You are on page 1of 49

UNIDAD IX: La mirada femenina

Unidad 9: La mirada femenina en la narrativa del siglo XX: mujeres de letras.
La mujer y su obra. Racconto de las letras latinoamericanas femeninas. ¿El estilo es una
cuestión de género?, Algunos rasgos particulares de su escritura.
Literatura escrita por mujeres latinoamericanas. Escritura feminista y femenina
latinoamericana.
Las chilenas: Isabel Allende y su narrativa. La casa de los espíritus y Los cuentos de Eva Luna de
Isabel Allende. Marcela Serrano y su narrativa. Antigua vida mía de Serrano. Las mexicanas:
Laura Esquivel y Ángeles Mastretta. Vida y obra de las escritoras. Como agua para chocolate y/o
La Malinche de Laura Esquivel. Arráncame la vida de Ángeles Mastretta.

Lecturas obligatorias:
Ω “La casa de los espíritus” de Isabel Allende.
Ω “Cuentos de Eva Luna de Isabel Allende”. (Selección)
Ω “Antigua vida mía” de Marcela Serrano.
Ω “Como agua para chocolate” y “La Malinche” de Laura Esquivel.
Ω ―Las hijas de Malinche‖ de Margo Glantz.
Ω ―Doña Marina y el Capitán Malinche‖ de Margo Glantz.
Ω ―Malinche, el Malinchismo o el lado femenino de la sociedad mestiza‖ de Milagros Palma.
Ω “Arráncame la vida” de Ángeles Mastretta.
Ω ―Damas‖ de Carlos Fuentes en La gran novela Latinoamericana.
Ω ―Arrancame la vida, de Angeles Mastreta: el universo desde la intimidad‖ de Alicia Llarena.
Ω ―Subjetividad femenina‖ de Emma Ruíz Martín del Campo en Revista Sociedad.
Ω ―Aproximación a la polémica sobre `la literatura de mujeres´‖ de Pilar Vicente Serrano en Estudios
Socioeconómicos.
Ω ―Prejuicios de género en la literatura. ¿Un problema pasado de moda?‖ de Patricia Nieto Cardenas.
Ω ―Teoría feminista como intertexto en novela de escritoras latinoamericanas de fines del siglo XX‖ de
Nelson González Ortega.
Ω ―Los arquetipos de la mujer en la cultura latinoamericana: desde la cosmovisión precolombina hasta la
literatura contemporánea‖ de Katarzyna Różańska en Romanica.doc.
Ω ―Hacia un lenguaje más igualitario: El aporte de la literatura femenina‖ de Élise Couture-Grondin en
Université de Montréal.


Cine:
[Las películas que se indican en cada unidad se proponen como material complementario a la lectura de los
textos, o como modo de contribuir a su contextualización o comparación.]
 Como agua para chocolate (1992). Director: Alfonso Arau.
 Antigua Vida Mía (2001). Director: Héctor Olivera.
 Arráncame la vida (2008). Director: Roberto Sneider









LA MIRADA FEMENINA EN LA NARRATIVA DEL SIGLO XX: MUJERES DE LETRAS
“El amor y la traición, la sexualidad y el dolor, la utopía y las perversiones
de la modernidad, la tensión entre lo público y lo privado.
¿Qué significa ser mujer en América Latina cuando muere el siglo XX?”





RACCONTO DE LAS LETRAS LATINOAMERICANAS FEMENINAS
El rol de la mujer durante muchos siglos había sido relegado a unas pocas opciones. En
primer término, la vida marital: ocuparse del bienestar del marido, sin preguntar nada y
mucho menos cuestionarlo, tener hijos y criarlos, hacerse cargo de que la casa siempre
estuviera en perfectas condiciones, entre otras tareas domésticas.
Otra opción era la vida conventual, sentir el llamado a formar parte de una comunidad
religiosa al servicio de dios y del prójimo.
La soltería también se presentaba como otro camino posible, pero esta implicaba el
cuidado de los padres hasta que estos murieran y, en algunos casos, la burla y la humillación
por no haber conseguido marido.
En esta realidad no cabía la opción de la ―mujer independiente‖, que estudia, trabaja, y que
también se ocupa de la casa, el marido y los hijos, pero que además puede tener una profesión.
Esto era inaudito y, aunque en algunas sociedades aún lo sigue siendo, hay otras que
consiguieron reconocer a la mujer como ser pensante, inteligente, independiente y capaz de
elegir una profesión y ejercerla de forma meritoria.
Es así que el reconocimiento de la escritura como profesión para la mujer, y no como un
mero pasatiempo, ha exigido el tiempo y el sacrificio de muchas que consideraban el
desarrollo de su género como un derecho que había que hacer valer.
Un ejemplo de ello es el caso de Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695), quien estaba
convencida de que la mujer tenía las mismas capacidades que el hombre para estudiar y
desarrollarse intelectualmente, aunque sabía que socialmente no tenía las mismas
oportunidades.
Esta monja mexicana del siglo XVII desafió a la sociedad colonial desde su conducta y su
producción literaria; fue considerada una rebelde dado que escribía no solo sobre temas
religiosos, como lo hubiera hecho una buena monja, sino también mundanos, como la relación
entre un hombre y una mujer, y esto era un escándalo para la época.
Pero, a decir verdad, lo que en realidad irritaba a la sociedad era su inteligencia, que en
muchos casos era superior a la de varios hombres doctos de la época. También molestaba que
mencionara su disconformidad frente al trato que recibía la mujer: a Sor Juana le indignaba
que le fuera vedada la posibilidad de desarrollo intelectual.
Por medio de la poesía, Sor Juana criticó, cuestionó, reflexionó y logró ser escuchada
aunque, en ocasiones, también fue silenciada. Sus palabras no eran propias de una mujer y
menos de una monja. Por eso, frente a la presión social y la soledad en la lucha, tuvo que
abandonar su labor. Aun así, sus escritos y su vida no cayeron en el olvido; muy por el
contrario, siguen siendo un ejemplo para la reflexión de la mujer de hoy. Poemas como
―Hombres necios que acusáis‖ o la famosa Respuesta a Sor Filotea son textos dignos de una mujer
que defendió sus ideales.
Con el tiempo, la literatura se convirtió en una herramienta fundamental para hacerse
escuchar, y hubo otras mujeres que desafiaron a la sociedad y lograron conquistar y cautivar a
un selecto círculo literario.
Una de estas mujeres fue la poetisa argentina Alfonsina Storni (1892-1938), quien también
venció los prejuicios de una época en la que la literatura era cosa de hombres.
Alfonsina formó parte de los encuentros literarios de su tiempo, publicó en diversos diarios
y revistas de la época y, aún más importante, logró el reconocimiento de sus colegas y se
convirtió en un referente literario, tanto para sus contemporáneos como para la posteridad.
Hoy en día se la considera una de las principales voces de la poesía argentina.
Alfonsina formó parte de los encuentros literarios de su tiempo, publicó en diversos diarios
y revistas de la época y, aún más importante, logró el reconocimiento de sus colegas y se
convirtió en un referente literario, tanto para sus contemporáneos como para la posteridad.
Hoy en día se la considera una de las principales voces de la poesía argentina.
En el siguiente poema, Storni cuestiona su situación personal como mujer, pero pide la
colaboración de aquellos que le impiden desarrollarse para poder cambiarla

HOMBRE PEQUEÑITO
Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.
Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.
Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Ábreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora,
No me pidas más.

Otra voz literaria de mujer que se hizo escuchar a nivel mundial fue la de la poeta chilena
Gabriela Mistral (1889-1957), cuya producción literaria recibió en 1945 el Premio Nobel de
Literatura. Esta poeta ha mostrado su preocupación frente a la situación social de su época y
fundamentalmente en relación a la mujer y su educación.
Estos son algunos ejemplos de mujeres que han logrado el reconocimiento de una sociedad
a la que parecía importarle muy poco su palabra.
Ahora, escucharemos las voces de un grupo de narradoras que han marcado un antes y un
después en la literatura del país del que son originarias. Ellas son reconocidas y convocadas
por sus ideas, sus escritos y su compromiso con las letras.


¿El estilo es una cuestión de género?
La aparición, durante las décadas de 1960 y 1970, de diversos movimientos de liberación
femenina dio origen a un debate que se mantiene aún vigente: ¿podemos reconocer en la
literatura un estilo femenino y un estilo masculino?, ¿hay rasgos que diferencias una literatura
escrita por mujeres de otra, escrita por hombres? Durante años se creyó que el estilo varía de
hombres a mujeres; según esta visión, no escribirían igual Jorge Luis Borges, Julio Cortázar o
Gabriel García Márquez que Alfonsina Storni, Ángeles Mastretta o Liliana Heker. Si bien esto
es cierto, tampoco podríamos sostener que Heker y Storni escriben igual y, sin embargo,
ambas son mujeres. Lo mismo ocurriría si habláramos de Borges y Cortázar, a pesar de ser
hombres.
Si bien hay una sensibilidad propia y una visión particular que las mujeres tienen del
mundo; si bien podemos reconocer rasgos propios en el modo de contar sus experiencias,
sentimientos y emociones, esta visión y estos rasgos son únicos e intransferibles en ellas como
lo son en cada persona en particular más allá del género (masculino o femenino). Frente a esta
cuestión se han generado debates e intercambios de opiniones y son muchas las voces que aún
continúan intentando responder las preguntas hechas con anterioridad. Una de esas voces es
la autora española Rosa Montero quien hace la siguiente reflexión:
―cuando una mujer escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera
que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe una novela
protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que está hablando del género humano‖

Para seguir ensayando respuestas en torno a la oposición escritura femenina versus
escritura masculina, podemos avanzar ampliando el concepto de ―escritura femenina‖. Este se
refiere, por un lado, a aquella literatura producida por mujeres, pero, por otro, hace referencia
a aquella que se ocupa de problemáticas en torno a lo femenino, de lo que sucede a la mujer
individualmente y de aquello que define su relación con el contexto y con los otros. Pero
también existen obras que han recreado estos temas y cuyos autores son varones.
¿Qué decir entonces? ¿Es posible dar una única respuesta? La discusión queda abierta y es
en la lectura de hombres y mujeres que seguramente podremos reflexionar en torno a esta
cuestión, intentar dar a cada uno su propia respuesta y enriquecerse con las que otros puedan
aportar.

Algunos rasgos de su escritura
Con el surgimiento de las autonomías después de la dictadura, las mujeres comenzaron a
ocupar un espacio tradicionalmente destinado a los hombres dentro del mercado literario,
generaron un tipo personal de narrativa. Algunos nombres significativos dentro de lo que se
ha dado en llamar narrativa de mujeres son: Isabel Allende, Ángeles Mastretta, Laura
Esquivel, Marcela Serrano, entre otras.
Como rasgos generales de este modo de contar pueden señalarse:
 La protagonista femenina, que problematiza o transgrede el mandato social o familiar;
 El lugar masculino, asociado al mandato, generalmente vinculado a la rigidez, al
autoritarismo;
 La mirada al entorno (por ejemplo, la descripción del lugar de origen);
 La referencia a la historia contemporánea;
 La recuperación de experiencias típicamente femeninas como, por ejemplo, cierto tipo
de lecturas;
 El rescate de la experiencia regional en el lenguaje, a través de la inclusión de
regionalismos y reproducción de modos de decir.

LITERATURA ESCRITA POR MUJERES LATINOAMERICANAS
En la literatura escrita por mujeres latinoamericanas en las últimas décadas del siglo XX el
discurso se presenta por una voz femenina –ficticia o de corte autobiográfico- que dialoga con
sí misma, las temáticas se fundamentan en la historia personal, recurrente en la infancia y su
adolescencia, es como hurgar sobre las bases en que se ha construido su identidad . Desde esta
perspectiva el sujeto femenino es un sujeto textual cuenta su historia con voz propia,
develando un discurso de la intimidad que en palabras de Mercedes Artiaga la escritura
autobiográfica femenina nace precisamente de un encuentro-enfrentamiento dialógico cuyo
primer interlocutor es la cultura patriarcal, y se coloca, además, en un proceso de semiosis
abierto, que rechaza la reificación de lo ya dicho y busca nuevas formas de decir‖
Por otro lado Adelaida Martínez plantea: La revisión del canon que efectúa la literatura
femenina latinoamericana coincide con las enmiendas que hacen las literaturas femeninas de
otras lenguas integrando temas antes "prohibidos," como la sexualidad de la mujer, la
denuncia de la opresión patriarcal, la búsqueda de la identidad, lo que supone el proceso de
escribir para una mujer en la sociedad actual. Se distingue de las otras literaturas por
incorporar la problemática tercermundista del colonialismo, del silencio ocasionado por la
tortura política, y de la violación ecológica.

Escritura feminista y femenina latinoamericana
Dentro del escenario literario esta dos acepciones de lo femenino y feminista han tenido
diversidad de significados en el caso que nos ocupa discerniremos los términos según Elaine
Showalter y la crítica francesa -Simone de Beauvoir, Luce Irigaray, Helene Cixous, Julia
Kristeva- las características femeninas son las que establecieron los primeros patrones para el
inicio de una literatura hecha por mujeres, mientras que las características feministas están
relacionadas a la época en la cual se instaba a que la literatura realizada por mujeres
transgrediera cánones de la literatura patriarcal y tomar un camino diferente entre la escritura
de hombres y mujeres.
Las escritoras femeninas se sitúan principalmente en el siglo XIX en el período de la
sumisión o, según Showalter, época de la imitación. Se define este momento por la sumisión y
el silencio de la mujer que sufre en el ambiente privado y público, represión sexual,
dependencia patriarcal, la mujer como objeto para procrear una familia y tal es el caso en
Latinoamérica de la escritura de Mercedes Cabello de Carbonera y Soledad Acosta de Samper.
La mujer escritora también se ubica en la etapa de la subversión y la revuelta, posee como
particulares la toma de la palabra y conciencia del ser mujer, la apertura sexual,
independencia patriarcal, la mujer agente y tratando de ubicarse dentro del campo laboral del
hombre. Escritoras como Rosario Castellanos, Albalucía Ángel, Isabel Allende y Ángeles
Mastretta son algunos ejemplos de la escritura feminista.
Las escrituras femenina y feminista en Latinoamérica han luchado por tener un puesto en
la sociedad escritural donde ha sido regido por el hombre. A partir del siglo XIX las escritoras
latinoamericanas se apropiaron de los espacios de las letras y expresaron su ideología acorde a
la periferia en la cual estaban presentes la literatura masculina. Sobre lo anterior, Marjorie
Agosín señaló sobre el papel de algunas escritoras contemporáneas en Latinoamérica: ―son las
mujeres que inventaron otras maneras de ser y vivir en el mundo, las modalidades diferentes
creadas, se reconcilian con lo privado y lo político, la vida creativa con su condición como las
mujeres, y eligió en sus textos el poder liberando de la imaginación como un estilo de vida‖
(Agosín: 16)

LAS CHILENAS: ISABEL ALLENDE Y MARCELA SERRANO

ISABEL ALLENDE
Isabel Allende, escritora chilena, nace en 1942 en Lima, Perú, donde su padre se
desempeñaba como diplomático. Abandona Chile en 1973 después del suicidio del
presidente Salvador Allende Gossens, su tío. Obligada, por las circunstancias políticas, a
tomar el camino del exilio, Isabel Allende se radica en Caracas, Venezuela. Actualmente
(2006) reside en California, Estados Unidos.
De sus publicaciones, destacan La casa de los espíritus (1982), De amor y de
sombra (1984), Eva Luna (1987), Los cuentos de Eva Luna (1988), El plan
infinito (1991), Paula (1994), Afrodita (1998), e Hija de la fortuna (1999).
La casa de los espíritus la sitúa como una de las más importantes escritoras de nuestros
días. Narra Isabel Allende en su primera novela sus recuerdos de infancia, aquellos que
poblaron la vieja casona habitada por sus abuelos, aquella que le abrió el mundo de la fantasía
y el mundo de los libros.
Vivió Isabel Allende los primeros momentos del gobierno militar y aparece esta vivencia en
la novela, así como también aparece la visión de la historia de Chile a través de las mujeres,
personajes claves, que componen esas cuatro generaciones de la dinastía de los Trueba.
Le sigue De amor y de sombra en la cual narra la aparición en una mina del norte de Chile
de los cuerpos de campesinos muertos durante el régimen militar.
En 1987 publica Eva Luna a la que le siguen Los cuentos de Eva Luna, primeras obras en las
que no está directamente reflejada la temática política. En 1991 aparece El plan infinito,
basada en la vida de William Gordon quien le confió sus secretos y quien es hoy su marido.
Más tarde, "y para no volverme loca", escribió Paula en la que describe la terrible enfermedad
que terminó con la joven vida de su hija Paula.
El 21 de abril de 1998 presentó Afrodita en Barnes & Nobles en New York y dijo Isabel
Allende: "escribo porque soy una comunicadora, al comienzo fui periodista, necesito contar
mis historias, necesito de la otra parte de mis libros, de ustedes, los lectores, sin los cuales mi
obra no estaría completa".
El 29 de enero de 1999 presentó en España Hija de la fortuna, su nueva novela.
Eliza, la protagonista, "es una muchacha joven, muy joven, que nace en Valparaíso y se va a
California detrás de un amor y, como le pasó a los aventureros que buscaban oro, encontró
otra cosa", dice Isabel Allende.
Y a la escritora le ocurrió otro tanto: "En California encontré a un gringo." Cuanto pasa
en Hija de la fortuna sucede durante la fiebre del oro, "una época llena de violencia, excesos,
crueldad, codicia y, al mismo tiempo, utopía". También se puede hacer esta otra lectura, nos
dice Isabel Allende: "La historia es una especie de viaje iniciático que simboliza lo que ha
ocurrido con las mujeres de mi generación".
En agosto de 2010 fue galardonada en Chile con el Premio Nacional de Literatura.

Isabel Allende en el marco de la narrativa latinoamericana
Los rasgos temáticos, narrativo y estilísticos de La casa de los espíritus podemos incluirlos
en la corriente literaria que triunfa sobre la década de 1980 denominada el Post- Boom (otras
posibles denominaciones son Posboom, post-boom o postboom) y que es posterior a la
generación del conocida como Boom Latinoamericano (generación de 1960) de la que es
continuadora en algunos temas y formas.
Por lo tanto, para hablar de este tema, necesariamente debemos referirnos a los
antecedentes de este movimiento, en especial atención a lo que se conoce como el boom de la
narrativa hispanoamericana, que otros llaman generación del Realismo mágico.
A. ANTECEDENTES
Tras la segunda Guerra Mundial (1939-1945) se establecen en el mundo dos grandes
potencias, EEUU y la Unión Soviética, quienes orientan sus intereses hacia países en vías de
desarrollo. En América Latina se producen algunos golpes de estado y diversas dictaduras que
distribuyen la riqueza a favor de pequeñas minorías mientras que las mayorías no tienen
acceso a ella.
En este contexto la literatura hispanoamericana se renueva apreciablemente. Se
incorporan nuevas estructuras del relato, estilos subjetivos y preciosistas, que invitaron a un
experimentalismo audaz que seguía los modelos de las vanguardias europeas. La novelística
hispanoamericana sufrirá una gran transformación que dará excelentes frutos al añadir a la
novela elementos procedentes del psicoanálisis y del cine, como la escritura automática y la
pluralidad de planos temporales.
Podemos señalar cinco tendencias que alcanzan un éxito mundial de ventas y prestigio en
los años 60 y que todas influyen directamente en La casa de los espíritus:
1. La novela fantástica
Combina elementos de magia, creencias populares y hechos extraordinarios o
sobrenaturales con sucesos posibles en la realidad. (Juan Rulfo con El llano en llamas [1953] y
Pedro Páramo [1955])
2. La novela política
Recoge problemas sociales y políticos y denuncia dictaduras y encarcelamientos. (Miguel
Ángel Asturias en El señor presidente [1946] y Augusto Roa Bastos en Yo, el Supremo [1974])
3. La novela histórica
Pretende desentrañar los enigmas históricos del continente americano para indagar, en sus
orígenes, sus señas de identidad. (Manuel Mujica Láinez en Bomarzo [1962] y en El laberinto
[1974])
4. La novela psicológica y existencial
Profundiza en la intimidad del hombre moderno, sometido a los corrosivos conflictos
cotidianos y a la alienación de la sociedad actual en un ambiente urbano. (Ernesto Sábato en
El túnel [1940] y Juan Carlos Onetti en El astillero [1961])
5. El Boom hispanoamericano
Con esta palabra inglesa se alude a la rápida popularización de una serie de autores y
títulos hispanoamericanos a lo largo de los años sesenta en los ambientes culturales de todo el
mundo. Resulta evidente que este boom contó con importantes apoyos comerciales, en
especial por parte de la editorial española Seix Barral o con el interés por la revolución
castrista, que fue mirada, en un principio, con simpatía por muchos intelectuales
hispanoamericanos como el inicio de la salvación de muchos países; sin embargo, su
explicación genuina radica en la coincidencia en un corto espacio de tiempo de una sucesión
de novelas deslumbrantes: La ciudad y los perros (1962) y La casa verde (1966), de Vargas
Llosa; El siglo de las Luces, (1962), de Alejo Carpentier; Tres tristes tigres (1967), de
Guillermo Cabrera Infante; Rayuela (1963), de Cortázar; La muerte de Artemio Cruz (1962),
de Carlos Fuentes. Y, sobre todo, el éxito sin precedentes de Cien años de soledad (1967), de
García Márquez —la novela más popular en lengua español después de El Quijote— que fijó
la atención de la crítica y el público internacionales en este grupo de escritores. Estos
novelistas consolidan la línea renovadora comenzada por los autores de la etapa anterior.
Los autores del boom consideran que su deber primordial es revolucionar la literatura para
revolucionar la sociedad. Las innovaciones formales y técnicas que se introducen en la
narración son muy similares a las que se dan en la novela experimental. Los rasgos distintivos
de esta narrativa son:
1. Búsqueda de la obra totalizadora, que intenta llegar hasta lo más profundo del destino
del hombre.
2. Escritura experimentalista, una fórmula nueva en la que la escritura es juego,
investigación verbal, con estructuras a veces ininteligibles que tienden a la abstracción con el
fin de reflejar la multiplicidad de lo real.
3. Literatura para minorías ya que se decantan por innovaciones de influencia europea y
norteamericana, distanciándose del anterior localismo latinoamericano.
4. Falta de compromiso político-social. Tiende a ser universal, cosmopolita, supeditando lo
latinoamericano.
5. Personajes desdibujados, sin contornos claros, con comportamientos infrecuentes
debido a sus conflictos interiores.
6. Espacios rurales, imaginarios, míticos, que recrean América Latina. Aunque algunas se
sitúan en espacios urbanos (Rayuela de Julio Cortázar).
7. El amor pocas veces contribuye a que los personajes se reconcilien con su situación
existencial, se hace hincapié en su soledad e incomunicación. Les preocupa más el
comportamiento sexual, el erotismo.
8. Ausencia de humor. Se considera que la vida ofrece una imagen tan negativa que
observarla con humor es tabú. Si bien esta es la tónica dominante de las novelas consideradas
de la generación boom, algunos de sus escritores han recurrido a él en novelas posteriores
(García Márquez, Vargas Llosa, Cortázar...)
9. Movimiento de autores masculinos. Aunque en los años del boom la escritora mexicana
Elena Garro obtuvo cierto reconocimiento, no consiguió el prestigio internacional de sus
contemporáneos.
10. Pesimismo. La angustia de vivir sin sentido, la soledad esencial del ser humano, los
grandes problemas en la sociedad contemporánea se viven con desilusión y desesperanza.
11. El lenguaje es el gran protagonista, rico, renovado, de gran expresividad. Interesa no
como instrumento de comunicación al servicio de los personajes o el narrador, sino en sí
mismo considerando que una novela es una estructura hecha de palabras.
12. Pero, por encima de todos, estaría lo que se conoce como Realismo Mágico.

Con Gabriel García Márquez (1928) surge la corriente llamada realismo mágico a partir de
su obra Cien años de soledad (1967). Este nombre fue creado por Franz Roh en 1925 para
designar una corriente pictórica alemana posexpresionista. Uslar Pietri aplica en 1948 este
término a una corriente narrativa venezolana que asigna una magnitud trascendente o irreal a
una narración de sucesos cotidianos.
El «realismo mágico» o «real maravilloso –a pesar de que algún crítico alude a ambos
términos como expresiones de actitudes diferentes, aunque próximas, por regla general
suelen considerarse como sinónimos, se refieren a los mismos escritores empleando
indistintamente las dos expresiones– alude a la combinación de elementos fantásticos y
fabulosos con el mundo real para crear un equilibrio entre lo cotidiano y lo mágico.
Podríamos decir que consiste en dotar de dimensiones maravillosas, irreales y exageradas
la realidad cotidiana, de manera que los personajes y el lector pasan de lo real a lo mágico sin
apenas darse cuenta. Para algunos escritores del siglo XX la imagen del mundo que ofrecía el
realismo literario no es válida pues no expresa una visión de la realidad que incluya el
inexplicable misterio de la existencia. Para entender la vida les queda la realidad de la psique,
por lo que pretenden representar a la vez lo objetivo y lo subjetivo, observar la realidad para
metaforizarla convirtiéndola en mágica o extraordinaria.
El Realismo mágico es un intento de renovación literaria, muy unido a las renovaciones
estéticas de las vanguardias europeas y norteamericanas. Procede del deseo de descubrir la
peculiaridad americana desde la síntesis de la realidad y la fantasía, dado que el solo realismo
(el realismo de lo perceptible), en su más estricto sentido, era incapaz de recoger la
asombrosa y variadísima realidad del mundo hispanoamericano.
Este «realismo mágico» tiene dos variantes: en ocasiones se presenta lo real como
maravilloso; otras veces, a la inversa, se nos presentan hechos fabulosos como si fueran
sucesos comunes. Mientras unos escritores siguieron las técnicas realistas decimonónicas; los
que optaron por el realismo mágico intentaron buscar nuevos rumbos a la narrativa, pero no
prescindiendo de la visión realista, sino modificándola, deformando el realismo a base de
impregnarlo de magia y maravilla. Pero, en palabras de Nicasio Urbina, «no se trata aquí de la
magia tal y como se concibe en la literatura fantástica, sino la magia de un mundo simple y
primitivo donde lo inverosímil resulta totalmente natural». Para Carpentier lo real
maravilloso se refiere a la cosmovisión americana, cercana a una visión mítica del Universo
regido por unas leyes que no siempre coinciden con las del racionalismo europeo. Se trata de
una literatura que expresa una concepción mágica del Universo a través de mitos, tradiciones,
supersticiones...

Algunas características presentes en el realismo mágico son:
a. Mezcla de lo natural, incluyendo catástrofes telúricas propias de Latinoamérica
(huracanes, lluvias, terremotos) con lo sobrenatural. En consecuencia, la realidad ofrece una
apariencia mágica del Universo a través de los mitos que se suceden de generación en
generación.
b. Subjetividad: predominio del narrador en primera persona, el monólogo interior, el
discurso indirecto libre.
c. Intelectualismo: la narración se aprecia más desde el intelecto que desde las emociones.
La muerte no es más que una prolongación de la vida y por consiguiente no provoca ningún
temor en los personajes.
d. El tiempo se distorsiona, se percibe como cíclico. Desde esa óptica la vida se ve con
mayor claridad y aparece sorprendente y extraña, se remite a la visión mítica ele la esencia de
lo latinoamericano.
e. La violencia está presente en la vida social. La narrativa expresa sin puritanismos ni
prejuicios los desórdenes morales, la injusticia social, la intolerancia, el asesinato... Es una
forma de indagar en la condición humana y la angustia del hombre.
f. Presencia de elementos fantásticos. Lo oculto se hace visible, se pretende relacionar el
mundo real con el irreal para mostrar las interrelaciones de los individuos. También los
aspectos misteriosos e irracionales de la vida cotidiana toman relevancia: premoniciones,
supersticiones, mitos... Y, por último, la presencia de elementos imaginarios. Los escenarios
realistas son reemplazados por espacios imaginarios. Se narran sucesos y objetos percibidos
en los sueños que se mezclan con reales, a veces con un tratamiento poético, otras mítico y
legendario.
g. Las hipérboles, exageraciones e imágenes frecuentes contribuyen a recrear un mundo
primitivo y bárbaro. Fruto de ello es la presencia de una sensualidad desenfrenada.
h. Pesimismo que nace de la conciencia del escritor de la dificultad que supone entender la
vida: el mal prevalece sobre el bien, el mito cristiano de un Dios bondadoso se invierte (Dios
es maligno, el demonio).
i. La muerte está muy presente en la vida de los personajes, no sabemos si algunos están
vivos o muertos, pero también es posible que mueran y vuelvan a vivir.
j. Cuando aparecen escenarios americanos se ubican mayoritariamente en los niveles más
duros y crudos de la pobreza y marginalidad social; espacios con frecuencia rurales, donde la
concepción mágica y mítica forma parte de la vida cotidiana de las gentes.
k. Multiplicidad de narradores combinando la primera y la tercer persona, con el fin de
darle distintos puntos de vista a una misma idea y mayor complejidad al texto. Se conoce
como polifonía narrativa.
B. EL POST-BOOM: LA NUEVA NARRATIVA
La publicación en 1975 de la primera novela de Skármeta, Soñé que la nieve ardía, podría
marcar el punto de partida del Post-Boom que alcanzó su triunfo con La casa de los espíritus
(1982) de Isabel Allende. Otros autores serían Manuel Puig (Boquitas pintadas), Alfredo
Bryce Echenique (Las amigdalitis de Tarzán), Roberto Bolaño (Los detectives salvajes), Laura
Esquivel (Como agua para chocolate), Ángeles Mastretta (Mal de amores)…
La riqueza y variedad de la narrativa hispanoamericana no se detuvo en esos años.
Surgieron nuevos autores en todos los países hispanoamericanos y algunos han alcanzado una
gran difusión internacional. A estos algunos los han bautizado como el post-boom o la Nueva
narrativa de la década de 1980, donde nos encontramos con una novela que, sin abandonar las
líneas testimoniales y la experimentación lingüística, reduce la complejidad técnica iniciada
en obras anteriores para crear una novela a la que el lector pueda acceder más fácilmente, se
aprecia un retorno a tratamientos narrativos más realistas en las que se potencian los temas
amorosos, la ironía, el humor, el feminismo y la parodia literaria, dando entrada a las
expresiones propias de cada país y moderando las innovaciones formales de las décadas
anteriores. Todo se puede sistematizar del siguiente modo:
1. Actitud no trascendente. Los escritores muestran su incredulidad respecto a los relatos
desmesurados y buscan su inspiración en lo cotidiano, huyen de la novela totalizadora para
centrarse en lo real y cercano.
2. Estructuras textuales más sencillas, más próximas a la novela realista tradicional,
volviendo a la narración ordenada y lógica, recuperando la estructura lineal. Es una forma de
volver a la esencia de la narrativa hispanoamericana en la que lo estético está subordinado a lo
ético rechazando la retórica.
3. Presencia de elementos de la cultura de masas: el folletín, el cine, la radio, el pop...
componentes que suponen un distanciamiento de la alta literatura que los escritores del
boom habían priorizado.
4. Interés por fomentar las identidades latinoamericanas, con mayor nivel de compromiso,
con un tratamiento más directo de la realidad política y sociocultural a raíz de los regímenes
dictatoriales que se sucedieron en el continente y con ellos las experiencias del desarraigo y el
exilio.
5. Protagonistas que forman parte de la vida cotidiana. El ser humano aparece con sus
conductas habituales, lejos de comportamientos excepcionales ante obsesiones y
acontecimientos fuera de lo común. Son personajes sólidos cuyos conflictos tienen que ver,
muchas veces, con su situación social.
6. Literatura predominantemente urbana que incorpora elementos de la cultura juvenil (las
drogas, el sexo, la marginalidad) y manifestaciones de la cultura popular como el bolero, el
rock, la televisión, la moda... que forman parte de la vida de los personajes y sus conductas y
por tanto no son simples referencias extratextuales.
7. Redescubrimiento del amor como muestra de la alegría de vivir de los escritores de su
generación.
8. Incorporación del humor a la narrativa con el fin de parodiar géneros literarios o
aspectos de la sociedad americana y occidental.
9. Presencia de lo femenino, tanto por lo que se refiere a los personajes protagonistas y en
consecuencia al universo de la mujer, como por el reconocimiento de la crítica literaria de
escritoras.
10. Optimismo. Narrativa que trasluce una actitud vitalista, fe en la lucha política y social,
en la que siempre hay esperanza ante la vida y el futuro.
11. Lenguaje de estilo sencillo y coloquial. Se incorporan modismos del habla
latinoamericana, la sintaxis es poco complicada con escasa utilización de subordinadas.
La novela post-boom, para Gutiérrez Mouat, supone una «desliteraturización de la
novela», el protagonista ya no es la palabra sino el ser humano cuyo instrumento es la palabra
y ello conlleva la apertura hacia un público lector mayoritario. Ha sido criticada, en ocasiones,
por presentar la realidad histórica y social de forma simplista y reduccionista ya que no la
explora en su complejidad sino que la muestra en términos maniqueos. Además, intenta
suscitar reacciones emocionales en el lector que acepta pasivamente la existencia de valores
morales acordados.
Paralelamente a la narrativa Post-Boom transcurre una literatura posmodernista que
cultiva las innovaciones experimentales llevadas a cabo por los autores del boom.







LA CASA DE LOS ESPÍRITUS
La casa de los espíritus, la primera obra de Isabel Allende, aparece publicada en 1982, no
sin pocos problemas. Teniendo en cuenta que no había mujeres en el boom, Allende abrirá
brecha en esa nueva época. Por ello, como mujer aludió en sus primeras entrevistas a la
desconfianza de editores y público, algo hoy insostenible, más bien sucedería lo contrario. En
esta nueva década –como nos dice María Caballero en el prólogo a La casa de los espíritus de
la editorial Austral–, el contexto literario es otro, al boom le sucede el post-boom en que, en
un obligado movimiento de péndulo, lo popular, la oralidad, el folletín, el revisionismo
histórico más o menos deconstruccionista destronan la exagerada experimentación formal y
el afán totalizador que encumbró a García Márquez, Vargas Llosa, Fuentes o Cortázar. El
tempo ha cambiado. Y la estrategia anticipatoria, calcada del García Márquez de Cien años de
soledad, no podría ser más adecuada para agarrar a un lector que, de principio a fin, se ve
enganchado en un folletín con mucho más que intríngulis.
En La casa de los espíritus, como vamos a ver, podemos encontrar, desde un punto de vista
formal, características propias del boom como el realismo mágico, junto con presencia de
narradores múltiples….
Si lo analizamos desde un punto de vista temático vemos desfilar a lo largo de la novela los
eventos históricos del Chile de casi todo el siglo XX, cosa que le permite cumplir con el deber
cívico del novelista: emplear su talento como arma de combate contra la opresión y la
injusticia con la presencia de la violencia, la cual tiene la precisa función de simbolizar la
degradación de una sociedad que privilegia el machismo brutal y la agresión sexual; asimismo
con la presencia del dictador, que ocupará toda la segunda parte de la obra.
En fin, un auténtico éxito de público que, en palabras de María Caballero, es debido a la
capacidad de vivir más allá de la muerte colman las expectativas más profundas de ese ser
humano contemporáneo, cada vez menos capaz de creer y, paradójicamente, más necesitado
de trascendencia. También porque el ser humano, muy sensibilizado con las dictaduras de
Hispanoamérica que fuerzan a tantos al exilio.
Salvador Allende, el Che Guevara y Fidel Castro se convierten en mitos que la izquierda
sacraliza, en consonancia con el triunfo de los socialismos en la vieja Europa. Todo encaja,
puesto que la segunda parte de La casa de los espíritus es un alegato contra los horrores de la
dictadura militar de Pinochet.
Y no podemos señalar más cosas sobre la trascendencia de una de las escritoras en
castellano más leída en todo el mundo ya que su trayectoria literaria en absoluto se ha
cerrado, más cuando en 2010 estaba presentando su obra, La isla bajo el mar (Plaza & Janés),
donde nos relata la lucha de una mujer de raza negra en Haití por su libertad y su dignidad, al
son de la música caribeña y los ritos de santería y en los primeros meses del 2011 ha aparecido
en las librerías El cuaderno de Maya, donde Isabel Allende vuelve a novelar la vida de una
mujer, Maya, una adolescente de una fuerza extraordinaria que después de caer en un oscuro
mundo debe enfrentarse a sí misma, su pasado y a todos sus miedos para cambiar su vida y
mirar hacia delante.

ESTRUCTURA
La novela muestra una estructura externa de 14 capítulos, organizados en un número
irregular de secuencias narrativas, y un epílogo. En el epílogo se explica la variedad de puntos
de vista con que se ha de leer la novela. Se trata, pues, de un epílogo dirigido al lector, con el
objetivo de que comprenda mejor la compleja realidad recogida en la novela. Todos los
capítulos están titulados por la autora de modo significativo: algunos de los capítulos hacen
alusión a los personajes que centran el capítulo, en otros se manifiesta la referencia a
momentos clave de la novela y, en un solo caso, se da una referencia espacial.
Significativamente, a partir de la muerte de Clara se inicia la época del estropicio y todos los
títulos hasta el final denotan el sentimiento de desesperanza que se apodera de todos tras la
desaparición de Cara, así como el reflejo de la situación pregolpista y de la represión tras el
golpe de estado.
Temáticamente, el relato lineal del devenir de la familia Trueba, se divide en dos partes:
a. La primera (capítulos I al X), más amplia y con un ritmo más lento, se centra
fundamentalmente en la historia familiar de los Trueba hasta la muerte de Clara. Ámbito
personal: se muestran los avatares de la familia Trueba en cuatro generaciones: casa, familia,
ilusiones y conflictos y los tensiones en la vida conyugal y familiar. Desde un punto de vista
político se ve continuidad de la derecha política. Algunos esta parte la han denominado la
intrahistoria.
b. La segunda (capítulos XI al XIV y el epílogo), más breve y con un ritmo más rápido,
pone de relieve los sucesos políticos, que ahora se imponen a los familiares. Ámbito nacional:
se ve el cambio político. Nos muestra La turbulenta historia del país con la incursión del
patriarca en la vida política y las repercusiones de la vida política en los miembros de la
familia y sus allegados.
Solo al final, en el epílogo, se percibe que la novela presenta una estructura circular. La
obra se abre y se cierra con la voz de Alba y las palabras escritas por la abuela Clara: «Barrabás
llegó a la familia por vía marítima» (cap. 1 y epílogo). Con estas palabras del final de la novela
volvemos a los orígenes, pero ya nada es igual: ha habido una revolución y una
contrarrevolución violenta, y, a pesar del amor de muchos de sus protagonistas, se ha acabado
imponiendo social y políticamente el imperio de la envidia, la ambición y el rencor. Trueba, el
abuelo-patriarca, comienza y acaba el relato en una situación poco ventajosa: empieza pobre y
trabajando muy duro y termina habiendo perdido el enorme poder del que había gozado.
Esta estructura circular viene potenciada por una temporalidad cíclica que se consigue con
el mecanismo de la repetición. Por ejemplo:
1. La relación de afectividad entre madres e hijas y la responsabilidad de transmitir el pasado
familiar.
2. El placer de la escritura de Clara y Alba y la lectura de los cuentos mágicos del tío Marcos.
3. Los nombres luminosos de las mujeres, de los Pedro García v de los Esteban.
4. Las variaciones en la excentricidad generacional: la imaginación como elemento femenino,
el ansia de nuevas experiencias del linaje masculino representado en Marcos y Nicolás, el pelo
verde de Rosa y, de Alba.
5. La construcción, destrucción y reconstrucción de espacios.
6. La violencia: cada acto violento genera otro.
Otro elemento estructural importante, relacionado con la circularidad en la novela, son las
anticipaciones que cohesionan el texto ligando sus distintas partes.

Temas y personajes
Isabel Allende recrea en La casa de los espíritus la vida de la familia Trueba-del Valle a lo largo
de cuatro generaciones. La novela reconstruye la historia de un país latinoamericano, que
apunta a Chile, desde principios del siglo XX hasta el tercer cuarto del siglo, con la evolución
de una estructura social arcaica a otra más moderna con sus desigualdades sociales, su
inestabilidad política, la corrupción en las votaciones, la reforma agraria, el golpe de estado y
la involución política.
La trama narrativa se articula en torno a dos grandes ejes temáticos: el testimonial (retrato
histórico, político y, especialmente, social) y el amor (las diversas facetas de la afectividad
presentes en las relaciones humanas).
Obviamente, estos dos grandes temas mantienen en la novela estrechas relaciones de
implicación. Además de estos dos, no debemos olvidarnos de todos los aspectos relacionados
con lo sobrenatural que aparecen en la obra.

1. El testimonio político y social
Aunque la primera parte está más centrada en los avatares de la familia Trueba, a lo largo
de toda la novela el devenir de la Historia es una constante manifestada en múltiples
referencias concretas que explican el proceso que culminará en el golpe de estado:
a. Datos que remiten al pasado colonial: el apellido familiar de Trueba, la participación del
abuelo de Pedro García el viejo en la expulsión de los españoles….
b. Aspectos socioeconómicos: la importancia de las minas en la dinamización de la
economía, la reivindicación del voto femenino, el acceso de la mujer a la universidad y la
protección a los menores, la quiebra de las salitreras.
c. Referencias históricas y políticas: las dos guerras europeas y su repercusión en América
(emigración), las elecciones presidenciales, la vida despreocupada de la oligarquía ante las
transformaciones sociales y la propagación de las ideas comunistas y del sindicalismo en los
fundos.
d. Referencias culturales: el existencialismo europeo, el consumo de hachís... El hecho de
que la autora inicie su relato a principios del siglo se explica por su intención de presentar el
golpe de estado como el resultado de un proceso en el que tienen trascendencia los cambios
sociales y estructurales acontecidos en la primera mitad del siglo. La segunda parte de la
novela gira en torno a la elección y derrocamiento de Salvador Allende como presidente.
Aparecen en ella referencias a «las elecciones presidenciales, el crecimiento de los sindicatos,
la lucha obrera, las huelgas y las movilizaciones del proletariado; el largo camino que llevará al
candidato marxista, Salvador Allende, a convertirse en presidente del Frente de Unidad
Popular y sus desencuentros con la ultraizquierda denominada MIR. [...] el texto se hace eco
del caos y desabastecimiento, las marchas de cacerolas vacías, el apoyo al golpe de la derecha
conservadora, el discurso de Allende tras el bombardeo del Palacio de la Moneda y la nueva
era militar con la censura correspondiente. En el medio, la actividad solidaria de la Iglesia con
los perseguidos, de las mujeres entre sí... la guerrilla que se rearma...» (Caballero, 2009: 23).
También la novela refleja la estructura económica y social de Chile, de base eminentemente
rural, con escasa industrialización y cuya riqueza procede tanto de los grandes latifundios
como de la explotación de las minas (plata, cobre y salitre). El modelo social que prevalece en
la novela es el de la oligarquía terrateniente, representado por Esteban Trueba. Severo del
Valle, cuya posición económica procede de su profesión liberal y de los negocios, sostiene
ideas políticas liberales. Simboliza en la obra la modernidad y el progreso: defiende el
laicismo, los avances técnicos y la participación de la mujer en la vida política. Ambos
representan la clase alta dominante.
El campesinado es víctima del anquilosado esquema de la hacienda. Frente al poder
ejercido por los oligarcas su actitud es ignorante y sumisa. Carece de espíritu de rebelión,
acepta sin cuestionamiento lo impuesto por la tradición o el tiempo. Esta sumisión al patrón,
resultado de una concepción despótica de la relación familiar, se acentúa en el caso de las
mujeres que sufren una doble discriminación, por su estatus y por su género.
La sociedad oligárquica vive ajena a los cambios, perpetuando el sistema de dominación
vigente desde el siglo XVI. La introducción de los ideales revolucionarios provocará, aunque
progresiva y muy lentamente, cambios en las estructuras sociales, que tendrán como
consecuencia el triunfo en las urnas de Salvador Allende. Estos cambios se observan en la
novela con la retención de Trueba como rehén tras la expropiación del fundo a partir de la
Reforma Agraria y la conspiración en que participa activamente Trueba y que conducirá al
golpe de estado.

La casa de los espíritus propone una concepción maniquea de la sociedad. A la violencia de
los conservadores se oponen los liberales, los revolucionarios, caracterizados por la
racionalidad y el idealismo. La derecha conspira para derrocar a sus adversarios políticos, sin
descartar el asesinato; la izquierda, en cambio, consigue sus objetivos políticos mediante la
persuasión (la propaganda, la canción protesta o las actividades sociales).
El retrato social de la novela queda completo con la figura del conde Jean de Satigny.
Afirma ser un aristócrata europeo entusiasmado con la vida en América: El título lo colocaba
en un nivel diferente al de los otros emigrantes. Satigny representa en la obra la influencia
perniciosa del imperialismo extranjero; así lo confirman sus oscuras actividades de expolio de
las excavaciones y el tráfico de momias y antigüedades.
Aunque nos hemos referido a los diversos sectores de la sociedad, no cabe duda de que para
completar su análisis resulta imprescindible aludir a la función social de la mujer en ella.
El mundo de la novela se articula en dos grandes ámbitos: el masculino, representación de
la sociedad patriarcal que reproduce esquemas de dominación a través de la violencia, y el
femenino que presenta la afectividad de Clara y del resto de mujeres. Estas dos grandes líneas
de contenido se contraponen y se completan. La crítica no ha vacilado en afirmar la
importancia de estos aspectos en la obra, considerándola en muchos casos una novela
feminista. Aunque una de las características más destacables de la novela post-boom es la
escritura realizada por mujeres que se convierten en las protagonistas de la narración, no debe
olvidarse el papel de Esteban Trueba, verdadero eje vertebrador de la historia. Por
consiguiente, La casa de los espíritus no es estrictamente un texto feminista, si acaso
feminocéntrico, es decir, centrado en lo femenino.
Las mujeres de la obra están estrechamente ligadas a la historia de América Latina, al igual
que a la evolución social de la lucha por sus derechos. Cada una de las protagonistas lucha, a
su manera, reivindicando sus derechos y su igualdad con los hombres. Todas ellas intentan
evitar, desde su posición burguesa, la repetición del esquema de dominación machista. Por
otra parte, la novela presenta a otras mujeres, pertenecientes a diversas clases sociales, cuya
lucha contra el modelo establecido se resuelve de diversas maneras. Por ejemplo, el único
personaje femenino que hace de su vida una declaración de independencia es la prostituta
Tránsito Soto. Ahora bien, su posición de poder está basada en los esquemas de dominación
que como prostituta acepta. La única opción que tiene Tránsito, procedente del mundo rural,
para ascender económicamente, aunque no en consideración social, es la prostitución.
Finalmente, en el epílogo se subraya la importancia de la mujer en la sociedad chilena como
pilar básico, que se convierte en el sostén de la familia, asumiendo tanto las tareas de cuidado
de los hijos como la administración de los recursos.
En suma, el retrato de la sociedad y la historia chilena simboliza también la historia de la
humanidad en su proceso de búsqueda de la igualdad entre hombres y mujeres, entre ricos y
pobres, entre ciudad y campo, entre la esperanza y la desesperanza que se perciben en las
últimas palabras de la lectura. El testimonio de Alba será personal y colectivo, dará voz a los
que han sido acallados. La memoria se enlaza así con el testimonio, la Historia.
2. El amor
El tema del amor es un eje transversal de La casa de los espíritus. Aparece como la fuerza
motora de la Historia, que permite la superación de lo negativo y la proyección hacia el futuro.
Se presenta también como la fuerza que impulsa la oposición al orden social.
En La casa de los espíritus presenciamos tres apasionadas historias de amor en las que se
debaten el respeto o la transgresión de las normas sociales. Estas tres historias muestran dos
modos de comportamiento ante la pasión amorosa:
 Los que respetan las normas sociales: Clara y Esteban Trueba; ambos se casan
siendo de similar clase social y tienen sus hijos dentro del matrimonio.
 Los que trasgreden las normas sociales: por un lado, la pareja formada por Blanca y
Pedro Tercero y, por otro, la pareja formada por Alba y Miguel. Ellos, de clases
sociales distanciadas, transgreden las normas sociales y la moral tradicional con
dos embarazos fuera del matrimonio.
Además, en el caso de Esteban Trueba y Clara del Valle, el amor desmedido del
protagonista por Clara recorre toda la novela y condiciona su vida. Trueba reproduce el
esquema de dominación propio del patronazgo, aspirando a una posesión plena, que produce
una constante tensión entre su deseo de poseerla completamente y la actitud evasiva de Clara,
que ha aceptado, como corresponde a su estatus social, un matrimonio sin amor, pero que no
está dispuesta a renunciar a sí misma en una relación desigual.
Así pues, la novela no traslada sin más el esquema del varón dominante a la relación
amorosa. La indiferencia de Clara provoca en Esteban un sentimiento de dependencia que lo
sume en la desesperación y el ridículo, o le hace mostrar sentimientos de desolación
impropios de su sexo y de su clase, los cuales lo humanizan ante el lector.
Aparecen en la novela otros amores que presentan elementos de la literatura romántica: la
relación entre Esteban y Rosa muestra los rasgos del amor platónico, que no se concreta en la
construcción de una relación puesto que las cartas que intercambian no contribuyen a ello.
Además, se trata de un amor a primera vista basado en la admiración de su belleza, que
perdurará más allá de la muerte. Por otra parte, el amor que experimenta Jaime por Amanda
recuerda el tema de la lealtad fraternal y el papel intruso del deseo (Fraser, 2007: 41).
Junto al amor, otras pasiones recorren la obra. Cuando este no se concreta en relaciones
románticas, se manifiesta a través de los afectos, o bien, cuando es negado, mediante
sentimientos como la soledad, la violencia o el odio y la venganza. La afectividad, además de
las grandes pasiones, adopta diversas manifestaciones en la novela. Todas ellas están
vinculadas a la actitud de los personajes en su relación con los demás.
Clara del Valle y Esteban Trueba representan dos posturas en que se oponen claramente la
afectividad y la racionalidad. Trueba desempeña su papel de terrateniente desde la
racionalidad. Ejerce su función de amparo y protección de sus inquilinos con el desafecto más
absoluto. En sus relaciones familiares, como resultado de su traslación del esquema de
dominación de la hacienda, es víctima del desapego de sus hijos. Sin embargo, el mundo de
Clara es predominantemente afectivo. Cultivará la relación con su hija y con su nieta como lo
ha hecho previamente Nívea con ella. En la casa de la esquina, se convierte en la protectora de
los desheredados. Incluso en la hacienda se hará cargo de las necesidades de los campesinos,
especialmente de las mujeres, estableciendo con Pedro Segundo una relación de afecto que
Trueba ha sido incapaz de construir y que culmina en el llanto del capataz durante el sepelio
de Clara.
Esta vertiente de amparo hacia los demás la continuará Blanca con los discapacitados en su
taller y Alba atendiendo a los torturados o escondiendo en el sótano a los perseguidos
políticos. Hemos de apuntar que esta línea de continuidad en las actividades sociales que
ejercen las mujeres de la familia constituye la única vía de realización personal que les es
permitida. De este modo, volvemos a incidir en el hecho de que, pese a tratarse de una novela
en que domina lo femenino, no hay realmente reivindicación feminista.
La Nana es en la obra el símbolo de la proyección del afecto hacia los demás sin esperar
nada a cambio. Sus únicas pertenencias a su muerte dan testimonio de esa entrega
incondicional. Por otra parte, Férula representa el amor como obsesión. En ese sentido, puede
entenderse que traslada, en femenino, los esquemas de dominio de su hermano. Vive
pendiente de Clara, rivalizando con Esteban y con la Nana en sus atenciones. Las
circunstancias que conducen a su expulsión de la casa sugieren un interés por Clara que va
más allá del afecto fraternal y que tal vez explicaría su adopción del esquema de dominio
mencionado.
Pero no todos los personajes femeninos encarnan el afecto y la dedicación a los demás.
Pancha García inculca al pequeño Esteban García el odio que alimentará su afán de venganza.
Esto nos permite hablar de la violencia. El desarrollo del tema de la violencia en la obra se
asocia exclusivamente al ámbito masculino y se circunscribe especialmente al personaje de
Esteban Trueba. Únicamente en una ocasión Clara, impulsada por su temor a perderla,
abofeteará a Blanca, después del terremoto, a su regreso del encuentro nocturno con su
enamorado.
Violencia y soledad se revelan como dos facetas del ejercicio del poder que mantienen entre
sí intensas relaciones de dependencia. La violencia y la falta de control de Esteban Trueba
comportan un profundo sentimiento de soledad que será una constante en el personaje. Una
variante de este ejercicio violento de poder se combina con la venganza en el personaje de
Esteban García y las torturas que éste inflige a Alba.
3. Lo sobrenatural
El mundo de la magia y la adivinación gira en torno a Clara, aunque no se limita a ella. En la
primera parte, Clara predice desde acontecimientos intrascendentes que acarrearán una
cierta felicidad o desdicha (el resultado de la lotería o el fracaso de los negocios de su padre) a
importantes desgracias familiares (la muerte de Rosa, el terremoto o el fracaso del
matrimonio de Blanca). En la casa de la esquina, Clara comenzará a relacionarse con las
hermanas Mora, con espiritistas, rosacruces y bohemios.
Ahora bien, esta aparente distribución estructural (lo mágico en una parte y la realidad en
la otra) es más bien relativa. Precisamente, cuando Trueba consigue participar del mundo de
los espíritus y disfrutar de la compañía de Clara es después de su muerte. Igualmente sucede
en el caso de Alba, que recibe el apoyo del espíritu de su abuela en la soledad de la celda. Por
otra parte, la presencia de otros participantes del mundo mágico en la segunda parte se
concreta en la visita de Luisa Mora que le lleva a Alba un mensaje de Clara para protegerla.
En casi todos los momentos cruciales de su vida, como ha señalado Hart, la clarividencia
no constituye una ayuda real para Clara. Por ejemplo, intenta infructuosamente localizar a
Férula mediante el péndulo, o el tarot y acaba preguntándole al padre Antonio. No le sirve
tampoco el tarot para conocer las intenciones de Sarigny, aunque adivina por las cartas de
Blanca (y aquí parece tratarse más de una intuición que de un poder sobrenatural) que el
matrimonio no durará mucho. Ni siquiera el hecho de haber observado un cambio de color en
el aura de Blanca, le basta para conocer la verdadera magnitud de los hechos. Tiene que
observar algo tan anodino como un macizo de hortensias pisoteadas para deducir, como lo
haría cualquiera, que su hija salta por la ventana todas las noches.
Cuando se trata de acontecimientos más trascendentes, los poderes extraordinarios de
Clara, que le permiten predecirlos, no tienen ninguna capacidad para evitarlos. Sucede así con
la muerte de Rosa o el terremoto, en el que la anticipación no basta para ponerse a salvo.
En resumen, la presencia de lo sobrenatural en La casa de los espíritus, la gran casa de la
esquina, le ha servido a la autora para justificar el título; no obstante, no constituye un
elemento esencial en la obra. Se trata, más bien, de aspectos anecdóticos, que no desvían el
propósito testimonial de la autora, y cuya función no va más allá del enriquecimiento de la
trama como otro recurso para atraer al lector. Todo ello le permite a Isabel Allende conectar
con la corriente del realismo mágico.








NUCLEO TEMÁTICO DE LA TRAMA PRINCIPAL
Historia de la familia Trueba-del Valle en el contexto de los cambios políticos y sociales de la historia del
país [Chile] durante gran parte del siglo XX.

Historia individual (familiar) y colectiva (sociedad) se complementan en la novela.
Mantienen una relación dialéctica, de mutua implicación. La historia de la familia es el
microcosmos, el reflejo a pequeña escala de la historia externa, el devenir histórico del país
(macrocosmos)
1
. Podemos hablar, por tanto, de dos conflictos paralelos y dialécticos:

a) Conflicto entre autoridad política vs. libertad social. La autoridad política está
representada, por un lado, por el Estado y los regímenes políticos corruptos o
dictatoriales del país (Chile); por otro, la autoridad está representada por la
Hacienda y sus leyes internas. Los personajes están sometidos a estas autoridades y
luchan por conquistar su libertad.
b) Conflicto entre la autoridad familiar vs. la libertad individual. La autoridad
familiar está representada por el patriarca Esteban Trueba, pero en cada relación de
pareja se puede establecer este conflicto entre autoridad y ansia de libertad.

Los dos conflictos se pueden sintetizar en uno:

Conflicto autoridad vs. Libertad

De este conflicto subyacente podemos extraer las dos fuerzas que mueven a actuar a los
personajes principales y a gran parte de los secundarios: son los motores que mueven a actuar
y desencadenan la acción:
 Ansia de libertad
 Necesidad de amor

OTROS TEMAS PRINCIPALES:
 La Muerte y lo sobrenatural
La muerte y lo sobrenatural son temas importantes, pero no subyacentes, ya que no desencadenan
la acción. Por la propia definición del realismo mágico, lo ―mágico‖, fantástico o sobrenatural no es el
foco de atención del relato, sino el condimento o contrapunto que penetra en la realidad (de manera
natural). La personalidad y forma de actuar de uno de los principales protagonistas de la novela, Clara,
está indefectiblemente ligada a lo sobrenatural. De todas formas sus poderes no desencadenan la

1
Este aspecto es un rasgo característico de algunas novelas del Realismo mágico, fundamentalmente Cien
años de soledad, de Gabriel García Márquez. En ella la historia de la familia Buendía representa o simboliza la
propia historia del país (Colombia-Venezuela) o incluso del (Sub)Continente Sudamericano. Hay quien se ha
aventurado a conjeturar que simboliza la propia historia del hombre. Es un lugar común relacionar La casa de
los espíritus con Cien años de soledad.
acción, sino que la anticipa o la estiliza. Otros personajes marcados por lo sobrenatural son las tres
hermanas Mora, Rosa la bella, Férula y Pedro el viejo. Amanda y Nicolás no tienen poderes, aunque les
atrae (y practican) lo esotérico. Finalmente, lo sobrenatural o mágico envuelve como una atmósfera de
irrealidad (o contrapunto fantástico) a la realidad familiar (fundamentalmente) y social (menos). Las
envuelve pero no las afecta hasta el punto de cambiar el curso de los acontecimientos. Es un ejemplo
modélico de realismo mágico.

 Familia
La familia es en realidad un núcleo temático subyacente, pero puesto en relación con el
conflicto entre autoridad familiar y ansia de libertad. De él se derivan múltiples temas: amor-
paterno-filial (la relación de los padres con los hijos, sobre todo de Esteban con Jaime,
Nicolás, Blanca, y también Alba; también de Clara con ellos). El amor fraterno o entre
hermanos (especialmente la relación entre Jaime y Nicolás). Un tema secundario derivado es
el de los hijos ilegítimos: pensemos en la relevancia de Esteban García (nieto bastardo de
Esteban Trueba y Pancha).

 Soledad
La soledad es un tema importante porque está relacionado con uno de los temas
característicos del Realismo mágico: la Soledad del Dictador
2
. En LCE Esteban Trueba es el
―dictador‖ de la familia (y de la hacienda), violento y autoritario (basa su autoridad en el
poder y la tradición –machista–). Su autoritarismo le aboca a la soledad. Este personaje, como
todos, está movido por el ansia de amor. El suyo es fundamentalmente un amor insatisfecho o
no correspondido. Quizá al final de la obra observemos el amor-filial que le profesa su nieta
Alba.

 El hombre y la mujer. Masculinidad, machismo, feminidad y feminismo
Las relaciones de pareja y los tipos de amor en ellas son claves en la novela (véase los
diferentes tipos de amor aludidos en la sección de temas derivados y secundarios). Uno de los
núcleos temáticos es la profundización en la masculinidad y la feminidad, el mundo, valores y
forma de actuar de hombres y mujeres. La reflexión hay que contextualizarla en dos ámbitos.
Por un lado en el momento histórico (o mejor, momentos) en los que se sitúa la acción (tres
cuartos del siglo XX). La masculinidad y feminidad está ligada a los valores (cambiantes) del
siglo XX. Una de las lecciones de la novela es que, curiosamente, la masculinidad y la
feminidad no ha cambiado tanto en el siglo XX como pudiera estimarse con un análisis
superficial de los cambios sociales. Hay clichés hombre-mujer-pareja que se repiten. Véase si
no las relaciones de las mujeres Trueba con sus maridos. Por otro lado, hay que tener en
cuenta el contexto de la escritura (1982). Estamos en plena Posmodernidad, en plena

2
Las novelas sobre dictadores parten de la obra Tirano banderas (1926) de Valle-Inclán. Existen varios
ejemplos en la literatura hispanoamericana: El señor presidente (1946) de Miguel Ángel Asturias, El Otoño del
patriarca (1975) de García Márquez, Yo, el supremo (1974), de Roa Bastos, La fiesta del chivo (2000) de Vargas
Llosa.
liberación de la mujer, auge del feminismo, etc. En este contexto la novela no es tan
revolucionaria como cabría esperar. Otros temas derivados: machismo, violencia machista,
liberación de la mujer, diferentes tipos de amor (véase apartados correspondientes más
abajo).

 Desigualdad social, Poder, Caciquismo, conflictos ideológicos. (Política y
sociedad)
El último (last but not least) tema principal de la novela está relacionado con la dicotomía
subyacente a toda ella. A saber: el conflicto entre autoridad y libertad. Si antes hemos hablado
de este conflicto en el ámbito individual o familiar (dando como resultad el ansia de amor y
libertad enfrentada al autoritarismo familiar o masculino), ahora hablaremos del ansia de
libertad y del amor a cuestiones sociales enfrentados al autoritarismo social y político. Los
temas derivados de este núcleo subyacente son los siguientes (enumerados más abajo): lucha
de clases, oligarquía y caciquismo, ansia de poder, revolución y dictadura, conflictos
ideológicos (izquierda vs derecha, tradición vs modernidad, conservadurismo vs. liberalismo,
progresismo o igualitarismo). Este conflicto se puede rastrear en diferentes niveles, ámbitos y
personajes: en la hacienda (el patrón Esteban vs los trabajadores sin conciencia de clase), en el
país (conservadores y militares vs socialistas y marxistas), en los personajes (Esteban vs
Jaime y Pedro Tercero; Esteban García vs Miguel, Pedro Tercero, Jaime y Alba; Allende vs
Pinochet, etc.)

TEMAS DERIVADOS Y SECUNDARIOS
1. Amor-pasión: El amor-pasión está representado fundamentalmente por Blanca y
Pedro Tercero. Es la pareja más romántica de la novela. Su amor desafía las normas
sociales. Es un amor prohibido, fuera del matrimonio, sobrenatural, eterno, pasional…
2. Amor-paterno-filial: Es interesante rastrear la relación de los padres con los hijos.
Esteban no conecta con ningún hijo; sólo parece entenderle su nieta Alba. Respeta
más a Jaime que a Nicolás, pero la diferencia ideológica con el primero lo aleja
definitivamente de él. Clara tampoco conecta demasiado con sus hijos. Ella parece no
pertenecer a la realidad tangible, sino que vive condicionada por la atmósfera de
irrealidad y magia que la envuelve; vive centrada en sí misma, en su mundo de
fantasía; vive conectada con los muertos y con el futuro, no con el presente. Siente el
impulso de la maternidad pero nunca ha dejado de ser una niña malcriada (recuérdese
a este respecto los mimos que le profesa toda la familia y la disputa celosa entre Férula
y la Nana). Intenta acercarse a Blanca, aconsejarla, pero su hija no ha heredado sus
dones, sino que vive marcada por el amor-pasión. Este aspecto las aleja. Clara no ha
tenido suerte con el amor, quizá porque su carácter fantasmagórico e infantil le
incapacitan para ello.
3. Amor fraterno (entre hermanos y entre amigos): Especial relevancia tiene la relación
entre los mellizos Jaime y Nicolás. Son muy diferentes pero a ambos les une su
oposición al padre y el olvido de su madre. Quizá esta pseudo-orfandad marca sus
caracteres desde la infancia: uno se vuelca en los demás y otro se despreocupa de la
realidad. Cada uno busca su lugar en el mundo a su manera. Otra relación entre
hermanos es la de Amanda y Miguel. Ella ejerce como madre. Las relaciones amistosas
en la novela: Jaime y Allende; Pedro Tercero y el cura socialista José Dulce María;
Jaime y Miguel; la más importante de todas es la relación entre Esteban Trueba y su
capataz Pedro Segundo. Quizá éste es el único ―amigo‖ de aquél. Obviamente la
relación amistosa está condicionada por la clase social y especialmente por el estatus
de poder de Esteban respecto a su subordinado. ¿Quién puede ser amigo de su jefe?
4. Amor al prójimo (altruismo): Obviamente el representante de este tipo de amor al
prójimo (altruismo) es Jaime. Vive para los demás. Sus ideas socialistas están
relacionadas con este rasgo (casi patológico: exceso de empatía, abandono de uno
mismo para centrarse en los demás; austeridad máxima). Si emuláramos a un
psicoanalista diríamos que Jaime tiene graves carencias afectivas (y amorosas y
sexuales), un problema de auto-confianza y un desarraigamiento familiar. Todo ello le
empuja a los demás, al socialismo. Además se siente culpable por pertenecer a la clase
social privilegiada. Es un rasgo típico del posmodernismo. Pensemos en burgueses
metidos a filántropos y cooperantes de ONGs. De todas formas Jaime es un personaje
coherente y auténtico. No podemos dudar de sus ideales y acciones. De hecho muere
por ellos (amor a los ideales). No sucede lo mismo con la filantropía algo superficial
de Nívea, Blanca y Clara. ¿Por qué no hay mujeres en la novela tan auténticas como
Jaime? Las mujeres viven en general más condicionadas por el ansia de amor(pasión) y
libertad individual que por los ideales sociales y políticos (amor a los ideales, amor al
prójimo y el ansia de libertad colectiva). Le falta bastante a esta novela para ser
verdaderamente feminista y revolucionaria.
5. Amor a la Patria: Representado sobre todo por Esteban Trueba. No es lo mismo el
amor a los ideales (colectivos) que a la Patria. El discurso patriótico (y nacionalista)
suele estar asociado con la derecha (por eso es un tanto contradictorio un partido de
izquierdas nacionalista). El discurso de izquierdas trasciende las patrias y
nacionalidades y se centra en el hombre como parte de una colectividad
supranacional: el obrero y el patrón. Lucha por la igualdad del hombre (de todos los
hombres), no sólo por el bienestar de los hombres de su país. Jaime representa el amor
a los ideales (igualitaristas) y Esteban el amor a la Patria y los ideales individualistas
(del individuo hecho a sí mismo).
6. Amor a la tierra: Esteban Trueba representa el amor a la tierra en el sentido burgués
y típicamente norteamericano. Defiende la propiedad privada y la diferencia de clases.
La tierra es una propiedad y una riqueza. No obstante este es un valor caduco a finales
del siglo XX, en estadios avanzados del capitalismo. En la novela se ejemplifica el
cambio en la valorización de la riqueza: cuando Esteban re-funda la Hacienda la
Tierra es un valor rentable (le hace rico), pero años más tarde la riqueza ya no se
asocia a la tierra, sino al dinero, a la Banca, al comercio, a la bolsa, es decir a valores
abstractos. La tierra pierde su componente concreto. Es una inversión más. Por otra
parte, Pedro el viejo ama la tierra por su componente telúrico, mágico, mítico. Es la
tierra de sus ancestros (es un indígena). La colonización española despojó a los
nativos de su tierra (como propiedad), pero no de los mágicos nexos que une a los
indios a ella. Sus poderes sanadores (elimina la plaga de hormigas y cura a Esteban
tras el terremoto) emanan de la sabiduría natural, de la propia tierra. Es un
componente más del realismo mágico y de uno de los temas de la novela: lo
sobrenatural y el mundo mítico.
7. Amor a los ideales. Revolución. Caciquismo. Tradición y modernidad. Lucha de
clases: el patrón y el trabajador: Conflicto de ideologías. Severo del Valle es un
burgués liberal. Esteban Trueba es conservador (llega a ser senador e incluso llega a
ser reaccionario dentro de su partido). Es clasista, machista, autoritario,
tradicionalista. Es el prototipo de cacique rural, una figura consustancial de gran
parte de Sudamérica (y de España durante la restauración –y mucho después, sobre
todo en Andalucía y las castillas durante el franquismo). Al final de la novela es un
personaje desfasado. Podemos entrever una quiebra de sus ideales cuando comprueba
la violencia de la Dictadura militar. Él es un burgués que confía en la política, pero
una política fraudulenta. Era usual que los caciques rurales amañaran las elecciones
presionando a los trabajadores sin conciencia de clase y no organizados en sindicatos.
Odia a los comunistas y marxistas y es pro-norteamericano. De hecho EEUU apoyó
(en la novela y en la realidad) al partido conservador y a los militares para frenar la
amenaza comunista que suponía Allende y su partido cuando llegó al poder
legítimamente por las urnas. Jaime es socialista, cercano al partido de Allende. Pedro
Tercero es socialista-marxista, el primero (junto al cura José Dulce María) que intenta
organizar al campesinado para reivindicar sus derechos (metáfora de las gallinas
organizadas que vencen al zorro). Ocupa un puesto en el gobierno de Allende. Antes
se convirtió en un cantautor izquierdista, la voz del pueblo. Parece ser que su
personaje está basado en el cantautor Víctor Jara. Jaime es socialista y cercano al
partido de Allende. Cree en la democracia y las elecciones. Confía en llegar al poder
(como de hecho pasa) para, una vez en él, emprender las reformas sociales oportunas
(el equivalente español sería el Partido republicano y el Partido Comunista durante la
Guerra Civil). Miguel es un marxista-trotskista-revolucionario. Seguramente sería
seguidor de las teorías de revolución armada del guerrillero Che Guevara, referente de
la izquierda radical en los años sesenta (y después). No cree en la política y las
elecciones. Para él primero hay que hacer la revolución mediante la revolución
guerrillera armada, cambiar el sistema y después establecer el Comunismo. Siguiendo
con la analogía de la historia española, representaría las tesis del POUM, sección
trotskista del PCE, perseguida por los estalinistas, y de los anarquistas.
8. Amor imposible: Por ejemplo el de Esteban por Tránsito Soto. También el de Blanca
con el Conde, el de Férula y Clara (véase amor homosexual) o el de Jaime y Amanda.
La relación entre Blanca y Pedro Tercero es un amor imposible: es pasional, pero
prohibido, secreto, trágico (aunque es de las pocas relaciones que termina bien),
romántico.
9. Amor insatisfecho: Sobre todo el de Esteban por Clara.
10. Amor a uno mismo (individualismo, egoísmo, evasionismo): Anteriormente se habló
del distanciamiento de la realidad de Clara, de su evasionismo, de su tendencia a
encerrarse en su mundo de fantasía. Es el ejemplo máximo de imposibilidad de amor a
los demás porque se vive desconectado de ellos. Solo puede amarse a sí misma. El
individualismo (el egocentrismo y egoísmo) también está representado por Esteban
Trueba.
11. Amor libre: Representado en el trío amoroso o ménage à trois entre Nicolás-Amanda y
Jaime. La pareja entre los proto-hippies Nicolás y Amanda es muy ―moderna‖ y
abierta: es un ejemplo del amor libre. El referente histórico es la pareja de
intelectuales-filósofos-escritores franceses Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir.
Fueron muy populares en los años cincuenta y sesenta. Sartre es un pensador clave
del existencialismo y un referente del pensamiento progresista y de izquierdas
europeo. Esta pareja no creía en el matrimonio. Otro ejemplo es la pareja de actores
estadounidense Spencer Tracy y Katherine Hepburn, amantes y pareja toda su vida
que convivieron sin casarse. Este amor libre o relación abierta no es exactamente el
mismo que el propugnado por los hippies de la Costa Oeste de EEUU (San Francisco)
a finales de los 60, que ponía más el acento en la sexualidad libre. Otra mujer
―liberada‖ en el amor y el sexo es Tránsito Soto, la prostituta.
12. Amor homosexual: Una de las relaciones más extrañas y enfermiza es la que se
establece entre Férula y Clara. Aquélla siente obsesión por ésta: la lava, la cambia, la
arropa, duerme con ella… Llega a sentir celos de la Nana. Podemos pensar en una
atracción lésbica (Clara, por su parte, parece no enterarse de nada y permanece
inalterable), pero quizá más bien se trate de la suma de frustración amorosa
heterosexual (Férula es una solterona) y una frustración en la maternidad. Clara es la
hija que nunca tuvo y representa un ser especial a quien querer.
13. Sexualidad (violenta, aberrante y frustrada): La sexualidad desbordada está
representada por la pareja Blanca-Pedro Tercero (amor-pasión) y por los
comportamientos sexuales extramatrimoniales de Esteban Trueba y el conde Jean de
Satigny. El primero canaliza su violencia sexual en las constantes violaciones a hijas
vírgenes de las trabajadoras de su hacienda. Simbólicamente estas violaciones
representan el abuso de poder. La sexualidad con la Tránsito Soto es mucho más
―normal‖. Jean de Satigny representa la sexualidad heterodoxa o aberrante, pues
combina las prácticas homosexuales y bisexuales en grupo con el voyeurismo.
Curiosamente no siente ninguna atracción sexual por su mujer (o por la sexualidad
―tradicional‖).
14. Paternidad dudosa-hijos ilegítimos-bastardía: Representado en Esteban García,
nieto bastardo de Esteban Trueba. El odio que desarrolla este personaje hacia la
familia de su padrastro (él podría haber sido el heredero, como le recuerda su abuela
Pancha) y la frustración por el amor imposible con Alba (de la que intenta abusar
sexualmente cuando ella es una niña) le empujan a la venganza y la violencia. Es
lógico, pues, que recale en las filas de los militares y que sea uno de los principales
torturadores durante la Dictadura militar.
15. Violencia machista: Viene a la mente enseguida el golpe que propina Esteban Trueba
a Clara, con el que le arranca varios dientes. Ella no vuelve a hablar ni a acostarse con
su marido nunca. Es su forma de protesta. Las violaciones a las jovencitas de la
hacienda son otros ejemplos. También la agresión sexual, tortura y violación de
Esteban García a Alba.
16. Feminidad-maternidad-feminismo-liberación de la mujer: Las mujeres son las
protagonistas principales en la novela. Viven en un mundo de hombres y sometidos a
ellos. Cada una se libera a su manera: Clara con su mutismo, sus poderes y su
alejamiento de la realidad; Blanca con su relación prohibida con Pedro (aunque acaba
casándose con el conde) y Alba accediendo a la Cultura y la Vida Universitaria (en la
época mayoritariamente masculina). Es discutible el alcance del feminismo en la
novela. Quizá Amanda y Tránsito son las únicas ―liberadas‖. Otro tema importante en
la obra es la maternidad: todas las mujeres de la obra sienten la maternidad en algún
momento, de varias maneras. Nívea, Clara y Blanca sienten la necesidad de
comunicarse con sus hijas; Férula es una madre frustrada; Amanda no está preparada
para ser madre y aborta (signo de liberación de la mujer); la Nana es como una
madre…
17. Violencia, venganza, represión y dictadura: Las últimas 100 páginas de la obra están
mucho más cerca de la realidad que el resto. Se narra de manera bastante fiel los
traumáticos acontecimientos que vivió Chile entre el 70 y el 73: la victoria de Allende,
el golpe de estado de los militares (apoyados por EEUU) y la Dictadura Militar
comandada por el General Augusto Pinochet. Desgraciadamente lo narrado al final de
la obra (aunque ficción) está basado en la realidad: las torturas, las persecuciones, los
asesinatos y finalmente el exilio (como el de la propia Isabel Allende –Salvador
Allende era el primo de su padre–).
18. Vida bohemia o estrafalaria: Además de Clara (y del resto de aficionados al
esoterismo y lo paranormal, como las hermanas Mora), dos son los personajes más
estrafalarios: el tío Marcos y Nicolás. El primero es un pícaro, un viajero, un
aventurero romántico. Es un personaje grotesco, hiperbólico, mítico. En él también
observamos el componente mítico y ―fantasioso‖ del Realismo mágico. Nicolás es el
prototipo de bohemio y vividor. Sus aficiones están relacionadas con el hippismo en
su vertiente más espiritual y orientalista (la fascinación por la India y las religiones
Hinduistas, Budistas, Taoístas, etc. atrajo a muchos hippies; pensemos en el beatle
George Harrison…). Jaime también es curioso: se ha comparado este personaje con el
gitano alquimista Melquíades de Cien años de soledad, sobre todo su habitación y su
―túnel de libros‖. Estas hipérboles son propias del lenguaje del realismo mágico.
19. Realidad mítica-mágica-indígena: El mundo de la Hacienda de Las Tres Marías
tiene mucho de mítico y mágico. El ambiente rural, las comunidades indígenas
esclavizadas desde la colonización, el caciquismo… pero también los poderes mágicos
de la tierra, como los de Pedro el viejo.
20. Poderes sobrenaturales. Espiritismo y fenómenos paranormales. Enfermedades
curiosas: Ya se ha comentado anteriormente que la parte ―mágica‖ adereza a la realista
y no al revés. Este mundo sobrenatural se ejemplifica en la Casa de la Esquina, la Casa
de los espíritus de Clara, una médium clarividente, que predice el futuro y está en
contacto con el Más Allá. Además tiene telequinesia. Hay muchos personajes
excéntricos a su alrededor, atraídos por el esoterismo, como una moda o afición. Ella,
en cambio, tiene poderes ―de verdad‖, pero los demás, tanto los crédulos como los
incrédulos (Jaime, por ejemplo) aceptan que sus poderes se manifiesten. En la
realidad creada por Isabel Allende la magia es algo natural, existente. El lector
también lo acepta así. Es curioso que al leer la novela pese más la parte realista que la
fantasiosa: por eso es una novela de realismo mágico o fantástico y no de fantasía
realista.
21. Metaficción: explicitación de la escritura y su transmisión: La metaficción o la
reflexión desde la literatura sobre el proceso de creación literaria es uno de los rasgos
de la Posmodernidad. Este recurso fue muy empleado por los escritores del Boom
(pensemos en Rayuela de Cortázar, por ejemplo). En la novela se explicitan los
narradores y el proceso de escritura y transmisión documental (incluso el soporte). El
sistema de voces narrativas es complejo (otro rasgo de la novelística del boom): Hay
dos voces narradoras: Alba (narrador testigo en 3ª persona) y Esteban Trueba
(narrador protagonista en 1ª persona). Alba es narradora y transcriptora, pues ella es
la encargada de recopilar, transcribir (y aumentar, al final) el ―diario de la vida‖ de su
abuela Clara: este texto es el punto de partida del relato. Para contar su historia (y
―sobrevivir a su propio espanto‖) y la de su familia se sirve de, además del diario de
Clara, del diario de Esteban. Mientras que el diario de Clara no lo reproduce
textualmente, sino que le sirve de documentación para relatar lo sucedido con sus
palabras, el diario de Esteban sí lo reproduce fielmente: por ello se respeta el uso de la
1ª persona empleado por Esteban. El tránsito entre un narrador y otro (o entre el texto
de Alba-Clara y el diario de Esteban) es brusco. Por ello la obra necesita de un lector
activo. Este es otro rasgo de la novelística del Boom. Finalmente otro rasgo
característico de las novelas experimentales del boom (continuadas en el postboom)
es la transgresión temporal. En LCE Allende utiliza constantes prolepsis, flash-
forwards o salto-adelante-en-el-tiempo. En efecto, al final nos enteramos que es alba
la que escribe, por ello durante el resto de la novela va anticipando acontecimientos
que pasarán. Estos anticipos son prolepsis y en ellos se utilizan verbos en tiempo
futuro.


PERSONAJES
Por La casa de los espíritus desfila una multitud de personajes sobre lo cual Isabel Allende
declaró que, para construir sus personajes, se sirvió de su experiencia teatral y vital (Isabel
Allende se inspira en personalidades históricas o en familiares representativos de su vida.) y
procuró que cada uno de ellos tuviera una biografía completa, un carácter definido y una voz
propia. Y eso lo podemos ver, no sólo en el protagonista, Esteban Trueba, sino en muchos de
los personajes masculinos y femeninos que aparecen en La casa de los espíritus ya que la
mayor parte de ellos son personajes complejos que maduran y cambian sus inquietudes con
los sucesos de la novela.
Algunos desparecen y reaparecen como Tránsito Soto y Esteban García. Otro aspecto que
podríamos señalar de los personajes es el de sus nombres. Algunos de estos nombres tienen
significados que reflejan aspectos del mismo, como sería el de Clara («clarividente») o, en los
significados de los nombres femeninos, indica algo acerca del personaje; pero en el caso de los
masculinos sólo sirve para enumerarlos en el orden del linaje: Pedro García (el primero, no
numerado), Pedro Segundo García y Pedro Tercero García.
Procedemos a continuación al análisis de algunos de los principales personajes de la
novela.
 Esteban Trueba
Es el único personaje que tiene presencia en toda la obra y encarna el discurso del poder. Fue un
joven con dificultades económicas, pero con una enorme finca agropecuaria por explotar.
Contemplamos su ascenso, su éxito económico y político, su derrota y su conversión moral ya
tardía. Trueba trabaja inicialmente de minero en una mina de oro; con esfuerzo y organización
levanta la hacienda rural heredada de su padre, que lo había dejado en situación precaria. Se
casa con Clara del Valle y tiene tres hijos: Blanca y los gemelos Jaime y Nicolás.
Él representa la autoridad del patrón en el ámbito rural y la del patriarca machista en el ámbito
doméstico.
Irascible y violento, siempre con mal carácter, se aferra a unos valores erróneos: se cree buen
patrón, pero oprime a los trabajadores, los somete sin posibilidades de prosperar y viola a las
adolescentes; se cree buen esposo y buen padre, pero no congenia con sus familiares, no sabe
amar a Clara, por la que sintió siempre devoción, y se distancia de sus hijos, especialmente
cuando se entera de los amores de Blanca con el rebelde Pedro Tercero. En muchas ocasiones,
se siente más sosegado y feliz en los prostíbulos que en su casa. No tolera ideas progresistas y
obsesivamente persigue todo lo que «olía a comunismo».
Cuando su relación con Clara se resiente, expulsa por celos a su hermana Férula y decide
presentarse por el Partido Conservador, y es nombrado senador. Al ganar la presidencia la
coalición de izquierdas, alienta a las fuerzas militares al golpe de Estado. Sin embargo,
afectado en su familia por el terror de los nuevos mandatarios e influido por el amor a su nieta
Alba, ya nonagenario, reconsidera sus actuaciones pasadas y maldice la represión brutal de los
militares, que también lo han humillado a él.
Contra la demonización de su ser, la autora le ha concedido voz narrativa en la novela: expresa
directamente sus sentimientos y describe la realidad tal como la ve. A través del relato de su
nieta Alba, lo comprendemos como hombre multidimensional: al morir su esposa Clara, oye
espíritus, y finalmente acepta a Pedro Tercero. Por fin, como legado para la posteridad,
reconoce los errores cometidos y el daño causado. Sus últimos momentos lo dejarán postrado,
humillado, infeliz, decrépito y casi solo, con la única compañía de quien quiso entenderlo al
final de su vida: su nieta Alba.
Los luminosos nombres de las mujeres. El foco de atención está puesto en la galería de mujeres
que cumplen un papel protagonista e ilustran la lucha por la liberación femenina. El proceso
de toma de conciencia está subrayado en el relato con el valor simbólico de sus respectivos
nombres: Nívea, Clara, Blanca y Alba, sinónimos de la luz, de pureza, de lo celestial y también
de lo paranormal. Y queda sin bautizar el esperado retoño de Alba (en el epílogo).
Estas mujeres se encuentran entre dos mundos enfrentados: las clases acomodadas y las
asalariadas. Pero su rol más importante es el de socavar el régimen familiar machista y
patriarcal. Las mujeres-esposas son cada vez más independientes y autónomas, menos
sumisas a sus cónyuges o parejas y menos obedientes al patrón, autoritario.
Las inclinaciones extravagantes y esotéricas y su apariencia despreocupada no caen en el
escapismo, sino en un ejemplar y práctico compromiso con las posiciones feministas, que
propugnaban el sufragio universal desde principios de siglo.
 Clara
Clara, la hija menor de los del Valle, constituye el eje de la acción durante la primera parte de la
novela. Es bondadosa, sensible, sin intereses por lo material, siempre con una presencia
enigmática. Tiene poderes sobrenaturales, que desarbolan a su marido, pero su rasgo más
peculiar es la clarividencia: ve el mundo oculto y predice eventos. Dedicada a estos
menesteres, llena la casa de espíritus y no se ocupa de las tareas del hogar. Esto permite que
su cuñada Férula, que la termina adorando, vaya a vivir con el nuevo matrimonio y lleve las
riendas domésticas. Etérea como su físico, representa un mundo dominado por la
espiritualidad, la creatividad y el instinto femenino. De ahí su desapego de lo material.
Clara hereda de su madre, Nívea, la clara conciencia de justicia social: ayuda al necesitado y
transmite sus ideales sufragistas y feministas entre las campesinas, que los entienden como una
rareza más de la señora. Clara protege a los pobres y analfabetos: enseña a los campesinos en
la escuela que construye en el fondo, y conciencia también a Blanca a quien dice: «Justicia, y
no caridad, necesitan, hija».Cuando su marido expulsa de la casa a su hermana Férula, Clara
lo castiga con su mutismo. No hay historia de desamor, ni transgresión a la tradición
conyugal: de hecho, aunque no le habla, lo acompaña en los actos sociales cuando es
nombrado senador. Sus diarios, aquellos «cuadernos de anotar la vida», sirven de hilo
conductor principal para rehacer el pasado y redactar la novela.
 Blanca
En todas las generaciones de La casa de los espíritus existen fuertes y sublimadas relaciones entre
madres e hijas; su comunicación profunda y amorosa transgrede los límites del tiempo y
continúa más allá de la muerte.
Blanca, primogénita de Clara y Esteban Trueba, entabla desde los cuatro años una intensa relación
con Pedro Tercero, que con el tiempo pasará del cariño infantil al amor adolescente y adulto.
Cuando Pedro Tercero y Esteban Tueba chocan por sus posiciones ideológicas, Blanca no
renrenuncia a su amor y se enfrenta a su padre. Embarazada de Pedro Tercero, es obligada a
casarse con el conde Jean de Satigny. Pronto abandona al conde, con el que no consuma jamás
su relación marital, y regresa al hogar familiar donde lleva una vida sencilla y austera. Incluso
ha de pedir dinero y vender enseres y joyas para subsistir. Durante muchos años oculta a su
hija Alba la identidad de su padre y vive su independencia de manera sencilla y decidida.
Cuando se precipita el asedio militar, ayudada por su padre, Blanca se exilia a Canadá con su
gran amor, Pedro Tercero, padre de Alba, cuya vida peligra en su país.
 Alba
Es un personaje clave en la segunda parte de la novela por su papel interno en la confección de la
obra y por ser el motivo de la reflexión del patriarca Trueba al final de su vida.
Alba se habituó a convivir con lo sobrenatural desde pequeña junto a su abuela Clara; sin embargo,
ella no ha heredado sus poderes metapsíquicos. Son otros tiempos. Es la cuarta generación: un
escalón más de la autonomía de la mujer. Alba va a la universidad y se adhiere directamente a
los revolucionarios con una actitud de compromiso y riesgo, y se enamora de Miguel, un
revolucionario pobre, pero que estudia también en la universidad. Desde niña, Alba recibe el
afecto mimoso de su abuelo y todo su amor. En el tratamiento del amor, Alba también es el
personaje que articula los dos ámbitos de la novela: el colectivo de la Historia y el personal de
lo afectivo. Y es que el amor hace cambiar y acercar posturas entre los enemigos más
acérrimos; la repetición de la frase «Porque {Blanca / Alba} me lo pidió» es el comienzo del
respeto y la tolerancia (y el afecto) entre Pedro Tercero y el senador Trueba.
Alba sufre prisión y tortura durante la barbarie golpista. Así y todo, supera las adversidades, y, en el
epílogo, Alba se erige en la clave de interpretación de la novela nos aclara que ella ha
recopilado y redactado casi todo lo que hemos leído Y formula un deseo: un mundo mejor para
su hija nonata.
No podemos concluir sin señalar la indeterminación de personajes reales, fácilmente reconocibles
por el lector medio. Pedro Tercero puede identificarse con el cantautor Víctor Jara. Además, en
la novela se nombra al Candidato, después Presidente, que apunta a la figura de Salvador
Allende. Por otra parte, las numerosas referencias al Poeta aluden a Pablo Neruda.

Árbol genealógico




LAS VOCES NARRATIVAS: NOVELA POLIFÓNICA
La casa de los espíritus es un texto polifónico: tiene varios narradores, en primera persona y en
tercera. Dos narradores en primera persona: Alba y Esteban Trueba, abuelo de Alba y un
narrador en tercera persona, omnisciente, y del que no llegamos a saber con certeza quién
pueda ser en toda la obra, pero que ayuda a reforzar la verosimilitud de lo narrado, aunque
desde el capítulo 11 se aprecien sus simpatías por la Unidad Popular. La multiplicidad de
narradores y la distorsión del tiempo son dos de los rasgos formales de mayor trascendencia
en la interpretación de la obra.
La narradora esencial es Alba, la nieta, que reconstruye la historia de épocas que ella no ha
conocido utilizando unos «cuadernos de anotar la vida» de la abuela Clara, a los que también
tiene acceso, el abuelo Trueba. Pero hay además otros documentos y fuentes que van forjando
un punto de vista rico y muy significativo que cambia frecuentemente sin previo aviso y
obliga al lector a permanecer muy atento a la lectura, pues se altera el sentido de lo dicho en
función del emisor y de las fuentes.
Las fuentes de las que se nutre el relato son las siguientes:

 Los «cuadernos de anotar la vida» de la abuela Clara
 La correspondencia intercambiada entre Clara y su hija Blanca
 Carta de Nicolás a su sobrina Alba
 Documentos administrativos del fundo Las tres Marías
 Fotos y papeles guardados en armarios
 El patriarca Trueba desde la vejez (ya nonagenario) con su memoria; con
documentos escritos consultados y con las conversaciones con Alba
 La propia narradora, Alba, con sus escritos y sus cuadernos en la cárcel, con su
propia memoria, con las conversaciones con el abuelo y con las versiones de las
otras fuentes, añade al relato toda su visión personal de la caótica realidad que vive
su país, asolado por el golpe militar en el que sufre prisión, maltratos, violación y
tortura. Pero todo esto lo conoceremos en el epílogo de la novela y nunca antes.

Alba a veces copia y a veces adapta todas estas fuentes. Estos complicados juegos
narrativos incitan al lector a una búsqueda personal, y eso es lo propio de la novela
contemporánea, iniciada en Don Quijote. Aparecen además otros puntos de vista que son
captados por el lector como voces que no sabe ciertamente de dónde proceden: son los
espíritus de la casa que bullen por la novela, se dirigen al propio lector y enriquecen el texto
literario.
Alba abre y cierra la novela en primera persona. En el epílogo se explica la variedad de
puntos de vista con que se ha de leer la novela. Se trata, pues, de un epílogo dirigido al lector,
con el objetivo de que comprenda mejor la compleja realidad recogida en la novela.
Exceptuando el epílogo y algunas esporádicas intervenciones en primera persona, la
reproducción de las vivencias anotadas por Clara en sus cuadernos se encontrará narrada en
tercera persona, por medio de un narrador omnisciente que aparece en los catorce capítulos
de la novela. Este narrador onmisciente en tercera persona, sobrepasa el conocimiento que
podrán otorgarle sus propias fuentes y penetra a fondo en las conciencias de los personajes.
Además, el narrador en diversas ocasiones anticipa los hechos, prediciendo el destino de la
familia, y quizás no se deba tanto a las dotes adivinatorias de la protagonista sino a que
cuenta una experiencia ya sucedida.
Detrás de este narrador omnisciente el lector adivina a Alba entretejiendo los relatos de su
abuela y a la propia escritora y lo que hay de ella en este personaje.
Paralelamente, este punto de vista se alterna con un narrador en primera persona, presente
ya en el primer capítulo, el propio Esteban Trueba. Este será también un narrador testigo
protagonista de la historia:

a. Contará hechos pasados y anticipará otros.
b. Se permitirá mostrar su propia versión de los mismos.
c. Ratificará con su propia voz los comentarios vertidos sobre él por el narrador en tercera
persona, por ejemplo sobre su condición de patrón o sobre la evolución de su propio carácter,
entre otros.
d. Desmentirá las habladurías sobre su persona.

La presencia de este narrador en primera persona enriquece el relato considerablemente
puesto que nos permite conocer de primera mano los sentimientos del protagonista: el
reconocimiento de su propio carácter, sus continuos arrepentimientos tras sus iracundas
acciones y la evolución de sus propios pensamientos. Isabel Allende procura a Esteban Trueba
la oportunidad de justificar sus malas prácticas, de conocer su lado más humano y de este
modo, no despertar en el lector el desprecio que se derivaría del propio personaje. Además,
por otro lado, con su presencia en la constitución de la génesis del relato, Esteban Trueba
adquiere la relevancia necesaria que le permite ser considerado protagonista de la historia,
equilibrando una novela con una presencia mayoritaria de mujeres.
En conclusión, se trata de un relato polifónico en primera y tercera persona, mucho más
complejo que la mera alternancia de dos perspectivas. Con este recurso la autora nos ofrece
distintas miradas de una misma realidad que se combinan discursiva y dialógicamente, que
van reconstruyendo la historia y la identidad de los protagonistas desde la memoria, lo que
permite una mayor comprensión del pasado.

Aspectos políticos y sociales reflejados en La casa de los espíritus.
La obra se desarrolla en el siglo XX, desde el comienzo de éste hasta su final. Cada
generación vive en un contexto diferente y podemos observar los cambios políticos, sociales e
ideológicos del momento. Comenzamos con Esteban Trueba cuando levantó las Tres Marías
por primera vez, sin violar ninguna ley y sin tener ningún problema. En esta época el partido
socialista estaba estableciéndose y aún no tenía gran aceptación. Más tarde observamos
cómo, a lo largo de los años, el partido socialista empieza a cobrar más importancia y sus ideas
influyen en todo el pueblo. Se generan problemas, Las Tres Marías y los hijos de Trueba
tienen pensamientos liberales y orientados al partido de la izquierda, lo que hace actuar a
Trueba.
Por último, nos situamos en la lucha entre los dos bandos. Todos estos conflictos podemos
verlos reflejados en la situación familiar y personal de cada uno de los personajes. El golpe de
estado por los militares nos sitúa ya por la década de los setenta, ya que es una representación
del golpe de estado chileno efectuado por Pinochet en 1973 (un suceso que marcó la vida de
Allende). A partir de este momento La historia nos traslada a un periodo de dictadura y
esclavitud. Aunque las cosas se resuelven para la familia Trueba el problema en la nación aún
no termina.
Esquema que relaciona la realidad social de Chile con los personajes de la novela



El „realismo mágico‟ y La casa de los espíritus
El realismo mágico es un género artístico y literario de mediados del siglo XX que
consiste en fundir la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, de modo que
la magia, la fantasía, el mundo de los espíritus, pasa a formar parte de la cotidianidad.
El realismo mágico se desarrolló muy fuertemente en las décadas del '60 y '70, producto
de las discrepancias entre dos visiones que convivían en Latinoamérica en ese momento: la
cultura de la tecnología y la cultura de la superstición. Además surgió como modo de
reaccionar mediante la palabra a los regímenes dictatoriales de la época.
El realismo mágico se define como la preocupación estilística y el interés de mostrar lo
irreal o extraño como algo cotidiano y común. No es una expresión literaria mágica, su
finalidad no es la de suscitar emociones sino más bien expresarlas y es, sobre todas las
cosas, una actitud frente a la realidad. Una de las obras más representativas de este estilo
es Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.
El estilo de Isabel Allende en su obra La casa de los espíritus está enmarcado dentro del
realismo mágico, ya que mezcla acontecimientos comunes con otros extravagantes y casi
fantasiosos. De este modo se despliega ante nuestros ojos una serie de apariciones
fantasmales, supersticiones, clarividencias, videncias y sueños premonitorios, que conviven
en perfecta armonía con la más absoluta mediocridad cotidiana. Este mundo espiritual,
fascinante y delirante es el mundo de las protagonistas femeninas, de la saga de mujeres de
la familia, cuyos nombres también están cargados de simbolismo: Nívea, Rosa, Clara,
Blanca y Alba. Por el contrario, el mundo de los hombres choca con todas estas
extravagancias, es el mundo de lo material, de la lucha por el poder, la sangre y el dolor, de
la posesión y dominio de cosas y personas.



















MARCELA SERRANO
Marcela Serrano nació en Santiago de Chile en 1951. Hija de la novelista Elisa Pérez
Walker (Serrano en su apellido de seudónimo) y del ensayista Horacio Serrano, es la cuarta
de cinco hermanas. Con dos de ellas vivió durante un año en París siendo estudiantes. Ha
estado siempre comprometida con la realidad política de su país, siendo militante de la
izquierda, y es defensora de las reivindicaciones feministas porque, como ella misma
afirma, definirse feminista es definirse ser humano. Tras el golpe de estado se exilió en Roma,
donde trabajó para los viveros municipales durante un tiempo.
Regresó a Chile en 1977, entrando en contacto con grupos artísticos; a principios de los
ochenta montó su primera exposición. Se licenció en en grabado en la Universidad Católica
entre 1976 y 1983, y trabajó en diversos ámbitos de las artes visuales, en especial en
instalaciones y acciones de arte como el body art, ganando un premio del Museo de Bellas
Artes por un trabajo acerca de las mujeres del sur de Chile, pero pronto abandona estas
actividades por completo.
Aunque empezó a escribir a edad muy temprana, no publicó su primera novela, Nosotras
que nos queremos tanto, hasta 1991. Fue una de las revelaciones de ese año. Esta obra fue
además la ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1994), y también en 1994, del
premio de la Feria del Libro de Guadalajara (México) a la mejor novela hispanoamericana
escrita por una mujer. Dos años más tarde publica Para que no me olvides, que en 1994
obtiene el Premio Municipal de Literatura, en Santiago de Chile. Escribe su tercera
novela, Antigua vida mía (1995), en Guatemala. Le sigue El albergue de la mujeres
tristes(1997). Tras múltiples ediciones de las anteriores, publicó en 1999 la novela
negra Nuestra señora de la soledad. Su, hasta ahora única, incursión en la literatura infantil,
llegó de su mano y de la su hija Margarita Maira: El cristal de miedo.
Vivió durante seis años en México debido a que su marido era el embajador de Chile en ese
país.
Tras varios años sin publicar, La Llorona ve la luz en 2008.
Marcela Serrano es una de las figuras más destacadas de la nueva narrativa de su país y de
América Latina.

Rasgos característicos de su obra
La obra de Serrano ahonda el mundo femenino como pocas otras escritoras lo han
hecho, con dos polos principales:
1) La reflexión sobre la condición femenina y la defensa de la mujer, con un retrato
íntimo que desnuda y pone en el tapete los temores, esperanzas, vacilaciones, desengaños y
fracasos, pero también los amores y éxitos femeninos;
2) La soledad, puesto que Marcela Serrano indaga en el terreno metafísico y muestra a
sus personajes femeninos como si hubiesen sido cortados por un escalpelo, para descubrir
la inconmensurable soledad que suele rodear a la especie humana, independientemente de
su extracción social, económica, política o religiosa, pero que se hace mucho más
insoportable cuando se es mujer.
ANTIGUA VIDA MIA
Los personajes de “Antigua Vida Mía”
Principales:
Violeta Dasinski: es arquitecta de profesión, le apasiona el arte. Tez color ámbar, cabello
castaño y ondulado. Es corta de vista (piti), tiene astigmatismo. Es una persona que trata de
disfrutar de la vida... hasta que, ansiosa de volver a ser madre se involucra con Eduardo y se
casa con él. Allí empezó su drama, no se sentía querida por él, sino más bien utilizada. Ha
llevado una vida que no ha sido fácil. Cuando era pequeña fue segregada por sus compañeras
de colegio (del barrio alto de Santiago), solo por el hecho de vivir en Ñuñoa y por tener
ascendencia polaca. Tiene dos hijos: Jacinta y Gabriel. La primera es hija de su primer
matrimonio con Gonzalo, un pintor al cual también mantenía, para que este pudiera lograr su
sueño de ser un pintor reconocido. El segundo es hijo de su tercer matrimonio con Bob, un
periodista estadounidense, con el que se queda en Antigua (Guatemala), en donde reinicia su
vida o empieza su ―segunda vida‖
Josefa Ferrer: es una exitosa cantautora que al dedicarse exclusivamente a su carrera ha
descuidado a su familia y en particular a su marido. Comienzan las neurosis. Cuando la
tragedia alcanza a su amiga Violeta Dasinski, Josefa (con los diarios de violeta en la mano)
empieza a contar su historia... es decir, la de ambas. Josefa es muy escéptica, muy pesimista. A
Josefa el mundo le sobra de una forma feroz. Le molesta la gente, tiene una obsesión con el
tiempo, no soporta ver comer a las personas...su estrés y su fama la han convertido en una
neurótica total.

Secundarios:
Andrés: marido de Josefa, gran abogado criminalista, muy exitoso. Quiere mucho a Josefa,
pero cuando ésta cae en una de sus crisis neuróticas (estresada) y lo deja de lado, Andrés se
involucra con Pamela (colega suya) y ex amiga de Josefa.
Eduardo: escritor, machista. Segundo esposo de Violeta, es un abusador, un alcohólico
muy agresivo. Es egocéntrico. Se une a Violeta solo para tener un lugar donde escribir su
novela en paz, para que lo mantengan económicamente porque a cambio de estabilidad
económica, un lugar donde vivir, éste le daría un hijo. Eduardo accedió, sin contarle a Violeta
que cuando perdió a toda su familia en el maremoto del sesenta, se esterilizó para no volver a
tener una familia que perder.
Carlota: madre de Cayetana, abuela de Violeta. Mujer valiente y abnegada, que no duda en
luchar por sobrevivir con su hija después de la catástrofe del terremoto de Chillán, el cual le
arrebató a su esposo.
Cayetana: madre de Violeta, hija de Carlota. Estudia filosofía. Se casa con Tadeo (el padre
de Violeta)
Roberto: esposo muerto de Josefa. Murió en un accidente automovilístico, en un choque
con un camión.
Mauricio: maquillador de Josefa. Es homosexual. Se contagia de sida.
Gonzalo: primer esposo de Violeta padre de Jacinta. Es un pintor.
Antonio Sepúlveda: es el padrastro de Cayetana. Casado con Carlota.
Jesús Ferrer: español, padre de Josefa.
Marta Aliaga: madre de Josefa. Lo más clásico de la mujer chilena neutra, de la clase media
Tadeo: padre de Violeta. Engaña a Cayetana con Carmecita, la administradora de la
librería.
Bob: periodista estadounidense, que congenia bastante bien con Violeta. Se conocen en
Huatulco (México), durante el viaje de Violeta a ese país. Más tarde, después de que Violeta
salió de la cárcel, se encuentran en Antigua... deciden vivir juntos y casarse, pues el hijo que
Violeta estaba esperando era de Bob.
Javier Godines: mexicano. Es una especie de hermano de Bob. Mientras Josefa estaba en
Antigua, Javier formó parte de su ―sanación‖.
Jacinta: hija de Violeta y Gonzalo. Nació en Europa. Heredó su nombre de una trapecista
canadiense. Es una joven de 16 años con una estatura apreciable para su edad, contextura
corporal ni delgada ni maciza heredada de violeta. Es una de aquellas mujeres que no tienen el
peso como preocupación central. Es de tez color ámbar, cabello grueso y ondulado. Es muy
cercana a Borja (hijo de Josefa).
Borja: hijo de Josefa. Es un joven de 18 años aproximadamente. Muy amigo de Jacinta.
Borja, al igual que Celeste, se acerca bastante a Violeta, la quiere un montón, incluso Josefa le
comenta a Javier que su hijo prefiere a Violeta como madre antes que a ella.
Celeste: joven, hija de Josefa. Tiene depresión, ya que siente que su madre (Josefa) no se
preocupa por ellos (de ella y su hermano) y que nos los quiere. También sufre de anorexia.
Josefa piensa que Celeste no soporta ser su hija y tampoco soporta su voz.
Marcelina Cabezas: es una mujer mapuche (madre mapuche y padre mestizo). Fue la gran
compañera de Cayetana desde su infancia, enseñándole su cultura, la acompaño desde
siempre, hasta que Cayetana se fue de viaje por Latinoamérica después de su separación
matrimonial con Tadeo. También se hizo cargo del cuidado de violeta durante el viaje de
Cayetana. Marcelina cabezas murió durante el sueño, plácidamente en su tierra.
Carmencita: mujer empeñosa, discreta, era la administradora de la librería del papá de
Violeta. Fue muy cercana a su familia. Cayetana la quería harto, hasta que Carmencita se
involucró con Tadeo. Tuvo tres hijos con éste.
Pamela: ex amiga de Josefa. Abogada, compañera de trabajo de Andrés. Se involucra
sentimentalmente con este, es su amante.
Alejandro: productor y manager de Josefa.
Phillipe: médico psiquiatra de Josefa y su familia.



LAS MEXICANAS: LAURA ESQUIVEL YANGELES MASTRETA

LAURA ESQUIVEL
Laura Esquivel nació en Ciudad de México en el año 1950. Maestra y especialista en teatro infantil,
antes de escribir su primera novela Como agua para chocolate, ya había tenido la oportunidad de
componer numerosos guiones cinematográficos. Esta circunstancia ha motivado que sus novelas
puedan ser leídas tanto en palabras como en imágenes. Como agua para chocolate narra la historia de
un amor imposible: Tita, la hija menor de Mamá Elena, está destinada a permanecer soltera para
cuidar de su madre hasta que ésta fallezca. Huérfana a los dos días de vida, Tita es criada por Nacha, la
cocinera de la casa, lo que la convierte en una extraordinaria conocedora de la comida. Tita demuestra
desde su niñez grandes dotes creativas, inteligencia, así como un carácter dulce y a la vez firme, lo que
le permite destacar en todo lo que hace; sin embargo, su madre reprime todas sus iniciativas y, entre
ellas, la de casarse con Pedro, a quien ama apasionadamente. El propio Pedro le ha declarado su amor,
pero Mamá Elena sólo le ofrece el matrimonio con Rosaura, la hermana mayor de Tita. Este acepta sólo
por estar más cerca de Tita. La historia de este amor espinoso está contada en doce capítulos escritos
en clave gastronómica en los que la autora crea un apasionante lenguaje amoroso basado en los platos
que elabora la protagonista de la obra.
Formalmente, destaca por la presencia de características propias del realismo mágico
hispanoamericano y por la capacidad plástica de la autora. El narrador domina y supera toda la acción,
como si de un director de cine se tratara.

COMO AGUA PARA EL CHOCOLATE
Argumento de la obra
Tita, una apasionada cocinera está condenada a permanecer soltera, cuidando de su
autoritaria madre hasta que ésta muera. Pero se enamora de Pedro quien, para estar cerca de
ella, se casa con su hermana Rosaura.
Las recetas que Tita elabora marcan el paso de las estaciones de su vida, siempre coronados
por la ausencia de Pedro, la ausencia del amor y la comprensión, encontrada únicamente en la
cocinera anterior del rancho, Nacha.
Luego de idas y vueltas en su amor con Pedro, y luego de interminables peleas y abusos
físicos y emocionales por parte de su madre, Tita se libera espiritualmente y es mandada por
Mamá Elena a un asilo mental. En realidad va a parar a la casa de John Brown, el médico,
quien se enamora de ella y le proporciona los cuidados necesarios para lograr esta libertad
espiritual tan anhelada.
Luego de un violento ataque por unos rebeldes al rancho, Mamá Elena se ve imposibilitada
de caminar y Tita vuelve al Rancho para cuidarla. Se reencuentra con los malos tratos, pero
esta vez no la dominan. Al morir su madre, Tita queda viviendo en el Rancho con Pedro,
Rosaura y la hija de ambos, Esperanza, a quien cuida y alimenta. Recibió una propuesta de
matrimonio del Doctor Brown, pero la rechaza luego de ser desvirgada por Pedro y ante la
sospecha de un embarazo producto de la consumación de su amor. Finalmente este embarazo
era sólo un desarreglo en el ciclo menstrual de la protagonista de esta historia de
desencuentros y tragedias.
Luego de muchos años, cuando Esperanza ha crecido, se produce la boda de ella con Alex,
el hijo de John Brown. Al irse lejos del hogar la "niña", Tita y Pedro finalmente se encuentran
solos en la casa, pues Rosaura había fallecido un año atrás. Esa misma noche, sin las presiones
de ser escuchados o encontrados realizando su preciado acto de amor, se disponen a hacer al
fin el amor libremente. Fue tan grande esta emoción que Pedro muere en el acto, y Tita, al
perder al amor de su vida, decide ir a su encuentro cometiendo el suicidio.
La historia es contada por la hija de Esperanza y Alex, a través de la explicación de las
recetas de cocina de un libro que Tita comenzó a escribir para crear una nueva historia, que le
fueron heredadas por su madre al encontrar el Rancho quemado hasta ser cenizas luego del
fuego ocasionado por nada menos que los cuerpos de Tita y Pedro aquella, su última noche.

Contexto social
La obra relata las historias vividas por una familia durante un turbulento período de la
historia mexicana, la Revolución Mexicana, comprendido entre la caída de la dictadura de
Porfirio Díaz en 1910 y el ascenso al poder de la burguesía, tras superar los intentos de
revolución social protagonizados por los campesinos, dirigidos por Emiliano Zapata,
asesinado en 1919.

El Realismo Mágico proyectado en la Novela Como Agua para Chocolate
El Realismo Mágico es una característica de la literatura latinoamericana, la cual se
concentra en fundir la realidad y la magia de tal manera que parezca creíble ante los ojos de
quien lo ve. Como Agua para Chocolate, es una novela, de la autora mexicana Laura Esquivel,
que refleja dicha característica a lo largo de su trama.
Recordando que el Realismo Mágico refleja a través de su fantasía toda una serie de
supersticiones, creencias populares y religiosas que son propias del sentir latinoamericano, es
como ahora se evalúan algunas de las características de la novela de tan destacada escritora
mexicana, Laura Esquivel.
Como Agua para Chocolate tiene como contexto histórico la época revolucionaria, y por lo
tanto el Porfiriato. Esta novela, que pretende ser un recetario, es en verdad la historia de un
amor que se ve imposibilitado por las creencias y costumbres de la época y el lugar.
El sentir y pensamiento latinoamericano, se plasman de manera notoria cuando a Tita, el
personaje principal, se le impide contraer matrimonio, ya que por ser la menor, tiene la
responsabilidad de cuidar de su madre, hasta que esta muera. Dicha creencia o costumbre
popular era frecuentemente seguida al pie de la letra en países como el nuestro (México) a
partir del siglo XX.
En las obras más representativas del Realismo Mágico, es también frecuente encontrar esa
persona ―sabia‖ que aconseja a los personajes sobre qué o cómo hacer algo. En la novela que
está siendo evaluada, notamos claramente este tipo de personas en el personaje de ―Nacha‖, la
cual, aún después de muerta, visitaba a Tita para aconsejarla sobre sus acciones, e incluso
sobre las recetas que debía preparar.
En esta misma obra, y a lo largo de las recetas que se van mencionando, sobresalen
características notables de esta estrategia narrativa. Así, vemos como ejemplo, cuando una
lágrima de Tita es derramada sobre el pastel de bodas y por lo tanto cuando lo están
comiendo, todos los invitados lloran. Un ejemplo más es cuando Tita cocina un platillo con
las rosas que Pedro le había regalado con mucho amor y como consecuencia, después de
comerlo, todos estaban muy románticos.
Un ejemplo más, podemos encontrarlo la analogía que se hace entre los cerillos y el amor,
esto es cuando se dice que el amor son como cerillos que deben encenderse uno por uno, ya
que una fuerte emoción podría causar un desastre. Esto, en teoría, suena lógico, lo irreal lo
encontramos, cuando al final de la historia, Tita y Pedro en su acto de amor, ―se incendian‖
causando la muerte de Pedro y el suicidio de Tita.
Éstas y otras características más, propias del Realismo Mágico, son las que se encuentran
en la novela Como Agua para Chocolate, donde se halla la inclusión de hechos fantásticos o
míticos en la realidad para dar una apariencia realista.

ACTIVIDADES
1. ¿Cuál es el significado del título? ¿A qué personaje y/o hechos o aspectos de la obra se
refiere?

2. La novela presenta una estructura peculiar:
a) ¿Cuál es esa forma de estructura?
b) ¿Qué la caracteriza parcial y globalmente?
c) La novela se parece un subgénero, la novela de folletín. explica en qué aspectos
(http://www.slideshare.net/guest9825fc/como-agua-para-chocolate-de-laura-
esquivel-presentation, página 3)

3. Análisis de los siguientes pares de personajes: no narres sólo lo que hacen, sino
describe su forma de ser por lo que hacen y dicen:
a) Tita y Mamá Elena
b) Pedro Muzquiz y John Brown
c) Gertrudis y Rosaura
d) Nacha y Chencha

4. En la novela se tratan diversos temas. Elige tres y analiza la visión que se ofrece de
ellos en la novela:
a) El autoritarismo y la opresión frente a la libertad
b) La honra, la apariencia y la decencia en los personajes de Elena y Rosaura.
c) El amor y el erotismo o la sensualidad.
d) La cocina o el arte culinario.
e) La tradición y la innovación.

5. La emisora recurre al realismo mágico
(http://es.wikipedia.org/wiki/Realismo_m%C3%A1gico,
http://www.speakinglatino.com/como-agua-para-chocolate-realismo-magico/): señala
cuatro ejemplos y el motivo de su empleo.

6. En ocasiones, y asociado al realismo mágico, recurre a los símbolos (cuya definición y
ejemplificación la podes encontrar en http://www.retoricas.com/2009/06/1-ejemplo-de-
simbolo.html) para transmitir sensaciones, ideas,... Analiza cuatro símbolos
ejemplificándolos con hechos o sentimientos de los personajes: las lágrimas (capítulo I), el
frío (capítulos I y IV), los pétalos de rosa (capítulo III),... (1,5 puntos)

7. El Narrador:
a) ¿Quién es el narrador? ¿Cuál es su relación con Tita?
b) ¿A quién/quiénes parece contar esta historia? ¿Qué tipo de relación establece la
narradora con el lector: distante, solidaria, amistosa,...?
c) ¿En qué parece basar sus historias sobre Tita?



8. La novela está ambientada durante la Revolución Mexicana (1910-1920). Para
contestar a parte de las preguntas, puedes consultar este enlace
(http://www.slideshare.net/dosgallos/revolucin-mexicana-2020929)
a) ¿Qué aspectos de la revolución se reflejan en la novela: personajes históricos,
bandos en lucha, hechos, ideologías...?
b) La Revolución sólo es el trasfondo histórico de la novela o tiene algún tipo de
incidencia o simbología en los personajes y hechos? Justifica la respuesta mediante
algún ejemplo.

9. Me interesa tu opinión: valora la novela a partir del análisis anterior y de otros
aspectos que quieras mencionar,














MALINCHE
Malinche (2005) está conformado por ocho capítulos, en los cuales se incluyen
ilustraciones en forma de códices de Jordi Castells, y una amplia bibliografía al final sobre la
vida y estudios de la protagonista. La novela relata lo siguiente.
El argumento inicia con el complicado parto de la madre de Malinalli, asistida por su
abuela paterna, quien recibe a la niña y la bautiza en el ritual de los cuatro elementos,
mientras ocurre una fuerte tormenta que avecinan nuevos cambios. En ese mismo año de
1504, también se da una especie de nacimiento simbólico de Hernán Cortés, pues es picado
por un escorpión que lo deja cerca de la muerte y luego, como un milagro, recupera su juicio.
A sus quince años Malinalli no entendía el por qué iba a ser regalada por tercera vez y
conmemoraba que su único recuerdo de amor era el que le brindaba su abuela en la infancia.
Malinalli había sido regalada por su madre a los tres años; pero la abuela la protegió, le enseñó
el verdadero valor y significado de las palabras. Al morir su abuela Malinalli tenía cinco años,
queda desprotegida y es regalada como esclava. Toda su infancia fue marcada por el abandono
y su única compañía era la estrella de la mañana; Malinalli estaba segura que sus sueños le
pronosticaba una nueva forma de vida, ya que Quetzalcóatl, había regresado a cambiar el
imperio de Moctezuma, llegando por el mar en formas de hombres de cabellos dorados como
el sol o al menos eso era lo que todos los nativos incluyéndose ella imaginaban.
A Cortés, por su parte, lo frecuentaban espantosas pesadillas, y se sentía preocupado por
no entender el idioma de los indígenas, que le impedía expresarse con sus propias palabras, ya
que era su mejor arma y se tenía que valer de un traductor llamado Jerónimo de Aguilar, en el
que depositaba poca confianza. Moctezuma por su parte sentía a través de sus sueños llenos
de sacrificios, que el dios Quetzalcóatl venía a pedirle cuentas sobre su mandato; el terror al
castigo del dios paralizó su capacidad de guerra, que posiblemente hubiera acabado con los
extranjeros en un solo día.
Malinalli fue convertida en la traductora o lengua de Cortés; para ella era muy satisfactorio
el poder mirar a los hombres a los ojos y que le prestaran atención, pero al mismo tiempo se
sentía confundida al comprender que esos hombres llegados del mar no eran los enviados de
los dioses sino simples mortales. Cortés le prometió un mundo diferente en el que no habría
sacrificios ni esclavos, en el que ella sería libre y sus hijos no serían el alimento para ningún
dios. Cuando Malinalli estaba buscando lo que sería mejor, si contarle o no a los extranjeros
que en Cholula estaban preparando una emboscada para acabar con ellos, se encontró de
frente con Cortés, que no pudo disimular el deseo que despertaba en él aquella india de ojos
negros intensos, que exhibió como su más significativa conquista; y bajo una venganza
pasional fue violada Malinalli, quien ahogó sus lágrimas en la lluvia y no pudo dejar de sentir
un odio amoroso.
Cortés se enteró del ataque al que iba ser expuesto, no por Malinalli sino por los
Tlaxcaltecas que eran sus aliados; el castigo que recibieron los indígenas de Cholula, en
nombre del Rey de España, fue que los encerraran y les dieran muerte sin poderse defender.
Cuando Malinalli tuvo que traducir el discurso de Cortés lo hizo siguiendo la fidelidad de sus
palabras y en nombre de Malinche, apodo que se le adjudicó a Hernán Cortés que significaba
el ―amo de Malinalli‖. Esa indígena que solo era la lengua, lo único que buscaba era la
libertad y el bienestar para el Imperio que gobernaba Moctezuma, que vivía de sacrificios y el
cual Quetzalcóatl tampoco protegió de la cólera de Cortés; cansada de las largas caminatas de
un lugar a otro, Malinalli sentía que perdía su centro y su libertad: le había tocado cambiar
sus bordados por estrategias de guerras.
A la entrada de Tenoctlitlan, una ciudad que doblaba la grandeza de cualquiera de las de
España, Cortés quedó impresionado. Malinalli, por su parte, se encuentra decepcionada al
tener que ser la traductora de Moctezuma ya que él estaba entregando su reino sin ninguna
resistencia, haciendo a Cortés dueño y señor de todas las tierras.
Los españoles comparados con dioses, empezaron a adueñarse de todas las riquezas;
pronto los nativos comenzaron a sospechar que fueran verdaderas deidades y dieron muerte a
varios españoles, demostrándoles que ellos no eran inmortales. Los extranjeros defendiéndose
de estos ataques, decidieron secuestrar a Moctezuma, para demostrar que ellos eran los que
tenían el poder.
Para apaciguar la revuelta que formaban los indígenas, Cortés decidió que Moctezuma
hablara con su pueblo; pero éstos lo que hicieron fue lanzarle piedras hasta darle muerte.
Otras versiones afirman que fueron los españoles quienes lo mataron. Tras este suceso el
hermano de Moctezuma se hizo cargo del Imperio, pero fue atacado por la viruela negra que
trajeron los españoles. El nuevo gobernador de Tenochtitlan fue Cuauhtémoc, que no pudo
defender al pueblo porque los indígenas estaban enfermos y con hambre; esto facilito el éxito
de Hernán Cortés. Nada de lo que existió en el reinado de Moctezuma era igual con los
españoles; ahora solo había destrucción y soledad. Cortés y Malinalli se refugiaron en
Coyoacan en donde Malinalli trenzaba a malinalli para hacerle mantas a su hijo; su sangre era
la mezcla de cristianos e indígenas.
De camino a la conquista de Hibueras pasaron por donde había nacido Malinalli, y se
encontraron con la madre y el hermano de ella. Ella la criticó fuertemente por su abandono
pero de manera rápida la perdonó, y se sintió culpable por hacer lo mismo con su hijo Martin.
Todo esto la llevó a hablar con Cortés, reclamándole su libertad y ofreciéndole una vida
juntos; éste no quiso aceptar por su sed de poder y la trató como a una loca, diciéndole que si
no le bastaba con lo que había hecho de ella. Cortés se embriagó y en su borrachera perdió
una parte de su vida, porqué casó a Marina con su soldado más fiel Juan Jaramillo. Malinalli se
sentía como un objeto de conquista, un instrumento de poco valor y decidió bifurcar su
lengua con un maguey para así no tener que prestar un servicio tan cruel ante el deseo de
Cortés de seguir apoderándose de más pueblos.
Malinalli dio a luz a una niña en el barco donde viajaban y decidió darle por nombre María.
En ese momento ya no le pareció cruel estar casada con Jaramillo, sintió alivio y una profunda
lastima por Cortés, ese hombre pequeño que quería ser inmortal. A su regreso buscó a su hijo
para brindarle todas las caricias que no le había dado. La nueva casa que habían construido
Malinalli y Juan Jaramillo era un lugar lleno de tranquilidad, en el que ella pasaba sus tardes
bordando sus huipiles y él tallando la madera. Martín y María jugaban y aprendían el español
y el nahua. Cortés visito a Malinalli, no pidiéndole un favor sino reclamando lealtad; la había
puesto como testigo de lo sucedido en el Nuevo mundo, ya que él era culpado por delitos
graves ante la corona. Malinalli, con desprecio, dijo que ella ya no era su lengua, tratándolo
con el término de Malinche, nombre por el que hacía mucho nadie lo llamaba. La conversación
con Cortés la dejó conmovida por todas las muertes y cambios que seguirían sucediendo de
ahí en adelante; ya nada sería igual, decidió hacer un viaje de purificación en el que pidió por
el bienestar de sus hijos que eran la nueva raza y después de ese viaje llegó tranquila,
preparada para una vida eterna; se despidió de sus hijos y de su marido. En el silencio reposó
su cuerpo, y murió acompañada de la musicalidad de la lluvia y de los truenos.


Malinche, Laura Esquivel
Guía de Análisis

1) El primer capítulo nos presenta, por separado, la figura de los dos protagonistas de esta
historia.
a- ¿Cuál es la primera imagen que se nos presenta de Malinalli? ¿Cuál es la de Cortés? ¿Qué
elemento natural ―marca‖ a cada uno de ellos al inicio?
b- Comparar ambos personajes, a partir de los siguientes ítems:
 Relación con la naturaleza
 Religiosidad
 Relación con la familia
 Idea de ―progreso‖ individual y colectivo

c- ¿Por qué creés que se establecen entre ambos estas diferencias? Establecer una hipótesis
y justificarla con cinco argumentos (como mínimo), en un texto cuya extensión no sea
menor a los cuarenta renglones.
2) a- A lo largo de la historia, aparecen muchos símbolos (el fuego, el sol, la sal) asociados
al mundo indígena. Sin embargo, es el agua el símbolo que marca los destinos de Malinche
y de Cortés. Explicar de qué manera esta idea se desarrolla en la novela.
b- Justificar con tres citas textuales la siguiente afirmación: ―El maíz, un alimento de
origen divino, símbolo de fertilidad y regeneración, está muy presente en esta novela‖.

3) a- ¿Cómo aparece en la historia el tema del relato oral? ¿Qué función cumple? ¿Qué
personajes se ven involucrados?
b- ¿Cómo percibe Malinalli los dos idiomas? ¿En qué momento escoge dirigirse a su hijo en
su idioma náhuatl?
c- En la novela, el conocimiento de idiomas le confiere poderes a Malinalli, que se siente
"valorada, igual o más que una cuenta de cacao". ¿Por qué Malinalli se compara a este fruto?
d- ¿Por qué se perfora la lengua ante el rechazo de Cortés? ¿A quién castiga, sólo a sí misma
o también al español?

4) En el relato de la vida de Malinche, Laura Esquivel recupera el concepto de Panteísmo
asociado al mundo precolombino. Identificar y extraer cinco citas textuales que lo
demuestren.

5) El tema del abandono está presente a lo largo de toda la novela. El abandono de
Malinalli por su madre y por Cortés. ¿Cómo la perjudica? ¿Los perdona? ¿Cómo Malinalli
se reconcilia con su hijo?

6) El Cerro del Tepeyac tiene una gran importancia en la historia religiosa mexicana. ¿Qué
papel juega en esta novela? ¿Por qué razón Malinalli llega hasta allí?

7) Los españoles consideraban que la conquista era un mandato de Dios, que ellos habían
sido escogidos para conquistar México. También Malinalli creía tener un mandato. ¿En
qué momentos se siente defensora de su pueblo?
8) a- La lealtad de Malinalli hacia Cortés fue, hasta cierto momento, absoluta ¿Cuándo
comienza a dudar de los españoles?
b- Explicar cómo Malinalli cambia de opinión sobre Cortés. Buscar ejemplos en la novela
en que se demuestre la vulnerabilidad del conquistador.

9) ¿Cómo se siente Malinalli cuando llega junto a los españoles al palacio de Moctezuma?.
¿Qué cambio ha experimentado su situación desde que se unió a los españoles? ¿Qué
sentimientos comparten Malinalli y Moctezuma?

10) ¿Malinalli/Doña Marina es, a la vez, símbolo de la entrega y de la traición? Elaborar un
texto argumentativo de no menos de 60 renglones, incorporando las estrategias
argumentativas.





ÁNGELES MASTRETTA

Ángeles Mastretta nació en Puebla de los Ángeles (México) en 1949. Colabora
asiduamente en diversos medios de comunicación de su país. En 1985 publicó su primera
novela, Arráncame la vida (Alfaguara, 1996), que obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura y se
convirtió en un verdadero fenómeno de crítica y ventas, tanto en el mundo de habla hispana
como en sucesivas traducciones a catorce idiomas. Mujeres de ojos grandes, su primer libro de
cuentos, publicado en 1990, tuvo una acogida similar y ha sido traducido a cinco idiomas. En
1994 apareció la recopilación de artículosPuerto libre y, en 1995, la novela Mal de
amores (Alfaguara, 1996), por la que obtuvo, en 1997, el Premio Rómulo Gallegos.


ARRÁNCAME LA VIDA
Cuando conoce al general Andrés Ascensio, Catalina es una muchacha que lo ignora todo
de la vida. Él, en cambio, es candidato a Gobernador del Estado de Puebla, y sabe muy bien
cuáles son sus objetivos de cacique. A las pocas semanas están casados.
Pero Catalina descubre muy pronto que no puede aceptar el modo de vida que le impone la
nueva situación. No acepta, sobre todo, vivir sin amor. Es una criatura apasionada e
imaginativa, casada con un hombre a quien sólo preocupan sus intereses políticos, en un
contexto social donde la mujer no pasa de ser una figura exquisita, siempre bella pero al
margen de lo importante...
Luego ocurre lo inevitable, y Catalina vuelve a amar, y se sabe correspondida, y vuelve a
sentir en su alma todas las ilusiones y todas las esperanzas de ser mujer en un mundo que los
hombres rigen de manera despiadada. Y ante ello quizá no le quede otra alternativa que
reclamar, como en la canción popular de la que toma título la novela, Arráncame la vida.

La narrativa de Ángeles Mastretta
Un elemento fundamental en el desarrollo de la novela es la manera en que Catalina, el
personaje principal, gana su voz desde su cuerpo. Ángeles Mastretta demuestra que los
personajes femeninos son capaces de sobrevivir y adaptarse, aunque tienen que luchar contra
sus familias, sus esposos y la sociedad patriarcal mexicana para lograr lo que ellas quieren.
Mastretta crea un discurso de resistencia donde Catalina lucha contra el poder y la autoridad
patriarcal representada por su esposo, Andrés Ascencio.