nos presenta el colapso del comunismo como
movimiento, como sistema de poder y como imperio, sin ser excesiva-
mente crítico. Como movimiento ha mantenido lo que fue en su origen,
la búsqueda de un mundo mejor, la utopía en la que sueña el hombre,
pero que al ponerla en práctica (socialismo real) rompió todas las espe-
ranzas dejando huérfanos a quienes habían creído que ese era el camino
a seguir para alcanzar la justicia, «[...] millones de personas se resignan
con dificultad a que unos sean ricos y otros pobres, sobre todo cuando
no hay razones morales claras» para ello. Como sistema de poder ha deja-
do poco rastro, solo el recuerdo de un sistema dictatorial ejercido por un
partido único jerarquizado y estático. No ha dejado una cultura política,
porque no la creó, simplemente el recuerdo del abuso de poder centra-
do en la fuerza y en la represión. Tan solo las élites bien situadas salieron
beneficiadas. Tampoco ha quedado mucho del imperio comunista,
como antes del imperio zarista roto por la paz de Brest-Litovsk y recom-
puesto por Stalin en el pacto con Hitler en 1939 y ampliado tras la Se-
gunda Guerra Mundial. Entonces, como ahora, solo el Ejército ha sido el
garante y valedor de la situación. Tras la caída de ese nuevo imperio co-
munista, Rusia ha sido la única heredera. El fracaso del comunismo no ha
sido de la idea, sino de quienes la han hecho imposible.
Ese fracaso lo vemos también en el documento 2. En 1961 se construía el
muro de Berlín para impedir que los ciudadanos de la zona soviética
huyesen a Occidente. Fue el muro de la separación de dos partes de la
ciudad, de dos Alemanias y de dos mundos. Ese muro simbolizaba la di-
visión ideológica entre capitalismo y comunismo. Costó muchas vidas
hasta que el 9 de noviembre de 1989 la fuerza popular lo hacía desapa-
recer. Era el momento oportuno ante la crisis del bloque comunista y los
intentos de reforma propiciados por Gorbachov. Se observa cómo una
inmensa muchedumbre rodea y se «apropia» del muro para horas des-
pués derribarlo, franqueando el paso entre la zona Este y la Oeste. Era el
fin de un mundo y el nacimiento de otro. Caía el «muro de la vergüenza»
y el Telón de Acero.
Las pugnas dentro del Partido Comunista entre reformistas y estalinistas
fueron continuas a lo largo de la historia de la Unión Soviética y dieron
origen a purgas y defenestraciones significativas. En las últimas décadas
del siglo XX fueron más evidentes ante las graves dificultades que aque-
jaban a la Unión Soviética y a los países de su órbita. La solución no era
fácil, porque los problemas se habían enquistado, afectando a la econo-
mía, a la política, a la sociedad, a la investigación y a las nuevas tecnolo-
gías. La URSS padecía una parálisis progresiva. Su sistema productivo en-
vejecía, así como su población. La falta de renovación de la maquinaria
impedía aumentar la productividad, amenazada también por la excesiva
burocratización y un centralismo irracional.
La agricultura y los bienes de consumo fueron marginados en beneficio
de la industria pesada, los bienes de equipo, los grandes proyectos y la
industria militar, importante durante el tiempo de la Guerra Fría y desti-
nataria de grandes inversiones que no repercutieron ni en la industria ci-
vil ni en la sociedad. Así los sectores económicos no se modernizaron,
como tampoco las telecomunicaciones por razones obvias de control y
censura.
En 1985 Gorbachov asumía el poder de la Unión Soviética tras los breves
paréntesis de Andropov y Chernenko. Parecía el momento de las refor-
mas. Gorbachov se propuso, en efecto, democratizar el sistema y hacerlo
más transparente (perestroika y glasnost). Era necesario modernizar el ré-
gimen y adecuarlo a las circunstancias del momento. Pero, dada la situa-
ción en que se encontraba, parecía imposible. Fue abrir la caja de los
truenos, ya que el sistema empezó a hacer aguas por todos los sitios. El
omnipotente Partido Comunista perdió el monopolio político y ese es-
pacio fue ocupado por nuevos grupos políticos. La libertad religiosa, la
abolición de la censura, las elecciones, etc., fueron otras tantas medidas
que cambiaron el panorama de la Unión Soviética y acabaron provocan-
do la descomposición del régimen comunista. La apertura política debi-
litó las instituciones dando paso a una dinámica disgregadora de la URSS
que se confirmó con el Tratado de la Unión (agosto de 1991) y terminó
con Yeltsin. A finales de este mismo año se firmó la disolución de la URSS
para transformarla en la Comunidad de Estados Independientes (CEI). En
muy poco tiempo cada Estado se independizó y Rusia se organizó como
federación. Contó con muchos problemas internos.
Las reformas de la Unión Soviética fueron seguidas por los países de su
entorno. Un signo fue la caída del muro de Berlín como símbolo del fin
de una época, de un siglo que agonizaba y de un milenio que alumbra-
ba otro más esperanzador. Muchos de los países comunistas se fueron
incorporando al ámbito occidental, participando de sus instituciones.
Las secuelas de la vieja Europa aún se materializaron en guerras locales
y conflictos étnicos y nacionalistas. Pero la Unión Europea ha ido admi-
tiendo a cuantos se han prestado a participar de esta idea común en
paz.
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EL MUNDO ENTRE DOS MILENIOS
MODELOA
16
NOMBRE: CURSO: FECHA:
La prueba consiste en la elaboración de una composición relacionada con la información proporcionada
en el documento que se le presenta. En dicha composición deberán integrarse los conocimientos
sobre el tema y la información facilitada en ese documento.
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SOLUCIONARIO
Partiendo de esta imagen podemos plantear dos cuestiones: una, la uni-
polaridad o hegemonía estadounidense, y dos, el fenómeno terrorista
que ha salpicado a Estados Unidos de forma muy directa, tal como se
aprecia en la imagen presentada.
El fin de la Guerra Fría y la desintegración de la Unión Soviética cambia-
ron el panorama mundial. Estados Unidos se encontró sin un rival pode-
roso. La bipolaridad daba paso a la unipolaridad. La política internacio-
nal, controlada ahora por una sola potencia, iba a sufrir cambios y
Estados Unidos podría ejercer su hegemonía de forma planetaria, incor-
porando aquellas zonas antes en poder de la extinta Unión Soviética. Era
una carrera anunciada. Desde 1898 en que derrotó a España, Estados
Unidos había seguido un camino victorioso con la Primera y Segunda
guerras mundiales. Había desplazado al resto de potencias y además ha-
bía sido capaz de transmitir sus valores e imponer sus formas culturales,
casi de manera imperceptible, gracias a los poderosos medios de comu-
nicación. Además de este control, su fuerza ha venido residiendo en la
superioridad militar, en una economía poderosa y en un gran potencial
científico y tecnológico de uso militar y civil. Este factor convertía al país
en exportador de armas y de tecnología.
Algunos analistas han cuestionado este poder con razones más o menos
convincentes. En primer lugar, señalan que el arsenal militar tan podero-
so no es aplicable en todos los lugares y esta hegemonía le obliga a
mantener un despliegue global de tropas que, a largo plazo, resulta muy
caro. La economía, aunque fuerte, depende mucho de factores externos.
Se ha cuestionado también el intervencionismo a ultranza y la teoría de
la guerra preventiva al margen de las organizaciones internacionales, es-
pecialmente de la ONU.
La ausencia de una potencia rival ha sido sustituida por un elemento
más difuso, imperceptible y escurridizo como es el terrorismo interna-
cional, tan real como sus actos. El más temible y terrible es el islamista
radical y fanático que se caracteriza por odiar todo cuanto representa
Occidente: su forma de vida secularizada, su economía capitalista, su re-
ligión, etc.
Este terrorismo ha estado respaldado por la organización Al-Qaeda, que
ve en Occidente el origen del mismo mal. Justifica sus acciones en los
problemas de algunos países árabes y sobre todo en la situación de los
palestinos oprimidos por Israel con el consentimiento estadounidense.
Dentro de Occidente, Estados Unidos es, pues, el centro de sus ataques,
aunque no se pueden olvidar los atentados de Londres o de Madrid. La
imagen que vemos simboliza el poder estadounidense, cuna del capita-
lismo, con sus soberbios edificios. Pero al mismo tiempo esa fortaleza re-
posa en bases débiles. Las Torres Gemelas (World Trade Center), todo un
icono construido con los medios más modernos, se convertían en un ob-
jetivo terrorista.
No era la primera vez que sucedía. En 1993 explotaba una camioneta en
el aparcamiento de este mismo centro, causando seis muertos y unos
mil heridos. Estos ataques contra los intereses estadounidenses conti-
nuaron en Arabia Saudí y más tarde en las embajadas de Nairobi (Kenia)
y Dar es Salam (Tanzania) con más de doscientas víctimas. La respuesta
unilateral por parte de los Estados Unidos no se hizo esperar, pero esta
actitud aumentaría el riesgo de nuevos atentados, como anunciaban los
expertos en terrorismo.
Tal como aparece en la imagen, el atentado más terrible y espectacular
tuvo lugar el 11 de septiembre de 2001, recién estrenado el nuevo siglo
y el nuevo milenio. Parecía todo un aviso de las intenciones de los terro-
ristas. Las dos Torres Gemelas en Nueva York más el Pentágono en Was-
hington fueron el objetivo. Las Torres se desplomaron desde sus casi
quinientos metros de altura a causa del impacto de aviones civiles carga-
dos de pasajeros. Los pilotos suicidas los hicieron impactar contra los dos
edificios, causando unas tres mil víctimas. Era un ataque al centro finan-
ciero y también psicológico de Estados Unidos, al corazón de la patria.
Un ataque que tenía que suponer un replanteamiento de su política in-
terna y externa.
Al-Qaeda reclamó la autoría y Estados Unidos atacó sus bases en Afga-
nistán, donde se suponía estaba su líder, Osama Bin Laden. El ataque
contó con el apoyo de la ONU y puso fin al gobierno de los talibanes. Las
bases desaparecieron, pero no la organización. Sus líderes presumible-
mente huyeron, lo que muestra que el terrorismo es cambiante y en-
cuentra asilo y ayuda en Estados enemigos.
El atentado sirvió también a los intereses estadounidenses. Tras Afganis-
tán, el presidente Bush centró su atención en Sadam Hussein, relacio-
nándolo con Al-Qaeda y con la producción de armas de destrucción ma-
siva. Surgió la teoría del ataque preventivo, por la que Estados Unidos se
sentía legitimado para atacar a cualquier Estado susceptible de ser una
amenaza para él. Y así el presidente Bush declaró la guerra unilateral-
mente a Irak (marzo de 2003). Detrás estaba la sombra del 11 de sep-
tiembre, pero escondía otras intenciones, como controlar la zona, rica en
petróleo y gas, anular a un enemigo de Israel y poner de manifiesto su
hegemonía, por la que pagaba el precio de la psicosis terrorista y la ne-
cesidad de protegerse cada vez más.
Para algunos analistas, con el atentado del 11 de septiembre se iniciaba
el siglo XXI.
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EL MUNDO ENTRE DOS MILENIOS
MODELOB
16
NOMBRE: CURSO: FECHA:
Primera parte: cuestiones (4 puntos, 1,3 por cuestión).
Elige tres de las seis cuestiones propuestas y explica, en unas 5 líneas por cuestión,
los rasgos más significativos del proceso histórico preguntado (puntuación máxima: 4 puntos; 1,3 por cuestión).
a) Guerra preventiva.
b) Gran Serbia.
c) Unipolaridad.
d) Conflictos yugoslavos.
e) Globalización.
f) Neoliberalismo.
Segunda parte: tema o comentario de texto (6 puntos).
Elige entre el Tema o el Comentario de texto propuestos y desarróllalo en unas 30 líneas
(puntuación máxima: 6 puntos).
Tema: Democracia y derechos humanos.
Comentario de texto
a) Clasifica el texto explicando: tipo de texto, circunstancias concretas en las que fue escrito,
destino y propósitos por los que se escribió (1,5 puntos).
b) Indica y explica las ideas que aparecen en el texto y resume su contenido (1,5 puntos).
c) Responde a las siguientes cuestiones:
– Características de la economía global (1,5 puntos).
– Crecimiento económico y pervivencia de las desigualdades (1,5 puntos).
[...] Tengo la impresión de que al movimiento contra la globalización, por su naturaleza caótica, contradictoria, con-
fusa y carente de realismo, le ocurrirá algo semejante que al Mayo del 68 en Francia [...]: lo que hay en él de crítica
social válida y de iniciativas realizables, será absorbido y canalizado por el sistema democrático, y lo demás, [...] per-
derá toda actualidad [...].
¿Qué puede haber de común entre los ecologistas que piden políticas más radicales en la protección del medio am-
biente y los iracundos del Bloque Negro que devastan los comercios e incendian automóviles? ¿Qué entre prehistóri-
cos estalinistas y los antediluvianos ultranacionalistas? ¿O entre las pacíficas e idealistas ONG a las que moviliza el
que los países ricos condonen la deuda de los países pobres o aumenten la ayuda para la lucha contra el sida y los
grupúsculos y bandas de extrema derecha o extrema izquierda, tipo ETA, que concurren a esas demostraciones por
razones de autopromoción? Es verdad que en el movimiento hay mucha generosidad e ilusión de muchachas y mu-
chachos avergonzados de vivir en sociedades prósperas en un mundo lleno de hambrientos; pero también lo es que,
entre miles y miles de manifestantes, hay un buen número de frívolos hijitos de papá, aburridos de la vida, que han
ido allí solo en busca de experiencias fuertes, a practicar un inédito «deporte de riesgo».
Mario VARGAS LLOSA, «¿Una nueva revolución?», en El País, 8 de agosto de 2001
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࡯ HISTORIA DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO 1.° BACHILLERATO ࡯ MATERIAL FOTOCOPIABLE © SANTILLANA EDUCACIÓN, S. L. ࡯
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SOLUCIONARIO
Cuestiones
Unipolaridad: El fin de la Guerra Fría, la caída del comunismo y la diso-
lución de la Unión Soviética como gran potencia dejaron el camino fran-
co a los Estados Unidos para ejercer su hegemonía planetaria, basándose
en la superioridad militar, económica, científica y tecnológica. Esta hege-
monía en solitario –en este sentido se utiliza el término unipolaridad– le
ha llevado a tomar decisiones de carácter internacional al margen de la
ONU (guerra de Irak). El mayor enemigo estadounidense lo constituye
en estos momentos el terrorismo internacional.
Conflictos yugoslavos: Yugoslavia, creada en 1918, agrupaba a pue-
blos de diferentes etnias, culturas y religiones. Tras la Segunda Guerra
Mundial se constituyó en federación en torno a dos pilares, Tito y la Liga
Comunista. La muerte del primero y la crisis de la segunda marcaron el
camino de una desintegración trágica, ya que se resolvió por medio de la
guerra. Parecía estar vivo el tópico del avispero de los Balcanes. Guerra
hubo para la independencia de Eslovenia, de Croacia, de Bosnia-Herze-
govina y de Kosovo (conflicto aún no solucionado). La crueldad étnica,
también religiosa, fue uno de los signos de estos conflictos que contaron
con cientos de miles de muertos, millones de desplazados y mucho su-
frimiento.
Neoliberalismo: Tras el fin del comunismo como sistema económico,
el neoliberalismo ha sido la ideología económica triunfante. Ya en los
años ochenta surgió con fuerza de la mano de Ronald Reagan y de Mar-
garet Thatcher. Defiende la liberalización de los mercados financieros, la
eliminación de las barreras aduaneras y la no intervención del Estado en
la economía. El sector privado es capaz de hacer funcionar la economía
sin regulación de ninguna clase. De esta forma se ha frenado el Estado
del bienestar.
Comentario de texto
a) El documento de Mario Vargas Llosa es un texto periodístico, apare-
cido en El País el 6 de agosto de 2001. En él critica la actuación del
movimiento antiglobalizador, catalogando los distintos grupos que
se integran en él. Deslegitima, en general, su acción por carecer de
argumentos válidos y representar mentalidades muy dispares. Publi-
cado en un periódico de gran difusión, Vargas Llosa quería que su
opinión llegase al mayor número posible de lectores. Las circunstan-
cias responden a la celebración del Foro Económico Mundial y a las
protestas llevadas a cabo, de forma sistemática, por el movimiento
antiglobalizador.
b) La idea principal que expresa el autor es la crítica generalizada a este
movimiento. Reconoce que hay quienes participan en él de buena
fe, pero instalados en una cómoda posición burguesa, «muchachas
y muchachos avergonzados de vivir en sociedades prósperas en un
mundo lleno de hambrientos». Otra idea importante es que se trata
de un movimiento de movimientos o agrupaciones de muy distintas
orientaciones (ecologistas, antimilitares, anticapitalistas, anarquistas,
estalinistas, etc.), no faltando esos «hijitos de papá» que buscan ex-
periencias fuertes o «deportes de riesgo». Cree Vargas Llosa que el
movimiento desaparecerá en el futuro al canalizarse las reivindica-
ciones válidas de forma democrática.
c) – La globalización es, en principio, pero no solo, el conjunto de ca-
racterísticas que definen el capitalismo de finales del siglo XX y
principios del XXI. Se trata de un fenómeno histórico que se ha
plasmado más en una mayor interdependencia económica de los
países hasta nuestros días. Pero no solo de la economía, sino tam-
bién de la cultura, de la política, de las corrientes migratorias, etc.
Entre las características más importantes podemos subrayar el au-
mento de los flujos financieros internacionales, que ha permitido
inversiones en otros países. Un símbolo de esta realidad lo encon-
tramos en las bolsas y en su interdependencia. Igualmente han
ido aumentando los flujos comerciales, superando guerras y crisis.
Estos flujos se han concentrado en Estados Unidos, Japón y Euro-
pa, pero en los últimos años se han unido los países emergen-
tes como China o los «tigres asiáticos». Tanto en los flujos finan-
cieros como en los comerciales han jugado un importante papel
las multinacionales instaladas en la mayor parte de los países de
los distintos continentes. Su influencia ha sido decisiva en el desarro-
llo del comercio internacional libre. Han sido un símbolo del capi-
talismo actual y siempre han buscado las mejores condiciones de
producción, de forma que no han dudado en cerrar empresas y
trasladarlas a otros lugares o países cuando les ha interesado
(deslocalización), sin que los Estados les hayan hecho frente.
– El aumento de la riqueza mundial desde los años ochenta no ha
alcanzado a todos los países por igual, ni tampoco los beneficios
del fenómeno de la globalización. Es más, se puede afirmar que
ha aumentado de forma progresiva la distancia entre los países ri-
cos y los países pobres.
La globalización ha favorecido principalmente a los países desa-
rrollados, que controlan todos los organismos internaciones y po-
seen los medios más modernos de producción, obligando al resto
de países a abrir sus mercados y a vender sus materias primas a
los precios que ese mercado controlado por los ricos impone. Los
países menos desarrollados han mantenido su estructura antigua,
exportando materias primas e importando productos manufactu-
rados o, en todo caso, ensamblando estos productos, pero en
ningún caso produciéndolos, pues no tienen acceso a los más
modernos medios de producción. En este sentido se puede decir
que las condiciones económicas de estos países no han variado
respecto de la época colonial y arrastran las mismas lacras de la
explotación, de la miseria y del hambre.
Ahora bien, no se debe olvidar que hay otras fronteras además de
la del Norte-Sur. En muchos países existen diferencias muy acusa-
das entre sus habitantes, como en América Latina, en África o en
Asia. Estas diferencias existen también en los países más desarro-
llados, como en los del este europeo, que perdieron la protección
social del Estado comunista. Tampoco llega el Estado del bienes-
tar a todos los marginados de los países desarrollados, en los que
aumentan las diferencias entre los muy ricos y los más pobres.
Dentro de los países poco desarrollados se han producido cam-
bios muy notables en las últimas décadas. Se ha asistido a un rápi-
do y sostenido crecimiento económico en los llamados «tigres
asiáticos» y más recientemente en China, que ha tendido a la eco-
nomía de mercado y hoy se presenta como un país con un gran
potencial productor y exportador. Notorio ha sido el caso de la In-
dia, que se ha centrado en las nuevas tecnologías.
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