MAESTRÍA

CIENCIAS PENALES Y CRIMINALÍSTICA

MATERIA:
ELEMENTOS DE MEDICINA FORENSE

MAESTRÍA

TRABAJO :
TRAUMATOLOGÍA FORENSE
 HERIDAS POR ARMA BLANCA
 HERIDAS POR ARMA DE FUEGO

 PROFESOR: ESP. ADOLFO MORENO NARVAEZ
 ALUMNO: GARCÍA CUÉLLAR GERARDO
 GRUPO: 101 B
 MATRÍCULA: 16793

Agosto 2 de 2014
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HERIDAS OCASIONADAS POR ARMA BLANCA

El nombre de arma blanca se deriva del brillo metálico de la hoja que constituye la parte
activa de este tipo de agente, brillo que algunos pueden confundir con el color blanco. En efecto,
estas armas suelen estar conformadas por una lámina metálica, con filo en uno o más bordes, el
cual puede tener un extremo agudo. En otros casos, consisten en un objeto cilíndrico o prismático
que posee un extremo puntiagudo.
Por tales razones, DiMaio y Dimaio dicen en forma concreta que estas heridas se deben a
armas puntiagudas y afiladas y las dividen en cuatro grupos: heridas de puñal, heridas incisas,
heridas en tajadas y heridas terapéuticas o diagnósticas.

CLASIFICACIÓN
Por nuestra parte, seguimos al maestro Bonnet y las dividimos también en dos grupos,
pero con diferentes criterios:
Heridas extendidas

Heridas incisas

Predominantemente en superficie

Heridas contusocortantes

Heridas extendidas

Heridas punzocortantes

Predominantemente en profundidad

Heridas punzantes

En un contexto general, toda herida está formada por bordes o labios, paredes y fondo.
Los bordes se unen en los extremos, constituyendo colas o ángulos.
Las paredes parten de los bordes y terminan en el fondo de la herida. En el caso de las heridas
extendidas en superficie, las paredes son muy cortas y casi se confunden con los borde; en
cambio, en las heridas extendidas predominantemente en profundidad, las paredes son largas y
afectan estructuras profundas del cuerpo.

HERIDAS EXTENDIDAS. PREDOMINANTEMENTE EN SUPERFICIE

HERIDAS INCISAS
También denominadas heridas cortantes, constan de bordes lineales que se unen en
extremos llamados colas o coletas. Hay una cola de entrada, que es corta y profunda, y una cola
de salida, que es larga y superficial, debido a lo cual Lacassagne la llamó “cola de ratón”

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Estas heridas son producidas por armas de poco peso, que actúan por un borde afilado,
como es el caso de la hoja de bisturí, o de la hoja tradicional de afeitar o un fragmento de vidrio.
Para separar tejidos, este tipo de agente debe hundir el filo en un extremo a partir del cual
se desliza sobre la piel, extrayéndose en el otro extremo.
La hemorragia que se origina en estas heridas es externa.
Ocasionalmente, dichas heridas se pueden producir por instrumento pesado, como el
machete, cuyo filo se desliza, a la manera de un arco de violín. En este caso ambas colas son
largas y con profundidad semejante.
Por lo común, las heridas incisas son de carácter suicida. Como tales, se les puede
encontrar en el cuello, pliegue de flexión del codo, superficie anterior (o flexora) del antebrazo y
superficie medial del tobillo. Por eso, DiMaio señala que la presencia de cicatrices lineales en la
superficie flexora de la muñera debe sugerir que un individuo tuvo intento suicida en el pasado.

Variantes
Estas variantes son las llamadas “heridas de vacilación” y las heridas de autolesionismo.
Las heridas vacilación también denominadas de “titubeo”, expresan ese estado emocional
del suicida, quién primero intenta lesionarse aún no plenamente decidido y así se produce cortes
en la piel, superficiales y paralelos, para luego hundir el arma en la piel con la intención de
quitarse la vida. Por eso, dichas heridas iniciales acompañan la herida mortal.
Heridas Incisas superficiales muy semejantes a las de vacilación pueden observarse en el
cuello de la victima de homicidio. Se explican por la resistencia que opone la victima o al titubeo
del agresor (DiMaio y DiMaio); en cambio, las heridas por autolesionismo solo pretenden simular
agresión de un tercero o tentativa de suicidio: se localizan en regiones del cuerpo accesibles a
mismo individuo, son múltiples, muy superficiales y paralelas entre sí; además se les observa en
zonas curvas, siguen el contorno corporal y mantienen una profundidad uniforme.

HERIDAS CONTUSOCORTANTES
Dichas heridas constan de bordes, que se continúan por paredes, las cuales se unen en un
fondo. Los bordes son lineales y a menudo equimóticos por el golpe del arma, cuyo peso es
descargado sobre la piel al inicio de la herida. Las paredes son planas y lisas, características que
las diferencian de las heridas contusas, mientras que el fondo es uniforme y cuando afecta el
hueso reproduce la sección del instrumento.
Las armas que originan este tipo de heridas actúan por impacto de su peso y el
deslizamiento de su filo. Debido a que tiene una hoja metálica larga (machete) o un mango largo
de madera (hacha), confieren a quién las blande la ventaja de la distancia, lo cuál las convierte en
armas de agresión.

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Las heridas contusocortantes son comunes en las zonas bananeras de Latinoamérica,
donde el machete es un instrumento de trabajo. La hemorragia que origina estas heridas es
predominantemente externa.

Variantes
En este caso, las variantes son las heridas en colgajo y las heridas de defensa.
La herida de colgajo es producida por la penetración oblicua del filo, lo que da lugar, por
una parte, a una pared inclinada, y, por otra, a una lámina de piel y otros tejidos blandos de
sección triangular.
Cuando el corte oblicuo se realiza en una región convexa, es posible que se desprenda un
disco de tejidos blandos.
Las heridas de defensa se observan especialmente en las manos de la victima, entre los
dos primeros dedos o en la cara palmar de los cuatro últimos. Con menor frecuencia, se
encuentran en la superficie posterior o extensora y el borde lunar de los antebrazos, en los codos
o en las piernas.
Este tipo de heridas son producidas durante los movimientos instintivos de la victima, quien
con el fin de protegerse de la agresión interpone sus miembros para salvaguardar su cabeza u
otras partes con órganos vitales.

HERIDAS EXTENDIDAS PREDOMINANTEMENTE EN PROFUNDIDAD.

Dichas heridas son las punzocortantes y las punzantes.

HERIDAS PUNZOCORTANTES
Tales heridas constan de un orificio de entrada, un trayecto y, a veces, de un orificio de
salida.

Orificio de entrada. Tiene bordes curvilíneos, que se unen en un extremo agudo y otro
extremo obtuso, en forma de muesca o escotadura. Estas características recuerdan el contorno de
un pececito.
La escotadura o muesca suele atribuirse al movimiento de rotación que el agresor imprime
al instrumento para extraerlo del cuerpo de la victima. Así, se habla de escotadura o muesca de
salida izquierda o derecha (en relación con el observador), según que el instrumento haya sido
empuñado con la mano derecha o izquierda, respectivamente.
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Estas heridas se infligen mediante instrumentos de hoja triangular con filo en uno o ambos
bordes, los cuales se unen en un extremo agudo. Tomados por el puño, con la hoja debajo del
borde cubital del antebrazo del agresor, se descargan con fuerza, de modo más o menos
perpendicular, sobre el cuerpo de la victima. Penetran por la separación sucesiva de tejidos.
La mayoría de las heridas del corazón es causada en la porción frontal del tórax menos
frecuentemente por los costados y muy rara vez por la espalda. Localización y orden de incidencia
semejantes tienen las heridas de los pulmones, las cuales muchas veces están asociadas a
heridas del corazón.
Menos comunes son las heridas en cabeza y cuello. En patología forense se asume que
heridas únicas en la cabeza, que interesan cráneo y encéfalo, no causan la muerte de modo
inmediato y permite a la victima sobrevivir lo suficiente para caminar o correr huyendo del
asaltante. A su vez, heridas mortales de este tipo en miembros son extremadamente raras;
cuando ocurren, el sitio de preferencia es el muslo donde interesa la arteria femoral (DiMaio y
DiMaio).

Trayecto. De esta manera se origina el trayecto, que puede constituir un conducto
completo o terminar en fondo de saco, cualesquiera de ellos único o múltiples, según el número
de penetraciones sin que el arma se haya extraído totalmente.
Orificio de salida. No es constante sino, por lo general, mas pequeño que el orificio de
entrada y tiene los bordes evertidos. La hemorragia que se origina es predominantemente interna.
Por lo común, estas heridas son de carácter homicida, en cuyo caso suelen ser múltiples y
la mayoría penetrantes con gran profundidad, por lo general en tórax y abdomen (DiMaio y
DiMaio). Entre los instrumentos que las producen se cuentan el puñal, el cuchillo de punta (de
cocina) y el cortaplumas.
Variante
Las heridas ocasionadas por tijeras constituyen una variedad de las punzocortantes y se
caracterizan por la forma del orificio de entrada, que se puede asumir dos aspectos: uno ocurre
cuando se introducen las dos ramas cerradas, en cuyo caso hay un orificio único, en forma de ojal
o de rombo. El otro sucede cuando se introducen las dos ramas abiertas. Se originan así dos
fisuras, a veces con una pequeña cola debida al borde cortante de cada rama. Las fisuras de
entrada son continuadas por trayectos divergentes, que en conjunto dibujan una V invertida,
completa o incompleta, según se unan o no en el vértice.

HERIDAS PUNZANTES
Dichas heridas pueden presentar un orificio de entrada, un trayecto y un orificio de salida.
El orificio de entrada reproduce la sección del instrumento y puede tener un anillo de
contusión causado por la presión del mango, mientras que el mecanismo de producción consiste
en la separación de los diferentes planos de tejidos.
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Las heridas punzantes son producidas por instrumentos de lámina con sección reducida, carente
de bordes cortantes, la cual termina en un extremo agudo.
Ejemplo de este tipo de instrumento son el punzón, el picahielo, una espina, una aguja para tejer,
los cuernos del ganado o un clavo.
Se dio el caso de un esquizofrénico, quien mediante una piedra se incrustó un clavo de 10 cm en
el hueso occipital y de este modo se produjo una herida perforante en el encéfalo. Pese a la
antibioterapia que se aplicara, murió una semana después, porque los ventrículos estaban llenos
de pus.
El problema médico de una herida punzante es que el oficio de entrada puede ser muy pequeño y
así pasar inadvertido en la exploración física del paciente, mientras el daño interno es severo (por
ejemplo, perforación del corazón o de vasos importantes). Tales situaciones pueden ocurrir en
regiones como la axila o el pliegue submamario en mujeres obesas. Respecto de la morfología de
heridas por arma blanca, véase el cuadro 7.1.
Cuadro 7.1. Morfología de las heridas por arma blanca.
Características

Incisas

Contusocortantes

Punzocortantes

Punzantes

Forma

Elíptica

Elíptica

“En pececito”

Circular, triangular

Bordes

Lineales

Lineales,
equimóticos

Lineales

Anillo de contusión

Extremos

Cola
de
entrada
profunda y corta, Cola
de salida superficial y
larga

Agudos

Uno agudo y otro
en escotadura

No hay

Profundidad

Piel, panículo y vasos
superficiales

Hasta músculo. En
miembros,
hasta
hueso
inclusive.
Fondo regular

Cavidades
y
órganos profundos

Cavidades y órganos
profundos

Paredes

No hay

Lisas, planas

Lisas

Lisas (conductos)

Otras

Colas iguales si es por
filo de arma pesada

Hemorragia

Hemorragia externa

En miembros o cuello,
a veces orificio de
salida
Hemorragia
predominante
externa

Hemorragia
predominante
interna

Hemorragia interna

TIPOS PARTICULARES DE HERIDAS. DEGÜELLO
El degüello es una herida en la parte anterior del cuello que interesa las arterias carótidas y las
venas yugulares que corren a cada lado y en ocasiones comprometen también la tráquea.
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Asimismo, el degüello puede ser suicida u homicida. En el degüello suicida, la herida empieza en
la cara anterolateral izquierda en los diestros o en la derecha para los zurdos y puede ser curva,
sin alcanzar la tráquea, por lo común se produce con instrumentos cortantes y punzocortantes.
Cuando se trata del primero, es importante orientar la dirección del corte por medio de las colas;
además, en el punto de inicio puede haber heridas de vacilación.

HARAKIRI O EVENTRACIÓN
Esta forma de suicidio consiste en una herida en la pared abdominal originada por un instrumento
punzocortante y que se realiza en dos tiempos, el primero, para seccionar la pared, y el segundo,
para seccionar las asas intestinales y los componentes vasculares de los mesos.
La forma de la herida de la pared es ligeramente curva o en línea recta, con inicio en el lado
izquierdo para los diestros y en le derecho para los zurdos; además, es una herida de carácter
suicida y ha representado una tradición japonesa, cuya ejecución se realiza conforme a un ritual;
sin embargo, puede encontrarse en individuos de cualquier otro ancestro.

HERIDAS PASIONALES
Estas heridas se producen en el rostro, en las mamas y en los genitales externos en víctimas
femeninas, son de carácter doloroso y representan el final de un psicotrauma.

HERIDAS MEDICOQUIRÚRGICAS
Tales heridas constituyen un grupo interesante acerca del cual DiMaio y DiMaio llaman la
atención. Abarcan el caso de heridas en el tórax o abdomen que realizan los cirujanos para pasar
tubos o drenajes, o incisiones de toracotomía o laparotomía, lavados peritoneales, traqueotomías,
etcétera.
En otros casos, la confusión tiene lugar porque el personal del hospital aprovecha una herida
inflingida por el agresor para pasar un tubo de drenaje. Por todo ello, dichos autores recomiendan
que al enviar un cadáver a la morgue judicial, no s el remuevan los tubos que se colocaron con
fines terapéuticos para evitar confusiones en la autopsia medicolegal.

ASPECTOS DE PÀTOLOGÍA FORENSE
DIAGNÓSTICO DE HERIDA OCASIONADA POR ARMA BLANCA
Las incisas, superficiales y con sus colas, suelen no constituir problemas diagnósticos, como
tampoco las punzocortantes, mientras que las contusocortantes deben ser diferenciadas de las
contusas. Cabe recordar que las primeras son de paredes planas y lisas, mientras que las
segundas tienen los llamados “puentes dérmicos”. Las heridas punzocortantes pueden
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confundirse con heridas por arma de fuego, especialmente porque el orificio es circular y muestra
un anillo de contusión. El estudio radiológico que no detecta partículas metálicas en el trayecto, al
igual que la ausencia de pólvora y humo, aclaran el diagnóstico.

CARÁCTER ANTIMORTEM DE LA HERIDA
Dicho carácter se fundamenta en la hemorragia, el aspecto de los bordes, la reacción vital, la
histología y la enzimología:




Hemorragia. Usualmente es arterial y copiosa.
Coágulo sanguíneo. Es laminado con líneas de Zahn, fiable y firmemente adherido al
revestimiento endotelial.
Bordes de la herida. Están entreabiertos, invertidos y algo tumefactos.
Reacciones vitales macroscópicas. Infiltración por eritrocitos y leucocitos.
Enzimología. Aumento en el contenido de serotonina e histamina libre.

DETERMINACIÓN DE CARÁCTER HOMICIDA O SUICIDA
Tal determinación se basa fundamentalmente en la localización, tipo y dirección de la herida y en
las heridas de defensa.
Las heridas ocasionadas por arma blanca, se aconseja pensar “por qué esta herida no puede ser
suicida”, para llegar al diagnóstico de homicida y, eventualmente, accidental.
Localización. La herida mortal suicida suele estar en regiones accesibles a la víctima. Una
maniobra clásica de utilidad es la llamada maniobra de Taylor, la cual consiste en colocar el arma
que se empleó en el caso en la mano hábil del difunto y observar si habría podido causarse la
lesión en estudio.
En el homicidio, la herida o heridas mortales pueden localizarse en cualquier región; son muy
sugestivas aquellas ubicadas en la espalda y otras partes de difícil acceso de la víctima.
Tipo de herida mortal. La contusocortante suele ser homicida, mientras que la incisa sugiere
suicidio, en nuestra casuística solamente hay un caso de homicidio por herida incisa: se trataba de
un hombre que dormía cerca de la ventana. El homicida lo degolló con una hojilla de afeitar
mientras dormía, para lo cual introdujo su brazo a través de la ventana.
Herida punzocortante. Suele ser homicida, aunque con menos frecuencia es suicida. A su vez, la
punzante, producida por medio de picahielo, ha sido clásicamente una herida homicida, pero con
la ventaja de alcanzar órganos vitales a través de un orificio poco perceptible.
Dirección de la herida. Es de importancia diagnóstica: se ha explicado en relación con la herida
incisa y sus colas. En las punzocortantes y punzantes, tiene valor en cuanto al trayecto, como se
describe en el capítulo dedicado a las armas de fuego.

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Heridas de defensa. Sugieren homicidio y se les debe buscar en manos, antebrazos y piernas;
además, es necesario hacer el diagnóstico diferencial con las heridas de autolesionismo y las de
“vacilación”. Generalmente, las heridas de defensa son producidas por armas contusocortantes.
Número de heridas. Su elevado número como criterio de homicidio tiene valor cuando se trata de
heridas graves y distribuidas en diferentes regiones del cuerpo.
Daño en las ropas. El principio de que el suicida desnuda la región donde se va a infligir la herida
mortal ha sido criticado como una de las falacias de la patología forense por autores de prestigio,
como el colombiano César Augusto Giraldo. Coincidimos con él en cuanto al valor absoluto de tal
postulado; sin embargo, reconocemos siempre algún mérito como sugestivo de homicidio al hecho
de que las ropas estén seccionadas y haya coincidencia entre el daño que muestras y las heridas
mortales de la víctima.
Sangre en las manos. La víctima de homicidio, en especial cuando la herida mortal se localiza en
la pared abdominal, suele llevarse instintivamente las palmas de las manos a la herida y de este
modo las mancha de sangre. En cambio, el agresor puede tener manchada sólo la mano con la
que empuño el arma, sobre todo cuando se trata de una poca longitud, como el puñal.
Signo del espejo. Se ha descrito en los casos de degüello suicida, el individuo suele hacerlo ante
un espejo. A causa de la presión de las arterias seccionadas, la sangre salpica la superficie
brillante.

IDENTIFICACIÓN DEL ARMA
La morfología de la herida permite establecer el tipo de arma; empero, mayor, dificultad existe
cuanto a la longitud y ancho de la hoja del arma específica.
En general, dos clases de artificios pueden interferir en el diagnóstico correcto: unos sobre
aspectos morfológicos y otros sobre aspectos métricos.
Artificios sobre aspectos morfológicos. Obedecen principalmente a las líneas de Filos-Langer o de
clivaje de la piel, las cuales indican la dirección de las fibras elásticas. En las caras laterales del
cuello son oblicuas hacia abajo y adelante, en el tórax son paralelas a las costillas, en los
miembros siguen el eje mayor y en el abdomen son oblicuas en las partes laterales y
transversales en la parte anterior.
Si la herida es paralela a dichas líneas, sus bordes se endosan fácilmente, en cambio, si se
dispone de modo transversal a esas líneas la herida se deforma. Esto último puede inducir a la
falsa creencia de que heridas producidas por la misma arma parezcan causadas por armas
diferentes.
Artificios sobre aspectos métricos. Se refieren al diagnóstico del ancho y del largo de la hoja,
sobre todo en armas punzocortantes.
En relación con el ancho de la hoja. La longitud de la herida no siempre corresponde a esa
dimensión: en efecto, en ocasiones la hoja se desplaza en sentido longitudinal y se prolonga el
largo de la herida más allá del verdadero ancho de la hoja.
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En cuanto al largo de la hoja. Este no siempre guarda proporción con la profundidad de la herida.
En regiones elásticas y depresibles, como la pared anterior del abdomen, cuando el arma ejerce
gran presión al hundirse, pueden alcanzarse planos profundos que al tomar la pared a su posición
de reposo, inducirán al error de diagnosticar una hoja de longitud mayor que la real.
Las anteriores son las heridas que Lacassagne denominó heridas en acordeón.

ORDEN DE LAS HERIDAS
Clásicamente se admite que de dos heridas que se entrecruzan, la que se produjo primero es
aquella cuyos labios se endosan con facilidad. Cuando se trata de muchas heridas graves, se
considera que las últimas fueron las más exangües.

SOBREVIDA POSIBLE
En un trabajo de 1961, Spitz y colaboradores demostraron que en heridas que interesaban el
corazón era mayor la posibilidad de alguna sobrevida en heridas por arma blanca en relación por
armas de fuego, porque en estas últimas habría destrucción del miocardio; además, de aquellas,
la sobrevida era algo más prolongada cuando el arma blanca lesionaba el ventrículo izquierdo, en
comparación con el derecho, porque la mayor musculatura del izquierdo permitía que las mismas
fibras musculares mantuviesen cerrada en alguna medida la brecha abierta por el arma.

IDENTIFICACIÓN DEL AGRESOR
Con el ADN, este aspecto se ha simplificado; sin embargo, siempre conviene hacer una adecuada
recolección de indicios en el escenario del hecho, en las ropas y cuerpo de la víctima.
En ocasiones, como se observaba hasta hace unos años en los duelos con machete en algunas
regiones de Costa Rica, el agresor podía resultar herido por el arma del rival y las manchas que
en estas se recogían solían constituir una prueba importante para la identificación de aquel.

SINOPSIS PARA EL MÉDICO
1.
2.
3.
4.
5.
6.

Describir la ubicación de la lesión.
Detallar bordes, extremos, paredes, trayecto o fondo.
Especificar los planos de tejidos interesados.
Describir dimensiones de longitud, ancho o diámetro de la herida de la piel.
Si hay costra de sangre, detallar su tonalidad.
Si hay proceso reparativo, describirlo (pus, tejido de granulación, cicatriz rosa, cicatriz
blanquecina, cicatriz queloide, etc.).
7. En el primer reconocimiento, determinar la incapacidad temporal.
8. En el segundo reconocimiento, evaluar la secuela funcional o estética.

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9. En las heridas faciales, practicar el segundo reconocimiento al cabo de seis meses, para
evaluar la posibilidad de marca indeleble y cicatriz de la cara, perpetuamente notoria.
10. En autopsias, recoger muestras de sangre de la víctima, del escenario, de las ropas y de
las ramas.
11. En homicidios, buscar heridas de defensa.
12. En suicidios, buscar heridas de vacilación.
13. Correlacionar la ubicación y forma de la herida con el daño en las ropas.
14. Cuando se emplean utensilios de cocina (cuchillos o tenedores) puede haberse transferido
cabello y material alimentario, lo cual requiere de un examen una vez limpiada la herida.
15. El uso de sondas necesita cuidado especial. Si bien pueden señalar la dirección de una
herida, tienen el riesgo de aumentar artificialmente la profundidad.
16. cuando la dirección de la sonda no es recta, puede deberse a que el cuerpo estaba
encovado al recibir la herida.
17. Aclarar si la muerte se debió a la herida o heridas o si obedeció a factores concausales. La
cantidad de sangre en el examen interno debe correlacionarse en vasos o vísceras
afectadas.
SINOPSIS PARA EL ABOGADO
1.
2.
3.
4.
5.
6.

¿Cuál tipo de arma blanca causó las heridas?
¿Cuántas heridas mortales hay y dónde se localizan?
¿Cuáles son los planos y órganos afectados?
¿Había heridas de defensa o de vacilación?
¿Hubo factores concausales que modificaron la cicatrización?
En personas vivas, se debe insistir en el nuevo reconocimiento a los seis meses, con el fin
de evaluar las secuelas en el rostro.
7. ¿La cicatriz produjo simple asimetría en la cara perpetuamente notable?

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HERIDAS OCASIONADAS POR ARMA DE FUEGO
En los Estados Unidos, cada día se cometen 65 homicidios, de los cuales alrededor de 68% se
llevan a cabo con armas de fuego. De estas, las más empleadas son las pistolas, por la facilidad
de portarlas y esconderlas (Hollerman y Fackler). Las pistolas semiautomáticas, que llevan hasta
15 balas en sus cargadores, son armas de uso frecuente de la gran mayoría de los delincuentes
en ese país. Asimismo, en 1992, se fabricaron ahí tres millones de pistolas, rifles y escopetas y
otro tanto fue importado.

ARMAS DE FUEGO
Las armas de fuego son instrumentos que propulsan un proyectil por la acción de una carga
explosiva a través de un cilindro metálico.
Para fines medicolegales interesan, en particular, las armas portátiles, las cuales incluyen cinco
categorías: armas manuales, rifles, escopetas, subametralladoras y ametralladoras. Además, se
expondrían aspectos básicos del calibre, las pólvoras y la munición.

ARMAS MANUALES
Se distinguen cuatro tipos fundamentales: pistolas de un solo tiro, derringers, revólveres y
automáticas.
Pistolas de un solo tiro. Constan de una cámara integrada con el cañón.
Esta arma debe ser cargada manualmente para hacer cada disparo.
Derringers. Constituyen una variante de las pistolas de un tiro. Son pequeñas armas de bolsillo
que tienen múltiples cañones, cada uno de los cuales se carga y dispara separadamente. La
derringers tradicional tiene dos cañones.
Revólver. Es el tipo de arma manual que más se emplea. Debe su nombre a un cilindro giratorio
que contiene varias cámaras donde se alojan los proyectiles. El cilindro rota mecánicamente y de
forma sucesiva alinea cada cámara con el cañón y el disparador.
Delante del cilindro está el cañón k y detrás la empuñadura, que permite que el arma sea
sostenida con una mano.
En su superficie interna o ánima, el cañón muestra hendiduras en espiral, cuya finalidad es
comunicar al proyectil un movimiento de hélice que le da estabilidad y precisión. Dichas
hendiduras comprenden crestas y valles, elementos que constituyen las estrías. La abertura
anterior del cañón se llama boca de fuego.
El número de estrías, su giro hacia la derecha o hacia la izquierda, el ángulo de giro, la
profundidad de la estría, el ancho del valle y el de la cresta son característas propias de cada tipo
de arma; en cambio, las estrías que se graban en la superficie lateral del proyectil, al pasar por el
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ánima, son las características accidentales del arma y que permiten su identificación. Entre la
empuñadura y el cilindro se encuentra el guardamonte, en cuya parte inferior se ubica el gatillo. Al
jalar el gatillo con el dedo índice se acciona el martillo, se percute la base del casquillo.
Pistola automática. No tiene cilindro y en su lugar consta de un autocargador o magazine que se
aloja en su empuñadura. Este cargador tiene un muelle elástico de metal que impulsa los
proyectiles uno a uno para ser percutidos. Para este desplazamiento utiliza las fuerzas generadas
por el cartucho disparado, las cuales operan el mecanismo que extraen y eyecta los cartuchos
vacíos, carga los nuevos y coloca el mecanismo en posición de tiro.
El espacio se localiza al inicio del cañón, donde se coloca el proyectil y se llama recámara. Otras
partes de la pistola automática son el carro deslizador, el obturador, el extractor y el eyector.
El extractor es una especie de uña cuya función consiste en extraer el casquillo percutido o el tiro
sin percutir. Lo primero se hace de forma automática y lo segundo manualmente. Por su parte, el
eyector impulsa el casquillo percutido o el tiro sin percutir a través de la abertura del carro
deslizador.
La primera pistola automática comercial fue fabricada por Borchard en 1893.
Se llama armas semiautomáticas aquellas en las cuales es necesario oprimir el gatillo cada vez
que se desee disparar.
Rifles. Son armas de cañón estriado. En Estados Unidos, la ley exige una longitud mínima de
cañón de 40 cm. los rifles deben apoyarse en el hombro para ser disparados.
Escopetas. Tienen un cañón liso y disparan perdigones. Las leyes estadounidenses exigen una
longitud mínima del cañón de 45 cm. Para ser disparadas, también se apoyan eh el hombro.
Subametralladoras. Son armas con capacidad de disparo automático. El cañón es estriado y
dispara munición de pistola. Pueden apoyarse en el hombro o en la cadera para ser disparadas.
Ametralladoras. Tienen capacidad de disparo automático completo, emplean munición de rifle,
que puede suministrarse en fajas y en algunas en magazine, y por lo general deben ser operadas
por una dotación de varias personas.

CALIBRE
El calibre es el diáqmetro interno del cañón: se mide de una cresta a otra antagónica, o a la altura
que en el punto diametralmente opuesto correspondería a una cresta; además, corresponde a su
volumen antes de grabarle las estrías.
El calibre puede expresarse en centésimas o milésimas de pulgada o en milímetros. El sistema
estadounidense emplea milésimas de pulgada, lo cual anárquico.
El calibre de Savage .303 dispara proyectiles de 308 milésimas de pulgada de diámetro, mientras
que el proyectil británico .303 tiene un diámetro de 312 milésimas de pulgada.

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El sistema europeo sigue el sistema métrico y es más elogiado: expresa el diámetro del proyectil y
la longitud del cartucho en milímetros e incluye una letra mayúscula que identifica el tipo de
cartucho. Así, el 7.62 x 54 mm R significa que 7.62 es el diámetro del proyectil y 54 mm la longitud
del cartucho, con reborde que se expresa con la letra R. Para casquillos con semirreborde se
emplea SR y para los casquillos con pretina se agrupa la B (belved). Los casquillos sin reborde no
se designan con letra alguna.
El término mágnum para designar la munición de rifle se refiere a la carga extrapoderosa en un
proyectil, ya sea por el empleo de mayor cantidad de pólvora on por el uso de un tipo diferente de
ésta.

MUNICIÓN
El proyectil de las armas portátiles consiste en: a) cartucho o casquillo; b) fulminante; c pólvora o
propulsor, y d bala o proyectil propiamente dicho.

Cartucho o casquillo
Por lo general, el cartucho o casquillo se fabrica de latón (70% de cobre y 30% de zinc) y, con
menor frecuencia, de acero.
La principal función del cartucho es expandirse y sellar la cámara para evitar que los gases
escapen cuando el proyectil se dispara. En ese momento, la presión de los gaes producidos por la
combustión de la pólvora expande el cartucho contra las paredes de la cámara y así se asegura
que los gases propulsen el proyectil.
El cartucho consta de cabeza o base, bordes, cuerpo, cuello y boca.
Se distinguen tres formas de cartuchos: cilíndrico, en cuello de botella y en huso. Los primeros se
emplean en la mayoría de las pistolas, mientras que los de cuello de botella se utilizan en los
rifles. Los cartuchos en forma de huso son prácticamente obsoletos.
De acuerdo con la configuración de la cabeza, se clasifican de la manera siguiente:
Cartuchos con borde. Tienen una pestaña extractora mayor que el diámetro del cuerpo del
cartucho, la cual se designa mediante la letra R al final del calibre.
Cartuchos con semiborde. Su pestaña extractora es también mayor que el diámetro del cuerpo del
cartucho y tienen un surco alrededor del cuerpo, frente a la pestaña. En la designación métrica se
emplea la letra SR.
Cartuchos sin reborde. Tienen una pestaña extractora cuyo diámetro es igual a la del casquillo y
hay un surco alrededor del cuerpo, frente a la pestaña. En la designación métrica no le
corresponde letra alguna.

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Cartuchos con cintura o rebajado. Tienen una pestaña extractora cuyo diámetro es menor que el
del casquillo y hay un surco alrededor del cuerpo, frente a la pestaña. En la designación métrica le
corresponde RB.
Cartuchos encintados. Tienen un cinturón pronunciado que circunda el cuerpo del cartucho, frente
al surco del cuerpo, y el diámetro de la pestaña es imperceptible. Su designación métrica es B.
En las cabezas del cartucho, las fábricas acostumbran estampar letras, números, símbolos y
marcas. Los cartuchos militares suelen incluir además el año de fabricación y el calibre, aunque
en época de guerra pueden prescindir de todo signo.
Para identificar el arma, el cartucho puede mostrar marcas útiles, sobre todo en la cabeza y los
bordes. Estos signos corresponden al percutor, extractor, eyector y obturador

Fulminante
Clasificación. De acuerdo con la localización, los cartuchos de armas portátiles se clasifican
como de percusión central y de percusión lateral. En los primeros, el fulminante esta en el centro
de la cabeza, mientras que en los segundos se encuentran en los bordes.
Tipos. Hay dos tipos de fulminantes: Boxer y Berdan. Los cartuchos estadounidenses de
percusión central tienen fulminante Boxer, el cual consiste en una copa de latón o metal dorado,
un perdigón, un explosivo sensible, un disco de cartón y un yunque de latón; además, dicho
fulminante tiene un solo orificio de llama grande en el fondo del casquillo.
Tradicionalmente, los cartuchos europeos tienen fulminante Berdan, pero no poseen yunque
integral, sino que este se halla construido en el cartucho, forma una proyección dentro de la bolsa
del fulminante y presenta dos orificios de fuego.
Al accionarse el arma, el disparador golpea el centro de la copa del fulminante, comprime su
contenido entre la copa y el yunque y provoca la explosión. Las salidas en el yunque permiten a la
llama pasar a través del orificio u orificios del cartucho y encender la pólvora.
El contenido del fulminante originalmente consistía en fulminato de mercurio, que era corrosivo.
En la actualidad, está constituido por sales de plomo, bario y antimonio.

Pólvora y propulsor
Hasta fines del siglo XIX se empleó la pólvora negra, la cual era una mezcla de carbón, azufre y
nitrato de potasio. El carbón actuaba como combustible, el nitrato de potasio como suministrador
de oxígeno y el azufre facilitaba la ignición.
Al quemarse en condiciones adecuadas, la pólvora negra produce 44% del peso original y el 56%
en residuos sólidos, que se manifiestan como humo blanco y denso.

15

La pólvora blanca, conocida como pólvora sin humo o pólvora piroxilada,
fundamentales: la nitroglicerina o dinamita y la nitrocelulosa o algodón pólvora.

tiene dos tipos

Las pólvoras de nitroglicerina poseen una energía superior a las nitrocelulosas; sin embargo,
presentan el inconveniente de deteriorar rápidamente el cañón a causa de la oxidación, el calor y
las grandes presiones.
La pólvora sin humo fue sintetizada por primera vez por el químico francés Vieille en 1884, quien
mediante alcohol y éter redujo la nitrocelulosa a un coloide gelatinoso que podía enrollarse en
láminas y cortarse en hojuelas. En 1887, Alfred Nobel desarrollo una forma algo diferente. En
1933, Winchester inventó la pólvora en bola, en la cual la nitrocelulosa, en vez de ser coloidal,
está disuelta completamente y al ser agitada constituye los granos de pólvora, que pueden
presentarse en disco, hojuela o cilindro. Mediante procedimientos especiales puede variarse el
diámetro y la forma de los granos y alterar la velocidad de la combustión. De una manera general,
entre la forma esférica clásica y la forma aplanada hay numerosas variedades.
Teóricamente, la pólvora sin humo se convierte en su totalidad en productos gaseosos. Si se le
aplican revestimientos especiales, se logrará que al principio se queme lentamente y de manera
rápida al final. El grafito se emplea como envoltura para eliminar la electricidad estática y facilitar
el flujo de pólvora mientras se cargan los cartuchos; a su vez, los granos de pólvora sin detonar
tienen un tinte verde pálido.
El peso de la carga propulsora en un proyectil está ajustado a la velocidad en el cañón y se
considera una presión de cámara dentro de los límites del arma.
Debido a las restricciones en la venta y el depósito de pólvora negra, que tiene gran riesgo
explosivo, se diseño el Pyrodex para las armas que sólo pueden emplear pólvora negra. En
realidad, es una variante “sintética” que tiene alrededor de 88% de peso de pólvora negra, resulta
más segura y no está sometida a las restricciones de aquélla.

Bala o proyectil propiamente dicho
Este proyectil es la parte de la munición que abandona el cañón cuando el arma es disparada.
Originalmente consistía en esferas de plomo cuya precisión y alcance eran limitados. El capitán
francés Charles Minnie desarrolló el primer proyectil de forma cónica, cuyo diámetro era algo
menor que el cañón, pero al ser disparado se expandía y sellaba por atrás la posibilidad de fuga
de los gases propulsores.
De manera general, la bala o proyectil propiamente dicho consta de base, cuerpo, ojiva y nariz.
Los proyectiles modernos se clasifican en dos categorías: de plomo y blindados.
Proyectiles de plomo. Tradicionalmente se han empleado en el revólver y en el rifle calibre 0.22,
en tanto que los blindados se usan en las pistolas automáticas y en los rifles de alta velocidad. De
acuerdo con la forma de la nariz, los proyectiles de plomo pueden ser: cónicos, hemisféricos, en
cono truncado o punta blanda y en tonel.

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Proyectiles blindados. Tienen un núcleo de plomo o acero recubierto por metal dorado (cobre y
zinc, cobre y níquel)o aluminio. Su espesor varía entre 0.0165 y 0.030 pulgadas. El blindaje puede
ser completo o parcial. Este ultimo se observa tanto en la munición de rifle de alta velocidad
empleado en cacería como en las nuevas pistolas automáticas y revólveres de alta velocidad.
En el proyectil disparado, las marcas útiles para identificar el arma están en las caras laterales del
cuerpo. Esta superficie, que es lisa en el proyectil no usado, muestra estrías después de que ha
pasado ajustadamente por el cañón.
El médico que extrae un proyectil del cuerpo de la víctima debe evitar hacerlo con pinzas, las
cuales podrían alterar esas estrías. Posteriormente es necesario que mediante un objeto duro
punzante estampe algún signo especial en la base, que le permita reconocer el proyectil durante
el desarrollo del juicio.

ASPECTOS DE BALÍSTICA
La balística se define como la ciencia que estudia el movimiento de los proyectiles, a su vez, se
acostumbra dividirla en:
Balística interior

Es el estudio del proyectil dentro del arma

Balística exterior

Es el estudio del proyectil en su travesía por el aire

Balística

Es el estudio de la penetración de cuerpos sólidos por el
proyectil

terminal

En la balística, el estudio de las heridas puede considerarse una subdivisión de la balística
Terminal; en realidad ella aborda los movimientos y efectos del proyectil en los tejidos.
En virtud de su movimiento, un proyectil disparado por un arma de fuego posee energía cinética,
el cual depende de su peso y de su velocidad, esta última al cuadrado, como se explicó en el
capítulo I. sin embargo, otras características del proyectil y de los tejidos son también importantes
(Hollerman y Fackler). La masa, en relación con el diámetro y la longitud del proyectil, es
determinante en la profundidad de la penetración, lo mismo que la condición de blindado o no
blindado, que se relaciona con que el proyectil se deforme o se fragmente, y la forma y centro de
gravedad de él, que son aspectos vinculados con la desviación en los tejidos orgánicos. En esta
desviación también influye el espesor de la región lesionada, y el tipo de tejido (como en un hueso
largo en comparación con una víscera como el pulmón).
Es importante insistir acerca de la necesidad de comprender la balística en relación con la
traumatología. Así se evitarán prácticas como resecar el tejido circundante al trayecto de una
herida en un miembro, por la falsa creencia de que ha sufrido necrosis (Fackler y cols, 1984). En
efecto, la balística ha establecido que al atravesar el cuerpo, el proyectil imparte la energía
cinética en dirección radiada y produce una cavidad temporal considerablemente más grande que
su propio diámetro. Esta cavidad tiene una vida efímera de 5 a 10 milisegundos desde el rápido
crecimiento inicial hasta su colapso; además. Experimenta pulsaciones y contracciones que se
hacen gradualmente más pequeñas hasta desaparecer y dejar el trayecto permanente.
17

Este fenómeno de la cavidad temporal es importante para determinar las direcciones de la herida.
El tamaño de la cavidad temporal está determinado por las formas naturales del tejido y la
cantidad de la energía cinética perdida por el proyectil al pasar a través del tejido. En el caso de
las balas de pistola comunes, la cavidad suele ser demasiado pequeña para que se convierta en
un facto lesivo importante en los tejidos, con excepción de los más sensibles, como el encéfalo y
el hígado. En cambio, las balas de pistola de gran calibre como la Mágnum 44 a menudo originan
una gran cavidad temporal de 10 a 25 cm de diámetro. Ese factor lesivo depende de las
características del tejido en las que se lleva a cabo su formación.
El tejido menos elástico (con densidad próxima a la del agua, como el encéfalo, hígado o bazo),
los órganos con líquido como el corazón, la vejiga y el tracto digestivo y el tejido denso como el
hueso pueden sufrir grave daño cuando una cavidad temporal se forma en su interior. Por el
contrario, tejidos de menor densidad como el pulmón o más elásticos como el músculo estriado
son menos afectados con la formación de cavidad temporal.
Disparos experimentales en animales con balas de rifles militares han demostrado que no es
cierto que todo el tejido de la cavitación temporal se destruya. Es más, la herida estrellada de
salida en un muslo facilita el drenaje excelente, que cuando no sufre complicaciones facilita la
cicatrización (Fackler, 1988).
El potencial lesivo de una bala en movimiento depende de la masa y la velocidad; así, una bala
más lenta y más pesada comprime más tejido, pero genera menos cavitación temporal, en
cambio, una bala y con mayor velocidad consume su potencial lesivo en formar una temporal
mayor, pero dejará una cavidad permanente más pequeña porque comprime menos tejido
(Hollerman y Fackler).
En otras palabras, en tejido elástico (pulmón o músculo) la bala más pesada y más lenta causa
una herida más grave que la bala liviana y rápida, porque está consumirá gran parte de su
potencial lesivo en producir cavitación temporal. Ocurre lo contrario en tejidos menos elásticos
(hígado y encéfalo), en los que la bala más liviana y rápida causará una herida más grave, porque
aquí no ha consumido potencial lesivo en cavitación temporal.
Cuando un proyectil perfora el cuerpo, solamente una parte de su energía cinética se emplea en la
formación de la herida. La cantidad de la energía perdida por un proyectil depende de cuatro
factores principales:
1. Cantidad de energía cinética que el proyectil poseía en el momento del impacto.
2. Ángulo de desviación del proyectil en el momento del impacto. Como tal se define la
desviación del eje mayor del proyectil en relación con su línea de vuelo. Cuanto mayor sea
este ángulo para chocar con el cuerpo, más grande será la pérdida de energía.
3. El proyectil mismo (calibre, construcción y configuración). Los proyectiles de nariz roma
son retardados por los tejidos y, consecuentemente, pierden mayores cantidades de
energía cinética que los proyectiles puntiagudos.
4. Densidad, fuerza y elasticidad del tejido. A mayor densidad, más retardo y mayor pérdida
de energía cinética. El aumento en la densidad incrementa la desviación, así como el
acortamiento del periodo de rotación. Todo ello conduce a un retardo mayor y a más
pérdida de energía cinética.

18

FUNCIONES DE LABORATORIO DE BALÍSTICA
Entre las tareas de este laboratorio incluyen las siguientes:
a) Examen de proyectiles y cartuchos para identificar el arma con que fueron disparados.
b) Examen de dos o más proyectiles o cartuchos, con el fin de establecer si fueron
disparados por la misma arma.
c) Examen de proyectiles y cartuchos con el fin de determinar si el fabricante y el modelo del
arma con que fueron disparados.
d) Examen de cartuchos, proyectiles y otros componentes de la munición para precisar la
cantidad del fabricante.
e) Disparos de prueba para establecer patrones de residuos de pólvora y de combustión,
destinados a determinar la distancia que mediaba entre la boca de fuego y la víctima o el
blanco en el momento de disparo.
f) Disparos de prueba para establecer patrones que permitan determinar la posible distancia
desde la cual se disparó a la víctima.
g) Pruebas de la tensión del gatillo y del funcionamiento o seguridad general del arma (son
importantes para evitar disparos accidentales).
h) Análisis de las causas de fallas de cartuchos y armas.
i) Análisis de las características de operación y del diseño de las armas.
EQUIPO BÁSICO DE LABORATORIO
El instrumento fundamental del laboratorio de balística es el microscopio estereoscópico, el cual
permite trabajar a distancia y obtener un campo amplio de examen con imágenes
tridimensionales, puede emplearse para examinar proyectiles, cartuchos, pólvora y otros
componentes del cartucho, también puede ser útil para examinar la superficie de las armas y sus
partes, así como las heridas ocasionadas por arma de fuego y la superficie adyacente.
Para la identificación de proyectiles y cartuchos, el instrumento básico es el microscopio de
comparación. Consiste en dos microscopios unidos por un puente de comparación que permite
observar una parte del campo de cada microscopio. De esta manera puede examinarse
simultáneamente una porción de los proyectiles o cartuchos distintos en un solo campo
microscópico y determinar puntos de similitud y diferencias entre ellos.

DISPARO DEL ARMA
Al jalar del gatillo, el martillo se libera y golpea al fulminante, por lo cual da origen a la ignición, con
producción de una intensa llama, que alcanza la cámara principal del cartucho a través de uno o
varios orificios. Así, se deflagra la pólvora y se origina una gran cantidad de gas y calor. El gas
puede alcanzar temperaturas de 2871 C y ejerce presión sobre los costados del cartucho y la
base del proyectil, la presión sobre los costados del cartucho impide que los gases se dirijan hacia
atrás, y la presión sobre la base del proyectil impulsa a éste a través del cañón. Esta presión
oscila entre unas pocas toneladas y 25 ton por pulgada cuadrada; además, la combustión de la
pólvora produce humo, debido en parte al grafito que se emplea para revestir los granos de
pólvora.
En su salida del cañón, la bala o proyectil se acompaña de los elementos siguientes:
19




Granos de pólvora quemados y no quemados.
Gases a gran temperatura producidos por la combustión de la pólvora.
Negro de humo producido por la combustión de la pólvora.
Vapores metálicos del fulminante, casquillo y proyectil.

Los granos de pólvora no quemados constituyen el tatuaje de la pólvora o taraceo cuando se
incrustan en la dermis. Según el tipo de pólvora, viajan de 60 cm a casi 2 m. Los gases con su
contenido de negro de humo son muy livianos y apenas viajan unos cuantos centímetros:
constituyen el “falso tatuaje” o “seudotatuaje”.
Los gases calientes causan quemadura o chamuscamiento cuando alcanzan la piel.
Cuando hay defecto en el alineamiento del cilindro giratorio del cañón, los fragmentos de plomo
desprendido del proyectil pueden incrustarse también en la piel.

ASPECTOS TRAUMATOLÓGICOS
Las lesiones producidas por los proyectiles que disparan armas de fuego pueden diferenciarse
dos tipos:
 Heridas por proyectil simple.
 Heridas por proyectil compuesto (perdigones de escopeta)
Como una variante de las heridas por proyectil simple, pueden considerarse aquellas causadas
por proyectil de alta velocidad.

HERIDAS POR PROYECTIL SIMPLE
El proyectil simple produce una herida que puede constar de lo siguiente:


Orificio de entrada.
Trayecto.
Orificio de Salida.

Orificio de entrada
El orificio de entrada tiene características generales y características especiales (cuadro 8.1.). Las
primeras permiten establecer que se trata de un orificio de entrada, mientras que las segundas
facilitan determinar la distancia a la que se efectuó el disparo.

Cuadro 8.1. Morfología del orificio de entrada.

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Planos

Características especiales

Características
generales
Disparo de contacto

Orificio
dicho

propiamente

Signo de
temporal)

Puppe-Wergartner

(region

Disparo
de
corta distancia

Disparo
distancia
intermedia

de

Tatuaje

Tatauaje

Ahumamiento
y quemaduras
superpuestas

Ahumamiento y
quemadura
separados

Piel
Signo de “boca de mina” de Hofmann
(region frontal)
Anillo de enjugamiento

Anillo de contusión
“Desilachamiento crucial” de Nerio Rojas
“Signo de la escarapela” de Simonin
Orificio
dicho

propiamente

Ahumamiento
“Signo del calado” de Bonnet

Ropas

Anillo de enjugamiento
(a veces)
En cráneo

Bisel en tabla interna

Huesos

Base menor
truncado
Bonnet)

como
(signo

Signo de Benassi (hueso temporal)

Fracturas irradian de
él
Pulmón:
hemorrágico”

“halo

Vísceras
Bazo:
estrellada

laceración

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Asimismo, las características generales del orificio de entrada son producidas por la acción
mecánica del proyectil al perforar la piel e incluyen el orificio propiamente dicho, el anillo de
enjugamiento y el anillo de contusión. También se explicarán otras características en líneas
ulteriores.

Orificio propiamente dicho
Este orificio resulta de la presión del proyectil sobre la superficie del cuerpo de la víctima: primero
deprime la piel “en dedo de guante” y luego rompe al vencer su elasticidad.
La forma del orificio es circular cuando el proyectil incide perpendicularmente sobre la piel y
elíptico cuando lo hace en dirección oblicua. Si esta configuración configura un ángulo menor de
15 grados, el proyectil no penetrará en el cuerpo, sino que sólo originará una excoriación o una
herida contusa superficial.
Se habla de orificio de entrada natural, cuando el proyectil entra por un orificio o cavidad orgánica,
como un orificio nasal, el conducto auditivo, la boca, el recto o la vagina. Prahlow (1998) describió
un caso de suicidio por disparo intrarrectal con un revólver Ruger 0.357. Externamente no era
identificable el orificio de entrada, alrededor del ano había varias heridas estrelladas y
radiológicamente se descubrió un proyectil deformado en el hemitórax derecho. Asimismo, en el
examen interno se encontró una herida ovalada de 1.25 x 1.5 cm en la superficie musculosa de la
pared anterior del recto, con márgenes ennegrecidos. El trayecto perforó el recto, el colon
sigmoide, el colon ascendente y el lóbulo derecho del hígado, hasta descansar en el espacio
pleural derecho. La cavidad peritoneal contenía 1000 ml de sangre y la cavidad pleural derecha
contenía 400 ml.

Anillo de enjugamiento
El anillo, cintilla, bandeleta o halo de enjugamiento circunda el orificio propiamente dicho, tiene la
forma de reborde negruzco y se debe al polvo lubricante que el proyectil arrastra a su paso por la
superficie interna (ánima) del cañón, de los cuales se enjuga o se limpia en la piel.
Dicho anillo puede estar ausente cuando el proyectil ha atravesado las ropas, en las que se limpió
antes de perforar la piel. El enjugamiento tuvo lugar en la manga de la camisa blanca que lleva la
víctima. El proyectil perforó la manga derecha, donde se enjugó, penetró en el brazo derecho y
cruzó en diagonal el tórax para alojarse debajo de la piel de la región escapular izquierda. En este
trayecto laceró el arco aórtico y causó instantáneamente la muerte.

Anillo de contusión
También conocido como cintilla, bandeleta o halo erosivo, es una zona rojiza de piel desprovista
de epidermis, situada por fuera del anillo de enjugamiento.

22

Se produce por loa fricción del proyectil sobre los bordes del orificio propiamente dicho al penetrar
en la piel.
En la herida fresca, el anillo de contusión tiene un aspecto húmedo y carnoso. Posteriormente se
deseca y la herida se recubre con una costra parda rojiza de sangre coagulada.
El anillo puede ser concéntrico o excéntrico, de acuerdo con el ángulo formado por la línea de
incidencia del proyectil al llegar a la piel. Si lo hizo perpendicularmente, el anillo de contusión será
concéntrico, pero si el proyectil penetró en forma oblicua, el anillo resultará excéntrico, con la zona
más ancha del lado del cuadro que precedía a aquél.
En el estudio microscópico, la porción periférica del anillo de contusión muestras células de la
epidermis con núcleo deformados en empalizada. Hacia la porción central hay pérdida progresiva
de células epiteliales, hasta quedar la piel en papilas dérmicas en la zona que circunda al orificio
propiamente dicho. En las heridas producidas por disparos de contacto y de corta distancia existe,
además, ahumamiento en este anillo.
El anillo de enjugamiento y el anillo de contusión constituyen juntos el hako de Fisco.

Otras características generales
Tales anillos son equivalentes al orificio de entrada en la piel y resultan útiles para ubicar la
entrada del proyectil en el cuerpo de la víctima, cuando no existe piel, por antropofagia cadavérica
o cualquier otra acción destructiva de las partes blandas.
Estas características se han descrito en el cráneo y en algunas vísceras. En el primero pueden
hallarse el signo del cono truncado de Bonnet y el origen de las fracturas.
El signo del cono truncado se observan en disparos que atraviesan el cráneo de lado a lado. La
base menor del cono se ubica en la perforación de entrada y la mayor en la salida. Esto significa
un bisel a expensas de la tabla interna del cráneo en la entrada ya a expensas de la tabla externa
en la salida. También se conoce como signo de Bonnet. Es útil en el estudio de cadáveres que se
encuentran en la fase de reducción esquelética.
En cuanto al origen de las fracturas provocadas en el cráneo, se considera que las armas de
fuego suelen originarlas en la perforación de entrada.
En lo concierne a las vísceras, se han descrito el halo hemorrágico en el pulmón y la laceración
estrellada en el bazo. Ambos signos corresponden al lado por el cual penetró el proyectil: el
primero consiste en un aro de sangre coagulada alrededor de la perforación en el pulmón y el
segundo, como su nombre lo indica, es la laceración de las líneas divergentes en el polo inferior
del bazo.

Características especiales del orificio de entrada

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Estas características dependen de la distancia que media entre el arma y la víctima; permite
agrupar los orificios de entrada en los tipos siguientes.




Orificio por disparo de contacto.
Orificio por disparo de corta distancia.
Orificio por disparo de distancia intermedia.
Orificio por disparo a larga distancia.
Orificio por disparo de rebote.

Orificio por disparo de contacto.
Esta condición ocurre cuando la boca del arma se sostiene contra la superficie del cuerpo en el
momento del disparo. Este contacto puede ser firme, laxo, angulado o incompleto.
Contacto firme. La boca de fuego está de tal modo apoyada contra la piel, que esta tiende a
envolverla. Los bordes del orificio están chamuscados por los gases calientes de la combustión y
ennegrecidos por el humo.
Contacto laxo. La boca de fuego es sostenida sobre la piel con poca presión; de esta manera
queda un espacio entre ambas que permite el depósito de humo alrededor del orificio.
Contacto angulado. El cañón se apoya en ángulo agudo sobre la piel. En los puntos donde no hay
contacto completo, los gases y el humo se escapan y así se produce un ahumamiento excéntrico
en torno al orificio.
Contacto incompleto. Es una variante del contacto angulado. Se presenta cuando la boca de
fuego se apoya en regiones del cuerpo que no son planas, como la cabeza. Por esta razón,
quedan puntos donde la boca de fuego y la piel están separados, lo cual permite el escape de
gases y la formación de una zona chamuscada y ennegrecida.
En los disparos de contacto, las partículas de pólvora, los vapores metálicos del proyectil, del
fulminante y del casquillo, así como el monóxido de carbono y los gases calientes se depositan a
lo largo del trayecto.
Otros signos de disparo de contacto, menos frecuentes, se han descrito en las ropas, en la piel y
en el cráneo.

Signos en las ropas por disparo de contacto
Tales signos son el del calcado Bonnet, el del deshilachamiento crucial de Nerio Rojas y el de la
escarapela de Camilo Simonin.
Signo del calcado de Bonnet. Se observa cuando el disparo se efectúa sobre ropas de trama laxa.
En este caso, el humo reproduce la trama sobre otro plano profundo de ropas e incluso sobre la
misma piel.
Signo del deshilachamiento crucial de Nerio Rojas. Consiste en el desgarro en forma de cruz que
se hace en las ropas y tiene los bordes ennegrecidos.
24

Signo de la escarapela de Camilo Simonin. Consiste en dos anillos concéntricos de humo en la
ropa, alrededor de la perforación de entrada.

Signos en la piel por disparo de contacto.
Estos signos son el de Puppe- Wergartner y el del orificio “en boca de minas” de Hofmann.
Signo de Puppe-Wergartner. Es la impronta o la reproducción del contorno de la boca de fuego
sobre la piel. Fue descrito por Puppe en 1914 en disparos sobre la región temporal y por
Wergartner 10 años más tarde.
Se presenta como un anillo de color rojo pálido, cuya forma y tamaño corresponden a la boca de
fuego. Esta dispuesto concéntricamente en relación con el orificio propiamente dicho. En
ocasiones puede incluir la impresión de la bagueta o eje que contiene el tambor y que en algunas
armas esta a la altura de la boca de fuego.
Según Bonnet, el anillo se debe al recalentamiento de la boca de fuego a causa del disparo que
calienta todo el cañón. Por su parte, Adelson lo atribuye a onda explosiva que al introducirse bajo
la piel la aplica fuertemente contra la boca de fuego. Según nuestra opinión, lo originan ambos
factores, térmico y mecánico.
Signo de la “boca de mina” de Hofmann. Consiste en el aspecto desgarrado, con bordes
irregulares y ennegrecidos del orificio de entrada, que se observa en disparos de contacto en la
frente.
En esta región hay piel resistente que se encuentra muy unida al hueso. Los gases que salen
junto con el proyectil se introducen debajo de la piel y al buscar una salida la desgarran y
ennegrecen. Esto no debe confundirse con un orificio de salida, del cual se diferencia por el
ahumamiento y las características de la fractura del cráneo, que están ausentes y son distintas de
aquél.

Signo en le cráneo por disparo de contacto
En el cráneo se ha descrito el signo de Benassi, el cual consiste en un anillo negruzco de humo en
epicráneo, alrededor de la perforación de entrada.
Julio Benassi, profesor de medicina legal en la Universidad de Cagliari (Cerdeña), lo comunicó en
1924 al hallarlo en la región temporal (sien) del cráneo de un suicida, que preparaba para pieza de
museo.
Por su parte Roldán y Rojas (1981) lo observaron en costilla y Ugalde (1981) en tráquea, a causa
de disparos de contacto en la región precordial y en la cara anterior del cuello, respectivamente.
Dicho signo es sumamente útil cuando las partes blandas se hallan en putrefacción o ya no
existen.

25

Orificio por disparo de corta distancia.
Es aquél que se produce sin que la boca de fuego esté en contacto con la piel, pero tampoco muy
alejada de ésta. Se acepta que ocurre cuando la boca de fuego oscila a uno o dos centímetros de
la piel.
Esta circunstancia impide la dispersión de los granos de pólvora, de la llama o gases calientes y
del humo que salen junto con el proyectil. Como consecuencia, el taraceo o tatuaje de pólvora, es
área chamuscada y el seudotatuaje o ahumamiento quedan superpuestos.

Orificio por disparo de distancia intermedia
En este caso, entre la boca de fuego de la piel y la piel de la víctima media una distancia mayor de
2 cm y menor de 60 cm, lo cual permite que el tatuaje de pólvora, el área chamuscada y el
ahumamiento queden en ese orden separados del orificio propiamente dicho hacia la periferia.

Tatuaje de pólvora o taraceo. Se presenta bajo la forma de lesiones puntiformes, pardo rojizas o
rojo anaranjadas, en torno del orificio propiamente dicho.
De acuerdo con el ángulo de tiro, el orificio puede ser simétrico o asimétrico.
El taraceo constituye un fenómeno antemorten e indica que la víctima estaba viva cuando recibió
el disparo. Cuando las partículas de pólvora se han incrustado en la dermis después de la muerte,
las marcas tendrán un tono amarillento o grisáceo.
Se trata de verdaderas heridas punzantes y no de quemadura, lo cual se ha demostrado al
obtener una imagen semejante por medio de partículas no inflamables, como los granos de
polietileno (DiMaio).
La distancia mínima entre la piel y la boca de fuego, a partir de la cual aparece el taraceo es de
1cm.
Quemadura o zona chamuscada: se presenta como un área de piel apergaminada, pardusca o
amarillenta, en la que los pelos existentes están quemados o ensortijados.
Se produce por la acción de los gases calientes que emergen de la boca de fuego.
Ahumamiento: se manifiesta por una zona ennegrecida, por fuera del área chamuscada. Se debe
al depósito de humo que en el momento del disparo sale junto con las partículas de pólvora y el
proyectil; además, sólo ensucia superficialmente la piel y puede desaparecer al manipular el
cadáver. Por esta razón, se le ha llamado seudotatuaje o falso tatuaje. Como en el enjugamiento,
puede quedar en ropas interpuestas, detalles que hacen importante su observación en la escena
de la muerte y durante el examen del cadáver al inicio de la autopsia.
De valor para el diagnóstico diferencial es la disposición del ahumamiento por fuera del área
chamuscada y del taraceo. Esto diferencía tal tipo de orificio por el disparo a corta distancia.
26

Orificio por disparo de larga distancia
En este caso, los granos de pólvora, los gases calientes y el ahumamiento se pierden en el aire y
no llegan a alcanzar la piel. El taraceo desaparece más allá de 60 a 120 cm en las armas de mano
y hasta 80 cm en los rifles.
Por tal motivo, este tipo de orificio de entrada sólo muestra las características generales (orificio
propiamente dicho, anillo de contusión y, a veces, anillo de enjugamiento).

Orificio por disparo de rebote
En el caso del agua y de las superficies sólidas hay un ángulo crítico de impacto, por debajo del
cual un proyectil que choca suele rebotar en vez de penetrar.
En el agua, el ángulo de rebote es de dos a tres veces mayor que el ángulo de impacto. Por el
contrario, en las superficies sólidas, el ángulo de rebote es generalmente menor que el ángulo de
impacto.
El orificio de entrada producido por un proyectil que ha rebotado en superficie dura tiende a ser
más grande y de forma más irregular, en tanto que los bordes rasgados y el anillo de contusión
son grandes e irregulares.
La herida es más penetrante que perforante por dos razones. a) la pérdida de la velocidad a causa
del rebote, y b) la inestabilidad propia de un proyectil deformado, que tiende a dar tumbos y a
perder su energía cinética poco después de penetrar.
Se debe sospechar que una lesión ha sido ocasionada por proyectil de rebote en las
circunstancias siguientes.



Orificio de entrada irregular
Herida penetrante poco profunda
Proyectil aplanado y liso en uno de sus costados.

En el rebote se pueden desprender fragmentos de material de la superficie sólida donde
impactó y del propio proyectil. Si la víctima se encontrara a corta distancia, estos fragmentos
podrán causar heridas secundarias al incrustarse en su propio cuerpo, las cuales se
diferencian del tatuaje de pólvora porque las heridas son más grandes e irregulares que las
producidas por los granos de pólvora.
En ocasiones un proyectil que sale del cuerpo choca con una superficie dura, se aplana y
rebota en la ropa. DiMaio ha visto tres casos de este tipo. En dos de ellos la víctima estaba
apoyada en una pared de concreto y en el tercero yacía sobre un piso del mismo material.

27

El autor mencionado ha aplicado el análisis de partículas por medio de la microscopia
electrónica y de la energía dispersa de rayos X (SEM- EDXA), en uno de los cuales la
presencia de partículas minerales sobre la nariz del proyectil permitió establecer que había
rebotado en una chimenea antes de penetrar en la víctima (DiMaio y cols., 1987).

Trayecto
El trayecto es el recorrido del proyectil en el cuerpo de la víctima. Por lo común, sigue la línea
recta que se une el orificio de entrada con el orificio de salida o, en ausencia de este último,
con el lugar donde se aloja el proyectil. Sin embargo, hay dos excepciones a esta regla: las
desviaciones y las migraciones.
Desviaciones. Consisten en alteraciones en la trayectoria del proyectil dentro del cuerpo al
chocar con las estructuras de mayor consistencia o densidad, como puede ser una costilla o
un cuerpo vertebral. Son los llamados proyectiles circungirantes.
En ocasiones, el trayecto puede formar una V, como si devolviera después de la colisión.
Migraciones. Consisten en el traslado pasivo del proyectil por medio de la corriente
sanguínea cuando penetra en un vaso. Este tipo de embolismo ocasionado por un proyectil
ocurre, principalmente, en la aorta y en la circulación pulmonar.
DiMaio y DiMaio (1972) han descrito un síndrome en el cual un proyectil que ha prenotado por
el tórax o el abdomen no es hallado mediante el estudio radiológico en la región que
corresponde y repentinamente se manifiesta enfriamiento y pérdida del pulso en uno de los
miembros inferiores. El proyectil que penetra en la aorta suele detenerse en la artería femoral
izquierda, debido a la mayor verticalidad.
A su vez, Symbas y Harlaftis (1977) informan de una situación similar en el territorio pulmonar.
En su casuística, el proyectil penetró por la mitad derecha del corazón y embolizó una rama
de la artería pulmonar. En dos casos hubo dolor torácico, disnea y hemoptisis, y en tres no
existieron manifestaciones clínicas.
Dirección. La dirección del trayecto en el cuerpo debe correlacionarse con la posición en que
se encontraba la víctima en el momento de recibir el disparo. Sin embargo, de manera general
se admite que los disparos suicidas por armas cortas, el trayecto sigue frecuentemente una
dirección de abajo hacia arriba.
En el caso de un hombre que se suicidó mediant4e un disparo de rifle en la región precordial,
el orificio de entrada estaba en un nivel más bajo que el del orificio de salida en la espalda.
Esto daba un trayecto de dirección de abajo hacia arriba, que parecía incongruente con la
versión de suicidio; no obstante, cuando se recibió la información de quienes había acudido al
escenario de la muerte, todo se aclaró. Este individuo puso un rifle sobre una mesa y se
reclinó encima de él para alcanzar el gatillo. En tal posición, el orificio de entrada en la región
precordial, el trayecto en el tórax y el orificio de salida en la espalda estaban en la misma línea
horizontal en el momento del disparo.

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Orificio de salida
Si se le compara con el orificio de entrada, sus características más frecuentes son las que
siguen:




Forma irregular.
Diámetro mayor.
Bordes avertidos.
Ausencia de anillos de enjugaiento y de contusión.
Ausencia de taraceo, área de chamuscamiento y ahumamiento.

Forma irregular. El orificio de salida suele ser irregular(estrellado, semilunar, en hendidura,
etc.). El orificio de salida en forma de hendidura, de un disparo que entró por la mejilla derecha y
saló detrás del pabellón de la oreja izquierda.
La localización de la herida puede influir en su forma. En piel laxa, el orifico de salida tiende a ser
pequeño y en forma de hendidura; por el contrario, donde la piel está ceñida a una superficie ósea
(como en la piel cabelluda), el orificio tiende a ser más grande y de forma irregular, a menudo
estrellada.
Por otra parte, no existe correlación entre la forma del orificio de salida y el tipo de proyectil
empleado.
Diámetro mayor. Por lo común es más grande que el orificio de entrada. Este fenómeno se
explica mediante dos razones principales.
a) El movimiento giratorio que mantiene la estabilidad del proyectil en el aire no es efectivo
dentro del cuerpo debido a la mayor densidad de los tejidos y da tumbos.
b) La deformación que experimente en su travesía dentro del cuerpo lleva al proyectil a
presentar una superficie mayor de salida.
Como excepciones, pueden ocurrir dos eventualidades: la primera es que el orificio de salida
sea más pequeño que el de entrada porque el proyectil que penetró en ángulo agudo emergió
en ángulo recto, y la segunda es que ambos orificios sean de dimensiones similares, lo que
ocurre cuando los tejidos afectados son de densidad semejante.
En lo que respecta al diámetro del proyectil, debe advertirse que el orificio de salida puede ser
menor por la elasticidad de la piel.
Bordes evertidos. Los bordes evertidos (es decir, hacia fuera) corresponden a la ruptura de la
piel al superar el proyectil el límite de la elasticidad de ella.
En grado menor, el proyectil apenas alcanza a producir una o dos pequeñas hendiduras en la piel
y permanecer en el tejido subcutáneo. En grado mayor, el proyectil puede conservar velocidad
suficiente para producir un orificio de salida, emerger de la piel, quedar atrapado en las ropas o
perforarlas y aun incrustarse en una pared.

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Ausencia de anillos de enjugamiento y contusión. El anillo de enjugamiento siempre está
ausente en el orificio de salida; en cambio, el anillo de contusión puede existir en casos
excepcionales. Esto ocurre cuando el cuerpo de la víctima está apoyado en una superficie dura,
como una pared o piso de concreto, el respaldo de un asiento de mental, un cinturón de cuero o
ropas ajustadas. En estas condiciones, el proyectil trata de salir, encuentra resistencia y en tal
retroceso puede originarse un reborde de contusión.
Ausencia de taraceo, área de chamuscamiento y ahumamiento. Las partículas de pólvora no
quemada y del negro de humo agotan su energía cinética al entrar en la piel o, a lo sumo, en la
parte inicial del trayecto. De este modo, no emergen en la piel a la salida.

HERIDAS POR PROYECTIL DE ALTA VELOCIDAD
En la energía cinética que desarrolla un proyectil debido a un disparo por un arma de fuego, el
factor velocidad está al cuadrado. Esto explica, en parte, la gran capacidad lesiva que caracteriza
al proyectil de alta velocidad. Dicha velocidad sobrepasa los 1000 m por segundo; en cambio, los
proyectiles de revólver o de pistola oscilan entre 200 y 300 m por segundo y los rifles entre 600 y
700 m por segundo.
Con alguna analogía, con lo ya explicado para el revólver y la pistola, las heridas de entrada
producidas por proyectiles de alta velocidad pueden agruparse en: a) heridas por disparo de
contacto; b) heridas por disparo de distancia intermedia, y c) heridas por disparo de larga
distancia.
Heridas por disparo de contacto
En la cabeza, el orificio de entrada tiene la forma de una herida contusa irregular, cuyas
ramificaciones irradian del punto de perforación; además, las heridas muestran ahumamiento y
áreas chamuscadas.
Cuando el contacto es firme, la gran destrucción de tejidos dificulta identificar el orificio de entrada.
Hay fragmentación del cráneo, evisceración del encéfalo con licuefacción de la parte que pueda
quedar dentro de la cavidad craneal. Este efecto se debe a que los gases que resultan de la
combustión del explosivo propulsor.
Las heridas de contacto en tórax y en abdomen son circulares y tienen bordes chamuscados por
los gases calientes del disparo. Alrededor del orificio de entrada se dispersa el negro de humo,
cuya densidad es menor que en los disparos de la mayoría de las pistolas.
Asimismo, con frecuencia hay impronta de la boca de fuego, lo cual se explica por el
abombamiento de los gases que empujan la piel contra el arma.
Dentro del organismo hay severo daño visceral y tinte rosado de los músculos, por la formación de
carboxihemoglobina.
Heridas por disparo de distancia intermedia

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En la cabeza, el mayor daño se origina en los huesos de gran espesor, como el occipital. El orificio
de entrada muestra taraceo.
Con munición de cacería, el orificio es mayor debido a la cavitación temporal en el trayecto. en
ocasiones, es difícil distinguir el orificio de entrada del orificio de salida, en tal situación es
necesario proceder en una meticulosa reconstrucción de los huesos, con realineamiento de los
bordes de la piel cabelluda.
El proyectil con blindaje completo es menos devastador.

Heridas por disparo de larga distancia
Cuando hay hueso subyacente, se producen orificios de entrada muy irregulares, de forma
estrellada, en cuyo caso con frecuencia es necesario hacer un diagnóstico diferencial con orificios
de contacto.
En el tronco, el orificio de entrada del disparo de larga distancia es muy parecido al que originan
los disparos de pistola. Las diferencias consisten en pequeñas fisuras que irradian del orificio
propiamente dicho y en el anillo de contusión, que puede ser más angosto o estar ausente en el
disparo del rifle.
Tanto en el disparo de larga distancia como en el de distancia intermedia hay gran destrucción de
vísceras, que hay veces llega a la licuefacción. En cuanto al orificio de salida en tórax o en
abdomen, su aspecto es independiente de la distancia del disparo. En comparación con el orificio
de entrada, el orificio de salida suele ser más grande e irregular.

HERIDAS POR PROYECTIL COMPUESTO (PERDIGONES)
Con este título se estudiarán las heridas que producen los perdigones disparados por escopetas.
Desde las postrimerías del siglo XIX hasta 1960, los proyectiles de escopeta conservaron una
estructura básica: un cilindro de cartón con una base metálica de latón, en la cual estaba el
fulminante. Dentro del cilindro, en la parte inferior se hallaba la carga explosiva (pólvora),
separada de las pequeñas esferas de plomo (perdigones) mediante discos de cartón (taco).
A partir de 1960, la casa Remington introdujo el cartucho SP, que es un cilindro de polietileno con
una cabeza de latón revestido de acero y una base de material semejante al asbesto, moldeado
bajo presión, en 1972, dicha fábrica produjo el cartucho de plástico.
Desde 1961, la casa Federal codificó los colores de los cartuchos. En la actualidad los calibres 12
son rojos; los 16, púrpura y, los 20, amarillos. Este último calibre han coincidido Remington y
Winchester-Western. La importancia de este método radica en evitar el empleo de munición
errónea. En particular, es peligroso usar munición calibre 20 en un arma calibre 12, ya que puede
causar explosión del cañón.

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Históricamente, el calibre de la munición de escopeta se indicaba mediante el número de esferas
de plomo que pesaban una libra. De este modo, el calibre 12 se alcanzaba con una docena de
esferas, mientras que el calibre 24 requería dos docenas de esferas de la mitad de diámetro que
en aquel.
En las escopetas de caza, los calibres 12 y 16 son los más empleados; a su vez, calibres menores
como 20, 24 y 28 se utilizan para cazar aves pequeñas, y los mayores (4,8 y 10), para aves
acuáticas.

HERIDAS POR DISPARO DE ESCOPETA
CARACTERÍSTICAS DE LOS ORIFICIOS EN DISPAROS A MENOS DE UN METRO

En el primer metro, los perdigones actúan como un proyectil simple porque no se han separado.
Pueden ocurrir el contacto firme, el contacto laxo y el disparo de corta distancia.
En la cabeza. El disparo de contacto producido por una escopeta origina una herida mutilante
severa, en cuyo caso hay atrición de la piel cabelluda con fragmentación del cráneo y evisceración
del encéfalo. La severidad de las lesiones se debe a la energía del disparo y a la brusca
expansión de los gases propulsores.
En el tronco. El disparo por contacto de escopeta es comparativamente menos traumatizante. El
orificio de entrada suele ser circular, con un diámetro parecido al del calibre del arma empleada.
En el contacto firme, los bordes están chamuscados y oscurecidos por los gases calientes, pero
no hay ahumamiento. La piel no sufre el efecto de estallido como ocurre en los disparos en la
cabeza, porque los gases se dispersan en los tejidos y cavidades subyacentes. El orificio de
entrada puede estar circundada por piel excoriada, debido a que los gases la abomban y adosan
contra la boca de fuego del arma en el momento del disparo.
En contacto laxo y en el disparo de corta distancia hay una zona circular de ahumamiento.
Conforme aumente la distancia es mayor el ancho del ahumamiento, aunque menor su densidad.
El depósito de humo se observa en disparos efectuados desde una distancia aproximada de 30
cm.
El tejido muscular subyacente al orificio de entrada y en parte del trayecto tiene un tono rojo
cereza debido a la carboxihemoglobina formada por el monóxido de carbono, que es uno de los
gases de la combustión de la pólvora.
DiMaio cita lesiones producidas por el cartucho o cilindro que, en disparos de corta distancia con
munición moderna calibre 12, 16 y 20 puede dejar estampada en la piel una cruz de Malta, con un
orifio circular en el centro. Los brazos de la cruz se forman por la excoriación que origina cada uno
de los pétalos en que se abre en el aire el tipo plástico de cilindro. Para dicho autor, esas marcas
coexisten con el tatuaje de pólvora y las ha observado en disparos efectuados a una distancia que
oscila entre 0.305 y 0.915 mm. a distancias menores, el cilindro puede hallarse dentro del cuerpo.
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En la experiencia del Departamento de Medicina Legal de Costa Rica, en los disparos de
escopeta efectuados sobre el tronco a distancias menores de 1 m, el orificio de entrada tiene un
contorno ondulado y carece de anillo de enjugamiento.

CARACTERÍSTICAS DE LOS ORIFICIOS EN DISPAROS A MÁS DE UN METRO
Conforme el arma se aleja de la víctima, el diámetro del orificio de entrada aumenta. A partir de 1
m de distancia, los perdigones empiezan a dispersarse. Esta dispersión asume la forma de un
cono, que se denomina cono de dispersión de Cevidalli.
De acuerdo con Bonnet, para efectos prácticos, el diámetro de esta dispersión equivale a la
longitud de la cabeza en disparos efectuados a 5 m de distancia; a la cabeza y el cuello a los 10
m; a la cabeza y la mitad superior del tórax a 15 m, y a la mitad del cuerpo a 25 m.
Dentro de ese cono de dispersión, cada perdigón actúa como un proyectil independiente y
produce su orificio de entrada con anillo de contusión y, en las respectivas distancias, tatuaje de
pólvora de ahumamiento.
En distancias mayores a 1 m, hay un orificio de entrada principal producido por el haz central de
perdigones y a su alrededor orificios satélites causados por perdigones periféricos.
En distancias cortas, el taco puede introducirse en el cuerpo. A medida que aumenta la distancia,
se separa de la masa principal de perdigones. Según DiMaio, a 6m puede originar una excoriación
circular, en tanto que a distancias mayores su escasa energía le impide dejar marca alguna.
El perito médico debe registrar y, si fuese posible, fotografiar con un patrón métrico el área de la
piel afectada por los perdigones. Esta información permitirá que el técnico en balística establezca
con gran aproximación la distancia a que fue realizado el disparo. Para ello, debe emplear el arma
sospechosa y con el mismo tipo de munición y disparar sobre blancos colocados a diferentes
distancias, hasta obtener una dispersión similar a la verificada en la piel de la víctima.
También es importante recolectar perdigones y tacos. Las medidas de los perdigones sirven para
establecer el tamaño original, mientras que el examen del taco suministra el calibre del arma e
identifica al fabricante de la munición.

OTRAS LESIONES POR PERDIGONES
Las lesiones viscerales dependen de la distancia del disparo; así, en los disparos de contacto, los
perdigones y los gases casi desintegran los órganos. Conforme aumenta la distancia, el efecto es
similar al del proyectil simple de armas portátiles manuales.
En cuanto a los orificios de salida en el tronco, son poco frecuentes porque la mayoría de los
perdigones agotan su energía dentro del cuerpo. Algunos quedan debajo de la piel y solamente en
personas delgadas, víctimas de disparos de contacto o de corta distancia, es posible observar
heridas de salida en forma de hendidura, producidas por perdigones aislados.

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SITUACIONES ESPECIALES EN LESIONES POR ARMA DE FUEGO
BLANCOS INTERMEDIOS
Cuando el proyectil atraviesa un objeto intermedio antes de lesionar a la víctima, se puede alterar
la forma del orificio de entrada. En el caso de escopeta, se anticipa la dispersión de perdigones.
En cuanto al proyectil simple, pueden ocurrir varios cambios:
a) Fragmentos del blanco intermedio son propulsados fuera del trayecto del proyectil. Si la
víctima está cerca, algunos fragmentos podrán alcanzarla, incrustarse en ropa y piel y
originar un seudotatuaje.
b) Pérdida de estabilidad y violento bamboleo.
c) Deformidad del proyectil
Como consecuencia de estas alteraciones, el proyectil simple da lugar a un orificio más grande e
irregular, cuyos bordes son rasgados, en tanto que el anillo de contusión es más ancho e irregular.
Cuando se trata de un proyectil semiblindado, el blindaje se separará del núcleo; este último,
debido a su mayor masa, seguirá el trayecto original y puede alcanzar a la víctima, mientras que el
blindaje, a causa de su menor peso, pierde velocidad rápidamente y se apaga.
Los blanco intermedios más frecuentes en la práctica forense son: miembros superiores y puertas
y ventanas de automóviles. Los vidrios pueden ser desintegrados y originarse fragmentos de
plomo, blindaje y vidrio.
En disparo de rifle a través de puerta de automóvil, el proyectil se desintegra y produce múltiples
orificios de entrada en el cadáver, más penetrantes que perforantes.

SEUDOTATUAJE
Los fragmentos de proyectil, trozos de blancos intermedios, picaduras postmortem de insectos,
hemorragias en los folículos pilosos y maniobras médicas en el tratamiento de una herida
producida por arma de fuego pueden simular tatuaje de pólvora; por esta razón, se le denomina
seudotatuaje o falso tatuaje.
En un disparo a través de un parabrisas pueden incrustarse en la piel o adherirse en las ropas
pequeños fragmentos de vidrio. El examen mediante un microscopio para cuerpos opacos
mostrará partículas de vidrio en la superficie del proyectil.
Los fragmentos de cartuchos de plásticos muestran en ocasiones un aspecto similar, aunque las
marcas son más grandes e irregulares en el verdadero tatuaje. Una situación análoga producen
los fragmentos de madera y metal en proyectiles de rebote; sin embargo, se distinguen por
constituir marcas más grandes, irregulares y esparcidas.
Los insectos que actúan sobre el cadáver originan lesiones con un patrón lineal que corresponde
al recorrido que sigue en la piel. A desearse, el líquido serosanguinolento comunica a las marcas
un tono pardo oscuro.
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Al rasurar áreas pobladas de pelo que han recibido un disparo, las hemorragias en los folículos
simulan un tatuaje, que es distinguible mediante un examen cuidadoso.
Cuando las heridas han sido saturadas, los puntos que dejan los hilos al ser retirados pueden
confundirse con el tatuaje de pólvora.

SEUDOAHUMAMIENTO
El seudohaumamiento puede confundirse con el depósito de negro de humo:elpolvo empleado en
dactiloscopia, el grafito del lápiz que portaba la víctima, las partículas de asfalto desprendidas por
el disparo y las hemorragias subcutáneas.
Como principio pericial en patología forense, una mancha que aparezca en fotografías tomadas al
cadáver después de la autopsia y que no se haya descrito en el protocolo, debe atribuirse a un
artificio posterior a ella, como puede ser la tinta o el polvo que se usan los técnicos en
dactiloscopia.

ESTUDIOS COMPLEMENTARIOS
Radiografías. El estudio radiológico de una víctima de disparos por arma de fuego tiene los
objetivos siguientes:




Establecer la existencia de un proyectil o sus fragmentos.
Determinar su localización.
Recobrar los fragmentos que hayan quedado en los tejidos cuando salió la masa principal
del proyectil.
Identificar el tipo de munición empleada. Esto se puede hacer como procedimiento previo a
la autopsia o como único método diagnóstico cuando no es posible practicarla.
Documentar el trayecto seguido por el proyectil en el cuerpo.

ANÁLISIS DE REDIDUOS
La determinación de residuos de sustancias que pueden producirse en un disparo es un aspecto
importante en la investigación de toda muerte ocasionada por arma de fuego.
La presencia de tales residuos en las manos de una persona se ha considerado un indicio de que
ésta fue la autora del disparo o estuvo expuesta a sus efectos.
Prueba de la parafina. El primer método que se empleo con tal propósito fue la llamada prueba
de la parafina, obra de un científico cubano, Gonzalo Iturrioz, en 1914 e introducida en Estados
Unidos por el criminalista mexicano Teodoro González en 1933.
Por medio de la parafina fundida que se vertía sobre las manos del sospechoso de haber
disparado una arma de fuego, se recogían las partículas de pólvora. El guantelete así obtenido se
trataba con el reactivo de Lunge, que era difenilamina con ácido sulfúrico. Se creía que sólo
coloreaba los nitratos y nitritos derivados de la pólvora. La realidad es que, además de ellos,
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reacciona con toda sustancia que posea propiedades oxidantes, como permanganatos, cloratos,
peróxidos, algunas sales férricas, etc.
Por otra parte, la prueba requería parafina y reactivos de óptima calidad y que la practicara un
técnico con experiencia. Por estas razones, en 1967 la Academia Estadounidense de Ciencias
Forenses recomendó que se abandonara en vista de su inespecificidad. Actualmente, solo se
utiliza su primera fase, el guantelete de parafina, para recoger las partículas de pólvora, las cuales
son observadas al microscopio para identificarlas por sus características físicas.
En 1959, Harrison y Gilroy idearon otro método que se basaba en la identificación del bario, plomo
y antimonio originados en el fulminante. Mediante algodón humedecido en ácido clorhídrico se
recogían las partículas de las manos del sospechoso. Después, por medio de yoduro de
trifenilmetilarsonio se determinaba la presencia de antimonio, y con radizonato de sodio la de bario
y plomo. Por su limitada sensibilidad, esta prueba no se ha propagado.
En la actualidad se emplean tres métodos para el análisis de residuos de un disparo de arma de
fuego: la activación de neutrones, FAAS (Flaméeles atomic absortion spectroscopy) y la
microscopia electrónica de barrido (SEM, por sus siglas en inglés).
Los residuos se recogen de las manos del sospechoso mediante hisopos de algodón humedecido
en ácido clorhídrico o ácido nítrico. Para la microscopia electrónica se emplea material adhesivo.
Activación de neutrones. Permite determinar sólo antimonio y bario, lo cual obliga a
complementar este método con el uso de la absorción atómica sin llama para detectar el plomo.
En cambio, las técnicas de FAAS, además de identificar a los tres elementos, hacen posible
reconocer el cobre vaporizado del casquillo. El bajo costo, la facilidad de análisis y la sensibilidad
adecuada han contribuido a popularizar esta segunda prueba.
Según DiMaio, los resultados tienen valor cuando están por encima de 35 ng para el antimonio, de
15 ng parta el bario y de 800 ng para el plomo; no obstante, ambos métodos tienen dos defectos;
el elevado porcentaje de falsos positivos y la imposibilidad de aclarar el origen de los elementos
determinados. Como dicho autor concluye, todo lo que se puede decir es que la mano estaba lo
suficientemente próxima al arma para tener residuos del disparo.
Microscopia electrónica de barrido (SEM). Este método tiene capacidad de análisis por rayos X,
de manera que las partículas se identifican por sus características físicas y por su naturaleza
química. Los resultados son el 90% de los casos por armas cortas y en 50% cuando se trata de
rifles y escopetas. El inconveniente es el tiempo que el procedimiento consume, el cual puede
oscilar hasta 8 horas para algunas muestras. Esto ha llevado a Tracor Northern a diseñar un
programa de reconocimiento y caracterización de partículas (PRC) cuyos detalles han sido
expuestos por Tillman (1987): al microscopio electrónico de barrido y a su sistema de rayos X se
agrega un control de rayo digital Microscan y un controlador de automatización programable.
En el departamento de Laboratorios de Ciencias Forenses de Costa Rica, los residuos de pólvora
deflagrada se recogen en papel fotográfico desensibilizado y humedecido en una solución de
ácido acético, alfa-naftil-amina y ácido sulfanílico. Las partículas de nitritos aparecen con un tono
rojo naranja.

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ASPECTOS DE PATOLOGÍA FORENSE
DISTANCIA A QUE SE HIZO EL DISPARO
Disparo de contacto. Se pueden hallar los signos siguientes:
a) En la ropa: pueden encontrarse el signo del deshilachamiento crucial descrito por
Nerio Rojas, el signo de la escarapela de Camilo Simonin o el signo del calcado de
Emilio Federico Pablo Bonnet.
b) En la piel: hay dos signos posibles, el de Puppe-Wergartner y el del orificio “en boca
de mina”, de Hofmann.
c) En el hueso: el signo de Benassi en la porción escamosa del hueso temporal.
Disparo de corta distancia. En este caso hay que considerar lo siguiente:
a) En la ropa: puede haber ahumamiento.
b) En la piel: en torno al orificio propiamente dicho, pueden encontrarse superpuestos
el taraceo, la zona chamuscada y el ahumamiento.
Disparo de distancia intermedia. Aquí se debe observar:
a) En la ropa: suele haber ahumamiento.
b) En la piel: por fuera del orificio propiamente dicho, taraceo, zona chamuscada y
ahumamiento.
Disparo de larga distancia. En este caso se localizará::
a) En la ropa: anillo de enjugamiento del proyectil.
b) En la piel: sólo se hallará el orificio de entrada propiamente dicho y el de halo de
Fisco.
DIRECCIÓN DEL DISPARO
Para determinar la dirección del disparo, conviene prestar atención a los aspectos siguientes:
a) Forma del anillo de contusión y del taraceo, que varía de acuerdo con el ángulo de
incidencia del proyectil sobre la piel.
b) Dirección del trayecto del proyectil en el cuerpo de la víctima. Esto debe interpretarse en
concordancia con la posición que la persona tenia en el momento de ser herida; además,
han de tenerse en cuenta las excepciones que representan los proyectiles migradores y los
proyectiles que actúan por rebote
POSICIÓN PROBABLE DEL AGRESOR Y DE LA VÍCTIMA.
Localización de la herida. Pueden ocurrir las siguientes situaciones:
a) Si se ubica en la parte anterior del tronco, lo cuál indica que el agresor estaba frente a la
víctima.
b) Cuando la herida está en la espalda señala que el agresor se encontraba detrás de la
víctima.

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Trayecto del proyectil. Se emplean orientaciones anatómicas. Este aspecto de la orientación de
un disparo siempre debe correlacionarse con la posición que tenia la víctima en el momento de
ser herida, a saber:
a) De adelante hacia atrás o viceversa. Indica que el agresor disparo desde adelante o al
contrario, respectivamente.
b) De derecha a izquierda o viceversa. Corresponde a un disparo efectuado desde un punto
ubicado a la derecha de la víctima o al contrario, respectivamente.
c) De arriba abajo o viceversa. Demuestra que el agresor disparo desde un punto elevado o
al contrario, respectivamente, cuando se sabe que la víctima en posición vertical.
ORDEN DE LAS HERIDAS
En el cráneo. Las fracturas producidas por el segundo disparo estarán interrumpidas por las que
origino el primero (Chavigny).
Otros criterios más empíricos. Debe tenerse en cuenta lo siguiente:
a) Si hay dos heridas, una con hemorragia y otra casi exangüe, aquellas será la primera.
b) De varias heridas, pueden considerarse esta última la más grave (Piga).
GRADO DE SUPERVIVENCIA
En ocasiones, se solicita al perito aclarar la posibilidad de alguna forma de actividad física
(agredir, caminar, correr, etc.) en la víctima de un disparo mortal.
En orden decreciente, la muerte o la inmovilidad sobreviene con mas rapidez cuando se trata de
disparos que interesan lo siguiente: encéfalo, corazón, grandes vasos, abdomen, pulmones y
miembros.

DISPAROS ANTEMORTEM EN OPOSICION A DISPAROS POSMORTEM
Los signos de herida ocasionada por un disparo cuando la víctima aún estaba viva se distinguen
en signos microscópicos y signos microscópicos.
Signos macroscópicos.
 Anillo de contusión
 Hemorragia
 Sangre aspirada en pulmones
 Embolismo pulmonar
Signos microscópicos.



Interrupción en la continuidad de los tejidos que tienen fibras elásticas contraídas.
Lesión de capilares y vasos sanguíneos mayores, con escape de sangre hacia los tejidos
dañados, las cavidades naturales o hacia el exterior.
Edematización del tejido dañado y del tejido circundante.
Histoquímica positiva para adenosintrifosfatasa, esterasas inespecíficas y aminopeptidasa.
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Según la misma técnica, en la sobrevida mayor de 1 h se muestra aumento en la
histamina, serotonina y alfaesterasas. En los trombos hay agregación compacta de
plaquetas, dispuestas en estratos o de forma festoneada en el trombo blanco, así como
predominio de eritrocitos, con escasa fibrina y pocas plaquetas en el trombo rojo.

MANERA HOMICIDA O SUICIDA DEL DISPARO
Deben examinarse el escenario de la muerte y el cadáver y realizarse investigaciones
complementarias.

Examen del escenario de la muerte. Aquí hay que observar lo siguiente:
Desorden. Es indicio de lucha o de tentativa de huída de la víctima. Debe orientar a homicidio.
Manchas de sangre. En forma de regueros e impresiones sangrientas pueden ayudar a reconstruir
los hechos.
Ausencia de arma. Debe correlacionarse con el tipo de herida, de tal modo que explique la
posibilidad o imposibilidad de movimientos de supervivencia por la víctima, ya sea para guardarla
o dejarla abandonada lejos del lugar donde murió.
Habitación cerrada. En orden y cerrada por dentro debe orientar a suicidio.
Notas suicidas. Como bien lo señala Giraldo, Cada vez son menos frecuentes. En todo caso,
deben ser sometidas a estudio grafoscópico y correlacionarse con otros datos, antes de ser
aceptadas como indicio de autoeliminación.
Examen del cadáver. En el examen del cuerpo de la víctima es necesario observar los aspectos
que a continuación se detallan:
Localización de la herida mortal. Cuando se encuentran puntos accesibles a la víctima, como la
región temporal (sien), el paladar duro o la región precordial, sugieren suicidio, mientras que lo
excluye su ubicación en regiones inaccesibles.
Maniobra de Taylor. Una vez vencida la rigidez cadavérica, el arma empleada se coloca en la
mano hábil de la víctima y se prueba si pudo inflingirse la herida mortal.
Número de heridas mortales. Hasta dos pueden ser suicidas (Bonnet), así hemos observado
casos en que la víctima se disparó en primer término en la región precordial y luego en la
temporal.
Dirección del trayecto. Si se observa de arriba hacia abajo, prácticamente excluirá el suicidio, pero
a la inversa es compatible con él. Este dato debe correlacionarse con la posición de la víctima en
el momento de recibir el disparo.
Heridas de defensa. Cuando se detectan en manos y antebrazos indican homicidio.

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Características del orificio. Los disparos suicidas suelen ser de contacto, mientras que aquellos
efectuados a corta y larga distancias lo descartan; además, debe correlacionarse con el escenario.
Se han descrito casos en que un suicida montó un dispositivo que accionó a distancia.
Examen de manos. En el suicida puede haber salpicaduras de sangre en el dorso de la mano que
empuñó el arma y ahumamiento o taraceo en la palma que sostuvo el cañón.
Otros signos. Son como el espasmo cadavérico, que permite hallar el espasmo por la mano rígida
mientras el resto del cuerpo está aun flácido y tibio, son poco frecuentes. Debido a su rareza, el
hecho de descubrirse la región, si el sujeto tenía ropas, se va convirtiendo más en un mito que en
un signo orientador.
En casos dudosos, conviene estudiar exhaustivamente los aspectos siguientes:
Antecedentes de la víctima. Son, por ejemplo, su estado de salud física y mental, finanzas, vida
sentimental, amistades y negocios de mala reputación.
Examen del arma. Pueden detectarse defectos que permiten la salida de hasta tres proyectiles
seguidos de un solo disparo, en un caso de que inicialmente pudo confundirse con el homicidio.
En nuestra experiencia, esto ocurrió en una ocasión debido a un defecto de fabricación del arma
confirmado, lo cual pudo establecer la forma suicida de morir.
Microscopia electrónica del proyectil. Como ya se dijo, DiMaio (1987) la recomendado estudiar la
microscopia electrónica de barrido y al Energy Dispersive X-Ray Analysis para examinar partículas
extrañas en la superficie del proyectil. Esto es útil sobre todo en proyectiles de rebote, en los
cuales es factible establecer el tipo de superficie en que pudo haber chocado antes de penetrar en
el cuerpo de la víctima.

CUIDADOS EN LA AUTOPSIA
Spencer (1979) y Clark (1987) han señalado el peligro que representan para el patólogo forense
las autopsias en que puede haber munición de artillería en el cadáver. Estos dispositivos deben
ser considerados “vivos” y capaces de explotar en cualquier momento. En tales casos, se
recomienda consultar previamente al personal especializado en explosivos.

SINOPSIS PARA EL MÉDICO EN EL INDIVIDUO VIVO
1. Establecer la ubicación del orificio de entrada, de acuerdo con la región anatómica y medir la
distancia en relación con la línea media y los talones.
2. Establecer las características del orificio de entrada, forma y dimensiones del orificio
propiamente dicho y de los anillos.
3. Proceder del mismo modo con el orificio de salida.
4. Orientar anatómicamente el trayecto del proyectil.
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5. Mencionar el daño visceral de acuerdo con la información hospitalaria.
6. Establecer la incapacidad temporal e indicar la necesidad de un segundo reconocimiento una
vez concluido el tratamiento médico, con el fin de evaluar posibles secuelas.
7. Explicar si la herida fue de agresión o autoinflingida.
8. Aclarar si pudo ser causada por un proyectil de rebote.
9. Tratar de obtener las ropas que la víctima vestía al ser hospitalizada y correlacionar los daños y
lesiones.

EN EL CADAVER
1. Diagnosticar el tipo de herida (distinguirla de herida contusa o punjzante).
2. Identificar el orificio de entrada, describir tanto sus características generales como el tatuaje de
pólvora y el ahumamiento, si los hay, y medirlos cuidadosamente.
3. Si hay tatuaje y homicidio, sospechar que hubo homicidio.
4. Si hay signo de Puppe-Wergatner, orificio “en boca de mina” o signo de Benassi, reclinarse por
el suicidio.
5. Establecer la ubicación del orificio de entrada en relación con regiones anatómicas, y su
distancia desde la línea media y los talones.
6. Proceder de la misma manera con el orificio de salida.
7. Orientar anatómicamente el trayecto.
8. Describir lesiones viscerales.
9. Establecer las heridas según el orden de gravedad.
10. Examinar y describir los hallazgos efectuados en las manos (manchas de sangre, granos de
pólvora, ahumamiento o lubricante).
11. Examinar y describir los daños en las ropas y correlacionar con lesiones en la superficie del
cadáver.
12. Establecer la causa y manera de muerte.
13. Evaluar el papel que podrían desempeñar las condiciones preexistentes o las complicaciones
de la herida o heridas.
14. Establecer la posibilidad de que la víctima hubiera tenido actividad ulterior a la herida mortal.
15. Distinguir las heridas directas y las heridas por blanco intermedio.
16. Interpretar los resultados del estudio radiológico.
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17. Interpretar los resultados del estudio balístico.
18. Interpretar los resultados del estudio toxicológico.
19. Recuperar marcas y asegurar la cadena de custodia de los proyectiles recuperados durante la
autopsia.
20. Determinar si hubo heridas de otro tipo de arma u otro tipo de trauma.
21. Redactar el informe a las autoridades con palabras que resulten comprensibles para los
abogados, y acompañarlo con diagramas en los que se escoja un color para distinguir los orificios
de entrada y otro para los orificios de salida.

SINOPSIS PARA EL ABOGADO EN EL INDIVIDUO VIVO
1. ¿Se trata de heridas ocasionadas por arma de fuego?
2. ¿Corresponden a agresión o a tentativa suicida?
3. ¿A qué distancia se hicieron los disparos o el disparo?
4. ¿Pusieron el peligro la vida?
5. Si hubo más de una herida, ¿Cuál fue la más grave?
6. ¿Fueron producidas por disparos directos o de rebote?
7. ¿Se pudo descartar el autolesionismo?
8. ¿Hubo incapacidad temporal?
9. ¿Hubo secuelas? ¿Cuál es su porcentaje?
10. ¿Se detectó alguna condición preexistente o complicación sobrevenida que influyera en las
incapacidades temporal y permanente?
11. ¿Hubo signos de algún otro tipo de trauma?

EN EL CADAVER
1. ¿Se debió la muerte a herida provocada por arma de fuego?
2. ¿Fue dicha herida homicida, suicida o accidental?
3. ¿A qué distancia se hicieron los disparos o el disparo?
4. ¿Hubo disparos postmortem?
5. Con atención médica oportuna y adecuada, ¿se hubiere podido salvar la vida?
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6. ¿Existió alguna concausa que influyera en la muerte?
7. ¿Se debió la muerte a negligencia médica?
8. ¿Fueron todas las heridas producidas por el mismo tipo de arma?
9. ¿Habrían sido posibles los movimientos de supervivencia y de defensa?
10. ¿Cuál fue la hora de la muerte?
11. ¿En qué orden se produjeron las heridas?
12. ¿Fueron producidas por disparo directo, o por rebote y luego de atravesar blancos
intermedios?
13.¿Hubo lesiones por otro tipo de agente traumático?
14. ¿Había tóxicos en el organismo de la víctima?
15. ¿Demostró la autopsia alguna enfermedad crónica o incurable que motivara un suicidio?
16. ¿Se recuperaron proyectiles del cadáver y se marcaron?, ¿a quién se enviaron?

1.- Traumatología Forense. Eduardo Vargas Alvarado. México, 2009. Editorial Trillas. P. 170-234

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