¿De qué cura el Psicoanálisis?

Teniendo en cuenta la premisa de que el Psicoanalisis en sus inicios no era reconocido, los
psicoanalistas de esa época quisieron validar los métodos del psicoanálisis a través del
acercamiento a una disciplina ampliamente reconocida y cercana al mismo tiempo al enfoque
psicoanalítico, la psiquiatría. Sin embargo los vínculos entre psiquiatría y psicoanálisis no eran
fuertes en todas partes, especialmente en Italia, contrario en América siguieron avalando la
metodología psicoanalista tras la medicina, es decir que un psicoanalista era visto meramente
como un psiquiatra con formación psicodinámica. En los sesenta cambio radicalmente su relación,
puesto que salio la primera edición del DSM y , por tanto el uso de la nosología en las distintas
enfermedades y trastornos; puesto que la Neurosis era considerada nosológicamente en el área
del psicoanálisis, en 1980 en la tercera edición del DSM dio pie para que tanto la psiquiatría como
el psicoanálisis se divorciran, puesto que la psiquiatría estaba orientándose en una perspectiva de
fundamentar con bases y hechos los tratamientos. El psicoanálisis tenia otra perspectiva tanto del
tratamiento como del paciente, puesto que en su metodología no hay una receta para curarse,
como es en la medicina, porque no tiene una receta universal para todos los pacientes, aquí es
cuando acentuamos que cada paciente tiene su propia peculiaridad y por tanto tienen que ser
tratados de forma personalizada. Los sintomas no se pueden clasificar, dado que cada síntoma es
distinto, por manifestase en diferentes personas. Cuando un paciente viene con algún síntoma, al
mismo tiempo viene con parte de la curación en el mismo, esa solución se llama síntoma. Por
tanto el suprimir el síntoma, es algo totalmente impensable en esta metodología, dado que
eliminaríamos la solución con el, puesto que el síntoma es solo la manifestación sustitutiva de
conflictos no enfrentados, aquí es cuando el psicoanalista tiene que escuchar al paciente e ir
indagando para hallar la solución total al sufrimiento del paciente. El síntoma provoca una
imposibilidad en la vida del paciente, lo que por consecuencia lo hace sufrir, pero no son lo mismo
síntoma y sufrimiento, lo que nos pide el paciente es que hagamos desparecer ese malestar, ese
ente ajeno al yo. Sin embargo no siempre es buena señal que el síntoma se vaya rápidamente,
puesto que puede significar que el deje algunas posiciones vacias. Según Freud hay tres posiciones
lógicas: inhibición, síntoma y angustia; inhibición es la primera barrera y esta en el plano
imaginario del aparato psíquico; el síntoma es la segunda barrera que tiene un valor simbolico, es
un constructoque tiene un sentido, que hay que deconstruir y descifrar, es decir que el síntoma
esel sustituto de un recuerdo que la conciencia elimina, sin embargo el paciente no se cura al
regresar el recuerso y quitarle lafuncion al síntoma, puesto que muchas veces los pacientes son

reticentes a dejar el síntoma porque esta naturalizado en ellos. El síntoma aparece justo en el
momento en que el sujeto encuentra el trauma, no significa que cada paciente que va a terapia
sepa de su trauma, pero indiscutiblemente todas las personas tienen un trauma originario porque
todos hablamos y el lenguaje desorganiza el instinto. Sin embargo los únicos en tener instinto y
guiarse toda su vida por el son los animales, puesto que el instinto son conductas
predeterminadas genéticamente y, los seres humanos al ser hablantes descompaginamos el
instinto y en vez de tener instintos tenemos pulsiones según Freud. Para el ser humano su
momento constitutivo es cuando el niño entiende y pronuncia la palabra NO, allí se constituye el
lenguaje, es una defensa del OTRO, dado que si no hay un alejamiento del adulto significativo con
el niño , los cuidados se vuelven asfixiantes, es decir al separarte de la madre, estructuramos
nuestra subjetividad. Ahí es donde se forma un vacio dejando marcas mnémicas, dado a la
ambivalencia que manifiesta el sujeto al sentir el bienestar al estar al lado de la madre pero
también necesitando su espacio. A esto le llamamos marca de goce, del goce que perdimos en el
momento que el sujeto tuvo la necesidad de defenderse y, por eso esas marcas al ser el síntoma,
sustituyen lo que nos falta y no puede regresar. Es aquí donde Freud hablo sobre el termino
compulsión de repetición, este concepto significa cuando el sujeto para recuperar lo perdido trata
de volver al goce primario, sin embargo esto es imposible y el síntoma lo sustituye. La persona
sufre no por el síntoma, sino porque el fantasma contrasta con el ideal del yo, entonces esto da a
entender que hay que decontruir los ideales del yo no del síntoma.