RESUMEN DEL LIBRO CUARTO

Las partes del alma racional: virtudes intelectuales y morales
El alma se rige por dos tipos de virtudes, las morales y las del intelecto. El alma se divide
en racional e irracional y el alma racional, a su vez, se divide en otras dos partes. Una
parte con la que somos capaces de comprender los principios que no pueden ser de otra
manera y otra que sí posee esta facultad. La primera parte se denomina científica y la
segunda calculativa. Además debemos hallar la virtud en la mejor disposición de cada una.
La elección: razonamiento verdadero y deseo recto
En el alma tres principios rigen la acción que son: la sensación, el entendimiento y el
deseo. La sensación no participa de la acción. En el deseo, la persecución y huida se
corresponden con afirmación y negación en el pensamiento y, debido a que la virtud moral
está condicionada a la elección, razón y deseo deben de coincidir. Es decir, el
razonamiento tiene que ser verdadero y el deseo recto para que la elección sea buena. El
entendimiento y la verdad por su parte pertenecen a la parte práctica, lo que permite que
verdad y deseo recto estén de acuerdo.
El principio de la acción persigue el fin de la elección. Por eso, no habría elección sin
entendimiento, reflexión y disposición moral. Además, el entendimiento es práctico y
creador. Todo se lleva a cabo con un fin y, el objeto del deseo es, precisamente, hacer
bien ese fin.
Por lo tanto, las disposiciones que más beneficien a la obra de las partes intelectivas, es
decir, la verdad, serán las virtudes de ambas.
Las cinco virtudes intelectuales. La ciencia
Las virtudes intelectuales suman cinco: el arte, la ciencia, la prudencia, la sabiduría y el
intelecto.
La ciencia se puede definir como necesaria y eterna, no puede ser de otra manera. Toda
ciencia debe ser enseñada y, por tanto, todo lo que conlleva debe ser aprendido. Para ello
se pueden utilizar distintos métodos como el silogismo y la inducción, lo que significa que
la ciencia es demostrativa.
La técnica o arte
Entre las cosas que pueden ser de otra manera se distingue la acción y la producción. Por
lo tanto, también será distinta la disposición racional para la acción de la disposición para
la producción. Puesto que, toda técnica o arte tiene como misión idear y construir,
entonces, se halla dentro de lo que es objeto de producción y va acompañado de la razón
verdadera.

La prudencia
La prudencia se encuentra en los hombres prudentes, aquellos que buscan lo mejor y más
conveniente para sí mismos. El hombre prudente es a su vez reflexivo, pero sólo reflexiona
sobre lo que puede demostrar, lo que puede ser de otra forma.
La prudencia no es una ciencia, ni un arte, ni una técnica, es una disposición racional
verdadera y práctica respecto de lo que es bueno y malo para el hombre.
Aristóteles considera a los administradores y políticos hombres prudentes, por ejemplo
Pericles.
La prudencia, además, es una virtud de una de las dos partes racionales del alma. Pero no
es solo una disposición racional ya que la prudencia no puede olvidarse.
El intelecto
La ciencia es demostrativa y parte de unos principios fundamentales (ciencia, prudencia,
sabiduría, técnica o arte...). Estos principios o formas de conocimiento mediante las que
alcanzamos la verdad, no pueden ser objeto de demostración, simplemente se intuyen y la
capacidad de intuir estos principios es el intelecto.
La sabiduría
La sabiduría se atribuye a las personas más expertas en algunas artes o a las que poseen
sabiduría en general. La sabiduría se considera la forma más perfecta de conocimiento,
une la ciencia con el intelecto. Los sabios deben conocer los principios últimos y poseer la
verdad sobre ellos.
Se debe tener claro que la sa
biduría es una forma de conocimiento universal que se ocupa de lo que es más excelente
por naturaleza, no se puede considerar la política o la prudencia lo más excelente ya que
atienden a lo particular, a lo práctico y tienen por objeto lo humano, lo que se puede
deliberar.
La prudencia y la política. El conocimiento de lo particular
La esencia de la política y de la prudencia no es la misma aunque correspondan a la
misma disposición. Ambas se dirigen hacia lo particular y buscan el bien para una persona
o un grupo de personas. Pero cuando la prudencia se aplica a la ciudad recibe el nombre
de política, sin embargo, si se habla de uno mismo, de un único individuo, entonces se
utiliza el nombre de prudencia

LIBRO DÉCIMO:
Este último libro está dividido en dos grandes partes: por un lado, la poesía y por otro, la
inmortalidad del alma y la vida ulterior. A pesar de eso, lo dividiré en más partes, con el fin
de analizar todo minuciosamente:
Para explicar los objetos reales y objetos miméticos debemos saber que para cada cosa
existe una sola idea. Hay una idea de silla, una de árbol, una de pájaro, sólo una. Ésta es
perfecta, verdadera, eterna e inmutable, ya que se encuentra en un mundo que no es tan
tangible para nosotros, el de las Ideas, donde todo está concebido de manera original.
La Idea ha sido concebida por el productor de naturalezas. Luego, esta es hecha por un
artesano, el Demiurgo, quien hace los objetos basándose en el patrón ideal que encuentra
en el mundo de las Ideas. El demiurgo hace objetos verdaderos y reales, pues los hace a
partir de la verdadera esencia. Para terminar, encontramos al imitador, quien fabrica cosas
a partir de lo material. Por lo tanto, el producto del imitador ya no es real, porque está
basado en la opinión.
Con esto encontramos tres tipos de arte: el del productor de naturalezas, que es el que lo
usa, el del Demiurgo, que es el que lo hace y el del imitador, que es quien, evidentemente,
imita. Con esto vemos que el arte mimético es el más falso de todos, al estar basado en lo
material y que sólo alimenta la parte inferior del alma, la sensorial. nobles del alma.
De esto deducimos otra división del alma, la racional y la irracional, siendo la primera la
que busca el aprendizaje y la segunda la satisfacción de los placeres materiales.
El alma puede ser llevada a la perdición y a la corrupción, aunque nunca a su destrucción,
pues es inmortal. Si lo bueno beneficia y preserva y lo malo perjudica y destruye, no
debemos pensar que por mucho pervertir un alma esta quede aniquilada; sin embargo, el
Bien y el Mal, sí afectan al cuerpo, pues este es mortal. El que practique la justicia tendrá
una vida llena de los verdaderos placeres y recompensas, pues su alma seguirá el buen
camino, pero además los dioses compensan a las almas de los justos y castigan las de los
injustos.
El Mito de Er se comenta en esta parte:

Er era un armenio al que le dejaron resucitar para que explicara a los hombres qué había
después de la muerte del cuerpo. Dijo que las Almas iban a un lugar donde se las juzgaba
por su conducta en la tierra. Cerca de ahí había cuatro entradas, dos hacia el cielo y dos
hacia abajo tierra. Las almas iban al cielo si habían sido justas, y bajo tierra si habían sido
injustas. Las que se preparaban para volver a la tierra dependiendo de si estaban al cielo o
bajo tierra recibirían mil años de delicias o de torturas respectivamente. Las que ya habían
pasado los mil años volvían frescas y limpias o sucias y demacradas, dependiendo del
lugar de donde procedieran.
Las almas que habían de volver a la tierra eran presentadas a las tres Parcas: Laquesis,
que se encarga del pasado; Cloto, del presente y Atropo, de las del futuro.
Laquesis hacía escoger un demonio a las almas y este demonio sería el vigilante de su
destino en la vida. Éstas podían escoger entre dos modos de vida: la de los justos y la de
los injustos. Después, Cloto ratificaba su elección y Atropo la hacía inalterable.
Luego se iban al río del Olvido y, al beber de sus aguas, olvidaban completamente
cualquier cosa de su vida anterior. En medio de la noche las almas eran lanzadas hacia
arriba.
Opinión personal.
Creo que la compresión del libro es un tanto compleja, pero que es un libro en el que
puedes adentrarte y descubrir fantásticas cosas, además de poder observar el
pensamiento de un filósofo que vivió hace miles de años y en un lugar lejano del mío.
Algunos apartados los veo muy avanzados para la época de su creación como por
ejemplo, cuando Platón comenta el derecho de la mujer y el hombre en el Estado.
En cuanto al deseo de Platón de querer conformar y agradar a los lectores, creo que las
personas no somos perfectas y que no dejamos que nos opriman sin luchar. Sería
demasiado perfecto lograr lo que Platón dice en el libro, bonito pero a mi parecer
imposible.