UNIVERSIDAD CATOLICA DE SALTA

Unidad Académica: FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS
Carrera: ABOGACIA
Materia: DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA
Profesor:

Tema del Trabajo: LA MOVILIDAD HUMANA (Nivel II, Tema 5, Subtema B)
Alumna: VIERA, CARINA ALEJANDRA
DNI:
UG:
Año lectivo:

"Las migraciones brindan a la Iglesia local la oportunidad de medir su catolicidad, que consiste no sólo
en acoger las distintas etnias, sino, y sobre todo, en realizar la comunión de estas etnias…". Juan Pablo II
(Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, 1983).

"Queridos emigrantes y refugiados. No perdáis la esperanza de que también para vosotros está
reservado un futuro más seguro, que en vuestras sendas podáis encontrar una mano tendida, que podáis
experimentar la solidaridad fraterna y el calor de la amistad…"
(Papa Francisco. Vaticano, 5 de Agosto del 2013)

LA MOVILIDAD HUMANA
La migración y el desplazamiento no son un fenómeno contemporáneo sino que forman parte de
la historia de la humanidad. Estos, son a su vez, dos de los grandes temas que integran el gran
concepto de "Movilidad Humana", tema central del presente trabajo.
Acorde al documento publicado por la Pontificia Comisión para la Pastoral de las Migraciones y
del Turismo (llamado "La Iglesia y la Movilidad Humana") y al Concilio Vaticano II, se puede
afirmar que el fenómeno de la Movilidad Humana es al mismo tiempo causa y efecto de la era
técnica-científica comúnmente llamada "Era post-industrial". Se trata de una tendencia a la
globalización que conlleva nuevos problemas y retos a nivel internacional. "Hoy resulta imposible
quedar indiferente a la inter-penetración de razas, civilizaciones, culturas e ideologías. El mundo
ha quedado pequeño, las fronteras tienden a caer, el espacio presenta planteamientos nuevos,
las distancias se desvanecen… todos vivimos en un único poblado"1. También así lo entiende el
Santo Padre Francisco2.
Pero, ¿por qué en un mundo en el que la producción de bienes, las finanzas, el comercio, las
comunicaciones, el transporte y la información transcurren en un escenario único (en un espacio
en el que se han derribado fronteras y liberado enormes flujos de intercambio), los seres
humanos vivimos la paradoja de que por todas partes alrededor del mundo se pone cerco a la
movilidad humana? Con frecuencia, podemos escuchar o leer en distintos medios de
comunicación cómo las políticas migratorias son cada vez más restrictivas para el ingreso y la
movilidad humana…Un nuevo y triste fenómeno que de tan absurdo ha de llamarse "globalización
fronterizada"3. Por ello, resulta chocante que la libre circulación de personas se entienda como un
desafío a la soberanía estatal, cuando la libre circulación de bienes y mercancías es la regla
general en este nuevo mundo globalizado.
Gracias a Dios, esta realidad social tan inmensamente injusta, cuyas principales víctimas son
seres humanos generalmente vulnerables y de pocos recursos, no pasa desapercibida para la
Iglesia católica que ha decidido firmemente "acompañar a los migrantes y refugiados en su viaje",
intentando comprender las causas de la emigración así como trabajar para amortiguar sus efectos
negativos.
Con este fin, desde la Iglesia4 se realiza una misión pastoral dirigida a la promoción de la persona
y el anuncio del evangelio, como dimensiones fundamentalmente equilibradas, o sea "sin que una
prime sobre la otra". Gracias a ello, a través de los años, se hace evidente que la atención
pastoral a los emigrantes ha respondido a profundas exigencias de la comunidad cristiana y ha
ayudado a muchos católicos emigrantes a conservar la fe, profundizarla y hasta a dar testimonio
de ella con sus propias vidas.
Ahora me pregunto, ¿qué causas pueden motivarnos a emigrar? El padre Paulo César Barajas
Garcia del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz nos explica que "…La dispersión de las
familias, o incluso la migración de una familia completa, tiene distintos motivos al interno de esta
realidad de la migración…". Algunos lo hacen a causa de la violencia que viven, otros se mueven
1

"La Iglesia y la Movilidad Humana". Pontificia comisión para la pastoral de las migraciones y del turismo. Pág. 2.
"Mensaje del Papa Francisco sobre Movilidad y Desarrollo". Ciudad de México, 14 de Julio de 2014.
3
"Movilidad humana y globalización fronterizada". cf. Arango 2003, 9-10
2

4

"La evolución de la Pastoral de la Movilidad Humana y sus perspectivas para el futuro". Mons, Agostino Marchetto.

de un lado a otro porque son perseguidos, y muchos otros por causas de la pobreza. En
resumidas palabras, el desplazamiento es un fenómeno que viene afectando al mundo entero, y
parte de su ocurrencia es provocada por conflictos sociales, políticos, religiosos y guerras que se
viven, aún hoy, en distintas partes del planeta y que, muy desafortunadamente, se han
incrementado en los últimos años.
La doctrina social reconoce como principio el derecho de todas las personas a desarrollarse
plenamente en su propia tierra, ya que, como sabemos, quienes emigran sufren la privación de su
espacio natural, de su cultura, de su contacto con la familia y de una vida de fe en su espacio
ordinario, lo cual causa un gran daño. Este principio que defiende la doctrina tiene pleno sentido
para mí, ya que existen numerosas investigaciones respecto a los consecuencias dañinas, tanto
emocionales como físicas, relacionadas con el desarraigo. Entre ellas encontramos la explicación
del psicólogo Slaikeu5, quien señala que uno de los aspectos que más evidencia la crisis del
desarraigo es la alteración emocional causada por el desequilibrio experimentado, acompañado
por sentimientos de desamparo, inadecuación al nuevo contexto, confusión, ansiedad, dificultades
en el funcionamiento tanto familiar como laboral, cansancio, y manifestaciones somáticas de
estos estados emocionales. Esta vulnerabilidad emocional y física a la que la persona queda
sometida, lleva a una reducción de su capacidad para defenderse. De allí la aparición
comprobada de trastornos en el sueño, irritabilidad, baja autoestima, problemas con la
alimentación, miedos, dolores en diversas partes del cuerpo, sentimientos de soledad,
desconfianza y persecución. En situaciones más agudas, se han apreciado estados de depresión,
estados de híper-alerta, disfunciones sexuales, etc. En relación a esto, el Papa Francisco ha
solicitado a la comunidad internacional "… el paso de una actitud de defensa y de miedo, de
desinterés o de marginación…, a una actitud que tenga de base a la cultura del encuentro, la
única capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor…".
Cuando lo natural debiera ser que el conjunto de la superficie del planeta fuese accesible a
cualquiera que desee y pueda desplazarse por él (de hecho, entiendo que la Tierra entera es
propiedad común de la humanidad), vulnerables migrantes y refugiados suelen ser víctimas de
estereotipos, abusos, discriminación, trata de personas, rechazo y explotación, lo que se
contrapone a la solidaridad, a la acogida, a los tan necesarios gestos de fraternidad y
comprensión cristiana.
Al respecto, Mons. Catalino Claudio Giménez Medina, Presidente de la Conferencia Episcopal de
Paraguay, destacó que los hijos de padres migrantes son los que más sufren ya que les toca vivir
sin la presencia de sus progenitores en momentos claves de la vida como son la infancia y la
adolescencia. Estos padres que sienten en su corazón la necesidad de emigrar en búsqueda de
una "mejor calidad de vida para su familia", terminan exponiendo a éstas y a sí mismos a
condiciones peligrosas. Es alarmante las decenas de miles de niños que emigran solos,
escapando de la pobreza y la violencia, en búsqueda de una esperanza que muchas veces
termina en tragedia.
Debido a situaciones como estas, la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones
Unidas6 tiene disposiciones específicas: El Art. 8 párr. 1 de la Convención sobre los Derechos del
Niño estipula la obligación de los Países Miembros de respetar el derecho del niño de preservar,
entre otras cosas, sus relaciones familiares tal cual lo reconoce la ley y sin injerencias ilícitas.
5
6

"Intervención en crisis. Manual para práctica e investigación". Slaikeu, K.A. México. Manual moderno. 1995. Pág. 11
"Convención sobre los Derechos del Niño". Unicef. http://www.unicef.org/argentina/spanish/ar_insumos_MNcdn.pdf

También el Art. 9 párr. 1 consagra el principio de la “no separación del niño de sus padres en
contra de la voluntad de éstos”. El Art. 10 párr. 1 viene a corroborar el anterior principio,
estableciendo entre otras cosas, que la petición de un niño o de sus padres para entrar o salir de
un país miembro con el propósito de una reunificación familiar, será tratada por dichos países de
una manera positiva, humanitaria y rápida.
Estas políticas serán suficientes cuando se vean acompañadas por políticas que promocionen el
desarrollo en sus países de origen, así como el compromiso de la comunidad internacional para
adoptar nuevas formas de migración "legal y segura".
Por lo hasta aquí expuesto, podría aseverar que nos encontramos frente a un complejo fenómeno
social que requiere de concientización y atención de la comunidad internacional, tanto del sector
político, económico, jurídico y social, como de la Iglesia. Entiendo que el rol de de esta última,
como sacramento del amor de Dios y, por ello, de la esperanza más grande, que activa y sostiene
todo proyecto y empeño de auténtica liberación y promoción humana 7 es esencial en la vida de
toda persona, pero especialmente del emigrante y del refugiado, quienes deben pasar por el
duelo de alejarse de su familia y de sus seres queridos, de su cultura de origen, su tierra, su
lengua, la pérdida de su estatus social y familiar, el contacto con su grupo de pertenencia y los
riesgos relacionados con su integridad física.
Por ello, para el desarrollo de la "Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2014", nuestro
Santo Padre, eligió el tema "Emigrantes y Refugiados: hacia un mundo mejor"8. El Papa
Francisco se centró en su firme convicción de que "…toda persona pertenece a la humanidad y
comparte con la entera familia de los pueblos la esperanza de un futuro mejor…", entendiendo
que, si bien por un lado, las migraciones ponen de manifiesto las carencias y lagunas de los
estados y de la comunidad internacional, por otro lado, dejan ver las aspiraciones de la
humanidad de vivir la unidad en el respeto de las diferencias, la acogida y la hospitalidad que
pueden hacer posible una equitativa distribución de los bienes de la tierra, la tutela y la promoción
de la dignidad y la centralidad de todo ser humano. Finalmente, durante la Jornada, Francisco
pidió que "…migrantes y refugiados tengan un lugar privilegiado en el corazón de la Iglesia…, la
cual debe asumir nuevos compromisos de solidaridad, comunión y evangelización".
Para concluir, quiero subrayar que tengo fe y esperanza de que la comunidad internacional, con
el firme objetivo de que la emigración no siga siendo para muchos la "única opción", sabrá
redoblar sus esfuerzos para garantizar que ningún ser humano se sienta obligado a abandonar su
patria en búsqueda de paz, seguridad, justicia, dignidad, oportunidades laborales y/o de progreso,
También es sumamente relevante la superación de prejuicios y preconcepciones respecto a la
movilidad humana. Para ello, creo, necesitamos comprender con nuestro corazón, que todos
somos hijos de Dios, ver la imagen de Cristo en cada emigrante y/o refugiado, acogerlo,
respetarlo y amarlo . De esta manera, y siguiendo los lineamientos del nuestro Sagrado Padre,
estaremos contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa, más abierta. No debemos
olvidar que las migraciones muchas veces pueden contribuir a una nueva evangelización, tal vez
a una humanidad para la que cada tierra extranjera sea patria, y cada patria sea tierra extranjera.

7

"Compendio de la Doctrina Social y la Iglesia" . Cap. II. I: Misión de la Iglesia y la Doctrina Social.
"Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2014".
http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/migration/documents/papa-francesco_20130805_world-migrantsday.html
8

IMÁGENES PARA REFLEXIONAR