INTRODUCCION

El presente trabajo está conformado por 2 partes. La primera tiene como finalidad
dar a conocer las definiciones de hipótesis, objetivos y variables de una
Investigación Científica, teniendo en cuenta 3 diferentes autores, incluyendo
ejemplos en cada definición. La segunda parte de este trabajo se basa en la
relación de la ética con la investigación, con el fin de que se tenga un resultado
positivo en la sociedad sin lastimarla incluyendo el medio ambiente

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PARTE I: CONCEPTO DE HIPOTESIS, OBJETIVOS Y VARIABLES
1.1

HIPOTESIS:

Son las guías para una investigación o estudio. Las hipótesis indican lo que
tratamos de probar y se definen como explicaciones tentativas del fenómeno
investigado. Se derivan de la teoría existente (Williams, 2003) y deben formularse
a manera de proposiciones. (Hernández, 2010)
Las hipótesis son respuestas tentativas a los problemas de investigaciones. Se
expresan en forma de una relación entre las variables dependientes e
independientes. Las hipótesis son conjeturas tentativas porque su veracidad se
puede evaluar solamente después de que se han probado empíricamente.
(Namakforoosh, 2005)
Una fórmula es una hipótesis factual si y solo si se refiere, inmediata o
mediatamente, a hechos no sujetos hasta ahora a experiencia o, en general, no
sometidos a la misma, y es corregible a la vista de nuevo conocimiento. (Bunge,
1983)
Una hipótesis es una suposición respecto de algunos elementos empíricos y otros
conceptuales, y sus relaciones mutuas, que surge más allá de los hechos y las
experiencias conocidas, con el propósito de llegar a una mayor comprensión de
los mismos. (Arias, 1991)
Una hipótesis “es la explicación anticipada y provisional de alguna suposición que
se trate de comprobar o desaprobar, a través de los antecedentes que se
recopilan sobre el problema de investigación previamente planteado. (Muñoz,
1998)
EJEMPLOS:
1. El número de hombres que compra perfume Chanel, es menor al de
mujeres que lo compran.
2. El grado de efectividad de una psicoterapia familiar depende del tipo de
estrategia que utilice el equipo psicoterapeuta
3. La oferta de estacionamientos vehiculares es baja con respecto a la
demanda actual en las vías principales del Centro Histórico de la ciudad del
Cusco

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1.2

OBJETIVOS:

Los objetivos deben expresarse con claridad para evitar posibles desviaciones en
el proceso de investigación cuantitativa y ser susceptibles de alcanzarse (Rojas,
2002); son las guías del estudio y hay que tenerlos presentes durante todo su
desarrollo. Evidentemente, los objetivos que se especifiquen requieren ser
congruentes entre sí. (Hernández, 2010)
En toda investigación es necesario plantear dos niveles en los objetivos: el general
y el específico. El objetivo general debe reflejar la esencia del planteamiento del
problema y la idea expresada en el título de proyecto de investigación. Los
objetivos específicos se desprenden del general y deben ser formulados de forma
que estén orientados al logro del objetivo general, es decir, que cada objetivos
específico este diseñado para lograr un aspecto de aquel; y todos en su conjunto,
la totalidad del objetivo general. (Bernal, 2006)
El objetivo de una investigación es lo que se ha de demostrar a partir de un
problema o de la hipótesis propuesta, lo cual nos permite formular objetivos
generales y específicos. Selltiz nos dice que el objetivo de la investigación es
descubrir respuestas a determinados interrogantes a través de la aplicación de
procedimientos científicos. (Tamayo, 2004)
EJEMPLOS:
1. Estimar el volumen y la composición del personal calificado para una
eficiente gestión.
2. Mejorar las condiciones ambientales de las empresas para generar un
mejor entorno laboral
3. Determinar la oferta y demanda actual de espacios de estacionamientos en
las vías principales del Centro Histórico de la ciudad del Cusco

VARIABLES:
Una variable es una propiedad que puede fluctuar y cuya variación es susceptible
de medirse u observarse. El concepto de variable se aplica a personas u otros
seres vivos, objetos, hechos y fenómenos, los cuales adquieren diversos valores
respecto de la variable referida. Las variables adquieren valor para la investigación
científica cuando llegan a relacionarse con otras variables, es decir, si forman
parte de una hipótesis o una teoría. En este caso se les suele denominar
constructos o construcciones hipotéticas. (Hernández, 2010)
Las variables son representaciones de los conceptos de la investigación que
deben expresarse en forma de hipótesis. Los conceptos se convierten en variables
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al considerarlos dentro de una serie de valores. Para el propósito de la
investigación, es importante hacer una distribución analítica entre variables
independientes y variables dependientes. (Namakforoosh, 2005)
Puede definirse como una característica, atributo, propiedad o cualidad que:
puede darse o estar ausente en los individuos, grupos o sociedad; puede
presentarse en matices o modalidades diferentes. Las variables pueden ser
manipuladas en 4 niveles de medición: nominal o clasificatorio, ordinal, de
intervalo y de razón (Rojas, 2002)
Una variable es una característica de algo susceptible de tomar más de un valor o
de ser expresada en varias categorías. Las variables más comunes tomadas en la
investigación social son la edad, el sexo, la filiación étnica, la educación, los
ingresos, el estatus matrimonial y la ocupación. Específicamente en antropología,
además de las anteriores, pueden tomarse variables del tipo número de hijos,
tiempo de matrimonio, distancia de la residencia a ciudades o aeropuertos, nivel
de resistencia al cambio, etc. (Sierra, 1994)
EJEMPLOS:
1. El índice de cáncer pulmonar.
2. Flujo Vehicular en la Av. Cultura.
3. Caudal.

PARTE

II:

ÉTICA

EN

LA

INVESTIGACIÓN.

Según Acero, 2001 los ámbitos de la ciencia y de la ética son estancos el uno para
el otro. Su vinculación no puede ser directa, pues la ciencia se ocupa de cómo es
el mundo, de sus hechos, mientras que la ética trata de cómo debería ser el
mundo, de los valores que habrían de estar vigentes en él. La frontera que corre
entre estas dos esferas del saber es impermeable, separando inexorablemente al
«es» del «debe». Asentar una línea divisoria tan firme lleva a aceptar que la
ciencia nada puede decir acerca de qué valores han de cultivarse, pues a
propósito de esta cuestión la última palabra es que la ciencia es neutral, siendo su
finalidad exclusiva la de lograr nuevos conocimientos. Y en reciprocidad ningún
comité de ética tiene nada que decir acerca de cómo ha de investigarse la
naturaleza, el ser humano o la sociedad, pues su competencia es cuidarse de que
los proyectos y resultados de la investigación se ajusten a las exigencias éticas
vigentes. A la neutralidad ética de la ciencia le corresponde la neutralidad
metodológica de la ética. El debate sobre lo apropiado o inapropiado de la
investigación científica, incluida la tecnológica, comienza después de que los
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científicos y los tecnólogos han terminado su labor. “Es entonces”, ha escrito un
experto sobre el tema, “cuando los representantes de la voluntad popular (en el
mejor de los casos) tendrán la responsabilidad de decidir acerca de los usos
adecuados y de prevenir los posibles impactos indeseables.”1Los hallazgos
científicos no son ni mejores ni peores, pero se los puede usar bien o mal.
Naturalmente, estos puntos de vista no llevaban impreso un sello oficial dentro de
la filosofía de la ciencia social de hace un siglo (o incluso más). De hecho, la
necesidad de separar de ciencia y ética, de distinguir las cuestiones de hecho de
las cuestiones de valor, es uno de los temas preferidos de la filosofía social de
Max Weber. El objetivo no era menor. La ciencia natural, la Philosophia Naturalis,
había recibido un estatuto bien diferenciado a lo largo del siglo XVII. Weber, sin
embargo, llevó ahora la distinción hasta el corazón mismo de la llamada Filosofía
Moral y sostuvo que en ciencia, sea natural o social, no hay lugar para el debate
acerca de valores. Así, en uno de sus escritos metodológicos más citados, “El
significado de la neutralidad de valoración en las ciencias sociológicas y
económicas”, escribe con toda claridad lo siguiente:
A decir verdad, no cabe discutir la pregunta sobre la medida en que las
valoraciones prácticas, en particular las éticas, pueden reclamar por su parte una
dignificad normativa. […] Éstos son problemas de la filosofía de los valores, pero
no de la metodología de las disciplinas empíricas. Lo único que importa a estas
últimas es que, por una parte, la validez de un imperativo práctico entendido como
norma y, por otra parte, la validez de la verdad de una comprobación empírica de
un hecho, se hallan en niveles completamente heterogéneos de la problemática,
por lo que se perjudica la dignidad tanto de una como de otra esfera, si se
desconoce su diferencia y se intenta conjugarlas a la fuerza.
Los problemas de la ciencia empírica han de resolverse de una manera «libre de
valores». No son problemas de valor.4 Otra forma de presentar la Concepción de
la Neutralidad Ética de la
Ciencia, si no exactamente equivalente a la anterior sí al menos consecuencia
suya, hace uso de dicotomías como las de extrínseco vs. Intrínseco, fin
instrumental vs. fin último. El análisis dice ahora que los fines últimos de la
investigación científica son extrínsecos a la ciencia: no los elige la ciencia misma,
sino que se los asigna una instancia diferente. Los fines intrínsecos a la ciencia
son instrumentales, puesto que se subordinan a los objetivos que dictan los
responsables de la política científica y están sujetos a las normas éticas. La
racionalidad científica es racionalidad instrumental y como tal sus dictámenes se
someten a la autoridad de una forma de racionalidad superior.

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Sea vestida de estos ropajes sea envuelta en los anteriores la Concepción de la
Neutralidad Ética de la Ciencia resulta profundamente insatisfactoria. No hay duda
de que hay conflictos entre las desideratas éticas y los de la investigación
científica que pueden, y quizás deban, entenderse de acuerdo con los términos de
esta concepción. Hoy en día goza de amplia popularidad la condena del científico
malvado, sea el Dr. Frankenstein, fruto de la imaginación de Mary Shelley, o la
mucha más dolorosa realidad del Dr. Mengele, que es capaz de ignorar cualquier
barrera ética con tal de culminar su delirio de saber. Éstos no son imaginaciones ni
hechos del pasado tan sólo. En los últimos años ha sido repetidamente
mencionado el nombre de Hilary Koprowski, un conocido investigador biomédico,
en relación con el enigma de cómo ha surgido la infección por el virus del VIH, en
un contexto de rivalidad de industrias farmacéuticas, a cuyos objetivos se pliegan
las autoridades médicas de países completos, por obtener la patente de la primera
vacuna sistemáticamente eficaz contra la poliomielitis; un contexto en el que se
habría experimentado con muchas decenas de miles de seres humanos sin velar
por sus derechos a la salud y a la vida. (Volveré sobre el caso después.) El
conflicto entre investigación científica y norma ética que ilustran estos casos —
inventados o no— parecería sugerir, en conformidad con el punto de vista
presentado, que la ciencia es la ciencia; y que son sus usos los que quedan
sujetos a los valores éticos. No sólo eso, sino que, además, hay que añadir que la
ciencia no entiende de los usos de la ciencia.
También esta última idea está explícitamente defendida en los escritos de Weber.
Como es sabido, las relaciones entre ética y ciencia aparecen en sus escritos
desde la perspectiva de la deontología profesional del profesor de ciencia social.
El profesor que habla ex cathedra, escribe más de una vez, no es un caudillo, sino
un maestro, aunque el estudiante pueda buscar en él la primera de estas figuras,
no la segunda. Ser maestro exige ni tratar de inculcar, veladamente o no, sus
propias preferencias ni tampoco dar orientación alguna para la vida de quienes
sigan sus enseñanzas. Eso es algo que puede hacer en el trato personal, dice
Weber. Su cometido es el de formular los problemas con la mayor claridad posible
e indicar y analizar las soluciones que se proponen para resolverlo. Si el problema
tiene que ver con valores, “nosotros, los profesores, podemos hacer ver
claramente a quienes nos escuchan que […] cabe adoptar tales o cuales posturas
prácticas.”

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CONCLUSIONES:
1. En la definición de hipótesis, se puede observar que 2 autores difieren, el
primero es Bunge, que menciona que una hipótesis es referida a hechos no
sujetos a la experiencia y es corregible a la vista de nuevo conocimiento, en
cambio para Arias, una hipótesis es una suposición de algunos elementos
empíricos, y otros conceptuales, y sus relaciones mutua que surge más allá
con los hechos y experiencias conocidas.
2. Al estudiar diferentes definiciones de hipótesis se puede concluir, que una
hipótesis es una suposición que se comprobara a través de la Investigación
Científica.
3. En la descripción de Objetivos, los tres autores mencionados, coinciden en
la definición que el objetivo se formula a partir del problema o de la
hipótesis propuesta, y se divide en dos, en Objetivo General que es la idea
expresada en el título de proyecto de investigación y los Objetivos
Específicos que se desprenden del general y deben ser formulados de
forma que estén orientados al logro del objetivo general.
4. En la definición de los autores mencionados sobre Variable, se encuentra
una relación, ya que ellos mencionan que una Variable es una propiedad
que puede fluctuar y medirse (existen 4 niveles de medición: nominal o
clasificatorio, ordinal, de intervalo y de razón). También mencionan que es
importante hacer una distribución analítica entre variables independientes y
variables dependientes.
5. Desde el punto de vista de la investigación, un acto ético es el que se
ejerce responsablemente, evitando el perjuicio a personas, que a veces se
realiza inconscientemente, por estar vinculado el daño a los métodos que el
investigador utiliza para la consecución de sus fines.

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REFERENCIAS
Bunge, M. (1983). La invetigación científica. México: Editorial Ariel, S.A.
Bernal Torres, C. A. (2006). Metodologia de la investigacion, Mexico: Pearson
Educacion.
Hernández (2010). Metodología de la Investigación. México D.F.: McGRAW-HILL /
INTERAMERICANA EDITORES, S.A. DE C.V.
Namakforoosh, M. (2005). Metodología de la Investigación. 2da Edición. México.
Rojas, R. (2002). Investigación social. Decima primera edición. México: Plaza y
Valdés, S. A de C. V
Sierra, R. (1994). Técnica de investigacion social. Madrid: Editorial Paraninfo. sa.
Tamayo, M. (2004). El proceso de la Investigación Científica. 4ta Edición. México
Acero, J. (2001). De la Investigación a la Norma Ética. RECUPERADO de
27/10/14 DE http://www.uca.edu.sv/facultad/chn/c1170/Ciencia%20y%20etica.pdf

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