Aproximación a los miedos sociales a la luz de los teóricos

:
Carl G. Jung y Sigmund Freud.
Por:
Paola Andrea Castro Castaño
Introducción. Este trabajo inicia a partir de la sentida necesidad de diferenciar el miedo de
otros conceptos cercanos como el concepto de angustia. Se establecen unas diferenciaciones
importantes a partir de Sigmund Freud (1925) en su texto “Inhibición, síntoma y angustia”, en
donde la angustia se presenta frente a la ausencia de objeto. A diferencia de ésta, el miedo
[Furcht] se encontraría encarnado en un objeto. Sin embargo, debido a que el sentido último de la
investigación radica en el componente social de los miedos; las representaciones sociales
específicamente, es importante la perspectiva Junguiana acerca de lo social. Estas
representaciones de miedo son las que se entienden y por ende, se exponen en este escrito por
medio de los arquetipos o imágenes arquetípicas que plantea Carl G. Jung como el arquetipo de la
sombra, entendida como todo aquello que rechazamos de nosotros mismos, motivo por el cual
resulta más fácil proyectarla en los demás que reconocerla e integrarla en el interior. También
encontramos el arquetipo del diablo (encontrado en situaciones arquetípicas como la guerra). O la
situación arquetípica de la muerte, abordada desde el miedo a la muerte, tan conocido
universalmente.

1925. (1925). esclarece la diferenciación entre miedo y angustia.130). Sin embargo. y la angustia más originaria (la «angustia primordial» del nacimiento) se engendró a partir de la separación de la madre. Explica cómo ésta se genera a raíz de la represión. “La energía de investidura de la moción reprimida se mudaba inmediatamente en angustia” (Freud. 137). Además de puntualizar el lugar donde se genera la angustia. en este punto se nos imponen unas analogías: en efecto. 89). Los síntomas contribuirian a sacar al yo de la angustia. (p. un carácter de indeterminación y además la ausencia de un objeto (Freud. p. 1925. la cual equivale a un intento de huida frente a un peligro. síntoma y angustia" de 1926. 129. Freud (1925) enuncia que el término que debe utilizarse cuando hay un objeto es la palabra miedo [Furcht] y que es necesario precisar la diferencia entre angustia realista y angustia neurótica. p. p. sustenta que ésta tiene un vínculo estrecho con la expectativa. 1925). también la angustia de castración tiene por contenido la separación respecto de un objeto estimado en grado sumo. De esta manera.Sigmund Freud (1925) en el texto "Inhibición. posteriormente en el apartado Addenda. manifestando que: “La formación del síntoma tiene por lo tanto el efectivo resultado de cancelar la situación de peligro” (Freud. . Reconoce a la angustia como un estado afectivo displacentero y sostiene al mismo tiempo que: La angustia se presenta como una reacción frente a la ausencia del objeto. Freud (1925) sostiene que es el yo el responsable de la angustia en contraposición a lo anterior donde se pensaba la libido de la moción pulsional reprimida la fuente de la angustia.

La angustia neurótica aparece frente a un peligro del que no se tiene noticia (Freud. (p. a su vez. 1925). Esto se resume entonces en que la angustia es esa reacción por sentirse desvalido frente al trauma y es más tarde la señal de socorro frente al peligro. Esto quiere decir que el sujeto espera que se presente una situación de desvalimiento o le recuerda una vivencia traumática. La significación que le da el sujeto a esa situación de peligro radica en la apreciación de las propias fuerzas en comparación con su magnitud. se cuenta con la expectativa y es ahí donde se da la señal de la angustia. se tiene noticia de un peligro realista. “Llamemos traumática a una situación de desvalimiento vivenciada. Estos dos caracteres que nos han saltado a la vista en la angustia tienen. Su vínculo con la expectativa atañe a la situación de peligro. expectativa del trauma. es lo que se siente frente a un peligro de este tipo. tenemos entonces buenas razones para diferenciar la situación traumática de la situación de peligro” (Freud. y por la otra. mientras todavía hay tiempo (Freud. una repetición amenguada de él. sentirse desvalido frente a esta. diverso origen. a la situación traumática del desvalimiento . 155).que es anticipada en la situación de peligro. 155. 1925).Estos conceptos se diferencian desde esta perspectiva con base a que: En la angustia realista. el cual debe haberse interiorizado para . p156). por eso quiere anticiparse. 1925. por una parte. En la situación de peligro. Freud (1926) concluye diciendo: La angustia es entonces. p. su indeterminación y ausencia de objeto.

75). Desde luego. (Jung. 1964. y no debemos suponer que los individuos humanos inventan sus formas específicamente humanas. No suponemos que cada animal recién nacido crea sus propios instintos como una adquisición individual. que pueden variar muchísimo en detalle sin perder su modelo básico: (…) Mis críticos han supuesto erróneamente que me refiero a representaciones heredadas y basado en ello han desechado la idea de arquetipo como mera superstición. Se encuentran en todas partes y en todo tiempo. El arquetipo es una tendencia a formar tales representaciones de un motivo. 67). ahora espera de manera activa guiar su curso de manera autónoma (Freud . se puede decir entonces que el miedo a diferencia de la angustia se encuentra personificado o encarnado en un objeto. No han sabido tener en cuenta el hecho de que si los arquetipos fuesen representaciones originadas en nuestra consciencia (o fuesen adquiridos conscientemente). tan marcada como el impulso de la aves a construir nidos. representaciones. o el de las hormigas a formas colonias organizadas.1925). De acuerdo con Freud (1926). A pesar de que la forma específica en que se expresan es más o menos personal. (p. sirven para los mismos fines generales. sin embargo. al igual que los instintos animales varían mucho en las distintas especies y. El yo que antes había vivenciado pasivamente el trauma. Argumentando que los modelos de pensamiento colectivo son tanto innatos como heredados. son una tendencia. Arquetipos o personificaciones del miedo. . cada vez que nace uno. p. Para Jung (1964).haberse vuelto significativo para el yo. su modelo general es colectivo. es seguro que los entenderíamos y no nos desconcentraríamos y nos asombraríamos cuando se presentan en nuestra consciencia.

Pero al mismo tiempo también se manifiestan en fantasías y con frecuencia revelan su presencia solo por medio de imágenes simbólicas.El autor (1964) aclara las relaciones y diferencias entre instintos y arquetipos. esta. la información generacional que adoptamos en nuestra vida aunque no tengamos conocimiento de lo que signifique dicho acto. 79). (p. p. Los actos sin explicación alguna. Y es en este dinamismo en su transformación que podemos observar las diferentes variaciones de los arquetipos. Se debe comprender que “las formas arquetípicas no son modelos estáticos. Desde esta perspectiva es menester dejar de lado la identificación de la psique con la consciencia. (…) los mitos de naturaleza religiosa pueden interpretarse como una especie de terapia mental de los sufrimientos y angustias de la humanidad en general: hambre. (p. 1964. para abordar esta irracionalidad del comportamiento. (Jung. Son factores dinámicos que se manifiestan en impulsos. muerte”. vejez. (Jung. los humores inexplicables que no podemos justificar son algunos ejemplos que trae Jung (1964) a colación. y que en años posteriores. tan espontáneamente como los instintos” (Jung. 69). . no contiene nada más que lo que aprendió por experiencia individual. religiones y filosofías que influyen y caracterizan a naciones enteras y a épocas de la historia. 75). 1964). para no caer en la idea errónea de que venimos al mundo con una psique sin contenido. guerra. “Lo que propiamente llamamos instintos son necesidades fisiológicas y son percibidas por los sentidos. enfermedad. Los arquetipos crean mitos. Estas manifestaciones las denomina arquetipos”. Resaltando que. p. 76). es importante no desconocer e ignorar el carácter inconsciente de nuestro ser y segundo. 1964.

pasa a ser parte de nuestra sombra personal. los vivían y estaban inconscientemente animados por su significado. los hombres no reflexionaban sobre sus símbolos. en tiempos anteriores. sabemos más del simbolismo mitológico que ninguna otra generación anterior a la nuestra. El hecho es que. la cual posee múltiples rostros o imágenes arquetípicas. las cuales tienden a confundirse con facilidad: De acuerdo con Jung (1964). aunque se desarrolla de manera natural en la infancia la cultura legitima qué es aceptable en la sociedad y todo aquello que se rechaza y que de igual manera nos constituye. . por paradójico que parezca. a diferencia de las imágenes arquetípicas que van tomando forma de acuerdo al contexto y momento histórico particular. los arquetipos corresponden a tendencias que a su vez son remanentes arcaicos los cuales no pierden su modelo básico. En el texto “El encuentro con la sombra” (1991) La sombra vendría a ser todo aquello que rechazamos de nosotros mismos. de un dogma) más descubriremos una maraña. 81). En este sentido. esclarecer la diferencia entre la figura de arquetipo e imagen arquetípica. representaciones del miedo. Así es que. En este caso el arquetipo más cercano al que se podría asociar el miedo. Es importante por ende. no habían sido objeto de reflexión consciente. se hace más soportable ponerlo del lado del otro que admitirlo en nosotros mismos. antes de los tiempos modernos. De esta manera. corresponde al arquetipo de la sombra. que al parecer interminable. a las cuales nos acercaremos como producto de esta investigación. La cual. El arquetipo de la sombra.Cuanto más profundicemos en los orígenes de una “imagen colectiva” (o dicho en lenguaje eclesiástico. de modelos arquetípicos que. (p.

proyectando y atribuyendo determinadas cualidades a los demás en un esfuerzo inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos. C y Abrams. La sombra. C y Abrams. al momento de juzgar a otros es probable que estemos bajo el efecto de la sombra (…) pretendemos expulsar la sombra de nuestro interior. J et al. y de pronto descubre al interrumpirla proyección que solo son imágenes proyectadas por una maquina oculta a sus espaldas (p. Nuestra sombra personal. (Zweig.junto al Yo (el centro psicológico del ser humano) y el anima y al animus (las imágenes ideales internalizadas del sexo opuesto. C. (1991) afirma que. C y Abrams. J et al. la imagen del alma en cada persona)como uno de los principales arquetipos del inconsciente colectivo. olvida y destierra a las profundidades de su psiquismo solo para reencontrarlas nuevamente más tarde en los enfrentamientos desagradables con los demás. 18). citado por Zweig. Los arquetipos tienden a exteriorizarse de la misma manera que la sombra se proyecta por la dificultad del hombre para reconocerlo desde el ámbito consciente. J et al. Como se expresa en el texto "La psicología de Carl G. sólo podemos darnos cuenta de ella con seguridad fuera de nosotros mismos.Sólo podemos ver la sombra indirectamente a través de los rasgos y las acciones de los demás. 1991. Jung. p. pensando que son reales las imágenes reflejadas sobre la pantalla. Los arquetipos son las . (Zweig. 1991. Jung de Ira Progoff (1967): Nos ha sucedido lo mismo que a un espectador que está viendo una película. repudia. constituye una parte del inconsciente que complementa al ego y que representa aquellas características que nuestra personalidad consciente no desea reconocer y consecuentemente. 18). 15). p.

Yo sostenía y protegía con las . 1991. Se encuentran diferentes pautas que varían culturalmente: Algunas por ejemplo. p. por el contrario. C y Abrams. (Zweig. C y Abrams. pensamientos. 1991). apenas si las toleran ( Zweig. J et al. p. J et al. J et al. Es a partir del legado familiar y cultural donde se va a constituir lo que conforma el lado oscuro de la personalidad (Zweig. unas. consienten la ambición por el dinero. la expresión artística y el desarrollo intelectual mientras que otras. J et al. C y Abrams. 17). la vulnerabilidad y las emociones intensas y otras no. podríamos decir. (Zweig. no lo hacen así.las huellas dactilares psicológicas. 1991. C y Abrams. citado por Zweig. sueños. 36). permiten la expresión de la ira y la agresividad mientras que la mayoría. De acuerdo con el texto "El encuentro con la sombra" (1991) la cultura contribuye significativamente en la formación de la sombra personal y familiar. en cambio. siendo a partir de aquellos valores que se legitiman y aquellos comportamientos que se rechazan que ciertos aspectos de los sujetos van a pasar a formar parte del lado oscuro de la personalidad. en fin. Jung en su autobiografía Recuerdos. en 1991 expone un sueño en donde descubre la indisolubilidad del ego y de la sombra: Era de noche y me hallaba en algún lugar desconocido avanzando lenta y penosamente en medio de un poderoso vendaval.estructuras innatas y heredadas. unas reconocen la sexualidad. nuestras cualidades y nuestros rasgos personales. La niebla lo cubría todo. 1991). J et al.del inconsciente que compartimos con todos los seres humanos y terminan prefigurando nuestras características. C y Abrams.

donde solía representarse como una bestia demoniaca más poderosa y menos humana que la imagen que nos ofrece el tarot.manos una débil lucecilla que amenazaba con apagarse en cualquier momento. C y Abrams. pudiendo dilucidar a su vez. se representaba como una serpiente o cocodrilo. Imagen que ha variado en formas dependiendo de su significación cultural: Set. familiar y colectiva. Todo parecía depender de que consiguiera mantener viva esa luz. Cuando desperté me di cuenta de inmediato que la figura que había visto era mi sombra. En el texto “Encuentro con la sombra” Sallie Nicholson. 1991. 16). . De repente tuve la sensación de que algo me seguía. por su parte Pazazu (el rey de los espíritus malignos del aire. Junguiana. diferentes imágenes arquetípicas que se evoquen como fuente de miedo. autora de Jung y el tarot (1991). J et al. a la antiguedad. muy ligado desde tiempos inmemorables a los símbolos religiosos: Arquetipo del diablo. (p. p. 221). Tanto en sueños como en los estados de vigilia. En la antigua Mesopotamia. un demonio portador de la malaria que moraba en el viento del suroeste) encarnaba algunas de las cualidades que hoy atribuimos a Satán (Zweig. A pesar del terror que experimenté no dejé de ser consciente en todo momento que debía proteger la luz a través de la noche y la tormenta. sustenta como el diablo es una figura arquetípica cuya estirpe se remonta. se pueden encontrar los indicios de la sombra personal. directa o indirectamente. Entonces me giré y descubrí una enorme figura negra que avanzaba tras de mí. la sombra de mi propio cuerpo iluminado por la luz recortándose en la niebla. por ejemplo el dios egipcio del mal. De este arquetipo de la sombra se podrían derivar arquetipos como el arquetipo del diablo.

La autora resalta posteriormente que: El hecho de que la imagen del diablo haya ido humanizándose con el correr de los siglos representa simbólicamente que hoy en día estamos en mejores condiciones para considerarla como un aspecto oscuro de nosotros mismos. A partir de lo anterior. lo cual significa que su relación con el Logos masculino es igualmente torpe. Tiene cornamenta de ciervo. En la medida en que se deja de exteriorizar o proyectar este símbolo.) Lleva consigo una espada pero la sostiene descuidadamente con la mano izquierda. porta pechos de mujer. se humaniza y solo de esta manera puede llegar a integrarse. se podría decir que la relación del hombre con el "diablo" ha cambiado en la medida en que se ha transformado la concepción moral que proviene de la educación religiosa. porque esos pechos parecen estar pegados o pintados". Representa la necesidad de . que como un dios sobrenatural o como un demonio infernal. Jean Chevaliere (1986) en su “diccionario de símbolos” expone la figura del monstruo como aquel que simboliza al guardían de un tesoro. El arquetipo del monstruo.. (p. Es evidente que su relación con el arma es tan inconsciente que sería incapaz de utilizarla de la manera adecuada. mejor dicho.. 221). biológico o espiritual. (p. En esta versión del tarot el arma que Satán porta consigo es peligrosísima porque no está bajo su control. Un guardián que hay que vencer para conseguir un tesoro material. 220-221). el arquetipo se encarna. garras de ave predadora y alas de murciélago.Dentro de su caracterización la autora expresa que una de las imágenes arquetípicas del diablo se presenta como: Un agregado incoherente de rasgos dispares. (. Se refiere a sí mismo como hombre pero tiene pechos de mujer-o.

. la imaginación exaltada y errónea. todas las religiones que tengan un objetivo supraterrenal. 396). o como si se viera amenazado por pérdidas y sacrificios con los que no pudiera cargar. o como si la vida anterior le pareciera tan bella y tan valiosa que no pudiera prescindir de ella. la serpiente. así también el adulto rehúye la segunda mitad de la vida. a fin de cuentas. citado por Chevaliere (1986) los monstruos simbolizan una función psiquica. incluido uno mismo para alcanzar los bienes superiores que ansiamos” (p. 721). También expone la función simbolizadora del monstruo de autoregeneración. Jung en el texto “las dinámicas del inconsciente” hace referencia a este tipo de miedo: Así como el niño se asusta del desconocimiento del mundo y de la vida. el miedo a la muerte? (p. Según Diel. un funcionamiento malsano de la fuerza vital” (p. (p.1986). las plantas espinosas. Por eso. Como médico estoy convencido de que. (401). dominar el miedo. me parecen muy razonables. J. como si en ella le aguardaran tareas desconocidas y peligrosas. “Es necesario vencer el dragón. La situación arquetípica de la muerte.. ¿Será. toda clase de monstruo. y que resistirse a ella es algo insano y anormal. pues deja a la segunda mitad de la vida sin su objetivo.esforzarse para alcanzar cualidades superiores. 722) pudiendo develar tanto una amenaza exterior como un peligro interior (Chevaliere. “Devora al hombre viejo para que nazca el hombre nuevo”. 721). es una deformación enfermiza. fuente de los desórdenes y las desgracias. un objetivo al que se debe aspirar. por así decir. es más higiénico ver en la muerte. desde el punto de vista de la higiene anímica.

A la vista de la muerte. la vida nos parece siempre como un transcurso. la muerte. ¿por qué no al descenso? (p.La muerte nos es conocida como el fin por anatomasia. por más que la deseen vivamente. De esta manera Jung plantea. a saber. es una forma de abordar el terreno desconocido que representa la muerte para el hombre y como a partir de tendencias evitativas culturales se opta por no ahondar en este asunto. así también hay un número mayor de personas de cierta edad que tienen el mismo miedo a la muerte. como cuando vemos cómo el último aliento abandona a un cuerpo que hasta hace poco aún estaba vivo. Al ascenso de la vida le concedemos un objetivo y un sentido. como la marcha de un reloj al que le hemos dado cuerda y del que sabemos que acabará por detenerse definitivamente. (404). Del mismo modo que hay un gran número de jóvenes que en el fondo tienen pánico a la vida. (403). . así también la vida termina en la muerte. El autor expresa que así como la trayectoria del proyectil termina en el objetivo. Pero para el afectado es como si se detuvieran las manecillas del reloj. Nunca estamos tan convencidos del transcurso de la vida como cuando la vida de una persona termina ante nuestros ojos. y nunca se nos plantea tan imperiosamente la cuestión del sentido y del valor de la vida. 425). pues esta corresponde al objetivo de toda vida. Incluso el ascenso y el punto culminante de esta son sólo etapas encaminadas a alcanzar un fin. Esto.

731). .En el “diccionario de los símbolos”. Como se expone a continuación. además de mostrar complementariamente la simbología de los rituales funerarios de los egipcios y la simbología alquímica emparentada con estos. modelos arquetípicos. “A este fin debería poseer un mito de la muerte pues la “razón” no le muestra más que la oscura fosa a la que se dirige” (p. la muerte. como el problema del origen del mundo. El mito. Estos símbolos (que son símbolos y no afirmaciones concretas) son los que consideramos aquí (p. es decir. el que se ciñe al arquetipo sigue las huellas de la vida hasta la muerte. también naturalmente al secreto de la muerte. que aparecen como proyectados al vacío. Von Franz (2007) en su texto “sobre los sueños y la muerte”. Von Franz (2007) interpreta algunos sueños arquetípicos relacionados con la muerte. su inconsciente crea modelos simbólicos “míticos”. el nacimiento. Indica lo que desaparece en la ineluctable evolución de las cosas: Se relaciona con la simbólica de la tierra. 14). 10). se enfrenta con la nada.. Mientras que el que lo niega. Siempre que el hombre se ve enfrentado a cuestiones enigmáticas. Jean Chevaliere (1986) hace referencia a la muerte: “En cuanto a símbolo la muerte es el aspecto perecedero y destructor de la existencia. desconocidas. podría proporcionarle otra imagen útil e ilustrativa de la vida en el país de los muertos. etc. en cambio. Pero también nos introduce en los mundos desconocidos de los infiernos o los paraísos” (p. hace referencia a Jung cuando habla acerca de familiarizarse con la muerte. pues resulta importante construir algunas respuestas frente al proceso transcurrido.

James Hillman (2007) en su texto Pan y la pesadilla plantea algunos asuntos con respecto a la figura arquetípica de “pan” y su relación intrínseca con las tendencias inherentes del hombre: Los motivos internos brotan de una fuente profunda que no depende de la consciencia ni se halla bajo su control. un piloto. y la analista y yo interpretabamos esta aparición del piloto en los sueños como la imagen de su animus proyectada en su prometido. Siguen tan activos en la actualidad como lo fueron siempre. que la visitaba y consolaba en sus sueños” (p. 16). En la mitología de los primeros.estructuras de la psique que conducen a representaciones simbólicas similares. 14-15). Se trataba de una jóven que perdió a su prometido. Lo inconsciente parecía pretender que ella recogiese esta proyección para curarla poco a poco de la angustia provocada por la muerte o bien para separarla de su unión con el muerto. I. Si . el pesaje de las almas o un juicio. citado por Von Franz. Ha mostrado que en este simbolismo aparecen actuando una y otra vez los mismos arquetipos. estan fuerzas se llamaban mana. (p. o espiritus. “Una analista me pidió que estudiara con ella los sueños de una paciente. o demonios y dioses. en un accidente de aviación. Casi cada noche soñaba con él.En un artículo D. En donde cita los siguientes temas: una separación de los elementos en analogía con los mitos de la creación. Lauf. el tema del gran pasaje o del viaje. señala la similitud del simbolismo de la individuación con las interpretaciones míticas de la vida posterior a la muerte. una reformación de la muerte en un cuerpo psíquico o posterior a la muerte. la travesía sobre las aguas o el paso por un puente con uno o dos acompañantes.

22).se avienen a nuestros deseos los llamamos corazonadas o impulsos… si van en contra decimos que se trata de mala suerte. una tensión nunca aliviada en la que el Diablo. sus pezuñas y su cuerpo peludo. imágenes y teología dan fe de un conflicto irreconciliable entre Pan y Cristo. con sus cuernos. la cual es inherente a la psique humana.. Expone por medio de una analogía la importancia de esta figura a nivel histórico entendida como una polaridad: “Leyendas. La muerte del uno supone la vida del otro” (p. no es otro que el viejo Pan reflejado en el espejo cristiano. También el autor aclara que sin la tendencia a la disociación. o que ciertas personas están en contra de nosotros o que la causa de nuestro infortunio debe ser patológica (p. Estas imágenes son solo algunas del gran espectro que trae consigo el carácter oculto de la sombra…. 2007). . 13). J. no existirían dioses ni demonios (Hillman.

(2007). Luis de Carlat Editor. S.J.. Pan y la pesadilla.Referencias. S.google. Vol. Jung. La dinámica de lo inconsciente.. Madrid. von Franz. Madrid: Trotta. C. C. Jung. http://books.. May. J. Buenos Aires: Amorrortu ediciones. https://www. R… Bradshaw (1991). C. S. Introducción a la comprensión de los sueños.A. mitos y cuentos de hadas. S. J. Tercera edición.A.dropbox.. Kairós. C. Barcelona. E. El hombre y sus símbolos. El poder del lado oculto de la naturaleza humana. XX. M.pdf?dl=0 Von Franz. Barcelona: Kairós. Editorial Trotta. El lenguaje olvidado. Sobre los sueños y la muerte. Jacobi. Encuentro con la sombra..es/books?id=hHzdfrwt5YC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false Hillman. M. (2004).. Campbell. Bly. Jung. M.A. (1925).. Jung. Arquetipos e inconsciente colectivo. Freud. Barcelona. S.. Tratado mítico patológico sobre la pesadilla en la antiguedad clásica. K. Von Franz. Inhibición. (2002).. Wilber.com/s/sqnw7dsi6a1bcv0/92404119-Jung-Carl-Gustav-LaDinamica-de-Lo-Inconsciente. Henderson... Edición a cargo de Connie Zweig y Jeremiah Abrams. J. Buenos Aires. España. Atalanta. Obras completas.. Jaffé. r.. (2007).A. (1975). A (1964). Fromm. síntoma y angustia. .A. S. Obra completa Volumen 8.