Técnicas de Aromaterapia

Aromaterapia no ha de utilizarse como una técnica para combatir cualquier
problema grave de salud, sino que ha de hacerse de ella un uso complementario
para conseguir la relajación del cuerpo. Existen tres maneras muy diferentes pero
comunes de disfrutar de la Aromaterapia. Una de ellas es mediante masajes, la
otra a través del olfato y por último mediante la aplicación de aceites en la llamada
cosmética. Una de las mejores formas es mediante un buen masaje. Y para que la
sensación de relax sea mayor, se aplican en la piel una serie de aceites. El uso
directo de aceites sobre la piel ayuda a terminar con las bacterias aumentando
nuestra resistencia a enfermedades y mejorando el sistema inmunológico. Se
sabe que los masajes tienen muy buenos resultados ya que ayudan a relajar y
rejuvenecer, reducir la depresión, calmar los nervios y bajar la tensión.
Pero los masajes no son la única técnica para disfrutar de la Aromaterapia, hay
gente que por muy raro que parezca no le gustan. Pues para ellos, también se
puede experimentar a través del sistema olfativo. El inhalar ciertos aceites causa
en nuestro cuerpo una reacción que libera ciertos químicos que nos producen un
gran sentimiento de relajación, aparte de aliviarnos el estrés. Por último, existe la
aromaterapia en cosmético, gracias a la que se aplican estos aceites con
propiedades relajantes y curativas en productos de belleza. El uso de estos
productos ayuda a tener una piel más sana. Un ejemplo pueden ser las sales de
baño, ya que dependiendo del aroma utilizado cada persona experimentará unos
beneficios emocionales y psicológicos diferentes.
· Técnica de Frotamiento: Este movimiento amplio es el más utilizado en la
aromaterapia. Potencia el flujo sanguíneo y permite a la sangre circular más
libremente. Comienza con una presión fuerte en dirección al corazón y una más
ligera en dirección contraria, abarcando un área amplia. Las manos deben estar
relajadas y amoldarse bien a la forma del cuerpo mientras se deslizan
rítmicamente
sobre
la
piel.
· Técnica de Recogido o amasado: Se trata de un movimiento enérgico que
estimula el tejido muscular, activa la circulación y reduce la fatiga al favorecer la
eliminación de productos de desecho. Se toman porciones de carne y se pellizcan
y retuercen, primero con una mano y luego con la otra. Se pasa a la zona contigua
y se repite la operación, que debe realizarse lenta y rítmicamente, como si se
estuviera amasando una pasta, después de relajar el área con un frotamiento
previo.
· Técnica de Mariposa: Estos movimientos estimulan la circulación y ayudan a
eliminar el exceso de fluidos. Se apoya el talón de la mano sobre la piel y se
desplaza en profundos círculos aplicando una pequeña presión. Tras repetir el
movimiento varias veces, se desplaza la fricción a la zona inmediata, sin perder el
contacto con la piel. En áreas pequeñas, se pueden emplear los pulgares.